Crónicas de Narnia I; Clive Staples Lewis

Literatura inglesa infantil. Novela infantil y juvenil. Personajes. Argumento. Comparación con el mundo real

  • Enviado por: Popi
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 3 páginas
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“Me dijeron que en el Reino del Revés nada el pájaro y vuela el pez, que los gatos no hacen miau y dicen yes porque estudian mucho inglés”

Introducción

En este trabajo nos proponemos a analizar el mundo infantil representado en “Las Crónicas de Narnia I, el león, la bruja y el ropero” escrito por Clive Staples Lewis a través de la fusión de el mundo real y el mundo fantástico. Nos referimos a mundo fantástico como el mundo en el que vivían los chicos antes de descubrir el mundo que había detrás del ropero. El relato nos sitúa ya desde el comienzo en la época de las Segunda Guerra Mundial en Inglaterra. A diferencia de este, el mundo fantástico (las comarcas de Narnia) se recrea a través de personajes inverosímiles como la Bruja Blanca, el Fauno, el Enano, etc; son seres que no responden a la lógica del mundo real. El ropero es el punto de convergencia entre el mundo real y el mundo fantástico. Sin embargo, el punto de intersección principal entre ambos mundos son lo niños, protagonistas de la obra. La infancia es una etapa durante la cuál, la imaginación se desarrolla de manera muy exagerada. Los chicos quedan sorprendidos por las maravillas de lo fantástico, pero por otro lado no pueden desprenderse del mundo real en el que fueron educados; de manera que la niñez se transforma en un puente entre ambos universos (el real y el fantástico). El mundo fantástico está compuesto por posibilidades infinitas que en el mundo concreto son imaginables por lo que se forma una fractura que marca límite que sólo pueden coexistir en la etapa de la niñez ya que sólo ellos sólo ellos son capaces de creer en lo fantástico.

El narrador plantea la oposición entre ambos mundos, que podemos observar en el texto. Un claro ejemplo es el momento en que el castor menciona a Aslan:

“Una cosa así sucedió ahora […] y darse cuenta de que ese día comienzan las vacaciones o el verano”.

Vemos aquí una doble referencia: por un lado el narrador da cuenta de lo que sucedió pero, por otro lado, hace un comentario que remite al mundo real, aquel en el que Lucía siente felicidad al descubrir que ese día comienzan las vacaciones. Por lo que, en el misma novela encontramos este juego de duplicidad que el narrador establece entre los dos mundos.

Por otro lado, vemos que cuando describe los sentimientos de de cada uno de los niños los dos mundos convergen.

En esta crónica podemos observar también una fractura entre el tiempo y el espacio. Refiriéndonos en principio al tiempo, vemos que por ejemplo en Narnia pueden pasar varias horas, mientras que en el mundo real este tiempo se traduce en unos pocos segundos: Lucia vuelve de haber pasado horas junto al Fauno, mientras sus hermanos se burlan de ella por haberse escondido tan poco tiempo.

“Lucia corrió fuera del cuarto […] Hemos salido de ese cuarto hace apenas un instante y tú estabas allí.

En cuanto al espacio, diremos que es completamente diferente en los dos mundos: en el real ellos se encuentran en la casa del profesor en Inglaterra, pero en el otro los chicos se sitúan en Narnia un país en el que todo es diferente y por lo tanto mágico. El único lugar de confluencia entre ambos mundos es el ropero (al que podemos llamarlo umbral).

Además, los personajes crean una estrecha relación y marcan una clara diferencia entre estos dos universos. Entre algunos de estos encontramos a Santa Claus que coexiste en ambos universos y simboliza la magia que existe en el mundo infantil.

“Era un trineo y eran renos con campanas […] y se sintieron muy felices, pero también solemnes.”

Este personaje en el mundo real solo se conoce a través de fotografías o dibujos, y forma parte de las creencias de la infancia, no es real. En cambio, en Narnia, las circunstancias cambian, encuentran a Santa Claus en su trineo y además reciben regalos de su parte. Este personaje es un punto de unión de ambos universos. Los animales también existen en los dos mundos pero el hecho de que hablen en Narnia los vuelve fantásticos. Además sólo les hablan a los chicos lo cuál muestra que esta sólo ocurre en la infancia, como parte de ese juego constante que los caracteriza. Un personaje de gran influencia sobre los chicos es el profesor que permitió que los más grandes creyeran la historia de Lucia. Por lo que podemos decir que funciona como un disparador de la imaginación de los niños.

“¡Lógica! […] un tiempo razonable antes de aparecer y contar su aventura.”

Conclusión

Habiendo analizado la obra “Las Crónicas de Narnia I, el león, la buja y el ropero” podemos afirmar que la infancia es el tiempo de juego y de creación, donde se estimula la imaginación (mundo fantástico) pero, por otro lado, se recrea el mundo de los adultos (mundo real) a través del aprendizaje escolar, el aceptación de pautas y normas que deben ser cumplidas, etc. En esta obra se plantea esto a partir de los dos mundos que se fusionan en la vida de los chicos, que por un lado crecen pero por el otro en ellos sigue existiendo esa niñez, esa inocencia en cada uno. Como hemos visto Narnia no es simplemente un lugar, representa la imaginación ya que sin creer en este no se puede entrar, esta es la razón por la cuál los chicos son los que logran acceder.

Fragmento extraído de la canción “El reino del revés”, de María Elena Walsh.

Cuando nos referimos a mundo infantil hablamos de chicos prácticamente entrando en la adolescencia de 10-12 años de edad.

Inverosímil: que no parece verdad y resulta difícil de creer

C. S. Lewis, Las Crónicas de Narnia I, el león, la bruja y el ropero, Santiago de Chile, Editorial Andrés Bello, 1996. pp. 57

C. S. Lewis, Las Crónicas de Narnia I, el león, la bruja y el ropero, Santiago de Chile, Editorial Andrés Bello, 1996. pp. 24

C. S. Lewis, Las Crónicas de Narnia I, el león, la bruja y el ropero, Santiago de Chile, Editorial Andrés Bello, 1996. pp. 85

C. S. Lewis, Las Crónicas de Narnia I, el león, la bruja y el ropero, Santiago de Chile, Editorial Andrés Bello, 1996. pp. 41-42-43

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