Culturas de Mercado, rutinas de vida; Guillermo Davinson y Lucy Ketterer

Globalización. Indígenas chilenos. Pueblo mapuche. Capitalismo. Autosuficiencia. Integración de la mujer. Trigo. Harina. Aculturación. Recolectores. Transformaciones culturales. Neoliberalismo. Economía de mercado. Feria. Comercio libre

  • Enviado por: Miguel Alejandro Obando Montecinos
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 4 páginas
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El pueblo mapuche una cultura en constante cambio

El presente ensayo tiene como objetivo la presentación de una pequeña reflexión referente al libro “Culturas de mercado, rutinas de vida”; que tiene como temática principal, la vida cotidiana de pequeños grupos establecidos en la Feria Pinto de la ciudad de Temuco.

La sociedad actual esta siendo sometida a procesos de cambios; económicos, social y cultural que son impulsados por el proceso de globalización que afecta a todo el mundo.

Es en esta realidad en la cual se deben desenvolver los diferentes actores sociales, los cuales se encuentran en constante interacción con los procesos de aculturación que sufre nuestro país, en cual las subcultura existentes en nuestro país están siendo absorbidas por prácticas culturales ajenas a nuestra realidad y que solo favorecen los procesos macroeconómicos, olvidando los procesos micro económicos que condicionan la propagación de la cultura e ignoran prácticas económicas a nivel micro social que son ejemplo actividades ancestrales.

El sistema neoliberal privilegia los procesos económicos en serie, lo que provoca una despersonalización de los productos, y una decepción por parte de los pequeños productores quienes son una mayoría invisible en nuestra sociedad

Los procesos, sociales, económicos y culturales que se dan en la “Feria Pinto”, son propios de un extracto de la economía nacional, es así como los procesos que ocurren a nivel local son un extracto de lo global. Uno de los procesos que actualmente se está dando con mayor auge en todo el mundo, es la incorporación de la mujer al mundo laboral, naciendo como respuesta a los cambios provocados por la globalización.

El alto porcentaje de mujeres que trabajan en la feria pinto, seria impensado en un par de décadas a tras donde el machismo era una barrera muy difícil o casi imposible de sortear y por tanto se veían envueltas en un ambiente de frustración.

Las mujeres han sido discriminadas desde el comienzo de las primeras civilizaciones, lo que ha condicionado su incorporación a las distintas actividades económicas en todo el mundo.

Actualmente las mujeres han demostrado su capacidad física e intelectual frente al género masculino, y se han incorporado en el ámbito económico y cultural de los hombres que durante mucho tiempo han sido aisladas de los procesos de desarrollo y crecimiento de nuestra sociedad.

Esta transformación que ha sufrido el genero femenino, ha traído repercusiones en el ámbito familiar y comunitario, y que no necesariamente se pueden interpretar como aspectos negativos, sino como nuevas prácticas sociales a las cuales se deben adaptar los diferentes actores involucrados en el proceso de transformación de la cultura y empoderamiento de la mujer.

La realidad que se puede distinguir en la feria pinto de Temuco, es una reproducción de los fenómenos que ocurren en todo el país, a nivel micro social e independiente de su ubicación geográfica y de su peso cultural.

Las familias que giran en torno a estos fenómenos económicos, sociales y culturales se fundamentan como estrategias de sobrevivencia que ha tenido el ser humano desde los inicios de su especie, y que en este caso se han traspasado de generación en generación; como prácticas ancestrales que tienen un carácter histórico y económico.

El pueblo mapuche desde la conquista española ha sufrido una serie de cambios o transformaciones que han repercutido en su forma de vida, una de las prácticas ancestrales como la producción de trigo mote, que significa unos de los primeros indicios del proceso de aculturación que produjo en el pueblo mapuche ya que el trigo fue traído por los conquistadores españoles. El trigo se asimilo rápidamente, y paso a constituir un importante alimento constituyente de su dieta diaria.

La producción del trigo y su posterior utilización en diferentes formas de comida, fue una práctica domestica que se realizaba como una forma de alimentación del grupo familiar, que con el paso de los años paso a ser propia y característica del pueblo mapuche.

La principal función del trigo era la producción de harina que era utilizada para la alimentación familiar; actualmente esta práctica se sigue realizando, hoy en día la producción de trigo mote es una de las prácticas mas frecuentes de las familias mapuches; debido a las transformaciones que se ha visto expuesta la sociedad chilena, y en especial el pueblo mapuche se ha tenido que agregar una finalidad a la producción del trigo mote; esta es la producción para la comercialización del producto aunque a una escala muy pequeña. El fuerte proceso de aculturación que nos afecta y por ende a los mapuches intervino en los conceptos de “supervivencia mapuche” cambiándolo por “comercialización para la sobrevivencia”. Estas transformaciones afectan por igual a todos los grupos étnicos de Latinoamérica y por tanto son una reproducción micro social de procesos invisibles que repercuten a nivel cultural en todos los pueblos originarios.

Los procesos macroeconómicos que se están dando en Chile, privilegian la producción en serie y excluye los procesos económicos a nivel micro social los cuales son los mas ricos en diversidad cultural y económica, por lo que la producción de capital pasó a ser mas importante que la conservación cultural, de los procesos económicos endógenos que se producen a nivel local, y que actualmente se encuentran en riesgo.

Es en este contexto donde se sigue reproduciendo prácticas culturales ancestrales nacionalmente desconocidas, pero muy apreciadas en cualquier investigación social por su potente valor cultural intrínseco, apreciado ineludiblemente por los investigadores culturales.

Los relatos expuestos en el libro muestran una realidad recurrente que se da en los grupos sociales más vulnerables y discriminados de nuestra sociedad, ya que los patrones culturales de la sociedad chilena son una firme copia de países europeos, los cuales desconocen las características culturales endógenas propias de los pueblos originarios.

Actualmente se reconoce la falta de preocupación por parte del estado, para conservar las prácticas ancestrales de los pueblos originarios; solo se enfatizado en intervenir en sus prácticas cotidianas por medio del asistencialismo y la entrega subsidios, lo cual provoca una transformación en la vida cultural y económica de lo mapuches, lo que hace mas difícil que sigan traspasando su cultura ya que se alteran sus patrones de conductas; pasando de una situación inicial de autosuficiencia a un patrón de dependencia socio económica, lo que del punto de vista del trabajo social es una forma errónea de ayudar a las personas mas vulnerables de la sociedad, ya que se limitan sus y aptitudes y segrega la posibilidad de un posterior desarrollo de habilidades en la que los individuos logren su desarrollo con su propio esfuerzo.

Es aquí donde se hacen necesaria la recuperación de las prácticas ancestrales, como una forma de recuperar su autosuficiencia frente a la sociedad y frente a su grupo de pares.

Las prácticas que desempeñan personas como la señora “Luisa”, tiene intrínsicamente un triple merito.

En primer lugar se muestra como la conservación de actividades propias de su pueblo, que de una u otra forma, confirman la capacidad de las personas de conservar y recuperar su cultura; en segundo lugar la responsabilidad de ser “Mujer”, actualmente es un desafió, la integración de la mujer al mundo laboral es una tendencia que ha ido creciendo en los últimos diez años, pero aún falta camino por recorrer ya que las diferencias siguen estando en el inconsciente de un sector del país que no acepta la diversidad de genero en el mundo laboral; en último lugar es romper con la barrera social de pertenecer a una etnia originaria de nuestro país, actualmente se pretende terminar con las discriminaciones que los indígenas chilenos han sufrido durante años; existen prejuicios hacia los mapuches los cuales marginan de la sociedad a las personas pertenecientes a este pueblo.

Es por esto que toma importancia participar en los procesos productivos regionales, aunque no sean reconocidos formalmente, igual forman parte de una realidad cada vez mas conocida por la importancia y el valor de los intercambios socioculturales que se producen en los procesos que se producen en la feria pinto. lo que se agrega como un factor adicional en los procesos de interacción con los demás actores del proceso productivo que genera la feria Pinto, más allá de que los procesos económicos ocurridos en la feria sean considerados como “informales”, se le debe atribuir un valor simbólico, a prácticas que pretenden la integración de hombres y mujeres que encuentran en el comercio ambulante, lo que se traduce en una oportunidad de salir de la situación de aislamiento social del resto de la sociedad nacional en que se encuentran.

Por otra parte en la feria pinto existen procesos productivos que son desconocidos por lo consumidores y que por tanto se transforman en procesos invisibles para el común de la gente. Los procesos de recolección y extracción requieren de un conocimiento avanzado de los productos; por lo que se transforman en prácticas que requieren de la experiencia de hombres y mujeres que traspasando rangos generacionales que recuperan y valoran su conocimiento “vulgar”.

La recolección de productos naturales es una práctica ancestral, que va desde la recolección de piñones hasta la extracción de papas; requieren técnicas que solo son conocidas por mapuches y que se las transmiten a las nuevas generaciones.

Las prácticas de extracción y recolección a nivel microeconómico se encuentran al margen de las cifras de crecimiento económico de nuestro país.

El sistema capitalista pretende desconocer estos procesos ya que enfatiza en la macro producción y despersonaliza todos los procesos productivos, olvidando a las personas que se encuentran tras la producción de los productos. Las personas involucradas en los procesos productivos, indiscutiblemente tiene mayor poderío que el sector comprador, por lo que se debe potenciar las personas que se encuentran involucradas en los procesos micro productivos.

Es por esto que cobran gran relevancia las investigaciones sociales, las cuales dan a conocer realidades desconocidas para el común de la gente y que son de mucho interés para alumnos de trabajo social. Las relaciones que se dan en pequeños grupos económicos de nuestro país muestran una radiografía de las pequeñas prácticas de sobre vivencia que enfrentan los grupos mas vulnerables de nuestra sociedad; es por esto que se hace necesaria una serie de investigaciones en las cuales se pueda conocer el verdadero Chile.

Bibliografía

Davinson, Guillermo y Lucy Ketterer (2006) Culturas de Mercado, rutinas de vida. Temuco: Ediciones Universidad de La Frontera.