Crimen y castigo; Fedor Dostoievski

Literatura universal contemporánea del siglo XIX. Novela realista rusa. Narrativa psicológic. Personaje de Raskolnikov

  • Enviado por: Julián Villaquirán
  • Idioma: castellano
  • País: Colombia Colombia
  • 7 páginas
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Del derecho y la moral en Crimen y Castigo

Cuando empezamos a hablar de crimen y castigo nos referiremos inmediatamente al joven Romanovitch, un joven estudiante de derecho y protagonista de la historia, quien se sitúa un poco mas allá del común de la humanidad situándose así mas allá de las concepciones sociales del bien y del mal, al cometer el asesinato de una vieja usurera aunque, como afirmaría mas tarde “A esa vieja la mato el diablo, yo solo me asesine”. Por medio de dicho acto, él trata de probarse que es un hombre superior, al que le está permitido transgredir la ley, sin importarle la ley moral. Como el mismo lo expresa, “Sus crímenes, (de los hombres extraordinarios) como es natural, son relativos, y presentan muchas variedades, recaban la destrucción del presente en nombre de algo mejor”. Sin embargo, Rodia, arrastra su crimen a cuestas y no se puede sobreponer a la voz de su conciencia que lo hostiga y no lo redime de su pecado, tal como se ve en sus visitas a la comisaría. Crimen y Castigo refleja esa antinomia constante entre el bien y el mal, lo conciente y lo subconsciente, el relativismo de la moral y la objetividad de la ley. En el presente ensayo, se analizaran los actos y pensamientos que pasan por la mente de Rodion enfocados desde la moral y el derecho para llegar a la conclusión de lo que prevalece en ésta obra.

Toda la historia descansa sobre una paradoja, que se convierte en el eje central de la conducta de Romanovitchesca: la de si su crimen no es tal crimen sino una acción meritoria y lo que lo hace parecer un crimen es sólo un fracaso. Para Raskólnikov, matar a una vieja que además está enferma y no tarda en morir es solamente acelerar el proceso de eliminación natural, lo que él realmente considera un crimen es “El crimen es el de esa vieja avara que se obstina en vivir y guardar su dinero, el de ése parásito inmundo y voraz de ese piojo, que vive de sorber sangre a los pobres”, cuando hace alusión al trabajo de la vieja usurera. En la novela Aleona representa un régimen social injusto, criminal y que lleva tras su lomo el peso de todas sus consecuencias, lo que lleva a presentarla así, como una vieja maltrecha y acabada, pero de vigor inigualable. Por éstas razones Rodia, no considera un crimen, el matar a ese insecto repugnante, sino es un acto redentor, para ella y la sociedad. Dostoievski nos presenta al criminal como una víctima de la sociedad, a quien debemos acompañar a través de sus tormentos psicológicos, que en muchas ocasiones es imperceptible la diferencia de la realidad con sus alucinaciones, tal como sucede en su habitación cuando después de un largo descanso, entra en su habitación semionovitch, con un aire iracundo, por el cual pedirá excusas mas tarde

En la conducta de Raskolnikov se puede corroborar la tesis kantiana sobre la interioridad de la moral y la exterioridad del derecho, ya que el protagonista desarrolla todo el plan en su mente, lo cual no está regulado por el derecho, y lo hace para obtener un fin que el considera loable, por lo que el no toma en cuenta la acción en sí misma sino el resultado que se va a producir con el mismo “-¿Mi crimen? ¿Qué crimen?- gritó él, de súbito, en un repentino ataque de furor-. ¿El que haya matado a un piojo nocivo, asqueroso, a una vieja usurera que no hacia falta a nadie? Por matarla habían de perdonar la mitad de los pecados “. Si bien es cierto que el derecho está inspirado en valores axiológicos, sólo le atañe a éste la conducta exterior del hombre, sin importar el móvil o el fin de los actos humanos. Es por esto que para el derecho el acto cometido por Romanovitch es una conducta punible porque es considerado como homicidio, sin embargo como se ah considerado previamente, él creía que al hacerlo se iba a liberar de la carga que lo agobiaba, cosa que después haría al escribir su articulo periodístico, sucesivamente al contarle su culpa a Sonia y finalmente al confesarlo a Petrovitch; y era una forma de sacar su frustración debido a la miseria en que vivía y no sólo la de él, sino de todos los que se encontraban en una situación similar a la de él, de ésta forma haría un bien a la sociedad.

De acuerdo con el imperativo categórico de Kant “debo obrar de este o de otro modo, aun cuando yo quisiera tal cosa”, se debe considerar que las acciones tomadas por Rodion no pueden ser elevadas a ley universal como lo establece dicho imperativo, y tomando en cuenta una de las críticas al imperativo antes mencionado, la ley moral tiene su fuente en una voluntad distinta del obligado, es decir no depende del libre albedrío de las personas sino de una fuente objetiva. Y en este caso, el móvil de Raskolnikov es una fuente subjetiva en la que él cree firmemente que hará un bien, haciendo lo que, considerado legalmente, no debe ser y por lo tanto comete una conducta violatoria de la que no debe quedar impune

Otro aspecto en el que difieren la moral y el derecho son la regulación unilateral-bilateral respectivamente. En la obra de Crimen y Castigo todo gira en torno a la idea de que si es en realidad un acto a piadoso e incluso hasta heroico el que realiza el protagonista, mientras estaba en su interior era unilateral como lo es la moral, y al realizar el crimen, se convirtió en un acto bilateral ya que frente a su acción estaba “el ofendido” que en éste caso es la sociedad, la cual posee reglas que deben ser acatadas por todos los que la conforman, así sean considerados extraordinarios o no. De no existir en el ordenamiento jurídico una norma que castigue el homicidio, estaríamos frente a un acto unilateral de Romanovitch ya que, como se considero previamente, e inclusive afirmo Rodion es un acto suyo, propio y por el que antes ha debido de ser evocado, al igual que lo hace Kant en sus meditaciones “el deber moral es deber para con la conciencia, para con el ideal de nosotros mismos, para con el Dios que llevamos dentro...” contrario al derecho, el cual se traduce en deberes jurídicos que son exigibles mediante un acto bilateral. Conforme nos adentramos en el subconsciente de Raskolnikov nos percatamos de su sufrimiento antes y después del homicidio, por lo que se debería considerar que su verdadero castigo fue la intranquilidad y el desasosiego que le producía su conciencia, deliraba actos imaginarios y tortuosos, al principio su castigo fue unilateral impuesto por la moral, por su yo interior, y posteriormente al confesar su crimen se convierte en un acto bilateral, cuando la sociedad le impone la pena privativa de la libertad y lo envían a Siberia.

Al analizar las características opuestas de la moral y el derecho, nos damos cuenta de que una conlleva a la otra, la interioridad-exterioridad, la unilateralidad-bilateralidad y por último la incoercibilidad-coercibilidad de los mismos. La coercibildad radica en la “posibilidad de cumplimiento no espontáneo y, por ende, de imposición forzada...” , de lo cual se deduce que la moral a diferencia del derecho es incoercible, ya que debido a su subjetividad y ambigüedad no puede ser exigido su cumplimiento coactivamente, lo que para unos puede ser bueno para otros es reprobable, como sucedió con Hitler en su época. Para Rodia la concepción de la vida no concuerda con la ideología de la mayoría de la sociedad en que vive. Su concepción del bien y el mal se rige por la de su propia ética y moral, por lo que seria incorrecto afirmar, como hacen muchos, que Raskolnikov carece de toda etica y de toda convicción moral. Por esto choca su forma de ser con la de los que le rodean. El estudiante entiende que no es malo acabar con una persona si con ello se pueden salvar varias vidas. De esta forma, el estudiante muestra el bien que se haría cometiendo un mal mínimo. Para él, es inmoral matar a otra persona sin una causa muy clara y justa. Por otro lado, el derecho funciona de manera opuesta, es coercible, obliga a las personas a actuar de una manera determinada y en caso de realizar una conducta violatoria tendrá como consecuencia una sanción ya sea pecunaria o privativa de la libertad. En el caso de la moral la sanción del acto violatorio es “el sentimiento de culpa, estado de desazón, a veces de angustia, que en lenguaje de ética recibe el nombre de remordimiento o arrepentimiento!”, y Raskolnikov recibe ambas sanciones la impuesta por la moral y por el derecho, pero su remordimiento no estriba en haber cometido el homicidio en sí, sino el no haberlo perpetrado con éxito, ni siquiera fue capaz de ver el motín de su robo ni darlo a los mas necesitados o incluso para su propia causa. Por tanto se nos presenta que el estudiante siente una especie de remordimiento que lo agobia hasta el delirio por haber realizado tal acción, pero a la vez no se arrepiente de haberlo cometido. "¿Y si el hombre, el hombre en general, es decir, el género humano, no es en realidad vil? Entonces, eso serán prejuicios, falsos temores, no hay barreras de ninguna clase y las cosas han ocurrido como deben ocurrir”.

Después de haber analizado las diferencias de la moral y del derecho, nos encontramos los puntos en común de ambos ya que los dos son ordenadores del querer y obrar humanos. Las normas del derecho, la mayoría de las ocasiones es acatada por los individuos de una sociedad por razones morales, lo que vendría a ser el respeto al imperativo legal y no solo por el temor a recibir una sanción. Rodion, se vio obligado a confesar su crimen por razones morales, ya que se le hizo una carga tan grande que no pudo sobrellevar. Porfirio le hace ver al protagonista que si confesaba se reduciría su pena pero lo más importante, el sufrimiento de la privación de libertad purificaría  su alma. Lo que necesitaba era declarar y sufrir para vivir. El sueño de Raskolnikov en el hospital nos muestra los sentimientos de verdadera redención. En el sueño deja claro que el “superhombre”, el cual sale de hacer una breve relación entre el pensamiento nietzchesco y el del ser extraordinario de Romanovitch, sería como una peste para la sociedad, ya que, si todos fuéramos así, reinaría el caos y seríamos incapaces de convivir juntos. Todos tendríamos derecho a hacer lo que nos viniera en gana, sin respetar las normas que nos son impuestas por el derecho y que tienen como fundamento valores universales, en una de por si vaga relación a la mitología de la antigua Grecia. En su sueño se le revela oportunidad de empezar una nueva vida y se alegra de no haber cometido el suicidio, ya que otra fuerza redentora sería el amor hacia Sonia que lo esperaría hasta el final, “Le quedaban a Raskolnikov siete años de dolor y sufrimiento pero, ¡cuanta felicidad! Estaba salvado” esperanza que se empieza a alimentar cuando Sonia le hace lectura de los libros evangélicos.

El si se puede considerar la obra Dostoievskana como un clásico contemporáneo, lo ricamente que si, ya que nos presenta una situación tan verídica y actual que se nos hace fácil comprender las motivaciones de Raskolnikov para cometer el crimen, sentimos que la sociedad en que vivimos no es tan justa y que tenemos que hacer algo para cambiarlo, aunque ese algo implique realizar un acto que vaya en contra del derecho, al menos es una de las premisas que defienden los grupos subversivos y otros partidos contrarios al régimen actual. En cierta forma nos volvemos cómplices del protagonista tratando de justificar su acción, porque su fin -desde su punto de vista- es meritorio y loable. Sin embargo, como el mismo Raskolnikov lo comprende al final, esto no sería posible porque al vivir en un estado de Derecho, estamos obligados a respetar las normas legales para tratar de vivir en armonía en la sociedad. Se puede decir que al final la justicia es la que gana, aunque nos seria mas loable afirmar que es la que no pierde.