Crisis social en la Europa bajo medieval

Historia universal. Revueltas urbanas. Gremios. Hansa

  • Enviado por: José De La Mata
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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TEMA 27

LA CRISIS SOCIAL EN LA EUROPA BAJO MEDIEVAL

EL TRÁNSITO DE LA PLENA EDAD MEDIA. TIEMPO DE CRISIS O DE MUTACIONES. CAUSAS Y FACTORES DE LA CRISIS

Tras el brillante siglo XIII, Europa entraba con el nuevo siglo en una fase de estancamiento que perduraría hasta el primer tercio del siglo XV. Este estuvo provocado por distintas causas: las pestes del siglo XIV producirían una crisis demográfica con importantes connotaciones socioeconómicas. A esta se unió una crisis espiritual, institucional y política.

El monarca francés Felipe IV el Hermoso (1285-1314) con cuyo reinado se inició la crisis financiera de Francia, pórtico a su vez de la crisis económica de todo el occidente europeo del 1317 al 1317, aprovechó la consolidación de la monarquía y buscó independizarse de toda autoridad extra nacional superior a la suya.

La crisis financiera le obligó a repetidas devaluaciones de su moneda. Muy pronto, la presión económica sobre el clero le hizo entrar en conflicto con el Papa Bonifacio VIII, al que logró hacer prisionero, aunque fue liberado poco después. Al morir el Papa el mismo año de su prisión, le siguió un breve pontificado, e inmediatamente fue elegido Clemente V, obispo francés al que Felipe IV consiguió atraerse y que fijar  su residencia en Avignón, bajo el pretexto de una supuesta inseguridad en la ciudad de Roma.

Durante la mayor parte del siglo XIV los Papas fueron franceses y su sede se instaló en Avignón, conociéndose este período (de 1309 a 1377) con el nombre de cautividad de Babilonia.

El prestigio del Papado disminuyó por estas circunstancias desfavorables, implicando una situación de desconfianza en toda la Cristiandad.

Los problemas económicos del monarca francés le hicieron acusar a los Templarios de toda clase de crímenes, consiguió atraerse al Papa Clemente V, quién decretó la supresión de la Orden en 1311, y el reparto de sus bienes entre el rey de Francia y la Orden del Hospital.

Este asunto afectó a gran parte de la Cristiandad, causando gran revuelo, haciendo cada vez mayor el deseo de que el Papa regresase a Roma y evitara la injerencia civil francesa.

En el primer cuarto del siglo XIV se puso de relieve la ruptura del equilibrio a que había llegado Europa en el siglo anterior. Las mentalidades sociales, las creencias religiosas, el espíritu científico, la plataforma económica y las estructuras políticas experimentan profundas transformaciones.

Los aspectos más destacados fueron: las grandes epidemias (Peste Negra), la Guerra de los Cien Años, el avance turco en Oriente, el repliegue de la Cristiandad, y los males de la Iglesia en particular el cisma de Occidente.

La crisis del Pontificado y de la Iglesia en los siglos XIV y XV debilitó su posición en los espíritus y contribuyó a la ruina de la unidad cultural europea. El poderoso despliegue del individualismo hizo que la Edad Media acabara en la diversidad.

El siglo XIV fue un siglo inquieto y crítico. En los ataques de Felipe el Hermoso al Pontificado pueden buscarse los orígenes de la Reforma.

A mediados del siglo XIV comenzó la Guerra de los Cien Años y Europa fue diezmada por la Peste Negra.

El tipo de civilización agrícola y feudal, ha dejado paso a otra urbana y nacional. La transición del mundo medieval al moderno no sucede en la poca que estudiamos, sino que radica en los cambios verificados con el despertar de Europa desde el siglo XI. En realidad, a fines del siglo XII la transición ya se ha iniciado.

LA REGRESIÓN DEMOGRÁFICA Y SUS CONSECUENCIAS

A comienzos del siglo XIV, la población del Occidente europeo en continuo aumento desde el XI, invirtió bruscamente la curva demográfica. Es posible que fuera debido a una disminución de la natalidad, prueba manifiesta de una menor vitalidad y optimismo. Pero, sobre todo, las causas fueron las hambres y las pestes, sobre todo durante el siglo XIV.

Entre 1315 y 1317 centroeuropa sufrió de hambre, lo que produjo un estado general de debilidad que facilitó el avance de las epidemias. La más famosa fue la "peste negra" (1347-1351) importada de Extremo Oriente por marinos genoveses. Las pérdidas fueron importantisímas, llegando al 40% de la población de Inglaterra.

El retroceso perduró hasta la primera mitad del siglo XV, aunque al finalizar el Cuatrocientos los cambios coyunturales comenzaron a crear las condiciones más favorables a un mayor desarrollo demográfico.

DURACIÓN Y LÍMITES DE LA CRISIS BAJO MEDIEVAL. MATICES REGIONALES.

Desde comienzos del siglo XIV Europa comenzó a estabilizar las tendencias progresivas que la habían impulsado desde el año 1.000, entrando en un período de clara estabilización que perdura hasta 1350. Entonces se inicia una contracción de todas las actividades.

Si bien las variantes regionales imponen mucha cautela, se distinguen los siguiente períodos de contracción económica:

- desencadenamiento de la crisis económica general (1380-1420)

- fase aguda de la depresión (1445-1455)

- etapa de inmovilización deflacionista (1455-1490)

Las ciudades de los Países Bajos, del Báltico y de Italia se pueden librar de la crisis general de las ciudades.

En las postrimerías del siglo XV, el Occidente europeo vuelve a encontrar cohesión y unidad. Las monarquías autoritarias afirman la posición del Estado, la sociedad encuentra un nuevo equilibrio jerárquico y la economía experimenta un beneficioso estímulo, impulsado en parte por el flujo de metales preciosos americanos. A fines del siglo XV se prefiguran los rasgos de la expansión económica de la centuria siguiente.

TEMA 28

CRISIS Y MUTACIÓN EN EL SECTOR AGRARIO. LA ARTESANÍA Y EL COMERCIO

LA DEPRESIÓN AGRARÍA BAJOMEDIEVAL. LAS CALAMIDADES: HAMBRE, GUERRA Y PESTE. MANIFESTACIONES DE LA DEPRESIÓN AGRARIA: DESPOBLADOS, RETROCESO DE CULTIVOS, DISTANCIAMIENTO ENTRE PRECIOS Y SALARIOS, HUNDIMIENTO DE LA ECONOMÍA SEÑORIAL.

Desde comienzos del siglo XIV el despliegue del individualismo y la difusión del Derecho romano habían precipitado la evolución hacia la explotación individual del suelo agrícola. El estatuto perpetuo de la tierra había implicado la servidumbre, por el contrario, al transformarse en temporal (arrendamiento a plazos) hizo libres a las clases rurales.

En 1315, Luis X de Francia dictó una célebre ordenanza declarando libres a todos los siervos de la corona e instando a todos los señores a que hicieran lo mismo en sus dominios.

Al incidir la depresión económica en el campo se planteó una aguda crisis social. Los propietarios, impulsados por el racionalismo económico, procuraron sacar el mayor beneficio a sus fincas, abandonando a los cultivadores a su propia suerte una vez desaparecido el régimen señorial.

El antiguo siervo era libre, pero se encontraba aislado, sin recursos, y sin posibilidad de ganarse la vida en un mundo nuevo. La lucha social entre ricos y pobre se hacia inevitable.

En 1324 estallaron revueltas en Flandes, los campesinos se negaron a pagar derechos a los señores y los diezmos a la Iglesia, se organizaron en bandas y sembraron el terror hasta que fueron derrotados en Cassel. En Francia se produjo el movimiento de la jacquerie en la Vendée, en 1357. En Inglaterra en 1381, por la misma poca los payeses se sublevan en Cataluña.

El abandono de los campos provocado por las sucesivas epidemias, tuvieron como consecuencias fueres subidas de precios y salarios. Debido a la carencia de mano de obra, estos llegaron a triplicarse. Las autoridades dictaron normas fijando salarios y precios para evitar o detener la especulación. Igualmente se disminuyeron los censos, lo que fue una de las principales causas de la ruina de muchos propietarios agrícolas que habían logrado sobrevivir.

La producción agrícola había estado aumentando desde el siglo XII hasta mediados del XIII, iniciándose la especialización de algunas zonas. Desde la segunda mitad del siglo XIII comenzó a apreciarse el agotamiento de las tierras de peor calidad, y el menor rendimiento de los cultivos. No obstante se mantuvo la producción cerealista de Alemania durante los siglo XIV y XV, para sostener la importación a Rusia y a los países nórdicos, intercambiándose por cera, pieles, madera y pescado.

En Inglaterra, tras la crisis demográfica provocada por la peste negra de 1348, muchos campos fueron dejados en barbecho o dedicados a la cría del ganado.

En Francia los cereales siguieron siendo la base de la agricultura tras la Guerra de los Cien Años, gracias a aportaciones del capital burgués y eclesiástico para restaurar la campiña depredada por la guerra.

El despertar agrícola de la Baja Edad Media impidió otros cambios sociales, puesto que en algunos países supuso un empeoramiento de las condiciones de vida del campesinado. Los siervos tendían a huir de los señoríos viejos hacia las ciudades donde podían conseguir la libertad. Los señores latifundistas para evitar la pérdida de mano de obra buscaron nuevas fórmulas, que tendieron a abolir la servidumbre mediante la compra de la libertad personal.

El mantenimiento inamovible de las rentas que los campesinos pagaban a los señores, supuso una mejora para los labradores, que veían como aumentaban sus ingresos mientras los censos permanecían fijos. De este modo podía obtener capital para comprar su libertad, provocando a la vez la ruina de muchos señoríos y su parcelación o venta, de la que surgieron minifundios cultivados en régimen de aparcería.

Como ya hemos vista en el tema anterior, el siglo XIV fue una etapa singularmente calamitosa para la sociedad europea. La Guerra de los Cien Años supuso el primer gran conflicto internacional, provocando una situación de inestabilidad por un largo período de tiempo, que afectó especialmente al campo, lugar de las luchas, y al comercio al destruirse las comunicaciones y escasear la seguridad.

Las epidemias de peste se sucedieron, diezmando a una población debilitada por la falta de alimentos que las malas cosechas habían provocado.

En el terreno espiritual se vivía una situación de desconcierto, ante el avance turco por oriente y la falta evidente de autoridad moral y política de la Iglesia.

LAS TRANSFORMACIONES DEL ARTESANADO. LOS GREMIOS. NUEVOS PROCEDIMIETNOS Y TÉCNICAS.

Desde el siglo XI las gentes empezaron a agruparse en Cofradías, patrocinadas por las autoridades eclesiásticas. Contaban con estatutos y los cofrades se comprometen, por medio de un pago, lo que les permitía disfrutar de beneficios espirituales. En caso de infortunio o enfermedad de un cofrade el resto acudía en su ayuda, y a su muerte, participaban de las exequias. La cofradía constituía, pues, una especie de seguro espiritual y social.

Paralelamente a las cofradías se desarrollan en los siglos XII y XIII los gremios, que agrupaban a artesanos de un mismo oficio o muy relacionados. Elegían un patrón y le erigían una capilla donde celebraban culto. Hubo momentos en que para ejercer un oficio en una ciudad se hizo necesaria la agremiación del artesano en el gremio correspondiente.

Se reglamentaban minuciosamente las características de los productos artesanos, los materiales a emplear, la forma de elaboración, medidas y calidades, etc., así como los precios de venta. Se intentaba evitar fraudes y la competencia irresponsable.

Durante el siglo XIV, al proliferar los gremios, se produjeron rencillas y luchas entre ellos, por cuestiones económicas y políticas.

En la historia del municipio bajomedieval, el papel de los gremios fue muy importante. En cada oficio se distinguen tres categorías: aprendices, oficiales y maestros. Durante el siglo XV resultó cada vez más difícil obtener el título de maestro, tendiendo a hacerse hereditario, por lo que los oficiales sin posibilidad de abrir su propio taller, se hicieron muy numerosos.

Por esta poca se iniciaba un incipiente mecanización, al aparecer el molino de agua en la industria lanera, empleados como batanes. La fuerza del agua, junto a los engranajes, se diversificaron, extendiéndose a los tornos de ceramistas o a los de pulir madera.

La construcción de grandes edificios en esta poca, impulsó notables perfeccionamientos técnicos y una organización rigurosa del trabajo.

LOS PROGRESOS DE LTRANSPORTE Y DE LAS TÉCNICAS COMERCIALES. LA MONEDA, LA LETRA DE CAMBIO Y LA BANCA.

A partir del siglo XII mejora la técnica de la navegación, con la adopción de la brújula, el astrolabio y el timón fijo en el codaste. Las cocas se convertirían en los barcos mercantiles típicos. Las grandes rutas tradicionales y sus puertos, continuaban siguiéndose, pero los nuevos medios permitieron la navegación de altura. Constantinopla continuaba siendo el centro internacional del comercio, seguida por Alejandría.

Las colonias de mercaderes extranjeros establecidos en los barrios comerciales de las grandes ciudades, se hallaban organizados en consulados, donde el cónsul hacía de juez, jefe y representante ante las autoridades. Estas colonias contaban con grandes construcciones para depósito de mercancías y refugio de mercaderes.

A partir del siglo XIII la economía es básicamente monetaria, pero persistían gran variedad de monedas, pesas y medidas.

Perduraba el bimetalismo, acuñándose monedas de oro y plata por el procedimiento del cuño y el martillo, sobre láminas recortadas con irregularidad. La moneda no se contaba, se pesaba. Junto a las monedas reales existía una moneda de cuenta, fija, que tenía como base la libra, que se dividía en veinte sueldos y estos en doce dineros. Pero también proliferaban las distintas "libras".

Algunas monedas reales eran más prestigiosas por su estabilidad, como el marco de Colonia, el florín y el ducado.

La revolución económica provocada por la aparición de la moneda, transformaría la sociedad feudal. La tierra dejaba de ser la única fuente o fundamento de la riqueza. Se precisaba dinero en efectivo. Los que obtenían unas rentas fijas se iban empobreciendo a medida que subían los precios con el aumento de la circulación monetaria.

El préstamo a interés y la usura, se hallaban condenados por la Iglesia, pero desde el siglo XIV no faltaron comunidades y cabildos que lo practicaban.

Cambistas y banqueros se incorporaron al mundo de los negocios. Los cambistas lograban grandes beneficios cambiando monedas con márgenes superiores a lo establecido. Pronto se convirtieron en banqueros al prestar sus ganancias a mercaderes. Se evitaba el transporte de capitales al utilizar transferencias bancarias.

La letra de feria, la de crédito con interés y la letra de cambio se practicaban ya en Italia a comienzos del siglo XIII, generalizándose al poco. Se comenzó a practicar el seguro marítimo.

LAS FERIAS Y LAS SOCIEDADES DE COMERCIO, PRODUCTOS. CENTROS COMERCIALES: BRUJAS. LOS MARES NÓRDICOS, LAS CIUDADES ITALIANAS, LAS NUEVAS RUTAS DEL COMERCIO MEDIEVAL.

Muchos mercados y ferias originados en la Alta Edad Media perduraron largo tiempo. Algunos cambiaron su periodicidad o su lugar de celebración, trasladándose a los núcleos urbanos donde se instalaban bajo soportales o en edificios habilitados al efecto, como las lonjas o halles, donde se podía guardar la mercancía, los carruajes, las bestias, etc.

El mercado fue usual en todos los dominios señoriales y reales. Los cabeza de familia acudían para proveerse de útiles para el trabajo o la casa, para el vestido o la alimentación, y donde vendían el excedente de la cosecha para conseguir algún dinero.

La feria era más importante que el mercado, y se celebraba sólo en determinadas festividades, atrayendo gentes de distintos países. Solía ser muy animada y alegre.

Fueron muy importantes las de Brujas, Ypres, Lille, Champaña, Beaucaire, París, Fréjus, Amberes y Medina del Campo. En Amberes surgió la primera "bolsa" mundial.

Durante el siglo XIV y XV se crearon nuevas corrientes comerciales y se desarrollaron o transformaron las existentes.

Las ciudades mercantiles de Alemania del Norte, integradas en la Hansa conocieron su apogeo en el siglo XV. Esta agrupación de ciudades comerciales, logró imponerse a Dinamarca, adueñándose del Báltico y de los estrechos.

En la misma poca adquirió importancia el desarrollo económico del sur de Alemania y los países danubianos (industria textil, minera y metalúrgica) sobresaliendo Augsburgo, Nuremberg, Ratisbona, Ulm y Viena. En el Mediterráneo, Venecia continuó siendo la conexión entre el espacio hanseático y el oriental.

A fines del siglo XIV los avances turcos dificultaron el desarrollo comercial en el Mediterráneo, por lo que los comerciantes italianos buscaron las rutas del Atlántico que comunicaban con el norte europeo. Las nuevas rutas marítimas y terrestres convergen hacia Londres y Brujas.

Cabe destacar la creciente importancia de las exportaciones laneras de la rica cabaña castellana hacia Brujas. Destacan también el comercio marítimo normando.

En la segunda mitad del siglo XV las conquistas turcas y los grandes descubrimientos geográficos, implicaron cambios sustanciales en la orientación de las grandes corrientes comerciales.

TEMA 29

LA SOCIEDAD EN LA BAJA EDAD MEDIA. LOS CONFLICTOS SOCIALES

LA CRISIS DE LA SOCIEDAD FEUDAL Y EL TRÁNSITO A UNA SOCIEDAD MODERNA. LA ARISTOCRACIA SEÑORIAL. LA CAÍDA DE LAS RENTAS AGRARIAS.

La autoridad política, notablemente fragmentada en la Europa altomedieval, se fue concentrando en manos de los reyes en los tiempos bajomedievales. El poder público se presentaba cada vez más con perfiles más nítidos. En los últimos siglos de la Edad Media progresan los ejércitos monárquicos o nacionales. Se esta gestando el Estado moderno, particularmente entre 1280 y 1360, años de guerras interminables que produjo un robustecimiento de las monarquías de occidente, paralelo a la pérdida de protagonismo político de los grandes señores feudales.

El desarrollo de las instituciones centralizadas del gobierno, ya fuera en el terreno fiscal en el judicial o en el político-administrativo, no sólo potenció a las monarquías, sino que separó a los reyes de sus vasallos.

La guerra, sobre todo la de los Cien Años, favoreció la implantación de oficinas de recaudación fiscal de la corona, convirtiendo muchos impuestos temporales en permanentes, lo que equivalía a admitir que los reyes tenían derecho a pedir a sus súbditos impuestos de carácter fijo y general.

Entre los siglos XIV y XV se fortalece el papel de la justicia real, convertida en árbitro supremo de la sociedad.

El emergente Estado moderno de fines del medievo se caracteriza por la existencia en su seno de unas estructuras centralizadas de gobierno, un poder soberano y absoluto y una comunidad política territorialmente definida, Todos ellos rasgos contradictorios con la organización política de la Europa feudal.

En la guerra aparecen los mercenarios, por lo que la actividad bélica deja de ser patrimonio de una clase superior, que justifica su status y privilegios.

Progresivamente se imponía el vínculo de dependencia política hacia el soberano, dominando sobre la privada del vasallaje.

Las relaciones feudales entraron en crisis a partir del siglo XIII debido, entre otros factores, al auge creciente de las ciudades y de la clase social nacida en su seno, la burguesía.

El progreso de una economía de base dineraria, y su traducción inevitable en un alza de los precios de las manufacturas, sirvió para desestabilizar a muchos señores feudales cuyos ingresos procedían de rentas fijas, sometidas a una constante depreciación.

Los señores feudales fueron empujados a acercarse progresivamente a la Corte, hasta el punto que terminaron por convertirse en cortesanos.

Las calamidades que sacudieron al campo europeo en el siglo XIV provocaron un descenso de los precios agrícolas y un aumento de los salarios de los jornaleros, debido a la despoblación del campo y a la consiguiente falta de mano de obra. Los grandes propietarios se vieron obligados a pagar sumas más altas cuando menos rendimientos obtenían de la explotación de sus dominios. La imparable caída de las rentas

señoriales requirió soluciones urgentes, no exentas de violencia, que hicieron estallar la conflictividad social.

EL CAMPESINADO. LA NUEVA SERVIDUMBRE. LA SOCIEDAD URBANA. LA ESTRUCTURA SOCIAL EN EL ÁMBITO URBANO BAJOMEDIEVAL.

La creciente difusión de la ganadería por el consumo de carne en las ciudades y la demanda de lana por la industria textil, se oponía a la difusión de los cultivos.

El alza de los precios benefició a los productores, y estos pudieron obtener la libertad por medio de redenciones en metálico. La servidumbre del sistema feudal se veía transformada en temporal, al producirse el arrendamiento del terreno.

Con la depresión económica estalló en las ciudades el descontento contra las oligarquías, es decir contra la burguesía, entre ricos y pobres. Las luchas provocan la reforma de los gobiernos municipales, dividiéndose en los grupos más importantes de la población: alta burguesía, pequeños gremios y los artesanos de la industria textil.

Existía un claro antagonismo económico y social en el seno de las ciudades. Los príncipes y nobles se aliaron con los grandes mercaderes, rentista de la alta burguesía y maestros artesanos, contra este bloque se estrellaría la oleada comunizante.

El supuesto igualitarismo inicial de los núcleos urbanos había dado paso a una creciente diferenciación social: el reducido grupo que acaparaba en sus manos el poder económico y el político, y una amplia masa que vivía de su trabajo y no participaba en el gobierno local. Los primeros constituían el patriciado, y los segundos el común o gente menuda.

PROBLEMÁTICA E INTERPRETACIÓN DE LOS LEVANTAMIENTOS POPULARES EN LA EDAD MEDIA. CAUSAS Y AGENTES DE LAS REVUELTAS.

La situación de crisis económica generalizada trajo consigo la aparición de graves conflictos sociales que pusieron en evidencia las contradicciones del sistema feudal. Estos nuevos problemas sociales estuvieron en la base de las subsiguientes crisis económicas, estableciéndose un círculo vicioso entre "crisis económica" y "crisis social".

Estallaron importantes revueltas como la del Flandes marítimo (1323-1327) y urbano (1338-1350), la "Jacquerie" francesa (1358), la de los ciompi, cargadores de Florencia (1378) o la de los tyleristas ingleses (1381).

La depresión económica en el campo planteó una aguda crisis social. Los propietarios rurales que habían sobrevivido, aplicaron al campo criterios productivos que buscaban el rápido enriquecimiento, en el momento en el que el sistema de relaciones feudales estaba moribundo, y aun la incipiente nueva sociedad no se había asentado. Así muchos campesinos se encontraron desplazados, libres pero sin saber que hacer con su libertad, y sin medios para buscarse el sustento. La lucha social entre los ricos y los pobres se hacia inevitable.

TENSIONES SOCIALES EN EL CAMPO. LEVANTAMIENTO EN EL FLANDES MARÍTIMO (1323-1328). LA "JACQUERIE" DE LA ISLA DE FRANCIA Y LA GRAN REVUELTA CAMPESINA INGLESA DE 1381.

Área de avanzado desarrollo económico, en Flandes, región vasalla del rey de Francia, colisionaron intereses sociales opuestos: entre nobles, campesinos, patricios y artesanos. No es de extrañar, pues que fuera escenario de importantes convulsiones.

Una serie de malas cosechas y el rechazo al pago de impuestos condales y eclesiásticos provocó en 1323 una revuelta campesina en el Flandes marítimo, que acabó en 1328 con más de 3.000 muertos.

En el mundo rural francés tuvo especial transcendencia la revuelta conocida como "Jacquerie" (nombre derivado del apelativo gen rico "Jacques Bonhomme" que se aplicaba a los campesinos en Francia) que estalló en 1358 al rebelarse el campesinado frente al aumento de las cargas impositivas propugnadas por la nobleza para hacer frente a la crisis agraria a los desastres de la guerra de los Cien Años y al pago del rescate del rey francés Juan II el Bueno y de numerosos nobles apresados por los ingleses tras la derrota de Poitiers (1356).

Iniciada en el Beauvaisis, la "Jacquerie", que coincidió con la revuelta parisina dirigida por el preboste Etienne Marcel, se extendió a Beauce y Brie, y también por Picardía, Normandía, Champaña y las cercanías de Lorena. Sin embargo, su duración fue corta. El 10 de junio de 1358, Carlos el Malo de Navarra, aplastó la revuelta, y sus dirigentes, entre los que se encontraba Guillaume Carle, fueron apresados y ajusticiados.

La revuelta campesina inglesa de 1381 tuvo como detonante inmediato la protesta contra un nuevo tributo (poll-tax) que el Parlamento aprobó para compensar los gastos de la Guerra de los Cien Años.

Encabezada por Wat Tyler, la revuelta se extendió por Kent, Essex y Ccanterbury, donde fue liberado el polémico clérigo John Ball.

Aunque los rebeldes consiguieron del rey Ricardo II ciertas concesiones, una vez reorganizados los señores feudales, la represión fue implacable: Tyler fue asesinado y la rebelión derrotada.

LAS REVUELTAS URBANAS DE LOS SIGLOS XIV Y XV, CAUSAS Y OBJETIVOS. LOS "CIOMPI" FLORENTINO (1378). LA REVUELTA DE PARIS (E.MARCEL 1358). DISTURBIOS EN ROMA Y FLANDES (1379).

Como hemos visto con anterioridad las ciudades no eran el paraíso de la democracia y de la libertad. En ellas se habían agrupado comerciantes, artesanos, campesinos libres, siervos fugados, profesionales libres, etc. La diferenciación que la economía había realizado, provocó la aparición de la gran burguesía urbana, que controlaba políticamente a los núcleos urbanos; mientras una gran parte de la población no participaba en la dirección comunal y encontraba incluso problemas para subsistir.

Esteban Marcel, preboste de los mercaderes de París, interpretó las aspiraciones de la burguesía, y en los Estados Generales se negaron a votar subsidios sin reservarse el control de las finanzas de la Corona.

Marcel, al ver obstaculizados sus proyectos de reforma en el campo de la legalidad, optó por la acción directa y abrigó el propósito de transformar el territorio francés en una federación de comunidades democráticas, unidas por la autoridad monárquica.

Creó un partido político, la commune de París, y se colocó al frente de una revolución que asesinó al mariscal de Champaña y al de Normandía, y asaltó la residencia del príncipe, tomándolo como prisionero.

Un abismo separaba a los burgueses y artesanos urbanos de los campesinos que en aquellas fechas protagonizaban la "Jacquerie", pero las posturas de unos y otros se radicalizaron. La nobleza acabó con la "Jacquerie" y asesinó a Marcel el 31 de Julio de 1359, triunfando el principio monárquico sobre la revolución.

En Florencia, la plebe de la ciudad se sublevó contra la oligarquía burguesa, llamándose revolución de lo ciompi (1378-1382). Pero los excesos de la demagogia provocaron la reacción aristocrática de los Albizzi, preludio de los cambios que acabarían por llevar a los Medici al poder.

La anarquía dilapidó la riqueza acumulada en tres siglos de trabajo.

TEMA 30

FRANCIA E INGLATERRA Y LOS GRANDES CONFLICTOS OCCIDENTALES

INGLATERRA Y FRANCIA A COMIENZOS DEL SIGLO XIV. FRANCIA: LOS ÚLTIMOS CAPETO. LUIS X (1314-1322). CARLOS IV (1322-1328). PROBLEMAS SUCESORIOS. INGLATERRA: EDUARDO II (1307-1327).

A lo largo de más de tres siglos la corona francesa había sido heredada por el hijo mayor varón del monarca difunto De hecho ya que no de derecho, se había creado la idea de una monarquía hereditaria, que aseguró una notable estabilidad política a la realeza francesa.

Al morir Felipe IV en 1314 fue coronado su hijo Luis X, que gobernó durante dos años sin dejar heredero. Un hermano de Luis, Felipe de Poitiers, dio un golpe y con el apoyo de una asamblea de barones y burgueses, tomó el trono con el título de Felipe V. Las hijas de Luis quedaban incapacitadas para la sucesión al trono.

En 1322 murió Felipe, al no dejar más que hijas se repitió el procedimiento, y su hermano Carlos IV se apoderó de la corona, de la que disfrutaría durante seis años, sin dejar tampoco descendencia masculina y, dejando a la reina a punto de dar a luz, lo que sería otra niña.

Tres pretendientes varones podían presentar su candidatura: Felipe de Evreux, primo-hermano de los tres últimos reyes y marido de Juana, hija de Luis X; Eduardo III de Inglaterra, nieto de Felipe IV de Francia por su madre Isabel y además gran señor francés como duque de Guyena y conde de Pontjieu, y por último Felipe de Valois, nieto de Felipe III y también primo hermano de Luis X, Felipe V y Carlos IV.

Los tres candidatos tenían buenos títulos jurídicos como parientes de los últimos capeto. Felipe de Evreux y Eduardo eran muy jóvenes; el segundo además vivía en otro país sometido a la tutela de su madre. Felipe de Valois contó con la ventaja de su edad, 35 años, ser natural del reino e hijo de Carlos de Valois, que había jugado un importante papel en la política capeta.

La vieja ley Sálica que excluía la herencia en línea femenina, no contó para nada, y sólo muy tardíamente fue invocada por Carlos V de Francia.

En 1328 la asamblea de barones proclamó a Felipe de Valois primero regente, y luego rey de Francia. Eduardo III, que al principio invocó sus derechos, acabó aceptando al Valois, a quien en 1329 rindió homenaje por Guyena.

Eduardo II de Inglaterra fue un rey débil y sin personalidad alguna, vióse obligado a capitular ante los barones sublevados en 1309, a quienes reconoció una supervisión del poder real, y acabó siendo destronado por su esposa Isabel de Francia, hija de Felipe el Hermoso. La regencia de ésta (1327-1330) se inició con el llamado manifiesto de Wallingford y dio el poder a su favorito Roger Mortimer de Wigmore, y empeoró mucho la situación en que se debatía la crisis del poder monárquico. El golpe de Estado de 1330 hizo recaer el gobierno en manos de una personalidad fuerte, Eduardo III.

LA GUERRA DE LOS CIEN AÑOS. 1ª FASE (1337-1360)

Tras recibir el homenaje de Eduardo III como duque de Guyena, Felipe IV inició su reinado como una triunfante cabalgata, y a petición de su vasallo el conde de Flandes, destrozó en Cassel a las milicias comunales flamencas, lo que en vísperas del enfrentamiento con Inglaterra le atrajo numerosas enemistades en Flandes. Luego se enemistó con el poderoso clan francés de los Artois.

Mientras en Inglaterra Eduardo, enérgico y oportunista, dedicó el período comprendido entre 1330 y 1340 (fecha esta última en que tomó el título de rey de Francia y desencadenó abiertamente el conflicto) a una activa preparación diplomática y militar de la guerra.

Además de las ya indicadas motivaciones dinásticas, la Guerra fue consecuencia de un largo conflicto iniciado con la conquista de Inglaterra por el normando Guillermo el Conquistador, y su coronación como rey, mientras continuaba siendo vasallo del rey francés por sus territorios continentales, iniciando una larga lucha entre soberanía y vasallaje en Guyena, la lucha de influencias en Flandes, los choques en Bretaña y la cuestión de Escocia. No deben olvidarse los aspectos económicos derivados de la cuestión lanera en Flandes, cuyo proveedor habitual era Inglaterra; y la cuestión vinícola en Guyena y Gascuña.

Aprovechando unos incidentes ocurridos en Guyena, el monarca francés decreta la reversión a la corona del feudo aquitano (24 de mayo de 1337), pero no se preocupa de hacerla efectiva mediante la ocupación militar de Burdeos.

Por su parte Eduardo III declara nulo el homenaje de Amiens y envía a París a un obispo portador de un desafío. Era la ruptura diplomática.

Las hostilidades no comenzaron inmediatamente, en parte por causa de la debilidad de los aliados de Eduardo III, sobre todo el emperador Luis de Baviera, excomulgado por el Papa. Eduardo prohibe la exportación lanera a Flandes, por lo que la industria se paraliza y se provoca una sublevación favorable a sus intereses, iniciándose la formación de una república flamenca.

Eduardo tomó el título de rey de Francia el 8 de Febrero de 1340, las hostilidades comenzaron en primavera.

En esta primera fase las escuadras flamencas e inglesas unidas, lograron la destrucción de la flota francesa en L'Ecluse (1340) haciéndose dueñas de las costas atlánticas y pudiendo intervenir en Bretaña donde había estallado la guerra civil, y en Normandía antiguo feudo inglés.

En Crecy (1346) los arqueros ingleses con sus ballestas de tres tiros, vencieron a los ballesteros genoveses y franceses, y diezmaron la caballería feudal francesa; esta victoria permitió a los ingleses tomar de nuevo la plaza de Calais (1347).

La peste negra llegó poco después de Asia, hizo presa sucesivamente en Italia, Francia, Inglaterra, Alemania y España, y obligó a una larga tregua, quedando estabilizada la frontera anglo-francesa en la zona de Toulouse.

Juan II el Bueno (1350-1364) primogénito de Felipe VI tuvo que defender el trono frente a Carlos de Evreux rey de Navarra, quien se alió con el Príncipe Negro que le venció en Poiters y le hizo prisionero.

Estos años fueron difíciles para Francia. La agitación popular de campesinos y burgueses, provocaron malestar en el país, y dificultaron la actuación del delfín Carlos.

En 1360 Eduardo III se avenía a firmar la paz a cambio de la soberanía de la mayor parte de Aquitania y del puerto de Calais, y a dejar libre a Juan II a cambio de un rescate de tres millones de escudos, dichos acuerdos se plasmaron en el tratado de Bretigny (1360).

En esta fase inicial la Guerra de los Cien Años fue el choque de dos concepciones militares distintas. Mientras Felipe IV luchaba como si de un torneo se tratase; Eduardo III capitaneó un ejército casi moderno, con armas revolucionarias

LA RECUPERACIÓN FRANCESA ENTRE 1360 Y 1380. CRISIS INTERNAS EN AMBOS PA´SIES DE 1380 A 1415.

El 13 de abril de 1360, un temporal destruyó el tren de equipajes del ejército británico que se dirigía al continente para obligar al delfín Carlos a aceptar la capitulación que su padre había firmado. Los ingleses se encontraron con un pueblo en el que el sentimiento patriótico se había desbordado tras los sucesos de París y la "Jacquerie", por lo que se dulcificaron los términos del acuerdo.

El pago del rescate de Juan II a los ingleses obligó a la reorganización financiera de Francia, se establecieron nuevos impuestos y se creó una administración especial que fortaleció la monarquía bajo Carlos V el prudente (1364-1380). Este monarca elitista y amante del lujo y la cultura, confió al noble Beltrán du Guesclin la pacificación del país, y envió a Castilla a las tropas mercenarias en ayuda de Enrique de Trastamara contra su hermano Pedro I el Cruel.

Parecía que el conflicto se trasladaba a la península Ibérica. El rey Pedro de Castilla, aliado de Inglaterra y apoyado de los nazaríes de Granada, por Portugal y por Navarra, fue asesinado en Montiel (1369). Enrique II de Trastamara (1369-1379) le sucedió sin dificultades, aliando al reino de Castilla con Francia, país que pudo contar entonces con la marina castellana haciendo perder a los ingleses el dominio del Atlántico en La Rochelle (1372) y llevarles a una tregua (1375) que duraría hasta 1415. Durante esta pausa en la lucha se crearon las culebrinas sobre caballetes, que constituyeron las primeras armas portátiles.

El programa de Carlos V tendió a la recuperación de Francia y a la revisión del tratado de Bretigny. Junto a las tropas mercenarias, el segundo de sus problemas era Carlos el Malo de Navarra, al que logró derrotar en Cocheren en 1364. Por fin, terminó con la guerra feudal en Bretaña por los tratados de Guérande y Avignon.

En 1368, Carlos V denunció el tratado de Bretigny, y al año siguiente du Gueclin inició una ofensiva en Guyena obteniendo notables éxitos contra el Príncipe Negro.

Vencida en tierra y mar, Inglaterra tuvo que entrar en negociaciones, estas se iniciaron en Brujas y continuaron en Lulinghen. Entonces fallecieron en pocos meses el Príncipe Negro y su padre Eduardo III. Las negociaciones desembocaron en unas treguas que duraron de 1377 a 1414. Los ingleses conservaron el dominio de Burdeos, Bayona, Calais y Cherburgo.

Mientras tanto, en este último tercio del siglo XIV, Francia e Inglaterra se vieron envueltas en graves problemas sociales. Pero además en Francia, la locura del monarca Carlos VI (1380-1422) provocó en 1392 una violenta guerra civil entre borgoñones y armañacs. Ambos bandos intentaron apoderarse del gobierno del país, y la lucha entre ambos fue muy cruenta.

En Inglaterra bajo los reinados de Ricardo II (1377-1399), último Plantagenet, y de Enrique IV (1399-1413), introductor de la casa de Lancaster, las revueltas nobiliarias impulsaron la importancia de la Cámara de los Comunes frente a la de los Lores. Los monjes, encabezados por John Wyclif, iniciaron una campaña contra las riquezas de los altos prebendados y contra los nobles, culminando con la sublevación de los campesinos (tyleristas) dirigidos por Wat Tyler.

LOS ÚLTIMOS AÑOS DE CONFLICTOS (1415-1435). JUANA DE ARCO Y LA RECUPERACIÓN FRANCESA. CONSECUENCIAS DE LA CONTIENDA.

Enrique IV, nuevo rey de Inglaterra (1413-1422) decidió aprovechar la confusa situación en Francia, y atacó al mando de 30.000 hombres, logrando derrotarlos en un rápido recorrido desde la costa de Normandía. Después del asesinato de Juan Sin Miedo (1419) se alió con el duque de Borgoña contra el delfín Calos (futuro Carlos VII). Por el tratado de Troyes (1420) obtuvo Enrique V la mano de la princesa Catalina, hija de Carlos VI, y la regencia y herencia del trono de Francia.

Parecía que terminaba el conflicto, pero dos años después morían Enrique V y Carlos VI, siendo sucedidos por Enrique VI (1422-1471) que aun no contaba un año de edad, en ambos tronos.

Sus tíos los duque de Bedford y de Gloucester defendieron sus derechos en Francia frente a Carlos VII (1422-1461).

Los ingleses iniciaron la ocupación de Francia desde la Guyena y Normandía, contando con el apoyo borgoñón, hasta llegar al asedio de Orleáns (1428).

Entonces surgió en Francia una terciaria franciscana, Juana de Arco (1412-1431) "la virgen de Domremy" que, al frente de las tropas de Carlos VII, liberó Orleáns del asedio inglés, e inició una campaña victoriosa que cambió el curso de los acontecimientos permitiendo que Carlos VII fuera coronado en Reims (1429). Mientras Juana fue hecha prisionera y condenada a la hoguera por hereje, siendo ejecutada en Ruan en 1431.

Carlos VII implantó los impuestos regulares, consolidó sus posiciones mientras los ingleses se batían en retirada, firmó con el duque de Borgoña la paz de Arrás (1435) que independizaba el Estado Borgoñón. En 1437 ocupaba París y la reconquista se aceleraba. Los ingleses sólo contaban con Normandía y la Guyena, cuando se firmó la tregua de Tours (1444-1449).

Francia aprovechó el tiempo y creó un ejército permanente. Reanudaba la lucha Francia recuperaba Normandía y Guyena; Inglaterra sólo contaba ya con Calais.

Aunque la guerra se puede considerar terminada en 1453, los ingleses siguieron insistiendo periódicamente hasta que en 1475 se firmó la paz de Picquigny, que terminó con las luchas.

Las consecuencias de la Guerra afectaron sobre todo a Francia: emigración interior, abandono de la agricultura, pérdida de las cosechas, concentración de la propiedad, centros urbanos abandonados, nobles en la miseria que veían sus bienes en manos de los burgueses y mercaderes.

Los burgueses y nuevos propietarios rurales, establecieron nuevas condiciones para su explotación. Los siervos huyeron o compraron su libertad.

La guerra ocasionó importantes cambios en la economía y en la sociedad. Obligó a desviar las rutas del comercio internacional.

Inglaterra perdió el 60% de su población en las pestes del siglo XIV, y no pudo recuperarse debido a la sangría que significaba la Guerra. Se fomentó la ganadería y el campo se dejaba en barbecho.

LA FORMACIÓN DEL ESTADO BORGOÑÓN. LA FRANCIA DE LUIS XI (1461-1483). LA GUERRA DE LAS DOS ROSAS Y EL ASCENSO DE LOS TUDOR AL GOBIERNO INGLÉS.

De la Francia del siglo XV destaca el ducado de Borgoña, por su política independentista, por su economía y por su cultura.

En el aspecto político lograron unificar bajo el mando de los duques a los Países Bajos, favorecidos por los disturbios sociales del último tercio del siglo XIV. Felipe el Atrevido se instaló desde 1384 en Flandes y logró dominar los Países Bajos. Su hijo Juan Sin Miedo intervino activamente en la política francesa, con idéntico objetivo.

Felipe el Bueno (1419-1467) aliado al principio de Inglaterra, heredó Borgoña y Flandes, obtuvo Namur, Holanda y Hainaul, Brabante y Luxemburgo, ampliando el poder de la casa de Borgoña y estableciendo un gobierno federal que contó con el favor de sus nuevos súbditos y de la nobleza, creó unos Estado Generales y acuñó una moneda única para sus Estados.

Luis XI rey de Francia desde 1461, vivió atemorizado por el peligro inglés durante la guerra de las Dos Rosas, complicándose con la crisis feudal francesa y los intentos imperialistas del duque de Borgoña Carlos el Temerario, hijo de Felipe el Bueno. Su unión con los ingleses provocó el último intento con el ataque a San Quintín y su fracaso llevó a la firma por parte de Luis XI y del rey inglés Eduardo IV del tratado de paz de Picuigny.

Aun no había concluido la Guerra de los Cien Años, cuando a mediados del siglo XV, Inglaterra se vio envuelta en una guerra civil, llamada de las Dos Rosas (1455-1485): la rosa blanca de la casa de York y la roja de Lancaster. Esta lucha de treinta años terminó por agotar a la nobleza inglesa ante la indiferencia de la burguesía, lo que consolidó la primacía de la Cámara de lo Comunes sobre la de los Lores.

Ricardo, duque de York, y su hijo Eduardo combatieron al rey loco Enrique VI de Lancaster. El rey fue depuesto y encerrado en la Torre de Londres, de donde escapó, tomando mientras tanto las riendas de la resistencia la reina Margarita de Anjou. A pesar de ella, Eduardo IV de York fue coronado rey por sus partidarios e hizo que Enrique VI tuviera que huir a Escocia.

Poco después el conde de Warwick se enemistó con Eduardo liberó a Enrique a la sazón prisionero desde 1465, y lo reinvistió rey con objeto de gobernar en su nombre.

Pero Eduardo se apoyó en las clases medias, derrotó y dio muerte a Warwick, venció a la reina Margarita a la que encarceló en la Torre de Londres y, allí, asesinó a Enrique VI. El resto del reinado de Eduardo IV estuvo lleno de intrigas, muchas incitadas desde Francia.

A su muerte le sucedió su hijo Eduardo V (1483-1485) pero era un niño, y gobernó su tío Ricardo, duque de Glouscester, que pasó a la historia como Ricardo III (1483-1485) después de declarar ilegítimo a su sobrino y de hacerlo asesinar, Su reinado fue breve y sangriento, muriendo en lucha con Enrique Tudor a quién el país ofreció la corona. La muerte de Ricardo significó el final de la casa de York y de la guerra de las Dos Rosas.

Enrique VII Tudor (1485-1509) casó con Isabel de York, hija de Eduardo IV, uniendo las familias de York y Lancaster, y fundando la dinastía Tudor (1486-1603).

TEMA 31

EL ÁMBITO IMPERIAL. ALEMANIA E ITALIA EN LA BAJA EDAD MEDIA

LOS INTENTOS DE REORGANIZACIÓN POLÍTICA EN ALEMANIA. HABSBURGOS Y LUXEMBURGOS. LAS ÚLTIMAS TENTATIVAS UNIVERSALISTAS. CARLOS V (1347-1370) Y LA PROMULGACIÓN D LA BULA DE ORO,

Durante los siglos XIV y XV, Alemania carente de una autoridad suprema fuerte, se convirtió en un abigarrado mosaico de pequeños estados en lucha entre sí. Los eslavos al este y al sur entraron en conflicto con el germanismo.

Tras el Gran Interregno dos familias se disputaban el poder: los Habsburgo y los Luxemburgo, deseosos de formar un estado patrimonial que fuera la base de su autoridad.

Rodolfo I de Habsburgo lo intentó en el siglo XIII ocupando Austria, Estiria y Carniola. La nobleza y el sistema electivo del emperador impidieron la consolidación de una monarquía fuerte y la creación del Estado alemán.

Carlos IV de Luxemburgo (1346-1378) fue quien fijó la constitución del Imperio en la Bula de Oro, dada en 1356. De acuerdo con ella el Imperio seguía siendo electivo en manos de cuatro electores laicos (el conde del Palatinado, el duque de Sajonia, el margrave de Branderburgo y el rey de Bohemia) y de tres electores eclesiásticos (los arzobispos de Maguncia Colonia y Treveris), transformando de hecho a Alemania en una federación de Estados. Cualquier decisión del emperador debería ser aceptada por la Dieta.

A la Bula se opusieron algunas ciudades y los pequeños nobles, aunque no fue suficiente para invalidarla, ganando gran prestigio Carlos IV y logrando la corona imperial para sus hijos Wenceslao (1378-1400) y Segismundo (1410-1437), aunque el país seguía dividido y desconcertado.

EL FORTALECIMIENTO DE LOS PRINCIPADOS TERRITORIALES

El reinado de los sucesores de Carlos IV marca la más profunda decadencia del poder imperio, triunfa la fragmentación en todo el país.

A la muerte de Segismundo le sucedió su yerno Alberto II de Austria (1438-1439) quien unió las coronas de Alemania, Hungría y Bohemia, y su propio ducado de Austria.

La feudalización de país corrió paralela a la anulación del poder imperial. La doble elección imperial de 1314 provocó una guerra civil de siete años de duración en la Alemania del sur. La lucha arruinó a la nobleza y favoreció a las ciudades y al campesinado.

Tras la derrota de Federico ante los suizos, Luis de Baviera consiguió derrotarlo y hacerlo prisionero, acabando con la guerra civil.

LA CONFEDERACIÓN HELVÉTICA Y EL NACIMIENTO DE SUIZA

Los cantones suizos contaban con un estatuto que les concedía prerrogativas. Los Habsburgo de Austria constituían su adversario natural, y durante la guerra civil alemana, Luis de Baviera se alió con los suizos.

En 1314 Federico de Austria envió a su hermano Leopoldo a castigar a los suizos por una ofensa contra un monasterio. Pero la expedición fue derrotada en Morgarten (13 de noviembre de 1315) y los cantones de Schwytz, Unterwalden y Uri constituyeron el primer núcleo de una Suiza libre, al que después se unieron Lucerna, Zurich, Berna, Glaris y Zug.

Suiza se convirtió en un fuerte poder militar y los soldados suizos fueron mercenarios muy apreciados. Un siglo después pasaron a integrar la Confederación Friburgo y Soleure (1481), teniendo que reconocer la independencia el emperador de la casa de Austria, Maximiliano I por el Tratado de Basilea, después de ser derrotado de Dornach.

LA CONSOLIDACIÓN DE LA CASA DE LOS HABSBURGO: FEDERICO III (1440-1493)

Al morir Segismundo de Luxemburgo, había llegado el momento de la vuelta de la casa de Austria a la dirección del Sacro Imperio. Como hemos visto, el yerno de Segismundo, Alberto II reinó durante un año, siendo sustituido por su primo Federico III de Estiria, padre de Maximiliano y abuelo de Carlos V.

El germanismo, falto de cohesión, estaba a punto de intentar alzarse con la hegemonía europea, resucitando el dominium mundi.

Federico III no se opuso al pujante feudalismo alemán, y centró su atención en los dominios de la Casa de Austria frente a las amenazas de los Estados satéites. Bohemia, Hungría y Polonia; y la pujanza de algunos territorios alemanes como Branderburgo.

Federico teje un tupida red de alianzas matrimoniales, logra para su hijo Maximiliano la mano de María de Borgoña.

LAS REPÚBLICAS Y SEÑORÍAS EN EL NORTE DE ITALIA EN EL SIGLO XIV. VENECIA, FLORENCIA, NÁPOLES, MILÁN. LOS ESTADOS PONTIFICIOS. LA ITALIA MERIDIONAL E INSULAR.

Los progresos económicos y sociales de los comunes italianos acompañaron la evolución política de los mismos hacia el advenimiento de las clases populares. Los comunes rurales decretan la abolición del feudalismo y difunden la propiedad independiente. En los núcleos urbanos, los artesanos pugnan por el "Governo del Popolo" que, cuando lo logran, comparte sus funciones con las antiguas magistraturas.

Con los fracasos de la unificación, Italia entra en un período que se caracteriza por la formación de las señorías locales y regionales. El régimen personal de las señorías se inició en el Norte a fines del siglo XIII y se extiende al centro durante el XIV.

Cabe citar la de los Visconti en Milán, la de los Scaligeri en el Veneto, la de los Gonzaga en Mantua, la de los Carraresi en Padua, la de los Pepoli en Bolonia. Incluso en Florencia y en Génova hubo señorías temporales, que no atacaron la estructura señorial.

A veces el capitán del Popolo se hacía vitaliciamente con las señorías, o a veces la facción triunfante proclamaba señor a su jefe. Las señorías se impusieron a la nobleza, ofreciéndoles a la burguesía rica mayor seguridad y tranquilidad social.

Venecia y G nova continuaron con su rivalidad colonial y mercantil, hasta la paz de Turín de 1381. En las llanuras del Véneto crecía la rivalidad entre Mil n y Verona, al apoderarse los lombardos de las principales vías de comunicación que unían el Tirreno y el Adriático.

En Nápoles, durante la segunda mitad del siglo XIV, se produce un vacío de poder, por los problemas sucesorios acaecidos durante el reinado de Juana I.

Los Estados pontificios se hallaban sin gobierno desde 1305 cuando los papas se trasladan a Avignon, creyéndose comunas independientes y señorías improvisadas en Roma, Perusa, Todi, el Lacio, etc, favoreciendo la aparición de las Compañías de mercenarios, el bandolerismo y la codicia de los Estados del Norte.

Florencia se alió con los Visconti de Milán contra el cardenal Albornoz, el reconquistador de los Estados pontificios, luchando contra el papa Gregorio XI. Luego la plebe se sublevó en la revolución de los Ciompi, contra la oligarquía burguesa, provocando la reacción aristocrática de los Albizzi

Lo peor de la crisis italiana de la segunda mitad del siglo XIV no fueron los episodios políticos o militares, sino la espantosa anarquía derivada de la misma.

LA RIVALIDAD ANGEVINO-ARAGONESA. EL EQUILIBRIO ITALIANO: DE LA PAZ DE LODI A LA INVASIÓN FRANCESA.

Italia por su situación en el centro del Mediterráneo, se encuentra como regulador del sistema de circulación marítima y comercial.

La Italia comunal, plural y unida, se encontraba conformada por una profunda unidad moral, pero carecía de unidad política, la extinta monarquía normanda no logró ser el núcleo consolidador italiano, y la política pontificia no colaboró ni fue comprensiva con este propósito, e incapaz de realizarlo por su cuenta.

Cuando Urbano IV llamó en su auxilio a la casa de Anjou, cediendo a Carlos de Anjou, hermano de San Luis, el reino de Sicilia en calidad de feudo, la cuestión italiana se agravó extraordinariamente.

El núcleo catalano-aragonés afianzado por las conquistas de Jaime I, se orientó hacia el Méditerráneo para tomar el relevo a los Stauffen y al gibelismo, y también en un intento de perjudicar a Carlos de Anjou que les había cerrado todo provecho en Provenza.

La rivalidad llega ser personal entre el Anjou y Pedro I el Grande. Este fomenta el levantamiento de Marsella en 1263 y toma parte en todas las conspiraciones contra el angevino. EL francés, por su parte participa activamente en varios disturbios internos de Aragón.

Tras cuatro años de luchas en Lombardía y Toscana entre la coalición de Venecia y Nápoles, y la de Mil n y Florencia, se intentó un acuerdo general que procurase el equilibrio de las potencias italiana, y que evitase la intromisión francesa El acuerdo se firmó en Lodi el 9 de abril de 1454, al tiempo que se puso en marcha la llamada Liga Itálica por la que se establecía un compromiso de respeto mutuo por veinte años y a la formación de un ejército común. La Liga se encontraba dirigida a frenar las ansias expansionistas francesas y turcas.

Paralelamente se iniciaron contactos para formar una auténtica vertebración, menos teórica, que incorporara Milán, Florencia y Nápoles.

La paz de Lodi perduró cuarenta años (1454-1494 ) con un período de paz y estabilidad, estructurado entre Milán, Venecia, Florencia, Roma y Nápoles, aunque sin olvidar que cada uno de estos Estados lucha con sus propios problemas internos.

La Liga sufre cuatro crisis graves: la guerra de Juan de Anjou, la conjura de los Pazzi en Florencia, la guerra de Ferrara y la conjura de los barones de Nápoles. Además de la debilidad manifestada ante el avance turco del Mediterráneo.

Los protagonistas de dichas crisis buscan apoyos en el extranjero, español por Nápoles y Sicilia, y francés por el grupo angevino. Carlos VIII de Francia y los Reyes Católicos toman la península italiana como campo de su política exterior.

TEMA 32

EUROPA NÓRDICA Y CENTRO-ORIENTAL

LA HANSA. PREPONDERANCIA ALEMANA EN EL BÁLTICO. LA ORDEN TEUTÓNICA

Desde mucho tiempo antes los puertos del Báltico habían mantenido relaciones comerciales beneficiosas, que se extendieron a los del mar del Norte. Hacia 1230 la ciudad de Lubek firmó un pacto de amistad y mutua libertad de comercio con Hamburgo, para que en lo sucesivo no existieran interferencias entre los negocios de ambas. Pronto se adhirieron otros puertos del Báltico, formando junto con los puertos del mar del Norte una liga en 1247, denominada Hansa y formada al principio por Colonia, Hamburgo y Lubeck.

Sus propósitos eran acabar con la piratería en el Báltico, fomentar el gran comercio y defenderse frente a los deseos de los príncipes de privar a las ciudades de sus privilegios, franquicias y autonomía. Pronto la liga sumaba sesenta y dos ciudades. La Hansa perduraría hasta 1669.

Lubeck en 1250, y como cabeza de la Hansa, prohibió a los mercaderes alemanes del consulado de Novgorod vender géneros de los flamencos, valones e ingleses. En 1275 logró impedir que los barcos flamencos penetraran en el Báltico.

En 1350 la Hansa se reorganizó con un fuerte signo alemán y actuó contra el comercio escandinavo, en busca del monopolio mercantil, lo que casi había conseguido en 1370 y pudo dirigir la pesca del arenque y su transporte por las rutas nórdicas, y el aprovisionamiento de sal necesaria en el norte de Europa, obteniendo ingresos muy saneados.

La reforma de mediados del siglo XIV le proporcionó a la Hansa mayor coherencia y el monopolio del comercio en los mares Báltico y del Norte, estableciendo consulados en ciudades importantes y anteriormente rivales, y extendiendo su radio de acción hasta el Mediterráneo, Rusia, Inglaterra y la costa

atlántica francesa.

Llego a constituir una poderosa confederación supranacional con más de 200 ciudades, todas las cuales pagaban unas cuotas y contribuían a la defensa con contigentes armados. Cualquier indisciplina era severamente castigada, puesto que la Hansa se consideraba intermediaria obligada en todos los tratos e imponía su ley estricta.

Transportaba de Este a Oeste pieles, cera, pescado, cereales, madera y cerveza; y en sentido contrario paños, sal, miel, vino y especias.

Las crisis de los siglos XIV y XV favorecieron a unas ciudades y arruinaron a otras. La Hansa hubo de luchar con los reinos escandinavos, con la Orden Teutónica, con Polonia y con Inglaterra, que reclamaban libertad de comercio.

La Orden Teutónica procedía de un hospital creado en San Juan de Acre para peregrinos, mercaderes y cruzados alemanes. En tiempos de Eduardo II, los caballeros de esta Orden comenzaron la conquista de Prusia en respuesta a las constantes depredaciones que el pueblo Báltico producía en estas tierras, que eran feudos del príncipe polaco Conrado, y que cedió a la Orden.

En 1230 inició la colonización de la orilla derecha del bajo Vístula, formando el territorio de Prusia que quedaba bajo la protección de la Orden y del Papa, lo que produjo una gran independencia de los monjes frente a los polacos y alemanes. La conquista se vió concluida en 1283 y la capital Mariemburg se convirtió en un gran centro cultural y nobiliario.

En el siglo XIV comenzó a decaer por el exceso de lujo y el desorden financiero. La Orden transformó Prusia radicalmente, mejorando la agricultura, introduciendo cultivos nuevos, y construyendo fortalezas y numerosas villas y ciudades, y más de cuatrocientos molinos.

El Gran Interregno alemán de la segunda mitad del siglo XIII favoreció la formación de Prusia. A fines del siglo XIV la cristianización de Lituania y su unión a Polonia provocó la batalla de Tannenbers (1410) con la derrota de la Orden, que fue causa de su desprestigio y provoca la crisis prusiana del siglo XV.

LOS REINOS ESCANDINAVOS Y LA UNIÓN DE KALMAR (1397)

Dinamarca, Suecia y Noruega no estaban muy poblados, ni era muy poderosos a inicios del siglo XIV. Dinamarca se veía oprimida por la Hansa y los condes germanos. En la Península Escandinava los conflictos se daban por la posesión de los territorios del sur.

La única posibilidad de enfrentarse a enemigos poderosos era la unión. Valdemaro IV de Dinamarca se enfrentó a la Hansa y fue derrotado, quedando el país sometido a su protectorado.

El rey de Noruega coetáneo a Valdemaro, Haakan VI casó con la hija de aquel, Margarita de Dinamarca y a la muerte del danés, recibió la corona de ese país.

La muerte de Haaken y de su hijo Olof, llevaron a Margarita a ocupar los tronos de Noruega y Dinamarca, y recibiendo el de Suecia por decisión de los nobles suecos. La reina quiso que la unión fuese más duradera que su persona, y formuló en Kalmar la sanción jurídica por la que los tres países se unían para siempre, conservaban sus propias constituciones con una sola monarquía que se asesoraba con un Consejo en cada reino. Sólo la política exterior seria conjunta y única.

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