Contribución bizantina a la administración

Historia. Imperio Bizantino. Origen. Mundo Bizantino. Demografía. Economía. Organización política y administrativa. Emperador. Ejército. Religión. Cultura y arte. Lengua y literatura. Arquitectura. Escultura. Mosaicos. Pintura. Música. Legado

  • Enviado por: El remitente no desea revelar su nombre
  • Idioma: castellano
  • País: Venezuela Venezuela
  • 16 páginas
publicidad
publicidad

REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DE EDUCACIÓN SUPERIOR

I.U.D.A.G

CONTRIBUCIÓN BIZANTINA A LA ADMINISTRACIÓN

INDICE

INDICE Nº. DE PAG.

PRESENTACION 3

MARCO TEORICO 4

PROBLEMA 5

DESARROLLO

  • Imperio Bizantino 6

  • Historia

    • Origen 6

  • El mundo Bizantino

    • Demografía 7

    • Economía 7

    • Organización política y administrativa 8

    • El emperador 10

    • El ejercito 11

    • Religión 11

  • Cultura y Arte

    • Lengua y literatura 12

    • Arquitectura 12

    • Escultura 12

    • Mosaicos 12

    • Pintura 12

    • Música 12

  • Legado 13

  • CONCLUSIÓN Y RECOMENDACIÓN 14

    GLOSARIO DE TÉRMINOS 15

    BIBLIOGRAFÍA 16

    PRESENTACIÓN

    En este trabajo expondré lo que fue la administración en el Imperio Bizantino.

    La idea central o fin más importante al que deseo llegar en este trabajo es demostrar porque el Imperio Bizantino fue tan importante en su época, porque se destacó tanto en su tiempo, porque era muy respetado, pese a que nació después de la destrucción del Imperio Romano.

    El principal objetivo de este trabajo es conocer mas a fondo lo que es la historia y principalmente la administración de la época bizantina. Poco conocemos con relación a este tema pero la ayuda que presta el investigar es mucha para poder hacer comparaciones con cualquier tipo de administraciones y/o gobiernos anteriores.

    MARCO TEÓRICO

    A pesar de las invasiones germánicas, un grupo de romanos logró escapar de su dominio, este grupo se fue a vivir al oriente de Roma.

    En esta ciudad los romanos fundaron un Nuevo Imperio llamado Bizantino y llamaron a su ciudad Bizancio también conocida como Nueva Roma o Constantinopla.

    Era una región con clima agradable para todo tipo de actividades económicas.

    El estado era el dueño y el supervisor de todas las actividades, él decidía a quien dar los latifundios y supervisaba que en estos se desarrollara la agricultura. Además, desarrollaron pesca, ganadería, comercio, minería y las industrias textiles. La administración se ve muy afectada por este tipo de situaciones, pero conforme va pasando el tiempo todo va cambiando.

    La máxima autoridad era el Emperador quién tenía funciones políticas y religiosas para gobernar contaba con los burócratas, un grupo formado por policías y espías que cuidaban el comportamiento de los ciudadanos.

    El Imperio Bizantino es una continuación del Imperio romano. Uno de sus Emperadores más importantes fue Justiciaba quién dictó un código de leyes para garantizar el orden de su nueva ciudad, una vez logrado el desarrollo económico, político y social, este emperador se dedicó a impulsar la cultura construyendo la basílica de Sofía santa y a construir escuelas

    El Imperio Bizantino sufrió invasiones bárbaras que helenizaron su cultura, posteriormente fueron invadidos por los turcos quienes destruyeron la ciudad de Bizancio o Constantinopla.

    PROBLEMA

    La época bizantina tuvo una administración crítica comparada a la actual, anteriormente acoto en el marco teórico que el estado era el dueño y el supervisor de todas las actividades, él decidía a quien dar los latifundios y supervisaba que en estos se desarrollara la agricultura. Además, desarrollaron pesca, ganadería, comercio, minería y las industrias textiles.

    Actualmente las cosas han cambiado mucho, la administración es totalmente distinta. El estado supervisa muchas de las actividades y asigna tierras para que los mas necesitados las trabajen para su propio beneficio.


    Imperio Bizantino

    "Imperio Bizantino" es un término moderno, su nombre original era Romania () o Basileía Romaíon ( ), traducción directa del nombre en latín del Imperio Romano, Imperium Romanorum.

    La expresión "Imperio Bizantino" (de Bizancio, antiguo nombre de Constantinopla) es una creación del historiador alemán Hieronymus Wolf, quien, en 1557 -un siglo después de la caída de Constantinopla- lo utilizó en su obra Corpus Historiae Byzantinae para designar este período de la historia en contraposición con las culturas griega y romana de la Antigüedad clásica. El término no se hizo de uso frecuente hasta el siglo XVII, cuando fue popularizado por autores franceses, como Montesquieu.

    La palabra "bizantino" adquirió después un sentido despectivo, debido a la obra de historiadores como Edward Gibbon, William Lecky o el propio Arnold J. Toynbee, quienes, comparando la civilización bizantina con la Antigüedad clásica, vieron la historia del Imperio Bizantino como un prolongado período de decadencia. Influyó seguramente también en esta apreciación el punto de vista de los cruzados de los reinos de Europa occidental que visitaron el Imperio desde finales del siglo XI.

  • Historia

  • Origen

    Para asegurar el control del Imperio Romano y hacer más eficiente su administración, Diocleciano, a finales del siglo III, instituyó el régimen de gobierno conocido como tetrarquía, dividiendo el imperio en dos mitades, gobernadas por dos emperadores (augustos), cada uno de los cuales llevaba asociado un "vice-emperador" y futuro heredero (césar). Tras la abdicación de Diocleciano el sistema perdió su vigencia, y se abrió un período de guerras civiles que no concluyó hasta 324, cuando Constantino unificó ambas partes del Imperio.

    'Contribución bizantina a la administración'

    Constantino reconstruyó la ciudad de Bizancio como nueva capital en 330. La llamó "Nueva Roma" pero se le conoció popularmente como Constantinopla (en Griego , Constantinoúpolis). La nueva administración tuvo su centro en la ciudad, que gozaba de una situación estratégica y estaba situada en el nudo de las más importantes rutas comerciales del Mediterráneo oriental.

  • El mundo bizantino

  • Demografía

    J. C. Russell «Late Ancient and Medieval Population» (Transactions of the American Philosophical Society, 48 (3), 1958) estima que a finales del siglo IV la población total del Imperio Romano de Oriente era de unos 25 millones, repartidos en un área de aproximadamente 1.600.000 km2. Hacia el siglo IX, sin embargo, tras la pérdida de las provincias de Siria, Egipto y Palestina y la crisis de población del siglo VI, habitarían el Imperio alrededor de 13 millones de personas en un territorio de 745.000 km2.

    En los últimos tiempos del Imperio las ciudades sufrieron un pronunciado declive. Se estima que en el momento de su conquista por los turcos la población de la capital estaba en torno a los 50.000 habitantes, y la de la segunda ciudad del Imperio, Tesalónica, alredededor de los 30.000.

    Economía

    'Contribución bizantina a la administración'

    Xilografía de la ciudad de Constantinopla

    La importancia de la industria y el comercio

    La poderosa economía bizantina constituyó la base principal que permitió al imperio su duración a lo largo del tiempo. La base de la misma estaba constituida por las actividades agropecuarias, que permitía fundamentalmente alimentar a los habitantes de las ciudades.

    Las propiedades rurales se encontraban en su mayoría en manos de grandes terratenientes laicos e instituciones eclesiásticas. Los pequeños propietarios poco a poco se transformaron en colonos que se incorporaban a las propiedades mayores. Su condición era semilibre, no podían abandonar su lugar de residencia, debían pagar tributos al Estado y entregar parte de la producción a los propietarios de las tierras.

    Las restantes áreas económicas, la industria y el comercio, tenían una importancia fundamental. A diferencia de los reinos de Europa Occidental, la moneda bizantina, el besante, llegó a ser moneda internacional, beneficiada por la compensación de las importaciones y las exportaciones.

    La agricultura

    En la Edad Media, la principal actividad económica era la agricultura. Esta estaba organizada en latifundios, en manos de la nobleza o el clero.

    La industria

    La principal industria era la textil, basada en talleres de seda estatales, que empleaban a grandes cantidades de operarios. El Imperio dependía por completo del comercio con Oriente para el abastecimiento de seda hasta que a mediados del siglo VI unos monjes desconocido -quizá nestorianos- lograron llevar capullos de gusanos de seda a Justiniano. El Imperio comenzó a producir su propia seda, y su fabricación fue un secreto celosamente guardado y desconocido en el resto de Europa hasta al menos el siglo XII.

    El comercio

    Hay que destacar la gran importancia del comercio. Por su situación geográfica, el Imperio Bizantino fue un intermediario necesario entre Oriente y el Mediterráneo, al menos hasta el siglo VII, cuando el Islam se apoderó de las provincias meridionales del Imperio. Era especialmente importante la posición de la capital, que controlaba el paso de Europa a Asia, y al dominar el Estrecho del Bósforo, los intercambios entre el Mediterráneo (desde donde se accedía a Europa Occidental) y el Mar Negro (que enlazaba con el Norte de Europa y Rusia)

    Organización política y administrativa

    La extensa administración bizantina disponía de muchos títulos y más variados que los aristocráticos o militares. En Constantinopla se contaban miles, de burócratas en un momento dado. Aquí figuran los más comunes, incluidos aquellos que no eran nobles, pero que estaban al servicio directo del emperador.

    • Prefecto de pretorio: era en origen un cargo romano que usaba el jefe del ejército en las mitades oriental y occidental del Imperio. Fue abolido en el siglo VII cuando dejó de ser útil (al no haber mitad occidental del Imperio). El título se convertiría en el de domestikos. Después de las reformas de Diocleciano, las funciones del prefecto abarcaban un amplio abanico, desde aspectos administrativos y fiscales hasta judiciales e incluso legislativos. Los gobernadores provinciales se nombraban a partir de su propuesta, y de él dependía también su relevo, sujeto a la aprobación imperial. El prefecto recibía informes regulares sobre la administración enviados por los gobernadores provinciales, contaba con su propia tesorería, y el pago de los suministros de comida del ejército se hacía a su cargo. También era juez supremo de apelación, pues en los casos que atendía procedentes de tribunales inferiores no había posibilidad de apelación al emperador. Podía emitir, por propia autoridad, edictos pretorianos, pero sólo con respecto a ciertas cuestiones precisas.

    • Protoasecretes: título antiguo del jefe de la cancillería, responsable del registro oficial. El asecretes era su subordinado. Otro cargos inferiores eran el chartoularios (a cargo de los documentos imperiales), el kastrinsios (chambelán de palacio), el mystikos (secretario privado) y el eidikos (funcionario del tesoro).

    • Logothetes: secretario de la extensa burocracia, que realizaba diversos trabajos según la posición que ocupase. Los logotetas eran algunos de los principales burócratas, entre ellos se contaban:

      • Megas logothetes (Gran logoteta): jefe de los logotetas, responsable personal de sistema legal y de la tesorería, en cierto modo equivalente al canciller en Europa occidental.

      • Logothetes tou dromou (Logoteta postal): jefe de la diplomacia y del servicio postal.

      • Logothetes ton oikeiakon (Logoteta doméstico): jefe de los asuntos internos, como la seguridad en Constantinopla y la economía local.

      • Logothetes tou genikou (Logoteta general): responsable de los impuestos.

      • Logothetes tou stratiotikou (Logoteta militar): civil a cargo de la distribución de los pagos en el ejército.

    Los logotetas tenían en principio un cierto grado de influencia en la política imperial, pero con el tiempo se convirtieron en cargos honorarios.

    Otros cargos administrativos eran:

    • Prefecto: funcionario de rango menor en Constantinopla encargado del gobierno local.

    • Quaestor (cuestor): en origen se trataba de un funcionario con atribuciones jurídicas y fiscales, pero perdió poder tras la imposición de los logotetas.

    • Tribounos: equivalente al tribuno romano; responsable del mantenimiento de calles, monumentos y edificios de Constantinopla.

    • Magister (magister officiorum o magister militum, en griego "maistor"): antiguo término romano, jefe de los oficios o jefe del ejército; en tiempos de Heraclio se habían convertido en cargos honoríficos y terminarían por desaparecer.

    • Sacellarios: en época de Heraclio, supervisor honorario de otros funcionarios y logotetas de palacio.

    • Praetor (pretor): en origen, administrador de Constantinopla, encargado de los impuestos; después de Alejo I, gobernador civil de un thema.

    • Kephale: "cabeza", gobernador civil de una ciudad bizantina.

    • Dragoman: título turco para referirse a intérpretes y embajadores.

    • Horeiarios: funcionario a cargo de la distribución de comida procedente de los graneros estatales.

    El protoasecretes, logotheta, prefecto, pretor, cuestor, magister y sacellarios, entre otros, eran miembros del Senado bizantino, hasta que, a partir de Heraclio, el Senado pasó a ser una institución cada vez menos presente en el Imperio.

    La administración imperial disponía de un abundante reclutamiento entre quienes tenían conocimientos de gramática, retórica y, muy especialmente, DERECHO. Sus miembros debían dedicarse exclusivamente al oficio que tuvieran encomendado, juraban fidelidad al emperador y, en cierto modo, prolongaban noble su poder en la capital y en el resto del Imperio. Además, cada función llevaba aneja una dignidad lo que, en mayor o menor medida, la sacralizaba. Pero en la realidad las situaciones y presiones de hecho favorecieron la formación de castas funcionariales, sobre todo en el siglo XII, y no faltó la venalidad o venta de oficios, como extensión de lo que ocurría con las dignidades palatinas. Éstas, en efecto, podían adquirirse, en sus rangos inferiores, que no comportaban el ejercicio de ningún oficio; los beneficiarios percibían una renta y estaban presentes en las ceremonias imperiales, por lo que disponer de alguna de aquellas dignidades fue apreciado por muchos miembros de las clases pudientes de la sociedad, y el procedimiento permitió ampliar la base social del poder imperial y mejorar sus medios de propaganda.

    La administración estaba fuertemente centralizada en palacio, donde funcionaban los diversos despachos, bajo el mando de logothetas ayudados por sekretikoi, notarios, escribas y otros auxiliares. Los principales ramos de la administración eran la cancillería, dirigida por el protoasekretis, el servicio de correo imperial, competente también en asuntos de relaciones exteriores, la hacienda, al mando del sakellario, que dirigía la gestión de la caja general y de las especiales. La administración de Constantinopla corría a cargo de un prefecto y su seguridad y defensa competían a la guardia palatina y a las scholas que integraban cuerpos de ejército; la mayor parte de la flota, tenía también su base en la capital, dadas sus excepcionales condiciones portuarias y su situación estratégica, o en algunos temas predominantemente marítimos como los del Sureste de Asia Menor (Cibyrreotas) y los de las islas del Egeo. Las reformas de la administración provincial generalizaron la división y el régimen, debido a su eficacia. El poder superior en el thema correspondía al estratega, ante el que respondían los funcionarios dependientes de diversos organismos de la administración central como eran el pretor que dirigía los asuntos civiles, el protonotario que atendía a los fiscales y, a veces, el intendente o cartulario de las tropas. Para evitar abusos, el nombramiento de estratega no superaba períodos de cuatro años y recaía sobre forasteros al territorio que iban a gobernar, donde no podían adquirir tierras o establecer vínculos familiares casando en él a sus hijos. En el siglo XI la condición de estratega era ya una dignidad, no un oficio, y que sus funciones militares habían pasado a manos de catepanes y duques que controlaban territorios mucho más amplios: los ducados de Antioquia, Tesalónica y Andrinópolis o el catepanato de Italia, por ejemplo. Mientras tanto, el pretor se convertía en la figura más importante de la administración provincial.

    El emperador

    Era el jefe supremo del Imperio Bizantino, dirigía el ejército y la administración. Cada emperador tenía la potestad de elegir a su sucesor, al que asociaba a las tareas de gobierno confiriéndole el título de césar. En algún momento de la historia de Bizancio (concretamente, durante el reinado de Romano Lecapeno) llegó a ver hasta cinco césares simultáneos.

    El sucesor no era necesariamente hijo del emperador. En muchos casos, la sucesión fue de tío a sobrino (Justiniano, por ejemplo, sucedió a su tío Justino I y fue sucedido por su sobrino Justino II. Otros personajes llegaron a la dignidad imperial a través del matrimonio, como Nicéforo II o Romano IV Diógenes.

    Si bien el emperador elegía a su sucesor, fueron muchos los que llegaron al poder al ser proclamados emperadores por el ejército (como Heraclio o como Alejo I Comneno), o gracias a las intrigas cortesanas, a veces aderezadas con numerosos crímenes. Para evitar que los emperadores depuestos y sus familiares reivindicaran el trono eran con frecuencia cegados y, en ocasiones, castrados, y confinados en monasterios.

    El ejército

    El ejército bizantino fue durante siglos el más poderoso de Europa. Heredero del ejército romano, en los siglos III y IV fue sustancialmente reformado, desarrollando sobre todo la caballería pesada (catrafacta), de origen sármata.

    En un primer momento existían dos tipos de tropas: los limitanei (guarniciones de frontera) y los comitatenses. A partir del siglo VII el Imperio fue organizado en themata, circunscripciones tanto administrativas como militares dirigidas por un strategos, cuya existencia mejoró sustancialmente la capacidad defensiva de Bizancio frente a sus numerosos enemigos exteriores.

    En la defensa de Bizancio jugó un importante papel la hábil diplomacia de sus emperadores. Los pagos de tributos mantuvieron mucho tiempo alejados a los enemigos del Imperio, y su servicio de espionaje logró salvar situaciones que parecían desesperadas.

    Religión

    Uno de los rasgos más característicos de la civilización bizantina es la importancia de la religión y del estamento eclesiástico en su ideología oficial. Iglesia y Estado, emperador y patriarca, se identificaron progresivamente, hasta el punto de que el apego a la verdadera fe (la "ortodoxia") fue un importante factor de cohesión política y social en el Imperio Bizantino, lo que no impidió que surgieran numerosas corrientes heréticas.

    El cristianismo primitivo tuvo un desarrollo mucho más rápido en Oriente que en Occidente. Es muy significativo el hecho de que el Concilio de Calcedonia reconociera en 451 cinco grandes patriarcados, de los cuales sólo uno (Roma) era occidental; los otros cuatro (Constantinopla, Jerusalén, Alejandría y Antioquia) pertenecían al Imperio de Oriente. De todos ellos, el principal fue el Patriarcado de Constantinopla, cuya sede estaba en la capital del Imperio. Las otras tres sedes fueron separándose paulatinamente de Constantinopla, primero a causa de la herejía monofisita, duramente perseguida por varios emperadores; luego, con motivo de la invasión del Islam en el siglo VII, las sedes de Alejandría, Antioquia y Jerusalén quedaron definitivamente bajo dominio musulmán.

  • Cultura y Arte

  • Lengua y literatura

    En los orígenes del Imperio Bizantino existió una situación de diglosia entre el latín y el griego. El primero era la lengua de la administración estatal, en tanto que el griego era la lengua hablada y el principal vehículo de expresión literaria. La Iglesia y la educación utilizaban también el griego. A esto debe añadirse que algunas regiones del Imperio empleaban otras lenguas, como el arameo y su variante el siríaco en Siria y Palestina, y el copto en Egipto.

    Con el tiempo, el latín fue definitivamente desplazado por el griego, que se convirtió también en la lengua de la administración imperial. Es significativo que ya en época de Heraclio el título de Augustus, en latín, haya sido sustituido por el de basiléus, en griego. El latín, sin embargo, continuó apareciendo en inscripciones y en monedas hasta el siglo XI.

    Arquitectura

    La arquitectura bizantina es heredera de la arquitectura romana y paleocristiana. Es una arquitectura esencialmente religiosa, aunque no faltaron los edificios civiles de importancia. Muestra una marcada predilección por el ladrillo como material de construcción (aunque disimulado por lajas de piedra en el exterior y por suntuosos mosaicos en el interior).

    Escultura

    El estilo bizantino en escultura debe considerarse como una derivación del romano, bajo la influencia asiática. Le caracterizan, en general, cierto amaneramiento, uniformidad y rigidez o falta de naturalidad en las figuras junto con la gravedad la cual suele consistir en esmaltes, en imitaciones de piedras y sartas de perlas, en trazos geométricos y en follaje estilizado o desprovisto de naturalidad.

    Mosaicos

    De la cultura romana bizancio heredó la decoración mediante mosaicos que llegaron a su máximo esplendor con este imperio.

    Pintura

    Son particularmente destacables los retablos de temática religiosa conocidos como íconos.

    Música

    La música bizantina, de carácter normalmente religioso estaba fuertemente emparentada con el canto gregoriano.

  • Legado

  • El Imperio Bizantino fue un imperio multicultural, que nació como cristiano y heredero de la tradición romana, comprendiendo la zona de Oriente y que desapareció en 1453 como un reino griego ortodoxo. El escritor británico Robert Byron lo describió como el resultado de una triple fusión: un cuerpo romano, una mente griega y un alma oriental.

    Bizancio fue la única potencia estable en la Edad Media. Su influencia sirvió de factor estabilizador en Europa, sirviendo de barrera contra la presión de las conquistas de los ejércitos musulmanes y actuando como enlace hacia el pasado clásico y su antigua legitimidad.

    CONCLUSION

    Se puede concluir que el Imperio Bizantino surge después de un quebramiento del Imperio Romano, que después de dividirse en Oriente y Occidente, comienzan los problemas, y empiezan a caer poco a poco comenzando principalmente por su economía y su administración.

    Una vez puesto en pie este Imperio, sufre varias invasiones, en las que sale victoriosa en la mayoría de estas. Con esto también le ayuda a difundir su cultura, idioma, y así comienza a ser importante poco a poco, llegando a ser uno de los Imperios más grande de la historia.

    Una de las situaciones mas resaltantes era la actitud de los emperadores, a pesar de ser del Imperio Bizantino, se seguían sintiendo emperadores Romanos.

    GLOSARIO DE TERMINOS

    Clero: El que se liga con los tres votos religiosos de pobreza, obediencia y castidad. (Pág. 6)

    Tetrarca: Gobernador de una provincia o territorio.

    Tetrarquía: Territorio de su jurisdicción, dirigida por el tetrarca. (Pág. 4)

    Thema: Territorio bien delimitado gobernado por un militar que tenía a su cargo las dos responsabilidades más importantes: la administración civil y militar de dicho territorio.

    BIBLIOGRAFIA

    www.elrincondelvago.com

    es.wikipedia.org

    www.artehistorica.com

    www.imperiobizantino.com

    www.escolar.com

    16

Vídeos relacionados