Contaminación ambiental

Medio ambiente. Impacto ambiental. Deterioro medioambiental. Sustancias contaminantes. Degradación. Residuos. Agua. Aire. Suelo. Luz. Sonido

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A continuación procederemos a enumerar algunas de las consecuencias de la grave contaminación ambiental como también las causas que las provocan.

Más de cinco millones de niños mueren cada año en diferentes partes del mundo a causa de enfermedades directamente relacionadas con el deterioro del medioambiente en el que viven. Niños de hasta 14 años mueren por enfermedades como la diarrea, el paludismo, la malaria y otras más transmitidas por mosquitos, así como por infecciones respiratorias y accidentes causados por "amenazas ambientales presentes dentro y alrededor de sus hogares".

El agua contaminada, una higiene y servicios de saneamientos deficientes y la contaminación del aire, incluso la causada por combustibles domésticos "sucios" utilizados para cocinar, a los que se les suman el humo del tabaco y los productos químicos peligrosos; se encuentran entre las principales causas de las enfermedades mortales para los niños.

La diarrea es la segunda causa de muertes infantiles en el mundo y provoca el 12% de la mortalidad de menores de cinco años en los países en desarrollo, por el consumo de patógenos o toxinas procedentes de las manos sucias, del agua o alimentos contaminados, mientras que el paludismo provoca la muerte de un millón de niños al año, la mayoría en el África.

Otra causa habitual de muerte infantil son las intoxicaciones no intencionadas, particularmente en países pobres por el uso de plaguicidas, el monóxido de carbono producido por aparatos de combustión deficientes o el queroseno empleado como combustible doméstico. Sin embargo, en países como Estados Unidos, las intoxicaciones también constituyen una causa alarmante de muerte de niños menores de seis años, principalmente por ingestión de drogas, antidepresivos, analgésicos y productos de limpieza.

También es para destacar los miles de niños palestinos que sufrieron el efecto directo del conflicto y las consecuencias que estos trajeron como por ejemplo

La destrucción de la destrucción de la infraestructura básica y la falta de agua potable o comida.

Todas estas enfermedades pueden ser prevenidas y tratadas, pero no lo son. Ello aumenta la vulnerabilidad de los niños menores de cinco años, que a pesar de representar el 10 por ciento de la población mundial sufre el 40 por ciento de las enfermedades causadas por el medio ambiente a nivel mundial.

Pero la contaminación no solo afecta al ser humano sino que produce grandes desastres a nivel fauna o flora del planeta como también afecta gravemente los paisajes de las diversas zonas.

Todos estos efectos serán desarrollados a continuación.

Desarrollo:

Para comenzar el desarrollo de esta monografía primero debemos tener un concepto de lo que es contaminación:

La FAO define la contaminación como una degradación química que provoca la pérdida parcial o total ya sea del suelo del agua o del aire.

El diccionario de la Real Academia define la contaminación como la alteración del orden de alguna cosa establecida naturalmente.

También debemos distinguir que existen distintos tipos de contaminación que dependen de determinados factores y que afectan distintamente a cada ambiente.

Contaminación del aire:

El aire que respiramos está compuesto por 78% de nitrógeno, 21% de oxígeno, 0.093% de argón y una porción de vapor de aire, cuando hablamos de contaminación, nos referimos a la alteración de esta composición, producida por causas naturales o provocadas por el hombre, las primeras no se pueden evitar, pero las segundas, es nuestra obligación evitarlas. Las fuentes que provocan la contaminación se clasifican en fijas que son toda instalación establecida en un sólo lugar que tenga como finalidad desarrollar operaciones y procesos industriales, comerciales; y fuentes móviles, que son todo equipo o maquinaria no fijos, con motores de combustión y similares que con motivo de su operación generan emisiones contaminantes a la atmósfera.

La industria y el transporte son las dos principales fuentes de contaminación atmosférica. Datos oficiales revelan que el transporte público de pasajeros, de carga y particulares, generan el 80 % del total de los contaminantes a la atmósfera, el 3% lo representa la industria y el 10% restante el comercio y los servicios Se consumen 43 millones de litros de combustible al día el 10% del presupuesto oficial, se destina a el sector salud, referente a enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

Esta contaminación produce en los seres humanos como en los animales, irritación de las mucosas que puede derivar a graves enfermedades respiratorias y hasta llevar a la muerte. Como también producir diversos canceres ya sea a los pulmones como al corazón.

A fines del siglo XVIII, con el comienzo de la Revolución Industrial, se originaron los problemas hoy en día reconocidos (aunque no solucionados) de la lluvia ácida y el calentamiento global del planeta, y desde entonces no han dejado de agravarse. La quema de combustibles fósiles, como el petróleo (gasolina y gasoil) y el carbón, hace que el principal peligro al que estamos expuestos se centre en los óxidos (de carbono, nitrógeno, azufre) y otros contaminantes (benceno y compuestos de plomo) que vienen emitiendo a la atmósfera las industrias y los vehículos, por más de 200 años.

Amén de generar problemas con relación directa a la salud (irritación de las vías respiratorias, asma, disminución de la concentración, enfermedades cardíacas, etc.), la lluvia ácida afecta los suelos, mermando la vida animal y vegetal. La lluvia ácida en la Tierra se produce cuando los óxidos de azufre y nitrógeno, procedentes de áreas industriales, se combinan con la humedad atmosférica y las nubes que se forman, contienen ácidos sulfúrico y nítrico. Si la lluvia procedente de estas nubes descendiera en el mismo lugar en que se contamina, el problema quedaría reducido a estas áreas industriales. Pero generalmente sucede que estas nubes son arrastradas por los vientos a grandes distancias de su lugar de origen antes de depositarse en forma de lluvia ácida, sobre grandes extensiones terrestres o acuáticas. Esto altera el medio, provocando la muerte de los peces y animales acuáticos e incrementando la acidez del suelo, lo cual no solo reduce el crecimiento forestal que lleva a una disminución en el reciclaje del dióxido de carbono, sino que produce suelos áridos y difíciles de utilizar.

Por ejemplo, ciertas investigaciones en el norte de Europa demuestran que la lluvia ácida ha dañado seriamente los bosques y las cosechas. También ha dejado a muchos lagos europeos y del noreste norteamericano, totalmente desprovistos de vida.

Nuestro planeta está sufriendo también un proceso acelerado de calentamiento global, debido a la acumulación en la atmósfera de una serie de gases que, procedentes de actividades humanas, retienen el calor que recibimos del sol, actuando como un abrigo o un invernadero.

El principal responsable del incremento del efecto invernadero es el CO2 (dióxido de carbono), que se produce fundamentalmente en la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas natural para obtener energía.

La principal fuente de CO2 son las centrales térmicas. Por tanto el clima y todo su ecosistema se halla amenazado por ella, que liberan continuamente CO2 a la atmósfera, mientras como subproducto producen electricidad para el consumo del hombre.

El gas metano, resultante de los procesos de fermentación anaeróbica (en ausencia de oxígeno) de la materia orgánica supone el 50% de las emisiones de gases producidas en los vertederos. Es un gas explosivo y causante de los incendios accidentales que se producen en los vertederos. Este gas y el anhídrido carbónico, producido durante la quema de las basuras, son los responsables principales del calentamiento global o efecto invernadero.

Otros gases emitidos en los vertederos son el cloruro de vinilo, benceno, tricloroetileno y cloruro de metilo de efectos tóxicos o cancerígenos.

Durante los incendios accidentales o provocados se liberan a la atmósfera sustancias altamente tóxicas como las dioxinas, al arder productos clorados, en especial los plásticos de cloruro de polivinilo (PVC) de amplio uso (envases de alimentos y bebidas, embalajes, juguetes, tuberías, etc.)

Como consecuencia de la combustión de los productos clorados, se emite también ácido clorhídrico, que ocasiona afecciones respiratorias e irritación de las mucosas.

En los últimos doscientos años, la población mundial creció diez veces y también aumentó la emisión de dióxido de carbono. Su concentración en el aire pasó de 315 ppm (partículas por minuto) en 1959 a 356 ppm en 1992.Se sospecha que existe una relación entre este incremento y la variación de la temperatura. Estas modificaciones producen sequías en algunas zonas; lluvia y tormentas severas, en otras; la fusión de hielos eternos, en altas cumbres, glaciares.

Son factores que traen aparejados aumentos en el nivel de océanos y mares. Muchos organismos no tolerarían dichas variaciones de temperatura y morirían. Las cosechas disminuirían, los bosques se secarían y zonas costeras quedarían inundadas.

Contaminación del agua:

En condiciones naturales los ríos tienen una elevada capacidad de reciclarse a si mismos. Las bacterias descomponen los desechos orgánicos, los cuales alimentan a peces y plantas, que a su vez hacen retornar a la biosfera el oxígeno y el carbono. El problema surge cuando estas condiciones naturales son alteradas por el hombre. A medida que la humanidad avanza se complican los ciclos ecológicos de las aguas; las poblaciones se concentran en zonas urbanas, las cuales descargan sus residuos a los ríos, en muchas ocasiones sin depuración previa. A su vez, las industrias liberan en las aguas muchas sustancias que superan la capacidad de las bacterias para eliminarlas.

El hombre, le ha dado diferentes utilidades como por ejemplo para regadío, recreo, así como usos domésticos e industriales entre otros. El mal aprovechamiento de este recurso natural así como su uso para la vida del hombre y la naturaleza, olvidándose de que es un recurso no renovable y vital para el hombre.

El hombre moderno ha cambiado el color cristalino radiante a borroso marrón. Accidentalmente o a propósito, le ha arrojado millones de toneladas de suciedad. En el intento de blanquear su ropa las amas de casa solo han logrado, llenar de espuma con detergente de fosfatos, por ejemplo algunas de la causa hacen crecer algas y otros vegetales acuáticos volviendo pantanosos los lagos agregan mal sabor y mal olor al agua.

Con sus desechos químicos y derrames de petróleo el hombre ha contaminado las aguas y matado cientos de especies y tal vez el que algunos de ellos se desarrollen desproporcionadamente, provocando un desequilibrio ecológico.

El agua es el medio de vida para muchas especies, si su composición se ve alterada entonces los organismos animales y vegetales sufren cambios en sus metabolismos.

Los desechos industriales, incluso en concentraciones muy pequeñas, son extremadamente tóxicos para la vida marina, las aguas contaminadas pueden producir también brotes de hepatitis, cólera y disentería en los seres humanos.

El vertido de alcantarillas y fertilizantes origina un desarrollo rápido de algas llamado floraciones algas. Al principio, esto produce un aumento de la cantidad de peces en la zona. Sin embargo, cuando las algas mueren, su descomposición consume una gran cantidad de oxigeno del agua, causando posteriormente la muerte de muchos organismos.

Los nutrientes de algunas sustancias provocan las floraciones algas y un aumento de bacterias, lo que puede matar la flora y la fauna, al gastar el oxígeno del agua cuando se descomponen. Las toxinas se desarrollan en los animales marinos y debilitan sus sistemas inmunes, dificultan la reproducción y provocan el desarrollo del cáncer y la destrucción de las aletas.

Los océanos del mundo están enfermos por la contaminación, han encontrado cangrejos muertos, envenenados por cadmio, peces infectados por mercurio, DDT, y otros venenos fabricados por el hombre, esta es una de las muchas causas que nos han dejado los avances tecnológicos.

El resultado del análisis hecho por los técnicos industriales detectó varios agentes contaminantes que tienen su origen en las aguas usadas, entre los que se encuentran materias orgánicas biodegradables (grasa, proteínas, glúcidos y ciertos detergentes).

Los técnicos indican que los jabones y productos de limpieza contienen un porcentaje importante de sales inorgánicas muchas de las cuales también poseen varios componentes químicos con efecto contaminante.

Están incluidos igualmente los compuestos provenientes de la alimentación y que son eliminados por el organismo como el amonio, nitratos, fosfatos y otros.

"La eliminación de los residuos sólidos urbanos deberá llevarse a cabo evitando toda influencia perjudicial para el suelo, vegetación y fauna, la degradación del paisaje, las contaminaciones del aire y las aguas y, en general, todo lo que pueda atentar contra el ser humano o el medio ambiente.

Millones de toneladas de residuos sólidos urbanos (basuras), industriales y hospitalarios, y escombros son vertidos cada año de forma incontrolada o "controlada" en terrenos más o menos próximos a los núcleos de generación -urbanos o rurales, en el interior y en las costas son los vertederos o basureros.

La composición de la basura es reflejo de la actual sociedad de consumo cuyos hábitos están dirigidos a la compra de productos de "usar y tirar" que, lejos de ofrecernos una mejor calidad de vida por la supuesta comodidad de su empleo, nos conducen a una irrefrenable generación de residuos. Estos productos tienen un exceso de embalaje, o son envasados con materiales no reutilizables ni reciclables, como los plásticos, y, una vez finalizada su utilidad, se "tiran a la basura". Sin embargo, la basura no desaparece sino que se traslada, la mayoría, a vertederos.

El impacto ambiental y sobre la salud pública que ocasionan los vertederos enormes "bolsas de basura" es cada vez más grave, pues el volumen de los residuos continúa creciendo sin que se tomen medidas para reducir su generación.

En España, se generan cada año 44,8 millones de toneladas de residuos sólidos urbanos, de los cuales, el 31% es vertido de forma incontrolada, el 49% "controlada", el 15% se recicla y el 5% se incinera.

En los vertederos, se producen reacciones químicas y biológicas entre los constituyentes de la materia orgánica e inorgánica. Los productos tóxicos resultantes son arrastrados por el agua de la lluvia (lixiviados) contaminando el suelo y las aguas subterráneas, o emitidos a la atmósfera (en forma de gases) contaminando el aire.

Cuando la basura se vierte directamente al mar, normalmente a través de acantilados, se produce la degradación del ecosistema marino.

Los vertederos ocasionan contaminación ambiental ya sea contaminando aire, tierra o agua, y producen serios efectos perjudiciales sobre la salud pública, por la contaminación ambiental y por la posible transmisión de enfermedades infecciosas por los roedores que los habitan, degradación del medio marino e impacto paisajístico.

Además, suponen un derroche de recursos y de energía que podrían aprovecharse y de un espacio, que ya no podrá ser recuperado.

Los lixiviados arrastran las sustancias tóxicas producidas en el vertedero. La Agencia de Medio Ambiente de EE.UU. ha analizado hasta 200 compuestos diferentes presentes en los lixiviados en los vertederos de residuos sólidos urbanos. Algunos como cloruro de vinilo, cloruro de metilo, tetracloruro de carbono, clorobencenos, de los que destaca el hexaclorobenceno, por su toxicidad, y arsénico son sustancias cancerígenas.

Al igual que el resto de las sustancias organocloradas, son persistentes y bioacumulativas en todos los eslabones de la cadena trófica.

El plomo, cadmio y el mercurio son metales pesados presentes en los lixiviados de los vertederos. El plomo procede principalmente de las baterías de los coches y de aparatos electrónicos, plásticos, vidrio, cerámica, pigmentos, etc. El plomo ocasiona lesiones cerebrales en los niños e hipertensión arterial en adultos. El mercurio produce lesiones renales y neurológicas.

Las fuentes de cadmio y mercurio son fundamentalmente las pilas. El cadmio, además, se encuentra en los aparatos electrónicos, plásticos, etc.; produce lesiones renales y hepáticas.

Además al juntarse el agua de los ríos con los mares estos sufren las consecuencias de la contaminación de los ríos, provocando una intoxicación a los peces, a lo que lleva una disminución de la producción pesquera en las zonas costeras, por mortalidad de peces.

El mar se contamina, además, cuando los barcos que transportan crudos petrolíferos accidentes y estas materias contaminadas caen en el océano.
Cuando es vertido este elemento al mar, los hidrocarburos, por ser miscibles con el agua, flotan en ella y forman una capa que se mueve al ritmo de las corrientes marinas. Una parte de este proceso se disuelve y el resto termina en las playas.

Como los océanos son tan vastos, los seres humanos creyeron en otra época que era virtualmente imposible contaminar estas masas tan enormes de agua. Durante décadas, hemos utilizado los océanos como vertederos de nuestras aguas fecales, basuras, desechos químicos e incluso radiactivos. Como también utilizamos los océanos para el transporte, muchos accidentes de navegación han resultado contaminantes. Para proteger la vida marina y la salud de nuestro planeta, debemos encontrar soluciones a estos problemas.

La contaminación del agua de los pozos y acuíferos tiene consecuencias perjudiciales para la salud humana y degradan el medio marino.

Los residuos de plástico que son arrojados al mar matan a un millón de animales al año

Los animales marinos creen que todo lo que flota es comida. Los tragan y mueren.

Los pájaros también lo confunden con comida. Intentan comerlos y se ahogan con ellos.

Más del 90% del agua que consume la población mundial es agua subterránea. Cuatro litros de pintura o un litro de aceite para autos penetran en la Tierra y contaminan un millón de litros de agua potable. Cuatro litros de nafta derramados en la Tierra contaminan tres millones de litros de agua.

Todo esto provocara a largo o corto plazo una extinción de la mayoría de las especies acuáticas tanto marinas como fluviales. Estudios realizados en Estados Unidos demostraron que una serie de grandes lagos han quedado completamente desprovistos de toda vida ya sean los peses que los habitaban como los animales que habitualmente bebían de estos.

Contaminación del suelo:

Dentro del amplio concepto de degradación se distinguen una serie de degradaciones diferentes.

Degradación de la fertilidad. Es la disminución de la capacidad del suelo para soportar vida. Se producen modificaciones en sus propiedades físicas, químicas, fisicoquímicas y biológicas que conllevan a su deterioro.

Contaminación ambiental

Al degradarse el suelo pierde capacidad de producción y cada vez hay que añadirle más cantidad de abonos para producir siempre cosechas muy inferiores a las que produciría el suelo si no se presentase degradado.

Puede tratarse de una degradación química, que se puede deber a varias causas: pérdida de nutrientes, acidificación, salinización, sodificación, aumento de la toxicidad por liberación o concentración de determinados elementos químicos. El deterioro del suelo a veces es consecuencia de una degradación física, por: pérdida de estructura, aumento de la densidad aparente, disminución de la permeabilidad, disminución de la capacidad de retención de agua. En otras ocasiones se habla de degradación biológica, cuando se produce una disminución de la materia orgánica incorporada.

Erosión. La erosión es la pérdida selectiva de materiales del suelo. Por la acción del agua o del viento los materiales de las capas superficiales van siendo arrastrados. Si el agente es el agua se habla de erosión hídrica y para el caso del viento se denomina erosión eólica.

El concepto de erosión del suelo se refiere a la erosión antrópica, que es de desarrollo rápido. Frente a ella está la erosión natural o geológica, de evolución muy lenta.

La erosión geológica se ha desarrollado desde siempre en la Tierra, es la responsable del modelado de los continentes y sus efectos se compensan en el suelo, ya que actúan con la suficiente lentitud como para que sus consecuencias sean contrarrestadas por la velocidad de formación del suelo. Así en los suelos de las superficies estables se reproduce el suelo, como mínimo, a la misma velocidad con que se erosiona.

Es más, es muy importante destacar que la erosión natural es un fenómeno muy beneficioso para la fertilidad de los suelos.

Efectivamente, como es sabido, todas las propiedades del suelo, y por tanto su profundidad, son consecuencia de una determinada combinación de los factores formadores. En una determinada región aparecerá un suelo cuya profundidad será el resultado de un clima concreto (temperatura y precipitaciones), sometido a la actividad de unos determinados organismos, en un tipo de relieve, que actúan sobre una clase de roca durante un tiempo. Si no actuase la erosión natural esa profundidad de material edafizado se iría alterándose progresivamente cada vez más conforme el suelo se fuese volviendo más antiguo y llegaría un momento que todos los minerales originales se habrían transformado totalmente, ya no aportarían ningún nutriente nuevo al suelo y este quedaría constituido por un residuo totalmente infértil. Prácticamente toda la Tierra estaría recubierta de una capa inerte, sin posibilidad de soportar vida alguna.

Afortunadamente este panorama aterrador no se presenta precisamente debido a la erosión geológica. Esta lenta erosión va decapitando lentamente las capas superiores de los suelos con lo que va disminuyendo el espesor del suelo y este se va progresivamente profundizando hacia capas más internas donde se encuentra el material original sin transformar (para mantener su profundidad de equilibrio con las condiciones ambientales). Así, de esta manera se van incorporando continuamente nuevos materiales al suelo (materiales frescos, no alterados, con abundantes minerales que al alterarse aportan nutrientes a los suelos). El tipo de suelo será siempre el mismo (mientras no se produzca un cambio en las condiciones ambientales) pero, ¡se irá desplazando con el tiempo!. Hacia el interior de la tierra en los relieves planos y caminando lateralmente en los relieves colinados (los valles se van ensanchando).

Contaminación. Por último, el suelo se puede degradar al acumularse en él sustancias a unos niveles tales que repercuten negativamente en el comportamiento de los suelos.

La acumulación de sustancias tóxicas para los organismos suele producirse de una manera artificial, como consecuencia de las actividades humanas, pero también puede ocurrir de manera natural, la edafización libera sustancias contenidas en las rocas (heredadas o neoformadas) que se concentran en el suelo alcanzando niveles tóxicos.

Consecuencias de la degradación.

La degradación tiene importantes consecuencias. Veamos las referidas al suelo en sí mismo y dejaremos las medioambientales y socioeconómicas para otras disciplinas (avalanchas, inundaciones, empobrecimientos, migraciones, etc).

Pérdida de elementos nutrientes (N, P, S, K, Ca, Mg...). Puede ser de manera directa, bien al ser eliminados por las aguas que se infiltran en el suelo o bien por erosión a través de las aguas de escorrentía, o de una forma indirecta, por erosión de los materiales que los contienen o que podrían fijarlos.

Modificación de las propiedades fisicoquímicas: acidificación, desbasificación y bloqueo de los oligoelementos que quedan en posición no disponible.

Deterioro de la estructura. La compactación del suelo produce una disminución de la porosidad, que origina una reducción del drenaje y una pérdida de la estabilidad: como consecuencia se produce un encostramiento superficial y por tanto aumenta la escorrentía.

Disminución de la capacidad de retención de agua: por degradación de la estructura o por pérdida de suelo. Esta consecuencia es especialmente importante para los suelos andaluces sometidos a escasas precipitaciones anuales.

Pérdida física de materiales: erosión selectiva (parcial, de los constituyentes más lábiles, como los limos) o masiva (pérdida de la capa superficial del suelo, o en los casos extremos de la totalidad del suelo).

Incremento de la toxicidad. Al modificarse las propiedades del suelo se produce una liberación de sustancias nocivas.

En definitiva, se produce un empeoramiento de las propiedades del suelo y una disminución de la masa de suelo. Estos efectos tienen dos consecuencias generales: a corto plazo, disminución de la producción y aumento de los gastos de explotación (cada vez el suelo necesita mayor cantidad de abonos y cada vez produce menos). A largo plazo: infertilidad total, abandono, desertización del territorio.

Contaminación radioactiva:

Un no tan nuevo problema sobre el ambiente es la aparición de la energía nuclear que no solo presenta un problema actual sino que perjudicara a muchas generaciones futuras.

Entre los numerosos problemas que provoca la energía nuclear, hay uno, el de los residuos radiactivos, que en realidad nadie sabe como solucionar. En sus ya 50 años de existencia, a la industria nuclear (tanto civil como militar) no se le ha ocurrido ninguna solución válida para resolver este problema de trascendental importancia medioambiental, ética y económica para el conjunto de la sociedad.

La mera existencia de los residuos radiactivos demuestra palpablemente el rotundo fracaso de la energía nuclear así como la incapacidad de la industria nuclear que, desde sus inicios, ha generado irresponsablemente enormes cantidades de peligrosos residuos radiactivos sin saber que hacer con ellos.

Este problema de los residuos radiactivos es especialmente grave en el caso de los llamados residuos de alta actividad debido a su elevada radiotoxicidad y larga vida (cientos de miles de años emitiendo radiactividad) lo que plantea una serie de importantes consideraciones a largo plazo.

Entre estos desechos se encuentra el plutonio-239, un isótopo radiactivo creado por el hombre para la fabricación de bombas atómicas. De tremenda toxicidad, un sólo gramo de este elemento es capaz de causar cáncer a un millón de personas. Este isótopo emite radiactividad durante cerca de 250.000 años, lo cual supone 50 veces más tiempo que la Historia conocida de la Humanidad, que es de unos 5.000 años. Estos enormes periodos de actividad nos obligan a pensar en otras escalas de tiempo y en las muchísimas generaciones, aún por venir, que tendrán que soportar el legado irresponsable de los residuos radiactivos.

Los residuos radiactivos constituyen una herencia absurda, un legado letal que la industria nuclear va a ceder irresponsablemente a las generaciones venideras. Especialmente absurda si se tiene en cuenta, por ejemplo, que la vida técnica útil de una central nuclear es de 25 años y que durante ese tiempo ésta generará residuos peligrosos que permanecerán radiactivos durante cientos de miles de años.

Contaminación lumínica:

Esta polución se refiere a toda luz que no es aprovechada para iluminar el suelo y las construcciones, aunque pretenda hacerlo.

En 1891 la ciudad riojana de Haro pudo presumir de ser la primera en España en contar con iluminación eléctrica en sus calles. De ahí surgió el dicho del viajero que se acerca a su destino y advierte "ya estamos en Haro que se ven sus luces". Aunque la anécdota resulte divertida, el hecho es que, transcurrido más de un siglo desde entonces, el aviso ha tomado tintes de cruda realidad: las potentes luces de las ciudades ocultan el cielo, o lo que es lo mismo, la contaminación lumínica es cada vez más fuerte, y la gran mayoría de los ciudadanos no somos conscientes de que estamos sometidos a este tipo de polución.

Ocurría con la contaminación acústica algo semejante, pero sus perjuicios, menos sutiles, fueron rápidamente percibidos cuando comenzó hablarse de ella. El exceso de luz no molesta de una forma tan inmediata como el de ruido, pero es evidente que resulta no sólo un derroche energético y económico, ya que se utiliza la mayor parte de la luz en iluminar lo no necesario, sino que también supone un atraso cultural -se oculta el firmamento a los hombres y mujeres que viven sumergidos en él y un perjuicio medioambiental se desplaza a la fauna nocturna o se prescinde de ella-.

Luchar contra esta contaminación necesita de la voluntad, colectiva y particular, de romper con errores cotidianos en la elección y diseño de la red luminosa de ciudades, carreteras e, incluso, viviendas particulares o urbanizaciones que imitan la iluminación de una urbe.

El Instituto de Astrofísica de Canarias, centro puntero en el estudio y divulgación de medidas para combatir la contaminación lumínica, la describe como "el brillo o resplandor de luz en el cielo nocturno, producido por la reflexión y difusión de luz artificial en los gases y en las partículas del aire por el uso de luminarias inadecuadas y excesos de iluminación". En otras palabras, esta polución se refiere a toda luz que no es aprovechada para iluminar el suelo y las construcciones, aunque pretenda hacerlo. Puede suceder que el haz luminoso no sea dirigido hacia abajo, o que la radiación luminosa sea de una longitud de onda que el ojo humano no percibe y esa luz escape rumbo al cielo, contaminando la atmósfera.

En las últimas décadas nos hemos acostumbrado a que la iluminación de la noche imite a la luz del día. El problema radica en que se está realizando de forma incorrecta, lo que supone un considerable malgasto de energía y la pérdida del firmamento nocturno. Pero, además, cualquier ciudadano puede comprobar que incluso oculto el sol, una luz indeseada y procedente del exterior invade su vivienda, lo que constituye un factor perturbador del descanso nocturno, a pesar de que nos hemos acostumbrado. El deslumbramiento en la vía pública afecta, asimismo, a viandantes pero también a automovilistas -lo que resulta más peligroso- y se deriva del mal diseño de las instalaciones de alumbrado y representa, a la postre, un perjuicio para la seguridad vial.

Y es que, hasta ahora, en los proyectos de urbanización no se ha primado que el alumbrado público incorpore las medidas necesarias para reducir la contaminación lumínica. Tampoco se ha pensado en ello al adquirir un nuevo sistema de alumbrado para sustituir el antiguo e iluminar con él no más sino mejor, de la forma más eficiente y sólo allí donde es realmente necesario, es decir, en el suelo. Además, el gasto energético de una instalación de alumbrado público a lo largo de su vida útil viene a ser el doble de lo que costó su instalación. Por lo tanto, las inversiones realizadas para mejorar la eficiencia energética y disminuir la contaminación lumínica redundarán en un importante ahorro económico y energético.

Diversos estudios científicos, elaborados tanto en España como en el extranjero, han puesto de manifiesto los efectos perniciosos sobre la fauna y flora nocturnas de una iluminación mal diseñada. Estos efectos conciernen a aves (tanto migratorias como no migratorias), a mamíferos voladores y, sobre todo, a insectos nocturnos. Más del 90% de las especies de lepidópteros son de costumbres nocturnas, y de su existencia dependen muchas especies de plantas con flores que se abren de noche, así como multitud de depredadores. Al perturbar la vida de los insectos nocturnos se está desequilibrando la base de la cadena trófica.

Esta contaminación también implica cierta dosis de inseguridad vial. Debido a que el ojo humano se adapta lentamente a una zona oscura cuando proviene de otra muy iluminada, los alumbramientos mal proyectados de algunos tramos de carretera provocan en los conductores deslumbramientos. Para evitarlos, los expertos recomiendan utilizar alumbrados de transición que gradualmente pasan de un nivel de iluminación a otro y permiten una adaptación del ojo humano a zonas con diferentes niveles de luz.

Resulta sorprendente descubrir que los avances tecnológicos en el siglo XXI pueden ir en detrimento de la astronomía moderna. Aunque las nuevas generaciones de telescopios de 4 metros, equipados con sensibles detectores electrónicos, posibilitan observar objetos que están 250 millones de veces más distantes que las estrellas más lejanas que pueda distinguir el ojo humano (esto equivale a detectar la luz de una sola vela a una distancia de 100.000 kilómetros), los astrónomos no sólo necesitan grandes máquinas de lentes muy potentes, también precisan de cielos más oscuros, cada día más difíciles de encontrar.

Contaminación sonora:

El ruido es sonido y como tal, desde el punto de vista biofísico se define como el efecto producido en el órgano de la audición por las vibraciones del aire o de otro medio. También desde ese punto de vista los sonidos son armónicos y los ruidos carecen de armonía.

Lo cierto es que las sociedades de nuestro tiempo son productoras, obviamente, de sonidos y ruidos, que frecuentemente tienen una variedad, intensidad y perdurabilidad, que constituyen una forma de contaminación física por sus efectos: la contaminación acústica. Pensemos en el ruido generado en las ciudades por el denso parque automotor y aéreo o la actividad industrial.

El sistema auditivo en el ser humano, está adaptado a recibir y percibir sonidos y ruidos dentro de determinado rango de intensidades, si éste es superado y la exposición es sostenida comienzan a producirse efectos nocivos de orden fisiológico y psicofisiológico sobre la salud.

A estas patologías están expuestas todas las personas sometidas sostenidamente a estas intensidades acústicas ya sea por trabajar con equipos ruidosos (motores, máquinas diversas, etc.) o por vivir en centros urbanos contaminados acústicamente.

La unidad con que se mide la intensidad de sonido es el Bel, o su forma decimal el decibel (dB). Al silencio absoluto le corresponden 0 dB; una conversación normal genera 60 dB, una intensidad razonable para escuchar música tiene 80dB, un barrio tranquilo tiene 40-50 dB y la calle de una ciudad media alcanza los 80 a 100 dB. En una discoteca el nivel de ruido excede ampliamente los 120-130 dB y de igual forma ocurre, frecuentemente, con los equipos musicales portátiles con audífonos.

A partir de los 100 dB, si el ruido o sonido es sostenido comienzan a producirse efectos nocivos sobre nuestra salud. Estos se manifiestan como fatiga auditiva, sorderas profesionales, y traumatismos acústicos que conducen a una disminución de la percepción auditiva y en muchos casos a su perdida total. También la contaminación acústica produce efectos psicofisiológicos que se manifiestan a nivel de alteraciones del sueño, falta de concentración, aumento del estrés, síndromes de depresión y en general disminución de la calidad de vida

Asimismo, la contaminación acústica afecta a las poblaciones animales, como se ha visto con la instalación de industrias y aeroparques generadores de ruido extremo en zonas no urbanas.

Los sonidos muy fuertes provocan molestias que van desde el sentimiento de desagrado y la incomodidad hasta daños irreversibles en el sistema auditivo. La presión acústica se mide en decibelios (dB) y los especialmente molestos son los que corresponden a los tonos altos (dB-A). La presión del sonido se vuelve dañina a unos 75 dB-A y dolorosa alrededor de los 120 dB-A. Puede causar la muerte cuando llega a 180 dB-A. El límite de tolerancia recomendado por la Organización Mundial de la Salud es de 65 dB-A.

El oído necesita algo más de 16 horas de reposo para compensar 2 horas de exposición a 100 dB (discoteca ruidosa). Los sonidos de más de 120 dB (banda ruidosa de rock o volumen alto en los auriculares) pueden dañar a las células sensibles al sonido del oído interno provocando pérdidas de audición. 

España es el país más ruidoso de Europa y los datos obtenidos de 23 ciudades españolas en las que se ha realizado el mapa de ruidos, señalan que el nivel de ruido equivalente, durante el día, está en valores que varían de los 62 a los 73 dB.

Escala de ruidos y efectos que producen

dB-A

ejemplo

Efecto. Daño a largo plazo

10

Respiración. Rumor de hojas

Gran tranquilidad

20

Susurro

Gran tranquilidad

30

Campo por la noche

Gran tranquilidad

40

Biblioteca

Tranquilidad

50

Conversación tranquila

Tranquilidad

60

Conversación en el aula

Algo molesto

70

Aspiradora. Televisión alta

Molesto

80

Lavadora. Fábrica

Molesto. Daño posible

90

Moto. Camión ruidoso

Muy molesto. Daños

100

Cortadora de césped

Muy molesto. Daños

110

Bocina a 1 m. Grupo de rock

Muy molesto. Daños

120

Sirena cercana

Algo de dolor

130

Cascos de música estrepitosos

Algo de dolor

140

Cubierta de portaaviones

Dolor

150

Despegue de avión a 25 m

Rotura del tímpano

Contaminación electromagnética:

La contaminación electromagnética, tan frecuente en la vida moderna, es emitida por fuentes cada vez más numerosas y diversas: subestaciones, transformadores y líneas de transporte eléctricos, o las más recientes antenas de telefonía, por poner algunos ejemplos. Esta forma invisible de contaminación ha ido creciendo por delante de los estudios científicos que se han desarrollado divulgando la negativa influencia de los campos electromagnéticos sobre la salud humana: cáncer, leucemia infantil, afección al sistema inmunológico, alteraciones de los ciclos circadianos, aumento de suicidios... son algunos de los efectos que diferentes estudios achacan a estas radiaciones.

Hace ya una década, en las conclusiones de las primeras Jornadas sobre Contaminación Electromagnética celebradas en la Universidad de Alcalá de Henares, quedó impreso el siguiente texto: "Mientras no se dispongan de conclusiones definitivas debe aplicarse la máxima de salud ambiental in dubio contra reo. Esto significa que la administración debe velar para que se desarrollen y apliquen estrictamente las normativas y recomendaciones internacionales de protección existentes frente a los campos electromagnéticos en los niveles ocupacional, terapéutico y ambiental...". Sin embargo, esta protección preventiva está aún lejos de aplicarse en nuestro país

Los estudios e investigaciones cada vez son más concluyentes. Desde el realizado en 1972 en la Unión Soviética -que relaciona el aumento de enfermedades con la exposición de los trabajadores a dosis altas de radiación durante periodos prolongados-, hasta el llevado a cabo por el Instituto Karolinska de Estocolmo, el más representativo y amplio, tanto por el número de personas estudiadas como los resultados obtenidos: 127.000 niños que vivieron 25 años cerca de líneas de alta tensión. El estudio da como dato significativo el aumento en el riesgo de contraer leucemia infantil por el echo de estar sometido a fuertes campos electromagnéticos. En la actualidad, tanto el informe de la Universidad de Bristol como el de Chapel Hill (Carolina del Norte) avalan aún más las tesis de riesgo de contraer graves enfermedades.

Debido a la preocupación existente la Organización Mundial de la Salud (OMS) creó, en mayo de 1996, un proyecto internacional especifico para evaluar los efectos sanitarios y ambientales de la exposición a los campos electromagnéticos (Proyecto Internacional CEM). Después de cuatro años y con un presupuesto 3,33 millones de dólares invertidos, siguen sin conclusiones. Sin embargo, a pesar de la falta de pruebas concluyentes sobre el peligro que pueden representar los campos de baja frecuencia para la salud, es evidente que la incertidumbre científica y el nivel de aprensión del público son considerables. De hecho, en todo el mundo -con notables excepciones- se ha constatado una tendencia, tanto en el seno de los gobiernos como fuera de ellos, a adoptar una actitud de precaución para evitar los riesgos sanitarios ante esta incertidumbre científica.

Sin embargo, las políticas de prevención en relación con la exposición a los campos electromagnéticos presentan problemas, en primer lugar por la falta de datos que prueben de forma manifiesta si existen riesgos derivados de una exposición crónica. Otra dificultad se deriva de la omnipresencia de estas emisiones de baja frecuencia en la sociedad moderna a niveles extremadamente variables, lo que hace difícil concebir políticas de precauciones coherentes y equitativas.

Por su parte, los Tribunales de Justicia en Estados Unidos se han pronunciado sobre los efectos en la salud de las personas ordenando traslados de líneas e incluso el cierre de un centro escolar por pasar la línea eléctrica de alta tensión por encima. Un Fiscal de Venecia investiga en la actualidad la posible aparición de enfermedades en personas que viven en la cercanía de instalaciones eléctricas para comprobar si existe vinculación entre ambos hechos, procediendo a la apertura de expedientes por homicidio involuntario a tres directivos de la compañía eléctrica Enel. Se ha unido así a otro fiscal de Turín que ha hecho lo propio con directivos de las cadenas televisivas RAI y Mediaset.

Ya en España, el Fiscal de medio ambiente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid tiene abiertos varios expedientes a raíz de las denuncias presentadas por varias Asociaciones de Vecinos. Cabe destacar que existe un Proceso Judicial en Murcia, una región especialmente sensibilizada por la contaminación electromagnética, en la que el pasado 21 de marzo han constituido la Plataforma por el Alejamiento de las Antenas de Telefonía Móvil y las Líneas de Alta Tensión. El pasado año el PSOE presento una Proposición no de ley para la creación de una comisión de estudio e investigación en el seno del Congreso y el Partido Popular y CIU votaron en contra. ¿Por qué?, ¿no les interesa nuestra salud?, ¿qué intereses ocultos hay?

Otro ejemplo claro de desastre ambiental y de salud en la Comunidad de Madrid es la línea de Meco-San Sebastián de los Reyes, a su paso por núcleos urbanos o zonas habitadas como Camarma y Daganzo, y dividiendo en dos la ZEPA Estepas Cerealísticas de los Ríos Jarama y Henares. Esta línea de alta tensión carece de estudio de impacto ambiental para su ubicación, y tampoco dispone de señalización para las aves a pesar de su ubicación.

Un tendido eléctrico ocasiona sobre la fauna un impacto negativo debido a la perdida de hábitats provocada por la tala de árboles y la eliminación de vegetación, afectando a todos los grupos de animales y, en mayor medida, a los de menor capacidad de desplazamiento -invertebrados, micromamíferos, etc. -. Además, la conservación de la banda de seguridad alrededor del tendido mediante la utilización de productos fitosanitarios provoca también efectos negativos sobre la fauna. Las cigüeñas, a pesar de los buenos censos recientes, parece que no están a salvo: se han contabilizado hasta media docena de nidos en antenas de telefonía en la Comunidad de Madrid, donde quizá estén muy seguras por altura y tamaño, pero ¿están seguras ante las radiaciones?

También son muy conocidos los estudios que revelan la elevada mortalidad de las aves a causa de las líneas de transporte eléctrico, debido a los choques directos o a las electrocuciones. La modernización de los tendidos no siempre ha ido pareja a la instalación de postes con diseños ambientalmente correctos para evitar estos problemas, a pesar de que se trata de mejoras sencillas de incorporar.

A modo de ejemplo, el águila imperial, especie en grave riesgo de extinción, ha pasado de 122 parejas en 1994 a las 104 censadas en 1999. Los principales motivos de mortalidad de esta emblemática especie son dos: el veneno y la electrocución. Ahora se valora si los 1.800 millones empleados para protegerlas han sido efectivos: para favorecer su supervivencia la cría en cautividad puede ser una solución, pero la mortalidad será la misma mientras que no se tomen medidas correctoras de aislamiento de cables, nuevo diseño de postes, traslado de tendidos, etc.

La muerte por electrocución afecta a las aves rapaces principalmente por su gran tamaño: al utilizar los tendidos como oteaderos y extender sus alas, contactan con los cables, lo que les provoca la muerte por electrocución. Según la Sociedad Española de Ornitología es un grave problema para varias especies en riesgo de extinción y el águila imperial es una de las siete rapaces que corren mayor peligro del planeta.

Conclusión:

En resumen, estamos provocando, por medios artificiales una, atmósfera letal como la que Venus mantiene en forma natural. Parecería que el hombre se ha empeñado en trasformar el único lugar habitable, en el sistema solar, en un planeta inhóspito, similar a la de los planetas vecinos.

Hay mucho que hacer para remediar este grave problema que no solo nos perjudicara a nosotros sino a las futuras generaciones, las cuales no serán responsables de las irresponsabilidades que cometamos en la actualidad.

La contaminación es un fenómeno que existe desde que se originó la Tierra. Desde hace ya tanto tiempo, las sustancias contaminantes se dispersan y transportan sobre y dentro de los recursos naturales modificando sus características originales. Pero, a medida que el hombre fue evolucionando y se transformó en sedentario, consumidor despiadado y derrochador de recursos, este problema ha crecido notablemente. El presente trabajo enfoca el problema de la contaminación desde un punto de vista racional y real; es decir, no podemos pensar que la contaminación puede eliminarse, ni que de ahora en adelante no se generará más. Esto sería una utopía, ya que es un fenómeno muy antiguo y que carece de difusión suficiente como para que todo el mundo tenga conocimiento y, por ende, tome conciencia...

La sensibilización, concienciación social y formación ambiental es para todos el arma para crear una legislación fuerte acorde al tiempo que vivimos asegurando la calidad de vida de todas las especies y ecosistemas.

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