Demencia y depresión en la tercera edad

Geriatría. Envejecimiento. Trastornos. Demencias seniles. Depresiones geriátricas. Diagnóstico diferencial

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DEMENCIA Y DEPRESION EN LA TERCERA EDAD

Introducción

El curso del envejecimiento no implica necesariamente deterioro mental.

No obstante, con la edad aparece el declive en la capacidad de adaptación, que se traduce en la disminución o deterioro de algunas funciones fisiológicas y mentales; dentro de éstas, la más notable es la pérdida de memoria inmediata, que es mayor si requiere velocidad o se producen interferencias.

La alta prevalencia de enfermedades psíquicas en ancianos supone un importante problema para la salud comunitaria, en la que se aprecia un envejecimiento progresivo de la población.

De todos los trastornos psíquicos del anciano, el más frecuente es la depresión.

La depresión se asocia a unos trastornos cognoscitivos y conductuales caracterizados por una falta de motivación, fallos de atención, bradipsiquia, síntomas vegetativos, tristeza profunda, desesperanza, desamparo, impotencia, llanto y una profunda letargia; sin embargo, esta sintomatología puede ser diferente en el anciano, con confusión, distraibilidad y explosiones de irritabilidad, síntomas que pueden parecerse a la Enfermedad de Alzheimer. Por otra parte, se estima que aproximadamente el 20-30% de los pacientes con algún tipo de demencia también están significativamente deprimidos; además, la EA puede comenzar en forma de un cuadro depresivo.

Dado que muchos ancianos desarrollan trastornos depresivos con síntomas que pueden confundirse con las manifestaciones de la demencia, es importante que en atención primaria, los familiares o sus cuidadores tengan en cuenta algunos datos que sirven como diferenciadores de estas patologías

Con la edad, se incrementa el tiempo de reacción, independientemente de la modalidad sensorial de entrada de la información, aunque la motivación y el aprendizaje previo reducen este efecto.

La capacidad verbal declina menos que la psicomotriz, al tiempo que la capacidad de aprendizaje se reduce, sobre todo si estos aprendizajes incluyen elementos novedosos para el anciano.

Respecto de aspectos de personalidad, los estudios sugieren que con la vejez aumenta la introversión y disminuye la sociabilidad. Las mujeres se vuelven más activas y dominadoras, al tiempo que en los hombres aumenta la pasividad.

Algunos de los factores que pueden sugerir deterioro mental son:

Propensión a perder o no localizar cosas.

Problemas de coherencia verbal.

Abandono personal (vestido, higiene,...).

Agresividad, ira.

Incontinencia.

Desorientación espacio-temporal.

Estos factores no siempre son síntoma de enfermedad mental, y pueden estar apareciendo influidos por algún problema orgánico, efectos secundarios a la medicación que el anciano esté tomando, o simplemente, a alguna alteración significativa en el medio ambiente habitual en que se desenvuelve.

Demencia

¿Qué es demencia y demencia tipo Alzheimer (DTA)?

    La demencia se define como un síndrome adquirido de alteración intelectual persistente que compromete la función de múltiples esferas de la actividad mental tales como la memoria, el lenguaje, las habilidades viso espaciales, la emoción o la personalidad y la cognición.

    La demencia tipo Alzheimer (DTA) es el tipo más frecuente de demencia (50-70% de las demencias). En España debe haber más de medio millón de personas que sufren este proceso. La edad es el factor de riesgo indiscutible. Otros factores de riesgo de DTA son:

  • Sexo femenino

  • Historia de síndrome de Down en un familiar de primer grado

  • Exposición a agentes tóxicos (p. ej. aluminio)

  • Terapia electroconvulsiva

  • Abuso de alcohol

  • Abuso de analgésicos

  • Inactividad física duradera

  • Otras enfermedades médicas

  • Antecedentes familiares de enfermedad de Alzheimer

  • Traumatismo craneoencefálico

  • Bajo nivel educativo

  • Hipertensión 

¿Cuáles son las características clínicas de la DTA?

    La fase INICIAL de la enfermedad puede durar unos dos años y en ella suelen aparecer fallos en la memoria reciente, desinterés, humor deprimido, cambios en la personalidad, episodios leves de desorientación y falta de adaptación a situaciones nuevas.

    La fase intermedia puede desarrollarse durante 3-5 años. El empeoramiento de la memoria es más comprometido y afecta no solo a la memoria reciente sino también a la remota. Emergen alteraciones del lenguaje, la escritura, la lectura, el cálculo, apraxias y agnosias. Muestra dificultad con el aseo, el vestir o la comida. Pueden aparecer síntomas psicóticos. En esta fase el paciente tiene dificultad para mantener sus relaciones sociales y es incapaz de mantener una discusión sobre un problema.

Es sobretodo en la primera fase que plantea problemas en el diagnóstico, y la que se podria solapar con la depresión.

    En la fase terminal (demencia GRAVE) el enfermo es incapaz de andar, se inmoviliza, se hace incontinente y no puede ejecutar ninguna actividad de la vida diaria. El lenguaje se hace ininteligible o presenta mutismo. A veces se produce disfagia y hay riesgos de neumonías, deshidratación, malnutrición y úlceras por presión. Los enfermos pueden permanecer en cama y suelen fallecer de una neumonía u otra infección intercurrente.   

Las exploraciones física y neurológica son normales excepto en cuanto a las funciones corticales superiores. El test mini-mental o miniexamen del estado mental (MMSE) es un test rápido y de fácil interpretación, con el que se evalúan aspectos de la esfera cognitiva como memoria, orientación, lenguaje, habilidades o atención. Para su realización y valoración se requieren unos 10 minutos. La puntuación máxima del MMSE es 30. Una puntuación entre 25 y 30 es considerada normal. Una puntuación de 24 o menos sugiere deterioro cognitivo.

El deterioro va progresando durante meses y años. Media de deterioro de 3 puntos por año del MMSE.

MINI MENTAL TEST

Evaluación de la orientación: Le dará un punto por cada una de las preguntas adecuadamente respondidas (máximo 8 punts)

Puntaje

Diga el año en el que estamos

Diga el mes en el que estamos

Diga el día del mes en el que estamos

Diga en cuál día de la semana estamos

Diga qué horas son (no debe mirar el reloj y el margen de error son 30 minutos)

Diga en qué año estamos

Diga el país en el que estamos

Diga la ciudad en la que estamos

Diga el departamento / estado en el que estamos

Diga en qué sitio (de la casa o apartamento) estamos

Diga el piso en el que estamos

Evaluación de la Atención y el Cálculo De un punto por cada una de las cinco respuestas acertadas (máximo 5 puntos)

Puntaje

Usted le explicará que él (o ella) debe comenzar a restar de 7 en 7, en forma sucesiva, por cinco veces, comenzando desde 100. (93, 86, 79, 72, 65). Otra forma es pedirle que diga los meses del año en sentido inverso, comenzando desde diciembre (noviembre, octubre, septiembre, agosto, julio). Debe realizar uno u otro

Evaluación de la Memoria Le dará un punto por cada una de las palabras repetidas adecuadamente (máximo 3 puntos)

Puntaje

Usted le explicará que él (o ella) debe repetir las palabras que se le nombrarán: casa, mesa árbol.

Evaluación del lenguaje Le dará un punto por cada una de las respuestas adecuadas (máximo 8 puntos)

Puntaje

Muéstrele un reloj y dígale que le de el nombre de éste

Muéstrele un lápiz y dígale que le de el nombre de éste

Dígale que repita la siguiente frase: "en el trigal había 5 perros"

Dígale una sola vez: "tome una hoja con la mano derecha, dóblela por el centro y colóquela en el suelo". Esta orden tiene tres partes (tomar la hoja con la mano derecha, doblarla por el centro y colocarla en el suelo), debe darle un punto por cada parte ejecutada adecuadamente.

Dígale que ejecute la orden que usted ha escrito en un papel, en letras grandes y legibles: "cierre los ojos"

Dígale que ejecute la orden que usted ha escrito en un papel, en letras grandes y legibles: "escriba una frase"

Evaluación de la Evocación Le dará un punto por cada una de las palabras repetidas adecuadamente

Puntaje

De las palabras que usted le nombró (casa, mesa árbol), dígale que le nombre aquellas que él o ella recuerde. Es claro que usted no debe volverlas a mencionar

Evaluación de la habilidad Le dará un punto si ejecuta adecuadamente la orden

Puntaje

Usted le dirá que copie el diseño que se adjunta. Nota: todos los ángulos tienen que estar presentes y debe hacer la intersección.

PUNTUACION TOTAL (máximo 30 puntos)

¿Cómo se diagnostica la DTA?

    Los criterios DSM-IV del diagnóstico de demencia (modificado de los criterios DSM-IV de la American Psychiatric Association) son:

  • Alteración de la memoria

  • Uno de los siguientes:

    • Afasia (alteración de la capacidad para comprender, nombrar, leer o escribir)

    • Apraxia (incapacidad para realizar ciertos movimientos cuando se les indique)

    • Agnosia (incapacidad para reconocer objetos familiares)

    • Trastorno de las funciones ejecutivas (deterioro de la capacidad de planificación, organización, abstracción, etc.)

  • Alteración de la función laboral o social

  • Empeoramiento respecto a un nivel previo de función

  • Exploraciones complementarias

    • Análisis: Hemograma completo, V.S.G., Bioquímica e iones (sodio, potasio, calcio, glucemia, urea, creatinina, transaminasas), pruebas de función tiroidea, vitamina B12 y ácido fólico, serología de lúes, serología de VIH

    • TAC craneal: generalmente se evidencia dilatación ventricular y aumento de los surcos corticales

    Demencia y depresión en la tercera edad

    Depresión en el Anciano

    ¿Cuáles son las características clínicas de la Depresión en el anciano?

    La sintomatología clínica de los episodios depresivos que ocurren en el anciano es esencialmente la misma que aparece en otros períodos de la vida. Sin embargo, existen algunos rasgos diferenciales:

    • Con alguna frecuencia no es la tristeza el motivo de la consulta, sino que, en general, los ancianos deprimidos acuden por tres tipos de circunstancias: quejas físicas, perturbaciones sociales y familiares, y quejas de tipo económico.

    • Suele existir una intensa ansiedad, preocupaciones de todo tipo, sensación de soledad y de fracaso (preocupación por problemas físicos, miedo intenso a sucesos de baja ocurrencia de probabilidad, etc.).

    • Son frecuentes las auto-acusaciones, la baja auto-estima, las ideas de ruina y los delirios nihilistas; pensamientos negativos acerca del pasado, decepción con los hijos. Puede aparecer ideación auto-lítica que en general suele ser grave.

    • Entre los síntomas físicos destacan insomnio, anorexia, estreñimiento, ansiedad, dolores erráticos, marcha encorvada a pequeños pasos.

    • Su aspecto es de abatimiento, tristeza, cierto estado de confusión y falta de motivación.

    En general se estima que entre el 10% al 20% de los pacientes con depresión presentan semiología cognitiva, cifra que crece hasta el 60% en la edad avanzada.

    Pseudodemencia

    El cuadro "pseudodemente" tanto puede simular una demencia tipo cortical al estilo enfermedad de Alzheimer como también una de tipo subcortical al estilo enfermedad vascular.

    Si bien fue Wernicke en 1906 quien acuñó el término pseudodemencia al describir una paciente con histeria crónica que aparentaba debilidad mental, en realidad fue Kiloh hacia la década del sesenta quien especificó que cuando la depresión presenta semiología cognitiva puede simular un cuadro demencial -»pseudodemencia»- tornando difícil el diagnóstico diferencial con la Enfermedad de Alzheimer. Una de las principales diferencias es que en la depresión los trastornos cognitivos revierten con antidepresivos y en cambio en la Enfermedad de Alzheimer los antidepresivos actúan nada o muy poco sobre la cognición.

    La mayoría de las veces la "pseudodemencia" se debe a depresión, pero hay que recordar que en ocasiones los trastornos afectivo - cognitivos en un paciente de más de 60 años son el modo con que se inicia la Enfermedad de Alzheimer.

    La enfermedad depresiva que se inicia después de los 60 años parece que tiene mayor prevalencia de "transformación" hacia la demencia que en aquellos pacientes que iniciaron la depresión en edades tempranas.

    Diagnóstico

    Pregunta de screening de depresión:

    ¿Se siente usted a menudo triste o deprimido?

    SI NO

    Hacer escala de

    Yesavage

    ESCALA DE DEPRESION GERIATRICA ( Yesavage abreviada)

    Puntuación

    ¿Está Vd básicamente satisfecho con su vida? 0 1

    Ha abandonado muchas de sus actividades e intereses? 1 0

    Siente que su vida está vacia? 1 0

    Se aburre a menudo? 1 0

    Se encuentra usted animado durante la mayor parte del dia? 0 1

    Tiene miedo de que le vaya a pasar algo malo? 1 0

    Esta Vd contento durante el dia? 0 1

    Se siente desamparado o abandonado? 1 0

    Prefiere quedarse en la habitación o en casa en vez de salir y hacer cosas nuevas? 1 0

    Cree que es estupendo estar vivo? 0 1

    Se siente Vd inútil tal como está ahora? 1 0

    Se siente lleno de energia 0 1

    Cree que su situación es desesperada? 1 0

    Cree que la mayoria de gente está mejor que usted? 1 0

    Puntuación > 5 indica posible depresión.

    En un estudio (1) en el que se pretendía valorar y comparar los niveles de esta patología en 2 poblaciones de más de 70 años, partiendo de la hipótesis que los ancianos que conviven con sus familiares padecen menos depresión que aquellos que viven en instituciones geriátricas, se apreció que el 82% de hombres y 66% de mujeres residentes en instituciones presentaban niveles de depresión moderada-grave. Sin embargo, también los ancianos domiciliados mostraron una elevada prevalencia de estos mismos niveles de depresión, cercanos al 50% en ambos sexos.

    Los resultados significativos fueron que en ancianos institucionalizados presentan con más frecuencia depresiones moderadas-grave.

    Estos datos insisten en la influencia que el medio ejerce en la prevención de los estados depresivos en el anciano, y en el efecto positivo de la integración social y familiar de las personas de edad avanzada.

    De la misma forma que pone de manifiesto la necesidad de un mejor control emocional y afectivo del anciano, incluso de nuevas medidas de atención personal y comunitaria, encaminadas al diagnóstico y tratamiento precoz.

    Enfermedad de Alzheimer complicada con depresión

    Diferente es la evolución del síndrome depresivo en la Enfermedad de Alzheimer. Si bien en las etapas iniciales de la enfermedad la depresión puede enmascarar el cuadro demencial, parece ser que a medida que aumenta la degeneración del cerebro la prevalencia de la depresión disminuiría.

    Es importante que el diagnóstico y el tratamiento del síndrome depresivo en la Enfermedad de Alzheimer se realice tempranamente, pues si no se trata la depresión se potencian problemas, entre ellos:

    1. Disminuye aún más las deterioradas funciones del paciente demente

    2. Acentúa las dificultades en las actividades de la vida cotidiana

    3. Es responsable de internaciones geriátricas más tempranas y

    4. La evolución puede conducir a la muerte.

    Diagnóstico diferencial depresion geriatrica y demencia:

        Un cuadro depresivo puede parecerse a una Demencia y debe ser considerado en el diagnóstico diferencial. Es importante no pasar por alto el diagnóstico de depresión debido a que es una de las pocas causas de pérdida de memoria susceptible de tratamiento efectivo. Hay que contemplar las cuadro "D" de la geriatría: Depresión, Delirio, Drogas (fármacos) y Demencia.

    Un episodio depresivo en un paciente de edad puede ser difícil de diferenciar de demencia, ya que ambos se pueden presentar con apatía, dificultad de concentración y alt. de memoria. Si bien existen test neuropsicológicos y neuroimágenes ( p.ej: SPECT: En 70-80% de pacientes con Alzheimer hay disminución de flujo en regiones temporoparietales posteriores, en cambio, en la depresión el defecto es frontal ), su aplicación en la práctica clínica es muy limitado. Además, un 30% de los pacientes con demencia de Alzheimer presentan, en un comienzo, características depresivas, por lo tanto, en aquellos casos de difícil diagnóstico, se recomienda realizar una prueba terapéutica, es decir, dar tratamiento antidepresivo en dosis bajas 5-10 mg e ir subiendo en forma lenta ( no son recomendados los antidepresivos tricíclicos por su efecto anticolinérgico que disminuye las funciones cognitivas) En general, cuando afecta a adultos mayores, le confiere mal pronóstico, ya que un 50% de ellos desarrollará en los 2 años siguientes síntomas de demencia verdadera

    Diagnóstico diferencial entre Demencia y Pseudodemencia*

    • Demencia

    1. La familia no detecta los trastornos ni su extensión.

    2. La datación del comienzo suele ser vaga.

    3. Sintomatología prolongada antes de acudir al médico.

    4. Intensificación insidiosa de los síntomas a lo largo de todo el proceso patológico.

    5. La anamnesis psiquiátrica suele estar vacía.

    6. Normalmente no hay ninguna queja sobre limitaciones cognoscitivas.

    7. Cuando se produce, las quejas son muy vagas.

    8. Se intenta disfrazar la incapacidad.

    9. Alegría al consumar con éxito tareas incluso triviales.

    10. Intento de compensar las deficiencias cognoscitivas por medio de trucos (p.ej., papelitos de notas).

    11. Estado de ánimo plano e inestable.

    12. Tendencia a auto-sobrevalorarse.

    13. Interés social frecuentemente conservado.

    14. Concordancia habitual entre la alteración del comportamiento y la afectación cognoscitiva.

    15. Intensificación nocturna de los trastornos.

    16. La atención y la concentración suelen estar alteradas.

    17. Respuestas "casi correctas" frecuentes.

    18. Alteración más marcada de la memoria reciente que de la remota.

    19. Amnesia específica para determinados períodos o acontecimientos, infrecuente.

    20. Disminución homogénea del rendimiento para tareas con el mismo grado de dificultad.

    • Pseudodemencia

    1. Los familiares detectan las alteraciones.

    2. Comienzo definible con exactitud.

    3. Breve intervalo de tiempo desde el comienzo de la sintomatología hasta el momento de la consulta.

    4. Progresión inicialmente rápida de los síntomas.

    5. La anamnesis revela, en ocasiones, la existencia de episodios similares.

    6. El paciente se queja de limitaciones cognoscitivas.

    7. Estas quejas son muy detalladas.

    8. Énfasis subjetivo marcado de la incapacidad.

    9. No se esfuerza en absoluto, ni siquiera para realizar las tareas más simples.

    10. No se esfuerza por mantener su capacidad de rendimiento.

    11. Estado de ánimo abatido o atormentado.

    12. Infravaloración de sí mismo.

    13. Alteración afectiva persistente.

    14. Pérdida de interés social frecuentemente precoz y llamativa.

    15. Alteración del comportamiento que no guarda relación con el grado de las limitaciones cognoscitivas.

    16. La intensificación nocturna de las alteraciones es rara.

    17. Atención y concentración frecuentemente bien conservadas.

    18. Las respuestas del tipo "no se" son típicas.

    19. Amnesia que afecta por igual a la memoria reciente y la remota.

    20. Amnesia lacunar que afecta a determinados períodos y acontecimientos.

    21.  Gran variabilidad en el rendimiento frente a tareas del mismo grado de dificultad.

    Además existen otros elementos orientadores:

    • Historia de depresión previa.

    • Evolución menor de 6 meses.

    • Depresión precede demencia ( p.ej: Paciente primero presenta alt. del ánimo, del sueño y, posteriormente, alt. cognitivas).

    • Signos subjetivos son mayores que los objetivos (p.ej: Paciente muy preocupado por alt. cognitivas, sin embargo, no son tan severas al examen mental ).

    • Anhedonia.

    • Buena respuesta previa a tratamiento antidepresivo.

    • Historia familiar de t. del ánimo.

        En el diagnóstico diferencial hay que explorar la posible presencia de procesos patológicos que provocan pérdida de memoria. Por ejemplo: 

    • Delirium

    • Hematoma subdural

    • Infección por HIV

    • Sífilis

    • Enfermedad de Creutzfeldt-Jacob ("enfermedad de las vacas locas")

    • Deficiencia de vitamina B 12 o ácido fólico

    • Hidrocefalia con presión normal

    • Endocrinopatías

    • Tóxicos (metales pesados, monóxido de carbono, drogas o alcohol)

    • Enfermedades cardiovasculares (AVC, demencia multinfarto, arteriosclerosis)

        Algunos medicamentos prescritos pueden afectar a la memoria y la capacidad de orientación (ansiolíticos, hipnóticos, analgésicos, anticonvulsivantes, etc.).

        Un aumento repentino de la confusión puede ser consecuencia de una enfermedad somática (p.ej. una enfermedad infecciosa aguda) o de la toxicidad de un fármaco

    PAUTAS DE INTERVENCIÓN.

    1. EN DEMENCIAS.

    o Proporcionar al anciano un ambiente controlado y rutinario, donde su sensación de control sea grande. Siempre que sea posible, utilizar iluminación natural.

    o Establecer horarios y hábitos bien establecidos, facilitando con señales su reconocimiento. Instaurar cadenas de comportamientos.

    o Evitar la reorientación repetida, pues provoca frustración.

    o Desviar su atención, si repite las mismas preguntas.

    o Hablarles siempre de forma abierta y relajada, procurando mantener contacto ocular y expresión facial de agrado.

    o Reducir ruidos y otras circunstancias que puedan ponerles nerviosos.

    o Facilitar la consolidación de recuerdos recientes (fotografías, relatos,...).

    o Si hay problemas de sueño, eliminar las siestas.

    Respecto de los procedimientos específicos para la prevención o recuperación de los déficits de memoria, se utilizan los denominados mnenónicos. Éstos pueden ser de dos tipos:

    o Externos: utilización de cuadernos, notas, relojes con alarma, ...

    o Internos, se han utilizado estrategias de varios tipos:

    1. Cara-nombre, asociando un rasgo facial distintivo a cada nombre a recordar.

    2. Loci, colocando mentalmente los elementos a recordar a lo largo de un recorrido familiar.

  • Búsqueda alfabética, elaborando una palabra con las iniciales de la lista de elementos a recordar.

  • 1. EN DEPRESIÓN.

    Ante todo, hay que evitar que cualquier comportamiento depresivo sea "premiado"; sobre todo los relativos al mantenimiento de actividades diarias (no quedar en la cama, aseo, vestido, comidas, paseo,...).

    Respecto del llanto, puede ser beneficioso como desahogo, pero debe evitarse que se convierta en una forma de asegurar la atención de los que rodean al anciano.

    Los problemas de sueño pueden paliarse mediante el control de horarios de sueño y vigilia, aunque la tendencia a levantarse temprano suele ser resistente a cualquier tratamiento.

    Conviene ayudar a la realización de comportamientos "de actividad", incluso utilizando la instigación física. Suele ser muy útil asociar diferentes actividades del anciano, como cadenas de comportamientos, de forma que la consecución de la primera conducta facilite la aparición de las restantes.

    Respecto de los pensamientos depresivos, la estrategia general consiste en relativizar los contenidos, indicando al anciano los aspectos positivos o alternativos al pensamiento concreto.

    En caso de riesgo de suicidio, se requerirá de asistencia especializada, aunque conviene seguir las siguientes recomendaciones:

    o Tomar en serio las amenazas de suicidio.

    o Vigilar al anciano en riesgo, impidiendo incluso que permanezca sólo.

    o Tomar medidas de seguridad (cerrar la puerta, esconder objetos peligrosos,...).

    o Estar muy alerta respecto de un cambio de humor positivo, puede ser indicio de inminencia del intento de suicidio.

    NECESIDAD DE ACTIVIDAD FÍSICA Y MENTAL

    Es de sobra reconocida la influencia positiva que en los ancianos tiene la realización de actividades, en sus sensaciones tanto físicas como psicológicas.

    No obstante, en ocasiones parece que "obligar" a las personas mayores a realizar actividades que, de entrada, no realizan de forma espontánea, es una forma de no respetar su libertad y su individualidad.

    Entre ambos planteamientos, podemos llegar a un punto medio

    Actividades recomendables.

    Decidir qué tipo de actividades son adecuadas para cada persona mayor es sencillo si tenemos en cuenta dos principios:

    A. Observar las actividades que los ancianos realizan cotidianamente y, a partir de ellas, elaborar un listado de otras actividades posibles a realizar. Ir siempre desde lo más sencillo para ellos, e instigar pequeños cambios en su comportamiento. Alabarles sinceramente la realización de sus actividades.

    B. No obligarles a realizar tareas que consideren desagradables, molestas o degradantes.

    Algunas de las actividades recomendables genéricamente son:

    · Paseos al aire libre. Favorecen la capacidad respiratoria, activan la circulación sanguínea, favorecen la actividad mental y mejoran el estado general.

    · Actividades diarias. Favorecen el mantenimiento de una cierta autonomía (marcar números de teléfono, abrir y cerrar grifos, colocar la ropa en perchas, calzarse, etc), al tiempo que afianzan hábitos de actividad.

    · Hábitos de salud positivos. También sirven para el mantenimiento de la autonomía funcional del anciano, al tiempo que previenen o controlan la aparición de problemas de salud. Dentro de estos hábitos podemos citar la higiene corporal general (ducha-baño, higiene buco-dental, higiene de los pies), horario de comidas, dieta sana, etc.

    · Ejercicio no violento. El hábito de ejercicio diario ayuda a combatir los achaques naturales de la vejez, y ejerce un efecto benéfico sobre todo el organismo. Está comprobada su efectividad como reductor de los síntomas de ansiedad y estrés, y su efecto antidepresivo. Subir escaleras o jugar a la petanca, si se realizan habitualmente, son buenos ejercicios.

    · Evitar el sedentarismo. La inactividad predice una vejez patológica.

    · Respeto al horario y duración del sueño. Es una necesidad equilibrar la actividad y el reposo. En muchas ocasiones, el anciano duerme durante el día y sufre de insomnio nocturno. Una buena manera de evitar esta inversión del horario del sueño es mantener un adecuado programa de actividades diurnas.

    · Mantenimiento de la capacidad visual. La vista es un sentido de crucial importancia para relacionarnos con el entorno. Algunas normas de higiene visual son: no forzar la vista, utilizar las gafas y leer con luz adecuada. La conservación de la vista favorece, además, el hábito de la lectura, que permite al anciano adquirir conocimientos, entretenerse y estar al día de los sucesos del mundo.

    · Trabajos manuales. El estímulo de nuevos aprendizajes puede ser un motivador importante para el anciano. La actividad manual, además, permite ocupar el tiempo libre y ejercitar la mente.

    · Aficiones. Hacer crucigramas, puzzles o juegos de mesa también sirve para ejercitar la mente. Además, las aficiones colectivas evitan el aislamiento.

    · Relación con otras personas. Unas buenas relaciones sociales alargan la vida en cantidad y calidad, al tiempo que sirven para intercambiar afectos, participar de la vida social y favorecer el sentimiento de vinculación del anciano.

    · Conversación. Favoreciendo la expresión de emociones y la rememoración. Respecto de esta última, la evocación posee siempre un significado personal para cada uno y en los ancianos fortalece su autoestima, al tiempo que nos provee de información sobre aspectos que pueden ser relevantes en nuestra relación con ellos.

    Conclusiones

    La depresión en la tercera edad ocurre en el contexto de numeroso problemas sociales y físicos que a menudo oscurecen o complican el diagnóstico e impiden el manejo de la enfermedad. El hecho que no haya un test específico para la depresión hace esencial una intensa valoración clínica.

    La prevalencia de la depresión varia ampliamente, pero los grados más elevados de gravedad se dan en residencias o internados para ancianos.

    Las fases iniciales de demencia pueden dar una clínica similar a los estados depresivos, por lo que un buen diagnóstico diferencial puede ser muy útil para evitar males mayores. La eficacia de estos fármacos para la demencia es modesta y únicamente sintomática. No está probado que existan consecuencias significativas sobre la calidad de vida medida de manera global de los enfermos y/o sus cuidadores.

    A diferencia que en los estados depresivos, en los que el tratamiento farmacológico es eficaz.

    Debemos ser conscientes que el mundo patológico del anciano no se limita a patología “orgánica o psíquica” sino que debe ser entendido como un todo, de esta manera, contribuiremos a mejorar la calidad de vida de la tercera edad (así como la nuestra en un futuro).

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  • Familiares de enfermos con demencia: un objetivo sanitario.

  • http://www.psiquiatria.com/articulos/demencias/pacientes_y_familiares/2608/

  • Los problemas mentales de los ancianos

  • http://personales.com/espana/madrid/apsired/geriatria.htm

  • www.text.nlm.nih.gov/nih/cdc/www/86txt.html


  • * El concepto de pseudodemencia engloba un amplio espectro de cuadros psiquiátricos funcionales que pueden dar síntomas similares a una demencia, entre los que encontramos: manía, histeria y esquizofrenia, correspondiendo un 70% de la estadística a la depresión, que se presentará muchas veces con patrones sintomatológicos similares (por trastornos mnésicos y cognitivos)

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    Demencia y depresión en la tercera edad

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