Críticas de Nietzsche

Filosofía contemporánea. Vitalismo y Nihilismo. Crítica filosófica

  • Enviado por: Efren Valiña
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 3 páginas
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Nietzsche, como buen vitalista dota a la vida de un papel fundamental en su filosofía, la cual se caracteriza por dos etapas fundamentales:

  • Crítica de los valores establecidos en la cultura occidental

  • El anuncio de nuevos valores y la cofiguración del superhombre.

Su crítica se dirige a los cuatro pilares fundamentales de la cultura occidental: la moral, la religión, la filosofía y la ciencia; en cuanto que se asientan en la concepción mentafísica tradicional, es decir, en un mundo verdadero, permanente, etermo e inmutable y otro fenoménico.

La crítica de la moral se dirige a los rasgos de ésta afianzada en el cristianismo. Para Nietzsche esta moral es: antinatural pues controla los impulsos naturales de tal forma que los hombres serán esclavos que defenderan valores como la modestia, humildad,... para acceder a la otra, y mejor vida. Por ello, pretende instaurar la moral de los señores: activa creadora y con voluntad de poder; frente a la moral de los esclavos: instinto de vengaza contra cualquier otra vida que sea superior. Así, la religión intenta favorecer y justificar la moral del esclavo, por ello, Nietzsche critica la religión estableciendo que provoca una alienación en los humanos y que es una exaltación de los débiles.

La crítica más dura la realiza contra la filosofía, ya que ha considetado al ser como una realidad estática e inmutable. En esta crítica hay que distinguir dos aspectos: el lógico y el epistemológico.

En el primero critica la concepción del ser como una realidad estática, inmutable e inmóvil, y la creencia de dos mundos: el mundo “aparente” (realidad sensible y cambiante) y el mundo “real” (equivalente al mundo de las ideas). Esta separeción es debida, según Nietzsche, a prejuicios filosóficos contra la vida y , sobre todo, contra ciertas manifestaciones, y es síntoma de decadencia. El error metafísico tradicional lo expone Nietzsche en las 4 tésis del “Crepusculo de los Ídolos”.

En el aspecto epistemológico, la crítica se orienta hacia la génesis de las categorías y los conceptos en la metafísica. El error está en la concepción que tiene la metafísica tradicional de intentar establecer una correspondencia entre la realidad y los conceptos, y por tanto, pretander mostrar una esencia común. N. no renuncia a los conceptos, ya que son necesarios para hacer frente al devenir y situarse con seguridad en el mundo. Este error es debido a la concepción de la formación del concepto, pues no sigue un proceso lógico mientras que para los anteriores filósofos esto sí ocurría. Por ello, N. propone que la realidad sólo puede ser captada por un comportamiento estético (creativo y efímero). Además dice que existe una estrecha relación entre el concepto y el lenguaje, relación constituyente, de tal forma que los esquemas básicos de los filósofos vienen condicionados por esquema lingüístico previo y viceversa. Como los conceptos están basados en la metafísica tradicional, el lenguaje nos está engañando.

Por último, realiza su crítica a las ciencias mecanicistas y positivistas, en cuanto que pretenden obtener un conocimiento absoluto y unas leyes basadas en las matemáticas y la lógica aplicable a toda la realidad. Frente a ellas propone una ciencia cuya base sea la inocencia y la libertad de espíritu y que permita disfrutar de la vida y crear una sociedad de espíritus libres.

Tras su crítica a los valores, N. inicia la anunciación de los muevos valores para lo cual es necesario el nihilismo: proceso histórico peculiar de la corriente occidental en el s. XIX y que N. tomó parte para su filosofía en dos vertientes:

  • Negativa: como consecuencia lógica de la decadencia occidental y por ello critica tolas las instituciones

  • Positiva: como punto de partida de una nueva época y un nuevo hombre.

Este nihilismo se da en tres momentos:

  • De duda: destrucción de los valores antiguos produciendo cierta desorientación,...

  • De reflexión: distanciamiento de los viejos valores y configuración del proceso nihilista

  • Nueva valoración que arranca de la perspectiva de un nuevo ser y de hombre y supone la afirmación de la vida y la esperanza: “la gran aurora”, acto instintivo que tiene su raiz en la voluntad de poder.

El nihilismo se caracteriza por la muerte del Dios monoteista. Muerto éste, aparecerá un hombre poseedor de las virtudes divinas: el superhombre, cuya moral es fuerte y dominadora y posee valores ascendentes. Es el que le da sentido a la tierra (función “antigua” de Dios).

Para convetirse en superhombre, el hombre sufre tres metamorfosis:

  • De camello (hombre obediente y sometido a lo que le imponen).

  • A león (gran negador nihilista que rechaza todos los valores)

  • A niño, que simboliza la inocencia y el olvido, es decir, un nuevo conomienzo.

El superhombre no cree en la igualdad de los individuos y su moral es expresión de la recuperación de los instintos vitales, del amor a la vida por encima de todo, de su voluntad de poder (entendiendo esta última como rasgo esencial de la vida), como una nueva ontología del devevir, que afirma lo múltiple frente a lo uno, la pluralidad del ser en sus múltiples manifestaciones, siendo tb el origen de una nueva concepción de verdad y lenguaje, así como los sustratos de nuevos valores. Cambia el lenguaje conceptual por el metafórico, ya que deja abierta y libre la imaginación para que ésta pueda representarse la realidad de múltiples formas, no de manera unívoca, como la afirmación de la vida, la alegría a la vida, el deseo de volver a vivirla indefinidamente, la vida como eterno retorno. El eterno retorno supone la culminación de la filosofía de salvación, es decir, el amor al mundo de la vida, los instintos y las pasiones, A pesar de que el eterno retorno funciona como sustituto de la moral, junto con la metafísica, la religión y la filosofía tradicional, N. tiene una teoría moral, que se caracteriza por desechar los juicios tradicionales y cambiarlos. Por un lado, acepta el egoismo como comportamiento moral, puesto que es el punto arquimédico del equilibrio moral. Por otro lado se crean nuevos valores a partir del nuvo proyecto de hombre, valores que se distinguen por su relación con la vida.