Contaminación acústica

Sonido. Ruido. Niveles. Fuentes contaminación acústica. Soluciones

  • Enviado por: Sebastian Yanzat
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 4 páginas
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La Contaminación acústica puede pasar desapercibida, y mas aun en nuestra cuidad, pero este es un problema que afecta a las grandes ciudades del mundo, y a las no tan grandes también. “La contaminación Acústica” tiene que ver con los ruidos que se crean en las sociedades y en su habitad, y si bien estos ruidos no se mantienen en el tiempo, ni se acumulan, pueden afectar la calidad de vida de las personas de una comunidad, si ésta no es controlada adecuadamente. Para este propósito existen normas creadas por entidades gubernamentales que regulan el porcentaje de sonidos emitidos por los ciudadanos directa o indirectamente. Para realizar esta investigación, se consultaron fuentes informáticas, ya que estas cuentan con información mas actualizada, que otros medos disponibles.

Para entender la contaminación acústica debemos entender primero que es su factor contaminante:

El Sonido:

El sonido es una onda que viaja a través de un medio que puede ser el aire, pero existen muchos tipos de ondas, y pueden producir sonidos agudos y sonidos graves. Los

El Ruido:

El ruido es un sonido que interfiere con las actividades, las conversaciones o el descanso. Un mismo sonido puede ser música o diversión para una persona y ruido para otra. El Sonido se mide en decibelios, una unidad logarítmica.

Contaminación Acústica:

La contaminación acústica producida por la actividad humana ha aumentado de forma espectacular en los últimos años. Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), considera los 50 dB, como el límite superior.

Según estudios de la Unión Europea (2005): “80 millones de personas están expuestos diariamente a niveles de ruido ambiental superiores a 65 dB. y otros 170 millones, lo están a niveles entre 55-65 dB.

La contaminación acústica es un conjunto de sonidos y ruidos que circulan por el aire en las calles de una población. Como generalmente las ciudades poseen gran cantidad de elementos generadores de ruido, se produce en conjunto un alto nivel sonoro que puede llegar a perjudicar la integridad física y psíquica de los habitantes.

El oído humano sólo puede soportar ciertos niveles máximos de ruido, pero el nivel que se acumula en algunas ciudades supera ese máximo. Algunos ruidos de la ciudad se encuentran por encima del "Umbral del dolor" (120 dB.)

Estos ruidos pasan a formar parte de la contaminación acústica de una ciudad y deben ser restringidos y controlados para mantener la salud de los ciudadanos.

En cuanto a los niveles racionales, las cifras medias de las legislaciones europeas, marcan como límite aceptable 65 dB durante el día y 55 dB durante la noche, ya que la capacidad auditiva se deteriora en la banda comprendida entre 70 dB y 115 dB y pasa a un nivel doloroso, cuando se superan los 120 dB, El umbral de dolor llega a los 120 dB.

Ruidos y sus niveles:

- Pájaros trinando: 10 dB

- Rumor de hojas: 20 dB

- Biblioteca: 30 dB

- Zonas residenciales: 40 dB

- Ordenador personal: 40 dB

- Conversación normal: 50 dB

- Aspiradora: 65 dB

- Oficina: 70 dB

- Camión de la basura: 75 dB

- Interior fábrica: 80 dB

- Tráfico rodado: 85 dB

- Bocina automóvil (=atasco): 90 dB

- Bocina autobús: 100 dB

- Interior discotecas: 110 dB

- Motocicletas sin silenciador: 115 dB

- Taladros: 120 dB

- Avión sobre la ciudad: 130 dB

- Avión despegando (a 25 m.) 140 dB

- Umbral de dolor: 140 dB

Máximo permitido de ruidos en establecimientos:

- Hospitales: 25 dB

- Bibliotecas y Museos: 30 dB

- Cines, teatros y Salas de conferencias: 40 dB

- Centros docentes y Hoteles: 40 dB

- Oficinas y despachos públicos: 45 dB

- Grandes almacenes, restaurantes y bares: 55 dB

Efectos de la contaminación acústica en la salud:

El efecto del ruido es similar al efecto del miedo y la tensión: aumento de pulsaciones, modificación del ritmo respiratorio, tensión muscular, presión arterial, resistencia de la piel, agudeza de visión y vasoconstricción periférica. Estos efectos no son permanentes, desparecen al cesar el ruido, aunque pueden presentar estados de nerviosismo asociados y no hay constancia de que puedan afectar a la salud mental. La pérdida de audición inducida por el ruido es irreversible por la incapacidad de regeneración de las células ciliares de la audición. La sordera podría aparecer en casos de soportar de forma continuada niveles superiores a 90 dB. Además, el ruido puede causar efectos sobre el sistema cardiovascular, con alteraciones del ritmo cardíaco, riesgo coronario, hipertensión arterial y excitabilidad vascular por efectos de carácter neurovegetativo. Sobre las glándulas endocrinas, aumento de la secreción de adrenalina. En el aparato digestivo puede generar un incremento de la enfermedad gastroduodenal por dificultar el descanso. En general puede ser negativo para otras afecciones, por incremento inductor de estrés, aumento de alteraciones mentales, tendencia a actitudes agresivas, dificultades de observación, concentración, rendimiento y facilita los accidentes.

El sueño, la atención y la percepción del lenguaje hablado son las actividades más perjudicadas. El sueño se altera a partir de 45 dB (fondo sonoro de una calle residencial sin tráfico rodado, de día). Y quien sufre alteraciones del sueño puede padecer efectos como la sensación de cansancio, el bajo rendimiento académico o profesional o los cambios de humor. De ahí la conveniencia de que durante las horas de descanso nocturno disfrutemos de ese silencio que evita las interrupciones del sueño.

Fuentes de la contaminación acústica:

Aproximadamente, el 80% del nivel de ruidos es debido a vehículos a motor, el 10% a las industrias, el 6% a ferrocarriles y el 4% a bares, locales públicos, pubs, etc.

Las principales fuentes de contaminación acústica en la sociedad actual provienen de los vehículos de motor, que se calculan en casi un 80%; el 10% corresponde a las industrias; el 6% a ferrocarriles y el 4% a bares, locales públicos, pubs, talleres industriales, etc.

El parque automovilístico de España (más de 16 millones de vehículos) genera continuamente un ruido especialmente intenso, ya que sólo con el roce de neumáticos con la calzada se producen sonidos que, acumulados, resultan contaminantes. La construcción de autovías o circunvalaciones cercanas a diferentes núcleos de población han multiplicado el efecto del tráfico rodado y el sonido que genera.

Si una zona está construida cerca de vías de ferrocarril o aeropuertos, la contaminación acústica allí aumenta considerablemente. Sin llegar a estos extremos, en general se sufre una alta exposición sonora dentro y fuera de la vivienda y el trabajo, que repercute en la salud personal dependiendo del tiempo que se sufre y la sensibilización de la persona que está expuesta al ruido.

Las fuentes generadoras de ruido son muy diversas, desde obras de construcción o fábricas industriales, a locales musicales, pasando por animales y personas, aviones o ciertos fenómenos meteorológicos. Pero el tráfico se ha convertido en uno de los principales focos de ruido. El aumento del parque automovilístico español ha convertido al coche en el mayor contaminante acústico en nuestras ciudades, hasta el punto de deteriorar la calidad de vida urbana.

Según la UE, la cuarta parte de la población comunitaria sufre niveles de ruido superiores al límite de tolerancia (65 dB). En una conversación normal se registran entre 50 dB y 60 dB, mientras que en una calle con mucho tráfico hay 70 dB. Casi la mitad de las ciudades españolas con población de 100.00 a 500.000 habitantes sufren contaminación acústica.

Soluciones a la contaminación acústica:

Una primera acción para combatir la contaminación acústica sería la de elaborar un mapa acústico (medida y análisis de los niveles sonoros de diversos puntos de la ciudad), centrándose en el tráfico rodado pero sin olvidar otros emisores de ruido. A partir del estudio, se podrían adoptar medidas defensivas y preventivas, a medio o largo plazo en función de la planificación urbanística de la ciudad.

Los expertos indican que la mejor solución contra este modo de contaminación sería incorporar un estudio de niveles acústicos a la planificación urbanística, con el fin de crear "islas sonoras" o insonorizar los edificios próximos a los "puntos negros" de ruido, pero ello conlleva un coste elevadísimo. Es más eficaz adoptar medidas preventivas, ya que, económica y socialmente, son más rentables. Hay que potenciar campañas de educación medio ambiental, para que todos contribuyan y exijan la disminución de los niveles de ruido.

Los métodos para contrarrestar los sonidos excesivos se clasifican en activos y pasivos, y actúan sobre la fuente que los produce. Son eficaces algunos métodos pasivos, como los absorbentes superficiales (pantallas acústicas), silenciadores reactivos, materiales porosos, soportes antivibratorios o resonadores. Estas técnicas son más bien defensivas, lo que limita su efectividad, y un ejemplo de esto lo encontramos en la arquitectura (sólo se insonorizan teatros, cines y auditorios) y en la planificación urbana (que abarca aspectos como el tipo de construcción de la calzada, cuya calidad incide en los niveles de ruido producido por el rozamiento de los vehículos, que pueden ser incluso superiores a las vibraciones del motor del coche).

Para evitar el ruido del tráfico, es conveniente realizar un buen mantenimiento del vehículo, con especial hincapié en el silenciador. Además, una presión correcta en las ruedas evita ruidos y vibraciones. Cuanto más rápido se vaya, más ruido se produce; en calles estrechas, el ruido se multiplica. Evitando acelerones y frenazos bruscos, utilizando el claxon sólo cuando sea necesario, deteniendo el motor en atascos o paradas, y usando los transportes públicos siempre que se pueda, se ayuda a disminuir los niveles de ruido.

Bibliografía:

-“Contaminación acústica." Microsoft® Student 2008 [DVD]. Microsoft Corporation, 2007.

- http://es.wikipedia.org/wiki/Contaminación_acústica