Diario de un poeta; Juan Ramón Jiménez

Literatura española contemporánea. Siglo XX. Poesía. Poemas. Tema. Análisis morfosintáctico. Campos semánticos. Funciones del lenguaje

  • Enviado por: Natalia LLorente Nosti
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 12 páginas
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COMENTARIO DE TEXTO

Gracia XII

Diario de un poeta reciencasado

Juan Ramón Jiménez

Literatura Española II

Septiembre 1999

IULMyT. UCM.

Índice

  • Introducción

  • Apuntes biográficos

  • Encuadre histórico y marco literario

  • La poesía de jrj

  • Diario de un poeta reciencasado: alcance y significación

  • Poema XII: Gracia

  • El tema del poema

  • Análisis morfosintáctico

  • Campos semánticos y funciones del lenguaje

  • Conclusión

  • Bibliografía

  • 1.- Introducción.

    1.1. Apunte biográfico

    Nace en el seno de una acomodada familia de comerciantes dedicada a la venta y exportación de vinos en Moguer en 1881. Estudia con los jesuitas del Puerto de Santa María y más tarde se matricula en la Facultad de Derecho de Sevilla para abandonar poco después. Desde muy joven su interés se centra en la poesía, publicando sus primeros versos en revistas andaluzas.

    Un poema suyop titulado Nocturno, publicado en 1900 en la revista madrileña Vida Nueva, le dio a conocer entre el grupo modernista de la capital encabezado por Francisco Villaespesa, quien redactó la invitación, firmada por Rubén Darío, para que se uniera a ellos para “luchar por la nueva poesía”. Ese mismo año tiene que regresar de Madird a Moguer por la muerte de su padre. Incapaz de llevar los asuntos del negocio familiar y afectado gravemente por dicha muerte, se sume en un estado de depresión que pone de manifiesto su tuberculosis, teniendo que ser internado en un sanatorio para enfermos mentales en Burdeos, donde desarrollará una exgerada hipersensibilidad hacia formas, sonidos y colores. Todas estas circunstancias hicieron de él una persona sombría y pusilánime, tal vez incluso un deprimido crónico, pero dotado de un extraordinario sentido estético así como de un fuerte componente de egocentrismo (característica esta a la que se refirió el propio Luis Cernuda) unidos a una acentuada aceptación de su genialidad..

    En 1913 conoció a la mujer que representaría el amor de su vida: Zenobia Camprubí Aymar. Con ella se casó en 1916 en Nueva York - momento en el que decide llevar a cabo un diario de cuyos apuntes y notas nacería el Diario de un poeta reciencasado -, y ella le acompañó hasta su muerte, en 1954, debida a un cáncer de matriz; tras la que el estado de ánimo de jrj pasó a ser, si cabe, aún más hosco y taciturno.

    El 25 de octubre de 1956 la Academia sueca otorga a jrj el Premio Nobel de Literatura, tan sólo tres días antes del fallecimiento de su amada Zenobia, tras el que se recluyó hasta su muerte, el 29 de mayo de 1958.

    1.2. Encuadre histórico y marco literario

    Durante muchos años se ha considerado el Modernismo únicamente como una tendencia literaria, pero hoy día es considerado, desde una perspectiva más amplia, como una época de la historia y la cultura de Hispanoamérica, que transcurre desde 1880 hasta 1912, aproximadamente, y que marcó tanto la literatura en lengua castellana, como muchos otros aspectos de la vida cultural y política de la “crisis de fin de siglo” que dio paso al fenómeno de la Hispanidad.

    La literatura del Modernismo estaba fuertemente marcada por las circunstancias políticas y sociales reinantes en España e Hispanoamérica. Es un periodo de cambio tiempo atrás anunciado. Los años 80 del siglo XIX suponen para España la consolidación del liberalismo tal y como se desarrollaron los acontecimientos: la muerte de Alfonso XII en 1885 y el establecimiento de la Regencia (1885-1902); y la formalización del sistema bipartidista de turnos ideado por Cánovas del Castillo que dio acceso al poder, en el año 1881 - el mismo del nacimiento de jrj - al recién configurado partido liberal de Sagasta.

    En el mundo del arte y de la cultura tiene lugar por aquellos años lo que ha dado en llamarse la Edad de Plata, coincidiendo con la aparición en 1885 de La Regenta, de Clarín y, entre los años 86 y 87, con la publicación de los cuatro volúmenes de Fortunata y Jacinta de Galdós, cumbres novelescas de la literatura española del siglo XIX.

    En los años 90 el Positivismo impulsado desde Europa recubre saberes y mentalidades desde el campo de las ciencias sociales y naturales hasta el de la literatura, dando lugar al Naturalismo, que jrj expresó abiertamente en el Diario, en una búsqueda de mística comunión con la naturaleza.

    Sin embargo, dichos cambios no implican una dirección comprometida. Tras la descolonización final de América Latina, iniciada apenas un siglo antes, se auguraban nuevos horizontes de autogobierno eficaz e íntegro en las naciones de aquel continente. España podía haber jugado un papel relevante como puente entre Sudamérica y Europa, ilusionada por los aires de renovación que aparentemente representaba la Restauración (Constitución de 1876). Pero, la guerra de Cuba de finales de siglo truncó las aspiraciones de España, sumiéndola en una atmósfera de pesimismo e impotencia.

    Todas estas circunstancias hacen que surjan corrientes pensadoras inconformistas, disidentes, de marcado signo antiburgués e iconoclasta. La literatura resultante en esta atmósfera revolucionaria, heredera del Romanticismo, desarrolla fundamentalmente el tema del malestar existencial. El orden social puede dejar de ser la realidad inmutable y sacralizada que pretendía conformar el Estado de la Restauración; la preocupación por los desheredados oscila entre el temor y la simpatía. El disgusto o descontento por el desajuste entre la realidad cotidiana, gris, y el anhelo de perfección, armonía y belleza, se traduce en una estética melancólica tendente a huir de la realidad discordante hacia paraísos exóticos cargados de sensualidad y erotismo.

    Si bien los primeros signos de una renovación lírica aparecen tanto en España como en Hispanoamérica, es en aquel lado del Atlántico donde, ya desde 1890, una serie de poetas y otros escritores, se visten con la bandera de modernistas como acto de rebeldía frente al sistema contra el que se revolvían.

    2. La obra de jrj.

    jrj publicó sus primeras obras (Almas de violeta y Nimphaeas) en Madrid, en 1900 y, entre otros libros, publicó tres “antolojías” poéticas (1917, 1922 y 1957, esta última comenzada por él y concluida por el también poeta Eugenio Florit) y el Diario de un poeta reciencasado, escrito durante 1916 y publicado por primera vez en Madrid en 1917.

    Consciente de la evolución de su propia obra, Juan Ramón hizo una primera división de ella en cuatro etapas: la primera hasta 1918, que denominó “poesía sencilla o inocente”, la segunda, que denominó “modernista”, una tercera a la que llamó “retorno a la sencillez”; y una cuarta y última a la que asignó el nombre - por el que se viene a conocer el carácter fundamental de su poesía - de “poesía desnuda”.

    Fiel a su espíritu de exigencia y autocrítica, elaboró más adelante una segunda y, en su opinión, definitiva clasificación:

    • Época sensitiva, hasta 1915, y que comprendería obras como La soledad sonora, Elejías, Poemas mágicos y dolientes, y Laberinto y Melancolía; donde su poesía abandona la estética formal modernista debido a la influencia tanto de un cierto sentimentalismo romántico becqueriano, como del impresionismo paisajista de los simbolistas franceses, centrándose en temas más intimistas: amor, vida y muerte. Según A. Sánchez Barbudo, se trata de “una poesía monótona y amanerada. Decadente y enfermiza, por lo general una crónica falseada y sin rigor de las minucias de su vida. Rosario de lamentos de un poeta dulce y dolorido en su rincón pueblerino con un furioso erotismo reprimido” (p. 20). Ejemplo de ello sería la publicación de Arias tristes y Jardines lejanos (1903-1905). Correspondería también a esta época esa admirable muestra de su prosa poética intitulada Platero y yo.

    • Época intelectual, de 1916 a 1936. Representa la superación formal y estética del modernismo con la redacción del Diario, que marca un hito en la literatura española de la primera mitad del siglo XX.

    • Epoca suficiente o verdadera y que abarca su producción desde 1936 hasta su muerte. A esta etapa corresponde la “Obra” desnuda. Animal de fondo (1949) o Dios Deseado y Deseante (1957) son libros de poemas que se diría que tienen al Diario como base. A veces alejándose de la experiencia original, intelectualizando demasiado lo vivido haciendo una poesía abstracta; otras veces volviendo a lo vivo, a la experiencia nueva que pese a ciertas oscuridades y barroquismos en que a menudo cae, el método esencial sigue siendo el mismo que en el Diario.

    3. Diario de un poeta reciencasado: alcance y significación

    Como ya se apuntó en el apartado sobre la obra de jrj, la redacción y publicación del di marca un antes y un después, no sólo en la poesía juanramoniana sino también en la literatura española del primer cuarto de siglo. El propio jrj llegó a decir en 1952 que “la mitad de la poesía moderna en España viene del Diario”. Dicho así se podría pensar en jrj como un escritor meramente modernista, y si bien es cierto que él mismo se consideraba como tal en un amplio sentido renovador como hijo de su tiempo, también es cierto que ese afán de renovación constante de los medios expresivos del lenguaje le lleva a un rompimiento consciente con las fórmulas y técnicas convencionales buscando en la exploración ede las asociaciones y las correspondencias provocadas por las reacciones de los estímulos sensorialas la apariencioa exacta de las emociones y los sentimientos. Y es precisamente en este sentido que di representa en su “originalidad modernista” un soplo de aire fresco en la poesía del momento, fatigada ya del primer modernismo de marcado exotismo y artificialidad. El propio Juan Ramón le dice a Cernuda en 1943 en una carta que su verso desnudo del Diario tuvo una influencia inmediata en la joven poesía española e iberoamericana del momento, personificada en Salinas y Neruda. Y, ciertamente, parafraseando al propio Juan Ramón, en el Diario hay muchas cosas que nunca hasta entonces se habían visto.

    En primer lugar, el título deja claro el propósito de ir recogiendo y registrando todas las impresiones que surjan durante el viaje - que en su trayectoria vital (34 años) se presenta como un cambio fundamental - que realiza para casarse; este hecho no tendría nada de particular si no fuera por lo novedoso del método que se propuso para llevarlo a cabo: fijar de modo escueto y exacto dichas impresiones, exigiéndole el máximo al lenguaje, esmerándose por encontrar la palabra justa que revele, no sólo aquello que le produce la sensación, sino la sensación misma.

    Por otro lado, ese carácter de diario del que se ha hablado antes hace que el autor no necesite de un tema de inspiración determinado sino que con mirar en torno a sí mismo, y mirar después hacia dentro de sí, le basta para que después de ahondar en lo vivido lo transcriba con total claridad y sencillez.Precisamente este esfuerzo de sinceridad y auntenticidad hace que la poesía se desnude para impregnarse de sensaciones que inundan el alma. Claridad de fondo y claridad de forma. Un cambio radical de enfoque. Lo importante es nombrar. Dar a la palabra toda su potencia expresiva. Lograr, dentro de una sintaxis que parece natural (en una sola frase) dar la descripción de una cosa y la impresión que esta produce.

    En definitiva, di representa la andadura hacia la madurez estética de su autor y un cambio profundo en la concepción de su poesía como medio de conocimiento para relacionarse con el mundo. Una forma de liberar sensación e inquietud - quizás por esto mismo el Diario sea un libro bien nutrido pero irregular y desigual en cuanto al valor de sus partes, entremezclándose poemas y prosas para dar cuenta de sus impresiones y estados de ánimo -, introduciendo, por ejemplo, una aparente contradicción o negación de lo que se afirma porque, sin embargo, corresponde a la verdad; o presentar como evidentes afirmaciones que no lo son o sintetizar impresiones variadas con gracia y pocas palabras.

    4. Poema XII: Gracia

    Gracia (XII)

    Rima

    Métrica

    5

    10

    De San Juan a Moguer, en coche

    21 de enero

    A ti

    Esta gracia sin nombre ni apellido,.

    es la que tienes tú.

    Las confusiones

    celestes y de oro de tus risas,

    tus ojos, tus cabellos

    son la rubia belleza,

    de este enredo de cielo limpio y sol alegre

    que lo traspasa todo

    con su sola gracia.

    ¡Gracia, enredo divino

    sin cabo y sin salida; luz,

    gracia, del color; gracia, alegría

    de la luz; color, gracia

    de la alegría!

    a

    b

    c

    d

    e

    f

    g

    h

    i

    j

    k

    l

    i

    l

    11

    6+1

    5

    10

    7

    7

    13

    7

    6

    8

    8+1

    11

    7

    5

    4.1. Métrica, rima y ritmo.

    Se trata de un poema asinartético, es decir, de verso libre que no siguen regla prosódica alguna. Está compuesto por catorce versos de arte menor y mayor aleatoriamente entremezclados:trecenosílabos (el séptimo), endecasílabos (el primero y el decimosegundo), decasílabos (el cuarto), nonosílabos (el undécimo), octosílabos (el décimo), heptasílabos (el segundo, el quinto, el sexto, el octavo y el decimotercero), hexasílabos (el noveno) y pentasílabos (el tercero y el decimocuarto).

    Si bien dos de los versos (el noveno y el decimotercero) terminan con el sustantivo gracia y otros dos (el duodécimo y el decimocuarto) acaban con el sustantivo alegría la rima es totalmente libre. En mi opinión, es una simple coincidencia y no una búsqueda de rima en cualquiera de sus formas.

    Da la impresión de que al prescindir de toda rima, y jugando con la variedad métrica, el autor se centra más en la búsqueda de un ritmo y una entonación con cierta musicalidad, que transmitan una especie de sensación de aislamiento, que sólo se ve rota en la última estrofa en la que hay una sutil cadencia ascendente que oscila a lo largo de sus cinco versos.

    4.2. El tema del poema

    Parece evidente que el tema central o rema de este poema es la Belleza, posiblemente la de su amada Zenobia, lo cual sería acorde con la dedicatoria.

    No obstante, esta belleza, esta gracia que no tiene nombre ni apellido - porque como tal va más allá de cualquier determinación posible, aunque en el fondo de su ser sí esté pensando en una persona concreta: su amada -, pero que él admira, se le muestra de repente como una ráfaga de luz y color que todo lo inunda, clarificando quizás en su interior un presentido y anhelado amor.

    Aunque el autor parece ausente (emplea únicamente la segunda persona del singular y la tercera del plural) es fácil imaginarle alegre y contento en ese en viaje en coche regresando a su ciudad natal. El motivo del viaje es por sí solo suficiente alegría pero, además, es la antesala de su boda con la mujer a la que ama. Pero quizás sea también el reencuentro repentino con la clara y resplandeciente luz del invernal cielo andaluz, que centellea ante sus ojos y siente, inusitadamente, el gozo que le provoca la contemplación de esa hermosura.

    4.3. Campos semánticos y funciones del lenguaje

    Según lo dicho en el apartado anterior, los campos semánticos implícitos en este poema serían:

    En la primera frase (Esta gracia .../... tienes tú): la voz “gracia”.

    En la segunda (Las confusiones .../... sola gracia.): admiración, amor, gozo y entusiasmo.

    En la tercera (¡Gracia .../... de la alegría!): felicidad, belleza y alegría.

    En la primera frase resume y condensa todo el poema. La contemplación de esa luz le evoca la belleza de ella. Esta sensación es la que experimenta al contemplar el enredo de cielo limpio y sol alegre. Una gracia indescriptible, ténue y sutil, sin nombre ni apellido. Un candente fulgor alegre le produce un inmenso regocijo que, referido con aparente sencillez, revela, sin embargo, la transformación de la palabra común en palabra expresiva, rica en contenido, poética en suma. Por lo que se podría decir que las funciones del lenguaje se solapan en una sucesión de filtros que van desde la mera descripción de un fenómeno natural (función representativa del lenguaje), la luz en todo su esplendor, a la expresión poética y subjetiva que ésta le sugiere (funciones poética y expresiva del lenguaje). Fondo y forma se yuxtaponen en el intento de aprehender una realidad efímera que se presenta, inesperada y repentinamente, como manifestación de lo sagrado, origen y causa de esa dicha plena.

    Los elementos naturales cobran por sí mismos una cualidad sustantiva y corpórea en la belleza física de la amada, y viceversa. Es decir, la belleza de ella es como ese enredo divino de cielo limpio y sol alegre, mas así de bella y sublime es también la atmósfera que le embarga. Describe al mismo tiempo la hermosura del momento y la hermosura de su amada como si fueran la misma cosa. Son la misma cosa. Y este descubrimiento le colma de felicidad. Una felicidad, si se quiere, infantil y juguetona, sincera y directa que va al encuentro místico con la gracia, al igual que el color va al encuentro de la luz, como la luz que encuentra en su alegría. Como la alegría le lleva al encuentro con la gracia.

  • Campos léxicos

  • La ausencia casi total de verbos y conjunciones; el uso continuado de sustantivos que se adjetivan y hacen la función de atributos (sin nombre ni apellido, de oro, de color) son rasgos que caracterizan y definen esta poesía que lo que persigue es, como ya se ha comentado, hacer dúctil el verso para poder expresar con él lo que se presente ante uno, con plena libertad y autenticidad pero sin artificios.

    La sustantivación es también característica de la poesía juanramoniana (desnuda): mediante sustantivos concretos que denominan cosas comunes que todos conocemos (ojos, cielo, sol) en conjunción con otros abstractos (gracia, confusión, belleza) y con adjetivos también comunes, rayando el epíteto (limpio, alegre, rubia), recrea y transcribe momentos y sensaciones complejos y cargados de significado. Asímismo, se sirve de la cualidad concreta o abstracta de los sustantivos. Por ejemplo, en la primera estrofa, al acompañar a “nombre” y a “apellido” de la preposición sin y la conjunción adversativa ni, invierte su carácter concreto para imprimir a estos sustantivos una fuerte carga abstracta, para expresar la imposibilidad de concretar o de abarcar o de nombrar algo tan sublime como la Belleza.

    4.5. Análisis morfosintáctico

    Esta gracia .../... tienes tú: dos proposiciones unidas por el verbo ser, que actúa como cópula, donde la subordinada de relativo hace la función de sujeto del enunciado, le bastan para adelantar sutil y discretamente, por medio de una perífrasis, todo el contenido del poema. Es ella, su amada, quien tiene este don. La palabra “gracia” se despliega con toda su fuerza semántica, polisémica, y de suave musicalidad por la construcción sintáctica.

    Las confusiones .../... con su sola gracia: se trata de varias oraciones enunciativas, que proceden de una doble elipsis existente: las confusiones celestes y de oro de tus risas, [ y las confusiones celestes y de oro] de tus ojos, [y las confusiones celestes y de oro de] tus cabellos. Y como atributo del complemento directo (la belleza) hay una estructura preposicional que, a su vez, introduce una proposición subordinada de relativo.

    ¡Gracia, .../... de la alegría!: es una oración coordinada exclamativa con tres proposiciones principales yuxtapuestas por punto y coma que, a su vez están formadas por dos oraciones simples. Donde tanto el sujeto como el verbo son tácitos. En mi opinión se trata de “tú eres” o “tú tienes”: tú eres gracia, tú eres enredo divino... tú eres luz, tú eres gracia ... tú eres gracia, tú eres alegría de la luz ... tú eres color, tú eres gracia, de la alegría.

    4.6. Recursos literarios

    En la primera estrofa se observa una catáfora, pues la voz “gracia” anticipa, de alguna manera, de todo el resto del poema. Al mismo tiempo, podría tratarse de una metáfora de una belleza con mayúsculas, inconmensurable, que ni siquiera se puede nombrar.

    El uso de las palabras “gracia” y “nombre” podría tratarse de una sinonimia, si se tiene en cuenta que en algunas zonas de Andalucía es común preguntar cual es la gracia de uno refiriéndose al nombre.

    El hecho de asignar a “gracia” la posibilidad de tener o no nombre y apellido podría interpretarse como una personificación.

    La segunda estrofa presenta una concatenación de metáforas, dando lugar a una breve alegoría de la belleza de su amada sugerida por una intensa vivencia de la luz. Con “las confusiones celestes y de oro de tus risas, tus ojos, tus cabellos” podría referirse al sonido de su risa, al brillo de su mirada y a los destellos de su pelo. “El enredo de cielo limpio y sol alegre” sería una metáfora de la luz; y “que lo traspasa todo con su sola gracia” expresaría la omnipresencia de esa luz.

    En la tercera estrofa aparece lo que podría considerarse una enumeración, por la acumulación sucesiva de ideas afines (gracia, luz, color, alegría) a la belleza. Además haciendo ese juego de palabras en los últimos cinco versos concreta, en un claro paralelismo formal, la sensación y el guiño que ésta le causa y del que de alguna manera se siente cómplice íntimo en una velada y armoniosa comunión secreta, que roza la mística, con la naturaleza.

    5.- Conclusión

    Por todo lo visto hasta aquí, se pone de manifiesto la riqueza y complejidad que encierra la poesía desnuda juanramoniana y de la que Gracia es un digno ejemplo. Jrj consigue aislar en su estado más puro la quintaesencia de cada sensación y plasmarla con la máxima desnudez. Esta desnudez es quizás el fenómeno por el que la poesía de Juan Ramón representa una revolución literaria, una ruptura con los planteamientos precedentes al abandonar las normas sintácticas comunes al uso incapaces de ofrecer vías expresivas a la necesidad de transmitir y comunicar nuevas experiencias e inquietudes.

    Bibliografía

    Lázaro, F. y Tusón, V.. Literatura Española 2º. Ed. Anaya. Madrid. 504 pp. 1981

    Lázaro, F. y Tusón, V.. Lengua Española 1º Bachillerato. Ed. Anaya. 372 pp. 1990

    Sánchez Barbudo, A. Edic. Diario de un poeta reciencasado. Juan Ramón Jiménez Visor Libros, S.L. Madrid. 312 pp. 1998.

    V.V.A.A.. Revolución burguesa. Oligarquía y constitucionalismo 1834-1923. En Historia de España dirigida por Tuñón de Lara. Vol. VIII. Ed. Labor. Barcelona. 1985