Descripción de espacio y tiempo

Fragmentos de textos. Lenguaje literario. Paisajes. Naturaleza. Espacios interiores

  • Enviado por: Viviana
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
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Descripción de espacio y tiempo

-“Detrás de las abultadas colinas verdes de la tierra de Mittel se alzaban inmensas pendientes boscosas que llegaban hasta las elevadas laderas de los Cárpatos propiamente dichos. Se erguían a derecha e izquierda, con el sol de la tarde que caía de plano sobre ellas y subraya los magníficos colores de una gama maravillosa: azul oscuro y púrpura en las sombras de las cumbres, verde y marrón allí donde se mezclaban hierba y roca, y una infinita perspectiva de rocas dentadas y riscos afilados hasta perderse en al lejanía, donde se alzaban, grandiosos, los picos nevados. De trecho en trecho aparecían enormes hendiduras en las montañas, por las que, al ponerse el sol, veíamos de cuando en cuando el destello blanco de una cascada.” (Página 16)

-“Es un lugar precioso. Un riachuelo, el Esk, fluye por un valle profundo que se ensancha a medida que se acerca al puerto. Lo cruza un gran viaducto de altos estribos, por entre los que el panorama parece más amplio de lo que es en realidad es. El valle es de un verde muy hermoso, y tan escarpado, que al mirar desde las alturas sólo se ve de una cumbre a otra, a menos que se esté lo suficientemente cerca como para ver lo de abajo. Las casas de la ciudad antigua son todas de todas de tejados rojos, y además parecen amontonadas unas encima de otras, como los dibujos de Nuremberg. Justo encima de la ciudad se encuentran las ruinas de la abadía de Whitby, que fue saqueada por los daneses, y que es el escenario de una parte de Marmion, cuando emparedan a la chica. Son unas ruinas nobles de enormes dimensiones, llenas de detalles bellos y románticos; hay una leyenda que dice que en una de las ventanas aparece una dama de blanco. Entre la abadía y la ciudad hay otra iglesia, la parroquial, rodeada por un cementerio lleno de tumbas. En mi opinión, éste es el lugar más bonito de Whitby, porque se encuentra justo debajo de la ciudad, y desde él se disfruta del panorama completo del puerto y de la bahía, hasta el punto en que un promontorio llamada Kettleness se adentra en el mar. Desciende tan abruptamente sobre el puerto, que una parte de la orilla se ha desmoronado y han quedado destruidas algunas tumbas. En este punto, una parte de la mampostería de las esculturas ha alcanzado el sendero arenoso que discurre en las orillas, El cementerio está cruzado con paseos con bancos en las orillas, y la gente se sienta allí todo el día a contemplar el hermoso panorama y a disfrutar de la brisa.

El puerto se abre a mis pies, en el opuesto; un largo muro de granito se interna en el mar, con una curva en el extremo, en cuyo centro hay un faro. Por la parte exterior corre un dique marítimo. Por el lado más cercano el dique forma un recodo curvado a la inversa, y en el extremo hay otro faro. Entre los dos muelle se abre una estrecha entrada que da al puerto, que en ese punto se ensancha súbitamente.

Es bonito con la marea alta; pero con marea baja disminuye hasta reducirse a nada y solo queda la corriente del Esk, que discurre entre orillas de arena y rocas desperdigadas aquí y allá. Al otro lado del puerto se alza un gran acantilado, de una media milla, cuyo borde afilado se extiende desde detrás del faro meridional. En el extremo hay una boya con una campana, que se balancea con el mal tiempo y lanza con el viento un sonido lúgubre”

(Páginas 70 y 71)

-“Era suficientemente lúgubre y horripilante; pero ahora, al cabo de unos cuantos días, con las flores marchitas y mustias, que tornaban en color orín el blanco y en pardo el verde: con la araña y el escarabajo que habían recuperado su acostumbrado dominio; con la piedra descolorida por el tiempo, el mortero cubierto de polvo, el hierro herrumbroso y húmedo, el latón deslustrado, y las chapas de plata empañadas reflejando el débil destello de una vela, el efecto era más triste y sórdido de todo lo que se pueda imaginar. Expresaba de modo irrefutable la idea de que la vida animal no es lo único que puede desaparecer” (Página 199)

-“Aquel lugar estaba cubierto por una gruesa capa de polvo. En el suelo tenía varias pulgadas de espesor, salvo en los lugares en que había huellas de pisadas recientes, en las que, al bajar al lámpara, descubrí señales de clavos de botas, allí donde el polvo se había apelmazado. Las paredes tenían pelusa y una gruesa capa de polvo, y en los rincones había montones de telarañas, en las que se había acumulado el polvo hasta proporcionarles el aspecto de andrajos, ya que se habían desmoronado parcialmente con el peso. En el vestíbulo, sobre una mesa, había un gran manojo de llaves, cada una de ellas con una etiqueta amarillenta por el tiempo. Las habían utilizado varias veces, pues se veían huellas en el polvo, semejantes a las que aparecieron al levantarlas el profesor” (Página 252)

-“La casa tenía aspecto de no haber sido habitada desde hacía tiempo. Las ventanas estaban cubiertas de polvo, y las persianas subidas. El tiempo había ennegrecido los artesonados y la mayor parte de la pintura se había desprendido del metal. Quedaban señales de un cartel que hasta hacía poco tiempo había estado frente al balcón; ahora estaba roto, aunque quedaban los soportes. Detrás de la barandilla del balcón había unos tableros sueltos cuyos bordes mellados parecían blancos.” (Página 266)

-“Hoy es un día gris y, mientras escribo, el sol está oculto entre nubes espesas que se elevan sobre Kettleness. Todo es gris, excepto la hierba verde, que parece de color esmeralda al recortarse contra el cielo; piedras terrosas y grises; sobre el mar gris, en el que se internan brazos de arena como dedos grises, flotan unas nubes grises teñidas por el resplandor del sol en los bordes superiores. El mar se agita sobre los bajíos y en las extensiones de arena con un rugido envuelto en la bruma marítima que se arrastra tierra adentro. El horizonte se pierde en una bruma gris. Todo es inmensidad; las nubes están amontonadas como rocas gigantes, y hay un murmullo en el mar que suena como un presagio de muerte. En la playa, desperdigadas aquí y allá, se yerguen figuras oscuras, algunas casi veladas por la bruma”