De amor y de Sombra; Isabel Allende

Literatura hispanoamericana contemporánea. Escritores chilenos. Narrativa (novela). Argumento. Temática. Guerra Civil. Franquismo. Exilio

  • Enviado por: Egoitz Flaño Sarasua
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 8 páginas
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DE AMOR

Y

DE SOMBRA

(Isabel Allende)

INDICE

Introducción 3

Desarrollo de la guerra civil 3

Consecuencias bélicas 4

Franquismo 5

El exilio en el libro 6

Augusto Pinochet Ugarte 7

Bibliografía 8

Introducción

En este trabajo voy a tratar un tema, el exilio, que desde mi punto de vista, ha sido muy duro para mas de una familia española. Sin ir mas lejos, en mi familia hay un claro ejemplo de exilio. Mi abuelo por parte de madre fue exiliado a Francia debido a las tremendas masacres habidas por la guerra civil. A pesar de no ser para un largo tiempo, únicamente fueron unos meses, lo realmente importante no fue el periodo largo ó corto del exilio, sino que fue un tiempo en el cual una familia permaneció dividida. En este caso concreto sobre el que estoy tratando, mi abuelo tuvo la suerte de ir con su madre y sus hermanos y de no ir tan lejos como el caso que nos menciona el libro, pero el padre tuvo que quedarse en España, luchando.

A continuación, voy a tratar bastante a fondo ciertas de las mayores razones para el traslado de familias a otros países durante esa época: el franquismo y la guerra civil.

Desarrollo de la guerra civil

Desde el primer momento el territorio nacional quedó dividido en dos zonas en función del éxito que obtuvieron los militares sublevados. Prácticamente se reproducía el mapa resultante de las elecciones de febrero de 1936; salvo casos aislados, los militares triunfaron en aquellas provincias donde resultaron más votadas las candidaturas de derechas, mientras que fracasaron en aquellas donde la victoria electoral correspondió al Frente Popular. El comienzo del 'Alzamiento' tuvo efecto el 17 de julio en Melilla. Las unidades militares de Marruecos que no controlaba el gobierno republicano se hicieron pocas horas después con Tetuán y Ceuta. El general Francisco Franco partió desde Canarias en una avioneta privada (Dragon Rapide) a Tetuán el día 18. Ese mismo día se sublevaban los mandos militares de otras divisiones peninsulares; sin embargo, el levantamiento fracasó en las principales ciudades del país. Desde el día 18 ni el gobierno ni los rebeldes controlaban la totalidad del país. El mapa inicial dejaba en manos de los sublevados parte de Castilla la Vieja, León, Galicia, Cáceres, poblaciones de Andalucía, oeste de Aragón, Navarra, Baleares y Canarias. El gobierno conservaba: el País Vasco, Cantabria, Asturias, Castilla la Nueva, Cataluña, Levante y el resto de Andalucía. Conforme avanza la contienda, la zona republicana perdía territorio que, desde finales de marzo de 1939, pasó integro a disposición del ejército franquista.

De cualquier forma, el comienzo de la guerra estuvo vinculado al plan establecido previamente por los conspiradores en la primavera de 1936 y en el que participaron mandos militares —la antirrepublicana Unión Militar Española (UME) y la Junta de generales (en la que Emilio Mola era el coordinador)— monárquicos, tradicionalistas y otros sectores de extrema derecha. El asesinato el 13 de julio de José Calvo Sotelo, líder del derechista Bloque Nacional y participante activo en la conspiración contra el gobierno, fue el episodio previo al pronunciamiento militar.

Pronto pudo comprobarse que el plan conspirador había fracasado y que lo que se pensaba que sería un pronunciamiento decimonónico se convertiría en una guerra larga y cruel de tres años. Durante este trienio las operaciones militares permiten establecer un desarrollo cronológico, desde el paso del estrecho de Gibraltar por las tropas del ejército de África con el general Franco al frente (julio-agosto de 1936), con tres fases principales. La primera muestra la importancia que ambos bandos otorgaron a la ocupación de Madrid que, en consecuencia, pronto fue motivo de asedio por las tropas insurrectas. La estrategia de los sublevados que pretendía acceder a la capital desde el norte y desde el sur fracasó. Una acción importante en esta primera fase, que enseguida quedaría en el elenco de 'mitos' de la contienda, fue la liberación del Alcázar de Toledo defendido por el coronel José Moscardó (septiembre 1936). Contando con las fuerzas de África y con la ayuda alemana e italiana, Franco avanzó sobre Andalucía consiguiendo ocupar las plazas de Mérida y Badajoz, enlazando de esta manera con los sublevados del norte a lo largo de la frontera portuguesa. Mola, a su vez, lograba cortar la frontera francesa al ocupar Irún.

La segunda fase no abandonó la marcha sobre Madrid. Pero la batalla de Guadalajara (marzo de 1937) se saldó con el éxito republicano, que tuvo presente el plan de ofensiva general previsto por José Miaja, frente a las tropas enviadas por Italia. Los alzados decidieron entonces centrar sus principales operaciones en el Norte. Con el apoyo decisivo de la aviación integrada en la Legión Cóndor alemana, que ocasionó una salvaje agresión a Guernica (abril de 1937), las tropas rebeldes rompían las defensas (el llamado 'cinturón de hierro') de Bilbao poco después de fallecer el general Mola en accidente de aviación. En agosto, estas mismas tropas entraban en Santander y dos meses después tomaban Gijón, última etapa de la ocupación por los rebeldes de la zona Norte.

A partir de finales de 1937 comenzó la tercera fase. En principio los republicanos, según los planes del general Vicente Rojo, obtenían la gran victoria de Teruel, ciudad que pierden en febrero de 1938. En julio comenzó la dura y decisiva batalla del Ebro, en la que la derrota del ejército republicano dejó despejada la ruta para el avance de los sublevados hacia Cataluña. En los últimos días de enero del año siguiente estas mismas tropas se instalaron en Barcelona, para en fechas sucesivas avanzar hacia la frontera francesa ocupando los pasos de Puigcerdá a Port Bou (Girona). La ofensiva final (febrero-marzo) debía quebrantar las posiciones republicanas todavía pendientes, situadas en la zona centro-sur. Fracasó el criterio del jefe de gobierno, Juan Negrín, de mantener la resistencia tras la creación en Madrid del Consejo Nacional de Defensa. Este organismo que encabezaba el jefe del Ejército del Centro, coronel Segismundo Casado, opuesto a la intención de Negrín procuró alcanzar una paz honrosa con el gobierno franquista de Burgos después de hacerse con el control de Madrid tras un cruento enfrentamiento entre las propias tropas republicanas. Sin embargo, no prosperaron sus gestiones por lograr una paz acordada. El 28 de marzo las tropas franquistas entraban en Madrid. Tres días más tarde el gobierno republicano veía caer las últimas plazas todavía fieles. El 1 de abril la guerra había terminado, no así las represalias.

Consecuencias bélicas

La principal consecuencia de la Guerra Civil española fue la gran cantidad de pérdidas humanas (tal vez más de medio millón), no todas ellas atribuibles a las acciones propiamente bélicas y sí muchas de ellas relacionadas con la violenta represión ejercida o consentida por ambos bandos, entre las que se pueden incluir también las muertes producidas por los bombardeos sobre poblaciones civiles. En un nivel inmediatamente inferior se puede considerar como consecuencia destacada el elevado número de exiliados producidos por el conflicto, cuyas principales figuras políticas constituyeron durante muchos años el gobierno republicano en el exilio.

El Franquismo

Comprende un dilatado proceso que entremezcla continuismo y cambios durante casi cuatro décadas. Desde el Alzamiento (denominación que los sublevados dieron al inicio de su rebelión con la que comenzó la Guerra Civil), nadie dudó que, en caso de vencer, el régimen previsto sería una ruptura respecto del pasado republicano. Así lo fueron las primeras instituciones gubernamentales creadas para la España nacional (nombre con el que los sublevados reconocían el territorio sobre el que ejercían su control) en plena Guerra Civil: Junta de Defensa Nacional, Junta Técnica del Estado y primer gobierno presidido por Franco, que serían el germen de la dictadura. Los apoyos recibidos desde el principio permitían presumir el futuro político del Nuevo Estado que, por su larga duración, pasó, sucesivamente por las fases de dictadura personal, totalitarismo autoritario de 'pluralismo limitado', tecnocrático o, como gustó repetir su creador, de democracia orgánica. En cualquier caso, se trató de un régimen sin ningún carácter democrático, no sólo por su origen (sedición generadora de una guerra civil) sino por su posterior desarrollo, caracterizado por el mando personal del caudillo, la inexistencia de partidos políticos, de la división de poderes, de las libertades y el fuerte control ejercido desde el poder, cuya naturaleza coincidía con la ideología franquista: antiliberalismo, anticomunismo, antirrepublicanismo, nacionalismo, concepción jerárquico-autoritaria y nacionalcatolicismo. En su última fase, sin abandonar el trauma de la Guerra Civil y la despolitización como recursos, se incorporaron otros factores: ideología desarrollista, nuevo sistema educativo y europeísmo, junto con el evidente cambio de la estructura social que tuvo efecto desde la década de 1960.

Con todo, y hasta el final, el franquismo defendió a ultranza la trama ideológica de los llamados principios del Movimiento: unidad e integridad de la patria, confesionalidad del Estado, la monarquía tradicional como forma de gobierno (aunque no apareció la figura del monarca) y el corporativismo, que definía la representatividad a través del municipio, sindicato vertical (nacionalsindicalismo) y la familia. Quedaba como resquicio de cara al futuro la proclamación en 1969, como sucesor a título de rey, del príncipe de España, en una monarquía instaurada, que no restaurada. Franco en 1975, propició la monarquía democrática de Juan Carlos I, poniendo de manifiesto la inviabilidad del 'franquismo sin Franco'.

Todo este proceso de lento y tímido aperturismo demandado por el desarrollo económico de la década de 1960 y que según cabía esperar debía conllevar un desarrollo político, tropezó con las tensiones entre inmovilistas (falangistas ortodoxos) y aperturistas en cuestiones tales como la sucesión, apertura al Este, asociacionismo, atención de las demandas expresadas por la conflictividad, en definitiva: el camino hacia la democracia.

Si, como se ha dicho, un amplio sector del pueblo aceptó el franquismo, al menos en los dos primeros decenios, y siempre como un mal menor tras una cruentísima guerra civil, tampoco faltó la presencia de una oposición. En los primeros años bajo la forma de guerrillas internas y también por parte de la oposición democrática llevada a cabo desde el exilio (republicanos, monárquicos —Don Juan de Borbón, conde de Barcelona—, socialistas y comunistas), cuyo punto álgido fue el Congreso de 1962, que la prensa oficial descalificó como 'contubernio de Munich'. A todo ello deben unirse las huelgas y conflictos laborales (el recién nacido sindicato de Comisiones Obreras consiguió infiltrarse en las instituciones autorizadas, mientras que la Unión General de Trabajadores (UGT) socialista mantuvo la lucha clandestina), estudiantiles (contrarios al oficial, Sindicato Español Universitario o SEU) y, en el último tramo, de grupos ligados a la Iglesia que marcaron distancias con el régimen después del Concilio Vaticano II, sin olvidar la actuación de grupos terroristas como ETA. Sin embargo, este abanico opositor fue a la postre débil y no logró sus propósitos de vencer al régimen.

De cara a América Latina la política cabalgó sobre las conveniencias de cada momento. Los gobiernos latinoamericanos se dividieron al iniciarse la guerra civil y aunque México mantuvo siempre una política de firme defensa de las instituciones republicanas, que se prolongó hasta la muerte de Franco y la celebración de las primeras elecciones democráticas en 1977, los demás países fueron reconociendo al dictador y su régimen, sin excepción. Franco, por otra parte, encontró apoyo y simpatía en los dictadores latinoamericanos de todas las épocas: Perón, Trujillo, Pinochet, etc.

Los principales grupos colaboradores en los gobiernos franquistas fueron militares, falangistas, monárquicos, católicos políticos y tecnócratas. Salvo en los dos últimos (Luis Carrero Blanco y Carlos Arias Navarro), todos tuvieron como presidente a Franco, responsable único de los equipos ministeriales, sujetos en la duración y composición a su exclusiva voluntad. Según la coyuntura (cierre o liberalización) se mantuvieron o fueron sustituidos, siempre al compás de la astucia del general que tuvo especial empeño en mezclar las distintas familias del régimen dando la impresión de un falso pluralismo, por cuanto no se reconocía la existencia de partidos políticos.

El exilio en el libro

El exilio aparece reflejado en el libro refiriéndose a una familia, de clase mas bien baja que tuvo que huir a Chile debido a la dictadura de Franco.

La familia Leal, cuyo cabeza de familia es el Profesor Leal, marchó a Chile debido a la masacre que se estaba originando en España con el Caudillo y la sangrienta guerra. Debido al poco afecto que el Profesor Leal le tenia a Franco decidió no ponerse calcetines hasta que el dictador español muriera. Ahí la escritora demuestra su repulsa a las dictaduras políticas, que en Chile llego de mano de Pinochet, a quien hoy en día se le juzga por todas las muertes acontecidas durante la dictadura de éste.

Al Profesor Leal, debido a su ideología política, le hacen una especie de menosprecio colocándole el cartel de indeseable, jubilándolo todavía muy joven y cobrando una pensión muy pequeña. En la dictadura las decisiones corrían a cargo del dictador, que era el único capaz de decidir por toda una nación. En la mayoría de estos países la pobreza es el capitulo dominante, excepto las gentes que están involucradas en clases sociales algo elevadas.

Hoy en día todavía existen países que viven bajo la dictadura. Se puede tomar como ejemplo a Cuba, cuyo mayor mandatario es Fidel Castro. Los países en dictadura reciben, a veces, un boicot político de algún otro país rico, que lo único que hace es empeorar la situación del país.

Mas adelante nos aparece otro ejemplo de exilio. La autora nos menciona el nombre del dictador que en esa época mandaba en Chile. Ese era Augusto Pinochet Ugarte. Este general mandó matar a Irene, la periodista y esta tiene que marcharse con el hijo del Profesor Leal, el fotografo, a la casa que el padre de este último tiene en Teruel. Aquí aparece una de las razones que mencionabamos arriba: la dictadura. En este caso la dictadura no es en España sino que es en Chile y en este caso el dictador es Pinochet. La autora arremete contra Pinochet, debido a que este mató al padre de la escritora y premio Nobel de la paz.

A continuación, y para concluir el trabajo, daré algunos datos sobre la dictadura de Pinochet.

Augusto Pinochet Ugarte

Tras sucesivos y constantes ascensos de graduación, fue nombrado general de brigada durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva. En la época del presidente Salvador Allende fue comandante de la guarnición de Santiago y en 1972 fue nombrado comandante en jefe del Ejército. Pinochet protagonizó el golpe de Estado de 1973, apoyado desde Estados Unidos, que culminó con el derrocamiento y la muerte de Allende. Pronto, como jefe de la Junta de Gobierno, limitó la actividad política y su régimen de represión y autoritarismo fue condenado por la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas en 1977 por su práctica de infligir torturas a los detenidos. En 1980, una Constitución promovida por él confirmó a Pinochet en el poder para un periodo de ocho años; dicha Constitución también declaraba que, al final de ese periodo, se celebraría un plebiscito para determinar si debía continuar en el poder. El plebiscito se celebró en octubre de 1988 y le negó el derecho a prolongar su presidencia a partir de marzo de 1990 (los votos fueron del 55% en contra de su prórroga presidencial y el 43% a favor), aunque se mantuvo en su cargo de comandante del Ejército.

BIBLIOGRAFIA

“De amor y de sombra”. Isabel Allende. Círculo de lectores.

“Diccionario enciclopédico Larousse”. Tomo 7, 8 y 13. Editorial Planeta.

“Atlas historico universal”. El Pais/Aguilar.

Gran enciclopedia Larousse GEL. Tomos 10, 11 y 18. Suplementos 2 y 3 Editorial Planeta.

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