Diálogos de Timeo y Gorgias; Platón

Filosofía griega. Retórica. Política. Ley. Derecho

  • Enviado por: Cenon
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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El “Gorgias” de Platón

El Gorgias debió de escribirse poco después del primer viaje a Sicilia (387. Algo más controvertido es la ubicación cronológica de las escenas contenidas en el diálogo, aunque por algunas referencias históricas se puede tal vez decir que la acción tuvo lugar en una fecha indeterminada entre los años 427 (fecha en que llegó por vez primera Gorgias a Atenas como embajador de los leontinos) y 405 (por la mención que hace Sócrates sobre su participación en un proceso que podría ser el de las Arginusas, ocurrido en el año 406; cf. 473e) en fin, ese es el trabajo de filólogos e historiadores y no el mío.

La imprecisión en la datación se debe a que en la antigüedad no se pretendía ni tampoco se exigía escribir con el historicismo al que estamos acostumbrados en la actualidad, sino que en muchas ocasiones o no se tenía en cuenta la anacronía o se prefería enriquecer o adornar el marco narrativo con alusiones o acontecimientos directos antes que dar una precisa referencia cronológica.

Este diálogo toma el nombre del famoso sofista Gorgias de Leontinos (Sicilia; ca) 483-375). Algunos autores tardíos señalan que fue discípulo de Empédocles, por lo que en ese caso podría haber estado en un principio muy influido por la corriente naturalista. Asimismo, se dice que aprendió dialéctica con Cenón de Elena. Al igual que Protágoras, Gorgias viaja mucho, pues era solicitado por familias pudientes para que fuera el maestro de sus hijos.

Dentro de la sofística Gorgias desempeña un papel especial. En efecto comparte con los sofistas el que no buscaba la verdad sino que se conformaba con la apariencia, pero frente a estos, Gorgias no pretendía ser un maestro de la virtud, en la que no conocía unidad. Su objetivo era simplemente adiestrar a sus alumnos en la retórica con el fin de que pudieran adquirir el poder de convencer a los demás hasta extremos que ellos mismos se propusieran.

Realmente el tema principal del Gorgias es cómo debe llevar un hombre su vida y a qué fin debe aspirar ésta. En este ensayo de uno de los diálogos más famosos y controvertidos de Platón sólo daré una opinión subjetiva y breve del mismo, dando un resumen general de las situaciones del mismo y deteniéndome en los puntos que yo considero de mayor interés.

El contenido del Gorgias puede dividirse de la manera siguiente:

Comienza el diálogo con un sarcasmo del joven Calicles, admirador de Gorgias: “Sócrates, así es como dicen que se debe participar en la guerra y el la batalla”, haciendo alusión a la tardía llegada de éste. Sócrates se disponía escuchar una exhibición oratoria de Gorgias, pero se entretuvo en el mercado a causa de su amigo Querefonte y llega cuando ésta ya ha concluido.

En el diálogo participan Calicles, un joven ateniense con ambiciones políticas, Polo admirador y discípulo de Gorgias, Sócrates, su amigo Querefonte y el mismo Gorgias.

Sócrates recomienda a Querefonte que le pregunte a Gorgias, cuál es el arte que profesa, en el sentido de que si reparara calzado, contestaría sin duda que es zapatero. Polo se presta a contestar por su maestro, pero al preguntársele a éste qué arte es el que se enseña con la retórica, no contesta a la pregunta sino que pronuncia un breve discurso desviando la atención de la pregunta sin darle solución, entonces Sócrates interviene y se lo recrimina, lo que da pie a una conversación entre él y Gorgias.

El sofista explica a Sócrates cuál es su arte y qué fin tiene: su arte es la retórica, y el fin de ésta es mandar sobre los demás mediante la persuasión valiéndose de elaborados discursos. La conversación les lleva a plantearse de qué arte se ocupa realmente la retórica, contestando Gorgias que del arte de los discursos, seguidamente Sócrates le plantea que de qué tipo de discursos se ocupa, porque la medicina se ocupa de los referentes a ella, pasando lo mismo con todas las demás artes. La contestación de éste es ambigua, pero señala que las demás artes son prácticas en gran parte mientras la retórica es un arte totalmente teórico. Sócrates objeta que la geometría, la aritmética o el cálculo también son plenamente teóricas.

Dando muestras de una gran habilidad en el diálogo, Sócrates lleva a Gorgias a decir que la retórica trata de lo justo y de lo injusto y se ve obligado a reconocer que por tanto, los que la dominen, forzosamente lo conocen, también añade que la oratoria no produce conocimiento sino que hace surgir creencias; lo cual se contradice con la anterior afirmación ya que, según acordaron los dos, el que sabe debe necesariamente hacer el bien. Gorgias se encuentra incómodo por el tema e intenta desviar la conversación por otros derroteros quedando esta parte de la conversación sin conclusiones definitivas.

Seguidamente interviene Polo tomando el papel de su maestro que al igual que él, afirma ser capaz a contestar a todo lo que se le pregunte. Entonces Polo dando muestras de la impaciencia de su juventud le pregunta a Sócrates, qué clase de arte es la retórica en su opinión y este le contesta que ninguna, que es simplemente una habilidad, una práctica de adulación, de producir cierto agrado. Otras habilidades también con capaces de producir agrado como la cosmética y la culinaria, Sócrates considera similar oratoria a estas prácticas y considera que ésta no es bella, sino fea y por tanto mala. También dice Sócrates que la retórica es la sombra de cierta parte de la política. A esto Polo, le pregunta si cree que en las ciudades los buenos oradores son considerados malos, ya que según él, es en las ciudades donde son más poderosos, y Sócrates le dice que no son poderosos si serlo implica un bien para quién lo es y que por tanto es en las ciudades donde los oradores son menos poderosos.

En efecto si un orador o un tirano es un insensato, hace lo que le parece, pero si eso es malo no estará haciendo lo que quiere. Sócrates llama a estos desgraciados, aunque sean capaces de hacer ejecutar a quién les parezca o de despojarles de sus bienes, así como desterrarlos y aconseja a Polo no envidiar a ese tipo de hombres, ( refiriéndose a los que lo hacen injustamente) También dice que es más desgraciado el que hace ejecutar de manera injusta que el que muere injustamente, lo que llama la atención a Polo. Según Sócrates es peor, cometer injusticia que recibirla. El ejemplo que da Polo de orador y tirano es Arquéalo, el hijo de Pérdicas y rey de Macedonia que en su opinión es feliz y no desgraciado. A esto le responde Sócrates que es imposible ser feliz e injusto al mismo tiempo y que cometer injusticia es peor que recibirla, y no sólo eso, sino que si el injusto sufre pena o castigo para pagar sus males, será por ello menos desgraciado. Ello lo deduce del siguiente razonamiento: si cometer injusticia es más feo que recibirla, por tanto es más malo, porque en su opinión lo feo y lo malo son la misma cosa, al igual que lo bueno y lo bello. También se presenta la justicia en la parte del diálogo como lo más bello y la injusticia como la más fea y la peor, en definitiva la mayor ruindad del alma. En este momento la utilidad de la retórica se cuestiona, porque el que no vaya a cometer injusticia no tiene utilidad de ella.

En este momento el diálogo pasa a su última fase, con la interrupción de Calicles con una significativa frase: “ Si hablas en serio y tienes de verdad razón en lo que dices, ¿no es verdad que nuestra vida estaría trastocada y que al parecer hacemos todo al contrario de lo que debemos? ”. Calicles recrimina a Sócrates un comportamiento “juvenil” según él, afirma que Gorgias y Polo se echaron atrás por vergüenza a reconocer si a quién se acerca a aprender la retórica, pero sin saber las cosas justas se las enseñaría, dando paso a una de las escenas más emocionantes del diálogo en mi opinión, comenzando por un discurso del joven, en el que recrimina a su compañero Polo haber aceptado que cometer injusticia sea más feo que recibirla., cayendo también él en contradicción. Calicles hace la distinción típica en los sofistas de naturaleza y leyes, y acusa a Sócrates de actuar de mala fe en sus razonamientos, puesto que naturaleza y convención se oponen mutuamente en muchos casos y que si alguien habla en referencia a las leyes, él supone la naturaleza mientras que si se le habla de la naturaleza él supone las leyes. Para Calicles por naturaleza es todo más feo si también es peor, tal como recibir injusticia, pero por convención es cometer injusticia, también añade que son los hombres débiles y la multitud los que establecen las leyes, amedrentando a los hombres más capaces y vigorosos para que no puedan acaparar más que ellos mismos, y que la propia naturaleza pone de manifiesto que es justo que el mejor se haga con el peor y el más poderoso con el menos, ya que así está dispuesto en la naturaleza (los animales, las ciudades, etc) con lo cual lo justo por naturaleza es que el más poderoso mande sobre el débil y acapare más. Luego hace un esbozo de la teoría del superhombre, advirtiendo que si llegara un “hombre de la índole adecuada”pisotearía esas leyes, contrarias a la naturaleza, se sublevaría y su esclavo se proclamaría señor y que resplandecería la justicia de la naturaleza. Para fundamentar su idea cita unos versos de Píndaro, haciendo alarde de erudición y ridiculizando a Sócrates:

Ley, de todos soberana,

Mortales e inmortales

Con la más firme mano conduce la mayor

Violencia, justificándola: lo reconozco

Por los trabajos de Hércules, pues sin comprarlas...

También añade que la filosofía es buena en la educación cuando se es joven, pero cuando uno se hace adulto y sigue filosofando más allá de lo debido, se vuelve ridículo y descuida muchas de las cosas que debe conocer el que se proponga ser un hombre cabal, bueno y respetado. Que al igual que cuando ve a un niño pequeño, balbucear y lloriquear le parece gracioso, natural y bello, ya que es propio de la edad en la que se encuentra, pero cuando al contrario lo ve hablar claramente le produce desagrado y le parece algo servil. Y cuando oye a un hombre balbucear y comportarse como un niño, le parece algo ridículo y merecedor de azotes, con lo cual le pasa lo mismo cuando ve filosofar a un muchacho joven, le parece algo adecuado para su edad; pero si cuando éste sea un hombre sigue filosofando no será libre ni jamás se tendrá a sí mismo por digno de ninguna cosa bella o noble. El joven Calicles termina su discurso aconsejando a Sócrates que abandone la filosofía que según él “ese arte” prende a un mortal con dotes y lo deja malparado y que tome como modelo a los que tienen riqueza, estima y otros muchos bienes y no a los que rebaten esas “fruslerías”.

Volviendo atrás considero importante dejar claro que Calicles cree en el derecho natural del más fuerte y por tanto piensa que cometer injusticia es algo malo desde la perspectiva de lo convencional, no de lo natural. Los poderosos deben saciar sus apetitos sin contemplaciones y sostiene que Sócrates mantiene ideas propias de esclavos.

Pasado esto, tiene lugar el rebatimiento sistemático de los argumentos de Calicles, por parte de Sócrates, alegando que debe definir mejor qué entiende por “más fuerte” y que la concepción de más fuerte como el más poderoso físicamente es algo contradictoria y objeta además que los poderosos no se dominan a sí mismos. También hace ver al joven que lo agradable y lo bueno no son la misma cosa, por lo que llevar una vida agradable no implica necesariamente que ésta sea buena. Los objetivos de la vida son justicia y moderación, pues ellas ponen en orden el cuerpo y el alma y de ahí surge la vida buena, que es el fin al que se debe aspirar.

La culminación dramática e ideológica del diálogo llega con esta intervención de Calicles, donde se trata cuál es la conducta correcta en la vida de un hombre.

Mediante la narración de un mito bellísimo en mi opinión, sobre el destino de las almas y retomando algunas ideas anteriores, Sócrates concluye que las ideas sobre la manera de vivir y el objetivo que debe perseguir la vida tiene también repercusiones escatológicas, lo que no me parece demasiado esperanzador en mi juicio. Según él debe perseguirse la vida en búsqueda de la virtud; la otra forma de vida, defendida por Calicles, no vale nada. “Usemos como guía esta historia que se nos ha aparecido ahora que nos señala que el mejor modo de vida es precisamente vivir y morir en el ejercicio de la justicia, exhortemos a los demás a seguir el mismo, pero no éste en el que tú confías y al que me exhortas, pues no vale nada, Calicles”

En mi opinión, como conclusión final y puramente subjetiva creo que es un diálogo bellísimo que me ha aportado mucho, me ha encantado la claridad y la sencillez en el estilo de Platón (teniendo en cuenta que no fue escrito para nosotros sino al gusto de la época), también es cierto que muchos de los temas debatidos aún perduran en la actualidad y que sería fantástico que muchos pensaran ahora como lo hacía Platón. Y por tanto aconsejo a quién me lea que si no lo ha leído, no tenga reparos en hacerlo, no sólo éste, sino todos los diálogos y cartas del autor...

Ésta ha sido MI IDEA del Gorgias de Platón, y aquí llego al epílogo, exhortando al lector a hacer su propio análisis del diálogo ya que mi ensayo es sólo mi opinión personal y existen distintas interpretaciones del mismo.