Desde la Literatura Precolombina hasta la Literatura Actual

Literatura hispanoamericana del Siglo XVII al XX. Literatura precolombina. Obras. Autores. Crítica e interpretación. Estudio de las obras

  • Enviado por: Karla Jazmin
  • Idioma: castellano
  • País: Panamá Panamá
  • 4 páginas

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Investigación

  • Hechos más importantes son su respectiva fecha y hechos sobresalientes o libros que se presentaron desde la literatura Precolombina hasta la literatura actual.

La literatura precolombina estuvo destinada a la liturgia y a las manifestaciones del culto religioso, aunque también se manifestó en temas agrícolas y las fiestas del campo, y se caracterizó por ser de transmisión oral.
Con la llegada de los españoles a América y el hecho histórico de la conquista aparecerán los primeros relatos de los propios conquistadores sobre lo que apreciaban en el Nuevo Mundo, surgirían así las primeras páginas sobre estas tierras con las “Crónicas de Indias”.
Con el ingreso de la cultura europea, las corrientes literarias de la época fueron transmitidas a América y la naciente literatura estuvo marcada por el gongorismo y el culteranismo. El Ecuador contó con tres figuras importantes: Antonio Bastidas y Jacinto de Evia, en el siglo XVII, y Juan Bautista Aguirre ( "Poesías completas" ), uno de los máximos valores del gongorismo hispanoamericano, siglo XVIII .

En el siglo XVIII la filosofía de la Ilustración tuvo una enorme influencia en Hispanoamérica y este auge de ideas tuvo un decisivo efecto en la conciencia del continente, período marcado por la corriente neoclásica. Ese origen y las exigencias políticas de la época prendieron en la conciencia de los neoclásicos hispanoamericanos el interés por la libertad y la suerte de los pueblos. Estos elementos se verían reflejados en la pluma de Eugenio Espejo. En el campo de la poesía ese neoclasicismo no se manifestaría sino tras la independencia ecuatoriana, con figuras como José Joaquín de Olmedo ( "Canto a Junín. Canto a Bolívar" ).
En los primeros decenios del siglo XIX, junto con el nacimiento de las repúblicas, primó la corriente romántica. Si bien el romanticismo hispanoamericano heredó los caracteres europeos, éste fue un tanto diferente. Así, en la exaltación de las bellezas naturales más bien primó un "paisajismo regional". En el Ecuador, Juan León Mera con su novela "Cumandá" describiría la selva paradisíaca. Aunque la primera novela ecuatoriana, “La emancipada”, de Miguel Riofrío, se escribió unos años antes en 1863.
Sin embargo, la figura más importante de la época y uno de los más destacados de la literatura del continente fue Juan Montalvo. Entre sus obras de un romanticismo ideológico único destacamos “Las Catilinarias” o “Los Siete Tratados”, entre otros libros importantes. Montalvo dueño además de un casticismo irreprochable escribió “Los Capítulos que se le olvidaron a Cervantes”.
El romanticismo con su apropiación de las tradiciones populares favorecería el surgimiento del costumbrismo y el realismo. La novela fundadora de esta última corriente es "A la Costa",de Luis A. Martínez.
El modernismo fue adoptado en el Ecuador con cierto retraso y los años de creación en el país fueron los primeros decenios del siglo XX. Los poetas más importantes de esta tendencia, conocidos como la “Generación Decapitada” (por su estilo bohemio y prematura muerte), son Arturo Borja, Ernesto Noboa y Caamaño, Humberto Fierro y Medardo Angel Silvia, para quienes el arte es el valor supremo y la muralla contra la hostil y la mediocre realidad cotidiana.
A inicios del siglo XX el realismo tomaría dos caminos: el realismo social y el realismo psicológico. Un ejemplo de éste último es “Un hombre muerto a puntapiés”, de Pablo Palacio, libro que marcaría el derrotero de toda la literatura posterior. En los años treinta se adscribirá al realismo social, por su necesidad de denunciar las injusticias sociales y la tiranía feudal, el llamado “Grupo de Guayaquil”, integrado por Joaquín Gallegos Lara, Enrique Gil Gilbert, Demetrio Aguilera Malta, Alfredo Pareja Diezcanseco y José De la Cuadra ( "Horno" ), el gran maestro del cuento ecuatoriano
En 1934 aparece la novela ecuatoriana más difundida y traducida: “Huasipungo”, de Jorge Icaza, en la cual se describe por primera vez el grado de explotación al que se había reducido al indígena. Otro libro importante en la literatura ecuatoriana y con la que se cierra el ciclo del realismo social es “El Exodo de Yangana”(1949), de Angel Felicísimo Rojas, una de las mejores y más vigorosas novelas ecuatorianas.
Entre 1950 y 1970 se encuentra un período de transición entre el realismo social y las nuevas tendencias del “boom” de la novela en América Latina, período en que hay una preeminencia de la producción poética a la narrativa, etapa en la cual se expresan con mayor madurez Gonzalo Escudero y Jorge Carrera Andrade, prodigioso creador de imágenes que encuentra en la poesía la llave para desentrañar el universo.
La explotación petrolera a partir de 1972 generará grandes transformaciones en las condiciones materiales de la sociedad e influirá poderosamente en una conciencia colectiva diferente. La literatura de los setenta hasta nuestros días reflejará mediata o inmediatamente algunas de esas transformaciones.
Jorge Enrique Adoum es autor de uno de los principales libros de poesía de los últimos años “Los cuadernos de la Tierra”, y de una de las novelas más importantes de los últimos tiempos, que incluso ha sido llevada al cine: “Entre Marx y una mujer desnuda”.
Sin embargo, hay que destacar también a escritores como Pedro Jorge Vera (“Las familias y los años”), Eliecer Cárdenas (“Polvo y ceniza”), Fernando Tinajero (“El desencuentro”), Abdón Ubidia (“Sueño de lobos”) y autores de cuentos como Raúl Pérez Torres, Jorge Dávila Vásquez, Francisco Proaño o Marco Antonio Rodríguez, entre otros.
El mundo de la novela reciente gira alrededor de temas clave como la crítica del poder y la expresión de las tensiones sociales, enfoque que se evidencia en “Pájara la memoria”, de Iván Egüez o “El Reino de los suelos”, de Carlos de la Torre Reyes. Aunque también escritoras como Alicia Yánez Cossío han incursionado destacadamente en el relato histórico con “Aprendiendo a morir” y “Amarle pude”, novelas que se nutren de las biografías de Mariana de Jesús y de la poetisa Dolores Veintimilla de Galindo.