Crisis del Antiguo Régimen

Historia de España. Borbones. Revolución agraria. Gremios y manufacturas. Trienio Liberal. Emancipación colonias

  • Enviado por: Laura
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 6 páginas
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Tema 1: La crisis del Antiguo Régimen

Sociedad y política al final del siglo XVIII

  • La sociedad del Antiguo Régimen

Era una sociedad estamental, es decir, que fomentaban la desigualdad social. Cada individuo tenia unos derechos y unas obligaciones diferentes dependiendo del estamento donde había nacido. Se diferenciaban tres estamentos: nobleza, clero -hijos no primogénitos de la nobleza- y tercer estado. Todos los estamentos eran súbditos de un rey el cual se encontraba en la cúspide es esta sociedad.

La economía se basaba principalmente en la agricultura de subsistencia. Los propietarios de las tierras eran principalmente los nobles; en España se dividía en latifundios, que se mantenían gracias a la figura del heredero único, y las pequeñas propiedades de los campesinos. Los nobles ejercían la llamada señoría jurisdiccional sobre sus grandes propiedades, latifundios.

  • Los Borbones

Desde el año 1700 la dinastía de los Borbones gobernaba España con una política centralizadora del territorio y el poder personal de los monarcas, la monarquía absoluta. Pero aunque esta monarquía era más centralizada que sus precedentes, aún no disponían de herramientas eficientes de uniformización, como serían unos buenos medios de comunicación y transporte.

Durante el reinado de Carlos III se aplicó una política ilustrada: libertad comercial con América, mejoraron las carreteras y se preocuparon por la enseñanza, las mejoras agrarias y la higiene. Esta corriente política de los monarcas se llama despotismo ilustrado.

La muerte de Carlos III y el inicio de la Revolución Francesa (1789) pararon estos cambios. La Revolución Francesa estaba protagonizado por las clases populares y querían terminar con el Antiguo Régimen. Esto hizo se asustaran y detuvieran los cambios planeados.

La economía catalana del siglo XVIII

  • Un periodo expansivo

El numero de catalanes y catalanas se duplicó mientras que la población española aumentó sólo un 50%.

El crecimiento demográfico y económico del Estado español fue más fuerte en las regiones periféricas que no en el centro. La expansión fue debida, principalmente, a la reducción de la mortalidad catastrófica, a la extensión de las superficies cultivadas y a la introducción de cultivos nuevos ( maíz, patata...).

  • La revolución agraria

Los campesinos de las comarcas litorales y prelitorales catalanas iniciaron un proceso de especialización, un proceso denominado revolución agrícola. Los payeses abandonaron la agricultura de subsistencia para destinar su producción a la venta. Este cambio comportó la especialización en un solo producto; en las comarcas litorales domino la viña. Esto hizo que los campesinos entraran en el mercado.

La revolución agraria se complementó con otras medidas: la extensión de las tierras de cultivo mediante la desecación de embalses y la construcción de margas y bancales en la montañas, la mejora de las técnicas agrícolas y la extensión de una importante industria rural que ocupaba la familia payesa que se especializó en la producción de tejidos de consumo popular.

  • Gremios y manufacturas

Los sectores artesanales tradicionales también vivieron una fuerte empenta; los tejidos de lana, el papel y el hierro aumentaron su producción, en gran parte destinada a América. En estos sectores dominaba la figura del artesano independiente recogido en gremios. Los gremios impedían la competencia, y fijaban precios y calidades. Además eran instituciones de ayuda mutua y organizaban la vida festiva y religiosa del colectivo a través de actos.

En las ciudades catalanas la novedad más importante fue la aparición de manufacturas de estampados de algodón, o indianas. El algodón no estaba controlado por ningún gremio, así que las manufacturas nacieron como empresas capitalistas donde los trabajadores hilaban, tejían y estampaban a cambio de un sueldo.

Cataluña inició un contacto comercial muy intenso con América, favorecido por el decreto de liberación del comercio de 1778. Además, y pese al mal estado de las carreteras, se generalizaron los intercambios comerciales hacia dentro de Cataluña. Así fue como el Principado se convirtió en un mercado integrado.

La Guerra del Francés

  • Los precedentes

La ejecución de Luis XVI por los revolucionarios franceses dio paso a una guerra internacional contra Francia. El Estado español (rey Carlos IV) entró en la contienda ese mismo año, 1793. este conflicto- denominado Guerra Grande - duro dos años.

En 1804 Napoleón Bonaparte fue proclamado emperador de los franceses. En 1807 firmó el tratado de Fontainebleu con España, que permitía a las tropas napoleónicas pasar por territorio español para atacar a Portugal ,aliado del Gran Bretaña (enemigo de Francia).

  • La guerra

Desde el principio de 1808 las tropas francesas entraron en las principales ciudades españolas. Pero pronto se vio claro su objetivo: consolidar la ocupación de España. En la corte, los sectores descontentos de Carlos IV y partidarios de su hijo provocaron el motín de Aranjuez con el cual el rey abdicó en nombre de su hijo, Fernando VII. Pero, los dos, se trasladaron a Bayona para abdicar en nombre del emperador de Francia, el cual nombraría rey de España a su hermano, Jose I.

Mientras, la resistencia española se organizaba: restos del ejercito español ganaron a los ocupantes en la batalla de Bailén (julio 1808).

Desde 1810 la ocupación francesa fue agobiante, solo una pequeña parte de Andalucía se salvó. Entonces, la resistencia se agrupo en partidas guerrilleras: grupos reducidos de civiles con soporte popular que golpeaban al ejercito francés con emboscadas y trampas.

A partir de 1812 buena parte de las tropas napoleónicas fueron trasladadas al frente ruso y en 1814 las ultimas tropas se marchaban de España.

  • Los afrancesados

Un sector pequeño de la población constituido por nobles, burgueses e intelectuales formados en la Ilustración dio soporte a los franceses, se les llamo afrancesados. Estos creían que Jose I emprendería un programa de modernización del país y así pondrían fin al atraso secular de España.

Jose I en 1808 convocó en Bayona unas Cortes donde aprobó un estatuto o Constitución que combinaba aspectos liberales y del Antiguo Régimen. Muchos nobles y aristócratas -llamados <<grandes de España>>- volvieron y abrieron las academias.

Desde 1810 autoridades francesas, encabezadas por Augereau, iniciaron una política encaminada para captar la simpatía del país. En 1812 Napoleón anexionó Cataluña a Francia.

Las Cortes de Cádiz

  • Los patriotas

El Estado borbónico se hundió con la ocupación francesa de 1808. La abdicación de Carlos IV y de Fernando VII hizo que unos apoyaran al nuevo rey Jose I, afrancesados, y otros no.

Se constituyeron juntas provinciales reuniendo personalidades importantes. En las zonas donde la ocupación francesa no reinaba, reorganizaron improvisadamente la administración y el ejército; allí donde se habían impuesto las tropas napoleónicas, encuadraron la resistencia.

Luego las juntas provinciales se coordinaron en una Junta Suprema Central e hicieron una convocatoria en Cádiz. Pero luego se disolvieron en un Consejo de Regencia.

Los contrarios a la ocupación francesa, los patriotas, querían la expulsión del invasor y el retorno de Fernando VII. Pero había dos sectores patriotas: uno que quería volver a la antigua monarquía absoluta y otro más liberal. El segundo se basaba en los principios de la Ilustración pero no estaban de acuerdo en que Bonaparte los gobernara, querían un rey español.

  • Las Cortes de Cádiz

Las Cortes convocadas por la Junta Suprema Central se reunieron en Cádiz, la única ciudad que los franceses no controlaban.

Desde un primer momento quedó claro que los diputados se identificaban en gran mayoría con las ideas de cambio. La hegemonía liberal quedó bien clara por el ambiente revolucionario que se vivía en Cádiz. Entre la importante obra legislativa de las Cortes de Cádiz hay que señalar la disolución del régimen señorial en el campo, la libertad de industria, la supresión de la Inquisición y la abolición de la tortura.

La obra más importante de las Cortes fue la Constitución de Cádiz proclamada en 9 de marzo de 1812 (<<la Pepa>>) que fue la primera Constitución del Estado español. Establecía un sistema de gobierno fundamentado en los principios básicos del liberalismo: amplio régimen de derechos y libertades (libertad de pensamiento, de imprenta y de propiedad), soberanía nacional, sufragio universal indirecto masculino y división de poderes (el poder ejecutivo residía en el rey, el judicial, en los tribunales y el legislativo, en las Cortes). Así, proclamaba el catolicismo como religión oficial del Estado y restringía la libertad de opinión en terreno religioso.

A pesar de su importancia simbólica, no se llevó a la práctica ya que Fernando VII se encontraba en Bayona.

La Restauración Absolutista (1814-1820)

  • La vuelta al absolutismo

Con la derrota de las fuerzas napoleónicas en España y Europa, Fernando VII pudo volver al país. A pesar de las promesas iniciales de respetar las Cortes de Cádiz, el rey dio un golpe de Estado y el mayo de 1814 proclamó de nuevo el absolutismo.

Fernando VII se veía apoyado por dos lados. Por un lado, el pueblo español lo recibió con gran alegría aunque con falsas esperanzas. Por otro lado, en Europa las grandes potencias habían organizado la Santa Alianza con el objetivo de evitar cualquier rebrote del liberalismo.

El Estado español salía de la guerra en colapso económico. La parálisis de la agricultura, de las manufacturas y del comercio, y la falta de capitales amenazaban las posibilidades de reconstrucción del país. El estado de la hacienda pública estaba en crisis como resultado de los gastos ocasionados por la guerra y excepción fiscal de los estamentos privilegiados. Un nuevo problema se añadía: el proceso de independencia de las colonias de América.

Estos territorios americanos constituían una buena fuente de ingresos para la hacienda; a la imposibilidad recaudadora iniciada con la ocupación francesa, se añadía la exigencia de enviar tropas y armamento para hacer frente a las insurrecciones independentistas.

  • Liberales y militares: los pronunciamientos

La vuelta al absolutismo tenía enemigos interiores, la burguesía comercial se oponía a un gobierno ineficaz e inclinado a los intereses de los estamentos privilegiados. Las clases medias urbanas no podían conformarse ahora con un régimen despótico.

El liberalismo, además, había penetrado en una institución básica del poder: el ejército. Muchos cabezas e partidas guerrilleras y oficiales del ejército improvisto durante la guerra provenían del estamento popular. Con el fin de la contienda, fueron oficiales del ejército y comprobaron en su propia piel las discriminaciones inherentes a un sistema político de Antiguo Régimen.

De esta manera se produjo un acercamiento entre liberales y sectores del ejército. Algunos oficiales provocaron golpes de estado, entonces llamados pronunciamientos:

1º Lacy 1817, Barcelona fracasó.

2º Riego 1820, Sevilla triunfó.

Rafael Riego, en 1820, se insurreccionó al delante de las tropas de Cabezas de San Juan (Sevilla), unas tropas destinadas a embarcarse hacia América, donde tenían que contribuir a enfriar la rebelión. La fuerte respuesta popular que hubo en un gran número de ciudades peninsulares obligó a Fernando VII a ser un rey constitucional. Así se establecía la Constitución de 1812 y se iniciaba un período de gobierno liberal que duró 3 años.

El Trienio Liberal y los últimos años de Fernando VII (1820-1833)

  • El Trienio Liberal

Entre 1820y 1823 se dio el trienio constitucional ya que Fernando VII se vio obligado a jurar la Constitución de Cádiz. Así que se hicieron cargo del poder los liberales patriotas que llegaban a España desde el exilio, recuperando algunas medidas aprobadas en las Cortes de Cádiz e introduciendo de nuevas: abolición del régimen señorial, supresión del mayorazgo y venta de las tierras de los monasterios. El objetivo de estas medidas era liquidar el feudalismo y el atraso agrario.

El Trienio Liberal creó la Milicia Nacional, un cuerpo armado formado por voluntarios de las clases medias de las ciudades, con la finalidad de garantizar el orden y consolidar las conquistas de la revolución. Pero los liberales se tenían que enfrentar a dos bandos de oposición: por un lado, el rey y los nobles, y por otro, parte de los campesinos.

Fernando VII aceptó un régimen que consideraba impuesto. Por esto provocará a menudo el conflicto constitucional, utilizando el derecho a veto que le daba la Constitución y negándose así a firmar numerosas leyes.

Los campesinos del norte de España y de los territorios de la antigua Corona de Aragón tenían motivos para sentirse descontentos. La supresión del régimen señorial significó para ellos la pérdida de los derechos indefinidos que tenían sobre la tierra: desde entonces pasaron a ser simples arrendatarios que podían ser despedidos si el propietario quería.

Además, los liberales pretendían solucionar el déficit de la hacienda secularizando el diezmo, se tenía que pagar al Estado con dinero. La monetarización del diezmo implicó que aumentara su valor. Así que muchos campesinos organizaron partidas realistas, que exigían la vuelta al absolutismo. El comportamiento del campesinado estaba relacionado en gran medida con la Iglesia ya que la mayoría de la población era analfabeta y su única fuente de información residía en la misa.

  • Los últimos años del reinado de Fernando VII

A pesar de la oposición, el régimen liberal fue disuelto ya que Fernando VII contaba con la ayuda de la Santa Alianza. Esta, reunida en el Congreso de Verona en 1822, acordó la invasión de España y la restauración del absolutismo. Un ejército francés, conocido como los Cien Mil Hijos de San Luis, ocupó el territorio español.

Los últimos años del reinado de Fernando VII (1823-1833) se caracterizaron por la represión y el inmovilismo político. Los sectores más tradicionalistas del campesinado, pero, provocaron una nueva insurrección ya que consideraban que el monarca era muy permisivo: la Guerra de los Malcontentos (1827).

Entonces, surgieron dos grupos diferentes partidarios de una monarquía. Unos eran los carlistas, partidarios del hermano de Fernando VII, Carlos Maria Isidro, que querían una monarquía absoluta. Los otros eran los isabelitas, partidarios de la hija de Fernando VII, Isabel, que querían una monarquía liberal constitucional. El monarca publicó una pragmática sanción (1830) que abolía la ley sálica de los Borbones según la cual la sucesión real tenía que ser siempre masculina. Así que Isabel sería la sucesora al trono.

La emancipación de la América hispana

  • La América hispana a principios del siglo XIX

La América hispana fue el principal ámbito de explotación colonial español hasta principios del siglo XIX. El gobierno borbónico se organizaba a partir de cuatro grandes virreinos: Nueva España (Méjico), Perú, Nueva Granada y Río de la Plata.

El agotamiento progresivo de las minas de metales preciosos había dado lugar a una diversificación económica. En particular, las zonas litorales se habían especializado en una producción agrícola de exportación, organizada desde grandes latifundios, o haciendas. La sociedad hispanoamericana se caracterizaba por una profunda estratificación social, basada fundamentalmente en razones de raza. Los negros (2.250.000) eran esclavos. No era mucho mejor la situación de los aborígenes (7.850.000) y de los mestizos y mulatos ( 5.500.000). Los criollos (250.000) formaban una especie de aristocracia y eran los propietarios de las tierras.

A pesar de que España mantenía el monopolio del comercio con América, este se vio roto por los británicos y holandeses a través de un activo contrabando; Gran Bretaña, además, se apoderó del monopolio del comercio de esclavos.

La independencia de los Estados Unidos de América en 1776 causó un gran impactó entre la minoría criolla; las ideas liberales se difundieron también a esta minoría a través de la lectura y de los viajes a Europa.

  • El proceso emancipador

La Guerra del Francés comportó la independencia de hecho de la América hispana. Rotos los contactos con las autoridades de la metrópoli, los criollos optaron por crear juntas provinciales, que se negarían a subordinarse a la Junta Suprema Central. Los intentos posteriores de Fernando VII para recuperar la autoridad en estos territorios provocaron un gran número de empresas bélicas que acabaron desembocando en la creación de las diversas repúblicas hispanoamericanas independientes.

El proceso emancipador se articuló básicamente a través de tres focos. Por un lado, en 1810 José de San Martín proclamaba en Buenos Aires la independencia de la República Argentina. Por otro lado, Simón Bolívar lideró el proceso emancipador del virreinato de Nueva Granada, que fue independiente entre 1819 y 1822. Finalmente, la independencia de Méjico llegó en 1821. el virreinato de Perú fue liberado por las tropas lideradas por José de Sucre en 1824.

Las repúblicas hispanoamericanas accedieron a la independencia envueltas por numerosas contradicciones. Los diversos intereses locales de los criollos impidieron la formación de unos Estados Unidos de América del Sur. La profunda estratificación social se perpetuó con la nuevas repúblicas. En este contexto, el modelo de estado liberal definido en las constituciones de las diversas repúblicas fue imposible por dos factores: la intromisión permanente del ejército en la política y el caudillismo, formación de regímenes unipersonales y despóticos.

De esta manera, las repúblicas hispanoamericanas perpetuaron el modelo de economía agraria y de dependencia colonial de los siglos precedentes. La anterior dependencia de España fue sustituida por la hegemonía comercial de Gran Bretaña y, más adelante, de los Estados Unidos de América. Todos estos elementos explican la pervivencia del subdesarrollo en las repúblicas de la América hispana.

Desde 1824 el imperio colonial español se redujo a Cuba, Puerto Rico y Filipinas.