Decisiones económicas

Análisis económico. Activos. Gráficos. Tendencias. Precios. Indicadores. Medias móviles. Números de Fibonacci. Teoría Onda de Elliot

  • Enviado por: Valentino Rossi
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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ANALISIS TECNICO (KEYNES)

0. TIPOS DE ACTIVOS SUBYACENTES.

1. INTRODUCCION.

2. TOMA DE DECISIONES.

3. TIPOS DE GRAFICOS.

4. TENDENCIAS.

5. VOLUMENES y FILTROS.

6. FIGURAS. (Componente objetivo del chart).

7. LINEAS DE TENDENCIA. (Componente subjetivo del chart).

8. PULL-BACK.

9. STOP-LOSS.

10. OBJETIVO DE PRECIOS.

11. GAP.

12. HECHOS CONSTATADOS POR LA EXPERIENCIA.

13. INDICADORES Y OSCILADORES.

14. INDICADORES DE MERCADO.

15. MEDIAS MOVILES.

16. MACD.

17. RSI.

18. NUMEROS DE FIBONACCI.

19. BANDAS DE BOLLINGER.

20. LA TEORIA DE DOW.

21. LA TEORIA DE LA ONDA DE ELLIOT.

22. LOS ERRORES DEL ESPECULADOR.

0. TIPOS DE ACTIVOS SUBYACENTES.

Sería muy interesante hallar una relación entre la variación de precios de los cuatro subyacentes principales: acciones, tipos de interés, tipos de cambio (divisas), y materias primas. No existe la menor duda de que una variación de precios en cualquiera de ellos afecta al resto.

“Repos”: Repurchase agreement. Es una operación de venta de un activo, con el pacto de su recompra. Es posible considerar estas operaciones como alquiler de un activo ó como un préstamo con una garantía del 100%. La posibilidad de efectuar estas operaciones aumenta la liquidez del activo subyacente.

La Bolsa es una institución de carácter económico que tiene por objeto la contratación pública mercantil de activos financieros. Garantiza la seguridad jurídica y económica de las transacciones realizadas en ella. La de Madrid se creó en 1.831, y se rige por la Ley del Mercado de Valores (Ley 24 / 88, de 28 de Julio; BOE del 29). Las Sociedades Rectoras son sociedades anónimas cuyos socios son las Sociedades y Agencias de Valores, y que gestiona el funcionamiento del mercado, aunque sin intermediar en las operaciones. La Sociedad de Bolsas está participada por las cuatro rectoras de las bolsas españolas., y su función es también, la gestión del mercado continuo. La CNMV es una entidad de derecho público, con personalidad jurídica propia, que supervisa el mercado, de una forma externa e independiente).

1. INTRODUCCION.

La idea central del análisis fundamental es que el valor de un título viene determinado por el valor actual de los ingresos que aportará a sus accionistas en el futuro (el tipo de descuento a emplear incluye el tipo de interés libre de riesgo además de una prima de riesgo, evidentemente). Además, se da por sentado que el mercado es eficiente, esto es, que las cotizaciones recogen toda la información disponible en el mercado en cada determinado momento.

Aquí se emplean ratios tales como: PER (Cotización / beneficio por acción); PAY-OUT (Parte del beneficio que se repartida como dividendo); RENTABILIDAD POR DIVIDENDO (Derivado de los dos anteriores); PRECIO / VALOR CONTABLE (Cotización / Contabilidad); CASH FLOW POR ACCION ([Beneficio neto más amortizaciones] / nº de acciones); CAPITALIZACIÓN BURSÁTIL (Cotización x nº de acciones).

Una fórmula interesante, que mide la rentabilidad de los recursos propios de una empresa, es:

Beneficio / Capital social = (Beneficio / Ventas) x (Ventas / Activos) x (Activos / Capital social) = Margen x Rotación x Apalancamiento.

El análisis técnico registra exclusivamente la actividad del mercado (cotizaciones y volúmenes de contratación en un periodo pasado), y en función de esa actividad determina las tendencias futuras más probables (puesto que se ha observado que las cotizaciones se mueven por tendencias, y que éstas tienden a repetirse con frecuencia, aunque las razones no se conocen con total claridad. En cierto modo, el análisis técnico viene a decir que el pasado tiende a repetirse en el futuro). Es más sencillo predecir las tendencias para plazos largos que en plazos cortos, debido a que la volatilidad puede aparecer en cualquier momento. No se tiene en cuenta para nada los resultados de la empresa, noticias, etc., pues presupone que todos los factores que pueden afectar a una empresa ya están reflejados en su cotización. Además, es inútil asignar a cada título un “valor intrinseco”, (dada la gran volatilidad de las cotizaciones de casi todos los títulos de la bolsa), sino que la valoración de cada título se basa en la posibilidad de ser revendido a otro inversor en un corto plazo de tiempo a un precio superior al de su compra.

Las cotizaciones que se pueden tomar en el análisis técnico son: precio de apertura, de cierre, más alto, más bajo, posiciones de demanda y de oferta (cuando se refieren a los markets makers se suelen denominar “bid” y “ask” respectivamente).

A su vez, el análisis técnico emplea dos métodos complementarios: análisis chartista ó gráfico, (figuras que forma la curva de cotizaciones, y sus líneas de tendencia), el cual se desarrolla a partir de los años 40, y análisis numérico (estudio de indicadores y osciladores), desarrollado a partir de los años 60. Se suele emplear primero el chartista, y después, el análisis numérico para confirmarlo.

El chartismo no permite vender en el máximo y comprar en el mínimo, (y así, adelantarse a la futura tendencia), sino que necesita que se confirmen las diferentes figuras (lo cual obliga a vender después de haber alcanzado el máximo, y a comprar después de haber rebotado en el mínimo; pero posteriormente se puede aprovechar el resto de la figura).

El análisis técnico lleva a diferentes conclusiones, dependiendo del analista en cuestión y de las diferentes metodologías empleadas (ondas de Elliot, osciladores, etc.), pues si todos los analistas coincidieran, los cambios de cotización se producirían de forma muy brusca, en cortísimos periodos de tiempo.

Un principio clásico del análisis técnico es: “no hemos de intentar adivinar cuales son los mejores valores a nuestro juicio, ni tan siquiera cuáles son a juicio de los demás. Hemos llegado incluso a un tercer nivel en el que deberíamos anticipar lo que la opinión general espera que sea la opinión general”.

2. TOMA DE DECISIONES.

La cotización de un valor representa el consenso entre comprador (expectativas alcistas, ó demanda) y vendedor (expectativas bajistas u oferta). Ambas expectativas dependen de todos los datos objetivos conocidos por el mercado en cada momento (análisis fundamental de inversores a medio y largo plazo), pero sobre todo, de factores subjetivos (psicología y comportamiento de los especuladores a corto plazo). Por ello, un cambio en los precios es el resultado de un cambio en las expectativas de los inversores.

Así, al estar las cotizaciones determinadas en gran medida por algo tan subjetivo e inestable como son las expectativas del ser humano, el análisis técnico no puede predecir con total exactitud la evolución futura de dichas cotizaciones (de hecho, en la práctica, muy pocos analistas son capaces de acertar plenamente la evolución futura de las cotizaciones), pero si puede aumentar nuestras posibilidades de acertar con nuestras inversiones, si seguimos con disciplina las conclusiones de este análisis y no nos dejamos llevar sólo por nuestra intuición.

En la práctica, muchas de las decisiones de inversión tomadas por el ser humano están basadas en criterios totalmente arbitrarios y subjetivos. Además la gran variedad de inversores participantes en el mercado, hace que sea aún más imprevisible la evolución futura de las cotizaciones.

Si todos los inversores tomaran sus decisiones en función de las expectativas de los beneficios futuros de la empresa en cuestión, las cotizaciones permanecerían constantes hasta que variara esa previsión de beneficios futuros, por lo que los inversores tratarían en todo momento de anticipar una variación de dicha previsión.

3. TIPOS DE GRAFICOS.

En todo gráfico de valores se representa el tiempo y los precios. Las precios más comúnmente empleados con las cotizaciones del cierre. Los gráficos de barras emplean una barra vertical que va desde el mínimo hasta el máximo, con dos cortas líneas horizontales (en la izquierda se indica la cotización de la apertura, y en la derecha, la cotización del cierre).

En los gráficos semilogarítmicos, la escala vertical no representa el valor absoluto de la cotización, sino el porcentaje de variación de la misma respecto del valor precedente. Aunque se emplean menos que los gráficos lineales, muestran más claramente la rentabilidad real del activo.

En todos los gráficos, el volumen de contratación se suele dibujar en la parte inferior mediante líneas verticales.

4. TENDENCIAS.

El principio básico de la Teoría de Dow, (y por lo tanto, del análisis técnico) afirma que las cotizaciones se mueven por tendencias. Así, la tendencia se define como la dirección predominante de la curva de cotizaciones durante un determinado período de tiempo (alcista, lateral, ó bajista).

a). Según su duración, las tendencias se clasifican en:

Principal: duran desde varios meses hasta varios años. Son un ciclo bursátil completo (alcista ó bajista), y suelen producir una variación superior al 25% de la cotización (tomada de principio a fin). Es la tendencia seguida por el inversor a largo plazo.

Secundarias: duran de 3 semanas a varios meses. Son reacciones intermedias opuestas a la tendencia primaria, que corrigen entre 1/3 y 2/3; ó entre el 38,2% y el 61,8% (considerando las relaciones de Fibonacci); ó el 50% (redondeando) del último movimiento (tomando éste desde sus máximos ó mínimos intradía, y no desde los valores de cierre) de la tendencia primaria. Es la tendencia seguida por el inversor a medio plazo, y suelen dar más rentabilidad que la inversión exclusiva a largo plazo, a la vez que tiene menos riesgo que una tendencia terciaria. Se explican por motivos psicológicos: un alza atrae a los inversores, que a su vez provocan nuevas alzas, que a su vez atraen a más inversores, hasta que un cierto máximo relativo provoca la realización de beneficios. Lo mismo ocurre en las tendencias secundarias bajistas. Si la corrección superara el 61,8%, podría ya no tratarse de una tendencia secundaria, sino de un cambio en la tendencia principal.

Menores: son breves fluctuaciones (máximo de 3 semanas) dentro de una tendencia secundaria, creadas sobre todo por los manipuladores del mercado, pudiendo tener las mismas una gran volatilidad.

b). En un gráfico simple (cotizaciones de cada día), si la pendiente de la curva, en un momento dado, es muy pronunciada, anuncia la tendencia en ese mismo sentido.

Una noticia que afecte a un valor (ya sea positiva ó negativa), influye poco en el momento de producirse (puesto que es conocida por poca gente), y su influencia se va acelerando (incremento de la pendiente del gráfico) conforme va siendo conocida por más gente. Cuando todo el mundo ya conoce la noticia (en un día), la cotización se estabiliza de forma momentánea.

c). Para que se confirme una tendencia es necesario que varios índices coincidan con dicha tendencia. Una vez hallada la tendencia, ésta no suele desaparecer de forma brusca, aunque sí pueda detenerse momentáneamente. La tendencia se considera vigente hasta que se confirma su sustitución por varios índices a la vez (aunque puedan existir posibles signos aparentes de cambio). Esto es, hay que dejar correr las ganancias y cortar las pérdidas, pues a veces un movimiento lateral o una pequeña corrección no adelanta, en absoluto, un cambio de tendencia.

d). El volumen siempre acompaña a la tendencia, ya sea ésta alcista ó bajista. Así, en los movimientos de precios a favor de la tendencia, se incrementará el volumen, y disminuirá en las posteriores correcciones de precios.

e). Cuando un valor cotiza por encima de sus máximos históricos, decimos que está en subida libre. En este caso no es fácil predecir hasta donde llegará la subida, y tampoco significa que la subida sea muy fuerte ó de larga duración. En todo caso, es más fácil para los precios ascender por territorio nuevo que por niveles de precio en los que ya ha estado.

f). Cuando un valor cotiza por debajo de todos sus antiguos soportes históricos, decimos que está en caída libre. En este caso no es fácil predecir hasta donde llegará la bajada, y tampoco significa que la bajada sea muy fuerte ó de larga duración.

5. VOLUMENES y FILTROS.

El volumen negociado nos da una idea de la fuerza del mercado en: el momento de traspasar una línea, ó durante una determinada tendencia.

Si dicha línea de ruptura se ha sobrepasado con un volumen superior a las sesiones anteriores (una cifra aceptable puede ser la media de volúmenes de las 60 sesiones anteriores), la posibilidad de éxito de la nueva tendencia es muy elevada. Pero si se produce esta ruptura con un volumen inferior a las sesiones precedentes, el éxito de la ruptura es escaso.

Lo dicho anteriormente es especialmente en las roturas al alza, (en general, hace falta volumen para elevar con consistencia el precio de un valor; y sin embargo, no es necesario mucho volumen para que el precio se desplome).

Un escaso volumen en un nivel de soporte indica que hay pocas ventas, lo que significa que se puede iniciar un movimiento alcista. Un escaso volumen en un nivel de resistencia indica que hay pocas compras, lo que significa que se puede iniciar un movimiento bajista.

Además, para considerar que una figura chartista se ha confirmado, se ha de esperar a que se rompa la línea que limita dicha figura con un exceso de un 3% de la cotización sobre la misma (ya sea por encima ó por debajo de ella). También, se ha de esperar a que la ruptura de un soporte ó de una resistencia supere dicho 3% para considerarla confirmada. Dichos márgenes adicionales ó excesos se denominan filtros.

6. FIGURAS. (Componente objetivo del chart).

Las figuras chartistas son las formadas por la curva de cotizaciones, y se pueden clasificar en dos categorías: de consolidación de tendencia (el mercado solamente está haciendo un alto en el camino -consolidando niveles-, pero la tendencia anterior a la figura continuará vigente una vez completada dicha figura), y de cambio de tendencia.

En una figura chartista, cuando más grande sea ésta, es decir, cuanto más ancha sea la diferencia entre la base y la cúspide de la figura, y cuanto más tiempo tarde en formarse, más importantes y duraderas serán las consecuencias de esta figura en las futuras cotizaciones. Lo recíproco no se cumple, es muy común que veamos giros de mercado sin figura o con figuras de pequeño tamaño.

La señal de compra ó de venta se produce cuando las cotizaciones traspasan una de las líneas que delimitan la figura, dándose en ese momento por confirmada la correspondiente figura.

6.1. FIGURAS DE CONSOLIDACION DE TENDENCIA.

6.1.a). Triángulos.

La curva de cotizaciones oscila en movimientos ascendentes ó descendentes, siendo estas oscilaciones cada vez menores (excepto en el triángulo invertido). Estas oscilaciones permiten dibujar una línea de soporte y otra de resistencia, que coinciden en un punto formando el triángulo. Tarda un mes en formarse, por lo menos. (Si se forma en menos tiempo, posiblemente estaremos ante un estandarte). A veces también suponen un cambio de tendencia, por lo que esta figura no es muy fiable.

Para que esta figura tenga fiabilidad, el triángulo ha de tener al menos cuatro puntos de contacto (2 máximos y 2 mínimos relativos), y además, la rotura ha de producirse antes de que se recorran los 2/3 desde la base del triángulo hasta el teórico vértice del mismo, pues sobrepasada esta distancia, la figura degenera en un movimiento lateral sin tendencia.

Según su forma, se clasifican en: triángulos ascendentes (su linea de resistencia es horizontal, con los mínimos crecientes: suelen romper al alza), triángulos descendentes (su línea de soporte es horizontal, con los máximos decrecientes: suelen romper a la baja), triángulos simétricos (muestran una zona donde la presión del dinero es cada vez a precios superiores, pero donde la presión del papel también es cada vez a precios inferiores: no dan ninguna indicación de la tendencia posterior).

Son la expresión de un mercado que se encuentra en equilibrio entre la oferta y la demanda, con un movimiento lateral cada vez más estrecho y con un volumen descendente. Cuando a una de las dos partes se les acaba el dinero ó el papel, la cotización no se ve frenada por ese lado, y avanza por dicho camino. Si la rotura es al alza, el volumen debe incrementarse en ese momento; pero si la rotura es a la baja, no es necesario que haya incremento de volumen para confirmar la figura.

El objetivo de precios desde la rotura del triángulo es, al menos, igual a la altura máxima de dicho triángulo (en vertical).

Una variante singular son los triángulos invertidos (las oscilaciones entre los máximos y los mínimos relativos son cada vez mayores, y al contrario que en la mayoría de las figuras, el volumen tiende a aumentar, por lo que un escape cierto es más difícil de detectar). Una vez formada la figura, también implica una consolidación de tendencia, pero a veces también supone un cambio de tendencia. En cualquier caso, esta figura suele ir seguida de una ruptura violenta hacia arriba ó hacia abajo, acompañada además de un gran volumen de negocio.

6.1.b). Banderitas (flags).

Se suelen formar en tendencias alcistas fuertes, y se componen de dos fases: 1ª: una subida casi vertical con fuerte volumen (mástil), y 2ª: un corto y estrecho canal ligeramente descendente, delimitado por dos líneas paralelas (descanso de las cotizaciones para la realización de beneficios), que dura dos ó tres semanas como máximo. En esta segunda fase el volumen desciende notablemente sobre todo en las pequeñas formaciones alcistas dentro de la banderita. Tras perforar la pequeña línea de resistencia de la banderita se produce otro fuerte escape al alza con un fuerte incremento de volumen (lo que además sirve para confirmar la figura).

El objetivo de precios tras formar la banderita, es un alza igual ó mayor a la altura del mástil.

Un caso particular de las banderitas, lo constituyen los estandartes ó gallardetes (pennat), que son análogos en todo excepto que la banderita propiamente dicha está delimitada por dos líneas convergentes, formando un pequeño triángulo (el estandarte).

También existen banderitas en las tendencias bajistas, aunque son menos frecuentes. Su comportamiento es simétrico, y la forma de calcular el objetivo de precios es idéntica, pero al revés.

6.1.c). Rectángulos ó movimiento (consolidación) lateral.

Se produce cuando la curva de cotizaciones fluctúa entre dos líneas horizontales paralelas (soporte y resistencia). Si esta figura surge dentro de una tendencia alcista (ó bajista), la misma continuará al terminar el rectángulo. De todas formas, es una figura de poca fiabilidad, pues cuando se perfora cualquiera de esos dos límites, se anuncia una tendencia en el respectivo sentido, cualquiera que fuese la tendencia anterior al rectángulo. Esta figura tarda en formarse al menos dos meses. Si tardara menos, estaríamos probablemente ante una banderita.

El volumen debe descender en la formación del rectángulo, y si la rotura es al alza, el volumen debería incrementarse en ese momento. Pero si la rotura se produce a la baja, no es necesario que exista incremento de volumen para confirmar la caida de la cotización.

En esta figura suele ser frecuente el “pull back” antes de producirse el escape definitivo. Tras la ruptura definitiva del rectángulo, la cotización recorrerá (al alza ó a la baja) una distancia igual ó superior a la diferencia entre la resistencia y el soporte de dicho rectángulo.

Esta figura expresa que en el mercado existe un equilibrio entre oferta y demanda durante un cierto periodo de tiempo. Cuando a una de las dos partes se les acaba el dinero ó el papel, la cotización no se ve frenada por ese lado, y avanza por dicho camino.

6.2. FIGURAS DE CAMBIO DE TENDENCIA.

Para que podamos considerar a una figura como de cambio de tendencia, anteriormente deberemos haber tenido una tendencia previa.

6.2.a). Doble suelo (double bottom).

Es una figura de cambio de tendencia primaria bajista a alcista, y consta de dos mínimos separados por un máximo relativo. El intervalo de tiempo que transcurre entre los dos mínimos puede variar entre varias semanas y varios meses, y cuanto mayor sea éste, tanto más fuerte y prolongada será la subida posterior. La figura se confirma tras el segundo mínimo, si la cotización supera el nivel del máximo relativo intermedio entre los dos mínimos, y el objetivo de precios en este caso es un alza (desde el punto donde acaba la figura) igual ó mayor a la “profundidad” del doble suelo.

Desde que se alcanza el primer mínimo relativo hasta que se sobrepasa el segundo mínimo, el volumen de contratación suele ser muy bajo. Además, la forma del segundo mínimo relativo es más redondeada, y la subida siguiente a dicho segundo mínimo, va acompañada por un fuerte incremento del volumen.

Si las zonas de soporte (mínimos relativos) y resistencia (máximo intermedio) coinciden con niveles de soporte o resistencia principales, se restará nivel predictivo a esta figura.

La figura “taza con asa” es una variante del doble suelo, en el que el primer valle es muy grande y el segundo es más corto en el tiempo y menos profundo, formando una figura que se asemeja al perfil de una taza y su correspondiente asa. Aquí, según se va formando el lado derecho (alcista) de la taza, se va incrementando el volumen de contratación, y en la caída posterior para la formación del asa, el volumen vuelve a decrecer, para ir aumentando otra vez con la terminación del asa.

La figura inversa del doble suelo es el doble techo (double top).

6.2.b.) Triple suelo y triple techo.

Son figuras de igual naturaleza que las anteriores. No es necesario que las distancias entre sus máximos y mínimos relativos sean iguales entre sí, ni que la línea que los une sea horizontal. El volumen desciende poco a poco desde la formación del primer techo hasta el último, aunque en el triple suelo, el volumen va aumentando muy poco a poco. La figura queda confirmada cuando la cotización atraviesa, con notable incremento de volumen, el nivel del valle más profundo (triple techo), ó el del pico más alto (triple suelo). El posterior objetivo de precios se calcula de igual forma que en el doble suelo y doble techo.

6.2.c). Suelo redondeado (rounding bottom).

Es una figura que se da en valores de tercera fila, y es un cambio de tendencia primaria bajista a alcista, que se produce por un agotamiento total de la tendencia bajista. El suelo redondeado se forma al final de una larga fase bajista, que puede llegar a durar varios años. Al descender gradualmente la cotización, baja también el volumen de contratación lentamente (hasta llegar a ser casi nulo en el punto mínimo de cotización). Al ir aumentando lentamente la cotización, también subirá el volumen poco a poco. Cuanto más tiempo dura el suelo redondeado, más fuerte es el movimiento alcista posterior. El momento de comprar es cuando el suelo redondeado se despierta (se produce un incremento muy fuerte del volumen que dispara la cotización al alza).

El objetivo de precios es un alza (desde el punto en que se acaba el suelo redondeado) al menos igual a la diferencia entre el máximo y el mínimo del suelo redondeado.

Existen dos variantes en esta figura: a veces sucede que en algún momento, durante la formación del suelo redondeado, las cotizaciones suben de forma muy violenta y con volumen, durante un corto periodo de tiempo, para luego caer a su nivel anterior, y continuar la formación de esta figura. En otras ocasiones, después de un primer tramo al alza, aparece una consolidación, a la que sigue otro tramo al alza aún más fuerte que el primero.

Un tipo especial de suelo redondeado, es el suelo durmiente (aquí la curva de cotizaciones es mucho más larga y aplanada).

Su figura inversa es el techo redondeado (rounding top).

6.2.d). Hombro-cabeza-hombro (head and shoulders)..

Esta figura aparece más bien en mercados poco desarrollados, y aunque en el pasado posiblemente fuera muy común, hoy en día no lo es tanto.

Es una de las figuras más fiables del chartismo, e indica un cambio de tendencia alcista a bajista. Es una figura (casi simétrica) formada por tres máximos relativos: el primero y el tercero casi iguales (hombros), y el segundo (cabeza) es mayor que el primero y el tercero. La línea clavicular (neckline) es la recta (sensiblemente horizontal, siendo probable verla con una ligera inclinación hacia arriba) que une los mínimos relativos (anterior y posterior al segundo máximo), la cual, si es cortada por la curva de cotizaciones tras el tercer máximo relativo, confirma la futura caída. La cabeza no suele alcanzar el teórico objetivo de precios que se podría tener trazando el correspondiente canal alcista previo.

El volumen es creciente en la subida del primer hombro y en la subida de la cabeza (aunque algo menor aquí). El volumen es escaso en las caídas del primer hombro y de la cabeza. En el segundo hombro, el volumen es escaso tanto en la subida como en la caída. Tras cortar a la línea clavicular, el volumen debería crecer para tener una mayor fiabilidad de la formación de esta figura. También hay que tener en cuenta que en esta figura es donde se forman los “pull-back” más espectaculares del análisis chartista.

Siempre que haya existido un alza anterior a la formación de esta figura, el objetivo de caída (desde el corte de la línea clavicular) será, al menos, la distancia en vertical desde el máximo de la cabeza hasta la línea clavicular. La caida será tanto mayor cuanto mayor haya sido la subida previa a la formación de esta figura.

Al igual que las dos anteriores, también tiene su figura inversa (de suelo). Sus peculiariadades con respecto a la figura de techo son:

1. La subida del segundo hombro se acompaña de un volumen de contratación creciente hasta llegar a la neckline. Tras sobrepasar esta línea, el volumen se debe incrementar incluso aún más para dar fiabilidad a esta figura del hombro-cabeza-hombro invertido.

2. Es más frecuente que se produzca un pull-back.

6.2.e). Cabeza hombros múltiples.

Es una figura análoga a la anterior, donde todas ó algunas de sus partes (cabeza y hombros) están constituidas a su vez por una formación cabeza hombros más pequeña, con sus propias necklines. Esta figura también tiene su inversa.

6.2.f). Cabeza hombros complejas.

A veces se forma la figura de cabeza y hombros con dos hombros o con dos cabezas, y además, en este caso, es probable que la figura tienda a ser simetrica. Esta figura también tiene su inversa.

Las figuras (6.2.a., 6.2.c., y 6.2.d.) y sus inversas, son las figuras más fiables de cambio de tendencia.

6.2.g). Cuñas (wedges).

Este tipo de formaciones se dan, generalmente en movimientos de tendencia secundaria y no en movimientos primarios de mercado. Suelen ser figuras de gran fiabilidad.

Son figuras parecidas a los triángulos, pero a diferencia de éstos, las dos líneas que lo delimitan tienen la misma dirección: esto es, ó son ambas ascendentes ó son ambas descendentes. Las cuñas suelen ir acompañadas de un descenso en el volumen durante su formación, pero una vez que se ha completado la figura, el volumen suele aumentar.

Se interpreta que las cotizaciones seguirán en la dirección contraria a aquella que señala la cuña: una cuña con el vértice hacia arriba augura una futura bajada, y una cuña con el vértice hacia abajo augura una futura subida. La explicación es que una cuña ascendente indica cansancio en la posición compradora: los precios suben pero los compradores cada vez son más reacios a comprar a precios más altos. La explicación es similar para la cuña descendente.

Una vez rota la cuña, la dirección que toma la curva de cotizaciones suele ser más fiable como preludio de la futura tendencia, aunque esté en contradicción con la interpretación teórica de esta figura. Cuanto más tarda en romper una cuña, mayor fuerza tendrá el posterior movimiento, a diferencia de lo que ocurre con la figura del triángulo.

6.2.h). Diamante.

Es una figura poco habitual que se produce casi exclusivamente en las tendencias alcistas con implicaciones bajistas a muy corto plazo en tendencias secundarias ó terciarias, pues nunca señala un cambio de tendencia primaria. Se compone de un triángulo invertido seguido de un triángulo simétrico (así, la figura completa se parece a un rombo). Es una figura poco fiable, con volúmenes irregulares en su formación. Si rompe a la baja, la caída suele ser muy rápida, y si rompe al alza, la subida es más moderada e irregular.

6.2.i). Zona de distribución.

Es un movimiento lateral que se produce tras una fuerte subida: en esta zona de distribución, los inversores empiezan a vender poco a poco a otros inversores que aún esperan nuevas alzas; finalmente los nuevos compradores se dan cuenta de que los precios son ya muy elevados, y tienen que vender para limitar sus pérdidas, motivo por el cual caen con fuerza las cotizaciones.

6.2.j). Zona de acumulación.

Es un movimiento lateral que se produce tras una fuerte bajada: en esta zona de congestión, los pequeños incrementos de precios que producen las compras atraen las ventas de los inversores que aún no confían en una subida del mercado; finalmente, las cotizaciones rompen con fuerza al alza cuando casi todos los inversores reconocen la nueva tendencia alcista del mercado.

Tanto la zona de distribución como la zona de congestión tienen en principio el mismo aspecto que un movimiento de consolidación lateral, por lo que durante las mismas no debemos actuar: esperaremos a que las cotizaciones rompan al alza (para comprar) ó a la baja (para vender).

6.2.k). Figura de vuelta en un día.

En la sesión previa, las cotizaciones suben con fuerza y cierran en máximos del día. En la siguiente sesión, las cotizaciones siguen subiendo y hacen un máximo mayor que el día anterior, pero luego bajan, cerrando en mínimos del día, y siempre por debajo del cierre precedente. Todo ello va acompañado de un fuerte volumen de negocio (ventas masivas que en principio son absorbidas por el dinero, aunque finalmente se impone el papel). Esta figura también tiene su inversa (vuelta en un día, al alza).

Es una figura muy rápida, que se inicia y acaba en una sola sesión, y suele aparecer sobre todo en valores especulativos. Aunque sólo tiene consecuencias a corto plazo, a veces es el comienzo de otras figuras chartistas más completas, y proporciona una idea acerca del posible desarrollo de la tendencia futura.

Otra figura parecida a la anterior es el islote: son las cotizaciones que quedan aisladas del resto de la curva de cotizaciones por sendos huecos (las cotizaciones de una determinada sesión quedan muy por encima ó muy por debajo de las anteriores cotizaciones, y en la sesión ó sesiones siguientes, las cotizaciones vuelven a sus valores previos, como si nada hubiese pasado). Los islotes se forman sin previo aviso, se generan en momentos muy especulativos, y se interpretan como un aviso de cambio de tendencia. Si el islote es “alcista” suele ser el aviso de una gran bajada a corto plazo. Un islote, es en la práctica, un hueco de agotamiento seguido por un hueco de escape.

6.2.l. Vuelta en V.

Es un cambio brusco de la tendencia sin una etapa de transición. Evidentemente este tipo de giros son muy difícilmente predecibles, a no ser que se produzcan en el techo de un canal alcista, o en la base de un canal bajista. Normalmente veremos una vuelta en isla o una vuelta en un día pero en cualquier caso el alcance de la fase posterior es impredecible.

7. LINEAS DE TENDENCIA. (Componente subjetivo del chart).

Son las líneas que unen los máximos ó mínimos relativos de la curva de cotizaciones. No son figuras chartistas, al no formar parte de la curva de cotizaciones. Dentro de ellas, las líneas directrices alcistas ó bajistas son las figuras más fiables del análisis chartista. Después del concepto de tendencia, los siguientes conceptos más importantes del análisis técnico, son los de resistencia y soporte.

Para trazar líneas de tendencia fiables utilizamos dos correcciones consecutivas de un tramo en tendencia, (en vez del punto inicial, -el cual puede estar distorsionado-, y una corrección intermedia).

7.1.a). Resistencias.

Una resistencia es la cotización (dentro de una tendencia alcista) donde se concentra la oferta de títulos necesarios para frenar las subidas e incluso producir recortes en los precios. Dicho nivel es donde ningún alcista está dispuesto a comprar pensando que el valor no subirá más, y donde los bajistas salen del mercado (esto es, la mayoría del mercado es bajista). Pero cuando se agota la oferta de títulos, se rompe la resistencia y la cotización prosigue su subida. Generalmente cuando se rompe una resistencia, ésta se convierte en un futuro soporte para la cotización en eventuales nuevas caidas (pues si en ese nivel hubo dinero suficiente para romper una resistencia más ó menos duradera, también lo habrá para sujetar una eventual caída en el futuro; y además, los compradores que no se atrevían a entrar en los precios de resistencia, han cambiado sus expectativas y ahora sí desean entrar a esos precios).

La fortaleza de una línea de resistencia es mayor cuantas más veces rebotan las cotizaciones en ella sin lograr superarla, y también cuanto mayor tiempo permanece vigente, y cuanto más volumen de operaciones se acumula en dicha zona. A cambio, cuanto más fuerte es una resistencia, más potencial alcista tendrá la cotización cuando la rompa. Cuando se rompe una resistencia, suele haber una rápida y corta subida, seguida de una caída (“pull back”) hasta las cercanías de la resistencia, y después se produce el movimiento alcista definitivo.

Si por el contrario, se llega hasta la línea de resistencia con un bajo volumen de negociación, significa que hay pocos compradores en esta zona, y las cotizaciones empezarán a descender.

7.1.b). Soportes.

Un soporte es la cotización (dentro de una tendencia bajista) donde se concentra la demanda de títulos necesarios para frenar las caídas e incluso producir alzas coyunturales en los precios. Dicho nivel es donde los inversores compran, por estimar que en este punto se les puede “escapar al alza” el valor: el mercado piensa que no bajará de ese precio. Ningún bajista está dispuesto a vender, y además los alcistas entran en el mercado (esto es, la mayoría del mercado es alcista). Pero cuando se agota la demanda de títulos, se rompe el soporte y la cotización prosigue su caída, pero si el fondo del mercado es alcista, el soporte se convierte en el punto de partida de una nueva fase alcista. Generalmente cuando se rompe un soporte, éste se convierte en una futura resistencia para la cotización. (pues si en ese nivel hubo papel suficiente para romper un soporte más ó menos duradero, también lo habrá para frenar una eventual subida en el futuro; y además, los inversores que no querían vender en precios de soporte, han cambiado sus expectativas y ahora sí venden a esos precios para limitar pérdidas).

La fortaleza de una línea de soporte es mayor cuantas más veces rebotan las cotizaciones en él sin lograr romperlo, y también cuanto mayor tiempo permanece vigente, y cuanto más volumen de operaciones se acumula en dicha zona. A cambio, cuanto más fuerte es un soporte, más potencial bajista tendrá la cotización cuando lo rompa. Cuando se rompe un soporte, suele haber una rápida y corta caída, seguida de una subida (“pull back”) hasta las cercanías del soporte, y después se produce el movimiento bajista definitivo.

Si por el contrario, se llega hasta la línea de soporte con un bajo volumen de negociación, significa que hay pocos vendedores en esta zona, y las cotizaciones empezarán a subir.

La propia rotura de un soporte ó resistencia, hace que el movimiento alcista ó bajista se incremente, por razones puramente psicológicas.

Si el volumen negociado durante una rotura de un soporte ó de una resistencia se ha incrementado, y además, el volumen negociado en la siguiente estabilización de precios decrece, es probable que la tendencia continúe en el futuro en la dirección de la rotura. Pero los precios volverán a los niveles de soporte / resistencia perforados en el caso de que la rotura se produjera con un volumen de negociación decreciente y con un volumen creciente en la siguiente estabilización de precios. Esto último es lo que se conoce como “falsa rotura” ó “trampas bajistas / alcistas”.

7.1.c). Canales.

Un canal lo forman dos líneas paralelas (soporte y resistencia) que encierran a la curva de cotizaciones. El canal representa una tendencia, y por lo tanto, puede ser horizontal, ascendente ó descendente (tendencias lateral, alcista ó bajista respectivamente). En un canal se puede operar a corto plazo, comprando en el soporte y vendiendo en la resistencia.

La evolución natural de un canal es su agotamiento. En un canal alcista se produce cuando los precios no llegan a tocar la línea de resistencia (y cuando rompe, es probable un cambio de tendencia a la baja); y en un canal bajista se produce cuando los precios no llegan a tocar la línea de soporte (y cuando rompe, es probable un cambio de tendencia al alza). Si rompen al contrario, seguramente nos hallamos ante una trampa (falsa rotura).

Sin embargo, en una “aceleración de tendencias”, se da el caso de tres canales consecutivos, cada uno de los cuales tiene mayor pendiente que el anterior (tanto los alcistas como los bajistas). En estos casos, al pasar del primer al segundo canal creeríamos que existe una falsa rotura, que después no fue tal.

Un canal abierto lo forman dos líneas no paralelas, y al romperse, predicen un cambio de tendencia.

7.1.d). Figura en W.

Está formada por un canal bajista y un canal alcista, sensiblemente simétricos, unidos por una gran “V” invertida en la curva de cotizaciones. Tras haberse dibujado, vemos que era una figura de cambio de tendencia.

Su figura opuesta es la figura en “M”.

7.1.e). Directriz alcista.

Dentro de una tendencia alcista, es la línea (de soporte) que une los mínimos crecientes de la curva de cotizaciones, y que casi nunca es perforada por dicha cotización. La directriz alcista a veces es una sucesión de otras directrices alcistas con pendientes cada vez más acentuadas. La rotura de una directriz alcista (momento de vender) se produce cuando un nuevo mínimo relativo la perfora, por ser más bajo que el anterior.

La fortaleza de una directriz alcista es mayor cuantas más veces rebotan las cotizaciones en ella sin lograr perforarla, y también cuanto mayor tiempo permanece vigente. A cambio, cuanto más fuerte es la directriz alcista, más potencial bajista tendrá la cotización cuando la rompa. Cuando se rompe una directriz alcista, suele haber una rápida y corta caída, seguida de una subida (“pull back”) hasta las cercanías de la directriz, y después se produce el movimiento bajista definitivo.

7.1.f). Directriz bajista.

Dentro de una tendencia bajista, es la línea (de resistencia) que une los máximos decrecientes de la curva de cotizaciones, y que casi nunca es superada por dicha cotización. La directriz bajista a veces es una sucesión de otras directrices bajistas con pendientes cada vez más acentuadas. La rotura de una directriz bajista (momento de comprar) se produce cuando un nuevo máximo relativo la supera, por ser más alto que el anterior.

La fortaleza de una directriz bajista es mayor cuantas más veces rebotan las cotizaciones en ella sin lograr superarla, y también cuanto mayor tiempo permanece vigente. A cambio, cuanto más fuerte es la directriz bajista, más potencial alcista tendrá la cotización cuando la rompa. Cuando se rompe una directriz bajista, suele haber una rápida y corta subida, seguida de una caída (“pull back”) hasta las cercanías de la directriz, y después se produce el movimiento alcista definitivo.

Una rotura lateral (ya sea de una tendencia alcista ó bajista) se produce cuando la curva de cotizaciones se mueve dentro de un estrecho canal horizontal ignorando la directriz alcista ó bajista durante un cierto periodo de tiempo, hasta que bruscamente recupera la tendencia alcista ó bajista anterior. La rotura lateral no supone, por lo tanto, un cambio de la tendencia principal.

8. PULL-BACK.

Después de completarse una figura chartista, la cotización sale al alza ó a la baja rápidamente, según el tipo de figura, pero rápidamente cambia de sentido y vuelve a su origen en una especie de reacción técnica. Este movimiento de retorno es el “pull-back” (tirón de vuelta) y se produce en la confirmación de casi todas las figuras chartistas. No debe infundir recelos sobre el movimiento principal de la futura tendencia.

9. STOP-LOSS.

Es una orden de venta que se ejecuta si se pierden ciertos niveles de cotización, con el objeto de poner un límite a las posibles pérdidas que se puedan producir en un futuro cercano. Se coloca ligeramente por debajo de: niveles de precios para los cuales nuestro análisis queda invalidado, ó de niveles de soporte, ó de niveles psicológicos (cifras acabadas en cero, etc.).

También se va colocando durante las directrices alcistas (stop loss dinámico) en valores sensiblemente inferiores a las cotizaciones de cada momento. Así se consigue realizar las plusvalías generadas en un periodo relativamente largo, perdiendo sólo una pequeña parte de las mismas.

No es aconsejable operar con stop-loss cuando estamos dentro de un movimiento lateral, pues los beneficios que podríamos obtener son del mismo rango que las pérdidas si tenemos que ejecutar el stop-loss.

Una relación entre fallos y aciertos de uno a uno es suficiente para lograr una buena plusvalía si respetamos los stops.

10. 0BJETIVO DE PRECIOS.

En toda inversión hay que evaluar la relación riesgo-beneficio (risk-reward), esto es, el coste de la operación en relación a su potencial de plusvalía. Un ratio aceptable puede ser: 4.

Los objetivos de precios para posiciones largas pueden ser: techos de canales alcistas, resistencias históricas, zonas de sobrecompra dadas por los indicadores, u objetivos de Fibonacci. Los objetivos de precios para posiciones cortas pueden ser: suelos de canales bajistas, soportes históricos, zonas de sobreventa dadas por los indicadores, u objetivos de Fibonacci.

11. GAP.

Son valores del subyacente donde no se han cruzado operaciones (huecos ó saltos de la curva de cotizaciones). Suelen ocurrir cuando entre el cierre de una sesión y la apertura de la siguiente se ha producido un fuerte cambio de sentimiento (al alza ó a la baja) de los inversores (lo cual se puede deber a diversas causas; ej :noticias muy positivas ó negativas).

Los gaps representan una señal de fuerza en el sentido del mismo (ya sea alcista ó bajista).

Existen tres tipos de gaps:

Gap de ruptura. Suele darse al final de una figura chartista, y marca el principio del movimiento previsto tras dicha figura chartista, pues los huecos actúan a favor de la tendencia. Se genera un fuerte volumen de negocio (habitual en las rupturas fuertes de las figuras chartistas).

Gaps de continuación. Suelen producirse a la mitad del movimiento esperado, (cuando el mercado está dominado por la euforia ó el pánico) después del gap de ruptura. Si aparecen casi seguidos varios de estos gaps, es una señal de fortaleza y continuidad del movimiento. Si además el volumen negociado es alto, nos aportará más fiabilidad a la tendencia.

Gap de agotamiento. Aparece al final del movimiento, (tras una estrecha fluctuación de las cotizaciones) y su sentido es el contrario a los dos tipos de gaps anteriores. Si es simultáneo con valores extremos de los osciladores, ó con una zona de objetivo de precios, es el momento de deshacer posiciones. Evidentemente este tipo de huecos sí que se llenan siempre.

Los gaps por sí solos no son fiables como señales de compra ó de venta, pero sirven para confirmar otras figuras chartistas.

Tras producirse un gap, la cotización podría volver hasta dicho hueco para “llenarlo”, esto es, cruzar operaciones a los precios donde antes no se cruzaron. Es lo que se llama “tapar el gap”. La explicación a este movimiento es que los inversores piensan ya en frío que la reacción fue excesiva, y el mercado hace que el valor vuelva a cotizar a los valores anteriores al gap. Pero esto no siempre se cumple, pues muchos huecos nunca se llenan.

Los huecos que se pueden producir tras un reparto de dividendos ó de una ampliación de capital carecen de significado en el análisis técnico, pues además, tras estas operaciones, deberíamos de modificar el gráfico para contrarrestar el efecto de dicho reparto ó ampliación de capital.

12. HECHOS CONSTATADOS POR LA EXPERIENCIA.

  • Sobrerreacción. La bolsa suele reaccionar en exceso (tanto al alza como a la baja) al conocer nuevas noticias.

  • Si al cierre de una sesión, las cotizaciones están en el máximo (ó minimo) del día, es probable que en la siguiente sesión las cotizaciones abran al alza (ó a la baja).

  • Tamaño. Las empresas de tamaño mediano suelen fluctuar más que las empresas grandes.

  • Las mayores subidas se han producido en los meses de enero, en las primeras quincenas de mes, los viernes, las vísperas de festivo, y el último día de cada mes. El día más negativo suele ser el lunes. En el periodo 1900-1990, la mitad de las ganancias del Dow Jones se produjeron en las vísperas de festivo.

  • Siempre es más probable tener éxito si operamos a favor de la tendencia principal, que en contra ella. Además, (sólo si ello es compatible), operaremos en contra de la psicología de la masa.

  • Las tendencias alcistas suelen ser menos escarpadas que las tendencias bajistas.

  • Los suelos tardan mucho más tiempo en formarse que los techos. Esto se debe a la propia psicología del mercado: las ventas se desatan con más facilidad que las compras, debido al miedo a perder dinero. Un valor requiere tiempo para que se tome confianza en él. Un simple rebote no es una señal fiable de giro al alza de la tendencia principal.

  • A largo plazo, el mercado permanece en tendencia primaria lateral un 40% del tiempo.

  • La teoría de la opinión contrariasentimiento de mercado) dice que cuántos más bajistas haya más potencial alcista hay, y por contrario cuánto más alcistas hay más posibilidades de una caída del mercado se dan. Por ello, el momento óptimo para comprar es cuando “corre la sangre”, y el momento óptimo para vender es en los momentos de máxima euforia. En bolsa hay que “ir en contra de la masa, y a favor de la tendencia”.

  • 13. INDICADORES Y OSCILADORES.

    Los indicadores son operaciones matemáticas sobre la serie de precios. Existen dos tipos de indicadores, por su naturaleza:

    Seguidores de tendencia, los cuales son adecuados en periodos de larga tendencia alcista ó bajista, pero no son adecuados en tendencias laterales. Posibilitan que el inversor esté en sintonía con el mercado, reduciendo algo los riesgos, pero dan señales algo tardías de compra y venta (media móvil, OBV. MACD,..). Su filosofía no es tratar de predecir los movimientos futuros, sino simplemente aumentar las probabilidades de acertar en la inversión en base a datos estadísticos.

    Anticipadores de tendencia (leading indicators). Intentan anticipar un giro o una pausa dentro de la tendencia. Tienen mayor nivel de riesgo que los anteriores, y funcionan mejor en tendencias laterales (RSI, CCI, Estocástico,...). En general indican un nivel de sobrecompra o sobreventa, y nos dicen si se ha producido una velocidad de ascenso o descenso de los precios anormalmente alto que normalmente viene seguido de una parada o una corrección.

    Las divergencias ocurren cuando la tendencia de la cotización no concuerda con la teórica tendencia mostrada por los indicadores. Cuando existen divergencias, la tendencia del indicador suele anticipar la próxima tendencia futura del activo subyacente (y esto es así pues los indicadores muestran mejor la tendencia de los precios, que los precios por sí solos).

    14. INDICADORES DE MERCADO.

    Estudian la globalidad de un determinado mercado y agrupan datos referidos al conjunto de acciones de dicho mercado. De esta forma, en primer lugar vemos el comportamiento general del mercado, y después, ya podremos tomar decisiones sobre valores concretos del mismo. Son:

    Monetarios: Muestran parámetros de tipo más fundamental que técnico: tipos de interés; oferta monetaria; e inflación.

    Momento: Muestran que está haciendo el conjunto del mercado actualmente: price / volume; nº valores al alza / nº valores a la baja.

    Sentimiento: Muestran las expectativas que tienen los inversores sobre los precios: ratio put / call; diferencias con el mercado de futuros. En un mercado muy pesimista, los precios acaban subiendo, y en un mercado muy optimista, los precios acaban bajando.

    15. MEDIAS MOVILES.

    Las medias móviles están en la frontera entre el análisis gráfico y el análisis cuantitativo, y es el indicador más empleado pues aporta unas señales de compra y de venta claras y concisas.

    La media móvil simple es el promedio aritmético de las cotizaciones de cierre de las “x” últimas sesiones desde la fecha actual. Así, en cada nueva sesión se elimina la primera sesión de la serie en el cálculo, y se añade la última sesión. Por este motivo se llama media móvil (porque se mueve siguiendo las fechas de las cotizaciones).

    Como la información más relevante en el cambio de tendencia está en las últimas sesiones, la media móvil simple retrasa algo las señales de compra y de venta. Así, también existen las medias móviles ponderadas y las medias móviles exponenciales (donde las últimas cotizaciones ponderan más que las primeras de la serie).

    Las medias móviles suavizan la curva de las cotizaciones, filtrando el ruido y los pequeños fenómenos particulares que afectan a los valores. Así, las medias móviles dibujan una línea de tendencia a corto, medio ó largo plazo (s/. el número “x” de sesiones que escojamos). Es un indicador de tendencia que nunca proporciona un adelanto de los cambios de tendencia pero si los puede confirmar plenamente cuando se inician. El sistema de medias móviles no tiene en cuenta el volumen de contratación.

    Admiten varias interpretaciones:

    3.1. El cruce de dos medias móviles cualesquiera se denomina “cruz de oro”, y es la señal genérica de compra ó de venta para los inversores a corto plazo: compramos cuando la curva de cotizaciones atraviesa el gráfico de la media móvil de abajo hacia arriba (y también cuando una media móvil corta atraviesa de abajo hacia arriba a otra media móvil más larga). Esto es así porque la media móvil de “x” sesiones representa el consenso medio del mercado durante esas “x” sesiones. Si durante una sesión, el precio supera ese consenso, significa que las expectativas actuales son mejores que la media de las expectativas del pasado reciente. Vendemos cuando la curva de cotizaciones atraviesa el gráfico de la media móvil de arriba hacia abajo (y también cuando media móvil corta atraviesa de arriba hacia abajo a otra media móvil más larga). Estas señales retrasan mucho la entrada y la salida en un título, pero suelen ser fiables en la práctica (sobre todo en valores en fuerte tendencia, pues en tendencia lateral genera muchas señales falsas).

    3.2. La intensidad de un movimiento alcista ó bajista de un valor viene dado por la posición relativa de la cotización y de las diferentes medias móviles del mismo. Así, será muy alcista si su cotización está por encima de todas sus medias móviles, y además, cada una de éstas debe estar por encima de las restantes medias móviles de mayor número de sesiones.

    3.3. El cambio de curvatura del gráfico de una media móvil de “x” sesiones suele ser indicativo de la futura dirección (alcista ó bajista) de la cotización durante un horizonte temporal similar al parámetro “x” de esa media móvil.

    3.4. El gráfico de la media móvil puede actuar como soporte ó como resistencia, y así, cuanto mayor sea el número de contactos entre la curva de cotizaciones y la media móvil, más fiable será esta función de soporte ó resistencia de la media móvil.

    3.5. Con lo dicho en los cuatro puntos anteriores, se puede emplear una media móvil larga para ver la tendencia a largo plazo y, al mismo tiempo, una media móvil corta para entrar y salir del valor. Así, según sea nuestro horizonte temporal de inversión (a corto, medio ó largo plazo), emplearemos medias móviles cortas (10 sesiones), medias (70 sesiones) ó largas (200 sesiones). La virtud de emplear las medias móviles es que siempre estamos en sintonía con el mercado: no habrá una fuerte subida mientras los precios estén por debajo de la media móvil (estamos fuera del mercado), y no habrá una fuerte bajada mientras los precios estén por encima de la media móvil (estamos dentro del mercado).

    3.6. Por último, el método de la media móvil óptima consiste en hallar la media móvil con la que se obtiene el máximo beneficio (para un horizonte temporal de inversión determinado), al seguir sus señales de compra y de venta. (Un programa informático que calcule la rentabilidad obtenida en cada caso empleando una media móvil diferente).

    3.7. Una media móvil que sea sensiblemente plana nos indica que estamos en un movimiento lateral.

    16. MACD. (Moving Average Convergence Divergence).

    Se resta la media móvil-26 sesiones de la media móvil-12 sesiones. Una vez calculado este parámetro parcial, el MACD es su media móvil de 9 sesiones. Es un oscilador que estará por encima y por debajo de cero. Si está por encima de cero, la tendencia teórica es alcista, y si está por debajo de cero, la tendencia teórica es bajista.

    17. RSI. (Relative Strenght Index).

    Es un índice de fuerza relativa. Nos indica zonas de sobrecompra (entre 70 y 100) y de sobreventa (entre 0 y 30). Sus valores siempre están entre el mínimo de 0 y el máximo de 100 (es, pues, un oscilador).

    Tiene la ventaja de ser un indicador anticipado (esto es, anticipa futuras tendencias antes de que éstas se produzcan).

    Ha de estudiarse en conjunción con los valores del subyacente: para valores alcistas, la zona de sobrecompra se sitúa entre 85 y 100; y la de sobreventa entre 0 y 45.

    La divergencia bajista se produce cuando coinciden máximos crecientes en el valor del subyacente, con máximos decrecientes (dentro de la zona de sobrecompra) en el RSI. Nos anuncia una futura bajada.

    La divergencia alcista se produce cuando coinciden mínimos decrecientes en el valor del subyacente, con mínimos crecientes (dentro de la zona de sobreventa) en el RSI. Nos anuncia una consolidación de precios y una posible subida de los mismos.

    RSI = 100 - (100 / (1 + (U/D))), donde “U” es la suma de cotizaciones de las sesiones alcistas, y “D” es la suma de cotizaciones de las sesiones bajistas (tomando U y D de las 9 (ó 14) últimas sesiones de cotización).

    18. NUMEROS DE FIBONACCI.

    Es una serie numérica, cuyos dos primeros términos son “0” y “1”, y los siguientes se calculan sumando los dos inmediatamente anteriores: 1,1,2,3,5,… En dicha serie, la relación entre dos números consecutivos es una sucesión convergente (consecutivamente por exceso y por defecto), en 1,6180339887…, (su inverso es 0,6180339887…). La relación entre dos números alternos de la serie es también una sucesión convergente en 2,6180339887… (su inverso es 0,3819660112…). Al número irracional 0,618… se le denomina razón áurea, la cual aparece en numerosos procesos naturales.

    Si construimos la serie a partir de dos números cualesquiera, incluso fraccionarios y/ó negativos, y/ó siendo el primero de ellos mayor, igual ó menor que el segundo, obtenemos también las mismas relaciones anteriores.

    Resulta interesante verificar si se cumplen los objetivos de precios siguientes tras un determinado movimiento en tendencia: una corrección del 38,2% ó el 61,8% del mismo, y posteriormente, una continuación del movimiento inicial en tendencia de un 38,2%, 61,8%, 100%, ó 161,8% de la magnitud de dicho movimiento inicial.

    19. BANDAS DE BOLLINGER.

    Es un indicador de volatilidad. Cuantifica la desviación standard respecto de la media (20 sesiones).

    20. LA TEORIA DE DOW.

    Estudiada en el siglo XIX, es el origen de todo el análisis técnico, sigue vigente hoy en día, y lo seguirá estando por mucho tiempo. Trata de intentar explicar las tres fases dentro de cada tendencia del mercado:

    En un mercado alcista existen tres fases bien diferenciadas:

    1. Acumulación. Dentro de un ambiente general aún pesimista, las manos fuertes del mercado piensan que el mismo tiene potencial de subida y comienzan a tomar posiciones sin excesivas prisas, mientras que el público en general considera estos primeros movimientos como rebotes de la anterior tendencia bajista.

    2. Tendencia alcista. La demanda de papel va creciendo. Los seguidores de tendencia se dan cuenta de que se ha producido un cambio en la tendencia principal y van comprando progresivamente. Este movimiento suele ser amplio, con subidas constantes de precios, y con incremento en el volumen. Una buena señal de entrada es cuando las medias móviles se giran claramente al alza.

    3. Distribución. Finalmente, se incorporan gran número de inversores particulares al mercado, mientras que las manos fuertes del mercado comienzan a vender lentamente (para no deteriorar la tendencia al alza), sabiendo que la subida está llegando a su fin. Este papel es absorbido por los particulares. En esta fase, los valores de poca capitalización suben con fuerza mientras que los valores de mayor importancia no lo hacen tanto.

    En un mercado bajista, también existen tres fases bien diferenciadas:

    1. Distribución: Los operadores mejor informados presionan a la baja los precios, las noticias son aún buenas y se considera que la corrección en curso es una simple corrección menor o intermedia del tramo alcista previo. El público aún espera un movimiento fuerte al alza después de un movimiento a la baja que se considera pasajero. Las medias móviles empiezan a perder fuerza. Se suelen negociar a mercado pequeños lotes a la compra y grandes lotes a la venta.

    2. Tendencia bajista: Las pérdidas van aumentando, y el papel que aún les queda a los operadores mejor informados lo sacan al mercado sin importar el precio de venta, provocando así una caída en vertical, y con fuerte volumen, que da lugar a veces a un sentimiento de pánico. Tras esta fase suele venir una corrección lateral o una recuperación bastante tímida de la tendencia bajista.

    3. Desánimo: Después de un castigo fuerte normalmente viene un periodo de atonía. En esta fase los inversores que mantuvieron sus posiciones en la bajada aguantan con poca esperanza de que se recuperen, y los que vendieron, para limitar pérdidas, se mantienen aún fuera del mercado. Las caídas comienzan a ser más suaves, y los volúmenes también se reducen.

    En esta tercera fase, a veces se presencian fortísimos rebotes después de sesiones de auténtico pánico; y otras veces tenemos un comportamiento muy errático debido a que con muy poco volumen los precios se mueven con fuerza en tramos poco persistentes. Las empresas sólidas no suelen permanecer un largo periodo de tiempo en esta situación, pues corren el riesgo de ser opadas.

    21. LA TEORIA DE LA ONDA DE ELLIOT.

    Dow fue seguido por Elliot. La teoría de la onda de Elliot se basa en la psicología de una gran masa de inversores (por lo tanto, sólo es aplicable en mercados muy líquidos): cada momento psicológico determina una fase diferente de mercado. La clave está en reconocer en todo momento en qué fase de mercado nos encontramos.

    La interpretación de las Ondas de Elliot por dos personas distintas, puede conducir a conclusiones muy dispares. Por lo tanto, lo primero que hay que decir es que debemos ser muy prudentes con las conclusiones a las que lleguemos.

    Algunos parámetros importantes en esta teoría, son:

    El fallo, que anuncia una gran fuerza contra tendencia.

    Las pequeñas correcciones, que anuncian una continuación de la tendencia en curso.

    Ciertas pautas, como por ejemplo, una “trampa alcista”.

    El mercado alcista tiene tres tramos al alza, con dos correcciones intermedias: El primer tramo empieza con un rebote después de una fase de pánico, (ó con una acumulación después de una fase de atonía). El segundo tramo es el optimismo creciente, y el tercer tramo es la fase de euforia. En este tercer tramo es donde la mayoría de la masa es alcista, siendo posible colocarles una gran cantidad de papel, lo que al final hace caer al mercado.

    Para las fases bajistas, hay cinco ondas: tres a la baja, intercalando entre ellas dos al alza.

    22. LOS ERRORES DEL ESPECULADOR.

    A) Pretender lo imposible. En la práctica, no seremos capaces de anticipar todos los movimientos del mercado, sino que sólo acertaremos una parte de ellos.

    En cada inversión, idearemos una estrategia específica en base a nuestras expectativas, haremos un seguimiento de la misma, y si fuera preciso, la modificaremos. Para ello es conveniente realizar una ficha por inversión, con los siguientes datos:

    a). Objetivos: fecha, valor, nº títulos, precio de compra real.

    b). Subjetivos: stop de protección y objetivos de precio; figura (con soportes y resistencias), así como tendencias principal, secundaria y menor; pronóstico, opinión sobre el valor, y estrategia futura.

    c). De seguimiento: desviaciones del pronóstico, y modificaciones de la estrategia inicial.

    Además, es imposible encontrar una estrategia que sea una panacea, y que aunque en algún periodo de tiempo funcione bien, en otros momentos puede ser desastrosa.

    Si utilizamos a menudo una serie de osciladores y parámetros concretos, aprenderemos mejor su comportamiento y las claves que los mismos son capaces de mostrarnos. Es recomendable emplear, al menos, dos osciladores, un oscilador de tendencia y otro de sobrecompra y sobreventa.

    B) Falta de disciplina.

    No tener la adecuada perspectiva: Estudie los gráficos semanales y recapacite en qué momento (euforia, pánico, acumulación, distribución,...) podemos estar. Tomar decisiones en base a gráficos de escaso periodo de tiempo no es sano, pues los mismos no son muy representativos de la tendencia de fondo del mercado. Además, es preferible seguir unos pocos valores que seguir muchos valores con poca frecuencia.

    No hacer caso a lo que piensa: Después de un periodo de estudio tranquilo y minucioso, y de llegar a una conclusión seamos consecuente con ello, y ejecutemos las correspondientes órdenes sin miramientos, respetando, en su caso, los stops y los objetivos de precios. Muchas veces el no hacer caso a lo que pensamos o el cambiar de idea en un momento de tensión puede ser un tremendo error.

    C) Estar siempre invertido. En muchas ocasiones el mercado no ofrece fiabilidad, en este caso es mucho mejor estar líquido que arriesgar sin tener referencias. Debe saber cuando estar en el mercado y cuando no estar.

    D). La esperanza tras una inversión errónea. Cuando tomamos una determinada posición, y la misma empieza a avanzar desfavorablemente, pronto entraremos en una situación de desánimo, aunque sin deshacer nuestras posiciones. El grado de deterioro llegará a ser tan grande que desharemos la posición. En ese momento las 'buenas manos' estarán abriendo posiciones, habrá un cambio de tendencia y nos sentiremos fracasados. Aparentemente es sencillo no hacer esto, pero en la práctica no es así. Esto ha ocurrido porque hemos sido víctimas de la psicología del mercado.

    E) Tomar posiciones influidos por la euforía ó el pánico de un determinado momento. Muchos movimientos bruscos son una trampa. En las últimas etapas de un determinado movimiento, el mercado está eufórico ó muy deprimido y es fácil caer en la tentación de hacer compras (ó ventas a crédito) muy agresivas. Operar cuando el mercado se ha ido mucho en muy poco tiempo no es sano.

    El analista técnico ha de saber abstraerse de la euforia o del desánimo, y estudiar con frialdad como evoluciona la psicología de la masa de los inversores, en relación con las cotizaciones del mercado. La experiencia muestra que el estado de ánimo de los operadores se repite cíclicamente; por ello, un conocimiento del desarrollo de los precios y de las fases del mercado nos dan una idea de la futura evolución de los precios.

    El ambiente psicológico normalmente es una trampa y es importante saber evitarlo.