Culturas precolombinas

Historia de América. Pueblos indígenas chilenos. Cultura Molle y Diaguita. Cerámica. Artesanía

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Introducción

Antes de la llegada de los españoles a América, en nuestro territorio habitaban y habían habitado muchos pueblos indígenas. En el área del Norte Chico existió, en un principio la cultura El Molle, pueblo agro alfarero, proveniente de las selvas tropicales de El Chaco y del norte de Argentina. Mas tarde esta cultura daría origen a la cultura Diaguita, la cual tendría como principal característica la artesanía en cerámicas.

El lugar donde habitaron más específicamente dentro del norte chico fue entre las actuales segunda y tercera región. Se ubicaron en este lugar, gracias a que presenta un clima favorable para sus actividades. El clima en si es semiárido, donde escasean las lluvias, ya que está bajo la influencia del anticiclón del Pacífico, lo que provoca el bloqueo permanente de los sistemas frontales causantes de las lluvias. Es un clima de transición entre el desierto y la mediterraneidad de la zona central. Llueve muy poco y las temperaturas son suaves. Por lo mismo hay diversidad de suelos, flora y fauna. La cultura diaguita llevó su vestimenta con respecto al clima en que se encontraba, es decir, escasa ropa, “camisas” sin mangas.

La vegetación de este lugar se caracteriza por la presencia de matorrales de arbustos bajos, escasos ejemplares de árboles y un tapiz de hierbas ; ejemplos de estos son el Guayacán, el espino, el maitén, el algarrobo, el algarrobillo, el boldo y el quillay. En partes como Los Molles (pueblo donde se encontraron los primeros restos arqueológicos) se encuentran una gran diversidad de especies vegetales, ya que por ser un sector costero se generan camanchacas y neblinas. La fauna de este sitio, proporcionaba el ganado que estaba compuesto básicamente por vicuñas, alpacas y llamas. Que les proporcionaba carne, lana y medio de transporte. Los molles fueron los primeros en criar llamas y los diaguitas los sucedieron

El relieve juega un papel importante en la caracterización climática de la zona, cuyas variaciones (las del relieve), favorecen o impiden el ingreso hacia tierras interiores de las masas de aire húmedo y de los escasos sistemas frontales que se presentan.

FACTORES COMUNES ENTRE CULTURAS MOLLE Y DIAGUITA

Los factores comunes entre estas dos culturas son bastantes, ya que de una de ellas, es decir, la cultura molle viene la otra, la cultura diaguita.

La cultura molle y diaguita poblaron un mismo sector ,el norte chico, que presenta un clima semiárido, lo que hace que sus vestimentas sean parecidas en cuanto a la cantidad de ropa usada. La diferencia en si en este ámbito es que la cultura diaguita era más civilizada por lo que su vestimenta era más elaborada que la mollense.

Como las dos culturas desarrollaron la metalurgia especialmente del cobre y del bronce, y del oro en el caso de los molles, tenían accesorios para sus vestimentas, como aretes, broches y pinzas.

Ambas culturas desarrollaron la agricultura, sembrando y cosechando maíz, porotos, zapallos, quínoa etc. La cultura diaguita para facilitar su trabajo desarrollo los canales de irrigación, por lo que se puede considerar como una evolución de las técnicas usadas por estos pueblos. También practicaban la ganadería de animales auquénidos, de los cuales también se alimentaban y constituían una base de su alimentación unto con lo que sacaban de la agricultura. Ambas culturas desarrollaron la pesca, pero no con mucho interés.

Como las dos culturas desarrollaron la agricultura, la ganadería y la pesca; la mollense se dedicó más a la ganadería desarrollando posteriormente la caza y la cultura diaguita desarrollando la agricultura.

Estos pueblos vivían agrupados en pequeñas bandas, las que eran dirigidas por los jefes o caciques, los que tenían el poder absoluto y eran elegidos de diferentes maneras. También practicaban la poligamia , la que era especialmente practicada por los jefes, creyéndose así que casi era una obligación.

Los ritos funerarios de los pueblos eran muy relevantes para ellos, ya que creían en la vida después de la muerte, por lo que enterraban a sus muertos con sus pertenencias y desarrollaban tumbas o sepulturas bastante elaboradas. De aquí es donde los arqueólogos encuentran más vestigios de lo utilizado por estos indígenas.

La artesanía fue característico también, ya que la desarrollaron de tal forma que son reconocidas entre la cerámica indígena y se les conoce en mayor parte por eso. Es así como encontraron una forma de civilización diferente, la cual fue desarrollada de forma intensa por la cultura diaguita, la que logro más reconocimiento en esto.

En la lengua, no tienen semejanza, pero si se conservan algunas palabras en el vocabulario diaguita del vocabulario molle.

CULTURA EL MOLLE

Ubicación y origen

Esta cultura llegó en el año 300 d.C aproximadamente, por grandes migraciones al país, desde Brasil, las selvas tropicales del Chaco, pampas argentinas y Perú, estableciéndose entre los valles transversales del río Copiapó y el río Choapa. Los primeros asentamientos fueron al interior del país, en el Molle, donde se hallaron las primeras huellas. Se mezclaron con las poblaciones arcaicas adoptando algunos elementos culturales y rasgos físicos. Fueron los antecesores de la cultura diaguita y a la llegada de los españoles (1492), estos ya estaban extinguidos. Según nuestra división política- administrativa actual esta cultura se habría ubicado entre la III y IV región.

La cultura Molle se dividió en dos fases en la que se aprecia la evolución en el trabajo agrícola, estas son I y II. La primera se desplazó al sur del río Aconcagua influyendo a las poblaciones locales que adoptaron e imitaron manifestaciones. La segunda se llamó complejo las Animas y se desarrollo entre los valles de Copiapó y Choapa entre los años 700 d.C y 1000 d.C.

Modo de vida económico, político y social

En este tiempo no existía el sistema monetario, por lo que la economía de los molles estaba basada en las actividades que realizaban los habitantes, como la caza que fue evolucionando lentamente hasta llegar a la agricultura que también fue evolucionando hasta especializarse en ella.

En la cultura el Molle se pastorean camélidos domésticos, eran artesanos, cazadores y agricultores. Ellos cultivaron el maíz, porotos, zapallos, quínoa (planta salsolácea de cuya semilla, comestible y medicinal, se hace una bebida) y posiblemente, algodón, para lo cual debieron preparar la tierra y canalizar el agua de riego que permitían la subsistencia humana. Con respecto al pastoreo (actividad secundaria) podemos decir que en verano, los rebaños debían ser trasladados desde los valles bajos hasta la cordillera, lo que permitía el acceso a los abundantes pastizales de altura. Una manifestación clara de la evolución de cazadores a agricultores fue la elaboración de puntas de proyectil a morteros y piedras para moler semillas y granos.

Además esta cultura era buena en la cacería de aves y animales que formaban parte de la dieta regular de estos indígenas. También se dedicaron a la pesca, pero no tenían un especial interés por la explotación de recursos del mar. Al mismo tiempo mantienen intercambios con los atacameños y el noroeste argentino. En esta época (formativo) dejan de depender exclusivamente de la caza y la recolección, que habían predominado en el período arcaico.

La cierta movilización de los molles gira en torno a diversas aldeas, que en Carrizalillo Chico (interior de Copiapó); y La Centinela (cuenca del río Limarí) contienen hasta 100 habitaciones sencillas, cuyas poblaciones debieron estar constituidas por alrededor de unos 320 habitantes con actividades diferentes, mostrando con ello un grado de sedentarismo que no se compara con el período anterior (arcaico).

Se agrupaban en bandas, que eran pequeñas agrupaciones humanas que no sobrepasan las treinta personas, generalmente unidas por parentesco. La división del trabajo en estas bandas se definía según el sexo y la edad de los integrantes. La caza y la pesca era considerada como una labor masculina, en tanto el marisqueo y recolección era tarea de las mujeres. La bandas que eran nómades se dedicaban específicamente a la caza y a la recolección, así recorrían territorios más o menos definidos. Después de algún tiempo las bandas se fueron uniendo originando las tribus, las que luego originaron las aldeas. En las aldeas la vida del mollense adopta una vida comunal y debe organizarse entorno al jefe, el cual tenía el poder absoluto. El cargo de este se definía según el más hábil y fuerte hombre de la tribu, pero este proceso se remplazó por el traspaso del mando dentro de los varones de una misma familia. Practicaban la poligamia.

Cultura, costumbres y religión

Estos primeros campesinos prehispánicos son también los primeros ceramistas en la historia del Norte Chico. Su cerámica suele ser muy bien pulida, de color negro, rojo o café. Está pintada con diseños geométricos basados en los vegetales o animales que están en la naturaleza. Entre sus piezas se destacan algunas que poseen diseños incisos (divididos) los que contrastan con el pulido de su fondo. Fabricaban piezas que llevan ciertos diseños en color rojo natural de la greda sobre un color blanco que tiende al ocre. También se encuentran vasijas con dos asas unidas por un “asa estribo” o por un “asa ponte”.

Culturas precolombinas
VASIJA MOLLE

La cultura las Animas se destacó por fabricar platos de base plana, que cada vez van evolucionando más la forma de hacerla con sus figuras geométricas. También realizaron tazones. Los motivos o signos más usados en la cerámica perteneciente a esta cultura comienzan siendo desarrollados en trazos que contrastan combinaciones de negro sobre el fondo natural de la greda y que están configuradas como series de áreas triangulares que, por haber sido pintadas en posiciones opuestas, definen entre ellas un trazo claro en zigzag, lo que ocurre sobre un diámetro del plato.

Los molles se destacaban por ocupar un singular adorno en su labio inferior, llamado tembetá. Se fabricaba de piedra, preferentemente de hermosos colores, y consiste de una delgada placa curva, que se amoldaba a las encías y de cuyo centro sobresalía un botón, cilíndrico o puntiagudo que traspasa de a 5 a 7 cm. el labio. El tembetá es un rasgo cultural de distribución muy amplia ; ha sido usado entre pueblos de África, Asia y América y muchas veces tenía, aparte de su valor decorativo, un significado social. Ocupaban también pipas de piedra en forma de letra "T" invertida que se compone de dos brazos, unos de ellos perforado y en comunicación con un hornillo central; la mayoría está echa de piedra talcosa. Los indígenas la usaban comúnmente en sus ritos para fumar algún vegetal con propiedades alucinógenas.

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TEMBETA

Esta cultura realizaba la metalurgia que se conocía en el Molle I y complejo las Animas (Molle II). Los hombres trabajaban en un comienzo el cobre por procesos de fundición y martillaje. Fruto de esto salían pinzas para depilar, brazaletes, anillos y pendientes en forma de placas rectangulares. En la segunda fase trabajaron el oro y la plata con técnicas de laminados, trefilado, repujado y aleación. A lo largo de las dos fases se usaban también adornos de nácar, cuentas discoidales de concha, cuentas tubulares de hueso y adornos recortados de trozo de mica.

Este período prehistórico se caracteriza por su diversidad cultural. Esto se observa en los estilos de arte. En el cerro La Silla, al norte de la región, es común ver diseños grabados sobre rocas que representan a figuras humanas guiando, mediante una cuerda, rebaños de animales que son interpretados como camélidos domésticos. En cambio, más al sur, en el Valle El Encanto, es notable la regularidad en la confección de rostros algo desfigurados, de formas humanas y rostros que sorprenden por la expresión de sus ojos y en cuyas cabezas se aprecian diferentes diseños que semejan complejos gorros o peinados.

Las diferentes formas de sepultación, la variabilidad alfarera y los distintos tipos de tembetaes detectados en la región, hacen sospechar que, pese a una raíz cultural común, cada valle tuvo su propia identidad

Por ejemplo, existían cuatro tipos de tumbas con una distribución especial; entre el Huasco y el río Choapa eran sepulturas a poca profundidad del suelo, señaladas por piedras de variados colores y tamaños (generalmente planas) en la superficie. En el valle de Copiapó y Huasco los cadáveres eran cubiertos por piedras formando un montículo o túmulo, en forma de cono truncado. En el Molle la superficie de la tumba estaba señalada por círculos de guijarros y en el Valle de Hurtado excavaban dos metros de profundidad, cubriendo el fondo con un “piso” de piedras.

CULTURA DIAGUITA

Ubicación y origen

Esta cultura existió entre el siglo VIII y XV d.C, y fue contemporánea a la cultura atacameña. Los diaguitas que se encontraban en nuestro país, posiblemente emparentada con los diaguitas argentinos, habría cruzado la cordillera para asentarse en los valles fértiles del Norte Chico entre los ríos Copiapó, Huasco, Elqui, Limarí y Choapa, entre los siglos V y VI. Al asentarse en esta área habría reemplazado a la antigua cultura El Molle. Al llegar los Incas a nuestro país en 1470, se encontraron con esta cultura, la que estaba bastante desarrollada en sus utensilios y costumbres, produciéndose así fusión entre estas dos. Su población, en el año 1536, se calculó como en unos 25.000 habitantes.

Al llegar los españoles los diaguitas lucharon por sus tierras de una forma intensa desde sus pucarás, que eran fortalezas en la altura de los cerros, lo que hizo que se los clasificara como gente belicosa (guerrero), por su forma de pelear. Sin embargo fueron derrotados y al ocurrir eso se los obliga al mestizaje, es decir, violaron a sus mujeres y obligaron a sus hombre a largas jornadas de trabajo.

Modo de vida político y social

Los diaguitas del norte chico no vivieron agrupados en grandes pueblos, sino que su modo de ocupar el territorio se caracterizó por agrupamientos en pequeñas aldeas, cuyas habitaciones estaban hechas de barro, paja, cañas y madera proporcionadas por la vegetación del área . Los diaguitas cosechaban maíz, quínoa, papas, calabaza, porotos y zapallos, además de algodón, el que les servía para hacer sus vestimentas y otros tipos de textiles. Junto al consumo de productos agrícolas complementaban su dieta alimenticia con productos derivados de sus actividades de pastoreo, es decir, con el manejo de rebaños de auquénidos(rumiantes como el camello de pelaje largo y de cuello erecto) cuya carne, lana, tendones y huesos eran aprovechados con diversas finalidades. Practicaban también la ganadería trashumante, lo que significa que en verano los animales eran llevados a pastar a la cordillera y en invierno a la costa. Además al igual que los pueblos que habitaban más al norte el uso de balsas de cuero de lobo les permitió desarrollar actividades de pesca en alta mar.

La organización política en las aldeas diaguitas, carecía de un gobierno único permanente. El jefe que dirigía la aldea era el Cacique, el cual llegaba al poder por sucesión; ”suceden lo hijos a los padres y los hermanos, si no tienen hijos”, lo que implicaría la existencia de una verdadera casta gobernante. La autoridad del cacique era absoluta y este prefería la muerte a la perdida de su autoridad plena.

La cultura diaguita practicaba la poligamia, la que parece haber sido una regla general, de manera que al morir el esposo el hermano heredaba sus mujeres. Es posible observar las huellas de ceremonias de iniciación varonil, a la que eran sometidos los jóvenes al llegar al período de la pubertad. La familia diaguita era poco numerosa, ya que estaba compuesta por cuatro o cinco personas. La cestería fue otra de las artes que desarrollaron los diaguitas con gran maestría, así como también la fabricación de textiles, algunos de los cuales, admirablemente decorados, pueden apreciarse en representaciones de algunas cerámicas.

Actividad económica

La actividad económica diaguita se basaba en la agricultura y crianza de ganado, complementadas con la caza de algunas aves y intercambio con otros pueblos, como los Changos de la costa para la obtención de productos del mar.

La agricultura de la cultura diaguita, tenía una variada producción de productos, los cuales reproducían mediante técnicas diseñadas por ellos como la tecnología para irrigar, mediante acequias y canales artificiales, en lo que dirigían el agua que obtenían de los ríos en primavera y de la lluvia en invierno. La pluviosidad de esa región en la época de los diaguitas era mucho mayor que la actual.

Cultura, costumbres y religión

La religión de los diaguitas se basa en la adoración al sol, además creían en la inmortalidad del alma aún cuando desdeñaban la antigüedad y la profundidad de estas misma creencias.

Tenían sacerdotes especiales, “magos o hechiceros”, que a la vez eran médicos. Cuando un diaguita se hallaba enfermo y próximo a morir sus parientes lo velaban en medio de copiosas libaciones. Esto lo entendían como una defensa de las fuerzas malignas que le amenazaban. Las ceremonias del entierro duraban ocho días y luego se quemaban las casas para impedir su regreso. Como para ellos solo existía la muerte violenta, todo fallecimiento se suponía provocado.

La creencia en el más allá se reflejaba en todo un ciclo de ceremonias relacionadas con la muerte, desde el entierro en “posición ritual” hasta la elaboración de sepulturas pircadas acompañando al muerto con su ajuar funerario. Los adultos eran enterrados en cámaras pircadas o directamente en la tierra, salvo en algunos casos se les enterró en urnas al igual que a los niños.

La distintas formas de sepultura muestran una evolución espiritual en cuanto a la creencia de una vida extraterrenal y de divinidades. La sepultura básicamente consiste en un recinto rectangular excavado bajo tierra, con dos bloques de piedra inclinados para proteger al difunto. Estas sepulturas, al ser encontradas por los arqueólogos, nos da una idea de que las esposas eran enterradas junto a sus maridos. Tal costumbre pudo tener como objetivo la mantención del equilibrio entre los sexos. Los restos funerarios muestran que esta cultura al pensar en la vida después de la muerte se enterraban junto a sus objetos personales; cerámicas, joyas y ropa.

La vestimenta de los diaguitas consistía en especies de camisas sin mangas, de algodón o lana. Sobre ellas llevaban un poncho , sobre la cabeza un gorro y Calzaban sandalias de cuero.

Se sabe también que los diaguitas desarrollaron la metalurgia del cobre y bronce, de los cuales desarrollaron accesorios para sus vestimentas, como aros, brazaletes, pinzas y punzones. También trabajaron la piedra para hacer utensilios cotidianos como; morteros, flechas, cuchillos, boleadoras y raspadoras . De la madera hacían instrumentos con lo que hacían música, que los distinguía, pero lo que más los caracteriza son las cerámicas, los colores y las formas abstractas de sus dibujos.

La lengua hablada por los diaguitas era el kakán, el que actualmente ya no se habla y del cual sólo se conservan algunas palabras, como en apellidos, Toponimia local, es decir nombres de lugares y nombres de plantas tales como:

- Lugares: Antofagasta, Chalingasta, Elqui, Sotaqui , Atacama, Calama, Toconao, Ticnamar, Combarbalá etc.

- Apellidos : Alballay, Campillay, Sapiain, Talinay, Chavilca , Tamango etc.

- Nombres de plantas: Chañar, Gualtata, Chilca, Yalipalqui, Palqui etc.

Cerámica

La evolución de la alfarería de esta cultura, la que destaca notablemente y hace que este pueblo se distinga de las demás culturas indígenas , se ordena en tres fases. La primera fase se desarrolla paralelamente con la última etapa de la cultura anterior, es decir, las Animas; creando objetos formalmente diferentes. Luego en la segunda fase, los objetos llegan a definir mejor sus formas y atributos; y por último en la tercera en que, debido a la invasión a su territorio por parte de las tropas del Inca, se aprecian influencias de dicha cultura. Además en este período se suelen encontrar objetos con rasgos cuzqueños o, en general de origen altiplánico muy evidentes, en muchos casos, sin señales de participación de elementos gráficos diaguitas asociados.

En la primera fase uno de los objetos más característicos es una escudilla de paredes curvas que en su tercio superior se tiende a cerrar de manera que su cuerpo se asemeja a una esfera achatada a la que se le cortó un casquete en el sector superior. En estas escudillas se suele presentar un felino en su parte frontal y en el punto opuesto otra pequeña figura, las que determinan dos áreas laterales que suelen llevar elementos gráficos diferentes.

La segunda fase presenta platos cuya base es un casquete esférico del que va ascendiendo hasta un pequeño cuerpo cilíndrico que ocupa aproximadamente dos tercios de la altura total y en cuya superficie externa lleva, a veces, la representación pintada de un rostro felino el que puede presentar un relieve que destaca la boca del animal representado. También situado en el extremo opuesto, aproximadamente coincidente con el área nasal del rostro, se suele señalar la cola mediante una protuberancia, lo que puede ser sustituido simplemente por un espacio vacío del color rojo de la greda. Estas piezas llevan diseños de negro y rojo sobre un fondo blanco, manteniendo es resto de la pieza el color natural de la greda. El interior de estas piezas pueden o no estar pintados, y se suelen encontrar algunas vasijas que en su interior tienen un trazo que las divide aproximadamente en dos áreas iguales las que llevan pintura blanca y el rojo natural propio de la vasija, respectivamente.

Durante la tercera fase se sustituye el sector de paredes rectas por un volumen tronco-cónico invertido, quizá como un modo de asimilarse con ciertos platos campauniformes propios y muy característicos de la cultura incaica.

Hay piezas alfareras que pueden encontrarse en la primera y segunda fase de su desarrollo solamente que han ido evolucionando y perfeccionándose, estas son conocidos con los nombres de jarros pato y jarros zapatos. En un comienzo estos jarros no se pintaban, ya que servían para cocer los alimentos, pero luego el jarro pato se empezó a pintar.

La cerámica podía estar pintados en colores rojo o negro, alternadamente y, los trazos exteriores de cada conjunto,pueden llevar adosados, y separados unos de otros, una serie de puntos que, a veces, aparecen como complemento de los escalonados de un triángulo. También asociados con conjuntos de trazos paralelos vertiales puede aparecer un espiral vinculado con cada uno de los trazos exteriores, ya sea ambos en la misma posición, o bien, uno apoyado en el borde inferior y el otro en el superior de la franja horizontal en la cual están pintados.

En esta área geográfica existen otros signos cuyos antecedentes formales pueden encontrarse en las últimas fases de la cultura de Las Animas, vinculándose con las figuras designadas como "triángulos con pestañas" y que se convierten en la figura de un triángulo que, en su interior, lleva trazos paralelos a uno de sus lados, tras un proceso evolutivo que puede seguirse con alguna facilidad. Uno de los signos que suelen olvidarse y que es visto ya en el diaguita inicial es una línea en zigzag que recorre circundando el área pintada de los platos, la que debe ser considerada no solamente como un trazado que aísla o separa motivos, sino que debe estimarse como un signo en sí mismo, puesto que en ésta y en otras culturas puede encontrarse no solamente una línea con esa característica sino también varias de ellas dispuestas paralelamente, o bien, aparece una que es complementada por trazos que siguen su desplazamiento pero que se cortan al llegar al borde de la cinta donde se desarrolla el tratamiento gráfico, incluso por pequeños triángulos que parecen simples rellenos que ocupan el espacio vacío que queda en el sector central de cada ángulo del zigzag.

Sitios arqueológicos de El Molle

Entre las provincias de Atacama y Coquimbo se estableció la cultura de El Molle, se encontraron en las tumbas restos de alfarería roja pulida y negra pulida sin decoración y con motivos geométricos incisos en el sitio-tipo (lugar de la primera excavación de una cultura) de el Molle, descubierto en 1938 por Francisco L. Cornely en el Valle del Elqui. Se posee una fecha radiocarbónica a base de un material procedente de un cementerio en la quebrada del Durazno.

Sitios en que encontramos la cultura de El Molle

-En las cercanías de el pueblo El Molle

-En los valles de Copiapó

-En los valles de el Huasco: Quebrada del Durazno

-En el valle del Río Hurtado

-En el valle del Elqui: Cochiguaz, Alcoguaz, Combarbalá, etc.

Sitios arqueológicos de la cultura Diaguitas

De la cultura diaguita se encontró en un cementerio cerámica, aparte de ésta un cincel (perforador de cobre) y objeto de piedra, que se cree, podría ser un parte del brazo perforado de una pipa del tipo mollense.

-Punta Teatinos al norte de La Serena ( tipo de sitio, conchales)

-En el valle del Elqui, a pocos kilómetros de las Animas en el Cementerio de Altovalsol (enterratorio diaguita fase II )

-En Condorguasi

-En Compañía Baja cerca de La Serena, grandes cementerios.

CONCLUSIÒN

A través de este trabajo podemos concluir que la cultura el Molle y la Cultura Diaguita tienen muchos factores en común, ya que fueron consecutivas, una derivó de la otra y aparte se ubicaron en la misma etapa (formativa), los molles fueron del 300 d.C - 700 d.C y los diaguitas los sucedieron desde entre el siglo III y V.

Los Molles, al igual que los diaguitas practicaban la poligamia y se organizaban en bandas con un jefe que generalmente era el sucesor de la familia, en el caso de los diaguitas fue el cacique. También podemos decir que la cerámica en la cultura el Molle fue evolucionando cada vez más con diferentes técnicas, produciendo cada día productos más atractivos y mejor confeccionados. En la cultura Diaguita concluimos que su cerámica fue una parte muy importante de ella y que también va evolucionando fase a fase, ya que partió en sus comienzos con el jarro pato siendo útil sólo para cocinar, por lo que no se pintaba, pero luego se comenzó a pintar para darle un mejor terminado y otro uso como el de adornar. Después la cerámica va cambiando de forma hasta llegar al jarro pato más elaborado.

Con este trabajo también nos pudimos dar cuenta que estas dos culturas realizaban las mismas actividades, es decir, agricultura, pastoreo, metalurgia, alfarería, pesca y caza, pero estas dos últimas las realizaban principalmente para sobrevivir y no les daban mayor explotación. La diferencia la podemos recalcar en que los diaguitas eran más civilizados que los molles, por ejemplo, desarrollaron técnicas de regadío, pero se puede decir que esto se debe a la influencia del pasar de los años, ya que van evolucionando cada vez más y les llegan influencias de culturas más civilizadas.

La conclusión más importante que podemos sacar de nuestro trabajo es que a partir de los molles, los diaguitas usando su legado pudo desarrollarse más y ser reconocido por los incas cuando llegaron a Chile , como un pueblo avanzado en su cultura y costumbres. Así fue también como por una fusión de estas culturas el pueblo diaguita pudo lograr civilizarse mejor adoptando también culturas y costumbres incas.

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