Descubrimiento de América

Historia de América. Corona de Castilla. Cristóbal Colón. Viajes. Nuevo Mundo. Embarcaciones

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Los descubrimientos geográficos: el descubrimiento de América según el modelo español.

En 1492 se produjo un acontecimiento decisivo en la historia de la exploración española; la reina Isabel I de Castilla y el rey Fernando favorecieron una expedición dirigida por un navegante genovés llamado Cristóbal Colón. Éste y su tripulación abandonaron España en una ruta que buscaba alcanzar las Indias por el oeste. Puesto que el marino italiano creyó haber alcanzado la India, todas estas zonas fueron llamadas Indias, y de ahí en adelante otra historia comienza a escribirse.

Con esto nos surgen algunas preguntas ¿Cuál era la situación en Europa y España que hizo que los europeos llegaran a estos lados? ¿Por qué surgió este descubrimiento? ¿Cuál fue la legitimidad y la institucionalidad que le dieron los españoles a su conquista?

Pues bien, Europa tuvo una expansión en un momento determinado, entre los siglos XII y XIV en el ámbito demográfico, económico y geográfico. Como nos dice Immanuel Wallerstein: “Aproximadamente del año 1150 al 1300 se vio una expansión en Europa en el marco del modo de producción feudal…”. Esta expansión estuvo caracterizada por un crecimiento demográfico, un desarrollo de los centros urbanos, un incremento y desarrollo del comercio, de la agricultura y ganadería, con mayor especialización en la producción, pero esa expansión, durante el siglo XIV pasa a estancarse, “…y desde aproximadamente el 1300 hasta el 1450, lo que se había expandido se contrajo de nuevo en los tres niveles de geografía, comercio y la demografía”.

Autores como Wallerstein enfatizan que empieza en Europa un período de “crisis del feudalismo” y para ello dio tres explicaciones: una cíclica, climatológica y estructural. La primera dice relación a que la reducción del costo de la mano de obra asalariada permite a los grandes señores de tierras utilizarlas para cultivarlas en vez de arrendarlas, y éstos se convertirán en los grandes beneficiados, pero que acarrea una fuerte conflictividad social, luego, llegado un momento tocará fondo y comenzará un nuevo proceso de expansión y vemos que desde mediados del siglo XV asistimos a un crecimiento de población, a un desarrollo de los centro urbanos, de la economía, como también “…del advenimiento de los grandes restauradores de la paz interna de la Europa occidental; Luis XI en Francia, Enrique VII de Inglaterra y Fernando de Aragón e Isabel de Castilla en España”.

Otra explicación era la climatológica que dice que la crisis europea se debe a un periodo de severos inviernos y malas cosechas; como consecuencia hizo que disminuyera el crecimiento de Europa por mucho tiempo. Por último, Wallerstein nos dice que la crisis del siglo XIV fue necesaria para una economía-mundo, en la que “…fueron esenciales tres cosas; una expansión del volumen geográfico del mundo en cuestión, el desarrollo de variados métodos de control del trabajo para diferentes productos y zonas de la economía-mundo; y la creación de aparatos de estado relativamente fuertes…”.

Todo esto nos llevará a una expansión colonialista de carácter ultramarino para establecer ese tipo de economía-mundo. Comienza así una nueva época “moderna”, que en esencia es un fenómeno europeo que, principalmente, se caracteriza por la presencia y la interacción de los europeos con otros pueblos de ultramar. Los pioneros de estas expediciones fueron Portugal y España; éste último, que tras colonizar América durante el siglo XVI, se convirtió en uno de los estados más poderosos y ricos de la época, y que tiene incidencia directa en el continente americano.

Para España, el descubrimiento de Colón, era favorable a los Reyes Católicos que habían reconquistado los últimos territorios controlados por los árabes (el reino de Granada) y entonces los reyes han decidido comenzar una cruzada para difundir el cristianismo en la tierra de ultramar. Aunque también hay un deseo, por parte de los monarcas españoles, de afianzar su dominio sobre territorios del norte de África; como también esperaban proteger el comercio de Castilla en el mar Mediterráneo y en el Océano Atlántico y utilizar las zonas de los puertos próximos para la exportación de oro y esclavos africanos; y competir con su país vecino Portugal, que ya había comenzado a sentar las bases expansionistas. España al ver que Portugal se expandía quiso también competir con él. Entonces surge así el problema de incorporar las tierras encontradas, antaño Colón ya había descubierto América. Para darle validez al acto de descubrimiento se consideró que el Papa era le único que podía solucionarlo. Así, el Papa de ese entonces (Alejandro VI) concedió a los Reyes Católicos las tierras del oeste situadas a cien leguas de las Islas Cabo Verde en la llamada Bula Intercaetera. Al no estar satisfecho Portugal con la Bula Intercaetera dictada por el Papa Alejandro VI, éstos llegaron a un acuerdo con España en 1494, fecha que firmaron el Tratado de Tordesillas, que significaba correr el meridiano hacia 370 leguas al oeste de Cabo Verde. En definitiva, España queda reducida solamente a sus Indias, vale decir, las tierras del lado oeste del meridiano.

La tarea de gobernar América por parte de los españoles, tenia un carácter religioso, y por eso, “…tanto los comportamientos como las normas legales se valoraban y enjuiciaban desde el punto de vista moral”. Es por eso que a España le surgían dos preguntas al implantar su poder, bajo qué derechos la corona toma la posesión del territorio y las riquezas americanas; y la segunda, cúal era la condición jurídica del aborigen, si podía ser éste considerado persona o no; si bien estas preguntas hacían que fuera el descubrimiento y luego la organización de este “mundo” algo compleja, estas preguntas y sus respectivas respuestas marcaron una profunda diferencia entre las conquistas encabezadas por españoles con respecto a, por ejemplo los franceses e ingleses, quienes nunca se hicieron tales preguntas en los territorios que dominaron. A diferencia de estos últimos, “…los españoles nunca expresaron su etnocentrismo en términos raciales, por lo que jamás existiría en las indias un racismo segregador y excluyente del tipo anglosajón…”. Interesantes palabras de Guillermo Céspedes de Castillo, ya que el español, a pesar de las atrocidades que hizo, siempre trató de buscar legitimidad a los nuevos territorios conquistados. “…El etnocentrismo hispano se expresaba en el siglo XVI en términos religiosos, apoyado en la distinción entre cristianos, paganos infieles y - a partir de la reforma- herejes”. Pues bien, las respuestas de los españoles trajeron consecuencias importantes en la relación del mundo aborigen y el español.

Tras el descubrimiento de América quedó planteado un problema jurídico sobre los derechos de los reyes a ocupar los nuevos territorios. De modo que “la corona se apresuró en explicar a los indios el fundamento filosófico de la autoridad real”. Y el fundamento y la legitimidad de hacerse con estas tierras “…era la superioridad de San Pedro, transmitida al papa. En esa continuidad se asentaba la legalidad de la dominación papal en el Nuevo Mundo”. Esto llevaba indudablemente a los indígenas a respetar también la autoridad del monarca de Castilla. Los españoles, debido a esta concepción, desprendieron la idea de que los infieles a la fe católica podían ser desprendidos de sus bienes y tierras, y obligados a obedecer a aquellos “fieles”.

Digamos que ese era el fin del estado, la corona asumía las “…tareas de evangelizar a la población indígena y organizar la implantación de la iglesia…”. Lo que nos quiere decir Guillermo Céspedes del Castillo era que los españoles, básicamente, querían imponer la fe católica a los pueblos sometidos, dado en el contexto espiritual de las Cruzadas que animaba a Europa a luchar contra el Islam y los protestantes. España envió diversas órdenes religiosas, entre las que destacaron las de los agustinos, franciscanos y dominicos, más tarde seguidos por mercedarios y jesuitas; éstos últimos junto con los dominicos fueron “Los misioneros más dedicados y entusiastas, llegaron a concebir una cristiandad americana formada exclusivamente por santos frailes y angelicales indios, nueva ciudad de Dios que excluyese a todo europeo codicioso y pecador, y demostrase a la corrompida Europa lo que puede y debe ser la vida cristiana en toda su pureza”. Merecen una distinción algunos frailes como lo fue Bartolomé de las Casas gran defensor de los nativos.

Pero a esto, surgía en América instituciones de carácter secular y centralizador en las que las instituciones estatales controlan todos los ámbitos de la vida de las “colonias”. Así los reyes católicos fundaron, en 1503, organismos en Castilla que fueron; la Casa de Contratación, que era un organismo de supervisión de los asuntos coloniales y de controlarlos, de autorizar y de toda actividad comercial; y el otro organismo fue el Consejo de Indias y ejercía “…el gobierno de los territorios de ultramar, legislar y actuar como tribunal supremo de justicia”. Este organismo tuvo la facultad de elaborar leyes para las Indias, designar a las autoridades de América, controlar a las mismas a través de las instituciones de las “visitas” y “juicios de residencia”. También ejerció labores jurisdiccionales como, por ejemplo, actuar como Corte de Apelaciones. En América, nos encontramos con virreyes, presidentes y gobernadores. Los virreyes cumplieron la función de administrar el virreinato que fue la máxima expresión territorial en América colonial. “Representante personal del monarca y, por lo tanto, vicepatrono de la Iglesia; por razón de dignidad, los virreyes se eligieron entre los segundones de familias castellanas de la alta nobleza; una guardia militar, un palacio como residencia y una corte virreinal…”. Además recibían instrucciones directas desde el Consejo de Indias. El Virrey tuvo facultades ejecutivas, legislativas y judiciales. En tanto, los gobernadores administraron subdivisiones administrativas y territoriales menores al interior de los virreinatos. En el caso de los presidentes, como en el caso de Quito, la Audiencia administraba el territorio. También se dio la existencia de capitanías generales, como lo fue Chile, debido a las condiciones de guerra permanentemente había en nuestro país.

La Real Audiencia fue “…un tribunal de justicia formado por un número variable de jueces profesionales (oidores, alcaldes del crimen), al menos un fiscal y diversos funcionarios de cada categoría”. En definitiva, este organismo veló por el fiel cumplimiento de las normas legales y por la aparición de la justicia en el continente. Respecto a la manifestación pública de los vecinos, los cabildos fueron ese medio de expresión en América. El cabildo “…ejerció de manera efectiva el gobierno local, organizó milicias municipales para la defensa, administró justicia en primera instancia por medio de alcaldes electivos, creó legislación o al menos jurisprudencia con bandos y ordenanzas y dispuso de una hacienda nutrida por la administración de sus bienes propios…”

Todo lo anterior es parte de los organismos institucionales que materializó España para organizar la conquista de América, pero la vida colonial era que se caracterizaba por la población aborigen americana que era gobernada por un pequeño grupo de españoles. Para hacerse del control de éstos y de su mano de obra, los españoles introdujeron las encomiendas, que era una concesión oficial que otorgaba juridiscción sobre una o varias comunidades indígenas. Colin Maclachlan sostiene que “La Corona llegó a una situación de compromiso: reconoció el principio de plena libertad personal y al mismo tiempo consideró que la encomienda era la recompensa por la responsabilidades teóricas que asumían los europeos respecto a la población indígena”. Esta práctica se justificaba, como dice Colin, alegando que los españoles se ocupaban de instruir en el cristianismo a los nativos y que gobernaban respetando sus jerarquías y a sus jefes. Los pueblos indígenas se vieron obligados a adaptar las costumbres de los colonizadores. Aunque al igual que en el pasado, los indígenas concedían a los gobernantes y a los dioses como la encarnación del pueblo en su totalidad, pero con la llegada de los españoles a su tierra, el emperador resultó ser un español y los dioses cambiaron de nombre.

Por último, y para finalizar el presente ensayo, diré que la repercusión y el legado de este descubrimiento, fue que España tenía objetivos comunes en todas las colonias que instaló en América, es por eso, que las colonias comparten características en común. Uno de los elementos característicos fue, sin duda, el catolicismo que sigue siendo la religión principal en Latinoamérica y el español, una de las lenguas más habladas en el mundo. Además muchas tradiciones españolas la hemos conservado en la actualidad, por ejemplo las ciudades todavía conservan la estructura de la planificación urbana.

Pues bien, luego de ese gran acontecimiento como lo fue el descubrimiento de América en 1492, que estuvo motivado por una serie de factores sociales, económicos, religiosos, técnicos y que se apoyó en impulsos científicos y políticos; supuso un gran cambio para nuestro continente, el encuentro de dos culturas, que para bien o para mal fue la aventura descubridora más importante en la historia de la humanidad, cuya figura transcendental fue la de Cristóbal Colón que consiguió comprobar que su plan era factible, aunque no llegó a su destino que era Oriente, pero se encontró con nuestra querida América y es por eso que ésta larga travesía la hace ser las más gloriosa y trascendental en la historia del Hombre.

Bibliografía

  • Wallerstein, Immanuel. “Preludio medieval” en el Moderno sistema mundial. La agricultura capitalista y los orígenes de la economía mundo europea en el siglo XVI. Siglo XXI Editores, México, 1984.

  • Céspedes del Castillo, Guillermo. La organización institucional, La organización del espacio físico y social en Alfredo Castillero, Historia General de América Latina, vol III, 1, Ediciones UNESCO, editorial Trotta 2000.

  • Maclachlan, Colin. Los fundamentos filosóficos del Imperio Español de América: La Monarquía de los Habsburgo en Alfredo Castillero, Historia General de América Latina, vol III, 2, Ediciones UNESCO, editorial Trotta 2000.

Referencia bibliográfica

  • Schwaller, John F. La iglesia en América en Alfredo Castillero, Historia General de América Latina, vol III, 2, Ediciones UNESCO, editorial Trotta 2000.

Universidad Diego Portales

Facultad de Historia y Ciencias Sociales

Los descubrimientos geográficos: el descubrimiento de América según el modelo español.

Wallerstein, Immanuel. “Preludio medieval” en el Moderno sistema mundial. La agricultura capitalista y los orígenes de la economía mundo europea en el siglo XVI. Siglo XXI Editores, México, 1984. p. 52

Ídem

Íbid. p. 41

Íbid. p. 53

Céspedes del Castillo, Guillermo. La organización institucional en Alfredo Castillero Historia General de América Latina, vol III, 1, Ediciones UNESCO, editorial Trotta 2000. p 29.

Céspedes del Castillo, Guillermo. La organización del espacio físico y social. Op.cit. p 68.

Ídem

Maclachlan, Colin. Los fundamentos filosóficos del Imperio Español de América: La Monarquía de los Habsburgo en. Op.cit. p. 694

Íbid. p 695

Céspedes del Castillo, Guillermo. La organización institucional. Op.cit. p 29.

Íbid. p. 39.

Íbid. p 30

Íbid. p. 33

Ídem

Íbid. p 34.

Maclachlan, Colin. Op.cit. p. 702.

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