Apuntes, trabajos, monografías...

Inicio Apuntes Amor Humor Test Envía apuntes Foros

Nueva Búsqueda Nueva búsqueda   Ayuda Ayuda  

Desarrollo de la UE (Unión Europea)


Acontecimientos. Instituciones. Derecho comunitario. Evolución histórica. Tratados constitutivos. Moneda única. Ampliaciones



Política y Administración Pública
 
Desarrollo de la UE (Unión Europea)

Desarrollo de la UE (Unión Europea)

Desarrollo de la UE (Unión Europea)
 



INTRUDUCCIÓN

Nada grande fue nunca posible si alguien no se atrevió un día a soñarlo.

La nómina de visionarios que hoy habría que recordar, como padres de la idea europea que el 1 de Enero de 1999 dio un paso significativo con la adopción de la Moneda Única es larga: Victor Hugo, Churchill, Ortega, Schuman, Monnet, Kohl, Delors o Santer…, y es obligado sumar los nombres de todos los gobernantes, funcionarios, comerciantes, empresarios, economistas y, en fin, anónimos ciudadanos de este territorio, que es Europa, que con su callado esfuerzo, han trabajado durante medio siglo para sacar al Continente de la postración a la que se había visto reducido por un secular estado de enfrentamiento.

El Euro que ahora comienza a caminar exigirá por parte de todos una renovada y permanente colaboración, sin la cual la Moneda Única será insostenible. Ello puede tomarse como el comienzo de un largo adiós a las actuales monedas. Pero todo tiempo de mudanza ha de serlo también de esperanza y por ello será más inteligente aceptarlo como el disparo de salida de una carrera hacia un futuro prometedor en el que una cierta idea del mundo se vea respaldada por el bienestar de quienes la sustentan. Y el euro es ya la expresión monetaria de ese talante de universalismo.

Esta no es la meta final sino el inicio de la hermandad entre las naciones que pronto compartirán una misma moneda y en el futuro, a lo mejor, pueden llegar a compartir una misma iniciativa política a todos los niveles aunque sin olvidar las señas de identidad propias de cada nación que encierran siglos de historia y cultura particular.

Con la suma de las diferentes culturas obtenemos una fuente interminable de saber humano.

LA UNIÓN EUROPEA

Unión Europea, organización supranacional europea dedicada a incrementar la integración económica y política y a reforzar la cooperación entre sus estados miembros. La Unión Europea nació el 1 de noviembre de 1993, fecha en que entró en vigor el Tratado de la Unión Europea o Tratado de Maastricht, ratificado un mes antes por los doce miembros de la Comunidad Europea (CE) —Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, Reino Unido, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal y España. Con la entrada en vigor del Tratado, los países de la CE se convirtieron en miembros de la UE, y la CE se convirtió en la UE, que en 1995 se vio ampliada con el ingreso en su seno de Austria, Finlandia y Suecia.

{UE}
Jacques Santer

Jacques Santer, primer ministro de Luxemburgo desde 1984, dimitió de su cargo el 25 de enero de 1995 para acceder a la presidencia de la Comisión Europea, tras haber sido elegido por los jefes de Estado de la Unión Europea en julio del año anterior. Político de larga trayectoria en su país, el ejercicio de su nueva función suponía un auténtico reto, en tanto que, bajo su gestión, la Unión Europea debería cumplir los plazos determinados por el Tratado de Maastricht para la entrada en vigor de la Unión Económica y Monetaria.

Y dimitió este pasado 15 de marzo de 1999, junto con todos los miembros de su Gabinete, por ser acusados de permitir la corrupción.

Romano Prodi

Fue nombrado nuevo Presidente de la Comisión Europea, a la espera de que consiga salvar el prestigio y devolver el esplendor del órgano motor de la Unión: la Comisión.

Romano Prodi cumplirá, el próximo agosto, los 61 años. Es un humanista convencido, con un gran sentido de la tolerancia y la moderación. Durante los años 78 y 79 ejerció de Ministro de Industria. Romano Prodi que procede de la izquierda democristiana, llegó al poder en abril del 1996 por la coalición de centro - izquierda. Y consiguió remontar la economía de su país.

Será presidente de la Comisión Europea hasta el año 2005, con el triple apoyo de Alemania, Francia y Reino Unido.

Con el Tratado de la Unión Europea, se otorgó la ciudadanía europea a los ciudadanos de cada Estado miembro. Se intensificaron los acuerdos aduaneros y sobre inmigración con el fin de permitir a los ciudadanos europeos una mayor libertad para vivir, trabajar o estudiar en cualquiera de los estados miembros y se relajaron los controles fronterizos. Se fijó como meta conseguir una moneda única europea para 1999, que entrará en vigor en el 2002.

Antecedentes

La CE, precursora de la UE, surgió de lo que en principio eran tres organizaciones independientes: la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), creada en 1951, la Comunidad Económica Europea (CEE, también calificada a menudo como Mercado Común) y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (o Euratom), ambas fundadas en 1957. Las tres instituciones se unieron en 1967, dando vida a la CE, cuya sede se estableció en Bruselas (Bélgica).

ANO

FECHA

ACONTECIMIENTO

1947

7-10 de mayo

Congreso de La Haya. Reunión de los principales movimientos

Federalistas europeos.

1948

16 de abril

Fundación de la Organización Europea de Cooperación Económica (OECE).

1949

5 de mayo

Fundación del Consejo de Europa.

1950

9 de mayo

Formulación del Plan Schuman.

1951

18 de abril

Fundación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA).

1952

27 de mayo

Firma del tratado que instituía la Comunidad Europea de Defensa (CED).

1954

30 de agosto

El Parlamento francés no ratifica el tratado de la CED.

1954

23 de octubre

Transformación de la Unión Occidental (creada por el Tratado de

Bruselas en 1948) en la Unión Europea Occidental (UEO), tras el

Ingreso de Alemania e Italia.

1957

25 de marzo

Tratado de Roma: fundación de la Comunidad Económica Europea

(CEE) y de la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom).

1960

4 de enero

Fundación de la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA).

14 de diciembre

Firma del tratado por el que la OECE se convertía en la

Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

1963

14 de enero

Veto de Francia al ingreso del Reino Unido en la CEE.

1966

30 de enero

Compromiso de Luxemburgo (derecho de veto para los estados miembros).

1972

22 de enero

Adhesión de Dinamarca, Reino Unido, Irlanda y Noruega a la CEE.

26 de septiembre

Referéndum en Noruega: primer rechazo a su ingreso en la CEE.

1973

1 de enero

Ingreso de Dinamarca, Reino Unido e Irlanda en la CEE.

1974

9-10 de diciembre

Creación del Consejo Europeo.

1975

28 de febrero

Ratificación de la Convención de Lomé entre la CEE y 46 estados

de África, del Caribe y del Pacífico (ACP).

1979

13 de marzo

Entrada en vigor del Sistema Monetario Europeo (SME).

Nacimiento del ECU como nueva unidad de cuenta de la CEE.

7-10 de junio

Primeras elecciones de la Asamblea Europea por sufragio

Universal.

1981

1 de enero

Ingreso de Grecia en la CEE.

1986

1 de enero

Ingreso de España y Portugal en la CEE.

18 de febrero

Firma del Acta Única Europea.

1987

1 de julio

Entrada en vigor del Acta Única Europea.

1991

9-10 de diciembre

Reunión del Consejo Europeo en Maastricht (Países Bajos).

1992

7 de febrero

Firma del Tratado de la Unión Europea (o Tratado de Maastricht).

1993

1 de enero

Entrada en vigor del Mercado Único Europeo.

1 de noviembre

Entrada en vigor del Tratado de Maastricht. Nacimiento de la

Unión Europea (UE).

1994

1 de enero

Creación del Instituto Monetario Europeo.

Junio

Adhesión de Austria, Finlandia, Suecia y Noruega a la UE.

28 de noviembre

Referéndum en Noruega: nuevo rechazo a su ingreso en la UE.

1995

1 de enero

Ingreso de Austria, Finlandia y Suecia en la UE.

25 de enero

Jacques Santer sustituye a Jacques Delors al frente de la

Presidencia de la Comisión Europea.

15-16 de diciembre

Reunión del Consejo Europeo en Madrid (España). Adopción del euro como futura moneda europea.

1996

15 de diciembre

Aprobación del Pacto de Estabilidad.

1997

16-17 de junio

Reunión del Consejo Europeo en Amsterdam (Países Bajos) para la

Reforma del Tratado de Maastricht.

1999

15 de marzo

26-27 de marzo

Romano Prodi sustituye a Jaques Santer.

La Cumbre de Berlín para las negociaciones a cerca de la "Agenda

2000".

Organización

La toma de decisiones en la UE se divide entre las instituciones europeas supranacionales y los gobiernos de los estados miembros. Los tres principales órganos de la UE son la Comisión Europea, el Parlamento Europeo y el Consejo de Ministros (compuesto este último por ministros de cada uno de los gobiernos de los estados miembros). El Tribunal Europeo de Justicia actúa como árbitro final en asuntos legales o disputas entre instituciones de la UE, o entre éstas y los estados miembros.

Comisión Europea

La Comisión Europea es el brazo ejecutivo de la UE. Elabora normas y las presenta al Consejo de Ministros. La Comisión Europea también representa a la UE en las relaciones económicas con otros países u organizaciones internacionales. La función administrativa de la Comisión afecta a los fondos y programas de la UE y al reparto de ayudas a otros países.

Consejo de Ministros

Principal cuerpo legislativo de la UE, está formado por los ministros de los gobiernos de los estados miembros y auxiliado por el Comité de Representantes Permanentes (o embajadores) de cada Estado miembro.

Consejo Europeo

El país que asume la presidencia del Consejo de Ministros convoca reuniones de los máximos líderes de los estados miembros, por lo menos, una vez cada seis meses. Esta cumbre de los jefes de Estado y de gobierno se llama Consejo Europeo. Tales reuniones tienen un carácter regular desde 1975. El Consejo Europeo se convirtió en parte oficial de la estructura de la CE en 1987.

Parlamento Europeo

El Parlamento Europeo es el único órgano de la UE cuyos miembros son elegidos directamente por los ciudadanos de los estados miembros. Tan sólo un órgano consultivo en un principio, sus competencias aumentaron tras la entrada en vigor del Tratado de la Unión Europea. Se reúne en Estrasburgo (Francia), aunque la mayor parte del trabajo de sus comisiones se realiza en Bruselas (Bélgica) y su Secretaría está ubicada en Luxemburgo. Sus actuales 626 escaños se asignan en función de la población de cada Estado miembro. En 1994 Alemania tuvo la mayor representación, con 99 escaños.

Los distintos comités del Parlamento Europeo revisan la legislación propuesta por la Comisión Europea. Estos comités proponen enmiendas a las leyes antes de presentarlas al Consejo de Ministros. El Parlamento puede vetar una propuesta después de haber llegado al Consejo de Ministros si está en desacuerdo con la posición de éste. También interviene en la preparación del presupuesto de la UE y puede rechazarlo si no se llega a un acuerdo dentro del Consejo.

Comités

Una vez que el Tratado de la Unión Europea incrementó el poder político del Consejo Europeo, otros órganos asumieron un papel consultivo similar al que antes tuvo el Parlamento.

· El Comité Económico y Social

Sus miembros son nombrados cada cuatro años por el Consejo de Ministros para representar a empresarios, trabajadores y otros grupos de interés. El Comité tiene estrictamente una función asesora, pero el Consejo de Ministros y la Comisión Europea están obligados a consultarlo en muchas decisiones legislativas. Los dictámenes que emite son elaborados por representantes de los diferentes sectores de la vida económica y social de la Unión Europea.

· El Comité de las Regiones

El Comité de las Regiones es el órgano más joven de la Unión Europea y su nacimiento refleja el fuerte deseo de los Estados miembros no sólo de respetar las identidades y prerrogativas regionales y locales, sino también de hacerlas participar en el desarrollo y ejecución de las políticas de la UE. Por primera vez en la historia de la Unión Europea, existe la obligación legal de consultar a los representantes de las autoridades locales y regionales en una serie de asuntos que les conciernen directamente. Creado por el Tratado de la Unión Europea para acercar la UE a los ciudadanos y permitir que se expresen las autoridades regionales y locales. Carece de poder legislativo pero tiene que ser consultado sobre temas relacionados con cuestiones económicas y sociales.

Tribunal Europeo de Justicia

El árbitro final de todas las materias legales de la UE es el Tribunal Europeo de Justicia. Los jueces que lo integran, al menos uno por cada Estado miembro, son elegidos para un periodo de seis años. El Tribunal media en las disputas entre los gobiernos de los estados miembros y las instituciones europeas, y entre las instituciones europeas entre sí, así como en las apelaciones contra fallos y decisiones de la UE. Los tribunales de los estados miembros remiten a menudo al Tribunal Europeo de Justicia casos relativos a puntos poco claros de la legislación de la UE. El Tribunal emite fallos de cumplimiento obligatorio que ayudan a los tribunales nacionales a la hora de dictar sentencia. Los fallos del Tribunal Europeo de Justicia sientan precedentes legales y se convierten en parte de la jurisprudencia de cada Estado miembro.

El Banco Europeo de Inversiones

La institución financiera de la Unión Europea (UE) concede préstamos a largo plazo para facilitar la realización de inversiones de capital conducentes al equilibrado desarrollo económico y la integración de la Unión. El BEI es una fuente de financiación flexible y eficiente, con un volumen de préstamo anual del orden de 20 000 millones de euros que la sitúa a la cabeza de las instituciones financieras internacionales.

El Defensor del Pueblo Europeo

El Defensor del Pueblo tiene amplias facultades de investigación: las instituciones y órganos comunitarios están obligados a proporcionarle, bajo determinadas condiciones, todos los documentos y pruebas que exija; podrá también recabar información de las administraciones nacionales. El Defensor del Pueblo está facultado para actuar como mediador entre los ciudadanos y la administración comunitaria. El Defensor del Pueblo puede dirigir recomendaciones a las instituciones de la CE, así como elevar el caso al Parlamento Europeo para que éste, si lo estima oportuno, extraiga conclusiones políticas de la actitud adoptada por la administración.

Presupuesto de la Comunidad

La Comunidad Europea está financiada por las aportaciones de los estados que la constituyen. Esta cantidad se quiere incrementar con la finalidad de que la Comunidad tenga más ingresos para poder llevar a cabo su tarea. El presupuesto actual es de 110 billones de pesetas para el período 2000-2006, entre los Quince.

Este dinero está repartido entre los diferentes Fondos (estructurales y de cohesión), la agricultura y en los cheques. El sector agrícola acapara el 50 % del presupuesto comunitario.

El recorte.- Se tiene como objetivo gastar cada vez menos en agricultura y cohesión. Aznar no pudo evitar en la última cumbre un recorte progresivo de los fondos estructurales y de cohesión, finalmente dotados con 213.000 millones de euros.

La agricultura.- Se consiguió retrasar al año 2005 la reducción de precios el sector lácteo y suavizar en un 5 % la de cultivos herbáceos. El coste total es de 310.000 millones con otros 14.000 millones para fomentar el desarrollo rural. Y se aumentan las ayudas pesqueras.

"Los cheques".- El cheque británico sigue tal cual, en medio billón de pesetas. Lo único que cambia es que Alemania, Holanda, Suecia dejan de financiar en un 75% su actual aportación para que el resto ponga más. Y Italia tendrá que aportar al menos 100.000millones de pesetas

más.

En cuanto a España, para el periodo 2000-2006, aunque pierde 2000.000 millones de pesetas respecto al año anterior, se considera una situación satisfactoria dado el desacuerdo de las partes implicadas. A España le han recortado los fondos de Cohesión que los situa a 265.000 millones; Y los Fondos Estructurales, que se han visto igualmente afectados, quedan en 1'19 billones anuales. En lo que confiere a materia agraria nos hemos visto favorecidos con un incremento de un 15%, y alcanzamos los 1'17 billones en ayudas.

El más perjudicado ha sido Alemania que no ha conseguido reducir sustancialmente su aportación.

{UE}

Destincaión del presupuesto (antes de la cumbre de Barlín)

Historia

La II Guerra Mundial (1939-1945) devastó la economía del continente. Algunos europeos esperaban que la reconstrucción de Europa Occidental llevaría a un acuerdo para crear un Estado europeo unificado. Pero la idea de una Europa unida se quebró con el comienzo de la Guerra fría y la desconfianza que todavía inspiraba Alemania Occidental. Dos franceses —Jean Monnet, estadista y financiero, y Robert Schuman, ministro de Asuntos Exteriores— creían que Francia y Alemania podrían superar su secular antagonismo si existían incentivos económicos que estimularan la cooperación. En mayo de 1950, Schuman propuso la creación de una autoridad común para regular la industria del carbón y del acero en Alemania Occidental y Francia; la oferta se extendía también a otros países de Europa Occidental. La idea fue bien recibida por el gobierno de Alemania Occidental y por los de Bélgica, Italia, Luxemburgo y Países Bajos. Junto con Francia, estos cinco países firmaron el 18 de abril de 1951 el Tratado de París por el que se creó la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) en agosto de 1952. El gobierno británico rechazó el carácter supranacional de la CECA y optó por no unirse a esta organización.

En junio de 1955, en Messina (Sicilia, Italia), los ministros de Asuntos Exteriores de los seis estados que conformaban la CECA decidieron estudiar las posibilidades para lograr una mayor integración económica. Este nuevo esfuerzo desembocó en la firma del Tratado de Roma, 25 de marzo de 1957, por el que se creaban la Comunidad Económica Europea (CEE) y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom). Esta última resultó tener poca importancia ya que cada gobierno nacional mantuvo el control sobre su programa de energía nuclear. El día 25 de marzo de 1957 Alemania, Bélgica, Francia, Holanda, Luxemburgo y Italia firmaron dicho tratado.

En 1973, después de unas negociaciones muy intensas, se incorporaron a la CEE Dinamarca, Reino Unido y Irlanda. En 1981 lo hizo Grecia. El 12 de junio de 1985 España y Portugal firmaron el Tratado de Adhesión, que se hizo efectivo el 1 de enero de 1986. Y en el 95 se incorporaron Austria, Suecia y Finlandia.

Los primeros seis países pertenecientes al tratado tenían una población de 120 millones de habitantes. Hoy en día la cifra supera los 366 millones. Con un PIB (Producto Interior Bruto) es de 17,3 %.

Tratado de Roma

El Tratado de Roma, 1957, afirma que la Comunidad tiene la misión de promover, mediante el establecimiento del Mercado Común y el acercamiento progresivo de los estados miembros, una expansión continua y equilibrada, una estabilidad económica, una rápida elevación del nivel de vida de la población y unas relaciones cordiales de los estados integrados.

Además el tratado implica:

  • Eliminación de los derechos arancelarios de los estados miembros i de las restricciones cuantitativas a la entrada y salida de mercancías.

  • Acuerdo arancelario de los países extra- comunitarios.

  • Libre circulación de personas, servicios y capitales.

  • Instauración de una política común agraria.

  • Instauración de una política común de transportes.

  • Establecimiento de un régimen que asegure una competencia legal dentro de un Mercado Común.

  • Una coordinación en la política económica que asegura un equilibrio.

  • Una aproximación de las legislaciones nacionales para el funcionamiento del Mercado Común.

  • La creación de un Fondo Social Europeo destinado a mejorar las posibilidades de ocupación de los trabajadores y contribuir a hacer elevar el nivel de la vida.

  • La institución de un Banco Europeo de inversiones para la expansión económica de la Comunidad Europea mediante unos nuevos recursos.

  • La asociación de los países y territorios de ultramar, con la finalidad de incrementar los intercambios.

  • Comunidad Económica Europea

    En términos económicos, el Tratado de la CEE estableció un plazo de doce años para la eliminación de las barreras comerciales entre sus miembros, la implantación de un arancel común para las importaciones del resto del mundo y la creación de una política agrícola conjunta. Políticamente, el Tratado otorgó a los gobiernos nacionales un papel mayor que el del Tratado de la CECA, aunque también determinó que la CEE fuera más supranacional conforme progresaba la integración económica.

    Como respuesta a la CEE, el Reino Unido y otros seis países no comunitarios formaron la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) en 1960. En 1961, tras el evidente éxito económico de la CEE, el Reino Unido inició negociaciones para su ingreso. Pero en enero de 1963, el presidente francés Charles de Gaulle vetó la candidatura británica, especialmente por sus estrechos lazos con Estados Unidos. De Gaulle volvió a vetar la entrada británica en 1967.

    Creación de la CE

    Las características económicas básicas del Tratado de la CEE se fueron cumpliendo gradualmente y las tres comunidades (CEE, CECA y Euratom) se unieron en julio de 1967 en la Comunidad Europea (CE). Sin embargo, no se hizo ningún progreso sobre ampliación o cualquier otra propuesta hasta que De Gaulle hubo dimitido como presidente de Francia en mayo de 1969. El siguiente presidente francés, Georges Pompidou estaba más abierto a nuevas iniciativas dentro de la CE.

    En diciembre de 1969 y a su propuesta, se celebró una reunión de los líderes de los estados miembros en La Haya (Países Bajos). Esta cumbre preparó el terreno para la creación de una forma de financiación permanente de la CE, el desarrollo de un marco de cooperación en política exterior y la apertura de negociaciones para el ingreso de Reino Unido, Irlanda, Dinamarca y Noruega.

    Ampliación de la CE

    En enero 1972, casi después de dos años de negociaciones, se firmaron los tratados para la adhesión de los cuatro países aspirantes el 1 de enero 1973. Reino Unido, Irlanda y Dinamarca se adhirieron como estaba previsto; sin embargo, en un referéndum los noruegos votaron en contra de su ingreso.

    En el Reino Unido continuó la oposición a la pertenencia a la CE. Después de que el Partido Laborista volviera a ocupar el poder en 1974, llevó a cabo su promesa electoral de renegociar las condiciones de la pertenencia británica (especialmente las financieras); la renegociación acabó en cambios marginales, pero creó un periodo de incertidumbre en el interior de la CE. Un gobierno laborista dividido confirmó la pertenencia a la CE y convocó un referéndum nacional sobre el tema en junio de 1975. A pesar de la fuerte oposición de algunos grupos, el pueblo británico votó a favor de la permanencia.

    En 1979 y 1980, el gobierno británico, que afirmaba que el valor de su contribución superaba con mucho el valor de los beneficios recibidos, intentó una vez más cambiar los términos de su pertenencia. El conflicto se resolvió en la primavera de 1980, cuando varios países miembros aceptaron pagar una mayor contribución a los costes de la CE. En 1984 se acordó que el Reino Unido recibiría una disminución parcial de su contribución anual neta a la CE, comenzando con una rebaja de 800 millones de dólares para ese año.

    Grecia ingresó en la CE en 1981 y, tras ocho años de negociaciones, en 1986 se adhirieron España y Portugal. Otros acontecimientos importantes en las décadas de 1970 y 1980 fueron la ampliación de la ayuda de la CE a países menos desarrollados (especialmente a antiguas colonias de los países miembros); la institución del Sistema Monetario Europeo para dar una cierta estabilidad a las relaciones entre las monedas de los estados miembros, y los avances para eliminar las barreras comerciales interiores y el establecimiento de un mercado único.

    Sistema Monetario Europeo

    El 13 de marzo de 1979 se estableció el Sistema Monetario Europeo (SME) como primer paso hacia la consecución de una unión económica y monetaria. Los planes iniciales para alcanzar la total unión monetaria en 1980 habían sido demasiado optimistas; las monedas de los estados miembros fluctuaban unas contra otras, y la devaluación de algunas de ellas limitaba el crecimiento económico y favorecía una subida de la inflación. El SME pretendía estabilizar los tipos de cambio y frenar la inflación, al limitar el margen de fluctuación de cada moneda miembro en una pequeña desviación desde un tipo de cambio central. Se introdujo una unidad de cuenta europea común (ECU) mediante la cual se podía establecer el tipo de cambio central. El ECU se compone de todas las monedas de la CE con un peso acorde con la importancia económica de cada país. Cuando una moneda alcanza el límite del margen de fluctuación, que está situado en un 2,25%, los bancos emisores de los respectivos países deben intervenir vendiendo la moneda más fuerte y comprando la más débil. EL SME también exige a los gobiernos que adopten políticas económicas apropiadas para prevenir la continua desviación del tipo de cambio central. El SME ayudó a mantener tasas de inflación más bajas en la CE y aligeró el impacto económico de las fluctuaciones monetarias durante la década de 1980.

    Hacia el Mercado Único Europeo

    El avance más significativo en la CE durante la década de 1980 fue la marcha hacia la puesta en práctica de un mercado único europeo. La campaña hacia el mercado único fue promovida por Jacques Delors, antiguo ministro de Economía y Finanzas francés, que se convirtió en presidente de la Comisión Europea en 1985. En la cumbre de Milán (Italia), la Comisión propuso un plazo de siete años para eliminar prácticamente todas las barreras comerciales que aún existían entre los estados miembros. El Consejo Europeo aprobó el plan, y el propósito de alcanzar el Mercado Único Europeo el 1 de enero de 1993 aceleró las reformas en la CE e incrementó la cooperación y la integración entre los estados miembros. Finalmente, todo ello llevó a la formación de la Unión Europea.

    Un obstáculo para la total integración económica era la Política Agraria Común (PAC). Durante la década de 1980 la PAC recibía las dos terceras partes del desembolso anual de la CE (los ingresos se obtenían de impuestos sobre las importaciones por encima del 2% del impuesto sobre el valor añadido recaudado por los países miembros). La PAC alentaba la producción de grandes excedentes de algunos productos que la CE tenía el compromiso de comprar, lo que era un modo de conceder subsidios para unos países a expensas de otros. En una cumbre de emergencia celebrada en 1988, los líderes de la CE establecieron unos mecanismos para limitar esos pagos; en el presupuesto de 1989, y por primera vez desde la década de 1960, las ayudas a la agricultura representaron menos del 60% del gasto total de la CE.

    Acta Única Europea

    El calendario fijado para alcanzar el Mercado Único puso al descubierto la necesidad de un poder mayor de la CE para resolver las cuestiones anejas a la eliminación de las barreras comerciales antes de la fecha tope. El Consejo de Ministros tenía que alcanzar acuerdos unánimes sobre cada decisión, con lo que, de hecho, se daba a los estados miembros poder de veto y se demoraba el proceso político. El Acta Única Europea, introducida en diciembre de 1985 y aprobada por los doce miembros en julio de 1987, introdujo los mayores cambios en la estructura de la CE desde el Tratado de Roma de 1957. Entre las modificaciones incluidas figuró la introducción del sistema de mayoría cualificada que ayudó a acelerar el proceso de creación del Mercado Único.

    El Acta Única Europea introdujo también otros cambios importantes; el Consejo Europeo, que había aportado el impulso principal para la consecución del Mercado Único, consiguió personalidad jurídica; el Parlamento Europeo logró tener mayor voz e influencia, y los estados miembros acordaron unificar normas fiscales, sanitarias y del medio ambiente. Además, se estableció el Tribunal de Primera Instancia para atender las apelaciones a las decisiones de la CE que presentaran personas, organizaciones o empresas; y cada Estado miembro decidió alinear su política económica y monetaria con la de sus vecinos, utilizando el SME como modelo.

    Cambios en Europa y en la CE

    Los partidarios de una unión económica y monetaria argumentaban que no habría mercado único mientras que las restricciones sobre las transferencias de dinero y las primas de cambio limitaran el flujo libre de capitales. Se sugirió un plan en tres etapas para alcanzar la Unión Económica y Monetaria (UEM). Al mismo tiempo la Comisión Europea propuso una carta social sobre derechos humanos. Reino Unido se opuso a ambas propuestas, manifestando su preocupación de que su soberanía se vería amenazada si se incrementaba el poder de la CE. Sin embargo, se sumó al proyecto de la UEM cuando los cambios operados por toda Europa provocaron la necesidad de una respuesta rápida unida de la CE.

    Cuando el comunismo se desplomó en Europa del Este, muchos de los países de su órbita buscaron en la CE ayuda política y económica. La CE aceptó concertar acuerdos de ayuda militar y de asociación con muchos de esos países pero descartó adhesiones inmediatas. Una cumbre de emergencia, celebrada en abril de 1990, hizo una excepción con la Alemania Oriental permitiendo que este país fuera automáticamente incorporado a la CE tras la reunificación alemana. En la misma cumbre, la República Federal de Alemania y Francia propusieron una conferencia intergubernamental para conseguir alcanzar una mayor unidad europea después de los grandes cambios políticos que habían tenido lugar. La primera ministra británica, Margaret Thatcher, se opuso a una mayor unidad, pero en 1990 John Major se convirtió en primer ministro y adoptó una actitud más conciliadora hacia la idea de la unidad europea. La Conferencia Intergubernamental, junto con una conferencia similar que preparaba la UEM, comenzó a trabajar en una serie de acuerdos que desembocaron en el Tratado de la Unión Europea.

    Tratado de la Unión Europea

    Representantes de cada país de la CE negociaron el Tratado de la Unión Europea en 1991, y en diciembre el Consejo Europeo se reunió en Maastricht (Países Bajos), para examinar un borrador. Tras intensas negociaciones entre los miembros, el tratado final fue firmado por el Consejo Europeo el 7 de febrero 1992. Una disposición del Tratado establecía que los electores de cada Estado miembro tenían que aprobar la Unión Europea por referéndum; el Tratado fue ratificado en octubre de 1993. La Unión Europea se estableció el 1 de noviembre, fecha en que el Tratado entró en vigor. El 1 de enero de 1995 se produjo una cuarta ampliación de la UE con el ingreso de Austria, Finlandia y Suecia. Ese mismo mes, el hasta entonces primer ministro luxemburgués, Jacques Santer, elegido el año anterior para ejercer la presidencia de la Comisión Europea, sustituyó a Delors al frente de la misma. El futuro reto de la UE pasaba por afrontar el cumplimiento de lo acordado en Maastricht. En este sentido, el 15 de diciembre de 1996 se aprobó el estatuto jurídico del euro (nombre adoptado un año antes para la futura moneda única europea), el nuevo SME y el llamado Pacto de Estabilidad, por el que los estados miembros deberían continuar sus respectivas políticas de convergencia una vez que, en 1999, comience a utilizarse el euro.

    Si bien el Tratado de la Unión Europea firmado en Maastricht marcó las directrices sobre las que habría de construirse el futuro europeo, pronto se consideró la inevitable necesidad de revisarlo, especialmente para adoptar una reforma institucional que permitiera, a corto plazo, el previsible ingreso de nuevos estados miembros. Tal percepción fue la que surgió en la Conferencia Intergubernamental que tuvo lugar el 29 de marzo de 1996. Con la intención de elaborar un nuevo tratado de la UE que reformara el de Maastricht, se celebró una cumbre del Consejo Europeo en Amsterdam (Países Bajos), en junio de 1997, con el objetivo de abordar la reforma de algunos de los más importantes y controvertidos puntos de la Unión: reforma de sus instituciones, defensa, libre circulación, justicia, flexibilidad y empleo. Los dos primeros puntos, fundamentales para la consolidación de la UE, no fueron revisados. Respecto a los cambios institucionales (reducción del número de comisarios por Estado miembro en la Comisión, reparto del poder en el Consejo de Ministros y cuestión del voto, entre otros), las diferencias entre los jefes de Estado y de gobierno asistentes obligaron a retrasar la adopción de reformas hasta una nueva Conferencia Intergubernamental. Únicamente se llegó al acuerdo de que, cuando la UE se viera ampliada, sólo existiría un comisario por país en la Comisión. La cuestión del sistema defensivo en que habrá de enmarcarse la UE fue, igualmente, pospuesta, debido a la oposición británica a plantear la integración de la Unión Europea Occidental (UEO) en la UE. El Tratado de Amsterdam quedó, por tanto, carente de resoluciones auténticamente reformadoras: la ratificación del Pacto de Estabilidad y el acuerdo para fomentar políticas activas de empleo (financiadas por el Banco Europeo de Inversiones, BEI) fueron sus principales logros. Por lo que respecta a España, en Amsterdam se reconoció el estatuto de Canarias como región ultraperiférica, que permitiría a las Islas acogerse a un régimen económico y fiscal propio en virtud de su peculiaridad.

    Perspectiva

    La UE representa el deseo de paz y cooperación entre estados europeos soberanos. A través de una cooperación y un crecimiento mayores la UE puede convertirse en un gran rival económico para Norteamérica y Asia. Sin embargo, el objetivo a largo plazo de un único Estado federal europeo, como imaginaron los primeros postuladores de la cooperación económica europea, ha sido ya en gran parte rechazado.

    Se espera que el número de países miembros de la UE crezca antes del final de la década. Turquía solicitó su ingreso en 1987 (y el 6 de febrero de 1995 firmó con la UE un acuerdo para el establecimiento de una unión aduanera a partir de 1996), Chipre y Malta en 1990 y Suiza en 1992. Se supone que algunos países de la Europa del Este solicitarán también su admisión. Suiza retiró más tarde su solicitud de ingreso par a no violar su histórica neutralidad.

    Otros potenciales aspirantes son los países de la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA). En 1991 la CE y la EFTA alcanzaron un acuerdo para crear el Espacio Económico Europeo (EEE) por el que se establecía un mercado único para bienes, servicios y capitales. El EEE, que entró en vigor el 1 de enero de 1994, eliminó las barreras entre la UE y la EFTA, que son el mayor socio comercial el uno del otro.

    Moneda

    Una de las prespectivas a medio proceso es la unidad ecònomica, que finalizara en el 2002 con la implantación del euro.

    El Euro que ahora comienza a caminar en los once países que juntos emprenden esta tercera fase de la Unión Monetaria, es, antes que nada, divisa y moneda de todos y que, como tal, reclama una celebración colectiva que, del más grande al más chico, reconozca el esfuerzo realizado por cada cual, sin cuyo concurso nunca hubiera sido posible cumplir los requisitos del Tratado de Maastricht y el Acuerdo de Dublín.

    Naturalmente, esa contribución particular a la labor colectiva no ha hecho sino empezar y el verdadero trabajo está por llegar. Por una parte, la reforma de los hábitos y modos de las entidades financieras, los Bancos, las Cajas de Ahorro, los mercados de valores, los accionistas y los consumidores, habrán de modificar estructuras y mentalidades. De otra, el rigor presupuestario, la vigilancia del déficit, la balanza de pagos y la inflación, la cesión, en fin, de la soberanía monetaria al Banco Central Europeo, al que desde el día 1 quedan subordinados el resto de los Bancos Centrales, exigirá de todos una renovada y permanente colaboración, sin la cual la Moneda Única será insostenible.

    El 31 de Dicembre de 1998, después de 130 años de historia, la peseta cotizó por última vez en las Bolsas españolas. Ello puede tomarse, si se quiere, como el comienzo de un largo adiós que habrá de ser definitivo en el 2002 cuando por fin desaparezcan las actuales monedas. El euro es ya la expresión monetaria de ese talante de universalismo.

    Esta no es la meta final, es el inicio de la hermandad entre las naciones que pronto compartirán una misma moneda, aunque sin olvidar las señas de identidad propias de cada nación que encierran siglos de historia y cultura particular.

    Billetes

    Hay 7 billetes de euros. En diferentes colores y tamaños se emiten en 500, 200, 100, 50, 20, 10 y en 5 euros. Los diseños simbolizan el patrimonio arquitectónico europeo. La cara de cada billete está presidida por ventanas y puertas como símbolo del espíritu de apertura y cooperación en la UE. El reverso de cada billete representa un puente de una época determinada, metáfora de la comunicación entre los pueblos de Europa y entre Europa y el resto del mundo.


    {UE}
    {UE}
    {UE}


    Monedas

    Hay 8 monedas de euros emitidas en 2 y 1 euro y 50, 20, 10, 5, 2 y 1 céntimo de euro. Todas las monedas de euro tendrán una cara europea común. En el reverso, cada Estado miembro acuñará las monedas con sus propios motivos. Las monedas podrán utilizarse en cualquier lugar de los 11 Estados miembros, independientemente del motivo que lleven. La cara europea común de las monedas representa un mapa de la Unión Europea sobre un fondo de líneas transversales a las que van unidas las estrellas de la bandera europea. Las monedas de 1,2 y 5 céntimos destacan el lugar de Europa en el mundo mientras que las de 10, 20 y 50 céntimos presentan a la Unión como una reunión de naciones. Las monedas de 1 y 2 euros reflejan la Europa sin fronteras.

    {UE}
    {UE}
    {UE}
    {UE}

    Signo del euro

    El signo gráfico del euro es una E con dos líneas paralelas horizontales claramente marcadas que la atraviesan. Está inspirado en la letra griega épsilon, como referencia a la cuna de la civilización europea y a la inicial de la palabra 'Europa'. Las líneas paralelas representan la estabilidad del euro. La abreviatura oficial de euro es 'EUR'. Se ha registrado en la Organización Internacional de Normalización (ISO) y se utilizará a todos los efectos empresariales.

    {UE}

      Calendario

    Calendario

    Acciones

    Responsable

    Antes de 30- 6-97 

    La legislación establece el euro como moneda

    Propuesta de la Comisión para adopción por el Consejo

     

    Pacto de estabilidad y crecimiento.

    Propuesta de la Comisión para adopción por el Consejo

     

    Mecanismo de Tipos de Cambio Mk II.

    Propuesta de IME para adopción por el Consejo

     

    Proyecto de instrumentos para la futura política monetaria.

    IME

    Diseño de las monedas de euros.

    Propuesta de la Comisión para adopción por el Consejo Europeo

    Primavera de 1998 

    Decisión sobre los Estados miembros participantes.

    Consejo Europeo

     

    Adopción de una Decisión sobre la existencia o no de un déficit público excesivo en cada uno de los Estados miembros (Art. 104.C.12) y de una Recomendación en la que se determina cuáles de ellos han cumplido las condiciones para la adopción del euro.

    Consejo de Ministros de Economía y Hacienda (ECOFIN)

     

    Sesión extraordinaria del Parlamento Europeo sobre la recomendación del ECOFIN.

    Parlamento Europeo

     

    Decisión por la que se designan los Estados miembros que van a participar en el euro desde el principio. Adopción de todas las medidas prácticas restantes para la introducción del euro.

    Jefes de Estado y de Gobierno

     

    Anuncio de los tipos de cambio bilaterales entre las monedas participantes; se propone el nombre del Presidente y de los miembros del Consejo de Administración del Banco Central Europeo, que nombran a finales de mayo los Jefes de Estado y de Gobierno tras consultar al Parlamento y al IME.

     

     

    Adopción de legislación por la que se establece el euro como moneda única de los Estados miembros participantes (de conformidad con el art.109 L.4 del Tratado); adopción de las especificaciones técnicas sobre las monedas de euros; adopción de la legislación sobre el BCE prevista en el art.106.6.

    Consejo de Ministros de Economía y Hacienda (ECOFIN)

    A lo largo de 1998 

    Se crea el Banco Central Europeo y se nombra a su Comité Ejecutivo

    Consejo (únicamente los Estados miembros participantes en la UEM)

     

    Comienza la producción de billetes y monedas de euro

    Consejo y Estados miembros

     

    Adopción de la legislación secundaria necesaria

    La Comisión propone, el Consejo decide

    1 de enero de 1999 

    Fijación irrevocable de los tipos de conversión y entrada en vigor de la legislación (en particular, sobre el estatuto jurídico del euro) .

     

     

    Definición y ejecución de la política monetaria en euros.

    Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC)

     

    Comienzo de las operaciones de cambio en euros

    Sistema Europeo de Bancos Centrales

     

    Nuevas emisiones de deuda pública en euros

    Estados miembros, Banco Europeo de Inversiones, Comisión

    Del 1-1- 999 al 1-1- 2002 

    Transición al euro de la banca y el sector financiero.

     

     

    Ayuda al conjunto de la economía para una transición ordenada al euro

    Comisión y Estados miembros

    1 de enero de2002 

    Entrada en circulación de los billetes en euros.

    Sistema Europeo de Bancos Centrales

     

    Entrada en circulación de las monedas en euro

    Estados miembros

     

    Transición completa al euro en las administraciones públicas

    Estados miembros

    1 de julio 2002 

    Los billetes y las monedas nacionales dejan de ser de curso legal

    Estados miembros, Sistema Europeo de Bancos Centrales

     

    DADES DE EUROPA

    Europa, uno de los seis continentes que constituyen la superficie emergida de la Tierra de acuerdo con la costumbre, aunque en realidad sólo es la quinta parte más occidental de la masa continental eurasiática, compuesta en su mayor parte por Asia. En general, para los geógrafos modernos los montes Urales, el río Ural, una parte del mar Caspio y las montañas del Cáucaso forman la principal frontera entre Europa y Asia. El término Europa quizás deriva de Europa, el nombre de la hija de Agenor en la mitología griega, o posiblemente de Ereb, palabra fenicia que significa `ocaso'.

    Europa, el segundo continente más pequeño de la Tierra, tiene una extensión de 10.359.358 km2 aproximadamente, pero ocupa el segundo lugar en cuanto a población de todos los continentes, con unos 699.774.000 habitantes (según estimaciones para el año 1993). El punto más septentrional del continente europeo es el cabo Nordkinn, en Noruega, y el más meridional la punta de Tarifa, al sur de España. Se extiende de oeste a este desde el cabo da Roca, en Portugal, hasta la vertiente nororiental de los Urales, en Rusia.

    Europa ha sido durante mucho tiempo un territorio en el que han tenido lugar grandes logros culturales y económicos. Los antiguos griegos y romanos crearon civilizaciones importantes, famosas por sus contribuciones a la filosofía, la literatura, el arte y los sistemas de gobierno. El renacimiento, que comenzó en el siglo XIV, fue un periodo de grandes éxitos para artistas y arquitectos europeos, y en la era de los descubrimientos, iniciada en el siglo XV, los navegantes europeos viajaron a los lugares más apartados del mundo conocido hasta la fecha. Más tarde, las naciones europeas, en especial España, Portugal, Francia y Gran Bretaña, construyeron grandes imperios coloniales con vastas posesiones en África, América y Asia. En el siglo XVIII se inició el desarrollo de formas modernas de organización y producción industrial. Durante el siglo XX, las dos guerras mundiales devastaron gran parte de Europa. Después de la II Guerra Mundial, que acabó en 1945, el continente se dividió en dos importantes bloques políticos y económicos: los países de Europa oriental, bajo el dominio de la Unión Soviética, y los países de Europa occidental, bajo la influencia de los Estados Unidos. Sin embargo, entre 1989 y 1991 el bloque del Este se desintegró y sus dirigentes comunistas abandonaron el poder dando paso a regímenes de tipo democrático en la mayoría de los países de Europa oriental. La República Federal de Alemania y la República Democrática Alemana se reunificaron. El Partido Comunista de la Unión Soviética se disolvió, los lazos multilaterales militares y económicos entre Europa oriental y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) se redujeron o eliminaron, y la misma URSS dejó de existir.

    Los pueblos europeos

    Aunque no se sabe con exactitud cuando se establecieron en Europa, los primeros grupos humanos emigraron probablemente desde el Este en varias oleadas, en su mayor parte a través de un puente de tierra, que ya no existe, desde Asia Menor a los Balcanes y a través de las praderas del norte del mar Negro y desde el sur, a través de la península Ibérica. Alrededor del año 4.000 a.C. algunas zonas de Europa ya tenían una considerable población. Barreras geográficas como los bosques, las montañas y los pantanos contribuyeron a dividir a los pueblos en grupos que permanecieron separados durante largos periodos. No obstante, como resultado de las migraciones hubo una constante mezcla racial.

    Etnología

    En Europa existe una gran variedad de grupos étnicos (personas unidas por una cultura común, fundamentada principalmente en la lengua). La mayor parte de las naciones europeas se componen de un grupo dominante, como los alemanes en Alemania y los franceses en Francia. En varios países, sobre todo en el sur y el centro de Europa, hay minorías étnicas; además, la mayoría de los países contienen grupos más pequeños, como los saami (lapones) de Noruega. Además, un número considerable de turcos, negros africanos y árabes viven en Europa occidental, la mayor parte de ellos como trabajadores temporales. A partir de 1989 y hasta 1991 se produjo la desmembración de la URSS en 15 repúblicas distintas, cada una con su grupo étnico dominante. Los croatas, eslovenos y macedonios, que constituían la mayoría de la población de sus respectivas repúblicas en Yugoslavia, votaron a favor de la separación de Yugoslavia en 1991 para convertirse en Estados independientes. Bosnia-Herzegovina, con una variedad de grupos étnicos mucho más diversa, se convirtió en el escenario de un dramático conflicto étnico que tuvo lugar tras la declaración de independencia de dichas repúblicas en 1992.

    Demografía

    La distribución de la población europea no ha sido estable durante largos periodos, si bien su incremento ha sido notorio a lo largo de la historia, debido a la diferencia entre las tasas de natalidad y mortalidad y a los movimientos migratorios de todo tipo. A principios de la era cristiana, la parte más densamente poblada de Europa bordeaba el mar Mediterráneo. En la década de 1980 Europa tenía la densidad de población total más alta del mundo. La zona más densamente poblada era el cinturón que comenzaba en Gran Bretaña y continuaba hacia el este a través de los Países Bajos, Alemania, Checoslovaquia, Polonia y la URSS europea. En el norte de Italia también había una gran densidad de población.

    La tasa media de crecimiento anual de la población europea durante el periodo comprendido entre 1980 y 1987 sólo fue del 0,3% (en el mismo periodo la población de Asia creció cerca del 0,8% anual, y la de Estados Unidos un 0,9% anual). En la misma época, hubo grandes variaciones en la tasa de crecimiento según los países europeos. Así, a finales de la década de 1980, Albania tenía una tasa de crecimiento anual del 1,9% aproximadamente y España del 0,5%, mientras que las tasas de las ciudades de Gran Bretaña no cambiaron significativamente y las de la antigua República Democrática Alemana descendieron. En conjunto, la lentitud de la tasa de crecimiento de población se debió sobre todo a la baja tasa de natalidad. Generalmente, los europeos disfrutan al nacer de una de las más elevadas tasas de esperanza de vida, unos 75 años en la mayoría de los países, si la comparamos con las mismas tasas en la India y la mayoría de los países africanos, por debajo de los 60 años.

    Los movimientos de la población, voluntarios o involuntarios, han sido una característica constante en la vida europea. A finales del siglo XX destacaron dos movimientos: la migración de personas en busca de trabajo como `trabajadores invitados' (en alemán, gastarbeiter) y la migración de zonas rurales a zonas urbanas. Trabajadores italianos, yugoslavos, griegos, españoles y portugueses (al igual que turcos asiáticos, norteafricanos y de otras zonas no europeas) se trasladaron, en su mayoría sin la intención de establecerse permanentemente, a Alemania, Francia, Suiza, Gran Bretaña y otros países en busca de empleos. Además, muchos europeos emigraron desde zonas rurales hasta las ciudades dentro de las fronteras nacionales. Entre 1950 y 1975, la población urbana de Europa occidental aumentó de un 70% aproximadamente a casi un 80%; en Europa oriental creció del 35% al 60%. Por otra parte, en comparación con las emigraciones del siglo XIX y principios del XX, muy pocos europeos salieron del continente. La mayor parte de las personas que dejaron Europa a finales del siglo XX emigraron a Sudamérica, Canadá o Australia.

    En la mayor parte de los países europeos la capital de la nación es la ciudad más grande, pero además hay muchas otras ciudades importantes. Numerosas capitales europeas tienen una gran trascendencia económica y cultural y albergan numerosos lugares históricos. Entre las ciudades más famosas se encuentran Berlín, Budapest, Londres, Madrid, Barcelona, Moscú, París, Praga, Roma, Estocolmo y Viena.

    Idiomas

    Los europeos hablan una gran variedad de idiomas. Las principales familias lingüísticas están formadas por las lenguas eslavas, que incluyen el ruso, el ucraniano, el bielorruso, el checo, el eslovaco, el búlgaro, el polaco, el esloveno, el macedonio y el serbocroata; las lenguas germánicas, que engloban el inglés, el alemán, el neerlandés, el danés, el noruego, el sueco y el islandés; las lenguas románicas, entre las que se encuentran el italiano, el francés, el español, el catalán, el portugués y el rumano. Estos idiomas tienen básicamente los mismos orígenes y se clasifican dentro de las lenguas indoeuropeas, que también comprenden el griego, el albanés y lenguas celtas como el gaélico, el galés y el bretón. Además de las lenguas indoeuropeas, en el continente hay pueblos que hablan lenguas ugrofinesas, además de otras lenguas, como el vasco (euskera) y el turco. Muchos europeos utilizan el inglés, el alemán, el español o el francés como segunda lengua.

    Religión

    A finales de la década de 1980 la mayor parte de los europeos se declaraban cristianos. El grupo religioso más numeroso, el católico, vive principalmente en Francia, España, Portugal, Italia, Irlanda, Bélgica, el sur de Alemania y Polonia. Otro gran grupo lo componen las confesiones protestantes, concentradas en países del norte y el centro de Europa, como Inglaterra, Escocia, el norte de Alemania, los Países Bajos y los países de Escandinavia. El tercer grupo cristiano más importante era el ortodoxo, sobre todo en Rusia, Georgia, Grecia, Bulgaria, Rumania, Serbia y Montenegro. Además, había comunidades judías en la mayoría de los países europeos (la más numerosa en Rusia), mientras que los habitantes de Albania, Bosnia-Herzegovina y Turquía eran en su mayor parte musulmanes.

    Cultura

    En Europa hay una gran tradición cultural reflejada en la calidad de su literatura, pintura, escultura, arquitectura, música y danza. A finales del siglo XX París, Roma, Londres, Berlín, Barcelona, Madrid y Moscú eran centros culturales especialmente famosos, pero otras muchas ciudades también mantenían museos, grupos musicales y teatrales y otras instituciones culturales. Los medios de comunicación (radio, televisión y cine) de buena parte de los países europeos han alcanzado un gran desarrollo. También hay excelentes sistemas de enseñanza y la tasa de alfabetización es alta en la mayoría de las ciudades. Algunas de las más antiguas y mejores universidades del mundo, como Cambridge, Oxford, París, Heidelberg, Praga, Upsala, Bolonia, Salamanca y Moscú se encuentran en Europa.

    Economía

    Durante mucho tiempo, Europa ha dirigido las actividades económicas mundiales. Como lugar de nacimiento de la ciencia moderna y la Revolución Industrial, adquirió una superioridad tecnológica sobre el resto del mundo, lo cual le proporcionó un dominio incuestionable durante el siglo XIX. La Revolución Industrial, que comenzó en Gran Bretaña en el siglo XVIII y desde allí se difundió a todo el mundo, implicaba el uso de maquinaria compleja y dio lugar a un gran incremento en la producción agrícola y a nuevas formas de organización económica. A partir de mediados del siglo XX, la creación de importantes organizaciones supranacionales como la Unión Europea, la Asociación Europea de Libre Comercio y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico ha estimulado el crecimiento económico.

    Agricultura

    En general, la agricultura europea es de tipo mixto: se producen varios tipos de cultivos y actividad ganadera en la misma región. La parte europea de la antigua URSS es una de las pocas regiones extensas donde predomina el monocultivo. Las naciones mediterráneas mantienen un tipo de agricultura distinto, dominado por la producción de cereales, aceite y cítricos. En la mayoría de estos países la agricultura tiene más importancia en la economía nacional que en los países del norte. En Europa occidental las industrias de productos cárnicos y lácteos son las más relevantes. La importancia de los cultivos crece a medida que se avanza hacia el este, como en la península de los Balcanes, donde suman aproximadamente un 60% de la producción agrícola, y en Ucrania, donde la producción de cereales eclipsa a cualquier otro tipo de cultivo. Europa en su totalidad destaca particularmente por su elevada producción de trigo, cebada, avena, centeno, maíz, patatas (papas), judías, guisantes (chícharos) y remolacha azucarera (betabel). Además de ganado vacuno, se crían grandes cantidades de ganado porcino, caprino y animales de granja.

    A finales del siglo XX, Europa era autosuficiente en los productos agrícolas básicos. En buena parte de la tierra arable se utilizaban técnicas avanzadas de agricultura, como la aplicación de maquinaria moderna y fertilizantes químicos, pero en regiones del sur y sudeste de Europa aún dominaban la técnicas tradicionales, poco eficientes. Durante gran parte del periodo en el que los regímenes comunistas ocuparon el poder en Europa oriental, la agricultura de estos países (con la excepción de Polonia y Yugoslavia) se basó en grandes granjas y comunas estatales.

    Silvicultura y pesca

    Los bosques septentrionales, que se extienden desde Noruega a través del norte de la Rusia europea, son la principal fuente de productos forestales de Europa. Suecia, Noruega, Finlandia y Rusia tienen industrias forestales relativamente grandes que producen pasta de madera, madera para la construcción y otros artículos. En Europa meridional, España y Portugal fundamentalmente, se manufacturan gran variedad de productos del corcho extraído del alcornoque. Aunque todos los países europeos costeros poseen alguna industria pesquera, la pesca tiene gran importancia en los países del norte, en especial Noruega y Dinamarca. España, Rusia, Gran Bretaña y Polonia también son naciones pesqueras destacadas.

    Minería

    La distribución actual de la población de gran parte de Europa ha estado determinada por antiguas actividades mineras, en especial por la explotación de carbón. Zonas carboníferas, como los Midlands (en Gran Bretaña), la región del Ruhr (en Alemania) y Ucrania atrajeron a las industrias y estimuló la creación de estructuras industriales que permanecen actualmente. Aunque el número de personas dedicadas a la minería está descendiendo en Europa, principalmente a causa de la mecanización, todavía existen varios centros importantes: el Ruhr (en Alemania), Silesia (en Polonia) y Ucrania son productores importantes de carbón. Se produce mineral de hierro en abundancia al norte de Suecia, al este de Francia y en Ucrania. Se extrae gran variedad y cantidad de otros minerales, como la bauxita, el cobre, el manganeso, el níquel, el potasio y el mercurio (en España). Una de las más recientes e importantes industrias de extracción en el continente es la producción de petróleo y gas natural en zonas cercanas a la costa, en el mar del Norte. Durante mucho tiempo se han extraído grandes cantidades de estos productos en la parte meridional de la Rusia europea, en especial en la región del Volga.

    Industria

    Desde la Revolución Industrial, el sector secundario transformó radicalmente las estructuras económicas y ayudó en la formación de unos nuevos patrones vitales y culturales en Europa. Las zonas centrales y septentrionales de Inglaterra se convirtieron pronto en centros de industria moderna, al igual que las regiones del Ruhr y Sajonia (en Alemania), el norte de Francia, Silesia (en Polonia) y Ucrania. El hierro y el acero, los metales fabricados, los tejidos, los barcos, los vehículos motorizados, y el material móvil han sido productos fundamentales en la industria europea durante mucho tiempo. La elaboración de productos químicos y equipo electrónico y de otros artículos de alta tecnología ha estimulado el crecimiento de la industria durante el periodo posterior a la II Guerra Mundial. En conjunto, la actividad se concentra en especial en la parte central del continente (una zona que se extiende por Inglaterra, el sur y el este de Francia, el norte de Italia, Bélgica, los Países Bajos, Alemania, Polonia, la República Checa, Eslovaquia, el sur de Noruega y el sur de Suecia), así como en la Rusia europea y Ucrania.

    Energía

    Europa consume gran cantidad de energía. Las principales fuentes energéticas son el carbón, el lignito, el petróleo, el gas natural y la energía nuclear e hidroeléctrica. En Noruega, Suecia, Francia, Suiza, Austria, Italia y España hay importantes instalaciones hidroeléctricas, que proporcionan gran parte de la producción anual de electricidad. La energía nuclear es importante en Francia, Gran Bretaña, Alemania, Bélgica, Lituania, Ucrania y otras antiguas repúblicas soviéticas, Suecia, Suiza, Finlandia y Bulgaria. Irlanda se distingue del resto de los países europeos en la utilización de la turba como principal fuente energética para uso doméstico; también se utiliza para generar electricidad.

    Transporte

    El sistema de transportes europeo está muy desarrollado, y es más denso en la parte central del continente. Escandinavia, la antigua URSS europea y el sur de Europa poseen infraestructuras de transporte menos desarrolladas. Existe gran número de vehículos privados y buena parte de las mercancías se transportan por carretera. Las redes de ferrocarril están en buen estado en la mayor parte de los países europeos y son importantes para el transporte tanto de personas como de mercancías. El transporte marítimo tiene un papel destacado en la economía europea. Varios países, como Grecia, Gran Bretaña, Italia, Francia, Noruega y Rusia mantienen grandes flotas de barcos mercantes. Rotterdam (en los Países Bajos) es uno de los puertos con mayor tráfico del mundo. Otros puertos importantes son Amberes (en Bélgica), Marsella (en Francia), Hamburgo (en Alemania), Londres (en Gran Bretaña), Génova (en Italia), Gdaðsk (en Polonia), Bilbao (en España) y Göteborg (en Suecia). Una buena parte de las mercancías se transportan al interior por vías fluviales; los ríos europeos con un tráfico comercial destacado son el Rin, el Escalda, el Sena, el Elba, el Danubio, el Volga y el Dniéper. Además, en Europa hay varios canales importantes. Casi todos los países europeos cuentan con aerolíneas nacionales, y algunas, como Air France, British Airways, Swissair, Iberia, Lufthansa (Alemania) y KLM (los Países Bajos) tiene importancia mundial. La mayoría de los sistemas de transporte de los países europeos son estatales. Desde la II Guerra Mundial se han construido numerosos oleoductos para transportar petróleo y gas natural. La Unión Europea (UE) ha propiciado el desarrollo de importantes redes transeuropeas a través de sus países miembros.

    Comercio internacional

    En su mayoría, los países europeos mantienen un notable comercio internacional. Gran parte de dicho comercio es de carácter interior, en especial entre miembros de la Unión Europea, pero los europeos también comercian a gran escala con países de otros continentes. Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia y los Países Bajos se encuentran entre las principales naciones mercantiles del mundo. Una buena parte del comercio intercontinental europeo se basa en la exportación de productos industriales y en la importación de materias primas.

    POLITICA COMUNITARIA

    TRATADO DE MAASTRICHT

    Tratado de Maastricht, nombre por el que es más conocido el Tratado de la Unión Europea, aprobado en Maastricht (Países Bajos) por los doce jefes de gobierno de la Comunidad Europea (ahora Unión Europea) en diciembre de 1991 y firmado el 7 de febrero de 1992. El Tratado estableció una política exterior y otra monetaria comunes, y proyectó la creación de un banco central para el año 1999. En general reflejó la intención de la Unión Europea de ampliar la escala de la unión económica y monetaria y de iniciar una seria consideración sobre unas políticas comunes de defensa, de ciudadanía y de protección del medio ambiente. Pero antes de que fuera plenamente efectivo, el Tratado tenía que ser ratificado por todos los estados miembros.

    Maastricht representa un gran desarrollo y, a la vez, una modificación del Tratado de Roma, por lo que se refiere a la estructura organizativa de la Unión Europea; su aprobación originó numerosos conflictos económicos y políticos dentro de los estados de la Unión Europea así como entre unos y otros. Algunos países se mostraron muy poco dispuestos a renunciar al control nacional de sus respectivas políticas monetarias, en especial Dinamarca y el Reino Unido en 1992. Como consecuencia, se reconsideraron los objetivos más ambiciosos del Tratado y se amplió la fecha límite para la unión monetaria.

    AGENDA 2000

    La Comisión Europea presenta la "Agenda 2000": por una Europa más fuerte y más amplia

    La Comisión Europea ha presentado hoy la Comunicación "Agenda 2000" y su dictamen sobre cada una de las solicitudes de adhesión. Este documento constituye la respuesta global de la Comisión a la petición formulada por el Consejo Europeo de Madrid de diciembre de 1995. Se trata del resumen, en un solo documento, de las perspectivas generales de desarrollo de la Unión Europea (UE) y de sus distintas políticas de cara al próximo siglo, los problemas horizontales relacionados con la ampliación y el futuro marco financiero en el que se tendrá en cuenta la perspectiva de una Unión ampliada más allá del año 2000. Al presentar dicha Comunicación, el Sr. Santer, Presidente de la Comisión, ha subrayado que el entorno interior y exterior de la Unión se encuentra en un proceso de rápida evolución, ya que Europa debe adaptarse, evolucionar y reformarse. Según él, la ampliación constituye para Europa no sólo un destino histórico, sino también una oportunidad para su seguridad, su economía, su cultura y el lugar que ocupa en el mundo.

    La Comisión enmarca su Comunicación dentro del contexto del balance, por otro lado muy favorable, de la integración europea, desde el Acta Única de 1986 hasta el Tratado de Amsterdam de junio de 1997, y de los desafíos que van a plantearse tanto dentro como fuera de la Unión. Recuerda las notables transformaciones que Europa ha experimentado a lo largo de un decenio (dos ampliaciones, importantes reformas de los Tratados y dos grandes conjuntos de medidas financieras) y la nueva dinámica de integración desencadenada tanto por esa evolución como por los acontecimientos exteriores (especialmente, el final de la guerra fría y el derrumbamiento de la Unión Soviética).

    Sin embargo, los éxitos cosechados por la UE durante ese periodo no deben disimular las dificultades que se plantean. La desaceleración de la coyuntura ha provocado un nivel de desempleo inaceptable y dificultado las reformas presupuestarias y estructurales de los Estados miembros. Por otro lado, estos fenómenos han estimulado los esfuerzos de convergencia y de coordinación con vistas a la preparación de la Unión Económica y Monetaria y al aprovechamiento de las posibilidades que ofrece la UE en cuanto entidad económica única. Entre las dificultades políticas y sicológicas existentes, la Comisión señala la distancia excesiva entre la UE y sus ciudadanos. El Tratado de Amsterdam contribuirá a reducir esa distancia reforzando la Europa de los ciudadanos, aumentando la capacidad de la UE en materia de política exterior y reformando el marco institucional.

    En lo que atañe a la reforma institucional, la labor queda aún por rematar. La Comisión propone que la decisión política relativa a la ponderación de los votos en el Consejo de Ministros, que debe acompañar a la reducción del número de Comisarios a uno por Estado miembro, se adopte antes de la primera ampliación y mucho antes del año 2000. Debería convocarse una nueva Conferencia Intergubernamental lo antes posible después del año 2000 con el fin de preparar la UE a una importante ampliación, a través de una profunda reforma de las disposiciones institucionales del Tratado, que incluya la implantación generalizada del voto por mayoría cualificada.

    La Comisión esboza también algunas tendencias a largo plazo pertinentes para el funcionamiento de la UE, entre las que figuran las preocupaciones de los ciudadanos (empleo, entorno vital y laboral, libertad, justicia y seguridad), la evolución demográfica y los problemas que va a provocar en materia de regímenes de jubilación y protección social el espectacular aumento del número de personas mayores de 60 años, las nuevas tecnologías (las medidas que deben adoptarse para aprovecharlas plenamente desde el punto de vista del empleo y del crecimiento), la reestructuración de los mercados y de las empresas (el equilibrio que debe alcanzarse entre la flexibilidad de las empresas y la seguridad de los trabajadores), la mundialización de la economía y la aparición de un mundo multipolar.

    El éxito de la transición a la UEM y la plena explotación de las posibilidades que ofrece el mercado único potenciarán a Europa como entidad económica, contribuyendo además a un crecimiento sostenible. La competitividad de la UE depende del dinamismo de sus empresas y de las cualificaciones y conocimientos de sus ciudadanos. Para que el crecimiento genere puestos de trabajo, es preciso modernizar los sistemas de trabajo. Más allá de estos objetivos económicos, los europeos también desean una sociedad unida, sin exclusiones, basada en la solidaridad, con una elevada calidad de vida, un medio ambiente sano, en la que estén garantizados los principios de libertad, seguridad y justicia. Las políticas internas de la UE deben orientarse de forma más decidida hacia esos objetivos.

    Debe mantenerse claramente la prioridad política de la cohesión económica y social, máxime teniendo en cuenta la perspectiva de la ampliación a países nuevos que presentan niveles de desarrollo muy distintos. La solidaridad europea, que constituye una importante contribución a la estabilidad de la UE y al fomento de un elevado nivel de empleo, será más necesaria que nunca para perseguir el importante objetivo de reducir las diferencias en materia de desarrollo, establecido explícitamente en el artículo 130A del Tratado. Será preciso continuar respondiendo a la desigual capacidad de las regiones para generar un desarrollo duradero y a las dificultades de adaptación a las nuevas condiciones del mercado laboral, que exigen una mayor anticipación en la adaptación de las competencias de hombres y mujeres. La intervención de los Fondos estructurales debe fomentar en toda la UE un desarrollo competitivo y un crecimiento duradero, generador de puestos de trabajo.

    La reforma de la política agrícola común de 1992 ha sido un gran éxito. Sin embargo, ha llegado el momento de profundizar esa reforma y de aproximarse aún más a los precios del mercado mundial, recurriendo además a las ayudas directas a la renta. Existen varios motivos que justifican este enfoque: el riesgo de nuevos desequilibrios del mercado, la perspectiva de una nueva ronda de negociaciones comerciales, la aspiración a una agricultura más ecológica y orientada hacia la calidad y, sobre todo, la perspectiva de la ampliación. Al mismo tiempo, resulta cada vez más necesaria una verdadera política de desarrollo rural.

    En cuanto a las relaciones exteriores, ha llegado el momento de que la UE desarrolle una política exterior plenamente operativa. El Tratado de Amsterdam le ofrece unos instrumentos más adecuados de desarrollo de la Política Exterior y de Seguridad Común. Por otro lado, el euro le brinda la posibilidad única de convertirse en una de las principales potencias económicas y la ampliación consolidará su influencia. Existe un auténtico llamamiento en favor de la presencia de Europa cuya cooperación se solicita en todo el mundo. La UE debe mostrarse a la altura tanto por los intereses políticos y económicos que debe defender como por la importante contribución que ha de aportar a la paz, la democracia y la defensa de los derechos y valores humanos.

    El entorno interno y externo de la UE está evolucionando rápidamente. Aún más que en el pasado, la UE debe concentrarse en lo esencial y dar prioridad a los sectores en los que puede aportar un auténtico valor añadido. En ese contexto, el papel de la Comisión, a través de su derecho de iniciativa, reviste una importancia fundamental para la reorientación de las políticas de la UE. Al mismo tiempo, ésta debe reflexionar en torno a su actuación y aumentar su capacidad de gestión, coordinación y control. En el contexto de una Europa más amplia y heterogénea, su papel de defensor del interés común será aún más determinante que en el pasado. Si quiere alcanzar sus objetivos, tendrá que reorganizarse y modernizarse.

    Los capítulos de la Comunicación "Agenda 2000" sobre el desafío de la ampliación constituyen el "documento de conjunto" solicitado a la Comisión por el Consejo Europeo de Madrid. En este documento se analizan el método utilizado por la Comisión para examinar las distintas solicitudes de adhesión, los principales problemas que plantean esas solicitudes y el calendario de apertura de las negociaciones aparentemente más realista. Asimismo, se extraen las principales conclusiones y recomendaciones de los dictámenes y se presenta el punto de vista de la Comisión sobre la apertura del proceso de negociación con vistas a la adhesión, abordando también las cuestiones horizontales relacionadas con la ampliación y las relativas a las disposiciones prácticas para la fase inicial de las negociaciones y la consolidación de toda la estrategia de preadhesión.

    Basándose en una evaluación global y objetiva del grado del cumplimiento de los criterios por parte de los 10 países solicitantes, la Comisión recomienda que se inicien las negociaciones con Hungría, Polonia, Estonia, la República Checa y Eslovenia, con vistas a su adhesión. Chipre ya ha recibido garantías del Consejo Europeo de que las negociaciones para su adhesión se iniciarán a los seis meses de acabar la CIG, de conformidad con el dictamen positivo emitido por la Comisión en 1993.

    El nuevo marco financiero propuesto por la Comisión debe permitir la financiación de las necesidades fundamentales de la UE durante el próximo periodo a medio plazo, es decir, el coste que supone la prosecución de la reforma de la política agrícola común, el mantenimiento del objetivo prioritario de cohesión económica y social, la consolidación de las políticas internas en los sectores en que la intervención comunitaria puede contribuir al crecimiento y al empleo, el desarrollo de la ayuda a los países candidatos en la fase de preadhesión y la incidencia de la primera ampliación.

    La Comisión considera que se puede hacer frente a esos desafíos desde el punto de vista presupuestario respetando al mismo tiempo el límite máximo de los recursos propios que se alcanzará en 1999, a saber el 1,27% del PNB de la UE.

    La Comisión observa además que el sistema de financiación ha funcionado de forma adecuada; no prevé variaciones de la situación presupuestaria de los Estados miembros tan importantes que requieran la refundición del mecanismo de financiación establecido mediante la Decisión relativa a los recursos propios de 31 de octubre de 1994. A partir del momento en que la UE se viese obligada a aumentar el límite máximo de los recursos propios, debería contemplarse una reforma de la propia naturaleza de dichos recursos. En caso de observarse en aquel momento importantes variaciones de la situación presupuestaria de los Estados miembros, podría examinarse la introducción de un sistema generalizado de correcciones.

    Resumen de los capítulos de la Comunicación "Agenda 2000" relativos a los Fondos estructurales, la política agrícola,la ampliación y el marco financiero

    1. Fondos estructurales

    El marco financiero de la cohesión económica y social

    El Consejo Europeo de Edimburgo decidió fijar la contribución presupuestaria de la UE a la cohesión económica y social en un 0,46% del PNB de la UE a finales del ejercicio financiero en curso (1993-1999). Es preciso mantener ese apoyo durante el ejercicio siguiente (2000-2006) para conseguir un desarrollo armonioso de la UE y facilitar la necesaria adaptación de los recursos humanos. No obstante el importante éxito cosechado por la política de cohesión en los últimos años, todavía queda un largo camino por recorrer, especialmente en materia de empleo, ya que el índice de desempleo no ha registrado ningún descenso significativo, especialmente en muchas de las regiones menos desarrolladas. Las disparidades se han acentuado incluso, lo que requiere un constante apoyo financiero a las regiones menos desarrolladas y a las que se encuentran en proceso de reestructuración, por un lado, y, por otro, al desarrollo de los recursos humanos.

    Dentro de las perspectivas financieras, se reservarán 275.000 millones de ecus (a precios de 1997) para los Fondos estructurales y el Fondo de cohesión, frente a los 200.000 millones de ecus (a precios de 1997) correspondientes al periodo de 1993-1999. Se reservarán 45.000 millones para la ampliación.

    Con el fin de evitar graves problemas de utilización de los recursos, las transferencias globales de los Fondos estructurales y de cohesión no deberían superar el 4% del PNB de los Estados miembros actuales o futuros.

    La reducción del número de objetivos de siete a tres, es decir, dos objetivos regionales y uno horizontal dedicado a los recursos humanos, permitirá lograr una mayor concentración, eficacia y simplificación de las medidas estructurales.

    Según las previsiones, de aquí al año 2006 las zonas cubiertas por los objetivos nos 1 y 2 (véase la definición más abajo) registrarán entre un 35% a 40% de la población de la UE, frente a un 51% en la actualidad.

    El total de los gastos de los Fondos estructurales para las regiones del objetivo nº 1, incluidas las cubiertas por medidas transitorias, representará aproximadamente las dos terceras partes de los Fondos estructurales para los 15 Estados miembros, es decir un porcentaje comparable al del actual periodo de programación.

    Objetivos futuros

    - Objetivo n° 1

    En el caso de las regiones menos desarrolladas del objetivo nº 1, la Comisión propone la estricta aplicación del criterio del PIB, según el cual la ayuda sólo debe beneficiar a las regiones cuyo PIB per cápita se sitúe por debajo del 75% de la media de la UE, garantizándose de este modo la plena coincidencia con las regiones que reciben la ayuda de los Estados miembros en virtud de la letra a) del apartado 3 del artículo 92 del Tratado. La cuantía de la ayuda dependerá del número de habitantes, de la diferencia existente entre la prosperidad regional y la media de la UE y de la prosperidad nacional. Se prestará una ayuda suplementaria a las regiones que registren un índice de desempleo muy elevado.

    En el caso de las regiones actualmente cubiertas por el objetivo nº 1, situadas por encima del umbral del 75%, deberá establecerse un mecanismo de retirada progresiva. La situación particular de las regiones ultraperiféricas, para las que se ha introducido un nuevo artículo y un Protocolo en el Tratado, deberá tratarse en el marco del objetivo nº 1. Las regiones más septentrionales, con una densidad de población muy baja, actualmente incluidas en el objetivo nº 6 aunque no estarán cubiertas por el objetivo nº 1, contarán con acuerdos especiales.

    Deberá seguir aplicándose como hasta ahora el enfoque integrado al desarrollo estructural de las regiones atrasadas, garantizándose de este modo la coordinación de la ayuda estructural de la UE, incluida la destinada al desarrollo de los recursos humanos, las estructuras agrarias, la pesca y el desarrollo rural.

    - Objetivo n° 2

    Para todas las regiones que se enfrentan con importantes necesidades de reestructuración económica y social, la Comisión propone un nuevo objetivo nº 2 que abarque las zonas afectadas por los cambios en el sector industrial, de servicios y de pesca, las zonas rurales que sufren una grave crisis debido a la falta de diversificación económica y las zonas urbanas que experimentan dificultades debido a la pérdida de actividades económicas.

    Sin contar con las regiones del objetivo nº 1, casi la quinta parte de la población de la UE vive en regiones en las que el índice de desempleo es superior a la media comunitaria (un 10,9% en 1996). Dicho índice es igual o superior a un 15% en la tercera parte de esas regiones. No se ha creado un número suficiente de puestos de trabajo para absorber las pérdidas de empleo en las industrias y los servicios en crisis ni el número de jóvenes desempleados, que arrojan un índice de desempleo del 33%, frente a una media de un 18% (fuera de las zonas del objetivo nº 1). Los problemas son aún más acuciantes en las ciudades, las cuales registran en algunos barrios un índice de desempleo de entre un 30% y un 50%. El fenómeno del desempleo supone para la UE una infrautilización de la mano de obra y una pérdida de posibilidades de crecimiento.

    Al igual que para el objetivo nº 1, la intervención de la UE debe combinar todas las formas de apoyo estructural, incluidas en particular las medidas relacionadas con los recursos humanos. Deberá tenerse especialmente en cuenta dentro del objetivo nº 2 el índice de desempleo, el nivel y el ritmo de los cambios habidos en el empleo industrial, las actividades agrícolas y la pesca, así como el grado de exclusión social. Para una mayor simplificación, deberá haber un solo programa para cada región. Al igual que en el caso del objetivo nº 1, se establecerá una programación coordinada con las medidas horizontales de adaptación de las estructuras agrarias, relacionadas con la PAC.

    La Comisión propone también la concentración geográfica en las regiones más afectadas y una cobertura lo más coherente posible con las zonas a las que prestan ayuda a los Estados miembros en virtud de la letra c) del apartado 3 del artículo 92 del Tratado.

    Al igual que en el caso del objetivo nº 1, las zonas actualmente cubiertas por los objetivos nos 2 y 5b) que ya no puedan optar a la ayuda de acuerdo con los futuros criterios de selección seguirán beneficiándose de una ayuda limitada durante un periodo transitorio.

    - Objetivo n° 3

    El desarrollo de los recursos humanos, especialmente a través de la intervención del Fondo Social Europeo, constituirá uno de los elementos clave tanto en las regiones de los objetivos nos 1 y 2 como en las demás zonas. Se aplicará un nuevo objetivo nº 3 a las regiones no cubiertas por los objetivos nos 1 y 2, a fin de ayudar a los Estados miembros a adaptar y modernizar su sistema de enseñanza, formación y empleo.

    En todas las actividades relacionadas con los recursos humanos y financiadas por los Fondos estructurales, deberá emprenderse un esfuerzo especial para modernizar los mercados laborales de acuerdo con los planes plurianuales de empleo y el nuevo Título sobre empleo introducido en el Tratado de Amsterdam.

    El objetivo nº 3 fomentará la actividad en cuatro sectores que completan las orientaciones desarrolladas como parte de la estrategia europea de empleo, a saber el cambio económico y social, los sistemas de formación y educación permanentes y una política activa en el mercado de trabajo, destinada a luchar contra el desempleo y la exclusión social.

    El Fondo de cohesión

    Se propone mantener este Fondo en su forma actual; podrán beneficiarse del mismo los Estados miembros cuyo PNB per cápita sea inferior al 90% de la media de la UE, que participen en la tercera fase de la UEM. Su proyección nacional permite prestar la ayuda comunitaria a la totalidad del territorio de los Estados miembros menos prósperos. Deberá continuar aplicándose la condicionalidad macroeconómica. La participación en la tercera fase de la UEM supone para los países el cumplimiento de las disposiciones establecidas en el pacto de estabilidad y crecimiento y, concretamente, los programas de estabilidad. En lo que atañe al criterio relativo al PNB, se procederá a una revisión intermedia en el año 2003.

    El Fondo de cohesión seguirá prestando su ayuda financiera a las redes transeuropeas de transporte y a los proyectos medioambientales.

    La dotación financiera anual del Fondo de cohesión para los actuales Estados miembros se cifrará en torno a los 3.000 millones de ecus anuales al principio del periodo de 2000-2006.

    Apoyo estructural a la ampliación

    Cuando se proceda a la próxima ampliación de la UE, el apoyo de los Fondos estructurales y del Fondo de cohesión deberá prestarse a todos los nuevos Estados miembros. La solidaridad comunitaria se justifica plenamente en el caso de estas nuevas democracias que se enfrentan con importantes necesidades de desarrollo, especialmente en materia de infraestructuras, concretamente en el sector del medio ambiente, la producción y los recursos humanos.

    Para que las políticas estructurales se apliquen de forma eficaz, es preciso que se cumplan varias condiciones. Los países candidatos necesitan cierto tiempo para adaptarse al funcionamiento de los Fondos estructurales. Partiendo de esta base, es necesario consolidar la estrategia de preadhesión de tal modo que, a partir del año 2000, el sistema de entrega del programa Phare ampliado converja hacia el de los Fondos estructurales. A partir de la adhesión, los programas de los Fondos estructurales y los proyectos del Fondo de cohesión sustituirán a los recursos del programa Phare, teniendo en cuenta la capacidad de utilización de los fondos de cada país.

    Por consiguiente, la Comisión propone que, para el periodo de 2000-2006, se asignen 38.000 millones de ecus de los Fondos estructurales y del Fondo de cohesión a los nuevos Estados miembros, reservándose 7.000 millones de ecus a la preadhesión. Globalmente, al final de ese periodo el volumen de las transferencias de Fondos estructurales destinadas a la ampliación representarán casi el 30% del total de los Fondos estructurales de la UE.

    Simplificación y consecución de una mayor eficacia

    Para conseguir una mayor eficacia de los Fondos estructurales será necesario simplificar su gestión y conseguir una mayor flexibilidad y descentralización de su aplicación, al igual que una repartición clara de las responsabilidades correspondientes. El elemento clave lo constituye la cooperación entre la Comisión y los Estados miembros en materia de diseño y aplicación de las actividades de los Fondos estructurales.

    La Comisión propone que se consiga la simplificación no sólo a través de la reducción de los objetivos, sino también del número de iniciativas comunitarias, a saber, un programa por región, y cuando sea posible, dejando un mayor margen de maniobra a los Comités encargados del control de la gestión de los Fondos.

    Se intentará conseguir una mayor eficacia a través de una utilización más sistemática de los instrumentos financieros distintos de las ayudas no reembolsables (préstamos a tipo reducido, garantías de préstamos y participación en el capital), por un lado, y, por otro, asignando el 10% de los Fondos como muy pronto a mitad de plazo, sobre la base de los resultados obtenidos por las distintas regiones. Como contrapartida al proceso de simplificación, se pedirá a los Estados miembros que asuman una mayor responsabilidad en materia de consecución de los objetivos establecidos y la utilización de los fondos que hayan recibido.

    2. Política agrícola común

    Introducción

    A la hora de determinar su postura sobre el futuro de la política agrícola común, la Comisión Europea ha evaluado de tenidamente el impacto del proceso de reforma de 1992 (que ha resultado globalmente positivo) y los desafíos y posibilidades con que se enfrenta en la actualidad la agricultura comunitaria. La Comisión confirma la opción política indicada en el documento relativo a la estrategia agrícola, de diciembre de 1995, presentado al Consejo Europeo de Madrid y propone que se profundice y amplíe la reforma de 1992 y se siga sustituyendo el apoyo a los precios por pagos directos y desarrollando una política rural coherente de acompañamiento de este proceso.

    Objetivos de la PAC

    La Comisión ha establecido una serie de objetivos para la PAC:

    •aumentar la competitividad tanto interna como externa, para que los productores de la UE puedan beneficiarse plenamente de la evolución favorable del mercado mundial;

    •garantizar la inocuidad y la calidad de los productos alimenticios, lo que constituye una de las obligaciones fundamentales para con los consumidores;

    •garantizar a los agricultores un nivel de vida equitativo, contribuyendo a la estabilidad de sus ingresos;

    •conseguir la integración de los objetivos medioambientales en la PAC;

    •fomentar una agricultura sostenible;

    •crear puestos de trabajo y otras fuentes de ingresos para los agricultores y sus familias;

    •simplificar la normativa comunitaria.

    Nuevas reformas

    Sector de los cultivos herbáceos: cereales, oleaginosas y proteaginosas

    De no producirse ningún cambio de política, es probable que las existencias de intervención de cereales alcancen unos 58 millones de toneladas para el año 2005, si bien se seguirá registrando un importante déficit comercial de oleaginosas.

    En estas circunstancias, la Comisión propugna un enfoque más ofensivo que podría a la vez evitar el recurso rutinario a las subvenciones por exportación, aumentar la competitividad de los cereales en el mercado interior, superar las limitaciones impuestas a los cereales y a las semillas oleaginosas por la Ronda Uruguay y sobre todo introducir una buena dosis de simplificación.

    La Comisión propone por lo tanto las siguientes medidas:

    •fijar el precio de intervención de los cereales en una sola fase (año 2000) en un nivel de seguridad de 95,35 ecus/t (precio actual: 119,9 ecus/t);

    •establecer un pago por superficie, independiente del cultivo de que se trate, de 66 ecus/t (multiplicado por los rendimientos regionales de referencia de los cereales de la reforma de 1992);

    •retirada de tierras: el porcentaje de referencia de la retirada obligatoria quedaría fijado en un 0%; se permitiría la retirada de tierras voluntaria, quedando abolida la extraordinaria; las tierras retiradas recibirían el pago no específico;

    •excluir del régimen los cereales para ensilaje (principalmente el maíz);

    •casos especiales: establecer una ayuda suplementaria de 6,5 ecus/t para los productos proteaginosos con el fin de mantener su competitividad respecto de los cereales y mantener los suplementos actuales para el trigo duro.

    Sector vacuno

    Las medidas de control de la oferta, destinadas a paliar los efectos de la crisis de la EEB, junto con la fase de contracción del ciclo de producción de carne de vacuno hasta el año 2000, deberían producir una considerable reducción de las existencias de carne de vacuno. Si no se produce ningún cambio de política de mercado y tras la expiración de las actuales medidas de control de la oferta a corto plazo, destinadas a paliar los efectos de la crisis de la EEB, es probable que las existencias de intervención vayan a aumentar, pudiendo alcanzar 1,5 millones de toneladas en el año 2005. A la hora de tratar el problema de las cantidades excedentes de carne de vacuno, la Comisión propugna también un enfoque basado en la anticipación, en vez de medidas de gestión de la oferta o medidas de urgencia a corto plazo. Gracias a esta estrategia, se podría conseguir una notable reducción de las restituciones por exportación a destinos tradicionales, encontrar nuevas posibilidades de exportación sin subvenciones y conseguir un nuevo equilibrio del consumo interno de carne en favor de la carne de vacuno.

    Por consiguiente, la Comisión propone establecer gradualmente, a lo largo del periodo de 2000-2002, un sistema eficaz de apoyo al mercado con una ayuda fijada en 1.950 ecus/t (actualmente 2.780 ecus/t).

    Puede esperarse que los precios del mercado interior se mantengan a niveles superiores a los nuevos precios de sostenimiento, si bien los agricultores experimentarán alguna pérdida de ingresos. La Comisión propone por consiguiente que se aumenten paulatinamente las ayudas directas a los ingresos y que se paguen como en la actualidad por cabeza de ganado.

    Una vez implantado plenamente el nuevo régimen, dichas ayudas alcanzarán los niveles siguientes (el importe actual se indica entre paréntesis):

    • vaca nodriza (pago anual): 215 ecus (145 ecus)

    • bovino macho toro (un pago): 368 ecus (135 ecus)

    • buey (dos pagos): 232 ecus (109 ecus)

    • vaca lechera (pago anual): 70 ecus (no hay prima).

    Los distintos mecanismos que regulan los pagos por cabeza y favorecen la extensificación se adaptarán a fin de tener en cuenta la supresión del régimen aplicable al ensilaje de maíz.

    Productos lácteos

    Tras un minucioso análisis de la evolución del mercado en este sector, la Comisión ha optado por un enfoque prudente en este momento, descartando las soluciones radicales como la reducción drástica de precios y la rápida abolición del sistema de cuotas.

    No obstante, no debe darse a los productores de leche la impresión de que el sistema actual, con su intrínseca rigidez, va a ser perpetuo. Existen bastantes factores de incertidumbre, concretamente los resultados de la próxima ronda de negociaciones de la OMC.

    Por lo tanto, la Comisión propone lo siguiente:

    •prorrogar el régimen de cuotas hasta el año 2006;

    •aumentar la flexibilidad de la actual organización común de mercados (OCM) y simplificar esta última;

    •reducir gradualmente los precios de sostenimiento hasta un porcentaje medio total del 10% a lo largo de todo el periodo considerado;

    •introducir un nuevo pago anual por las vacas lecheras, de una cuantía de 145 ecus.

    Añadida al nuevo pago fijado para las vacas lecheras en el régimen del ganado vacuno, la prima total por vaca lechera ascendería a 215 ecus, cifra igual a la prima por vaca nodriza.

    Productos mediterráneos

    Actualmente se están examinando en las instituciones de la UE los informes de la Comisión sobre los sectores del tabaco y del aceite de oliva. En cuanto se hayan celebrado los debates necesarios, la Comisión presentará propuestas detalladas para ambos sectores.

    En lo que atañe al sector de las frutas y hortalizas, la Comisión se propone seguir de cerca la aplicación de la reforma aprobada en julio de 1996 por el Consejo.

    En el sector del vino, la Comisión tiene la intención de revisar la propuesta de reforma, pendiente desde 1994, y presentar una nueva propuesta en cuanto se haya analizado totalmente la situación de 1997.

    Diferenciación y límites de los pagos directos

    La Comisión se propone establecer un límite individual aplicable a todos los pagos directos de ayuda a la renta concedidos en virtud de las organizaciones comunes de mercados. Además, se autorizará a los Estados miembros para que introduzcan criterios de diferenciación con arreglo a una serie de normas acordadas en común.

    Política rural

    En los próximos años, la agricultura deberá adaptarse a los nuevos cambios que se produzcan en la evolución y la política de los mercados y en las reglas de los intercambios comerciales. Estos cambios afectarán también a las economías locales de las zonas rurales, en un momento en que muchas de estas zonas se ven enfrentadas a graves problemas de desarrollo económico. Además, las zonas rurales tienen que cumplir una serie de funciones medioambientales y recreativas cada vez más importantes, por lo que se concederá un papel destacado a los instrumentos agroambientales destinados a apoyar el desarrollo sostenido de las zonas rurales y a responder a la demanda cada vez más importante de servicios medioambientales.

    Deberían fomentarse y reforzarse las medidas agroambientales adaptadas a cada situación mediante el incremento de los recursos presupuestarios y, en caso necesario, de los índices de cofinanciación. En este apartado destacan los servicios que exigen un esfuerzo suplementario de los agricultores, como la agricultura ecológica, el mantenimiento de los hábitats seminaturales, la pervivencia del pastoreo alpino, etc. Otra posibilidad que merece una mayor consideración es la de tener en cuenta la gran coincidencia existente entre las zonas menos favorecidas y las de gran valor natural, con el fin de transformar progresivamente el régimen de ayuda correspondiente en un instrumento básico para mantener y fomentar sistemas agrarios poco consumidores de fertilizantes. Por último, con objeto de conseguir una integración más adecuada de las disposiciones relativas al medio ambiente en la OCM, la Comisión presentará una propuesta que permita a los Estados miembros supeditar los pagos directos al cumplimiento de las disposiciones relativas al medio ambiente.

    En lo que atañe a los demás aspectos del desarrollo rural sostenible, la Comisión sugiere que se fomente esta evolución mediante la reorganización de los instrumentos de política rural existentes:

    •Las actuales medidas complementarias de la PAC financiadas por la Sección de Garantía del FEOGA (programa agroambiental, forestación y jubilación anticipada) tendrán como suplemento el programa para las zonas menos favorecidas. Todas estas medidas se aplicarán de forma horizontal y descentralizada.

    •Se mantendrá el sistema actual de programas integrados de desarrollo para las zonas rurales situadas en regiones cubiertas en la actualidad por el objetivo nº 1 de los Fondos estructurales.

    •En las zonas rurales cubiertas por el nuevo objetivo nº 2, las medidas de desarrollo rural serán financiadas por la Sección de Garantía del FEOGA como medidas complementarias. Estas medidas concurrirán en un mismo programa con la intervención del Feder y el FSE en la zona cubierta por el objetivo nº 2.

    •En todas las zonas rurales situadas fuera del objetivo nº 1, las medidas de desarrollo rural concebidas como complemento de las políticas de mercado serán cofinanciadas por la Sección de Garantía del FEOGA. En este contexto, la política rural abarcará todas las intervenciones de fomento de los ajustes estructurales y el desarrollo rural actualmente cofinanciadas por la Sección de Orientación del FEOGA. Estas intervenciones se aplicarán de forma horizontal y descentralizada, por iniciativa de los Estados miembros.

    Debería ser posible de este modo garantizar que la reforma de la PAC, además de seguir prestando apoyo al mercado y a la renta, se acompañe en toda la UE de una amplia gama de medidas de desarrollo rural, sin desatender los objetivos relativos a la cohesión económica y social.

    3. AMPLIACIÓN

    Evaluación basada en los criterios para la adhesión

    Para elaborar sus dictámenes sobre las solicitudes de adhesión de los diez países asociados de Europa Central y Oriental (PECO), la Comisión ha utilizado los criterios fijados en el Consejo Europeo de Copenhague, celebrado en junio de 1993:

    - el país candidato debe haber alcanzado una estabilidad institucional que garantice la democracia, el Estado de Derecho, los derechos humanos y el respeto y protección de las minorías,

    - debe contar con una economía de mercado en funcionamiento, así como la capacidad para hacer frente a la presión competitiva y a las fuerzas del mercado dentro de la Unión,

    - debe tener la capacidad para asumir las obligaciones que conlleva la adhesión, incluida la observancia de los fines de una unión política, económica y monetaria..

    El Consejo Europeo decidió en su día que, teniendo en cuenta el dictamen positivo emitido por la Comisión en 1993, las negociaciones de adhesión con Chipre comenzarían seis meses después de la conclusión de la CIG.

    Basándose en una evaluación objetiva y lo más amplia posible sobre en qué medida los diez países candidatos cumplen los criterios anteriormente citados, la Comisión recomienda que se inicien las conversaciones de adhesión con Hungría, Polonia, Estonia, la República Checa y Eslovenia. Teniendo en cuenta su análisis y sus méritos respectivos, la Comisión considera que estos países pueden cumplir a medio plazo todos los requisitos para convertirse en miembros de la Unión, si prosiguen y redoblan sus esfuerzos de preparación. La Comisión subraya que su decisión de iniciar de forma simultánea las negociaciones de adhesión con estos países no significa necesariamente que éstas concluirán al mismo tiempo. La conclusión de las negociaciones de adhesión dependerá en gran medida de si el país candidato en cuestión ha culminado con éxito los esfuerzos que se le exigen en los respectivos dictámenes.

    La Comisión propone reforzar la estrategia de preadhesión con respecto a los países candidatos (véase más adelante). Con objeto de poder evaluar sus progresos, la Comisión presentará un informe anual al Consejo Europeo, el primero de ellos a finales de 1998. Los avances de los países candidatos en el logro de los objetivos fijados en cada Asociación para la Adhesión servirán de base para la elaboración de dichos informes. Cuando se considere que un país candidato cumple las condiciones exigidas para comenzar las negociaciones de adhesión, la Comisión transmitirá una recomendación en tal sentido al Consejo.

    Repercusión sobre las políticas de la Unión Europea

    La Comisión presentó un informe preliminar sobre el particular al Consejo Europeo de Madrid, en el que se afirmaba que la paz y la seguridad así como el crecimiento económico y el desarrollo serían los principales efectos positivos de la ampliación. La Agenda 2000 profundiza este análisis de las repercusiones de la ampliación sobre las políticas de la Unión, en especial en los ámbitos agrario y de los Fondos estructurales. Los resultados de este trabajo confirman que la ampliación de la Unión puede producir importantes ventajas políticas y económicas y favorecerá a las políticas de la Unión. Al mismo tiempo, la ampliación introducirá una mayor heterogeneidad en la Unión Europea, lo que exigirá efectuar ajustes sectoriales y regionales, que deberán prepararse de manera adecuada. Por consiguiente, resulta crucial aprovechar al máximo el período de preadhesión para que los candidatos estén en condiciones de aplicar el acervo actual desde el momento de la adhesión o tras un período transitorio razonable.

    Estos preparativos exigirán importantes inversiones en sectores como la protección del medio ambiente, los transportes, la energía, la reestructuración industrial, las infraestructuras agrarias y la sociedad rural. En lo que atañe a los países que producen energía a través de centrales nucleares, la Comisión confía en que los países candidatos colaboren sin reservas en las acciones dirigidas a situar su nivel de seguridad nuclear a la altura de las normas internacionales, a fin de proteger la vida y la salud de todos los ciudadanos. Al subrayar la importancia del mercado interior como fuente de creación de empleo y de crecimiento, la Comisión espera que los países candidatos pongan en práctica, sin esperar a la adhesión, todas las medidas del Libro Blanco (aproximadamente 1 400 actos de la normativa básica del mercado interior). Se invita a los países candidatos a solucionar todo conflicto fronterizo con sus vecinos o, en su caso, a aceptar someter dichos litigios al Tribunal Internacional de Justicia.

    Una estrategia para la ampliación

    Las negociaciones permitirán definir las condiciones de adhesión de los países candidatos a la UE. Aunque, en determinados casos justificados, puedan ser necesarios períodos transitorios, el objetivo es lograr que los nuevos Estados miembros apliquen el acervo comunitario desde el mismo instante de su adhesión. En la práctica, el calendario de adhesión dependerá de los progresos que cada país candidato haya realizado en la adopción, puesta en marcha y aplicación real del acervo comunitario. La estrategia de preadhesión reforzada propuesta por la Comisión permitirá acelerar este proceso.

    La estrategia de preadhesión reforzada reunirá las diferentes formas de ayuda de la UE en un marco único: las Asociaciones para la Adhesión que se celebrarán con todos los países candidatos y que incluirán un programa de trabajo y un calendario. Las Asociaciones para la Adhesión permitirán asimismo a los países candidatos familiarizarse con las políticas y los procedimientos de la UE, ofreciéndoles la posibilidad de participar en programas comunitarios. Los países candidatos tienen dos prioridades en común que les obligan a reforzar sus administraciones y sus instituciones, así como a aumentar sus inversiones en la industria y en las infraestructuras.

    Phare, el programa de ayuda de la UE a los países de Europa Central y Oriental cambió recientemente su orientación para tener en cuenta estos objetivos y continuará siendo utilizado como instrumento para la adhesión. Nuevas formas de ayuda podrán establecerse en el marco de las perspectivas financieras actuales, pudiéndose obtener recursos de instituciones financieras internacionales. Sumando las diferentes formas de ayuda comunitaria, la ayuda de preadhesión total para el período 2000-2006 debería ascender a unos 21 000 millones de ecus a precios constantes de 1997 (3 500 para la ayuda estructural a la agricultura, 7 000 con cargo al Fondo de Cohesión y aproximadamente 10 500 del Programa Phare).

    La ampliación es un proceso a largo plazo que afecta a toda Europa. Así pues conviene reunir en un mismo marco a los países miembros de la Unión y a todos los países europeos con vocación de adherirse a la UE y vinculados a ella por un acuerdo de asociación. A tal efecto, la Comisión sugiere la celebración de una conferencia . Dicha conferencia ofrecería la ocasión para intercambiar consultas sobre el amplio abanico de temas que se plantean en el marco de la política exterior y de seguridad común (PESC), así como en los ámbitos de la justicia y de los asuntos de interior.

    Turquía

    El dictamen de la Comisión de 1989 sobre la solicitud de adhesión de Turquía de 1987 confirmó que ésta última reunía los requisitos para optar a la adhesión. La Agenda 2000 analiza la situación política y económica actual en Turquía y examina las posibilidades de profundizar las relaciones entre ese país y la UE sobre la base de la unión aduanera que entró en vigor el 31 de diciembre de 1995. Este último aspecto constituye el objeto de un documento de reflexión separado aprobado ayer por la Comisión.

    4. MARCO FINANCIERO

    Mantenimiento de la disciplina presupuestaria

    El mantenimiento del límite máximo de los recursos propios en un 1,27% del PIB responde a la preocupación de la Comisión por aplicar a la evolución de los gastos comunitarios la disciplina presupuestaria que se impondrá a los Estados miembros para contribuir a un crecimiento sano. Dentro de ese límite, el crecimiento económico esperado debería, no obstante, provocar un posible incremento de los recursos de aquí al año 2006, para una Europa ampliada, del orden de los 20 000 millones de ecus a los precios de 1997. Por añadidura, se puede esperar que el presupuesto para 1999 deje, desde un principio, un margen disponible no desdeñable dentro del límite de los recursos propios.

    Agricultura: mantenimiento de la directriz

    La Comisión ha llegado a la conclusión de que las necesidades en el sector agrícola podrán cubrirse sin dificultades previsibles dentro del límite de la directriz agrícola actual, cuyo incremento anual se limita a un 74% de la progresión del PIB. Estas necesidades se refieren a: (1) El coste neto que supone continuar la reforma de la PAC. De aquí al año 2006, esto debería plasmarse en un ahorro de 3 700 millones de ecus en concepto de gastos para medidas de intervención en los mercados y de restituciones a la exportación. Por el contrario, la atribución de ayudas directas compensatorias se traducirá hacia esa misma fecha en unos gastos adicionales de 7 700 millones de ecus. (2) Los gastos -- entre 1 900 y 2 100 millones de ecus -- para las nuevas medidas de desarrollo rural y para las medidas horizontales en el sector pesquero vinculadas a la reforma, que se añadirán a las medidas de acompañamiento existentes en materia agroambiental, de repoblación forestal, de prejubilaciones. (3) Una ayuda de preadhesión del orden de 500 millones de ecus por año para medidas de modernizaci