Coplas por la muerte de su padre; Jorge Manrique

Poesía medieval española. Siglo XV. Estructura. Forma. Estilo. Temas. Ubi Sunt. Brevedad de la vida

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Lengua y literatura

JORGE MANRIQUE

COPLAS A LA MUERTE DE SU PADRE

Introducción

Este trabajo es un análisis de la obra “coplas a la muerte de su padre”.Obra literaria situada en la segunda mitad del siglo XV escrita por el poeta español: Jorge Manrique quien escribió esta obra al poco tiempo de fallecer su padre, la obra es considerada una elegía y sigue la corriente literaria de la lírica cortesana.

El análisis de esta obra se ha realizado parágrafo por parágrafo, deteniéndonos después de cada uno de éstos.

Esquema

1ª parte: copla 1 al 13

Coplas a la muerte de su padre 2ª parte: copla 14 al 24

3ª parte: copla 25 al 40

La primera parte trata de la reflexión de la vida y la certeza de la muerte para todo el mundo, y se dedica a contemplar cómo pasa la vida y se acerca la muerte, usando para ello distintas metáforas.

La segunda parte de la obra hace evocaciones del pasado y compara las buenas facetas de su padre con las cualidades gracias a las cuales han pasado a la historia grandes líderes del pasado.

Y por último, la tercera parte se podría dividir en dos: Individualiza a su padre al hablarnos de él en la copla 25 hasta el 33 y de él mismo (del autor) de la copla 34 al 37.

Copla I

En esta copla el autor habla de lo raudo que pasa todo aquello que consideramos bueno y que antes de que te des cuenta has llegado a la vejez.

Personalmente estoy de acuerdo y me ha gustado mucho los tres últimos versos, donde pone: cómo, a nuestro parecer, cualquier tiempo pasado fue mejor. Estos versos me hacen pensar, cómo supongo que a cualquier lector, en momentos de nuestra infancia, por lo que el autor consigue hacer reflexionar en este parágrafo.

Copla II

Jorge Manrique sigue tratando este tema, la muerte, y lo inevitable y rápidamente que llega a nosotros. Adicionalmente respecto al parágrafo anterior hace un pequeño ajuste, trata el texto de nosotros (segunda persona del plural) para conseguir facilitarle al lector introducirse en su obra.

Parágrafo III

En esta copla Jorge Manrique indica y muestra lo igualatoria que es la muerte con todo el mundo indiferentemente de su condición social, donde más se remarca esta intención es en el siguiente trozo: Allí van derechos a su acabar, allegados por igual, los que viven de sus manos y los ricos (adaptación). También usa anáforas en este parágrafo, usa tres veces a principio de versos la palabra “allí”.

Copla IV

En esta copla el autor interrumpe en seco la reflexión en que nos había sumido para dejarnos bien claro que no esta en absoluto dispuesto a alabar a otros poetas, ya que considera que por grande que sea su habilidad no han aportado ningún cambio a la sociedad como lo hizo Jesucristo y se encomienda al Señor (Dios).

Aunque parezca haberse desviado del tema a mí parecer el objetivo de este parágrafo es asegurarle a su padre un lugar cerca de Dios.

Copla V

En este trozo de obra, el autor establece una relación de paralelismo al utilizar gran cantidad de metáforas entre el transcurso de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte, y un camino. Las metáforas son las siguientes:

Este mundo-camino, partimos-cuando nacemos, andamos-mientras vivimos, llegamos-al fallecer.

Estas metáforas tenían un significado mucho más imponente en la Edad Media, ya que entonces la mayoría de los viajes se realizaban a pie, por lo que todo el mundo estaba mucho más relacionado con el caminar.

Copla VI

Ahora Jorge Manrique intenta explicarnos, como la Biblia hace, que este mundo es simplemente una prueba para que Dios pueda decidir si nuestras almas son merecedoras de descansar junto a él, me parece lógico que defienda y que de cierto modo intente divulgar su fe, pero lo que me sorprende es que respete otras religiones, y más tan poco después de la reconquista de España, esta afirmación personal se puede comprobar al leer: según nuestra fe.

Copla VII

En esta copla el autor se dedica a despreciar y a subestimar todos aquellos bienes que son tan apreciados en vida, recordándonos para ello que con la llegada de la muerte todos estos bienes desaparecerán por muy alto valor que se les hubiese prestado en vida y pretende hacernos entender que lo realmente valioso para la próxima vida es seguir los consejos de Dios.

Copla VIII

El autor se dirige ahora a nosotros cuestionándonos cual es el momento en que una persona da el paso de la juventud y todo lo que ello conlleva (buena salud, estar en forma…) a la vejez y sus malas condiciones.

Se puede apreciar que en esta época las cualidades más preciadas eran las físicas, por el elevado número de cualidades físicas.

Copla IX

En esta copla se dedica a decirnos básicamente que su padre al que se ve que aprecia mucho por denominarle: su gran alteza, era un hombre que se ganaba honradamente el dinero (al menos según se veía en aquel entonces) a diferencia de otra gente que se lo gana de malas formas o simplemente no se lo gana.

Además también compara a su padre con los nobles godos (los reyes de España antes de la invasión musulmana).

Copla X

En este trozo de su obra, Jorge nos da a entender que es un hombre culto ya que habla de una diosa grecorromana, concretamente de la diosa Fortuna, además también nombra a la rueda de Fortuna y muestra estar de acuerdo con su filosofía: por muy rico que uno sea siempre puede empobrecer, o lo que es lo mismo: por muy arriba de la rueda que uno esté siempre puede bajar.

Copla XI

Jorge Manrique sigue insistiendo en que en esta vida debemos hacer sacrificios, pues lo importante realmente no es esta vida, es la que viene la que hay después de la muerte, y que todo sacrificio actual no es suficiente para el premio que nos espera para después de la muerte.

Además el autor asegura que la vida pasa rápidamente y no debemos caer ante las tentaciones que se nos interpongan en esta vida.

Copla XII

Vuelve a hablarnos del camino hacia la muerte, pero en este caso dice que la vida es como un corredor y que la muerte es la celada, además también dice que siendo pequeños queremos crecer, y que cuando nos damos cuenta de lo cerca que estamos de la muerte, querríamos rejuvenecer: corremos a rienda suelta sin parar; desde que vemos el engaño y queremos darla vuelta, no hay lugar.

Copla XIII

En esta copla Jorge Manrique añora el que no se pueda volver a la juventud, tanto él como su padre.

Además en este parágrafo se nota la fe de Jorge Manrique al utilizar gran cantidad de palabras que se relacionan directamente con la fe católica: gloriosa, angelical, señora (refiriéndose a la madre Maria).

Copla XIV

El autor nos recuerda que la muerte nos trata a todos por igual y en este caso pone de ejemplos a personas que ocupaban puestos importantes: reyes poderosos, papas, emperadores y a perlados (obispos).

Y dice así: así los trata la muerte como a los pobres pastores de ganado. Es decir que sigue manteniendo su opinión acerca de que la muerte nos ve a todos por igual.

Copla XV

Crítica, no se sabe si positiva o negativa del hecho de que en aquella época generalmente se ignoraran actuaciones de troyanos y romanos, y también dice que se olvidan muy pronto los hechos recién pasados tanto lo de escasos siglos como a la antigua generación, en este caso su padre, lo que hace pensar que es una crítica negativa.

Copla XVI

Hace referencia a una serie de personajes, adjetivos o plantas que han muerto o desaparecido: rey don Juan, Infantes de Aragón, galanes, justas, torneos, paramentos, cimeras, bordaduras y las verduras de las eras (zona plana, puede ser cubierta de piedras, cerca de una masía).

Cuando nombra la palabra galán creo que hace regencia a los nobles de entonces con modales refinados.

Copla XVII

En esta copla Jorge Manrique sigue con el mismo tema del parágrafo anterior; preguntándose donde esta todo aquello que ya ha desaparecido, en este caso hace regencia a las mujeres y a los trovadores que les cantaban por un amor imposible, nombra: damas, tocados, vestidos, olores, amadores, trovar y danzar.

Copla XVIII

Jorge Manrique nos cuenta ahora lo traicionera que es la vida, y nos pone de ejemplo la vida de algún heredero llamado Enrique, explicándonos que cuando mejor vida lleva alguien, más la disfruta y más poderoso es, más rápido le llega la muerte.

Por lo que se puede observar el rencor que Jorge Manrique le guarda a la muerte por el dolor que le ha causado la pérdida de su padre.

Copla XIX

Ahora, se dedica a recordar y a enumerar todos aquellos detalles de la época (edificios reales, vajillas férvidas, tesoros, adornos de caballos…)

que no eran imprescindibles, y que tenían un valor exagerado, despreciándolos y realizando metáforas despectivas (rocíos de los prados) es decir, que acaban desapareciendo y no se pueden llevar a la otra vida a diferencia del buen comportamiento y un buen seguimiento de la Biblia.

Copla XX

Jorge Manrique habla en este parágrafo de un hermano (debe de tratarse del hermano de alguien que se supone que deberíamos de conocer o que no quiere nombrar), a continuación en el mismo parágrafo nos hace pensar que el “hermano” es alguien de una familia noble, posiblemente hermano del Enrique nombrado en el parágrafo XVIII. También nos informa de su muerte y maldice nuevamente a la muerte.

Copla XXI

El autor habla en el parágrafo XXI de un Condestable, posiblemente sea Enrique (copla XVIII) o el hermano de Enrique (la copla anterior), el cual murió y sus reservas de dinero y territorio no le sirvieron de nada. Al morir indica que dejó gran cantidad de penas y lloros.

Copla XXII

Ahora Jorge Manrique cuenta que el rico señor del parágrafo anterior tenía dos hermanos tan prósperos como él (el señor rico).

También dice que tenían a sus subordinados a rajatabla, por lo que se puede imaginar que debían pertenecer a señores feudales más que burgueses, ya que los burgueses no disponían de siervos, mientras que los señores feudales los tenían y además eran tan severos como estos dos hermanos de los que habla el autor.

Copla XXIII

En esta copla el autor hace una dura crítica a la muerte por haberse llevado a tantas personas de alto nivel social (duques, marqueses, condes y barones) que él considera que desempeñaron bien su papel en cualquier situación (en las guerras y en las paces). Remarca el odio que siente hacia la muerte con frases como: tú (despectivo), cruda, entierras y deshaces.

Copla XXIV

Mira a la muerte con una mezcla de admiración y rabia. Primero enumera una serie de potencias bélicas de la época (estandartes, ejércitos fortalezas) y luego, al final del parágrafo afirma que son totalmente inútiles si la muerte se propone acabar con ello.

Una muestra de la cantidad de sinónimos que usa en este parágrafo es:

Estandartes, pendones y banderas.

Copla XXV

Alaba y pone bien alto el nombre de su padre (Rodrigo Manrique) al asignarle adjetivos muy valorados en el código caballeresco: protector, amado, virtuoso, famoso, valiente, grandes hechos…

Además asegura que era un hombre amado por todos y que todo el mundo conoce ya sus acciones.

Copla XXVI

Sigue alabando a su padre pero en este parágrafo usa la anáfora “que” al principio de verso, y todos estos están entre exclamaciones. El parágrafo nos informa de lo buen amigo que era, enemigo de sus enemigos, un señor muy respetable, un buen maestro… Utiliza para ello un adjetivo y a continuación a quien va dirigido, por ejemplo: maestro de esforzados y valientes.

Copla XXVII

En esta copla Jorge Manrique compara a su padre con grandes líderes de etapas antecesoras a la Edad Media, como puedan ser: Julio César, Africano, Aníbal, Marco Atilio, entre otros. Con cada uno de los personajes acabados de nombrar, recordaba la virtud por la que son recordados e igualaba ese grado de virtud con el de su padre.

Copla XXVIII

Jorge Manrique sigue con su enumeración de personajes famosos por virtudes nobles: Antonio Pío, Marco Aurelio, Teodisio, Camilo, etc. comparándolos con su preciado padre, sin embargo hay uno que vale la pena resaltar, Constantino, el emperador romano que permitió el cristianismo en la antigua Roma, vale la pena resaltarlo porque esto nos recuerda la importancia de la fe cristiana en el siglo XV.

Copla XXIX

Ahora Jorge Manrique nos cuenta que su padre participo en batallas contra musulmanes, e incluso que tenía un estatus medianamente alto, lo suficiente como para tener que pagar a los plebeyos que luchaban a sus ordenes. Un curioso detalle es que Manrique nombra los caballos moros, con lo cual quizás esté certificando lo admirados que eran estos caballos por su velocidad. También nos hace pensar que era un buen luchador ya que dice que murieron muchos soldados.

Copla XXX

Jorge Manrique nos sigue hablando de su padre y sus hazañas, contándonos esta vez el pasado que tuvo. Según nos cuenta, su padre lo pasó mal porque parece ser que sus abuelos (los padres de su padre), murieron bastante pronto dejando a su padre con sus dos hermanos y los criados que tenían, y aún así consiguieron, tanto su padre como sus tíos, llegar bien alto. Al parecer al menos su padre, llegó allí arriba mediante las armas y las negociaciones que él califica de honradas.

Copla XXXI

En esta copla el autor nos añade a la descripción de su padre que en su juventud fue un bravo guerrero, y que en la vejez en ausencia de su anterior condición física se dedicaba a contar historias de sus aventuras.

Su padre alcanzó el grado de caballero (alcanzó la dignidad de la gran caballería) algo que no cuesta nada de imaginar teniendo en cuenta su condición de noble.

Copla XXXII

Ahora nos cuenta que al volver de algún sitio (seguramente de alguna campaña militar), halló sus tierras dominada por otros señores a los que denomina “tiranos”, y se vio obligado a batallar contra ellos (y por fuerza de sus manos las cobró).

También nombra cierta relación de amistad entre su rey, el de Castilla y el de Portugal.

Copla XXXIII

Vuelve a criticar a la muerte por haberse llevado a su padre recordándonos el servio que había prestado a su rey, combatiendo por la corona, y hace una metáfora que compara a su padre con una pieza del ajedrez (puesta la vida tantas veces por su ley al tablero) donde el rey al que ha servido se trataría del rey y el contrincante serían los moros.

Copla XXXIV

Ahora imita el dialogo que la muerte estableció con su padre, y en vez de tratar a la muerte como un ser insensible y tosco, lo trata más bien como alguien refinado y educado que solo trata de hacer ver a su padre la realidad que le rodea y convencerle de ir con ella (la muerte) asegurándole para ello de que sus buenos tiempos han pasado y no le queda más que sufrimiento.

Copla XXXV

La muerte continúa tratando de convencer al de Jorge Manrique que dejé de vivir, aportando para ello argumentos acerca del cambio a mejor que le espera si abandona esta vida, además le recuerda que esta es la vida perenne que no es más que una prueba para la siguiente vida, y que ya se ha ganado el cielo.

Copla XXXVI

La muerte le explica los requisitos necesarios para entrar al cielo: No al deleitarse con placeres que son pecados, si perteneces al estamento eclesiástico debes de ganarte el cielo a base de esfuerzo, sacrificios y oraciones.

Si perteneces al ejercito, como el padre del autor que era caballero, deberás de matar a todos aquellos que no compartan tu religión, y en aquellos tiempos concretamente a los moros ya que eran considerados como los archienemigos de la cristiandad.

Copla XXXVII

Ahora la muerte concluye su explicación de las condiciones para entrar en el cielo diciéndole que ya tiene su puesto asegurado en el cielo al haber derramado tanta sangre pagana (lo que significa que además de que la muerte es cristiana considera a los islámicos como ateos).

Parece ser que ha conseguido convencer al padre de Jorge Manrique.

Respuesta del padre de Jorge Manrique.

Al contrario de lo que se podría imaginar, el padre del autor no se niega en absoluto a ser llevado por la muerte sino que además parece desearlo y se niega a perder más tiempo en esta vida ya que considera que ha obrado bien durante su vida y que no debería negarse a la voluntad de Dios (querer hombre vivir, cuando Dios quiere que muera, es locura).

Oración

Al acabar su obra, Manrique escribe una oración dedicada no a Dios sino a Jesucristo, admirando el sacrificio de tomar forma humana solo para darnos lecciones de humildad. La oración contiene el recurso literario de las anáforas, usa tres veces a principio de verso la palabra “tú”, con la cual hace referencia a Jesucristo, al que a pesar de dirigirse de “tu”, le trata con respeto por sus actos.

Cabo.

Es el último parágrafo, en el que hace una especie de réquiem a su padre, recuerda todos los cercanos a él: su esposa, sus hermanos, sus hijos y sus criados.

Jorge Manrique aunque con pena, afirma que les dejó lo más importare: el recuerdo.

Conclusión.

La obra de Jorge Manrique se trata de una herejía porque se dirige a una persona muerta, ha tenido muy en cuenta conditos de honor de caballería, la religiosidad, el enemigo de la cristiandad (los moros), el rey…

A recurrido muchas veces al recurso literario de las anáforas, a los sinónimos, enumeraciones y conversaciones. Su obra es muy extensa ya que ocupa 480 versos, agrupados en 40 coplas de 12 versos cada una.

Índice:

Página

Contenido

2

Introducción, esquema y copla I

3

Coplas de la II a la V

4

Coplas de la VI a la IX

5

Coplas de la X XIII

6

Coplas de la XIV a la XVII

7

Coplas de la XVIII a la XXI

8

Coplas de la XXII a la XXV

9

Coplas de la XXVI a la XXIX

10

Coplas de la XXX a la XXXIII

11

Coplas de la XXXIV a la XXXVII

12

Respuesta a la Muerte, oración, cabo y conclusión.

13

Índice