Crónica de una muerte anunciada; Gabriel García Márquez

Literatura contemporánea. Literatura hispanoamericana. Siglo XX. Narrativa. Novela del Realismo Mágico. Argumento. Personajes. Contexto

  • Enviado por: Kat
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 4 páginas
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“Crónicas de una muerte anunciada”

-Gabriel García Márquez-

Novela corta publicada en 1981, constituye la obra más "realista" de Gabriel García Márquez dado que se basa en un hecho histórico ocurrido en su tierra natal (Colombia).

A pesar de que se sabe su final desde el principio, esta obra literaria de reconocimiento mundial, te cautiva y te lleva a leerla desde su página numero 1 hasta el final en su pagina 125, relata de una manera casi periodística la muerte de su protagonista.

Desarrolla una “crónica” de la muerte de Santiago Nasar, sus causas, su desenlace y explica la historia de cada uno de sus personajes. La acción es, a un tiempo, colectiva y personal, clara y ambigua, la magia literaria de esta gran obra radica en provocar que el lector tenga el conocimiento de cómo ocurren los hechos, dado que ya se sabe el desenlace, el porque es lo importante y fundamental para disfrutarla.

La historia comienza seis meses antes del asesinato de Santiago Nasar(protagonista de la novela), cuando hace su entrada al pueblo Bayardo San Román, quien se instala en una pensión del pueblo y desde allí establece vínculos con sus habitantes.

Un día, Ángela Vicario y su madre salen y Bayardo San Román queda cautivado por la belleza de la joven. En una feria se conocen. Bayardo se las arregla para ganar el premio de la feria que regala a Ángela. Ésta se niega a recibirlo, pero San Román se lo entrega a los hermanos de Ángela, Pedro y Pablo y ellos lo llevan a la casa.

Días después, Bayardo San Román hace público su deseo de casarse con Ángela. La familia exige del pretendiente una prueba de identidad y el futuro esposo trae a su familia completa para que la conozcan, dado que era un misterio para el pueblo, el era un hombre atractivo, al parecer con dinero y clase.

Durante el noviazgo, un día cualquiera, Bayardo le pregunta a Ángela cual de las casas del pueblo le gusta más, Bayardo le compra la casa del viejo Xius, quien habia vivido ahí durante mucho tiempo.

Cuando la boda esta apunto de llevarse a cabo, Ángela consciente de que no es virgen, piensa confesar a su madre tan difícil situación, pero algunas amigas suyas le sugieren que engañe al novio con extrañas, pero efectivas artes amatorias, porque no era ni la primera ni la ultima a la que le sucedia.

El día por fin llegó, se lleva a cabo una fiesta sin igual, algo que el pueblo recordaria por años, y no solo por la magnitud de la celebración.

Los novios se van a su casa. Pasada la media noche, Bayardo San Román se presenta en la casa de los suegros con la intención expresa de devolver a su esposa, porque se dio cuenta, previa constatación, que no era virgen. Pura Vicario golpea a su hija mientras los hermanos la presionan para que confiese el nombre del culpable. La joven señala a Santiago Nasar como el autor de su deshonra ya aparente ante todos. Los hermanos deciden lavar con sangre la ofensa de que ha sido víctima la familia.

Los gemelos se apropian de unos filosos cuchillos y confiesan a todo el que se le atraviesa sus intenciones de matar a Santiago Nasar.

Se dirigen hacia la tienda de Clotilde Armenia, y aunque están bebidos, prosiguen ingiriendo licor, para lograr darse el valor necesario.

Leandro Pomoy, un policía, se entera del plan de los hermanos y se lo notifica al Alcalde -Lázaro Aponte- quien desarma a los Vicario y los envía a su casa.

Ese lunes, se espera la llegada del obispo y Santiago Nasar, aunque ha dormido poco no desea perderse el acontecimiento.

Los hermanos Vicario tras no querer darse por vencidos, y con la firme intención de salvar la honra familiar consiguen otros cuchillos, y lo salen a buscar nuevamente.

Cristo Bedoya, amigo de Santiago, se entera de las intenciones de Pedro y Pablo Vicario y corre a buscar a su amigo. En la casa de Plácida Uñero, las criadas le dicen que Santiago no ha regresado.

Bedoya va a la calle y entonces Pedro Vicario le grita para que avise a Santiago Nasar que ellos lo están esperando para matarlo. Angustiado, Bedoya se cruza con la gente que viene de ver al obispo, pero nadie sabe nada acerca del paradero de Nasar.

Decide buscarlo en la casa de Margot (hermana de quien cuenta los acontecimientos), quien ha invitado a desayunar a Santiago, pero él ya no está allí porque ha ido a la casa de su novia Flora Miguel. En ese escenario, le avisan a Nahir Miguel sobre las intenciones de los hermanos de Ángela.

Asustado, Santiago se va y aunque Clotilde Armenta trata de ayudarlo, los Vicario le cierran el paso y lo hieren. Mientras tanto, Plácida Uñero busca a su hijo en los cuartos de la casa y creyéndolo allí, le cierra la puerta de un golpe, porque temía que Pedro y Pablo Vicario entraran a ese lugar. Santiago, herido gravemente, alcanza a dar unos pasos, se limpia la tierra que le ensucia los intestinos que ya están de fuera, logra llegar hasta la cocina y cae muerto.

Asustados por el crimen, los Vicario se refugian en la casa cural y le confiesan el crimen al padre Carmen Amador, quien, posteriormente, practicará la necropsia al cadáver.

Los hermanos son puestos a órdenes del Alcalde, mientras llega el juez que se encargará de las investigaciones.

El abogado sustentó la tesis del homicidio en legítima defensa del honor, que fue admitida por el tribunal de conciencia, y los gemelos declararon al final del juicio que hubieran vuelto a hacerlo mil veces por los mismos motivos.

Posteriormente, son trasladados a la cárcel de Riohacha. El resto de la familia Vicario se va del pueblo y se instala en La Guajira.

Tiempo después, Ángela se cruza con Bayardo y comienza a escribirles cartas durante diecisiete años, hasta que San Román pone fin a su separación: un medio día de agosto, sintió que alguien le llegaba a la puerta. No tuvo que mirar para saber quién era. Bayardo San Román dio un paso adelante, sin ocuparse de las otras bordadoras atónitas, y puso las alforjas en la máquina de coser. -Bueno -dijo-, aquí estoy. Llevaba la maleta de la ropa para quedarse, y otra maleta igual con casi dos mil cartas que ella le había escrito. Estaban ordenadas por fechas, en paquetes cosidos con cintas de colores, y todas sin abrir.

Instituto Politécnico Nacional

“U.P.I.I.T.A.”