Cultivo del ajo

Alimentos. Hortalizas. Origen. Variedades. Clima. Suelo. Densidad de siembra. Aporque. Fertilización. Abono orgánico. Riego. Cosecha. Terreno

  • Enviado por: Juancho
  • Idioma: castellano
  • País: Venezuela Venezuela
  • 15 páginas

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ESQUEMA

Pág.

INTRODUCCION

El cultivo del ajo es considerado hoy día como una de las hortalizas más rentable a nivel nacional. Las zonas de mayor producción de ajo se encuentran en los estados Mérida, Trujillo y Táchira.

El ajo es una hortaliza muy apreciada en la mesa venezolana. Su uso es generalmente para condimento aún cuando muchos estudiosos han demostrado una serie de propiedades relacionadas con la circulación y producción de sustancias antisépticas en el cuerpo humano. Se puede decir que el consumo de esta hortaliza es cada vez más apreciado aún cuando cada día su valor es una traba para su consumo, particularmente para la clase media baja de nuestra población.

Debido al continuo incremento en el consumo de este producto, se hace necesario aumentar la producción del mismo y la alternativa más viable es la explotación del ajo en zonas cálidas; lo cual implica la posibilidad de ataques de plagas y enfermedades no comunes.

El Cultivo de Ajo

CLASIFICACIÓN BOTANICA

Familia: Amaryllidaceae (Liliáceas)

Género: Allium

Especie: sativum

Nombre científico: Allium sativum L.

Nombre común: Ajo

VARIEDADES

  • Blancos: Blanco Zacatecas, Cristal, Chino, Early California e Iraquí.

  • Morados: Taiwan, Chileno, Criollo de Anamberri, Criollo de Aguascalientes, Cadereyta y Celaya.

ORIGEN

El ajo es de origen centro asiático es uno de los ingredientes fundamentales de la cocina mediterránea. Hay muchas variedades de ajo, siendo el más común es el ajo blanco. Lo hay también rosa o morado, gigante y miniatura, cultivado éste en el Sudeste asiático, con 4 ó 6 dientes por cabeza.

El ajo es una de las hortalizas más antiguas usadas por el hombre, se cree que es origina río de Asia Central, desde donde se extendió al sur de Europa y llegó a Venezuela introducido por los españoles durante la colonia.

Es un cultivo de alta rentabilidad y de mercado seguro, pero en Venezuela presenta grandes riesgos, ya que existen limitantes como el uso de semilla contaminada con plagas y enfermedades y el mal manejo del cultivo, situándose el rendimiento nacional entre 4 000y5 000 kg/hectárea.

Características de la planta

Planta perenne de la familia de las liliáceas de hasta 1,5 m. de altura. Hojas planas de hasta 8mm de anchura. Flores verdosas o blanquecinas, a veces rosadas, muy poco abundantes (algunas veces inexistentes) que sobresalen con su largo pedúnculo sobre una cabezuela de bulbillos. Espata mucho más larga que la cabezuela. Bulbo (cabeza de ajo) formado por una envoltura blanca dentro de la cual se encuentran varios bulbillos (Los dientes de ajo).

Es una planta herbácea de raíces numerosas, simples, finas y en forma de mechón, que alcanzan poca profundidad en el suelo. Presenta un tallo blando y liso de unos 40 cm de altura donde nacen dientes aéreos que pueden ser utilizados como semillas. Posee hojas alargadas, planas y replegadas; cuando el tallo crece aparecen flores de color rosado o verde que no producen semillas.

La planta de ajo forma una cabeza o bulbo subterráneo, formado por dientes unidos por su base alrededor del tallo y recubiertos por membranas o túnicas de color blanco o morado en varias tonalidades, según la variedad y la altura del sitio de siembra.

Tallos: son fuertes, de crecimiento determinado cuando se trata de tallos rastreros que dan a la planta un porte abierto, o de crecimiento indeterminado cuando son erguidos y erectos, pudiendo alcanzar hasta 2-3 metros de altura. Dependiendo del marco de plantación, se suelen dejar de 2 a 4 tallos por planta. Los tallos secundarios brotan de las axilas de las hojas.

Hoja: radicales, largas, alternas, comprimidas y sin nervios aparentes.

Tallo: asoma por el centro de las hojas. Es hueco, muy rollizo y lampiño y crece desde 40 cm a más de 55, terminando por las flores.

Flores: se encuentran contenidas en una espata membranosa que se abre longitudinalmente en el momento de la floración y permanece marchita debajo de las flores. Se agrupan en umbelas.

Exigencias de clima y suelo

El ajo es una planta de bulbo que para la formación de él requiere ciertas condiciones relacionadas con las horas-luz y temperatura ambiente, por lo cual sus mayores zonas de siembra están ubicadas sobre los 1.200 m.s.n.m., asegurando una temperatura fresca durante ciertas épocas del año propicias para su cultivo. En nuestro país se siembran principalmente 2 clones o variedades conocidas como ajo blanco "criollo" de cabeza y dientes pequeños de color blanquecino y ajo morado de cabeza y dientes grandes de color morado. En el mercado internacional las variedades blancas tienen una mayor aceptación y demanda que las moradas aún cuando éstas no dejan de ser buenas. Vamos a encontrar que las variaciones de selección se van a referir a fotoperíodo (largo o corto), precocidad, coloración y rendimiento.

Este cultivo se produce en altitudes que van desde os 600 a los 3.500 m.s.n.m. El ciclo vegetativo, período que va de la siembra a la cosecha, tiene una duración que varía de 120 a 150 días, dependiendo de la variedad utilizada y de la altura del lugar. Se adapta en lugares con temperaturas que oscilan entre 10 y 34°C, siendo la media óptima de 18°C.

En el país, el ajo es cultivado principalmente en aquellos lugares donde las temperaturas ambientales son frescas caso de Los Andes, zona alta del Estado Lara y Miranda. Requiere de un ambiente seco y suelos francos a franco arcillosos, de buen drenaje, con un pH muy cercano a 6,5; aquellos con pH menores de 5.5 no son recomendables para el cultivo del ajo.

ESQUEMA DE LOS REQUERIMIENTO CLIMATICOS

SUELOS

DRENAJE

PH

TEMPERATURA

M.S.N.M.

Franco - Arcillosos

Con buen declive

6.0 - 7.0

10°-34°

600-3500

Preparación del terreno y densidad de siembra

La preparación del terreno para el cultivo del ajo debe ser muy cuidadosa. Normalmente, en la región andina se utiliza el arado de bueyes para esta labor, ya que se dificulta el uso de maquinaria agrícola debido a la pedregosidad y fuertes pendientes del terreno.

La escasa profundidad de raíces en este cultivo (20 cm) obliga a realizar una buena preparación del sitio de siembra a una profundidad de 30 - 40 cm, que comprende la nivelación del suelo, el arado y la fragmentación de terrones hasta que el suelo quede bien mullido.

Siembra

El ajo se siembra en surcos o en eras; en terrenos inclinados y pequeñas superficies se recomienda el sistema de eras, las cuales son canteros o camas de suelo levantadas unos 6 a 10 cm, de 1 a 1,2 m de ancho y al largo que permita el terreno.

En las eras se trazan surquitos cada 10 cm, donde se colocan los dientes de ajo con una separación de 6 a 8 cm entre sí y después de colocados se cubren con tierra. La profundidad de siembra depende de la textura; en suelos arenosos los dientes deben colocarse a una profundidad de 2 a 3 cm, y en suelos pesados de 1 a 2 centímetros.

Las densidades de siembra son muy variables en los diferentes países productores de ajo. En los Estados Unidos se usan 35 a 40 cm de distancias entre hileras y 5 a 10 cm de distancias entre plantas (5). En Chile se siembra en melgas con separación de 70 cm entre surcos y en las melgas se disponen los "dientes" en cuatro hileras espaciadas 12,5 cm entre ellas. Ensayos realizados para probar distintos sistemas de plantación, pero manteniendo la densidad de población constante en 38 plantas/m2 no produjeron diferencias significativas entre ellos (4).

En Los Andes se siembra en dos formas; en zonas con pendientes se hacen melgas de 1 a 2 m de ancho en el sentido de la pendiente, cortadas cada 3 a 5 m perpendicularmente a la pendiente formando especie de pequeñas terrazas, no se hacen surcos, sino que las separaciones entre melgas de 15 a 20 cm, son hechas con piedras. Las hileras de ajo, se disponen perpendicularmente a la pendiente. En zonas más planas, se siembran lotes completos y las hileras se disponen aproximadamente en curvas de nivel. En ambas formas, las distancias de siembra varían de 10 a 40 cm entre hileras y de 5 a 20 cm entre plantas (3).

El aporque

Es una práctica que consiste en “arrimar” tierra de los camellones alrededor de los bulbos. Se efectúa cuando se realizan las limpias manuales del cultivo, para eliminar las malezas que hayan logrado emerger durante el primer mes después de la siembra

El aporque puede favorecer la producción porque se logra bajar la temperatura del suelo alrededor del bulbo, manteniéndola humedad y evitando que el área de exploración de las raíces, que es poco profunda, llegue a secarse.

Al realizar el apoques es recomendable tener cuida do de no lesionar las raicillas, ya que se les puede causar daños muy graves

La tierra que se arrimé alrededor de la planta debe quedar suelta y no cubrir demasiado: las plantas porque con frecuencia producen bulbos deformes de maduración retrasada.

En aquellas siembras donde se apliquen camadas de conchas de arroz, éstas mantienen la humedad, reducen la temperatura y mejoran la estructura del suelo. En estos casos, el cultivo no necesita el aporque.

La Fertilización

Las necesidades de fertilizantes deben ser determinadas a través de un análisis de suelo, ya que el exceso o deficiencia de algún nutrimento puede ocasionar efectos negativos en el cultivo.

Para tomar la muestra de suelo deben seleccionarse lotes de terreno, dependiendo de la densidad existente y la coloración de los mismos. El lote donde se piensa sembrar alo se recorre en zigzag.

Se toman pequeñas muestras entre O y 20 cm de profundidad, se mezclan bien, se le extrae los restos de vegetales y piedras, se secan al aire y luego se toma solo un kilo de suelo y se coloca en una bolsa plástica Se identifica con una etiqueta y se lleva al Laboratorio de Suelos más cercano.

Después de analizada la muestra, los técnicos del laboratorio recomendaran la cantidad de nutrimentos primarios (N—P—K) requeridos en el cultivo del ajo, basados en la exigencia del mismo y en la disponibilidad existente en el suelo.

Las cantidades requeridas de fósforo y potasio deben ser colocadas en el fondo del surco al momento de la siembra junto con un tercio del nitrógeno. Otra tercera parte se aplicará en bandas 30 días después y el resto del N recomendado se aplicará 55 días después de la

En las zonas frías, recomendadas para la siembra del ajo, se presentan deficiencias de otros nutrimentos tales como magnesio, azufre, hierro, zinc y boro, que el cultivo utiliza en pequeñas cantidades, pero que son vitales para su buen desarrollo y producción.

Se recomienda suministrar estos nutrimentos a través de aspersiones al follaje, tales como sulfato de magnesio (hepta hidratado) cada 15 días hasta completar seis aplicaciones en dosis de 20 gramos por litro de agua Alternadas con estas aspersiones, se debe aplicar abono foliar en las dosis que recomiende el técnico.

La aplicación de abono orgánico

Es frecuente el uso de abono orgánico en el cultivo del ajo. Las bondades de esta práctica consisten en su ministrar al suelo elementos nutritivos básicos(N, F, K, Ca y Mg) en forma de elementos disponibles para las plantas, mejorar la aireación del suelo al favorecer su granulación y agregación. También mejora la capacidad de retención de humedad al aportar materia orgánica.

Otra ventaja consiste en favorecer la actividad de los microorganismos del suelo, los cuales actúan sobre los minerales que contienen elementos nutritivos, haciéndolos más aprovechables para las plantas.

El abono orgánico también protege el suelo contra la erosión al evitar las pérdidas por escorrentía. Sin embargo, es recomendable seguir las siguientes recomendaciones al utilizar abono orgánico, en el cultivo del ajo:

- Utilizar estiércol bien descompuesto.

- Debe aplicarse con suficiente anticipación e incluso, sembrar otro cultivo después de aplicar el abono, ya que el ajo es muy sensible, tanto al exceso de nitrógeno como a los efectos de la materia orgánica en descomposición

El Riego

El riego es indispensable en la producción de ajo y su aplicación depende del clima, del suelo y de la edad del cultivo El sistema de riego más indicado es por aspersión, pero también se riega por surcos.

Durante el primer mes los riegos deben ser frecuentes (cada dos días) y ligeros (una hora). Entre los 30 y 90 días se debe regar cada cuatro o cinco días y se irá aumentando progresivamente el tiempo de riego hasta aplicar dos horas cuando las plantas tengan tres meses de edad.

Entre los 90 y 120 días se aplicaran dos horas de riego cada siete días aproximadamente. Durante los 120 a 140 días, cuando se acerca la cosecha deben suspenderse los riegos para favorecer el secado de los bulbos.

Un exceso de humedad, cuando se aproxima la cose cha, favorece la pudrición de la cutícula externa que recubre al bulbo, este puede abrirse y perder su valor comercial; también pueden producirse superbrotamientos o germinaciones inadecuadas de los dientes ajo. Cuando se riega por surcos debe considerarse seriamente esta recomendación y evitar aguachinamientos.

Cosecha

La época de cosecha puede determinarse por la aparición de ciertos síntomas en las plantas entre los cuatro y cinco meses después de la siembra. Sin embargo, en aquellos lugares altos, el ciclo del cultivo es más largo que en! las zonas bajas.

Lino de los primeros síntomas es el amarilleo general y el doblado del follaje. Cuando las tres cuartas partes (75%) de la plantación de ajo se encuentra en las condiciones señaladas puede considerarse que está listo para ser cosechado.

Otro síntoma lo constituye la presencia de espacios con aire entre los dientes de los bulbos, esto puede observarse cuando se realiza un corte transversal del mismo.

En algunas variedades, la presencia de dientes aéreos en la mayoría de las plantas también es un indicio de madurez. Cuando la cosecha está próxima es conveniente suspender el riego para favorecer el secado de los bulbos y facilitar su limpieza.

La recolección de los bulbos es manual y conviene efectuarla durante un día bien soleado; el material se extiende luego en el campo durante cuatro días, tratan do en lo posible de que el follaje de una hilera cubra los bulbos de la hilera vecina para protegerlos de la acción directa del sol

Si hay peligro de lluvia conviene colocarlos en un sitio seguro, pero con buena ventilación, dándole vueltas para que el proceso de secado (curado) se realice de manera uniforme. Un buen “curado” aumenta la conservación del producto y disminuye su peso en un 30 por ciento.

Luego se procede a la labor de “espique” o corte de raíces y follaje a nivel de la base del bulbo y cuello de la planta, utilizando para ello un instrumento cortante, el cual puede ser una hoja de segueta.

Si el ajo cosechado es para consumo, después del proceso de “curado y espique” se realiza el “zarandeo”, es decir, el paso de los bulbos a través de mallas cuadradas de diferentes tamaños, con el fin de clasificarlos de acuerdo con tres categorías: los más grandes corresponden al “ajo de primera”, los de regular tamaño al “ajo de segunda” y los más pequeños al “ajo de tercera”.

Una vez clasificado, los bulbos se colocan en sacos de malla, los cuales deben quedar bien cerrados Si el ajo cosechado es para semilla se debe seguir otro proceso.

La composición alimentaría del ajo por cada 100 gr. esta formada por los principales elementos siguientes:

  Agua

59 gr.

Calorías

149 kcal

Lípidos

0.5 gr.

Carbohidratos

33.07 gr.

Fibra:

2.1 gr.

Manganeso

1672 mg.

Potasio

401 mg.

Azufre

70 mg

Calcio

181 mg

Fósforo

153 mg.

Magnesio

25 mg.

Sodio

17 mg

Vitamina B-6

1235 mg

Vitamina C

31 mg.

Ácido glutamínico

0. 805 g.

Argenina

0, 634 g

Ácido aspártico

0, 489 g.

Leucina

0, 308 g.

Lisina

0, 273 g.

CONCLUSIÓN

El cultivo del ajo, representa un renglón de gran importancia en el sector agrícola vegetal en Venezuela, específicamente en la región andina. El mismo es un cultivo que no solo se utiliza como un producto destinado para el uso en la cocina, al contrario, por su composición contiene grandes propiedades curativas para diversas enfermedades, así como también preventivas.

La práctica de este tipo de cultivos es más frecuente en las zonas altas como son los andes, puesto que su mayor rendimiento se da en alturas por encima de los 1.000 m.s.n.m., y no requiere suelos tan fértiles para obtener una buena cosecha. Por otro lado su práctica no es complicada comparándolo con otros tipos de cultivos que requieren más cuidados por parte del agricultor.

Una de las desventajas de este cultivo es que no se recomienda hacer ciclos continuos del mismo, se debe rotar con otros cultivos ya que el mismo daña mucho la estructura del suelo.

BIBLIOGRAFÍA

Microsoft Corporatión Biblioteca de Consulta Microsoft® Encarta® 2003. ©

Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

RAMOS, Galdys. El Cultivo del ajo en el Estado Mérida. Maracay 1991

Fondo Nacional de investigaciones Agropecuarias

Serie Paquetes Tecnológicos N° 10

Hojas

Tallo herbáceo

Bulbo

Sistema radical

Flores o Dientes aéreos

Diente de ajo cosechado