Cultivo de la zanahoria

Hortofruticultura. Jardinería. Horticultura. Hortalizas. Zanahorias. Verduras. Recolección. Enfermedades. Cuidados

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Generalidades

Parece ser que su origen botánico se localiza en Asia Menor, donde puede encontrársela en estado espontáneo y de cuya forma original, a partir de selecciones iniciadas en el siglo XVII, proceden las formas actuales.

La zanahoria (Daucus carota L.) es una planta bianual de la familia de las umbelíferas, pero se cultiva como anual en todos los ciclos del año, aprovechando las condiciones climáticas óptimas que le permitan satisfacer la máxima acumulación de sustancias en la raíz pivotante y la emisión de un sistema foliar dispuesto en roseta. En un hipotético segundo año o en determinadas condiciones de alternancias de periodos cálidos, fríos y cálidos; la planta emite un tallo floral que se remata en flores dispuestas en umbelas de distintos órdenes.

La raíz, hipertrofiada, está pigmentada de caroteno (futura vitamina A) que le aporta la fuerte coloración anaranjada generalmente, o violeta, o amarilla. Las hojas son compuestas, de largo peciolo y forman en torno al cuello una roseta de suma importancia en los cultivos actuales, porque de su fuerte implantación dependerá la facilidad mayor o menor para la recolección mecanizada.

Fue parte importante en la alimentación moderna actual, por su contenido vitamínico, en vitaminas A,B y C, siendo muy apreciada principalmente por su contenido en caroteno, precursor de la vitamina A.

Se aprovecha tanto por su consumo directo en fresco como mediante su industrialización, principalmente en congelado, conserva, purés y alimentos especiales para niños, cuarta gama, etc.

Importancia económica

Existen en España cuatro grandes zonas productivas: Castilla-León (sobre todo, la provincia de Segovia), Castilla-La Mancha (sobre todo la provincia de Toledo), Andalucía Occidental (provincia de Cádiz) y Comunidad Valenciana (sobre todo, la provincia de Valencia). En las dos primeras zonas se suelen utilizar cultivares de polinización abierta, que dan raíces grandes, compactas, en producción de estación, que suele destinarse al mercado interior o a la industria. En las dos últimas áreas se suelen utilizar más asiduamente cultivares híbridos, que dan raíces más cortas, con ciclos productivos más reducidos, precoces o tardíos, destinados principalmente al mercado en fresco y a la exportación.

Nosotros somos exportadores. Distribuimos las zanahorias fundamentalmente en Francia, Inglaterra, Irlanda, Alemania y algo en Escandinavia. .

En general, puede decirse que está volviendo a ser interesante el cultivo de la zanahoria. Anteriormente hemos tenido años en lo que ha sobrado zanahoria en Europa pero ahora los precios han subido bastante.

El cultivo de la zanahoria se ha incrementado en España durante los últimos años, ocupando en 1990, 6.083 ha y dando una producción de 252.228 t. Las provincias españolas con mayores producciones de esta hortaliza son: Segovia, Cádiz y Valladolid.

En 1990 se exportaron 30.119 t, por un valor de 1.512.672.000 pesetas, destinadas principalmente a Francia.

Taxonomía y descripción botánica

Familia: Umbelíferas.

Nombre científico: Daucus carota L.

Origen: Europa y Asia.

Planta: bianual. Durante el primer año se forma una roseta de pocas hojas y la raíz. Después de un período de descanso, se presenta un tallo corto en el que se forman las flores durante la segunda estación de crecimiento.

Sistema radicular: raíz napiforme, de forma y color variables. Tiene función almacenadora, y también presenta numerosas raíces secundarias que sirven como órganos de absorción. Al realizar un corte transversal se distinguen dos zonas bien definidas: una exterior, constituida principalmente por el floema secundario y otra exterior formada por el xilema y la médula. Las zanahorias más aceptadas son las que presentan gran proporción de corteza exterior, ya que el xilema es generalmente leñosos y sin sabor.

Flores: de color blanco, con largas brácteas en su base, agrupadas en inflorescencias en umbela compuesta,con predominio de polinización cruzada como consecuencia de mecanismos de protandria.

Semillas: semillas pequeñas de color verde oscuro y con dos caras asimétricas, una plana y otra convexa, provista en sus extremos de unos aguijones curvados. El peso de 1.000 semillas es de unos 0.70 g y su capacidad germinativa media de tres años.

Fisiología del crecimiento

La zanahoria es una planta bianual que, en condiciones normales, durante el primer año de cultivo desarrolla primeramente una roseta de hojas y almacena posteriormente sus reservas en su propia raíz, hipertrofiándola. Estudios realizados a los procesos fisiológicos de la acumulación de azúcares en la zanahoria y su relación con otros parámetros del crecimiento, han concluido que las líneas varietales que acumulan mayor contenido en azúcares son las que poseen una madurez fisiológica más tardía, lo que les permite una mayor prolongación de la actividad fotosintética.

Durante el segundo año de cultivo emite el tallo floral, que se expansiona gracias a las reservas acumuladas en el primer año de cultivo. La zanahoria es una planta de día largo.

Se ha encontrado una cierta correlación entre el calibre de las semillas de zanahoria y su facultad germinativa, constatando que para calibres inferiores a 128.4 micras, la capacidad germinativa es prácticamente nula, aumentando ésta fuertemente con el incremento del calibre hasta un valor de 800 micras, a partir del cual las tasas de aumento de la capacidad germinativa son más lentas y, a partir de un calibre de 1.250 micras, puede decirse que los incrementos observados en la capacidad germinativa de las semillas son muy escasos.

Experiencias realizadas en este cultivo, han demostrado que una exposición de plantas de zanahorias durante quince días a una temperatura de 4-10ºC produjo la subida a flor prematura del 100 por 100 de las plantas. Si la temperatura de crecimiento era de 15-21ºC, sólo se producía la subida a flor prematura de un escaso porcentaje de las mismas y a 21-27ºC no se observaba emisión alguna de tallos florales.

La subida a flor prematura es un accidente fisiológico que deprecia la calidad comercial de las zanahorias, puesto que con la floración se produce una rápida lignificación de los tejidos radiculares. Existen algunos cultivares más resistentes que otros a la floración prematura.

Un tratamiento posterior a la vernalización con temperaturas altas

( temperatura del día de 32ºC, temperatura de la noche de 37ºC), puede disminuir en un 80-90 % la altura de los tálamos florales.

Otros factores, como las siembras tardías y las plantaciones con altas densidades, disminuyen la incidencia de la subida a flor prematura, lo que quiere decir que la respuesta a la vernalización está relacionada con una cierta “madurez” de la planta.

Se ha constatado que la aplicación de daminocida a la dosis de 5.000 ppm en dos tratamientos distanciados dos semanas, y aplicados entre dos y cuatro semanas anteriores a la época normal de floración, reducía la elongación de los tálamos florales, retrasando su subida sin afectar a la calidad de las raíces. También se ha observado una mayor respuesta en los cultivares resistentes a la floración prematura y, en cualquier caso, aconsejan adaptar la dosis de fitorregulador a cada variedad.

En el color y el tamaño que han de alcanzar las raíces de zanahoria juega un importante papel la temperatura.

El sabor de la zanahoria está regido por su composición en azúcar y flavonas. Entre los azúcares resulta muy importante la relación entre los hidratos de carbono reductores (fructosa y glucosa) y los no reductores (sacarosa), y este carácter, al parecer, está regido por un gen simple y dominante.

La zanahoria ha sido muy utilizada en las modernas técnicas de cultivos de tejidos, siendo de destacar que en 1964 se consiguió regenerar plantas enteras a partir de células de floema de la raíz de la zanahoria.

Material vegetal

Dejando de lado los cultivares locales y antiguos de raíces violetas y amarillas, por el tipo de raíz podemos establecer los siguientes tipos varietales:

• Tipo Parisienne, muy cortas y gruesas.

• Tipo Amsterdam, alargadas, cilíndricas.

• Tipo Nantesa, semilargas, cilíndricas, (15-20 cm) y sin punta.

• Tipo Colmar, de grandes raíces muy largas y cónicas.

• Tipo Imperator, muy alargadas, finas y rematadas en punta.

• Tipo Cantenay, cortas, gruesas y que rematan en punta pronunciada.

Por el ciclo de cultivo en España en las zonas representativas, podemos clasificarlas:

• Contraestación, recolecciones de abril y mayo.

• Precoces, junio y julio.

• De media estación, septiembre y octubre.

• De conservación, de noviembre a febrero.

Dentro de los diferentes ciclos de cultivos más frecuentes en España, las variedades comerciales más cultivadas son:

• En contraestación: Tino, Nanco, Parano, Nandrin, Nandury y Lunar.

• En ciclo corto: Nanda, Concerto, Premia, Predor, Nandrin.

• En ciclo medio: Maestro, Tino, Valor, Anglia, Parano, Nandrin y Turbo.

• En ciclo largo: Bolero, Major y Nerac.

Para venta en Manojos:

• Mokum y Almaro.

Exigencias en clima y suelo

Aunque en ciertos momentos del ciclo vegetativo las zanahorias pueden soportar heladas de hasta -3 ºC para llegar a perder su parte aérea y hasta -5 ºC para sufrir daños en las raíces, las temperaturas óptimas de desarrollo están comprendidas entre 15 ºC y 18 ºC. La semilla comienza a germinar a partir de 7 ºC, con un arco óptimo que va desde 15 ºC a 20 ºC, y acaba en un máximo de 30 ºC.

En el periodo de acumulación de reservas, las temperaturas frescas sostenidas provocan el alargamiento y la fuerte pigmentación de la raíz, por el contrario, las temperaturas elevadas, la acortan y la hacen palidecer.

Si a partir de una cierta edad de la planta y un determinado número de hojas, generalmente siete, se producen temperaturas frías de forma reiterada, se puede provocar una vernalización que dará como consecuencia la subida a flor. Este fenómeno es posible en los cultivos de contraestación o en ciclos precoces con periodos climáticos poco habituales.

Posee exigencias importantes de humedad y, en caso de sufrir de sequía, la raíz adquiere un aspecto menos cilíndrico y se forma sobre el periciclo un reticulado fibroso que deprecia el valor de esta raíz hortícola.

El cultivo de la zanahoria es muy exigente en suelos y no se desarrolla plenamente en cualquier situación. El crecimiento de la raíz y su calidad vienen influenciados directamente por el suelo y las características culturales de la parcela. Por eso, cierto tipo de suelos como los muy arcillosos o demasiado pedregosos no son aptos para el cultivo.

Para exprimir al máximo el desarrollo integral de la zanahoria se requiere un suelo profundo, con una textura franco-arenosa o limosa capaz de mantener bien la humedad y con porosidad suficiente para conferirle una buena aireación. Los terrenos pesados producen raíces duras, fibrosas, de menor longitud, coloración y diámetro. Pueden provocar fácilmente podredumbres. Los muy pedregosos retuercen o bifurcan en exceso las raíces, impiden los cultivos homogéneos y dificultan extraordinariamente la recolección. La zanahoria requiere terrenos neutros o ligeramente alcalinos y no soporta los suelos ácidos. El pH adecuado debe variar entre 6,5 y 7,5. Es igualmente muy sensible a la salinidad, la CE o medida de salinidad tiene que estar menos de 0.6 o no va a producir bien.

No es aconsejable hacer fuertes aportes de materia orgánica inmediatos a una siembra de zanahorias que liberen nitrógeno en exceso provocando un fuerte desequilibrio entre las raíces y las hojas a favor de estas últimas y disparen ciertos problemas patológicos (Cavity spot). Por el contrario, niveles muy pobres de materia orgánica ocasionan problemas de estabilidad en la estructura de la raíz e indirectamente se provocan problemas de pudrición. Si se hacen, es preferible incorporarlos dentro de la rotación en el cultivo, o con una antelación de 5 ó 6 meses antes de sembrar.

Además de las condiciones básicas descritas, un buen drenaje, nivelación y ventilación sin un exceso de exposición al viento son condiciones igualmente requeridas.

En cuanto a los precedentes culturales, acepta bien las liliáceas, las hortalizas de hojas y los grandes cultivos, como el maíz. No son cultivos aconsejables las hortalizas de raíz ni repetir otro cultivo de zanahorias en al menos cinco años.

Fertilización

Para la fertilización mineral es aconsejable partir con el conocimiento que da un análisis de suelo reciente.

En la fertilización nitrogenada hay que tener en cuenta que si se ha incorporado estiércol hay que limitar el uso de nitrógeno durante el cultivo a fin de evitar los altos contenidos de nitratos en las raíces cuando llegue el producto a los consumidores. Se sabe que los abonados precoces con nitrógeno favorecen la formación de caroteno y, por otro lado, el uso tardío y en exceso puede desequilibrar la relación raíces/hojas a favor de estas últimas en detrimento de una buena calidad de raíz. El ideal es mantener esta relación de forma progresiva.

El nitrógeno suele aplicarse en fondo a razón de 60-80 UF y el resto en cobertera fraccionado en varias veces. La siguiente, un mes después de la emergencia del cultivo, preferiblemente en forma amoniacal con 30-40 UF de N2. Treinta días después, se suele aplicar en forma de nitrato potásico con 20-30 UF.

El fósforo se usa todo en fondo con las labores de preparación de suelo, y la potasa toda en fondo o, preferiblemente, se deja para la última fase del cultivo en forma de sulfato potásico con 40-60 UF.

Para rendimientos superiores a 50 tn/ha. suelen aconsejarse cantidades medias:

• N2: 120-140 UF.

• P2O5: 80-150 UF.

• K2O: 200-400 UF.

• CaO: 100 UF.

• Mg: 20-40 UF.

Es una hortaliza que puede acusar frecuentemente la carencia de boro, existiendo riesgo de carencia en suelos calizos cuyo contenido en boro sea inferior a 1 ppm. En tales casos será conveniente la incorporación de bórax en el abonado de fondo, así como pulverizaciones foliares con soluciones nutritivas de boro. En cualquier circunstancia, no debe sobrepasarse la dosis normal de utilización. En suelos ácidos este riesgo disminuye hasta contenidos de 0.3-0.4 ppm.

Se ha constatado que la aplicación al suelo de determinados pesticidas puede incrementar el contenido de caroteno de las raíces de zanahoria, mientras que el empleo del herbicida metoxurón puede disminuirlo.

Riegos

En las condiciones de climas áridos, a las cuales pertenecen nuestras más importantes zonas productoras españolas, el riego es necesario para un cultivo rentable que busque un producto de calidad.

Hay tres períodos críticos para el riego en el cultivo de zanahoria:

• Implantación del cultivo: período que va desde la emergencia hasta que las plantas emiten las dos primeras hojas verdaderas.

• Desarrollo de las hojas y la elongación de la raíz: las necesidades de agua crecen paralelamente al desarrollo del sistema foliar.

• Engrosamiento de la raíz: el aumento de peso es muy rápido y se gana o se pierde el rendimiento del cultivo. Es la fase de acumulación en la raíz del caroteno, cuando adquiere la fuerte coloración anaranjada. La falta de riegos en estos momentos puntuales ocasiona pérdidas irreparables en el rendimiento. Los déficits sostenidos ocasionan la pérdida en rendimientos por raíces más finas, también la depreciación del producto por deformaciones en el grosor o productos endurecidos y menos lisos. El exceso o las variaciones bruscas en los riegos, pueden provocar agrietados y pudriciones radiculares.

Un cultivo regado de forma progresiva en función del estado de desarrollo de las raíces produce un aumento del rendimiento en mayores calibres. Produce raíces más lisas con las lenticelas menos marcadas. La actividad fotosintética es mayor y, por lo tanto, se traduce en una mayor tasa de acumulación de azúcares.

Preparación del terreno

De una buena preparación del suelo van a depender los intercambios entre la planta y el suelo y, con ello, los buenos resultados del cultivo. Para el establecimiento del cultivo, para el máximo desarrollo de la raíz, así como para una correcta recolección, debemos preparar una banda homogénea de 25-30 cm, en función de los hábitos tradicionales de preparación; evitando preparaciones muy superficiales que impidan el pleno desarrollo de la raíz, ni excesivamente profundas que provoquen la subida de materiales del fondo poco fértiles.

Suele ser aconsejable subsolar con anterioridad a la labor de fondo, con unos 10 cm por debajo de la capa arada para romper la "suela" formada por sucesivas preparaciones del suelo. Esta labor permite el pleno desarrollo en profundidad de la raíz.

Inmediatamente antes de la siembra, debe prepararse el lecho de la simiente. Tiene como misión afinar las partículas de tierra, romper los terrones formados en la preparación y nivelar la parcela. La finalidad es crear la banda de tierra fina capaz de asegurar un buen contacto con la semilla; facilitar la acción de los herbicidas y asegurar que durante el periodo de emergencia de la semilla ascenderá hasta ella el agua por capilaridad. Es, por tanto, imprescindible para ello no dejar esta banda de suelo extremadamente mullida.

Siembra

La siembra se realiza con sembradora neumática o mecánica (cinta o discos). Se trata de encontrar el equilibrio para que condiciones óptimas de tempero y mullimiento de suelo, junto con una regulación adecuada del sembrador y la utilización de semillas certificadas de calibres homogéneos superiores a 1,2 m/m, se conjuguen para dar una emergencia uniforme.

Dos aspectos son básicos a tener en cuenta a la hora de la siembra: la densidad y la repartición de la semilla en el suelo. Para tener el máximo de raíces comerciales hay que despreciar los calibres pequeños y los excesivamente grandes y buscar la máxima homogeneidad. Para procurarla hay que favorecer que la emergencia de las semillas sea agrupada y rápida, que cada raíz exprima al máximo las condiciones de su fracción de suelo y que durante todo el cultivo el agricultor pueda realizar las labores de cultivo de la forma más rentable y cómoda.

En los cultivos modernos, suele sembrarse en bancos o mesitas de 1,5 m. de ancho, de 3 a 6 líneas de siembra (normalmente 4), en función de la textura del suelo y el destino del cultivo, dejando pasillos para el paso de la maquinaria. Dentro de cada uno de los surcos, se ha pasado de hacer una siembra en línea perfecta por hacer una siembra en línea ancha o banda, para permitir que cada una de las raíces se acomode y encuentre su espacio, evitando las deformaciones por la presión de las raíces vecinas. Suele emplearse entre 1,5 a 2,5 millones de semillas/ha, en función del destino de las zanahorias, menor para manojito o primores y mayor para las zanahorias de plena estación y destino a lavado.A medida que se incrementa la densidad de plantación las raíces son más cilíndricas y menos cónicas, aunque pueden aparecer interacciones con otros factores como el cultivar, la temperatura, el momento de efectuar la recolección, etc., en lo que se refiere a los rendimientos.

La profundidad de la semilla en la siembra debe quedar en 0,7 a 1 cm, en suelos pesados y de 1 a 1,3 para suelos ligeros. Cuando se utiliza semilla revestida, las profundidades aconsejadas van de 1,2 a 1,5 cm.

En zonas templadas puede sembrarse a lo largo de todo el año, aunque normalmente se suele sembrar entre febrero y noviembre. En regiones más frías, como las de Castilla-León, en que se cultivan zanahorias de raíces compactas destinadas a la industria o al mercado interior, las siembras se hacen entre marzo y mayo, para recolectar entre finales de la primavera y mediados del otoño, siendo en esta zona frecuente la sistematización del terreno en mesetas distanciadas 1-1,10 m, sobre las que se siembran 4-6 líneas.

Labores de cultivo

Actualmente, la siembra de zanahoria se extiende a lo largo de todo el año, bien aprovechando ciclos de contraestación en regiones cálidas, bien usando túneles plásticos, invernaderos o la colocación sobre el lecho de siembra, en la primera etapa del cultivo, de láminas de plástico (PE) o mantas térmicas no tejidas.

Como cualquier cultivo, la zanahoria requiere cuidados en progresión. Soporta mal el estrés hídrico, los grandes cambios climáticos y los terrenos pedregosos, mal preparados o aquellos que no liberan los elementos fertilizantes de forma progresiva y suficiente.

Compite mal con las malas hierbas, sobre todo en las primeras fases de cultivo hasta que cubre el suelo con su masa foliar. En la actualidad existen buenos herbicidas selectivos que permiten controlar las malas hierbas, pero que es preciso usar en el contexto de las labores de suelo y en función de la humedad del suelo y su componente en arcilla. El mejor herbicida es aquel que ataca a las hierbas incluso antes de nacer, por tanto, los herbicidas de presiembra son los más eficaces.

Inmediatamente antes de la siembra o entre la siembra y la emergencia se pueden usar herbicidas totales como glyfosato o paracuat + dicuat. Igualmente, a lo largo de todo el ciclo del cultivo pueden emplearse los herbicidas de acción contra gramíneas.

Los herbicidas específicos más importantes son:

• Linuron, que actúa por contacto y por las raíces. Puede ser utilizado en preemergencia y postemergencia. En el segundo caso, no antes de las dos hojas verdaderas del cultivo. Este producto confiere a la planta cierta sensibilidad a las temperaturas extremas, por tanto, es aconsejable no utilizarlo después de muy altas o muy bajas temperaturas, o cuando se presuma que puedan darse estas condiciones.

• Pendimetaline, actúa en complemento del linuron. Inhibe el desarrollo de las plantulas de malas hierbas.

• Metoxuron, actúa por absorción foliar y radicular sobre gran número de adventicias. Se usa en presiembra o después que la zanahoria alcance el estado de tres hojas verdaderas.

• Prometrina, actúa por vía radicular y foliar. Puede utilizarse en preemergencia y en postemergencia precoz de adventicias.

Aclareos: deben realizarse cuando las plantas tienen 2 ó 3 hojas, dejando entre plantas una distancia comprendida entre 8 y 15 cm. Normalmente suelen darse dos aclareos sucesivos en un intervalo de diez días.

Escardas: las escardas son necesarias siempre y cuando no se utilice el desyerbe químico, una o dos limpias de malezas es necesario con azadón o cultivadores.

Recolección

Las variedades de zanahoria tienen un ciclo de cultivo variable, que cubren entre setenta y cinco y ciento treinta días.

Son múltiples los usos de la zanahoria en el mercado. El estado de recolección va a depender finalmente del uso que el mercado le demande. Actualmente, casi la totalidad de los tipos de zanahorias se recolectan mecánicamente, salvo las variedades de manojos y otras raras excepciones. Los manojitos se recolectan y confeccionan manualmente para que lleguen frescos al mercado con el máximo de hojas tersas.

Se recolecta, en forma generalizada, en el máximo desarrollo de la raíz, cuando la punta está bien rematada, las paredes son lisas, bien coloreadas y se alcanza el máximo de peso potencial. Todo este proceso sucede con antelación a la subida a flor que deprecia totalmente el producto.

Las máquinas, con independencia de ser arrastradas, semisuspendidas o automotrices uni o plurilíneas, recolectan por dos sistemas básicos: aprehensión por hojas o por raíces.

El primer método es el más usado para recolecciones de estación y destinado al lavado. El segundo, a recolecciones de zanahorias conservadas en campo durante el invierno.

El destino mayoritario en España una vez recolectada son los lavaderos. En unos cilindros con agua se procede a la eliminación de la tierra y partículas extrañas que acompañan las raíces. Posteriormente, suele pasarse por una cadena de selección donde son eliminadas las raíces torcidas, deformes, de pequeño calibre o excesivamente gruesas. A continuación son pesadas y empaquetadas.

El rendimiento medio de un cultivo de zanahorias puede cifrarse entre 25 y 35 t/ha.

Conservación

Una vez que las zanahorias han sido recolectadas y deshojadas, en la central hortofrutícola sufren un lavado en el interior de unos cilindros rotativos, a continuación se calibran en 2 ó 3 categorías manualmente o a máquina; finalmente se envasan dentro de bolsas de polietileno, que se depositan en cajas. En ocasiones, sin haberse deshojado, se lavan, calibran y se agrupas en manojos.

La conservación en cámara frigorífica a 0ºC y 90-95 % de humedad relativa puede permitir un almacenamiento en buenas condiciones durante dos o tres meses.

Cuando se almacenan frigoríficamente zanahorias junto con otros productos, como manzanas, que desprenden etileno, se pueden detectar sabores amargos, como consecuencia de la formación de cumarina. Estos efectos pueden minimizarse como la conservación frigorífica a baja presión, “LPS”.

Plagas y enfermedades

Plagas:

- Mosca de la raíz (Psylla rosae): El adulto mide 4,5 mm y presenta cabeza parda y abdomen alargado y negro. La larva es de color blanco amarillento brillante, y de 7-8 mm de longitud y ápoda. Iverna en el suelo en estado pupario. Hacen su aparición en primavera. Biología: ovopositan en el suelo u otros cultivos (apio, etc.). A los diez o doce días, salen las larvas que penetran en el interior de la raíz, excavando una galería descendente que llega hasta casi el final de la raíz. Transcurrido un mes, se transforman en ninfas. Los adultos hacen su aparición a mediados o finales de julio para después convertirse en ninfas. Daños: pérdida del valor comercial de las raíces atacadas. Lucha: se combate mediante pulverizaciones de dietión, clorfenvinfos o aplicaciones al suelo de fonofos, tricloronato, diazizon, pirimifos, etil-bromofos, carbofurano, etc. Es recomendable una desinfección del suelo y de semillas.

-Gusanos grises: son insectos pertenecientes a la familia de los Noctuidos (Agriótidos), género Agrotis .Las orugas devoran las partes aéreas de las plantas durante la noche, en tanto que permanecen en suelo o bajo las hojas secas durante el día.Se combaten con cebos envenenados con triclorfón, pulverizaciones de clorpirifos, aplicaciones al suelo de gránulos de foxim, clopirifos, cifloxilato, etc.

- Gusanos del alambre: son coleópteros de la familia de los Elatéridos, cuyas especies más nocivas pertenecen al género Agriotes (Agriotes obscurus L., Agriotes sputator L., Agriotes lineatus L.).Atacan las raíces de la zanahoria produciendo galerías que, a menudo, generan podredumbre. En determinadas zonas ha llegado a convertirse en una plaga muy importante. Lucha. En el momento de la siembra se deposita un insecticida granulado en el suelo cuya materia activa puede ser clorpirifos, teflutrín o diazinón. Si persiste el problema se volverán a realizar tratamientos aereos.

-Pulgones: Cavariella aegopodii. Aphis spp. Myzus persicae. Familia de los Afididos.

Sintomas. Se alimentan picando la epidermis, por lo que producen fuertes abarquillamientos en las hojas que toman un color amarillento. Los pulgones son vectores de enfermedades viróticas, lo que los hace doblemente peligrosos. Las raíces, a veces, resultan también dañadas por pulgones del género Pemphigus que se reconocen fácilmente por el revestimiento lanoso y blanco de su cuerpo.

Lucha:

1. Biológica. Existen numerosos depredadores de los pulgones, como la Coccinella septempunctata o mariquita, la Chrysopa y algunos parásitos himenópteros que desarrollan sus larvas en el interior del pulgón.

2. Lucha química. Hay buenos productos aficidas de contacto, penetrantes o sistémicos, propios para insectos chupadores. Los de contacto son sólo eficaces si llegan a tocar el insecto y, por tanto, únicamente son aplicables en el caso de que los pulgones no estén protegidos en el interior de las hojas abarquilladas. Las materias activas que podemos utilizar son: diazinón, lindano, malatión, pirimicarb, fenitrotión o piretroides. Para los pulgones radicícolas valen las materias dadas para la mosca de la zanahoria.

-Nematodos:

Cada día va siendo un factor más limitante por la repetición de cultivos sensibles. Hoy, en determinadas tierras muy infectadas, se ha tenido que abandonar el cultivo de la zanahoria.

Según los síntomas tenemos dos grupos:

Heterodera carotae. Muy importante en climas templados. Resultado de su ataque son plantas con follaje muy reducido y hojas de color rojizo. Las raíces son pequeñas y en ocasiones bifurcadas, provocando una cabellera anormal de raicillas oscuras.

Meloidogyne incognita, M. Arenaria, M. Javanica, M. Hapla. En condiciones cálidas producen importantes daños sobre las raíces de zanahorias, transformándolas en ristras de agallas.

Lucha. Los nematodos se desplazan muy lentamente (aproximadamente 1 m al año), lo que hace que las zonas atacadas dentro de una misma parcela puedan localizarse con facilidad por el contraste que aparece en la vegetación en forma de rodales en el terreno.

Sin embargo, todos estos síntomas pueden ser debidos a otras plagas y si se quiere determinar con seguridad la existencia de estos parásitos es conveniente enviar muestras de tierra y raíces a un laboratorio especial para su análisis.

La lucha contra los nematodos se nos presenta difícil debido a la gran resistencia que presentan frente a los agentes físicos y químicos. La ausencia en estos momentos de variedades resistentes reduce los métodos de defensa a los siguientes:

1. Métodos físicos. Tratar la tierra con vapor o bien con agua caliente puede resultar bastantes eficaz, ya que los nematodos mueren a temperaturas de 40 ó 50 ºC. Este sistema se ha utilizado bastante en semilleros e invernaderos.

2. Métodos biológicos. Existen numerosos nematodos depredadores de los nocivos descritos anteriormente.

3. Métodos culturales. Existen, en primer lugar, medidas preventivas consistentes en procurar que la plaga no se traslade de un campo a otro: lavar bien los aperos de labranza, las ruedas de máquinas, etc., que hayan estado trabajando en campos contaminados. Una cuidadosa rotación de cultivos, una vez conocida la especie existente en el campo, de modo que las plantas preferidas por la especie de nematodos no se cultiven sino tras un periodo de tiempo de al menos 5 años.

Una gran parte de las especies de nematodos son polífagos, por lo que pueden permanecer a costa de las raíces de la vegetación silvestre. Por ello, una limpieza de ésta a partir de herbicidas o trabajos culturales será muy conveniente.

4.-Metodos químicos. Existen varios compuestos químicos indicados para combatir los nematodos, los cuales son realmente eficaces bien aplicados; aunque son realmente caros y altamente tóxicos: bromuro de metilo, dicloropropeno, metam-sodio o enzone.

Enfermedades criptogámicas:

-Podredumbre negra de las raíces: Producida por el hongo Stemphylium radicinum: origina lesiones en la parte superior de la raíz recubiertas de una mohosidad negruzca. Para evitar esta enfermedad deben tratarse las semillas con fungicidas y tratar preventivamente con folpet, captan, oxiquinoleato de cobre, clortalonil, tebuconazol, etc.

-Rhizoctonia violacea Tull: poco común en zanahoria, pero muy grave si ataca. Produce deformaciones y podredumbre en raíces. Su control es difícil una vez instalado. Suele controlarse con desinfecciones del suelo a base de PNCB o con rotaciones amplias del cultivo.

-Quemadura de las hojas: Enfermedad muy común en el cultivo de la zanahoria. Está producida por el hongo Alternaria dauci y aparece durante el verano y el otoño, sobre todo, en ambientes húmedos y calurosos.

• Síntomas. Se presentan primero en forma de pequeñas manchas parduzcas, aureoladas de amarillo y diseminadas por el borde de las hojas. Al aumentar el número de las manchas mueren los tejidos intermedios, con lo que deseca el foliolo completo. La planta aparece como quemada por el sol o por un tratamiento mal efectuado.

El hongo puede provocar primero marras de nascencia muy considerables al ser trans-portado por las semillas y, más tarde, chancros en la raíz principal.

• Lucha. Si hay riesgo de ataques son recomendables tratamientos con fungicidas preventivos como: captan, maneb, ziram, mancozeb y clortalonil. Por otro lado, en el mercado van apareciendo variedades muy tolerantes a esta enfermedad.

-Podredumbre blanca de raíces o Sclerotinia Sclerotiorum: se presenta en el campo o en el almacén de conservación. En el cultivo, los síntomas aparecen a nivel del cuello como una pudrición húmeda con un micelio algodonoso blanco, que produce finalmente esclerocios negros. Los tratamientos con benomilo o vinclozolina deben venir acompañados de medidas culturales, como evitar el exceso de vegetación o la repetición frecuente de cultivos en parcelas infestadas.

-Cercospora carotae: enfermedad frecuente. Producen manchas sobre las hojas y pueden llegar a provocar la muerte de las plantas. Se combaten de forma preventiva con mancoceb, zineb, captan…

- Plasmopara nivea o “mildiu de la zanahoria”: En el haz, produce manchas amarillentas, y en el envés, un micelio afieltrado. Tratamientos preventivos con mancozeb, captan, oxicloruro de cobre, o curativos con mezcla de los anteriores y cimoxanilo, pueden controlar la enfermedad.

-Leveillula taurica y Erysiphe umbelliferarum: “Oidios de la zanahoria”. Los síntomas se manifiestan por la presencia en la superficie foliar de un polvo blanco. Se presenta en condiciones de ambientes secos y temperaturas altas. Se combaten con benomilo, dinocap, triadimefon, etc. Sclerotinia sclerotiorum: Produce podredumbres en raíces, con desarrollo de micelios blanquecinos. Tratamientos al suelo con PNCB y de benomilo o vinclozolina en hojas, así como rotaciones amplias en el tiempo, son convenientes para prevenir esta enfermedad.

-Enfermedad del "picado" o "cavity-spot":

Esta enfermedad constituye hoy uno de los mayores problemas del cultivo de la zanahoria. Los primeros síntomas se caracterizan por la aparición sobre la raíz de pequeñas manchas elípticas y translúcidas con contornos netamente delimitados. Dichas manchas evolucionan rápidamente a depresiones de color marrón claro, provocando un hundimiento y oscurecimiento de los lechos de células superficiales

El principal agente de esta enfermedad es Pythium violae. Otras especies (P. sulcatum, P. intermedium, P. rostratum) también pueden estar implicadas, pero en menor proporción.

La humedad del suelo permite el acceso de Pythium a las raíces, por lo que los terrenos pesados y de mal drenaje son particularmente favorables a la enfermedad, junto a una fuerte fertilización nitrogenada. El cultivo frecuente de zanahorias sobre el mismo terreno agrava el estado sanitario de los cultivos.

Existen diferencias varietales de sensibilidad a esta enfermedad, aunque actualmente no se dispone de tipos comerciales resistentes. Por contra, la lucha química puede ser eficaz, aunque cara, mediante metalaxil y oxadixil.

Las posibilidades de lucha química no deben de hacer olvidar el interés de las prácticas de cultivo como métodos preventivos: drenaje, rotaciones y fertilización nitrogenada razonada.

-Podredumbre invernal. Phytophthora megasperma: aparece como una mancha vítrea en un punto cualquiera de la raíz que se extiende formando un anillo, oscureciendo hasta rodearla totalmente. Los inviernos suaves y húmedos contribuyen a extender la enfermedad. El metalaxil y el oxadixil aseguran un buen nivel de protección.

Enfermedades bacterianas:

-Erwinia carotovora y Xanthomonas carotae: bacteriosis de la zanahoria, originan podredumbres más o menos blandas en raíces.

Virus y micoplasmas:

-Virus del enanismo, transmitido por pulgones.

-Virus del mosaico de la zanahoria, transmitido por pulgones.

-Virus del mosaico del apio, transmitido por pulgones.

“Todos estos virus transmitido por pulgones se combaten mediante la prevención de esta plaga”

-Amarilleamiento de la zanahoria, producido por un micoplasma del tipo “Aster Yellow”, transmitido por cicádulas.

Fisiopatías

-Sequía: Produce fibrosidades de consistencia dura que deprecian la calidad comercial.

-Raíces agrietadas: Accidente relacionado con la humedad del suelo. Suele ocurrir en épocas en que las raíces engordan demasiado, mientras que el crecimiento foliar es escaso.

-Raíces bifurcadas, deformadas, montadas: Anomalía típica que suele presentarse cuando se cultivan zanahorias en suelos pedregosos, excesivamente fuertes o aterronados.

-Necrosis foliares: En ocasiones pueden verse necrosis marginales en hojas todavía no desarrolladas totalmente, en el caso de que el cultivo se esté realizando en condiciones climáticas muy favorables. Estas necrosis parece ser que pueden ser atribuidas a una mala traslocación del calcio, como ocurre en los denominados "tipburn", y puede corregirse parcialmente mediante la aplicación foliar de este elemento.

- Carencia de boro: Produce manchas gomosas en las raíces, enmarronecimiento de las mismas y deformaciones.

- Subida a flor prematura: Deprecia comercialmente la cosecha y las raíces adquieren un sabor amargo.

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