Crisis Antíguo régimen

Historia. Espáña. Contemporánea. Revolución Francesa. Guerra independencia. Carlos IV. Fernando VII. Cortes de Cádiz. Constitución. Absolutismo. Liberalismo

  • Enviado por: Anuska
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9. LA CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN

9. 1. La crisis de 1808: Guerra de independencia y revolución política

9. 2. Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812

9. 3. Fernando VII: Absolutismo y liberalismo. La emancipación de la América española

9. 1. La crisis de 1808: Guerra de independencia y revolución política

El rey Carlos III aconsejó a su hijo que mantuviese en el gobierno a sus ministros, pero Carlos IV se encontró con el problema de las relaciones con Francia y decidió poner un ministro nuevo. Este ministro era Manuel Godoy que era un hombre inteligente pero o era culto y, además, se decía de él que había llegado tan lejos gracias a los “favores” de la reina. Godoy decide firmar un tratado con Napoleón, el Tratado de Fontainebleau, que permitía a las tropas francesas atravesar la Península camino de Portugal, pero enseguida se da cuenta de cuáles eran las verdaderas intenciones de Napoleón y planea llevarse a los reyes a Andalucía o bien a América. El príncipe de Asturias, Fernando, no estaba de acuerdo con la situación política, de manera que organizó, junto con los nobles, un complot que fue descubierto, celebrándose un proceso en El Escorial. Sin embargo, el rey perdonó a su hijo Fernando, que se convirtió en Fernando VII. Entonces los reyes y Godoy partieron hacia Francia para ponerse bajo la protección de Napoleón. Napoleón también llamó a Bayona al rey Fernando y, éste, presionado por Napoleón, le devolvió la corona a su padre Carlos IV y, Carlos IV, agradecido a Napoleón, le entregó la corona de España. Entonces Napoleón nombró rey de España a su hermano José, que se convierte en José I, también convoca una asamblea de notables españoles en Bayona y elabora una constitución para España, que es la constitución de Bayona y, esta constitución, se intenta aplicar sin éxito en España porque los españoles no la aceptan. Los franceses deciden llevarse al resto de la familia real española a Francia y este hecho ocasiona el levantamiento generalizado contra los franceses, que conocemos como la Guerra de la Independencia.

Se inicia esta guerra el 2 de mayo de 1808. Al principio es un levantamiento popular y, en este levantamiento, el ejército se mantiene al margen, excepto un grupo de oficiales del Parque de Artillería de Monteleón y estos oficiales eran Daoiz, Ruiz y Velarde. Los franceses sofocan el levantamiento y aplican una represión durísima que tiene su punto más destacado en la madrugada del 3 de mayo de 1808. La guerra, sin embargo, ya se había iniciado. La guerra es de carácter nacional, luchó toda la nación, luchamos junto a los portugueses y a los ingleses. La guerra tiene cuatro etapas. La primera etapa es la de las primeras operaciones militares. Los franceses querían conquistar Lisboa, Barcelona y Cádiz porque eran puntos muy importantes para el bloqueo continental de Inglaterra. Consiguieron conquistar Barcelona pero no así Lisboa y, de en su marcha Hacia Cádiz, fueron derrotados en la Batalla de Bailén. Fue entonces cuando el rey José I se marchó de España. La segunda etapa es la de Napoleón en España ya que la derrota de Bailén decide a Napoleón a venir a España con la gran armada. Viene pero le llegan rumores de una conspiración en París, entonces se marcha de nuevo a Francia. Los franceses consiguen perseguir a los ingleses hasta La Coruña, donde tiene lugar un violento combate. La tercera etapa es la del afianzamiento francés y la de las primeras victorias aliadas. El ejército francés avanza y consigue Zaragoza y Gerona, pero los enfrentamientos en Toledo hacen que José I decida abandonar de nuevo España. Napoleón, entonces, decide enviar tropas pero son derrotadas en la batalla de los Arapiles y José I se ve obligado a marcharse de nuevo. La cuarta etapa es la del final de la guerra. Napoleón, que había enviado tropas, se ve obligado a retirarlas porque las necesita para luchar en Rusia. Es entonces cuando las tropas anglo-españolas lanzan una ofensiva contra los franceses, derrotándolos en las batallas de Vitoria y San Marcial. En marzo de 1814, por el Tratado de Valençay, Fernando VII regresa a España.

Personajes que destacaron en esta guerra fueron, por parte de Francia, el general Murat, al mariscal Soult y el general Dupont. En España destacan: El general Castaños, el general Ricardos y Palafox. Por parte de los ingleses cabe destacar al general Wellington. Destacan también dos mujeres: Manuela Malasaña y Agustina de Aragón.

Durante la guerra, cuando Fernando VII se fue a Bayona, dejó una junta de gobierno que presidía el infante don Antonio. Esta junta no supo reaccionar ante la invasión ya que algunos de sus miembros optaron por ponerse de parte de los franceses y colaborar con ellos. Entonces se produjo un vacío de poder y ese vacío fue ocupado, por primera vez en la historia de España, por la iniciativa popular, una iniciativa en la que había miembros de la nobleza, del clero, de la burguesía y de la oficialidad del ejército. Esta iniciativa se organizó en juntas, juntas que defendían su legitimidad apoyándose en la renuncia de Fernando VII y en la actitud vergonzante de la junta de gobierno. Las juntas eran muy variadas en cuanto a ideas: Algunas se consideraban delegadas del rey, otras en cambio consideraban que eran representantes de la soberanía nacional, es decir, había juntas absolutistas y juntas liberales. Las juntas se plantearon tres objetivos: Organizar la resistencia frente a los franceses, lograr una alianza con Inglaterra y también crear un órgano nacional, una junta central y, finalmente, consiguieron los tres objetivos. En septiembre de 1808 se constituyó en Aranjuez la Junta Central Suprema Gubernativa del Reino, que presidía Floridablanca. La junta gubernativa pasó a Sevilla y, de ahí, a San Fernando (Cádiz). En 1810 la junta se disuelve y se forma una regencia de cinco miembros que convocan cortes extraordinarias en ese mismo año.

La población española, durante la ocupación francesa, se había ido agrupándose en dos tendencias: Los afrancesados y los patriotas. Los afrancesados eran una minoría ilustrada formada por miembros de la alta nobleza, del alto clero, mandos superiores del ejército, intelectuales y funcionarios. Entre ellos destacó el padre Lista, Meléndez Valdés, Leandro Fernández Moratín. Este grupo de de afrancesados, durante la guerra, estuvo bastante aislado y, cuando terminó la guerra, la mayoría se exilió. Las patriotas a su vez se organizaban según tres tendencias: Los jovellanistas, los liberales y los absolutistas. Los jovellanistas eran los seguidores de Jovellanos. Ellos creían que, ante abdicación de Fernando VII, era necesario elaborar una constitución que regulase el Estado. Querían que esta constitución organizase España como una monarquía con una institución muy importante que serían las Cortes estamentales, compuestas por dos cámaras. Pensaban que la soberanía debía residir conjuntamente en el rey y en las Cortes. Era una postura legitimista y conservadora. Los liberales eran miembros de la burguesía y de las clases medias. También querían un estado con una constitución. Ellos creían en la soberanía nacional y una sola cámara. Cometían un error y es que identificaban al pueblo con el tercer estado. Los absolutistas eran los más reaccionarios y defendían la monarquía absolutista.

9. 2. Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812

La regencia que se había formado al disolver la Junta Central Gubernativa del Reino convocó Cortes extraordinarias en San Fernando (Cádiz) para septiembre de 1810. Las Cortes que se tenían que reunir serían unicamerales y en ellas estarían representados los tres grupos sociales: Jovellanistas, liberales y conservadores. En los diputados de las Cortes de Cádiz habían representantes de la mayoría de los estamentos, habían: Nobles, clero, profesionales liberales (abogados, médicos, catedráticos…), propietarios de tierras, de comercio, de industria..., es decir, había un amplio espectro de la sociedad de l momento. Una vez reunidos discutieron sobre el rey, el papel de las Cortes, la soberanía nacional… En ellas prevaleció la tesis liberal. Realizaron una enorme labor legislativa destinada sobre todo a reformar la sociedad y la política. Entre las medidas legislativas que tomaron destacan estas: Abolieron el feudalismo, la tortura, el Tribunal de la Inquisición, también se abrió la carrera militar a la burguesía y a las clases medias, se proclamó la libertad de expresión y la libertad de trabajo. Sin embargo, la labor fundamental de estas Cortes fue la elaboración de una Constitución que entró en vigor el 19 de marzo de 1812 y se la conoce como la Pepa.

Esta Constitución establece una concepción ideal del estado, de los deberes y derechos del monarca y, también, los del ciudadano. Se inspira en la Constitución francesa de 1791 pero recoge una serie de principios propios de los españoles como la religión católica. Es una Constitución que recoge la soberanía nacional (el pode reside en el pueblo), separa los poderes. El poder ejecutivo lo ejerce el rey y, además, la monarquía es hereditaria. El poder legislativo lo ejercen el rey y las Cortes, esto se debe a que el rey tiene iniciativa legislativa y el derecho de sanción. El poder judicial lo ejercen los tribunales independientes. Esta Constitución también establece un sufragio censitario. Esta Constitución estaría vigente en España en varios momentos de su historia. En la redacción de esta Constitución destacaron Jovellanos y Argüelles. Esta Constitución influiría muchísimo en las de las repúblicas hispanoamericanas y en la Constitución de Portugal, Nápoles y la del reino del Piamonte.

9. 3. Fernando VII: Absolutismo y liberalismo. La emancipación de la América española

Fernando VII regresa a España tras la firma del tratado de Velançay. Su vuelta a España coincide con el periodo de la Restauración en Europa. Al llegar a España se encuentra con que existen unas Cortes y una Constitución y que, esta constitución establece un sistema liberal que no está, bojo ningún concepto, dispuesto a admitir porque él es un monarca absolutista. En esas Cortes había una representación absolutista y, estos absolutistas, enviaron al rey un manifiesto, el llamado “Manifiesto de los Persas”, en el

Que apoyan al rey como monarca absolutista.

El rey, en mayo de 1814 y apoyado por el general Elio, firma en Valencia una serie de decretos que reestablecen el poder absolutista y derogan la Constitución 1812 y todos los decretos de las Cortes de Cádiz.

El reinado de Fernando VII se organizará en tres etapas: El sexenio absolutista (1814-1820), el trienio liberal (180-1823) y la década ominosa (1823-1833). Como Fernando VII vuelve a establecer el absolutismo, se vuelve a organizar una sociedad de tipo estamental, reestablece la Inquisición, quita la libertad de expresión. El rey gobernaba con la “camarilla” de palacio. Esta “camarilla” la formaban sus amigos, como Ugarte y Chamorro. Los liberales, mientras tanto, conspiraban formando sociedades secretas y participando en logias masónicas y buscaban el apoyo del ejército, un ejército que se había democratizado muchísimo con la guerra de la Independencia. Democratizado en el sentido de que habían entrado burguesía, clase media… De tal manera que se produce un levantamiento militar protagonizado por Espoz y Mina, el general Porlier, Lacy y Vidal, pero no tienen éxito, el gobierno puede hacerse con el control de la situación. Algunos de los protagonistas fueron ejecutados y a otros se les envió al destierro. Pero Fernando VII tenía dos problemas muy graves: Uno era la crisis económica derivada de un país que acababa de salir de la guerra y la sublevación de todas las colonias americanas. Precisamente para sofocar esta sublevación, estaba en Cabezas de San Juan (Cádiz) un regimiento preparado para embarcarse rumbo a América, al frente se encontraba e teniente coronel Riego, que en enero 1820 realiza un pronunciamiento militar que triunfa, reestableciendo la constitución de 1812.

Entonces, el rey Fernando se ve obligado a jurar esta constitución y se inicia el llamado Trienio Liberal que, cronológicamente, comprende desde 1820 hasta 1823. El rey tiene que aceptar que es un monarca constitucional, pero como no estaba convencido de ello, no para de intrigar durante el trienio de los liberales, que estaban al frente del gobierno. Se encontraban divididos entre los moderados, también llamados doceañistas, y los exaltados. Eran moderados Argüelles y Martínez de la Rosa. Entre las medidas que tomó el gobierno liberal estuvieron: Disolver la Inquisición, promulgar un código penal, crear un tribunal supremo y reconocer los derechos fundamentales de las personas, entre los ellos la libertad de expresión. Pero el gobierno liberal tenía una oposición, formada por el rey, que no quería ser un monarca constitucional, los absolutistas y los liberales exaltados. Los absolutistas decidieron formar grupos armados, eran los llamados Ejércitos de la Fe. En julio de 1822, cuatro batallones de la Guardia Real se sublevaron pero fueron derrotados en la Plaza Mayor. En agosto de ese mismo año se reúne en Urgel una regencia suprema de España que elabora un manifiesto invitando a la revolución y pidiendo ayuda a la Santa Alianza para implantar de nuevo el absolutismo en España. El gobierno, que presidía Evaristo San Miguel, logró hacerse con el control de la situación pero los absolutistas consiguieron de la Santa Alianza que interviniese con un ejército: Los Cien Mil hijos de San Luis, que vienen con el duque de Angulema. A esta intervención en España, que se acuerda en el Congreso de Verona, se opuso Inglaterra. El ejército entró en abril de 1823, entonces el gobierno liberal obliga a Fernando VII retirarse, primero, Sevilla y, luego, a Cádiz. Pero tras la derrota de Trocadeso, el gobierno liberal se rinde poniendo fin al régimen constitucional.

Se inicia una nueva etapa absolutista: La década ominosa. Esta etapa tiene a su vez dos fases: Desde el año 23 hasta el 26 es una etapa represiva y del 26 al 33 es la moderada. Durante la fase represiva, Fernando VII inicia una política destinada a destruir todo lo que se había hecho en la anterior etapa, persigue a los liberales, a los que ejecuta o encierra en la cárcel, estando entre las víctimas Riego que fue ejecutado. Los liberales que pudieron se marcharon hacia Gran Bretaña o a Francia tras la revolución de 1830. Esta política no encuentra muchos apoyos. Luis XVIII y el duque de Angulema le señalan al rey que no está obrando correctamente y también se lo señalan comisiones militares pero el rey siguió en sus ideas. Cerró las universidades, suprimió la milicia nacional, quitó los derechos y libertades y suprimió las instituciones constitucionales. Entonces, se produjeron algunos pronunciamientos como el de los coroneles Valdés y Fernández Bazán, que fueron fusilados. Pero en el año 26, la crisis económica y financiera y la pérdida del imperio colonial hacen que la situación se suavice y, entonces, se inicia la fase moderada. En esta etapa destacará un político que es Cea Bermúdez. En esta etapa se fundó el banco de San Francisco. Pero no finalizaron del todo las persecuciones a los liberales porque fue entonces cuando se ejecutó a Mariana Pineda y al general José María Torrijos. Pero no sólo el rey persiguió a los liberales, también persiguió a algunos absolutistas, en concreto a los apostólicos, porque cuando el rey Fernando VII suprimió las comisiones militares, estos absolutistas decidieron que era necesario proclamar rey al hermano de Fernando, Carlos María Isidro. En marzo de 1827 se produjo una revuelta, la Revuelta de los Agraviados o Malcontentos, que pedían en un manifiesto la coronación de don Carlos pero Fernando VII reprimió violentamente esta revuelta.

Fernando estaba llegando al final de su vida porque falleció en septiembre del año 33. Había tenido dos hijas de su cuarta esposa y decidió nombrar Heredera a su hija mayor Isabel. Para ello publicó la Pragmática Sanción que habían elaborado las Cortes de Cádiz que le habían jurado a él como heredero pero que no se había hecho pública. Esta Pragmática Sanción derogaba el auto acordado por el que Felipe V había establecido en España la ley Sálica, que prohibía a las mujeres reinar. Su hija Isabel recibiría el apoyo de los liberales, mientras que los absolutistas decidirían apoyar a don Carlos. Muere el rey y estalla la Primera Guerra Carlista.

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