Coplas a la muerte de su padre; Jorge Manrique

Literatura española prerrenacentista. Lírica siglo XV. Composición elegíaca. Muerte. Carpe Diem y tempus fugit. Estilo literario y poético

  • Enviado por: Cristina
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 20 páginas
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INDICE

  • AUTOR Y CRONOLOGIA……………………………. Págs. 1- 4

  • GENERO LITERARIO……………………………….. .Pág. 5

  • ESTRUCTURA INTERNA……………………………. Pág. 6

  • ESTRUCUTRA EXTERNA………………………....... Pág.7

  • TEMAS …………………………………………………Pág. 8

  • ESTILO………………………………………………….Págs. 9 - 11

  • ORIGINALIDAD DE LA OBRA EN SU TIEMPO …. Pág. 12

  • PREGUNTAS…………………………………………. Págs.13 - 20

1. AUTOR Y CRONOLOGIA

AUTOR

Es Jorge Manrique el primer gran poeta de la España moderna, la que nace con los Reyes Católicos, aunque también puede decirse que es el último gran poeta de la España que cierra la Edad Media y se abre a una nueva era con Isabel y Fernando. Dentro de los signos curiosos que esmaltan su reinado, no es menor que su primer año coincida con el de la muerte del primer poeta de Castilla defendiendo precisamente el derecho al trono de Isabel. No es tampoco casualidad que inaugure la gran serie de poetas inmensos en la lengua de España con brevísima obra. A Jorge Manrique le bastaron unas pocas estrofas de un solo poema para ganar fama imperecedera. También Garcilaso escribió muy poco, Fray Luis de León apenas una docena de poemas y de San Juan de la Cruz se recuerdan tres y hasta con uno bastaría. El paladar del lector de poesía estaba hecho al gusto exquisito y popular de los romances, que ya en el siglo XV se constituyen en el Banco de España de nuestra divisa lírica. No ya una lengua y una literatura sino toda una historia se justificarían sólo por el Romancero. Pero además, con Jorge Manrique, la poesía en español -en su tiempo, la lengua de Castilla es ya la lengua franca de toda la Península, primera o segunda de todos los que sabían leer y escribir- comienza a ser una empresa individual, al margen de los gustos de la corte y de las modas literarias. Inaugura la poesía como hecho individual, como expresión de sentimientos que sabemos a qué y a quién corresponden. La poesía no nace con él, pero él es nuestro primer lírico puro.

Jorge Manrique tiene además un misterio especial, un algo mágico que lo identifica con una época y una sensibilidad que nos parecen fijados de una vez y para siempre por la sola gracia de unos pocos versos. El culto que los lectores han rendido desde hace cinco siglos al hijo de Don Rodrigo Manrique, dedicatario del primer gran poema de su género en nuestra lengua, viene siendo inalterable, regular, sencillo, clásico, tan normal como el que puede rendirse a la Naturaleza. Y todo nace del prodigio de esas «Coplas por la muerte de su padre» que comienzan:

Recuerde al alma dorminda,
avive el seso y despierte,
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;

Aunque la estrofa más popular es la sexta:

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
qu´es el morir.
Allí van los señoríos
derechos a se acabar
e consumir.

¿Sólo esto basta para hecer imperecedera la gloria de un poeta? Pues sí, basta y sobra. Su sencillez, su falta de apresto y su naturalidad son precisamente las virtudes que lo han canonizado sobre la inmensa tribu de los versificadores. Pero además Jorge Manrique tiene en torno a su nombre un conjunto de hallazgos, una conjunción de misterios que nos permiten explicarnos no ya su valía -que nada importa a los inmunes al encanto difícil de la poesía, en arcano para la mayoría de los humanos- sino esa permanente popularidad suya, esa inquebrantable devoción secular.

Jorge Manrique llevaba uno de los apellidos más ilustres y antiguos de Castilla, el que pasó precisamente al Romancero con los Siete Infantes de Lara. Sin embargo, se podó el apellido célebre -Manrique de Lara- como para dejarlo sin hojarasca, por noble que fuera. Era hijo de uno de los hombres más poderosos de su época, don Rodrigo Manrique, Comendador de la Orden de Santiago, gran guerrero, político tenaz, noble turbulento, como todos los de su tiempo y emparentado con la familia de los Mendoza. Pero la vida de Jorge Manrique, que podía haber dado para una gran crónica cortesana, política y militar se quedó o alcanzó a quedarse sólo en elegía.

Era Jorque Manrique sobrino, hijo y hermano de poetas, entre los que destaca su tío Gómez Manrique, uno de los tres o cuatro mejores del siglo XV si su sobrino carnal no los hubiera eclipsado a todos. Por los datos que tenemos, escasos y convencionales, no hay la menor sospecha de enfrentamiento generacional o familiar, más bien todo lo contrario. Jorge, que nació en Paredes de Nava, tierras de Palencia, en 1440, parece haber seguido con aprovechamiento los estudios de Humanidades y se adiestró concienzudamente en el oficio militar que su tradición y su época requerían. A los cuatro años perdió a su madre, doña Mencía de Figueroa, y su padre se volvió a casar dos años después con doña Beatriz de Guzmán.

Quince años duró el matrimonio, por lo que cabe pensar que ella fue, si se dejó, la madre real del poeta, aunque éste guardara siempre el recuerdo de la verdadera.

Su boda a los 26 años denota lo identificado que estaba Jorge Manrique con su familia: en 1469 se casa por tercera vez su padre con doña Elvira de Castañeda y al año siguiente, 1470, se casa Jorge con la hermana de su madrastra, doña Guiomar. Para entonces ya eran célebres su valor y arrojo en el campo de batalla. La primera vez que aparece al frente de la caballería es en el asedio al castillo de Montizón y tenía 24 años. Participa en las innumerables batallas por la sucesión en la Corona de Castilla, siempre del lado de Isabel. No conoció sólo la gloria. La primera parte de la guerra fue penosísima y él mismo fue hecho prisionero cuando trataba de tomar la ciudad de Baza. Su hermano Rodrigo murió en el mismo hecho de armas.

Pero la muerte esencial, en su vida y en nuestra literatura, se había producido un año antes, en 1476. Don Rodrigo, el padre, murió en Ocaña el 11 de noviembre, víctima de un cáncer que le devoró el rostro. Semejante imagen de las Postrimerías, medieval hasta la caricatura pero terriblemente real, marcó indudablemente a Jorge, que expresó por ello en las Coplas no sólo el elogio fúnebre a su progenitor sino la contemplación misma de la vida como bien perecedero y mortal, del tiempo como víctima del tiempo, de la belleza como objeto de nostalgia más que de celebración. Cuando dice «Los infantes de Aragón, / ¿qué se hicieron?», recuerda a los hijos de Fernando de Antequera y lo hace con afecto, porque su familia era tradicionalmente aliada del bando aragonés de Castilla, pero se acuerda sobre todo de su niñez, cuando aquellos galanes supieron conquistar la Corte. Tampoco queda nada de ellos.

El tema clásico del Ubi sunt? pierde su carácter convencional por acercar formas vividas de lo fugaz: su padre, su niñez, el Tiempo. Su propio tiempo. Era Jorge Manrique amigo de la tristeza y deudo de la melancolía, quizá persuadido de que la muerte le rondaba. Y fue así: asediando el castillo de Garcimuñoz cayó gravemente herido y murió poco después, en Santa María del Campo. Era el 24 de abril de 1479. Seguramente una lluvia fina calaba las tierras altas de Castilla, los soldados volvían con sus armaduras manchadas de sangre y de barro, aún no salía el sol y ya se ponía para aquel noble guerrero que en sus ratos libres, siguiendo la tradición familiar, escribía algún poema.

No llegó a cumplir los 40 años. No pudo ver cómo Isabel de Castilla, por la que tanto arriesgó su vida y finalmente la perdió, empezaba, junto a Fernando de Aragón, el reinado más importante de la Historia de España. Sin duda soñó con la gloria, la de su casa, la de su patria, pero a todo se sobrepuso veloz el tiempo. Su verso claro no tenía rostro: se lo prestó un caballero de la Orden de Santiago, Martín Vázquez de Arce, enterrado en Sigüenza. Hay sobre el sepulcro un guerrero que lee un libro con gesto de melancolía. Es una de las esculturas más hermosas de España. Mucha gente cree que es una evocación de Jorge Manrique. Desde luego no se trata de un equívoco o de un error. La imagen del Doncel de Sigüenza, siendo absolutamente singular, resulta casi intemporal por la armonía interior que trasluce y la perfecta simetría de los rasgos. Podría decirse que es típicamente renacentista, pero tampoco hay en ella el júbilo de las formas y la rotundidad de las celebraciones del volumen humano al modo del siglo XVI.

Se ha interpretado, por eso mismo, como un gesto de despedida del Renacimiento a la Edad Media, con su inmensa fuerza desgarrada, sus convulsiones alucinadas y sus vértigos angélicos. Como si en el pasado turbulento se perdiera también algo de la alegría salvaje de los siglos oscuros. Como si la claridad de la piedra noble no alcanzara a consolarnos de la pérdida de aquel terror donde se escondía la nostalgia del Infinito. Tanto sugiere esa piedra que, como símbolo de lo que Huizinga llamó El otoño de la Edad Media, alguien acabó identificándola con Jorge Manrique. Y acertó.

'Coplas a la muerte de su padre; Jorge Manrique'

Jorge Manrique

El poeta y caballero Jorge Manrique (1440-1479), ha conseguido uno de los lugares más altos de la lírica española con su elegía, escrita en estrofas de pies quebrado, Coplas a la muerte del maestre de Santiago don Rodrigo Manrique, su padre. El renacimiento ya se anuncia en esta obra medieval, pues en una elegía mortuoria, las imágenes plásticas con las que plantea la levedad de la vida se convierten en brillantes ejemplos de exaltación vital, como puede observarse en la estrofa recitada por un actor.

CRONOLOGIA

Esta obra fue escrita por el mejor poeta del siglo XV, efectivamente por Jorge Manrique. Esta superioridad se debe a una sola composición la cual es la que vamos a tratar, Las Coplas a la muerte de su padre.

Cuando Manrique escribió las coplas, en 1476, estaban reinando los reyes Católicos, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla.

2. GENERO LITERARIO

El genero literario al que pertenecen estas Coplas es a la elegía que en la literatura clásica, composición poética basada, métricamente, en el dístico elegíaco (hexámetro + pentámetro). Las elegías clásicas eran a menudo cantos nostálgicos, pero también figuran entre sus temas el amor, la guerra y la política. Calímaco y Catulo destacan entre los poetas de la antigüedad que emplearon el verso elegíaco.

Durante la edad media, la elegía recibió el nombre de planto o llanto, y un ejemplo de este tipo de composición es el Planto que fizo la Virgen el día de la Pasión de su Fijo, de Gonzalo de Berceo. Una elegía muy conocida es la lamentación que hace el Arcipreste de Hita por la muerte de Trotaconventos en el Libro de Buen Amor. En la poesía moderna (desde el siglo XVI), las elegías se caracterizan no tanto por su forma como por su contenido, invariablemente melancólico y centrado en la muerte. En la literatura castellana, la elegía alcanzó un notable desarrollo. Garcilaso de la Vega, en sus églogas, llegó a la cumbre de la poesía elegíaca de carácter intimista y amoroso. Fernando Herrera, sin embargo, cultivó la elegía heroica. Pero es Canción a las ruinas de Itálica, de Rodrigo Caro, la obra que se ha alzado como modelo del género. La elegía no ha dejado de cultivarse nunca y una muestra de gran belleza e intimismo, escrita en el siglo XX, es la “Elegía a Ramón Sijé”, del poeta alicantino Miguel Hernández.

3. ESTRUCTURA INTERNA

(Apartados que podemos distinguir en la obra)

Primera parte: de la copla I a la XIV.

Hace una reflexión filosófica que no tiene nada que ver con su padre, ya que no lo nombra. Habla sobre la fugacidad de la vida y la rapidez con la que llega la muerte siempre escondida.

 Trata del sentimiento de que siempre el pasado fue mejor. Se opone una visión menos pesimista, recordando que el presente, e incluso el futuro se convertirán en pasado.

 Utiliza la imagen de la vida como un río que desemboca en el mar. Los ríos son las vidas de las personas y el mar la muerte; no importa el tamaño del río porque siempre muere en el mar. También utiliza otra imagen, al identificar la vida con un camino que debemos recorrer, y que desemboca en otro, la muerte.

 Lleva a pensar en la vida eterna, y que la muerte pasa por todos, ricos y pobres, nobles y plebeyos, reyes y campesinos.

Segunda parte: de la copla XV a la XXIV

Describe ejemplos de placeres fugaces, como el poder, la belleza, la riqueza, etc. Recuerda que debemos cuidar nuestra alma pera ganar el favor divino.

Recuerda la fugacidad del dinero y la igualdad en cuanto a la muerte.

Tercera parte: de la copla XXV al final

Cuenta las hazañas y las virtudes de su padre, don Rodrigo, a quien detalla como un hombre virtuoso, religioso, generoso, leal, y valiente. En su elogio lo compara con grandes personajes históricos como Julio Cesar, Constantino, Marco Aurelio y otros. Calificaba que su padre nunca estuvo en pecado.

 Destaca su lealtad al rey y que al final, después de una vida virtuosa el Maestre Don Rodrigo murió en su villa de Ocaña rodeado de su familia.

La muerte explica a don Rodrigo las razones por las cuales debe llevarle. Representa a la muerte como educada y gentil.

Comenta las tres vidas en las que cree; la vida terrenal, la vida eterna, la vida de la fama.

4. EXTRUCTURA EXTERNA (métrica)

Las Coplas a la Muerte de su Padre, consta de cuarenta estrofas, llamadas colas de pie quebrado o manriqueñas. Las Coplas están compuestas en sextillas octosílabas, cuyos versos se reparten en dos semiestrofas iguales con terminación quebrada en cada una de ellas y con tres rimas consonantes correlativas, abc : abc. Son por tanto estrofas de doce versos, teniendo en cada sextilla el 1º, 2º, 4º y 5º octosílabos, y los versos 3º y 6º tetrasílabos. Su fórmula métrica es por tanto: 8a 8b 4c 8a 8b 4c; 8d 8e 4f 8d 8e 4f:

Nuestras vidas son los ríos -8a

que van a dar en la mar, -8b

que es el morir; -4c

allí van los señoríos -8a

derechos a se acabar -8b

y consumir; -4c

allí los ríos caudales, -8d

allí los otros medianos -8e

y más chicos; -4f

allegados son iguales -8d

los que viven por sus manos -8e

y los ricos. -4f

El pie quebrado es regularmente tetrasílabo en sesenta de las ochenta sextillas. En las estrofas restantes, los dos quebrados de cada copla o uno de ellos consta de cinco sílabas, como compensación o sinalefa respecto del octosílabo precedente. La compensación ocurre cuando el octosílabo es agudo y no se aumenta en una el número de sílabas métricas:

El principal elemento de variedad en la estrofa es la rima, consonante y predominantemente llana. No hay ningún verso esdrújulo y las rimas agudas son pocas.

5. TEMAS

TIEMPO

Siempre acompañado de la idea de fugacidad, de fluir constante. El presente no existe ya que es imposible capturarlo, el futuro se va transformando en sucesivos presentes inasibles, por lo que al final, todo se reduce al pasado; esto nos introduce al cultivo de lo espiritual pero no evita la angustia de sabernos de materia temporal y fugaz.

LA FORTUNA

Al igual que en todos los demás escritores del XV, aparecen referencias a la poderosa señora que con su caprichosa rueda, rige el destino de los hombres.

VANIDAD DE VANIDADES Y DESPRECIO DEL MUNDO

Las reflexiones sobre la vida y la muerte, parten del supuesto de que nada en este mundo posee auténtico valor; la actitud sabia consistirá en consecuencia en desdeñar todo lo terrenal. Los valores del mundo carecen de consistencia por estar sometidos a la acción de tres claros enemigos: el tiempo, la fortuna y la muerte.

LA FAMA

Dentro de la visión teocéntrica de la Edad Media, el hombre sólo encontraba su sentido en la subordinación a los valores religiosos, de forma que toda labor personal de mérito, se diluía en la colectividad, de aquí que la mayor parte de autores quedaran en el anonimato. En el s. XV se afianza una visión antropocéntrica de la realidad modificándose la perspectiva; las obras se convierten en objeto de admiración hacia su autor. Para Manrique, es la memoria ejemplar que los que mueren legan a los que quedan. Manrique considera que la virtud es la única defensa no sólo frente a la fortuna, si no también frente al tiempo y la muerte. La fama, consecuencia de una vida de honor, vence al tiempo y sobrevive a la muerte. Así, al presentar el retrato de su padre, insiste en que sus hechos famosos son una consecuencia de su vida ejemplar. De aquí se desprende la teoría de las tres vidas: la terrenal, la de la fama y la eterna.

LA MUERTE

A finales de la Edad Media, se produce auténtica obsesión por la muerte. Este hecho coincide con un pesimismo provocado por el desastre económico y demográfico que causa la peste. Desde una perspectiva cristiana, la muerte era vista como algo positivo ya que abría las puertas a la vida eterna, pero a partir del s. XIV comienza a aparecer una visión negativa como algo horrible y destructor. Surgen así las Danzas de la Muerte, en las que ésta invita a bailar a diferentes personajes: el rey, el obispo, el médico, etc.

6. ESTILO

RECURSOS ESTILISTICOS


Metáfora:

"Nuestras vidas son los ríos

que van a dar en la mar,

que es el morir"

Anáfora:

"que van a dar en la mar,

que es el morir"

"e consumir; […]

e más chicos; […]

e los ricos;"

"allí van los señoríos […]

allí los ríos caudales,

allí los otros medianos"

Metáfora:

"Este mundo es el camino

para el otro, que es morada

sin pesar;"

"mas cumple tener buen tino"

Paralelismo:

"partimos cuando nacemos,

andamos mientras vivimos,"

Hipérbole:

"Ved de cuán poco valor

son las cosas tras que andamos

y corremos,"

Anáfora:

"De ellas deshace la edad,

de ellas casos desastrados […]

de ellas, por su calidad,"

Interrogación retórica:

¿Qué se hizo el rey don Juan?[…]

¿qué se hicieron?

¿Qué fue de tanto galán,

qué de tanta invención

que trajeron?

¿Fueron sino devaneos?

¿Qué fueron sino verduras

de las eras,

las justas e los torneos,

paramentos, bordaduras

y cimeras?

Anáfora:

¿Qué se hizo el rey don Juan? […]

¿qué se hicieron?

¿Qué fue de tanto galán,

qué de tanta invención

que trajeron? […]

¿Qué fueron sino verduras

de las eras,

las justas e los torneos,

paramentos, bordaduras

e cimeras?

Anáfora:

¿Qué enemigo de enemigos!

¡Qué maestro de esforzados

e valientes!

¡Qué seso para discretos!

¡Qué gracia para donosos!

¡Qué razón!

¡Qué benigno a los sujetos!"

Paralelismo:

"¡Qué seso para discretos!

¡Qué gracia para donosos!"

Hipérbole:

"¿A los bravos e dañosos,

qué león!"

Metáfora:

"Después de puesta la vida

tantas veces por su ley

al tablero;"

Personificación:

"después de tan bien servida

la corona de su rey

verdadero;"

"vino la Muerte a llamar

a su puerta,"

Personificación:

"(la muerte) diciendo: "Buen caballero…"

"…el mundo engañoso"

"esfuércese la virtud

para sufrir esta afrenta

que vos llama"

CARACTERISTICAS DEL LENGUAJE

Hay expresiones exhortativas, vocativas e imperativas: por un lado responden a una actitud propia del sermón para advertir a alguien sobre algo, por otro lado implica al lector.

El autor de las coplas hace uso de la 1ª persona del plural: además de involucrar al lector, produce el efecto de dotar de universalidad a lo que afirma. Estas construcciones predominan en las dos primeras partes y no aparecen en la tercera.

El estilo que reprendas estas coplas es sencillo y antiretórico: presidido por la voluntad de buscar la naturalidad.

Hay variedades de recursos literarios pero los principales son la metáfora y la alegoría.

Aparece el tópico del “ubi sunt”: aparece sólo en la 2ª parte. Consiste en una serie de interrogaciones retóricas acerca del paradero de personajes históricos o famosos. Cada verso comienza con la misma palabra interrogativa, dando lugar a una anáfora. A continuación aparecen elementos que van variando. Inexistencia de respuesta: al ser las preguntas sin respuesta, el silencio sugiere la muerte. Se logra evocar lo transitorio mediante una continua sucesión de nombres que sugieren el paso del tiempo.

7. ORIGINALIDAD DE LA OBRA EN SU TIEMPO; Y SU INFLUENCIA EN AUTORES POSTERIORES

La originalidad de esta obra está en la visión que hace en autor, en este caso Jorge Manrique, de la vida.

Hay varios tipos de vida, ademas de la vida terrenal; esta la vida eterna que dice que hay otra vida como es la fama.

8. RESPONDE A LAS PREGUNTAS DE LA SIGUIENTE GUIA DE LECTURA

COPLA I-XIII

  • Manrique comienza en la estrofa I con un tono exhortativo. ¿Qué medio lingüístico utiliza para lograrlo? Señala la anáfora e interprétala.

  • Para lograr el método exhortativo utiliza la segunda persona del singular para referirse al lector, y así llamar su atención.

    La anáfora es la siguiente:

    "Cómo se pasa la vida,

    cómo se viene la muerte.

    Esta anáfora significa que la vida abre camino para dejar paso a la muerte, que cada vez se aproxima mas deprisa.

  • Manrique acuña en una formula celebre la añoranza por los tiempos pasados. Anótala y valora su veracidad.

  • Personalmente estoy de acuerdo y me ha gustado mucho los tres últimos versos, donde pone: cómo, a nuestro parecer, cualquier tiempo pasado fue mejor. Estos versos me hacen pensar, cómo supongo que a cualquier lector, en momentos de nuestra infancia, por lo que el autor consigue hacer reflexionar en este parágrafo.

  • En la estrofa III el poeta establece una metáfora entre la vida y los ríos, pero distingue entre distintos tipos: indicalos y juzga sus ideas sociales.

  • Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar que es el morir. Esta copla desarrolla una alegoría. La metáfora más significativa es la de vida-ríos.

    A ese "mar" van a parar los "señoríos", que es una alusión directa, es decir, constituye la rama real que alterna con la expresión metafórica "ríos caudales".

    Manrique manifiesta que todos son iguales ante la muerte ("allegados son iguales"), es decir los pobres y los ricos: "ríos caudales", "medianos", "e más chicos", que con ello quiere decir los más pobres, en una expresión perifrástica, y los más ricos, que lo hace sintéticamente.

    "Nuestras vidas son los ríos...": muestra la ley inevitable del que el vivir conduce al morir.

    "Allegados son iguales...": en la segunda parte de la copla la imagen del río expresa un total igualitarismo ante la muerte.

  • En la estrofa IV, ¿a quien se encomienda el poeta y a quien dice no desear encomendarse? ¿Qué opinión parece tener, desde una óptica religiosa, de los “famosos poetas/ y oradores”?

  • En esta copla el autor interrumpe en seco la reflexión en que nos había sumido para dejarnos bien claro que no esta en absoluto dispuesto a alabar a otros poetas y oradores, ya que considera que por grande que sea su habilidad no han aportado ningún cambio a la sociedad como lo hizo Jesucristo y se encomienda al Señor (Dios).

  • ¿Qué metáfora utiliza Manrique en la estrofa V para transmitir el discurso de la vida? ¿Cómo se percibe la muerte, con inquietud o con sosiego?

  • El autor establece una relación de paralelismo al utilizar gran cantidad de metáforas entre el transcurso de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte, y un camino. Las metáforas son las siguientes:

    Este mundo-camino, partimos-cuando nacemos, andamos-mientras vivimos, llegamos-al fallecer.

    La muerte se percibe con sosiego.

  • En la estrofa VI Manrique nos recuerda parte de sus creencias religiosas. ¿En que aspecto concreto se detiene?

  • En la estrofa VII, ¿Qué dos elementos relaciona antitéticamente? Explica el significado de la estrofa.

  • Nos enseña en la estrofa VII la oposición entre cuerpo y alma con el ejemplo de esclava-dueño, es decir, el alma es esclava del cuerpo en que está encerrada.

    Aquí cabe una reflexión: ¿qué es más valioso, el alma o el cuerpo?

  • Fíjate en las dos primeras palabras de las estrofas VIII y IX: ¿a que categorías gramatical pertenecen? ¿Quién es el sujeto? ¿Con que intención las utiliza aquí el poeta?

  • Ved y decidme, son imperativos que apelan al lector para que sea testigo de lo que se dice, insisten n esta actitud, que implica que el lector se sienta llamado, casi diríamos persuadido, a participar del sentimiento del poeta, sobre todo si la fórmula exhortativa va en primera persona del plural. El sujeto es

  • ¿Qué recurso retórico nos llama la atención en la segunda sextilla de la copla VIII? ¿Qué sensación produce?

  • El recurso que nos llama la atención es una metáfora de la vejez que dice asi:

    cuando llega el arrabal

    de senectud.

    La sensación que produce es que cuando llegas a la vejez no sirves para nada y todo es un problema.

  • En la copla IX, reflexionando sobre la juventud, solo se fija en aspectos muy concretos: enumeralos.

  • La hermosura

  • La gentil frescura

  • La tez de la cara relacionado con la cara

  • El color

  • La blancura

  • Las mañas

  • Ligereza relacionado con el cuerpo

  • Fuerza

  • La estrofa X nos transmite una significación social importante. ¿Qué sangre se considera más noble? ¿Cómo según el poeta, se puede perder la nobleza? Por el modo de expresarse, ¿podemos deducir que el mismo se considera parte de esa nobleza?

  • La sangre que se consideraba más noble era las de los godos.

    Según el poeta la nobleza si que se puede peder de diferentes formas; una de ellas es por valer poco.

    Yo pienso que si le podríamos considerar de esa nobleza porque el modo de expresarse es muy profundo y se identifica.

  • ¿Quién es la protagonista de la estrofa XI? ¿Con que objeto la simboliza y que desea expresar así?

  • La protagonista de esta estrofa es la Fortuna y se simboliza como la mujer que se muda. Podemos interpretarlo como la futilidad de los bienes materiales ya que éstos dependen de “una señora que se muda”, es decir, que la fortuna de cada uno es mutable.

  • ¿Qué argumento utiliza Manrique para minusvalorar “los delites d'aca”? Busca la significación de la palabra “fuessa”; hoy no se utiliza, ¿cómo se denominan los vocablos que perdieron su uso? A propósito del tópico de que la vida pasa “como sueño”; ¿que obra literaria te recuerda, de un autor español posterior?

  • En la estrofa XIII, ¿es lógico que el poeta utilice una metáfora bélica? Razona la respuesta.

  • Yo pienso que si que es lógico q utilice una metáfora bélica porque la vida es una continua batalla que hay que ir ganando para conseguir todo lo que ambicionamos y al final sabemos que queramos o no tenemos que morir y nos damos cuenta demasiado tarde.

    ¿Qué valoración no transmite, en estas trece estrofas, de la vida, del mundo y de la muerte?

    Con la copla XIII se concluye la serie de coplas en las que se contradice al bienestar del hombre con el daño a si mismo a largo plazo. Esta copla sirve para generalizar lo ya dicho en las anteriores coplas. Ahora nos dice que los bienes en la vida son mensajes enviados por la muerte, que es la gran trampa final, y que cuando nos damos cuenta que tantos bienes y riquezas no son tan buenos como parecen ya es muy tarde para retroceder.

    ESTROFAS XIV-XXIV

  • La estrofa XIV sirve de transición entre la primera y la segunda parte. ¿en que personajes se centra el poeta? ¿Con quien los compara?

  • El poeta se centra en los reyes poderosos, en los papas, en los emperadores y perlados (obispos). A estos personajes los compara con los pobres pastores de ganados.

  • En la serie de 3 exhortos, de la estrofa XV, del poeta a los lectores, ¿Qué tiempos antiguos nos recuerda?

  • El primer exhorto nos recuerda a los tiempos de la antigua Grecia.

    El segundo exhorto no recuerda a la época de los romanos.

    Y por último, el tercer exhorto no recuerda al tiempo actual.

  • En la estrofa XVI comienza el uso del tópico ubi sunt? Traducido al castellano, ¿Qué formulas lingüísticas utiliza? Explica la significación de la metáfora “las verduras de las eras”. ¿Qué personajes históricos cita? ¿Y de la vida cotidiana, que le llama la atención?

  • Las formulas que utiliza para representar el ubi sunt? Es haciendo preguntas repetidamente sobre siete personajes ilustres que ya murieron.

    La metáfora “las verduras de las eras” quiere decir que es mentira, ya que en la era no se plantan verduras, porque se plantan en las huertas. Si esta metáfora la interpretamos en el poema se refiere que todo lo que dijeron de los reyes era mentira.

    Los personajes históricos que cita el autor son: el rey don Juan y los infantes de Aragón.

  • En la copla XVII el poeta se fija en la vida social de la época; ¿en que aspectos exactamente?

  • - En los tocados, vestidos y olores de las damas

    - En los trovadores que cantaban por su amor.

  • ¿Qué segundo rey de Castilla del siglo XV cita Manrique en la copla XVIII? ¿Qué aspecto destaca de su personalidad?

  • Manrique cita al rey Enrique y lo que destaca de su personalidad es que era muy tierno y halagador.

  • ¿Qué nos quiere dar a entender con la expresión “rocío de los prados” que cierra la copla XIX?

  • Ahora, se dedica a recordar y a enumerar todos aquellos detalles de la época (edificios reales, vajillas férvidas, tesoros, adornos de caballos…) que no eran imprescindibles, y que tenían un valor exagerado, despreciándolos y realizando metáforas despectivas (rocíos de los prados) es decir, que acaban desapareciendo y no se pueden llevar a la otra vida a diferencia del buen comportamiento y un buen seguimiento de la Biblia.

  • ¿Qué emociones expresan las dos exclamaciones de la copla XX? Explica los dos versos finales y señala que recursos aparecen en ellos.

  • En las coplas XXI y XXII el poeta recuerda a varios personajes importantes de su época: renumérense y precísense las ilusiones a las muertes violentas.

  • En la copla XXI Manrique habla de don Álvaro de Luna, decapitado en Valladolid, del que dice que no se hable porque es incorrecto hablar mal de los muertos. En la siguiente colpa menciona, y pone como ejemplos a dos hermanos, maestres de Santiago y Calatrava, para decir lo mismo que en la estrofa anterior.

  • En la estrofa XXIII Manrique realiza una revisión de los distintos títulos nobiliarios dentro de la nobleza: precísense. Al interpelar la muerte y exigirle que hable, ¿Qué recursos retóricos esta poniendo en juego?

  • Los distintos títulos nobiliarios son: duquesas, marqueses, condes y varones.

    El recurso retórico que pone en juego es la pregunta retórica y una personificación a la muerte.

  • ¿A que campo semántico pertenecen las metáforas de la estrofa XXIV?

  • COPLAS XXV-XL

  • Ahora comienza la parte de las Coplas dedicada al recuerdo de la figura de Rodrigo Manrique. De momento, ¿Qué cualidades le aplica a su padre? ¿Por qué afirma no ser necesario alabar los “hechos claros” de su padre?

  • Le describe como una persona amada por sus virtudes, valiente, una persona que hizo cosas muy grandes, tanto que no hace falta que los describa porque la gente que sabe lo que hizo sabe que es así. También al decir “de buenos abrigos”, quiere decir que su padre era una persona elegante, muy típico en está época porque se fijan mucho en la estética.

  • ¿Qué tipo de recurso se utiliza masivamente en la copla XXVI?, ¿con que objeto? Explica los últimos versos de la copla.

  • En la copla XXVI utiliza la anáfora “que” al principio de verso, y todos estos están entre exclamaciones. Lo que intenta el elogiar al padre con un tono retórico que es el “que”.

  • Las grandes figuras históricas de las coplas XXVII y XXVIII con que compara a su padre, ¿a que cultura pertenecían? ¿Por qué lo hará así? ¿Con que recurso estilístico esta construida la serie? En general, ¿Qué tipo de cualidades destacan?

  • Todos estos personajes históricos que nombra el poeta eran de las cultura romana ya que todos eran generales y emperadores romanos y para el autor su padre era tan grande cono todos ellos.

    Todo el poema es una hipérbole porque compara a su padre con personajes ilustres. Las cualidades de esta copla son todas positivas, como por ejemplo: saber, trabajar, liberalidad con alegría, etc.

  • ¿Cuál era el “oficio” de Rodrigo Manrique, según nos los explica en la copla XIX? ¿Era el típico de la nobleza?

  • Jorge Manrique nos cuenta que su padre participo en batallas contra musulmanes, e incluso que tenía un estatus medianamente alto, lo suficiente como para tener que pagar a los plebeyos que luchaban a sus ordenes. También nos hace pensar que era un buen luchador ya que dice que murieron muchos soldados.

    Yo pienso que si era el típico de la nobleza porque la nobleza se comportaba de esa manera.

  • La estrofa XXXI recoge la máxima honra que alcanzo en vida el homenajeado: precísese cual es y valórese la importancia del cargo.

  • La gran honra que alcanzó fue la digitad que la consiguió por sus propios meritos y por la experiencia que tenia. Su padre alcanzó el grado de caballero (alcanzó la dignidad de la gran caballería) algo que no cuesta nada de imaginar teniendo en cuenta su condición de noble

  • A juzgar por el contenido de la copla XXXII, ¿Cómo se resolvían los litigios por la posesión de la tierra?

  • Se resolvían las disputas de las tierras peleando (por la fuerza de sus manos).

  • En los dos primeros versos se utiliza una bella metáfora para explicarnos el valor de don Rodrigo: explíquese, precísese, asimismo, el recurso retórico de los dos últimos versos de esta estrofa.

  • El poeta emplea esta metáfora para indicar que su padre se jugó la vida y la arriesgó en diferentes guerras para servir al rey.

    En los dos últimos versos hace una personificación de la muerte, ya que al protagonista del poema le ha llegado la hora de morirse.

  • ¿Por qué la muerte, en el inicio de su intervención, en la copla XXXIV, califica al mundo de “engañoso”? ¿Por qué lucho tanto don Rodrigo, sin tener en cuenta la vida o la salud? ¿Es un valor propio de la mentalidad medieval o de la renacentista?

  • Explica los tres tipos de vida posibles según la exposición de la muerte en la copla XXXV.

  • Una vida más larga de la fama gloriosa.

  • Una vida ni verdadera ni eternal.

  • Una vida temporal perecedera.

  • ¿Cómo se puede ganar “el vivir que es perdurable”, a tenor de las palabras de la Muerte? ¿Con que formulas de tratamiento se le dirige la muerte en las coplas XXXIV y XXXVII?

  • Los bueno religiosos pueden ganar el vivir perdurable con oraciones y con lloros y los caballeros con el trabajo y aflicciones contra los moros.

    La muerte lee trata de manera educada y gentil, como una voz que pide permiso, no cómo en obras literarias de la Edad Media o del siglo XIV en las que la muerte es macabra.

  • ¿Acepta la muerte don Rodrigo? ¿Era esta una actitud común en su época?

  • La muerte concluye su explicación de las condiciones para entrar en el cielo diciéndole que ya tiene su puesto asegurado en el cielo al haber derramado tanta sangre pagana y parece ser que ha conseguido convencer al padre de Jorge Manrique.

    Yo creo que si que era una actitud en esta época.

  • Por el contenido, ¿Qué es la copla XXXIX?

  • Al acabar su obra, Manrique escribe una oración dedicada a Jesucristo, admirando el sacrificio de tomar forma humana solo para darnos lecciones de humildad. La oración contiene el recurso literario de las anáforas, usa tres veces a principio de verso la palabra “tú”, con la cual hace referencia a Jesucristo, al que a pesar de dirigirse de “tu”, le trata con respeto por sus actos.

  • Cuando se muere don Rodrigo, ¿Quién estaba a su lado? ¿Cómo se puede interpretar? ¿Qué les dejo el insigne muerto a los demás, tras su muerte? Valórese el final de las Coplas y dedúzcase el estado de ánimo del poeta.

  • Cuando muere don Rodrigo estaba a su lado: su mujer, sus hijos, sus hermanos y los criados.

    Se puede interpretar como una sensación de serenidad en la muerte de don Rodrigo.

    El celebre les dejo tras su muerte es su recuerdo, que no es poco.

    La estrofa final puede destacar por su simplicidad en contenido y forma. Se presenta una muerte muy “humana”. Su muerte da una visión muy cristiana ya que Dios te da la vida y te la quita.

    Jorge Manrique escribe este final de las coplas muy apenado pero al mismo tiempo muy orgulloso de su padre.