Crisis industrial colombiana

Economía e industria en Colombia. Política económica siglo XX. Exportaciones. Importaciones. Corrupción. Drogas

  • Enviado por: Lucas
  • Idioma: castellano
  • País: Colombia Colombia
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CRISIS INDUSTRIAL COLOMBIANA

COLEGIO CIUDAD DE PASTO

SAN JUAN DE PASTO

AREA DE SOCIALES

2003-02-24

2003

CRISIS INDUSTRIAL COLOMBIANA

Este trabajo se realiza con el fin de recuperar los logros no alcanzados en el Area de Ciencias Sociales del Segundo Periodo.

El trabajo se desarrolla con base a los documentos escritos por Federico Sequeda, por Javier Mozzo Peña y Eduardo Peña que hablan sobre la crisis Industrial y económica de los últimos años en Colombia.

En este trabajo se analiza como se puede mejorar este desequilibrio económico que esta viviendo Colombia.

DEFINICIÓN

TÉRMINOS DE INDUSTRIA

IMPUESTOS, tributo exigido en correspondencia a una prestación que se concreta de modo individual por parte de la administración pública y cuyo objeto de gravamen está constituido por negocios, actos o hechos que ponen de manifiesto la capacidad contributiva del sujeto pasivo (sujeto económico que tiene la obligación de colaborar), como consecuencia de la posesión de un patrimonio, la circulación de bienes o la adquisición de rentas o ingresos.

El legislador intenta establecer impuestos sobre quienes pueden pagarlos, es decir, aquéllos que tienen capacidad económica para soportarlos. La capacidad económica depende de la riqueza, que se manifiesta por la posesión de un patrimonio o la obtención de una renta. De ahí que los impuestos sobre la renta y el patrimonio sean impuestos directos porque gravan la riqueza en sí misma. Pero la riqueza de un individuo puede manifestarse de forma indirecta a través de su propia utilización, que puede ser gravada por un impuesto indirecto, como los de transmisión o circulación de bienes, o los que gravan el consumo, si bien estos últimos pueden establecer discriminaciones en perjuicio de los más débiles en el plano económico, que de esta forma pagarán la misma cantidad de impuestos indirectos que los de mayor poder adquisitivo. De ahí que un sistema impositivo será tanto más justo cuanto más descanse sobre una base de impuestos directos. Pero existe la propensión por parte de los estados de incrementar los impuestos indirectos por la mayor facilidad y cuantía de su recaudación. Considérese por ejemplo el impuesto que grava la gasolina, que está incorporado en su precio al adquirirla.

Por otra parte, son impuestos objetivos los que gravan una determinada riqueza sin tener en cuenta la situación personal del sujeto pasivo, por ejemplo el que se aplica en la fabricación de bebidas alcohólicas. Los subjetivos, en cambio, tienen en cuenta de una u otra forma la situación personal del contribuyente a la hora de determinar su existencia y cuantía.

Los impuestos son reales si gravan una manifestación de riqueza esperada u objeto imponible sin ponerla en relación con las condiciones económicas de una determinada persona. El sistema de imposición real considera uno por uno los bienes productores de renta y grava por separado los ingresos netos que se derivan de cada uno de ellos: tierras, casas o fábricas entre otros; en su conjunto también se les denomina de producto. Son personales los que gravan una manifestación de la riqueza que no puede ser estimada sin ponerla en relación con una determinada persona. De acuerdo con estos criterios, serán impuestos personales el impuesto sobre la renta de las personas físicas, el impuesto de sociedades y el de patrimonio; y son reales o de producto el impuesto de bienes inmuebles (sean rústicos o urbanos) y los rendimientos del trabajo o del capital, entre otros.

Por último los impuestos son instantáneos, si el hecho que los origina se agota por su propia naturaleza en un cierto periodo de tiempo y es tenido en cuenta por la ley sólo en cuanto se ha realizado por completo, o periódicos, si el hecho que los origina es una situación o estado que se prolonga de un modo indefinido en el tiempo.

Combinando estos criterios, los distintos ordenamientos jurídicos suelen establecer la estructura de su sistema impositivo, de manera que no pueda hablarse en general de impuestos, sino que habríamos de remitirnos en cada caso a un país y a un impuesto concreto. En la medida en que tales impuestos responden al principio constitucional de tributación con arreglo a la capacidad económica de los sujetos pasivos, se acercan a una justicia distributiva, es decir, responden a la redistribución de rentas que son asignadas por el poder político para hacer más justa una sociedad, vigilando que el criterio de solidaridad sea racional y no influya negativamente en el desarrollo y fomento de la riqueza y bienestar común o iguale condiciones de satisfacción de forma no proporcional en función de sus méritos y el esfuerzo que despliegan en la producción de la misma.

CONSUMO, en economía, uso de los bienes creados mediante la producción. Los economistas suelen considerar que el consumo es el final del proceso productivo, el objetivo por el que se lleva a cabo toda producción. En sentido amplio, el término incluye tanto el de bienes de capital (por ejemplo, máquinas y herramientas por parte de las fábricas que producen otros bienes) como el consumo no productivo (o utilización de bienes con propósitos no productivos). Los economistas prefieren, en general, restringir el término a su acepción de consumo no productivo.

El consumo no productivo es el resultado de la decisión de un individuo o de una familia de adquirir determinados bienes y servicios, por lo general para su sostenimiento y manutención. De forma análoga, puede ser el resultado de la decisión de una administración pública, cuyos fines son similares: el mantenimiento de la actividad y la prestación de servicios a los ciudadanos. Así, el consumo no productivo incluye tanto el consumo privado como el público.

Se puede seguir clasificando distintos tipos de consumo atendiendo a la clase de bienes que se gastan. Estas clases incluyen los bienes duraderos, como los coches o los muebles, que tienen una vida media de más de tres años; el consumo de bienes no duraderos o perecederos, como los alimentos, el petróleo, muchas prendas de vestir, que se desgastan o usan con relativa rapidez, y por último los servicios, como puede ser un corte de pelo o los cuidados médicos.

El estudio del consumo, especialmente el de los individuos, adquirió mayor importancia a lo largo del siglo XX. En una economía capitalista el nivel y las tasas de gasto en consumo afectan de forma importante a la inversión productiva, que a su vez afecta al nivel de empleo y al grado de prosperidad general. Además, las pautas de compra de los consumidores determinan las clases y cantidades de bienes que se producen.

Puesto que si se produce en abundancia es para que se consuma, y ya que no puede haber consumo sin producción, los procesos de producción y consumo están íntimamente relacionados. Cuando la producción es insuficiente, el consumo está limitado, y por tanto se crean problemas porque hay necesidades que no están cubiertas. Esto suele provocar subidas incontroladas de los precios. Por su parte, la sobreproducción puede provocar una crisis económica de gran calado, pues los precios bajan y pese a ello no se vende lo suficiente. Es lo que se conoce como deflación.

INDUSTRIA, conjunto de operaciones materiales ejecutadas para la obtención, transformación o transporte de uno o varios productos naturales. Por extensión, el conjunto de las actividades en un territorio o país.

ECONOMÍA, La economía ha otorgado a la industria un papel clave en el desarrollo de las naciones; de hecho, se emplea el término “país industrializado” como sinónimo de “desarrollado”. Tampoco puede considerarse casual que la ciencia económica naciera como tal en el mismo momento histórico y país que la revolución industrial: la Inglaterra del último cuarto del siglo XVIII.

Se suele considerar a la industria como el segundo de los tres sectores básicos en los que se divide la actividad económica. El sector puede ser subdividido en muchos tipos. La primera clasificación la realizó el economista francés Jean Baptiste Say (1767-1832), que distinguía entre industrias extractivas, manufactureras y comerciales; las primeras transformaban recursos naturales en productos utilizables por el resto de la industria, las segundas convertían estos productos en bienes de consumo o inversión y las terceras los distribuían a los consumidores. En la actualidad, para la clasificación se emplean diversos sistemas codificados y normalizados internacionalmente, como los empleados por las Naciones Unidas, el Banco Mundial o la Unión Europea.

Durante mucho tiempo los economistas consideraron que sólo la industria y la agricultura, al implicar una transformación material, podían generar valor. Esta idea, planteada por Adam Smith (1723-1790), fue rechazada a finales del siglo XIX, pero cristalizó en la obra de Karl Marx (1818-1883) y el pensamiento que le continuó.

PRODUCCIÓN, en Economía, creación y procesamiento de bienes y mercancías, incluyéndose su concepción, procesamiento en las diversas etapas y financiación ofrecida por los bancos. Se considera uno de los principales procesos económicos, medio por el cual el trabajo humano crea riqueza. Respecto a los problemas que entraña la producción, tanto los productores privados como el sector público deben tener en cuenta diversas leyes económicas, datos sobre los precios y recursos disponibles. Los materiales o recursos utilizados en el proceso de producción se denominan factores de producción.

CRISIS, Momento decisivo y grave de un negocio, de la política, etc.: ~ ministerial, situación de un ministerio desde el momento en que dimiten uno o varios de sus miembros, hasta aquel en que se nombran los que han de sustituirlos. Situación difícil y comprometida.

Caída o descenso de las magnitudes que determinan la actividad económica, como la inversión, el consumo, la creación de puestos de trabajo, etc.

RESEÑA HISTÓRICA DE LA EVOLUCIÓN DE LA INDUSTRIA EN COLOMBIA

Surgimiento de la moderna industria (1890-1909)

En Colombia, la moderna industria desarrolló y configuró sus bases a comienzos del presente siglo. Grandes empresas de textiles, bebidas, tabaco, fósforos, dulces y galletas, cemento y vidrio operaban ya en 1916. Entre estas figuraban: Coltejer, Bavaria, Postobón, Noel, La Compañía Industrial Unida de Cigarrillos (posteriormente Coltabaco), la Garantía y Cementos Samper, que mantienen su importancia hoy en día.

Hacia 1890 las empresas de textiles eran diminutas aunque numerosas, y operaban con telares de mano. La situación de las cervecerías era similar. Por otra parte, los intentos para establecer grandes empresas, con anterioridad a 1890, habían sido pocos y fallidos. Tal fue el caso de las ferreterías de Pacho, de la Pradera y de Samacá.

La moderna industria despega a comienzos del presente siglo, aunque su periodo de gestación se proyecte algunos años hacia atrás. Esta gestación no fue ajena al replanteamiento de la política económica que se efectuó en 1880 y los años siguientes como consecuencia inmediata, en gran medida, de la crisis del tabaco y de la quina, en un momento en que el café no alcanzaba a sustituir estos productos.

En 1901 se ordeno doblar los impuestos de importación, los cuales fueron aumentados nuevamente un 50 % en 1902. La ley 63 de 1903 recogió estos aumentos sucesivos, protegiendo de manera especial los textiles y los bienes de consumo, y favoreciendo las importaciones de materias primas y bienes de capital.

Consolidación de la industria nacional (1909-1922)

La primera guerra mundial (1914-1918), con sus lógicas secuelas sobre los precios y la oferta mundial, constituyó una nueva coyuntura favorable para la apropiación de una fracción creciente del mercado interno por parte de la industria nacional. Incluso se llego a pensar en competir con el mercado externo. A esta coyuntura se sumaba el reciente éxito obtenido por el café en el mercado mundial. Las exportaciones de café pasaron de cerca de 100.000 sacos en 1880 a cerca de 500.000 en 1898, a 600.000 en 1909, al millón en 1915, a los dos millones en 1921 y casi 3 millones en 1929.

En 1916 se presentó al congreso un proyecto de ley que multiplicaba el gravamen de las hilazas entre 5 y 8 veces, cuya aprobación hubiera implicado el cierre de las fábricas de tejidos. El proyecto fue rechazado, aunque se aprobó un moderado aumento al arancel de las hilazas, cuyo objetivo era estimular el consumo de materias primas nacionales sin que ello pusiera en peligro el desarrollo de la industria domestica. Ya para 1920, cuando se aprobó una nueva alza del arancel para las hilazas, las fábricas textiles se habían equipado para hilar, lo cual constituyó un importante paso en el proceso de consolidación de la nueva industria.

Desarrollo de la infraestructura (1923-1929)

El rápido desarrollo de la infraestructura que tomó lugar a partir de 1923 resulto crucial para la ampliación e integración del mercado interno. Entre 1922 y 1926 la longitud de las líneas férreas aumentó en un 50 %, y entre 1922 y 1930 en 80 %, y algo semejante ocurría con la red de carreteras. En esto jugaron un papel importante los recursos provenientes del sector externo y la indemnización por el Canal de Panamá. Se ha estimado que los ingresos por estos dos últimos conceptos, entre 1923 y 1928, fueron aproximadamente equivalentes al presupuesto nacional entre los años de 1925 y 1928.

Un hecho crucial para el futuro de la industria, fue la reforma financiera y monetaria de 1923, instituida en parte como consecuencia de las recomendaciones de la misión Kemmerer. La homogeneización, flexibilidad y orden del medio circulante que permitió la fundación del Banco de la República, facilitó las transacciones, estimuló el comercio, el mercado de capitales y el desarrollo de las operaciones bancarias. En 1925 se reorganizó y amplió el sistema bancario privado y en 1928 se fundó la Bolsa se Bogotá.

Depresión mundial de los años 30 (1930-1938)

Entre 1928 y 1933 el valor de las exportaciones de café y de las exportaciones totales se redujo a menos de la mitad. El crédito del Banco de la República y el total de los medios de pago en circulación se redujeron casi a la mitad. La enorme reducción en la capacidad para importar brindo una nueva y notable fracción del mercado interno a la industria, lo cual vino a ser reforzado por las leyes 99 y 119 de 1931. La primera estableció el control de cambios y la última confirió al gobierno las facultades para prohibir la importación de diversos productos, imponer un arancel para todos los productos agrícolas y elevar el de todos los producidos internamente.

El desarrollo de la industria bajo estas condiciones fue tan espectacular, que inclusive se ha llegado a sostener, quizá con algo de exageración, que fue durante este periodo que ocurrió el verdadero nacimiento de la industria en Colombia.

Diversificación industrial (1939-1955)

La segunda guerra mundial (1939-1945) produjo una reducción de las importaciones. En particular, entre 1939 y 1942 su valor total disminuyó aproximadamente en 80 %. A diferencia de la crisis de los años treinta, el fenómeno no fue producido por un colapso de las exportaciones, sino debido a las restricciones comerciales de los países en guerra, a la escasez de sus productos ocasionada por el empleo de sus recursos en la producción bélica, a las dificultades de transporte y, en general, al trauma comercial y financiero del momento.

La reforma constitucional de 1936 determinó que: " El estado puede intervenir por medio de leyes en la explotación de industrias o empresas públicas y privadas, con el fin de racionalizar la producción, distribución y consumo de las riquezas, o de dar al trabajador la justa protección a que tiene derecho". Fue dentro de este contexto que, por iniciativa del ministro Lleras Restrepo, se formuló en 1940 el Plan de Fomento. Este consideraba lo referente a la agricultura, la ganadería y la industria manufacturera. Con relación a esta última se destacaba como objetivo "La producción y abaratamiento de materias básicas para el desarrollo industrial...". El eje del plan lo constituyeron la creación del instituto de Fomento Industrial (IFI), facilidades de crédito, excenciones de impuestos entre otros.

Las primeras industrias de rayón, ácido sulfúrico, manufacturas de aluminio, curtientes, ácido clorhídrico, hilazas de lana, asbesto-cemento, llantas y productos farmacéuticos se montaron, así, durante este periodo, que vio crecer la industria a una tasa anual media de 6 % aproximadamente. Durante el periodo entre 1950 y 1955 fue cuando se iniciaron en el país rubros tan importantes como es el de cartón, y el de los álcalis sódicos, que fueron las primeras bases de las industrias de papel y química básica. En este periodo se formó la Siderúrgica de Paz del Río, ECOPETROL, fábricas de cementos, pinturas, lápices, papel, artículos eléctricos y otros productos intermedios. En 1955 la industria manufacturera contribuía ya con un 15.6% del producto interno bruto, lo cual la convertía en el tercer sector más importante entre los catorce que componían el conjunto económico, siendo superada únicamente por la agricultura y el comercio.

Finales de los cincuenta y la década de los 60 (1955-1968)

La segunda mitad de los años cincuenta y todo el decenio de los sesenta se caracterizaron por constituir un homogéneo periodo de dificultades cambiarias. Donde para mantener la tasa de crecimiento de la industria y el ritmo que ésta imponía sobre las importaciones de bienes de capital e intermedios hubo que recurrir, entonces, a un creciente endeudamiento externo. En contraste con las primeras fases de la industrialización, la inversión directa extranjera jugó un papel crucial, como se evidencia en el hecho de que más del 90 % del capital invertido en los sectores de químicos no industriales y caucho fueron capitales extranjeros.

Expansión crisis y reordenamiento (1968-1989)

Las exportaciones de manufacturas pasaron de 103 millones de dólares anuales en promedio durante 1968, 1969 y 1970 a 627 en promedio durante 1974 y 1975. Como resultado, su proporción dentro del valor de las exportaciones totales aumentó a 43% durante estos últimos años. Indudablemente, los incentivos establecidos por el decreto 444 de 1967, particularmente el Certificado de Abono Tributario, CAT, que contemplaba un subsidio del 15% sobre el valor de las exportaciones menores, así como una revigorizada política de crédito. También es necesario tener en cuenta que en 1969 se firmó el acuerdo de Cartagena, como expresión de la política de integración del pacto andino.

1975 marcó claramente el comienzo de una nueva época. En este año la tasa de crecimiento del producto manufacturero se desplomó a 1.2%, la más baja observada durante toda su historia. En 1976 se recuperó medianamente, a 4.4%, para volver a caer nuevamente a 1.4% en 1977. Una recuperación a 10% en 1978 y 6.1% en 1979 parecía augurar un futuro optimista para los primeros años ochenta pero por el contrario en 1980 volvía a desplomarse a 1.2%, tomándose negativa por primera vez en su historia en 1981(-1.2%), 1982(-4.2%) y 1983(-1.1%).

En 1984 la recuperación fue generalizada para todas las ramas industriales, con un incremento de la producción real, para el conjunto de la industria, de 6.8%. Aunque con una tasa algo menor de crecimiento, la tendencia ascendente se afianzó y proyectó en 1985 y el primer semestre de 1986 hacia la segunda mitad de los ochenta, recién empezada.

INCIDENCIA DE LA APERTURA ECONÓMICA EN LA INDUSTRIA COLOMBIANA

La apertura económica en Colombia arranco en febrero de 1990. Las medidas de apertura en el sector industrial son:

· Eliminación de la licencia previa · Reducciones arancelarias de insumos · Reducciones arancelarias de bienes de capital · Reducciones arancelarias de bienes semejantes a los producidos por su empresa · Establecimiento de franjas de precios para el sector agrícola · Reducción del CERT · Acceso al financiamiento externo directo · Reforma de la aduana · Reforma de las instituciones oficiales de comercio exterior · Reforma al régimen cambiario · Liberación comercial con Venezuela · Liberación comercial con Ecuador · Preferencias arancelarias de la C.E.E · Preferencias a los países andinos por parte de U. S. A · Nueva política de puertos · Eliminación de la reserva de carga · Política de cielos abiertos · Eliminación de restricciones a la inversión extranjera.

Luego de implantar estas medidas, diversas reacciones se presentaron entre los industriales como son:

Decae el optimismo acerca de las bondades de la apertura

Las reforma introducidas al régimen cambiario y la Aduana Nacional no fueron del agrado de todos. El efecto de la reevaluación y del crecimiento del contrabando sobre la demanda de la industria nacional explican la actitud negativa de las empresas hacia estas medidas.

Otra de las reformas que perdió popularidad fue la eliminación de la licencia previa, especialmente entre los productores de bienes y consumo y productos intermedios. El resultado, sin duda, está relacionado con el crecimiento por encima del 40 % de las importaciones de estos tipos de bienes.

La liberación comercial con Venezuela ha tenido gran aceptación entre los productores de azúcar, eléctricos industriales, herramientas, hierro y acero, confecciones, plásticos, manufacturas de cuero y calzado, madera, equipos de transporte. La medida gusta menos entre los fabricantes de metálicos para construcción, maquinaria agroindustrial, bebidas, productos de caucho, químicos industriales e imprenta.

Disminuye confianza competitiva frente a las importaciones

La mayor libertad de importación y las reducciones arancelarias de insumos fueron las medidas que más incidieron para que algunos subsectores afronten la apertura con más fuerza como son: Las imprentas y editoriales, las drogas y los productos metálicos. Y se ven en desventaja los productores de sustancias químicas industriales, textiles, papel, vidrio y cartón.

Adopción de tecnología y mejoras en calidad son las principales estrategias para enfrentar la competencia externa.

La principal estrategia para hacerle frente a las importaciones es la adquisición de nuevas tecnologías productivas y la renovación de equipos. Esto hace suponer que los industriales están pasando de la etapa de mejorar su infraestructura productiva a la de fabricar con procesos más modernos. Así mismo la industria esta viendo la necesidad de adoptar mejores sistemas de control de calidad, para llenar los requisitos cada vez más exigentes de los mercados de consumo final.

Las medianas empresas se inclinan por la adopción de tecnologías y el control de calidad, antes que la renovación de equipos. También se interesan por el desarrollo de nuevas líneas y una mayor especialización.

Los altos costos, principal obstáculo para enfrentar la competencia.

El alto costo de las materias primas nacionales, las elevadas tarifas de los servicios públicos y los altos costos financieros son los principales obstáculos que las empresas encuentran para enfrentar la mayor competencia de productos importados.

Cautela por parte de las empresas exportadoras

El mayor obstáculo que encuentran las empresas para aumentar el monto de sus exportaciones es la incertidumbre e inestabilidad cambiaria. Las empresas se han visto afectadas por el lento ritmo de la devaluación, en el cual centran sus temores.CRISIS A FIN DE SIGLO

LA DESCONCERTANTE CRISIS DE FIN DE SIGLO.

La crisis económica de 1999 quedara registrada en la historia latinoamericana como la más desconcertante de todas las crisis que tuvo que padecer la región a lo largo del siglo.

Desconcertante por la inesperada, injustificada, profunda e inexplicada, y porque resquebrajo los nacientes consensos sobre el manejo económico, social y político de muchos países.

Inesperada por que América Latina acababa de sortear con éxito una prueba mucho más dura: la crisis asiática de 1997-98. Nadie esperaba que una declaración de mortaria en Rusia originara una secuencia de acontecimientos que llevarían a una crisis en Brasil y luego en muchos otros países sin ninguna vinculación de importancia con la acorralada economía rusa.

Pero ni el FMI ha sostenido el argumento de que la crisis latinoamericana fuera culpa de nuestros defectos.

Profunda por que la región tuvo una contracción económica que actualmente se estima en 0,5%, porque cinco de las economías más grandes de la región tuvieron caídas de producción industrial comparables únicamente con las crisis de los años 30 u 80, y porque millones de Latinoamericanos que estaban empezando a sacar la cabeza del lodo de la pobreza gracias a la expansión económica de años anteriores, vieron frustradas sus expectativas.

Inexplicada porque la globalización habría de traer beneficios y nuevas oportunidades, no incertidumbre y volatilidad, en especial cuando supuestamente habíamos aprendido las lecciones macroeconómicas de los 80.

Pero, sobretodo, costosa para el futuro económico, social y político, por que hizo girar nuevamente el péndulo ideológico hacia el populismo, el nacionalismo y el intervencionismo económico y resquebrajó el consenso que estaba fraguándose en muchos países acerca de la posibilidad de conciliara la ortodoxia económica de la responsabilidad social.

Quizá, sin embargo, en algún país la crisis de fin de siglo sea aprovechada como una oportunidad y recordaba a la postre .como la ocasión que obligó a aceptar finalmente las implicaciones de la integración financiera mundial, a reconocer el limitado alcance de las políticas monetarias y cambiarias nacionales, a reemplazar las políticas de protección al empleo por mecanismos efectivos de protección a los pobres, y a concentrarse en las reformas de las instituciones publicas para mejorar la capacidad de respuesta de las políticas económicas y sociales.

UN CEREBRO FUGADO (Federico Sequeda)


FEDERICO SEQUEDA, UNO DE LOS 'CEREBROS FUGADOS' QUE REGRESÓ

En 1996 fue catalogado como uno de los diez mejores investigadores del mundo. Pero vivió días de apremio cuando, a pesar de sus títulos, no encontraba trabajo.

“Para hacer que un gran sueño se convierta en  realidad, primero se debe tener un gran sueño”, es el mensaje que se lee en la puerta de acceso al Centro de Investigación de Materiales de la Universidad del Valle, en donde hace seis años el científico Federico Sequeda se dedica a la investigación aplicada, con el objeto de ser un soporte a las necesidades tecnológicas de la industria colombiana.

En la Universidad del Valle, en donde hace seis años el científico Federico Sequeda se dedica a la investigación aplicada, con el objeto de ser un soporte de las necesidades tecnológicas de la industria colombiana.

Este santandereano de 53 años, que en 1996 fue escogido por la American Vacuum Society Fellow como uno de los diez mejores investigadores del mundo - en el área de materiales de película delgada y sus aplicaciones en almacenamiento magnético- no dudó en aceptar la propuesta de Colciencias para aplicar su conocimiento en el país.

“Desde que salí de Colombia pensé en regresar. Aquí hay muchas cosas por hacer”, dice el científico Sequeda, uno de los primeros investigadores en acogerse al plan de Colciencias para que los cerebros fugados retornaran.

Tras graduarse como ingeniero metalúrgico de la Universidad de Santander, viajó a Estados Unidos, en donde, mediante becas, hizo una maestría en Missouri y un Ph.D. en ciencia de los materiales, en la Universidad de Illinois.

Pero al regresar a Colombia, de nada valieron los títulos porque no consiguió puesto. Entonces, regresó a Estados Unidos. Allí se convirtió en  director del departamento de investigaciones y materiales de IBM, trabajó 14 años en investigación en alta tecnología de materiales y en tecnología y almacenamiento magneto-óptico.

Luego, en Conner Seagate, se encargó de la investigación y tecnología de la fabricación de discos duros. Además, apoyó la instalación de la fábrica de discos duros más grande del mundo, en Singapur. Por eso, a Sequeda se le conoce como el `duro' del disco duro.

En 1996, cuando se convirtió en `Fellow de la sociedad científica', uno de los más grandes honores de ese gremio, decidió que era el momento de regresar a Colombia. “En Estados Unidos ya hice lo que pude.

Ahora llegó el momento de aplicar ese conocimiento en Colombia”, dice. Lo había planeado años atrás y contaba con la complicidad de su esposa.

Ambos soñaban que sus hijos, Juan Federico y Federico César, conocieran y vivieran la cultura colombiana. “Estamos orgullosos de ser colombianos. No importa cuántas dificultades haya, siempre   será   el mejor  país”, dice Sequeda, quien permanentemente es invitado para dictar conferencias en todo el mundo.

Su sueño era implementar un plan de investigación, que hace seis años cristalizó en la Universidad del Valle, con el apoyo de Colciencias. “Mi propósito es que Colombia tenga un centro de investigaciones y de producción de materiales para que la industria pueda suplir sus necesidades”, afirma.

Cuando llegó, sabía que montar el taller le llevaría dos años, a pesar de que en los laboratorios de Estados Unidos solo se necesitan 24 horas para contar con el material necesario.

“La industria no ha entendido que los avances tecnológicos solo se logran si le dan importancia a la investigación universitaria”, dice el científico.

Sin embargo, poco a poco, el ingeniero ha empezado a ver los frutos. Con una inversión de 2.500 millones de pesos, Colciencias y la Universidad del Valle lograron la dotación de un laboratorio de alta tecnología, que bien podría compararse con el de una universidad estadounidense.

Antes de finalizar este mes, el más moderno taller para desarrollar y fabricar recubrimientos duros y superduros, que permitan alargar la vida de algunas piezas industriales, estará oficialmente en operación.

Mientras tanto, en una pequeña oficina -rodeado de mensajes positivos, que él mismo escribe- se gestan, analizan y discuten propuestas para mejorar los procesos industriales, muchas de las cuales ya han empezado a ser aplicadas en algunas empresas vallecaucanas.

Actualmente trabaja con Propal, en la protección de piezas mecánicas con recubrimientos superduros para evitar el desgaste en la producción de papel.

“Es mucho lo que se puede hacer para que la industria ahorre costos en la reposición de piezas. Sin embargo, esto solo se logra si se apoya la investigación”, insiste Sequeda.

En el Centro de Investigaciones, en la ciudadela de Univalle, en el sur de Cali, interactúan más de 20 personas, en tres grupos.

Sequeda dirige el primero, encargado de recubrimientos duros, películas delgadas y aplicaciones industriales. Los otros grupos se dedican a la investigación en electroquímica y óptica cuántica.

“No importa cuánto tiempo se invierta, las ideas nunca paran”, dice con una amplia sonrisa.

Y aunque reconoce que la falta de apoyo hace las cosas más difíciles, sueña con un país en el que universidad y gobierno vayan de la mano en busca de desarrollo.

Por eso, antes de atravesar la puerta de su laboratorio dice: “Quiero pensar que algún día no sea necesario hacer lobby para que las empresas donen recursos que finalmente las beneficiarán. Que los investigadores tengan el suficiente apoyo para que no tengan que buscar otras actividades para ver cómo pagan arriendo y servicios y levantan un hogar”.

El Plan Colombia es una propuesta del Estado colombiano, con apoyo internacional, para la recuperación de la normalización del país en todos sus frentes, basado en una serie de inversiones económicas y sociales en las áreas rurales y urbanas más deprimidas y azotadas por la violencia y víctimas de la guerrilla y los paramilitares, que financian sus actividades con secuestros, extorsión, cultivos ilícitos y narcotráfico. Por tanto, se pretende invertir en el país una serie de recursos de origen nacional, mediante la deuda publica, e internacional, mediante la mesa de negociaciones de países amigos para restablecer el orden social, que se ha ido perdiendo debido a la indiferencia y ausencia del Estado, quien incumple con los propósitos básicos para los cuales fue creado. Así las cosas, la implementación del Plan Colombia definitivamente generará un sinnúmero de consecuencias políticas, económicas y sociales para la sociedad en general y para la agricultura colombiana en particular. Su impacto debe ser objeto de un análisis critico y detallado para establecer los efectos que eventualmente subyacen a la ejecución del Plan Colombia en relación con la agricultura, pues es allí donde se desarrollan los principales sucesos del conflicto.
La agricultura es uno de los sectores que más se ha visto afectado con motivo de los cultivos ilícitos, el conflicto armado y la pobreza. Por tanto, es uno de los cometidos fundamentales del Plan Colombia el apoyo económico y la implementación de políticas que permitan el desarrollo eficiente de la agricultura como sector impulsador de la economía del país. Es prudente, entonces, analizar cuales son las consecuencias que decanta a la agricultura colombiana el estratégico Plan Colombia, para hacer frente al estado coyuntural que atravesamos en procura de superar la crisis crónica que sufre la agricultura. Por ello, pretendo mediante este artículo dar cuenta de la incidencia de dicho Plan en el sector mostrando sus aciertos, sus deficiencias, las oportunidades de desarrollo que representa y la solución de conflictos al interior del país.
A continuación presento los factores relevantes que inciden en el análisis evaluativo del impacto del Plan Colombia en la agricultura colombiana dando cuenta de aquellas eventuales consecuencias que devienen a la ejecución del Plan y cotejándolas con la situación colombiana actual para reconocer los aspectos estructurales del problema y desarrollar algunas políticas dirigidas a garantizar su transformación. En primer lugar se retomarán los aspectos generales en Plan Colombia: un proyecto ambicioso en donde se comentaran sucintamente sus antecedentes ; en segundo lugar las consecuencias positivas más representativas de la implementación del Plan en Perspectiva acertada del Plan Colombia en la agricultura; en tercer lugar las eminentes consecuencias nefastas en El panorama negativo para la agricultura colombiana; y por último, la conclusión final de la investigación que denuncia objetivamente las falencias y el impacto real del Plan Colombia en la agricultura colombiana en un futuro próximo.

2. Plan Colombia: un proyecto ambicioso.

El Plan Colombia ha sido iniciado mediante los diálogos con la narcoguerrilla de los cuales han surgido nuevas ideas, reforma y contrarreformas no solo a dicho plan sino a toda la estructura política y social del Estado, invitando a participar de ellos a todos, participes directos e indirectos, nacionales e internacionales, ya que este problema a traspasado nuestras fronteras, debido en gran parte a que el negocio del narcotráfico se convirtió en un problema social y económico en todo el mundo. Al cabo de los años los actores armados han hecho uso del terreno abonado por el desencanto estatal y de sus dirigentes hacia la base de la estructura del país, el pueblo, que se sintió motivado e incitado a escuchar y participar en nuevas alternativas de solución a sus graves y continuos problemas a lo largo de la historia. En los gobiernos recientes se ha querido recobrar lo perdido, pero ha sido tarde, ya que sus opositores han realizado arduas labores que los han fortalecido y enriquecido y no van a renunciar de la noche a la mañana.
La implementación y el desarrollo del Plan Colombia se ha vuelto mas necesaria y apremiante debido a las condiciones precarias a las que hemos llegado: nacionales desplazados de su condición natural, obligados a cambiar totalmente su forma de vida, de un momento a otro, perdiendo hasta su propia identidad y creando otro problema en las áreas urbanas a las cuales se ven obligados a llegar.
El deterioro es general, la industria y el comercio se ven obligados a cerrar sus puertas, el desempleo se incrementa, la economía, en términos reales no crece, la fuga de capitales y de recurso humano al exterior, no existen incentivos para invertir en el país. El Estado da palos de ciego, por un lado esta dispuesto a ponerse al frente de la gran solución y por otro lado no propicia las condiciones para reinvertir en el país, continua el despilfarro y la corrupción a gran escala, le roban al país en cada oportunidad y no se le brinda el apoyo necesario a quien pretenda aportar su granito de arena.
Considero que el país carece de gobierno y se encuentra disipado, no existe orden jurídico, jerárquico y estructural. Muy poco se planifica, controla y se le ponen términos a las políticas, mientras el tiempo no se detiene y no perdona.
El campo es el gran damnificado inicialmente, cuyas gravísimas consecuencias las sufriremos en un corto tiempo en las áreas urbanas: ocupación por parte de los desplazados; desabastecimiento de alimentos básicos; servicios públicos insuficientes, de baja calidad y a un alto costo; stress, confusión y malestar al vernos cada día situados y encorralados por la inseguridad, reflejada en el secuestro, chantaje y delincuencia constante. Sin embargo, por el momento, se debe continuar dialogando con los grupos alzados en armas de una forma abierta y franca, negociando lo que se deba negociar, contraprestaciones reales y verificables de parte y parte, siempre en el respeto a los derechos humanos; y en lo posible, un alto en el conflicto armado, porque desde ningún punto de vista es justificable quitarle la oportunidad de vida a las personas.
Intentar la imposición por la fuerza armada seria acabar el país. Todos los implicados tienen la oportunidad de intentar su acción política y social de solución, dentro de un marco razonable, con propósitos y metas verificables por parte nuestra y con el apoyo y la verificación internacional.

3. Perspectiva acertada del Plan Colombia en la agricultura.

El Plan Colombia en la agricultura colombiana será muy provechoso siempre y cuando, sus recursos sean aplicados para tal fin y no sean desviados a otros planes o a los bolsillos de las personas a cargo. Además, deberán ir acompañados de medidas complementarias para que la situación planeada sea la cierta y no se caiga en un problema mayor.
Comenzando con la erradicación de los cultivos ilícitos y la implementación de cultivos alternativos, deberán realizar precisamente estudios de factibilidad en cuanto al producto indicado, su medio ambiente, créditos blandos y a largo plazo, asistencia técnica, maquinaria adecuada y moderna, comercialización directa de sus productos por parte de los agricultores asociados en cooperativas, cierre de importaciones a productos con producción natural, incentivos tributarios y por producción para abastecer suficientemente el mercado nacional, incentivos para exportar los excedentes y lograr acuerdos internacionales con bajos aranceles y suficiente representación, publicidad y mercadeo en el exterior.
Todo lo anterior deberá estar acompañado de programas sociales para la reubicación del campesino desplazado por la violencia, y por que no, hacer participes a los grupos guerrilleros y paramilitares, que en sus bases son conformados por campesinos, que han tomado dicho camino en busca de un mejor estar propio y de sus familias en muchos de sus casos, en otros, obligados a tomar las armas. Estos programas de reubicación y de reinserción deberán estar enfocados al bienestar del núcleo familiar: viviendas rurales dignas para ser habitadas, servicios públicos básicos, escuelas y docentes capacitados, asistencia medica, odontológica y sicológica para mitigar los traumas sufridos.
Definitivamente el Plan no debe ir acompañado del integrante militar, esto generaría mas violencia en todo el país. Estos recursos que son altísimos, deberán emplearse en el componente social, apoyo al agro, al desempleo, al fomento de la industria y al apoyo a las exportaciones.
Los recursos prometidos como aporte por parte del país no deberán de recaudarse por medio de mas impuestos u otros tributos disfrazados como sobrecostos a los productos, tasas, contribuciones, bonos o inversiones de carácter obligatorios. Estamos cansados y quebrados por pagar y pagar mas y mas impuestos, dineros que solo se invierten a la sociedad en un pequeño porcentaje, la mayor parte sabemos que no cumple con la ultima finalidad de subvencionar a la población mas necesitada del país, que es su gran mayoría la campesina; de una u otra forma van a parar a manos de políticos corruptos.
Se debe comprometer al mundo entero para que realicen sus donaciones por que en todo el mundo han existido consumidores, productores, comercializadores de productos ilícitos, y a la vez otros países han sostenido esta situación para realizar sus negocios de armas, monopolios de servicios y productos para ingresar al país, entre otros. Simultáneamente se debe de crear una veeduría internacional para fiscalizar y apoyar los diversos programas, su desarrollo, correctivos, puesta en marcha y costos, hasta informar y entregar los resultados presentados.
La siembra de nuevos cultivos deberá ir en forma simultanea con la erradicación de los cultivos ilícitos, aplicando para ello una técnica manual y maquinaria en el campo, no arrojar sobre ellos ningún tipo de productos químicos, que hacen daño al medio ambiente y a los seres humanos, ocasionando graves y definitivos perjuicios al hábitat natural cuyo efecto es incorregible y costosísimo, restando recursos a los planes y programas propios para la agricultura.
El Plan Colombia destinado exclusivamente a la agricultura seria la real reforma agraria de que todos los gobiernos han planeado sin éxito: asignación de tierras expropiadas al campesinado, apoyos técnico y económico, abastecimientos de las canastas familiares, excedentes para exportación, empleos suficientes y para todas las áreas de la economía, partiendo de una reactivación de la agroindustria.
La economía nacional se basaría en la agricultura, de donde provendrán más alternativas de industrias y comercio basados en aquella. Sería regresar a nuestra vocación de país agrícola donde el campesinado se siente a gusto, se proteja a la madre naturaleza como proveedora de todos los alimentos y recursos.
En una economía mundial donde cada vez escasean mas los alimentos, tendríamos la oportunidad de ser grandes proveedores de los mercados internacionales, seriamos fuertes y competentes con lo que la naturaleza nos ofrece, que esta a nuestra mano y que siempre hemos hecho. Es la gran oportunidad de rediseñar nuestra economía basada en la agricultura, y con el aporte seguro de todo el mundo. Pasaríamos de una pretendida economía industrial, a la cual poco accedemos por falta de inversión y de alta tecnología, a una economía natural a nosotros de donde obtendríamos grandes recursos que se pueden enfocar a otras actividades industriales y de tecnologías de punta.

En pleno siglo XXI tenemos la oportunidad de ser uno de los mayores proveedores agrícolas del mundo, obteniendo recursos económicos para reinvertir en la base del Estado y realizar la verdadera reforma política y social que necesitamos.
La anhelada reforma agraria es posible mediante la correcta destinación de los recursos del Plan Colombia, además es una de las formas de frenar el conflicto armado en los pueblos, al demandar mano de obra, con salarios justos, que a la vez, reactive el ciclo económico: producción de mercados de bienes y servicios.
Todo su desarrollo y ejecución, previamente planificado y probado, da altas posibilidades de ser la solución al conflicto armado y político que vivimos. Durante su avance deben de hacerse los correctivos necesarios, no puede ser un plan rígido ni estático, debe estar sujeto a cambios a medida que vaya arrojando resultados. Se pueden probar alternativas y programas implantados en otros países, ajustados a nuestros realidad y cultura.
El presidente en sus exposiciones ha dicho que la destinación de los fondos obtenidos del Plan Colombia tienen un carácter preferentemente social. El apoyo al sector agrícola le ha merecido mayor importancia y por ello ha planeado conjuntamente con la guerrilla una reforma estructural de la agricultura mediante la recuperación de la tierra, el intercambio de cultivos ilícitos por cultivos tecnificados que obtengan competitividad en el mercado internacional, acuerdos de intercambio comercial, la solución negociada del conflicto armado, garantizar la vida de los agricultores y proteger, estimular y subsidiar el sector agrícola.

4. Un panorama negativo para la agricultura colombiana.

La fumigación indiscriminada prevista, generará una nueva dinámica de traslado de los cultivos ilícitos y de la producción de materia prima. Con ello se intervendrá más bosque natural, se incrementará la contaminación de fuentes de agua extendiendo los impactos ambientales por la instalación, cosecha y procesamiento de la hoja de coca. De este modo se modificará el mapa de los cultivos ilícitos de grandes concentraciones a pequeños feudos selva adentro, los cuales se constituirán - una vez normalizados los circuitos de comercialización - en puntos de llegada de los emigrantes forzosos en búsqueda de subsistencia económica. Generará procesos de desplazamiento forzoso que afectarán las débiles estructuras sociales existentes en las zonas de colonización, afectando gravemente el fortalecimiento del actor más importante en la puesta en marcha de los programas de desarrollo alternativo. Incrementará el índice de desempleo por el desplazamiento de la economía informal que gira alrededor del comercio de la pasta de coca y que en algunos lugares donde se ha fumigado ha alcanzado a significar hasta un 80% de la población desplazada.
Así mismo, continuará destruyendo la economía legal de las zonas de colonización, la cual es hasta ahora insostenible sin la ayuda de la coca dado el bajo potencial productivo, el débil apoyo gubernamental y el mismo desestímulo provocado por la irracionalidad en la fumigación de cultivos ilícitos llegándose a fumigar escuelas, viviendas y fuentes de agua, entre otros. Profundizará la polarización social en contra del Estado, dada la ineficiencia de este para reconocer, proteger y fortalecer a la población civil involucrada en la economía ilegal, lo cual facilitará el afianzamiento y legitimación de la guerrilla en el sur de Colombia. Todo este costo sin que consiga, como se ha demostrado en el caso colombiano, efectividad real en la disminución de áreas de marihuana, coca o amapola. Las recientes cifras mostradas por la CIA de 120.000 hectáreas de coca son un argumento contundente para evidenciar que el país que más ha fumigado en el mundo es el país que muestra más tendencia al crecimiento de los cultivos ilícitos. Desafortunadamente en la actualidad los resultados de la política de fumigación son contundentes y desalentadores. Entre 1986 y 1999 el área sembrada en coca en los países andinos paso de 240.800 a 183.000 hectáreas, o sea, se redujo en 57.800 hectáreas. Para los mismos años, el área cultivada en Colombia paso de 24.200 a 122.500 hectáreas lo que significo un aumento considerable. Mientras tanto la fumigación crecía aun más rápido.

Evolución de los cultivos ilícitos de coca 1985-1998

Años

No. De Hectáreas

1985

19.513

1998

101.800

Fuente: Policía Antinarcóticos y Departamento de Estado E.U.

En efecto, se gastaron como mínimo U. S. $316'028.000 desde 1986 para tener un área que se incrementó en un 421.7% a 1998, justo en el lapso de ejecución de esa suma en los programas de sustitución de cultivos. De este modo el desarrollo alternativo junto con las fumigaciones aéreas que constituyen las dos acciones más importantes de la política de reducción de la oferta dirigidas contra la producción, presentan simultáneamente la más contundente bancarrota.
La implementación del Plan Colombia genera necesariamente una reforma en la agricultura, pero es una reforma a la colombiana, financiada y vigilada por otros países, cuyo alcance no logramos percibir por el momento: ¿Seremos despensas agrícolas de ellos y a qué precio? ¿Ellos tendrían sus fincas en nuestros territorios? o ¿Estaríamos hipotecando una vez más al país?.

Conclusión

El Plan Colombia apunta a la rehabilitación e inversión principalmente en zonas afectadas por la violencia, cultivos ilícitos o de conflictos ambientales, sobre la base de una articulación de las comunidades y del Estado. Formalmente, es una oportunidad de desarrollo para la agricultura porque prevé la sustitución de cultivos ilícitos, el desarrollo alternativo y una fuerte inversión como política para hacerle frente al problema económico y social que viven los campesinos y para contrarrestar uno de los principales negocios de financiamiento de los grupos al margen de la ley (Guerrilla y Paramilitares). Sin embargo, las propuestas del Plan Colombia para la agricultura colombiana se convierten en más de lo mismo: más endeudamiento, más militarización, más daño al medio ambiente mediante más erradicación forzosa de cultivos, más violaciones a los derechos humanos, más injerencia norteamericana, más conflicto a nombre de la paz, la prosperidad y el fortalecimiento del Estado, y más corrupción con la administración y destinación de los fondos obtenidos: condicionamientos económicos y políticos, desvío de recursos, serruchos, comisiones, clientelismo, etc. Todo esto lo vaticina la situación actual, que solo da evidencia de la falta de compromiso de los actores del conflicto y los problemas de transparencia que se suscitan del gobierno. Además siendo los campesinos los principales destinatarios de todas las políticas gubernamentales no tienen representación ni vinculación directa en las decisiones convirtiendo la implementación del Plan Colombia en un mecanismo impositivo que no pondera las consecuencias negativas que pueden desatarse sobre la población campesina y la economía nacional.

EXPORTACIONES DISMINUYERON 3.3% EN DICIEMBRE DE 2002

Cifras reveladas por el DANE contemplan que las exportaciones colombianas disminuyeron en diciembre de 2002 un 3.3% respecto a los resultados obtenidos en el mismo mes en 2001. Las ventas externas, por su parte, presentaron un incremento del 3.6%.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) las ventas externas pasaron de US$12.301,5 millones FOB en 2001, a US$11.900,5 millones FOB en 2002.

Aún así las ventas externas del país aumentaron 3.6% al compararlas con las realizadas en el mismo mes del año anterior. En diciembre de 2001 registraron US$968,9 millones; y en 2002 el monto alcanzó US$1 004,1 millones.

Las exportaciones de productos no tradicionales representaron el 46.3% del valor FOB y el 15.1% de las toneladas vendidas. Entretanto, los productos tradicionales representaron el 53.7% del valor FOB y el 84.9% de las toneladas.

Países de destino

Estados Unidos es el principal destino de las exportaciones colombianas al participar con el 43.3% del total exportado durante 2002. Le siguen los países de la Comunidad Andina con un 19.5%, los de la Unión Europea con el 13.7%

Vale destacar que las ventas externas destinadas a los países de la Comunidad Andina disminuyeron 15.8% al compararlas con el 2001, debido a la reducción del 35.4% de las exportaciones hacia Venezuela.

Las exportaciones hacia Bolivia también disminuyeron en un 11.5%, mientras que hacia Perú y Ecuador se incrementaron en un 25.2% y 16.4% respectivamente.

BIBLIOGRAFÍA

Revista Dinero - Sep 10-2001

Articulo Tiempo- Colombia Positiva - Agosto 2- 2002

Articulo por Javier Mozzo Peña.Kintto,

Lucas. De la coca al Fusarium. En: Plan Colombia: La paz armada. Quito: Editorial Planeta, 2000.