Democracia en España

Sistemas democráticos. Gobierno democrático español. Estado de derecho. Separación de poderes. Poderes estatales. Democracias

  • Enviado por: Trenty
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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INDICE

Págs.

  • INTRODUCCIÓN 3

  • EL PODER DEL ESTADO. 4

  • DIFERENTES FORMAS DE ORGANIZACIÓN SOCIAL

  • LA CUESTIÓN DEL PODER

  • LA DEMOCRACIA 6

  • TIPOS DE DEMOCRACIA 6

  • LA DEMOCRACIA DIRECTA.

  • LA DEMOCRACIA REPRESENTATIVA.

  • LA SEPARACIÓN DE PODERES. 6

  • EL ESTADO DE DERECHO. 8

  • DOS MODELOS DE DEMOCRACIA. 8

  • EL PENSAMIENTO POLÍTICO A PARTIR DEL SIGLO XIX. 8

  • ¿REALMENTE HAY DEMOCRACIA EN NUESTRO PAÍS? 9

  • POSIBLE SOLUCIÓN AL PROBLEMA PLANTEADO. 11

  • BIBLIOGRAFÍA 12INTRODUCCIÓN

  • El término democracia es un concepto que nació en el mundo clásico, que venía a significar, como ya todos sabemos, que en un Estado o en una Comunidad, es el propio pueblo el que ejerce su soberanía, mediante el sistema de gobierno que él mismo haya elegido.

    En el caso de las democracias modernas, como es el caso de la que vamos a tratar, el poder recae sobre un gobierno, que será el encargado de representar a la comunidad, elegido por el pueblo mediante sufragio, teniendo el pueblo también derecho a destituirle o revocarle, en el caso de que los gobernantes no cumplan con el contrato establecido con los gobernados en relación a su labor.

    Desde el nacimiento de la democracia, hasta nuestros días, las formas de gobernar y dirigir un Estado, han variado muchísimo, dependiendo de los lugares en los que se daba el gobierno y de las épocas. Así pues, nos encontramos con sistemas de gobierno que van desde la monarquía absoluta de la Edad Media, hasta el nazismo alemán, pasando por el comunismo o incluso por las dictaduras.

    Todos estos tipos de gobierno que acabo de citar, claramente estaban en contra de la democracia, y en ellos era un soberano o un monarca el que gobernaba según sus intereses e ideologías, y claro está, sin tener al pueblo en cuenta. De esta manera, el pueblo o la comunidad no era libre, al no existir ningún tipo de ley a la que debieran de obedecer tanto el gobernador, como los gobernados, si la hubiese, el pueblo podría gozar de unos mínimos derechos, pero de la manera en que ocurrió, el pueblo quedaba únicamente al servicio del soberano.

    Como ya adelanté antes, el la antigua Grecia, ya se creó un tipo de gobierno, en el que el pueblo fuese el encargado de dirigir su propio estado, ese tipo de gobierno se denominó gobierno democrático. Pero a diferencia de las democracias actuales, las democracias de las ciudades Estado de la Grecia clásica y del Imperio Romano eran democracias directas, donde todos los ciudadanos tenían voz y voto en sus respectivas asambleas. No se conocía el concepto de un gobierno representante del pueblo, innecesario en ese tiempo, debido a las pequeñas dimensiones de las ciudades Estado. Pero en estas democracias primerizas, de la época antigua, no se tenía en cuenta la igualdad de todos los ciudadanos, ya que la mayor parte de la población en ese tiempo, la formaban los esclavos, las mujeres y los metecos, y a ellos no se les permitía el derecho a voto. Pero eso no es todo, en sus comienzos como sistema político, la democracia, además de reservar el derecho a voto a los varones, lo reservó aún más imponiendo el sufragio censitario, lo que ocasionaba que eran los varones con una renta aceptable, los encargados de elegir el representante para todo el pueblo.

    El líneas generales, lo que pretendo en este trabajo, además de dar a conocer como funciona un gobierno democrático en rasgos generales, lo que pretendo es poner de manifiesto mi actitud hacia la forma de gobierno del país en que vivimos, y de todos los países con un sistema de sufragio y de gobierno muy similar al nuestro, y el de intentar crear una solución al problema que planteo, “¿Realmente vivimos en un estado democrático?”, y creo, que aún denominándose gobierno democrático, no cumple del todo con las expectativas de esta forma política creada en el mundo clásico.

    EL PODER DEL ESTADO.

    Todas las sociedades existentes a lo largo de la historia se han organizado políticamente, dando lugar al Estado. El término Estado se puede referir a la sociedad, en la medida en que está organizada según unas leyes y unas instituciones encargadas del cumplimiento de esas leyes. Pero se puede referir también únicamente a las instituciones. En ese sentido, el Estado es la instancia encargada de ejercer el control sobre los componentes de la sociedad. Son muchos los problemas que suscita la existencia del Estado: el origen y límites de su poder, problema que a su vez implica el de su legitimidad, las funciones que debe cumplir…

    DIFERENTES FORMAS DE ORGANIZACIÓN SOCIAL.

    Toda sociedad, desde la más simple a la más compleja, está organizada de una determinada manera, a partir de una serie de normas o reglas que describen como han de ser las relaciones entre sus miembros. A lo largo de la historia se han dado diferentes formas de organización social.

    Las primeras sociedades humanas fueron cazadoras y recolectoras. Aunque son sociedades que existieron en un pasado remoto, en la actualidad todavía existen algunos ejemplos. Se componían de pequeños grupos dedicados a la caza, a la pesca, y a la recolección de alimentos. En estas sociedades hay pocas diferencias respecto a la riqueza, ya que tienen pocos bienes materiales, y pocas diferencias respecto al poder político, puesto que no hay división entre gobernantes y gobernados. Habitualmente son sociedades participativas: todos los varones adultos suelen reunirse para tomar decisiones importantes. Las principales diferencias eran de sexo: los hombres se dedican a la caza y dominan las actividades públicas, y las mujeres a la recolección de semillas, a cocinar y a la crianza de los hijos.

    A estas sociedades sucedieron las agrícolas y ganaderas, dedicadas fundamentalmente al cultivo en pequeños huertos y a la cría de animales. La regularidad en la consecución de alimentos y el asentamiento estable en un determinado territorio posibilitó que los grupos fueran más numerosos, pudiendo llegar incluso a algunos miles de personas, y también la acumulación de excedentes, así como el intercambio comercial con otras sociedades. Todo ello hizo a estas sociedades más complejas, con mayores desigualdades sociales, tanto en la riqueza como en el poder político. Así pues son sociedades gobernadas por un jefe, que puede llegar a tener un considerable poder personal.

    Alrededor del año 6000 a.J.C. aparecieron sociedades de grandes dimensiones y con una estructura bastante compleja. Estas sociedades, llamadas estados o civilizaciones tradicionales, existieron hasta el siglo XIX, para dar paso ya a las sociedades modernas. Se habla, por ejemplo, de la civilización mesopotámica, egipcia o china. Los estados tradicionales eran sociedades basadas principalmente en la agricultura, aunque también había actividad comercial. En ellas existe un poder político diferenciado, encabezado por un rey o emperador. Existían importantes desigualdades sociales entre las diferentes clases: una estricta división del trabajo por sexos (las tareas de la mujer se limitaban al hogar y al campo) y entre los hombres se daba una especialización del trabajo por oficios. La clase predominante era una aristocracia que gozaba de una vida cómoda y lujosa, mientras que para el resto de la población las condiciones de vida eran un tanto duras.

    La industrialización es el acontecimiento que ha determinado el surgimiento de las sociedades modernas. Este proceso se inicia en Inglaterra en el siglo XVIII y supuso un cambio radical tanto en el modo de vida de las personas como en la forma de la organización política. Respecto al modo de vida, la inmensa mayoría de la población ha abandonado la agricultura y trabaja en la industria, el comercio y la administración. Respecto al poder político, aparecen los estados nacionales, comunidades políticas separadas por fronteras claramente definidas y con unas instituciones que regulan bastantes aspectos de la vida de los ciudadanos.

    Dos nuevos fenómenos caracterizan a las sociedades actuales, la globalización y el gran desarrollo tecnológico. La globalización consiste en la interdependencia, tanto económica como cultural, de todos los países del mundo. Por su parte, los avances tecnológicos han provocado cambios en la manera de concebir y realizar la actividad productiva, sobre todo en la progresiva disminución del trabajo manual y en la reducción del tiempo dedicado al trabajo.

    LA CUESTIÓN DEL PODER.

    Allí donde hay convivencia y relaciones entre seres humanos existen relaciones de poder: entre individuos, entre grupos o en el conjunto de la sociedad completa. Hay un uso de la palabra “poder” que se reserva para designar las relaciones de poder en la sociedad: se trata del poder político.

    Hay un sentido de la palabra “poder”, y una manera de ejercerlo en la práctica que consiste en el dominio. La dominación es el poder exterior ejercido sobre los otros, por el que se les obliga o se les reprime. En este caso el poder va asociado a un cierto grado de fuerza o de violencia. La dominación establece desigualdad y jerarquía entre los miembros de una sociedad. Hay, no obstante, otro sentido de la palabra “poder”, que es el de capacidad. Poder ser o poder hacer. En este caso el poder brota desde dentro y se trata de la capacidad de creación o despliegue de las propias posibilidades.

    El problema de la doble acepción del término “poder” se hace más patente con respecto al poder político, concretamente, respecto al poder del Estado. ¿El poder político sólo puede ser comprendido como fuerza o violencia, y por tanto, ejercido como un poder que viene de fuera? O por el contrario, ¿es posible una sociedad en la que el poder político sea un poder plenamente autónomo, entendiendo por “autonomía” darse a sí mismo su propia ley, sin someterse a leyes exteriores? En este último caso, el poder excluye las jerarquías. Se trataría de un poder ejercido entre iguales, mediante la palabra. Un poder que es potencia de creación y de construcción política.

    LA DEMOCRACIA

    El Estado moderno actual, en el que vivimos, está asociado con la democracia. La palabra “democracia” procede del griego demokratia, que se forma por demos (pueblo) y kratos (gobierno o poder). Por lo tanto, en su sentido fundamental, democracia es un sistema político en el que gobierna el pueblo. Es clásica la distinción de tres formas de gobierno:

    Autocracia (gobierno de uno solo)

    Aristocracia (gobierno de los aristoi, los mejores)

    Democracia (gobierno del pueblo).

    Generalmente se está de acuerdo en que la mejor forma de organización política es la democracia. Pero el problema consiste en qué contenido concreto se le da a la democracia.

    En la actualidad, la democracia no sólo existe como sistema político, sino que es predominante en Europa y en la mayoría de los países occidentales, y progresivamente se va imponiendo en todos los demás países. Sin embargo, las modernas democracias occidentales tienen poco que ver con la democracia griega.

    El primer modelo de democracia fue la de Atenas, en los siglos V-IV a.J.C. El sistema democrático ateniense se basaba en la Asamblea, formada por todos los ciudadanos nacidos en Atenas y mayores de treinta años. No tenían la condición de ciudadanos ni las mujeres ni los hombres que no hubieran nacido en Atenas, ni los esclavos. Se trataba, por tanto, de una democracia restringida. Sin embargo, por primera vez en el ámbito político se habló de igualdad de derechos para todos los ciudadanos. Todos los varones atenienses, sin excepción alguna, poseían el derecho para las tareas políticas por el mero hecho de ser ciudadanos de Atenas.

    TIPOS DE DEMOCRACIA

    De forma muy breve, voy a definir y explicar los diferentes tipos de democracia existentes:

    LA DEMOCRACIA DIRECTA.

    Históricamente ha habido dos tipos de democracia, la democracia participativa o directa y la democracia representativa.

    La democracia directa se caracteriza porque las decisiones las toman directamente los miembros de la comunidad. Este tipo de democracia es el que existió en la antigua Grecia. Los ciudadanos (solo lo eran los varones adultos, ni extranjeros, ni esclavos) se reunían en asamblea, y allí se debatían y se zanjaban todos los asuntos de interés común. Uno de los factores que permitía el funcionamiento de esa participación directa de todos los ciudadanos era su reducido número: se calcula que a una reunión de la asamblea ateniense debían asistir unos 6.000 ciudadanos, de los cuales 200 o 300 tomaban la palabra.

    LA DEMOCRACIA REPRESENTATIVA.

    En este tipo de democracias, que es la propia de las sociedades modernas, las decisiones son tomadas por los representantes elegidos por los ciudadanos. El mecanismo de estas democracias es el sistema representativo, que se fundamenta en los siguientes puntos:

    • Derecho al sufragio universal, por el cual a cada ciudadano le corresponde un voto. El sufragio ha llegado a ser un derecho universal tras un largo proceso de luchas sociales, un derecho conquistado. Al principio, sólo una minoría de ciudadanos varones (los varones con una renta aceptable) tenían este derecho. Posteriormente se extendió a todos los varones y, finalmente, también a las mujeres.

    • El voto secreto, que protege la libertad de decisión del ciudadano.

    • La celebración de elecciones regulares. En ellas se escogen aquellos candidatos que los votantes consideren mejores, pero también son una forma de que los representantes elegidos anteriormente vuelvan a ser reelegidos por los votantes.

    • La aceptación de la regla de la mayoría. Esto significa que en democracia se decide por mayoría, aunque también la democracia, exige el respeto a las minorías y sus derechos, ya sean minorías religiosas, lingüísticas, étnicas o de cualquier otro tipo.

    • Existencia de libertades públicas: libertad de expresión (tanto individual como colectiva). Libertad de asociación, libertas de prensa, libertad religiosa. Y junto a estas libertades, la garantía de una educación para toda la población.

    LA SEPARACIÓN DE PODERES.

    Fue Montesquieu el que teorizó la separación de poderes, mecanismo todavía presente en las democracias en las que vivimos, al menos como ideal, y que consiste en una distribución de funciones entre lo que se denomina poderes del Estado. Según Montesquieu, esta separación era la mejor garantía de la libertad en el ciudadano.

    El poder legislativo. Es el encargado de elaborar y aprobar las leyes. Esta tares está encomendada al Parlamento, elegido por sus ciudadanos. Sus obligaciones no sólo consisten en legislar, sino también en controlar la acción del gobierno. El Parlamento es donde verdaderamente se deposita la soberanía nacional.

    El poder ejecutivo. Se encarga de dirigir la política exterior e interior del Estado y de aplicar las leyes. Es la función del gobierno. El gobierno e un órgano formado por un grupo reducido de personas: los ministros y el presidente o primer ministro. Su legitimidad le viene otorgada por el Parlamento.

    El poder judicial. Es el encargado de que las leyes se cumplan correctamente. Es la función de la magistratura y los jueces. La independencia del poder judicial es fundamental, puesto que este poder tiene la tarea de proteger el ordenamiento jurídico del Estado, y, especialmente, la Constitución.

    EL ESTADO DE DERECHO.

    Las democracias modernas son “Estados de Derecho”. Esta expresión indica, no ya que el Estado cree y utilice un derecho, sino que el Estado está sometido al derecho, es decir, que toda la actividad y poder del Estado están regulados y controlados por la ley. En los Estados democráticos existe una constitución, que consiste en un conjunto de leyes con el objetivo de limitar el desobedecimiento de la justicia por parte del poder y someterlo al derecho. En todo Estado de derecho ha de haber, además, una separación de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial) y el respeto a unos derechos y libertades fundamentales. El Estado de derecho se opone pues, al Estado absolutista o totalitario.

    DOS MODELOS DE DEMOCRACIA.

    Con la separación de las ideas democráticas en el siglo XIX, se atribuye principalmente a la democracia una función protectora de las libertades individuales. Ésta es la concepción del liberalismo de Jeremy Bentham y James Mill. Según estos filósofos, cada individuo busca exclusivamente su propio interés, y la sociedad es, por tanto, una suma de individuos cuyos intereses entran necesariamente en conflicto, ya que es casi imposible que los intereses de todos los individuos coincidan. El gobierno, aunque cumple la función de garantizar la seguridad y el bienestar de todos los ciudadanos, está formado por individuos que se rigen también por el mismo objetivo, es decir, por la satisfacción de intereses egoístas, por lo que debe poder ser renovado periódicamente, y de esta manera garantizar la protección de los gobernados. La democracia es entendida como un mecanismo de control sobre los gobernantes.

    El segundo modelo de democracia debe su formulación sobre todo a J. J. Rousseau y a J. S. Mill, hijo de James Mill. Estos filósofos entienden la democracia no como un mero procedimiento de elección de los gobernantes, sino como el marco donde es posible la libertad y la dignidad humana. El ser humano no es concebido como propietario o consumidor, tal como ocurría en el concepto liberalista, sino como un ser con unas capacidades que pueden ser desarrolladas plenamente en comunidad. La democracia así concebida no es un medio para otra cosa (la protección de los ciudadanos), sino un fin en ella misma: individuos autónomos en una sociedad autónoma.

    EL PENSAMIENTO POLÍTICO A PARTIR DEL SIGLO XIX.

    A lo largo del siglo XIX, se produce un auge de los nacionalismos, que se encuentran reflejados en el romanticismo. Éste se opone al pensamiento político de la Ilustración: Excesivamente racionalista y con una concepción poco clara de la sociedad, entendida como agregado de individuos. Frente a esto, el romanticismo pone la fuerza en la nación (comunidad de hombres que confluyen en las diferentes ideologías) a la que identifica con el Estado.

    El liberalismo político nace en el siglo XIX como defensa de la libertad de los individuos contra el poder absoluto del Estado. En lo económico, el liberalismo sostiene que la libre competencia económica entre los individuos, con la mínima intervención del Estado, traerá espontáneamente el bienestar general. El liberalismo es, por lo tanto, la expresión de la ideología burguesa.

    El socialismo, junto con el anarquismo, nació como respuesta de las clases trabajadoras a la explotación a que los sometía el capitalismo. Ambos, socialismo y anarquismo, poseen proyectos de independencia y combinan los ideales tanto ilustrados como románticos. El socialismo, que encontró en el marxismo su principal base teórica, pretendía una sociedad sin Estado, ya que éste es el que implanta, sea cual sea la ideología de las personas que lo componen, la división entre amos y siervos. El anarquismo protege la abolición de todas las instituciones del Estado (ejército, propiedad, gobierno, leyes…) y confía en la franqueza de los movimientos populares, en su capacidad de auto organizarse sin necesidad de un jefe o un soberano.

    ¿REALMENTE HAY DEMOCRACIA EN NUESTRO PAÍS?

    La pregunta que acabo de plantear, que además coincide con el título del trabajo, es una pregunta que siendo además algo complicada de resolver con un cierto rigor, es una cuestión que personalmente me crea un cierto interés.

    Como ya adelantamos anteriormente, a partir del siglo XIX, la palabra democracia, o la democracia moderna, tiene poco que ver con la democracia primogénita.

    En un breve resumen, la democracia Ateniense, era una democracia directa, en la que era el pueblo el que directamente gobernaba, también podía ser representativa, como lo es en nuestra sociedad, pero en aquellos tiempos, el representante era fiel a sus ciudadanos, y realmente intentaba lograr un Estado de bienestar y que éste funcionase correctamente. Al principio, el poder se le atribuía a la persona o a las personas más sabias del pueblo, y posteriormente, fue Platón el que creó las leyes para gobernar un territorio, ya que él se limitó a crear no un Estado Ideal, para él imposible, sino la mejor forma de Estado capaz de ser llevada a la práctica. Así pues, como acabo de decir, Platón no apostaba por un Estado gobernado por los mejores filósofos, pensaba que creando una seria de leyes, el estado funcionaría mejor, ya que éstas debería de ser obedecidas tanto por los gobernados como por los gobernantes.

    Claro está, en el Estado en que vivimos, si existen esas leyes, la Constitución, y también existe la democracia, en el sentido en que los representantes de nuestro pueblo, son elegidos mediante sufragio universal, y dicho representante gobierna cuando alcance, en dicho sufragio, la mayoría de votos.

    Pero el problema está en los representantes. En nuestra sociedad, existen un número variable de Partidos políticos, a los que nosotros, como ciudadanos de esa sociedad, elegiremos mediante sufragio, al partido que nos parezca mejor preparado, y que tenga los mejores proyectos para crear el bienestar en nuestro país.

    Dichos partidos, antes de celebrarse las elecciones, comienzan a crear e inventar nuevos proyectos para el futuro del Estado en el que militan. Con estos proyectos, lo que aparentan conseguir es el apoyo del pueblo, para que éste vote a ese partido y lo intente colocar en el poder, para una vez allí realizar los proyectos que había prometido. Ahora bien, el interés de crear unos proyectos electorales por parte de los partidos políticos, si es el de intentar conseguir el apoyo de los ciudadanos, pero no para comprometerse con ellos a llevar a cabo las expectativas de futuro que el partido había prometido, sino que intenta por todos los medios conseguir votos del pueblo, par conseguir llegar al poder, siendo únicamente esa la principal meta que tienen todos los políticos, el poder. Por eso dije antes que los Partidos políticos, para intentar convencer a los votantes, crean e inventan formas de mejorar la sociedad, lo único que pretenden, sin tener en cuenta la dignidad humana de los ciudadanos, es conseguir su voto, manipulándoles y haciéndoles creer que todo lo que el Partido ha prometido realizar, va a realizarlo.

    Si es cierto que parte de los proyectos que prometen, los cumplen, pero también es cierto, que parte de esos planes de futuro ni siquiera hacen el esfuerzo de cumplirlos.

    Pero no es solo ese el problema, el de que los ciudadanos son en parte mentidos e ignorados por los que serán sus representantes, otro problema, es el del derecho que poseen los representantes a actuar en su candidatura, de la manera de realizar y de la toma de decisiones, sin tener en cuenta al pueblo. También es verdad, que el pueblo, si no se contenta con la actuación de su gobernante en su periodo de gobierno, puede no volverle a elegir en las siguientes elecciones, pero el problema está en que las decisiones que ha tomado en ese periodo, pueden ser bastante importantes, y bastante problemáticas, habiéndolas elegido únicamente por intereses económicos o políticos, que el único beneficio que tienen es interés del gobierno.

    Y en esto se crea el grave problema que hay en la sociedad, y que nosotros como ciudadanos de una sociedad de este tipo, estamos aguantando este problema, casi sin percatarnos de ello. Porque, conociendo a grandes rasgos, como funciona nuestro sistema político, y de cómo nosotros lo elegimos, ¿no estamos nosotros perteneciendo a este Estado, denominado “democrático”, únicamente como materia del Estado, y haciendo la función o la función similar, en el aspecto político, que los siervos de la Edad Media? Ahora mismo, si nosotros elegimos a nuestro representante, para que nos gobierne durante un periodo de candidatura de 4 años, lo que estamos realmente haciendo es elegir a nuestro soberano, a nuestro monarca político.

    Y si esto es así, ¿no es paradójico el decir que en este estado en que vivimos, en el que nuestro representante, una vez tomado el poder político, puede actuar según sus propios intereses, sin tener en cuenta alguna la opinión del pueblo, y aún así, denominamos “democrático” a nuestro sistema de gobierno?, cuando la democracia en sí, consiste en que es el pueblo el que se gobierna a sí mismo, ya sea directamente, o por medio de un representante.

    POSIBLE SOLUCIÓN AL PROBLEMA PLANTEADO.

    Quizás, el inicio de este problema, se radica en la aparición del derecho de propiedad privada. Este derecho ha traído muchas críticas por parte de filósofos, e incluso por parte de la Iglesia, en relación a abolirlo, ya que consideran que este derecho en vez de mejorar la sociedad la ha empeorado, creando unos ciudadanos con un fuerte carácter capitalista y con un gran afán de poseer. De acuerdo con estos filósofos, veo clara la visión actual del poder, relacionada con este afán de poseer. En cuanto se creó este derecho, todo el mundo deseaba poseer lo que era suyo, y lo que no era. Su mente únicamente se configuraba en el capitalismo. Ahora, nuestra sociedad es una sociedad claramente capitalista, en el que todos y cada uno de nosotros deseamos tanto el poseer como el vivir. Este tipo de sociedad, ha tenido muchos vanos intentos de cambio a lo largo de todo el periodo transcurrido desde el nacimiento del derecho de propiedad. Pienso, que en nuestro Estado, ese fuerte sentimiento capitalismo es imposible de eliminar, ya que se ha convertido en una forma de vivir.

    Entrando en el tema por el que estamos hablando, defiendo que nuestros representantes son igualmente capitalistas, al ser también ciudadanos de la misma sociedad que la nuestra, y por lo tanto, el poder es lo único que les importa. Por eso hacen lo posible para intentar conseguir lo que tanto desean, gobernar. Pero aunque aparenten desear el gobierno, para mejorar nuestra sociedad, más que por eso, el gobierno lo toman como una meta grandiosa, en la que prácticamente todo el poder recae en sus manos.

    También es cierto que en esta democracia moderna, cuando los ciudadanos acuden a votar a su representante a las urnas, lo que en el fondo están haciendo, como dije anteriormente, es el de elegir a quién van a tener que “obedecer”. Digo esto, porque el principal problema de que la democracia clásica haya cambiado tanto, con relación a la moderna, es el derecho que tienen los gobernantes a actuar sin escuchar la opinión del pueblo, y mi solución radica en la abolición de ese derecho que sólo beneficia a los gobernantes. Si ese “mini-derecho”, puesto que sólo lo gozan los que toman el poder, se eliminara, los gobernantes tendrían siempre que actuar, escuchando al pueblo, y de esta manera, la democracia sería una democracia participativa, como lo era en el mundo clásico. Claro está, si se diese este nuevo tipo de sociedad, los Partidos políticos tendrían que ideárselas de otra manera para conseguir el poder, puesto que si en sus proyectos electorales existe una ley, que posteriormente en su candidatura, en el caso de que fueran elegidos, no cumpliesen, el pueblo se podría permitir el derecho de revocarle. Y para mí este tipo de Estado, ya creado anteriormente, pero corrompido por ese “mini-derecho” del que antes hablé, sería un estado en el que la sociedad viviría mejor, y más tranquila, porque son ellos los gobernantes en definitiva.

    BIBLIOGRAFÍA.

    Enciclopedia Gran Temática Planeta, Tomo 3 (Pensamiento). Ediciones Planeta. Impreso en Madrid año 2003.

    Enciclopedia Larousse 2000. Tomo 5. Ediciones Planeta. Impreso en Madrid año 2001.

    Biblioteca de Consulta Santillana. Módulo de Historia, tomo 2 (El mundo Clásico). Ediciones Asuri-Santillana. Impreso en Barcelona año 1990.

    Enciclopedia multimedia Microsoft-Encarta 2001.

    Enciclopedia multimedia Gran Temática Planeta.

    Páginas en Internet:

    http://www.democraciarepresentativa.net.

    http://www.filosofía.org

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    Fernando Olombrada de Santos

    Filosofía 1ºBachiller Marzo/04