Culturas precolombinas

Historia de América. Incas. Mayas. Aztecas

  • Enviado por: Gothen
  • Idioma: castellano
  • País: Panamá Panamá
  • 47 páginas

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Cultura Inca

La cultura incaica es, con la azteca y la maya, una de las tres grandes culturas precolombinas. Los Incas, que alcanzaron un nivel de civilización asombrosamente alto, construyeron una amplia red de caminos, sistemas de fortificaciones ciclópeas (como la de Sacsahuamán) y grandiosos edificios piramidales de piedra labrada. Para el cultivo de la tierra abrieron canales de riego, abancalaron las colinas y emplearon el guano y el pescado como fertilizantes. Conocieron el calendario, que no alcanzó, sin embargo, la complejidad del azteca ni la perfección del maya. El año, que constaba de doce meses lunares, empezaba el 21 de diciembre. No conocieron la rueda; sí, en cambio, el sistema decimal. La carencia de escritura - sustituida por los indescifrables procedimientos mnemotécnicos de los cordeles provistos de nudos (quipus) - no impidió el florecimiento de la poesía, tan deliciosa como breve (Caylla llapi-Punumqui-Chaupi tuta-Hamusac: oyendo el canto-dormirás; - en la muerta noche - yo vendré). Su lengua era rica y expresiva. El drama Ollantay, de tema incaico y lengua quechua, parece ser una mixtificación de quien aseguró haberlo descubierto en 1781: el sacerdote peruano Antonio Valdés.

Cuando los conquistadores españoles llegaron al Perú en 1532, no les fue difícil apoderarse del vasto imperio inca, debilitado por la guerra civil. Hacía varios años que dos miembros de la familia imperial se disputaban el título de Sapa Inca, es decir, Supremo.

Los incas, que en su origen eran una tribu pequeña, conquistaron, poco a poco, la larga franja de tierra montañosa de América del Sur que bordea el océano Pacífico. Lentamente se hicieron con un gran imperio, donde no todos los habitantes eran incas.

Este imperio no terminó de formarse hasta el siglo XV. Estaba extraordinariamente centralizado y organizado, partiendo de su capital, Cuzco. Todos sus súbditos tenían que servir durante cierto tiempo en el ejército, pues los incas dominaban a muchos pueblos diferentes, la mayoría de los cuales habían sido vencidos recientemente y podían rebelarse en cualquier momento. Para solucionar este problema, los incas realizaban traslados masivos de población.

Sin embargo, sus conquistas no eran sangrientas. Con frecuencia llegaban a un acuerdo con los países pequeños. Éstos conservaban sus jefes y sus instituciones, y entraban así a formar parte del vasto imperio. Un imperio al que vamos a viajar para descubrir su original forma de vida.

Esta mañana, antes de amanecer, ha llovido mucho. Poco después se ha levantado el viento del sur y ha barrido las nubes. Ahora, un sol espléndido se recorta sobre el cielo azul oscuro. Aunque es muy temprano, el sol ilumina ya la cima de las montañas más altas que bordean el valle encajonado, e inunda toda la pared del abrupto acantilado. Calienta la roca, que cruje débilmente.

Un paisaje grandioso

Aquí y allá, un trozo de roca o una piedra pierden su frágil equilibrio, ruedan de repente por la cuesta y rebotan con gran estrépito antes de caer al torrente y salpicar gotas de agua. Miles de torrentes bajan de las alturas, crujiendo sobre la superficie gris y lisa. Surgen de las nieves perpetuas que coronan las resplandecientes cimas.

A pesar del sol, todavía hace mucho frío. Aquí, a 4 000 metros de altura, incluso a nivel del ecuador, la temperatura es baja por la mañana.

Estas montañas son los Andes, una inmensa cordillera que bordea América del Sur a lo largo de la costa del Pacífico. Son muy escarpadas y cortan el paso a las fuertes lluvias tropicales que vienen del este, y hacen árida la planicie litoral, a la que aíslan a lo largo del océano Pacífico.

Los hombres de las alturas

A pesar de todo, en estas escarpadas pendientes viven hombres y mujeres. Son achaparrados, tienen tez cobriza, pómulos salientes y pelo negro y liso. Son campesinos y cultivan los campos en terrazas escalonadas, sostenidas por muros de piedra. En la montaña, la tierra escasea; por eso, los "indios" tienen que comenzar por acarrearla pacientemente con cestas. Separan y apilan piedras y, a base de esfuerzos, logran convertir las empinadas cuestas en un infinita sucesión de t errazas llanas.

Las riegan cuidadosamente con el agua de los torrentes. Desvían el agua y la llevan por cañerías de tierra cocida o por canales excavados en zigzag para disminuir la fuerza de la corriente. Realizan este enorme trabajo con unos simples palos de madera dura, con herramientas e piedra y, a veces, sólo con sus manos.

En el pueblo, un día de mercado

Más arriba de los campos de cultivo aparece un pueblo. Es bastante grande; está construido con adobes, es decir ladrillos de barro secado al sol. Las casas son bajas y tienen los tejados cubiertos de rastrojo. Esta mañana hay mucha animación porque es día de mercado cosa que ocurre cada diez días.

Sin embargo, en la cuadrada plaza central, inundada de sol, solamente se ven algunos hombres. La mayoría trabaja en el campo. Otros están en el ejército o se hallan temporalmente al servicio de las personas importantes del imperio. En cambio, hay indias en cuclillas, bajo su amplio traje de lana gris o marrón. Algunas han venido de las aldeas de la montaña para intercambiar sus escasos recursos: unos puñados de pimientos o de alubias rojas, tomates, patatas, cac ahuates y, a veces, cestas finamente trenzadas.

Algunas campesinas ofrecen productos más valiosos, como vasijas de cerámica o plumas de pájaros multicolores. Casi siempre, los intercambios se hacen en silencio. En este imperio montañoso, donde no existe la moneda, se utiliza el trueque. Se da un determinado peso de un producto por el mismo peso de otro producto, una determinada medida de un producto por la misma medida de otro, ya se trate de maíz o tomates. Solamente las mujeres que ofrecen mercancías más rara s ponen más cuidado; por ejemplo, las que ofrecen las maravillosas plumas con que se bordan los espléndidos mantos de gala.

¡En realidad, lo más bello del mercado es estar allí, observar lo que hacen los demás!

PLANTAS DESCONOCIDAS PARA LOS EUROPEOS

Muchas de las frutas y hortalizas que hoy comemos a diario eran antes absolutamente desconocidas para los europeos. No se conocieron hasta que los primeros conquistadores las trajeron de América. Por ejemplo, el maíz, el tomate, el cacahuate, la patata, el cacao, etc.

Una vida dura y monótona

Las mujeres pasan el resto del tiempo en el pueblo donde han nacido y donde morirán. Se ocupan de mil quehaceres, a menudo muy duros. Pero no hacen las faenas del hogar como nosotros hoy en día. En las oscuras casas de los incas casi nunca se barre. Los excrementos de los conejillos de Indias se amontonan en las habitaciones con los de los perros. Eso explica que haya tanta miseria, tantas pulgas, piojos y garrapatas. Los incas se pasan el tiempo rascándose. ¡Tanto más cuanto que sólo rara vez se lavan!

El tiempo que no dedican a la limpieza lo emplean en hilar la lana o el algodón, convertir el maíz en harina, hacer la comida, confeccionar cuerdas con las fibras de la pita y trabajar en el campo con los hombres. Al igual que ellos, las mujeres utilizan un original "palo para cavar", de madera dura, provisto de un apoyapié. A veces, cuando la tierra está excesivamente seca, tienen que unir sus fuerzas dos mujeres para clavarlo en el suelo.

También tienen que alimentar a los niños pequeños, que están atados dentro de las cunas, y que tienen la cabeza rodeada por unas correas de cuero que aprietan todos los días un poco más, para deformarles el cráneo. Porque a los incas, como a otros muchos pueblos de América y Oceanía, les gustan las cabezas alargadas.

Las duras jornadas y los numerosos hijos agotan a las mujeres, que envejecen muy pronto, lo mismo que su ropa, que no se sujeta más que con alfileres. Los hermosos tejidos cuidadosamente fabricados irán a parar a los almacenes públicos del pueblo, como impuesto. A nadie se le ocurriría perder el tiempo haciéndose trajes nuevos.

Las llamas

En este inmenso país no escasea la lana, aunque no se ven ovejas. Hay un animal extraordinario, la llama. Este pariente lejano del camello, de cabeza pequeña y altiva, tiene una lana espesa, de calidad más o menos fina según las especies, que se esquila para hilar. Sin embargo la llama desempeña otra función. En ocasiones extremas, su carne sirve de vianda; pero sobre todo se utiliza como animal de carga.

Hay que reconocer que no es muy eficaz. No puede llevar más de 25 kilos ni recorrer más de 15 kilómetros al día. Un asno sería más útil. Pero en el año 1 500 no hay asnos en América. Es un animal del Viejo Mundo, y los europeos no han descubierto todavía el Perú. Porque, aunque Cristóbal Colón llegó a la costa atlántica de América en 1492, habrán de pasar unos cuantos años antes de que los españoles lleguen al Pacífico.

A pesar de sus limitaciones, la llama es para los incas un animal utilísimo, al que han domesticado perfectamente, y que vive en grandes rebaños en las altas llanuras ricas en pastos.

LA FAMILIA DE LAS LLAMAS

La llama es utilizada como animal de carga, y por la carne y la lana; todo menos la leche. La alpaca es muy apreciada por su lana, de excelente calidad. El guanaco y la vicuña son los únicos que viven todavía en estado salvaje.

Las delicias de la gastronomía

Cualquier inca se volvería loco por un vasito de chicha. Es una bebida de fácil fabricación, pero que seguramente no te gustaría: masticas granos de maíz y echan en un cacharro la pasta así obtenida. Esta mezcla f ermenta rápidamente gracias a la saliva, y da una especie de cerveza con mucho alcohol, llamada chicha. Los indios del imperio la encuentran exquisita y la consumen en cantidades increíbles.

Mientras los hombres beben, las mujeres del tambo cocinan. Cargan de leña, y encienden, un pequeño horno de tierra cocida. Cuando la parte superior está caliente, vierten una pasta espesa. Para prepararla, fabricaron primero harina de maíz, machacando los granos con una piedra en forma de media luna. Luego, la mezclaron con agua. Una vez cocida, la pasta se convierte en unas gruesas tortas. Cuando están tostadas, pero todavía blandas por dentro, colocan encima ver duras cocidas, a veces un poco de carne de conejillo de Indias, y una buena cantidad de salsa.

Una salsa que deja chiquita a nuestra mostaza más picante. Más bien se parece al tabasco. Se trata de una mezcla de guindillas rojas muy picantes, machacadas en un poco de agua. ¡Para aplacar el fuego de la boca hay que beber muchos vas itos de chicha!

Los comensales se sientan en el suelo y se sirven con la mano en unas magníficas fuentes de barro cocido, ya que los pueblos incas hacen una cerámica admirable, cada uno con el estilo propio de su región. Según la costumbre, el encargado del tambo cena con su mujer: se sientan en el suelo, apoyados espalda con espalda, y comen de prisa y en silencio, como todo el mundo.

Hambrientos por la larga jornada de marcha, los viajeros devoran las tortas calientes, beben la espumosa chicha y rematan la comida con bayas cogidas de cierto cactus, unas bayas azules parecidas a los arándanos.

Enseguida, el alcohol pone de buen humor a los comensales. Empiezan a masticas hojas de coca que, a esta altitud, ayuda a soportar mejor el cansancio. Es un poderoso reconstituyente, pero también una droga: en la actualidad, de este arbusto se saca la cocaína.

Luego, cada cual se envuelve en una piel de llama y duerme tranquilamente. Nadie teme a los ladrones. Apenas hay. Además, ¡qué podrían robar? Por eso, la mayoría de las casas no tienen puerta.

La puna

El viaje transcurre sin dificultad y, poco a poco, el paisaje cambia. Hace varios días que el camino ha dejado de zigzaguear por las empinadas laderas de las montañas.

La altiplanicie andina

La caravana marcha ahora por un camino totalmente recto, a través de una inmensa llanura cubierta de una hierba gris y seca, salpicada de rocas, pitas y cactus, que los viajeros miran con curiosidad porque estas plantas no crecen en sus monta&ntild e;as. De vez en cuando, un gran árbol extiende sus majestuosas ramas. Manco resopla un poco en su litera. El aire, ahora más denso, le impide respirar bien. Se suceden los días y los tambos, y las llamas continúan con aire digno. El pobre curaca se encuentra cada vez peor. ¿Tendrá el "mal de la puna"? No es probable: esta misteriosa enfermedad, que hoy en día sigue siendo inexplicable, no se manifiesta hasta los 2 600 metros de altura, y el grupo todavía no ha llegado tan bajo.

Sin embargo, al atardecer, terminada ya la etapa, Manco no se encuentra mejor. Se queja de fuertes dolores de espalda, cosa que jamás le ha sucedido.

Hay que llamar al médico. Éste le sopla humo sobre la cara y masculla una serie de rezos incomprensibles. Después le da a beber una poción hecha por él mismo con hierbas realmente medicinales, pero también con arañas y arcilla. Luego, empieza a chupar fuertemente la parte dolorida, la espalda. Es posible que Manco no padezca más que una crisis reumática, debido al cambio de clima y a la humedad. Pero el médico conoce su oficio. No escatima sus esfuerzos a pesar de los gritos del jefe. Al rato se nota el efecto de la poción: el enfermo empieza a sudar y el dolor se calma. ¿Cuántas hojas de coca se han necesitado para obtener este resultado?

Paucar Libiac anota, mediante los nudos apropiados, que el curaca está contento con el médico, que le ha recompensado generosamente y que se encuentra mejor. A pesar de la mejoría, Manco ha decidido no viajar mañana, ya que tendrá lugar una ceremonia importante.

Bodas Colectivas

Un alto funcionario, el tokoriococ, "el que todo lo ve", acaba de llegar al pueblo para celebrar los casamientos. Todos los incas deben casarse, porque piensan que la verdadera riqueza del país son los hijos, quienes servirán en su día al imperio. Para construir caminos y puentes, excavar túneles y canales de riego y hacer terrazas de cultivo se necesitan muchos obreros especializados. También hacen falta mensajeros y guardias, por no hablar del poderoso ejército de Cuzco, una parte del cual combate incesantemente en algún lugar lejano, mientras que otra espera, dispuesta a intervenir en cualquier momento.

Por tanto, excepto los enfermos mentales y los médicos, nadie tiene derecho a quedarse soltero. Todos tienen la obligación de casarse a los veinticinco años. Con motivo del acontecimiento reciben una parcela de tierra que les permitirá alimentar a su familia. Desde ese momento se convierten en auténticos ciudadanos, pagan los impuestos, cultivan, cuando les toca, los campos de los enfermos o de los ancianos, y pueden ser llamados a formar parte del ejército.

Los incas sueles practicar el "matrimonio a prueba". Si los novios no congenian, se separan y buscan otra pareja. Pero al llegar a la edad límite, tienen que decidirse y casarse ante el representante del Inca.

Todos los jóvenes se colocan entonces en dos filas, los hombres en una, las mujeres en otra, y cada hombre elige a su esposa. Las mujeres no opinan, pero como la mayoría de ellas ha pasado por la experiencia de un "matrimonio a prueba", todo el mundo suele estar de acuerdo.

Cuando ha hecho su elección, el hombre calza solemnemente, con una sandalia, el pie derecho de la "elegida de su corazón". Las dos familias se felicitan e intercambian pequeños regalos. Después celebran un gran banquete, en el que la chica corre a raudales.

Naturalmente, el representante del Inca está invitado a todas las casas, como huésped de honor. Pero como no puede acudir a todas a la vez, suele escoger la casa de la persona más importante del pueblo. Este año irá a casa del curaca local, cuya hija acaba de casarse. También Manco asistirá a la fiesta.

Un banquete inca

Los propios invitados aportan gran parte de los platos, pero el curaca los obsequia con lo mejor de su despensa: caracoles secos, hierbas cocidas deshidratadas, tiras de carne endurecidas al sol y conservadas entre hojas de menta, ingredientes, todos ellos, para hacer unas sopas terriblemente condimentadas. También degustarán gusanos blancos, conejillos de Indias asados o cocidos, pescado seco procedente de la costa, e incluso, cosa rara, carne de llama.

Los hombres se sientan a un lado, las mujeres a otro. Las fuentes están en el suelo, y todos comen con los dedos, en hermosas escudillas de cerámica pintada. No falta la chicha. Circula servida en bellos recipientes, botellas de doble gollete, que se unen para formar uno solo. Existen cerámicas más complicadas, de gran riqueza decorativa, pero éstas sólo suelen usarse, como ofrendas funerarias, en las tumbas.

El enviado del Inca y el curaca Manco, aunque son los invitados de honor, se divierten como los demás. De pronto, el ruido aumenta, porque ha comenzado un concierto. La orquesta está compuesta por quenas, flautas y varios tambores de piel de llama, que producen un ritmo sordo. Hay que gritar para poderse entender, y los invitados se llaman a gritos: "¿Guá, guá!".

Algunos empiezan una danza llamada puli-puli, que imita la caza de pájaros. Otros prefieren la danza de la siembra, que imita los pasos rápidos con que se pisa la tierra después de haber sembrado el grano.

Paucar Manco se da cuenta, de pronto, que se le ha pasado el dolor. Al día siguiente podrá reanudar el viaje.

Cactus, cóndor...y "Trueno del Sol"

El grupo se encuentra con una gran caravana que también se dirige a Cuzco. Los inmensos paisajes de los Andes se suceden, siempre a más de 3 000 metros de altura, mientras a lo largo del camino crecen matorrales y cactus, algunos con magníficas flores rosas y amarillas.

En el cielo planean cóndores, grandes aves de presa mayores que las águilas, de cuello desplumado, que se han convertido en el símbolo de la región. Vuelan increíblemente alto, dejándose llevar por las corrientes de aire. Al acecho, escrutan con su aguda vista cada roca, cada ápice de terreno, en busca de un conejillo de Indias, de una cría de llama o, sencillamente, de la carroña de un animal muerto.

La puna se extiende hasta perderse de vista, con su espesa hierba gris donde pacen los rebaños de llamas domesticadas. El camino corta en línea recta esta inmensidad, entre frío glacial de la noche y el calor tórrido del día. Hay que ser muy fuerte para soportar este clima. Son frecuentes las enfermedades de los pulmones.

A medida que se acercan a Cuzco, los caminos se van llenando de gente y las huacas son cada vez más bonitas. Por ejemplo, esta gigantesca estatua de oro macizo, llamada Intiilapa, "Trueno del Sol", que la caravana acaba de dejar atrás. Los viajeros parecen nerviosos porque saben que ya están cerca de la capital.

Cuzco la ciudad del Sol

La impresionante ciudad está situada a unos 3 500 metros de altura y rodeada por unas soberbias murallas. Una enorme fortaleza, el Sacsahuamán, la domina y protege el palacio del emperador y a los 200 000 habitantes de la ciudad. Los indios dicen que Cuzco parece un puma, animal feroz y sagrado, un puma cuya cabeza sería el Sacsahuamán.

"El ombligo del mundo"

Las calles se cortan en ángulo recto. Son muy estrechas y algo sombrías, pero están limpias y se ven jalonadas de casas de adobe en la periferia y de austeros palacios de piedra en el centro. Sus largas fachadas ciegas pueden tene r cientos de metros. Las calles están adoquinadas y algunas tienen aceras, cosa que no tenían las ciudades europeas de la época. Es cierto que no son muy anchas, pero, como no existen los carros, pueden cruzarse cámodamente dos peatones o dos llamas.

En el centro de la ciudad, que los incas llaman "el ombligo del mundo", se encuentra una inmensa explanada. Allí se intercambian pequenitlde;as cantidades de productos de toda clase: cerámica, pieles curtidas, plumas de aves, cestería , pimientos, piedras preciosas en bruto, maíz, caracoles secos, pacas de lana de vicuña, rollos de cuerdas, harina de patata, conservas envueltas en hojas de menta...

Al fondo se alza el palacio imperial, con unas murallas de enormes piedras ajustadas al milímetro, sin emplear argamasa. El palacio, como cualquier casa, está protegido por un simple techo de rastrojos de varios colores, artísticament e trenzados.

La animacián de la ciudad es extraordinaria. Todos los curacas de las cuatro provincias del imperio y de sus múltiples circunscripciones han acudido para celebrar la gran fiesta del Sol, padre del Inca, que tendrá lugar dentro de dos días.

Manco y sus acompañantes se han alojado en un tambo. Los viajeros procedentes del norte se hospedan en el distrito norte de la ciudad; los del oeste, en el distrito oeste, etc. En el imperio todo está muy bien organizado.

Tras una abundante comida, ya que después tendrán que ayunar unas veinticuatro horas, los hombres empiezan a trabajar. Desembalan el cargamento de las llamas. Con el ceño fruncido, y con ayuda de su secretario, Manco comprueba si los regalos destinados al Inca están en orden. Cuenta los adornos de plumas, minuciosamente cosidas unas a otras; las pieles de puma curtidas con orina, los cubiletes de madera pintada, los vasos de cerámica con forma de cabezas, y lo que consti tuye el orgullo de las 10 000 familias del curaca: los magníficos tapices que representan, en distintos colores, demonios estilizados y héroes. Manco está contento, el emperador quedará satisfecho: también le trae una buena can tidad de oro en polvo, dentro de un recipiente de plata.

Hacia el palacio-templo

Al día siguiente, con el alba, nuestros viajeros se visten sus trajes de fiesta. Libiac se pone una soberbia túnica, con bordados de cuadros rojos y azules y pequeñas figuritas, y unas polainas de plumas preciosas. En una bolsa, que l leva colgada de un lado, están sus inseparables quipos. Se los sabe de memoria: se ha pasado parte de la noche repasándolos, por si el Inca o alguno de sus cuatro ministros le hacen preguntas sobre las estadísticas de su distrito.

Manco, emocionado, viste el magnífico traje de ceremonia de los dignatarios del norte: una túnica blanca, un manto de lana de vicuña artísticamente bordado y, sobre todo, un curioso adorno que consiste en una serie de cuerdas d e lana que sujetan a sus espaldas dos enormes alas desplegadas de cóndor, negras y blancas. ¿Manco tiene un aspecto majestuoso!

El grupo seguido de sus llamas cargadas de regalos, se dirige hacia el palacio-templo. Gentes de todas las regiones, de todas las tribus del imperio, se encuentran por las callejuelas. Se oye el ruido de los pies descalzos o de las sandalias, el golpe sec o de las pezuñas de las llamas sobre los adoquines, el rugido ronco de las trompetas de caracolas que proclaman la llegada de algún personaje importante, las voces de la multitud, los gritos de los niños.

Llegados de las cuatro esquinas del imperio

Los recién llegados avanzan, acompañados de sus llamas y de unos servidores que llevan las insignias de su tribu. Algunos van en litera, como el vanidoso Manco; otros, a pie. Los del este, que viven en los bosques, muestran con orgullo su to rso desnudo y musculoso, adornado de pinturas rojas. Los rudos chancas, famosos por su valentía, caminan con paso militar. Llevan la cabeza cubierta con una piel de puma, y parece que los colmillos del animal van a morderles la frente. Los diferent es pueblos se distinguen por el traje y el tocado. Unos llevan la frente rodeada de cintas; otros se recogen el pelo en un moño y llevan una corona de madera sobre el cráneo aplastado. Algunos llevan tocados de plumas multicolores. Los yunca s de la costa llaman la atención por las horribles máscaras de madera pintada que cubren su cabeza por completo. Saltan y se contorsionan al son de las flautas y los tambores.

La multitud saluda a las delegaciones con entusiasmo. Se arrodilla con devoción cada vez que pasa la momia de un emperador difunto, que va sentada en una espléndida litera y lleva el rostro oculto bajo una máscara de oro.

Manco es aplaudido igual que los demás: las grandes alas de cóndor provocan la admiración de todos. Con el corazón alegre, pasa bajo la gigantesca puerta de piedra con forma de trapecio, cuyo dintel lo constituye una sola roca de 25 toneladas.

En la plaza, los participantes se colocan unos junto a otros. Todos guardan silencio. Aparecen los sacerdotes del Sol. Empieza el ayuno y la plegaria que durarán toda la noche.

En presencia del Inca Supremo

Por fin, poco antes del amanecer, aparece el emperador, el Sapa Inca, el Inca Supremo. Va acompañado de su principal esposa, la Coya, venerada igual que su marido. Todos los asistentes se descalzan y, en silencio, miran al horizonte, hacia e l este. La aurora dora poco a poco el cielo. De pronto, el primer rayo del sol naciente asoma tras la cima más alta de los cercanos Andes. En ese momento el Inca coge una gran copa de chicha sagrada en cada mano y,, con gesto solemne, invita a bebe r a su padre el Sol.

Como un solo hombre, todos los participantes se ponen en cuclillas, con los brazos extendidos hacia adelante en gesto de súplica.

Después, el Inca derrama una de las copas, la de su "padre", en un canal especialmente excavado en el suelo, e invita a beber a sus compañeros. Él también beberá con todos los asistentes a la ceremonia, pero no har&aacu te; más que mojarse los labios, porque no quiere emborracharse.

Todos beben con respeto y ofrecen sus regalos, que los quipucamayoc reales van anotando en sus cordeles.

A continuación se realizan las ofrendas al Sol, padre de todas las cosas. Este antilde;o no será necesario hacer un sacrificio humano, ya que la cosecha ha sido buena. Así pues, se inmolan unas llamas negras, los únicos animale s que son absolutamente puros y que tienen el mismo color en todo el cuerpo -las llamas blancas, por ejemplo, tienen el morro negro-. Su carne, asada, es compartida religiosamente por todos. El Inca levanta de nuevo su copa. La chicha corre a raudales, y cada cual brinda con quien le ha honrado brindando con él. Así muy ceremoniosamente, se van consumiendo, uno tras otro, miles de vasos de chicha.

Manco está muy impresionado porque el inca se ha fijado en él. Es cierto que no le ha dirigido la palabra, pues nunca habla directamente a sus súbditos, pero, tras unas frases pronunciadas por uno de sus ministros, él mismo le ha ofrecido de beber. ¿Eso es un gran honor! Evidentemente, el emperador está satisfecho de sus regalos. Y el curaca, cuando vuelva a su pueblo, no dejará de cantar sus alabanzas y será fiel al poderoso soberano del imperio.

Fin del Imperio

En 1532, los españoles de Francisco Pizarro llegan a Perú después de varias expediciones de reconocimiento. Son 182 hombres, con unas decenas de caballos y algunos cañones, y sorprenden totalmente a los incas, inmersos en plena guerra civil. Su éxito es fulminante, sobre todo tras aliarse con uno de los bandos en lucha. Atahualpa, el Inca titular, es cogido y estrangulado. Pizarro triunfa.

Pero no por mucho tiempo. Huascar, hermanastro del soberano, único pretendiente al título, es un hombre muy inteligente. Traicionado por algunos de sus hombres, Pizarro ve muy pronto levantarse contra él un escuadrón de jinetes incas, dirigidos por su Inca en persona, armado a la española. Una batería de cañones -¡los suyos!- manejados por soldados incas aniquila sus tropas. El español va a verse sitiado en Cuzco.

Los conquistadores necesitarán cerca de cuatro años para acabar definitivamente con los incas.

Además la victoria se obtendrá por traición. El soberano, Tupac Amaru, será decapitado.

Su sucesor, Sayui Tupac, acabará sus días colmado de honores en el pequeño reino que los españoles le dejaron.

Desde entonces, el poderoso territorio inca no será más que una provincia del inmenso imperio español, un imperio "en el que nunca se ponía el sol".

introducción

Inca (del quechua, inka, `rey' o `príncipe'), nombre genérico de los gobernantes cuzqueños, con equivalencia a soberano, quienes establecieron un vasto imperio en los Andes en el siglo XV, muy poco antes de la conquista del Nuevo Mundo por los españoles.

El nombre también se aplica por extensión, a todos los súbditos del Imperio incaico o Incanato. Inca es, arqueológicamente, el nombre de una cultura y un periodo prehispánico.

Introducción

Con el paso del tiempo se convirtieron en un grupo muy poderoso e importante, sin embargo permanecieron en la región hasta la invasión chanca y el gobierno de Pachacutec Inca Yupanqui, cuando empezaron a expandirse por otras regiones.

Culturas precolombinas
Cuenta la leyenda que eran años en que gobernaba el Inca Viracocha, cuando aparecieron rodeando la ciudad del Cuzco los chancas, un pueblo muy belicoso de la sierra central, quienes atacaron y destruyeron la ciudad, tras de lo cual Viracocha huyó. Frente a las ruinas del viejo templo solar, el Inticancha, el general Yupanqui imploró su ayuda al dios Sol, el cual convirtió a las piedras que rodeaban la ciudad en soldados (conocidos como pururaucas) y éstos derrotaron a los enemigos. La gente entonces aclamó a Yupanqui como su nuevo inca y éste asumió el cargo con el nombre de Pachacutec (`el que transforma el mundo').

Culturas precolombinas

Con el nuevo inca, el sector militar se vio fortalecido y la expansión adquirió importancia. Pachacutec conquistó la meseta del Collao, Arequipa, el valle del Mantaro, a los chinchas (icas), Lima, entre otros territorios, y organizó el Tahuantinsuyu. A Pachacutec le sucedió Túpac Inca Yupanqui, quien como auqui (`príncipe heredero') continuó la expansión por la costa y la sierra norte, dominando a los chachapoyas, los chimú y otros pueblos importantes hasta el actual territorio de Ecuador. Posteriormente, ya como inca, se dirigió al sur, donde avanzó hasta el río Maule, punto que se convertirá en la frontera sur del Imperio. Éste, no obstante, alcanzó su mayor extensión con el reinado (1493-1525) del hijo de Túpac, Huayna Cápac. Hacia 1525, el territorio bajo control inca se extendía por la zona más meridional de la actual Colombia, por Ecuador, Perú y Bolivia y por zonas de lo que hoy en día es el norte de Argentina y Chile, abarcando un área de más de 3.500km de norte a sur, y de 805km de este a oeste. Los investigadores estiman que esta inmensa región estuvo habitada por una población de entre 3,5 y 16 millones de personas de distintas culturas andinas.

Atahualpa

Culturas precolombinas

Atahualpa (c. 1500-1533), último soberano del Imperio inca (1525-1533). Cuatro años después de la muerte de su padre (1525), el inca Huayna Cápac, Atahualpa se enfrentó por la sucesión con su hermanastro, el gobernante inca Huáscar, a quien Atahualpa derrotó en la batalla de Huancavelica (1530) y después encarceló y ordenó matar a todos los miembros de la familia real que pudieran intentar destronarle. En 1532 Atahualpa se enfrentó al español Francisco Pizarro y al resto de los seguidores de Huáscar, que se habían aliado con los españoles. En Cajamarca, el ejército de Atahualpa sufrió una emboscada, y miles de sus seguidores fueron asesinados. Él mismo fue capturado para exigir a cambio de su liberación un rescate, pero según pruebas de perjurio, fue acusado de conspirar contra Pizarro y ejecutado. Poco después, Pizarro tomó la capital inca de Cuzco y, en pocos años, la Corona española dominó todo el Imperio.

Cultura Maya

Los principales vestigios arqueológicos que se localizan en el Estado de Campeche son:

Edzná

Dzibilnocac

Hochob

Becán

Chicanná

X´puhil

Hormiguero

Río Bec

Calakmul

El estado de Campeche ofrece al estudioso de la arqueología y al visitante, casi todos los estilos arquitectónicos que desarrollaron los mayas a través de su existencia; estilos que determinaban en cierto sentido las regiones y distinguían a las ciudades teocráticos y militaristas.

ð ESTILO DEL PETEN Corresponde a las tierras bajas del Petén guatemalteco y campechano en donde florecieron Uaxactún, Tikal, Piedras Negras, El mirador, así como Calakmul, Balakbal, Altamira y la Muñeca. En esas ciudades hay enormes plataformas artificiales, sobre las cuales se construyeron conjuntos de edificios a distintas alturas; y éstos representan las características siguientes: esquinas de los cuerpos con ángulos entrantes y salientes, como en zig-zag, con molduras, o muros superpuestos hacia las esquinas para lograr el mismo efecto; altos basamentos escalonados, y templos de un sólo cuarto de paredes muy gruesas y espacios reducidos, con una crestería en el muro posterior, profusamente decorada con estuco.

ð ESTILO RIO BEC Corresponde a la región que se extiende hacia el Sureste de Campeche y el Oeste de Quintana Roo, en la que florecieron ciudades como Río Bec, Hormigero, Culucbalom, Becán, Xpuhil, Chicaná, Okolhuitz y muchas más. En ellas, una característica principal es la presencia de torres ornamentales, es decir, especies de copias de los altos basamentos de Petén, al parecer sólo con funciones decorativas; y la otra distinción básica es la combinación de torres con edificios alargados, o solos, cuya fachada es un enorme mascarón serpentino que enmarca la puerta central.

ð ESTILO EDZNA Quizá sería más propio considerar a esta ciudad no como un estilo propiamente dicho, sino como, un estado transicional del estilo Río Bec al estilo Puuc, ya que presenta edificios reminiscentes del Petén, edificios con varios pisos, columnas de mampostería, escalera un poco monolítica y con inscripción jeroglífica, columna monolítica con capitel, zócalo con tamborcillos y arco de paso o medio arco bajo la escalera.

ð ESTILO CHENES Corresponde a la región milpera de Campeche, del centro a la frontera con Quintana Roo, y las ciudades se caracterizan por el predominio de edificios bajos, por la decoración de toda la fachada, o sólo del friso, a base de mosaico de piedra estucada, y con mascarones serpentinos, uno enorme enmarcando la puerta central. Entre otros motivos hay representaciones de cabañas, grecas, cresterías al frente del edificio, mascarones superpuestos en las esquinas, efigie del dios solar, torres ornamentales, etc., tal como se ve en Hochob, Dzibilnocac y otras.

ð ESTILO PUUC Corresponde a la región norteña del estado, donde se ubican ciudades como Xcalumkin, Chunhuhú, Xculhoc, y otras. El estilo se caracteriza por la decoración casi geométrica de solamente los frisos de las fachadas, a base de mosaico de piedra; se observan columnas con capiteles, cresterías, esculturas empotradas en la decoración de tamborcillos o columnillas, zócalos entre moldaduras con tamborcillos, etc. El estilo se extendió a Yucatán, alcanzando su climax en Uxmal, Sayil, Labná y muchas otras ciudades.

ð ESTILO CANDELARIA Corresponde a la región maya-chontal o provincia de Acallan, en donde existieron sitios como El Tigre, Cerro de los Muertos, San Joaquín, y otros más. La arquitectura es poco conocida, pero hay basamentos con altas plataformas y escalinatas, sobre las que se levantan templos, a veces decorados con estuco. También hay altares en las plazas y conjuntos de estructuras a manera de barrios.

Región Norte

Estilo: Edzna- La Costa

Época: 300 a. C. -900 d. C.

En el Valle de Edzná, en el estado de Campeche, se encuentra una de las ciudades mayas más interesantes por los adelantos tecnológicos descubiertos en ella.

Debido al tipo de suelo, el valle se inunda en temporada de lluvias y conserva una alta humedad casi todo el año. Para remediar este inconveniente los mayas desarrollaron un avanzado sistema de obras hidráulicas: una red de canales drenaba el valle y el agua era conducida hacia una laguna, que fue transformada en represa mediante muros de contención, mientras que otros canales servían para irrigar los campos. Esto propició un grado óptimo de humedad en la tierra para el cultivo intensivo en tanto que los canales proporcionaban abundante pesca, además que eran usados como vías de comunicación y en algunos casos servían como defensa.

Las plazas tenían un magnífico sistema de desagüe y el agua de la lluvia llegaba a depósitos artificiales llamados chultunes.

Edzná contaba con numerosos edificios religiosos, administrativos y habitacionales distribuidos en una superficie de 206 kilómetros cuadrados aproximadamente.

En el conjunto central o Gran Acrópolis, destaca el "Templo-palacio" formado por un basamento piramidal escalonado de cinco cuerpos que tienen hacia el exterior numerosas habitaciones, y una construcción en la parte superior que constituye el templo propiamente dicho. La planta del santuario tiene forma de cruz y su techo conserva remates de crestería, alguna vez decorada con figuras moldeadas en estuco.

Sumamente interesante es la escalera de este edificio, ya que sus peldaños tuvieron grabado un texto jeroglífico, quizás relacionado con la historia de la ciudad, donde se ha podido descifrar la fecha 652 D.C.. Asimismo, la gran plaza estaba decorada con estelas labradas dedicadas a sus dioses, a sus gobernantes y a conmemorar eventos importantes de su vida política y religiosa.

El valle de Edzná fue habitado desde época muy temprana, pero como sucedió en casi todas las ciudades mayas alcanzó su máximo esplendor hacia el año 1000 de nuestra era, cuando todos los majestuosos edificios estaban en uso.

Región: Chenes

Estilo: Chenes

Época: 600 a. C.-110 d. C.

Culturas precolombinas

Está situado en las afueras del poblado de Iturbide, Municipio de Hopelchen, Campeche; mide 1100 metros de Norte a Sur y unos 1200 metros de Oriente a Poniente; o sea que en una superficie de 1.32 kilómetros cuadrados se distribuyen montículos correspondientes a basamentos piramidales, plataformas, edificios abovedados y habitaciones; todo ello en conjunto y siguiendo una distribución horizontal.

El nombre de Dzibilnocac puede tener varias acepciones, pero las más comunes serían: Dzibil: pintado o escrito, nocac: casa o edificio abovedado, es decir "Casa abovedada, pintada o escrita"; y también dzibil-noh-ac: "Gran tortuga pintada o con escritura".

El lugar se localiza en la región de los chenes, sobre una vasta planicie que se levanta imperceptible hacia el Oriente; el clima puede ser considerado como Tropical Lluvioso-clima de Sabana; de modo que allí hay un bosque tropical seco denso y con muchas plantas decíduas que pierden sus hojas en la estación seca. En la flora se ven árboles de zapote, caobas, papayos, ramón, etc., y hay una gran variedad de animales, entre ellos: venados, pavo de monte, cerdo salvaje y armadillos, todos ellos aptos para la alimentación.

La región de los Chenes-pozos se ubica en la parte central del estado de Campeche a una distancia media de la costa y de la frontera con Quintana Roo; y ahí existen numerosas ruinas arqueológicas; de entre las cuales nos referiremos a Hochob. Una colina natural, cuya parte superior es casi plana, sirve de basamento a un grupo de construcciones, que los habitantes de la región conocen con el nombre de Hochob; el cual significa en lengua maya: lugar de las mazorcas de maíz. La elevación de esta colina en su parte más alta no sobrepasa los 30 metros; sus dimensiones aproximadas son de 200 metros de Oriente a Poniente y de 50 metros de Norte a Sur, por lo que su forma general es de un rectángulo alargado; y parece haber sido regularizado artificialmente por medio de rellenos para obtener una superficie plana. Hochob consta de un sólo grupo de edificios, distribuidos en tres plazas.

Como en todos los edificios mayas, los de Hochob fueron recubiertos con estuco, o mortero de cal con sascab de arena. Las figuras humanas de la crestería y los mascarones heroicos de la fachada del Palacio Principal, están ejecutadas en estuco y ancladas en la mampostería, donde, por lo general, sobresalen de los muros.Los elementos que componen estos tipos de mascarones son: ojos abultados y remetidos; nariz ganchuda, la cual se une al labio superior;y boca abierta, a veces con colmillos. Y en cuanto a la identificación del o los dioses simbolizados en los mascarones no es fácil de precisar; pero podría decirse que fue la resultante de los tres elementos naturales básicos: la tierra, el sol y la lluvia.

Aunque no se tiene una cronología perfectamente definida, Hochob está clasificado dentro del periodo clásico tardío, o sea alrededor del año 800 de nuestra era.

Región: Río Bec

Estilo: Bec

Época: 400 a. C.-110 d. C.

En la selvática región del Sureste campechano conocida como Río Bec, se descubrió una ciudad arqueológica rodeada por un foso de piedra caliza y por ello fue llamada Becán, que significa barranca formada por el agua. Pero de hecho, también podríamos considerar que el foso, por su irregularidad, da la impresión de una serpiente, y entonces la traducción correcta sería be=camino, kan=serpiente: El camino de la serpiente.

Las gentes que llegaron a Becán escogieron un promontorio calizo rodeado en parte por un bosque tropical, y en parte, por terrenos bajos y pantanosos, distantes unos cinco kilómetros de una aguada cuyo nivel era de aproximadamente un metro con respecto al terreno circundante; allí habían potencialidades de vida acuática, junto con animales como el venado, armadillo, jabalí, faisán y variadas especies vegetales. La ciudad tiende a ser ovalada y los edificios parecen ajustarse a un eje ligeramente Noroeste Sureste. Su máxima longitud es de 550 metros, y su mayor anchura, de 475 metros, o sea que es una reducida superficie en la que se planeó un recinto ceremonial

El original foso En términos generales, se puede decir que el foso rodea el centro ceremonial; que su longitud es de 1890 metros; que en su época funcional el ancho promedio fue de 16 metros y su máxima profundidad fue de 4 metros.

También una parte de relleno se colocó en el borde interno del foso formando un terraplén con aberturas en ciertos lados para permitir el acceso, en cambio, para penetrar al centro cívico religioso habían siete calzadas que, a manera de puente, salvaban el foso.

Se ha dicho que el foso de Becán es una costrucción hecha para la defensa del centro cívico religioso, por lo que caería en el rango de las fortificaciones. Toda la piedra excavada en el foso fue usada en la construcción de la ciudad, por lo tanto, paulatinamente fueron creciendo también los edificios.

Esta zona arqueológica se encuentra situada a unos ocho kilómetros de Becán. Presenta muchos elementos que caracterizan al estilo y da la impresión de ser una pequeña ciudad por las dimensiones de sus edificios, construidos a manera de ir formando una plaza central rodeada de estructuras.

En el lado norte de una plaza casi cuadrada se levanta la Estructura I, compuesta de un edificio alargado central y una torre ornamental en cada extremo, asentado todo ello sobre una plataforma que salva un desnivel de sur a norte, de modo que al frente tiene una baja escalera que permite ascender al la parte superior de la plataforma, de donde nacen las torres, un poco salientes del edificio central alargado y con sus cuartos paralelos. La fachada de este edificio tiene páneles decorados con mascarones superpuestos, en tanto que la parte trasera o lado norte es un muro liso. La estructura I se parece a la principal de X´puhil, sólo que sus dimensiones son menores.

Frente a la anterior estructura, o sea en el lado sur de la plaza, se levanta una construcción alargada, cuya fachada parece estar dividida en tres secciones, cada una con su puerta o claro de entrada para penetrar a las crujías; estando la puerta central decorada con una enorme cabeza de serpiente, desde el friso hasta el suelo, y las puertas de los extremos con la representación de un techo de palma, a nivel del dintel, lo cual las hace como altas chozas mayas.

El gran mascarón central que enmarca la puerta está hecho de mosaico de piedra y estuco; alcanza un regular grosor , y toda esa parte de la fachada muestra la cara de la deidad Itzamná (casa= ná, itzam=lagarto-serpiente) que si mboliza a la tierra. En él puede observarse una serpiente estilizada a manera de moldura que remata en cabezas de serpiente, ocupando el friso; una escultura empotrada que parece representar a un murciélago, el entrecejo del monstruo, el espacio interorbitario con ojos grand es y como volutas; nariz con un extremo invertido;mandibula superior de cuyas comisuras emergen volutas, que pueden representar la lengua bífida ; una serie de dientes en la encia superior, de los cuales los del centro están cortados para formar el simbolo del viento.

La zona arqueológica de X´puhil se encuentra ubicada sobre el camino que va de Escárcega a Chetumal, en la llamada región del Río Bec, y su nombre puede indicar cola de gato, cortadera o seibal, nomenclatura de indudable origen reciente.

El edificio de las tres torres de X´puhil, estructura típica del estilo Río Bec, se compone de una plataforma de 53m de largo por 26 m de ancho y tiene una desviación de dos metros del lado norte a sur, por el desnivel del terreno. La plataforma tiene dos metros de altura y su acceso es por medio de una escalinata de 18 m de anchura. La plataforma parece haber tenido dos cuerpos, o tal vez uno sólo moldurado, tiene las esquinas redondeadas con una parte saliente cerca de la base que le da el aspecto de un zócalo o moldura inferior. En el lado oriente hay una escalinata central de 18 m de largo por 3.20 m de ancho. En el lado oriente y en el poniente hay sendas escalinatas de 4.20 m de largo y 3.50 m de ancho. parecen simétricas.

Sobre la plataforma mencionada se levanta un edificio que combina tres torres ornamentales con 12 cuartos, distribuidos en cinco crujías de cuartos paralelos y dos independientes, o sea, que hay un edificio compuesto de cuartos con su fachada hacia el oriente, el cual está flanqueado por dos torres al frente y de menor tamaño que una tercera torre posterior y central.

La torre Sureste es una estructura maciza que mide 9.80 m de largo, 7.00m de ancho y actualmente su altura es de unos 13 metros. por hoy, el frente presenta 11 cuerpos redondeados, compuestos de una franja remetida entre dos molduras de 1.02 m, y el templo pudo tener más de 14.50 m El templo estaría ornamentado con estuco. Para dar una impresión visual, tiene una torre limitada por alfardas angostas y lleva intercalados tres mascarones del dios de la lluvia.

La fachada oriental del edificio queda enmarcada por dos torres laterales y una torre porsterior central, quedando en ella parte de la decoración que no se ha caido. La Torre Noreste mide 9.00 m de largo por 7.20 m de ancho y tiene ahora unos 15.00 m. de alto . Es maciza y daba la impresión de un basamento escalonado de once cuerpos, sobre el cual se levantaba un templo macizo con crestería. Las esquinas de los cuerpos son redondeados hacia el frente del edificio, y tiene una escalinata ornamental de 6.50 m de ancho, limitada por alfardas de 50 cm de ancho.

La presencia de elementos combinados podrían confundir a un estilo, pero siempre habrá una mayoría de rasgos que lo determine. Así por ejemplo, aquí en X´puhil abundan las lineas que caracterizarán un estilo posterior, el Chenes, pero dominan las del Río Bec.

Hormiguero se encuentra ubicado en el extremo meridional de lo que tradicionalmente se ha dado en llamar Tierras Bajas Mayas del Norte, área constituida, en gran parte, por bosques tropicales que en algunas zonas se intercalan con sabanas de pastos, aguadas y pantanos. La formación geológica fundamental es la caliza, por lo que los suelos son delgados, agotándose después de haber efectuado labores agrícolas continuas, las lluvias son de temporal imitando la agricultura a las condiciones de éste; la vegetación es de bosque tropical semi-lluvioso, en el cual abundan los árboles de maderas finas como la caoba, el cedro y el chicozapote.

La zona arqueológica de Hormiguero se encuentra localizada en el extremo Sureste del Estado de Campeche, dentro de la actual municipalidad de Hopelchen. Alos 18°24´12´´de latitud Norte y 89°39´6´´de longitud Oeste.

El sitio está construido sobre un terreno regularmente plano con ligeras elevaciones hacia el Sur, y se distribuye arquitectónicamente en tres grupos de estructuras principales perfectamente delimitados; en torno a ellas existen pequeños conjuntos habitacionales y recintos, posiblemente ceremoniales, de menores dimensiones.

La fachada principal de la que posiblemente sea la estructura más importante se orienta hacia el Sur y consta de tres secciones principales divididas por dos torres típicas del área Río Bec -esquinas redondeadas, escaleras no funcionales -; la gran fachada central está compuesta por una gigantesca máscara que ha sido llamada -igual que en otros sitios de Yucatán Central (Río Bec-Chenes)- "Dragon Mouth Mask", mascarones de Itzmná, o má recientemente , portadas zoomorfas, cuyo estado de conservación es bastante bueno, a pesar del vandalismo que ha afectado principalmente la porción del mascarón correspondiente a su mitad Poniente; las secciones laterales están constituidas por portadas zoomorfas parciales y páneles de mascarones que limitan el acceso al interior de los cuartos de estas secciones; las jambas de los accesos se forman por columnas que sostienes los dinteles.

Culturas precolombinas

Hacia el norte de las tierras bajas del Petén campechano se extiende una región de bosque menos denso, donde las zonas cubiertas de ramón indican en cierto sentido su asociación con el hombre; y alli hay áreas en donde crece el zapote, la caoba y muchos otros árboles tropicales. También hay varias aguadas que sólo tienen agua durante la estación de lluvias, aunque otras son permanentes, todas ellas cubiertas de plantas acuáticas como la lechuga, zacates y lirios de agua.

No sabemos en realidad cómo se llamaba este sitio; pero si sabemos, por la revista "Yucatan Inconnu" Paris 1908 que el explorador Maurice de Perigny visitó un grupo de ruinas que llamó "Rio Beque". Con toda probabilidad por ese tiempo el arroyo existente conducía más agua, por lo que pudo ser comparado a un río, y también había robles en el lugar, de modo que la palabra "bec" o "beec" (roble) vino a darle el nombre de "Río del Roble".

Río Bec es una ciudad constituida por varios grupos de edificios que forman unidades independientes y que ocupan una amplia superficie. Después del prupo de Perigny vino el descubrimiento de otros por Merwin y Hay (1935, Hay); y Rupert y Denison, por 1933, trabajaron allí para la Carnegie. El grupo principal de edificios ocupa una extensión de 280 m de norte a sur y 800 m de oriente a poniente, siendo el terreno irregular con pequeñas lomitas. Hay estructuras al parecer levantadas sin un plan; situada en lo más alto del extremo poniente de la ciudad se haya la última construcción del grupo, la cual es una estructura con dos cuadros paralelos. En otro edificio sobresaliente en el grupo, en la fachada se observa que la cámara central tiene una puerta de 1.70 m de ancho por 2m de alto, la cual está decorada a ambos lados, con la técnica del mosaico de piedra y estuco; siendo el motivo principal una gran cabeza de serpiente, vista de perfil, combinada con una serie de mascarones superpuestos, también de perfil, de cerca de 85 cm. de ancho.

En la arqueología el nombre de Río Bec llegó a significar tanto una región como un estilo arquitectónico, del cual ya hemos mencionado algunos de sus rasgos característicos; pudiendo agregarse: juegos de pelota con banqueta angular y muro vertical, orientados de norte a sur, o de oriente a poniente podium delante de las escaleras; mascarones intercalados a intervalos regulares en las escalinatas ornamentales; dinteles de madera; cresterías con decoración en mosaico de piedra y estuco; tumbas; pequeños cuartos interiores a diferentes niveles, interrelacionados por angostas escalerillas; etc.

Región: El Peten

Estilo: Clásico

Época: 500 a. C.- 900 d. C.

Culturas precolombinas

Calakmul representa una de las ciudades más grandes de Mesoamérica, además de lo antes indicado, el Estado Regional de Calakmul se encuentra en la frontera entre el área maya del Norte y la del Sur. En términos cortos, Calakmul y su estado representan una unidad muy importante para nuestro entendimiento de la cultura maya en general y las relaciones socio- políticas y económicas entre el área Norte y Sur de esta gran cultura, que floreció en lo que conocemos hoy en día como el Estado de Campeche.

Los mayas siguen estimulando la imaginación y el talento de sus investigadores para lograr un mejor entendimiento del hombre a través del tiempo y el espacio. Así sabemos que centros regionales como el de Calakmul, Campeche, están formados por templos construidos en honor de ancestros deificados, rodeados concéntricamente por palacios espaciosos de los miembros elitistas de esa sociedad. Ellos y la gente de la clase media y baja formaron la gran metrópoli de Calakmul, habitada por 55,000 o más gentes, durante el Clásico Tardío.

Actividades sobre el patrón de asentamiento de Calakmul han indicado que esta gran ciudad de unos 70 km2 o más de extensión , estuvo organizada por la orilla de un gran bajo, que podía haber representado los límites de un lago de agua dulce durante el Clásico Tardío. Adicionalemte, 22 km2 del núcleo de Calakmul está rodeado por un canal y arroyo para efectuar el drenaje de la ciudad.

La Agricultura y el Uso de la Selva en el Mundo Maya

Culturas precolombinas

Los mayas fueron esencialmente agricultores y su principal alimento fue el maíz. (En la actualidad, la palabra maíz sigue siendo sinónimo de alimento.) Lo consideraban "La gracia de dios", o sea una dádiva de los dioses a los hombres, cuyo deber sagrado era cultivarlo. La religión y la mitología de los mayas cuentan como los dioses crearon a la humnanidad con la masa del maíz, logrando con ello hacer al hombre más perfecto. El maíz constituía el alimento y la carne misma del hombre, cuya sangre, alimentaba a los dioses y al propio maíz, elevado así a la categoría de dios. Ese grano dio la esencia de su origen mítico religioso narrado en el Popol Vuh , y ha sido inseparable en su evolución y en su destino. Maiz se dice x-im (xiim, iximm, en fonética popular); im significa "seno de hembra, principio nutritivo y base de su subsistencia", según nos dice Antonio Médiz Bolio en su libro Ocho ensayos mayistas.

Siendo la agricultura una actividad central en la vida de los mayas, se ha especulado mucho sobre las técnicas agrícolas que utilizaban con más frecuencia en la época prehispánica; si las de tipo extensivo, como el sistema de roza-tumba-quema, o las de tipo intensivo, como el riego y las terrazas. Hay evidencias de que combinaban ambas técnicas con otras alternativas, como la recolección, las huertas domésticas, los camellones o campos levantados, la arboricultura, la caza y la pesca. Es importante recordar que fue principalmente la selva tropical el tipo de ecosistema en el que los mayas vivieron y del cual obtuvieron su alimento. Sin embargo, las caracteristicas del trópico varian mucho y es posible que las diferencias en clima, suelo y vegetación determinaran la explotación de los recursos naturales y el tipo de sistema agricola utilizado. Las técnicas debieron, pues, adaptarse a la cantidad y calidad de la tierra disponible, al tipo de cultivos y a diversos factores socioeconómicos.

Los mayas eran grandes conocedores del medio en que vivian. Su clasificación de los tipos de suelo coincide con los estudios modernos más exactos, y su conocimiento de la flora y la fauna silvestres los llevó a sacar el mejor aprovechamiento de ellas. Alfredo Barrera Marín en su estudio "El manejo de las selvas por los mayas, sus implicaciones silvícolas y agrícolas", sostiene que"... existen indicios de que la selva no representó para ese pueblo únicamente el medio a destruir necesariamente para abrir tierras al cultivo y para extraer madera, sino que se le vio como un recurso capaz de ser sometido inteligentemente a prácticas de conservación, de modificación y de aprovechamiento múltiple.

"El conocimiento de las especies de la selva llevó a los mayas a integrar no sólo un sistema de nomenclatura, sino a una verdadera taxonomía cuyos restos han llegado a nuestros días [...]Dicho conocimiento, no sólo comprendió y comprende el de los caracteres indispensables para la identificación y la clasificación de los elementos de la flora, sino sus propiedades en relación o no con el uso que pudiera dárseles [...], sus habitantes particulares, su manera de formar asociaciones, así como los cambios sucesionales que siguen a la perturbación de éstas por las prácticas agrícolas."

La milpa típica es un buen ejemplo de aprovechamiento óptimo del medio. Se dice que es un cultivo mixto de tipo horticola porque, además del maíz, se cultivaban dos o tres especies de chile (ic), camote (is), jícama, yuca y macal, cuidando cada planta en particular y no dedicando áreas extensas a un solo cultivo. Había diferentes tipos de maíz; sakxim o knuknal, maíz grande y blanco; el chakxnuknal, maíz grande y rojo; el K'anxim, maíz amarillo; un maíz violeta oscuro; y el peeu, maíz pequeño.

Además de la milpa, los mayas utilizaban las huertas familiares o conucos, donde sembraban la semilla en parcelas chicas -llamadas ahora almácigos- y luego las transplantaban. Así cultivaban sandía, plátano, tomate y jitomate. Practicaban la arboricultura en dolinas o "joyas", en donde cultivaban papaya (put), zapote blanco (choch), huayas o ciruelas amarillas (chiábal), anona(pox), saramuyo (ts'almuy) y cacao. Conocían las propiedades del ramón cuyos frutos sirven para hacer masa para tortillas, al igual que los del bonete, así como el orégano y el achiote.

Contenido

Valores de la cultura maya

División del trabajo en la familia indígena

El día de mercado como fuente de información

Principales tipos de intercambio

Recuadro 2.6 La compra - venta

Unidades de medida

El regateo

Espacio y tiempo de relaciones interculturales

Las fallas del mercado

Inserción de la economía maya en el mercado internacional

Recuadro 2.7 Los cultivos no tradicionales

Valores de la cultura maya

En la economía indígena se han encontrado ciertas características que reflejan la importancia de los valores éticos en la actividad económica. Por ejemplo, aun persisten conductas que ponen manifiesto los principios de reciprocidad y redistribución. Muchas tradiciones y costumbres muestran que no existe antagonismo entre los individual y lo colectivo, sino que ambos niveles se integran a través de diferentes instituciones, en particular la familia. También, la forma de concebir la relación de los seres humanos con la naturaleza, por ejemplo, otorga matices distintos a la actividad económica en la cual no se descuidan las nociones del equilibrio y armonía. Incluso, podría profundizarse en el funcionamiento del mercado indígena para ver si los valores únicamente confluyen a él, o si la institución misma es un valor, es decir que forma parte del conjunto de ideas del Pensamiento y la Sabiduría mayas, "que fundamentan la identidad de la persona en su convivencia social y su relación con la naturaleza, sustentan la vida de la familia y la comunidad, motivan la actitud para crear, construir y resolver, y manifiestan la espiritualidad," como explica Salazar Tetzagüíc en su estudio sobre los valores mayas.

Los valores de la filosofía maya "se trasladan de una generación a otra de una manera natural en las relaciones sociales, en las actividades y vida familiares, en la espiritualidad, y por medio de las prácticas educativas establecidas en la comunidad. Los valores se aprenden y se intercambian entre comunidades; son preservados y observados cuidadosamente porque se considera que tienen relación directa con la libertad y dignidad de las personas."

El carácter sagrado de la naturaleza es un valor que se resume en el concepto de la Madre Tierra. Como explica Salazar Tetzagüic, en la cosmovisión maya, "todo lo que existe en la naturaleza tienen su razón de ser, su función y su protector, [por ello] se debe cuidar y proteger la tierra y la naturaleza [...] que nos mantiene la vida y por eso estamos íntimamente unidos a ella." Así se expresa un indígena de Baja Verapaz respecto de la tierra: "Ella nos da el agua, el maíz, los frutos, la leña y la madera para hacer nuestras casas. Caminamos en ella. Ella nos cuida, nos protege, como que nos da de mamar." Conocer esta conceptualización y espiritualidad es importante para comprender porqué "la tierra no es sólo, ni primordialmente, un bien material sino espiritual." Incluso, las frases que utilizan los mayas para referirse a su relación con la Madre Tierra reflejan "otra dimensión más profunda de su significado simbólico: la Tierra es el rostro femenino de Dios. Expresa múltiples facetas de la maternidad de Dios. Se nos muestra como origen de la vida, como madre que protege, cura, castiga y sufre por sus hijos."

"El valor de la gratitud y el agradecimiento es de los más desarrollados y enseñados en las comunidades mayas. La gente maya es muy agradecida, no importa si tiene o no suficientes recursos económicos. Cuando uno le hace un favor a la persona y llega el tiempo de la cosecha, por ejemplo, busca lo mejor que tiene para su acción de gracias; no regala lo que no le sirve, sino siempre da lo mejor como gratitud. Si una familia tiene cinco gallinas y llega alguna persona a visitar y se le tiene mucho cariño, se mata una gallina, sin pensar mucho en que eso le podría servir a esta familia para poder sobrevivir ya sea vendiéndola o compartiéndola; no se escatima el valor económico, sino el valor del agradecimiento."

Ambos valores, el carácter sagrado de la naturaleza y el agradecimiento contrastan con los criterios de las sociedades occidentales capitalista que ven en la tierra un recurso más de producción, a la cual se le puede comprar o vender, y que se debe explotar (hasta donde el ingreso marginal sea igual al costo marginal) para maximizar las ganancias; y que no creen en la gratuidad porque en las relaciones impersonales del mercado, que se dan en las sociedades abiertas, la recompensa se encuentra en el intercambio mismo y no hay necesidad de preocuparse por los demás debido a que cada individuo, trabajando por su propio interés y sin darse cuenta, contribuye al bienestar de los demás.

La valorización del trabajo también tiene sus diferencias. Mientras que en las sociedades occidentales el trabajo es otro factor de producción que debe ser remunerado de acuerdo a su productividad marginal, en la base moral maya: "el trabajo diligente y responsable tiene íntima relación con el valor de la misión que toda persona debe cumplir en la vida." La cooperación social no es simplemente la participación en los mecanismos impersonales del mercado cuyos resultados en materia de bienestar dependen de los caprichos aleatorios de una mano invisible. "Uno de los baluartes de la sociedad maya en materia de desarrollo comunitario , es la cooperación, que es otra manera en que se manifiesta la solidaridad. Existen distintas maneras de solidaridad o ayuda mutua: la práctica del trabajo común, el recibimiento comunitario que se le da a una niña o niño al momento de su nacimiento, la educación en la solidaridad de los hijos mayores hacia los más pequeños o la compleja celebración de matrimonio que constituye una fiesta de la comunidad."

Esta característica de la solidaridad ya había sido observada por Diego de Landa en el siglo XVI: "los indios tienen la buena costumbre de ayudarse unos a otros en todos los trabajos. En tiempo de sus sementeras, los que no tienen gente suya para hacerlas, júntanse de 20 en 20 o más o menos, y hacen todos juntos por su medida y tasa la labor de todos y no la dejan hasta cumplir con todos."

En conclusión, todo este sistema de valores influye directamente sobre la dinámica económica cotidiana de la cultura maya. La actividad comercial se ve moldeada por un sistema de incentivos morales que preserva los beneficios del intercambio libre y voluntario (aproximándose, si se quiere, a un capitalismo utópico) y evita el uso de la fuerza y el engaño (alejándose, para contrastar, de un capitalismo salvaje). "Los mercados indígenas honran una ética, una forma de accionar correcta y comúnmente aceptada, que se basa en normas y principios ancestrales que emanan del valor de la palabra. En el caso de los mercados indígenas, ética y derecho no son dos entes diferenciados, como en la cultura mestiza, sino que están incluidos dentro de un todo denominado Cultura (con C mayúscula)."

División del trabajo en la familia indígena

En los hogares indígenas, generalmente se observan las siguientes normas de conducta respecto a la división del trabajo:

El padre de familia es el encargado de proveer el maíz, el frijol y la leña. La esposa debe conseguir el dinero necesario para el gasto, es decir para la compra de otros bienes como azúcar, café, sal, jabón e hilo para tejer.

"Por eso la mujer se involucra en una serie de actividades pequeñas que le generan ingresos: la crianza de animales, la venta de tejidos y el comercio. Los gastos mayores tales como la compra de tierra, la educación o la ropa de los hijos son compartidos por ambos cónyuges. [Sin embargo,] Los cambios económicos en los últimos años han alterado este patrón. En efecto, las mujeres se han involucrado más en los trabajos agrícolas, algunas veces al lado de su familia, otras en calidad de asalariadas."

Como se mencionó con anterioridad, en la aproximación teórica, la participación de la mujer en la vida pública se realiza a través de sus actividades comerciales en el marco del día de mercado. Esa es una de las principales formas en que la mujer aporta ingresos al hogar, pues los excedentes del trabajo doméstico son llevados a la plaza (se aporta a las necesidades de la comunidad) para obtener otro tipo de bienes requeridos por la familia. Sería enriquecedor un estudio especializado en el papel que la mujer indígena juega en la economía familiar, comunitaria (local) y nacional.

El día de mercado como fuente de información

Las actividades comerciales son parte esencial de la vida cotidiana de las comunidades indígenas de Guatemala. ¿Qué es lo que impulsa a los indígenas hacia el comercio? Ciertamente la obtención de ganancias para poder vivir es una de las razones, pero no explica suficientemente el fenómeno. Hay, como insinúa Murakami, otras razones más profundas.

Como se ha insistido con anterioridad, el mercado no es únicamente el lugar físico donde se realizan las transacciones comerciales, es un lugar de encuentro en torno al cual gira la vida religiosa, política y social de la comunidad. Pues casi todos los mercados indígenas se establecen alrededor de la plaza central donde se encuentra el templo católico, las oficinas de las autoridades municipales y otros establecimientos que prestan servicios básicos a la población. Los sitios de mercado constituyen una red de información que le permite a las personas mantenerse en contacto entre sí, interactuar.

Los mercados indígenas son auténticos espacios y tiempos de intercambio de información. En palabras de Liliana Goldin, "la compleja red de mercados interdependientes representa una red de relaciones sociales y políticas para las poblaciones de las distintas regiones [...] los mercados se constituyen en un medio para adquirir conocimientos étnicos y son reconocidos como sitios de interacción pacífica, incluso en tiempos de la violencia." En otras palabras, Goldin, parece sugerir que los mercados indígenas fortalecen la identidad y unidad de los distintos pueblos mayas porque no son únicamente una alternativa económica (para el abastecimiento de bienes) sino que, además, son un marco adecuado para el intercambio social y para la reproducción misma de la cultura. Quizá eso explique porqué los mercados indígenas han sobrevivido a través de los siglos y, en años recientes, porqué no cesaron su actividad a pesar del conflicto armado interno que afecto principalmente a las poblaciones indígenas del país.

Básicamente, los sitios de mercado proveen a sus participantes de tres tipos de información relevante:

  • Información económica: los precios de los principales productos agrícolas, frutas y verduras. Es como el corro de una bolsa de valores donde el agricultor puede observar las fluctuaciones de los precios y tomar decisiones sobre la conveniencia de sembrar o no determinado producto. Las expectativas de los precios futuros se forman en el mercado, las que se incorporan a la evaluación financiera que, en su mente, realiza el agricultor.

  • Información política: sobre todo en época de elecciones municipales o generales, las actividades de propaganda política se realizan en las plazas de los pueblos, que se llenan de carteles con consignas partidistas. Las personan intercambian puntos de vista sobre la conveniencia de votar por el candidato A o B. Los rumores corren rápidamente, sobre todo cuando se trata de ejercer la fiscalización social del poder local: todos saben los movimientos del alcalde del lugar. Además, en un día de mercado, pueden comunicarse entre miembros de dos aldeas la experiencia exitosa de un comité para la introducción del agua potable y emprender nuevos proyectos para mejoras en infraestructura.

  • Información social: las señoras suelen pasar mucho tiempo dialogando con otras vecinas para ponerse al tanto de los acontecimientos de la semana: quién contraerá matrimonio, cuáles son las actividades religiosas más próximas, qué decidió el alcalde sobre el cobro de los puestos en el mercado, cuándo inicia la inscripción de los niños en la escuela y otros temas de interés familiar.

  • Principales tipos de intercambio

    "La mayor parte de lo que es producido por el trabajo humano es distribuido mediante el intercambio. Los casos de consumo directo por parte de los mismos productores constituyen la excepción. El intercambio designa la pauta panhumana de dar y recibir objetos y servicios valiosos. [...] Los seres humanos no pueden vivir sin intercambiar su trabajo o los productos del mismo entre sí. Sin embargo, las pautas de intercambio difieren claramente según las culturas."

    Las modalidades de intercambio a lo largo de la historia humana son innumerables, cada cultura ha desarrollado sistemas propios, aunque algunas características han sido comunes, y han evolucionado como toda institución cultural. Es más, el análisis histórico y antropológico de los tipos de intercambio revela a los economistas un dato importante: los mercados modernos sólo representan uno de los varios modos alternativos de intercambio a lo largo de la historia.

    El intercambio mutuamente beneficioso no ocurre sólo en las economías regidas por los mecanismos de mercado. Todas las culturas tienen una economía que se inserta en las relaciones institucionales como el parentesco o el control político, lo que ocasiona que los mecanismos de mercado no sean los únicos ni los principales incentivos que rigen el intercambio. Conductas aparentemente anti-económicas, dentro del marco de referencia del mercado, tienen una racionalidad si se observan dentro de su contexto cultural.

    En opinión de Warman, uno de los ejes que ordena el mercado indígena, al cual califica como institución de múltiples propósitos, es el intercambio directo entre productores y consumidores, lo que permite menores precios en ausencia de los intermediarios. Desde su perspectiva, en los mercados indígenas existen mecanismos muy sutiles para minimizar la presencia de los intermediarios y maximizar los beneficios de productores y consumidores finales: "El idioma indígena, el conocimiento directo de la gente, el respeto a los viejos lazos comerciales, sancionados por lazos religiosos como el compadrazgo, las formas de confianza que genera el reconocerse como pobres, entre otras muchas, son las fronteras invisibles del intercambio directo en el mercado [...]."

    Marvin Harris, explica que los antropólogos han distinguido tres tipos principales de intercambio, siguiendo la obra del economista Karl Polanyi:

  • Intercambio recíproco: se da entre bandas o aldeas que toman los bienes según su necesidad y los dan sin ninguna regla establecida de tiempo o cantidad. No hay una devolución inmediata, no se efectúa ningún cálculo sistemático del valor de los servicios y productos intercambiados. No se reconoce abiertamente ese tipo de cálculos, ni la necesidad de que la balanza termine nivelándose. Generalmente se ha dado entre individuos que se relacionan por parentesco. "En todas las culturas se da alguna forma de intercambio recíproco, sobre todo entre parientes y amigos. Sin embargo, la gran mayoría de los intercambios en las culturas modernas implican contraflujos rígidamente definidos que se deben realizar en un plazo determinado."

  • Intercambio redistributivo: los productos de clasifican, se cuentan y se distribuyen entre productores y no productores (puede ser igualitaria o estratificada). Implica control central de un redistribuidor. "La evolución de los sistemas económicos y políticos desde las bandas y aldeas a las jefaturas y estados es, en gran medida, una consecuencia del desarrollo de formas de intercambio coactivas, que sustituyen casi totalmente al intercambio recíproco. [Sin embargo] Las formas de intercambio coactivas no han surgido como oposición súbita y plenamente desarrollada a las formas recíprocas. Más bien, es probable que aparecieran por primera vez como una extensión de las formas recíprocas familiares."

  • Intercambio de mercado: donde el precio de los bienes y servicios intercambiados es determinado por compradores y vendedores que compiten entre sí. Se caracteriza por el anonimato y la impersonalidad.

  • Unidades de medida

    Una característica interesante que ilustra la supervivencia de tradiciones centenarias en los mercados indígenas es el uso de diversas unidades de medida propias del antiguo sistema maya. Supuestamente, en la República de Guatemala, el sistema métrico decimal es de uso obligatorio especialmente en lo concerniente al comercio regulado. Por citar dos casos conocidos en todo el país: a) El peso de todo producto debería expresarse en kilogramos y no en libras. b) Las longitudes deben ser expresadas en metros y no en varas o yardas. Más aún, en el caso de los mercados indígenas existe un amplio listado de unidades que miden peso, volumen o longitud: un huacal, un manojo, una mano, una cuerda, por ejemplo.

    En opinión de Racancoj, el sistema de medidas de la cultura maya precolonial pone de "manifiesto el amplio y desarrollado sistema comercial de Mesoamérica." La difusión de dicho sistema constituye un aspecto determinante para realizar el comercio de forma organizada. En la actualidad, dicho sistema de mediciones conlleva dificultades para los consumidores ajenos a los mercados indígenas pues se les hace difícil la comparación. Si pocas personas saben que un kilo equivale a 2.205 libras, es menos probable que sepan que una jícara contiene 1.2 litros. Sin embargo, la funcionalidad de dichos sistemas ha permitido, no sólo que perduren, sino que se impongan espontáneamente sobre el sistema métrico y el difundido sistema inglés.

    La compra - venta del mercado

    Los mercados aparecen en forma rudimentaria dondequiera que grupos de gentes sin lazos de parentesco y extraños se reúnen e intercambian artículos. Entre los pueblos organizados en bandas y aldeas, el comercio en mercados normalmente implica el trueque de artículos de consumo. En este tipo de mercados, anterior al desarrollo del dinero multifuncional, sólo se intercambiaba una variedad limitada de bienes y servicios.

    Con el desarrollo del dinero los intercambios mercantiles pasan a dominar todas las demás formas de intercambio. Prácticamente todo lo que se produce o consume tiene un precio, y la compra - venta se convierte en una importante preocupación o incluso obsesión cultural

    La compra - venta en un mercado constituye un modo distintivo de intercambio puesto que especifica con toda exactitud el tiempo, cantidad y forma de pago. Además, a diferencia de la reciprocidad o la redistribución, una vez concluido el pago en dinero, no existen posteriores obligaciones o responsabilidades entre comprador y vendedor.

    El regateo

    "Una economía de mercado es aquella en la que los individuos y las empresas privadas tomas las principales decisiones relacionadas con la producción y el consumo. Un sistema de precios, de beneficios y pérdidas, de incentivos y premios, determina el qué, el cómo y el para quién."

    Ese sistema de precios se mueve de acuerdo a la interacción entre oferentes y demandantes. En los mercados indígenas, para llegar el precio de venta final se pasa por un proceso llamado regateo en el cual el vendedor hace la primera oferta asignando un precio inicial a su producto. Luego, el potencial comprador hace una contra oferta hacia la baja (por supuesto). El vendedor acepta o rechaza la propuesta. Si la acepta se cierra el trato, si no la acepta sugiere otro precio menor al inicial pero mayor al manifestado por el cliente. Ahora le toca al consumidor decidir si acepta o rechaza. Si acepta debe pagar el precio acordado, de lo contrario hará una nueva oferta. Si no llegan a un acuerdo, el comprador irá a otro puesto para ver si consigue el mismo producto al precio deseado.

    El regateo es uno de los principales mecanismos institucionalizados en los mercados indígenas. Por medio del regateo se alcanzan óptimos de pareto llegando al equilibrio después que el oferente intentó hacer una discriminación de precios y el consumidor trató de maximizar su excedente.

    En la descripción de Goldin sobre la cultura del mercado en las comunidades mesoamericanas, al referirse al regateo afirma que la negociación más larga y difícil, y que inicia con un precio más alto, ocurre cuando las partes involucradas no se conocen bien o son totalmente desconocidas. El proceso de regateo es más corto, fácil y amigable cuando ambos (comprador y vendedor se conocen) y tienen una relación establecida, por lo que el precio que se pide primero es más cercano al precio de venta esperado. El regateo, planteado con esas características, parece un rito de identificación social que permite relaciones económicas más fluidas.

    Tax, en su estudio sobre los mercados indígenas de Panajachel y Sololá, llega a la conclusión de que "a la larga, los precios son fijados en el mercado público competitivo", gracias a la costumbre generalizada del regateo. Según sus observaciones, hay algunos productos que no puede regatearse (como los fósforos o cigarrillos que tienen un precio fijo), pero es probable que siempre se regateen bienes que nos son idénticos en calidad y tamaño (frutas, verduras, gallinas y otros). En su opinión, es exagerado afirmar que los indígenas recurren al regateo porque gozan con él. Concluye diciendo que el regateo tiene una función "genuinamente comercial en relación con las mercancías que no pueden tener precios fijos: sólo por medio de las experiencias que proporciona el regateo en un determinado día de mercado pueden los compradores y los vendedores fijar sus respectivas posiciones."

    Sin embargo, Baéz-Jorge considera que el regateo es una institución de engañosas pautas, "que por encima de la apariencia costumbrista constituye un refinado instrumento de explotación mediante el cual se les vende más caro o se les compra más barato a los indios." A pesar de que considera el regateo como una escenificación, cuyos diálogos y actitudes se basan en antiguas pautas culturales, opina que los gestos y palabras (aparentando enojo o protección) forman parte de la infinidad de recursos que los comerciantes utilizan en sus prácticas dirigidas a influir en el ánimo de los clientes. Su conclusión es que "con el regateo no sólo se vende o se compra, antes que nada se convence."

    Pareciera que el regateo no es un "arma" del ladino, sino todo un ritual indígena que se ha difundido en la medida en que los consumidores, principales actores de la transacción, se benefician. Ciertamente, para el vendedor sería ideal que no se le rebatiera el precio que pide en primera instancia, pero él está consciente que si no se incorpora a la escena dejará de vender. Ambos actores utilizan los recursos que están a su alcance: exclamaciones como ¡no se puede, así no me sale! son comunes entre los oferentes que no están dispuestos a bajar más el precio. Mentiras como ¡allá enfrente lo dejan más barato! son típicas de los compradores (que también desean aprovecharse de la información asimétrica), que como último recurso simulan que se retiran o buscan un precio intermedio (con el cual no se perciba que alguien perdió y otro venció) diciendo ¡ni tú ni yo, pues!. Finalmente, el vendedor dirá con cara de aparente molestia: llevátelo, pues.

    Espacio y tiempo de relaciones interculturales

    Adicionalmente al intercambio de mercancías y de información, los mercados son lugares propicios para las relaciones interculturales. En este sentido, es útil aludir a la digresión que realiza Hayek, en su obra El Orden de la Libertad, sobre la conveniencia de remplazar el término orden de mercado por catalaxia, expresión derivada del <<verbo griego katallatein o katallassein, el cual significa no solamente "intercambiar" sino también "recibir" dentro de una comunidad y "transformar un enemigo en un amigo">> Esto es importante porque da a entender que las relaciones de mercado trascienden el mero intercambio mercantil para constituirse en un elemento integrador de la sociedad. El mercado indígena también, como afirma Warman, "es un espacio de convivencia, de expresión civilizada a través de exquisita cortesía. Viejas relaciones sociales se renuevan en los apretados pasillos y otras nuevas se establecen." Es un ambiente siempre festivo en que destaca la tolerancia como forma de relación entre la gente.

    Un canal privilegiado para las relaciones interculturales es el idioma. El español (la castilla, como dicen los indígenas) se habla como lengua franca para comerciar en la mayoría de los mercados, aunque en algunos lugares el español es sólo el segundo idioma. Sin embargo, el que el español sea importante para comunicarse entre personas que tienen un idioma materno distinto, no desestima la gran relevancia de los idiomas mayenses en los sitios de mercado, pues entre las personas de la misma etnia sí se utiliza en primera instancia el idioma materno (ver Anexo 1). Lo importante es que la realidad plurilingüe de los mercados es un indicativo de la interacción entre diversas culturas.

    Al hacer un análisis sobre la composición de los vendedores en los mercados del Altiplano Occidental y de la Costa Sur, el etnólogo japonés Murakami señala que en los primeros: más del 90 por ciento son mayas; y en los segundos: los mayas son más del 50 por ciento; el complemento son no mayas (ladinos). Además, en el caso de Tecpán Guatemala, el 83.9 por ciento de los vendedores son del grupo kaqchikel (el predominante en la zona) e interactúan con personas provenientes de los grupos tz'utujil (Santiago Atitlán) y k'iche' (Chichicastenango).

    Las fallas del mercado

    Como se ha intentado ilustrar, en los mercados indígenas se encuentran funcionando los mecanismos de mercado, condicionando y siendo condicionados, a la vez, por aspectos culturales. Pero, al lado de las bondades del mercado también se encuentran sus defectos. Los problemas de información asimétrica están presentes en todas las relaciones de intercambio. Lo interesante es que, nuevamente, la complementariedad con elementos propios de la institución cultural, facilita la minimización de dichos problemas.

    Dado que en los mercados indígenas se encuentra un alto grado de competencia las estrategias de mercadeo son determinantes para ganarse la confianza de los consumidores. Es común ver a los vendedores de quesos, por ejemplo, ofreciendo pequeñas porciones para que los clientes comprueben por sí mismos la calidad del producto. En casi todos los puestos de frutas, los vendedores tienen porciones destinadas exclusivamente para la prueba. Los vendedores con puestos fijos o locales provisionales (pero de asistencia semanal) saben que, en largo plazo, es más ventajoso cuidar su reputación y asegurarse la fidelidad de los consumidores. Los compradores, después de asumir los costos del ensayo y el error, frecuentan a los marchantes que les han atendido mejor, respecto a precio, calidad y garantía.

    En el caso en los vendedores ambulantes se observan dos fenómenos. Primero, son auténticos free raiders pues participan y se benefician de la infraestructura del sitio de mercado pero no pagan la tasa municipal. Los empleados de la comuna no pueden controlar a los vendedores ambulantes para cobrarles el derecho de piso. Segundo, los casos donde la información asimétrica se convierte en un problema de hit and run, ocurren, como era de esperarse, con los vendedores ocasionales, como los que ofrecen pócimas maravillosas que curan cualquier enfermedad. Ellos engañan a las personas (hit) y luego abandonan el lugar (run).

    Inserción de la economía maya en el mercado internacional

    Parece que las investigaciones recientes sobre la dinámica económica del Altiplano guatemalteco reflejan un proceso de transición, desde la economía de subsistencia y del comercio restringido al ámbito local, hacia la economía de exportación.

    Uno de los principales efectos del comercio global sobre la economía nacional se observa en la actividad agrícola. El cultivo de hortalizas ha sustituido la producción de trigo en el Altiplano Occidental. Muchos de los agricultores indígenas del Altiplano Occidental, como lo documenta Murakami, han aumentado sus ingresos anuales de tal forma que ya no necesitan desplazarse a la Costa Sur para trabajar en las plantaciones tradicionales de café o caña de azúcar, gracias a que ya no cultivan únicamente para obtener su alimento (maíz y frijol) sino que utilizan sus tierras para la producción de productos agrícolas de exportación (como la arveja china o el bróculi).

    Las investigaciones de Murakami explican que las causas del desarrollo del cultivo de las verduras tienen tres vertientes. Primera, el medio ambiente del Altiplano es favorable para dichos cultivos pues se dan las condiciones adecuadas de precipitación pluvial, sol, temperatura y calidad de la tierra. Segunda, en el aspecto técnico, la introducción de los sistemas de riego y la proliferación de agroquímicos permitió el aumento de la productividad por área cultivada. También las mejoras en el transporte de las mercancías facilitaron el comercio mayorista. Tercera, las políticas gubernamentales en materia de infraestructura vial favorecieron a la región, también organizaciones no gubernamentales realizaron inversiones promoviendo el cultivo de verduras. Finalmente, la elevada demanda del mercado internacional por este tipo de productos determinó que su producción y comercialización fuesen rentables.

    Los cultivos no tradicionales

    A partir de la década de 1970, varias agencias internacionales incentivaron la agricultura no tradicional en Guatemala por medio de una estrategia de desarrollo basada en las exportaciones. Esto ayudó para que se expandieran los cultivos de melón, arveja china, bróculi y otras verduras, además de frutas, flores y tubérculos que se cultivaban, anteriormente, sólo para el mercado local.

    La baja de precios de los granos básicos propició que pequeños agricultores, principalmente en el altiplano central y occidental, se involucraran en el cultivo de productos no tradicionales para la exportación. A la fecha, los agricultores trabajan independientemente o por medio de contratos con empresas agroexportadoras.

    Los insumos y agroquímicos son caros, por lo que el agricultor debe pedir un préstamo a la empresa agroexportadora que adelanta semillas y agroquímicos al productor a cambio de que el agricultor le venda su cosecha. [...] La obtención de una buena cosecha de ninguna manera asegura una buena venta pues existe el inconveniente de que los precios varían constantemente en el mercado internacional. Debido a estos riesgos, muchos agricultores sólo cultivan una parte de sus tierras con productos no tradicionales, la otra parte, con cultivos tradicionales.

    Los principales efectos del desarrollo del cultivo de verduras son complejos, se relacionan mutuamente. Según Murakami el primer efecto visible es el destino que se le dio a las tierras, disminuyó su uso para cultivos poco rentables y para bosques y ganadería. Luego se establecieron límites más estrictos para proteger las plantaciones, lo que condujo a la privatización de ciertos terrenos comunales. Un segundo efecto de la migración productiva hacia las verduras fue el desarrollo de los mercados regionales donde se negocian las mismas y, por lo tanto, ocurre una mayor penetración de la economía monetaria. Finalmente, como ya se mencionó, el cultivo de hortalizas para exportación también afectó el mercado laboral: muchas personas dejaron de ir a trabajar a las fincas de la Costa Sur del país.

    La Cultura Azteca

    Culturas precolombinas


    Diosa Tlazoltéotl ("la de la basura") pariendo. Cultura Mexica (México)


    Quetzalcóatl o "serpiente emplumada". Cultura Mexica (México)


    Representación de Tezcatlipoca en una vasija. Cultura Mexica (México)

    Culturas precolombinas

    Culturas precolombinas


    Saltamontes tallado en piedra. Cultura Mexica (México)


    Frente de calavera con mosaico de turquesa y azabache. Cultura Mexica (México)

    El periodo Postclásico


    Templo de Kukulkán, Chichén-Itzá. Cultura Maya (México)


    Fragmento del Códice Borgia. Cultura mixteca.


    Máscara del dios Quetzalcóatl. Cultura azteca (México)


    Diosa Coatlicue ("La de la falda de serpientes"). Cultura azteca (México)


    Piedra del Sol, también llamado Calendario Azteca

    la Formación del Imperio Mexicano


    Página del Códice Mendoza (México)


    Sacrificio de prisioneros al dios Huitzilopochtli. Códice Magliabecchi.


    Piedra de los guerreros. Cultura Mexica (México)


    Teocalli de la Guerra Sagrada. Cultura Mexica (México)


    Atlatl o lanzadardos, de concha y oro sobre madera

    Sistema Productivo


    Piedra del Sol, también llamado Calendario Azteca


    La planta del cacao


    El maguey


    Representación del cultivo del maíz por los mexica. Códice Florentino


    Representación de un telar de cintura. Códice Florentino (México)


    Escena de un hombre y sus animales. Códice Florentino (México)

    La Estructura de la Sociedad


    Caballero Águila. Cultura Azteca (México)


    Individuos aztecas jugando al patolli, según el Códice Magliabecchianus


    Macehualli sentado. Cultura Mexica (México)


    Indígena mexicano, Códice poscolombino


    Imagen de la vida cotidiana entre los mexica, según el Códice Florentino


    Caracola o Tecciztli. Cultura Mexica (México)


    Flauta. Cultura Mexica (México)


    Sonajero. Cultura Mexica (México)

    Comercio, Mercado y Tributo


    Reproducción del mercado de Tlatelolco (Museo de Antropología, México)


    Representación de símbolos de mantas. Códice Tudela (México)

    Nombre: Comercio, mercado y tributo
    Época: Mesoamérica
    Inicio: Año 1325
    Fin: Año 1521
    Antecedente:

    Otro mecanismo que mantuvo a la sociedad mexica fue el comercio a larga distancia, que estuvo controlado por un segmento de la nobleza, pochtecas. Como tal, tuvo sus propias reglas, y sus divinidades particulares, convirtiéndose en un grupo de presión de enorme peso en la estructura del Imperio, ya que no sólo intervenía en transacciones comerciales, sino que eran agentes al servicio del estado mexica y, con frecuencia, verdadera fuerza de choque que intervino en la ampliación de las fronteras del Imperio. Los productos conseguidos en estas expediciones a larga distancia y traídos a Tenochtitlan por medio de caravanas de tlameme -cargadores- eran de naturaleza exótica o estratégica, por lo general de poco peso y mucho valor, y muchos de ellos terminaron en el gran mercado de esta ciudad. A este mercado también llegaban alimentos especializados y otros productos de la propia cuenca y zonas limítrofes, donde se creó una esfera de interacción económica formada por regiones que de manera tradicional eran económicamente interdependientes. Este mercado se rigió por normas religiosas según un sistema solar, como el que se puede comprobar hoy día en zonas de Mesoamérica: cada 20 días en los lugares más pequeños, cada 5 días en sitios secundarios y cada día en Tenochtitlan. Muchos de ellos estaban especializados en productos regionales, y en otros se concentraban mercancías de las regiones más periféricas del imperio. El sistema tributario fue otro pilar económico de importancia, que se basó en unidades de parentesco y en grupos políticos y sociales. Alimentos, combustible, instrumentos manufacturados, materias primas, textiles, bienes de lujo, esclavos y un sifín de artículos fueron demandados por los nobles y señores mexicas a los pueblos conquistados y a sus propios vasallos mediante la producción de las tierras de los calpulli. El tributo sirvió, pues, tanto para el mantenimiento del Imperio y de la nobleza, como para el de su fuerza coercitiva, el ritual y para entablar grandes obras sociales y de acondicionamiento de la ciudad.


    Moctezuma contempla un cometa


    Rey de Texcoco

    La Organización Política


    Maqueta del centro ceremonial de Tenochtitlan


    Moctezuma, detalle de pintura


    Moctezuma recibe a sus súbditos, del Códice Durán

    México-Tenochitlan


    Mural de L. Covarrubias y maqueta representando a Tenochtitlan (México)


    Representación alegórica de la fundación de Tenochtitlan


    Primera página del Códice Mendoza. México.


    La Gran Tenochtitlan


    Fundación de Tenochtitlan, según fray D. Durán


    Imagen de la vida cotidiana entre los mexica, según el Códice Florentino


    Ciudad de México

    Religión y Ritual


    Máscara del dios Quetzalcóatl. Cultura azteca (México)


    Tláloc, dios de la lluvia


    Divinidad azteca


    Mectlatecuhtli, Señor de los Muertos


    Xiuhtecuhtli


    Diosa Coatlicue ("La de la falda de serpientes"). Cultura azteca (México)


    Vasija representando al dios de la lluvia Tlaloc. Cultura Azteca (México)

    Nombre: Religión y ritual
    Época: Mesoamérica
    Inicio: Año 1325
    Fin: Año 1521 D.C.
    Antecedente:

    Esta compleja estructura sociopolítica planificada en sentido piramidal fue sancionada por la ideología y el ritual, que sirvió como puente de comunicación entre ambos planos de la realidad. La cosmología mexica señala que habían existido otros mundos antes del presente: cuatro soles, cada uno con un tipo concreto de habitantes. Cada uno de elos había sucumbido debido a diferentes cataclismos: un huracán, una inundación, una lluvia de fuego y una invasión de fieras salvajes. La quinta creación, que corresponde al Quinto Sol, fue llevada a cabo por un convenio de los dioses reunidos en Teotihuacan; el mito comenta que entonces uno de ellos se arrojó al fuego para convertirse en sol, otro lo hizo y se transformó en luna, y así sucesivamente se fueron arrojando los demás para formar los astros que se mueven ordenadamente en el universo. La tierra se concibió como un gran cocodrilo flotante sobre el mar primígenio, cuyas esquinas se volvieron hacia arriba para soportar el cielo, dispuesto de una manera píramidal hasta conseguir trece pisos, mientras que el inframundo estaba dividido en nueve estratos. Los dioses aztecas formaron un complejo panteón, definido por sus actitudes cambiantes, su posibilidad de reducirse a uno o multiplicarse por 4 ó 5 y su asociación a diversos colores, coincidiendo con su concepción del universo. Al mismo tiempo, una regla general fue el concepto de dualidad, instalado en muchas religiones mesoamericanas. La mayoría de las deidades aztecas fueron invisibles, haciéndose manifiestas solamente en sueños, visiones o en ocasiones especiales auspiciadas por el ritual. Por último, a simple vista, la religión azteca fue politeísta, aunque a medida que se perfilan los atributos de las divinidades éstas se conjuntan claramente en algunos temas mayores. El primer tema afecta a la creatividad celestial y está imbuido de un carácter filosófico, conociéndose con el nombre de Tloque Nahuaque. En ciertos aspectos, la personalidad del dios de la noche, Tezcatlipoca, coincide y se puede incluir dentro de él. El dios creador fue Ometéotl, que tuvo una vertiente masculina, Ometecuhtli, y femenina, Omecíhuatl. El segundo tema está relacionado con el agua, la humedad y la fertilidad agrícola. El grupo de dioses del agua está presidido por Tlaloc y sus ayudantes, y acompañado por Chalchiuhtlicue, que dominaban sobre las aguas de la superficie y subterráneas, sobre las nubes y las montañas. Relacionado con él estuvo el grupo emparentado con la agricultura, comandado por Teteto Inan, y relacionado con protectores de la abundancia y la felicidad, Xochipilli, Tlazolteotl y Xochiquétzal. También giró en torno a la planta del maguey y su jugo fermentado, el pulque. Otro tema se emparenta con el complejo de Xipe Totec, que implica en sí mismo ideas de muerte y renacimiento al estar asociado con la piel desollada de las víctimas del sacrificio. Algunos investigadores piensan que este culto pudo ser introducido desde áreas de Guerrero, y se expresa a partir de cientos de figurillas de arcilla, apareciendo en multitud de contextos. Quetzalcoatl fue una deidad única que poco a poco se apropió de cualidades de otras divinidades; fue dios creador, pero también se asoció con el culto de alimento de los dioses con un patrón de guerra y sangre obtenida mediante sacrificios humanos, y a la vez actuó como héroe cultural. Un grupo importante fue aquel relacionado con la muerte y el inframundo, donde Tlaltecuhtli fue el monstruo de la tierra, Mictlantecuhtli el señor de la muerte y Mictecacíhuatl la diosa de la muerte y de la noche. Por último, uno de los temas de mayor aceptación, en especial en los momentos finales de la historia mexica, tuvo que ver con el alimento del sol y de la tierra mediante la guerra, el ritual y el sacrificio. Este culto tuvo un carácter estatal, y resultó vital para la formación del imperio y para el mantenimiento del Estado. La justificación del sacrificio humano hay que buscarla tanto en el pago por el sacrificio hecho por los dioses al arrojarse al fuego para crear el quinto sol y la humanidad que habita la tierra, como en la necesidad de preservar la existencia del universo. El sol, Tonatiuh, ha de ser permanentemente alimentado para mantener el actual universo, y para ello se necesitan emprender acciones guerreras contra territorios vecinos con el fin de obtener suficientes víctimas para el sacrificio. Huitzilopochtli fue el señor supremo de la guerra, y Tezcatlipoca el patrón de los jóvenes guerreros. Un elaborado ritual acompañó a este complejo panteón religioso, el cual fue llevado a cabo por sacerdotes, que realizaron ofrendas, procesiones, danzas, combates rituales, transfiguraciones de las divinidades y sacrificios. Las ceremonias estuvieron normadas por el sistema calendárico azteca, que combinó un ciclo ritual de 260 días con otro astronómico de 365. Otras, tuvieron un carácter más privado y se relacionaron con ciclos de vida, crisis, rituales domésticos, ceremonias de curación y demás. Pero las ceremonias más vistosas se realizaron en los amplios recintos sagrados y fueron patrocinadas por el Estado, en especial aquellas que se llevaron a cabo en el Templo Mayor de Tenochtitlan, en el que se aunaban casi todos los conceptos básicos de la ideología mexica, ya que estaba organizado en torno a las divinidades de la fertilidad y de la abundancia, Tlaloc, y de la guerra y el sol, Huitzilopochtli. Los rituales efectuados en este gran recinto, que incluían ofrendas de regiones muy alejadas, danzas, ceremonias de guerra en el tzompantli, y el juego de la pelota culminaron en el sacrificio ritual de los cautivos conseguidos en las batallas efectuadas para ampliar y mantener el imperio.

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