Desarrollo de la democracia en Nicaragua y El Salvador

Derecho Político. Democracia en Centroamérica. Calidad y legitimidad democrática. Modelos democráticos. Análisis de libertades. Contexto socioeconómico

  • Enviado por: Ernesto
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 237 páginas
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El desarrollo de la democracia en Nicaragua y El Salvador

INTRODUCCIÓN GENERAL

El desarrollo de la democracia en las sociedades periféricas es muy azaroso, depende en mucho de los procesos históricos en que su estructura económica, social y cultural se desempeñen, sin embargo, en este caso al comparar el desarrollo democrático en dos países de Centroamérica, Nicaragua y El Salvador (CA4), que tienen aspectos en común: origen de sus instituciones democráticas a partir de los procesos de paz cristalizados en la consecución de los acuerdos de paz en Esquipulas I y II en Guatemala, con la coadyuvancia de organizaciones de países preocupados porque el conflicto armado en la región se extendiese y prolongase más allá de sus fronteras, afectando a más países. Es así que el Grupo de Contadora y el de Apoyo a Contadora, realizaron una tarea titánica para establecer las mesas de negociación y la intervención valiosa de los organismos internacionales como la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para mediar en los conflictos regionales, alentados por la situación interna de cada país, la guerra civil encabezada por las fuerzas militares dictatoriales y oligárquicas, pero además por la intervención unilateral del gobierno de los Estados Unidos en el financiamiento de estos conflictos regionales, basándose en una política de intervención y guerras de baja intensidad, en el concierto de la confrontación Este-Oeste, dentro del marco de la Guerra Fría.

Se invirtieron cuantiosos recursos bélicos y financieros que sostuvieron la conflagración alargando su proceso en más de una década, generando una gran tensión regional y continental, haciendo que todo el mundo estuviese pendiente de su desenlace y finiquito. El proceso de paz regional, llevado en las mesas de negociación, dio marco a una serie de reformas de los Estados y sus instituciones, que bajo la vigilancia de estos organismos internacionales, los gobiernos y partes beligerantes, decidieron el desmantelamiento de las fuerzas armadas ilegales y la reestructuración de las institucionales, reduciendo sus efectivos, y el desarme de las organizaciones de insurgentes, así como una serie de políticas que permitieran la inserción de estas otras fuerzas a la vida civil y productiva. La reconciliación, el cuidado de los derechos humanos y el resarcimiento de los derechos civiles y democráticos, realizando elecciones libres y sumamente vigiladas, el registro de los partidos políticos opositores y reestructuración de las instituciones encargadas de su administración.

La doble transición, ha pasado por una serie de resistencias de las fuerzas involucradas en los conflictos, una serie de inercias culturales y tradicionales que han derivado en regímenes democráticos mínimos, que ha postergado, por tanto, el advenimiento de regímenes más democráticos y más plurales, una participación política activa y democrática de los partidos, la alternancia en el gobierno de las municipalidades y el gobierno nacional, mayor vigilancia electoral de organismos civiles de adentro como del exterior, una reforma política para avanzar en formas de participación ciudadana más directa como el referéndum, plebiscito, iniciativa ciudadana, y el posible gobierno de coalición y un régimen semi presidencial.

El presente texto se compone de tres partes: Primero, una reflexión teórica sobre el concepto de democracia (teórico y concreto, Dahl y Schumpeter), la Calidad de la democracia, Democracia Delegativa (O’Donnell).

El presente texto pretende hacer un análisis de política comparada, en perspectiva histórica, con análisis socioeconómico y de coyuntura política, es decir, es un estudio de perspectiva diacrónica-sincrónica y análisis transversal de temas como género, religión, violencia y derechos humanos. Consta de cuatro capítulos, el Primero, es una reflexión teórica sobre la democracia y los modelos de democracia, el estado del arte del concepto de democracia y de la ciencia política; el Segundo es una recuperación histórica de los procesos de transición a la democracia, a la paz duradera, los procesos autonómicos, en el caso de Nicaragua, y el desarrollo político y el ascenso tortuoso y lento de la izquierda al gobierno. Un apartado comparativo de la situación económica regional, hasta fines de los noventa. El Tercero. La recuperación del gobierno por el sandinismo orteguista (2006) y el triunfo de los “rojos” del FMLN en El Salvador (2009), y un análisis de la situación de polarización económica de El Salvador. El Cuarto, pretende realizar un comparativo de los dos procesos políticos actuales en Nicaragua y El Salvador de hoy, dentro del marco de los cambios y perspectivas actuales de la región y del mundo, así como de la situación de estancamiento, retroceso y débil desarrollo de su democracia y sus instituciones, y las incapacidades de las fuerzas de la sociedad civil organizada en desarrollar la crítica e influir en la profundización de la democracia, el desarrollo social y el respeto y desempeño de los derechos humanos plenos, sin el riesgo de la confrontación violenta, la involución y la disolución social y guerra civil, por falta de salidas políticas pacíficas a la situación de atraso y marginación existentes en ambos países.

Espero poder contribuir al debate y al análisis de la complejidad de la región centroamericana y al entendimiento de los procesos histórico-sociales y políticos de estos países con voluntad de desarrollo y cambio sociales en democracia, aunque sea “chapiolla”1. La partidización de la democracia es un lastre “necesario”, dentro del proceso de institucionalización y consolidación partidaria, pasando del caudillismo interno a la crítica y toma de decisiones colectivas, claro dentro del mismo proceso institucional y de consolidación. Actores sociales, miembros de partidos y ciudadanos, se expresan al respecto: “No hacemos las críticas abiertas a estos burócratas, porque son capaces de tomar represalias, no se permite la crítica libre, son capaces de todo, hay miedo en la militancia, por eso solo te lo comento a vos”. (Entrevistas diversas a ciudadanos y militantes del FMLN, ex combatientes de la guerra revolucionaria). “Si son unos verdaderos dictadores, disfrazados de izquierda y de revolucionarios”. (CECADE, abril de 2011, IPADE, agosto de 2011). Estas son expresiones adversas a los gobernantes de la izquierda de parte de ciudadanos comunes, sin militancia partidaria. “Yo me fregué en la guerra contra la Guardia Nacional, no les pido nada, vivo de mi trabajo, yo lo decidí así, solo quiero que cumplan y gobiernen bien” (“El Rojo”, un ex combatiente sandinista, Entrevista, Managua). Son estas expresiones de crítica y desencanto, quizás desde el “resentimiento”, pero que dan pauta de la situación existente en la sociedad de Nicaragua y de El salvador con gobiernos de izquierda., pero que, a pesar de eso, tienen aire para mantenerse más tiempo en el poder.

METODOLOGÍA:

La estrategia metodológica consiste en observar pocos casos, y coincidentes: Nicaragua y El Salvador, cuyo origen es a partir de los procesos de paz (1990, 1992), pero observarlos como fenómeno regionalizado, respectivamente, y estudiarlos a profundidad. (González, 1994; Llamazares s/f, Morlino y Sartori 1994, y Cardenal y Martí, 1998). Realizando una evaluación histórico-política de dos décadas: 1990-2010.

HIPÓTESIS:

Las democracias centroamericanas de Nicaragua y El Salvador son coincidentes entre sí en términos de relativa inestabilidad, fragilidad y conflictividad democrática, con proceso de bajo desarrollo democrático y un marcado estancamiento.

El desarrollo democrático está ligado al proceso de evolución económico-social y al crecimiento de la sociedad civil: una ciudadanía activa y consistente, sin embargo, el malestar por los resultados democráticos es divergente del cambio y avance estructurales, manteniendo una democracia inestable, conflictiva y de baja calidad.

PREGUNTAS DE INVESTIGACIÓN:

Las democracias centroamericanas, son coincidentes en términos de inestabilidad, fragilidad y conflictividad democrática, sin embargo, ¿pueden consolidar sus instituciones democráticas en un mediano plazo?

Las de Nicaragua y El Salvador son dos democracias de origen revolucionario, uno triunfante y otro de “empate militar”, y acuerdos de paz ¿pueden desarrollar su proceso político institucional y mejorar su democracia, en una nueva transición?

El “gobierno dividido” y sus instituciones democráticas, ¿pueden desarrollar sus procesos políticos en una tendencia a la bipolaridad en coaliciones político-partidarias, generando consensos sociales y políticos a un mediano y largo plazo?

CAPÍTULO I

LA CALIDAD DE LA DEMOCRACIA EN NICARAGUA Y EL SALVADOR, ¿EXPANSIÓN O ESTANCAMIENTO?

1.1 Marco teórico

1.1.1 El concepto de democracia y la politología

La democracia es la forma moderna de gobierno más extendida en el mundo actual (Morlino, 2009), de la democracia liberalclásica: Estado con división de poderes y elecciones con participación ciudadana, se ha pasado a la “democracia representativa” (División y equilibrio de poderes, elecciones libres y generales de los gobernantes, desde el presidente hasta los parlamentarios o asambleístas; por tanto, la forma clásica se ha desarrollado como modelo general en el mundo desarrollado.

Para el caso de América Latina, o de países “periféricos”, las recientes democracias representativas (Delegativas: DD’s), post guerra fría (1989) o post dictaduras, han pasado por un proceso de transición a la democracia con relativa debilidad e inestabilidad conflictiva; hoy se observa una situación de fragilidad y de gobiernos divididos, un partido (bloque gobernante, coalición de gobierno) con minoría parlamentaria, que lleva al ejecutivo a la necesidad de pactar con la oposición las posibles reformas y políticas gubernamentales, o a la parálisis gubernativa. Por lo cual se observa una situación de democracias inestables y de relativa fragilidad (González, 1994) en Nicaragua y El Salvador, mismas que a pesar de ser dos democracias con similar origen (guerra centroamericana de liberación nacional). La primera de origen postrevolucionario, donde se derroca violentamente la dictadura de Anastasio Somoza Debayle, mediante la “revolución popular sandinista”, dirigida por el FSLN, y sus aliados, las fuerzas antisomocistas (Revolución nicaragüense de julio de 1979). La otra, una revolución con empate militar o revolución interrumpida (Gilly, 1971, 2007) que se termina con los Acuerdos de Paz de 1992. Por otra parte Carlos Vilas (1993), aduce que el “ciclo de revoluciones en América Latina se cierra en las mesas de negociación” con los Acuerdos de Paz en Centroamérica.

En los años setenta se dio un debate acerca de la dicotomía: democracia o revolución; la izquierda latinoamericana, los comunistas y socialistas (incluidos los trotskistas, dieron el viraje táctico y llamaron a la lucha electoral para incidir en el cambio social, la lucha democrática o la toma del poder por la vía democrática vs/ vía armada, impulsada por grupos de izquierda revolucionaria, entonces en el debate de la izquierda, se concluye que la lucha por la democracia, es también, parte de la lucha por el socialismo).

Los insurgentes salvadoreños ante la difícil situación militar, lo prolongado de la guerra (12 años de conflicto armado y los cambios en el contexto internacional, fin de la guerra fría) y los altos costos en muertos del FMLN, ejército y de civiles, optan por un Pacto para la paz y la democracia(Acuerdos de Chapultepec de 19922).

Estas democracias, la de Nicaragua y El Salvador tienen una situación de origen común, una doble transición, y un conflicto e inestabilidad frecuente, y de poco o nulo desarrollo democrático. Alcanzar los indicadores mínimos de calidad democrática es un objetivo sacrificado en el afán del desarrollo económico y el combate a la pobreza, y mantenerse en el poder en una confrontación polarizada (izquierda/derecha).

Comparativamente, las dos democracias muestran cierta tendencia a la estabilización, “consolidación”, desarrollo einstitucionalización democrática.Ver: Anexo II, Cuadro comparativo: “Índice de calidad de la democracia y la clasificación Freedom Housepara 18 países de América Latina, con 25 indicadores”. (Levine y Molina, 2007: 40).

Estos procesos se estudian en el periodo que va de 1990 hasta el 2010, de la transición a la democracia en el contexto de la posguerra fría (1989-1992), de la caída del Muro de Berlín y la desaparición de la Unión Soviética (URSS), y la consecuente unipolaridad mundial con base en la política hegemónica norteamericana y sus aliados, en una situación de afianzamiento de su “seguridad nacional, la vigilancia de las democracias periféricas” y las guerras de baja intensidad o guerras regionales en las fronteras vecinas, con intervención de contrainsurgencia, de apoyo a la contra nicaragüense y la contrainsurgencia militarista salvadoreña, y la búsqueda de salidas políticas a la guerra interna de 1979-1990, 1980-1992 en Nicaragua y El Salvador respectivamente, así como el apoyo a las fuerzas oligárquicas durante los procesos electorales de 1990 (Violeta Barrios), hasta el 2006 en que regresa el FSLN al poder; y hasta 2009, en que el partido ARENA de Alfredo Cristiani y Tony Saca, pierde las elecciones frente al FMLN.

Después de los Acuerdos de paz, tanto Estados Unidos como Europa, pierden el interés por la región hasta estos días de 2011, es que la geopolítica cambia.

- El debate en la ciencia política

En el bagaje teórico de la ciencia política, lademocraciase incorpora a las categorías estructurales clásicas: Estado, Sistema Político y Poder. (Mejía, 1993)

La democracia es la forma moderna de gobierno más extendida y aceptada en el mundo actual (Morlino, 2009, Huntinton, 1996, 2005), de la democracia liberal clásica, se ha pasado a la “democracia representativa”. La forma liberal clásica se ha desarrollado como modelo general en el mundo contemporáneo, considerado por sus críticos, un “modelo en crisis” (Cansino, 2010a).

La democracia liberal, régimen donde se ejerce un gobierno dividido en tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial, donde el equilibrio entre los mismos se da a partir del ejercicio de funciones independientes y soberanas, y el poder Ejecutivo es investido por un presidente o un primer ministro, concentrando la función de jefe de Estado y jefe de gobierno, o ya sea ejercido por separado (democracias semiparlamentarias, o presidencialistas. Mientras el poder legislativo elabora las leyes y acota el poder del ejecutivo, se presenta la posibilidad de que la asamblea o parlamento, pueda hacer un voto de censuraa las decisiones del ejecutivo, establecer procedimientos reguladores tales como el plebiscito, el referéndum y el derecho de revocabilidad del mandatario, la remoción en todo momento, ante un mal ejercicio de mandato o por decisiones que afecten a la mayoría de la sociedad o por traición a la patria o a sus instituciones, de tal forma que se ponga en riesgo la soberanía nacional, etcétera.

Es preciso diferenciar entre la teoría democrática y las prácticas producidas por los regímenes democráticos. (Pasquino, 2011: 319) Por lo que se prefiere adoptar la definición de Jhosep Alois Schumpeter, que es particularmente válida y que permite determinar con precisión cuáles regímenes son democráticos y cuáles no lo son. Pero también evaluar cómo un régimen democrático crece o reduce su democraticidad. (Pasquino, 2011)

Schumpeter la define como:

El método democrático es una conformación constitucional para llegar a decisiones políticas, en el cual algunas personas adquieren el poder de decidir mediante una lucha competitiva por el voto popular. (Schumpeter, 1947. En: Pasquino, 2011: 319)

Fundamentalmente es considerado un régimen democrático, cuando se realizan elecciones libres, del presidente y parlamentarios, gobiernos locales, etc., de manera permanente y se otorga o delega autoridad para tomar decisiones y ejercer el poder en función de los intereses del “público gobernado” (Bazúa y Valenti, 2003) y los ciudadanos y el poder judicial, y órganos controladores someten a sus gobernantes a la observancia de la ley (rule of the law), a la rendición de cuentas (accountability) y también a responder positivamente a la demanda del “público gobernado” (responsiveness), observando así las “condiciones mínimas de una buena democracia o de una calidad democrática” (Morlino, 2009, Levine y Molina, 2007). Presentándose, entonces, en términos concretos, niveles de gradación de la calidad, mínima o máxima, para lo cual se requieren los indicadores empíricos para “medir” el grado de “calidad democrática”

La democracia de calidad o buena democracia (Morlino, 2009), consiste en la observación de tres condiciones: Accountability,rendimiento de cuentas; rule of law, respeto de la ley; y responsiveness, atención efectiva de la demanda social, a lo que Levine y Molina (2007: 17-46) adicionan la soberanía(externa e interna).

Según Leonardo Morlino (2009) “una buena democracia o bien una democracia de calidad- se entiende- como aquel ordenamiento institucional estable que mediante instituciones y mecanismos que funcionan correctamente consigue la libertad y la igualdad de los ciudadanos.” Una buena democracia es, antes que nada, un régimen muy legitimado, por tanto, estable, y que satisface ampliamente a los ciudadanos (calidad con respecto al resultado), esto es, la calidad de la democracia o buena democracia, se da solo mediante “un conjunto de instituciones que gocen del pleno apoyo de la sociedad civil (organizada o no) y que se expresa como “opinión pública”, o a través de sus organizaciones de manera independiente y/o como crítica favorable al desempeño institucional de un buen régimen político o institucional, que le da por tanto, cierta estabilidad, continuidad y consolidación como modelo de sociedad perfectible y deseable. Donde el conflicto y las demandas sociales, las de los ciudadanos concretos sean atendidos con profesionalismo, comedimiento, celeridad, equidad y pensando en el bien común, poniendo de ante mano el interés general, plegando los intereses de clase, en razón de la justicia social y el desarrollo armónico de los intereses sociales en su conjunto, sin la tentación permanente del uso de la fuerza para reprimir las manifestaciones de la demanda popular, de buen gobierno, eficacia o efectividad en la implementación de las políticas públicas para lograr el bienestar social.

La Democracia, régimen donde los dirigentes son designados al término de un procedimiento regular y pacífico, con pluralidad de candidatos, libertad de expresión, debates contradictorios, elecciones y mandatos limitados en el tiempo. La posible sustitución pacífica de los dirigentes (circulación consensada de las élites políticas o reglas claras de los procesos sustitutivos) o, al menos, con la selección de los mejores gobernantes, o la probabilidad de que los peores no se mantengan mucho tiempo en el poder. Si se hace buen gobierno, existe la posibilidad de doblar el tiempo de desempeño, pero de manera limitada a un solo periodo, reelección, pero con periodos cortos de tres o cuatro años. (Touraine, 1995)

Según Robert Dahl, la democracia es un procedimiento con una serie de requisitos (elecciones libres, periódicas y competitivas) y separa el sistema político de los éxitos que éste pudiera alcanzar en la provisión de cotas de bienestar material a sus ciudadanos, es decir, uno es el sistema político y otro el proceso de bienestar logrado por las políticas públicas y aceptación de su situación por parte de los gobernados.

Para Dahl (2008) una poliarquíacumple los siguientes requisitos:

1) Para que un sistema político funcione correctamente los ciudadanos deben poder:

  • Formular libremente sus preferencias.
  • Expresar esas preferencias a otros y al gobierno mediante la acción individual o colectiva.
  • Lograr que las propias preferencias sean consideradas por igual, sin discriminaciones en cuanto a su contenido u origen.

2) Para que se den estas tres oportunidades, el Estado tiene que garantizar por lo menos:

  • La libertad de asociación y organización
  • La libertad de pensamiento y expresión
  • El derecho de sufragio activo y pasivo
  • El derecho a competir por el apoyo electoral
  • Fuentes alternativas de información accesibles
  • Elecciones periódicas libres y justas, que produzcan mandatos limitados
  • Existencia de instituciones que controlen y hagan depender las políticas gubernamentales del voto y de otras expresiones de preferencias

Robert Dahl (2008), afirma que la democracia es un concepto teórico; por lo mismo, “no necesariamente ocurre en la realidad, ni ha ocurrido o es posible que lo haga. La Poliarquía es, en un plano bidimensional, un régimen con alto grado de apertura y de debate público”.

Por otra parte, Norberto Bobbio considera que la sociedad actual es una poliarquía con estructura centrífuga, es decir, que el poder se encuentra diseminado en diversos lugares, es una sociedad pluralista de forma centrífuga (Bobbio, 1984, 2001), se constituye en una diversidad de esferas de desempeño, tales como la económica, la política, social, cultural, etcétera. Estas esferas de la sociedad pluralista, tienen determinada influencia o determinación en el desempeño de la sociedad, su desarrollo y evolución está en razón de la influencia que cada una de estas esferas tiene sobre las instituciones y organizaciones sociales, y que se deben fusionar para hacer más compleja y funcional como sociedad “pluralista, poliárquica o policrática”. (Bobbio, 2001: 30)

A lo que aduce Luis Villoro (Ulloa, 2007). “La fuerza del poder público se debe a ciertos poderes, como los económicos, los religiosos, los de las corporaciones sindicales, etcétera, que forman parte de la esfera fáctica. De esta forma podemos decir, que el poder público no es un poder completamente independiente del poder fáctico, más bien entre ambos se presentan relaciones dialécticas, contextuales e históricas. Una democracia desarrollada debe de aspirar a la fusión de ambas esferas”.

Seymour Martin Lipset (1959), argumenta que es mejor un sistema político de bipolaridad que uno de pluralidad partidaria. Plantea la hipótesis de que “las bases generales de división son más convenientes para la vitalidad de la democracia”, se deduce que “los sistemas bipartidistas son mejores que los multipartidistas, que los sistemas electorales suponen la elección de funcionarios según una base territorial, que son preferibles a los sistemas de representación proporcional y que el federalismo es superior al estado unitario”. Estas suposiciones se deben considerar como válidas, manteniendo constantes todos los demás factores: económicos y sociales de desarrollo económico y social. (Lipset, 1959) Sin embargo a la distancia se observa que esta opinión es sumamente parcial, en tanto que solo observa los casos europeos y de Norteamérica en periodo de la Guerra Fría, y desconoce el periodo postsoviético y latinoamericano de la democracia representativa de los ochentas en adelante.

Lipset considera tres condiciones básicas para el establecimiento de una democracia estable. Y plantea las condiciones necesarias para el funcionamiento de una democracia:

  • Existencia de un sistema de valores (en el sistema político) que permita el “juego” pacífico del poder, la “adhesión de los que están fuera” a las decisiones de los que están “dentro”, y el reconocimiento de estos de los derechos de los que están “fuera” (gobernados), permite la existencia de una democracia estable.
  • El otorgamiento periódico de autoridad efectiva de un grupo, un partido o una coalición estable, que al no darse, resulta un gobierno inestable e irresponsable.
  • Condiciones para que exista una oposición eficaz, minimizando la autoridad del gobierno, incrementando el consenso, incrementando la “influencia popular” sobre la política. Lo contrario, la existencia de un solo partido y un gobierno omnipotente, son considerados como dictaduras.

El desarrollo económicoy la legitimidadse consideran como las “características estructurales de la sociedad que mantienen un sistema democrático”. (Lipset, 1959)

Contraria a esta posición (Levine y Molina, 2007: 18), se considera que son dos aspectos diferentes, por un lado la “calidad de la democracia (proceso de participación e influencia política de la ciudadanía) y efectividad del gobierno (resultados de gestión, buen o mal gobierno)”; la efectividad gubernativa y la eficacia en la implementación de políticas públicas con resultados aceptables por el público gobernado, que le reditúan legitimidad y gobernabilidad, indispensables para que sea aceptado su mandato y repita su periodo de gobierno o sean reelectos para un periodo inmediato.

Más recientemente Del Águila, se acerca a una definición de la política que junta dos tradiciones y dos conceptos-guía: la tradición sociológica de Weber junto con la crítica alemana de Habermas, y la del “postestructuralismo francés”. Su apuesta es por combinar dos variables, la reflexión sobre la legitimidady la del poder. Los “tipos ideales” de Weber se resuelven en la perspectiva reconstructiva de Habermas, de “un tipo de legitimidad discursiva que fundamente los procesos y decisiones democráticas. Se pretende fundamentar con esto un concepto normativo de política democrática”. Del Águila le suma el concepto de legitimidad democrática, el de relaciones de poder. La política como una dinámica de fuerzas en busca de legitimación en el marco de procedimientos democráticos: “legitimidad-poder-democracia, queda como categoría de análisis de los procesos políticos”. (Mejía, 1993)

Sin embargo, de lo que se trata es de pasar de la democracia representativaa una de tipo social, argumenta Iris M.Young (1997 y 2000), la “politización de lo social” que incluyen los estudios rawlsianos (Echeverry y Jaramillo, 2006), los problemas de justicia social y los nuevos movimientos y subjetividades sociales, el surgimiento de nuevas teorías sociales como las del feminismoy el posmodernismoy que denomina “la eclosión de las teorías democráticas”, (la segunda) misma que constituye una macrocategoría de interpretación política., constituyendo una de las herramientas pata “abordar el estudio de los sistemas políticos”, ambas constituyen discusiones acerca de la democracia deliberativa, constituyen “una interpretación de la misma desde sus postulados particulares”. (Mejía, 1993)

Los críticos de Dahl y su visión de la democracia en América latina (Levine y Mejía, 2007; Morlino, 2009 y Nohlen, 2007), consideran otros aspectos que se han contemplado en los análisis del desarrollo de la democracia en América Latina, para entender el paso de la democracia liberal, a una democracia participativa, el carácter de una verdadera democracia, no a la manera de Dahl (1971 y 2008), sino como un orden democrático basado en una sociedad de cultura ciudadana. Así se observan diversos tipos de democracia, diferentes a la democracia liberal clásica: democracias disminuidas, democracias débiles o de mala calidad, entendiendo que la cultura política, que es la que promueve el avance de la democracia, “es algo que necesita tiempo para crecer y aclimatarse”, es por esa razón que Dieter Nohlen concluye diciendo: “la cultura política en casi todos los enfoques, juega un rol importante, en el análisis de los procesos políticos y especialmente en el desarrollo de la democracia”. (Nohlen, 2007)

Se entiende que las culturas políticas de sociedades en vías de desarrollo, que coexisten con otras estructuras atrasadas (correspondientes a otras áreas o esferas de la sociedad tales como la economía, la social, cultural y política) y que por tanto generan un tipo diferente de democracia no liberal (en el sentido clásico de sociedades industriales) y que se denominan: democracia electoral, débil, disminuida o de baja calidad. (Nohlen, 2007; Levin y Molina, 2007; Morlino, 2009 y O’Donnell, 1994)

La democracia socialo participativa del feminismo (Young, 2000). Estas teorías constituyen una forma de abordar la relación entre consenso-disensoy fuerzaque atraviesa la reflexión política, más desde la óptica de la primera que de la segunda. Sin embargo, los marxistas y posestructuralistas lo hacen desde el segundo plano (la fuerza) y tratan de resolverlo (revolución, emancipación y transformación social) e intentan redefinir la tensión desde ahí. Generándose un dilema: la dificultad de transitar de la democracia política hacia lo social, sin que el tránsito sea distorsionado por la utilización de la fuerza, o la imposibilidad de hacer el transito sin la fuerza y la dificultad posterior de transitar de una dictadura a un autogobierno radical”, autoritario o democrático. (Mejía, 1993)

  • Presidencialismo y democracia

Estudios realizados por analistas e instituciones académicas recientemente, han dado a conocer algunos aspectos y clasificaciones sobre el tipo de sistema político (el presidencialismo) actual en los países latinoamericanos hoy día. (Katz, 1986 y 2007; Crespo, 2005; Ulloa, 2002)

“La envergadura de la crisis (del presidencialismo como modelo autoritario viable), también convirtió a Latinoamérica en un terreno fértil para el cesarismo y el bonapartismo, en la medida que los jefes del estado son convocados para dirimir grandes conflictos. El presidencialismo regional no es solo un resultado de la ambición desmedida. Expresa la fragilidad institucional y política imperante en todos los rincones del capitalismo periférico.

Durante las crisis de las últimas dos décadas la discrecionalidad presidencial permitió garantizar la continuidad de la acumulación. Los privilegios de las clases dominantes fueron regulados desde la trastienda del poder, a través del gobierno por decreto. En los momentos más críticos, las grandes decisiones del Ejecutivo se adoptaron a puertas cerradas bajo la excluyente supervisión del establishment. “La debilidad de los sistemas políticos post-dictatoriales fue contrarrestada con un patrón de verticalismo militar heredado de las tiranías”.(Katz, 2007) Esto es observado evidentemente en múltiples casos: Chile, Argentina, Bolivia, Venezuela y Colombia, Honduras, Nicaragua, etcétera.

¿Es la democracia una ideología, una utopía?, o es un sistema político viable en tanto democracia liberal, o ¿solo es un modelo de gobierno?, cuyos componentes prácticos tienen que ver estrictamente con sistemas de elección de gobierno, de los gobernantes que se legitiman en relación del acceso al poder. En la realización de elecciones libres y de manera regular (sometiéndose al sistema de rendición de cuentas, accountability) o existen sus variantes de democracia de calidad, donde se incluyen la atención y solución de la demanda popular (responsiveness), del público gobernado que delega autoridad en sus gobernantes para que tomen decisiones en razón del público gobernado (legitimidad de las políticas públicas, en el interés o publiceidaddel buropolítico para gobernar en el interés del público (Bazúa, 2003), para hacer buen gobierno, ejerciendo políticas públicas que permitan el bien común y el desarrollo del público gobernado.

En palabras de Nohlen (2007), la mejor democracia es la que mejor se adapte al funcionamiento efectivo de la sociedad particular, históricamente determinada, o parte del Sistema de Acción Histórica como plantea Alain Touraine (1995b).

En el caso de América Latina, y en particular en Centroamérica (Nicaragua, El Salvador Guatemala), se han desarrollado democracias diferentes a las democracias liberales europeas, son democracias electorales, débiles e inestables, como forma de expresión del subdesarrollo periférico, que de suyo son perfectibles y podrían gozar de un desarrollo estable, y alcanzar un desarrollo mínimo de buena democracia o democracia de calidad (Morlino, 2009). El debate está expuesto, la contrastación (comparación) de las democracias reales, particularmente existentes, nos darán luz en el tipo de democracia que son y el tipo de democracia deseable, en un periodo regularmente ponderado por sus fuerzas sociales y políticas, el objetivo democrático y las posibilidades de su realización en la región de Centroamérica y de toda Latinoamérica.

  • La calidad de la democracia o buena democracia.

En un ensayo publicado recientemente, Daniel H. Levine y José Enrique Molina (2007), sobre La Calidad de la Democracia en América Latina, argumentan sobre esta forma operativa para evaluar mediante análisis comparado el grado de calidad de las democracias latinoamericanas en base al método utilizado por la Organización Freedom House con 28 ítems para 18 países (Ver Anexo II: Cuadro I, pág 39). La definen así: La calidad de la democracia consiste en “el proceso de participación e influencia política de la ciudadanía”, en contraparte con otro proceso, la efectividad del gobierno, que refiere a “los resultados de gestión, buen o mal gobierno”. Democracia de alta o baja calidad es un concepto y buen o mal gobierno es otro diferente, aunque sean objetivos deseables. Así, la calidad de la democracia “depende del funcionamiento de los procesos mediante los cuales la población selecciona y controla a sus gobernantes”. Por otra parte la legitimidad democrática descansa en “un pacto tácito entre ciudadanos y gobernantes”, además que todo conjunto de procedimientos políticos e instituciones deben ser considerados “dentro del contexto social” en que funcionan, que permita evaluar en que medida los individuos y organizaciones tiene posibilidades de acceso a la participación de manera libre e igual. (Levine y Molina, 2007: 19). Esta definición (Democracia Procedimental), descansa en una concepción liberal y pluralista de la política y del proceso político, la democracia como “un sistema de representación, con participación libre y universal de la población adulta en un marco de igualdad de derechos y reglas del juego también iguales”. Los autores consideran una serie de condiciones mínimas para que esta democracia procedimental funcione: ciudadanía inclusiva, acceso abierto y en términos claros y relativamente iguales a la actividad política para individuos y organizaciones, libertad de información y organización, y mecanismos formales e informales para asegurar la rendición de cuentas y responsabilidad de los gobernantes (accountability). Los autores reconocen que esta es una problemática con falta de teorización, por tanto es una propuesta conceptual operativa e informal. “Teorizar estos temas significa tomar la conexión entre los procedimientos políticos y el orden social circundante como tema central del análisis”. (Levine y Molina 2007: 20). Refieren a la Calidad de la democracia, tres áreas interrelacionadas del fenómeno a escala, que parte de las condiciones mínimas aceptables para el desarrollo de la democracia y para que esta se dé como democracia aceptable (buena calidad): La decisión electoral, el proceso de adopción de políticas públicas, y los mecanismos para exigir responsabilidad a los gobernantes. Así se entiende a la democracia como “un proceso político mediante el cual los ciudadanos deciden quien los gobierna, influyen en las decisiones de políticas públicas y toman responsabilidad a los gobernantes…”, y estos toman esta demanda popular y la convierten en políticas públicas (legitimidad y consensos que arman la gobernabilidad democrática).

Se pretende que en este análisis comparado de las democracias en Centroamérica, al tiempo se debata acerca de las teorías de la democraciaexistentes y que se comprenda que esta situación (la diversidad teórica) nos da perspectivas de comprensión diferentes de los procesos políticos concretos y del funcionamiento de sus democracias.

1.1.2 El estado del arte de la teoría política sobre la democracia.

Las ciencias sociales en general se encuentran en un estado de crisis permanente. Debido al predominio del pensamiento positivista y empirista, además de una hiper especialización y una irrelevancia investigativa, así lo diagnostica Giovanni Sartori (2004) en su libro ¿Hacia dónde va la ciencia política?

La ciencia política tiene el reto de comprender más que de explicar, porque la explicación se ha convertido en “una simple ilusión racionalista” (Cansino, 2010a: 274). La ciencia política debe de entender a una sociedad que ya no responde a ningún centro de sentido en particular. La sociedad conforma un pluralismo que obedece a una verdad que refiere por tanto al despliegue de la democracia moderna: La realidad social no puede ser reducida a un único sentido.

La actual crisis de las ciencias sociales se expresa en su pluralismo metodológico, mismo que cruza a todas las disciplinas sociales contemporáneas.

También existe en la actualidad una pluralidad de concepciones acerca de tópicos tales como: el bien, la justicia3(Rawls), los derechos humanos y de minorías, lo público y lo privado, asuntos de la ciudadanía democrática, problemas evidentes y problemáticos de las democracias contemporáneas. Existe cada vez más una vocación individualista de la democracia moderna, aparece así una concepción distinta de la política de intereses y de las organizaciones de intereses, existe una política de los individuos, el nuevo actor trascendente de la política es el ciudadano mismo, se da por tanto, la ciudadanización de la política.

Por otra parte, los conflictos sociales han sido desplazados de sus lugares tradicionales, la empresa, el sindicato, y el partido, y se ha pasado hacia otros nuevos, la escuela, la familia, las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), las comunidades indígenas, etcétera. La vida cotidiana de la política es hoy el tema relevante del interés de las ciencias sociales y en particular el de la política.

La pérdida de visión de parte de lo político para poder visualizar las formas de lo social y cuál es “la parte fundamental de la crisis de la representación política”, ante lo que las ciencias sociales habrán de responder “repensando sus categorías y afinando su instrumental metodológico” y teórico. (Cansino, 2010a: 275)

Parafraseando a Esteban Molina (2006) César Cansino nos dice que el interés de la política está centrado en lo que Tocqueville denominó como “una forma de vida nueva”, la democracia. Considera que si la ciencia política no quiere alejarse cada vez más de la vida de los ciudadanos, ha de ampliar su tradicional objeto de estudio (el gobierno) y debe mover su interés hacia el estudio de la vida cotidiana (Cansino, 2010a). Así, la ciencia política debe de dejar de estudiar la democracia de instituciones y organizaciones (partidos, parlamentos, sindicatos, corporaciones), para “ser comprendida como democracia de ciudadanos, como una forma de vida, misma que desde el reconocimiento de la plena ciudadanía, permita a cada cual conformar la relación consigo mismo y con los otros en un contexto de incertidumbre, que no extrae su sentido último de los poderes extrasociales (Naturaleza y Dios), ni de los intrasociales (La historia, la ciencia y el mercado). Los individuos han de reinventarse así mismo, han de procurarse una identidad. Todo esto, no puede comprenderse sin la sociedad política que la hace posible –la democracia- y la irresoluble tensión entre el deseo de dominar y el deseo de no ser dominado, que constituye a todo individuo y a toda sociedad. (Cansino, 2010a: 276), como espacio de conflicto de poder

Para que esta comunicación y colaboración entre filósofos de lo político y los científicos de la política, sea fructífera, ambos deben de ocuparse más de los “problemas” que de los “hechos” de la política, recuperando la sensibilidad por las grandes interrogantes sociales y políticas de nuestro tiempo, temática tales como: “el destino de la democracia de las sociedades postindustriales, la violencia creciente en las relaciones internacionales, el abismo económico que separa a los pueblos del área postindustrial del resto del mundo periférico.

La filosofía no debería ocuparse de aspectos secundarios y simplificadores o de generalizaciones tales como: su genérico humanismo, su moralismo, su tendencia especulativa. Se observa su predilección por las simplificaciones del mesianismo político y su desinterés por el análisis cuidadoso y señalado de los fenómenos concretos de la Vida cotidiana. (Cansino, 2010a: 277)

  1. De la multidisciplina a la transdisciplina.

Desbordar la disciplina, es la perspectiva de hoy, pasar de la ciencia política a las ciencias sociales, y transitar a otras fronteras, abrir la comunicación, abrevar de otros saberes, los científicos o no científicos, pero que aportan al conocimiento diverso de la realidad social, incluido el político, se trata de ir de la disciplina a los demás saberes adyacentes, de incorporar los estudios interdisciplinares y transdisciplinares, de trascender fronteras propias y entender los espacios (interfasse) creados tales como la sociopolítica, la historia política, lo etnopolítico, lo sicopolítico, así como transitar de lo macro a lo micro y viceversa en los estudios de lo político. Reconocer y construir una multidiversidad discursiva de las ciencias sociales y de lo humano en relación con los otros campos tales como los de las ciencias “duras” y de la naturaleza. La transdisciplina significa una multiplicidad discursiva y espacios discursivos extradisciplinares, los espacios alfa. (Nicole Diesbach en: Campirán y Morán, 1998)

Por otra parte, los problemas transversales que atraviesan las disciplinas, que las cruzan en perspectiva vertical y horizontal, en diagonal, temas tales como los derechos humanos, los derechos de género, las minorías político-culturales, las migraciones y sus derechos y vulnerabilidad y necesidad de protección y garantía de sobrevivencia, sus derechos civiles y políticos, la doble nacionalidad, y el libre accesos a los servicios básicos de calidad, etcétera.

Todo lo anterior, tratado desde la perspectiva de la ciudadanía y la extensión de los ámbitos de la democracia hacia los derechos irrestrictos del ciudadano, en un mundo de amplias libertades y desarrollo humano y vida con calidad en lo material y espiritual, del desarrollo pleno de sus potencialidades.

Reconocer la multidimensionalidad de los problemas de la sociedad así como de nuevos saberes que den cuenta del “sin lugar”, de los espacios “sin frontera”, “atípicos”, que no pertenecen a disciplina alguna en lo particular o conocidas, que son parte de nuevos saberes tales como la teoría del caos, la mecatrónica, la bioética, etcétera, saberes con perspectiva heurística del conocimiento nuevo, con inventiva y creatividad científica, más allá de las fronteras disciplinares y la multicomunicación retroalimentadora, de una comunicación verdadera y sin fronteras.

  1. El estado de la teoría de la democracia.

El concepto de democracia es actualmente polisémico, padece de un sinfín de contenidos y apellidos: democracia liberal, representativa, democracia directa, social, democracia radical, democracia delegativa (O’Donnell), hasta la moda actual de democracia procedimental, de calidad o buena democracia, Morlino, 2009 y Levine y Molina, 2007).

  1. La democracia y el análisis económico de la política.

Schumpeter (1942), aporta una perspectiva del análisis de la política desde lo económico, pretende ofrecer una interpretación global de los procesos políticos, que según, desde su perspectiva, conduciría al colapso del capitalismo, y a la emergencia de más economías centralizadas, cosa que jamás sucedió (Cansino, 2010a: 58-62).

Los aportes schumpetereanos, se basan en un cuerpo categorial intencionalmente despojado de prescripciones o valoraciones éticas (Schumpeter, 1942) en su análisis de lo político, “quedan al margen cuestiones como la justicia social a favor de aspectos como la eficiencia o la productividad de los diversos modelos o sistemas institucionales”.

El tema de la democracia en la obra de Schumpeter ocupa un espacio escaso. Su definición de democracia hace referencia a “un orden institucional, al igual que el mercado, en el que distintos grupos o personas -los equivalentes- a las empresas y los empresarios, donde compiten para ganarse los votos de los electores, es decir, de los ‘consumidores políticos’, aquí la analogía entre economía y política es total. A esta se le denomina una “teoría económica de la democracia” (Buchanan, 1990, en: Cansino, 2010a). Por otra parte, la diferencia de su propuesta con el concepto clásico de democracia, la define como:”competencia entre élites por el liderazgo político”, se reduce la democracia a la elección de los hombres que han de tomar decisiones.

Por otra parte, Schumpeter hace la distinción entre las teorías clásicas de la democracia, donde se considera como tal al “sistema institucional de gestación de las decisiones políticas que realiza el bien común,dejando al pueblo decidir por sí mismo las cuestiones de litigio mediante la elección de individuos que han de congregarse para llevar a cabo su voluntad.

Una visión alternativa a la anterior, sería, la que considera la democracia como aquel sistema institucional diseñado para llegar a las decisiones políticas en el que los ciudadanos adquieren el poder de decidir, por medio de una lucha de competencia de las élites por el voto del pueblo (Schumpeter, 1968: 343), así las riendas del gobierno deben ser entregadas a los individuos o equipos que disponen de un apoyo electoral más poderoso que los demás que entran en competencia. Es la democracia entonces, un tipo de relación particular entre la élite y la masa. La democracia existe cuando las élites pueden entrar en competición para alcanzar el poder político, y luchan entre ellas por alcanzarlo. La democracia no significa aquí un gobierno efectivo del pueblo (Cansino, 2010a:61).

De la influencia schumpetereana, se desprenden dos vertientes, una, la de las teorías pluralistas de la democracia o teorías del pluralismo de las élites, y por otra parte, el análisis económico de la democracia o public choice. Así se reconoce la influencia de Schumpeter en politólogos como Robert Dahl, representante de la concepción elitista de la política, cuyos análisis lo llevaron a realizar estudios sobre la poliarquíay el pluralismo democrático (Dahl, 1986). Estos estudios dan lugar a un modelo realista y descriptivo del comportamiento político de los ciudadanos y los procesos políticos de las democracias avanzadas, a partir de la analogía entre el mercado y la política.

El énfasis conferido a la pluralidad de centros de poder, como características de las democracias modernas (pluricéntricas o poliárquicas), por lo que la política tiene que ser negociada en el mercado político entre las diversas élites existentes. Esta concepción schumpeteriana ha dado grandes aportes a los análisis politológicos, pero a la vez, grandes problemas. Se le ha considerado como un saber que ha “colonizado a la disciplina” y la ha contaminado de sus perspectivas analíticas, haciéndola perder autonomía (Tullock, 1965. Citado en Cansino, 2010a: 71)

  1. El análisis sistémico de la política.

David Easton (1953) al publicar su libro The Political System, logra un gran impacto entre sus colegas, los analistas de lo político, definiendo por primera vez el objeto de estudio propio de la ciencia política –los sistemas políticos-, a pesar del poco éxito del modelo propuesto, ya que intenta algo tan ambicioso como (Dahl, 1965) “una teoría general empírica de la política”, cuyo eje era la noción de sistema político como “del conjunto analíticamente relevante de de los procesos observables como interdependientes, mediante los cuales, cualquier comunidad política, toma decisiones vinculantes.

Otro autor que desarrolla la teoría de sistemas lo fue Talcott Parsons con su libro The Social System(1951), que sin embargo, desde su aparición a la fecha ha corrido mucha tinta al respecto, ha cambiado la terminología para referirse a los sistemas (equilibrio, estabilidad, estructuras de autoridad, pasando a conceptos tales como complejidad, autorreferencialidad, la autopoiésis, solo por mencionar algunos.

El biólogo chileno (Maturana), apoyador de esta perspectiva epistemológica, afirma haber descubierto la condición autopoiéticade los seres vivos, pues al observar los modus vivendi, observaba también el suyo propio, es decir, el del observador en tanto ser biológico, a lo que denomina observación del tercer orden. Postura nada desdeñable para quien dirige su mirada a los fenómenos sociales. (Maturana, 1995 y 1996)

Por otra parte, el premio Nobel de Química, Llya Prigogine, propone la tendencia de una sociedad hacia una visión más humanista o científica que se evalúa por su concepción del tiempo. En su libroLa fin des certitudes(1996), sostiene que “actualmente vivimos en una sociedad de dos culturas, la científica y la humanística, y que precisamente, la noción del tiempo, dominantes hoy día, es la que resuelve la dicotomía. Han evolucionado por otra parte, el surgimiento de los problemas matemáticos y la aparición de nuevas disciplinas científicas, también la idea del determinismo en las ciencias naturales; en su lugar, aparecen la complejidad, la inestabilidad y la irreversibilidad (Prigogine, 1994, En: Cansino 2010a).

  1. Los sistemas políticos complejos.

Para Luhman, el sistema político, es uno más de los sistemas sociales, “nunca le confirió una centralidad decisional con respecto a los demás sistemas mucho menos el monopolio de la atención pública (Cansino, 2010: 85). La concepción del poder de Luhman está no anclada en los sujetos físicos y humanos “el poder funge, cuando mucho, de filtro, de operación selectiva que, consistiendo en la aceptación de algunas posibilidades y la eliminación de otras, es al mismo tiempo operación de equilibrio y de compensación”. Así pues, “el sistema ‘abierto’ disuelve cualquier sede determinada del poder, convirtiéndolo a este en una dimensión móvil y difusa”. Así, el poder “es ejercido tanto por los subordinados como por los sobreordinados”. Un campo de juegos de poder en red o campo hegemónico.

  1. El debate sobre la democracia y la calidad de la democracia.

El tema de la calidad y de la democracia, es relativamente nuevo y se puede decir que se ha convertido en una “moda metodológica”, por lo más muy lucrativa. La democracia entendida como la pertinencia de un régimen democrático en términos de una ampliación efectiva y extensiva de derechos civiles y políticos, más allá del sufragio, a la manera de Dahl y la teoría económica de la democracia. (Cansino y Covarrubias, 2007)

Estos estudios han considerado dos procesos políticos que han tenido lugar en buena parte de los países a partir de la posguerra fría: a)el proceso de democratización o de transición democrática, el paso de un régimen autoritario hacia formas abiertamente democráticas; por otra parte, b) el proceso de consolidación democrática, entendida como el intento por afirmar y asentar en el tiempo las prácticas y valores democráticos surgidos durante la transición y tendientes a su expansión y crecimiento (Cansino y Covarrubias, 2007: 102).

La calidad democrática es una propuesta que establece un conjunto de indicadores para comparar en qué punto se encuentran los diferentes países en términos del desarrollo institucional y societal de su vida democrática, que nos permite, en el papel, observar, identificar y proponer el mejoramiento integral de los regímenes políticos existentes en la actual reorganización de la moderna democracia representativa, en particular, para intentar dotarla de “nuevos atributos y derechos” (Cansino y Covarrubias, 2007: 103).

Entonces, existe una deuda con la concepción sociológica sobre el Estado y la política, cuya preocupación central es el preguntarse sobre las condiciones necesarias que permiten, primero, el nacimientoo la recuperación de una democracia…, posteriormente sus distintos desarrollos, y por último, su perdurabilidad en el tiempo y/o regreso o intento de una forma autoritaria o de otro tipo antidemocrático. Bobbio (1955), propone profundizar en el estudio real de los regímenes políticos y en particular de la democracia realmente existente (áreas del desarrollo y periferia).

Cansino denomina la génesis larga, a las transformaciones contemporáneas de la democracia, y génesis breve a “las transformaciones recientes en lasdemocracias”, y que son los dos núcleos genéticos de la calidad democrática. ¿Cuál es la diferencia de fondo? Existe una transformación profunda de un régimen político que supone hablar del paso completo de un régimen a otro, ya que involucra a todas y cada una de las partes constitutivas de la comunidad política en cuestión (valores, creencias, ideología, constitución), y quizá, en lugar de régimen políticose debe de hablar de sistema político.

Pero ¿en qué tipo de cambio político nos encontramos?, ¿es un cambio de régimen o es su adaptación a las formas emergentes que las instituciones, los actores y la sociedad civil están manifestando en una determinada coyuntura crítica?, o es acaso, ¿un cambio parcial que solo permitirá la consolidación democrática o es un cambio sustancial que permitirá el nacimiento de un régimen democrático distinto o de una experiencia antidemocrática?, ¿es un cambio breve o de largo aliento?, que afectara la propia organización del poder político, su distribución y dispersión , así como la influencia de los actores políticos y sociales en la tutela del mismo?. Estas y más preguntas se hacen para considerar los tipos de democratizaciones de la posguerra fría que Samuel Huntington (2006) define como la tercera ola democratizadora a partir de la caída del muro de Berlín en 1989 en el mundo entero, pero en particular en Europa del Este, y en América Latina, donde se dieron procesos de transición de las dictaduras militares a gobiernos radicales (como lo fue el caso de Nicaragua, 1979), o la regionalización de la guerra de liberación nacional o guerras civiles de El Salvador (1980-1992) y Guatemala, hasta los procesos de paz centroamericana (1990, 1992 y 1994) consecutivamente en estos países con la intervención de Contadora y las misiones de paz de la ONU (ONUSAL, MINIGUA), dando como resultado una serie de procesos democráticos de corta duración y gran inestabilidad, o de “mala calidad” como lo denominan organismos (OFH, Banco Mundial, 2005, y Levine y Molina, 2007) como los “Barómetros de la democracia” (Lagos, 2007).

Por otra parte, ¿Qué condiciones sociales, culturales y sobre todo, económicas pueden asegurar el desarrollo de la democracia en el tiempo para que esta pueda perdurar y desterrar en lo posible la experiencia antagónica a ella, el régimen autoritario?

Cansino dice que, las respuestas están dadas en “las funciones que adopto el Estado (y su régimen político resultante) como garante y promotor de una cultura política democrática, de las que surge la gran generación de intelectuales o pensadores sobre la democracia. De aquí se desprende el debate sobre ¿el nivel de democraticidad alcanzado por un régimen en el terreno factico?, de los cuales, estos pensadores se preocupan más por los aspectos institucionales, que por los contenidos de ella. (Cansino, 2010a: 107)

Así mismo, el autor destaca en su análisis sobre el desarrollo contemporáneo de las democracias latinoamericanas de la posguerra, que tuvo consecuencias –no intenciones- y que no se dieron en los países industrializados, tales como el conflicto de clases, el conflicto generacional y la disputa por los llamados valores post materiales,… y lo que denomina “la esperanza política”, definida esta como: “aquella concepción en la cual se le inculca al ciudadano la creencia de que el Estado se encargara del mejoramiento de sus condiciones socioeconómicas y de las de la sociedad en su conjunto”. (Cansino 2010a: 108). Siendo esta noción la del estado benefactor y de los Estados populistas de los 40´s y 60´s en parte del continente latinoamericano (Cardenismo en México y el Peronismo en Argentina, hasta los más recientes como el Fujimorismo en el Perú). Que fueron puestos en cuestión a partir de lo que se denomina “la crisis del estado de bienestar”. (Cansino y Covarrubias, 2006)

E) ¿Las democracias son medibles? ¿Cómo medir la calidad como atributo?

El autor, considera que sus ideólogos, tuvieron que ajustar su noción de democracia, para ofertar una propuesta metodológica acorde con ella, pasaron de la política comparada a la política cuantitativa. “Debieron pasar de una definición basada en los procedimientos electorales que aseguran la circulación de las elites políticas (Dahl y Schumpeter), a una centrada en aspectos de la afirmación de los ciudadanos en todos sus derechos y obligaciones, no solo en lo relativo a su participación en el sufragio. C. Schmitter la define como: “la democracia es un régimen o sistema de gobierno en el que las acciones de los gobernantes son vigiladas por los ciudadanos que actúan indirectamente a través de la competencia y la cooperación de sus representantes” (Schmitter y Karl, 1993). Implícitamente se considera a la democracia como una perspectiva desde el punto de vista del ciudadano en relación con sus gobernantes. Mientras más posibilite una democracia a los ciudadanos, para elegir a sus representantes, estos puedan sancionarlos, vigilarlos, controlarlos y exigirles que tomen decisiones acorde con sus necesidades y demandas, así, dicha democracia será de “mayor o menor calidad, mínima o de buena calidad”. A esta concepción contribuye Guillermo O´Donnell (1994) con su concepto de “democracia delegativa”.

  1. La Democracia Delegativa.

Según Guillermo O´Donnell (1992), existe una tipología de la democracia, una serie de familias y especies, cuya descripción se realiza a partir de investigaciones sobre las democracias realmente existentes, cuya teorización da como resultado una clasificación conceptual sobre el tipo o modelo de democracia resultante o posterior a procesos de transición de un régimen autoritario (no democrático) a uno democrático.

El autor dice que describe a una “nueva especie”, diferente a la primera (democracia liberal o representativa, electoral o poliarquía -Dahl-), “la democracia moderna de hoy día”.

La democracia delegativa (DD´s) “tiene muchas similitudes con otras especies ya reconocidas y los casos presentan una gradación entre la primera y alguna variedad den las ultimas”.

A estas “nuevas especies”, la denomina “democracia delegativa”, parte de la idea de que las trayectorias hacia la democratización, dependen de una serie de factores que determinan el tipo de democracia y modelo de políticas (1996: 8). Es necesario hacer una serie de tipologías, dado que los académicos encargados de estudiar los procesos de transición y consolidación, encuentran que estos procesos no dan los mismos resultados (tipo de democracia), por lo que afirma O´Donnell que “los factores más decisivos en la generación de diversas clases de democracia no se relacionan con las características del régimen autoritario precedente ni con el proceso de transición”. Por tanto, “debemos centrarnos en varios factores históricos de larga data, así como en la gravedad de los problemas socioeconómicos que heredan los gobiernos democráticos recién instalados.

¿Cuáles son los argumentos aducidos por el autor para proponer una especie diferente de democracias resultantes de estos procesos históricos, cuya trayectoria, dan como resultado un tipo diferente de las democracias existentes hasta ahora.

  1. Las actuales teorías y tipologías respecto de la democracia se refieren a la democracia representativa tal como es, con todas sus variaciones y subtipos, en los países capitalistas de alto nivel de desarrollo.
  2. Algunas democracias instaladas recientemente –en Argentina, Brasil, Perú, Ecuador, Bolivia, Filipinas, Corea del sur y muchos países postcomunistas- constituyen democracias en el sentido de que cumplen con los criterios de Robert Dahl para la definición de poliarquía.
  3. Sin embargo, estas democracias no son democracias representativas y no parecen estar en camino de serlo; presentan características que inducen a llamarlas democracias delegativas (DD´s).
  4. Las DD´s no son democracias consolidadas – es decir, institucionalizadas-, pero pueden ser duraderas. En muchos casos, no se observan señales de una amenaza inminente de regresión autoritaria, de progresos hacia una democracia representativa.
  5. Existe un importante efecto de interacción.

La profunda crisis social y económica que la mayoría de estos gobiernos heredaron de sus predecesores autoritarios, refuerza ciertas prácticas y concepciones acerca del ejercicio adecuado de la autoridad política, que conducen hacia la democracia delegativa, no a la representativa.

La instalación de este tipo de democracia –provisional-, abre la posibilidad, de esperar una “nueva transición”, de observar la construcción de un nuevo proceso democratizador y arribar a una democracia más consolidada institucionalmente estable y con gradación de mayor “calidad” o aceptable (otro aire o empuje democratizador).

Las consideraciones subyacentes a las características de las DD´s expuestas más arriba, consisten en:

  1. La instalación de un gobierno elegido democráticamente abre camino a una “segunda transición”, con frecuencia más extensa y más compleja que la transición inicial desde el gobierno autoritario. (Existe el riesgo latente de una regresión, o de que la transición se alargue por mucho tiempo).
  2. Esta segunda transición supuestamente se desarrolla entre un gobierno elegido democráticamente y un régimen democrático institucionalizado y consolidado.
  3. No obstante, nada garantiza que esta segunda transición se lleve a cabo. Las nuevas democracias pueden retroceder a un gobierno autoritario, o se pueden atascar en una situación de ineficacia e incertidumbre.

Esta situación podría mantenerse sin que surjan posibilidades para las formas institucionalizadas de democracia.

  1. El elemento fundamental para el éxito de la segunda transición es la construcción de un conjunto de instituciones que se conviertan en puntos de decisión importante dentro del flujo del poder político.
  2. Para que se produzca tal exitoso desenlace, las políticas gubernamentales y las estrategias políticas de diversos agentes deben incorporar el reconocimiento de un interés compartido, de nivel superior, en la construcción de las instituciones democráticas. Los casos exitosos han mostrado una coalición decisiva de líderes políticos con un amplio respaldo, que prestan mucha atención a la creación y el fortalecimiento de las instituciones políticas democráticas. A su vez, estas instituciones han facilitado el manejo de los problemas sociales y económicos heredados del régimen autoritario. Este fue el caso de España, Portugal –aunque no inmediatamente después de la instalación de la democracia-, Uruguay y Chile.
  3. En contraste, los casos de democracia delegativa mencionados anteriormente no han alcanzado un progreso institucional ni una considerable eficacia gubernamental para abordar sus respectivas crisis sociales y económicas. (O’Donnell, 1996: 9)

¿Cuáles son las características de este “nuevo tipo de democracia” descrito por O´Donnell?

Las democracias delegativas se basan en la premisa de quien sea que gane una elección presidencial tendrá el derecho a gobernar como el (o ella) considere apropiado, restringido solo por la dura realidad de las relaciones de poder existentes y por un periodo en funciones limitadas constitucionalmente. El presidente es considerado como la encarnación del país, principal custodio e intérprete de sus intereses. Las políticas de su gobierno no necesitan guardar ninguna semejanza con las promesas de su campaña.

El gobernante tiene el derecho de gobernar de acuerdo a su criterio, en razón de su propia interpretación de los intereses de la nación, de los habitantes, ciudadanos del país, al que va a gobernar durante un periodo determinado, y durante el cual puede dar ciertos resultados, de acuerdo a su proyecto político.

¿O acaso el presidente no ha sido autorizado para gobernar como el (o ella) estime conveniente? Debido a que esta figura paternal le corresponde encargarse de toda la nación, su base política debe ser un movimiento; la supuestamente vibrante superación del faccionalismo y de los conflictos asociados a los partidos.

Generalmente, en las DD´s los candidatos presidenciales ganadores se sitúan a si mismo tanto sobre los partidos políticos como sobre los intereses organizados. ¿Cómo podría ser de otro modo para alguien que afirma encarnar la totalidad de la nación? De acuerdo con esta visión, otras instituciones –por ejemplo, los tribunales de justicia y el poder legislativo- constituyen estorbos que acompañan a las ventajas a nivel nacional e internacional de ser un presidente democráticamente elegido. La rendición de cuentas a dichas instituciones aparece como un mero obstáculo a la plena autoridad que le ha sido delegada al presidente.

El autor, aduce que la Democracia Delegativa, es más democrática que la democracia representativa, pero menos liberal –existen menos libertades-, estas están postergadas por el régimen democrático instituido.

La DD´s es “fuertemente mayoritaria”, pero fuertemente individualista, en razón de que el gobernante ejerce el poder de manera solitaria y toma decisiones de manera concentrada e individual (en rasgo profundamente autocrático).

“Consiste en constituir mediante elecciones limpias una mayoría que faculta a alguien para convertirse, durante un determinado número de años, en la encarnación y el interprete de los altos intereses de la nación. A menudo, las DD´s, utilizan recursos como la segunda vuelta electoral, si en la primera vuelta no se produce una clara mayoría. Esta mayoría debe crearse para respaldar el mito de la delegación legítima. Además, la DD´s es muy individualista, pero de un modo hobbesiano más que lockeano: se espera que los votantes elijan independientemente de sus identidades y afiliaciones, al individuo más apropiado para hacerse responsable del destino del país. En las DD´s las elecciones constituyen un acontecimiento muy emocional y en donde hay mucho en juego: los candidatos compiten por la posibilidad de gobernar prácticamente sin ninguna restricción salvo las que imponen las propias relaciones de poder no institucionalizadas. Después de la elección, los votantes (quienes delegan) deben convertirse en una audición pasiva, pero que vitoree lo que el presidente haga”. Después viene el consecuente desencanto, el cobro de factura y el castigo dejando abierta la posibilidad de una nueva situación de esperanza mesiánica.

En las DD´s los partidos, el congreso, y la prensa usualmente son libres de expresar sus criticas, incluso de tomar decisiones que contravengan a las de el gobernante impositivo, abriendo un espacio en la arena de la negociación.

En ocasiones los tribunales, citando lo que el ejecutivo típicamente desecha como, “razones legalistas, formalistas”, bloquea las políticas inconstitucionales. Las asociaciones de trabajadores y capitalistas a menudo expresan sus quejas con fuerza. El partido o la coalición que eligió el presidente que se desespera por su pérdida de popularidad y deniega el apoyo parlamentario a las políticas que este les ha “impuesto”. Lo anterior aumenta el aislamiento político del presidente sus dificultades para formar una coalición legislativa estable, y su propensión a pasar por alto, e ignorar o corromper al congreso y otras instituciones. (O’Donnell, 1996: 14).

Hasta aquí la descripción sobre la Democracia Delegativa expuestas por Guillermo O´Donnell para explicar las democracias existentes en algunos países que son diferentes a la democracia representativa clásica de los países desarrollados o países industriales (Estado Liberal Democrático). El autor, en seminario reciente en la ciudad de Puebla, México: III Seminario Internacional “Los Barómetros de la democracia y la Reforma del Estad, (4-6 de noviembre del 2010, Centro Cultural BUAP), propone realizar otras caracterizaciones para explicar y describir las democracias periféricas en el proceso de globalización actual, las democracias de las sociedades pos industriales o sociedades del conocimiento etc. Se necesitan realizar nuevas clasificaciones o elaborar nuevas tipologías para las sociedades realmente existentes, hoy en día, en los inicios del presente siglo XXI.

  1. Los aportes de Morlino a la teoría a la democracia de calidad.

Leonardo Morlino (2009), brillantemente plantea una serie de requisitos mínimos para considerar a las democracias como de buena calidad o lo contrario, basados en: a) rule of law(respeto de la ley), b) accountability(transparencia y rendición de cuentas), c) Reciprocidad, correspondencia y capacidad de respuesta de los gobernantes en la satisfacción de las demandas ciudadanas y de la sociedad civil en su conjunto, responsiveness, d) profundización y creación de nuevos derechos, ampliación de los ámbitos de participación, ¿qué tanto? la democracia en cuestión, se aproxima al ideal de libertad inherente a la democracia, e) la resolución de los problemas de desigualdad y justicia (redistribución equitativa del ingreso y combate a la pobreza), que tanto, esta democracia se aproxima al ideal de igualdad inherente a la democracia. (Cansino, 2010a: 116) Parafraseando a Morlino, el autor nos, nos dice: una democracia de calidad o buena es aquella que presenta una estructura institucional estable que hace posible la libertad e igualdad de los ciudadanos mediante en funcionamiento legítimo y correcto de sus instituciones y mecanismos. Estos criterios analíticos aluden directa o indirectamente a las condiciones mínimas que nos permiten hablar de un autentico estado de derecho democrático. Este modelo tiene mucho que ofrecer si de medir la democracia se trata, cabe preguntar ¿cómo un modelo ideal de democracia, puede medir a una realidad imperfecta e inacabada, por y todo lo que de normativo tiene? Así podemos decir, cuando menos para el caso de América Latina, tenemos democracias “perfectas” en lo que a lo electoral se trata pero imperfectas en lo referente a todos los demás aspectos.

Organizaciones como Freedom House, Latinobarómetro y otras más, han hecho aportes muy interesantes, pero poco creíbles sobre la calidad democrática existente en países como los de América Latina (Levine y Molina, 2007). Se cuestiona a la Organización Freedom House por su “sesgo antiizquierda” en el uso de algunos Ítems de su estudio de referencia (2005), a lo que proponen incrementar algunos otros referentes al nivel de estudios (secundaria como mínimo), al “grado de tolerancia”, etcétera. A esta propuesta de política comparada, la denominan democracia procedimental, a la cual le reconocen una serie de cualidades, y que le hace falta un grado de “teorización”, para su mejor entendimiento y desarrollo, lo cual lleva implícito su reconocimiento como metodología en empirista y parcial. Levine y Molina la definen así: la cantidad de la democracia consiste en “el proceso de participación e influencia política de la ciudadanía”, en contraparte con otro proceso, la efectividad del gobierno, que refiere “los resultados de gestión, buen o mal gobierno”.

La democracia de alta o baja calidad es un concepto y buen o mal gobierno es otro diferente, aunque sean ambos deseables. Así, la calidad de la democracia “depende del funcionamiento de los procesos mediante los cuales la población selecciona y controla a sus gobernantes”. Por otra parte la legitimidad democrática descansa en “un pacto tácito entre ciudadanos y gobernantes”, además que todo conjunto de procedimiento políticos e instituciones deben ser considerados “dentro del contexto social” en que funcionan, que permita evaluar en qué medida los individuos y organizaciones tienen posibilidades de acceso a la participación de manera libre e igual (Levine y Molina, 2007: 19).

Esta definición (democracia procedimental), descansa en una concepción liberal y pluralista de la política y del proceso político, la democracia como “un sistema de representación, con participación libre y universal de la población adulta en un marco de igualdad de derechos y reglas del juego también iguales”.

Los autores consideran una serie de condiciones mínimas para que estas democracia procedimental funcione: ciudadanía inclusiva, acceso abierto y en términos claros y relativamente iguales a la actividad política para individuos y organizaciones, libertad de información y organización, y mecanismos formales e informales para asegurar la rendición de cuentas y responsabilidad de los gobernantes (accountability).

La ciencia política empírica y sus esfuerzos por institucionalizar los procedimientos para medir la democracia en el mundo, a partir de construir los indicadores pertinentes y observar los avances o contrastes (método comparativo) entre países que se puedan comparar entre sí (Sartori, 2004), ¿Qué es lo comparable? Y ¿Qué es lo medible? De las democracias realmente existentes. Cuáles son los criterios de fondo para poder comparar nuestras democracias a lo que se argumento que “hace falta elaborar los conceptos para explicar las democracias en la globalización, las democracias de las sociedades del conocimiento, y las democracia de los países en vías de industrialización o de industrialización tardía”. El ascenso de la sociedad civil, la revuelta silenciosa por la democracia.

  1. La producción social de lo político.

El tema de la sociedad civil. Se convierte en un asunto de primer orden tanto en los círculos de la política como en la de los intelectuales y académicos, resurge a partir de una serie de fenómenos que lo ponen en el plano del debate:

  1. la crisis de los partidos políticos en la democracias, modernas, a partir de su dificultad para refrendar los intereses de sus representados y así a sus élites internas; b) el imperativo de redefinir los alcances y los limites de las esferas del estado y la sociedad, a la luz de la emergencia de nuevos actores y movimientos sociales; la perdida de la eficacia de las tradicionales formulas de gestión económica y social de orden corporativo y clientelar, y el cuestionamiento publico del universo de los políticos por motivo de corrupción y nepotismo. (Cansino, 2010b: 152)
  2. El resurgimiento de la sociedad civil ha sido producto de dos procesos históricos de la segunda mitad del siglo XX: A) La crisis del estado benefactor europeo en los setenta, y su sustitución por los experimentos institucionales neocorporativos o neoliberales; B) la caída de los regímenes comunistas, la ex URSS y en Europa del Este, a fines de los ochenta.

Las interrogantes que se desprenden de ello son: ¿Cuáles son los límites y alcances de las esferas del estado y de la sociedad civil y cuáles deben ser las relaciones institucionales entre ambos? ¿De cuanta autonomía deben gozar los integrantes de la sociedad?, ¿qué papel juega el mercado en la relación sociedad-Estado? No existe respuesta unánime a las anteriores preguntas, al contrario, existen distintas lecturas sobre el alcance del concepto de sociedad civil.

  1. La liberal que antepone criterios de igualdad de sus integrantes frente al Estado,
  2. y la social liberal, que antepone criterios de igualdad como principal valor de la sociedad.

El Estado y la sociedad, en este esquema, están separados, pero implicados en una serie de intercambios que se suscitan, porque el Estado es a la vez un aparato coercitivo que garantiza la paz y un proveedor de servicios para la sociedad. El Estado demanda el consentimiento hacia su autoridad. Para Pérez Díaz, a partir de los años cincuenta aumento el papel del Estado como proveedor de servicios, por lo que ocupo un papel más destacado en la vida económica y social de los países occidentales. Así se constituye el Estado de bienestar. Modelo que se extiende al resto del mundo en particular a América Latina. Al periodo de equilibrio que logro este modelo, siguió uno de grandes turbulencias, caracterizado por la aparición de nuevos movimientos sociales, una grave crisis económica y una gran incertidumbre política, más o menos por los años sesenta y setentas. A partir de aquí tuvieron como resultado dos tipos de experimentos sociales, el neocorporativismo, que parecía acomodarse a las tradiciones socialdemócratas y las conservadoras; y, el experimento de la privatización y expansión de los mercados abiertos, asociado a una filosofía política neoliberal (Pérez: 119, en Cansino, 2010b).

La sociedad civil tiene dos opuestos, uno aprendido después de la segregación de la URSS: las comunidades segmentarias, y la centralización. Para Gellner, existe una tercera opción, que incluye al comunalismosofocante, así como al autoritarismo centralizado y esta es: la sociedad democrática (Cansino, 2010b: 158)

Sin una sociedad civil independiente, el principio de autonomía democrática no puede realizarse; pero sin un estado democrático comprometido con las profundas medidas redistributivas, es poco probable que la democratización de la sociedad civil, arribe a buen puerto.

César Cansino concluye sobre la sociedad civil:

  1. La sociedad civil se diferencia del Estado. Diferencia entre las instituciones independientes y autónomas de la sociedad civil y las instituciones estatales.
  2. Las relaciones entre la sociedad civil y Estado no pueden ser ocultas ni discrecionales, si no que deben estar sujetas a normas e instituciones visibles universales y sometidas al juicio.
  3. La democratización comprende tanto la de las instituciones del Estado como las de la sociedad civil, no debe excluir a ninguna de las partes.
  4. El Estado debe respetar la libertad de la sociedad civil pero no a costa de su igualdad.
  5. Es una falsa disyuntiva un Estado mínimo frente a una sociedad civil grande o viceversa. Un Estado comprometido con valores como la igualdad social, es resultado de una sociedad civil fuerte y comprometida con la igualdad social.
  6. El mercado no puede quedar desregulado, sino que debe sujetarse a los controles institucionales y normativos del Estado y el contrapeso de las organizaciones de la sociedad civil. La disyuntiva Estado o mercado, es falsa. El asunto es ¿cuánto Estado y cuanto mercado se necesita para garantizar la mayor libertad e igualdad posibles para los integrantes de la sociedad civil? (Cansino, 2010b: 164-165).

Los estudios de la democracia, el poder, el Estado, el proceso político, como categorías consustanciales de la política comparada, adolecen de una precisión teórica y sostienen un sesgo sostenido hacia priorizar el análisis institucional, al sistema político, dejando de lado el análisis desde la perspectiva del ciudadano del espacio público, en la vida cotidianade este, se ventilan los debates de lo social, las instituciones, los deseos de libertad y bienestar, se discute la política y el fracaso de la perspectiva del desarrollo material, espiritual y humano en general, la corrupción y otras calamidades del mundo actual como la inseguridad, la violencia, y la depredación del buropolítico estatal que desarrolla una lógica depredadora distante de interés ciudadano.

Por estas razones, ¿se deben “medir las democracias” realmente existentes, la disfuncionalidad institucional, los abusos del poder?, o se trata por el contrario, de repensar la política desde la sociedad civil emergente, los nuevos movimientos sociales, desde la vida cotidiana e imaginar la posibilidad de una nueva democracia y una nueva ciudadanía, como procesos inacabados, in constructo at infinitum, en construcción permanente. Así visto, la obra de César Cansino si bien se puede apreciar como “provocadora” nos invita a reflexionar con detenimiento los problemas de las ciencias sociales de hoy, a partir de una metacrítica superadora.

CAPÍTULO II

DICTADURAS, GUERRA CIVIL Y TRANSICIÓN A LA DEMOCRACIA

EN NICARAGUA Y EL SALVADOR

Introducción metodológica, temas transversales: Género, religión, derechos humanos y violencia, mismos que atraviesan la gran complejidad de procesos sociopolíticos de ambos países, que en este caso nos permite entender la multiplicidad de factores que influyen en la condición de conflictividad y polarización política existe en las últimas décadas.

La transversalidad en la perspectiva de este estudio se lo dan los temas que atraviesan el análisis politológico, es decir, que están presentes en coyunturas políticas, construcciones históricas, la cultura sociopolítica, y que permite la comprensión horizontal de los fenómenos políticos, tales como el poder, el Estado, las instituciones y la democracia. Así, los derechos humanos, que es un tema del comportamiento de las instituciones del Estado en la preservación de las libertades y derechos de los ciudadanos, mujeres, niños, ancianos y grupos “vulnerables” en la sociedad de hoy, han ido avanzando en profundidad y amplitud, los derechos sociales (desarrollo humano) y los derechos de la naturaleza (derechos ambientales) de los pueblos, comunidades e individuos, etcétera. La religión, aunque es una institución, también lo es como práctica y derecho de los ciudadanos, a tener o no el derecho del ejercicio de algún culto o de participar de alguna institución religiosa. La violencia, que es parte de la cultura, de las instituciones del Estado, y de las prácticas de poder, se ejerce, en tanto función del Estado del monopolio de este para preservar las instituciones y los derechos de la población a la preservación de sus propiedades, el respeto y vigencia de la ley. (Bazúa y Valenti, 2003, “El Estado es pentamonopolista”)

Esta pretensión metodológica se realiza con la finalidad de dar cuenta de la complejidad de la realidad político-social en el análisis realizado en el estudio comparativo de dos sociedades de la región de Centroamérica de 1990 a 2010, tanto en términos estructurales (económico-políticos), que anclan o determinan el tipo de instituciones y definen la evolución de su democracia en un doble proceso de transición: de la dictadura a la democracia y de la guerra revolucionaria (guerra civil) a los Acuerdos de Paz en las postrimerías del siglo XX (1990-1992).

También es necesario mencionar que, metodológicamente es necesario realizar una comparación regionalizada, no tanto por ser el origen de estas naciones producto de la constitución y posterior disolución de la capitanía de Guatemala del periodo colonial, y posteriormente de las naciones independientes centroamericanas en la perspectiva de la lucha de Morazán, héroe de la Independencia de Honduras y de la lucha de Bolívar por la integración latinoamericana, o por otra parte, de los intentos integradores comerciales como el CONDECA y el Mercomún de los sesentas, auspiciado por el gobierno de Estados Unidos, o el ALCA, de reciente edición, sino por el comportamiento multiciudadano de sus pobladores que migran y realizan sus prácticas económico sociales de manera pluriciudadana como sucede con los migrantes salvadoreños que deciden ser ciudadanos plurinacionales, en tanto sus intereses así lo determinan, y así ha sucedido históricamente.

  1. La República de Nicaragua

Antecedentes.

La República de Nicaragua se funda a partir de la desarticulación de la Federación Centroamericana, producto del proceso de Independencia de las antiguas provincias de la Capitanía Española de Guatemala (1810-1822): Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica.

Las constantes guerras civiles, golpes de Estado y revueltas, como parte de la disputa de las élites conservadoras de Granada y las liberales de León, llevó a esta demarcación a una inestabilidad permanente, hasta los acuerdos pacificadores entre Conservadores y Liberales para co-gobernar la república. Treinta años de regímenes conservadores y quince de la dictadura liberal de Zelaya, hasta 1909 en que es derrocado por una rebelión, auspiciada por el gobierno de los Estados Unidos. (Kinloch, 2008)

La regionalización se realiza entre poblaciones del Pacífico, las planicies del Centro, y las lejanas tierras, poco pobladas de la Costa del Caribe o Costa Atlántica, donde predominan los restos de la antigua Reservación de La Mosquitia, donde predominan los grupos étnicos creoles, ramas, sumos y miskitos, bajo la tutela original de los ingleses (Protectorado) y al mismo tiempo de los misioneros moravos (iglesia protestante alemana), asentados en el Puerto Bluefields (Costa este, ubicada al norte del río San Juan), siendo una región autonómica reconocida por los europeos desde el siglo XIX.

La disputa por el proyecto de canalización interoceánica, pensado construirlo desde el río San Juan, Lago de Nicaragua y San Juan del Sur (Lámina XV En Kinloch, 2008: 152), se da entre británicos y norteamericanos, que hizo de Nicaragua un botín permanente entre europeos y la cada vez más fuerte federación de Norteamérica, cuestión que tuvo como consecuencia el que nunca se llevara a cabo, y si el de Panamá posteriormente.

2.1.1 Los Somoza.

Anastasio Somoza García, nace en 1896, en la finca El Porvenir, propiedad de sus padres (Anastasio y Julia), cafetaleros del poblado de San Marcos. En 1914, es enviado a Philadelphia, en los Estados Unidos a estudiar contabilidad, después de preñar a su sirvienta, aprendiendo inglés con los taxistas y fulleros de los garitos de la ciudad.

Se casa en 1918 con Salvadora Debayle, en 1922 nace su primer hijo Luis (El Bueno), y en 1926, nace Anastasio “Tachito” (El Malo), su último hijo.

La invasión Norteamericana de 1909-1926.

El creciente gobierno imperial norteamericano hace esfuerzos por derrocar a su obstáculo el general Santos Zelaya, gobernante liberal-nacionalista que prefería impulsar el desarrollo de Nicaragua mediante la construcción del canal interoceánico y la “reconstrucción de la federación centroamericana”, cuestión que hizo que los norteamericanos apoyasen una sublevación conservadora, imponiendo a gobernantes proclives a su política neocolonialista. Estados Unidos, después de arrebatar a los españoles las islas de Puerto Rico, Guam y las Filipinas, se lanzan a posicionarse geopolíticamente en Centroamérica y El Caribe. “A partir de 1902, empezó a dar pasos firmes para convertir a la región del Caribe y Centroamérica en una esfera de influencia bajo su dominio exclusivo” (Kinloch, 2008: 211)

Las intervenciones militares norteamericanas en la región de Centroamérica y El Caribe, se hicieron frecuentes desde finales del siglo XIX hasta los años treinta del XX (Ver lámina XVI. En Kinloch, 2008: 222)

En 1925, los marines de los EU, abandonan Nicaragua, después de firmar la paz los dos partidos contendientes (Liberales y Conservadores), en conflicto desde 1854. Se realizan elecciones y el tío de Somoza, Juan Bautista Sacaza, es electo vicepresidente, y Somoza es nombrado Jefe Político de León. En 1927 se firma la paz entre Liberales y Conservadores en El Espino Negro. El general Moncada, jefe de las fuerzas liberales, firma el armisticio y depone las armas, bajo la promesa de ser electo presidente de Nicaragua; el general liberal Augusto Sandino, no acepta los términos y empieza en Las Segovias, la guerra de resistencia.

En 1927, Sandino, consecuente liberal y antiimperialista aguerrido, el 23 de mayo desde Yalí, Jinotega, manifiesta su total rechazo al “Pacto del Espino Negro”, aceptado por el general Sacaza, organizando a los campesinos desde Las Segovias, para realizar la resistencia y expulsar a los marines norteamericanos de Nicaragua.

En 1928, Anastasio Somoza es nombrado Secretario Privado del general Moncada, mismo que ganó la presidencia, mientras se sigue la guerra de resistencia por parte del general Sandino. El presidente Moncada, destituye a su Secretario Somoza por cuestiones de corrupción, al tomar dólares dados por la administración norteamericana para las indemnizaciones de campesinos afectados por la guerra de intervención. (Kinloch, 2008)

Su tío político Juan Bautista Sacaza es electo presidente en elecciones libres y vigiladas por los norteamericanos (1933-1937). Los marines salen, y Somoza es nombrado director general de la recién creada Guardia Nacional.

Sandino, en 1934 firma la paz con Sacaza, al regreso de una entrevista con el presidente, bajando del Lago Tiscapa, es traicionado, y tomado preso por generales de la Guardia y es asesinado, dirigiendo el pelotón de ajusticiamiento Melisandro Maravilla (brazo derecho de Somoza), acabando de esa manera con la resistencia de los líderes sandinistas.

Posteriormente Somoza da un golpe de Estado en 1936, su ambición de poder lo hace derrocar al presidente Sacaza: “Subleva a las tropas acantonadas en León, derriba a su tío, que se embarca en el puerto de Corinto, portando la banda presidencial, saliendo con rumbo de México. En 1937 Somoza es electo presidente constitucional por un periodo de cuatro años. Instala una Asamblea Nacional y se hace presidente vitalicio, se le extiende un periodo hasta 1947, y se mantiene en el poder sin necesidad de elecciones. (Ramírez, 1998)

El dictador Anastasio Somoza García instala un régimen de terror, con gran admiración por los fascistas alemanes e italianos, reprimiendo toda acción política opositora y asesinando a los líderes sociales y políticos. Es herido y muerto en un atentado perpetrado en la Casa del Obrero de León por Rigoberto López Pérez, joven obrero y poeta, le asesta cuatro tiros con una pistola calibre 22 dejándolo gravemente herido, en septiembre de 1956, y muere en el Hospital Gorgas en la Zona del Canal de Panamá. (Ramírez, 1998: 178; Escalante, 2009 y Kinloch, 2008: 270)

Somoza García, representante de la oligarquía agro exportadora e industrial de su país, tenía preparada la sucesión, mediante decreto, para que su hijo Luis (presidente de la Asamblea Nacional) le sustituyera a su muerte. Se extiende la dictadura heredada a sus hijos Luis y Anastasio Somoza Debayle, más allá de los sesenta y setenta.

En la lucha por terminar con esta dinastía, se forma una fuerza política y militar opositora que es encabezada por Carlos Fonseca Amador y otros luchadores políticos, fundándose así el FSLN en 1961.

2.1.2 El Frente Sandinista de Liberación Nacional

La formación del FSLN se logra con el lanzamiento del Movimiento Nueva Nicaragua, MNN. La lista de su membrecía contenía nombres familiares de estudiantes y ex dirigentes estudiantiles tales como Carlos Fonseca Amador, Silvio Mayorga, Tomás Borge Martínez, Gordillo, Navarro y Julio Buitrago, pero también incluía a jóvenes de la clase obrera como José Benito Escobar, a un pequeño empresario llamado Julio Jerez Suárez y al activista campesino Germán Pomares. (Zimmermann, s/f)

Carlos Fonseca propuso agregarle la palabra Sandinista y llamar a la agrupación FSLN. Los primeros comunicados suscritos por el FSLN fueron hechos públicos en septiembre y octubre de 1963. La más temprana aparición impresa del nombre del FSLN es en noviembre de 1963, en una entrevista con Fonseca en la revista mexicana Siempre. El objetivo principal del FSLN de Fonseca es: “realizar una revolución que fuera de carácter genuinamente nicaragüense”, por lo cual, se pusieron a estudiar el proyecto original de Augusto Sandino en el Programa de Las Segovias., se distancian del Partido Comunista (PSN), por ser una organización estalinista (en el marco de la Distensión de la Guerra Fría, política implementada por el PCUS de la URSS y proyectada por la III Internacional a todos los partidos comunistas del mundo) y por ser incapaz de combatir a la dictadura consecuentemente. La liberación nacional, es en suma el principal perfil de la lucha sandinista desde su origen.

El movimiento estudiantil de la recién Universidad de Centroamérica, (UCA) creada por Somoza, de orientación jesuita, fue el afluente que aportó cuadros al recién creado FSLN, “El Frente Estudiantil Revolucionario (FER), una organización estudiantil legal aunque a menudo perseguida por el régimen, existió hasta 1979 exactamente y fue siempre una importante fuente de cuadros y medio de influencia del FSLN. Su primera victoria la alcanzó en 1963 con la elección de los miembros del FSLN Casimiro Sotelo, Julio Buitrago y David Tejada como directivos del gobierno estudiantil de la UCA (CEUCA) en Managua”. (Zimmermann, S/F)

En el Frente Sandinista originalmente se crearon dos tendencias políticas internas, la histórica dirigida por Carlos Fonseca, Tomás Borge y Bayardo Arce, que sostenían la concepción táctico-política basada en una concepción táctica político-militar, de la lucha de liberación nacional (vietnamita): la “Guerra Popular Prolongada”, tendencia política que se oponía a la concepción cubana; la tendencia “tercerista” , encabezada por Henry Ruiz “Modesto” y los jóvenes dirigentes Humberto y Daniel Ortega, y Manlio Tirado (mexicano de Sinaloa), de esta se desprenda una tendencia: la “tendencia proletaria”, que era representada por Jaime Weelock Román, René Núñez y Jorge Carrión (marxista-leninista) y por otros dirigentes, más jóvenes que sostenían la idea de conjuntar los frentes guerrilleros urbanos en las zonas industriales y en las zonas rurales en una alianza obrero-campesina, y que originalmente se le denominaba como tendencia “insurreccional”, de la cual se separan posteriormente; Estas tendencias se unifican en una reunión celebrada en la Habana Cuba, concitada por el comandante Fidel Castro, previo a la insurrección de 1979 que los lleva a tomar el poder por la vía armada.

Al preparar la ofensiva final, se suman otros grupos de sandinistas que participan en la toma del poder y la instauración de una Junta de Gobierno, y que rompen posteriormente con los terceristas que se apropian del aparato partidario y del gobierno. Edén Pastora (Comandante Cero, que se pasa a la contra antisandinista en 1981) y Sergio Ramírez, entre otros, que son proclives a la alianza con “sectores progresistas de la burguesía”. Estas tendencias se mantienen hasta la derrota de 1990 y el Primer Congreso de 1991-1994, en que pasan a ser una fuerza opositora al grupo sandinista de Ortega, formando un nuevo partido, el MRS, que desde la Sociedad Civil, las ONG’s y en alianza con otras fuerzas liberal democráticas siguen en la lucha política por el desarrollo democrático.

2.1.2.1 La influencia de las ideologías en Centroamérica, terremoto y la insurrección

El Marxismo y la Teología de la liberación, ideologías que generaron múltiples luchas sociales, influenciaron organizaciones político-militares como el Frente Sandinista (FSLN), y partidos como el Partido Socialista y el Partido Comunista, organizaciones sociales como la Confederación de Trabajadores Independientes, el Comité de Acción y Unidad Sindical, la Central de Trabajadores de Nicaragua, la Confederación de Unificación Sindical, y la Confederación de Maestros Democráticos de Nicaragua, todas de orientación marxista que reivindicaban los derechos de los trabajadores y la lucha por el socialismo, estas fueron de vital importancia en la lucha social durante el último periodo de la dinastía somocista, y el proceso de la derrota de la dictadura en las acciones militares del FSLN de 1974 y la insurrección de 1979.

La iglesia católica y la morava de la Costa Atlántica, también jugaron un papel importante en el proceso de derrota de la dictadura. La “opción preferencial por los pobres”, proclamada por el Concilio Vaticano II, y la II Conferencia Episcopal Latinoamericana de Medellín, Colombia en 1968, instaron a los cristianos a transformar las “estructuras del pecado” que oprimían a las mayorías pobres del subcontinente. (Kinloch, 2008: 292)

De igual manera surgen una serie de movimientos sociales de la Costa Atlántica auspiciados por los representantes de la iglesia morava y las etnias: creol, miskita y sumos, constituyéndose las organizaciones moravas CASIM, ALPROMISU, SUKAMALA, etc., mismas que influenciados por la ideología y política del movimiento de Martin Luther King, y la “recuperación de la identidad étnica afrocaribeña”. (Kinloch, 2008: 294)

Otro evento que sumó desafectos contra la dictadura: El terremoto del 23 de septiembre de 1972, mismo que devastó Managua con más de 10 mil muertos y cincuenta mil heridos y un sin fin de daños materiales, sobre todo en vivienda, además de la corrupción del gobierno de Somoza en el manejo de la ayuda humanitaria, generó un gran descontento en la población que debilita el poder de Somoza.

2.1.2.2 La insurrección de 1974 y la de 1979. La toma del poder.

En una apretada síntesis, Salvador Martí y David Close (2009), hace un recuento histórico del “sandinismo” desde 1927-1933 en que es asesinado a traición el general Sandino; hasta las gestas de la fundación del FSLN en 1961 por Carlos Fonseca, Germán Pomares y Tomás Borge, fundando una organización guerrillera, nacionalista y antiimperialista. “Siguiendo la estela del M-26, los sandinistas adoptaron la teoría “foquista” preconizada por el Che Guevara…”, aunque modificada por la concepción de la “doctrina de Mao de la Guerra Popular, mismo que tuvo un insospechado éxito en Cuba en 1959”. (Martí y Close, 2009)

Los sandinistas lucharon desde 1961 hasta 1979 contra la dictadura de la dinastía Somoza, a pesar de múltiples derrotas militares como la del rio Coco, Bocay y Pancasán, la dictadura salió incólume, supo manejar los resortes de la política interna y la eficacia de la represión y combate a la guerrilla del FSLN. Es hasta 1974 que el FSLN cambió su suerte, en que modificó sus escenarios de guerra, de los frentes rurales a las zonas urbanas y dio los golpes espectaculares que resonaron a nivel internacional. “El inesperado coup de teatre con el secuestro de la casa de un primo del dictador (Chema Castillo) que celebraba la fiesta de Navidad, tomando como rehenes a un puñado de prohombres del régimen, incluido el embajador de los Estados Unidos, el FSLN pudo negociar directamente con el dictador, obteniendo una gran suma de dinero y sin sufrir baja alguna” (Martí y Close, 2009: 14-15) Un total éxito militar, político y financiero.

En 1975, el FSLN se divide en tres facciones, autocalificadas como “tendencias”: La GPP, la Tendencia Proletaria (TP), y los “Terceristas”. Cuya diferencia era táctica y estratégica en términos de cómo realizar la guerra y lograr la toma del poder armado. Ver cuadro 1, pág. 16 En Martí y Close (2009). Detalles de esta coyuntura de las tendencias internas del FSLN, se encuentran en un extenso texto de Carlos Fonseca Terán (2005: 127-140, Borge, La paciente impaciencia; Omar Cabezas, La selva es algo más que una enorme estepa verde), que desde adentro, observa esta división y concepciones de táctica de guerra revolucionaria que divide al FSLN antes de la toma del poder.

Según los autores Martí y Close, las tendencias unificadas en la reunión de la Habana, mencionada anteriormente, se organizaron para formar una Dirección Nacional única integrada por nueve dirigentes, tres por cada tendencia, y al parecer el presidente de Cuba, Fidel Castro interviene en el acuerdo para integrar esta dirección colectiva y unificada para la toma del poder. (Martí y Close, 2009: 15) Esta nueva dirección unificada se crea justamente antes de su regreso a Nicaragua, y se convirtió “en la máxima autoridad de la revolución…”, mismas que a pesar de mantenerse durante casi un lustro clandestinas o exiliados, se mantuvieron muy activas.

En este contexto se da la ofensiva y el golpe militar guerrillero del FSLN, del 27 de diciembre de 1974, liderado por Eduardo Contreras (Comandante Cero), se toma por asalto la mansión de un prominente ministro somocista, donde se ofrecía una fiesta al embajador norteamericano, ante lo que el dictador es obligado a cumplir las demandas del FSLN: rescate elevado, liberación de presos políticos, proclama en radio del Frente llamando a la insurrección armada, etc., iniciándose una etapa superior en la estrategia para la guerra y la toma del poder político. En reacción la dictadura endurece la represión, decretando el estado de sitio y aumenta la represión en la mayoría de las provincias del país, tratando de desarticular las redes de apoyo campesino al FSLN.

El asesinato del periodista Pedro Joaquín Chamorro (opositor demócrata y conservador) en enero de 1978, y la elección de Jimmy Carter, presidente demócrata, cambia la suerte del dictador y empieza su debacle. Con el asesinato del periodista Chamorro, emergió una ola de indignación entre la población, dándose un alzamiento popular espontáneo, sirviendo de ensayo a la posterior insurrección de 1979 que lleva a los sandinistas al poder.

Así, en agosto de 1978, un comando del FSLN secuestró al Congreso Nacional en plena sesión, dándose una proyección internacional, y le permitió liberar sus prisioneros, obtener fondos para la causa, leer un Manifiesto en la radio y transporte seguro para salir de Nicaragua A partir de aquí se inicia la ofensiva de septiembre de 1978, y se foguean los cuadros militares jóvenes que integran los diferentes frentes internos y el sur y oriental.

En enero 22 del año 1979, dirigentes de partidos y empresarios llaman a una huelga general y cierran más del 85% de negocios, fuerzas militares del FSLN atacan ciudades importantes y cuarteles como los de Granada y Rivas, desde Costa Rica entran al país e instauran un “gobierno provisional” encabezado por sus principales dirigentes y representantes de los empresarios opositores.

Fue en junio de 1979 cuando el FSLN declaró la ofensiva final, que dio fin a la dictadura de Somoza el 19 de julio Somoza renuncia a la presidencia y sale a Miami, dejando a un sucesor, mismo que deja el poder al FSLN, y su Junta de Gobierno, con participación de empresarios como Violeta Barrios viuda de Chamorro y Alfonso Rovelo. Jimmy Carter, gobernante Norteamericano, presiona al dictador para que el sucesor entregue el poder a los insurrectos. La Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional toma el poder desde la ciudad de León y el comandante Tomás Borge les toma la protesta a nombre de la comandancia del FSLN.

El pueblo y sus organizaciones se insurreccionan, los empresarios junto con los sindicatos pactan la lucha conjunta, los sandinistas avanzan por diferentes frentes, copan las principales ciudades aledañas a Managua y Somoza es derrocado.

2.1.3 La revolución se hace gobierno

El 17 de julio de 1979, Somoza Debayle parte hacia Miami. “…bajo la presión de los gobiernos demócratas latinoamericanos, por el gobierno de México y la administración Norteamericana de Jimmy Carter, Somoza se vio obligado a renunciar…”, dejando a un país totalmente arrasado con decenas de miles de muertos y cerca de 40 mil niños huérfanos, una población en la ruina, con amplios sectores en la pobreza extrema y una gran marginación.

La Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional entra a la Plaza de la República en Managua el 20 de julio de 1979.

Ante la radicalización de los sandinistas y la declaración de que la Revolución Popular Sandinista (RPS), es de tipo socialista, las fuerzas aliadas de empresarios conservadores encabezados por Violeta Chamorro del Grupo de los Doce, y Alfonso Robelo del MDN, salen del gobierno de Reconstrucción Nacional y se van al exilio a los Estados Unidos, a dirigir la guerra de la contra nicaragüense que desangra al pueblo y desgasta sus instituciones revolucionarias, causando durante once años más de cuarenta mil muertos, fundamentalmente del EPS, milicianos y brigadistas alfabetizadores (fundamentalmente de jóvenes que entregaron su vida por defender su revolución). El gobierno norteamericano al término de la administración Carter, y las administraciones de Ronald Reagan y George Bush, otorgaron cuantiosos recursos monetarios y tecnología militar (armas, pertrechos y aviación), cercanos al millón de dólares diarios. En 1985, la contra estaba prácticamente derrotada, pero la activación norteamericana mediante la operación Irán-Contras, reinicia la lucha mercenaria con asesores argentinos y militares guatemaltecos, con asesoría norteamericana, manteniendo a los grupos contras en territorio de Honduras, hasta 1990 en que se pactan elecciones libres. (Ver Operación Calipso. Escalante, 2008). Escalante, general cubano, responsable de construir la inteligencia del gobierno sandinista.

Sergio Ramírez, de manera magistral, hace el recuento de los errores cometidos por los gobernantes y milicias sandinistas, en sus excesos y arbitrariedades, fomentan el descontento de campesinos y clases medias, que al ser expropiados por ser ideológicamente “enemigos de la revolución”, son reprimidos, encarcelados y asesinados, generando todo un ambiente de descontento contra el gobierno sandinista. Las contradicciones ideológicas y sectarias que los enfrenta a los indígenas miskitos, que mantienen su tradición autonómica (Reserva de la Mosquitia) y religión morava, que es combatida por ser contraria a la idea del socialismo de la revolución sandinista. La reforma agraria forzada que expropia a medianos y pequeños propietarios, con la idea del colectivismo, alimenta las fuerzas de la contra y genera una gran oposición social y militar, además del “reclutamiento forzoso” del Servicio Militar Patriótico, sienta las bases de la derrota sandinista de 1990. (Ramírez, 1999)

2.1.3.1. Las reformas de la revolución

Las reformas de la RPS, han sido de gran impacto, a pesar del viraje y contrarreformas de los dieciséis años de gobiernos liberal-conservadores. La Reforma Agraria, La Nueva Constitución de 1987, La reforma electoral, la Autonomía de las regiones del Atlántico (RAAS y RAAN) que da los derechos autonómicos a los pueblos y comunidades de los grupos étnicos miskitos, sumos, rama, garifunas y creol (afro descendientes), autogobierno y disfrute de sus recursos naturales, así como la titulación y certificación territorial. El plan económico quinquenal, de la planificación, que se desecho por inoperante a los primeros años de su implementación, asumiendo un modelo de economía mixta.

El programa de la RPS.

De 1979 a 1984 se realiza la primera etapa de la Revolución Popular Sandinista (RPS), la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN), es copada por el FSLN, actuando rápidamente para hacerse del control del poder del Estado revolucionario, y de la mayor parte de los cargos clave de la administración, los puestos quedaron en manos de los sandinistas. El Consejo de Estado, una débil instancia legislativa no electa cambió su composición para otorgar una cómoda mayoría a los sandinistas, haciendo realidad el monopolio del poder del Estado por el FSLN (Cristian 1986. En Martí, 2008: 17)

2.1.3.2 El impacto de la Reforma Agraria sandinista
La Reforma agraria, fue una de las políticas revolucionarias más importantes implementadas por la Revolución Popular Sandinista que permitió desmantelar el poder de la dictadura somocista y revertir de alguna manera radical el poder de la oligarquía conservadora, representada por las agrupaciones coaligadas en la contra o la resistencia antisandinista que se aglutinaron en la UNO, partido triunfador en las elecciones de 1990, que sacaron al FSLN del poder durante dieciséis años.
En una entrevista realizada por FODEG, fundación dedicada a la promoción del desarrollo en Nicaragua, así como el IPADE, ONG donde Wheelock colabora en términos de la promoción del desarrollo democrático, el municipalismo y la democracia de los gobiernos locales.

Antes de la revolución sandinista, más de un 80% de la tierra era propiedad de terratenientes, el principal de los cuales era Anastasio Somoza y sus familiares. Durante los años ochenta, se logró beneficiar a más de 100 mil familias con 3.7 millones de manzanas (alrededor del 40% de un total de 8 millones de superficie en fincas que existía al inicio de la revolución), aumentando la producción campesina del 4% en 1978, al 44% en promedio de la totalidad de manzanas habilitadas por el Sistema Financiero Nacional, en 1989.

Según Jaime Wheelock Román, quien fue el Ministro de Reforma Agraria y Desarrollo Agropecuario, de 1979 a 1990, la Reforma Agraria era una necesidad histórica y fue uno de los programas eje de la revolución sandinista, con varios objetivos:

Transformar la tenencia de la tierra y democratizar la propiedad agraria, trasladando la mitad de las tierras en fincas del país a favor de 120 mil familias campesinas.

Reorganizar la correlación social y económica del campo, liquidando el latifundismo a favor de una nueva economía agraria constituida por productores grandes, medianos y pequeños eficientes, un fuerte sector asociativo y un área de propiedad estatal con administración descentraliza y compartida con los trabajadores.

También la Reforma Agraria era condición para el desarrollo económico del país a través de modernización agrícola, industrialización de los recursos naturales, impulso de polos de desarrollo asociativos y campesinos. Finalmente era también reivindicación social que llevó al campo, vivienda, educación, capacitación, salud, incorporación de la mujer y desarrollo y protección infantil.

Bajo un entorno complejo, la situación actual es muy compleja y complicada de desenmarañar, en razón de que la segunda administración de Daniel Ortega, implementa una serie de políticas populista-electoral que mediante el "bono productivo, subsidia, de manera asistencialista el desarrollo de sectores pobres, con intenciones de mantenerse en el poder para un segundo periodo a partir de la jornada reelectiva de noviembre de 2011.

Han pasado 20 años desde la implementación de la Reforma Agraria y hasta el día de hoy, los campesinos beneficiados han perdido 560 mil manzanas de las 3 millones que habían recibido, los títulos entregados no son validados como depósito de garantía de la propiedad (dos terceras partes de las tierras en manos de las Cooperativas no tienen documentos legales, según la Asociación de Trabajadores del Campo de Nicaragua) y tampoco existe un registro de los beneficiarios, lo cual ha generado reclamos constantes de propiedades por diferentes grupos.

2.1.3.3. La derrota del sandinismo, elecciones de 1990: La transición democrática

El mayor logro de la revolución sandinista, fue la democracia, expresión hecha por el doctor Sergio Ramírez, miembro de la Junta de Gobierno, vicepresidente en 1984, y disidente del FSLN y fundador junto con otros ex sandinistas del Movimiento de Renovación Sandinista (partido opositor de izquierda), es desde luego, después de los Acuerdos de Paz, promovidos por El Grupo de Contadora, y el encuentro de Esquipulas I y II, la nueva estructura política del Estado nicaragüense, que construyó las instituciones democráticas que hoy la rigen: Constitución, elecciones libres y competidas, pluralidad política y libertades como la de libre organización, de prensa, de expresión; asamblea nacional plural y el Consejo Supremo de Justicia y la Suprema Corte de Justicia con relativa autonomía y equilibrio de poderes, etcétera.

La Revolución Sandinista triunfante de 1979, se hizo gobierno de 1979 a 1984, y 1990 en que, ante la presión de las tendencias socialdemócratas como el presidente de España (Zapatero, del PSOE) y el de Costa Rica, Arias (amigo del gobierno sandinista y del FSLN), exigían elecciones libres y democráticas, realizándose estas en medio de la cruenta “guerra civil” entre el EPS, una gran cantidad de jóvenes milicianos y voluntarios, y las fuerzas de la “Contra”, apoyadas por el gobierno de Washington, que financió esta guerra con cuantiosos recursos y entrenamiento militar y armas a las fuerzas opositoras, que junto con mercenarios, tuvieron como consecuencia cerca de cuarenta mil muertes en ambos bandos. (Ver: Operación Calipso, Escalante 2008) Además de la devastación de la economía de esta nación centroamericana, que cesó, gracias a la intervención de países que integraron el “Grupo de Contadora” en 1983 (México, Panamá, Colombia, Venezuela) y el “Grupo de Apoyo a Contadora” (Brasil, Argentina, Uruguay y Perú), culminando con los Acuerdos de Esquipulas I y II en Guatemala, firmados por los presidentes de Nicaragua, Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica y Panamá.

Los Acuerdos de Paz, firmados entre el gobierno sandinista encabezado por el comandante Daniel Ortega y los representantes de la Contra, encabezada por Violeta Barrios viuda de Chamorro, dieron como consecuencia la realización de elecciones libres, vigiladas por la ONU y demás observadores internacionales. Habrían de celebrarse el 26 de febrero de 1990.

Desde 1984, la disputa política entre el gobierno sandinista y sus aliados internacionales, la Internacional Socialista, y la Socialdemocracia, alineados siempre con el gobierno norteamericano, y su pretensión de imponer gobiernos proclives a su política y no alineados al Bloque Socialista encabezado por la URSS, y su aliado latinoamericano, el gobierno socialista de Cuba. Felipe González, decía en una charla en visita a Panamá, que: “En una sociedad militarizada no podrían tener cabida elecciones verdaderamente libres” a lo que el presidente Torrijos contestó: Pendejos serían si entregan por papeletas lo que les costó ganarse por las armas…” (Ramírez, 1999: 139 y 140)

Felipe González, ya en el gobierno, tuvo que ir cediendo a la idea de que “no era justo reclamar el funcionamiento normal de la democracia en medio de la guerra, y que el sistema parlamentario europeo no podía imponerse como modelo en Nicaragua”. La guerra civil intervencionista, no tan solo trajo gran cantidad de muertes, desplazados e inválidos, alentada desde fuera por USA, polarizó a la sociedad nicaragüense entre “ricos vendepatria” y “pobres sandinistas”, al país “lo desgarró de arriba abajo, como un cuchillo metido en su entraña misma, cortando a todas las clases sociales y dividiéndolas. Y la guerra también descalabró, la posibilidad transformadora de la revolución” (Ramírez, 1999: 140). La guerra revolucionaria centroamericana, se enmarcaba en el “nuevo apogeo de la Guerra Fría” que estaba por llegar a su fin, y el gobierno del guerrerista Reagan, estaba dispuesto a evitar “ese tumor infeccioso en su propio organismo”. La guerra era total, y era a muerte. “To cryuncle, según la frase de Reagan”. (Ramírez, 1999)

El conflicto amenazaba con extenderse y afectar a toda la región de Centroamérica, es así como se constituyen las fuerzas coaligadas de países para atender este conflicto regional, y se forma el Grupo de Contadora, encabezado por México, (presidente Miguel de la Madrid) y los presidentes de Venezuela, Panamá y Colombia). La guerra civil, había llegado a un nivel de empantanamiento, “ni ellos podían derrotarnos, ni nosotros podíamos ganar la guerra”, la sociedad estaba totalmente exhausta del conflicto, nadie quería ya alimentar las fuerzas de la Contra y del EPS y la milicia, las madres nicaragüenses ya no querían dar a sus hijos al sacrificio, la sociedad estaba totalmente quebrada tanto económica, social y moralmente, esto fue el factor fundamental de la derrota sandinista en las elecciones de 1990. “El Servicio Militar Patriótico (SMP) llegó a convertirse en el elemento más traumático de ese decenio y determinó, al final, la derrota electoral del FSLN…” (Ramírez, 1999: 269) En diciembre de 1987, se realizan las primeras negociaciones con el Directorio de la contra en República Dominicana, posteriormente en Costa Rica y Guatemala, siempre con la intermediación del cardenal Obando y Bravo. Las negociaciones no eran fáciles, puesto que a pesar de la gran influencia de la CIA norteamericana sobre el directorio, existían grandes pleitos entre sus fuerzas y, en el campo de lo militar tampoco tenían influencia real sobre sus fuerzas militares en el terreno. El Directorio estaba asentado en Miami.

En el conflicto, se impone la lógica militar, para posicionarse en las negociaciones de paz, y se agudiza en 1988. “El EPS ejecutó una operación masiva bautizada ‘Danto 88’ dirigida a destruir el Cuartel General de la contra, en territorio de Honduras, mientras por su parte, ante esto Managua convoca a la ONU para tratar el asunto en su seno. Ante esta acción sandinista, el gobierno norteamericano movilizó a la 82 División Aerotransportada, ante esto se procede a convocar por parte del gobierno de Managua, al Consejo de Seguridad de la ONU, es así que se abre la negociación con el Directorio de la contra en Sapoá, Costa Rica, teniendo como testigos al cardenal Obando y al secretario general de la OEA, Joao Baena Soares.

Los acuerdos de Esquipulas, Guatemala, el fin de la era Reagan, y el fin del apoyo económico Soviético, aseguraban que las elecciones de 1990 “venían a ser, de nuevo, la pieza clave para apresurar el fin negociado de la guerra. Aunque estuviéramos dispuestos a concesiones cada vez más profundas en el terreno político, la paz significaba para nosotros el desarme de la contra y el cese de hostilidades de parte de Estados Unidos” (Ramírez, 1999: 272)

En esta lógica pacificadora, se acuerdan las garantías para la participación de las fuerzas políticas opositoras en las elecciones (que posteriormente formarían la UNO). “El 3 de agosto de 1989, en una reunión hasta el amanecer con los dirigentes de todos los partidos de oposición celebrada en el Centro de Convenciones Olof Palme”, ellos recibían las garantías de su participación política libre y “nosotros su respaldo unánime del desarme de su contra. Ortega se presenta con el acuerdo a una reunión de presidentes centroamericanos en Tela, Honduras, y ahí se acuerda la desarticulación de la contra con la vigilancia de la OEA, acción recibida con poca simpatía por la administración Bush.

En 1990, en plena campaña se presenta la provocación de rodear la Embajada Norteamericana con tanques rusos, a razón de haber sido rodeada la propia en Panamá por tanques norteamericanos, situación que en plena campaña dio una alerta a los ciudadanos, y las encuestas bajaron las preferencias del FSLN en el electorado, ante la amenaza de un conflicto con los Estados Unidos, esto aunado a las tendencias estructurales y al desgaste alcanzado por la guerra, se da la derrota del Frente, y Daniel Ortega pierde frente a Violeta Barrios viuda de Chamorro, candidata de la UNO. La confianza de los candidatos sandinistas, y el no palpar el miedo en la sociedad de iniciar otra guerra o la posible invasión de los Estados Unidos y/o la reactivación de la contra interna, dio como resultado que se cristalizara la advertencia del presidente Fidel Castro de que era factible la derrota, que por estas circunstancias apuntadas arriba, se perdiera en la brega electoral el triunfo revolucionario. Así el sandinismo es expulsado del gobierno, dándose así toda una era de contrarreformas que llevaron a la sociedad nicaragüense a una serie de gobiernos conservadores que desmantelaron la reforma agraria y demás políticas sociales, iniciándose la era neoliberal en el país, que mantuvieron a su economía con un escaso desarrollo y una mayor pobreza. (Ver Anexo I)

2.1.4 El FSLN y la crisis interna, los “renovadores”, el MRS

Diversos acontecimientos narrados por el doctor Ramírez (1999), excesos de los milicianos y autoridades sandinistas, asesinatos, detenciones arbitrarias de supuestos “contras” que se oponían a las políticas colectivistas, expropiaciones revolucionarias en nombre de la revolución sandinista y el socialismo, hace que una gran masa de campesinos pequeños propietarios, comerciantes e industriales en pequeño, se pasasen a la oposición frente al régimen sandinista y combatieran al EPS. Los intentos de subordinación y desconocimiento de autoridades de las regiones miskitas y demás etnias de la Costa Atlántica que demandaban autonomía y reconocimiento de sus autoridades locales y comunales, el respeto de su iglesia morava, aunado a esto, a la derrota, se realiza un decreto que preserva las propiedades expropiadas a los somocistas (empresarios y finqueros) y se otorgan en propiedad a los funcionarios sandinistas, constituyendo el acto antiético más deplorable en la historia de la revolución sandinista conocida como “la piñata”, entre otras situaciones hizo que en las negociaciones con el nuevo gobierno triunfante de la UNO, fueran las concesiones a la burocracia del FSLN, dándose una gran corrupción y preservación de privilegios a funcionarios y líderes sandinistas, el argumento esgrimido fue que “era necesario resguardar los intereses materiales de los dirigentes y burocracia del Estado revolucionario, frente a la visible ofensiva del chamorrismo de derecha y preservar las conquistas de la revolución. (Ramírez, 1999)

Esta situación de privilegios, corrupción y desbandada a partir de la derrota es que el doctor Sergio Ramírez y sus seguidores rompe con la dirección del FSLN (Ier Congreso de 1991-1994), Humberto y Daniel Ortega, el comandante Tomás Borge y otros, que se prestaron y justificaron los desatinos del FSLN, también los satanizan y expulsan del FSLN.

Se sabe hoy día que Ortega, Borge y otros líderes sandinistas, incluida la familia de Rosario Murillo, son los nuevos ricos, empresarios de Managua y sus alrededores con propiedades agrocomerciales, empresas turísticas y asocio con los bancos, medios de comunicación en Nicaragua, son de su propiedad, pasando a ser parte de la nueva burguesía (sandinista) y de gran poder político en el poder a su regreso en el gobierno de Ortega de 2006 a 2011. (Entrevistas a ciudadanos, taxistas y empleados de hoteles del centro de Managua. Canal 15 de TV Cable de Managua).

El Movimiento Renovador Sandinista (1995) se conforma con la intención de promover la crítica del régimen sandinista, haciendo la autocrítica respectiva y promoviendo también una tendencia socialdemócrata que impulse la democracia, las libertades, la reforma institucional y un régimen político plural, democrático, participativo y ciudadano, la descentralización y democratización del Estado nacional, el fortalecimiento de las autoridades locales municipales, las regiones autonómicas, el combate a la pobreza, la promoción del desarrollo humano integral, la producción rural y la economía urbana con sustentabilidad y sostenibilidad.

Los alcances políticos del MRS han sido exiguos, han alcanzado pocos diputados (1 y 5). Sin embargo en las elecciones de 2011, su candidato Flavio Gadea (PLI-MRS), según encuesta hecha pública en julio de este año, ha subido en las preferencias hasta un 17% en la alianza con el Partido Liberal Independiente de centro derecha, cuya candidatura se ha mantenido en la contienda hacia el 22 de noviembre.

El FSLN y sus dirigentes, los enfrentan, los han satanizado acusándolos de traidores a la revolución y de ser de derecha, manteniendo una lucha feroz con una campaña permanente de desprestigio, sin embargo, el prestigio de la vicepresidencia de Sergio Ramírez (1984-1990), su consecuencia ética y rectitud intelectual, hace que la gente menor, ciudadanos, campesinos y ex combatientes del FSLN, trabajadores del Estado, le tengan respeto y reconocimiento.

En el texto de Fonseca (2005), se hace referencia al detalle de la segunda división del FSLN, denominado el cismaposelectoral de 1990.

Este cisma sandinista tuvo lugar a partir de 1990 en que a la derrota electoral, se realiza el Primer Congreso Nacional, mismo que en su edición de 1994 (se inicia en 1991 en sesión ordinaria) “donde se enfrentaron las dos posiciones respecto al tema del modelo social y derivados, se dividen en dos tendencias generales: principistas y pragmáticos, cuestión que pasaba al interior del debate en el partido (el modelo a seguir), la cuestión prioritaria a debatir. La opción principista, se da la denominación de Foro Discusión de la Izquierda Democrática sandinista, cuyo lanzamiento público de un documento denominado: Por la unidad revolucionaria del FSLN. Por otra parte, la opción pragmática, identificada con la socialdemocracia, el entendimiento con el gobierno, la condena de los métodos violentos de lucha, y el hacer del FSLN un partido de tipo “tradicional y electoral”, lanzan su postura mediante un documento público denominado: Por un sandinismo que vuelva a las mayorías, presentado en conferencia de prensa, que contó con el apoyo de un gran número relevante de líderes de la Dirección Nacional, intelectuales sandinistas y sectores de la sociedad. Mostrado en una gran cantidad de firmas que lo respaldaron. Es así que en 1994 que se da la gran división del sandinismo opositor. La IDS de Ortega, que es electo secretario general del FSLN, que junto a los llamados ortodoxos: Tomás Borge, René Núñez, y el legendario guerrillero Henry Ruíz (Modesto), que finalmente se afilia con los renovadores; Julio López Campos, fue el principal ideólogo y organizador de esta tendencia interna, personaje verticalista y principista, y Orlando Núñez, principal intelectual marxista que se incorpora a esta tendencia del FSLN, así como el polémico periodista William Grisby, crítico del sistema y de los líderes sandinistas en el gobierno que terminó en 1990, siendo estos últimos de tipo principistas democráticos.

El otro grupo de las Mayorías, denominados después como renovadores, era liderado por Sergio Ramírez, ex vicepresidente, Dora María Téllez, su principal ideóloga y organizadora, el destacado periodista Carlos Fernando Chamorro (director del diario sandinista Barricada), así como el poeta y sacerdote Ernesto Cardenal. (Fonseca, 2005: 476)

Otra de las temáticas discutidas en el I Congreso del FSLN, era la del “partido democrático”, la democracia interna, era tema que enfrentaba a los verticalistas (seguidores del centralismo democrático, principio predominante en las organizaciones comunistas y estalinistas. La IDS predomina en el congreso y los Mayoristas democráticos, salen del FSLN y forman otro partido, el Movimiento de Renovación Sandinista, quedándose con el FSLN la IDS de los Ortega y Borge, los principistas y verticalistas se mantienen en la Dirección Nacional y hegemonizan el partido, y satanizan y persiguen a los disidentes del MRS, acusándolos de traidores al sandinismo, derechistas y socialdemócratas. (Fonseca, 2005) el autor analiza otras confrontaciones internas en 1998 y 2000, donde se debate la reorganización y la consulta popular para decidir las candidaturas del FSLN.

El sectarismo, revanchismo y autoritarismo, sale a relucir en esta división de 1994 y la salida de una de las tendencias más democráticas y dialoguistas del FSLN.

Los ortodoxos, centralistas y verticalistas se quedan. Este es el FSLN, de la IDS de Ortega que llega al poder en 2006.

2.1.5 La derecha reinante: 1990-2006.

La política nicaragüense, desde el triunfo de la revolución ha tenido una lógica “bipolar”: los sandinistas y los antisandinistas. Creándose también en ambas fuerzas dos tendencias, una acomodaticia y otra maximalista, una que aceptaba trabajar con aquellos que sin ser de los propios, tenían coincidencias, lo que permitía a las fuerzas del nuevo gobierno de Violeta Barrios reconocer que el FSLN era una fuerza política significativa que no se podía intentar eliminar de un día para otro, y que cualquier intento de criminalizar su lucha, llevaría a una espiral de violencia e inestabilidad. Los sandinistas, al principio se negaron a realizar elecciones tal como lo hicieron público en 1982. Los presidentes demócratas, el español y el de Costa Rica, presionaron con la finalidad de legitimar al régimen sandinista, sin embargo, la guerra interna, no dio motivo para hacerlo. A pesar de ello, en 1984 se convocaron unos comicios. Se reforma la Ley de partidos de 1982 que era extremadamente excluyente. Sin embargo, se realizan las elecciones y se da pié a que cualquier partido participe en ellos. Se trataba de dar paso a las demandas de los “amigos del sandinismo”, los gobiernos socialdemócratas y abrir credenciales para que la administración norteamericana cesara la agresión a la revolución sandinista.

A fines de los ochenta, la economía del país estaba en ruinas, cada vez se destinaban más recursos financieros y humanos a la defensa de la revolución, la contra y más tarde la “resistencia”, se mantuvo bélicamente con los cuantiosos recursos financieros y pertrechos otorgados por la administración norteamericana, causando miles de bajas y daños a la infraestructura: carreteras, puentes, instalaciones eléctricas, etc.

Se dan los acuerdos de paz en 1990 y se realizan nuevas elecciones el 25 de febrero. Daniel Ortega y los sandinistas observan atónitos como la coalición que se presentó como fuerza opositora (UNO), obtenía el 54% del sufragio, ya advertido por el gobierno de Castro (Ramírez, 1999) sacándoles 13 puntos de ventaja. Los sandinistas reconocen la derrota, pasando a la historia éticamente como el gobierno revolucionario que “gobernaría desde abajo”. (Martí y Close, 2007: 19) Según este autor, la mayor contribución del FSLN a la historia democrática de Nicaragua: Primero, derrocar a una dictadura de linaje y cleptomanía que duró más de cuatro décadas. Segunda, grandes reformas sociales y económicas, tales como la Reforma agraria, y políticas en el ámbito de vivienda, salud, y la educación, que aunque no pervivieron a los regímenes posteriores de corte neoliberal, contribuyeron a una mayor equidad y justicia. La tercer, muy difícil de percibir, fue la percepción diferente de la política, el pueblo sabía que se podían elegir gobernantes de manera libre y mediante elecciones, sin necesidad de los violenciamáticos del FSLN, creían que los tiempos de la revolución habían quedado atrás y que sus pretensiones revolucionarias y transformadoras habían terminado, dando paso a un futuro posibilista donde el frente podía luchar por los intereses de los sectores más humildes (mayoristas) del país a través de cambios institucionales, que garantizaran la preservación de las conquistas del periodo revolucionario. Los maximalistas de ambas partes pensaban que era hora de la revancha y se trataba de extirpar a los sandinistas-marxistas de la patria de Rubén Darío. La política para los maximalistas, siempre es un “juego de suma cero”. En el FSLN, también esta tendencia predominó, y determinó la necesidad de mantener la estructura leninista jerarquizada y fortalecer la autoridad personalista del líder partidario, es decir Daniel Ortega. Así las dos facciones maximalistas salieron adelante en ambas fuerzas (izquierda y derecha verticalista y maximalistas antidemocráticas), compartiendo sus objetivos. Los maximalistas purgaron del FSLN a los pragmáticos liderados por Sergio Ramírez. Arnoldo Alemán hizo lo mismo con el PLC, sin embargo, en su trato con el FSLN, no fue igual, “Alemán encontró formas de colaboración con Ortega diseñando un pacto con la pretensión de monopolizar entre ambos el control del Estado nicaragüense. (Close y Deonandan, 2004 En Martí y Close 2007: 21) El dicho pacto lo padeció el sucesor Bolaños (2001-2006). Aunque los sandinistas perdieron tres batallas electorales, los sandinistas siguieron la lucha política y social, hasta volver al poder en 2006. Sin detallar en las tres administraciones de derecha neoliberal, las tres fueron diferentes, Violeta se dedicó a desmantelar las conquistas de la RPS, terminando con la reforma agraria, la economía colectivista, y la política social y paralizando la alfabetización, etc.

Arnoldo Alemán, aunque siguió las medidas neoliberales, tituló algunas propiedades, fue conocido por la corrupción galopante de sus funcionarios, que al reprivatizar, se hicieron de cuantiosos recursos que estaban destinados a programas de atención a la población en pobreza y marginalidad: ganado y propiedades se asignaron a sus funcionarios. Razón por la que Bolaños decide tomar medidas de aplicación de la ley y lo mete a la cárcel, que en realidad, fue una disputa política por el control de poder, realizándose una purga y división muy notoria dentro del partido de gobierno el PLC, divididos hasta estos días, lo que sembró las condiciones del regreso del sandinismo orteguista en 2006.

Alemán “representó el caudillo perfecto característico de la cultura política latinoamericana, en el marco de las instituciones democráticas. Hizo del PLC una máquina política personal, adaptando las reglas partidarias a su beneficio y conveniencia, y cuando lo necesitó, pactó con su oponente y enemigo Daniel Ortega”. Alemán se formó en el viejo partido somocista, el PLN. Fue encarcelado por los sandinistas cuando llegaron al poder debido a su alto activismo político. En 1996 Alemán venció cómodamente a Daniel con el apoyo de Miguel Obando y Bravo, arzobispo de Managua. Sin embargo Ortega insistió hasta su regreso en 2006. Hoy convive con sectores del ex PLC, los reconquista con políticas sociales y concesiones políticas, sobre todo ha reconquistado a la iglesia católica y ha incorporado a su proyecto político a su otrora opositor el obispo Mons. Obando y Bravo, estableciendo un gobierno “rosa”, color de su campaña, cristiano (incorpora a los evangélicos), en su gobierno cristiano, socialista y solidario, otorgando concesiones conservadoras que contravienen las demandas de sectores progresistas, en particular de las mujeres, en relación al aborto y restricciones a la maternidad voluntaria y la educación sexual. Da un giro a su perfil de centro conservador, en que basa su campaña hoy día.

2.1.6 El sandinismo y las regiones autonómicas de la Costa Atlántica: RAAS y RAAN

Desde el Siglo XIX se constituyeron los territorios coloniales como economía de enclave por parte del gobierno inglés en la Costa Atlántica o caribeña de Nicaragua, se organiza el territorio en gobierno civil con representación creole, nombrando un gobernador, se implementa la iglesia morava (Protestante) y se nombra un gobernador. Se crea el puerto y ciudad de Bluefielsen el Norte Este de la costa de Nicaragua.

Estos dos territorios constituyen casi la mitad del territorio de la nación nicaragüense, que es poco poblado, pero con cuantiosos recursos y se delimita al sur con el Río San Juan Norte, que ha sido motivo de disputa con su vecino Costa Rica hasta los días recientes, en virtud de que por ese paso se pensaba construir el canal interoceánico por parte de la Corona inglesa a fines del siglo XIX, y que por la intervención militar americana, el proyecto fue cancelado.

Es por esta razón que las etnias creol, miskita, rama, sumo y garifunas nunca se han considerado como parte de la nación nicaragüense, si no como territorios que fueron parte del protectorado ingles y ahora territorios autónomos, que son, gracias al Estatuto autonómico, parte del Estado nacional nicaragüense, resistiendo los embates de los gobiernos liberales desde el siglo XIX, hasta la dictadura de la dinastía Somoza, que tenían la intención de integrarlos y explotar sus recursos naturales. Razón misma que los enfrentó con los dirigentes de la revolución sandinista que pretendieron sojuzgarlos e integrarlos al proyecto de la Revolución colectivizadora y liberal nacionalista. Por esa razón el EPS y sus fuerzas milicianas fueron enfrentadas con la resistencia miskita, y que por consecuencia se integra a la insurgencia contra, frente al sandinismo que los intentó colectivizar en cooperativas, denominándolos “reaccionarios somocistas y enemigos de la revolución”. (Ramírez, 1999) excesos que les costó a los sandinistas el engrosamiento de las filas contras que mantuvieron la guerra civil hasta 1990.

Esta situación se mantiene hasta la reforma constitucional que le reconoce el estatuto de autonomía a esos territorios (1987), creándose así las regiones autonómicas RAAS y RAAN, cuyo origen fue la reserva o protectorado de la moskitia inglesa (Kinloch, 2010), el daño ya estaba hecho y los acuerdos de paz, donde participa una diputada costeña del FSLN y la representación de YATAMA, organización de la resistencia miskita, permitió la pacificación de las etnias indígenas y afroamericanas de estos territorios, pasando a constituirse una importante experiencia de gobiernos autonómicos con proyectos económicos, explotación de sus recursos naturales en beneficio de estas regiones, dentro de la nación nicaragüense de 1990 a estas fechas, que con altibajos se mantienen en gobiernos eficaces y en paz.

Recién se conforman en estos territorios los distritos electorales que les permitirán votar en la elección presidencial, diputados a la Asamblea Nacional y autoridades locales decididas por ellos mismos, pero que de esta manera se integran a la vida política nacional, y mantener sus gobiernos autonómicos sin conflicto alguno, con respeto y con apoyo del gobierno central para impulsar el desarrollo económico y social, normalizando sus relaciones gubernamentales con el poder central.

En 1987, se inicia el proceso legal y político que estatuye la autonomía de las regiones de la Costa Atlántica Norte y Sur (RAAS y RAAN), mediante decreto 28 que adiciona a la Constitución General de la República de Nicaragua, dicho Estatuto de autonomía, decretado el 2 de septiembre de 1987. Esto permite de alguna manera distensionar lo que Carlos Miranda (Romero, Cap. V, 2007: 186) denomina como el “logro mayor de la revolución sandinista y las regiones de la costa Caribe”.

Así se implementa en 1990 las primeras elecciones de autoridades de dichos territorios. A pesar de este avance y consolidación de la situación de autonomía, normalizando las elecciones, el sandinismo desde 1979, no pudo resolver las contradicciones en términos de la implementación de sus políticas públicas y la construcción del poder del Estado en las regiones y municipalidades locales, por otra parte, el relativo fracaso de las instituciones estatales (IRENA, ENABAS, INPESCA, CONDEMINA), que hicieron esfuerzos por organizar la producción y el comercio, así como la introducción de servicios a las regiones y municipalidades, el choque cultural entre las instituciones sandinistas y las culturas indígenas locales, que resistieron la avanzada del Estado revolucionario. A pesar de los esfuerzos de los programas de las políticas públicas por estructurar un proyecto de desarrollo regional, sin embargo, la situación socioeconómica actualmente es precaria y marginada del resto del país y con crecimiento de la pobreza de sus pobladores.

El resultado de este estancamiento del proceso global autonómico, la escasa explotación de sus recursos naturales y el poco desarrollo humano alcanzado a pesar de la consolidación político-administrativa. Las respuestas quizás puedan ser diversas, lo cierto es que a pesar de su estatuto de autonomía y consolidación autonómica, la inexperiencia político-administrativa de sus gobernantes y la marginación de los gobiernos durante las administraciones neoliberales de Violeta Barrios, Alemán y Calderón, los mantuvieron en un total olvido. Su aislamiento geoeconómico y la falta de relaciones comerciales con otros países y falta de integración comercial con las demás regiones y departamentos del Centro y Pacífico, los ha mantenido estancados y con una pobreza creciente. (Matern, 2003)

No está claro el rol de los niveles de gobierno en términos de atribuciones y coordinación gubernativa, aunado al casi nulo financiamiento de sus procesos de desarrollo. Desde el periodo colonial hasta el gobierno de Arnoldo Alemán, se les ha mantenido marginados del financiamiento de su desarrollo, solo se les da reconocimiento político y autonomía administrativa, causando un total abandono y desastre en términos de su marginación y pobreza crecientes. Se han generado conflictos y duplicidad de funciones y atribuciones por parte de las autoridades comunales y las alcaldías, conflictos territoriales entre comunidades y municipalidades, dificultando la coordinación de las políticas públicas y la ejecución de los programas de servicios básicos y proyectos productivos.

Actualmente, en lo que va del Siglo XXI, la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), que nace compuesta por siete municipios, se mantiene así: Waspán, Bonanza, Rosita, Puerto Cabezas, Waslala, Siuna, Prinzapolca, y los Cayos Miskitos. La RASS, región Sur, nace compuesta por nueve municipios, que son: Bluefields, La Cruz de Río Grande, Corn Islands, Laguna de Perlas, Kukra Hill, Nueva Guinea, Muelle de los Bueyes, Rama y Paiwas. Sin embargo, hasta 2000, Nueva Guinea, Muelle de los Bueyes y el Rama, fueron administrados por el departamento de Chontales, mientras Paiguas lo era de Matagalpa. (Miranda En: Romero 2007: 189) lo cierto es que se han mantenido en formas confrontadas entre la administración comunitaria (autoridades regionales) y las municipales que tienen solo funciones políticas y administrativas limitadas a los servicios, existiendo estructuras empatadas y con duplicidad de funciones e inoperantes. El olvido del desarrollo regional por parte del Estado centralizado se mantiene.

2.1.7 Subordinación de género en la sociedad y organizaciones populares nicaragüenses

Desde sus orígenes, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), tuvo presente la discriminación de género existente en la sociedad de Nicaragua y planteó explícitamente acciones para lograr una amplia participación femenina en el proceso revolucionario nicaragüense. Consecuente con esa posición, una vez en el poder (1979) y en el gobierno (1985 y 2006), este diseñó una amplia plataforma política para alcanzar la emancipación de las mujeres. Así durante el régimen sandinista las mujeres fueron oficialmente consideradas sujetos de los programas sociales, abriéndose nuevos espacios para su participación en el marco del desarrollo orientado a la construcción de una democracia popular, yde un gobiernosocialista, cristiano y solidario hoy (lema de campaña en 2011).

La eliminación del poder oligárquico terrateniente, la aplicación de la reforma agraria, y el establecimiento de una democracia representativa y participativa, así como la movilización popular (sindicatos y organizaciones agrarias y populares como la FNT, CTC, etc.) en torno a la producción y la defensa de la revolución fueron, entre otros, factores que promovieron cambios en las formas culturales y estructuras sociales que, aun en medio de la guerra de agresión norteamericana y de la Contra, y la crisis económica, permitieron sentar algunas bases para la construcción de formas de relación más igualitarias entre hombres y mujeres.

No deja esto de ocultar la concepción planteada por el Ejército Popular Sandinista, dirigido por Humberto Ortega y la Comandancia General, antes de el triunfo de 1979, que “la guerra es un asunto de hombres, las mujeres a la retaguardia”, sin embargo, no deja esto de lado la participación de un sin número de mujeres combatientes, milicianas, alfabetizadoras, cosechadoras de algodón y caña de azúcar y café, mientras los guerrilleros contras asesinaban a sus hijos, hermanos y compañeros del EPS y la milicia y juventud sandinista (Ramírez, 1999, Escalante, 2008, y Doris Tijerino, Ross De White, 2011, entrevistadas por separado. You Tube, Video: La Juventud Sandinista).

A diferencia de otros países centroamericanos, las mujeres nicaragüenses han tenido una participación importante en la esfera de la producción y sobre todo en las redes informales de circulación y comercialización (trabajadores por cuenta propia arguye Orlando Núñez, 2011); a partir de la década de los setenta esa participación se fue incrementando, ya que las mujeres sustituyeron la fuerza de trabajo de los hombres que se integraron a la guerra, contra Somoza primero, y al Ejército Popular Sandinista después, o de los que se unieron a las fuerzas contrarrevolucionarias a lo largo de la década de los ochenta. Sin embargo, su participación no se ha correspondido, en la misma proporción, con sus posibilidades de acceso al poder, pues a nivel social prácticamente han estado excluidas de la toma de decisiones. De ahí que los planteamientos de género del sandinismo hayan abierto grandes expectativas, que se desarrollan en las cuotas de género en el partido, el FSLN de hoy.

Para el FSLN la democracia “significa participación del pueblo en los asuntos políticos, económicos, sociales y culturales. Mientras más toma parte el pueblo en esta materia será más democrático el proceso político. Democracia significa participación de los trabajadores y trabajadoras en la dirección de las fábricas, haciendas, cooperativas y centros culturales, el parlamento Centroamericano y la Asamblea Nacional. Democracia es intervención de las masas en todos los aspectos de la vida social” (FSLN 1980: 161-162, Olivera y Fernández, 1980, Visión Sandinista, 2011) “Incrementar en un 50% y más” la participación de las mujeres en todas las estructuras del partido, en las instituciones del Estado y en los gobiernos locales para que sean sujetas activas del desarrollo y la transformación del país (Visión Sandinista No. 191: 23) Reivindicar y lograr la “restitución de derechos” e igualdad de oportunidades en salud, educación (52.7% de los alfabetizados en el periodo 2007-2010), vivienda, y otras áreas sensibles para el desarrollo humano y del país (Visión Sandinista: 24).

La deserción laboral y militante de las mujeres se inscribe en el proceso evolutivo de las organizaciones populares, que durante la pasada década atravesaron tres etapas: surgimiento y ascenso (1978-1981), institucionalización (1982-1985) y descenso a partir de 1985 (Serra 1988). Las causas de este descenso en su participación van desde los vencimientos de etapas por objetivos cubiertos, hasta las contradicciones y enfrentamientos que fueron dándose en las concepciones sobre la participación, la representatividad y los objetivos de las organizaciones. (Olivera y Fernández. En: Vilas, 1999: 164)

El nivel de participación de las mujeres organizadas parece depender de una seria de elementos que se correlacionan: el trabajo con percepción de ingresos, la residencia en el medio urbano, la edad comprendida entre 26 y 35 años y dos o tres, jornadas. Las mujeres que más se organizan son las que trabajan fuera del hogar, lo cual indica el carácter determinante de esta variable para la participación, aun teniendo en cuenta la sobrecarga de trabajo que esto implica. Orlando Núñez, investigador e ideólogo del FSLN, afirma que “los trabajadores por cuenta propia, que son más de 80 millones organizados en el mundo; hoy son en Nicaragua, la principal fuerza, laboral y la mayoría son mujeres de los mercados, las del hogar, vendedoras de periódicos, etc. (Núñez, 2011)

Varias son las organizaciones que se crearon dentro del proceso nicaragüense: organizaciones gremiales y sindicales, que agrupan a obreros industriales (CST), a trabajadores de salud (FETSALUD), a educadores (ANDEN), profesionales (CONAPRO), obreros agrícolas (ATC), y a campesinos (UNAG); organización territorial de masas: Movimiento Comunal (antes CDS) y por último las organizaciones sectoriales: el movimiento de mujeres (AMNLAE) y el juvenil (JS “19 de Julio”). La mayoría aglutinadas en la Federación Nacional de Trabajadores (FNT), ideológicamente afiliada al sandinismo, fuerza opositora durante el periodo del “chamorrismo” (1990-2006), que sin la “existencia de la FNT, arguye su principal dirigente, el FSLN y el sandinismo en Nicaragua, no existiría” (Soto 2011, y Bermúdez, entrevista de julio de 2011).

Las organizaciones gremiales tienen como objetivo la defensa de los derechos, intereses y reivindicaciones laborales, promoviendo la participación popular en la resolución de problemas que afectan a cada colectivo y en armonía con el proyecto revolucionario.

El movimiento comunal(territorial), se ha venido defendiendo por su carácter barrial y el trabajo social en la comunidad, compartiendo tareas paraestatales con otras organizaciones de educación y de salud pública, junto a tareas de defensa y vigilancia de la revolución en general, control de precios, distribución de bienes básicos y vigilancia en general, además de las tareas políticas que se consideraban propias de la organización, como propaganda y agitación. (Olivera y F. En: Vilas, 1999: 165)

Por otra parte, la falta de mujeres en órganos directivos es justificada por las dirigencias masculinas arguyendo la debilidad de carácter, la falta de interés, el bajo grado de escolarización, la falta de capacitación y experiencia, sin reconocer la eficiencia que las mujeres han mostrado en múltiples ocasiones para el trabajo organizativo y la gestión.

Además de la subjetividad con que se juzga a las mujeres existen factores reales, también consecuencia de la subordinación de género, que las colocan en una situación desventajosa en relación con los hombres, como la sobrecarga de trabajo que implica la doble jornada, los miedos propios y las críticas ajenas.

En todo caso queda claro, que a medida que se asciende en el escalafón de la estructura de las organizaciones, la presencia de mujeres disminuye y acaba desapareciendo, y cuando perdura, las mujeres están casi siempre relegadas a papeles con poca incidencia en el poder – Secretarias de Actas, de Educación y Propaganda o de Asuntos Sociales, rara vez en cargos de Producción y Organización “porque los hombres piensan que la mujer no sirve” (Taller CST). Que sigue siendo la expresión abierta de la cultura machista predominando en la sociedad nicaragüense y de toda Centroamérica, siendo las reminiscencias de una sociedad rural arcaica y pre-moderna.

En definitiva, el lastre ideológico-cultural y la desvalorización generalizada colocan a las mujeres en cargos que son “propias del sexo femenino”. Las mujeres no suelen ser responsables de las organizaciones sindicales en igual medida que están presentes en la fuerza de trabajo asalariada y en las bases afiliadas a la organización sindical. (Olivera y F. En: Vilas, 1999: 167) Ejemplo de esta afirmación es la composición de la directiva de la FNT, principal central obrera sandinista, en su mayoría son hombres, solo algunas dirigentes de sindicatos profesionales como la Federación de Profesionales Docentes de la Educación Superior de Nicaragua (FPDES), es dirigida por una mujer. (Álvarez. Entrevista abril de 2011)

Los dirigentes con poca receptividad y las juntas directivas masculinas, alejadas de los problemas de las obreras, por una parte y la falta de conciencia sobre el tema de las controversias sociales y laborales entre hombres y mujeres, por la otra, contribuyen a explicar la poca participación que se observa. Sin embargo “la presencia de mujeres en las directivas sindicales y la preocupación del sindicato por las reivindicaciones especificas de las trabajadoras, estimulan su participación y refuerzan el desarrollo de su condición de clase”. (INIM 1989)

Por otra parte, se ha ido introduciendo el tema de género a lo largo de la evolución de estas organizaciones (además de la retórica de gobierno que se ha adoptado en el mundo en este siglo XXI) y de cómo en la mayoría de países existe la Secretaría de la Mujer a nivel nacional y cierta preocupación sobre el tema o por lo menos “se habla” como dicen muchas mujeres. Prueba de ello, es el pliego de demandas y reivindicaciones en torno a los intereses prácticos y estratégicos de género, que han tenido eco en diferentes foros y que han ido relativamente acompañados, con desigual acierto, por la implementación de legislaciones y servicios de parte de las organizaciones populares. Otra prueba es el dictado y ejecución de políticas estatales destinadas a dinamizar y resolver las problemáticas más sentidas y el cambio de actitudes y valores sociales, a través de la sensibilización y concientización en torno a la cuestión del género. (Visión Sandinista, marzo de 2011)

Las mujeres de la CST, plantean demandas en torno a la no discriminación salarial de las mismas, aunque existe legislación al respecto, no siempre se cumple y la recalificación profesional. Otra petición reiterada es la educación y capacitación a nivel técnico, administrativo y político-ideológico, que el sindicato realiza por medio de talleres, aunque sin cubrir la demanda generada. El no despido por cuestiones de embarazo de las trabajadoras, el descanso pre y pos natal con goce de salario, la promoción del vaso de leche en las escuelas, el permiso con salario por enfermedad de hijos, la creación de Centros de Desarrollo Infantil y la formación en torno a la planificación familiar, son otras de las demandas que el sindicato implementa dentro de sus posibilidades en cumplimientos de acuerdos y de la legislación. En general la organización sindical se ha preocupado por resolver los problemas que inciden directamente en el ámbito de la producción, reivindicaciones laborales, cuidado de hijos y abastecimiento, permeando así la esfera de lo reproductivo.

Sin embargo, la acción de las mujeres se ha ido deteniendo al aproximarse a los aspectos de conciencia o culturales en general. Aunque por necesidades de la producción las mujeres han accedido a trabajos tradicionalmente masculinos, los hombres por su parte, no se han integrado a tareas asignadas a la fuerza de trabajo femenina ni en la producción, ni en el trabajo doméstico. Esta participación más protagónica de las mujeres se observa en la conducción del IV Congreso Sandinista Nacional, el discurso de Rosario Murillo (de la cual se sienten enteramente representadas las mujeres del FSLN), esposa de Daniel Ortega, al presentar los resolutivos del Congreso sandinista en febrero de 2011, y que dirige la campaña del mismo hoy. (Visión Sandinista 190, 2011: 8, y Olivera y F. En: Vilas, 1999: 168)

Las acciones reivindicativas de las mujeres de la ACT son quizás las más beligerantes, por las características propias de esa asociación sindical y por el trabajo de concientización realizado de forma temprana y de forma tenaz en los años recientes. La creación de Servicios Infantiles Rurales, el salario equivalente a una canasta básica, el abastecimiento en expendios populares, el subsidio pre y pos natal, la planificación familiar, salud e higiene laboral, denuncia de chantaje y abuso sexual en el trabajo y sus sanciones, la cuestión de la capacitación y la creación de los colectivos.

En general, las políticas públicas hacia las mujeres y de desarrollo social, hacen que las mujeres sean protagónicas, y a pesar del discurso oficial, “el Modelo del Poder Ciudadano, cristiano, socialista y solidario, garantiza la participación de las mujeres en más del 50% en las instituciones del Estado y en los gobiernos locales y en todas las estructuras del poder ciudadano”. (Discurso leído por Ortega en la toma de protesta como candidato en el IV Congreso Nacional Sandinista, en febrero de 2011, VS 2001. Olivera y Fernández. En: Vilas, 1999)

La incorporación acelerada de las mujeres a la producción derivada de la falta de mano de obra masculina por la guerra o como producto de las emigraciones, ha facilitado su participación en la vida política sindical y una mayor participación en la dirección política de la Asociación de Trabajadores del Campo. (Olivera y Fernández. En: Vilas, 1999: 169)

Según algunas evaluaciones del trabajo de la Secretaria de la Mujer de la UNAG, la cuestión de género es vista en forma secundaria respecto de las otras líneas de la organización y a pesar de la legislación al respecto Ley de Cooperativas, por ejemplo, la incorporación de la mujer se sigue dando de forma discriminada, subvalorando su trabajo productivo y su posibilidad participativa en el sindicato por patrones y miedos ideológicos.

En general las demandas reivindicativas de las mujeres en las organizaciones populares se mueven en distintos niveles, la gama de reivindicaciones va desde los apoyos al proyecto revolucionario en general, defensa y producción, hasta los intereses estratégicos del género, concientización e identidad como mujeres, pasando por los objetivos de su sector social y su organización en general y los que responden a luchas especificas por las demandas más sentidas y las necesidades más inmediatas, desde el abastecimiento y la vivienda, al cuidado de los hijos. (Olivera y Fernández. En: Vilas, 1999:170)

Ciertamente hay diferencias sobre la importancia de la participación y la conciencia de género de organización a organización, cuestión que tiene que ver con el trabajo ideológico realizado en cada sector.

” La mujer en Nicaragua, está participando en todos los niveles como dirigentes en menor número y como subordinadas en mayor, todo eso prueba la existencia de los espacios, pero a la mayoría de mujeres nos falta el arma principal que es la conciencia de nuestra condición y situación… nos falta esa conciencia de género”. (Olivera y Fernández. En: Vilas, 1999:172)

Cabe mencionar que la mayoría de los cargos directivos está ocupada por hombres, pero además de la desproporción numérica, existen problemas en la forma de participación y representatividad, porque las organizaciones reproducen los males, deformaciones y mecanismos de coerción social perpetuados durante siglos y enraizados en lo profundo de la cultura nicaragüense.

Por otro lado, el 92% de la actividad total de las mujeres se invierte en la sobrevivencia, incluido el trabajo con y sin ingresos, son muy pocas las que tienen tiempo para ellas mismas, sobre todo cuando son las únicas o principales responsables de la economía familiar. En un estudio sobre las obreras agrícolas (INIM 1989) se encontró que la mayor parte de las mujeres que trabajan dedican sus ingresos a los gastos domésticos, mientras que los hombres sólo aportan el 30% de su salario a la economía familiar.

Por otra parte, un segundo nivel de limitantes está constituido por las cuestiones ideológico-culturales, que se refieren a las resistencias culturales de los valores y creencias del antiguo orden social establecido. (Olivera y Fernández. En: Vilas, 1999: 173)

Sobre lo ideológico-cultural, el abanico de justificaciones es amplio y va desde los valores heredados propios del “atraso” y el “subdesarrollo” y la asunción y reproducción del rol tradicional, hasta los desdoblamientos personales que se producen por el encuentro de ideologías cruzadas o superpuestas.

Es importante destacar cómo, desde la última década, se ha dado en Nicaragua una especia de desdoblamiento que enfrenta los valores asumidos y exteriorizados de siempre, la reproducción de lo viejo con la producción de las nuevas ideologías, cuya coexistencia impide con frecuencia transformar los patrones culturales. El caso de las mujeres es evidente, porque mientras la misma persona expone que “el hombre es quien gobierna a la mujer” y “la mujer tiene que plegarse a lo que él dice”, también afirma que “…ahora con la revolución hay igualdad entre el hombre y la mujer porque así lo manda la revolución sandinista. Las que todavía se dejan gobernar por el hombre es porque ellas quieren y así les gusta vivir, pero las cosas en Nicaragua en diez años han cambiado” (Taller Madres de Héroes. En: Vilas, 1999: 176)

Algunas mujeres afirman que la consolidación de la revolución será la que resuelva la discriminación de las mujeres y que el FSLN será quien erradique el machismo. También se espera en actitud pasiva que los dirigentes lo resuelvan todo, algo que tiene que ver con concepciones culturales y con formas de vida del pueblo nicaragüense, y que lejos de haberse desterrado, en algunas ocasiones por los estilos y métodos de trabajo se han profundizado.

La realidad imperante muestra que los estilos incorrectos son fruto de múltiples causas, entre las que se pueden mencionar el elitismo en la toma de decisiones, la inexperiencia para abordar conflictos y los convulsivos cambios que la guerra y la crisis han ido produciendo.

Creemos que la lucha contra la subordinación la podremos desarrollar de mejor manera cuando se defina una estrategia nacional en que se involucren todas las instancias que tienen que ver con esto (Taller CST. Vilas, 1999: 180)

El 8 de mayo de 1987, el FSLN presentó su “Proclama sobre la Mujer”, oficializando su posición y compromiso de lucha por la emancipación de la mujer, a la vez que AMNLAE daba a conocer su nueva concepción política-organizativa, creando las secretarias de la mujer en las distintas organizaciones de masas a fin de que las mujeres lucharan desde sus sectores por sus derechos inalienables.

La nueva sociedad debe de competir duramente con el fantasma del pasado refugio de valores tradicionales y cargado de inercia social y evitar reproducir las relaciones de poder anteriores, tales como el paternalismo, el autoritarismo y el machismo. A la vez de dejarse arrastrar por modelos exógenos, esquemáticos y básicamente economicista, como ha pasado en Nicaragua.

Las investigaciones empíricas sobre la participación de las mujeres y por lo tanto del ejercicio de su poder en las organizaciones de masas existentes durante el régimen sandinista muestran una sorprendente baja participación femenina, que no corresponde ni con las expectativas creadas por la revolución. (Vilas, 1999: 183)

Organismos civiles disidentes del sandinismo como el CENIDH, ONG defensora de los derechos humanos de Nicaragua, realiza acciones de programas destinados a la defensa de los derechos humanos de las mujeres, la violencia intrafamiliar, el acoso laboral, y la violencia de género, así como las violaciones y asesinatos de mujeres. Además de cuestionar severamente las acciones de gobierno y omisiones que hacen que se violente la ley (Caso Fátima, violada por un joven de filiación sandinista, defendido presumiblemente por Rosario Murillo). Un magistrado de lo penal, argumenta que la pena disminuida a cuatro años por la jueza del CSJ, fue debido a que “la victima de violación, consumió cerveza, y fue coparticipe de la acción de forzado de las relaciones sexuales practicadas por su victimario” (La Prensa, diario de Managua, julio de 2011. Vilma Núñez, entrevista). La parcialidad en la aplicación de la ley es evidente en este y otros casos de violación de los derechos humanos y la flexibilidad de las instituciones en hacerlas valer.

2.2 El Salvador, la guerra civil y el proceso de paz

- Antecedentes de la guerra revolucionaria salvadoreña

La República salvadoreña, tiene sus orígenes en el movimiento independentista de 1821 del Plan de Iguala, México. Empieza la guerra de independencia en la Capitanía de Guatemala (Hoy Centroamérica), se elabora el Acta de Independencia (extraviada y recuperada en los archivos de Guatemala (ciudad Antigua hasta 1950). “El decreto de 1 de julio de 1823, en el que se determinó expresamente la independencia de Centroamérica de España, de México y de cualquier otra nación”, donde se arguye que “los pobladores que ocupan el antiguo reino de Guatemala proclamaron gloriosamente su independencia en los últimos meses del año 1821”. (Domínguez S., J. Alberto “Independencia de Centroamérica”. En: Martínez, 2002.)

La nobleza criolla explotaba al resto de las castas basadas en la propiedad terrateniente y el trabajo servil, monopolizando el comercio exterior de productos agrícolas: café, añil, algodón, caña de azúcar y tejidos obtenidos de las hojas del agave, a esta nobleza criolla se le denominó “la familia” por historiadores liberales (Martínez, 2002: 45).

A la caída de Iturbide en México en 1823 y posteriormente se acuerda la nueva Constitución mexicana y se elige a Guadalupe Victoria a la presidencia. En este contexto de lucha independentista, es que Filisola, insurgente Salvadoreño, “convoca al Congreso Constituyente, que ordenaba el acta del 15 de septiembre (fecha de la Independencia de Centroamérica). El Congreso se reunió en Guatemala el 24 de junio de 1823, bajo la presidencia del Dr. José Matías Delgado” (Martínez, 2002: 56).

Como resultado del proceso de Independencia se constituye en El Salvador un Estado Liberal-Oligárquico de tipo terrateniente agro-exportador. Siendo el principal líder liberal Francisco Morazán, héroe nacional y centroamericano (Reclamado por los hondureños hasta la fecha, sus restos descansan en el Panteón de los Ilustres en el centro de San Salvador).

Terratenientes y comerciantes constituyen la oligarquía salvadoreña, monopolizando la explotación de básicos (maíz y frijol) y productos de agro-exportación, café, añil, algodón y caña de azúcar.

- La Oligarquía cafetalera de El Salvador.

Según ensayo de Geraldina Portillo (Martínez, 2002: 65), las clases constituidas en el periodo1860-1880, se conforman por terratenientes, campesinado y parcelarios-semiproletarios, constituyéndose así una economía “semifeudal” y capitalista agrocomercial:

Terratenientes

101-300 Has

Campesinos ricos

51-100

Campesinos medios

11-50

Campesinos pobres

Parcelarios semiproletarios

5-10

0-4

Fuente: Portillo, 2002: 65

Las zonas donde se plantaron cafetales fueron: El Departamento de La Libertad (Santa Tecla y sus alrededores, Quetzaltepeque (poniente de San Salvador). La producción se triplicó entre 1877 y 1881. A la expansión territorial, correspondió el incremento del precio del cultivo en 1875, correspondiente a la caída del precio del añil. Se expandió la gran propiedad y núcleos de población comunal y ejidal campesina indígena quedaron dentro del territorio de los finqueros.

“La burguesía agro exportadora demandó fuerza de trabajo de obreros agrícolas, campesinos pobres (peonaje), mozos o colonos, incluyendo campesinos medios. Estos empresarios terratenientes, poseía grandes explotaciones agrícolas y empleaba la mejor tecnología” de beneficio del café y almacenamiento de otros productos agrícolas de comercio regional y de exportación (Portillo: 66). En este periodo se da la privatización de la propiedad comunal y ejidal, situación que no dejó de generar resistencia de la comunidad campesina indígena. (Proceso apropiatorio de las tierras comunales basado en leyes de desamortización de las propiedades comunales de indígenas).

“El auge del cultivo, producción, comercialización y el procesamiento en el beneficio de café, estimularon a los gobernantes y cafetaleros a dictar leyes, tendientes a reformar el uso y la tenencia de la tierra”. (Portillo, 2002) La Ley del 15 de febrero de 1881, durante la administración del presidente Rafael Zaldívar, afectó la propiedad de la tierra y favorece la gran explotación terrateniente y minera. En 1891 se aprueba la Ley de Extinción de Comunidades, que sin embargo, no se aplica en pleno, ya que se mantienen las grandes propiedades comunales.

Algunos miembros de la burguesía agro exportadora entre 1897-1901.

  • Fedor Deininger, inmigrante alemán, de profesión ingeniero y agricultor, vecino de Quetzaltepeque y de San Salvador.
  • Familia Dueñas, Francisco y Teresa Dárdano, y sus hijos Miguel y Carlos Dueñas, y Pablo Orellana, primer hijo de Teresa Dárdano. Los hijos heredaron una finca en La Libertad, con más de 800 has de tierras en producción de cafetales.
  • Familia Sol, Salvador Sol, compra a su familiar del mismo nombre una propiedad de 23 has ubicada en la Comasagua, una transacción entre familiares, miembros de la gran burguesía agro comercial. Esta familia poseía propiedades de explotación de ganado, pastizales en el municipio de Colón, y café en Jayaque.
  • Familia Álvarez Lalinde. Poseedora de la Compañía Agrícola del Salvador (1892-1898). Los hermanos Lalinde fundaron en junio de 1892, la Sociedad Anónima “Compañía Agrícola del Salvador”, para explotar empresas agrícolas y negocios conexos, con un capital aproximado de 500, mil pesos plata. Algunos miembros de la compañía Álvarez Lalinde fueron: Emilio Álvarez (3,490 acciones), Esteban Álvarez Lalinde (410 acciones), Rafael Álvarez (380), Francisco Álvarez (600), Roberto Álvarez (110), Benjamón Gallo (5), Ricardo Pérez (5), dando un total de 5,000 acciones a un valor de (mil pesos plata cada una). (Martínez, 2002: 72)
  • Otras empresa propiedad de la familia Guirola, Martínez, la Sociedad Colectiva “Moore y Padgett”, el Banco Agrícola Comercial, que se apropia de fincas de campesinos medios en ruina, fue una empresa que se constituye en un gran latifundio cafetalero. (Portillo. En: Martínez, 2002.

Según la autora Geraldine Portillo (2002), “a finales del siglo XIX, existían en El Salvador empresas típicamente capitalistas pertenecientes a una clase económica, social, y política dominante, que ha sido caracterizada como la burguesía agrocomercial exportadora, que construyó la hacienda cafetalera y ganadera, que usó algunas formas extraeconómicas para apropiarse de las tierras campesinas y de la comunidad indígena (mecanismo de deudas y acaparamiento del producto a bajo precio y manejo monopólico del precio de reversión del mercado internacional. Muy pocos ejidatarios se dedicaron al cultivo del café y las comunidades indígenas pobres, no les quedaba más que vender a bajos precios el producto de sus comunidades, consistiendo esto una transferencia formal del trabajo campesino familiar al capital agrocomercial. (Marx, Capítulo VI Inédito, Subsunción formal del trabajo campesino al capital).

  • La oligarquía salvadoreña y la Insurrección de 1932.

La oligarquía agro exportadora salvadoreña proveniente del siglo XIX, se constituye en una estructura de poder autoritaria y despótica, que a sangre y fuego, mantiene de manera inestable el gobierno liberal-oligárquico, con sus altibajos de democracia y fraudes electorales. (Ver biografía de Farabundo Martí En: Dalton, 2010)

La dinastía de Meléndez Quiñones (1913-1927), “en estos años, la burguesía agro exportadora salvadoreña instaló un tipo de Estado capitalista, formalmente liberal, de contenido autoritario” (Quinteros, 2002: 79), no obstante que esta dinastía representaba una visión modernizante del país, sin embargo, estos “gobernantes se mostraron fieles defensores del orden oligárquico y de los grandes productores de café” (Ibídem): Los Meléndez gobernaron democráticamente y sin golpes de Estado, pero con una política permanente de “Estado de sitio”.

El escenario económico de la insurrección, se muestra entre 1920 y 1924 que el PIB nacional se incrementa en un 3% anual y en los años siguientes se incrementa a un 4.3%, los precios internacionales del café se dispararon grandemente. Sin embargo la gran crisis mundial de 1929 afecta sustancialmente la economía exportadora de monocultivo dependiente del país. La oligarquía cafetalera constituida por las catorce familias salvadoreñas, que conformaron sesenta y cinco empresas agro comerciales de base familiar (de 3,400 cultivadores, 350 personas poseían más de 125 manzanas o propiedades capitalistas. El añil, cede al cultivo del café, y para los años setenta del siglo XX, el algodón y la caña se constituyen en los cultivos alternos de la caficultura, esto, sin alterar las estructuras de poder, es decir, solo se diversifican y mantienen su gran poderío en tanto oligarquía.

El gobierno atípico de Arturo Araujo, con su Partido Laborista, a la usanza inglesa, gobierna en contraste con la oligarquía tradicional, implementa medidas de gobierno de corte liberal democráticas, se constituye y se reconoce el Partido Comunista Salvadoreño de Farabundo Martí, se da la apertura democrática por un corto periodo, siendo depuesto el régimen caótico de Araujo en diciembre de 1931. Ya el antecesor de Araujo, Romero Bosque, había otorgado algunas reformas laborales (jornada de ocho horas, protección del artesanado y supresión del estado de sitio.

Las organizaciones populares, campesinas y artesanales habían dado algunas batallas por las políticas económicas implementadas por la burguesía terrateniente cafetalera, como muestra están las “demostraciones populares de San Salvador en 1922”, las organizaciones estaban en manos de radicales anarcosindicalistas, aunado a un proceso acelerado de organización sindical, que no trastocó a la organización mutualista existente. La organización sindical de los socialistas y comunistas no creó disputa con los radicales y se dio cierta concordancia en la organización y lucha sindical. Se dieron manifestaciones conjuntas en las calles a favor de Sacco y Vanzetti, siendo expresiones políticas, más allá de las gremialistas.

El Partido Comunista Salvadoreño se constituye como una fuerza política importante. Es fundado en 1930, fortalece su liderazgo a partir de su predominancia en la Federación Regional de Trabajadores de El Salvador (FRTS) con cerca de 75 mil afiliados. Las huelgas y manifestaciones realizadas entre 1930 y 1931, no atribuidas al PCS, dieron gran fortaleza a su tarea política e influencia en el movimiento sindical y popular.

La decisión de participar en las elecciones de 1932, fue tomada como una consideración meramente táctica del PCS, la agitación y la propaganda permite al partido comunista fortalecer su influencia en el movimiento de masas, y así preparar un movimiento político insurreccional para tomar el poder político y destronar a la gran oligarquía terrateniente. Las condiciones objetivas eran precarias y la participación de las masas de trabajadores no estaba garantizada.

La crisis de 1929 afecta gravemente a la economía cafetalera exportadora, el café decae su precio en más del 50%. De 0.25 dlls. la libra a 0.09 en 1935. (Alfaro, 2002: 99) Los efectos de esta crisis mundial en el país son: Una gran cantidad de despidos de trabajadores y la consecuente caída de salarios fueron los efectos de la crisis a nivel nacional sobre la población trabajadora.

Aunado a la crisis económica, la situación política se complica y se orquesta un gran fraude electoral y el régimen dictatorial surgido de este proceso, combate a los opositores comunistas. Se agudiza la situación económica de la población trabajadora con las medidas restrictivas y represivas implementadas por el régimen militar de la oligarquía. Como respuesta a lo anterior, la oposición comunista se organiza para derrocar a la oligarquía y su gobierno y se prepara una gran insurrección impulsada por los dirigentes del PCS, encabezados por Farabundo Martí y dirigentes campesinos, sindicales e indígenas, a la cual el régimen dictatorial responde con gran fuerza y violencia, y dramáticamente son fusilados sus líderes y masacrados una gran cantidad de campesinos indígenas en el occidente del país, en donde fueron asesinados cerca de 10 mil campesinos cafetaleros y obreros agrícolas, durando un mes la masacre de disidentes comunistas y seguidores de las organizaciones sociales, iniciada la represión policiaco-militar en enero de 1932, llegando la matanza a una cifra aproximada de 40 mil personas hasta febrero de ese año. El poeta y dirigente político de izquierda, Roque Dalton afirma que son más de 30 mil muertos producto de la gran represión de obreros y campesinos. (Dalton, 2010: XIV)

Los muertos fueron enterrados en fosa común (Dalton, Op. Cit.: 100 y 101, donde se observan los cadáveres de campesinos indígenas vestidos de cotón blanco y huaraches de cuero). Existe controversia de la cantidad de muertes, y de las causas que originaron la insurrección, liderada por Martí y otros líderes del PCS como Feliciano Ama, Francisco Sánchez, Miguel Mármol (sobreviviente), Mario Zapata y Alfonso Luna. De lo que si se tiene certeza que este evento –la represión, que dura más de treinta días de asesinatos y aplastamiento de la insurrección- descabeza el gran movimiento de masas y sindical salvadoreño y afianza el dominio dictatorial de la oligarquía agro exportadora, hasta la década de los setenta del siglo XX. Se dice que la mayor parte de muertos fueron campesinos indígenas dirigidos por el “cacique” indígena Feliciano Ama. Una flota de barcos de los Estados Unidos anclados en el Golfo de Fonseca, esperaba pacientemente la obra realizada por los militares y estos le avisan a sus aliados los marines americanos: “ya hemos matado a más de cinco mil comunistas”. La oligarquía aportó más de cuarenta mil córdobas, y la iglesia católica realizó una misa para bendecir la obra de asesinar a los “rojos” de Martí. (Miguel Mármol Jr. Entrevista 5 de mayo 2011. Equipo Maíz, 2005)

-La crisis política de la dictadura de Martínez, 1931-1944.

El inicio de la gran lucha política de masas de los setenta, tiene como antecedente la denominada por Roque Dalton, la “Revolución del 48”, donde se narra el hecho de la institución del “Consejo de Gobierno Revolucionario integrado por el coronel Manuel de Jesús Córdova y los mayores Oscar Osorio y Oscar Bolaños y los doctores Galindo y Humberto Costa. Del 14 de diciembre de 1848 al 14 de septiembre de 1950. Gobierno surgido de un golpe de Estado, teniendo como objetivo crear las condiciones para un gobierno surgido de un proceso electoral democrático del cual surgiera un gobierno “constitucional”. La “revolución” que derroca a Castaneda, promulga una nueva Constitución en 1950, donde se amplían las libertades políticas y se reconocen las condiciones laborales de los trabajadores, el seguro Social, el Instituto de Vivienda Urbana, etc. Sin embargo se promulga una “ley fascista” demostrando el verdadero rostro del régimen golpista (Dalton, 2010: 98) En su texto Roque Dalton, da cuenta de las familias de la oligarquía salvadoreña, constituida por las familias Dueñas, Guirola, Sol, Daglio, Samayoa, etc., mostrando la permanencia de esta hasta los años setentas del siglo XX. (Maíz, 2005: 133-142)

-La guerra de las cien horas o guerra del “fútbol”, el Mercomún Centroamericano

En 1960 se establece el Mercomún Centroamericano (MERCA-60), que pretendía crear un bloque regional de producción y consumo. Se buscaba fortalecer la industria y depender menos de la agroexportación. Así, los países de Centroamérica, “redujeron los impuestos a los productos industriales elaborados en la región y se los aumentaban a los provenientes de fuera. Se crearon instituciones para promover la integración regional”. (Equipo Maíz, 2005) los empresarios de la región, para proteger sus intereses, con la ayuda del gobierno Norteamericano, fundan el Consejo de Defensa Centroamericano (CONDECA).

En la década de 1960, El Salvador logró el mayor crecimiento económico de su historia. El mercado centroamericano tomo gran importancia para El Salvador, que por esa razón, Honduras, de un gran retraso de su industrialización, se convirtió en el principal mercado para los productos salvadoreños, fueron “años dorados” para los industriales y exportadores salvadoreños. Ante la situación de expansión económica salvadoreña, los latifundistas y empresarios de Honduras, ven con desconfianza y miedo, el crecimiento del poder económico de sus vecinos, que en una ventaja comparativa, están creciendo y adquiriendo propiedades en su país, disputando el mercado y adquiriendo un gran poder político que les amenaza, incluso con desplazarlos del poder en su propio país. La reacción de la oligarquía ante este peligro de perder el poder, y reaccionan violentamente, dándose el acontecimiento denominado por los medios como la “guerra del fútbol”. En los encuentros eliminatorios para la copa de fútbol, en donde las escuadras de ambos países se enfrascan en una disputa eterna por el liderazgo deportivo, y en la eliminatoria para el mundial de 1970 en México, los hondureños se enfrentan a la violencia del público simpatizante de sus equipos, estos golpean y agreden a sus contrincantes.

Lo que existió de fondo es que “la ambición de la burguesía salvadoreña por controlar el mercado centroamericano, y el descontento de la hondureña, lleva a los dos países a la guerra, conocida como de ‘las cien horas’. La guerra inicia el 14 de junio de 1969, ambos países bombardean lugares estratégicos. El Salvador, bombardea los puertos de Toncontín, San Pedro Sula y Santa Rosa, y por su parte, el hondureño, ataca la refinería de Acajutla y el puerto de La Unión. El ejército salvadoreño invade Honduras y comete abusos contra la población civil, con el fin de “vengar” los excesos cometidos por la “Mancha Brava” hondureña en los partidos de fútbol. Se da al traste con el Mercomún Centroamericano y se acaba con el CONDECA. El más afectado de este proceso fue El Salvador, que sufrió la expulsión de 80 mil salvadoreños de tierras hondureñas, fueron expropiadas sus propiedades y expulsados los campesinos y finqueros de sus tierras, adquiridas ilegalmente en territorio hondureño. Esto generó una gran presión social, en virtud de que se fue imposible absolverlos y darles trabajo y propiedades en su país de origen. Otro problema anexo a esta guerra fueron los de límites fronterizos en lugares donde no se delimitaron adecuadamente estas fronteras, lo que generó grandes disputas de tierra en zonas limítrofes. (Maíz, 2005)

Esta crisis regional cambia los escenarios sociales y políticos de la oligarquía industrial salvadoreña, y genera nuevas tensiones sociales y políticas que hace que las fuerzas represoras, emprendan medidas de fuerza contra las organizaciones sociales y políticas de El Salvador: un gran movimiento social campesino demandante de tierras y de trabajadores por mejoras las condiciones de vida en las ciudades, ante la gran explotación realizada de la burguesía agro exportadora e industrial contra los trabajadores del campo y la ciudad, mismo que generó una gran organización y lucha sociales por sus demandas gremiales y políticas. Se forman las fuerzas paramilitares de “ORDEN” en la administración del presidente Julio Adalberto Rivera, bajo el mando del “Chele” Medrano. Orden se convierte en una organización persecutoria y represiva con fuerzas rurales y policías ilegales en todo el territorio del país. El Objetivo era la contención de las organizaciones de masas emergentes en ese periodo, se da así la emergencia de organizaciones radicales y guerrilleras en el país que mediante la “autodefensa armada” y la táctica guerrillera, emprenden un nuevo periodo de lucha político-militar y social en el país.

-La Reforma Agraria de 1970 y la guerrilla marxista del FUAR

En ensayo de Castro Hernández (Martínez, 2002), se da cuenta de la situación de los años setenta y aduce el “inicio del fin de la dictadura militar”, el agotamiento de la democracia burguesa, el fracaso de la reforma agraria y la resistencia oligárquica. “La Asamblea Legislativa del 5 al 10 de enero de 1970, bajo la dictadura de militares y del Partido de Conciliación Nacional (PCN), cuyo presidente de la república era Fidel Sánchez, convoca al Primer Congreso Nacional de Reforma Agraria”, participan varios sectores del poder oligárquico: El gobierno, la Asociación Nacional de la Empresa (ANEP), y por otra parte, organizaciones laborales-sindicales oficiales, ONG’s, así como la Iglesia (católica y miembros de la evangélica), los partidos políticos de oposición, la Universidad Nacional de El Salvador y profesionales. A este esfuerzo de los oligarcas, dejaron de ser invitados al Congreso agrario los protagonistas principales de esta propuesta de reforma: los campesinos y trabajadores del campo. Este congreso fue calificado como “Reformas de Libertad” por parte del gobierno. En el congreso se discuten políticas para paliar la pobreza y una mejora laboral de los trabajadores del campo y las ciudades, así como crear un mercado interno para la industria nacional, estimular la organización sindical y de las cooperativas para impulsar el desarrollo del mercado. Esfuerzo frustrado por los rumores de la guerra con Honduras (“guerra del fútbol”), modificando el escenario de las reformas, se modifica el ambiente político, los militares cambian su actitud y aducen que existe una “nueva mentalidad de oficiales jóvenes” y que la “ley era más técnica que militar”, perdiendo la oligarquía y vieja guardia su influencia entre la oficialía joven, predominando una posición progresistaque modifica el escenario político-militar.

-La muerte de Roque Dalton, (a) “Julio Dreyfus”

“Roque Dalton, político salvadoreño de izquierda, nació el 14 de mayo de 1935 y es asesinado el 10 de mayo de 1975” en San Salvador en condiciones poco claras, a manos de militantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (liderado por Fermán Cienfuegos y posteriormente por Joaquín Villalobos Ver: El Independiente, agosto de 2011. Ibarra, entrevista San Salvador, mayo de 20114).

Dalton es sin duda, uno de los intelectuales de izquierda más importantes y audaces del siglo XX en Centroamérica por sus propuestas estéticas de “ruptura y su coherencia vital”. Roque Dalton, es un viajante asiduo, que conoció los países socialistas. “Visitó estos países de socialismo real desde 1961 hasta 1973, año en que ingresa clandestinamente a su país para incorporarse a la organización guerrillera FUAR (Frente Unido de Acción Revolucionaria), vivió en Cuba y en Checoslovaquia, viajando a varios países como

México, Francia, Vietnam, Corea del Norte y Chile. Produciendo una gran obra poética, social y política. En su monografía “El Salvador” (2010: 159-176), da cuenta de su visión de la “revolución salvadoreña”, de la lucha que libran “todos los pueblos contra el feudalismo, el capitalismo, el colonialismo y el imperialismo…, que han determinado en El Salvador “una situación revolucionaria”. Reconoce la influencia y ejemplo de la Revolución Cubana (1959) como el inicio del ciclo de revolución social (Vilas, 1996) de tipo socialista, de inspiración marxista en América Latina y en el mundo subdesarrollado, considerado el gran movimiento de Liberación Nacional de orientación antiimperialista y anticolonial. Dalton, de esta manera profetiza los grandes movimientos sociopolíticos que dan paso a la Revolución Centroamericana: Sandinista de 1974-1979, la salvadoreña de 1980-1992 y la de Guatemala en 1990-1994. Consistiendo estos un ciclo de revoluciones sociales de orientación marxista y de corte de “guerras de liberación nacional-antiimperialista”, que mostraron a la comunidad mundial, la posibilidad de terminar con las dictaduras sangrientas de América Latina y dieron pié al impulso de la defensa de los “human rights” encabezada por la Comunidad Europea y la administración Carter de Estados Unidos y aliados en la región como México y Cuba.

-Los golpes de Estado, el ascenso de masas y las organizaciones guerrilleras

El ascenso de la lucha de masas y la gran represión, hace que las organizaciones sociales se radicalicen, y surjan las primeras organizaciones radicales guerrilleras que pasan de la “autodefensa armada” a la estrategia de “guerra popular prolongada (GPP)”.

Las Fuerzas Populares de Liberación (FPL) se constituyen en 1970, son una escisión del Partido Comunista Salvadoreño (PCS) que mantiene solo la lucha política-electoral y la lucha de masas de resistencia civil, en el marco de la línea de la Tercera Internacional. Las FPL son una organización liderada por el ex comunista Salvador Cayetano Carpio “comandante Marcial”, M. Sánchez Cerén, Mélida Anaya Sánchez (“comandante Ana María, asesinada en Managua en los ochenta. Ver Barricada Internacional, medio oficial del FSLN), esta organización adopta la táctica de GPP, táctica guerrillera de orientación maoísta y vietnamita.

El “Grupo”, organización creada por estudiantes y profesionistas universitarios de la UNAN y la UCA, más núcleos de la Comunidad Cristiana de Base (CEB), se constituyen en el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) en 1972.

Las Fuerzas Armadas de la Resistencia Nacional se crean en 1975. Integrada por Fermán Cienfuegos y Gil Milagros. Estos son una escisión de la ERP, a partir del asesinato de Roque Dalton en las ERP (antes FUAR).

El Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos (PRTC), organización con una visión de la liberación regional centroamericana, basada en la idea de la integración Latinoamericana de Simón Bolívar (Venezuela) y Francisco Morazán, libertador integracionista hondureño (Ver: Grupo Maíz 2005: 88-90), de ideología socialista y demócrata. Liderado por Roberto Roca, Nidia Díaz, y Castillo.

Las Fuerzas Armadas de Liberación, brazo armado del PCS en 1979, al integrarse a la Coordinadora Revolucionaria de Masas, y posteriormente al FMLN.

Aunque las organizaciones guerrilleras eran de izquierda, son ideológicamente coincidentes, la diferencia de tácticas políticas y de estrategia de lucha (la insurreccional, las ERP; y la guerra popular prolongada, las FPL; “guevaristas”, el PRTC, etc.) hizo que se dificultara la integración en la lucha política y armada. El PCS siempre mantuvo la línea político-electoral al mantener la alianza con el PDC y el MNR en la Unión Nacional Opositora (UNO), participando en las elecciones de 1972 y 1977, siendo barridos por el aparato político Militar y los fraudes implementados, siendo presa de la cruenta represión de la dictadura militar y sus fuerzas de ORDEN y policíacas, los “escuadrones de la muerte”, liderados por el mayor Roberto D’Abuisson. Su brazo armado, las FAL, usa una táctica de lucha democrática y clandestina, coinciden en la tendencia insurreccional pro-cubana.

En este periodo pre-insurreccional, el movimiento de masas y sus organizaciones fueron golpeados y perseguidos sus dirigentes, obligándolos a la clandestinidad e incorporarse a las organizaciones guerrilleras.

La UNO se formó en 1971, integrada por el PDC de Guillermo Ungo, el MNR de Napoleón Duarte, y la Unión Democrática Nacionalista (del PCS) dirigida por J. Schafick Handal, dirigente comunista.

En 1972 hubo elecciones y ganaron los candidatos de la UNO, que eran Napoleón Duarte y Guillermo Ungo, pero los militares y la oligarquía salvadoreña impusieron al coronel Arturo Armando Molina, candidato del oficialista PCN. El fraude electoral se cristaliza y las fuerzas de Mejía y Duarte, coroneles del ejército, llaman a un levantamiento (un golpe de Estado) contra la imposición, se dan una serie de protestas populares, siendo reprimidos por el ejército y al fracasar, Duarte es duramente torturado y vejado, y sale exiliado hacia Venezuela.

En 1977 se incrementa la represión contra el pueblo y sus organizaciones populares y la iglesia católica interviene en su defensa, las Comunidades Eclesiales de Base (CEB), participan en la organización social y la defensa de los derechos humanos, y son presa de la represión y persecución del gobierno militarista. La “Teología de la Liberación y las CEB’s, hacen protagonismo en la resistencia y la organización social, la “iglesia de los pobres” toma partido del lado de la lucha popular y por la democracia en El Salvador. En febrero de 1977, es nombrado arzobispo de San Salvador Monseñor Oscar Arnulfo Romero, convirtiéndose en el obispo de la gente pobre, cuestión que disgusta en sumo a la oligarquía y al gobierno militarista. El 20 de febrero se celebran elecciones y de nuevo se realiza un fraude para impedir el arribo de la UNO al gobierno, imponiendo al general Carlos Humberto Romero. Se convoca a la lucha contra el fraude a la Plaza Libertad, se sostiene el movimiento una semana y el ejército realiza una masacre del pueblo y las fuerzas de la UNO, saliendo del país sus principales dirigentes.

Se da una gran movilización popular, la lucha de masas se da con gran fuerza, invasiones de tierra de campesinos de FECCAS (Federación Campesina Católica) que toman haciendas; una gran jornada sindical por aumento salarial, se toman fábricas como “La Constancia”, se toman las calles. Maestros, estudiantes, mujeres y comerciantes se vuelcan a las calles. Monseñor Oscar Arnulfo Romero (obispo de San Salvador, representante de “la opción por los pobres”, de la Teología de la Liberación) se pronuncia por los trabajadores y los pobres del país, exacerbando más el odio de la oligarquía contra la “iglesia de los pobres”, y esta se decide por asesinar a su principal líder el obispo de San Salvador, Oscar A. Romero. El coronel Roberto D’Abuisson y los “escuadrones de la muerte”, con el consentimiento de la cúpula militar, deciden eliminar al sacerdote, generándose así un gran cisma en el país, y en el resto de la opinión internacional, afectando el prestigio de la dictadura militar, se cuestionan los excesos represivos y el magnicidio perpetrado en 1981 contra la iglesia católica y la sociedad salvadoreña, cientos de pobladores se insurreccionan e incorporan a la guerrilla en protesta por el terrible crimen.

Esta situación viene a dar un vuelco en la situación del país, tanto en las relaciones políticas internas como las exteriores, dándose en el país una situación insurreccional que justifica la lucha armada, al cerrarse los canales políticos de participación, y la población, se incorpora a la lucha de forma armada, de resistencia civil, engrosando las filas de las organizaciones político-militares que crecen de manera importante. Las organizaciones guerrilleras intentan insurreccionar a las masas en todo el territorio donde tienen trabajo social, y logran algunos procesos insurreccionales, siendo estos movimientos masacrados por las fuerzas militares, y son asesinados dirigentes de sindicatos y de las organizaciones populares, el sindicato de electricistas es totalmente descabezado, y los líderes populares se incorporan a la lucha armada, abandonando sus organizaciones sociales y sindicales.

En agosto de 1979, se formó el Foro Popular, integrado por los partidos PDC, UDN, MNR, organizaciones populares y sindicatos. El Foro exigía la formación de un gobierno democrático, la disolución de los “escuadrones de la muerte”, y medidas económicas a favor de los trabajadores y sindicatos, siendo ignoradas estas resoluciones del Foro por el gobierno.

-Los setenta: El golpe de Estado, el ascenso de masas y las organizaciones guerrilleras

La dictadura del general Romero entra en crisis, y se da un golpe de Estado el 15 de octubre de 1979, un cuerpo de militares jóvenes, ejecuta el golpe, derrocando al dictador y forma la “Junta Revolucionaria de Gobierno”. Existieron en un breve periodo (1979-1982) tres Juntas de Gobierno donde se incorporaron civiles (Ungo del PDC, Dada Hirezi, y Napoleón Duarte del MNR, entre otros), sin embargo, los grupos de derecha radical, expulsan a los militares moderados como Majano, fortalecen sus nexos con el gobierno de Estados Unidos, y realizan una gran represión a las organizaciones populares. La lucha guerrillera se intensifica, fracasa la insurrección de 1981, y la guerra civil se desata en una etapa que se prolonga hasta 1985.

El gobierno militar fue incapaz de realizar las reformas que le permitiera tener consenso y armar la gobernabilidad buscada para sostenerse en el poder (agraria, laboral y social) que, por otra parte, se demandaba por las organizaciones populares y sindicales, siendo esta incapacidad de la junta militar, una debilidad del gobierno en crisis, y un camino que propicia la insurrección y la guerra civil que dura por más de una década.

El ascenso de la lucha de masas y la gran represión, hace que las organizaciones sociales se radicalicen, y surjan las primeras organizaciones radicales guerrilleras que pasan de la “autodefensa armada” a la estrategia de “guerra popular prolongada”.

Las Fuerzas Populares de Liberación en 1970, son una escisión del Partido Comunista Salvadoreño (PCS) que mantiene solo la lucha política-electoral y la lucha de masas de resistencia civil, en el marco de la línea de la Tercera Internacional. Las FPL son una organización liderada por Salvador Cayetano Carpio, “comandante Marcial”.

El “grupo”, organización creada por estudiantes y profesionistas universitarios, más núcleos de la comunidad cristiana (CEB), se constituyen en el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) en 1972.

Las Fuerzas Armadas de la Resistencia Nacional (FARN) se crean en 1975. Integrada por Fermán Cienfuegos y Gil Milagros. Son una escisión de la ERP, a partir del asesinato de Roque Dalton. Al ERP, posteriormente se incorpora Joaquín Villalobos de las juventudes cristianas.

El Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos (PRTC), organización con una visión de la liberación regional centroamericana, basada en la idea de la integración latinoamericana de Simón Bolívar (Venezuela) y Francisco Morazán, libertador integracionista hondureño (Ver Grupo Maíz, 2005: 88-90), de ideología socialista y demócrata. Liderado por Roberto Roca, Nidia Díaz, y Castillo.

Las Fuerzas Armadas de Liberación (FAL), brazo armado del PCS en 1979, se integra a la Coordinadora Revolucionaria de Masas, y posteriormente al FMLN en 1980.

Las organizaciones guerrilleras eran de izquierda, eran ideológicamente coincidentes, sin embargo, la diferencia de tácticas políticas y de estrategia de lucha (insurrecional y guerra popular prolongada, guevaristas, etc.) hizo que se dificultara la integración en la lucha política y armada. El PCS siempre mantuvo la línea política-electoral al mantener la alianza con el PDC y el MNR en la Unión Nacional Opositora (UNO), participando en las elecciones de 1972 y 1977, siendo barridos por el aparato político militar y los fraudes implementados, siendo presa de la cruenta represión de la dictadura militar y sus fuerzas de ORDEN y policiacas, los “escuadrones de la muerte”, liderados por el mayor Roberto D’Abuisson. El movimiento de masas y sus organizaciones fueron golpeados, y perseguidos sus dirigentes.

La UNO se formó en 1971, integrada por el PDC de Ungo, el MNR de Napoleón Duarte, y la Unión Democrática Nacionalista (del PCS) dirigida por J. Schafick Handal, dirigente comunista.

En 1972 hubo elecciones y ganaron los candidatos de la UNO, que eran Napoleón Duarte y Guillermo Ungo, pero los militares y la oligarquía salvadoreña impusieron al coronel Arturo Armando Molina, candidato del oficialista PCN. El fraude electoral se cristaliza y las fuerzas de Mejía y Duarte, coroneles del ejército, llaman a un levantamiento (un golpe de Estado) contra la imposición, se dan una serie de protestas populares, siendo reprimidos por el ejército y al fracasar, Duarte sale exiliado hacia Venezuela.

En 1977 se incrementa la represión contra el pueblo y sus organizaciones populares y la iglesia católica interviene en su defensa, las Comunidades Eclesiales de Base (CEB), participan en la organización social y la defensa de los derechos humanos, y son presa de la represión y persecución del gobierno militarista. La “Teología de la Liberación y las CEB’s, hacen protagonismo en la resistencia y la organización social, la “iglesia de los pobres” toma partido del lado de la lucha popular y por la democracia en El Salvador. En febrero de 1977, es nombrado arzobispo de San Salvador Monseñor Oscar Arnulfo Romero, convirtiéndose en el obispo de la gente pobre, cuestión que disgusta en sumo a la oligarquía y al gobierno militarista. El 20 de febrero se celebran elecciones y de nuevo se realiza un fraude para impedir el arribo de la UNO al gobierno, imponiendo al general Carlos Humberto Romero. Se convoca a la lucha contra el fraude a la Plaza Libertad, se sostiene el movimiento una semana y el ejército realiza una masacre del pueblo y las fuerzas de la UNO, saliendo del país sus principales dirigentes.

Se da una gran movilización popular, la lucha de masas se da con gran fuerza, invasiones de tierra de campesinos de FECCAS (Federación Católica)que toman haciendas; una gran jornada sindical por aumento salarial, se toman fábricas como La Constancia, se toman las calles y maestros, estudiantes, mujeres y comerciantes se vuelcan a las calles. Monseñor Romero se pronuncia por los trabajadores y los pobres del país, exacerbando más el odio de la oligarquía contra la “iglesia de los pobres”, y se decide asesinar a su principal líder el obispo de San Salvador. D’Abuisson y los escuadrones de la muerte, con el consentimiento de la cúpula militar, deciden eliminar al sacerdote, generándose así un gran cisma en el país, y en el resto de la opinión internacional, afectando el consenso y prestigio de la dictadura militar, cuestionado los excesos represivos y el magnicidio perpetrado contra la iglesia católica. Esta situación viene a dar un vuelco en la situación interna y en las relaciones exteriores, dándose una situación insurreccional que justifica la lucha armada, al cerrarse los canales políticos de participación, y la población, se incorpora a la lucha de forma armada, de resistencia civil, engrosando las organizaciones político-militares que crecen de manera importante. Las organizaciones guerrilleras intentan insurreccionar alas masas en todo el territorio donde tienen trabajo social, y logran algunos procesos insurreccionales, siendo masacrados por las fuerzas militares, y son asesinados dirigentes de sindicatos y de las organizaciones populares, el sindicato de electricistas es totalmente descabezado, y los líderes populares se incorporan a la lucha armada.

-El fraude electoral de 1977

El Partido oficial (PCN), entra en crisis a partir de los constantes fraudes y golpes de Estado que desde 1961, en que se crea, hace que se desprendan fuerzas como el Partido Popular Salvadoreño el Frente Unido Democrático Independiente, ambos financiados por la oligarquía terrateniente opositora a las reformas del PCN, las mete en contradicción permanente. Otros partidos de oposición, el PDC (Demócrata Cristiano), creado en 1961 por un sector de la iglesia, la democracia cristiana (jesuita) que impulsaba la modernización planificada y la industrialización, “para salir del subdesarrollo”. El MNR, organizado en 1968 por un sector de intelectuales y profesionales seguidores de la democracia social europea; y la Unión Democrática Nacionalista (UDN), ala visible del PCS (Comunistas Salvadoreños).

La secuencia de fraudes (1970, 1972, 1974, 1976, y 1977), fueron minando al sistema político-electoral del Salvador para el control del sistema político democrático, cerrando las vías de la participación política, la oligarquía, el PCN y las fuerzas armadas impidieron el ascenso de las fuerzas de la oposición al poder gubernamental. En 1972, la Coalición opositora UNO, compuesta por el PDC, MNR y UDN, ganan las elecciones y esa victoria es ignorada por el control que el gobierno tenía sobre el proceso electoral, declarando el triunfo del partido oficial. La oficialía joven emergente se opone al golpe frustrado (25 de marzo de 1972) de Napoleón Duarte y este es exiliado a Venezuela (Castro, Op Cit: 109). La Asamblea Legislativa impuso el 1º de julio al coronel Arturo Armando Molina como presidente por cinco años.

La oligarquía obtiene otro triunfo con la llegada del general Carlos Humberto Romero, mediante otro fraude electoral en febrero de 1977, tomando protesta con un “discurso confrontativo, diciendo que no toleraría cambios inconsultos y al ‘terrorismo’ de izquierda, prometiendo un régimen de tranquilidad y cambio social. El 28 de de febrero, los militantes de UNO fueron masacrados en La Plaza Libertad, los candidatos opositores Claramount de UNO, y Morales Erlich fueron al exilio” (Castro: 110). Se instaura un régimen de terror con los “Escuadrones de la Muerte” que asesinaron a una gran cantidad de opositores políticos y de líderes de organizaciones sindicales y populares. (Se dice que el militar mercenario “Chele” Torres de origen nicaragüense, fue el implementador de esta estrategia de terrorismo de Estado, con entrenamiento en las escuelas militares norteamericanas).

Roberto D’Abuison y Alfredo Cristiani, han sido los masacradores del pueblo salvadoreño y responsables de la guerra civil de 1980-1992. Se cierran los caminos democráticos y se abren las puertas a una confrontación militar con las organizaciones populares guerrilleras que se ven en la necesidad de aglutinarse en un Frente armado y resguardar a los dirigentes populares perseguidos por el régimen militar, conformando la Coordinador Revolucionaria de Masas (CRM) en los ochentas, el Frente Democrático Nacional con los Demócratas Cristianos del PDC (Ungo) y posteriormente del FMLN, frente de la guerrilla marxista y fuerzas socialdemócratas que incorporan al PCS de Handal.

En agosto de 1979, se formó el Foro Popular, integrado por los partidos PDC, UDN, MNR, organizaciones populares y sindicatos. El Foro exigía la formación de un gobierno democrático, la disolución de los escuadrones de la muerte, y medidas económicas a favor de los trabajadores y sindicatos, siendo ignorados por el gobierno.

2.2.1 La guerra civil, 1980-1992.

Desde los siglos XIX y XX, las luchas de los pueblos por la Independencia y Autonomía de sus metrópolis y similares; ha llevado a la creación de procesos y movimientos progresistas, de liberación nacional y revolucionarios en toda América Latina. Así se observa el caso de las revoluciones sociales y políticas de México, Centro América, Sur América y el Caribe.

Es en Centro América, donde encontramos procesos similares y distantes en el contexto actual, se han dado procesos histórico-políticos que han constituido oligarquías agroexportadoras e industriales en menor medida (El Salvador, Guatemala, Costa Rica y Panamá, han sido las más destacadas, Honduras y Nicaragua son las de mayor atraso), posteriormente financieras, con regímenes políticos autoritarios y dictatoriales, que han sido prohijados por el imperialismo norteamericano, y que dentro del marco de la confrontación Este-Oeste, han sido protegidos como parte de la política de seguridad nacional, de corte anticomunista e intervencionista, para proteger los intereses norteamericanos y de sus aliados en el hemisferio, las inversiones de sus ciudadanos, las corporaciones mercantiles e industriales más allá de sus fronteras. (“Somoza es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. Lo mismo fue expresado cuando extraditaron a su país al dictador de Panamá (general Noriega), y a Papa Doc, dictador derrocado en Haití)

En el caso de El Salvador, las organizaciones políticas de izquierda como el PCS, que por 40 años (1930-1970), se mantuvo semi clandestino, Partido Comunista de El Salvador, fundado por Farabundo Martí, estuvo a la cabeza en la lucha por la democracia y la justicia social, razón que motivó la masacre de 1932 y su desaparición como partido, hasta los años sesenta y setenta que se reorganiza de nuevo con Handal a la cabeza.

La lucha por estos ideales cobró un gran impulso en los años setenta con el nacimiento de las Fuerzas Populares de Liberación "Farabundo Martí" (FPL) en abril de 1970, el Partido de la Revolución Salvadoreña (PRS), luego el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP); en marzo de 1972, la Resistencia Nacional (RN), como escisión del ERP, en mayo de 1975, y el Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos (PRTC), que se constituyó el 25 de enero de 1976.

Con esta gama de organizaciones Político-Militares y con una lucha política realizada de manera separada, por cada una de estas fuerzas insurgentes, tras la victoria del FSLN el 19 de julio de 1979, y el golpe de Estado en El Salvador del 15 de octubre de 1979, fueron los factores que dieron las condiciones para superar la falta de entendimiento y coordinación entre las organizaciones revolucionarias y sociales. Así, el 17 diciembre de 1979, las FPL, la RN y el PCS suscribieron “el primer acuerdo de unidad” y forman la Coordinadora Político-Militar, (CPM), y para el 10 de enero de 1980, públicamente se presentaba el Manifiesto en donde se invitaba a la incorporación de las otras fuerzas, declarando en este su “rumbo democrático y socialista”.

Algunos miembros de la ERP, RN y las FPL, afirman que el PCS, se sumó al último acuerdo político de coordinación de estas organizaciones, con diverso perfil ideológico y diferente estrategia político-militar (desde la “insurreccional”, la “guerra popular prolongada”, hasta el “foco guevarista”), y el PCS, que privilegió la lucha política-electoral, de tradición estalinista y que sin embargo, heredó la táctica insurreccional de su fundador, Farabundo Martí.

El golpe militar de la oligarquía y sus fuerzas político-militares, hacen que se “cierren las puertas” a la participación democrática, y algunos líderes exiliados de la Socialdemocracia como Ungo, ingresen al país para iniciar una nueva vía (político-militar) para derrocar a la oligarquía e instaurar una sociedad socialista y un “gobierno democrático-popular” en el Salvador. (Entrevista a Salvador Franco, de las FPL y Vilma Vásquez de la Resistencia Nacional).

El día 11 de enero de 1980 se constituyó la Coordinadora Revolucionaria de Masas(CRM), con la unión de las organizaciones de masas: Bloque Popular Revolucionario, (BPR=FPL); Frente de Acción Popular Unificado (FAPU=RN); las Ligas Populares 28 de Febrero (LP-28=ERP); la Unión Democrática Nacionalista (UDN=PCS); Movimiento de Liberación Popular (MLP=PRTC). Con la experiencia de la Unión Nacional Opositora (UNO), con los partidos Demócrata Cristiano (PDC), y Movimiento Nacional Revolucionario (MNR),

Por otra parte, en el mismo año se consolidaba el Frente Democrático Salvadoreño (FDS), con la incorporación a este esfuerzo de las organizaciones sociales ligadas a las fuerzas políticas: Movimiento Independiente de Profesionales y Técnicos de El Salvador (MIPTES); Movimiento Popular Social Cristiano (MPSC); Movimiento Nacional Revolucionario (MNR); Federaciones Sindicales; pequeños empresarios y militares retirados seguidores del Coronel Ernesto Claramont; personajes de la Universidad de El Salvador y la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”

El 17 de abril de 1980, nace el Frente Democrático Revolucionario (FDR), con la unión de la CRM y el FDS (organización de masas).

El 22 de mayo de 1980 se constituyó la Dirección Revolucionaria Unificada (DRU), con la participación de las FPL, RN, ERP y el PCS, con la línea única: “Habrá en adelante una sola dirección, un solo plan militar y un solo mando, una sola línea política”. (Martínez 2002)

El 10 de Octubre de 1980 fue creado el FMLN, integrado por la DRU y la incorporación del PRTC. Esta unificación dio como resultado el impulso y realización de la ofensiva final hasta el tope “Febe Elizabeth”(líder obrera de la Federación Nacional de Trabajadores Salvadoreños FENASTRAS que cayó en la masacre del 31 de octubre) u ofensiva general del 10 de enero de 1981, misma que fue derrotada militarmente, un poco por la gran saña represiva con que el ejército actuó, otro por la inexperiencia militar y falta de armamento de las organizaciones del FMLN (Ver: “La trampa del gato”, filme salvadoreño del Museo de la Imagen y la Palabra, 2010).

Para 1981 se hacía la alianza FDR y FMLN. Dando inicio a la prolongada “guerra civil” salvadoreña, con grandes saldos en la población civil, represión violenta, táctica de guerra de “población arrasada”, quema de pueblos y asesinato de pobladores por “cooperar con la insurgencia”, migración y desplazamientos de pobladores a países extranjeros y otras regiones del país, huyendo de los territorios en conflicto, cerca de 50 mil muertos en el primer periodo de cinco años (1980-1984) de ambas partes, la mayoría de la sociedad civil…, más de medio millón de refugiados en el exterior y 300 mil desplazados al interior del país,… la disminución de la producción en más de un 25%, y 800 millones de dólares en infraestructura destruida por la guerra, además de una gran deuda externa,… gran empobrecimiento de la generalidad de la población, y una indefinición militar, expresada en la no incorporación de personas, tanto a las fuerzas armadas oficiales y a las fuerzas del FMLN (Figueroa 2009, y entrevistas a ex combatientes de la insurgencia, ERP, RN y FPL, fuerzas del FMLN: “Genaro” El mexicano, Vilma “Zoila” y “Safra” Franco, abril de 2011).

2.2.2 Las etapas de la guerra salvadoreña

Los revolucionarios se preguntaban si ¿era posible hacer una “guerra de guerrillas” en El Salvador? Un país donde no existen sierras y grandes cordilleras montañosas, solo algunos volcanes en las zonas rurales y una gran concentración de población en las ciudades como San Salvador (tres millones en los ochenta), y San Miguel, Santa Ana.5

“Pero mucho más rápidamente que en los terrenos desfavorables, podrá la guerrilla asentarse, sedentariamente, es decir, formar un núcleo capaz de establecer la guerra de posiciones, donde instale, adecuadamente protegidas de la aviación o de la artillería de largo alcance, las pequeñas industrias que ha de necesitar, así como los hospitales, centros educativos y de entrenamiento, además de los almacenes, órganos de difusión, etcétera” (Guevara, 1972)

La guerra salvadoreña se realizó en los volcanes de San Salvador, Guazapa, Morazán, San Vicente, etc., en los cantones y caseríos, las ciudades y sus barrios; existiendo formas militares tales como: brigadas, líneas, escuadras, campamentos y células urbanas, que “desde las mismas oficinas de gobierno, se dedicaban a obtener pertrechos de guerra, y entrenamiento del manejo de armas a los militantes y simpatizantes de las fuerzas insurgentes”

Las etapas de la guerra revolucionaria se consideran en base a criterios de evolución político-militar de la misma, según diversas fuentes de investigadores y militantes del FMLN:

a) De 1970 a 1980, etapa previa, años de la gestación de las organizaciones revolucionarias y unidad revolucionaria CRM y FMLN;

b) La insurrección u ofensiva general de 1981;

c) Guerra de definición inmediata: 1981 a 1984;

d) Guerra de desgaste, de 1984-1989, viraje de la táctica;

e) Intervención militar norteamericana, caída del muro de Berlín, y posteriormente la derrota electoral de los sandinistas en 1990;

f) La salida por el diálogo y la paz, 1989, ofensiva para negociar hasta 1992. (Figueroa, 2009; Martínez, 2002; Schafick, 2010, y entrevistas: Héctor Ibarra “Genaro”, Roberto Cañas, Vilma Vázquez, abril y mayo de 2011)

Esta periodización aproximada se logra elaborar con criterio histórico considerando diversos aspectos político militares que definieron la intensidad de la misma y la prolongación del conflicto, de manera particular la intervención militar norteamericana para sostener a la dictadura y la capacidad de fuego alcanzada por la guerrilla del FMLN.

  1. Las matanzas de civiles

Durante lo prolongado de la guerra revolucionaria, se realizaron una serie de matanzas de civiles perpetradas por el ejército salvadoreño, en particular por el batallón Atlacatl que estaba bajo las órdenes del coronel Monterrosa, joven militar entrenado en altas escuelas de contrainsurgencia de los Estados Unidos, que aplicó las tácticas de “tierra arrasada” aprendidas en la guerra de Vietnam por el ejército norteamericano o mejor conocida localmente por “pez fuera del agua”, consistente en aislar a la insurgencia de su base de apoyo, mediante la represión cruenta sobre las poblaciones aledañas a los campamentos y territorios donde la guerrilla opera y obtiene su base de apoyo, reclutamiento y alimentos, etc. Así se realizan una serie de matanzas de miles de civiles y arrasamiento de poblaciones por parte del ejército.

En el caso del Sumpúl, la población huye hacia la frontera con Honduras y son masacrados a dos fuegos por parte de las fuerzas militares de Honduras y de El Salvador, siendo asesinados cientos de pobladores, en su gran mayoría mujeres, nuños y ancianos, razón por la cual, las organizaciones guerrilleras deciden desplazar hacia otros lugares, más hacia el sur, en la frontera con Guatemala o hacia el Pacífico, al sur de Usulután. (Ibarra Entrevista, mayo de 2011. San Salvador)

-La matanza del Mozote

Un lugar cubierto por cúmulos de nubes y de neblina y rodeado de cerros verdes acompañados de árboles frondosos, se encuentra como un lugar muy emblemático en El Salvador, dicho así, por la historia triste que envuelve a este país durante la década de 1980. El Cantón El Mozote, ubicado en las montañas históricas del departamento de Morazán en el municipio El Perquín, en la región nororiental de El Salvador, CA. (Molina, 2011)

En El Perquín, se localiza el ex campamento guerrillero del FMLN, bajo la responsabilidad de fuerzas de la ERP del comandante Villalobos. (Hoy se encuentra en ese lugar un “Museo de la revolución”), con un sinfín de piezas de artillería recuperada a las fuerzas armadas salvadoreñas, bombas, lanzacohetes, morteros, y restos del helicóptero donde viajaba el coronel Monterrosa, muerto en un operativo del FMLN.

El Mozote, sitio reconocido principalmente por haber sufrido la mayor masacre en el período de guerra civil, acción represiva, fabricada por el Batallón Atlácatl y dirigida por el teniente coronel Domingo Monterrosa, a principios de la década de los ochenta, en el conflicto entre la Fuerza Armada salvadoreña y el guerrillero Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

Ahora, el  lugar de la masacre se encuentra en proceso de reconstrucción, después de haberse llevado a cabo el reconcilio entre ambas fuerzas y el cese al fuego en 1992. El resultado que dejó este conflicto en este lugar, son dos fosas o tumbas de gran magnitud con estilo de dormitorios, donde claramente se leen frases como; “Ellos no han muerto, están con nosotros, con ustedes y con la humanidad entera”. Existen algunas obras realizadas por brigadistas de fundaciones extranjeras en deterioro y desuso como letrinas y bombas de agua, abandonadas por la población, que es sumamente pobre, en un caserío disperso, con algunas tiendas de abarrotes, para atender a los visitantes al lugar.

Alrededor de 400 familias se encuentran habitando el pequeño pueblo hoy en día. Una de las mayores entradas económicas que obtienen es a través del turismoo visitantes que se atreven a enterarse de lugares y acciones poco reveladas y conocer la verdadera historia de lo que ocurrió en esta zona durante la guerra civil. (Existe una publicación de Grupo Maíz al respecto).

El campesino Serafín Gómez, ex combatiente de las fuerzas guerrilleras del FMLN, es un sobreviviente y guía turístico para los visitantes, él relata como sucedió la masacre de El Mozote.

Una vecina del lugar y conocida de la señora Rufina Amaya, narra la historia de los sucesos de la gran masacre de “niños ensartados en las bayonetas de los fusiles y tiroteados durante la noche, desde las nueve de la noche, hasta la una de la madrugada se oía el llanto de los ‘cipotes’ (niños) y fueron asesinados a punta de bala y bayoneta, yo me fui hincada arrastrándome, hacia unos matorrales, rezando y así pude salir corriendo de noche por el monte, así logré sobrevivir a esa horrible matanza”

Hoy se encuentra en el patio de la iglesia un monumento con los nombres de los niños asesinados. En ella se encuentra un mural de colores, con figuras de niños, mariposas y flores, hecho en honor a los masacrados de entre un mes de nacido hasta doce años, una placas con sus nombres.

Serafín Gómez sigue relatando, que: “Una de las tumbas fue específicamente creada para sepultar los restos de 412 cadáveres de niños, todos menores de 12 años”, el lugar es llamado, “El Jardín de los Inocentes” que esta junto a la Iglesia del pueblo, en donde fueron asesinadas, torturadas y masacradas las personas de dicho lugar.

Mientras que en la otra fosa se encontraron 117 esqueletos de seres humanos sepultados, hoy en día le acompaña una escultura de metal elaborada por una persona de origen irlandés, tiene como objetivo simbolizar las familias salvadoreñas que fueron masacradas en aquella época.

Después de la masacre, la guerra y los acuerdos de paz, existían dos sobrevivientes de aquella masacre se trata de, “Rufina Amaya (hoy ya fallecida) y un hombre conocido como Chepe Mozote, nadie creyó en que realmente habían escapado del ejército nacional”, manifiesta Gómez.

Doña Rufina permitió que se escribiera la historia de El Mozote según sus relatos, de Chepe no se volvió a saber nada, sólo que murió hace dos años (2007), “Nosotros no queremos volver a vivir la guerra, es por eso que divulgamos este caso en el país para que los que no saben se den cuenta de lo que pasó realmente allí”, finalizó Gómez.

Más de 500 muertes se registraron entre los primeros cinco días después de la masacre el 11 de diciembre de 1981, el ejército nacional no solo atacó este simbólico pueblo, sino también algunos aledaños a este, pero no con la misma magnitud de violencia que recibió El Mozote.

La masacre en El Mozote está calificada como la más grande en la historia moderna de América Latina, 1200 personas, entre ellas niños/as y ancianos/as fueron asesinadas con el pretexto de que en el pueblo se escondían militantes del FMLN, o mejor conocidos como, la guerrilla.

“El Mozote Nunca Más”, es el lema que dirigen los pobladores de hoy en día a sus visitantes al contar la verdadera historia ocurrida en aquel pequeño pueblo

Controversia de la matanza.

El investigador jesuita Leigh Binford (1997), se pregunta cuales fueron las causas de que la población de El Mozote, no se fuera del lugar, a pesar de la situación existente en el territorio considerado uno de los enclaves de la guerrilla del FMLN, bajo el mando del comandante Villalobos y demás comandantes de la ERP.

“En diciembre de 1981, la guerra civil llegó al norte de Morazán. La ‘ofensiva final’ de mediados de enero de 1981, en los últimos días del gobierno de Carter, no llevó a una victoria militar rápida. El norte de Morazán fue zona de guerra desde octubre de 1980. Miles de personas, empezando por los comerciantes y terratenientes del pueblo, ya habían abandonado el área. Trasladándose a las ciudades o a los campos de refugiados” en Honduras (norte de Morazán y Perquín). Muchos caseríos de las municipalidades de Torola, Jocoaitique, San Fernando y Villa del Rosario, del mismo departamento, quedaron abandonados. “Las estructuras de los techos de las casas quemadas por el ejército durante las ofensivas de octubre de 1980 y marzo de 1981 eran parte del paisaje…” Los campos de cultivo de maíz, frijol y caña de azúcar y maguey, estaban cubiertas de maleza y flores silvestres… “Los parientes de los asesinados por los militares, los paramilitares y los cuerpos de seguridad marcaron las tumbas para no ser identificados por estos y ser perseguidos o desaparecidos, y pasar una más de las víctimas de la violencia política en la “guerra civil” salvadoreña.

¿Porqué se quedaron los pobladores de El Mozote? en el caserío, muy a pesar de la situación vivida en el país y la gran represión (táctica de guerra: “Tierra arrasada”) implementada por el ejército, sus fuerzas rurales (escuadrón de caballería) y sus paramilitares (los escuadrones de la muerte) y policiales. Los estudios realizados hasta ahora, esgrimen argumentos, diametralmente opuestos, “el primero sostiene que en El Mozote, había una gran cantidad de protestantes evangélicos,… eran políticamente “neutrales” en el conflicto, no estaban ni con el gobierno, ni con la guerrilla del FMLN”, toleraban la presencia de ambos en la demarcación, medida que ellos consideraban importante para sobrevivir al conflicto nacional, lo cual se considera, “eran totalmente inocentes”. Punto de vista predominante en posiciones de izquierda o en la comunidad de derechos humanos”. En un documental del FMLN y de organismos de derechos humanos, se dice que el sacerdote, un joven hermano, acudió al cuartel a dialogar con los jefes militares (San Miguel), y le dieron garantías de que no serían molestados por las fuerzas militares y policiales de la Guardia Nacional, sin embargo, solo fue un engaño, y cerca de cuatro mil hombres del batallón Atlácatl al mando del coronel Alfredo Monterrosa, subió a las inmediaciones de Morazán y poblaciones a tomar El Perquín y demás municipalidades, donde se encontraban las fuerzas del ERP, fuerza importante del FMLN y bastión de la insurgencia guerrillera. La masacre se concertó desde los mandos militares.

La otra versión, pinta con rojo a la población de El Mozote, “según informó la embajada estadounidense de San Salvador al Departamento de Estado, el 31 de enero de 1982, se encontraba situado “en el centro del territorio guerrillero” y por tanto, colaboraban con la guerrilla, ya sea voluntaria o involuntariamente (Hinton, 1982b, citado por Binford, Op Cit: 156). Oficiales del batallón Atlácatl, dieron su propia versión al respecto de esa matanza perpetrada a la población inerme: “El teniente coronel Domingo Monterrosa dijo al mayor McKay cuando este le preguntó sobre el hecho, ‘en este tipo de circunstancias, no se está muy dispuesto a perder el tiempo tratando de saber qué más puede haber dentro de la casa’ (Daren 1993, Citado por Binford: 157).

Se da así la justificación militar de la posible existencia de insurgentes en el caserío, sin embargo, “al llegar el helicóptero, se trajo la orden tajante de aniquilar a todos y quemar la totalidad el caserío” (argumenta la señora Rufina Amaya, sobreviviente de la masacre). Las dos fosas descubiertas por organismos de derechos humanos y estudiadas por forenses especializados (entre octubre y diciembre de 1992), dio como resultado una gran cantidad de cadáveres de niños (136 de entre un mes y seis años), el resto (143)6adultos, mujeres (algunas embarazadas), ancianos y demás hombres. Los niños fueron asesinados en el atrio de la iglesia a balazos, o ensartados con las bayonetas de los fusiles. Sobrevivientes dan su versión opuesta al ejército y la embajada norteamericana, la masacre se concertó desde los más altos mandos de la milicia, para dar un escarmiento a las comunidades que “apoyaban a la guerrilla” y en concordancia con la táctica implementada en esa fase de la guerra de “tierra arrasada” que consistía en quemar y arrasar los pueblos y caseríos para crear terror en la población y diezmar los apoyos a la insurgencia, provocando una gran ola de refugiados y migrantes hacia los países vecinos de Guatemala, Honduras, Nicaragua y México. Se sabe de que esta táctica se enseñó en la Escuela de las Américas en los Estados Unidos, donde se entrenaba a la oficialidad de El Salvador y de otras naciones que tenían guerrilla “marxista y procomunista” en América Latina, todo dentro de la lógica de la confrontación Este-Oeste, política de seguridad de los Estados Unidos de Norteamérica.

Otras matanzas: Palo Alto

En Palo Alto, comunidad cercana del municipio de Xuchitoto, existe una placa con más de cien personas, una lista de niños, otra de mujeres y otra de hombres adultos, cuyos nombres han sido labrados para que quede testimonio de las personas que fueron asesinadas por el ejército, acusadas de colaborar con la guerrilla del FMLN, se les acusaba de ser correos a los niños y por esa razón fueron desaparecidos, y hasta la fecha no se sabe de ellos. En abril de 2011 se debela la placa alusiva enfrente de la iglesia del lugar, los familiares de estos desparecidos acuden a limpiar el lugar y dejan ofrendas, las autoridades municipales participan en el homenaje. Días antes se exhumaron unos cadáveres de personas desaparecidas y se procede a darle cristiana sepultura en el panteón del lugar, participan familiares y autoridades del Departamento. La gente todavía busca a sus familiares muertos en parajes diversos, siguen con la esperanza de encontrarlos y darles sepultura cerca de sus pueblos. Chillo,sobreviviente de la guerra y ex militante de la ERP-FMLN, está haciendo un libro de la historia de sus familiares, perdió a sus padres y sus hermanos, fueron asesinados por el ejército y fueron desaparecidos sus cuerpos. (Museo de la imagen y la palabra, San salvador).

-El Operativo Caballo de Troya

Documentados estos hechos en: “La trampa del gato”, documental del Museo de la Palabra, mayo de 2011 y 2009, y Entrevista a Genaro, internacionalista mexicano, mayo de 2011).

“Marianita” narra el operativo en que ‘cazaron’ al coronel Monterrosa. El muy “cabrón” quería la Radio Venceremos, y se la dimos. Teníamos un transmisor que pensábamos desechar, ya teníamos un nuevo equipo, recién desempacado del exterior, que nos habían donado de Europa. Y se dedicó un equipo de expertos en explosivos a preparar el “sebo para Monterrosa”. Se pusieron en la caja del transmisor una cantidad de explosivos de contacto, con dos detonadores, uno de señal de radio para hacerlo funcionar a distancia y otro hecho con un barómetro para que se activara al elevarse el aparato y boom.

Monterrosa, muy feliz de haber encontrado su preciado tesoro de guerra, la radio guerrillera, juntó a sus mandos, del cuartel de San Miguel y otros de su área de control, a la prensa, se informaría del “golpe” dado a la guerrilla farabundista. En Jucuarán, se juntó la élite del batallón Atlácatl. Se instala el transmisor de la radio, mero debajo de sus piernas, atesorando su triunfo. Se manda la señal de radio por “Ramiro” y nada que pasa. “La gran puta, nos falló el golpe”. “Esperemos el segundo detonador”. El helicóptero se eleva y el sudor cubre el rostro de “Ramiro”, y no pasa nada, más de repente “boom”, se escucha una gran explosión y el aparato estalla en mil pedazos. El coronel Monterrosa y sus mandos medios mueren en el acto. Los guerrilleros del FMLN, saltan de júbilo, el operativo “Caballo de Troya” fue un exitazo, se había dado un gran golpe a las fuerzas armadas, se aniquiló el mando militar más importante del oriente, se liquida al asesino de Monterrosa que había masacrado a la población con táctica de “tierra arrasada” desde 1981.

La Comandancia General del FMLN, manda un cable al exterior, informando del éxito militar del FMLN sobre las fuerzas armadas salvadoreñas.

Hoy a la distancia, “Marianita” sorbe un trago de vino tinto y suda de recordar los días de la guerra y su experiencia en “La Venceremos”, y comparte una copia del artículo de Villalobos sobre la democracia y el subdesarrollo de El Salvador, en estos días del 2011. Su apartamento se llena de alegría al contar “Historias de barro” del amigo Ibarra, y otros compañeros cuentan las suyas, nada de importancia, se levanta de la silla y me presta un libro de su biblioteca personal de fotografías editado por el Grupo Maíz “No hay guerra que dure cien años, ni pueblo que la aguante”. (Montecinos, 1993)

-Lo intensivo de la guerra.

Torola, población del Norte de el Salvador: Una de aquellas mañanas de octubre José Luis, médico que nos estaba enseñando el aparato circulatorio. De pronto se escuchó el chiflonazode un avión Dragón Fly y enseguida el estruendo de la bomba; detrás venía el Huey 500, conocida como avispita, luego la Push and Pull, mas detrás los helicópteros roqueteros UH1H, y al final los de transporte UH1M. Para cuando escuchamos el segundo chiflonazoy el siguiente estruendo de la bomba, ya teníamos las mochilas en el lomo y los fusiles prestos a lo que aconteciera.

Era un operativo aéreo, pero no como los acostumbrados de roqueteo, bombardeo y ya. Como los aviones volaban en circulo para descargar sus bombas, pensábamos que la descarga iba a ser contra nosotros, porque la población cursantes y de instructores en Arambala era grande y de seguro que el enemigo ya tenía detectada esa posición. Pero no era así, comenzaron a descargar sus bombas para limpiar el área en la zona del Bailadero. Entonces empezaron a bombardear la falda norte del cerro Pericón y detrás del bombardeo la avispita y los roqueteros barrían la zona con su descarga de rokets y metralla.

Los días de estar listos a la hora del matutino, de comer los tres tiempos a sus horas, de escuchar la Radio Venceremos a la hora, de realizar la posta sentados el pórtico de aquella casa semi-derruida, concluían con aquel operativo aéreo. Era el primer desembarco de la jornada y el anuncio de los primeros tiempos. No es que con esos hubiera desaparecido la escuela revolucionaria o las demás estructuras políticas y militares, si no que se procedía a partir de aquel momento a descentralizar todas las estructuras y a la conformación de las unidades guerrilleras. (Ibarra, 2001)

El desembarco se había producido en el Llano del Bailadero y por allá habían sido desplegadas las unidades guerrilleras. Aquel no era un operativo de los acostumbrados, sino que era un tipo de operativo monstruo con gran despliegue de medios aéreos, artillería y tropa que incursionaban a la zona por vía aérea y terrestre desde Llano del Muerto, la Calle Negra, y la montaña desde territorio hondureño.

Lo malo de todo aquello es que desapareció todo aquel experimento de la Universidad Guerrilleray dio inicio la Guerra de Baja Intensidad.

2.2.4 Las armas y las contradicciones ERP-PCS

Algunos insurgentes, argumentan que la ventaja que tenía el PCS en términos de las relaciones internacionales mantenidas con la Tercera Internacional (dirigida por el PCUS), y sus ramificaciones en todo el mundo socialista y demás, así como las tenidas con la socialdemocracia europea, permitió a la dirigencia comunista salvadoreña obtener apoyos diversos para sostener la guerra emprendida por el FMLN, del cual formaba parte. Es así que al conseguir pertrechos diversos, se tenía que concentrar en una parte del territorio controlado por la guerrilla, y al no tener la fuerza militar y expansión territorial propia, Schafick, se introduce a la región controlada por las fuerzas de la ERP, organización con más fuerza militar, cuestión que aprovecha y se las queda, haciendo uso de esa ventaja táctica y las distribuye prioritariamente entre sus gentes y mandos militares, en razón de que el Ejército de Liberación Popular, brazo armado del Partido Comunista no tenía la capacidad para hacerlo y se trasladaban a la parte norte donde estos eran fuertes, la zona de Morazán. Esto generó muchos roces entre las fuerzas militantes de las organizaciones integrantes del frente guerrillero. Los comunistas las conseguían y las ERP las distribuían, sacando ventaja de esa situación. (Militantes de la ERP y del PCS. “Chava” de la FPL, El “sacerdote mexicano”, “El carnal”. Entrevistados por separado en Morazán, los Ranchos, Jocoaitique, Santa Tecla y Suchitoto, abril de 2011)

2.2.4.1 El proceso de paz: Los acuerdos de 1992

Cinco años de guerra ininterrumpida entre las fuerzas gubernamentales y su aliado el Imperialismo Norteamericano, y las fuerzas insurgentes y las organizaciones populares, para entonces muy diezmadas, en virtud de que, muchos de sus dirigentes fueron asesinados, exiliados y perseguidos, siendo abandonado su trabajo en las organizaciones sociales y de masas, tanto en el mundo rural como en las urbanas. (Entrevista al líder de Frente Sindical Salvadoreño, abril de 2011, San Salvador)

La situación descrita de gran desgaste de la población civil y de las organizaciones insurgentes, y la situación internacional proclive a la paz y la negociación, la reunión de la Segunda Internacional, encabezada por el gobierno de España y el de Costa Rica, es que se conforma el Grupo de Contadora y se da la reunión de Esquipulas I y II en Guatemala, generándose un ambiente internacional para entablar las negociaciones de paz en la región, en razón de que el conflicto armado amenazaba con expandirse a la región en su conjunto, dando pie a la inestabilidad.

La política Norteamericana, accedió al proceso de paz, pero sin suspender el apoyo económico y militar a los gobiernos en conflicto de guerra, la “contra” nicaragüense y las fuerzas militares de El Salvador y Guatemala (esto explica el gran endeudamiento de los gobiernos de la región). La iniciativa de Contadora, (integrado por Venezuela, México, Colombia y Panamá, y cuyas posiciones fueron bien vistas con aceptación por otros países del área latinoamericana, así como por los gobiernos de Nicaragua, Cuba, la Unión Soviética, representantes de la Internacional Socialista, y en un principio, por el propio gobierno estadounidense. Contadora, después de múltiples debates, propuso las bases para el logro de una paz duradera para el área Centroamericana, concebida en los siguientes términos: El proyecto del tratado exige reducciones mutuas en armas, tropas y asesores extranjeros, entre naciones centroamericanas e incluye una prohibición contra el establecimiento de bases militares foráneas. (Figueroa, s/f: 101)

-Los Acuerdos de Paz

Los Acuerdos de Paz, firmados en Chapultepec, el 16 de enero de 1992, en la ciudad de México, entre el gobierno de El Salvador y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional “FMLN”, consistentes en:

  1. Cese del enfrentamiento armado, comenzando el 1 de febrero del mismo año y que terminaría el 31 de octubre. Este acuerdo fue cumplido parcialmente, en razón de que ambos mandos no se desarticularon cabalmente, y escondieron una gran cantidad de armamento. Las fuerzas armadas se redujeron al 50% y se replegaría a 62 lugares o cuarteles, y los contingentes del FMLN se replegarían a doce áreas, sus armas serian entregados en 15 lugares señalados por ellos mismos, se desarticularon en su gran mayoría y se incorporaron a la vida civil, formando parte de una nueva organización política o partido FMLN. El cese al fuego, significó la separación de fuerzas militares y su desarticulación, todo bajo la verificación de parte de las Naciones Unidas (ONUSAL) y COPAZ (Comisión de Paz).
  2. La verificación de las Naciones Unidas (ONUSAL) significaría “el incremento de personal militar y civil para verificar el cumplimiento de los acuerdos”, mismo que podría movilizarse libremente por todo el territorio. A partir de ahí se constituye un grupo conjunto de trabajo (GCT), integrado por el jefe de los observadores militares de la ONUSAL y un representante del FMLN y otros del gobierno.

La restauración de la administración pública en las zonas del conflicto, que implica que los alcaldes regresen a los lugares donde fueron electos e inicien sus funciones; se arreglen los caminos, escuelas y energía eléctrica, se restablezcan la administración de la justicia, y las organizaciones no gubernamentales puedan trabajar sin problemas en lo absoluto. Las comunicaciones públicas y privadas, serán puestas al servicio de la reconciliación. A partir de ahí el gobierno no interfiere en las estaciones de radio del FMLN. El gobierno y el FMLN se comprometen a: realizar campañas nacionales de publicidad a favor de la paz; no realizar propaganda contrarias a los Acuerdos de Paz.

A partir de los Acuerdos de Paz, la Fuerza Armada, según la Constitución cambiara su perfil profesional, y será totalmente apolítica y no deliberante. Su misión es la defensa de la soberanía del Estado y la integridad del territorio nacional. El mantenimiento de la paz interna como la tranquilidad, el orden y la seguridad pública solo corresponde a los cuerpos de seguridad pública. Se creará un nuevo “sistema educativo para la fuerza armada” lo que implica su depuración, mediante una evolución, considerando: sus antecedentes respecto a los derechos Humanos, su preparación profesional. Su capacidad para vivir y actuar en una sociedad democrática y libre.

  1. La subordinación de las Fuerzas Armadas al poder civil. El Presidente podrá nombrar como Ministro de Defensa a un civil. Y lo más importante desaparece todo cuerpo militar y se les considera totalmente fuera de la ley. Desaparece la defensa civil, las reservas de la fuerza armada, suprimiendo las patrullas cantonales, y se crea una ley especial para regularizar las empresas de seguridad privada para prestar servicios a empresas e instituciones. Se suspende el reclutamiento forzoso; el servicio militar seria universal obligatorio y para todos.
  2. La reducción de las Fuerzas Armadas implica disminuir sus efectivos hasta un 50% (de 60 mil a 30 mil. “Acuerdos de Paz” (Algunos líderes del FMLN, aseguran que los efectivos nunca llegaron a ser 60 mil, que se infló la nómina de efectivos por corrupción de los generales, además de la gran cantidad de bajas sufridas que se calcula fueron treinta mil. Entrevistas por separado: Ibarra, Cañas y Mármol, abril de 2011), reducir la cantidad de armas, instalaciones y gastos militar. Se crea la Policía Nacional Civil (PNC), que sería un nuevo cuerpo de seguridad que sustituye a todas las anteriores y cuya misión seria: garantizar los derechos y libertades de las personas, combatir la delincuencia, y mantener la paz interna, la tranquilidad, el orden y la seguridad en el campo y la ciudad.

La formación de los objetivos de la PNC se logrará a través de una Academia de Seguridad Pública. Se creará un régimen jurídico que regule la PNC y la Academia, y la policía nacional se organizará de manera transitoria entre 2 y 5 años, en tanto seguirá funcionando la Guardia Nacional.

Los excombatientes del FMLN se podrían incorporar a la policía nacional, solo al cumplir los requisitos marcados por la Copaz y pasar por la academia de seguridad pública.

  1. Los temas económicos y sociales de los Acuerdos:

El problema agrario, implica una nueva reforma, terminando con los latifundios, haciendas y fincas que tuviesen más de 350 manzanas (245 has), serian vendidos a los campesinos; también se incluyó en esto tierras del Estado que no fuesen reserva forestal. En esta venta de tierras se debe de dar preferencia a excombatientes de ambos mandos, que desean cultivar la tierra y que no sean propietarios. Se evitaría el desalojo de campesinos que tuviesen invadidas tierras, entrando de inmediato en dialogo con los propietarios, y no hacer nuevas invasiones, (pág. 28)

6) Reforma agraria (venta de manzanas a excombatientes de ambas partes).

Territorios controlados por los insurgentes del FMLN en todos los departamentos, municipalidades dentro de los “frentes de guerra”, que eran cuatro: Oriental, Centro oriental, Central y Occidental, donde las diferentes corrientes de las cinco organizaciones político-militares integrantes del mismo, mantenían el control territorial de sus fuerzas militares. “El FMLN, “presentará un listado de las propiedades ocupadas dentro de las zonas de conflicto” (Maíz: 28). La venta sería voluntaria, en caso de que el propietario no accediera, el gobierno procuraría asentar a los campesinos en otras partes, cuestión que generó grandes resistencias de los propietarios, y de parte de los demandantes de tierra por obtenerlas. Todo esto, desde luego, con la participación, verificación de la COPAZ.

  1. Créditos para el sector agropecuario y las micro y pequeña empresa.
  2. Foro para la Concertación Económica y Social. Mismo que se convocaría para el 16 de febrero de 1992. Donde participarían: Representantes gubernamentales de alto nivel, con capacidad para tomar decisiones en temas económicos y sociales.
  3. Miembros de organizaciones más representativas de los “trabajadores”, donde se inmiscuyeron “representantes” oficiales y de organismos de trabajadores independientes, que demandaban su participación, creándose una gran disputa por la representación de los trabajadores y sus organizaciones. Cuestión que permanece hasta ahora, porque muchos membretes se mantienen en la disputa por la representación de tribunales laborales y demás.
  4. Plan de Reconstrucción Nacional.
  5. Otros acuerdos: La participación política del FMLN; El Sistema Electoral; El sistema Judicial (Schafick, 2006)

Finalmente, los Acuerdos de Chapultepec del 12 de enero de 1992, tuvieron una gran repercusión en la reestructuración de las instituciones que cristalizaron en la vida política democrática del país, que permite desquebrajar el aparato del Estado autoritario y el militarismo de derecha que la Oligarquía salvadoreña construyó en más de un siglo de dominación, y que centralizaba el resto de los poderes, el judicial y parlamentario, y las fuerzas del orden que al ser, sujetas en su totalidad a las fuerzas armadas, todos sus mandos se determinaban desde la cúpula militar, la Policía de Hacienda, la Guardia Nacional, y toda organización, incluida las ilegales fuerzas paramilitares, creadas desde el partido gobernante ARENA, que fundó el Mayor Roberto D’Abuisson en la década de los años sesenta, siendo el principal instrumento político que dirigía las operaciones de la oligarquía agroexportadora y financiera, y sus representantes en las fuerzas armadas. Desde ahí se decidía quién ganaba las elecciones, y a qué partido se le otorgaba el registro (control absoluto del proceso electoral y político), y qué candidato ganaba o se le reconocía el triunfo electoral. El Estado salvadoreño fue una estructura oligárquico-institucional, de terror, militarista al servicio de la oligarquía, con una máscara liberal-fascista y una expresión descarnada de la dominación, con pocos periodos de gobiernos liberal-democráticos.

Los Acuerdos de Paz, y las instituciones internacionales como la ONUSAL/COPAZ, sirvieron de marco rector del proceso de transición política y estructural a la democracia, las libertades y el desarrollo social, que permitiría la construcción de una paz duradera y un desarrollo más equitativo e incluyente. ¿Qué fue lo que pasó?

Los diversos actores políticos y sociales de las dos fracciones en la guerra civil, siguieron actuantes, unos en el gobierno (ARENA y sus aliados), conducidos por la facción radical-guerrerista de Cristiani-D’Abuisson (muerto posteriormente a la firma de los acuerdos, ratificados en El salvador), que dirigen al país con mano dura, en tanto asumen una política liberal y militarista de contención al avance opositor del FMLN y las fuerzas populares, que demandaban mayor democracia y apertura política, mayores libertades políticas y sociales, y una recomposición del desarrollo y del modelo económico neoliberal asumido por la administración arenista, que desmantela el aparato productivo, destruyendo las economías agroexportadoras e industriales, privatizando las principales empresas del Estado, trasnacionalizando la economía, construyendo una alianza estratégica con el capital trasnacional, en particular el norteamericano, asociándose con el capital financiero, a partir de transacciones corruptas y provechosas para ambas partes (venta fraudulenta de las empresas a baja cotización), en una recomposición estratégica del capital industrial y financiero, construyendo un país más dependiente y terciarizadoen su economía, importando sus principales insumos y expulsando una gran masa de mano de obra proveniente del campo en ruinas y que migra a los Estados Unidos y países en tránsito, que generan una tercera parte de los ingresos de divisas que sostienen a una gran parte de familias salvadoreñas en este siglo XXI.

El aparato judicial no ha sido reestructurado en su gran mayoría, permanecen los mismos personajes del aparato judicial represor y militarista, las policías, son fundamentalmente las mismas estructuras que en los tiempos de la “guerra civil”, a pesar de ser creada la Policía Nacional Central (PNC), y desaparecida las demás, muchos de los integrantes del aparato policiaco-represivo se mantuvieron en el proceso de reestructuración. Las fuerzas armadas, a pesar de la disminución de efectivos, y la aparente depuración realizada por los organismos “vigilantes” de ONUSAL/COPAZ, y organismos de Derechos Humanos (ODH), que demandaban el castigo a los masacradores y asesinos, consignados sus nombres en el Informe de la Comisión de la Verdad, el expediente fue consignado a Washington (University of Washington), donde los expedientes, han sido depurados por el departamento de Estado del gobierno norteamericano, eliminando toda vestigio que involucre a las instituciones del estado Norteamericano.

(Entrevistas a ex agente de SALPRESS, ex combatientes del FMLN y organismos de Derechos Humanos y ONG’s)

La lucha por la verdad, el perdón y la justicia, sigue siendo un tema, por la gran impunidad observada hasta hoy en El salvador. La UCA “Simeón Cañas” y autoridades jesuitas, realizan un festival anual denominado “Festival Verdad” en honor a los jesuitas asesinados de la Universidad Centroamericana, y han presentado una queja ante las autoridades judiciales de El Salvador, para que se castigue a los responsables de esta masacre realizada en 1989, en medio de la ofensiva final. Las fuerzas del ejército, rodean la Universidad y asesinan a las autoridades de la misma con familiares y monjas. (Ver: El Independiente, agosto de 2011)

2.4.1.2 Los excesos de los insurgentes

-El MayoCifrián y los asesinatos de compas (“Se volvió loco el compa”).

En una entrevista a un periodista ex militante de las FPL, cuenta que algunos comandantes, afectados por la guerra, entran en situación esquizofrénica, y enloquecen, dando como consecuencia, que, en el caso de El MayoCifrian, que se enfadaba con los latosos guerrilleros, que no lo dejaban en paz, ya sea descansar o concentrarse en sus pensamientos, agarraba la pistola y asesinaba impunemente a sus colegas…, dándose en otra ocasión que manda fusilar a unos milicianos, acusándolos de espionaje y traición, cuestión que se dio con mucha frecuencia, sobre todo por darse fenómenos de penetración de las fuerzas gubernamentales en las bases de las organizaciones con menos estructura. (Ver: “La trampa del gato”, y entrevista a un corresponsal de la agencia guerrillera salvadoreña SALPRES, abril de 2011, San Salvador)

-Las ejecuciones internas (“Genaro” Entrevista 2011)

En las FPL, se purga a cerca de cuatrocientos combatientes, escuadras completas…, y así fueron liquidadas tan solo en las ERP muchos compas “infiltrados”, campesinos y milicianos con poca responsabilidad, algunos de vigías y resguardo de armas, “a mí me tocó deshacerme de unos jóvenes vigilantes infiltrados, solo recibí la orden de llevarlos al monte y darles tiro, ellos ya sabían porque me los llevaba de comisión a ellos solos…” (Omar, Los Ranchos).

- Los misiles y salida de Villalobos del FMLN, el Partido Demócrata.

Como en toda organización militar, las disputas por el control se dan de manera brusca y a veces violenta, al terminar la ofensiva de 1989, y entablarse las negociaciones para firmar los Acuerdos de paz (1992), las fuerzas militares entregaron sus pertrechos de guerra, uniformes y armas en campos de acopio dirigidos por personal de la ONU. En el caso de los misiles que la ERP mantenía bajo su control, obtenidos del Ejército Popular Sandinista (EPS) de Nicaragua, armas de origen ruso, y que amenazaba con llevar la guerra a unos niveles de confrontación mayor, ya que las fuerzas del FMLN se propusieron atacar con misiles y artillería los principales cuarteles militares en las zonas urbanas, cuestión que le daría una ventaja militar estratégica necesaria para aventajar en las negociaciones de paz, concepción planteada por su comandancia. (Schafick, 2006)

Los misiles bajo control de la ERP generan una disputa por tenerlos, esconderlos o entregarlos, y se decide por lo segundo, ya que la situación internacional estaba cambiando y no era favorable a la continuación de la guerra. Los esfuerzos de Contadora y la firma de los acuerdos de Esquipulas por los gobiernos de la región, hace necesario que se entreguen todas las armas, procediendo Joaquín Villalobos a su devolución al gobierno nicaragüense en un protocolo vigilado por la ONUSAL y representantes de gobiernos firmantes de Esquipulas. Humberto Ortega, comandante y jefe del EPS, realiza la recepción de este armamento del FMLN. Existieron opiniones de miembros de la comandancia general de no haberlos entregado, y de guardar pertrechos para la ocasión de que fuera necesario hacer cumplir los acuerdos pactados, ya que el gobierno arenero seguramente tomaría represalias contra los insurgentes y ex combatientes, razón que no valió, por que los organismos internacionales formaron las instituciones necesarias para hacerlos cristalizar, tal como sucedió de 1992 a 1994 que se celebraron las primeras elecciones libres para elegir presidente de la república con la participación electoral del FMLN, siendo derrotados, al no tener la capacidad y estructura para dominar todas las regiones y departamentos salvadoreños. Además se cometieron muchos errores, el candidato hacía campaña por su lado, y su equipo por otro, el FMLN no tenía estructura electoral y experiencia como partido político, venía de una estructura y organización con formas militares verticales, sin vida política abierta, lo que hizo que fracasara en la primera disputa democrática abierta. Además que la gente estaba totalmente exhausta de la guerra tan prolongada y el Frente, no tenía fuerza en todos los departamentos, frente al control que ARENA tenía desde el gobierno. (Figueroa, asesor de comunicaciones del FMLN y de la campaña presidencial, entrevista en MINEC, abril de 2011)

Además de la “crisis” de los misiles, se da una crisis interna del FMLN, la fuerza de Joaquín Villalobos, se plantea formar una organización socialdemócrata que impulsara la democracia y el cambio social en El Salvador, cuestión que fue rechazada y enfrentada por las tendencias militaristas y ortodoxas del FMLN, que planteaban la reivindicación de las concepciones estalinistas sectarias, tales como el centralismo democrático,la dictadura del proletariado y la lucha por el socialismo en un gobierno popular obrero y campesino. Por lo tanto, la socialdemocracia no era bienvenida a la estrategia del FMLN, siendo expulsados y purgados del partido. Al formarse el Partido Socialdemócrata y ser expulsados sus seguidores por ser “traidores” a la revolución socialista enarbolada por el FMLN, por ser esta tendencia “pro derechista y proclive a pactar con los gobiernos areneros”. Posteriormente, los ex militantes de la ERP, fueron reincorporados y aceptados en las filas del FMLN, se reagrupan en otras corrientes al interior del partido. (El Carnaly el Mexicano, militantes de la ERP, entrevistas en San Salvador, abril de 2011).

Villalobos es hoy un asesor militar de organismos internacionales y de gobiernos en el combate a las mafias del narcotráfico y de contrainsurgencia, y gestor de financiamiento de proyectos de desarrollo en El salvador a través de ONG’s que sus ex compañeros formaron después de los Acuerdos de Paz de 1992, estas impulsan gestiones en alcaldías y organizaciones sociales como estrategia política de cambio democrático. Se dice que Villalobos y sus seguidores pretenden en un mediano plazo competir con un candidato a la presidencia de su país.

2.3 Evaluación estructural de Centroamérica: Los 80’s y 90’s

La década de los ochentas aportó revolución, contrarrevolución y crisis a Centroamérica.

Los conflictos armados y las políticas de ajuste agregaron sus efectos a los de la crisis. La población de refugiados, repatriados potenciales y desplazados de guerra sumaba en 1989 más de 2 millones de personas, casi 9% de la población de toda la región. Los mercados de trabajo fueron desarticulados, afectando seriamente la producción de varios rubros de exportación.

Los conflictos armados y las políticas de contrainsurgencia afectaron negativamente las bases materiales y las identidades culturales de comunidades campesinas e indígenas. Cantidades grandes de población que huían de la violencia rural se desplazaron hacia las ciudades, agravando en estas los problemas de tugurización, desempleo y deterioro de los servicios sociales. (Vilas, 1993: 7)

La reducción del gasto público en salud, educación y servicios básicos contribuyó a una mayor degradación de las condiciones de vida. Solo la mitad de la población centroamericana dispone de servicios básicos de salud e indicadores como nutrición de ingesta de calorías cayeron a lo largo de la década.

Las políticas de ajuste estructural agravaron la precariedad de las condiciones de vida de amplios sectores de la población centroamericana y deterioraron la base de consenso de los gobiernos que las ejecutaron. El Salvador y Nicaragua han devenido sociedades cuya reproducción simple depende significativamente de subsidios externos: donaciones, créditos blandos, remesas de residentes en el exterior, al mismo tiempo que se mantiene la fuga de capitales hacia fuera de la región. Las declaraciones y propuestas de organismos internacionales públicos y no gubernamentales a favor de una amplia ayuda económica para Centroamérica se han quedado en palabras; a principios de la década de los noventa ninguna de esas iniciativas tiene vigencia efectiva, ni se tradujo en aporte de fondos a una región desesperada necesitada de ellos. El debate económico de la década giró en torno a dos posiciones polarizadas de exportaciones hacia mercados extrarregionales y ajuste o fortalecimiento de la producción para el mercado regional y búsqueda de alternativas de política menos gravosas para las mayorías. Una y otra involucran diferentes posiciones ante la integración regional, pero también en torno al papel de la demanda interna/regional, la función consumo, el empleo y los salarios, los alcances y modalidades de la intervención estatal, los aranceles y niveles de protección efectiva de la producción regional, en la reactivación económica regional, como también diferentes perspectivas de integración agroindustrial de las economías centroamericanas.

Los procesos revolucionarios que se desenvolvieron en la región presentan a principios de la década de los noventa, resultados que difieren considerablemente de los horizontes diseñados por sus protagonistas. La revolución sandinista, enfrentada a una brutal agresión contrarrevolucionaria auspiciada por el gobierno de Estados Unidos, que supo involucrar en su estrategia de agresión a los gobiernos de Honduras y El Salvador y posiblemente también al de Costa Rica durante algunos años y a múltiples problemas internos, desembocó en profundas reorientaciones y reversiones políticas en los últimos años de la década y en una convocatoria electoral que, por primera vez en la historia de Nicaragua, permitió un cambio de gobierno pacífico y efectivo.

A pesar de los avances institucionales, el contenido de gran parte de los conflictos sociales en Centroamérica sigue reflejando la existencia de posiciones polarizadas que hacen difícil una concertación efectiva de intereses. Las demandas de participación y competitividad política plantean la hipótesis de la pérdida o de una significativa reducción del poder de los grupos dominantes tradicionales o modernizantes, y la transformación de proyectos sociales y económicos en políticas del Estado que expresan interesas de los grupos emergentes.

Después de la revolución centroamericana (1979-1994):

El ciclo de las luchas armadas populares que se abrió con el triunfo de la revolución cubana en 1959, se está cerrando en las mesas de negociación, pero los problemas sociales y económicos que lo denotaron son hoy más agudos y urgentes que hace 3 décadas. El discurso de la democratización se consolida, pero la condición de vida de la gente se deteriora.

Uno de los actores tradicionales de mayor gravitación en Centroamérica son sus fuerzas armadas. En la década de los ochenta éstas asumieron una decidida actividad contrainsurgente en El Salvador y Guatemala, fueron responsables de la conducción del Estado en Panamá, consintieron la acción de la contrarrevolución nicaragüense en Honduras y se vieron involucradas en una guerra contrarrevolucionaria de “alta intensidad” en Nicaragua.

Los conflictos revolucionarios y la crisis colocaron a Centroamérica en el centro de la atención internacional. El pasaje de la década de los ochenta a la de los noventa implica un regreso de la región a la marginalidad que fue tradicional hasta hace 10 años y una reformulación de las relaciones de la comunidad internacional.

Crisis y reestructuración: el balance centroamericano de los años ochenta.

Una década después Centroamérica aun parece debatirse entre la prolongación de una crisis de larga incubación y la expectativa de algún tipo de recomposición económica y política que abra las puertas a una mínima estabilidad. Continuidad y ruptura, un momento de transición entre un ciclo histórico que se inició en los años setenta, y cuyo desenlace resulta aun imprevisible.

Como cualquier región de este mundo, Centroamérica no podrá lograr en el futuro mucho más de lo que haya sido capaz de acumular en los últimos años. Parafraseando a Antonio Gramsci, el futuro es lo esencial del presente. (Vilas, 1999)

A decir verdad, la década pasada fue fatal en términos de crecimiento económico. El retroceso fue generalizado y agudo. Según la CEPAL, el producto interno bruto per cápita cayó en 17.2 % entre 1981 y 1990, casi el doble de la caída de América Latina en su conjunto, con retrocesos que van desde un moderado 5% en Costa Rica hasta el dramático 40.8% de Nicaragua. Los restantes tres países de la región acumularon caídas entre 14 y 18% de su producto por habitante en el mismo periodo. Aunque el retroceso económico se concentró fundamentalmente en la primera mitad de la década, excepción hecha de Nicaragua, la reactivación que siguió fue débil, desigual e inestable.

Este retroceso económico de los años ochenta puso en evidencia las dificultades de las economías centroamericanas para adaptarse a la crisis y a los cambios mundiales y por lo tanto la fragilidad de su inserción internacional. La relación de términos de intercambio se deterioró, con caídas acumuladas en la década que van desde un mínimo de 16.2% para Costa Rica, hasta un máximo de 44.8% para El Salvador (CEPAL 1990a En: Timossi, 1993: 16).

Esta incapacidad para adaptarse a las tendencias críticas de la economía mundial, unida a la resistencia política para aplicar drásticos programas de ajuste en los primeros años de la década, sentaron las bases para un acelerado proceso de endeudamiento externo. De 8,500 millones de dólares al inicio, la que hoy prácticamente todos los países presentan una situación de insolvencia crónica más que de liquidez temporal.

En Centroamérica la crisis ha significado, además, la desarticulación total de ciertos procesos económicos. Como buena parte de esta, la migración se produjo hacia cascos urbanos sin capacidad de absorción laboral, la fuerza de trabajo desplazada tendió a informalizarse, sustituyendo ocupaciones productivas por medios inestables de supervivencia, ligados fundamentalmente al comercio de pequeña escala. La destrucción ecológica se cuenta también dentro del conjunto de graves daños que deja en herencia esta década, y que ciertamente compromete las posibilidades futuras de desarrollo de la región. La crisis de los años ochenta se ocupó también de golpear y desarticular algunos ejes tradicionales de acumulación en Centroamérica (como es el caso del algodón) y de afectar, aunque en menor medida, algunos sectores de la industria manufacturera ligados a los mercados domésticos y regionales. En el caso de la industria sustitutiva de importaciones, resentida por la escasez de divisas y el estrechamiento de los mercados domésticos de consumo masivo, se agudizó el deterioro de la planta física y aumentó su grado de obsolescencia tecnológica. El debilitamiento de los ejes tradicionales de acumulación, particularmente los asociados a la actividad agroexportadora, provocó en la década pasada una relativa desconexión de Centroamérica de la economía mundial.

Por otra parte, la importante expansión del área sembrada y de la producción de granos básicos a nivel regional da cuenta de este proceso de diversificación y aumento en importancia de los mercados internos, a la vez que se redujeron las posibilidades de acumulación en algunos ejes tradicionales de exportación, desde mediados de la década comenzaron a vislumbrarse nuevas opciones en actividades como el turismo, la maquila, particularmente de vestuario, las exportaciones de frutas tropicales y otros productos agrícolas no tradicionales.

La lentitud con que este proceso de adaptación toma cuerpo, la insensibilidad política de la mayoría de los gobiernos de la región y el ambiente general de crisis, se conjugaron en los años ochenta para acentuar los problemas sociales de la mayoría de la población norteamericana, reforzándose el carácter excluyente del modelo de desarrollo. Nicaragua fue la excepción hasta mediados de la década, gracias a las políticas redistributivas de la revolución, pero se sumó con fuerza al coro centroamericano con la introducción de sucesivos programas de ajuste en los últimos años del proceso.

El debilitamiento de la integración centroamericana tuvo como contrapartida directa un reforzamiento de la dependencia económica respecto a Estados Unidos. En lo financiero, pasó a recibir 185 millones de dólares en asistencia económica bilateral de ese país en 1980 a 1,092 millones en 1990, con cifras incluso algo mayores a mediados de la década.

Paradójicamente, mientras que reforzaba su dependencia de Estados Unidos, Centroamérica perdía importancia agroeconómica para éste. Así por ejemplo, aunque la inversión directa norteamericana en la región creció modestamente en términos absolutos en la década de los ochenta, perdió peso relativo comparado con el resto de América Latina. De representar un 2.6% de la inversión norteamericana total en América Latina en 1982, cayó a sólo un 1.4% en 1989. En términos comerciales, el mercado centroamericano también perdió peso como destino de las exportaciones. En rigor, ésta pérdida de peso especifico de Centroamérica no solo es válida considerando los intereses de Estados Unidos. Cualquiera que sea el indicador empleado, es posible verificar que la región viene desplazando en dirección a ocupar un lugar cada vez más marginal en la economía mundial.

En lo político, la década de los ochenta, marcó un punto de inflexión en torno a las modalidades de ejercicio del poder de parte de los grupos dominantes. De los fraudes masivos y las dictaduras militares con fachada electoral de los años setenta, se evolucionó hacia procedimientos de legitimación electoral más formales; esto es, los rituales electorales se consolidaron como mecanismos regulares de acceso al gobierno.

La necesidad de esta peculiar e inestable “transición democrática” se desprendió de dos procesos íntimamente vinculados. Por un lado, el fuerte desgaste interno y externo de un sistema de raigambre oligárquica, sometido a la amenaza de una crítica armada con creciente capacidad de convocatoria, requería de un instrumental político más elaborado con el cual enfrentar la legitimidad del movimiento revolucionario. La apertura de ciertos espacios institucionales se convirtió en una válvula de escape para las presiones y los instrumentos para la construcción de consensos fueron revaluados en una lógica en la que la política fue convertida en una continuación de la guerra por otros medios.

Sin embargo, las democracias contrainsurgentes estrenadas en los años ochenta en Guatemala, El Salvador y Honduras entraron rápidamente en crisis. Nunca antes la solución encontrada por los grupos dominantes había sido tan efímera. La mascarada democrática practicada en estos países en la primera mitad de la década, cobró especialmente su tributo en partidos que jugaron la carta de la intermediación con el bloque dominante, como fue el caso de la democracia cristiana en El Salvador y Guatemala y los liberales en Honduras.

Ciertos espacios abiertos al debate ideológico y a la crítica en medios de comunicación masivos en El Salvador, y en cierta medida en Honduras, son un ejemplo de ello. Los llamados a la concertación social y a la negociación política, con todas sus ambigüedades y limitaciones, son otros tantos ejemplos de una nueva forma de dominación que pugna por estructurarse. En el caso nicaragüense, y pese a la derrota del proceso revolucionario en 1990, la matriz oligárquica fue desmontada a lo largo de la década, lo que hizo mucho más estructural al sistema esta función política tendiente a la construcción de una hegemonía de nuevo tipo, un modelo cristiano, socialista y solidario.

De forma coincidente, esta necesidad de producir algunos cambios en las formas de ejercicio del poder como condición para poder procesar políticamente ciertas demandas sociales críticas, también fue incorporada a la lógica y a la práctica de la política exterior norteamericana hacia la región. Dentro de los requisitos del esquema norteamericano de contrainsurgencia se incorporaron los pilares de la democracia liberal: contienda de partidos políticos, división formal de poderes y elecciones (acuerdos de paz en Nicaragua, El Salvador y Guatemala), que dio como resultado una democracia mínima, electoral y de instituciones endebles e ineficaces.

Por otra parte la formal convocatoria a Europa y el Japón para la colaboración financiera en el ajuste estructural centroamericano, supone más una invitación a compartir la cuenta que una cesión parcial de hegemonía. La invasión Norteamericana a Panamá fue un brutal recordatorio. (Timossi: 24. En Vilas 1993) Así como las amenazas similares a Nicaragua (Crisis de los tanques en 1990, ver: Ramírez, 1999), y los programas asistencialistas como FOMILENIO I y II en el Norte y Sur, respectivamente, de El Salvador.

En los movimientos revolucionarios de los ochenta en Centroamérica, el cambio se expresó en una modificación de su perspectiva de cómo acceder al poder y en una reevaluación del papel de ciertas reivindicaciones democráticas que habían sido apropiadas por la burguesía en función de sus objetivos de dominación. La posibilidad de un tránsito del enfrentamiento militar al político, con una acumulación tal de fuerzas que permita romper la resistencia del bloque oligárquico es la hipótesis final a la que ha apostado el movimiento revolucionario en El Salvador y Guatemala. El “gobierno desde abajo” viabilizado por la inexistencia de aparatos represivos al servicio de un bloque dominante en proceso de reconstrucción, y por el sostenimiento de un marco constitucional democrático, es la hipótesis de trabajo que implícitamente sustenta hoy la propuesta política del sandinismo en Nicaragua. (Timossi 1993). Excepto el debate de la reelección (ilegal o no) actual de Ortega en este 2011.

La década de los años noventa se inauguró con una homogeneidad de las políticas económicas gubernamentales que no se veía desde los años sesenta, solo que con un contenido y una filosofía diferentes. El sentido fundamental de las políticas hoy en práctica es adaptar estas economías a las nuevas condiciones del entorno internacional a partir de una mayor exposición al impacto del mercado, y las debilidades estructurales frente a las demandas regionales de alimentos, energéticos y tecnologías, y los déficits de intercambio comerciales.

Cuesta trabajo pensar que el transito a un nuevo siglo no se cierre de una vez por todas el expediente de los modelos oligárquicos de dominación en Centroamérica. Ante el cumulo de problemas existentes y sus proyecciones más elementales es evidente que en la región pudieran generarse condiciones y respuestas políticas que modifiquen o incluso alteren radicalmente estas tendencias esbozadas. La crisis pudiera generar más crisis, la indiferencia o el débil eco de importantes sectores populares no organizados, respecto a las convocatorias políticas de los grupos comprometidos, es un obstáculo concreto a cualquier proceso de cambio en la región. Incorporar a estas masas, anuladas por la incultura, la marginación racial y las necesidades imperiosas de la supervivencia familiar es el reto político principal del movimiento popular organizado en los años noventa, y el letargo represivo logrado durante la guerra salvadoreña, que no ha desmantelado las estructuras oligárquicas y burocráticas de los gobiernos de derecha, y la falta de políticas de profesionalización de la administración pública y la búsqueda de empleo de las nuevas fuerzas en el gobierno de izquierda, que genera inestabilidad laboral y preferencias ideológicas en las administraciones municipales.

En este sentido, el escenario político de los años noventa pudiera plantearse para Centroamérica como la disyuntiva entre una “lumpenización” social, acompañada de expresiones políticas autoritarias, y una modernización integradora que necesariamente paute sus condiciones con el movimiento popular. Las corrientes de opinión pública en contra de los aparatos represivos en Guatemala, El Salvador y Honduras son crecientes e irreversibles; la pérdida de credibilidad de las democracias de seguridad nacional es acelerada, la contradicción entre democracia y Estado contrainsurgente y democracia y ajuste estructural, enajena a porciones crecientes de la población. (Vilas, 1993: 29)

Ajuste estructural en Centroamérica.

Una crisis de las formas de dominación se desató en la región centroamericana, hacia fines de los años setenta, teniendo como puntos específicos a Nicaragua, El Salvador y Guatemala. La exclusión económica y política de las mayorías era su causa fundamental. La lucha política y militar de las masas transformó esa crisis en una opción revolucionaria.

Al ciclo revolucionario (1979-1994), abierto con el triunfo sandinista en Nicaragua, se le agregó una crisis de las formas de acumulación de capital, cuyo detonante fue la llamada crisis de la deuda (1982 Consenso de Washington), pero que en realidad se había iniciado antes y con la recesión de 1980 y 1981 en las economías capitalistas desarrolladas y con los sucesos políticos de 1979 en Nicaragua y El Salvador (1980-1989).

En síntesis el proceso de acumulación había tocado techo con su dependencia, sus fuentes de financiamiento, la muy desigual distribución del ingreso (crisis de desigualdad), la concomitante estrechez del mercado y su incapacidad para proyectarse fuera de sus fronteras, salvo con sus exportaciones tradicionales: café, algodón y caña de azúcar, además de los básicos (maíz y frijol)., mismas que fueron grandemente afectadas con la crisis de las materias primas en 1990 (El precio internacional del café cayó a un 50%, generando grandes pérdidas en las economías dependientes de las exportaciones de estas Ver: Gomezjara, 2000 y Salgado, 1987, 2009).

En Centroamérica, la crisis internacional, la crisis de las formas de la acumulación y la crisis de dominación configuraron una crisis estructural, imposible de superar sin soluciones de esas características graves, sin una transformación estructural y política de fondo, la reforma económica y del Estado de manera integral.

Hacia 1989 prácticamente todos los países presentaban síntomas de crisis y la región en su conjunto no creció (tuvo variación cero), pero en realidad solo dos países habían entrado en una crisis abierta: Nicaragua (-26.4%) y El Salvador (-1.7%) como tasas de crecimiento del PIB, pero en los otros tres las tasas descendían.

En 1980, con la excepción de Nicaragua y Guatemala, los otros tres ya estaban en el estancamiento. Para 1981 todos, excepto Nicaragua, se hallaban en crisis. (Timossi, 1999: 34. En: Vilas, 1993)

El lapso 1983-1986 muestra una cierta reactivación de la economía, o cuando menos una reversión del deterioro. El crecimiento de la región es de cero en 1983, de 2.2% en 1984, de 0.3% en 1985 y de 1.5% en 1986. La recuperación se sustenta en las economías de Costa Rica, El Salvador y Honduras, mientras se mantiene el deterioro en Guatemala y Nicaragua.

Las políticas de éste periodo son menos restrictivas que las del lapso anterior. Gran apoyo en esta leve recuperación significan los aportes financieros de Estados Unidos, concedidos por razones geopolíticas antes que por consideraciones económicas. (Arancibia: 35. En Vilas, 1993)

A la altura de 1986 no puede decirse que en la región se haya iniciado un proceso de transformaciones estructurales, con la excepción de Costa Rica. Es en el periodo 1986-1990 y lo que se llevaba de 1991 en que las orientaciones del ajuste estructural cobran más fuerza.

En 1985 Costa Rica firmó su primer Préstamo de Ajuste Estructural; Honduras lo hizo en 1988 y 1990, Guatemala no consigue firmarlo, pero entro de lleno en la línea del ajuste; El Salvador avanza en la misma dirección, aunque limitado por la guerra; y la Nicaragua pos sandinista desea lo mismo, la situación económica de ese momento se lo dificultaron.

Las líneas centrales del ajuste han consistido, como lo establecen las recetas neoliberales, en: orientación hacia afuera, es decir, la promoción de exportaciones (especialmente no tradicionales). Disminución de aranceles, hasta llegar a niveles neutrales (5 a 10%). Depreciación y libertad cambiaria. Liberalización, quitando controles de precios, liberando el crédito y las tasas de interés, eliminando subsidios. Privatización, para disminuir el peso del Estado, su intervención, sus gastos y su déficit. Transformación de la empresa privada en el motor de la economía. Cambios en la legislación de inversión extranjera para promover su ingreso.

Centroamérica debía eliminar los proteccionismos, la ineficiencia y las tendencias y trabas que generaban problemas a la exportación, debía quitar los incentivos a la producción para el mercado interno, especialmente a la industrial.

Sin embargo a medida que se fue abriendo paso la visión sobre el carácter estructural de la crisis, las clases dominantes fueron entendiendo la necesidad del ajuste estructural, incluso los propios gobernantes sandinistas de Nicaragua debieron asumirlo, por lo menos parcialmente, en los dos años previos a las elecciones en que fueron derrotados.

El ajuste se ha facilitado al terminar la década de los ochenta e iniciarse la de los noventa. La conducción política se ha homogeneizado en Centroamérica, toda ella está gobernada por partidos de derecha. El ciclo revolucionario abierto poco antes de 1979 se ha cerrado. El cambio en la correlación de fuerzas internacionales, con el derrumbe del socialismo real en Europa del Este y con la hegemonía político-militar de Estados Unidos, empujan y estimulan el triunfo ideológico del neoliberalismo y la aplicación de sus recetas en todas partes y obviamente en Centroamérica.

Una rápida visión de las variables macroeconómicas básicas muestra que los resultados obtenidos por los distintos países centroamericanos fueron disímiles en el plano productivo. Costa Rica fue el quinto país con mejores resultados (en la década 1981-90) de América Latina, y Honduras el octavo, pero Guatemala creció lentamente y El Salvador y Nicaragua retrocedieron. Valdría la pena señalar, en todo caso, que el resultado positivo de Guatemala se sustenta sobre el lapso 1987-1990, el de Costa Rica arranca en 1983 y el de Honduras en 1984.

Un indicador sustancial, como es la inversión bruta interna, estuvo estancada o declinó, con excepción de El Salvador, donde creció al 2.3% anual, Honduras obtuvo el peor resultado con 3.2% anual en el periodo 1981-1989 (Arancibia En: Vilas, 1993)

Las exportaciones, aspecto crucial del nuevo modelo de crecimiento, sólo fueron superiores en 1990 a las de 1980, en Costa Rica y Honduras; su recuperación inició en Costa Rica en 1986 y en Honduras en 1985, para Guatemala lo hicieron desde 1987, en 1990 mostraron crecimiento en todos los países, menos en Nicaragua.

En lo que tiene que ver con la inflación, los países centroamericanos, que tradicionalmente habían sido de baja inflación, pasaron a niveles de dos dígitos. El caso más serio fue el de Costa Rica, en donde en 1982 se alcanzó 90.1% anual. El Salvador se mantuvo con inflaciones moderadas, mientras que Guatemala elevó sus índices desde 1985, alcanzando 20% en 1989 y 50.1% en 1990. Y no tiene caso analizar la hiperinflación nicaragüense. Honduras fue el único país que logró mantener una inflación de un digito, gracias a la contracción de demanda y su negativa a devaluar. (Arancibia, 1999: 38)

En lo que se refiere al déficit del gobierno central como porcentaje del PIB, éste fue disminuido sustancialmente en Costa Rica, desde un 9.1% en 1980 hasta un 3.3% en 1989. En Honduras cayó desde 15.2% en 1984 hasta 7.2% en 1989. En El Salvador declinó desde 14.8% en 1983 hasta 4.8% en 1989. En Guatemala llegó a 8.6% en 1981 y declinó hasta 3.2% en 1989. En Nicaragua alcanzó un 30.3% en 1983 y disminuyó hasta un 5.2% en 1989.

Puede decirse que todos los países tuvieron éxitos sustanciales en este objetivo (disminución del déficit del gobierno), pero lo hicieron a cargo de disminuir el gasto público como porcentaje del PIB, afectando en especial gastos sociales, salarios del sector público y gastos de inversión. Como era de esperar, todas estas medidas resultaron recesivas y regresivas en relación con la distribución del ingreso.

Por otra parte es importante destacar que en relación con las exportaciones, los casos de Costa Rica y Guatemala son los que más parecen haber avanzado en el proceso. La mayoría de exportaciones no-tradicionales están dirigidas fuera de Centroamérica; en el caso de Costa Rica alcanzan 503 millones de dólares en 1989 (enviados fuera de la región), el 72% de las no-tradicionales. La cifra está subestimada ya que está contabilizada hasta octubre de 1989.

Para el caso de Costa Rica lo que está exportando como productos no-tradicionales, en el agro se trata de piñas, plantas tropicales, flores frescas y melones; en relación con la agroindustria son pescado y camarón congelado. En la industria domina la confección de ropa y la bisutería. También es muy importante la maquila, donde el rubro más grande es confección de ropa.

En relación con Guatemala, en el agro los productos no-tradicionales de exportación más importantes fueron: flores frescas, plantas y similares, frutas frescas y congeladas, verduras (como brócoli y arveja china). También fueron importante las artesanías diversas; a nivel industrial frutas enlatadas y vestuario. La maquila se compone esencialmente de confección de ropa.

En esencia, las exportaciones no-tradicionales de ambos países se parecen bastante: productos agrarios y agroindustriales, pecuarios y mucho de vestuario, sea éste originado o no en la maquila.

Otro elemento crucial del nuevo modelo de desarrollo y de su apertura es la inversión extranjera directa. (Arancibia: 40)

En el caso de Costa Rica, la política de promoción de exportaciones ha colaborado en la atracción de inversión extranjera. Entre 1986 y 1989 la Coalición para Alternativas de Desarrollo (CINDE) promocionó el ingreso de 96 empresas extranjeras con un monto de 320 millones de dólares comprometidos; más de la mitad de los inversionistas traídos por CINDE se establecieron en las zonas francas o libres, impulsadas ex profeso.

Otra medida atractiva tomada por el Estado, fue la creación de los Certificados de Abono Tributario (CAT), establecidos en 1983 para compensar los impuestos en los costos de exportación, estos CAT pueden ser usados para pagar obligaciones tributarias.

Desde 1984 las empresas que firman un “contrato de exportación” con el Estado tienen derecho a no pagar impuestos de importación por insumos y bienes de capital, más la exención de impuestos sobre ganancias de exportación y una depreciación acelerada que ayuda a rebajar otros impuestos y permite, si fuese necesario, renovar con prontitud los equipos. Los CAT alcanzaron en 1989 un valor de 50 millones de dólares equivalentes al 8% del total de ingresos fiscales. La compañía Del Monte se habría beneficiado con 5 de los 50 millones mencionados. Todas las ventajas mencionadas, más los equilibrios económicos logrados, la paz y estabilidad política y el libre acceso al mercado norteamericano a través de la ICC, están por detrás del atractivo costarricense para los inversionistas foráneos. El éxito exportador costarricense responde a una política neoliberal poco ortodoxa, donde la promoción estatal es más importante que la liberalización económica.

Según el autor Ian Walker (Citado por Arancibia En: Vilas, 1993), el éxito de Costa Rica responde en esencia a:

  • La devaluación real interna del Colón, continuada con minidevaluaciones ;
  • La depreciación sustentada en la tasa de cambio real;
  • La reducción de subsidios en el agro para el mercado doméstico;
  • Los amplios y nuevos subsidios para los exportadores no-tradicionales; y
  • El apoyo externo significativo de organizaciones financieras internacionales y bilaterales: FMI, Banco Mundial y AID.

Para lograr el éxito estabilizador y las reformas estructurales, Costa Rica ha contado con fuerte apoyo externo. Los estados Unidos le entregaron como Fondos de Apoyo Económico (ESF) unos $1,000 millones de dólares en la década de 1980. El Banco Mundial le proporcionó casi $ 200 millones por préstamos de ajuste económico y pudo firmar acuerdos stands by conel FMI, muy ventajosos.

Guatemala ha avanzado bastante en el proceso de generar exportaciones no-tradicionales, aunque sus medidas para reformar la economía no parecen ser tan espectaculares como las tomadas en Costa Rica. (Arancibia: 42. En Vilas, 1993)

Por otra parte cabe mencionar que una primera consideración es que el resto de la región no contará con el tipo de ayuda económica externa, que le permitió a Costa Rica reestructurarse. Tampoco es claro cómo se aliviará a los otros países la carga de la deuda, para permitirles generar las inversiones internas necesarias. Costa Rica tiene un nivel educativo que no tiene el resto de Centroamérica. Es también incierto cómo serán resueltas las situaciones políticas de Nicaragua y El Salvador, lo previsible es: mayor pobreza y menor desarrollo, mayor violencia y corrupción y debilidad institucional, es decir, menor desarrollo y déficit democrático con cultura autoritaria, migración y dependencia económica del exterior.

Por otro lado la recesión genera desempleo y caída de los salarios reales, el ajuste estructural supone y requiere una política de control salarial a la baja. El salario mínimo real se deteriora un 26.5% en Honduras en el lapso 1980-88; el deterioro es de un 15.1 % en Guatemala entre 1980-89. La situación de Costa Rica muestra, además, una tendencia menos regresiva, ya que hay elevación del salario real mínimo y caída del salario real medio.

El desempleo abierto de Guatemala arranca con un 2.2% en 1980 y llega a un 14.0% en 1990. El de Costa Rica inicia con 5.3% en 1980 y llega a un 5.4% en 1990. Honduras inició la década con un 8.5% de desocupación y la termina con un 13.8%.

En todo caso, los éxitos del ajuste estructural, con la excepción de Costa Rica, no ha podido aliviar el desempleo, ni el subempleo, ni mucho menos la caída del salario real, elemento de atracción para los inversionistas extranjeros y supuestamente una ventaja comparativa sustancial de estos países en el mercado internacional.

Otro aspecto importante es el gasto del gobierno central con relación al PIB. De manera general, las políticas para restringir el gasto público y pagar la deuda han incidido en tres renglones que castigan a las mayorías. Ha disminuido la inversión del gobierno, deteriorando con ello los servicios y reduciendo la capacidad de creación de empleo. Los salarios de los trabajadores del estado han sido disminuidos. Las tarifas de los servicios han sido elevadas. Los gastos sociales en educación, salud y bienestar social han sido reducidos. Las estimaciones acerca de la población afectada por la pobreza señalan que habría crecido en alrededor de un 10% entre 1980 y 1990.

También ha empeorado sensiblemente la distribución del ingreso. El aumento del desempleo y la caída de los salarios reales así lo indican. El Estado ha contribuido directamente a hacer más ricos a los ricos, al exentar de impuestos a las exportaciones no-tradicionales, al establecer mecanismos de devolución impositiva como los CAT (costarricenses), al devaluar las monedas abaratando los costos internos de las empresas, particularmente las transnacionales. La inflación que las políticas de ajuste ha generado (devaluaciones, alzas de tarifas del sector público, liberación de precios, retiro de subsidios), han contribuido al empobrecimiento de las mayorías.

La lógica de las políticas de ajuste y del proyecto neoliberal supone que el empobrecimiento que se genera es una resultante necesaria de los equilibrios económicos y de la eliminación de las distorsiones. Los bajos salarios o el desempleo responden a una sana asignación de los recursos. En el largo plazo, cuando la producción, el ahorro y la inversión crezcan suficientemente, mejorarán los salarios y crecerá el empleo (todo bajo el supuesto de que el modelo sea exitoso). En el corto y mediano plazo, es necesario y urgente para todo el CA4, región occidental de la región centroamericana, en particular para El Salvador y Nicaragua (Ver Anexo I, donde se observa un PIB de Nicaragua de poco desarrollo y dispar con respecto a El Salvador de manera histórica), “es necesario asumir programas de alivio a la pobreza, que amortigüen los costos sociales y mantengan la gobernabilidad”. (Arancibia: 46. En: Vilas, 1993. Arene, 2011)

Comparativamente, la región centroamericana se subdivide en dos microrregiones, Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, denominada el CA4; y por otra parte, Costa Rica y Panamá, el CA2, mismo que se ha despegado por su mayor desarrollo económico y consolidación de sus instituciones, pero ambas subregiones están penetradas por el cáncer del narcotráfico, tráfico de armas, lavado de dinero, gran violencia (Maras y pandillas en El Salvador), y la llegada de traficantes y delincuentes provenientes de Colombia, que asolan a todos los países. La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla en foros internacionales ha denunciado esta situación de su país que pone en riesgo la estabilidad y gobernabilidad de su territorio, por lo que llama a sus vecinos, a México y el gobierno norteamericano a prestar atención a esta problemática tan compleja. (Encuentro de Seguridad en Guatemala agosto de 2011. La Jornada, México)

CAPÍTULO III

EL ASCENSO DE LA IZQUIERDA AL PODER

En este capítulo se incorporan algunos temas transversales que permiten enriquecer el análisis politológico, considerando actores como la lucha feminista o lucha política con sentido de género, la violencia social y política, los derechos humanos y la religión y sus instituciones en la lucha política, etcétera.

3.1 El Análisis Politológico con Sentido de Género

Esta es una perspectiva del análisis político de manera transversal, en términos de que las mujeres son más de la mitad de la población del mundo, con derechos disminuidos y en un proceso de incorporación a las esferas del poder, desde la participación democrática en elecciones, hasta su empoderamiento como gobernantes y parte de las instituciones del sistema político en las sociedades contemporáneas democráticas.

Esto no quiere decir que las mujeres no hayan gobernado en el mundo, en particular en las sociedades de occidente, hay bastantes ejemplos de monarcas y princesas en los regímenes europeos y orientales, desde Nefertiti, Cleopatra, Isabel La Católica de España, La Reyna Isabel de Inglaterra, Margaret Tatcher, Indira Gandhi.

Las mujeres juegan un papel preponderante de la política en el mundo actual, solo que son un segmento de la sociedad que en general, se han mantenido con derechos disminuidos y sufren maltratos y discriminaciones por el hecho de ser mujeres, siendo parte de la cultura machista autoritaria predominante en nuestro mundo, derivada del patriarcado.

En América Latina también encontramos mujeres que han dirigido los gobiernos en algunos países en Argentina, Costa Rica, Brasil, Nicaragua, la actual mandataria de Argentina, Cristina Kitchner, la presidenta actual de Costa Rica (Laura Chinchilla) y la petista Dilma Rouseff, de Brasil, hasta la aspirante fallida Sandra Torres en Guatemala, etc.

Pero para efectos de este texto, solo se analizará el papel de las mujeres en las organizaciones políticas y sociales de Centroamérica desde la guerra revolucionaria, la transición democrática y el proceso de desarrollo político actual.

Partiendo de la presunción del papel subordinado que mantienen las mujeres en las organizaciones políticas y sociales centroamericanas: Nicaragua y El Salvador, se hacen las siguientes preguntas de investigación: ¿Es relevante la participación política de las mujeres? ¿La subordinación social y política seguirá siendo una condición de las mujeres en el corto plazo? ¿Existe la posibilidad cultural y política de las mujeres para empoderarse y jugar un papel más destacado?

3.1.1 Las mujeres a la “retaguardia”

Si bien es cierto que las mujeres “han tenido una participación subordinada a lo largo de la historia de Centroamérica, en particular en Nicaragua y el Salvador (Olivera y Fernández en: Vilas, 1993: 161-166). En ocasiones de la lucha política de Nicaragua y El Salvador, han sido protagónicas y partícipes de los eventos más importantes de su historia.

Las mujeres en la guerra de la Contra, la defensa de la revolución sandinista.

El Ejército Popular Sandinista declaró la guerra “un asunto de hombres, y las mujeres a la retaguardia”. Las experiencias de algunos políticos nos cuentan sus experiencias al lado de sus mujeres, esposas e hijas. Sergio Ramírez, poeta, escritor y mandatario Nicaragüense en tiempos de la guerra anti-contras de los ochentas, dice dolorosamente, recordando las cartas de su hija mayor: “Y María que dejó el Colegio Alemán porque la Juventud Sandinista la necesitaba como organizadora en un colegio nocturno del barrio de Acahualica en la Costa del lago de Managua…”, ese hecho “fue un conflicto con mi mujer que no entendía cómo alguien podía servir a una revolución renunciando a una educación bilingüe; a los quince años se integró al batallón de mujeres ‘Erlinda López’ que tenía su cuartel en el Barrio de San Judas…”

María me mandó una carta de despedida, “que se iba a cumplir su deber ‘a algún lugar de Nicaragua’, dispuesta a dar su sangre si es preciso” (Ramírez, 1999).

Tulita (su esposa) se fue por su cuenta a cortar algodón a la hacienda Punta Ñata en la península de Consiguina. Dos meses estuvo como profesora en la Universidad Centroamericana de los jesuitas. (Ramírez, 1999: 24)

3.1.2. Las sindicalistas de El Salvador

En una charla informal, una líder sindicalista (“Zoila” ex militante de la RN, fuerza del FMLN), comenta que las mujeres sindicalistas que combatieron durante la guerra de los ochenta, hoy se encuentran sin una participación política en el partido FMLN, han preferido hacerlo desde las organizaciones sindicales y de masas, y otras organizaciones de gestoría, “porque el partido abandonó la estrategia de la lucha por el socialismo, de acuerdo con la teoría marxista del cambio social, y que hoy solo es un partido electoral, pragmático” (opinión que coincide con algunos ex militantes de la ERP, corriente interna del Frente.

La sindicalista dice muy desconsolada, “a esos les tenemos miedo, sabemos de lo que son capaces, han asesinado a sus propios militantes, lo hicieron con Roque Dalton, con Ana María, con muchos más, solo por eliminarlos para quedarse con la dirección –durante la guerra- ellos mataron a muchos militantes con los que tenían rivalidad, por eso callamos y no criticamos al gobierno y al FMLN, nos dicen los marasinternos, los enemigos del Frente, no nos dejan opinar, son muy autoritarios. Las organizaciones no hablan de políticas de gobierno, solo de la organización y de la lucha sindical. Hemos asistido a los congresos internacionales en Nicaragua, Brasil y Honduras. En Nicaragua y El Salvador, los sindicatos cercanos a su partido político, solo son “correas de transmisión” del partido gobernante, son controlados como fuerza política apoyadora del gobierno, si se critica al gobierno, somos oposición, areneros o maras. La crítica es asunto que no está permitido y es cuestionado. La libertad de expresión es un asunto delicado en estos regímenes, por eso callamos y solo hacemos política sindical”. Lo evidente de esta situación es que la izquierda, en particular la centroamericana, es heredera del autoritarismo estalinista de los treinta, el corporativismo se hereda del fascismo y del estalinismo, y hoy perdura en el trato de sus organizaciones de masas, lo sindicatos son controlados, y en la brega política, está prohibido criticar al gobierno y sus alianzas con la derecha y grupos empresariales conservadores. “Ellos si se ven bien saliendo con los diputados de ARENA en la asamblea, y se pasan de burócratas, pasando de un puesto a otro, ya les gustó la forma de vivir del presupuesto, la política es negocio para la burocracia, están de diputados a la Asamblea, al Parlacen, a las alcaldías, ahora al gobierno de Funes, ese es su objetivo”.

3.1.3 Las madres y la violencia de marasy “pandillas”

Estas mujeres son victimas junto con sus hijos de las bandas y pandillas, expresión organizada de las bandas de narcotraficantes, asaltantes y extorsionadores que asolan la mayoría de las ciudades y departamentos de El salvador de hoy. Las madres se quejan amargamente del dolor que les causa el perder a sus hijos por la acción criminal de las “pandias” que asolan a las barriadas, “me mataron a mi hijo que trabajaba en la radio cristiana y se negó a ser despojado de sus pertenencias, por eso lo mataron. El padre de la parroquia me vino a decir que mataron a mi hijo, que le dieron seis cuchilladas”, lloraba una madre al reclamar a la iglesia que se hiciera justicia por el asesinato, al llamar por teléfono al canal de la televisión católica (Canal 33 de Tv Cable en San Salvador, 25 de marzo 2011).

3.1.3 El FMLN, las brigadas de “rojos” y las pandillas

El partido se ha hecho pragmático, electoral, tiene como confusión el ser gobierno y ser partido de lucha social, sus funcionarios tienen mucha influencia en el partido y no atienden la línea política del partido. Es más son obligados a callar cuando se trata de criticar la política del gobierno de Funes o de su vicepresidente. Los militantes acatan la línea directa de la estructura de dirección del FMLN, no hay discusión política, solo se aprueban las tareas de partido para trabajar en las comunidades y hacen propaganda de lo que el gobierno hace como políticas de bienestar social. La brigadas del FMLN, hacen limpieza y campaña con perifoneo en la población, anunciando las políticas gubernamentales: subsidios, servicios y critican a los gobernantes municipales de ARENA, por oponerse a esa política. El conflicto con los motoristas (transportistas) que asolaban el centro de la capital, han sido retirados a la periferia del centro de la ciudad para descongestionar el tráfico. Una política municipal, realizada por el gobierno federal en una ciudad gobernada por ARENA. En las brigadas se encuentran ex combatientes de la guerra y jóvenes militantes del Frente, así como sus hijos (una nieta de Shafik Handal, Georgina, felizmente brigadeaen las casas de la zona del Carmen en las faldas del volcán, de San Salvador, después de haber estudiado la licenciatura de economía en la Universidad Nacional). En las brigadas de tarea de los domingos, se encuentran otras mujeres de la estructura del FMLN, andan sembrando banderas del FMLN en las casas visitadas y dejando propaganda del partido, su boletín informativo: La Tribuna Capitalina (Boletín 12 de marzo de 2011). Los rojos se dan a la tarea de encalar y limpiar las calles, hacer la visita domiciliaria, en eso pasa una camioneta llena de maras y les gritan “pónganse a trabajar huevones” y los brigadistas les responden: “Eso hacemos hijoeputas …” Las pandillas maras,son enemigos de los farabundistas en el poder, estas son confrontadas física y verbalmente, les disputan el territorio y les impiden acercarse a ellos y tomar sus bardas porque ellos las grafittean y son su propiedad, nadie las toca. Los farabundistas, respetan esas zonas de control de las pandillas y maras, no se meten con ellos, son un poder en esas zonas.

3.1.5 Arena y los efectos de la derrota

La derrota electoral de marzo de 2010, hace que el partido fuerte de la derecha salvadoreña entre en una profunda crisis y se de la expulsión de sus dirigentes más importantes, asesinan al segundo de la estructura político-militar, al “Chele” Torres, expulsan a Antonio Saca y sus diputados se van con él en la asamblea, y este forma otra organización GANA, que actualmente maneja 14 diputados independientes, que aunque son de derecha, son proclives a pactar con el FMLN, partido gobernante en El Salvador, que solo tiene más de la mitad de parlamentarios en la Asamblea Nacional, estableciendo de manera coyuntural una “agenda legislativa”, acorde a sus intereses.

3.1.6. La muerte del “chele” Torres

Adolfo (chele)Torres, Director del Departamento de San Salvador, del partido ARENA, dirigido por Cristiani, presidente del partido y ex presidente de la república de El Salvador.

El “chele” Torres, era un personaje siniestro, responsable de los “escuadrones de la muerte” y político rudo del régimen derechista de Arena.

A partir de la derrota del partido gobernante en marzo de 2010, se da una disputa interna en el partido, una fracción emergente, entra en conflicto con la fuerza de Cristiani y la desplaza de la dirección, esta es expulsada, generando una nueva organización política GANA, pero en la disputa, el brazo radical militarista de Arena, Adolfo Torres es asesinado, se le encuentra “suicidado”, según la prensa, pero conociéndolo, un militar duro, se considera “imposible el que se haya suicidado”, cuenta un ex combatiente del FMLN, “lo más seguro es que lo hayan asesinado sus opositores”. Posteriormente, el mismo presidente del partido, Cristiani sufre un atentado. Antonio Saca rompe con Cristiani y después sale del partido Arena, conformando una nueva organización política, que ya se observaba estaban impulsando. Puede decirse que esta crisis de ARENA, se resuelve mediante un golpe de mano y el asesinato de su brazo ejecutor, un militar responsable de los “escuadrones de la muerte”, responsables de múltiples asesinatos a lo largo de la guerra de los ochentas y de algunos ex combatientes posteriormente a los acuerdos de paz de 1982. Muchos militantes farabundistas, se exiliaron del país, hacia México, y otros de la región como Honduras, por el temor de ser asesinados por los escuadrones. Lisiados de guerra se fueron a atender médicamente a lugares como España y México a través de los comités de solidaridad. Al “chele” Torres se le responsabiliza de esta política exterminadora de guerrilleros del FMLN. Pero la vida, después de la derrota electoral, le tenía preparada una jugada, desde su misma organización, es eliminado en agosto de 2010, golpeando así a la fuerza dirigente de Cristiani.

3.2 Los Derechos Humanos, tres Generaciones

Los Human Rights, tienen en este continente una larga data, desde los Derechos de Indias, en que se consumaron los derechos de los indígenas, que deberían de ser protegidos por la Corona española, al conquistar los pueblos del Nuevo Mundo, mediante leyes de protectorado para encomendar a ciudadanos españoles el cuidado de los habitantes de los pueblos yndios. De las Casas, elabora estas primeras leyes de protección de los habitantes americanos, cuestión que permitió cierta ventaja frente a los esclavos africanos que eran considerados seres sin alma, por tanto, no protegidos por Dios y sus vasallos, los encomenderos españoles y esclavistas portugueses e ingleses, etc..

“La dignidad e integridad de la persona es una de las mayores preocupaciones de la Comunidad Internacional” El valor del hombre se redimensiona, y con ello, se impulsa la idea de la trascendencia por medio de la protección de una serie de derechos fundamentales que posibiliten desarrollar plenamente la potencialidad humana.”

La clasificación de los DH, en base a los organismos internacionales, por ser los más aceptados en la generalidad del mundo:

  1. Derechos civiles y políticos;
  2. Derechos económicos, sociales y culturales
  3. Derechos consustanciales al colectivo social, a la comunidad mundial. (García 2011: 46)

Existen tres generaciones de Derechos Humanos, la primera expresada en la Carta de 1789, de los Derechos del Hombre en Francia; a principios del siglo XX, se reconocen los derechos de segunda generación, los derechos políticos y civiles, se les suman los económicos, sociales y culturales; y los de tercera generación (derechos ambientales, entre otros), son los de mayor actualidad, en razón de su colectividad, son concurrentes de la colectividad de sujetos, comunidades, países, o comunidades de países, por ejemplo la preservación de los derechos ambientales como el calentamiento global y la contaminación, etc.

Estas tres generaciones de DH, no eliminan a las anteriores, sino que suman las nuevas cualidades de derechos, que se reconocen históricamente como derechos del hombre a proteger y garantizar por parte de las instituciones del Estado y de la sociedad en general.

Se clasifican de la siguiente manera:

  1. Libertad de conciencia
  2. Libertad religiosa
  3. Derecho a la vida
  4. Derecho a la inviolabilidad de la persona
  5. Al matrimonio y a la familia
  6. Derecho a la educación de los hijos
  7. La adquisición del sustento familiar
  8. Derechos de propiedad
  9. Derecho de asilo por razones políticas o humanitarias
  10. Libre elección de profesión
  11. Desarrollo de la personalidad
  12. Libre expresión
  13. Libre asociación
  14. Derecho de participar en el orden y administración de la comunidad
  15. Derechos implícitos, incluyendo los de tercera generación. Existen diversas clasificaciones, según juristas constitucionalistas del mundo. (García 2011: 49)

La ONU, además de las anteriores, suma las siguientes:

  1. Libre autodeterminación de los pueblos,
  2. Igualdad de derechos entre hombres y mujeres,
  3. Prohibición de la tortura y penas y maltratos deshumanos,
  4. Prohibición de la esclavitud,
  5. Trato humano a las personas privadas de su libertad,
  6. Prohibición de la prisión por deudas,
  7. Libertad de tránsito,
  8. Derecho de los extranjeros a no ser expulsados sin causa justa, preestablecida en la ley,
  9. Irretroactividad de aplicación de la ley penal,
  10. Derecho a la intimidad,
  11. Prohibición de propaganda a favor de la guerra,
  12. Derecho a la protección de la familia,
  13. Derechos del niño,
  14. Prohibición de la discriminación en el otorgamiento de los derechos,
  15. Derechos y protección de minorías,
  16. Derechos de discapacitados, o capacidades diferentes.

Estas son las clasificaciones más aceptadas, pero se considera que los derechos humanos son acrecentables, de lista abierta, numerus apertus. (García, 2011: 51-52)

  1. Los Derechos Humanos en El Salvador y Nicaragua

-Festival Verdaden la UCA

En marzo de cada año, se realiza en San Salvador el Festival “verdad”, para conmemorar a los jesuitas y demás asesinados por los militares del régimen genocida de D’Abuisson y Alfredo Cristiani, responsables del asesinato perpetrado por los “escuadrones de la muerte” del máximo representante de la iglesia católica en 1981, Monseñor Oscar Arnulfo Romero, representante de la “opción por los pobres”. El festival es organizado por los miembros del gobierno de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”, UCA, con sede en San Salvador. Este festival es un foro de exigencia de la verdad, la justicia y por el castigo de los militares que ordenaron y ejecutaron los asesinatos de jesuitas en la invasión de las instalaciones universitarias. La justicia española ha exigido al gobierno salvadoreño la extradición de los militares identificados (La Tandona) para ser juzgados en España, por el asesinato de los ciudadanos españoles en noviembre de 1989, en las instalaciones de la UCA, padre Ellacuría, rector de la universidad y monjas que lo acompañaban, 8 en total. Se ha exigido a la Corte Suprema de Justicia se cumpla con esta demanda de la justicia española, y organismos de Derechos Humanos, o en su caso sean juzgados en su país. La situación es incierta, debido a que las instituciones del Estado y actores políticos, actúan con mesura, para evitar la confrontación institucional.

-El asesinato de jesuitas

René Hurtado, periodista salvadoreño, narra el asesinato de los sacerdotes jesuitas en noviembre de 1989, en el contexto de la “ofensiva final,hasta el tope” implementada por el FMLN en esos días. Después de una campaña de propaganda del gobierno de Cristiani, por radio y TV, se da la ofensiva insurgente y se lanzan proyectiles “tepescuintle” a las instalaciones del la Guardia Nacional, afirma ser testigo de este asesinato de sacerdotes jesuitas: “me encontré con el crimen más terrible que se había cometido en contra de seis sacerdotes jesuitas y 2 mujeres, asesinados por el delito, de exigir la paz para los salvadoreños.

En la entrada encontré cuatro cadáveres de los jesuitas entre ellos, el padre Ellacuría y sus cabezas destruidas por balas de fusil AK 47, dentro del dormitorio de los jesuitas, en dos cuartos diferentes, otros dos sacerdotes asesinados de la misma manera, y al buscar un cuarto abajo, en una sala de espera, encontré los cuerpos de una mujer y una jovencita, que están abrazados, pero sus cabezas destruidas a balazos, fueron 8 personas las asesinadas, y un rótulo cerca de los 4 cadáveres que era una bandera roja, que decía, "ajusticiados por traidores FMLN". (El Independiente agosto 10 de 2011, periodista del diario “El Mundo”). Se intentó responsabilizar al FMLN de esa masacre implementada por la cúpula militar del gobierno de Alfredo Cristiani. La ofensiva guerrillera estaba teniendo relativo éxito y las columnas guerrilleras y comandos urbanos estaban atacando posiciones del ejército y otras instituciones, además del nivel de fuego con el uso de artillería y misiles de factura rusa, razón que pone muy nerviosos a los mandos militares por no poder contener la ofensiva del FMLN, por lo que los orilla a buscar las negociaciones de paz con los insurgentes. “Estábamos combatiendo en los barrios de la periferia de San Salvador, y resistiendo con el apoyo de la población durante más de ocho días de combate cerrado con las tropas que usaban artillería pesada contra la población, vi muchos muertos y heridos durante esos días de noviembre” (Vilma “Sonia”, entrevista en San Salvador). Nos dimos huevo, estábamos a poco de tomar los cuarteles de la Guardia y de lanzarles unos misiles, cuando llegó la orden de parar el fuego por los mandos militares y se anuncian las negociaciones de paz, lanzamos algunos tiros bien puestos, pero no logramos tomar el cuartel, desde las calles contiguas teníamos tomadas posiciones…” (Combatiente de la ERP ubicado en las inmediaciones del volcán de San Salvador. Pelón, entrevista en marzo de 2011)

-Amnistía e impunidad

Al firmarse los Acuerdos de Paz en Chapultepec, México en 1992, y ser ratificados por los actores en San Salvador, se realizan una serie de medidas para cristalizarlos en los hechos hasta 1993. Se elabora un informe de la “Comisión Investigadora” sobre los asesinatos y violación de los Derechos Humanos, donde se da cuenta de las actuaciones de militares y paramilitares como los “Escuadrones de la Muerte” y jefes militares que los dirigían, incluido Roberto D’Abuisson, informe que se entrega por acuerdo de las comisiones de paz de la ONU, a las autoridades de la Universidad de Nueva York, donde se encuentran en custodia hasta la fecha, después de la revisión hecha por El Pentágono y la Casa Blanca, para garantizar no ser involucrados en esta investigación (SALPRES, El Profe, entrevista en abril de 2011). El gobierno de Cristiani, emite una Ley de Amnistía, en el marco de los Acuerdos de Paz para proteger a la cúpula militar de sus responsabilidades en la violación de los derechos humanos, en particular, los asesinatos de Mons. Romero y los ocho jesuitas de la UCA. Esta maniobra jurídico-política del gobierno de ARENA, permite sellar las responsabilidades de los militares en la ejecución de estos hechos, y postergar la implementación de la justicia a los delitos de lessa humanidad, que según la norma internacional, no prescriben, y son materia de demanda de los gobiernos afectados y de la Corte Internacional.

-Delitos de lessa humanidad, militares y el FMLN

Como se ha dicho anteriormente, estos delitos no prescriben, y la comunidad jesuita, universitaria, y organismos de derechos humanos de El Salvador y de otros países como España, insisten en que se abran los expedientes de los militares involucrados (Audiencia Nacional de España). El FMLN, hace pública su posición, en tanto partido gobernante, respecto de la demanda española de juzgar a los militares presuntamente responsables en los hechos denunciados.

“Somos un partido programáticamente comprometido con la verdad, el respeto a los derechos humanos, la aplicación de la justicia que incluye el resarcimiento moral de las víctimas, como elementos que conduzcan al logro del gran objetivo de la Reconciliación Nacional, establecido en los Acuerdos de Paz”. Y de manera sigilosa y prudente, define que está interesado en que se haga justicia. Es “nuestro interés porque este caso sea resuelto en las instancias judiciales que lo ventilan con apego estricto al Derecho. Tenemos confianza en que la institucionalidad del país funcione y rechazamos enérgicamente el uso que individuos o grupos minoritarios pretenden hacer con este caso para amenazar la estabilidad política del país”. (Ibídem) Los dirigentes del partido ARENA, GANA y PDC, exigen que se respete la Ley de Amnistía y se de carpetazo a esta situación que afecta a sus bases y aliados, los militares de La Tandona. (El Independiente, abril de 2011)

-Comité de desaparecidos, niños y niñas durante el conflicto armado

El gobierno de Mauricio Funes, y su esposa Banda Pignata, secretaria de Inclusión Social, realizaron una asamblea con organismos civiles de Derechos Humanos, en el Auditorio Nacional, en abril de 2011, donde se comprometen ante organismos de derechos humanos y familiares, a realizar las investigaciones pertinentes para esclarecer los casos de niños y niñas desaparecidos durante el conflicto armado, y el presidente Funes, pide perdón por los excesos cometidos por las instituciones del Estado en contra de los ciudadanos salvadoreños y sus familiares durante los años de la guerra civil, por los desaparecidos que se cuentan en miles de niños y niñas, por lo que se compromete a esclarecer lo conducente y hacer que se aplique la ley, castigando a los culpables. Haciendo de este compromiso una política gubernamental que asegura el respeto de los derechos humanos en la sociedad salvadoreña de hoy.

-Lisiados de guerra

Se forman dos asociaciones de “lisiados de guerra”, uno de parte de ex combatientes del FMLN, otra de ex militares, así como el Comité de Internacionalistas que realizan actividades de rescate de los testimonios y listado de desaparecidos, muertos y lisiados de guerra, con la finalidad de que en base a los Acuerdos de Paz de 1992, se les dé una indemnización, ayuda de trabajo o asistencia social, para que puedan incorporarse con dignidad a la sociedad, ser productivos y garantizados sus derechos humanos. Las organizaciones aseguran contar con miles de asociados y están acumulando más casos para entregar a la Secretaría de Inclusión, y se realicen las gestiones correspondientes para ser atendidas sus demandas.

-“La Penca”, bombazo a periodistas

El evento denominado “La Penca”, ocurrido en 1984, en el escenario de la derrota de los grupos de contras auspiciados por asesores norteamericanos de la CIA, militares argentinos y hondureños (“Operación Calipso”), al realizarse una Conferencia de Prensa con corresponsales nacionales e internacionales en la población La Penca del Río San Juan, frontera con Costa Rica, donde el comandante Cero, Edén Pastora, líder de la contra, daría a conocer sus demandas para la posible rendición. Antes de iniciar el evento, con el salón repleto de periodistas y corresponsales, se da un estallido en el recinto, una bomba colocada en un portafolio estalla, matando a tres periodistas extranjeros que eran simpatizantes sandinistas, un periodista simpatizante sandinista puso el artefacto debajo de la mesa de prensa. El gobierno sandinista de Ortega hace responsable a la CIA norteamericana del atentado, cuestión que se mantuvo como versión oficial hasta 2010. Un periodista de ese entonces y cineasta europeo, y simpatizante sandinista realiza una investigación y elabora el filme “GoodbyeNicaragua”, mismo que se ha expuesto en las salas de Managua en agosto de 2011, en el se asegura que el comandante Tomás Borge, ministro del Interior de esa época y actual embajador en el Perú, dio la orden de asesinar al comandante contra Edén Pastora, develando este acto terrorista como un acto perpetrado desde el gobierno sandinista, cayendo por los suelos la versión oficial de esa época, cuestión que ha creado un gran escándalo nacional e internacional por afectar los derechos humanos de los periodistas involucrados en este atentado.

La versión del filme de Peter Tornbiörsson sobre el caso: La Penca. El supuesto fotógrafo danés, Per Anken Hansen, cuyo verdadero nombre fue Roberto Vital “Martín”, guerrillero argentino, militante del ERP argentino, quien fue reclutado por un agente cubano y guerrillero de apellido Massetti (jefe del ERP), es el señalado como el responsable de actuar, por indicaciones del Ministerio del Interior, al frente del cual se encuentra el comandante Tomás Borge Martínez, para asesinar al comandante contra Edén Pastora (Comandante Cero), en el campamento de la selva en el lugar denominado La Penca, entre Nicaragua y Costa Rica, en mayo de 1984. El periodista sueco, sobreviviente del atentado terrorista, Peter Tornbiörson, realiza una investigación al respecto y acusa en 2010, ante la Corte Internacional a Tomás Borge, embajador en Perú, Lenin Serna, funcionario del gobierno actual de Daniel Ortega, a Renán Montero, ex agente cubano, jefe de la contrainteligencia nicaragüense en 1984, como los responsables orquestadores del atentado donde mueren 7 personas, tres periodistas entre ellos, y hieren a 23 periodistas más. De lo que se hace responsable en ese tiempo a la CIA, agencia norteamericana, y hoy, según Pastora también al FSLN. (Tornbiörnson 2010, Goodbye Nicaragua, Filme en el Festival europeo de Sevilla. http://www.youtube.com/watch?v=VpNN7DJRY14 ).

-Saqueo de oficinas de CINCO

CINCO, es un organismo no gubernamental responsable de la investigación en comunicación y la promoción de la democracia de Nicaragua, dirigida por ex militantes sandinistas de los ochentas, Carlos Chamorro, fue director del Diario Barricada Internacional, órgano de comunicación del gobierno sandinista, y Sofía Montenegro, también sandinista que salieron del FSLN, a partir de la crisis de 1994, y formaron parte del Movimiento Renovador Sandinista dirigido por la comandante guerrillera Dora María Téllez.

En las inmediaciones de la nueva administración orteguista, el centro es asaltado por elementos de la Policía Nacional, llevándose computadoras y archivos, supuestamente por ser una investigación sobre delitos de espionaje y corrupción, acusación que nunca se comprobó, a partir de lo cual, piden a los funcionarios del centro que recogieran sus pertenencias en las instalaciones de la policía y la fiscalía, porque la investigación no arrojó información suficiente para castigar y penalizar a los miembros de CINCO. Lo cierto es que estos periodistas son y han sido los principales críticos del actual régimen sandinista por el abuso de poder, la falta de democracia y respeto a las instituciones del Estado, además de hechos evidentes de corrupción y enriquecimiento ilícito de funcionarios orteguistas como el director de finanzas del gobierno central y magistrados de la Corte y Consejo Electoral.

El problema reciente de la cedulación fallida que generó gran descontento en regiones como Siuna y la RAAS, donde se dieron enfrentamientos de ciudadanos y fuerzas del gobierno, simpatizantes sandinistas como camioneros, cerrando las oficinas de recepción de datos, para realizar la cedulación, además de la queja de la participación de los CTC sandinistas en la afiliación y cedulación, marginando a los partidos opositores. Sin embargo, estas voces críticas siguen haciéndolo desde los medios posibles como los canales locales no controlados por el gobierno, que está comprando los principales medios de comunicación, radio, televisión y prensa.

La situación de los derechos humanos en Nicaragua y El Salvador pasa por una situación deplorable, en razón de la partidización de las instituciones entre los principales partidos, lo cual obstaculiza la justicia y el respeto de los DH, se evidencia esto en el caso “Fatima”, que sufrió violación, y el agresor es castigado con una pena mínima por la intervención de funcionarios ligados al gobierno, y los organismos nacionales e internacionales demandaron se revisara el caso y se otorgue una pena mayor: Un magistrado del CSJ, arguye consumo de alcohol como atenuante del acto de violación, dándose solo tres años de cárcel. La víctima apelará a las instancias internacionales, evidenciando la falta de institucionalidad y no respeto tácito de los Derechos Humanos. En el caso de El Salvador, existe un sinfín de casos. El caso “Mariposa”, donde fueron asesinados los padres de una ex combatiente guerrillera, y el posterior asesinato de uno de sus hermanos en condiciones poco claras. Los padres fueron torturados y asesinados en su domicilio, supuestamente por miembros de los “escuadrones de la muerte” que fueron contratados por empresas mineras. (Mirna Perla, entrevista en San Salvador, abril de 2011)

Otros casos como el asesinato y violación de una familiar de un mando militar en donde se sospecha de familiares del padre, y la investigación es parada desde el poder judicial, interviniendo funcionarios de alto nivel, para terminar con la investigación, dejando impune este delito.

Esto es un ejemplo de la debilidad de las instituciones y la discrecionalidad con que se ejerce la justicia en estos países de la región centroamericana. En otras latitudes se avanza en el castigo de militares como en Guatemala donde se ha juzgado a los responsables de matanzas como la del Petén, perpetrada en los ochenta por militares, hoy llevados a juicio. La justicia y el respeto a los derechos humanos es una asignatura pendiente en el proceso de institucionalización, respeto a la ley y la rendición de cuentas, dentro del proceso de expansión democrática en los países de Centroamérica y América Latina.

3.2.2 Los escuadrones de la muerte en El Salvador

Los Escuadrones de la muerte (paramilitares), son conocidos como “hombres fuertemente armados vestidos de civil, grupos armados ilegales con motivaciones políticas, escuadrones de la muerte, o simplemente los squash, como les dicen en la calle. (Enero de 1994: 19)

En Ciudad Arce, los “escuadrones del muerte” eran militares del Cuartel de Caballería en San Andrés, que vestidos de civil se encargaban de la represión, tortura, desaparición y asesinato de dirigentes políticos y de organizaciones populares. Los detenían y torturaban, obligándolos a señalar a los supuestos guerrilleros, en condiciones deplorables después de la golpiza recibida en el Cuartel Militar. (“Soila” Ex combatiente de la RN, FMLN, entrevista en San Salvador).

El fenómeno no se origina en El Salvador, pero fue perfeccionado en este país. Durante dos décadas los escuadrones de la muertehan aterrorizado a la población –amenazado, capturado, torturando, asesinado y desaparecido a miles de personas antes, durante y después de la guerra civil, operando con impunidad y en la oscuridad.

Se escucharon rumores de la existencia de estos grupos, sus estructuras y participantes, se mencionaban algunos nombres, pero por la complicidad del sistema judicial, del gobierno salvadoreño y por mucho tiempo del gobierno de los Estados Unidos, por esa razón poca información se ha tenido en el exterior. La conjura de familias de la oligarquía, civiles y militares, y en ocasiones con participación de extranjeros (mercenarios) se dio el desarrollo de los escuadrones de la muerte. Esto se mantuvo más allá de los Acuerdos de pazque ordena su desarticulación, complicándose con grupos de narcotraficantes y del crimen organizado (maras y pandillas), pasando a algunos sectores más ligados al gobierno de ARENA a constituir la policía privada como sucedió con COSACE, SA, empresa creada por el “Chele” Torres. En los ochenta, algunos periodistas norteamericanos investigaron y publicaron sus reportes en los diarios de su país. En otros países del extranjero, Europa –periódicos y revistas- y en la CIA norteamericana, el Departamento de Estado, y el Pentágono en Washington, se supo de la existencia de estos grupos de paramilitares..

Después de la firma de los Acuerdos de Paz de Chapultepec y de la muerte de Roberto D’Aubuisson en febrero de 1992, los antiguos líderes de los escuadrones de la muerte, incluyendo a civiles y militares empezaron a reagruparse para oponerse a los procesos de paz, resistiéndose a entregar las armas y a desarticularse e incorporarse a la vida civil, apegados a la Ley de Amnistía. Se organiza con métodos ilícitos, para conseguir tomar el control de su partido ARENA. Al fracasar en su intento de “restar poder a los moderados del partido, iniciaron acciones contundentes para desestabilizar el proceso de paz y las elecciones de marzo de 1994”, disfrazándolas sofisticadamente como ‘delincuencia común’. Grupos como la “sombra negra”, dirigida por el alcalde de San Miguel, Will Salgado, llegó a coleccionar calaveras, ufanándose de sus “trofeos” de guerra.

El informe de la Comisión de la Verdad, hecho público el 15 de marzo de 1993, incluye una información nueva sobre los “grupos armados ilegales con motivaciones políticas”, y enfatizan sobre “el peligro que representan para el futuro del país y la necesidad de una investigación profunda que contribuya a erradicar para siempre este flagelo”. A los cinco días de la publicación de este informe, la Asamblea Legislativa promulga la Ley de Amnistía General, que incluye a todos los grupos armados e individuos participantes del conflicto, a los que se apegaron un sin fin de militares y ex guerrilleros, incluidos miembros de los escuadrones de la muerte, algunos exiliados en el extranjero, para poder volver al país.

Veintiún miembros del FMLN fueron asesinados entre enero de 1992 y octubre de 1993, todos bajo circunstancias no esclarecidas.

El ambiente pre electoral cambió en la mañana del 25 de octubre de 1993 con el asesinato de un líder importante de la fuerza ex guerrillera Darol Francisco Velis Castellanos, (comandante “Manuel Hernández” del PRTC, dicho asesinato se dio después de la firma de los acuerdos de paz, en este caso también se realizan los atentados de muerte realizados a Nidia Díaz de la misma organización. Según la investigación de miembros del FMLN, el caso de asesinatos y atentados de los miembros del PRTC obedece al caso de los marines asesinados de la Zona Rosa) el crimen fue perpetrado por profesionales, a sangre fría y a plena luz del día. Cinco días después, otro líder, Eleno Castro, muere en circunstancias oscuras. La comunidad internacional reaccionó con cierta alarma y presiona por una comisión independiente para hacer la investigación de estos asesinatos, todo bajo el auspicio de las Naciones Unidas, a fin de investigar la violencia política. Después de un pequeño forcejeo entre el gobierno salvadoreño y la ONU, el “Grupo Conjunto” fue instalado el 8 de diciembre con un mandato de seis meses para realizar la investigación acordada. Al día siguiente, otro líder del FMLN, Mario López, fue asesinado. (CV, 1993: 21)

Los miembros del Grupo Conjunto son: El procurador para los Derechos Humanos, el Director de la División de Derechos humanos de ONUSAL, y dos juristas nombrados por el gobierno. Actúa con “autonomía” y con facultades para “organizar, conducir y supervisar a un equipo técnico-científico para la investigación de grupos armados ilegales con motivación política”. En concurrencia, en noviembre de 1993, la administración Clinton de Estados Unidos, hace públicos miles de documentos “clasificados” durante las administraciones de Reagan y Bush, mismos que fueron publicados en el extranjero, y poco a poco en la prensa nacional y puestos a disposición del Grupo Conjunto. Estos documentos, esclarecían el papel de estos grupos armados, que amenazaban la paz y la democracia, nunca se publicaron en El Salvador.

En 1983, los periodistas norteamericanos, Craig Pyes, del Alburquerque Journaly Laurie Becklund, de los Ángeles Times(Nairm, 1995), realizaron la primera y gran investigación en El Salvador del fenómeno de los escuadrones de la muerte, que tiempo después adquiere una gran importancia y relevancia para esclarecer la verdad y resarcir los daños de asesinados, desaparecidos y exiliados durante el proceso de la guerra civil y después del proceso de paz en que actuaron estos grupos paramilitares y pro delincuenciales.

En un “exclusivo reportaje sobre el papel de Estados Unidos en el terror gubernamental de El Salvador”, Allan Nairn, reportero del rotativo The Progressive, en mayo de 1984, hace un informe de su investigación sobre el tema de los escuadrones de la muerte.

“A principios de los años sesenta, durante la administración Kennedy, agentes del gobierno estadounidense en El Salvador, formaron dos organizaciones estatales de seguridad que en los siguientes quince días, asesinaron a miles de campesinos y a sospechosos de ser izquierdistas. Estas organizaciones, conducidas por funcionarios estadounidenses, se fueron transformando en estructuras paramilitares que fueron conocidas como los escuadrones de la muerte”. (Nairn en: Jaragua, 1995: 169)

Aunque la administración Reagan condena públicamente a los escuadrones de la muerte, la CIA, agencia norteamericana, -violando los preceptos legales de su país- sigue dando entrenamiento, apoyo y asesoría en labores de inteligencia a las fuerzas de seguridad, involucradas directamente en la actividad de los escuadrones de la muerte. El investigador periodístico realiza un sinfín de entrevistas a ex oficiales y civiles salvadoreños, en activo y retirados, así como a funcionarios norteamericanos, que revelaron un patrón sostenido de la participación estadounidense en la construcción y administración del aparato de seguridad salvadoreño, que descansó en asesinatos y delitos cometidos por los escuadrones aludidos como medio de coacción contra opositores y funcionarios, como acción paragubernamental para reprimir a los oponentes a sus políticas.

Grupos como ORDEN, MANO BLANCA, ANSENAL, fueron organizaciones paramilitares auspiciados, entrenados y asesorados militarmente por la CIA norteamericana con fines de espionaje y vigilancia, para obtener informes de la actividad política de líderes, organizaciones y políticos salvadoreños. Se dice que el mismo D’Aubuisson, candidato presidencial recibió dinero a cambio de información, para su campaña electoral, por tanto ARENA, partido oficial, también recibió recursos financieros para su actividad política. (Nairm, 1993: 171) “Muchos de los mencionados por D’Abuisson en campaña televisiva, fueron asesinados posteriormente por los escuadrones. Las emisiones de televisión impulsaron la carrera política de D’Abuisson y marcaron el nacimiento de la organización paramilitar que más tarde se convirtió en parte de la estructura de ARENA, el partido gobernante.

El informe de estos periodistas dan cuentas detalladas de esta vinculación entre el partido gobernante ARENA, la CIA y los escuadrones de la muerte, y la consecución de asesinatos de opositores y líderes sindicales y populares durante la guerra y posterior a los Acuerdos de Chapultepec de 1992.

La violencia institucionalizada se convierte en política de Estado, en una política terrorista de Estado represivo para defender los intereses dela oligarquía salvadoreña y de la burocracia del gobierno de derecha, se hace una acción ilegal para reprimir a los líderes opositores y esto generó todo un estado de terror y asesinato de integrantes de las organizaciones guerrilleras y sus organizaciones filiales. La represión abierta a las manifestaciones, mítines y reuniones de disidentes, se hizo parte de la vida política cotidiana y un estado de terror permanente, el verdadero rostro de los gobiernos de derecha y la participación directa de los organismos de espionaje norteamericanos como la CIA durante todo el periodo de los sesenta hasta los noventa del siglo XX. Esto manifiesta un perfil de complicidad de las administraciones conservadoras y de la política de “seguridad nacional” con la ideología del anticomunista en la confrontación Este-Oeste, de las administraciones norteamericanas posteriores a la Revolución cubana de 1959 y a la aparición de las organizaciones guerrilleras del continente latinoamericano y de otras áreas del mundo, que consistían en parte de la confrontación del periodo de la guerra fría (1945-1989).

3.3 La cultura política centroamericana

Hablar de cultura es hablar de las costumbres, las cosmovisiones, prácticas rituales religiosas, mágicas, folkclore, música, danzas, pintura y cualquier expresión humana que ritualiza la vida cotidiana, su religiosidad, sueños y forma de actuar frente a la naturaleza y la sociedad. (Freud. En: El Malestar en la Cultura, Obras completas)

La cultura es una expresión humana (simbólica, espiritual y material) que representa las formas de sentir, de pensar al mundo y de ritualizarlo en expresiones espirituales desde épocas muy antiguas, hasta las transformaciones y adecuaciones más inmediatas.

La cultura es una abstracción, es una construcción teóricaa partir del comportamiento práctico de los individuos de un grupo. Por tanto nuestro conocimiento de la cultura de un grupo va a provenir de la observación de los miembros de ese grupo que vamos a poder concretar en patrones específicos de comportamiento.

Cada individuo tiene su mapa mental, su guía de comportamiento, lo que llamamos su cultura personal. Mucha de esa cultura personal está formada por los patrones de comportamiento que comparte con su grupo social, es decir, parte de esa cultura consiste en el concepto que tiene de los mapas mentales de los otros miembros de la sociedad. Por tanto la cultura de una sociedad se basa en la relación mutua que existe entre los mapas mentales individuales. El antropólogo, como no puede conocer directamente el contenido mental de una persona, determina las características de estos mapas mentales a través de la observación del comportamiento. (Herrero, 2002)

A la antropología le interesa más que la singularidad de los individuos, la repetición de los elementos de comportamiento de los hombres y del orden de estos elementos dentro de patrones. Estos patrones son lo que denominamos aspectos básicos de la cultura.

Por tanto los antropólogos quieren conocer las características comunes a todos los hombres o a un grupo de hombres –tales como la necesidad de alimento, color, satisfacción sexual, intelectual o estética- y la forma de satisfacer estas necesidades que muchas veces se concreta en medios diferentes.

También su concepción de la vida y de la muerte, la ritualización de los hechos de la vida tales como el matrimonio, la enfermedad, las fiestas civiles y religiosas, la expresión y significación de las emociones y valores ante la vida y la sociedad.

La cultura política, se expresa y desarrolla en relación a los actos de poder, instituciones políticas, rituales de poder, el Estado y su cultura, y la democracia, que en suma son las categorías básicas de la política, sin dejar de existir muchas más como los denominados poderes fácticos o esferas de poder y funcionamiento de las instituciones. El Estado moderno, influye, determina y norma la cultura política, a partir de su reglamentación e implementación y se funde en los usos y costumbres sociales que los grupos y actores imponen a cada momento de sus prácticas políticas: democráticas, liberales, autoritarias, despóticas, consuetudinarias, comunitarias, etc. Esto determina los matices del tipo de ejercicio de gobierno implementado en los ámbitos “nacional”, regional y local, hasta el estilo personal que da el tono a la forma del ejercicio del poder por los gobernantes y gobernados, que estatuye la conformación de las organizaciones políticas, los partidos y asociaciones civiles de acción política, y que al mismo tiempo determina la dinámica institucional y el comportamiento de sus actores e integrantes (Ejecutivo, Legislativo o Judicial, líderes de partidos y poderes fácticos). Ver: Norberto Bobbio. En Diccionario de Ciencia Política. 7

En referencia a la cultura política, de Hobbes a Marx, Santillán hace un recorrido desde las posturas y concepciones teóricas de la política, los principios de la modernidad política, su eticidad y práctica, en Conciliación y Conflicto, da cuenta de un texto no conocido en español, “De Hobbes a Marx” (Bobbio 1965), desde el cual se explica el recorrido de la cultura política moderna, desde El Ogro filantrópico (Paz), El moderno príncipe (Maquiavelo). Bobbio considera la existencia de una dualidad entre conciliación y conflictocomo consustanciales de la política. Dice Bobbio: “…la política es un concepto ambiguo”. Tratando de allanar esta ambigüedad echa mano de dos recursos que lo han caracterizado desde el inicio de su vida intelectual: de una parte, la referencia constante a los clásicos del pensamiento político; de otra, su amor por la sistematización para ordenar las ideas.

De esta forma señala que hay dos grandes troncos que componen la historia de las ideas políticas: uno que entiende la política como sinónimo de conciliación en cuanto ella se aboca, fundamentalmente, a buscar las bases del entendimiento entre los individuos; otro que interpreta la política como sinónimo de conflicto porque ella se mueve, esencialmente, en el marco de la disputa entre intereses que nunca llegan a encontrar un punto de reposo.

La política es así un juego de poder, la posibilidad de dominación y aceptación, de llegar a un acuerdo, o por el contrario, de la resistencia a la misma, de buscar su destrucción, de revuelta o implementar una revolución para destruirlo y transitar a un nuevo tipo de poder, de Estado o de sociedad, concertada o una nueva dominación. Así, acuerdo y conciliación es una posibilidad, como rebelión y revolución se convierte también en una necesidad transformadora del Estado y la sociedad. La política son juegos de poder y de conciliación, diálogo y acuerdo, es un juego democrático: determinación y circulación de élites y transición a estadios mayores de libertad y convivencia humana en una eticidad concretada

en las leyes e instituciones, y una cultura y práctica políticas.

Centroamérica, siendo una región históricamente constituida, en la cultura prehispánica indiana, la cultura colonial española, católica, cristiana, liberal, conservadora, revolucionaria, mantiene sus instituciones tradicionales, sus costumbres y culturas étnicas: euro-española, indígena (multicultural), afroamericanas y asiáticas, que han dado como resultado una mezcla cultural, una fusión o cultura sincrética, expresada en diversas prácticas societales y políticas. El cesarismo (observado por Marx en: El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte), las formas colectivas (propias de las culturas indígenas comunitarias). El autoritarismo, despotismo, el nacionalismo, caudillismo y caciquismo (Salgado, 2009, Panters, 1999, 2005 y 2009, Gomezjara, 1979, Bartra, 1978 y 1984, Arguello, 1977). Estos autores dan cuenta de esos fenómenos rurales tradicionales que representan una cultura rural despótico mediadora, caudillesca y caciquil, cesarista y carismática (Weber, El político y el científico, Los tipos ideales. En: Economía y sociedad), para hacer una cierta tipificación de los fenómenos del poder, que son consustanciales a la tradición latinoamericana toda, desde el Río Bravo hasta la Patagonia. Nuestros “charros”, pamperos, capataces, caporales, arrieros, rancheros, hacendados, latifundistas, finqueros, las élites todas y nuestros ciudadanos son representantes de una cultura despótica, caciquil, caudillista, autoritaria e intolerante, excluyente y liquidacionista, sectaria (cultura política expresión de las izquierdas), militarista (herencia de la cultura del “hidalgo” español y de los cruzados católicos del siglo XIV y XV, los conquistadores y vasallos del Rey, los hombre de espada y cabalgadura, los hombres de armas, defensores de su religión y las propiedades de su amo y señor (cultura de súbdito), los poderes de sus gobernantes y la conquista de territorios dentro de la concepción expansionista, colonialista e imperialista.

El cacique y caudillo ( Carlos Fuentes, La silla del águila, y Vargas Llosa, La Fiesta del chivo), son La expresión política y cultural de nuestros gobernantes, que siempre tienen la propensión a la perpetuación en el poder y no a la circulación pactada de élites en reglas democráticas, porque nuestra cultura política latina es de tradición conservadora y no liberal, la tradición cultural y perpetuación ideológicas de nuestras instituciones indianas y coloniales, se mantienen con prácticas corporativas, patrimonialistas y una cultura burguesa no moderna, por lo cual el pensamiento liberal (democrático) ha tenido que bregar con estas

tradiciones premodernas, que perviven en el pensamiento y práctica política de nuestros ciudadanos y gobernantes. La corrupción como cultura es también herencia de las instituciones feudales y coloniales (venta de títulos nobiliarios y de puestos en la administración pública, reconocimiento de la nobleza indiana (Republica de indios y de españoles, Semo, 1978)

En El Salvador y Nicaragua, durante el siglo XIX y XX, el militarismo autoritario se impuso ante las tendencias liberal democrática y modernizantes, las élites político-militares se destacaron por la disputa permanente del poder por vía de las armas, golpes y asonadas militares, dictaduras despóticas, represivas y muy violentas (masacre y asesinato de Farabundo Martí y 30 mil indígenas en 1932, guerra civil salvadoreña y masacres durante la guerra revolucionaria contra las dictaduras militares oligárquicas de derecha que causaron entre cincuenta mil y cien mil muertos, desplazados y emigrados en periodo de doce años de conflicto. En Nicaragua, persecución de disidentes y líderes políticos opositores, desde el general Sandino en 1933, traicionado por Somoza y militares de la Guardia Civil, hasta el asesinato de sandinistas en los sesentas y setentas, que dio pié a la insurrección popular y revolucionaria de 1974 y 1979, así como la guerra civil sandinistas-contras, con cerca de cuarenta mil muertes. Estos datos dan cuenta de la vocación bélica-militarista y de no concertación y acuerdo, los pueblos americanos han preferido la violencia al diálogo, la guerra a la concertación y el acuerdo político; la represión a la convivencia pacífica. Tenemos una cultura política autoritaria y bélica, permeada por las ideologías nacional oligárquicas, social autoritarias (dictadura del proletariado, concepción leninista de la revolución y el Estado socialistas), expresadas en las guerrillas socialistas, foquistas, insurreccionalistas o de guerra popular prolongada (vietnamita y coreana) y la tendencia cubana que permeó en las organizaciones insurgentes de Centroamérica. Derecha e izquierda han coincidido en la cultura autoritaria militarista y no moderna, dialoguista, lo que ha determinado los escenarios de conflicto durante los siglos XIX y XX, entre liberales y conservadores, oligarcas y liberal socialistas. Los Acuerdos de Paz de 1990, 1992 y 1994 en Nicaragua, El Salvador y Guatemala, se pactaron no sin las respectivas resistencias de grupos de izquierda y de derecha, unos querían imponer el socialismo y otros aplastar la insurgencia con el apoyo de sus padrinos militaristas (Bush y Reagan) gobiernos de Estados Unidos con política imperial que se expresó en el financiamiento militar a las contras nicaragüenses y a la junta militar salvadoreña (dentro del marco de la guerra fría de la polarización Este-Oeste) con cuantiosos recursos financieros y tecnológicos que llevó a la expansión de la conflagración violenta a la región de Centroamérica, cuestión que hizo intervenir a los organismos internacionales y gobiernos de Europa y América Latina (ONU, OEA, Contadora y Grupo de Apoyo a Contadora).

Hoy todavía persisten los rasgos autoritarios, despóticos, manipuladores, mesiánicos corporativos, populistas en las instituciones, actores y movimientos sociales, producto de la herencia colonial, carismáticos premodernos, que no permiten una cultura moderna y ciudadana capaz de cambiar el funcionamiento institucional y las prácticas de sus gobernantes, dentro del marco del respeto de la ley, los derechos humanos, dando respuesta a la demanda ciudadana sin la tentación del uso de la fuerza para someter a sus expresiones políticas y sociales. Vemos en las instituciones educativas, religiosas el centralismo, determinismo, mesianismo y caudillismo para acaparar fortuna y poder, arrebatar el producto del trabajo y hacerse de las corporaciones mediante la fuerza, el fraude y decretos expropiatorios en aras de las instituciones revolucionarias y el pueblo. El caso de “La piñata” nicaragüense, en 1990, ha sido la expresión menos ética de la revolución sandinista, garantizando la voracidad e intereses de la burocracia del Estado revolucionario y su expresión política sandinista. (Ramírez 1979) También se expresa en los discursos de políticos analfabetas del FMLN, que dan gracias a que “no existan intelectuales de izquierda” que gobiernen como “socialdemócratas”, en referencia a sus diferencias con el ex comandante Villalobos que rompe con ellos en 1992 y forma su tendencia política socialdemócrata, siendo esta posición una expresión autoritaria que detesta el pluralismo y la diversidad política, siendo una manifestación totalitaria, excluyente, liquidacionista y sectaria, características de la autoliquidación de la “serpiente que se muerde la cola”, (Mito de Quetzalcóatl) consustancial a las organizaciones de izquierda, que se comen así mismas. La tendencia política de la socialdemocracia para estos políticos izquierdistas, es una expresión de “derecha” política, posición política descalificadora, expresada en los discursos de campaña del FSLN y su candidato Daniel Ortega, en referencia la disidencia socialdemócrata del Movimiento de Renovación Sandinista (MRS) que pugnan por la democratización y pluralidad de su país. (El 19, On line, Canal 13, medios oficiales del sandinismo, julio de 2011). Así mismo en discursos de diputados y políticos del FMLN en mayo de 2011 (CoLatino y El Independiente, diario y semanario de San Salvador, respectivamente).

La polarización en bloque derecha/izquierda, pone la política en una simplificación de blanco y negro, polariza el escenario de la política, lo reduce y descalifica cualquier expresión de pluralidad política, así como de la existencia de una sociedad pluricultural y pluriétnica. El presidente de El salvador Mauricio Funes, declaró en marzo de 2011, la inexistencia de grupos indígenas y negros en El salvador, a lo que las Naciones Unidas condenaron por ser etnocidas.

Los creoles, miskitos, garifunas y ramas, indígenas y afromestizos, son más notorios y perviven con sus organizaciones e instituciones autonómicas y cultura religiosa morava, herencia de los territorios de las colonias inglesas y francesas del siglo XIX y XX, que han resistido ante los intentos del Estado liberal por incorporarlos a su dominio, para tomar y explotar sus recursos, que han hecho de Nicaragua dos bloques culturales, al norte la cultura morava (protestante), y al sur en la Costa del Pacífico, la cultura judío-cristiana de los liberales y conservadores católicos. Como se verá son dos expresiones culturales divergentes y cosmovisiones antagónicas que marcan la vida cotidiana, su visión del mundo y prácticas sociales y políticas. El sandinismo colectivista, autoritario, católico, estalinista, se opone a las tendencias democrático-liberales de derecha y de izquierda, expresándose como tendencia despótico, centralista, corporativa, populista y antidemocrática, a imagen y semejanza de la cultura política mexicana del cardenismo populista autoritario de los treinta y setentas, predominantes en los gobiernos priistas de antiguo régimen, que los gobiernos de Centroamérica de derecha y de izquierda bien han copiado. (La de México es una dictadura perfecta, Vargas Llosa, 1990)

3.4 El sandinismo regresa al poder

Tratar de la evolución política del FSLN, implica observar el paso de ser una organización político militar, centralista y de ideología “socialista”, y que posteriormente pasa a ser una organización partidaria que rápidamente se institucionaliza como un partido de intereses, dejando atrás el modelo genético de partido solidario. (Panebianco 1990, En: Martí y Close 2009)

Alejandro Pizzorno, citado por Martí (2009: 51, cit 28), analiza el desarrollo de la participación y organización política partir de la distinción entre los conceptos de “sistema de solidaridad” y “sistema de intereses”.

La crisis del primer Congreso del FSLN (1991-1994), en que se divide el partido entre la ID de Ortega (ortodoxos centralistas) y la “renovadora” de Ramírez-Ruíz. Ortega se hace de la Secretaría General, venciendo a Henry Ruíz, sin embargo la DNS se integró de manera proporcional, cuestión que entorpeció la cohesión interna del FSLN. La crisis organizativa estalló más tarde, cuando Ramírez, jefe del grupo parlamentario sandinista, decide apoyar a la fracción alemanista de AN para modificar la Constitución, que se gestaba con la oposición de Ortega, siendo destituido como jefe de bancada en el 9 de septiembre de 1994. La división formal se realiza el 8 de enero de 1995 cuando Ramírez renuncia al frente junto con un gran número de dirigentes y militantes. Cinco meses más tarde, el 21 de mayo se anuncia la constitución formal del MRS, sellándose de esa manera la ruptura sandinista. A partir de aquí los disidentes del MRS, se han satanizado y perseguido mediante los medios oficiales del sandinismo (Radio Yay canales de televisión de control sandinista). Ortega y el FSLN se quedaron con el prestigio del FSLN, la ideología y retórica revolucionaria hasta la fecha, controlando y centralizando todo el poder sobre el partido y sus dirigentes. A partir de aquí el FSLN se hizo una organización electoralista y personalista en manos de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo. (Martí y Close, 2009)

3.4.1 La evolución ideológica, el FSLN se corre al centro

Mediante el denominado “pacto” (ED), de 1999, que se firma con Arnoldo Alemán, presidente de Nicaragua, caudillo de derecha y liberal que acaparó todo el capital político acumulado por el antisandinismo de Violeta Barrios, desde 1996, al fundar el PLC. La coincidencia de intereses Alemán-Ortega. La dinámica sandinista a partir de aquí era entrar en componendas con el presidente Alemán, para distribuirse espacios de poder en las instituciones del Estado (Asamblea, CSJ, Consejo Electoral), lo que le permitió ir acumulando poder e influencia negociadora durante un periodo de diez años, de manera diferente con Alemán que con Bolaños. Aunque las bases del FMLN consideraron que esta lógica de negociación orteguista, era contraria a los principios del sandinismo, esta estrategia dejó a largo plazo buenos dividendos, consiguiendo hacerlos cada vez más cercanos a su regreso al poder en 2006.

3.4.2 La división del Partido Liberal Constitucionalista

Arnoldo Alemán, al ser diputado del PLC en 2001, y presidente de la Asamblea Legislativa con cincuenta diputados, pretendió, desde ahí controlar al presidente Bolaños, ante lo cual este reacciona y lo destituye, dándose la gran división que los llevó en 2006 a estar por debajo del FSLN que se acerca al 40% de la votación. (Ver figura 1, En: Martí y Close, 2007: 57) Bolaños reacciona y toma el control de la situación, haciendo una campaña anticorrupción en agosto de 2002, para denunciar a Alemán y algunos de sus colaboradores de corrupción y enriquecimiento ilícito y malversación de fondos públicos, prosiguiendo el enfrentamiento de los anteriores amigos y camaradas de partido, formándose dos facciones: “alemanistas” y “bolañistas” (Gran Unión Liberal) división que se extiende a toda la cúpula de integrantes de las instituciones del Estado. El FSLN, producto de esta división es que pasó a ser la fuerza con más representación en la Asamblea Nacional, además del resto de agencias reguladoras: sistema judicial y la contraloría, etc. Pasando a ser el actor principal de la política institucional con quién Bolaños y Alemán, tuvieron que negociar. La bancada “azul y blanco” se alió con el Frente para quitar el control de la Mesa de la AN al PLC. El FSLN de Ortega se hizo del control de todo a excepción de la Presidencia de la República, negocia con ambos dirigentes liberales para vetar las iniciativas del presidente, y sacar reformas electorales que le allanase su arribo a la presidencia en 2006. Bolaños rompe con el PLC y se agrupa con los liberales enemigos de Alemán, terminando una administración agónica.

El cleavaje8antisandinista que dominó la esfera política desde 1990, se mutó al de pacto/antipacto

El FSLN logra un acuerdo para que existiera de facto un presidente electo con el 40% o menos, si el segundo lugar tuviera menos de 5% que el primero. Ortega llega con el 38% sin necesidad de segunda vuelta.

El frente sandinista logra con un discurso simbólico antiimperialista y antiderechista, en contra del CAFTA-DR, y de la mano con la iglesia católica (contra de sus bases feministas), aprueba en la AN la Ley antiaborto terapéutico de vieja vigencia en el código de salud. Aliándose a los discursos internacionales más radicales y aliándose con Chávez y Evo Morales. La mutación ideológica en las campañas de 1996 y 2001, en que desaparecen los conceptos lucha de clases y el “conflicto social”, transmutado por el de la “reconciliación” y la “unidad nacional”, así como la exaltación de los símbolos patrios, y el despliegue de slógans esotéricos tales como la consigna de la “revolución espiritual” en la campaña de 2006.

Así el FSLN, ha ido derechizando su discurso y sus propuestas programáticas, con el argumento de que no puede quitarse de golpe el modelo neoliberal vigente en el mundo, que la lucha por el socialismo y la transformación revolucionaria es por etapas. (Núñez 2011) Discurso sobre la “economía social solidaria” Congreso de FESITUN, UNI, Managua.

3.5 Las tendencias económico-sociales hacia el Siglo XXI

Explicar las tendencias del desarrollo de la región de Centroamérica, en base a las décadas precedentes en particular en El Salvador y Nicaragua, es muy complejo, sobre todo porque en los noventas, el PIB de ambos países no se había separado sustancialmente, sino que es a partir de finales de los noventas y del 2000, es hasta la fecha que se observa un despegue del PIB salvadoreño que llega a triplicarse (20 mil vs 6 mil millones $US) con respecto a la de Nicaragua (Ver: Anexo I).

Anteriormente se han dado argumentos que explican estas tendencias: En El Salvador el PIB se despega a más de 20 mil millones de dólares, mientras en Nicaragua solo se alcanza menos de siete mil millones, a pesar de la crisis de 2008, que afecta más a El Salvador que cae más de 3%, mientras en Nicaragua es poco notable el descenso, afectadas solo las exportaciones, compensadas con otras inversiones del ALBA, que se mueve de manera independiente del mercado norteamericano que sufre y genera la crisis mundial.

El resultado en estas dos naciones es la polarización de sus economías: mayor concentración de la riqueza en pocas manos (Arias 2010), y una gran franja de pobres y extremadamente pobres bastante amplia en ambos países, con sus respectivos efectos sociales, violencia, delincuencia y descomposición social. En el caso de El Salvador se constituye una franja importante de clases medias consumistas debido a la captación amplia de divisas (cerca del 60% del PIB en El Salvador), que hace que el mercado interno se expanda, haciendo de estas economías muy inestables y frágiles. Nicaragua es el segundo país más pobre del Continente Americano, después de Haití (FMI, BID, CIA. PIB Mundial, 2008).

En general, el análisis de este periodo de los ochenta y noventas, nos dice de los efectos devastadores de las políticas de ajuste estructural, derivado de las políticas diseñadas en los organismos internacionales para adelgazar el Estado, reducir el gasto gubernamental, afectando las políticas sociales y provocando el deterioro de los salarios, generando una mayor concentración de la riqueza, la privatización extendida, la transnacionalización de estas economías, muchas veces de manera fraudulenta como sucedió con las empresas de las familias de la oligarquía salvadoreña, que las “sanearon” con recursos del Estado y las vendieron a bajo precio (bancos, telefonías y energéticas), asociándose con estas empresas, subsumiendo sus intereses económicos y políticos a el nuevo amo de la economía, el capital trasnacional.

Se sanearon las economías y se empobreció más la población, generando mayor pobreza y mayor dependencia del exterior, aunado a esto, el progresivo endeudamiento por los suministros norteamericanos en el sostenimiento de las guerras civiles en Nicaragua, El Salvador y Guatemala, generándose paralelamente, una regionalización del conflicto armado y una alerta internacional por el deterioro de la paz, mismo que hace que países de la región latinoamericana y de Europa, se vean obligados a intermediar en los conflictos, con la declaratoria Franco-mexicana de 1982, declarando como “fuerza beligerante” al FMLN, hasta los Acuerdos de Esquipulas, la integración de Contadora, y los acuerdos de paz en Nicaragua (1990), El Salvador (1992), y los de Guatemala en 1994. Cerrándose así todo un ciclo de revueltas y luchas revolucionarias, iniciadas en 1959 (revolución cubana), acordadas en las mesas de negociación, abriendo un ciclo prolongado de democratizaciones mínimas y de construcción de instituciones estables, que se enmarcan en una nueva era de fortalecimiento de la democracia electoral y participativa en toda la región, el fin de las dictaduras y de los gobiernos autoritarios, con sus excepciones de intentos de vuelta a los gobiernos autoritarios (Honduras), que se atajan en las revueltas callejeras y las luchas civiles y gobiernos locales por el desarrollo y la democratización de la demanda ciudadana, la rendición de cuentas y el combate a la corrupción (El Salvador y Nicaragua) de manera reciente.

Estas comparaciones de la región de Centroamérica, nos permite evaluar los efectos de las políticas de ajuste neoliberal en estas dos décadas, que permite explicar las tendencias subsiguientes en Nicaragua y El Salvador de 1990 a 2010 (PIB histórico. Anexo I)

3.5.1 La estructura socioeconómica y la crisis de 2008 en la región

La disparidad del PIB entre la economía de Nicaragua y de El Salvador en los últimos 20 años (1990-2010), se observa (PIB histórico Anexo I), que una permanece relativamente estancada, con una economía de crecimiento lento y con indicadores básicos de salud, educación y trabajo en condiciones de poco desarrollo y crecimiento, tanto en el área rural como urbana con un tendencia a la terciarizaciónde sus economías con poca industrialización. En el caso de El Salvador, considerada como una economía trasnacionalizada, dependiente totalmente de las divisas de migrantes que suman cerca de tres millones y que representan cerca del sesenta por ciento del PIB, mercantilizando su economía en un consumo interno no productivo implementado por una clase media creciente de cultura consumista e improductiva. Ambas, durante la crisis mundial de 2009-2010, observan un comportamiento diferente. La caída del PIB de El Salvador fue de menos tres por ciento, mientras la economía de Nicaragua se mantiene estable y poca caída, determinado por el subsidio petrolero del Grupo ALBA y las líneas agrocomerciales en la región y sus exportaciones a otros países diversos a los Estados Unidos, que es donde se generó la crisis de las inmobiliarias y su efecto financiero global. La economía nicaragüense se mantiene con poco crecimiento pero con desarrollo constante, con línea de pobreza insuperable, estrecha clase media y polarización económica, riqueza en pocas manos y gran franca de pobres y extremadamente pobres. (Ver gráfica de población y pobreza BM y FMI 2010. Informe del PNUD 2010).

3.5.2 Consideraciones socioeconómicas de El Salvador

En un texto extenso, el investigador marxista y asesor del FMLN Arias Peñate (2010), realiza un análisis muy pormenorizado sobre la situación del desarrollo capitalista de El Salvador, en particular del papel que juegan las trasnacionales y la oligarquía salvadoreña, al asumir al pié de la letra los designios de los organismos internacionales, derivados del “Consenso de Washington” de 1982, y que según este economista de la UNAN, son los causantes de la pobreza estructural, la gran migración y trasnacionalización de su economía. La tesis principal de su texto consiste en considerar que la política neoliberal ha traído como consecuencia la gran polarización económica de la sociedad salvadoreña, por un lado una gran concentración de la riqueza en pocas familias que conforman la oligarquía salvadoreña (agrupada en el COCEP, organismo empresarial), y por otra parte, una gran franja de pobres y extremadamente pobres, con gran indigencia, miles se encuentran en la calle y en la mendicidad, y cerca de tres millones de migrantes que sostienen la economía del país, que sin embargo ha creado una buena franja de la población de clases medias que han desatado el consumo interno y el desarrollo interior del mercado. Cientos de familias reciben alrededor de mil dólares mensuales y los han convertido en una población consumista no productiva, sobre todo en San Salvador y demás ciudades importantes. Se han constituido grupos de comerciantes y empresarios que han logrado trasponer el fracaso de la mayoría de migrantes y han invertido productivamente.

La consecuencia directa de los avances en los procesos de concentración y centralización del capital a través de implementar de parte de la burguesía oligárquica los mecanismos antes mencionados, es la creación de un proceso estructural de profundización y ampliación de la pobreza, proceso que podemos llamar “circulo vicioso de la pobreza”. El modelo neoliberal a partir del año 2000 entra en lo que algunos llaman “las medidas de tercera generación”, que en El Salvador significaron la dolarización de la economía y la firma de los tratados de libre comercio (TLC) con varios países destacándose los tratados con Estados Unidos, México y Chile, entre otros.

En este periodo, la población en lugar de tener impactos positivos, como se anunciaba al aplicar estas medidas de política económica, que pasa a un proceso de profundización y ampliación de la pobreza. Las políticas impulsadas en los últimos 20 años (1990-2010) por los gobiernos de derecha, han incidido negativamente sobre la juventud salvadoreña. Las debilidades de la economía han generado serios problemas a la juventud: la falta de más y mejores empleos, el limitado acceso a la educación, salud, vivienda, etcétera, lo cual ha generado mayor migración externa, en particular a los Estados Unidos de Norteamérica.

Según el reporte que se presentó oficialmente a los Jefes de Estado durante la XVIII Cumbre Iberoamericana (octubre de 2008, celebrada en El Salvador), en el caso de los jóvenes entre 18 y 19 años, el índice regional de indigencia es de 11.4% y el de pobreza de 35.3%, según la Organización Iberoamericana de la Juventud (OIJ), la cual también estima que son 150 millones de jóvenes quienes viven esta condición en América Latina.

En El Salvador la situación es más grave, debido a que el 14.8% de su población, incluidos jóvenes y ancianos, están en la indigencia según la misma fuente. Estos índices convierten al país en uno de las 10 Estados de Iberoamérica con mayores índices de indigencia y pobreza en la población joven.

Remesas y pobreza: en El Salvador existe un total de 1, 430,525 hogares de los cuales 381,729 reciben ingresos en concepto de remesas, o sea que, el 26.68% de los hogares reciben dinero mes a mes de los salvadoreños que viven en el extranjero. Si bien es cierto que las remesas alivian la miseria y la pobreza, pero no la resuelven y por ende esta situación se vuelve muy grave en el contexto de la crisis que vive la economía norteamericana. (Arias, 2010, y el PNUD 2010)

En el sector urbano existen en total 944,152 hogares, de los cuales 705,694 no reciben remesas (74.7%) y únicamente 238,458 hogares sí reciben (el 25.3%).

Del total de hogares receptores de remesas, se tiene que el 35.1% (331,267 hogares) reciben cantidades menores a los 342 dólares mensuales, lo cual no les permite cubrir el costo de la Canasta de Sobrevivencia.

En contraste con las remesas del sector rural, el total de hogares para este sector es de 486,373 de los cuales 343,102 no reciben remesas (70.5%) y únicamente 143,271 hogares (el 29.5%) sí reciben, o sea que solo 29 de cada 100 hogares en el campo reciben remesas.

Del total de hogares que reciben remesas se tiene que el 72% (103,155 hogares) reciben remesas menores a los 342 dólares mensuales, es decir que estos hogares en su mayoría, no alcanzan a cubrir la canasta de sobrevivencia, que para abril del 2008 costaba 315 dólares.

Por otra parte en cuanto a los servicios básicos de la población según la Constitución de la República, el Estado tiene la obligación de proveer cuando la población no tiene la capacidad de acceder a ellas, por medio de los mecanismos del mercado.

Así por ejemplo, al hablar de la energía eléctrica, se puede decir que el acceso a esta energía en el mundo contemporáneo se ha convertido en un servicio básico para los hogares, de otra manera están desconectados del contexto económico y social en que vive actualmente la humanidad. Es así que el índice de electrificación se utiliza para medir el grado de desarrollo o subdesarrollo y pobreza que vive un país y su población. En el caso de El Salvador, la Encuesta de Hogares y Propósitos Múltiples, establecía la existencia de 1, 430,525 hogares a diciembre del año 2007, de los cuales, el 17% no tenía energía eléctrica por conexión directa, estos hogares albergaban a más de 968 mil personas.

La ausencia de este servicio básico es más fuerte en el sector rural, donde el 23% de los hogares no tenían dicho servicio directo. En el área rural el 19% de los hogares todavía se alumbran con kerosén o velas, lo que implica que no tienen acceso a servicios de refrigeración, medios de comunicación y otros servicios relacionados con la electricidad.

Los incrementos en los precios de este servicio básico, bajo las políticas neoliberales (privatizaciones), y con la eliminación del subsidio, golpea directamente y de manera importante a estos sectores más frágiles de la población que por lo general se encuentran en el sector rural, donde sólo el 67% cuentan con electricidad.

Con respecto al acceso del servicio de agua potable de calidad, se puede decir que a nivel nacional existían, a diciembre del 2007, 1’821,204 personas (453,036 familias) que no contaban con el servicio de agua potable por cañería, sea dentro o fuera de su vivienda, o sea que, el 31% de la población no tenía este vital servicio en su propia vivienda.

El abastecimiento de agua potable sigue siendo más desfavorable para la zona rural donde solamente el 43% de los hogares tienen acceso a él dentro o fuera de su casa mediante la conexión directa. Esto implica que el 57% restantes (273,266 hogares), no tienen este servicio tan vital.

En cuanto a la calidad el agua, es otro problema grave que atañe a casi todos los usuarios del servicio nacional de agua potable. Existen muchos estudios que han demostrado niveles elevados de contaminación por enterobacterias fecales, muy por encima de la norma internacional. Pruebas de calidad efectuadas al líquido que suministró en el año 2002 la Administración de Acueductos y Alcantarillados (ANDA), donde se mostró que aun no se cumplen con los estándares de calidad requeridos.

Se estima que el 90 % de los cuerpos superficiales de agua están contaminados. El Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET) ha realizado estudios sobre la calidad del agua en el Río Lempa y reporta en su informe del 2005 que el río cuenta con una calidad de agua que “limita el desarrollo de la vida acuática y puede ser un riesgo para la salud”; además en el año 2005 mostró que la calidad del agua que entra al embalse del Cerrón Grande era de menor calidad que en años anteriores, lo que evidencia un claro deterioro de la situación de la principal fuente de agua para el país. (Arias, 2010: 186)

La cobertura de los servicios de la salud.

Los compromisos del Estado con la población en cuanto al tema de la salud, a partir del mandato básico de la Constitución de la República, se recoge también en el Art. 25 de la Convención Iberoamericana de los Derechos de los Jóvenes (CIDJ), donde se establece que el derecho a la salud “incluye la atención primaria gratuita, la educación preventiva, la nutrición, la atención y cuidado especializado de la salud juvenil, la promoción de la salud sexual y reproductiva, la investigación de los problemas de salud que se presentan en la edad juvenil, la información y la prevención contra el alcoholismo, el tabaquismo y el uso indebido de drogas”, y la prevención de las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS), incluidos los embarazos no deseados.

Pese a lo anterior, las condiciones de salud que vive la población y los costos que ésta tiene que enfrentar por el limitado acceso a este derecho constitucional, nos demuestran que la población está abandonada en cuanto a salud se refiere.

Se puede decir entonces que somos un país con una salud precaria, profundamente deficitaria y con una inversión bajísima, sin un sistema de salud; “somos un país de pobres y enfermos”.

En cuanto a la seguridad alimentaria, en El Salvador, esto es un grave problema que se presenta de forma generalizada en todo el país, por tal razón existe gran porcentaje de desnutrición en general e infantil en particular. Este problema de la inseguridad alimentaria, que se hace visible a partir de los problemas de desnutrición, se debe a las políticas implementadas que no han podido resolverlo. La desnutrición es un problema que afecta de forma directa el desarrollo humano y por eso, afecta la asimilación en los niños y jóvenes que asisten a la escuela. (Arias, 2010: 189 -199)

El asunto de la cobertura en salud, se observa gran deficiencia, en razón de que solo existen hospitales de tercer nivel y especializados en San Salvador, y de segundo nivel en cuatro departamentos aledaños, en el resto del territorio –fundamentalmente rurales-son totalmente inexistentes o no funcionan.

En cuanto a la educación, se pueden mencionar cuatro aspectos fundamentales que “están cambiando el mundo y que además, marcan parte de la ruta hacia la desaparición del capitalismo como sistema dominante en la geográfica económica, política y social de la humanidad”.

“La economía mundial del conocimiento que se conoce como la economía o sistema de la Ciencia y la Tecnología, es determinante en las economías del hidrogeno y de la economía del agua, así como en términos generales y concretos sobre la continuidad de la humanidad, si no se logra un sistema económico, social y político sustentable, donde la base al final de la sustentabilidad, esté en la naturaleza, en los seres vivos y en la genética terrestre”. (Arias, 2010)

En este contexto, analizar el tema de la educación en El Salvador, significa pasar de ver los coeficientes normales de analfabetas hasta definir la estrategia y las políticas del conocimiento.

Siempre se ha dicho que la educación es una de las “piedras angulares del desarrollo económico y social”, en discursos académicos y círculos de retórica política; aunque, como se observa, la realidad que se vive demuestra que esto solo ha sido más que retórica, en el marco concreto de las políticas del Estado salvadoreño, dentro del modelo neoliberal. Se dice, además que es una de las mejores herramientas para la distribución del ingreso, ya que el salario que recibe una persona, en principio está de acuerdo a su cualificación ya sea en un trabajo técnico o profesional.

Esta última afirmación en la época del neoliberalismo (1982-2008) no ha sido cierta, dadas las políticas de flexibilización, laboral y reducción del Estado, en las cuales, los cuatro gobiernos de ARENA, les quitaron el trabajo a más de 46,000 personas, únicamente con empleos relacionados con el Estado. También hizo que se perdieran más de 100 mil empleos en la caficultura, más de 40,000 empleos en la maquila, miles de empleos producto de la transnacionalización del capital nacional, miles de empleos perdidos por la desaparición de una gran cantidad de empresas industriales, miles de microempresas en el sector de comercio y servicios. Esto ha provocado que profesionales se hayan vuelto comerciantes, que técnicos sean vendedores ambulantes o taxistas; que la gente trabaje “en lo que salga”, independiente de su formación. En el país los grados de bachillerato y licenciatura no garantizan un trabajo (digno de esos niveles académicos).

-Democracia y Desarrollo con sustentabilidad

El pensamiento socialista y marxista permea en intelectuales de izquierda, así como en dirigentes políticos y de gobiernos en ambos países, que nos da claridad acerca de las posibilidades políticas desplegadas en estos países donde la izquierda gobierna hoy día, y se expresa en discursos como el del economista Arias Peñate, intelectual salvadoreño y asesor del FMLN y del gobierno de El Salvador.

“El Salvador exige transformaciones y desarrollo para lo cual debe transitar del sistema capitalista al sistema socialista, por lo tanto se deberá definir su modelo de transición que sentará las bases del socialismo a desarrollarse en el país. Hasta el momento no se ha constituido una fuerza social popular capaz de irrumpir el poder de la burguesía oligárquica, para darle paso a la construcción de un nuevo poder popular participativo, que construya un nuevo Estado, que le de contenido a la construcción de una transición hacia la democracia socialista, en la cual el centralismo democrático deberá ser el mecanismo fundamental en la toma de decisiones, en las diferentes formas en que se organice el pueblo, en el partido FMLN, en la medida que éste sea la vanguardia de la transición y la construcción del socialismo en nuestro país y en el Estado socialista que se construya”. (Arias, 2010)

Esta es la concepción ortodoxa que nos da la idea del proyecto socialista que las fuerzas de izquierda se plantean para implementar en la región, y que justifica una visión ortodoxa, anticapitalista, populista y antidemocrática. Que sin embargo, lo que se observa es un doble discurso, anticapitalista y antiimperialista, pero realmente neoliberal y populista en lo interno (Discurso de campaña de Daniel Ortega, 16 de julio de 2011; por otra parte las políticas públicas se basan en los lineamientos de economía que se desprenden de los organismos internacionales, que son la base macroeconómica de los dos gobiernos, el sandinista y el del FMLN de Mauricio Funes, que en nada se propone separarse de estas políticas, cuestión que explica las contradicciones entre el ejecutivo y el legislativo y el partido gobernante.

Lo expresado anteriormente se da en el marco de una crisis sistémica del capitalismo, que derrumbó el modelo neoliberal globalizador de la economía mundial, la cual, aunque penetró por el mercado inmobiliario, hizo quebrar el sistema financiero capitalista mundial, que solo ha podido sostenerlo hasta ahora para que no se derrumbe totalmente, a través de la inversión de miles de millones de dólares de parte de los diferentes Estados de la economía mundial y principalmente de los Estados Unidos que ya ha invertido más de 10 mil millones de dólares. Aun así no resuelve la crisis de su sistema financiero, al grado tal que ya ha nacionalizado parte importante de los principales bancos y de lo que fueran las operadoras financieras del mercado hipotecario norteamericano y de parte importante de la industria automotriz. (Arias 2010)

-La situación actual en El Salvador

La situación política y social que vive El Salvador, a partir del neoliberalismo impulsado en la década de los noventas, ha traído a nivel nacional, muchos cambios para la sociedad en donde los niveles de pobreza, desigualdad, empleo, educación, salud vivienda, alimentación, acceso a servicios básicos han sido de total deterioro para la mayoría. En síntesis, el costo de la vida de la mayor parte de la población continúa agravándose día a día, todo esto producto de las políticas implementadas por los gobiernos de ARENA que han tenido el poder en los últimos 20 años El Salvador y que el actual gobierno sigue implementando.

-Niveles de pobreza e ingresos de los hogares

Las políticas económicas de los gobiernos de ARENA han profundizado la pobreza. A nivel general se comprueba que la miseria está ganando territorio ya que en todos los departamentos, a excepción de San Salvador y la Libertad, existen tasas de entre 22% y 42% de la población que vive en condiciones de miseria. Siendo el departamento en peor condición Morazán, donde viven 74,008 personas en esta situación de miseria. Es decir que en la mayoría de departamentos, las personas no tienen ni para comer, totalizando en el país 1, 116,948 de personas en situación de miseria.

El departamento de San Salvador es la excepción a esas condiciones de miseria nacional, porque solo el 11% de su población se encuentra en esa categoría.

Esta situación está de forma generalizada en todos los departamentos, el que tiene menos pobres es San Salvador (79%) y el departamento con mas pobres es Morazán con el 96.6%. Esto demuestra que en todos los departamentos la gran mayoría no logra satisfacer todas las necesidades básicas, por tanto no pueden cubrir la Canasta de Mercado. Estos datos son alarmantes porque de 5.7 millones de personas en este país, 4.5 millones son pobres y representan la mayoría de la población en todos los departamentos y municipios.

AHUACHAPAN: Departamento creado el 9 de febrero de 1869, su significado en náhuatl es “ciudad de la casa de los robles”. En este Departamento, casi el 90% de la población vive entre la pobreza y la miseria y con un 72% de su población económicamente activa en situación de subempleo o desempleo.

Hasta aquí la evaluación estructural sobre El salvador de hoy, y sus principales departamentos, que nos muestra, la grave situación de polaridad económica, y la consecuente concentración de la riqueza en unas pocas familias (trescientas o dieciocho, según las opiniones de algunas fuentes (organismos sociales como la FSS, el FMLN, y organismos de la sociedad civil y ONG’s como CECADE y DIGNAS) que son independientes al gobierno o que están ligados al partido de gobierno, en la administración de transiciónde Mauricio Funes.

La gran pobreza, marginación, indigencia, insuficiencia alimentaria, desnutrición, rezago educativo y de salud, nos da como resultado una sociedad de pocos ricos, una gran masa de pobres y migrantes (cerca de dos millones al extranjero), que ha hecho de El Salvador una “sociedad trasnacionalizada” que manda el 60% de divisas, fundamentalmente a las zonas urbanas, cubriendo el 32% de la economía de las familias, tanto en el ámbito rural como el urbano.

La pobreza y la violencia de las pandillas, maras y narcotraficantes, son el principal “caldo de cultivo” de la gran crisis social, violencia y desesperanza de la población salvadoreña, aunada a la gran crisis económica en que se vive, desde la caída del PIB en 2008, hasta hoy que muestra un déficit acumulado (2008-2010) de menos 1.4%, que hace peligrar la recuperación inmediata, y la situación desesperante generada a partir de la inflación, escalada de precios, y el déficit en la producción de alimentos básicos, la creciente tasa de importaciones, y el incremento del precio de los energéticos (debido a la crisis mundial del petróleo) en este 2011, y la dificultad del control del subsidio al gas doméstico por parte del MINEC (Ministerio de Economía), y la propaganda de los medios tradicionales (anti-izquierda) y la derecha política, por ser año electoral (elección de alcaldes y diputados, disputadas por ARENA y sus aliados, PCN, PDC) y la disyuntiva de una posible confrontación interinstitucional entre el presidente Funes y el FMLN, este último, partido de gobierno, que cargará con el desprestigio de las políticas públicas del ejecutivo, quizás, perdiendo algunas alcaldías que gobierna hoy, y peligrando su permanencia en el poder de frente a las elecciones presidenciales del 2015.

Sin hacer futurismo, se formula la consigna leninista ¿Se sostendrán los bolcheviques en el poder?, o la transición y la alternancia será un proceso corto, sin realizarse cambios estructurales, más allá de lo logrado con los acuerdos de paz de 1992, que se han estancado, y se dice que ha habido retrocesos (Arene, 2011 y Amaya, 2011. Entrevistas por separado), que harán muy tortuosa y difícil la consolidación o ampliación de la democracia y el desarrollo económico y social, sin pasar por grandes reformas estructurales (fiscal, jurídica, institucional), que permitan cerrar la brecha entre desarrollo sustentable y sostenible y una democracia de ciudadanía, una democracia mínima, sin conflicto social violento, y sin peligro de una vuelta al autoritarismo y una mayor pobreza. Se requiere claro, de una reforma del Estado más comprometida con esa cultura democrática y la modernización de las instituciones, haciéndolas eficaces y efectivas.

Los retos de hoy: reconstruir el mercado interno, ser autosuficientes alimentarios, rehacer el mundo rural, construir una plataforma de servicios, reactivar la pesca, la ganadería, silvicultura y minería, y crear tecnologías alternas de producción de energías no contaminantes que reduzca el gran déficit y dependencia de los hidrocarburos, además de diversificar los mercados regional e internacionales, etcétera, pero sobre todo, mejorar los índices de desarrollo humano, y lograr una política migratoria menos desigual con nuestros vecinos, sobre todo con los Estados Unidos de Norte América con el absoluto respeto de los derechos humanos de nuestros hermanos migrantes, eliminando la intervención de las mafias de traficantes que los explotan y “venden” a los tratantes (coyotes) de mujeres y niños.

3.5.3 Barack Obama en El Salvador

La visita del presidente norteamericano Obama en el plan de la reactivación del CA4 (Guatemala, Salvador, Honduras y Nicaragua) como forma de reposicionarse en la región, apoyar el combate al narcotráfico y la violencia regional. Todo dentro del Plan Mérida, auspiciado con México.

La visita reciente de Obama, (marzo de 2011), la geopolítica y el reelección en la Casa Blanca (Arene y CECADE, Grupo Maíz. Entrevistas por separado. Abril de 2011)

Este hecho y sus repercusiones, se resumen en los siguientes puntos:

a) El reposicionamiento en la región de los EEUU; b) El acuerdo de gobiernos de CA4, para la reincorporación de Honduras a la OEA, después de su expulsión de este organismo al golpe de Estado de 2009; c) Atajar el hegemonismo del grupo ALBA, encabezado por Venezuela, Cuba, Bolivia, etc. d) El control del tráfico de drogas y armas por el Salvador-Guatemala-México, que implica la persecución de Maras, Pandillas y Narcomenudeo y Tráfico de sustancias, dólares y “blanqueo” en organismos empresariales y poderes fácticos, ligados a instituciones del estado como el ejército y la PNC; e) El combate a la corrupción y el fortalecimiento institucional, reformas de gobierno y derechos humanos, etc. Es decir la implementación de reformas democráticas, administrativas y programas sociales, sin dejar de lado las dificultades económicas como la gran deuda externa, el déficit gubernamental, los subsidios y el subejercicio presupuestal y falta de coordinación institucional, aunado al nuevo papel que los gobernadores (dependencia directa del ejecutivo, de los que solo tres son del FMLN), que son la representación coordinada de programas y políticas públicas en los departamentos (14) que regionalizan al país. Además de el retiro o poca influencia de Europa en la región centroamericana y el desinterés por la inversión en los municipios de El Salvador, apoyando cada vez menos con donaciones a organismos no gubernamentales para acciones de cultura, derechos humanos y desarrollo económico y social, organización social y liderazgo. (Maíz, CECADE, Dignas)

Programas internacionales como FOMILENIO, han tenido poco impacto y eficacia, adoleciendo de cierta simulación y baja calidad en la administración de los recursos, gastando demasiado en su administración, esperándose una segunda fase que se implementará en la región sur-suroeste del país, con la finalidad de impulsar proyectos portuarios y de pesca. (Walter Claros, Alcalde de Jocoaitique, Marcelo Cruz, del MINIGOB, entrevistas por separado, abril de 2011).

La situación y el futuro de El Salvador y la región, está cifrada en la situación geopolítica de los Estados Unidos y sus intereses, así como la región fue punto de importancia en las preocupaciones de la política exterior del Norte de América y Europa, incluyendo a la Ex URSS (hoy Rusia), así como los intereses de China de hoy y el Grupo ALBA y Brasil, los países emergentes voltean los ojos a esta región de puente de intereses diversos (Militares, violencia, narcotráfico y armas). ¿Será Centroamérica y El Salvador en el corto plazo el “puente” de los intereses de reposicionamiento en la región? ¿Se convertirá la región en disputa política y mercantil de las potencias actuales, incluyendo a las emergentes? ¿El Salvador y Nicaragua jugarán un papel importante en la “nueva” geopolítica imperial y comercial? La moneda está en el aire, veremos qué pasa en los próximos meses, hasta las elecciones de EEUU y la muy posible reelección de Obama y de Daniel Ortega en noviembre, así como de las locales de marzo de 2012 en el “Pulgarcito” de Centroamérica.

CAPÍTULO IV

EL DESARROLLO DE LA DEMOCRACIA EN LA NICARAGUA

Y EL SALVADOR DE HOY

Las democracias de posguerra, Nicaragua, 1990 y El Salvador 1992, construidas a partir de los Acuerdos de paz, que concluyeron las negociaciones de estos países en Esquipulas I y II de Guatemala, apoyados por el Grupo de Contadora, el de Apoyo a Contadora, las Naciones Unidas (ONU), así como la OEA, dieron como resultado un proceso de transición democrática, pactada y al mismo tiempo inmersa en una serie de resistencias, omisiones y tendencias que se resistieron a los cambios acordados por los actores involucrados.

Las elecciones de 1990, en Nicaragua, hace que el FSLN, reconozca éticamente su derrota, y decida hacer la revolución “desde abajo”, en una de las manifestaciones más nobles y políticamente celebradas en el exterior como en el mismo país, dándose un proceso de recomposición interna a partir de su 1er Congreso, mismo que determinó la gran crisis que dio como resultado la división entre la fracción ortodoxa, marxista-verticalista, de la IDS de Daniel Ortega y, por otra parte, los “renovadores” de Sergio Ramírez, que al perder la secretaría general del Frente con Henry Ruiz, salen del partido en 1995, para formar su propia organización el Movimiento Renovador Sandinista, hecho que hace monolítico al FSLN y se mantiene así hasta la fecha, el presidente Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo tienen el control absoluto del gobierno y del partido y prácticamente de la conducción política del país, estableciendo un gobierno autocrático populista y de corte neoliberal, cristiano y se inserta dentro del modelo <<socialista>>dependiente del ALBA (Alianza Bolivariana, encabezada por Venezuela y Cuba), pero al mismo tiempo plegados a los dictados del FMI y demás organismos internacionales y que por tanto, mantienen un modelo macroeconómico de corte neoliberal, aunque con discurso antiimperialista, realizando así muy hábilmente un doble juego político.

En El Salvador, se da un proceso parecido, el FMLN, se reconvierte de una organización político-militar a un partido político electoral. En este proceso, el comandante Joaquín Villalobos, se plantea formar una corriente socialdemócrata (PSD), mismo que hizo que el resto de tendencias de corte marxista ortodoxas, le den la batalla y se realiza así la purga interna, saliendo del FMLN, dejando una profunda división y lucha interna, siendo afectados los militantes de las ERP, facción que él, entre otros, encabezaba, dándose posteriormente el debate y la recomposición interna, hegemonizando los ortodoxos marxistas del PCS de J. Shafick Hándal y Salvador Sánchez Cerén de las FPL, además de algunos dirigentes de la Resistencia Nacional (PRN) y del PRTC (dirigidos por la diputada Nidia Díaz, entre otros). Los primeros (PCS y las FPL) son las corrientes mayoritarias y persistentes en el FMLN de hoy, y que arribaron al poder con Mauricio Funes en 2010, después de las derrotas de 1994, 1999 y 2004, experiencia política que les hace convertirse en una fuerza política electoral creciente, ganado alcaldías, incluida la capital San Salvador hasta en dos ocasiones, que le permite convertirse en una fuerza dominante en las elecciones de marzo de 2010, provocando así como consecuencia política la división de la derecha del partido Arena de Alfredo Cristiani, sufriendo este dos resquebrajamientos con Antonio Saca (ex presidente del país y líder arenero, que forma el partido GANA) y la reciente organización política empresarial, encabezada por el COSEP, misma que forma su propio Partido Anticorrupción (PAC), provocando el afianzamiento de los “rojos” efeemelenistas, dándole mayores posiciones y posibilidades para ganar las elecciones locales de alcaldes y Asamblea Nacional de marzo de 2011.

4.1 Nicaragua: ¿Hacia dónde va su democracia? ¿Dónde quedó la revolución?

Es muy difícil evaluar un proceso tan complejo como el de la República de Nicaragua, que como hemos comentado anteriormente, ha pasado por diferentes etapas en su historia. De ello da cuenta la doctora Frances Kinloch (2007) en un recorrido desde su fundación en el periodo colonial (la Capitanía de Guatemala), y mucho más atrás con la revisión de las culturas “originarias” de Mesoamérica. La llegada de los ibéricos, sus esclavos negros, traídos desde las poblaciones occidentales de África, quizás de la etnia bantú, asentados en las islas del Caribe español, y otras etnias más, que trajeron su piel morena, sus culturas ancestrales como la magia (religión bantú Ver: James Figarola s/f, La brujería cubana) y rituales sincréticos como el bembéy el aquelarre; los bailes de artesa, la tarima, las curanderías con plantas comunes como el toloache, la sal, la sangre menstrual, etcétera. (Cárdenas, 1996)

Los españoles católicos se asentaron desde La Conquista en la costa de la Mar del Sur (Hoy Pacífico), todo el litoral desde México, hasta el Perú, estableciendo la ruta comercial anexa a la de la nao de Manila, Filipinas, la ruta de la seda y la especiería. Sin embargo, la Nicaragua post española, se vio colonizada por los ingleses, estableciendo la reserva o protectorado de la moskitia, hasta reconocer la custodia de este a la república liberal de Nicaragua, dándose ahí una colonización diferente que la de los españoles del Pacífico Sur, los ingleses, además de la lengua sajona, introdujeron evangelizadores de la iglesia morava alemana (cristiano-protestante), mismas que se emparentaron en los sesentas del siglo XX con la iglesia protestante del líder negro de Norteamérica Martin Luther King, desarrollándose una cultura afrodescendiente, junto con otras etnias que se asentaban (miskito, rama, sumo y garifunas) en la costa Atlántica o del Caribe, hasta nuestros días.

Los liberales que crearon un Estado dependiente del nuevo Imperio del Norte, permitieron las diversas intervenciones durante los siglos XIX y XX, hasta el “Pacto del Espino” en que dejaron al general liberal Sacaza, y la Guardia Nacional en manos de Anastasio Somoza García, asesinando al general Sandino que nunca aceptó los términos del pacto referido, desarrollando una resistencia antiimperialista y anticolonial. (Ramírez, 1998, Kinloch, 2007)

La disputa por la construcción del canal del Río San Juan (Norte, hasta el Sur, por el Lago de Managua), constituye una disputa permanente entre la corona inglesa y el naciente imperio norteamericano, que por razones diversas, nunca se ha podido construir hasta hoy. Optando franceses y americanos por el canal de Panamá, entregado a los panameños hasta el acuerdo “Torrijos-Cárter”.

La costa Atlántica nunca se ha integrado a la dominación española y mestiza desde La Independencia (1821) de la Corona española, realizada por los liberales y conservadores (oligarquía española criolla: eclesiales y militares, acompañados por el pueblo indo-afromestizo). Los integracionistas(liberales y sandinistas) se han enfrentado a la férrea resistencia de los creoles, miskitos y demás grupos de indígenas. Estos grupos “originarios”, se han mantenido con cultura y gestión propia, autoridades y manejo de sus recursos, muy alejados de las culturas de los españoles, mestizos y católicos de la costa Pacífico.

La más reciente resistencia se dio con las tendencias integracionistas y colectivistas de los sandinistas en el poder desde 1979 en que empieza la transición de la dictadura a la revolución Sandino-marxista que trató de imponer un modelo socialista-burocrático, colectivista autoritario. Los miskitos se levantaron en armas creando su organización rebelde YATAMA (corazón de la tierra en lengua moskitia), dirigidos por un jefe miskito: “Águila 2”, mismo que se mantuvo en rebeldía, hasta los acuerdos de paz de 1990. El pacto de paz, da como fruto el reconocimiento del estatuto de autonomía en 1987, 2002, y sigue el debate por la territorialidad, titulación, etcétera, hasta estos días. Los sandinistas han reconocido el error de imponer un modelo social totalmente ajeno a la cultura comunitaria de los pueblos de la costa Caribe, en un territorio muy extenso, azaroso, lejano, y poco poblado hasta hoy. Que sin embargo, la voracidad por sus recursos acuíferos y agropecuarios, sigue siendo la disputa actual por la soberanía del río San Juan con el Estado de Costa Rica, que aduce cuestiones de “cuidado ambiental” de los bosques de mangle, que esconde la intención verdadera del uso de sus recursos acuíferos y forestales, tan importantes para ambos estados (Dragado del río 2010-2011. Prensa de Nicaragua y agencias internacionales. Antes Costa Rica ya se ha anexado el territorio de Guanacaste). Hoy se sigue planteando la posibilidad de establecer la ruta de navegación hasta el sur por el lago de Managua, en una estrategia comercial con el grupo ALBA y socios euroasiáticos.

Los logros de la revolución sandinista, que son, según estudiosos del fenómeno centroamericano de los ochentas y noventas (Vilas, Kinloch, Martí, Ramírez, etcétera), por un lado la transición de la dictadura a la democracia, la guerra a la paz que costó decenas de miles de muertes, desplazados y emigrantes, durante la guerra civil, manteniendo la pobreza permanente y el fracaso del desarrollo humano, en más de tres décadas. Las autonomías de sus regiones atlánticas, plasmadas en un Estatuto autonómico, desde la Constitución de 1987 y regulada en la ley secundaria de 2002.

También es menester considerar como un gran logro la Reforma agraria sandinista, iniciada en 1979, que repartió tierras a campesinos pobres, fincas y propiedades agrocomerciales e industrias del somocismo. Sin embargo, la derrota del sandinismo en 1990, hizo que esta conquista de la RPS se desmantelara, regresando propiedades a sus antiguos dueños, y a nuevos miembros del gobierno de la UNO encabezada por Violeta Barrios, lo que generó que muchos nuevos propietarios, entre los que se encontraban sandinistas del anterior gobierno de Daniel Ortega, se quedaran con estas, consistiendo un proceso legal y político muy intrincado. Muchas familias de expropiados en el exilio, regresaron a Nicaragua a reclamarlas, recuperando algunas de estas. La piñata sandinistay la demanda de nuevos empresarios adeptos al nuevo gobierno antisandinista, reconvinieron la reforma agraria de la RPS. (Weelock, Entrevista julio de 2007)

Por otra parte, la edificación de un Estado liberal-nacionalista, sandinista, cristiano de tipo centralizado (no federado, tal como sucedió con la mayoría de formaciones políticas regionales, a excepción de México, que adoptó el modelo federalista de los Estados Unidos de Norteamérica) y con liderazgos caudillistas y mesiánicos, con baja calidad de sus instituciones, cierta pluralidad y polarización política: sandinistas/somocistas, antisandinistas/sandinistas, y liberal-demócratas/sandinistas.

La autonomía (logro revolucionario de la resistencia moskita) de sus regiones caribeñas, afro-indo-mestizas, que se encuentran aislados y marginados del poco desarrollo logrado desde 1979 a 2010, puesto que son las regiones autonómicas: RAAN y RAAS, donde se disputan sandinistas-Yatama (organización miskita) frente a los liberales del PLC que se desarrollaron en las regiones autonómicas. Los desplazados de las regiones por el ejército sandinista (RPS), mantienen su rencor, desconfianza y relativa marginación de las políticas estatales de revolucionarios sandinistas y de los gobiernos liberales de los noventas hasta el 2006 en que regresan los sandinistas-orteguistas, que intentan realizar obras portuarias e industrias con capital del ALBA. (Ver Proyecto de desarrollo de la campaña 2011. Luna, 2011)

El Estado liberal-centralista, ha construido instituciones endebles y muy cuestionadas por sus ciudadanos y la sociedad civil organizada (ONG’s), así como de organismos internacionales como Amnistía Internacional, la CIDH, la ONU, etcétera, mismos que cuestionan las políticas públicas del gobierno, las omisiones en la aplicación de la justicia, casos de la Corte Suprema de Justicia por violencia hacia las mujeres, la incapacidad de la Corte Suprema de Elecciones en asuntos como la “verificación” ciudadana del padrón electoral (18 % y 80% aducen ONG’s como IPADE y la oficina electoral (La Prensa julio de 2011) También el caso “Fátima”, que la magistrada de la CSJ reduce la pena al presunto violador a cuatro años, cuya madre, presume amistad con la esposa del presidente. Otro miembro del poder judicial se suma a esta posición “institucional” aduciendo (magistrado Madrigal) que “ella provocó la violación por estar en ebriedad” (La Prensa 20 de julio). Ocasionando protestas de organismos defensores de derechos humanos y de mujeres (Canal 13) Con la complacencia de dirigentes sandinistas (mujeres) que conducen sindicatos afiliados a la FNT sandinista. STEN (MTI) y FESITUN (Universitarios). Entrevistadas por separado en julio de 2011. Argumentando que son “organizaciones ligadas a la derecha y organismos pro imperialistas”, que “no defienden a los verdaderos luchadores sociales”, son “feministas de escritorio”, subsidiadas por organismos imperialistas.

El Estado nicaragüense, no respeta la ley, no hay rendición de cuentas, no atiende la demanda ciudadana, está corporativizando a las organizaciones sindicales (somos aliados estratégicos con el frente. Bermúdez, líder del FNT), y mediante estructuras partidarias del FSLN, como los CTC, CTL, que son Comités de trabajo territorial de barrio, administrados desde el gobierno y el partido y sus dirigentes, Rosario Murillo y Daniel Ortega, que directamente los administran, desde el partido y desde el gobierno y los órganos afiliados al Frente Sandinista, que es un partido de Estado, partido gobernante sectorizado (Juventud Sandinista 19 de julio, Frente Nacional de Trabajadores aliada del sandinismo desde su creación, y demás órganos institucionales controlados desde el ejecutivo, incluida la Asamblea Nacional y órganos fiscalizadores).

El presidencialismo popular-corporativo boyante en Nicaragua, hace que su democracia sea de baja calidad, “chapiolla” (Martí, 2009) como dicen los nicaragüenses para denominar a lo que no funciona o es de calidad reducida.

La ideología oficial: cristiana, socialista, nacionalista, antiimperialista y populista (recupera los valores de las iglesias católica y evangélica), encabezadas por el cardenal Obando y Bravo, “amigo del sandinismo” y presidente de la Comisión de Reconciliación, creada por el presidente Ortega, desde 2001 en que pide perdón públicamente por los “excesos de la guerra”, ha generado un gran debate y contradicciones entre la cúpula eclesial católica y evangélica, abriendo dos tendencias (sandinistas y liberal-conservadores), enfrentadas en la arena de la disputa por el poder. (“Monseñor Obando ha dejado de ser un santo para convertirse en un materialista apoyador de los sandinistas”. Juanita Portocarrero. Entrevistada en León y residente en Miami Florida, julio 27 de 2011. “Yo soy ateo, pero profeso los valores generales del cristianismo”. W. Grisby, vocero sandinista. En IV poder, Canal 13 Noticias, Managua)

Las políticas públicas, basadas en los recursos del ALBA (hidrocarburos, puertos marítimos, forestales), más las inversiones en telecomunicaciones (Slím y Cía), y otras industrias con intereses en energía verde (eólica), más la inversión en zona franca que absorbe una gran cantidad de fuerza laboral, son ahora la bandera y estrategia del gobierno de Daniel Ortega que perfila el desarrollo relativo observado después de la crisis mundial de 2008 (Ver: Anexo I, Evolución del PIB) Las exportaciones, inversión extranjera y expansión de su frontera agropecuaria, les augura un crecimiento récord de hasta un 4 o 5% en el periodo 2011-2012 (diputado Jacinto Suárez. Entrevistado en Palacio de cultura, Managua, julio 19 de 2011, Ana Luna, y CETREX, Internet).

El Frente Sandinista (FSLN). Asegura su crecimiento político electoral, basado en una política económica neoliberal, con ajustes sociales (Núñez, 2011), programas subsidiarios de la pobreza extrema, generación de empleos y la organización de los “trabajadores informales” (TCP), que llegan a casi 50 mil afiliados a las organizaciones de la FNT, que en teoría de uno de sus economistas, asesor e ideólogo del gobierno sandinista (Orlando Núñez), este es el nuevo proletariado por cuenta propia, que impulsa una economía social y solidaria (Núñez 2010 Primer Manifiesto de los TCP), agrupando a diversos trabajadores “de la calle”, del mercado informal, cambistas, vendedores ambulantes, artesanos, trabajadores de semáforos, del campo, etc.

Estos son un ejército organizado y dispuestos a defender a su gobierno: Cristiano, Socialista y Solidario. (Slógande campaña 2006 y 2011). Las intenciones de voto, los ha llevado de un 38% de 2006, hasta pasar el 50% en la precampaña de junio-julio de 2011, mandando a sus opositores a menos del 17 y 10%. “Ni juntos nos ganan hoy” (Expresión de los dirigentes sandinistas en el 32 aniversario de la Revolución sandinista en Plaza de la Fe de Managua, en evento “oficial” partidizado y evento electoral del FSLN, encabezado por el presidente Ortega y su vocera Rosario Murillo.

“Tenemos sandinismo para rato” (Ortega y Suárez), con esta campaña y esta juventud, festeja el presidente en precampaña (la ley no regula el proceso previo) el 19 de julio, buscando la reelección, negada por la Constitución, aprobada por los sandinistas en la Asamblea de 1987. La flexibilidad y ductibilidad de las leyes e instituciones del Estado, hace creer que la democracia en Nicaragua, tampoco es liberal, mucho menos representativa, es un proceso muy escabroso y de larga duración (es otra dictadura como la somocista, aducen sus detractores liberales) manteniendo su fragilidad y estancamiento, su mala calidad, aunque con un gran consenso. En términos de gobernabilidad, los sandinistas hacen “buen gobierno y paz social”, la oposición liberal es incapaz de hacer una política coherente, más bien, de complicidad y conformismo de participar de las instituciones del Estado, mientras vienen “tiempos mejores”. La revolución sandinista terminó en las urnas en 1990, no se institucionalizó, se ha convertido en una retórica de Estado, parte de la ideología popular-sandinista, justificadora del státus quoantidemocrático de la Nicaragua de hoy.

-Los partidos políticos de hoy.

Desde la derrota electoral del FSLN en 1990, se creó un frente “antisandinista”, liderado por Violeta Barrios, viuda de Chamorro, que aglutinó un variopinto de fuerzas opositoras al FSLN, la Unión Nacional Opositora, creada e ideada desde Miami, donde se mantuvo la fuerza antisandinista y de resistencia contra, financiada y apoyada políticamente por la CIA y el Pentágono (Escalante, 2008) A partir de la presencia en el escenario político de una nueva fuerza (liberal) liderada por un caudillo de derecha y populista Arnoldo Alemán, en las elecciones de 1996, reduce casi a cero la fuerza de Violeta Chamorro (La UNO mantiene solo un diputado en la asamblea nueva, siendo el PLC, ahora el partido por excelencia de la derecha liberal, que alcanza una gran votación y presencia en departamentos y comarcas como la RAAS, donde hasta estos días son dominantes (disputados por la alianza YATAMA-FSLN), y que se ha convertido en un reservorio de votos liberales. Es hasta la gran división de la derecha en 2002, que Alemán se enfrenta al gobernante Bolaños (Ex presidente durante el periodo de Arnoldo (1996-2002) Martí da cuenta (Martí y Close, 2007) del proceso de división y recuperación sandinista a partir del “cisma” político del PLC y regreso al poder del FSLN (CSE, Internet). (Ver figura 1 En: Martí, 2007: 57) Los sandinistas realmente no aumentaron sus preferencias electorales en 2006, su arribo y triunfo en las presidenciales de ese año, se debió a la gran división existente en el PLC gobernante y principal fuerza liberal conducida por el caudillo sin linaje Arnoldo Alemán, el ALN de Bolaños sube en las votaciones por arriba del PLC de Alemán, se presenta el MRS en la escena política, ocupando 5 escaños de la Asamblea Nacional , y el FSLN, obtiene menos del 40 %, bajando a 38 escaños. El requisito de mayoría especial en segunda vuelta, es modificado (acuerdo PLC y FSLN) en la Ley electoral, donde se especifica que si ningún partido obtiene el porcentaje requerido, y su distancia del segundo lugar es mayor a un 5%, se declara presidente, sin ir a la segunda vuelta, donde el FSLN, tendría desventaja, así se allana la llegada de Ortega a la presidencia por vía de elecciones libres y competidas, con mayoría simple triunfa en 2006, el PLC (26.1%) y la ALN (29.3%) con bancada de 25 y 24 escaños respectivamente, en la AN. (Martí, 2009: 56)

La derecha se mantiene en dos partidos (PLC y ALN), mientras surge el MRS de Ramírez y Cía., pluralizando el escenario político electoral, presentando una perspectiva pluralista que supera la polarización (izquierda-derecha), surgiendo el escenario de tres grandes partidos, más la chiquillada (MRS, CCN, AL, PLI, UNO y APRE), más fuerzas locales como YATAMA, partido miskito y demás fuerzas regionalistas autonómicas de la RAAS y RAAN.

Hoy el escenario político es favorable al sandinismo, según la intención de voto para noviembre de 2011, el FSLN con Ortega alcanza el 50.8%, Flavio Gadea (PLI-MRS) 17.4%, con tendencia descendente. (Siglo Nuevo, Consultoría En: Canal 13 multinoticias, El 19 On Line) Arnoldo Alemán sube en sus preferencias a 9.0%, siendo los ocultos, votantes indecisos, un 18.9%, es este sector el alimentador de la preferencia sandinista.

Los liberales tenemos hijos que están con el frente, porque quieren estudiar y les están dando becas para la universidad, por eso aquí, que es territorio de tradición liberal, va a ganar el Frente Sandinista. (Juán, militante del PLC, Canal 13 Multinoticias 18 de julio de 2011).

-La falta de democracia interna en los partidos

Esta es una tendencia dominante en todos los partidos políticos desde hace décadas. Mientras en el periodo de la dictadura de la familia somocista (1934-1979), los partidos de oposición, no existieron como tal, ya que Somoza decidía quién era registrado y quién no, solo existieron fuerzas prodictadura, y la oposición de izquierda fue perseguida y orillada a la clandestinidad, el PS y el PC, nunca participaron en elecciones. EL FSLN de Buitrago, Fonseca y Borge, siempre estuvo en la oposición de las catacumbas, asumiendo que a partir de la Revolución cubana de 1959, la dictadura desaparecería mediante la lucha armada. Es así como la fuerza político-militar da la lucha y mediante la unificación de sus tendencias en 1979, antes de la victoria final, cambia de táctica, dando golpes espectaculares a la dictadura, tomando el poder violentamente el 19 de julio de 1979. La Junta de Gobierno y las instituciones del estado revolucionario, se crean e implementan un gobierno socialista y sandinista, desplazando a las tendencias conservadoras en su seno.

El FSLN, mantiene la estructura vertical centralista de la vieja organización militar, siendo en 1991-1994, en que se da la discusión en el primer congreso democrático del FSLN, acerca de “gobernar desde abajo”, Ortega toma las riendas del partido (terceristas de la IDS), derrotando a sus opositores encabezados por Henri Ruíz, candidato a secretario general, de los “renovadores” encabezados por Sergio Ramírez y un sinnúmero de militantes y dirigentes de corte socialdemócratas, pragmáticos y conciliadores, que se oponían a los verticalistas y ortodoxos encabezados por Daniel Ortega y demás viejos militaristas y de política confrontativa.

Se da la lucha interna y salen purgados los renovadores, formando en 1995 una fuerza política disidente del FSLN, el Movimiento Renovador Sandinista. Es así como se da la gran división y recomposición del sandinismo, que insistentemente, a pesar de las voces que pedían otra candidatura diferente (en 1996), se impuso la candidatura de Daniel Ortega a la presidencia durante tres periodos. Es menester reconocer la capacidad de Ortega por hegemonizar el FSLN, negociar con los liberales gobernantes, compartiendo posiciones de gobierno, hasta la gran división de 2002 que le permite controlar la Asamblea Nacional y demás instituciones del estado fiscalizadoras como la Contraloría, la Corte Suprema Electoral, etc. Dando pié a su regreso al poder en las elecciones de 2006.

Es también importante reconocer que la tendencia a la democratización electoral, tiene sus antecedentes en las elecciones entreguerra de 1985 (Ramírez 1999), en que Ortega se hace presidente Constitucional, y las de 1990, que se pactaron en 1990, con los Acuerdos de Paz, siendo derrotado y reconocidos sus resultados por el gobernante comandante Ortega. La democracia electoral de Nicaragua, está signada por la falta de democracia interna de los partidos políticos (Ver Martí y Close, 2007; IPADE 2010). Así como la falta de solidez y consolidación de las instituciones del Estado que están sujetas al ejecutivo, desde los gobiernos de derecha de Alemán y Bolaños que las han debilitado, sometiéndolas a sus intereses, hasta la actual administración del FSLN que también las tiene copadas y sujetas a sus intereses de poder.

Finalmente, más que concluir, hacemos las siguientes interrogantes:

¿Es posible una segunda transición democrática o se consolida la democracia limitada?

¿Izquierda o derecha? La tercera opción, la calidad democrática

4.2 El Salvador de hoy

4.2.1 Las elecciones de marzo de 2009

Los actores se moderan en el reconocimiento del resultado electoral, si bien es cierto que la confrontación llevó incluso al enfrentamiento físico que dejó como saldo algunos muertos de entre militantes de los contendientes (FMLN, ARENA), el resultado es un comportamiento ejemplar de las fuerzas políticas.La pregunta obligada es: ¿qué se puede esperar del proceso de consolidación de la democracia?

Desde los Acuerdos de Paz, todas las mediciones han venido verificando el carácter polarizado de la competencia partidista en el país, y la presencia de confrontaciones violentas y descalificaciones de los contendientes, que no es privativo de una democracia electoral joven

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Es importante recalcar que en las elecciones presidenciales de marzo de 2004 el candidato de la oposición, Shafik Hándal, del FMLN, no solo no reconoció los resultados sino que prometió una lucha contra el presidente electo. Ello llevó a que la bancada legislativa del FMLN no participara en la ceremonia de toma de posesión del nuevo presidente. Tampoco se puede olvidar que en la noche de proclamación de los resultados legislativos y municipales de 2009 el candidato a la presidencia por Arena, que terminó derrotado, formuló declaraciones poco amistosas, con palabras soeces para referirse a quienes habían vaticinado en las encuestas que su partido perdería la alcaldía de San Salvador, y que finalmente ganó.

Esto es muestra de lo precario del comportamiento político de los actores principales en la democracia polarizada de El Salvador.

Es necesario considerar que desde 1992, que termina la guerra cruenta, y que desde 1989, en que ARENA controla políticamente al país, se han cambiado las situaciones en El Salvador, tendiendo a una polarización de la política entre izquierda y derecha. Desde entonces se han celebrado cinco elecciones legislativas y municipales y tres elecciones presidenciales. Los niveles de participación han variado según el tipo de elección y el tipo de documentos usados. Pero no cabe duda de que los comicios han contribuido a fortalecer la vida política y la sensación de cierta normalidad que se respira entre las elites.

Se tiene la certeza de la existencia de una incapacidad para atender la demanda ciudadana y para administrar los programas de gobierno, tanto en el ejecutivo como en las alcaldías de diverso color. (Tenemos conflictos entre alcaldías y sindicatos locales que tienen como respuesta a sus demandas, la represión).

La incapacidad de las instituciones para satisfacer las demandas ciudadanas, el divorcio entre las elites y la población y el control de las elites económicas sobre las decisiones políticas. En este marco, buena parte de las críticas han apuntado a Arena, que controló el gobierno ininterrumpidamente desde el inicio de la transición, acusado de escasa sensibilidad social y maridaje con intereses alejados del promedio de los salvadoreños. La oposición de izquierda, tampoco se ha librado de toda responsabilidad. Diferentes sectores de la sociedad civil responsabilizan al principal partido de izquierda, de su incapacidad para gobernar, y de las insensibilidades para atender y resolver a las demandas de la ciudadanía.

Se ha observado cierto desencanto ante el desempeño de los partidos, y de sus funcionarios en las administraciones locales y nacionales. El FMLN, por su intransigencia, y a los partidos de centroizquierda por su incapacidad para elaborar una estrategia de despolarización.

Como resultado de lo anterior, tenemos un sentimiento generalizado de impotencia se ha apoderado de muchos sectores sociales, que ven en los partidos, los líderes y las instituciones un obstáculo para la profundización de la democracia. Por eso se escuchan los gritos de líderes provenientes de la sociedad civil que exigen la despartidización de la política y la promoción de la «meritocracia» para acceder a puestos administrativos y de gobierno, según el color de quien gobierne, y hasta movimientos que cuestionan el monopolio de los partidos sobre la vida política.

La democracia debe medirse en un contexto del desarrollo social y de la percepción que los ciudadanos tienen de la eficacia de su gobierno, es decir, de cómo su eficacia para resolver los problemas que le den gobernabilidad, esté en la perspectiva de que la ciudadanía observe un buen gobierno, y que su demanda sea atendida solícita y eficazmente.

La situación de violencia y represión durante la dictadura, se percibe en el comportamiento del electorado que empieza a votar por la opción de izquierda, con antecedente radical, pero con candidatos de la sociedad civil, profesionales con prestigio social en la vida de la nación. Frente a este pasado, se esperaba que el nuevo periodo democrático aportara soluciones a problemas sempiternos, como la falta de oportunidades económicas, la violencia endémica, la desigualdad rampante en la distribución de los recursos sociales, etc. En este sentido, hablar de democracia implica una carga moral muy importante para quienes, desde las organizaciones de la sociedad, observan el comportamiento de los políticos. La gran pobreza en las regiones rurales y cantones urbanos, hace que la población tenga duda de la eficacia de los partidos para resolver su situación. Incluso la violencia social y de la delincuencia organizada, hoy son parte de las preocupaciones ciudadanas, que perciben la incapacidad de su gobierno para resolver su cotidianidad e inseguridad La misma percepción de que las pandillas están ganado la batalla ante la incapacidad del gobierno por atajarla, razón que nos hace pensar en la posibilidad de existencia de un “Estado fallido” en el país. Hasta la derecha hoy hace llamados demagógicos para firmar un “Nuevo acuerdo de Paz”. (La Prensa, julio de 2011)

Tenemos en la literatura las posturas de que la democracia debe de ir más allá de lo procedimental, la realización de elecciones libres y competidas. Leonardo Morlino analiza la influencia de los líderes y los partidos sobre la democracia. Por su parte, Manuel Alcántara se basa en la idea de que la calidad de los líderes afecta la calidad de la democracia. (Morlino, 2009)

Llegando a la postura de Cansino (2009ª) que duda de la necesidad de medir la calidad de la democracia, y de buscar otros aspectos que nos lleven a evaluar la actitud ético-política de la ciudadanía con respecto a sus instituciones políticas y de su participación y confianza de los actores políticos, por eso se tiene la percepción de una crisis de la partidocracia, aunque no se plantee otra opción inmediata. Mientras otros como Levin y Molina (2007) que plantean la necesidad de diferenciar las esferas de la “calidad democrática” y la de “buen gobierno”, para poder medir la satisfacción de la ciudadanía frente a sus instituciones y juegos democráticos, si el gobierno es eficaz, le premia la gestión, si no lo es, se le castiga con un voto de censura. También existen las posturas como la de Nohlen que considera que la mejor democracia es la que “mejor se adapte” a las condiciones sociohistóricas de cada país. Donde los actores (partidos) para recuperar posición y competir, se sitúan al centro del espectro electoral, con el fin de ganar adeptos en la brega electoral.

Guillermo O’Donnel, propone que las democracias Latinoamericanas, son de tipo Delegativas, no representativas, y que para que se construya una democracia de ciudadanía, se requiere de un ciudadano informado, activo y preocupado del futuro de su democracia. (O’Donnel PNUD 2009) El problema está en la cultura política pasiva, delegativa y populista existente en El Salvador y toda la región de Centroamérica, el camino todavía es largo y tortuoso.

En Centroamérica tenemos líderes de mala calidad, con pretensiones y actitudes caudillistas y mesiánicas, con perfiles autoritarios y liquidacionistas, avasalladoras, y utilitaristas de las instituciones como la iglesia, causando gran daño a las mismas (confrontación interna).

La percepción ciudadana, medida por instituciones académicas, nos da la idea que el ciudadano tiene del desempeño de sus representantes (Ver cuadro 1 En: Reverse 2009: 9)

Hay una diferencia entre la valoración de los propios actores políticos acerca de su trabajo y lo que piensan los ciudadanos. Según una encuesta realizada por el proyecto de opinión de elites parlamentarias latinoamericanas, de la Universidad de Salamanca, en la última legislatura encuestada, la de 2003-2006, la gran mayoría de los parlamentarios salvadoreños no había reparado en la brecha que los separaba de la población. Solo 20% de ellos respondió positivamente (Ibídem), lo que nos da una idea de la percepción ciudadana ante sus representantes en la asamblea nacional. Los porcentajes de aceptación son muy bajos, claro que no es consustancial a El salvador, si no que es un fenómeno extendido en toda Latinoamérica.

La miopía observada entre los líderes políticos y los mismos gobernantes, frente a la percepción que de ellos tiene la ciudadanía, es evidente. Y no existen instrumentos para refrendar esta situación de parte de las organizaciones e instituciones encargadas de medir esta percepción.

La pregunta que surge a continuación es ¿qué están haciendo quienes controlan las instituciones para construir puentes que permitan una mayor representatividad? Lamentablemente, ninguna de las encuestas de elites aborda este tipo de preguntas. Aunque es cierto que la ciudadanía tiene el poder de remover a quienes han desempeñado pobremente su mandato, en la realidad existe una serie de trabas que impiden que se pueda resolver de manera ágil este tipo de problemas. De modo que, en esta materia, quienes controlan las instituciones tienen mayores recursos para operar los cambios que los ciudadanos. En otras palabras, el problema no se resuelve observando que los políticos también perciben el alejamiento de la sociedad; ellos tienen la responsabilidad de encontrar soluciones. En caso contrario, como alertan Selligson y Booth, se corre el riesgo de que se abran caminos alternativos de confrontación violenta y poco democráticos.

Las elecciones libres y competidas (Dahl), es el pilar fundamental de la democracia, pero no es suficiente, hacen falta otros aspectos a considerar. Las elecciones de 2009 no aportaron todo lo que se esperaba al fortalecimiento de la democracia en El Salvador. Hay que destacar, por supuesto, la alternancia democrática, y en este sentido puede afirmarse que el sistema político ha pasado una importante prueba en términos de consolidación democrática. Pero la alternancia en sí misma no es suficiente.

Ampliando el análisis hacia otros factores, se puede señalar, por ejemplo, el proceso de selección de los candidatos. La competencia interna partidaria es un barómetro de la salud de la democracia en un país. En el caso del FMLN, es el partido el que decide de manera centralizada las candidaturas, siendo una democracia interna escasa, sin que sean las bases las que puedan intervenir directamente en la decisión, es la cúpula del partido la que decide, evitando la competencia abierta, que si bien es cierto, tiende a una mayor competencia con participación ciudadana, también tiende a la confrontación y a la división de las bases partidarias y a fomentar el “salto” de sus líderes hacia otras opciones partidarias.

También es menester analizar el fenómeno de la reelección que la ley electoral considera como ininterrumpida, y es facultad del partido el que determine cuantas veces se reeligen sus candidatos en las alcaldías, llegando a presentarse conflictos internos existentes en Santa Tecla, San Miguel los Ranchos y Suchitoto, donde las corrientes internas cuestionan la reelección permanente de sus alcaldes. Los consejos ciudadanos y las asambleas municipales no juegan un papel definitorio al respecto que amplíe la democracia directa en los municipios.

La reciente división de Arena (2010) y la formación de GANA también se debió a que Toni Saca impuso a sus candidatos en el partido, mismo que hizo que se diera un gran descontento al interior de Arena, provocando la división, además de los grandes intereses materiales existentes en el.

La incompatibilidad del sistema presidencialista predominante en Latinoamérica y el desarrollo democrático, en analistas como Linz y otros. Es conocida la tesis de Juan J. Linzsobre la incompatibilidad entre el sistema presidencialista y la democracia. Aunque otros autores han demostrado que tal incompatibilidad no es mecánica, y que los presidentes latinoamericanos han encontrado mecanismos novedosos para atenuar los impactos negativos del diseño institucional, no cabe duda de que los casos de mayoría dividida entre Legislativo y Ejecutivo requieren un mayor esfuerzo para construir instancias de cooperación. Y no se trata del único problema que enfrenta el nuevo gobierno: algunos analistas advierten sobre las posibles desavenencias entre el presidente y su partido. Al no provenir de las filas del FMLN, es de suponer que Mauricio Funes tendrá dificultades para convencer a sus legisladores, -tentados a exigir una mayor coherencia entre las acciones del gobierno y las promesas del partido– de que apoyen sus políticas.

Han sido evidentes las contradicciones entre el ejecutivo y el partido ante los diferentes problemas y acontecimientos en la asamblea nacional. (Visita de Obama, Ley antitabaco, reforma electoral, todas vetadas por el ejecutivo y se pide un replanteamiento de la asamblea con oposición del FMLN. (CoLatino diario y La prensa, marzo-julio de 2011)

El FMLN ha variado sus alianzas entre las diferentes fuerzas de la asamblea, unas veces se alía con Arena, otras con Gana, etc. La agenda legislativa “ha sido diversa por así convenir al partido”. (Schafick diputado FMLN)

Las perspectivas actuales para la reforma necesaria y lograr una democracia de mayor calidad. Los resultados electorales ofrecen una nueva oportunidad a la política en El Salvador. En efecto, el acceso al poder de la izquierda abre una vía para que esta ponga en práctica las críticas que durante años formuló desde la oposición. Muchos salvadoreños tienen esperanzas de que este gobierno sea diferente a los anteriores: según un sondeo del Instituto Universitario de Opinión Pública de la UCA, 67,7% piensa que la situación va a mejorar con el nuevo gobierno, 83,1% cree que esto sucederá si se cambian las políticas económicas del gobierno anterior y 73,6% pone el foco en mejoras en materia de seguridad.

Este deseo de cambio, inequívoco según las encuestas, enfrenta sin embargo un escollo enorme: el nuevo gobierno del FMLN no cuenta con la fuerza parlamentaria suficiente para llevar a cabo las transformaciones esperadas. La Asamblea Legislativa, en efecto, está conformada en su mayoría por políticos provenientes de los partidos responsables de lo que ahora se quiere cambiar. Los tres partidos de derecha (Arena, el Partido de Conciliación Nacional y el Partido Demócrata Cristiano) controlan 57,1% de los escaños legislativos, mientras que el FMLN y sus aliados (Cambio Democrático, CD) de centroizquierda manejan tan solo 42,9%. En este contexto, el nuevo gobierno tendrá que mantener una estrategia negociadora con legisladores que se supone son hostiles al cambio, y en este sentido su gran desafío es lograr en las elecciones intermedias de 2012, mayoría en la asamblea y más alcaldías. Al parecer la política de Funes y el desempeño del FMLN, darán buenos resultados en esa tendencia.

¿Pluralidad democrática o polaridad entre derecha e izquierda?

4.3 Análisis comparativo de Nicaragua y El Salvador

Nicaragua, Origen: Capitanía de Guatemala S. XVI

El Salvador, mismo origen: CEG

Independencia de Corona española 15 septiembre de 1810-1822

Independencia 15 septiembre de 1810-1823. Filisola y José M. Delgado.

Disputa entre liberales y conservadores: León/Granada

Misma confrontación liberales/conservadores. Estado liberal-oligárquico inestable.

Golpes de estado y asonadas.

Acuerdos pacificadores. Cogobierno, 30 años de conservadores y 15 de liberales. Dictadura de Zelaya, hasta 1909.

Golpes de estado y asonadas, confrontación oligárquica. Economía agroexportadora.

Invasión norteamericana 1909-1926

Santos Zelaya, liberal nacionalista, enfrenta el colonialismo norteamericano.

Salen los marines en 1925. Sacaza, tío de Anastasio en vicepresidente, este jefe político de León.

Los norteamericanos tutelan los gobiernos oligárquicos y mantiene su fuerza naval vigilante. Los Meléndez gobiernan sin asonadas, pero en estado de sitio permanente. Araujo apertura democrática en 1931, elecciones de 1932, con el PCS de Farabundo que crecía políticamente

Anastasio Somoza (1896), jefe de la guardia Nacional, derroca al presidente Sacaza y toma el poder en 1936. Asesinato del general Augusto Sandino en Managua.

Somoza instala una dictadura familiar.

Somoza García es asesinado en septiembre de 1956. Luis S. Debayle lo sustituye.

En julio de 1979, Anastasio Somoza Jr. es derrocado.

Insurrección de 1932. Asesinato de comunistas encabezados por Farabundo Martí, masacre de 30 mil campesinos e indígenas insurreccionados durante un mes por la Guardia Militar.

Revolución y constitución de 1948. Consejo de Gobierno Revolucionario a 1950.

1961 se funda el MNN y posteriormente el FSLN: Carlos Fonseca, Mayorga, Tomás Borge, F. Buitrago y otros.

Sandinistas toman el poder. Se instala Junta de Gobierno en León el 19 de julio de 1979.

Crisis del Mercomún y Condeca, 1960, Guerra de los 100 días, 1969.

Expulsión y expropiación de 80 mil salvadoreños de Honduras.

Se crea ORDEN, paramilitares en gobierno de J. A. Rivero. Gran represión a organizaciones sociales y líderes opositores..

Inicia la guerra civil y gobierno socialista-autoritario, Reforma Agraria, Expropiaciones, Colectivismo, Constitución de 1987. Autonomías: RAAN y RAAS. MISURASATA, Contras y YATAMA, Acuerdos de Paz de 1990.

Elección en guerra 1984

Asesinato de Roque Dálton “Dreyfus”, mayo de 1975. Guerrilla del FUAR. Reforma agraria del gobierno de Sánchez, 1970. PCN, ANEP, UNAN, iglesia y organismos sindicales oficiales, ONG’s. Excluyen a los campesinos y sindicatos independientes.

FSLN pierde elecciones y toma el poder Violeta Barrios. Transición democrática. 1994, escisión del sandinismo, salen los renovadores. 16 años de gobiernos neoliberales.

1970 creación de organizaciones revolucionarias: FPL de Salvador Cayetano, ERP en 1972, FARN, 1975. El PRTC, regionalista Roca, Castillo y Nidia Díaz

Las FAL, brazo armado del PCS, en 1979.

División del PLC de Alemán y Confrontación con Bolaños, 2002. El pacto Alemán-Ortega, reforma electoral.

Regreso del sandinismo, elecciones de 2006

La Unión Nacional Opositora (UNO) del PDC, MNR y UDN se forma en 1971, participa en elecciones de 1972,fraude y exilio de Ungo, Duarte y Shafick, se levantan y son aplastados.

1977 nuevas elecciones con UNO y se impone al general Romero, es nombrado obispo de San salvador Oscar Arnulfo Romero de las CEB’s. Se da la masacre de Plaza La Libertad y salen dirigentes opositores.

1979 Foro Popular: PDC, UDN, MNR, organizaciones populares, iglesia. Junta revolucionaria de gobierno con civiles y militares. Se forma en 1980 la CRM-FDN y FMLN, unidad revolucionaria y guerra civil. Asesinato de Mnsr. Romero, insurrección 1981

Anexión a bloque de ALBA, gobierno de reconciliación y unidad nacional: Cristiano, socialista y solidario. Se instaura el populismo, neoliberal y presidencialismo autoritario.

Acuerdos de paz en Chapultepec 1982. Formación de un Estado democrático y gobierno de ARENA. Paz armada y reestructuración de fuerzas militares. El FMLN participa en elecciones de 1994.

Reelección anticonstitucional y debilitamiento de la democracia. Oposición dividida y domesticada. Sociedad civil débil y confrontada, riesgo de violencia. Sumisión sindical y corporativismo. Centralismo y polarización política, riesgo de violencia y rezago estructural: pobreza y marginación.

Triunfo del FMLN en San Salvador y elecciones presidenciales de 2009. Funes y presidencialismo democrático. Equilibrio de poderes, órganos del Estado partidizados.

División de ARENA, GANA de Antonio Saca, protagonismo del COSEP empresarial y ascenso electoral del FMLN en 2011.

Democracia débil y fragilidad institucional con gobierno neoliberal-populista y autoritario.

Desarrollo y consolidación democrática con pluralidad y polarización política.

Dos democracias de cultura liberal-autoritaria, transición de paz. Desarrollo salvadoreño con dependencia del exterior y sociedad de consumo trasnacionalizada, con crecimiento sostenido. Nicaragua con atraso endémico, gran pobreza, economía agroexportadora y de baja industrialización y poca tecnificación. Avances sociales y subsidios con posibilidades de un desarrollo mayor en el CA4. Similitudes y disparidades de ambas sociedades en la desintegración centroamericana del siglo XXI. Dos subregiones: CA4 y CA2 con poco desarrollo y democracias atípicas.

CONCLUSIONES

La cultura, centralista, autoritaria, despótico caudillista, tiene su origen en sociedades rurales con oligarquía terrateniente de corte aristocrática, y que dieron pié a las dictaduras liberales del siglo XX: Somocista, salvadoreña, guatemalteca, etcétera.

Los procesos de doble transición, de las dictaduras a las democracias, y de la guerra civil a la paz, han dado como consecuencia la instalación de estados centralizados (autocráticos), dirigidos por caudillos de corte liberal-populistas con democracia de baja calidad y débil consolidación institucional, con gobiernos divididos, y sobrepresencia del poder ejecutivo que impide la soberanía, autonomía y equilibrio de poderes, un presidencialismo omnipresente y una sociedad civil en proceso de crecimiento y consolidación, sin responsabilidad y madurez psicológica (ciudadanía de baja calidad y acomodaticia, apática e inactiva) como para cogobernar en la sociedad, con plena vigencia del estado de derecho, respeto de los derechos humanos, equidad social, rendición de cuentas (accountability) y atención adecuada de la demanda ciudadana (responsiveness), con democracia electoral (elecciones libres y competidas, alternancia y pluralidad política. Este proceso exiguo de consolidación y modernización democrática de los estados centroamericanos, nos lleva a observar que las esferas de poder en las sociedades de la región, están en disputa por la orientación social adquirida en el proceso de reimposición de un estado de bienestar neopopulista y de economía mixta, buscando una redistribución del ingreso social más equitativa en razón de la extrema pobreza sufrida en los últimas décadas de regímenes dictatoriales, radicales y neoliberales de 1940 a 2006.

Los acuerdos de paz, transformaron los estados centroamericanos y establecieron instituciones democráticas que dieron pié a los regímenes actuales, con relativa estabilidad y en proceso de consolidación de sus democracias, con ideologías social-populistas y liberal oligárquicas. Las sociedades agroexportadoras y de baja industrialización, con una terciarización ascendente de su economía (plataforma de servicios y consumistas), con una clase media trasnacionalizada y en expansión creciente. Las transformaciones de la globalización actual y las recomposiciones recientes de los bloques económicos emergentes, hacen de la filiación dependiente actual, una disputa entre la hegemonía y liderazgo disminuido norteamericano, frente al grupo de ALBA conducido por Venezuela (chavismo) y sus aliados de Sudamérica (Brasil entre otros), con sus adeptos centroamericanos (Nicaragua), mantiene dividida a la región y dispersa (cada quien con sus problemas “nacionales y domésticos”). Hasta el golpismo de Honduras y la reconversión de Lobo.

La gran dificultad de la vorágine de violencia, inseguridad, tráfico de armas y drogas desarrollada por las mafias internacionales que hacen de la región un “puente” para el trasiego de drogas hacia el mercado norteamericano de Estados Unidos y México (incluido el mercado de Europa) controlado por las mafias México-norteamericanas que desplazaron a las colombianas de años anteriores. Los intereses narcotrasnacionales y la permeabilidad creciente de los estados de la región centroamericana, incluido el mexicano, han convertido a estas sociedades en un cementerio, un polvorín y terreno de corrupción e impunidad institucionalizada. Las instituciones del Estado (ejército, policías) junto con industriales, son parte del blanqueo y corrupción crecientes, al igual que las instituciones privadas. Los poderes fácticos (empresas y capos) han permeado a todas las actividades sociopolíticas y a las instituciones del Estado mismo, y son factor de equilibrio y toma de decisiones en la región y el continente. ¿Podemos hablar entonces, de narco estados o de estados fallidos en la región latinoamericana? Democracias atípicas (delegativas) con regímenes populistas centralizados y mesiánicos. Que impiden en el mediano plazo una nueva transición a una democracia moderna y de buena calidad (O`Donell 1998, Morlino 2009, y Vilas, 2009).

Es este el escenario de ascenso al poder de las fuerzas de izquierda en Latinoamérica y de la región de Centroamérica en el siglo XXI, ha devenido en la definición de una polarización entre derecha e izquierda, una consecuente división de las fuerzas dominantes de la derecha tradicional, producto de su derrota electoral en Nicaragua y el reposicionamiento de su opositor el FSLN, que bajo acuerdos y pactos en la administración del presidente Bolaños, pacta con Arnoldo Alemán, ex presidente y tradicional líder del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) en 2004, las reformas constitucionales requeridas para arribar al poder en la primera vuelta, con solo el 38%, lo que permite a Daniel Ortega, candidato sandinista ganar las elecciones y regresar a la presidencia en 2007.

Por otra parte, en El Salvador, el gobierno de derecha de Alfredo Cristiani y su partido ARENA, se desgasta en una confrontación interna con el ejecutivo, el presidente Antonio Saca, que trata de imponer a sus propios candidatos, alejándose del control del ex presidente, dando pié con esto a una profunda división a partir del arribo al poder de la oposición de izquierda que es representada por el FMLN, con un candidato de la sociedad civil, el periodista Mauricio Funes. Se da la confrontación abierta entre las fuerzas de Alfredo Cristiani y las de Antonio Saca, dividiendo primero su bancada en la asamblea nacional, y posteriormente la conformación de un partido de derecha diferente (GANA), hecho que fortalece las posiciones del FMLN en la asamblea, permitiendo construir una agenda legislativa de común acuerdo y de negociación multilateral, incluso en contra de las iniciativas del ejecutivo, provocando el veto presidencial a estas (Ley anti tabaco, la reforma electoral, entre otras). Esto ha dado como consecuencia el fortalecimiento de la autonomía entre los representantes de los poderes y el mayor equilibrio y rejuego entre los poderes del Estado.

La relativa contradicción interna en los partidos de izquierda, de reciente factura, se ha debido a las disputas por el manejo del poder y las posibilidades político electorales de sus representantes, el caudillismo de sus líderes y la diversidad de intereses por el desgaste de sus líderes tradicionales, en la disputa por las municipalidades. Por otra parte, la creciente cohesión de la izquierda y el avance electoral en los poderes locales de las alcaldías, que en el caso de El Salvador, ha permitido al FMLN, que repitan sus alcaldes hasta tres o cuatro periodos (Los casos más elocuentes son los alcaldes de Sta. Tecla, y el de Xuchitoto, con gestiones exitosas). Las candidaturas las decide la estructura cupular del partido, y no sus fuerzas locales, aplicando el centralismo democráticoen la toma de sus decisiones, es decir se ejerce en el partido una “democracia” centralizada y rígida, sometiendo las tendencias disidentes a su interior.

En el caso de Nicaragua, la guerra civil prolongada (1980-1990), el gran desgaste de la sociedad, el intervencionismo norteamericano y la gran cantidad de muertes, desplazados y exiliados, además del sacrificio económico que hace fracasar las políticas reformistas de la Revolución Popular Sandinista tales como la Reforma Agraria, los excesos cometidos en contra de sectores de la sociedad, expropiaciones ilegales, represión, asesinatos de dirigentes acusados de ser “enemigos de la revolución”, declarada socialista, hace que grupos que fueron aliados de los sandinistas como las etnias de las regiones autonómicas (MISURASATA), las imposiciones y abusos del sandinismo, hacen que las etnias de las regiones orientales de la costa atlántica (miskitos, sumus, ramas, garifunas y creoles, (Domínguez, 2008 y Kinloch, 2010) se sumasen a las fuerzas de la contrarrevolución, luchan armados y políticamente, hasta lograr su estatuto de autonomía incorporado a la Constitución, mediante la Ley 28 de 1987 que crea el Estatuto autonómico, y su posterior reglamentación en la ley 445 de 2002, logrando también la titulación y certificación de tierras comunales.

Estos logros de la revolución, fundamentalmente la democracia, han sido desvirtuadas y estancadas por el caudillismo, la corrupción, el populismo y la falta de consolidación institucional, violentando las leyes y debilitando la Constitución de la república nicaragüense, emitiendo decretos que le permitan al gobernante en turno el control y sometimiento de las instituciones, los gobiernos locales y los poderes del Estado, partidizandolas.

Por esta razón es que se han debilitado las instituciones y la democracia en sí, generando una gran polarización social y grandes críticas a la gestión gubernamental, dispersión política y confrontación, así como expresiones autoritarias y despóticas de parte del poder presidencialista centralista y autoritario en Nicaragua, mismo que ha estancado el desarrollo democrático y propiciado el debilitamiento institucional en demérito de la sociedad y sus ciudadanos.

El sometimiento corporativo, la paralización y subordinación de las organizaciones sociales, justificadas por los dirigentes políticos que confunden las funciones estatales, las partidarias y el respeto a las libertades y derechos de los ciudadanos y atacan furiosamente a las expresiones partidarias disidentes y de la sociedad civil, a los organismos internacionales que pugnan por el desempeño y vigencia de las libertades sociales y políticas.

La incorporación de tendencias eclesiales en acciones de gobierno como las realizadas a partir de la creación de la “Comisión de Reconciliación Nacional”, hace que el cardenal Miguel Ovando y Bravo, encabece la ejecución de políticas públicas asistencialistas, generando cierta división y controversia entre las cúpulas eclesiales: sandinistas versus antisandinistas. “El cardenal Obando, es amigo del sandinismo”, se ufanan dirigentes del FSLN y funcionarios del gobierno de Ortega, “hace labor social y de reconciliación”, juega un papel político preponderante y saca ventajas de su relación con el gobierno de izquierda (ley antiaborto) que divide a las feministas, y logra “sostener” ilegalmente a su entenado, el magistrado presidente del Consejo Supremo Electoral (acusado de corrupción y manejo discrecional y desaseado de los procesos políticos locales en 2008, en beneficio del sandinismo, además de ser acusado de enriquecimiento ilícito, facturación apócrifa y compra de un avión. (Nuevo Diario, julio de 2011).

La gran pobreza estructural (heredada desde fines de la dictadura somocista y debido al fracaso del Mercomún) acentuada por los efectos catastróficos de la guerra civil, así como por las contrarreformas de dieciséis años de administraciones marcadamente neoliberales y plegadas a los dictados de los organismos financieros mundiales (FMI, BM, BID), la falta de industrialización, tecnologías e inversiones en los sectores productivos más dinámicos, han mantenido una franja muy alta de pobreza y extrema pobreza (40 años sin crecimiento importante en el caso de Nicaragua y un despegue sostenido en El Salvador, desde mediados de los noventa. Ver Anexo I, pp. 208 y 209).

Esta tendencia es ligeramente atenuada durante los últimos años de la actual administración sandinista, pero que sin embargo, no resuelve la situación lastimosa de rezago y subdesarrollo de toda Nicaragua, observando un atraso mayor en las regiones (RAAN y RAAS) de la Costa Caribe, donde existen los sectores más pobres, marginados y rezagados del país (IPADE, 2010). El financiamiento del desarrollo es muy escaso en estas regiones, aunado a la falta de infraestructura en comunicaciones que los mantiene aislados y con escasos servicios básicos, hacen de Nicaragua, un país pobre en la Costa Pacífico y uno extremadamente pobre, marginado, disperso y desintegrado en la Costa Caribe, a pesar de los avances en términos de autogobierno y administración autonómica, los nicaragüenses de estas regiones siguen alejados de los beneficios del relativo desarrollo del resto del país.

La teoría de la democracia ofrece diferentes modelos, que se ajustan a realidades muy diversas, que nos es difícil de adaptar a las realidades distintas en el mundo moderno actual, reflejado en las diferentes oleadas democráticas en el mundo (Huntinton, 2005). Las democracias occidentales del mundo desarrollado, han avanzado de la democracia liberal, electoral, competitiva, a otros escenarios democráticos de respeto a la ley (rule of law), la rendición de cuentas (accountability), la atención puntual a la demanda ciudadana (responsiveness), que son las condiciones mínimas de la democracia representativa desarrollada, de buena calidad (Morlino, 2009 y Sartori, 1995, entre otros) avanzada hacia una democracia social, una democracia “directa”, participativa, que implica el desarrollo de una ciudadanía de calidad, informada, activa, proactiva y comprometida con el desempeño de sus instituciones y sumamente vigilante de sus gobernantes, con procesos directos de participación mediante el referéndum y el plebiscito, mecanismos que les permita un mayor control del gobernante, demandando su eficacia institucional y el mejor desempeño gubernativo (hacer buen gobierno) y premiar su desempeño con otros periodos de gestión pública (Touraine, 1997).

El respeto de los derechos humanos, de género, de minorías, grupos vulnerables, el respeto a la diversidad sexual y cultural, étnica y el ejercicio pleno de sus libertades, requiere el desarrollo en calidad de la ciudadanía, fortaleciendo la sociedad civil y las instituciones del Estado en la aplicación de las políticas públicas pro ciudadanía, pro público gobernado (Bazúa y Valenti, 2006).

Por otra parte, pensadores latinoamericanos como Guillermo O’Donnel, Carlos Vilas, César Cansino, y Nohlen, proponen otro tipo de modelos, más adaptados (posibles) a nuestras realidades en el mundo periférico subdesarrollado latinoamericano, en base a una tipología diferente, que denote las particularidades posibles de la democracia “representativa”, las democracias delegativas(DD), que en sí son democracias de menor calidad, mínimas, débiles, frágiles y con una consolidación extremadamente endeble, debido, entre otras cosas, a la herencia cultural de formas caudillistas, de liderazgos caciquiles, autoritarios y populistas, con una visión patrimonialista del manejo de las instituciones del Estado, y por otra parte, la existencia de una sociedad civil atrasada, débil, apática, tolerante, dependiente, consecuentadora de esas formas de gobernar y formas maleables (estirar la ley, llegando al irrespeto y negación de la misma), adaptativas a la dinámica social, tendientes a la confrontación, la simplificación, la descalificación y la justificación de esas formas de gobierno y liderazgos predemocráticos. Hay, desde luego, voces de la sociedad civil, las ONG’s y medios de comunicación electrónicos e impresos, tildados de derechistas, socialdemócratas y neo liberales, que mantienen la crítica abierta y permanente, siendo estos, la oposición abierta al régimen imperante, y que claman el respeto a la ley, la transparencia y la rendición de cuentas y atención a la demanda ciudadana de manera equitativa, y el respeto a los derechos humanos.

En la lucha política, se tiende a mirar el mundo de manera simplificada (en blanco y negro), sin matices intermedios, de manera autoritaria e intolerante, paternalista y subordinada, generando una tensión polarizada des relaciones políticas en la sociedad centroamericana.

En fin, se tiene la certeza de que estamos en presencia de una democracia de muy baja calidad, exigua, apreciable a simple vista, con ciertos rasgos dictatoriales (en el caso particular de Nicaragua), pero de una complejidad enorme por los procesos históricos desarrollados en periodos de dictaduras, regímenes autoritarios, populistas y sin democracia, sin el mínimo respeto a los derechos humanos. Se observa un retroceso en un caso (Nicaragua) y lento desarrollo democrático en el otro caso (El Salvador).

Las de Centroamérica son democracias “inciertas”, jóvenes, ancladas a una cultura centralista (heredada de la cultura política y de las disputas del siglo XIX entre liberales, conservadores y centralistas, desde la Guerra de Independencia de 1821), que no permitieron la modernización del Estado y la construcción de sociedades democráticas, estas democracias están ancladas en sociedades rurales atrasadas (todavía se usan tecnologías milenarias en la agricultura como la coa; en contraste con la maquinaria de combustión interna y cibernética de hoy) y de exigua industrialización, son sociedades dependientes y en conflicto permanente, dispersas en su entorno regional y continental. Expuestas a las relaciones internacionales imperialistas y en confrontación, en torno de la disputa Este-Oeste, dentro de la hégira de intereses de los países en una relación de dependencia Centro-periferia, con mercados regionalizados y de poca expansión.

El CA4 (subregión compuesta por Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua), no se formaliza, a pesar del ALCA, ni se incorpora a la tendencia de los “emergentes” encabezados por Brasil, China, Rusia e India, y, por otra parte, el desinterés de los europeos, que cada día se alejan más de la región, es decir están dispersos, desunidos y aislados del desarrollo mundial de este Siglo XXI. La visita del presidente norteamericano Obama en marzo de 2011, es un fallido intento por recuperar el liderazgo regional de Estados Unidos y de consolidar el desarrollo regional centroamericano.

Después de los acuerdos de paz de los noventa, estos países han quedado en el olvido, lejos del interés mundial y de la reestructuración globalizada, alejados de la mundialización y la reconversión estructural, para insertarse en el proceso de globalización actual es realmente muy lejano e intrincado. Se han rezagado en todos los sentidos, se han marginado de todo proceso de modernización y desarrollo actual.

Nicaragua se ha embarcado en el proyecto de la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA), encabezada por el gobierno autocrático de Venezuela y el de Cuba, dentro de una perspectiva de “socialismo de siglo XXI”, que ha incorporado a esta alianza, la de otros países como Bolivia, Chile (hasta 2010 con el gobierno de la presidenta Bachelett), Brasil (país emergente económicamente), Ecuador, y Perú, siendo estas las fuerzas políticas disidentes de la administración norteamericana, con discurso antiimperialista, y gobiernos de izquierda. La administración norteamericana, hoy día, ha perdido el control y el liderazgo en la región continental, mientras otros países como China, Rusia y Japón demuestran un mayor interés en estos países. (Plan de Desarrollo 2011-2014 de Nicaragua. Discurso de aniversario de la Revolución Popular Sandinista, el 19 de julio de 2011 en Managua).

Estos países de Centroamérica y del continente, al mismo tiempo, se han alejado de los países europeos y han visto disminuido los apoyos recibidos en las décadas anteriores, debido a que en su dinámica propia, estos países cada vez se desinteresan en la región, manteniéndose con escasas aportaciones y donaciones al desarrollo en áreas muy periféricas como la promoción de los derechos humanos, acciones culturales, museográficas y el cuidado al medio ambiente, etc.

Municipios de El Salvador, más que los de Nicaragua, sostienen relaciones directas, bilaterales con gobiernos locales y organizaciones de Europa y de otros continentes, que les dan recursos para promover el desarrollo (El caso de Fomilenio I y II, ha sido de bajo impacto en la región norte de El Salvador). Por otra parte, el gobierno de Nicaragua, mantiene alianzas y recibe apoyos (donaciones) de países como Rusia y China Taiwán, que le permiten realizar políticas subsidiarias de programas altamente rentables políticamente como “Hambre Cero”, “Techo y vivienda digna”, “Bono productivo y solidario”, la reestructuración del transporte de Managua (se donaron 400 buses por el gobierno ruso), etc., políticas “populistas” que le reditúan un gran consenso y gobernabilidad, garantizando la extensión del régimen sandinista, cristiano y solidario.

Es evidente que el gobierno de Daniel Ortega, ejerce una política macroeconómica neoliberal (respeto a la propiedad empresarial, incentivos a la inversión extranjera, adelgazamiento del Estado y de los gastos sociales, etc., políticas de combate a la pobreza, finanzas sanas, que le garantiza obtener empréstitos del BID y el Banco Mundial, y del FMI, entregando buenas cuentas en sus políticas macroeconómicas afines a esos organismos internacionales y, por otra parte, la promoción del financiamiento de proyectos estratégicos de infraestructura, con inversión extranjera, en comunicaciones y energías alternativas, con miras al desarrollo hacia los mercados regionales, y para poder lograr una plataforma industrial expansiva de los países emergentes en la disputa de mercados en el continente americano.

UAGRO/IIEPA-IMA, Acapulco, Guerrero, febrero de 2012.

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  • Sobre el agotamiento del modelo económico de la post-guerra en El salvador. La Prensa Gráfica
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LA PRENSA, diario de El Salvador y de Nicaragua

El Independiente, semanario de San Salvador, 2010 y 2011

CoLatino Diario de San Salvador 2011

Nuevo Diario, diario de Nicaragua 2011

El 19, diario On Line, diario del FSLN, 2011

Visión Sandinista 2010 y 2011. Revista del FSLN, Managua.

Canal 10 de Nicaragua, Carlos Fernando Chamorro, periodista independiente, julio-agosto/11

Canal 2, Canal televisivo sandinista, julio de 2011

Canal 13, Multinoticias, televisión de Nicaragua, julio de 2011

Entrevistas

Arene, Alberto. Docente de la Universidad Tecnológica de El Salvador, San Salvador.

Amaya, Gustavo. Ex combatiente del ERP,y presidente de CECADE, ONG de San Salvador

Bermúdez, Ángel. Secretario Ejecutivo de la FNT, Central de Trabajadores de Nicaragua y filial sandinista. Julio de 2011

Busey, Lloyd. Dirigente miskito y diputado al PARLACEN por YATAMA-FSLN. Palacio de Cultura

Cañas, Roberto. Docente-investigador de la UCA,“Simeón Cañas“, San Salvador.

Castro, Amanda. Presidenta de Las DIGNAS, ONG y activista feminista de El Salvador

Claros, Walter. Alcalde de Jocoaitique. Los Ranchos, abril de 2011

Cruz, Marcelo. Ex comandante. (Juancito) de la ERP-FMLN, Ministerio de Gobernación, San Salvador.

Domínguez, Anibal. FESITUN, y fundador de la BICU, universidad intercultural de Bluefields

Espinales, Maritza. FESITUN, Secretaria General.

Figueroa, Francisco. Ex coordinador de Información del FMLN en la campaña de 1994.

Ibarra, Héctor. Ex internacionalista mexicano y capitán del ERP-FMLN, San Salvador

Kalin, Ex combatiente del ERP-FMLN y alcalde de Jocoaitique, El salvador, abril de 2011

Martínez, Javier. Alcalde de Suchitoto, ex comandante de la RN-FMLN

Mónica. Concejal de la alcaldía de Santa Tecla, Mayo de 2011

Molina, Jorge. Director de CETREX, Tramite de Exportaciones de Nicaragua.

Navarrete, Walter, Ex combatiente de la RN-FMLN, gobernador de Cuscatlán y empresario

Núñez, Vilma. Presidenta de CENIDH, ONG Derechos Humanos de Nicaragua.

Perla, Mirna. Consejo Supremo de Justicia de El Salvador, ex militante del ERP-FMLN

Rosales, Adolfo. FESITUN-FNT, Sindicato administrativo de la UNN.

Suárez Espinosa, Jacinto. Dip. Del PARLACEN, del FSLN, Palacio de Cultura, Managua

Sánchez, Wilfredo, trabajador de Finca Las Palmas, Managua. Agosto de 2011

Tijerino Haslam, Doris María. Diputada al PARLACEN por el FSLN. Ex comandante guerrillera y jefa de la Policía Nacionbal. Palacio de Cultura, Managua

Vazquez, Vilma. Feminista y ex combatiente de la RN-FMLN, abril de 2011, San Salvador

Zúñiga, Mauricio. Presidente de IPADE, Instituto para la Promoción de la Democracia. Carretra a Masaya, Managua.

SIGLAS

AFP: Administración de Fondo de Pensiones

ANDA: Administración de Acueductos y Alcantarillados

ARENA: Alianza Republicana Nacionalista, es un partido político de extrema derecha.

CEPAL: Centro de Estudios Para el Desarrollo de América Latina y El Caribe

CIDJ: Convención Iberoamericana de los Derechos de los Jóvenes

DIGESTYC: Dirección General de Estadísticas y Censos

FMLN: Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, es un partido político de izquierda.

FSLN: Frente Sandinista de Liberación Nacional, 1961. Partido Político de Nicaragua

OIJ: Organización Iberoamericana de la Juventud

SNET: Servicio Nacional de Estudios Territoriales

TLC: Tratado de Libre Comercio

UCA: Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”, San Salvador y Managua, Nicaragua.

FNT: Frente Nacional de Trabajadores de Nicaragua, filial sandinista

FETSALUD: Federación de Trabajadores de la Salud, filial de la FNT, Nicaragua, FESITUN: Federación de Sindicatos de Trabajadores Universitarios de Nicaragua, filial sandinista y de la FNT.

BICU: University Interculturaly Coast Bluefields, Universidad de la Costa Caribe, RAAS.

RAAN: Región Autonómica del Atlántico Norte de Nicaragua

RAAS: Región Autonómica del Atlántico Sur de Nicaragua

YATAMA: Partido político miskito de Nicaragua.

UNAN: Universidad Nacional de Nicaragua

IPADE: Instituto Para el Desarrollo de la Democracia, ONG de Nicaragua

PARLACEN: Parlamento Centroamericano, conformado por diputados de los países de Centroamérica, con representación plural de partidos de cada país miembro.

PLC: Partido Liberal Constitucionalista, partido derechista de Nicaragua

PLI: Partido Liberal Independiente, partido derechista de Nicaragua

MRS: Movimiento Renovador Sandinista, partido político de izquierda socialdemócrata, formado al escindirse el FSLN en 1995.

UNO: Unión Nacional Opositora, partido-frente, gobernante en Nicaragua en 1990-1996 con Violeta Barrios viuda de Chamorro.

UNE: Partido político nicaragüense Unión Nacional

ARENA: Alianza de Renovación Nacional, partido político derechista de El Salvador

GANA: Partido derechista salvadoreño

PCN: Partido de Concertación Nacional

PDC: Partido Demócrata Cristiano, partido salvadoreño cristiano

PCS: Partido Comunista Salvadoreño, partido dirigido por Jorge Schafick Handal, ilegalizado desde 1932, hasta 1980 que se incorpora al FMLN

PSD: Partido Socialdemócrata de El Salvador, creado por Joaquín Villalobos, ex comandante del FMLN-ERP

PRN: Partido de la Resistencia Nacional, incorporado al FMLN

FPL: Fuerzas Populares de Liberación, grupo armado incorporado al FMLN, formado por Salvador Cayetano Carpio, comandante Marcial

COSEP: Consejo Superior de la Empresa Privada de Nicaragua y El Salvador, asociaciones de empresarios, de orientación derechista.

ANEXOS

ANEXO I: PIB HISTÓRICO NICARAGUA Y EL SALVADOR:1990-2010

Fuente: Alberto Arene, UTES

Producto interno bruto a precios corrientes 1990-2010

Años

1990

1991

1992

1993

1994

1995

1996

1997

1998

1999

El Salvador

4,801

5,311

5,955

6,938

8,086

9,500

10,316

11,135

12,008

12,465

Nicaragua

1,009

1,489

1,793

1,756

2,977

3,191

3,321

3,383

3,572

3,742

Años 2000

2001

2002

2003

2004

2005

2006

2007

2008

2009

2010

Sv. 13,134

13,813

14,307

15,047

15,798

17,070

18,654

20,377

22,107

20,661

21,215

Nic. 3,936

4,103

4,026

4,102

4,467

4,873

5,268

5,618

5,868

6,140

6,416

PROY CRECIMIENTO PIB 2011 TRIM PRIMERO BCR, y BCN

Sv, 21,215+2.5%= DIVISAS, COMERCIO Y AGROINDUSTRIA, TRANSPORTE, TURISMO, HIDROCARBUROS 21,745 APROX

Nic, 6,416 +4.5% MAYOR DINAMISMO INV ALBA 30%, ZONA FRANCA Y TELECOMUNICACIONES 6,704.7 APROX



Fuente: Alberto Arene, UTES, BCN y BCS

PIB per cápita a precios constantes (2000=100) 1990-2010

 

AÑO 1990

1991

1992

1993

1994

1995

1996

1997

1998

1999

2010

El Salvador

SALV. 1571

1603

1698

1795

1877

1972

1986

2052

2114

2174

2589

Nicaragua

NIC. 682

664

651

633

638

661

689

702

716

753

870

2000

2001

2002

AÑO 2000 2001 2002 2003

2004

2005

2006

2007

2008

2009

2010

22222222020º10201020102209

2237

2280

2209 2237 2280 2324

2359

2424

2515

2621

2672

2566

2589

772

783

778

772 783 778 787

818

843

865

881

935

870

870

FUENTE: Arene, Alberto, UTES, y BCR, BCN

Proyección optimista a julio de 2011, según representantes de sus gobiernos:

EL SALVADOR AL 2011 INC 2.5%= 2,600 MILES

NICARAGUA. 2011 INC 4.5%= 909 MILES

Ambos PIB a precios corrientes (PC), no recuperan el nivel alcanzado en 2008, antes de la crisis, tomando como base el 2000.

La crisis desatada en julio de 2011 en los estados unidos, ante el tope de la deuda, que es de 100% del PIB, ha producido que las calificadoras le hayan bajado un nivel en la calificación de los bonos de deuda, de triple (AAA), a doble (AA), causando gran nerviosismo en las bolsas de valores, provocando una gran caída en cascada de las bolsas del mundo, anunciando una gran crisis mundial de repercusiones muy desastrosas, según analistas especializados, sobre todo porque lo peor está por venir, los europeos, están peor que los estados unidos, y los países emergentes como china que compraron bonos de deuda americana, está preocupados porque estos se deprecian rápidamente y van a perder masas de capitales, que ponen en riesgo de quiebra de sus economías. (Wallestein, agosto de 2011)

Población: El Salvador= 6’163.050, 2009 Proyección 2011= 6.78 mlls Ttasa de crec de 10%

Población: Nicaragua= 5,742.800 2009 Proyección 2011= 6.30 millones

Tasa de crecimiento de 10%

Datos del banco mundial (2010)

Si se compara el crecimiento del pib, con la población y su crecimiento, la disparidad es mucho

mayor.en ambos países, el PIB-PC del salvador triplica el de Nicaragua (2600/909)

mientras que en 2010 fue de 2,589/870miles de $USA. conservando la proporción de 3 a 1

No.de economía, 134, Nicaragua y El Salvador No. 95, PIB mundial 2008, Fuente: FMI

ANEXO II

CUADRO : ÍNDICE DE CALIDAD DE LA DEMOCRACIA Y LA CLASIFICACIÓN DE FREEDOM HOUSE

PARA 18 PAÍSES DE AMÉRICA LATINA

País Índice de calidad Índice de libertad2 FH FH orden de clasificación FH Sumatoria de puntos

según el índice de básicos

de la democracia1 FH libertad corregida

(25 ítems)3

1.Uruguay

93,7

2

1

100

2. Chile

92,3

2

1

100

3. Costa Rica

92,1

2

1

100

4. Panamá

86,2

3

4

92

5. Argentina

82,9

4

5

87

6. México

82,5

4

5

87

7. R Dominicana

82,1

4

5

87

8. Brasil

76,4

5

8

81

9. Perú

75,4

5

8

78

10. El Salvador

74,4

5

8

78

11. Bolivia

70,3

6

11

72

12. Nicaragua

70,0

8

11

72

13. Paraguay

69,8

6

11

72

14. Honduras

69,3

6

11

72

15. Ecuador

68,9

6

11

72

16. Venezuela

67,8

7

16

69

17. Colombia

56,9

8

17

57

18. Guatemala

56,5

8

17

57

Es la suma de la puntuación en derechos políticos y libertades civiles. El índice va de 2 (nivel superior de libertad) a 14 (ausencia de libertad).

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Fuente: DANIEL H. LEVINE Y JOSÉ ENRIQUE MOLINA. “LA CALIDAD DE LA DEMOCRACIA EN AMÉRICA LATINA:

UNA VISIÓN COMPARADA”, América Latina Hoy, 45, 2007, pp. 17-46. Salamanca.

ANEXO III

  • FOTOS DE EL SALVADOR

FARABUNDO MARTÍ, COMUNISTA Y REVOLUCIONARIO SALVADOREÑO, 1932

FOTO: ESC/BIOGRAFÍA DE FARABUNDO MARTÍ, OCEAN SUR

MONSEÑOR ROMERO, MARTIR DE LA IGLESIA DE SAN SALVADOR, ASESINADO EN 1980

FOTO: ESC/MUSEO DE LA PALABRA Y LA IMÀGEN, 1980

LAS DIGNAS, ONG DE MUJERES, EL SALVADOR COMANDANCIA GENERAL, FMLN

FOTO: ESC/SAN SALVADOR, CARTEL DE FIRMA DE ACUERDOS PE PAZ, RATIFICADOS

RECONOCIMIENTO DE MUJERES EN SAN SALVADOR, 1992

SINDICALISTAS

MUSEO DE LA REVOLUCIÓN, EL PERQUÍN, MORAZÁN

FOTO: ESC/MORTEROS, ARMAS DE LA GUERRA CIVIL, EL PERQUÍN, MORAZÁN, EL SALVADOR

LOS TOROGOCES, GUERRILLEROS Y MÚSICOS DE MORAZÁN

EL SALVADOR

FOTO: ESC/ JOCOAITIQUE, DPTO. DE MORAZÁN, ACTUALMENTE EL GRUPO SE MANTIENE

TOCANDO MÚSICA EN EL SALVADOR Y CENTROAMÉRICA,

MUJERES GUERRILLERAS DEL FMLN, RADISTAS Y COMBATIENTES,

MORAZÁN, EL SALVADOR

FOTO: ESC/CARTÉL DE MUJERES GUERRILLERAS DEL FMLN, MORAZÁN, EL SALVADOR

FUERZAS ESPECIALES DEL FMLN

FOTO: AUGUSTO VÁZQUEZ, MEXICANO INTERNACIONALISTA, FOTOGRAFO SALVADOREÑO

IGLESIA DE “EL MOZOTE”, MORAZÁN, QUEMADA JUNTO CON MIL PERSONAS MASACRADAS, EN ESTRATEGIA MILITAR DEL BATALLÓN ATLACATL DENOMINADA “YUNQUE Y MARTILLO”

FOTO: ESC/ VISITA A “EL MOZOTE”, EXCURSIÓN DE FAMILIAS DE SAN SALVADOR, REALIZADA

POR EL COMITE MUNICIPAL, FMLN, ABRIL DE 2011

PRESIDENTE MAURICIO FUNES, DIPUTADO DEL FMLN J. SCHAFICK HANDAL, JR,

EL SALVADOR, CA. EN CAMPAÑA POR ALCALDÍA DE SAN SALVADOR

FOTO: ESC/CUADRO DEL PRESIDENTE, OFICINAS FOTO: ESC/ACTO POLÍTICO DEL FMLN, BARRIADA DE SAN SALVADOR, RECIBIENDO PETICION EL DIPUTADO Y PRECANDIDATO, ABRIL DE 2011

SAN SALVADOR, CAPITAL DE EL SALVADOR

FOTO: ESC/ VISTA DESDE EL EDIFICIO DEL MINGOB, ABRIL DE 2011,

OFICINA DEL VICEMINISTRO DEL FMLN, MARCELO CRUZ, “JUANCITO”

MAPA DE EL SALVADOR CON DEPARTAMENTOS

FOTO: ESC/OFICINA CECADE, SAN SALV ADOR, ABRIL DE 2011

2.- FOTOS DE NICARAGUA

MAPA DE NICARAGUA

GENERAL SANDINO

FOTO: ESC/SANDINO, OLEO SOBRE TELA, AUDITORIO NACIONAL, MANAGUA, JULIO DE 2011

POETA RUBÉN DARÍO

FOTO: ESC/ OLEO SOBRE TELA, AUDITORIO NACIONAL, MANAGUA, JULIO DE 2011

VIEJA MANAGUA

FOTO: ESC/GALERÍA FOTOGRÁFICA, PALACIO DE LA CULTURA, MANAGUA, JULIO DE 2011

FNT SECRETARIO EJECUTIVO MUJER SINDICALISTA

FOTO: ESC/OFICINAS DE LA FETSALUD, FOTO: ESC/CONGRESO NACIONAL DE

MANAGUA, JULIO DE 2011 FESITUN MANAGUA, AGOSTO DE 2011

CATEDRAL DE LEÓN, NICARAGUA

FOTO: ESC/IGLESIA DEL SIGLO XVII, PATRIMONIO CULTURAL DE LA HUMANIDAD,

ONU, AGOSTO DE 2011

JERARQUÍA CATÓLICA

FOTO: ESC/ CELEBRACIÓN EUCARISTIA, CATEDRAL DE LEÓN, AGOSTO DE 2011

TENDENCIAS ELECTORALES

FOTO: ESC/ ENCUESTA ELECTORAL, MULTINOTICIAS, JULIO 3 DE 2011

ALEMANISTAS EN 1996

FOTO: ESC/ DIARIO LA PRENSA, NICARAGUA, ARCHIVO IHNCA

GIGANTONAS

FOTO: ESC/MOJIGANGAS EN LEÓN, NICARAGUA, AGOSTO DE 2011

INTELECTUAL Y ESCRITOR NICARAGUENSE

FOTO: ESC/BIBLIOTECA Y LIBRERÍA DE LA UCA, MANAGUA

FUERZA SANDINISTA

FOTO: ESC/ CONCENTRACIÓN SANDINISTA DEL DIA DEL TRABAJO, 30 DE ABRIL DE 2011

JUVENTUD SANDINISTA

FOTO: ESC/ JUVENTUD SANDINISTA EL 30 DE ABRIL2011

1 Expresión local de Nicaragua, usada para referir a lo que no sirve y es de mala calidad, Martí y Close, 2010.

2 Los Acuerdos de Paz de Chapultepec fueron un conjunto de acuerdos firmados el 16 de enero de 1992 entre el Gobierno de El Salvador y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) en el Castillo de Chapultepec, México, que pusieron fin a doce años de guerra civil en el país. Transformando el estado militarista en uno democrático.

3 El debate sobre el imperio de la ley, estado de derecho, y la diversificación de los espacios donde se administra la justicia y se persigue el delito, frente a los fracasos y la corrupción institucional, la Justicia comunitaria, los tribunales alternos y la administración social de la justicia, frente a la impunidad de los grupos de la delincuencia organizada y la complicidad institucional, es hoy una situación puesta a debate en todo el mundo, así como la constitución de la “policía comunitaria”, con diversas experiencias en el mundo como parte de la discusión sobre las autonomías. La justicia comunitaria (Salgado, 2010), artículo publicado en “Revista a” No. 265, del mes de noviembre de 2010, Chilpancingo, Guerrero.

4 Existe hasta la fecha la demanda del esclarecimiento del asesinato de Roque Dalton. Su hijo la ha interpuesto ante los tribunales salvadoreños e internacionales. Semanario El Independiente, julio de 2011, San Salvador.

5 El “Che” Guevara en su “Manual de Táctica Guerrillera”, presupone una serie de condiciones para la implementación de esta forma de lucha en Latinoamérica.

6 Datos divergentes con otros autores que dan cuenta de la matanza.

7 Fernández Santillán (2008), con respecto al pensamiento progresista y moderno de la cultura política asumida por Bobbio, dice: Las principales aportaciones políticas de Bobbio a partir del libro: “De Hobbes a Marx”, por tratarse de una referencia obligada si se desea entender su concepción política, sobre todo porque sus ideales continúan vigentes ante la carencia de ideales nuevos y diferentes. Se destaca la defensa que siempre hizo de la democracia, la política de los valores (no la de los intereses) y su ejemplar actitud conciliadora ante los "intentos de llevar las controversias al extremo de la destrucción". Conferencia. Internet.

8 Término utilizado aquí de manera diferente al usado por Randall, acuñado por Lipset y Rokkan, de difícil transportación en países subdesarrollados. (Ibídem: 49, cit 26)