Desarrollo psicomotor

Percepción espacio-tiempo. Conocimiento. Educación Corporal. Desarrollo físico. Evolución desarrollo psicomotor. Organización sensorial

  • Enviado por: Teresa
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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TEMA 2

EL DESARROLLO PSICOMOTOR EN LOS NIÑOS HASTA LOS 6 AÑOS

LA PSICOMOTRICIDAD EN EL CURRÍCULO DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

LA SENSACIÓN Y LA PERCEPCIÓN COMO FUENTE DE CONOCIMIENTO

LA ORGANIZACIÓN SENSORIAL Y PERCEPTIVA

LA INTERVENCIÓN EDUCATIVA

Comenzaré diciendo que la meta del desarrollo psicomotor es el control del propio cuerpo hasta ser capaz de sacar de él todas las posibilidades de acción y expresión que a cada uno le sean posibles.

Ese desarrollo implica un componente externo (la acción) y otro interno o simbólico (la representación del cuerpo y sus posibilidades de acción. J. Palacios y Rosa.

La finalidad de la educación psicomotriz es la adquisición y desarrollo de la capacidad de percepción del espacio, tiempo y simbolismo partiendo de la toma de conciencia y control del propio cuerpo.

La psicomotricidad es fuente de conocimiento y expresión de los conocimientos que ya se tienen, medio de generar vivencias y emociones a través de la relación y expresión de vivencias y emociones en la relación.

La educación corporal viene a desarrollarse en 4 grandes etapas según Piaget:

  • Diálogo tónico-postural: el bebe realiza movimientos
  • Etapa sensoriomotora: explora los objetos
  • Etapa perceptivo-motora: el eje corporal se ha completado y el espacio de los objetos adquiere categoría de estructura
  • Etapa de la proyección simbólica o representación: cuando ya conoce su cuerpo, el espacio.

En resumen, es un aspecto básico del currículo de educación infantil puesto que el niño conoce todo lo que le rodea y realiza sus primeros aprendizajes a través de su propio cuerpo.

En el primer epígrafe del tema cuyo título es EL DESARROLLO PSICOMOTOR EN LOS NIÑOS HASTA LOS 6 AÑOS, comenzaré diciendo que durante los primeros años de vida, el desarrollo motor y el desarrollo mental del niño van íntimamente relacionados. A partir de su interacción con el medio, es decir, gracias a sus movimientos, manipulaciones de objetos y percepciones, el niño conquista el espacio y forma su conocimiento.

El desarrollo psicomotor implica una diferenciación progresiva de funciones, así como una discriminación perceptiva y sensorial. El niño adopta su conducta a las exigencias del marco espacio-temporal en el que evoluciona.

El desarrollo físico y psicomotor depende de factores genéticos, de la maduración y del aprendizaje.

Pero lo que tenemos que tener claro es que las normas del desarrollo son pautas generales que indican el promedio en que aparece cada conducta y que cada niño tiene su propio ritmo de aprendizaje.

Existen también mecanismos correctores o procesos de recuperación que actúan si existe retraso o desviación devolviendo al niño a lo largo de su desarrollo a su pauta normal.

Dentro de este epígrafe incluyo los siguientes apartados que son los factores del desarrollo de las habilidades psicomotoras y la evolución del desarrollo psicomotor. Seguidamente incluyo tres aspectos entro del desarrollo psicomotor y que son los aspectos prácticos, simbólicos y motrices.

Comienzo por los factores del desarrollo de las habilidades psicomotoras y en concreto con la maduración. La adquisición de una habilidad requiere en primer lugar la maduración de los músculos, nervios y centros corticales que intervienen en su ejecución, por lo que debe ser una condición previa. Los movimientos del recién nacido son incontrolados y no coordinados, al final de la primera infancia pasan a ser voluntarios y coordinados, todo ellos sobre los 18 meses. Este proceso de progresivo dominio del control postural se ajusta a estas leyes:

  • Ley céfalo-caudal: se controlan antes las partes del cuerpo que están más próximas a la cabeza, extendiéndose el control hacia abajo.
  • Ley próximo-distal: se controlan antes las partes que están más cerca del eje corporal que aquellas que están más alejadas.

El movimiento se va haciendo progresivamente más preciso y permite incorporar repertorios psicomotores más complejos y especializados, que abren nuevas perspectivas a la percepción y a la acción sobre el entorno, mediante pequeños gestos que tienen una importancia capital.

En cuanto a la práctica, el dominio de una habilidad requiere una práctica y con ella aumenta la velocidad, la precisión y la facilidad.

Otro factor del desarrollo de las habilidades psicomotoras es la motivación, ya que la adquisición de una realidad exige que el niño tenga un motivo que le impulse a la actividad (tanto intrínseca como extrínseca).

Otro último factor es la dirección, ya que los niños aprenden fundamentalmente por ensayo-error, lo que les aporta mejores resultados de cara al desarrollo de acciones posteriores.

Otro apartado dentro del primer epígrafe es el de la evolución del desarrollo psicomotor y destaco que hay tres tipos de actos motores que pueden inducir al movimiento y que son el motor reflejo, el motor voluntario y el motor automático.

El motor reflejo son reacciones automáticas desencadenas por estímulos que impresionan diversos receptores sensoriales. Son innatos e involuntarios. El motor voluntario, el movimiento es intencional y progresivo y el motor automático se produce por la repetición de los actos voluntarios. Tienen un gran valor adaptativo y son los responsables de la marcha y de la escritura.

Al nacer el niño dispone de una serie de reflejos, la mayoría de los cuales desaparecen durante los primeros meses de vida como consecuencia de un proceso de maduración motriz normal. Otros adquieren un valor funcional y no desaparecen definitivamente pasando a formar parte de la dotación del sujeto de forma permanente, p.e. el de succión, el de cerrar los ojos.

Los reflejos son reacciones motrices automatismos que tras una estimulación dada se manifiestan de igual forma en todo los recién nacidos.

A continuación voy a analizar tres aspectos dentro del desarrollo psicomotor de 0 a 6 años: aspectos prácticos, aspectos simbólicos y aspectos motrices.

Según Gessel cuando hablamos de aspectos prácticos del control postural estamos hablando de los hitos básicos del desarrollo del control postural o psicomotricidad gruesa; psicomotricidad fina y lateralidad.

Los hitos básicos del desarrollo del control postural o psicomotricidad gruesa, se van introduciendo gracias a las leyes anteriormente mencionadas y a la estimulación del entorno. En general podemos hablar de:

  • Control de la cabeza, sosteniendo la cabeza en línea de prolongación con el tronco sobre los 3-4 meses.
  • Posición sentada, entorno a los 4-5 meses con apoyo y a los 7 meses sin él
  • Locomoción antes de andar, en la que gatean perfectamente y poseen una coordinación de brazos y piernas que les permite sentarse, levantarse, desplazarse. Lo cual supone la primera conquista del espacio.
  • Sostenerse de pie y caminar. En torno a los 9-10 meses se sostiene de pie apoyándose en algo. A los 10-11 meses lo hace con uno solo. A los 12 meses lo hace sin apoyo. A los 12-14 meses ande sólo. A los 18 meses (año y medio) corretea. A los 20-21 meses da pequeños saltos. A los 3 años anda con seguridad, acelera o modera la marcha, cambia de dirección, se detiene a su voluntad, sube escaleras. A los 4 años muestra gran destreza y finura en los movimientos, mayor fuerza y resistencia y a los 5 años se sienten seguros, confían en su fuerza y habilidad.

En cuanto a la psicomotricidad fina y en lo que a los brazos se refiere, éstos continúan perfeccionándose. Se produce un importante avance a lo largo de los años preescolares. A los 5-6 años, en general, el niño puede acceder a los trazos de la escritura, pero son múltiples las actividades de motricidad fina que pueden ir realizando hasta esa edad.

Con menos de 2 años, la ejecución de movimientos pequeños y precisos resultan difíciles. A los 3 años, dibuja figuras circulares; a los 3-4 años dibuja una persona, recorta con tijeras y dibuja trazos en diagonal. A los 4-5 años traza líneas rudimentarias, se maneja con más soltura en sus dibujos, hace también combinaciones rectas y curvas. A los 5-6 años hace trazos más típicos de la escritura convencional.

El aprendizaje de la escritura implica desarrollo motor, madurez cognitiva y motivación.

Y, finalmente, dentro de los aspectos prácticos destaco la lateralidad, que es la dominancia de un hemisferio cerebral sobre el otro. Está a su vez muy relacionada con el aprendizaje de la escritura. Podemos hablar de lateralidad homogénea o cruzada. En nuestra cultura el 10% de las personas son zurdas, con mayor porcentaje de hombres que de mujeres. La lateralización de funciones no se manifiesta hasta los 2-3 años, momento en el cual empieza a aparecer la preferencia por una de las dos manos. En general se produce entre los 3-6 años. Si espontáneamente no se ha producido, conviene lateralizar al niño a uno u otro lado en torno a los 5 años (antes de que esté inmerso en el aprendizaje de la lectura). Siempre partiendo de un diagnóstico para saber hacia que lado lateralizarle. Si parece dar igual, hacerlo preferentemente a la derecha, en nuestra cultura todo está organizado para los diestros. Siempre que tengamos que intervenir, lo haremos nunca antes de los 4 años y nunca después de los 5 años y medio. Hay 4 tipos de lateralidad:

  • Diestros totales: de mano-ojo-pie y cuya dominancia es del hemisferio izquierdo del cerebro.
  • Zurdos totales: de mano-ojo-pie y cuya dominancia es del hemisferio derecho del cerebro.
  • Ambidiestros: habilidad de ambos por igual.
  • Lateralidad cruzada: habilidad de mano-pie contraria a la del ojo.

El segundo aspecto dentro del desarrollo psicomotor de 0 a 6 años es el aspecto simbólico, incluyendo dentro de él, el esquema corporal, que a lo largo de la etapa irá adquiriendo una imagen mental del propio cuerpo, tanto en situaciones estáticas como dinámicas. Imagen que nos permite desenvolvernos adecuadamente en el entorno.

Cuando el niño tiene un año, conoce las partes del cuerpo, pe: cabeza; cuando tiene 4 años, las partes más pequeñas, pe: ojo y con 6 años, los detalles, pe: cejas.

Los elementos que constituyen el esquema corporal son la duración, el ejercicio, la experiencia personal, la experiencia social y el desarrollo del lenguaje.

(((En cuanto a la maduración, puede ser neurológica y sensorial. Esta aumenta el tamaño del cerebro, se produce la maduración de sus partes externas (corteza) como consecuencia, los movimientos se van haciendo más voluntarios y controlados.

Y respecto al desarrollo del lenguaje, éste aporta significación e integra enla experiencia del cuerpo la secuencialidad y la simultaneidad, las partes y la globalidad, la diversidad y la unidad. Enriquece y organiza la representación simbólica de la percepción y el movimiento corporal)))

El último aspecto del desarrollo psicomotor es el aspecto motriz. Incluye dentro la independencia motriz coordinación motriz, el tono, el control respiratorio, el equilibrio, la estructuración espacial, la estructuración temporal y las representaciones simbólicas.

Paso a definir cada concepto uno a uno y primero está la independencia motriz y coordinación motriz y que es la capacidad de controlar por separado cada segmento motor y lo aparentemente opuesto.

Respecto al tono, es el grado de contracción que en cada momento tienen los músculos. Oscila entre la hipertonía (tensión)y la hipotonía (relajación). Está sujeto a controles involuntarios del sistema nervioso, pero es susceptible de ser controlado voluntariamente.

El control respiratorio forma parte a su vez del aspecto matriz y este es involuntario.

El equilibrio en el primer año se ve favorecido por el crecimiento del cerebelo. Nuestra autonomía funcional y nuestra independencia motora dependerán del movimiento de equilibrio.

También dentro de los aspectos motrices se encuentra la estructuración espacial y concretamente el espacio no es nada en sí mismo. Es el contexto físico donde el niño sitúa su actividad y se orienta a partir de su cuerpo, donde se relaciona con los objetos estableciendo vínculos recíprocos entre su movimiento y aquello que es externo a él. Para obtener una buena organización espacial es necesario haber logrado la maduración del esquema corporal. Los planos espaciales más elementales son: arriba-abajo, delante-detrás, grande-pequeño, dentro-fuera... y más complejo es: derecha-izquierda.

La estructuración temporal, también forma parte de los aspectos motrices y son difíciles de dominar. Solo existen por las conexiones mentales que se establecen entre ellas. El tiempo no es perceptible. Lo comenzará a entender a partir de los 6 años. El niño sitúa su acción y sus rutinas en unos ciclos de sueño-vigilia, antes-después, mañana-tarde-noche, ayer-hoy-mañana, días de la semana-días del fin de semana, y es capaz de hacerlo en su actividad mucho antes que de representarse simbólicamente esas nociones. Pe: los primeros años entenderá que después del bocadillo se va al recreo.

Y para finalizar, dentro de los aspectos motrices se encuentran las representaciones simbólicas. El esquema corporal es un conjunto de representaciones simbólicas. La verdadera construcción del “yo corporal” no se da hasta los 5 años. A los 7-12 se culminará el proceso donde primero es la exploración del uno mismo y de los demás, después la toma de conciencia de lo que se posee y de lo que se puede lograr y por último la coordinación, estructuración e interpretación.

Finalizado este primer epígrafe y aclarados los factores de desarrollo de las habilidades psicomotoras y la evolución del desarrollo psicomotor, paso a desarrollar el segundo epígrafe cuyo título es: LA PSICOMOTRICIDAD EN EL CURRICULUM DE LA EDUCACION INFANTIL. Dentro del currículo de infantil del Decreto 67/2007 de 29 de mayo por el que se establece y ordena el currículo del segundo ciclo de la educación infantil en la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha; por “currículo entendemos el conjunto de objetivos, competencias básicas, contenidos, métodos pedagógicos y criterios de evaluación de cada una de las enseñanzas” reguladas por la LOE, artículo 6; y éste no aparece como área, aunque forma parte de la práctica cotidiana del aula.

El desarrollo psicomotor tiene una enorme trascendencia para el desarrollo de otros ámbitos de personalidad y para muchos aprendizajes.

A su vez voy a destacar el papel de la psicomotricidad en las distintas áreas del currículum, incluidas en el Decreto 67/2007 de 29 de mayo:

Las áreas son:

  • Área I. Conocimiento de sí mismo y autonomía personal. Recoge de manera más exhaustiva la psicomotricidad puesto que para lograr el conocimiento de sí mismo y la autonomía que se propone, será necesario trabajar la psicomotricidad fina y gruesa, el esquema corporal y la estructuración espacio-temporal.
  • Área II. Conocimiento de interacción con el entorno. Será imprescindible ayudar al niño a orientarse en el espacio y en el tiempo en los diferentes contextos que componen el entorno infantil. El entorno no puede ser entendido sin la realización de desplazamientos orientados, ha de hacerse desde el conocimiento del propio cuerpo y de los objetos, de su ubicación espacial. Deberá conocer el espacio donde desarrollará su acción.
  • Área III. Los lenguajes: comunicación y representación. Las diferentes formas de expresión requerirán el desarrollo de aspectos diferentes: como el lenguaje verbal, el lenguaje creativo y el lenguaje de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

El lenguaje verbal es la motricidad fonética. Dentro de éste encontramos la aproximación a la lengua escrita y el acercamiento a la literatura: coordinación viso-manual, ritmo, relajación, esquema corporal, estructuración espacio-temporal, motricidad manual.

El lenguaje creativo incluye diferentes formas de expresión plástica a través del cuerpo, ritmo, creatividad con el ritmo y el movimiento...

El lenguaje de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) incluyen la orientación espacial, coordinación...

A través de todos ellos se trabajarán todos los aspectos del desarrollo psicomotor.

En torno a los objetivos, expresados en forma de capacidad en el artículo 4 del Decreto 67/2008 de 29 de mayo, por el que se establece y ordena el currículo del segundo ciclo de Educación Infantil en la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha, podemos encontrar la necesidad de trabajar un aspecto u otro del desarrollo psicomotor, pero aquellos en los que aparece más clara son:

  • (a). Descubrir y construir, a través de la acción, el conocimiento de su propio cuerpo y el de los otros, actuar con seguridad y aprender a respetar las diferencias.
  • (f). Desarrollar las habilidades comunicativas a través de distintos lenguajes, incluida la lengua extranjera, y formas de expresión a través del movimiento, el gesto y el ritmo.

Estos objetivos de trabajarán a través de unos contenidos de carácter principalmente procedimental, aunque en ocasiones también tendrán un enfoque conceptual o actitudinal.

En el Área I. Conocimiento de sí mismo y autonomía personal, se habla de “la valoración y progresivo control que los niños van adquiriendo de sí mismos, de la construcción gradual de la propia identidad, el establecimiento de relaciones afectivas con los demás y de la capacidad de utilizar los recursos personales de que dispongan en cada momento para ir logrando también una progresiva autonomía personal”. Para esto, el primer recurso con el que contamos es el cuerpo y las posibilidades de movimiento del mismo. Van conociendo su cuerpo, sus sensaciones, sus emociones. Explora el medio que le rodea y construye una imagen integrada de su esquema corporal. Ampliará su ámbito de experiencia todo lo que favorezca que repte, gatee, ande, corra, suba, baje, salte... llegando a un progresivo conocimiento de sí mismo. La imagen de sí mismo la irá enriqueciendo a través de las propis experiencias y sentimientos, de la valoración de los propios logros y dificultades y la actitud de los demás hacia ellos. Se les ayuda a través de experiencias en las que tengan que utilizar capacidades como fuerza, precisión, velocidad... Trabajar a través del conocimiento del propio cuerpo, el esquema corporal y el espacio en el que se desarrolle la acción.

En el Área II. Conocimiento e interacción con el entorno, se trabaja el acercamiento a la naturaleza y su conocimiento tiene como punto de partida el movimiento del propio cuerpo en relación con el entorno y con las personas. A través de los propios desplazamientos, el niño irá aprendiendo a organizar el espacio.

El acercamiento a la cultura. La secuencia de acciones rutinarias y cotidianas (comidas, juego, sueño...) le ayudará a organizar afectiva e intelectualmente el tiempo. Esto, posteriormente le permitirá diferenciar las costumbres de los distintos grupos con los que interactúa.

La actividad con los objetos. Debe favorecerse para que puedan conocer sus propiedades físicas y funcionales. Su exploración y uso le ayudará a organizarlos en el espacio y en el tiempo, a establecer semejanzas, diferencias, sensaciones, entre ellos.

En matemáticas se utilizan cuantificadores (muchos, pocos, algo, todo, nada...), para que el niño alcance esos conceptos, es preciso la manipulación y la comparación entre objetos.

Trabajar a través de actividades de comparación, observación y experimentación...

Por último, el Área III. Los lenguajes: comunicación y representación, incluye el lenguaje verbal, el lenguaje creativo y el lenguaje de las tecnologías de la información y la comunicación. Incluye el desarrollo de la plástica que requiere una progresiva precisión en las habilidades motoras y en la coordinación óculo-manual.

La música necesita una sensibilización audio perceptiva previa y una coordinación progresiva de los movimientos.

El uso y conocimiento de la lengua incluye la interpretación y uso del lenguaje gráfico. Es conveniente familiarizar al niño con textos escritos que vayan acompañados de otros procedimientos gráficos (carteles, dibujos, de él mismo, ilustraciones en cuentos...)

Un acercamiento al placer de la lectura a través de la escucha y comprensión de cuentos, relatos, leyendas, poesías, rimas o adivinanzas.

Los contenidos se organizarán en áreas y se abordarán por medio de actividades globalizadas que tengan interés y significado para los niños. Para que acerque al niño a la realidad, la metodología debe ser activa. Estará basada fundamentalmente en la experiencia, en la actividad y el juego y se aplicarán en un ambiente de afecto y confianza. Artículo 14 de la LOE.

La actividad es imprescindible tanto para el desarrollo físico y psicomotor, como para la construcción de conocimiento.

Se deben potenciar situaciones en las que los niños puedan desarrollar sus capacidades de manipular, explorar, observar, experimentar, construir. A través de estas y del juego van conociendo la realidad física y social que les rodea.

La evaluación será global, continua y formativa.

La evaluación inicial tendrá en cuenta las características del medio en el que vive el niño y partirá de la información procedente de los centros de donde provienen y de las familias.

La evaluación formativa le permitirá indagar sobre que cambios se producen como resultado de las diferentes intervenciones o que objetivos conviene proponer a continuación.

El profesor evaluará también su propio proyecto de trabajo haciendo posible una valoración de su adecuación y cumplimiento.

La técnica más apropiada será la observación directa y sistemática del niño por parte del profesor. Deberá objetivar al máximo los criterios en los que se basan sus valoraciones, ayudando a los niños a conocer con claridad lo que se espera de ellos.

Las pruebas que se están utilizando en la etapa de 0 a 6 años como instrumento de medida son:

  • Escala del desarrollo psicomotor de la primera infancia (Brunert y Lezine, 1975).
  • Escala McCarthy de aptitudes y psicomotricidad para niños (McCarthy, 1977).
  • Escala de evaluación y psicomotricidad en preescolar (de la Cruz, 1990).

Paso a desarrollar el tercer epígrafe del presente tema 2, cuyo título es: LA SENSACIÓN Y PERCEPCIÓN COMO FUENTE DEL CONOCIMIENTO, por lo que a continuación defino los conceptos de sensación y percepción.

La sensación son los estímulos que desde los receptores llegan al cerebro. Las sensaciones llegan a través de los sentidos que las codifican y las integran en nuestros esquemas de conocimiento.

La percepción es la capacidad para integrar los mensajes sensoriales en esquemas de conocimiento, o el proceso de elaboración por medio del cual el sujeto sintetiza activamente (en relación con las experiencias anteriores) la información sensorial y la configura en unidades cognitivas con significación propia. Es la base del conocimiento.

Es por ello que a lo largo de la historia, numerosos autores como por ejemplo María Montessori y Fröebel, difundieron el trabajo y el desarrollo de los materiales sensoriales puesto que a través de ellos se aumentaba el conocimiento del niño y por lo tanto sus percepciones.

Dentro de la sensación y percepción voy a realizar una clasificación de los sentidos en el que destaco tres clasificaciones y que son:

  • Estereoceptores: son los que reciben la estimulación del exterior y nos informan del medio ambiente en que vivimos.
  • Interoceptores: son los que reciben las estimulaciones de las vísceras y glándulas y nos informan del medio interno (sentido cinestésico)
  • Propioceptores: son los que reciben la estimulación de movimientos de los músculos, huesos, articulaciones,... y nos informan de los miembros de nuestro cuerpo (sentido cinestésico y esterognósico).

Al nacer, el niño es un ser indefenso que depende de los adultos que le rodean. Pero poco a poco va adquiriendo autonomía.

A los 6 meses e incluso antes del desarrollo sensorial y perceptivo del niño alcanza niveles de desarrollo semejantes a los de los adultos. No podemos decir lo mismo de ningún otro proceso psicológico completo.

La percepción permite al niño relacionarse con el entorno y adaptarse a él, es fuente de conocimiento.

En los niños pequeños, su conducta perceptiva está condicionada en parte por determinantes del código genético y en parte por la historia de los propios aprendizajes.

Aquellos aspectos que están determinados por el código genético no tienen que estar todos presentes desde el nacimiento. Pueden estar condicionados por la maduración del organismo, según Jesús Palacios.

La estimulación sensorial facilita el pensamiento. Los patrones perceptivos son puntos de referencia para que el niño conozca las propiedades de los objetos, sus relaciones y diferencias. Así consolida su conocimiento.

Las organizaciones que el niño va construyendo sobre el espacio, el tiempo, el color... facilitan y forman su pensamiento simbólico y cognitivo.

El cuarto epígrafe del tema es LA ORGANIZACIÓN SENSORIAL Y PERCEPTIVA (y antes de mencionar las etapas pero a efectos de desarrollo, quiero resaltar que la etapa infantil se caracteriza por una atención frágil y dispersa. Con el fin de centrar su atención y organizar su comportamiento y su actividad conviene facilitarle una serie de normas. Una vez interiorizadas, el niño será capaz de organizar su actividad y respetar los turnos, los espacios y tiempos de los demás. No debemos ser inflexibles en el desarrollo e imposición de las mismas, eso si, debemos saber que será importante que las llevemos a cabo).

Aunque la ordenación educativa divide la etapa en dos ciclos de 3 años cada uno, nosotros a efectos de desarrollo distinguiremos tres etapas claramente diferenciadas, según Piaget:

  • Etapa de la sensación (0-2 años): el proceso mental que predomina es el desarrollo de las sensaciones.
  • Etapa de la percepción (2-6 años): el que predomina es el desarrollo de las percepciones.
  • Etapa de la representación (más de 5 años): predomina el desarrollo de las funciones abstractas y simbólicas.

La metodología ha de estar adaptada a la propia evolución y desarrollo psicológico de cada niño. En general, el desarrollo va evolucionando de lo más simple a lo más complejo, de lo más concreto a lo más abstracto.

Partiré de este criterio, de las posibilidades del niño hacia niveles del desarrollo cada vez más elevados.

Pero sobre todo voy a mencionar los aspectos que hay que tener en cuenta para respetar este orden, el de las etapas y son:

  • La heteronomía precede a la autonomía, ésta última es la finalidad de la educación, lo que es fruto de un proceso que lleva a ser capaz de utilizar adecuadamente sus capacidades, su libertad y su iniciativa.
  • La imitación precede a la iniciativa. Mediante la imitación se interiorizan las conductas que entran a formar parte de su propio repertorio conductual. Debemos de proporcionarle modelos correctos.
  • La sensación precede a la percepción. Si la percepción se elabora con sensaciones para percibir un objeto es preciso haber tenido sensaciones de él.
  • La percepción precede a la representación. Para obtener una imagen mental de cualquier objeto es preciso tener previamente una correcta percepción del mismo.
  • Las operaciones concretas preceden a las operaciones abstractas. Antes de poder operar mentalmente con imágenes o símbolos, es preciso haber manipulado objetos reales.
  • La adecuación a la realidad precede a la creación de nuevas realidades. La capacidad creativa tiene su base en la imaginación, pero si no se percibe adecuadamente la realidad, no podrá uno salir de ella para crear.
  • La utilización del cuerpo precede al conocimiento del cuerpo. Para elaborar una imagen mental del cuerpo y sus miembros, es preciso haberlos utilizado previamente, tener las sensaciones, percepciones y experiencias del propio cuerpo.
  • El control del movimiento precede a la realización del gesto expresivo. Para que un movimiento cualquiera tenga intencionalidad y significado es preciso lograr previamente un control correcto a nivel neurológico y psicomotor del movimiento.
  • Los movimientos globales preceden a los segmentarios. La Educación Infantil ha de proponerse la consecución de una independencia segmentaria de los diversos miembros y articulaciones, así como la diferenciación de los elementos que componen el esquema corporal.
  • Los movimientos conscientes preceden a los automáticos. Para lograr que un mecanismo neuromotriz se convierta en automático es preciso que exista una ejercitación constante y repetida de dicho mecanismo.

Y para finalizar el tema, el quinto epígrafe se refiere a LA INTERVENCION EDUCATIVA, en el que mencionaré una serie de objetivos que debemos plantearnos y una situación en la que incluyo diferentes tipos de actividades psicomotrices dentro del aula y que han de estar referidas a 3 ámbitos. Pero paso a paso, con este epígrafe, porque quiero antes destacar que el desarrollo de la psicomotricidad se produce por el estímulo de la maduración biológica y de la estimulación social que recibe el niño.

Sin maduración cerebral y física no hay progreso, pero la maduración por si sola no da lugar al desarrollo y menos cuanto más complejas se van haciendo las adquisiciones.

Además de maduración, el niño necesita situaciones que estimulen el aprendizaje de determinadas actividades y su práctica posterior.

Necesita guía, modelos, motivación, refuerzos por sus logros; afecto, apoyo, cuando fracasa en sus acciones.

Los hábitos son situaciones producto de la repetición de actos semejantes. Muy útiles en Educación Infantil y fácilmente adaptados por los niños debido a su gran capacidad de imitación, admiración del mundo adulto y de todo lo nuevo.

Siempre debemos tener en cuenta a la hora de instaurar un hábito, el nivel de maduración del niño y ser constantes en la repetición.

Los hábitos pueden ser de dos tipos:

  • sociales, los cuales le ayudarán a relacionarse socialmente de forma adecuada.
  • personales, que le otorgarán mayor autonomía en sus actividades habituales.

Pero en la educación, el docente debe de plantearse una serie de objetivos y que paso a mencionar:

  • educar la práctica sensitiva a partir de las sensaciones del propio cuerpo. Se trata de transmitir al cerebro el máximo de información posible relativa al propio cuerpo, relativa al mundo exterior y la posición de los objetos y personas que nos rodean.
  • Educar la capacidad de percepción, estructurando toda la información disponible, integrándola en esquemas de conocimiento que dan sentido a esa información. Esta integración implica tomar conciencia del esquema corporal y de sus funciones para adaptar el movimiento a la acción, estructurar las relaciones espacio-temporales y coordinar movimientos.
  • Educar la capacidad representativa y simbólica. El estímulo que inicie el movimiento debe proceder de una representación o imagen mental anterior a su realización. Hay que ayudarle a tomar conciencia de qué movimiento quiere hacer, cómo y para qué.

Si hablamos de una situación, queremos decir que los maestros pueden llevar a cabo diferentes tipos de actividades psicomotrices dentro del aula y estas pueden ser de tres maneras:

  • Actividades de la vida cotidiana.
  • Actividades motrices espontaneas.
  • Actividades propuestas o sugeridas por el educador.

Respecto a las primeras, a las actividades de la vida cotidiana, las primeras relaciones que tiene el niño con el adulto tienen lugar a través de este tipo de situaciones cotidianas, con las que le llega información de su propio cuero y de los objetos. Estas acciones suponen el ejercicio de ciertas destrezas, que posteriormente le permitirán tener cierta autonomía en las rutinas diarias. Al principio son tanteos, pero se le debe permitir un margen de experimentación. El hecho de ser autónomo en ciertas actividades cotidianas, significa un nivel de eficacia motriz y un sentimiento de auto competencia en el niño.

Las actividades motrices espontaneas se realizan a través del juego libre y de las actividades espontaneas, todo ello el niño lo hace de forma natural, poniendo en juego sus capacidades motrices y llevando a cabo una adaptación y ajuste a las diferentes situaciones, ya sean de desplazamiento o manipulativas.

Lebouch, durante los juegos libres, el medio es el que provee al niño de material para su actividad de exploración, la inspiración del niño crea sus propias experiencias.

El papel del educador será el de observador, intervendrá para suscitar y favorecer los intentos y el ajuste de las situaciones espontaneas del niño.

Los aspectos que se pueden observar son los tipos de juegos que realiza, si utiliza o no material, juego individual o en grupo, la actitud del niño hacia el material, destreza en los movimientos.

El registro nos servirá para determinar si la evolución se va dando de forma normal.

Las actividades propuestas o sugeridas por el educador también se llevan a cabo y durante la observación, si se aprecia estancamiento o dificultad en el desarrollo, se intervendrá sugiriendo juegos o actividades. Conviene conocer un repertorio de actividades que completen y desarrollen los descubrimientos y destrezas que han aparecido de forma espontánea y natural.

Estas actividades estarán referidas a 3 ámbitos y a la hora de tratar de plantearlas es preciso tener en cuenta que sean motivadoras.

Según M.J. Omellás y A. Perpinyá, las actividades pueden seguir este esquema:

  • Actividades de psicomotricidad gruesa. Son las que van dirigidas a todo el cuerpo en general, con movimientos globales y amplios. Permiten un dominio corporal dinámico en los desplazamientos como la marcha (con 1 año y medio), el gateo, la reptación (con 7 meses), carrera (de 2 a 6 años); subir y bajar escaleras (2 años y medio); saltar (2 años); desplazamiento sobre ruedas (4 años); trepar; balanceo; actividades rítmicas (pe: caminar, danzar, canción y movimiento...); juegos de corro y danzas; lanzar y recibir objetos (18 meses).

También en actividades estáticas o de relajación como: representar situaciones o personajes; descansar después de una actividad motriz o dinámica.

  • Actividades de psicomotricidad fina o segmentada: dirigidas a una parte del cuerpo que requiere precisión o finura en los movimientos. Destaco la coordinación óculo-manual, pe: saltar, correr, tirar, botar, circuitos, control postural, agacharse, de puntillas...; motricidad facial; motricidad manual.
  • Actividades para la elaboración del esquema corporal: los elementos fundamentales y necesarios para una correcta elaboración son: el control tónico; el control postural; control respiratorio; lateralización (pe: batería Zaezo, tocarse partes del cuerpo, descubrir simetrías); la estructuración espacio-temporal (rápido, lento, dramatización, distintos ritmos...); el control motor práxico; corporales (hacer observaciones del propio cuerpo, entero, por partes, comparar tamaños, hacer siluetas del cuerpo, huellas, canciones psicomotrices de las partes, simular que somos estatuas...)

Como CONCLUSION al tema que he desarrollado...