De la ética a la práctica del psicoanálisis en niños; Francoise Yannick

Ensayo argentino contemporáneo. Niños. Imagen psicológica del niño. Psicología. Narcisismo. Relaciones paternales. Sexualidad en niñas

  • Enviado por: Coty
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
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Resumen del texto:

“F. Doltó: de la ética a la practica del psicoanálisis en niños”

Cap. 1: Los conceptos fundamentales

Autor: Yannick, F. Ed. Nueva vision. Buenos Aires (1990/1992)

1° EL SUJETO:

Este concepto se debe plantear a priori, como una reflexión. Desde la concepción un individuo es la manifestación del deseo de un sujeto, si hay vida el sujeto esta ahí. Todo ser humano es fuente autónoma de deseo y su nacimiento es simbólica del deseo de antemano de sumirse. Pero este deseo no es único del niño, si no que de tres deseos:

“El ser humano es encarnación simbólica de tres deseos, el de su padre, el de su madre y el propio, en tanto seres del lenguaje” (pag. 76).

Se anudan tres deseos humanos y mediante este anudamiento el sujeto se cruza con la realidad del cuerpo, es el anudamiento entre la palabra y la realidad del cuerpo.

El sujeto al encarnarse se vuelve victima de lo corporal (temporal y espacial)

No hay diferencia entre la naturaleza entre el feto, el niño y el adulto, solo son estados sucesivos, pertenecen el tiempo de la vida sujeto-cuerpo-representaciones.

La muerte es el estallido que se resuelve por la liberación del sujeto, solo alcanza al Yo nunca al sujeto, ya que el sujeto pre-existe a la concepción y permanece después de la muerte. El sujeto es quien asume el deseo. La muerte es simétrico al nacimiento, la tensión deseante del sujeto que lo hizo encarnarse, lo hace liberarse con la muerte:

“Lo que efectivamente llamamos morir no es mas que la cesación de los medios de retorno imaginario al soporte del deseo” (pag. 78).

La muerte es la perdida de la imagen del cuerpo, lo cual nos atrae toda la vida, es la atracción que nos mueve, la atracción en busca de la complementariedad, es la liberación del sujeto, lo libera del juego ilusorio del condicionamiento sensorial.

Para Lacán, el sujeto no es un dato primario, solo es designable en la relación de un significante con otro significante, y define al sujeto al mismo tiempo que la experiencia que lo constituye, el Estadio del espejo, con el cual el bebe sabe de los limites de su cuerpo.

Para Doltó, lo importante no es el origen del sujeto, ya que ella lo definió en el momento de la concepción, si no mas bien es el anudamiento de este con el cuerpo, le confiere al estadio del espejo una función estructurante en los tres registros (imaginario, simbólico y real) pero solo lo considera como asunción de un proceso que surge en la concepción:

“El estadio del espejo es para F. Doltó el tiempo de cristalización descrito por Lacán, pero en la prolongación de una dinámica pre-especular” (pag. 79)

Para Doltó con el echo de que el niño exista, ya es un símbolo de la búsqueda del otro, por lo tanto, el estadio del espejo es el descubrimiento que el otro es otro cuerpo, no emerge el sujeto, si que es la inscripción del sujeto en un cuerpo biológicamente dado:

“Cuando ya es, por esencia, sujeto- pero un sujeto no reflexivo-; que esta inscrito, según la evidencia, en un cuerpo-pero cuyos limites reales todavía no percibe-; que es presa de sus fantasmas, pero a los que no puede identificar como tales” (pag. 79)

Esta es la imagen inconsciente del cuerpo, Doltó reconoce en la imagen del cuerpo la matriz de la identidad, pero cuyos efectos son pre-especulares

2° LA IMAGEN INCONSCIENTE DEL CUERPO:

a) Un concepto surgido de la clínica: Doltó propone dos ejemplos:

  • Lactante anoréxico; el recién nacido fue amamantado por la madre, y rechazaba todo alimento luego de tres días separado de ella. Doltó propuso rodear el biberón con un paño con el olor de la madre, este hizo que el niño se alimentara. Esto se explica por que mediante el olor de la madre, la cavidad olfativa se complementa con el cuerpo digestivo, ya que ya que el olor es símbolo de su madre:

“La plenitud olfativa crea la presencia imaginada de las mamas maternas ausente, al mismo tiempo que la del tuvo digestivo hambriento y que sabe mamar, que también faltaba: su imagen estaba alienada del niño en ausencia del cuerpo maternal” (pag. 80)

Este bebe estaba atascado en su unidad somato-psíquica, y solo a través de la restitución de la huella maternal olfativa, el bebe se volvió a alimentar.

  • Niña con fobia a tocar; Doltó le extiende un trozo de pasta de modelar, y le dice que puede tocarla con su boca de mano, y la niña se aferra a ella:

“Era una niña que ya no sabia que tenia mano, ni que las manos eran orificios orales y anales. Recuerden que en la etapa oral el niño traslada lo oral por todos lados y que son precisamente la manos las que, como la boca, saben soltar y hablar” (pag. 81).

Al decirle a la niña que “toma con tu boca de mano”, Doltó enlaza con su palabra su boca y su mano.

Para ambos ejemplos, un sufrimiento afectivo afecta el funcionamiento del cuerpo. Lo que hizo Doltó en ambos casos fue intervenir en su ser-en-el-mundo, se represento a cada niño en su unidad somato-psíquica (imagen psíquica del cuerpo). La función de deglución no le pertenece al niño, sino que participa en un conjunto afectivo y perceptivo al cual pertenece la madre, en el caso de la niña, ella solo tiene una percepción de su cuerpo metafóricamente oral, y los símbolos presentados a los niños son los signos de una comunicación, lo cual permitió que se recobrara un funcionamiento normal:

“Esos niños no tenían, en efecto, ni uno ni otro, acceso a la percepción reflexiva de si mismos. Sin embargo, manifestaban claramente un dicho en sus cuerpos, al mismo tiempo que sus cuerpos manifestaban su identidad singular”(pag.82)

En el lactante lo que se invalido fue su cuerpo fantaseado, oral y prolongado del pecho de su madre, en la niña el cuerpo es imaginado como boca fue lo que controlo su cuerpo real. Con lo cual se integra Sujeto, Cuerpo e Imaginario.

b) De los dibujos de los niños a la imagen inconsciente del cuerpo: Es a través de los dibujos que Doltó formalizo su concepto de imagen inconsciente. Los niños dibujan siempre un retrato, el cual es un fantasma extemporáneo. Por lo cual, Dotó afirma que el dibujo posee un valor proyectivo, y en el dibujo “algo” del niño se dibuja, es una representación del niño de si mismo, el cual se refiere al cuerpo, aun cuando no haya interiorizado sus limites específicos:

“El sujeto es incasable directamente, o mas bien no forma parte del psiquismo mas que “corporalizado”” (pag. 83-84)

Cuando el niño se dibuja el proyecta situaciones de relación a través de su cuerpo:

“De este modo, para F. Doltó, el análisis de un dibujo es ante todo el análisis, en la trasferencia, de las representaciones corporales-de las imágenes del cuerpo- que contiene” (pag. 84).

A través de la confrontación en análisis de los dibujos y las asociaciones que evocan, el niño puede reinscribir su imagen del cuerpo y su comportamiento en la ley.

c) La noción de imagen inconsciente del cuerpo: Doltó descubrió que incluso antes de la adquisición del lenguaje de un niño, este se podía sanar mediante la palabra y sus dibujos contienen su historia. Lo que esta comprometido en las etapas pre-verbales es el cuerpo.

La imagen del cuerpo es una formalización teórica de su hipótesis fundacional de Doltó (cuerpo y sujeto anudándose en la concepción), por lo tanto, todo individuo es captado por esencia tanto en el orden simbólico del lenguaje, como en lo real del cuerpo. Doltó propone ampliar la matriz identificatoria con efectos imaginarios, propuesto por Lacán, a etapas anteriores al espejo, dice que el niño tiene desde el nacimiento una representación psíquica de su cuerpo, que lo unifica, identifica y lo representa, con lo cual concluye que esta imagen es mas que fantasma, es un medio de relación del niño consigo mismo y el mundo, y es esta imagen de su cuerpo la que se expresa en los dibujos, y que se habría retirado de la boca del niño y de las manos de la niña:

“La imagen del cuerpo representa en cierto modo el soporte psíquico imaginario del sentimiento de unidad y juega para el niño en los registros descritos por Lacán en un estadio mas tardío: contiene y aliena al niño en si mismo” (pag. 87)

Doltó, nos informa que el ser un sujeto simbólico, no garantiza el acceso a lo simbólico, y es esta incapacidad de acceder al orden simbólico, el núcleo de la psicosis. Esto se debe a que Doltó entiende lo simbólico de dos manera: una perspectiva sincrónica, donde el sujeto esta afecto al lenguaje, y una perspectiva diacrónica, la cual es dinámica, por lo tanto, el niño esta inscrito por esencia en lo simbólico, pero posee un acceso mediatizado a sus leyes humanizantes, a través de la Función Simbólica, que es la aptitud de mentalizar los símbolos. Al inicio su soporte es neurológico, se articula con la facultad de mentalizar y memorizar las percepciones asociadas a un encuentro, una percepción inscribe una impresión en el esquema corporal:

“Cuando esas percepciones provocan una modificación en el habito y esta modificación expresiva es a su turno percibida por otro ser viviente que reacciona con una respuesta manifiesta, variable y modulada, acorde con la primera, se organiza un sentido simbólico, que es la comunicación: el origen arcaico del lenguaje” (pag. 88)

Sin embargo, esto solo daría logra a un leguaje borroso, y es la madre inscrita en el lenguaje, la que permite que esto no sea así, siendo ella agente de que el lactante se estructure en el lenguaje, y lo que era signo de la presencia materna, se convierte en símbolo de su existencia en su ausencia, es decir que lo que se simboliza es la huella de la relación con su madre. En esta etapa él y el Otro él (su madre) se hacen uno por los deseos acordados:

“ En primer lugar en referencia a la acepción Lacaniana habitual: el sujeto esta en el lenguaje, constituido en esa búsqueda sin fin de significante en significante, y lo simbólico representa el orden del que depende. A esto, F. Doltó agrega otra idea...: lo simbólico tiene también que ser “producido” por el niño y sus padres gracias al ejercicio de una función simbólica común” (pag. 89)

El Sujeto es sujeto a lo simbólico y a la ves es su operador. La hipótesis primera es que el cuerpo se impone desde el nacimiento como representación en el universo psíquico, y esta representación estaría a la vez infiltrada por las tensiones del deseo del sujeto:

“La imagen del cuerpo esta entonces en relación con el sujeto, y por consiguiente esta marcada por lo simbólico, en sus dos acepciones. La imagen del cuerpo constituye alrededor del “deseo de ser” inicial del sujeto, luego se transforma en relacion con su historia en lo simbólico” (pag. 90)

La imagen del cuerpo pertenece al registro de lo imaginario (sentimiento de unidad, es una función anticipadora respecto de la del espejo) y de lo simbólico (imagen del cuerpo que representa al sujeto deseante, comprometido en el intercambio simbólico y confrontado con sus leyes, que son la Castraciones Simboligenas).

Esta imagen del cuerpo es parte de la comunicación y el vivir sin esta imagen es un vivir mudo, solitario, silencioso, etc., es así como el psicótico permanece cautivo de una imagen incomunicable:

“Es por la palabra que los deseos pasados pudieron organizarse en imagen del cuerpo, que los recuerdos pretéritos pudieron afectar las zonas del esquema corporal, convertidas por tal echo en zonas erógenas, incluso cuando el objeto de deseo ya no este allí...si no hubo palabras. La imagen del cuerpo no estructura el simbolismo del sujeto, sino que hace de éste un débil ideativo relacional” (pag. 91)

Doltó extendió el concepto de lenguaje al desarrollo anterior de la palabra articulada. La palabra, tanto del terapeuta como de los padres, pude tener efectos simbólicos, si sostiene un decir sobre la imagen del cuerpo del niño, abre su goce del cuerpo o sobre las interdicciones que se imponen. Ella también integra al estadio del espejo a las castraciones simboligenas, una consecuencia es que la imagen especular ocasiona la inhibición de la imagen del cuerpo arcaico, y la vuelve inconsciente, pero siguen vivas y sostiene el deseo y depende de la resolución edípica, esta imagen castrada será la imagen del individuo:

”La imagen del cuerpo solo después del Edipo, es proyectable en la representación humana completa. El Yo del sujeto esta entonces definitivamente ligado a la imagen específicamente humana monosexuada, conforme a la fisiología del cuerpo material” (pag. 92)

c) Imagen del cuerpo y esquema corporal: El cuerpo del esquema corporal es el cuerpo real, natural y objetivable, y se estructura en el aprendizaje, y el cuerpo de la imagen del cuerpo es un sustrato racional y estas dos se anudan en el narcisismo fundamental, en donde el deseo de vivir se encuentra con las funciones vegetativas y fisiológicas de la supervivencia:

“La validez del deseo le viene de ser reconocido, que sus deseos sean así hablados con alguien que acepta con el ese juego proyectivo permite al sujeto integrar en el lenguaje sus deseos a pesar de la realidad, la imperfección en lo que se refiere a su cuerpo: y el leguaje le aporta el descubrimiento de medios personales de comunicación” (pag. 93)

c) Los diferentes aspectos de la imagen del cuerpo: Doltó reconoce tres modalidaes de imagen:

IMAGEN DE BASE: Es la constituyente del narcisismo fundamental, permite al niño sentise en una mismidad del ser. Es el lugar de la pulción de muerte, que pude ser aceptado sin peligro para el sujeto. En su alteración Doltó descubre el centro de la psicosis, ya que surgen representaciones que amenazan la vida, y es experimentado como persecutorio.

IMAGEN FUNCIONAL: Es una imagen esténica, no estática como la anterior, la cual apunta al cumplimiento de deseo. Sostiene las experiencias sensorio-motrices del niño.

IMAGEN EROGENA: Sostiene al cuerpo en la búsqueda del complemento, es el lugar dende se focalizar el placer o el displacer erótico. Es mediante este cuerpo que encontrara al otro.

IMAGEN DINAMICA: Anuda a las otras tres imágenes, no posee una representación propio, su representación es la palabra deseo, “encarna al verbo ir...”, es un activo deseante. Expresa al sujeto con derecho a desear.

3° INSTANCIAS DE LA PERSONALIDAD:

YO: Es una instancia imaginaria, su origen esta en el lenguaje, cuando el niño dice Yo, hasta antes del Edipo este es un pre-Yo, por que representa un cuerpo no marcado por la castración Edípica, luego del Edipo este Yo se liga a un nombre patronímico y a un cuerpo sexuado.

SUPERYO: Al igual que el Yo, también posee una modalidad pre-edípica (pre-superyoes). Corresponde a la interdicciones impuestas a las pulciones parciales no genitales. Es también el Superyo genital el heredero del complejo de Edipo, y protege al Yo de las satisfacciones incestuosas:

Tiene entonces por efecto despertar la angustia de castración en el caso de que el Yo sea tentado a usar ardides con ella, o a pervertir la ley, incluso en fantasmas” (pag. 96)

YO IDEAL: Es el encargado de focalizar al Yo en un “ser como...” :

“A los pre-yos se unen los pre-yos ideales, referidos a las modalidades identificatorias pre-genitales, a alas personas fantasmisadas como capaces de omnipotencia devoradora o manipuladora” (pag. 96)

IDEAL DEL YO: Es la instancia que aparece con la resolución Edípica, y orienta al yo hacia una etica:

“Que surgió de las ruinas de deseo incestuoso atrae al yo a las realizaciones culturales valiosas de la sociedad extrafamiliar, para un placer distinto al de seducir al padre o la madre, al “darles placer”” (pag. 96)

También tiene la función de focalizar las pulciones de una manera aceptable para los otros (Sublimación).

4° EL NARCISISMO:

Es la carga libidinal de si. Para Doltó esta constituido por etapas continuas, y agrega una una nueva dimensión a esto con la etapa de narcisismo Primordial o Fundamental:

“No atribuye al narcisismo primario el significado de una etapa del desarrollo libidinal, ni al narcisismo secundario el sentido de un retorno de la libido de objeto hacia el Yo. Estos adjetivos designa, para F. Doltó a la vez la etapa del enriquecimiento del narcisismo y sus diferentes modalidades en la edad adulta” (pag. 97).

NARCISISMO PRIMORDIAL: Esta vinculado a la castración umbilical, el cual marca el fin de la dependencia vital, es en el nacimiento donde el niño posee un cuerpo autónomo:

“Traduce el éxito del cruce primero entre la imagen de base del niño y su esquema corporal, ahora amputado de la placenta: “pone en causa en el niño su deseo de ser, de vivir mas allá del nacimiento”” (pag. 98)

NARCISISMO PRIMARIO: Es la identificación con el cuerpo propio, teniendo el niño el sentimiento de cohesión ante el estadio del espejo, este narcisismo no marca su unificación si que su adecion a un cuerpo sexuado y confirma al individuo su identidad sexual.

NARCISISMO SECUNDARIO: Se presenta en la resolución Edípica y se confirma en la genitalidad. En este periodo su relación con su cuerpo esta marcada por la ley del incesto.

5° PULCIÓN DE VIDA Y PULCIÓN DE MUERTE:

Para Doltó la pulción de muerte se encuentra al lado de la pulción de vida, es una modalidad del deseo. La pulción de muerte para Doltó no tiene que ver con la muerte, sino que con la supervivencia, es la suspensión de la búsqueda de satisfacción:

“Cuando hemos agotado nuestras fuerzas de deseantes, es preciso que las reencontremos: es en la pulsiones de muerte donde toman sus recursos por que el sujeto se eclipsa y ya no tiene que asumir las tensiones y los juegos del deseo. Durante esa retirada las pulsiones de muerte perduran” (pag. 99)

La pulción de muerte son los aspectos del deseo que afloran en el sueño profundo y en el orgasmo, en donde el sujeto no sabe que es sujeto, con lo cual se recupera del deseo agotador.

“Es así que el nacimiento representa el pasaje del narcisismo que se basta a si mismo, a la percepción de un mundo exterior variable y al primer descubrimiento de objetos: como resultado de esta transición demasiado radical no somos capaces de soportar durante mucho tiempo el nuevo estado creado por el nacimiento, y nos evadimos de el periódicamente, para reencontrar en el sueño nuestro estado anterior de impasibilidad y de aislamiento del mundo exterior”(pag. 100)

La pulción de muerte se debe asociar con la imagen de base, la cual aporta la vida vegetativa, y la pulción de muerte permite el replegamiento sobre su imagen de base, con lo cual se retira de la imagen erógena.

Para Doltó la agresividad compete a la pulción de vida, ya que es un movimiento de deseo sin objeto, y es a la pulsión de muerte a la que le compete la función de supervivencia.

6° PADRE SIMBOLICO, PADRE REAL:

La existencia de un individuo esta inscrita en una triangulación simbólica, la cual se vincula desde la vida fetal a una percepción, la audición de la voz del padre y de la madre, por lo tanto el niño esta en una tríada. Es la madre la que representa y contiene al padre en su función fálica con la erectibilidad del pecho, asociado a un sentimiento agradable y a un intercambio vital, con lo cual podemos decir que el seno de la madre es el padre en la madre (fálico), es decir es el portador del nombre-del-padre.

“Las pulsiones de vida, pasivas y activas, hacen arrojarse a los seres humanos unos contra otros tantos las pasivas como las activas se inter-hieren, se inter-mutilan, y muchas son llevadas así a su destrucción. Las pulsiones inconscientes de muerte hacen que los seres humanos se atraigan sexo con sexo, en el abrazo que los libera de sus limites individuales donde el encuentro de su simiente arroja, a la aventura que es la vida, a otros seres humanos habidos de supervivencia y dispuestos, ellos mismos a engendrar.” (pag. 101)

Con el amamantamiento el niño capta la actitud consciente arcaica de la madre con respecto a los primeros hombres de su vida. Otro argumento para la tríada pre-edípica de Doltó es el interés espontáneo y precoz observado en lactantes, por el “otro de la madre” (padre), y ella también observa una diferencia entre la posición del varón y la hebra con respecto al padre. Es gracias a esta triangulación que el niño presiente la existencia del grupo social.

La situación edípica es la ultima etapa, genitalizada, de la evolución del niño en la tríada:

“Y si ve a esta madre que le da el pecho, en compañía de otro, si ve que ella lo refiere a este hombre y que, a su turno, este hombre lo refiere a su madre, entonces lo que recibe de su madre proviene de la palabra de su padre, lo que hace presente el enriquecimiento de la vitalidad del niño: que toma sus recursos del echo de que el padre es el recurso afectivo de su madre, quien referida a este se convierte en el recurso afectivo de su hijo” (pag 103).

Para Doltó, existe una resolución diferente respecto al sexo del sujeto, si es varón se produce la conversión, es decir que el varón luego del Edipo abandona las identificaciones femeninas, entra en rivalidad con el padre para seducir a la madre. En cambio la niña, en la castración primaria, tanto con el padre como con la madre confirma la observación de la diferencia de los sexos y es el padre la que la valoriza en su feminidad (Narcisismo femenino). Con lo cual podemos concluir que en el Edipo el padre es el garante del interdicto incestuoso y con la madre confirman el lugar del niño en la sociedad.

7° SEXUALIDAD FEMENINA, SENTIMIENTO MATERNAL:

La primacía del falo, en tanto símbolo, esta en el centro de la problemática inconsciente del deseo inconsciente de la niña, la cual esta inscrita desde su nacimiento en un narcisismo sexuado en lo femenino, con lo cual para Doltó lo importante no es la primacía del falo sino que la posición narcisista, y la identidad sexual femenina se vincula a un narcisismo sostenido por los sentimiento vaginales precoses y por la respuesta coherente del entorno con respecto a la determinación sexual de la niña. Todo lleva a creer que el lactante sano, experimenta su forma de ser en el mundo en perfecta resonancia de los afectos de sus dos padres, en el nacimiento, con su reacción emocional a su primera diferencia, su sexo masculino o femenino.

Para Doltó el momento de la situación Edípica se reserva para el momento conflictual critico de deseo consciente sexual: la envidia de la hija por ser el objeto sexual del padre, por recibir del un niño y por suplantar a la madre al precio de su desgracia o de su asesinato proyectado.

La niña en el momento de la castración primaria puede sufrir dificultades viviendo su ausencia de pene como una herida narcisista, lo cual le cercena el paso a su destino de mujer.

La entrada al Edipo de la niña esta marcada por un fantasma, la Angustia de Violación, bajo el efecto de la culpabilidad, lo cual corresponde a la Angustia de castración en el varón.

En la adolescencia el conflicto edípico se reactiva, y los primeros periodos menstruales vinculan los sentimientos femeninos y los sentimientos maternales, esto solo ocurre si la madre de la niña es inconscientemente adulta en el plano narcisista

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