Descartes

Historia de la filosofía. Filósofos antiguos. Filosofía cartesiana. Racionalismo. Búsqueda del conocimiento y verdad. Discurso del método. Duda metódica. Relación entre lo material y lo inmaterial

  • Enviado por: Prinsesita
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 3 páginas
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DESCARTES

En la Edad Moderna, el ser humano empieza a reflexionar sobre su individualidad; se pregunta cómo es posible el conocimiento. Por lo tanto, los dos grandes temas de la modernidad son el YO y el CONOCIMIENTO.

    • Descartes era científico y el ideal de la ciencia eran las matemáticas: Mathesis Universal, eran unas matemáticas universales que explicaban todo mediante combinaciones matemáticas.

    • Descartes se cría en el seno de una familia rica. Estudió en la mejor escuela y dio la Escolástica con Ignacio de Loyola (no se tienen en cuenta las dudas).

    • Buscaba una certeza absoluta, algo de lo que poder estar totalmente seguro y que le permitiera desarrollar un método.

Según Descartes las verdades se dan por supuestas, no se demuestran. Él quiere encontrar una certeza y a partir de ella desarrollar unas matemáticas universales.

Desarrolla la duda metódica, consecuencia de encontrar una certeza absoluta. La forma de encontrarla es dudar de todo lo que sabemos hasta encontrar algo de lo que sea imposible dudar. ¿Cuáles son las cosas que sabemos? :

- Lo que sabemos mediante los sentidos. Se puede dudar de ellos porque a veces nos engañan ¿cómo podemos estar seguros de que los sentidos no nos engañan?.

- ¿Se puede dudar de los pensamientos? A veces pensamos que estamos seguros de algo y luego no es así. Si los pensamientos nos han engañado una vez, ¿por qué no lo pueden volver a hacer?.

También puede ser que nuestra mente está manipulada por un genio maligno. Tenemos la duda de que pueda existir, por lo tanto no lo podemos dar por verdadero, pues puede ser que nuestra mente esté manipulada.

- Podemos dudar de todo excepto de que dudamos. Y si dudamos pensamos. Y para pensar hay que existir. Por tanto no puedo dudar de que existo: “Pienso, luego existo”, esto es una verdad indudable.

Como ya hemos encontrado esa verdad absoluta, podemos reconstruir un método por el cual podamos recordar otras verdades: GRAN PARADIGMA DEL MÉTODO RACIONALISTA. Este método es fruto de haber encontrado esa certeza. El método tiene 4 puntos básicos (fotocopia):

  • La duda, que debe llevar a la certeza. Se analiza qué tipo de certeza es, y todas las demás verdades deben tener las mismas características. El punto de partida es una intuición clara y distinta:

      • clara: como una necesidad absoluta.

      • Distinta: no se puede confundir con otra idea.

    Dice que si encontramos una verdad indudable, y analizamos sus características, podremos aplicarlo para conseguir otras verdades cuyas características sean las mismas.

    No acepta como verdad nada que no sea absolutamente claro y distinto; estos caracteres los extrae de analizar la verdad modélica (“cojito”), son los requisitos que debe tener cualquier verdad que aceptemos como tal.

  • El análisis. Como las verdades que encuentro no son tan sencillas, tengo que descomponerlas para que sean claras y sencillas. Hay que descomponerlas en partes y analizar las funciones de cada una de éstas para que tengan esas dos características. Si algo no está claro, hay que seguir descomponiéndolo hasta que lo esté.

  • La síntesis. Sintetizar significa resumir. La síntesis es lo contrario que el análisis, es partir de las ideas simples para construir la idea original.

  • El repaso, es volver sobre cada paso que se ha dado para asegurarse de que no se ha omitido nada. Descartes con esto pretende reconstruir otra vez el proceso para estar seguro de que en el análisis se ha llegado hasta el final, y que en la síntesis no se ha quedado fuera ninguna idea simple.

  • Llegado a este punto parece que Descartes ha encontrado una certeza y un método para deducir el resto de las certezas. Pero hay una objeción: el método se basa en la lógica matemática, para esto hay que suponer la confianza en esta lógica; pero ¿no puede ser que un genio maligno nos lo haya sugerido y que este método sea una locura?. Aquí Descartes introduce la idea de Dios como posibilidad de salvar este método, es una hipótesis Ad- hoc, introducida para resolver un problema. Usa el siguiente argumento para demostrar la existencia de Dios:

    Todos tenemos en la mente la idea de un infinito actual. Este infinito puede ser:

      • Potencial: es un infinito en el sentido de que es una serie que nunca puede ser concluida, es una serie ilimitada. Ej. : los números reales.

      • Actual: no es una serie sin terminar, es un elemento mayor que el cual es imposible concebir ningún otro. Ej. : los números reales, siempre podemos añadir más e imaginarnos un infinito mayor que el anterior.

    Descartes dice que Dios es un infinito actual y esto es una idea que nosotros tenemos. Las ideas solo pueden tener dos orígenes: una intuición (conocimiento directo de las cosas) o la reflexión. Pues la idea de Dios no puede tener su origen en ninguna de estas dos cosas según Descartes: de la intuición no puede venir porque no conocemos a Dios, y de nuestra mente tampoco porque es finita y la idea de Dios es infinita. Por tanto la idea de Dios procede del mismo Dios, y esta idea es innata (nacemos con ella en nuestra mente).

    Dios existe y es perfecto, es el infinito que contiene todas las perfecciones.

    Ya tenemos una realidad, la divina (Res divina). Si Dios es perfecto no puede ser que juegue conmigo, por tanto el mundo que tengo ante mí también existe (Res extensa). Por tanto la hipótesis del genio maligno desaparece. (Pág. 141)

    La materia (Res extensa) es un contínuo. Un contínuo es cualquier elemento que es infinitamente divisible (Ej. : el tiempo). La materia ocupa un lugar, es una extensión y, además se puede dividir infinitamente. Estas son características de la materia, pero además:

    - No existen los átomos pues son divisibles.

    - El vacío tampoco existe porque la materia es una extensión continua.

    - La materia es homogénea, no hay distintos tipos de materia, pues extensión, ocupa un lugar, y en cuanto a que ocupe un lugar todas las cosas son iguales. Por tanto existe una única materia.

    - La materia es ilimitada porque su límite sería el vacío, y el vacío no existe; por tanto no existe el límite de la materia.

    La materia se halla en un contínuo movimiento, el cual se mueve por la ley de la inercia y la ley de la conservación del movimiento.

    Como existen la sustancia divina y el mundo, no puedo dudar de mi existencia y existe un tercer tipo de sustancia: Res cogitans, que es igual al alma, a la sustancia pensante. En cuanto a que es distinta del mundo, el alma es una sustancia inmaterial, pues nuestro cuerpo es exterior a nosotros, solo lo percibimos, pero el “yo” que percibe es inmaterial, y por tanto inmortal, eterna...

    1. PROBLEMAS QUE SE DERIVAN DE LA FILOSOFÍA DE DESCARTES

  • Relación entre lo material y lo inmaterial

  • Siendo el alma una sustancia inmaterial y el cuerpo una sustancia material, no se entiendo cómo estas dos sustancias pueden comunicarse entre sí. Sin embargo la experiencia nos dice que es así. En primer lugar porque el cuerpo obedece las órdenes del alma, y en segundo lugar porque el alma posee ideas que provienen de la experiencia. Descartes propone una solución: la existencia de una glándula (glándula pineal) en la que habita el alma, pero con esto no soluciona nada, sólo desplaza el problema hacia un lugar en concreto.

  • Existencia de un criptovoluntarismo en la filosofía cartesiana

  • La filosofía de Descartes se presenta como un racionalismo mecanicista en el que los distintos momentos del método se derivan unos de otros de forma lógica. Sin embargo, él admite como punto de partida el “deseo” de conocer la verdad. Por tanto, su método requiere una voluntad previa; no es por tanto puramente racional.

  • Posibilidad de error

  • El último punto del método, la necesidad de hacer un repaso para estar seguro de no haber omitido nada, revela que el método es imperfecto, pues si el repaso es necesario es porque el error se puede dar.