Desarrollo económico en México

Partidos políticos mexicanos. Reforma política. Movimientos revolucionarios. Lucha política. Intereses populares

  • Enviado por: Chichi
  • Idioma: castellano
  • País: México México
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El éxito del proyecto de desarrollo económico fue durante muchos años una importante fuente de legitimidad del estado mexicano poscardenista; por ello se había pensado que el agotamiento del modelo de desarrollo estabilizador en los años sesenta, y la I incapacidad de los últimos tres gobiernos para encontrar otros modelos económicos exitosos, tendría un gran impacto sobre las relaciones políticas.

Fuera de los momentos en que se han agudizado las contradicciones, el pacto social que diera origen al Estado mexicano parece haberse mantenido en pie sustentado en las bases sociales acostumbradas gracias a que las organizaciones de masas obreras y campesinas subordinadas a la dirección de líderes priístas, han demostrado una notable estabilidad a pesar de todos los conflictos que han surgido en los últimos años.

A partir de una época en la que el partido oficial (ya fuera PNR o PRM) fue depositario del ímpetu revolucionario, se desarrollaron mecanismos de reproducción del poder por el apoyo mutuo que se han dado el gobierno y el partido por la ausencia de competencia de otros partidos; más tarde por la subordinación de las organizaciones de masas a sus direcciones burocratizadas, la influencia anticomunista proveniente de nuestro poderoso vecino del norte y por las presiones que constantemente han ejercido los agentes del imperialismo sobre nuestra política económica.

La permanencia en el poder de un partido no implica por sí misma que el sistema sea antidemocrático, pero el hecho de que el PRI haya usado los recursos del Estado con el fin de cerrar el paso a los demás partidos políticos, sí lo es; y también el hecho de que la ausencia de competitividad en la lucha político -electoral, impida el ejercicio efectivo de la crítica de la gestión gubernamental y anule la posibilidad de elegir gobernantes y representantes ante el poder legislativo.

Dada la importancia del partido oficial, la manera más clara de ubicar a la oposición es referirla a su relación con este partido.

Los partidos que mantuvieron una alianza con el PRI antes de 1988fueron el PPS y el PARM y a veces, subordinación a este partido, por lo que por muchos años no se les consideró como una verdadera oposición, pues no sólo apoyaron las candidaturas del PRI a la presidencia de la república desde 1958 hasta 1982, sino que también lo apoyaron en muchas discusiones en la Cámara de Diputados en momentos de graves crisis políticas como la de 1968.

En 1982 el PRT obtuvo su registro por el número de votos que sumó en la elección a la presidencia de la república, llevando como candidata a Rosario Ibarra de Piedra (obtuvo el 1.5 de los votos que exigía la legislación electoral del momento), pero no tuvo derecho a ningún diputado de representación proporcional porque en la elección de diputados recibió menos votos de los que marcaba la ley.

Un ejemplo dramático de las negociaciones entre el PPS y el PRI se dio cuando Jorge Cruickshank, dirigente nacional del PPS, cambió la gubernatura de Nayarit, que probablemente había ganado Gascón Mercado, por una senaduría para él. A raíz de este hecho, Gascón Mercado abandonó el PPS junto con sus seguidores y fundó el PPM.

Los otros partidos que no han sido considerados como verdadera oposición son el El PST y el PSD. El primero, fue fundado en 19s años setenta como resultado de la escisión del Comité Nacional de Auscultación y Organización. Este partido nació con banderas de izquierda, como un partido marxista leninista que tenía por objetivo la lucha por el socialismo. Pero al igual que el PPS su táctica ha sido la de luchar contra el imperialismo, en tanto que se ha considerado necesario apoyar a los sectores democráticos y nacionalistas" del propio PRI, gracias a lo cual se ha visto favorecido por aparato gubernamental en diversas formas (votos, recursos económicos, etc.) También ha perdido prestigio como partido de oposición. El segundo, fue el último de los partidos identificados con los principios de la Revolución que intentó obtener el registro; sin embargo, su existencia como grupo político organizado en torno a la figura de un priísta disidente, se remonta a 1967 cuando se fundó el Grupo Acción Comunitaria.

A pesar de la posición colaboracionista que en ocasiones han tenido los dirigentes del PARM, del PPS y del PST, muchas veces sus organizaciones de base han sabido captar movimientos auténticamente populares de gran importancia, por ello es inexacto afirmar que sólo representan una oposición ficticia, ya que con esa afirmación se descalifican de antemano expresiones genuinas de fuerzas sociales opositoras que se acogen al membrete de algún partido diferente al PRI con el fin de manifestar su descontento.

Habiendo protagonizado movimientos revolucionarios como la cristiada con los que el papel organizador e ideológico de la Iglesia, y relacionado con las organizaciones secretas católicas, surgió el Partido Acción Nacional en 1939 con el propósito de luchar por el poder en el terreno electoral. También en esos años surgió el sinarquismo. Los dirigentes sinarquistas tuvieron posiciones muy radicales y decidieron no participar electoralmente porque con ello consideraban que se daba legitimidad al sistema.

Los dirigentes panistas tuvieron siempre otra estrategia de lucha política en la que se valoró la democracia electoral, gracias a lo cual el PAN ha tenido una participación constante como oposición que ha sido benéfica para el sistema político, porque sin tener posibilidad de competir realmente por el poder, ha permitido al Estado y a su partido sostener una imagen de pluralismo y democracia política, incluso en períodos en los que no había ningún otro partido opositor, ya que el PPS y el PARM apoyaban las candidaturas del PRI a la presidencia.

La tendencia ascendente del PAN se vio reforzada por la creciente actividad política de grupos empresariales, algunos de los cuales tuvieron fuertes enfrentamientos con el Estado en el decenio de los años setenta. Durante el sexenio de López Portillo esta tendencia se fortaleció a pesar de todas las concesiones que hiciera su gobierno a los intereses del capital.

La reunión de Hermosillo durante el mes de abril de 1983, a la que acudieron el dirigente del PAN, el candidato a gobernador de Sonora, Adalberto Rosas Magallón, el obispo Carlos Quintero Arce, representantes de la embajada norteamericana y algunos empresarios, revelaría una nueva estrategia para la estructuración de un proyecto político.

Las fuerzas de derecha han ganado terreno con las presiones ejercidas sobre el gobierno con la bandera de la lucha por una democracia electoral más transparente a pesar de que ahora, finalmente, están más interesadas en obtener el poder político por la vía electoral.

En ocasiones incluso han que logrado identificados con sus posiciones hayan sido nominados por el PRI en un esfuerzo por recuperar terreno electoral.

Cuando el voto de oposición se canalizaba hacia el PAN sólo se debilitaba la hegemonía del PRI, porque en realidad la idea era darle el voto al partido de oposición que más posibilidades tuviera de ganar, con el fin de debilitar al PRI. En tal caso, a pesar de que el reclamo democrático tenga un contenido fuertemente popular, el resultado de la contienda electoral es el predominio de los intereses y las posiciones ideológicas de los dirigentes del PAN, así como de los grupos poderosos que los apoyan: empresarios, sectores conservadores de la jerarquía de la Iglesia católica, sectores intervensionistas del gobierno norteamericano, etc.

La diferencia entre el PDM y el PAN, radica principalmente en que El PDM es identificado con toda claridad con la derecha, sin embargo se diferencia del PAN tanto en~su discurso como en la práctica política, porque es un partido de derecha, pero con un contenido i popular que le da un carácter distintivo y contradictorio ya que se propone la defensa de la pequeña propiedad privada, al mismo tiempo que la de la "reforma urbana" y la expropiación de latifundios.

En 1979 habla muchos grupos de izquierda, algunos de los cuales aspiraban a convertirse en partidos pollticos como el PMT o el PRT, pero por diversas razones sólo obtuvieron el registro para participar en las elecciones el PCM al frente de la coalición de izquierda y el PST.

El PCM, fundado en 1919, era el partido más antiguo de México, pero por muchos años vio limitadas sus posibilidades de participar electoralmente debido a la negativa del Estado a otorgarle el registro, y tuvo que mantenerse prácticamente en la clandestinidad.

El PRT participó electoralmente por primera vez en 1982 y su mayor acierto fue la nominación de Rosario Ibarra de Piedra como candidata a la presidencia de la república, ya que el prestigio que ella había ganado en la defensa de los presos y desaparecidos políticos permitió al PRT elevar su votación y obtener el registro para seguir participando en las elecciones tanto federales como locales.

Se entiende por izquierda a todos los grupos que dicen representar los intereses populares, en particular los de los trabajadores explotados, y que de alguna manera se identifican ideológicamente con el socialismo y con el marxismo como teoría y método de I análisis de la sociedad, habría que incluir también al PPS, fundado por Vicente Lombardo Toledano, en la década de los cuarenta. Sin embargo, habría que matizar las diferencias entre una izquierda de oposición, claramente diferenciada del proyecto nacional priísta, y una izquierda que aun cuando se declare contraria al imperialismo y a los intereses de la gran burguesía, de hecho ha buscado las alianzas con el partido del Estado de diverso tipo. Por ello los partidos de izquierda mexicanos se podrían clasificar en dos grupos: los de oposición: PCM -PSUM, PRT Y PMT; Y los de oposición moderada (a veces

controlada): PPS y PST. El PSD sería un partido social -demócrata ideológicamente colocado a la izquierda del PRI, pero no marxista, y sin embargo, más independiente que el PPS y el PARM.

Contrariamente a lo que sucede con la derecha en donde sólo hay dos partidos claramente diferenciados entre sí y diferenciados además, del PRI, en la izquierda no cesan los movimientos de acercamiento y de distanciamiento entre unos grupos y otros que producen una imagen confusa en el electorado y a veces entre sus propios militantes. El problema de unidad de la izquierda ha sido el centro de muchos y prolongados debates; algunos lo consideran como un problema fundamental para su desarrollo, otros lo consideran secundario. [Silvia Gómez Tagle considera que la discusión básica se ha dado en torno a definiciones ideológicas, pero yo creo que ha sido en torno al poder, a la dirigencia y a la posibilidad de obtener una candidatura para puestos de elección popular].

Las demandas en las que coincidieron los partidos de izquierda en 1985 fueron la suspensión del pago de la deuda externa, el congelamiento de los precios de artículos básicos, la defensa del empleo, la desaparición del amparo en materia agraria, la reforma urbana y la amnistía a los presos políticos. En el terreno de la Reforma política pidieron un sistema de elección del poder legislativo, con dominante representación proporcional y la democratización del Distrito Federal.

Pareceria que las elecciones en México, sólo sirven para legitimar un poder previamente adquirido. Sin embargo, hay que tener presente que los períodos electorales, tanto federales como locales, abren espacios para la negociación interna en el PRI, entre losaspirantes a las candidaturas y entre los grupos de intereses o corrientes ideológicas que los apoyan, así como entre las fuerzas sociales ajenas al PRI, ya sea que estén representantes por un partido de oposición o que actúen en forma autónoma. Por esto se podría decir que las elecciones en México, aun cuando en sí mismas no deciden el poder, si dan lugar a momentos importantes en la negociación política que mantuvo por tantos años la cohesión del Sistema Político Mexicano.

La composición el Estado y del PRI varía mucho de una región a otra y el enorme peso centralizador de los recursos y del poder político que ha tenido el ejecutivo, no ha bastado para alcanzar los niveles de homogeneidad que permitan garantizar la viabilidad del proyecto nacional en todas las regiones del país; de ahí que las elecciones hayan sido un mecanismo importante para articular esta diversidad política.

La autora considera que hubo una mayor concentración de poder en el ejecutivo durante las gestiones de Echeverría y de López Portillo, Debido a la expansión del sector paraestatal y los mecanismos de planeación que permitieron una mayor centralización en las decisiones en el ejecutivo federal y en los organismos técnicos que dependían directamente de él y de sus secretarios haciendo a un lado los mecanismos de articulación política tradicionales que pasaban por el PRI, los gobernadores y las estructuras de poder locales.

El proceso de autolimitación descrito por la autora consistió en el proceso de autodisminución de la institución presidencial debido a la liquidaGión de muchas empresas paraestatales y a los proyectos de descentralización política y administrativa.

El Senado se integraba en ese entonces por dirigentes que, dentro del PRI tenían la responsabilidad de controlar y movilizar a las masas o grupos de trabajadores. Dentro del sistema político el senado asume la función de contener los proyectos legislativos demasiado progresistas que se pueden "filtrar" a través de la Camara de Diputados.

El espacio más democrático antes de 1990, era la Cámara de diputados en sus dos modalidades; pues el senado se mantuvo al margen de la representacion proporcional, además de representar las fuerzas regionales conservadoras.

La limitación que tenía la democracia en la Cámara de Diputados, estaba en el control que la mayorra priísta ejercra y dentro de esa mayoría la disciplina del partido que daba como resultado que aun cuando hubiera opiniones discrepantes entre los mismos diputados priístas, llegado el momento de la votación, generalmente se adherían a los lineamientos que dictaba el líder de su fracción parlamentaria.

Con respecto a las características del poder de los gobernadores, Granados Chapa dice: que "Frente a los poderes locales el gobernador aparece como una institución de gran fuerza. La cultura política predominante permite que en cierto sentido pueda ejercer márgenes de poder más amplios que los del propio presidente de la república.

La representación de la oposición en los Congresos locales era mucho menor que en el Congreso de la Unión. Aun después de la reforma política, los diputados tienen locales tienen muchos menos autonomía, no solamente de decisión, sino incluso de expresión. Sin embargo ocurre lo mismo que con los diputados federales, el PRI da una lucha encarnizada por ganar las elecciones en todos los distritos, lo que hace suponer que los diputados locales son eslabones entre los poderes municipales, regionales, el gobernador y el PRI en el nivel estatal, es decir, tienen la función de articular la administración mediante la representación de los intereses de los grupos y los puntos de vista locales.

La participación de la oposición en las elecciones municipales, se daba en el contexto de que hubiese realmente arraigo en la población, por lo que su participación en este nivel permite evaluar la existencia de organizaciones de base, que justifican la existencia de un partido político con una presencia en la vida cotidiana de una población y una representatividad real de los intereses locales aun cuando no siempre sean los intereses del pueblo.

El fin que persigue todo proceso electoral son los resultados numéricos de las elecciones que algo pueden revelar sobre lo que hacen y lo que son los partidos políticos y las elecciones en México, aunque hay que leerlos con cautela.

Las tendencias en términos electorales se observaban eran según la autora Un mayor i I abstencionismo; el incremento de los votos en favor de la derecha; el hecho de que el PRI seguía ganando casi todas las elecciones de mayoría, pero cada vez con un margen más pequeño sobre su competidor más cercano; que la izquierda no había logrado incrementar su presencia electoral significativamente; que la oposición (PAN PDM, PSUM, PRT Y PMT) había participado principalmente a través de la representación proporcional en la Cámara de Diputados, ya que había ganado pocos distritos de mayoría, y no había tenido ninguna oportunidad de ganar senadurías ni mucho menos gobernaturas, para no hablar de la presidencia.

El hecho de que haya una mayor participación en la elección presidencial que en la de senadores, y en la de senadores que en la de diputados, se puede explicar en parte porque en las elecciones de senadores las personas tienen que estar en la entidad federativa que les corresponde para poder votar, en el caso de diputados de representación proporcional tienen que estar en la circunscripción que les corresponde y en el caso de la elección de presidente basta que se encuentren en la república mexicana.

Los posibles significados del abstencionismo que nos presenta la autora son que Puede ser ambiguo, ya que podría significar tanto un rechazo de la población a los partidos políticos que se presentan a las elecciones y sobre todo al PRI, como una aceptación pasiva de un sistema que levaría al triunfo al PRI.

La contradicción en la que se encontraba el Estado ante la participación de la oposición, que nos plantea la autora es la de estimular por un lado, la competencia electoral con el fin de que las elecciones despierten mayor interés en la población y por otro, garantizar el triunfo de su partido en los espacios electorales que son fundamentales para conservar el poder.

El PARM recupera su registro perdido en 1982, por el de registro definitivo., de tal suerte, que se sospechaba que recibió apoyo de las autoridades para este fin, porque por sus propios medios habría sido muy dificil que lograra cumplir con los requisitos que imponía la ley. En 1985 volvió a participar en las elecciones, logrando aumentar su votación en diputado de mayoría a 1.66% habiendo ganado dos distritos electorales y en diputados de representación proporcional el 2.25% de los votos.

La heterogeneidad politica muy distintos se manifiesta a través de los esquemas de representación política muy distintos, incluso en el interior de los mismos partidos. Casi se podría decir que el PRI, con las mismas siglas y con las mismas directrices nacionales no es igual en su composición social, ni representa el mismo tipo de intereses en estados como Chihuahua, que en Oaxaca o Chiapas, y lo mismo ocurre con los demás partidos.

La autora considera que el PAN era el único partido que representaba una competencia representativa, ya que la reforma política de 1977 habría logrado modificar las tendencias que existían hasta los años sesenta hacia el bipartidismo PRI -PAN si otros partidos hubieran entrando significativamente a la contienda electoral, pero en realidad el PAN seguía siendo el único partido que representaba una competencia significativa para el PRI.

En la Cámara de Diputados a partir de la reforma de 1977 quedó establecido que serían 100 los diputados de representación proporcional y 300 de mayoría relativa, y que el partido que obtuviera más de 60 curules de mayoría ya no tendría derecho a participar en el reparto de las 100 de representación proporcional; lo que coloca a los partidos minoritarios en competencia entre si en vez de competir con el PRI; también se dijo que los partidos que no alcanzaran el 1.5% de la votación válida nacional no tendrian derecho a participar.

Las tres hipótesis que comprueba la autora son: 1) que el PAN había sido el único partido realmente de oposición hasta la reforma política de 1977, de ahi el prestigio que logro entre el electorado; 2) que la participación en las elecciones de ayuntamientos se ha intensificado, sobre todo después de las reformas al artículo 115 constitucional en 1983, como expresión del fortalecimiento de un sistema electoral y de partidos más plural y; 3) que aun después de 14 años de reforma política, el predominio del PRI sobre los demás partidos seguía siendo muy grande, de tal suerte que parecieran necesitarse todavía muchos años más para que el desarrollo de los demás partidos los ponga en condiciones de competir por el poder política a través de la vía electoral, porque su presencia en el nivel local era todavía muy débil e irregular.