Conquistas europeas

Historia universal. Descubrimientos. Exploraciones

  • Enviado por: Gustavo
  • Idioma: castellano
  • País: Guatemala Guatemala
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EXPLORACIONES EUROPEAS

  • PREHISTORIA  

A lo largo de los siglos, los motivos por los cuales se han explorado otras tierras han sido muy diferentes. Los pueblos prehistóricos se adentraron en la mayoría de las regiones más acogedoras del planeta y recorrieron grandes distancias en condiciones de extrema dureza. Desde los orígenes de la humanidad, en África oriental, los primeros hombres se asentaron en los cálidos y fértiles valles del río Nilo y de Mesopotamia y, desde allí, probablemente se desplazaron en busca de caza a las regiones del norte de Europa y a Siberia, donde las condiciones climáticas eran más duras. Por lo que se refiere a la colonización de América, puede que fuera el resultado de las migraciones que debieron producirse durante los consecutivos periodos glaciales de al menos los últimos 20.000 años, que permitieron el paso desde Siberia a Alaska por zonas de tierra helada. En realidad no existe ni una sola región climática en el mundo que no haya sido habitada y/o recorrida desde los tiempos más remotos. Así, los polinesios navegaron hasta las más distantes islas del Pacífico e incluso se asentaron en la isla de Pascua, situada a miles de kilómetros de la tierra firme más cercana. Esto pone de manifiesto que la capacidad de llegar a los lugares más alejados, de recorrer grandes distancias y de comprender la topografía de las regiones, no es, de ningún modo, competencia exclusiva de civilizaciones modernas.

  • EDAD ANTIGUA  

A menudo se ha definido a los exploradores como aquellos que rellenaban los espacios en blanco de los mapas o, para hablar con más propiedad, los espacios en blanco que tenía el mundo que ellos conocían, ya que de hecho los lugares que descubrían casi siempre estaban habitados. Los primitivos mapas con los que contaban eran producto de unas sociedades todavía poco cultivadas. Hasta que el padre de la geografía moderna, Claudio Tolomeo, no estableció la convención de representar en un mapa plano la configuración esférica del globo terráqueo, no se sentaron los principios de la cartografía.


Los primeros exploradores no dejaron documentos escritos sobre sus descubrimientos, por lo que tenemos que fiarnos de los vestigios descubiertos por los arqueólogos para reconstruir sus hazañas. En los jeroglíficos egipcios se cuenta el relato de una expedición que habría tenido lugar hacia el año 3000 a.C. a la tierra de Punt (probablemente la costa de la actual Eritrea o Somalia). Los exploradores fenicios, y posteriormente los griegos, navegaron por todo el mar Mediterráneo y Piteas partió de Marsella alrededor del año 325 a.C. para realizar la primera circunnavegación de Gran Bretaña y, posiblemente, visitaría también las islas Orcadas e Islandia.

  • EDAD MEDIA  

Durante la edad media los cristianos de Europa pensaban que Jerusalén era el centro del Universo, por lo que destruyeron los hallazgos de los antiguos geógrafos. Aunque los marinos y navegantes europeos siguieron cartografiando el Mediterráneo y los mares adyacentes, fueron los chinos y los comerciantes árabes de mercancías de lujo, con sus extraordinarias habilidades cartográficas, los que hicieron la contribución más importante de su tiempo. El gran viajero veneciano del siglo XIII, Marco Polo, utilizó las rutas comerciales chinas y árabes, tanto terrestres como marítimas, en su visita al gran emperador mongol Kublai Kan, mientras que Ibn Batuta, un siglo después, utilizó barcos mercantiles para visitar la India y otros lugares del océano Índico. Zheng He, para hacer alarde del poderío del imperio chino, realizó un total de siete viajes a la mayoría de los puertos del mar de China y del océano Índico. Los viajes tuvieron lugar entre los años 1405 y 1434 y en ellos participaron un total de 317 barcos y 37.000 hombres.

  • EDAD MODERNA  

En Europa, por lo general, se admite que la llamada era de los grandes descubrimientos tuvo su comienzo en el renacimiento, época en la que los estudiosos de entonces estaban redescubriendo las obras de los geógrafos griegos y latinos. El cristianismo fue ganando terreno en España, y los moros fueron expulsados de sus últimos baluartes en 1492, el mismo año en que Cristóbal Colón hizo su primer viaje al mar de las Antillas. Los conquistadores españoles y portugueses descubrieron tierras remotas. Los portugueses navegaron a lo largo de la costa atlántica africana; después de varios intentos, consiguieron bordear el cabo de Buena Esperanza cuando buscaban una ruta marítima para el comercio de especias con la India. Cuando cuatro de las naves que capitaneaba Vasco da Gama volvieron de la India en el año 1499, la carga que traían se componía de pimienta, jenjibre, canela y clavos y valía una auténtica fortuna.

Animado por tales ganancias, otro explorador, Pedro Álvares Cabral, con una flota de 13 barcos y 1.200 hombres, zarpó de Lisboa en 1500 y llegó, sin proponérselo, a las costas de Brasil, cuando en realidad se dirigía a la India. Lo mismo le pasó a Colón, que había partido rumbo al oeste, a través del Atlántico, hacia China y Japón, y acabó en Cuba. Colón fue el fundador de la primera colonia europea en América y prometió a los reyes españoles, que costeaban sus viajes, traerles fantásticas riquezas. Durante las siguientes décadas, Hernán Cortés en México, Francisco Pizarro en Perú y otros muchos conquistadores se sintieron atraídos por la esperanza de encontrar oro y plata en América. Fernando de Magallanes buscaba una ruta al Oriente cuando bordeó el extremo meridional de América del Sur, en el que fue su épico viaje de circunnavegación del mundo.

Jacques Cartier, el primero de los grandes exploradores franceses de América del Norte, murió desacreditado al volver de los tres viajes que realizó entre los años 1534 y 1542 con una carga de cuarzo en lugar de diamantes. Sin embargo, en los siguientes 80 años, sus sucesores, con la ayuda de guías indígenas, consiguieron cartografiar la mayoría de las vías navegables de la costa este de Canadá y los afluentes del río más importante de la región, el San Lorenzo. Samuel de Champlain fundó Quebec en la ribera de este río. Henry Hudson, trabajando para la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, estableció el primer puesto comercial de pieles en Manhattan, y durante su último viaje, trabajando para Inglaterra, navegó por la inmensa bahía que lleva su nombre. Le siguieron los misioneros y los comerciantes de pieles. La Compañía de la Bahía de Hudson, que se fundó en 1670, tuvo una importante rival en la Compañía del Noroeste, lo que provocó que a finales del siglo XVIII la competencia entre ambas compañías diera lugar a numerosas exploraciones de las vías fluviales de las vastas tierras interiores de Canadá. Alexander Mackenzie navegó hasta el Ártico por el río que hoy se conoce como Mackenzie, en su honor, que es uno de los más importantes de América del Norte. Cuatro años después, en 1793, hizo la primera travesía por tierra del continente, encontrando una ruta a través de las montañas Rocosas hasta el océano Pacífico. En tierras más al sur, La Salle había descendido el río Mississippi hasta su desembocadura en el golfo de México, tomando posesión en nombre de Francia de las tierras bañadas por la cuenca del río, en 1682, a las que llamó Luisiana. Cuando en 1803 las tierras fueron vendidas a los Estados Unidos, el presidente Thomas Jefferson envió la expedición de Lewis y Clark a explorar el nuevo territorio. Con esta expedición por tierra, que consiguió llegar al Pacífico, se abrió todo el inmenso territorio a la imaginación de la joven nación.

Muy pronto, la actividad comercial generada requirió de puestos comerciales permanentes, lo que llevó a su vez a una ocupación colonial creciente. Los escasos lujos de los primeros exploradores se vieron pronto superados por la necesidad de un mayor número de productos que, para ser rentables, requerían una abundante mano de obra barata. Se trataba de productos como el azúcar, el algodón, el oro, la plata, los diamantes y las esmeraldas, que había que extraer de las minas; las perlas, que eran recolectadas por buceadores nativos; y, posteriormente, productos como el café, el cacao, el té y el tabaco. De esta forma empezó la trágica historia de la esclavitud de la mano de la colonización europea. Primero se utilizó a los indígenas de América como mano de obra. Luego, debido a las enfermedades traídas por los conquistadores que causaron una merma importante en la población aborigen, se inició el inhumano tráfico de esclavos procedentes de África a través del Atlántico. Los exploradores jugaron un papel activo en estas actividades, quienes muchas veces olvidaban el propósito colonizador y se lanzaban a la búsqueda de oro, plata, pieles o esclavos.

En el siglo XVII las cosas empezaron a cambiar y fueron motivos más nobles los que guiaron a los exploradores. Algunos de ellos se lanzaron a la aventura por el simple placer de viajar. Otros, como los misioneros, tenían como meta convertir a la fe cristiana a los pueblos que habitaban las lejanas tierras. Entre ellos destacaron el jesuita san Francisco Javier, que desarrolló su labor en Japón durante el siglo XVI; los franciscanos que en el siglo XIII llegaron a Mongolia; o Matteo Ricci, que impresionó al mismo emperador de China. Todos ellos fueron auténticos exploradores, ya que se adentraron en lugares remotos y dieron más tarde noticias de sus hallazgos.

Otros simplemente viajaron para satisfacer su curiosidad científica, como el capitán James Cook, que volvió en 1771 de realizar su primer viaje de circunnavegación en el que observó un eclipse de sol en Tahití, trazó los mapas de las dos principales islas de Nueva Zelanda y de la costa este de Australia, y trajo, además, un cargamento de desconocidas especies botánicas y zoológicas. En su segundo viaje navegó por la gran masa de hielo antártica hasta un punto tan meridional que no había sido alcanzado anteriormente por ningún otro explorador, y abrió la posibilidad de que existiera un continente habitado al sur.

  • SIGLO XIX  

Unos años después de la muerte de Cook, acaecida durante su tercer viaje, un grupo de caballeros londinenses, movidos por una común curiosidad por la ciencia, fundaron la African Association, cuya finalidad era el estudio del África central, y que más tarde se convertiría en la Real Sociedad Geográfica. La African Association se interesó, en primer lugar, por África occidental. Mungo Park, un joven médico escocés, murió cuando exploraba el curso del río Níger. Pero hasta el año 1830, los hermanos John y Richard Lander no confirmaron que el río Níger era navegable y suponía una potencial ruta interior, tanto para ser utilizada con fines comerciales como para llevar a cabo posibles acciones para erradicar la esclavitud. Heinrich Barth fue el único superviviente de la expedición que en 1849 patrocinó la Asociación Contra la Esclavitud. Barth recorrió 16.000 kilómetros a través del Sahara, desde Trípoli al lago Chad, y descendió el Níger. Además, escribió una de las fuentes de información de mayor riqueza documental sobre la geografía de la región.


En 1856, Richard Burton y John Hanning Speke partieron en un viaje para explorar el lago Tanganica. Cuando regresaba Speke, descubrió el lago Victoria y supuso, acertadamente, que se trataba de la fuente del Nilo. Esta idea fue corroborada durante una segunda expedición que tuvo lugar entre 1859 y 1862. Por otro lado, Samuel Baker y su esposa Florence descubrieron otro de los lagos del Rift Valley, que llamaron lago Alberto (Albert Nyanza), y las grandiosas cataratas Murchison.

En África del Sur, el más famoso de los exploradores victorianos fue el misionero escocés David Livingstone, quien destacó por haber cruzado un territorio del que no existían mapas como era el desierto de Kalahari, y por haber cartografiado la mayor parte de una extensa área que se extiende desde Angola hasta la desembocadura del Zambeze, en Mozambique. También exploró las fuentes del Nilo y el lago Tanganica.

En 1874, Henry Morton Stanley emprendió uno de los más ambiciosos y largos viajes por tierra a través de África, completando los descubrimientos que habían hecho sus predecesores. Navegó por el lago Tanganica, consiguiendo demostrar que no estaba unido al Nilo, y descendió por el río Congo hasta el mar en un viaje durísimo que duró 999 días y que costó la vida a 242 de los hombres de Stanley. Más tarde, entró al servicio del rey Leopoldo II de Bélgica y se convirtió en uno de los principales artífices del reparto de África, sentando las bases de la sistemática colonización de África por las potencias europeas.

En 1818, el Almirantazgo británico decidió reanudar la búsqueda del tan deseado paso del Noroeste a través del archipiélago canadiense, que desde el siglo XVI buscaban los navegantes ingleses. En 1845 la Armada Real organizó la que sería la más ambiciosa de sus expediciones, con dos embarcaciones para navegar por aguas polares, la Erebus y la Terror, que acababan de regresar de una expedición antártica comandada por James Clark Ross. Los barcos, en esta ocasión al mando de John Franklin, fueron a la búsqueda del anhelado paso. Pasaron años sin que se tuvieran noticias de la expedición, aunque se organizaron hasta cuarenta expediciones de búsqueda que, finalmente, confirmaron la muerte de Franklin y de sus 137 acompañantes y contribuyeron decisivamente a encontrar el paso del Noroeste y a completar muchos de los espacios en blanco de los mapas de las islas y canales helados de la región.

En el otro extremo del mundo, los exploradores australianos buscaban algún mar interior o lago para acabar con los problemas de sequía en el país. Fue el criador de ovejas Edward Eyre quien, adentrándose en las tierras del interior, descubrió el intermitente lago de agua salada que en la actualidad lleva su nombre. El científico alemán Ludwig Leichhardt exploró las tierras del norte de Australia, pero murió en 1848 cuando intentaba cruzar el territorio de este a oeste.

Mientras tanto, Charles Sturt y, más tarde, John Stuart, penetraron, desde las colonias del sur, en los más inhóspitos territorios del interior. Entre 1860 y 1861 Stuart lo cruzó casi completamente en dos ocasiones; partió de la ciudad de Adelaida, atravesó las polvorientas y despobladas tierras interiores y llegó al Territorio del Norte. En 1862 consiguió recorrer 3.250 kilómetros, con la ayuda de caballos y camellos. Regresó entonces a Adelaida, al mismo tiempo que llegaban a la ciudad los cuerpos sin vida de Robert O'Hara Burke y William Wills. Éstos habían partido de la ciudad de Melbourne para realizar un ambicioso viaje que pretendía seguir la pista de Stuart por tierras de Australia, pero, al no poder llegar a la costa norte, decidieron regresar y a mitad del camino murieron de sed y hambre en Cooper Creek.

Más tarde, otros exploradores, a menudo con la ayuda de los aborígenes australianos que durante miles de años habían recorrido el territorio, cartografiaron las inmensas regiones que aún no habían sido trazadas. Entre ellos estaban los hermanos Gregory, que se ocuparon del Territorio del Norte; Alexander Forrest, que exploró el oeste de Australia; Ernest Giles, que fue el primer europeo que llegó a Ayers Rock (Uluru) en 1872; y los exploradores Gibson y Simpson, que descubrieron los desiertos que llevan sus nombres.

La medición trigonométrica de la India probablemente fue la más importante empresa geográfica que tuvo lugar durante el siglo XIX. Tuvo su origen en una serie de estudios independientes que empezaron en 1767, pero que no se plasmó en un único proyecto nacional hasta 1883. La exhaustiva medición topográfica empezó en 1800 y duró 70 años. En ella participaron equipos de agrimensores (topógrafos) que midieron cada palmo del subcontinente con cadenas métricas, triangulaciones y teodolitos. La medición se empezó en Madrás, en la costa este, extendiéndose en abanico hacia el norte y el sur, llegando, finalmente, hasta el Himalaya. La operación fue dirigida por George Everest y su sucesor, Thomas Montgomerie.

No obstante, para los británicos que exploraban la India los más misteriosos y prometedores lugares eran los que se encontraban al norte del Himalaya. Sin embargo, no se organizó ni una sola expedición para explorar el corazón del Asia central, aunque, durante siglos, valerosos personajes se habían adentrado en las desconocidas regiones interiores, a veces disfrazados de comerciantes musulmanes, siendo algunos de ellos asesinados por las tribus indígenas o por recelosos gobernantes. Muchos de ellos eran oficiales del ejército que realizaban misiones de espionaje para su país, en la carrera que habían emprendido Gran Bretaña y Rusia para hacerse con el control de Asia central y de las tierras colindantes. Los rusos también enviaron osados exploradores como C.P.P. Semenov, que fue a las montañas Tien Shan, o el conde Nikolái Przhevasky. Por su parte, la Real Sociedad Geográfica británica rindió homenaje a muchos de sus exploradores, algunos tan importantes como Henry Haversham Godwin-Austen, en cuyo honor se nombró la segunda montaña más alta del mundo conocida también como K2; George Hayward, por la labor realizada en la cordillera de Karakoram; y Ney Elias, por su trabajo en China y Turkestán.

Pero quizá los exploradores más intrépidos fueron los pundits, los medidores hindúes especialmente adiestrados por Montgomerie para dar exactamente dos mil pasos por milla. Estos expertos medidores se adentraron en el Tíbet disfrazados de peregrinos budistas y, equipados con equipos de medición escondidos en las fundas de los libros de rezos, trazaron secretamente los mapas de los alrededores de Lhasa, arriesgando sus vidas. Puso fin a esta etapa la gran expedición de Francis Younghusband, que marchó sobre Lhasa entre 1903 y 1904 al no conseguir resolver el conflicto por vía diplomática, y que finalmente desembocó en una batalla en la que murieron muchos tibetanos. El ambicioso explorador Sven Hedin y el húngaro Aurel Stein realizaron memorables expediciones a Asia central, llevándose consigo muchas de las obras de arte que encontraron.

Una vez que se cartografió la costa norte de Norteamérica y Rusia, el más importante reto para los exploradores eran los polos, donde los noruegos y los americanos fueron los más destacados. Durante el siglo XIX las expediciones británicas del almirante William Edward Parry, en 1827, y del capitán George Nares, en 1875-1876, se adentraron hasta 800 kilómetros en el polo. Pero las más notables expediciones fueron las realizadas por los noruegos. Fridtjof Nansen cruzó Groenlandia en 1888 y, después, se dejó arrastrar por las corrientes en su pequeña nave Fram a través del norte de Rusia, desde Siberia al Atlántico, entre 1893 y 1896. Pocos años después, Roald Amundsen, que fue el primero que llegó al polo sur, tardó 19 meses en atravesar el paso del Noroeste con una pequeña embarcación, la Gjöa, siendo el primero en conseguirlo.

  • SIGLO XX  

Mientras tanto, el ambicioso capitán de marina estadounidense Robert Peary se había empeñado en llegar al polo norte, a donde proclamó haber arribado en abril de 1909. Otro estadounidense, Frederick Albert Cook, pedía que se le reconociera que él había llegado antes, en abril de 1908. Lo cierto es que tanto Peary como Cook habían exagerado sus logros o, por lo menos, se habían equivocado al calcular sus coordenadas, aunque, ciertamente, Peary llegó hasta un lugar más cercano al polo. La primera confirmación fiable de la llegada al polo norte de una expedición es la de Wally Herbert, durante su Expedición Transártica de los años 1968-1969.

Con respecto a la Antártida, entre los esfuerzos realizados por diferentes países europeos a principios del siglo XX destaca la que probablemente fue la más famosa de todas las expediciones a la zona, la dirigida por elcapitán Robert Falcon Scott entre 1901 y 1904 con la nave Discovery, llevando a cabo un importante trabajo científico. Y, también, la expedición Nimrod, 1907-1909, que a las órdenes de Ernest Shackleton se adentró hasta casi el polo sur. La segunda expedición de Shackleton, en 1914, fue todo un milagro de supervivencia después que la embarcación se hundiera y quedara atrapada en el hielo; la tripulación tuvo que cruzar el helado y tormentoso océano Glacial Antártico en un bote y, cuando consiguieron llegar a tierra, a las islas Georgias del Sur, atravesar los glaciares de la deshabitada isla en busca de auxilio, hasta que fueron finalmente rescatados.

La exploración antártica culminó en la famosa carrera que tuvo lugar entre 1911-1912. Cuando la expedición de Scott llegó al polo sur, encontró la bandera noruega y un mensaje de su rival, el explorador Amundsen, que había llegado cinco semanas antes. Amundsen consiguió su propósito gracias a un meticuloso plan de viaje, en el que utilizó perros esquimales para los trineos. El plan consistía en sacrificar algunos de los animales cada cierto tiempo y de esta forma poder alimentar a los animales supervivientes.

Cuando Edward Whymper, con un equipo de escaladores vestidos con trajes de lana, consiguió escalar el pico monte Cervino en 1865, nació una nueva modalidad de exploración, la deportiva. Durante décadas Whympers escaló en los Andes y, durante todo el siglo XX, los montañeros han escalado cumbres de todo el mundo. Los primeros intentos de escalar el monte Everest correspondieron al Club Alpino y a la Real Sociedad Geográfica. George Leigh Mallory y Andrew Irvine desaparecieron en 1924 cuando estaban cerca de llegar al punto más alto de la Tierra. En la década de los años treinta, Bill Tillman y Eric Shipton se adentraron en muchos de los escondidos valles del Himalaya, que ahora son centros importantes de escalada para montañeros profesionales. Por aquel entonces, muchos expertos aseguraban que era físicamente imposible que los hombres pudieran escalar el Everest. Tales expertos se quedaron completamente desconcertados cuando, el 29 de mayo de 1953, la expedición que dirigía John Hunts consiguió que dos de sus miembros, Edmund Hillary y Tenzing Norkay, alcanzaran la cima.

A partir de 1953, los montañeros han conseguido cada vez más sorprendentes hazañas. Aunque han contado con la ayuda de unas comunicaciones más fáciles, unos equipos más completos y sofisticados, una técnica más depurada y un mejor entrenamiento, es indudable que no se les puede negar el coraje y la resistencia que los sitúa por delante incluso de sus predecesores. El genial Reinhold Messner y Peter Habler consiguieron, en 1978, escalar el Everest sin llevar botellas de oxígeno. En la actualidad, no queda un solo risco del Everest que no haya sido escalado, fotografiado y cartografiado.

Las expediciones deportivas han llevado a los deportistas a los más inaccesibles rincones del planeta, descendiendo en canoa los desfiladeros de los ríos, sobrevolando en globo, planeando sobre los cráteres volcánicos y los frondosos bosques, o atravesando océanos y penetrando en las más desconocidas cuevas y gargantas de todo el mundo.

Durante la segunda mitad del siglo XX hemos sido testigos de una sorprendente aceleración en los descubrimientos y exploraciones. Los espacios en blanco de los mapas han desaparecido gracias a las imágenes por satélite, que pueden captar cada pequeño detalle y digitalizarlo para así trazar mapas por ordenador o computadora. Pero hoy, el interés radica sobre todo en los prodigios biológicos y físicos. Los descubrimientos que se producen en todos los campos científicos, cada vez con más frecuencia, están cambiando nuestra comprensión del mundo que nos rodea y de la fascinante flora y fauna que lo componen. Estos hallazgos se deben, en la actualidad, a grupos anónimos de investigadores más que a personalidades famosas, y son el resultado de meses e incluso años de duro trabajo, completado la mayoría de las veces con tediosos análisis de laboratorio. Año tras año aumenta el número de investigaciones en todos los campos. Sin embargo, pocos son los que aprecian que vivimos una auténtica edad de oro en el terreno de los descubrimientos.

Aunque el 70% de la superficie del planeta está cubierta por océanos, hasta que Jacques Yves Cousteau contribuyó a la invención de la botella de oxígeno, en 1943, no fue posible una exploración más fácil del mundo submarino. Si bien existían sumergibles primitivos desde antes de la I Guerra Mundial, la más importante expedición oceanográfica ha tenido lugar en fechas muy recientes. Estadounidenses, británicos, franceses e investigadores de otros países están explorando los fondos de los océanos y estudiando cómo las corrientes submarinas y los organismos que habitan en este medio afectan a nuestro clima, atmósfera y, en general, a la supervivencia del planeta. Gracias al estudio de la placa situada en el Atlántico medio se pudo demostrar finalmente la teoría de la tectónica de placas, la más importante de los últimos tiempos. Otros científicos marinos están contribuyendo al conocimiento de los millones de especies marinas que habitan las aguas.

Muchos han sido los viajes épicos realizados por los mares, como la primera circunnavegación en solitario del planeta que, en 1967, realizó Francis Chichester. Veinte años antes, Thor Heyerdahl y su tripulación conmocionaron al mundo entero cuando cruzaron el Pacífico en una balsa llamada Kon-Tiki. Heyerdahl y, más recientemente, Tim Severin, con su embarcación Brendan y otras, llegaron a comprender bastante la técnica de navegación antigua repitiendo los legendarios viajes del pasado y usando embarcaciones similares a las utilizadas entonces.

Por lo que se refiere a los desiertos, Wilfred Thesiger continuó la tradición de los famosos exploradores que habían recorrido el desierto de Arabia Saudí y la depresión de Danakil en Etiopía. En la actualidad, equipos de científicos anónimos trabajan en expediciones en las que tienen que soportar el calor asfixiante del desierto con el propósito de estudiar la dinámica de las dunas, la formación geológica de las regiones desérticas, la paleontología y la arqueología de las primitivas civilizaciones, además de los ciclos vitales de las criaturas del desierto.

El mayor número de descubrimientos biológicos se está produciendo en las selvas tropicales, el ecosistema más rico del mundo, donde se encuentran, probablemente, la mitad de los diez millones de especies que habitan el planeta. En el siglo XIX, los naturalistas empezaron a catalogar estas regiones, clasificando las plantas y los animales según el sistema ideado por el botánico sueco Carl von Linneo.

Los científicos británicos Henry Bates, Alfred Russel Wallace y Richard Spruce trabajaron en el Amazonas durante la década de 1850. Wallace también estuvo trabajando en el suroeste de Asia. En 1858, la Linnean Society de Londres publicó dos obras de una importancia capital. Se trataba de los resultados de las investigaciones de dos infatigables naturalistas, Charles Darwin y Alfred Wallace, quienes, por separado, habían desarrollado la teoría de la evolución de las especies y de la selección natural de las mismas.

En la Amazonia se encuentra un tercio de las selvas del mundo. Los exploradores más destacados de esta región durante el siglo XX han sido los brasileños, quienes además han sido los mayores defensores de los pueblos indígenas que allí habitan. En la primera mitad del siglo, Candido Rondon descubrió y estudió los ríos más grandes y contactó con tribus aisladas que nadie había logrado conocer. Su labor en defensa de estas tribus continuó durante 25 años gracias a los hermanos Villas Boas.

Muchos botánicos de los Reales Jardines Botánicos de Kew y de muchos otros se adentran en selvas perdidas en busca de plantas. Por su parte, los entomólogos descubren continuamente nuevas especies de insectos. Los ecologistas están estudiando la dinámica de los ciclos del agua y de los nutrientes que alimentan las selvas, mientras que los estudiosos del medio ambiente han alertado a la opinión pública del importante papel que estos ecosistemas juegan en la conservación de la vida en la Tierra.

Los científicos están también trabajando en las regiones polares; investigadores de distintos países pasan el invierno en la Antártida, e incluso hay una base permanente estadounidense en el mismo polo sur. Los científicos de la British Antarctic Survey han dado la voz de alarma del peligro que supone la extensión del agujero de la capa de ozono que protege la tierra, un descubrimiento que ha puesto en marcha proyectos internacionales para acabar progresivamente con los CFC (clorofluorocarbonos). También se han realizado apasionantes expediciones a los polos como la que Vivian Fuchs dirigió entre 1955 y 1958, una expedición a través de la Antártida en la que usó trineos motorizados para cruzar por primera vez el continente meridional. Ranulph Fiennes y Charles Burton fueron los primeros en recorrer ambos polos en la expedición Transglobe entre los años 1979-1982, y Robert Swan fue el primero que lo logró con personas en lugar de vehículos.

¿Qué nos queda por descubrir si nos atenemos a la definición clásica de los “primitivos descubrimientos”? Probablemente no demasiado, aunque todavía quedan unas cuantas montañas que no han sido escaladas, unos pocos ríos por los que nadie ha descendido y unas cuantas cuevas en las que nadie se ha aventurado. Hoy en día los exploradores que buscan la fama intentan conseguir metas difíciles, bien por la dificultad que conllevan, bien por los medios utilizados para conseguirlas. Por ejemplo, haciendo algo en solitario, sin protección, corriendo, volando sin motor o utilizando bicicletas de montaña. También se están haciendo planes para circunnavegar el planeta en globos que viajan a gran altura y sin escalas.


En cuanto a la exploración científica, aunque el número de descubrimientos que se hacen parecen innumerables, quedan todavía millones de especies que no han sido catalogadas, o que lo han sido de forma incompleta apenas con una simple descripción. Y aún se continúa estudiando cómo funcionan los hábitats marino y terrestre, por lo que a las generaciones futuras todavía les queda bastante por hacer.

NOMBRE

LUGAR DE
NACIMIENTO

AÑO

REGIÓN EXPLORADA

Faraón Nekó

Egipto

c. 600 a.C.

Según Heródoto, Nekó envió una flota que consiguió circunnavegar África.

Escílax de Caria

Grecia

c. 515 a.C.

Navegó por el río Indo hasta el mar Arábigo. Navegó hacia el oeste hasta el océano Índico y por el mar Rojo hasta Suez.

Hannón

Cartago

c. 480 a.C.

Navegó siguiendo la costa noroccidental de África, posiblemente hasta el cabo Palmas.

Himilcón

Cartago

c. 450 a.C.

Exploró la costa suroccidental de Europa, desde Cádiz hacia el norte. Hay quienes creen que llegó hasta Gran Bretaña e Irlanda.

Alejandro Magno

Macedonia

334-323 a.C.

Conquistó y exploró Siria, Palestina, Persia, Egipto y zonas del norte de la India.

Piteas

Colonia griega de
Massalia (Marsella)

c. 325 a.C.

Navegó siguiendo la costa oriental de Gran Bretaña hasta las islas Orcadas.

Eudoxo de Cícico

Asia Menor

c. 100 a.C.

Exploró el mar Arábigo. Se dice que también navegó por la costa occidental de África.

Cayo Julio César

Roma

58-52 a.C.

Conquistó y exploró la mayor parte de Europa occidental y parte de Gran Bretaña.

Erik el Rojo

Noruega

982-986

Exploró y colonizó la costa suroccidental de Groenlandia.

Leif Ericson

Islandia

c. 1001

Exploró Vinlandia, identificada (según diversas teorías) con las costas de Labrador, de la isla de Terranova, de Nueva Escocia y de Nueva Inglaterra.

Marco Polo

Venecia

1271-1295

Viajó por Asia central, India, China, y el archipiélago Malayo.

Ibn Batuta

Marruecos

1325-1349

Viajó por África, Oriente Próximo, India, China y las estepas de Asia central.

Gilianes

Portugal

1433

Navegó hacia el sur bordeando la costa occidental de África, pasando el cabo Bojador.

Diogo Cam

Portugal

1482-1486

Exploró la desembocadura del río Congo y parte de la costa de África occidental.

Bartolomeu Dias

Portugal

1488

Exploró las bahías de Algoa y Mossel en Suráfrica, observando y dando nombre al cabo de las Tormentas, posteriormente rebautizado cabo de Buena Esperanza.

Cristóbal Colón

Italia?

1492-1504

Descubrió América y estableció colonias durante sus cuatro viajes a través del Atlántico.

Giovanni Caboto

Italia

1497-1498

Efectuó dos viajes bajo pabellón inglés. Exploró la isla de Cabo Bretón y Nueva Escocia; también navegó por las costas oriental y occidental de Groenlandia, la costa oriental de Labrador, la costa occidental de la isla de Baffin y una parte de la costa sur de Terranova.

Vasco da Gama

Portugal

1497-1498

Navegando más allá del cabo de Buena Esperanza, llegó a Malindi, en la costa oriental de África, cruzando desde allí el océano Índico hasta Kozhikode (hoy Calicut), en India.

Américo Vespucio

Italia

1499-1502

Navegó por el Caribe bordeando las costas de Sudamérica. El geógrafo alemán Martin Waldseemüller publicó los pormenores de su viaje y sugirió que se diese al Nuevo Mundo el nombre de América.

Alonso de Ojeda

España

1499-1501

Exploró la costa norte de Sudamérica.

Vicente Yáñez Pinzón

España

1499-1500

Partiendo desde España, llegó a las costas de Brasil no lejos de Recife, visitó la desembocadura del Amazonas y, a continuación, siguió hacia el norte hasta llegar a las Guayanas.

Pedro Álvares Cabral

Portugal

1500

Llegó hasta las costas de Brasil y también dobló el cabo de Buena Esperanza.

Gaspar Corte-Real

Portugal

1500

Exploró la costa nororiental de Labrador y Terranova.

Rodrigo de Bastidas

España

1501

Exploró América central, tras descubrir las costas colombianas.

Sebastiano Caboto

Italia

1508-1509

Recorrió Labrador en busca del paso del Noroeste, y posiblemente llegó incluso hasta la bahía de Hudson.

Juan Ponce de León

España

1513

Descubrió y exploró Florida.

Vasco Núñez de
Balboa

España

1513

Exploró el istmo de Panamá y descubrió el océano Pacífico (al que llamó már del Sur).

Fernando de
Magallanes

Portugal

1519-1521

Exploró el estuario del río de la Plata, navegando luego hacia el sur y atravesando el estrecho que lleva su nombre. Desde allí, surcó el océano Pacífico hasta las islas Filipinas, donde murió asesinado. Fue el primero que navegó el globo en dirección Oeste hasta una longitud alcanzada previamente en un viaje en dirección Este.

Juan Sebastián
Elcano

España

1519-1522

Uno de los capitanes de la expedición de Magallanes. Tras la muerte de éste, Elcano, al mando de la Victoria (única nave superviviente de la expedición) volvió a España pasando por las Molucas y el cabo de Buena Esperanza. Así, fue el primero que circunnavegó el globo.

Hernán Cortés

España

1519-1536

Exploró las costas orientales de México y Yucatán, conquistó México y exploró la Baja California.

Francisco Pizarro

España

1524-1535

Exploró la costa occidental de Sudamérica y conquistó Perú.

Giovanni da
Verrazano

Italia

1524

Exploró la costa oriental de Norteamérica hasta Terranova, llegando hasta las bahías de Nueva York y Narragansett.

Álvar Núñez Cabeza
de Vaca

España

1527-1542

Exploró la región suroccidental de los actuales EEUU y el norte de México. Dirigió una expedición en la región del Río de la Plata y atravesó el sur de Brasil hasta Asunción del Paraguay.

Jacques Cartier

Francia

1534-1536

Exploró la costa occidental de Terranova y el golfo de San Lorenzo, remontando el río homónimo hasta el actual emplazamiento de Montreal.

Hernando de Soto

España

1539-1542

Exploró lo que es hoy el sureste de EEUU y parte del valle inferior del Mississippi (río que él mismo descubrió).

Hernando de
Alarcón

España

1540

Exploró el río Colorado tras demostrar la peninsularidad de Baja California.

Francisco de
Orellana

España

1540-1541

Siguió el curso del río Amazonas, desde sus cabeceras en los Andes hasta su desembocadura en el Atlántico.

Francisco Vázquez
de Coronado

España

1541-1542

Siguió el curso del río Colorado hacia el norte, divisando el Gran Cañón; exploró el sur de California, Nuevo México, el norte de Arizona y Texas, Oklahoma y el este de Kansas.

Pedro de Valdivia

España

1540-1553

Exploró Chile.

Juan Rodrigues
Cabrillo

Portugal

1542-1543

Exploró la costa occidental de México y descubrió la bahía de San Diego (California).

Richard Chancellor

Inglaterra

1553-1554

Navegó por el norte de Escandinavia hasta el mar Blanco, y continuó su viaje por tierra desde Arjanguelsk hasta Moscú.

Martin Frobisher

Inglaterra

1576

Exploró la bahía que recibió su nombre y el estrecho de Hudson, en la búsqueda del paso del Noroeste.

Francis Drake

Inglaterra

1577-1580

A bordo del Golden Hind, efectuó la segunda circunnavegación del globo.

John Davis

Inglaterra

1585-1593

Rodeó la costa oriental de Groenlandia en dirección sur hasta el cabo Farewell, desde donde navegó por la costa occidental de Groenlandia hasta la bahía de Baffin. En un viaje posterior que realizó a Sudamérica, descubrió las Malvinas.

Willem Barents

Países Bajos

1594-1597

Exploró Nueva Zembla, el mar y la isla que recibieron su nombre.

Walter Raleigh

Inglaterra

1595-1616

Exploró las Guayanas, las costas de Trinidad y el río Orinoco en busca de El Dorado.

Pedro Fernandes
de Queirós

Portugal

1596-1606

Exploró las islas Marquesas y Salomón en el océano Pacífico.

Sebastián Vizcaíno

España

1596-1603

Exploró la costa occidental de México entre Acapulco y Baja California; navegó hasta las bahías de San Diego y Monterrey.

Samuel de Champlain

Francia

1603-1613

Remontó el río San Lorenzo hacia el norte hasta los rápidos de Lachine, al norte de Montreal; exploró la costa oriental de Norteamérica de norte a sur, desde Nueva Escocia hasta Vineyard Haven, fundó y dio nombre a Quebec, y exploró el lago que llevaría su nombre.

Henry Hudson

Inglaterra

1609-1611

Exploró el río, el estrecho y la bahía que llevan su nombre.

Jakob Le Maire y
Willem Cornelis
Schouten

Países Bajos

1616-1617

Rodearon el extremo sur de Tierra del Fuego, atravesaron el estrecho de Le Maire, divisaron y dieron nombre al cabo de Hornos, y llegaron hasta las Molucas.

William Baffin

Inglaterra

1616

Exploró la bahía que llevaría su nombre.

Abel Janszoon
Tasman

Países Bajos

1642-1644

Exploró Nueva Zelanda y las islas Tonga y Fiji, el golfo de Carpentaria y Tasmania, que recibiría ese nombre en su honor.

Jacques Marquette y
Louis Jolliet

Francia

1673

Navegaron por los ríos Wisconsin y Mississippi desde su curso superior hasta la desembocadura del río Arkansas; siguieron el curso del río Illinois hasta el lago Michigan.

René Robert Cavalier
de La Salle

Francia

1682

Navegó por el río Mississippi hasta su desembocadura en el golfo de México.

Vitus Jonassen Bering

Dinamarca

1728-1741

Exploró el mar, el estrecho y la isla que lleva su nombre.

Pierre Gaultier
de Varennes,
señor de la Vérendrye

Canadá

1738-1742

Exploró Manitoba, Dakota del Norte, el oeste de Minnesota y, posiblemente, parte de Montana.

Samuel Hearne

Inglaterra

1768-1771

Siguió el curso del río Coppermine hacia el norte, desde su cuenca hasta las costas árticas de Canadá.

James Cook

Inglaterra

1768-1778

Exploró y cartografió la costa de Nueva Zelanda, completó la cartografía de las principales masas oceánicas del mundo y refutó la teoría de la existencia de un gran territorio inexplorado y habitable en el hemisferio sur; exploró las costas de la Antártida y de Hawai.

James Bruce

Escocia

1770-1771

Visitó las fuentes del Nilo Azul, siguiendo el curso de este río hasta su confluencia con el Nilo Blanco.

Alexander Mackenzie

Escocia

1789

Partiendo desde Fort Chipewyan (Alberta, Canadá), bordeó el Gran Lago del Esclavo, y siguió el curso del río que llevaría su nombre hasta su desembocadura en el Ártico.

Robert Gray

Estados Unidos

1791-1792

Exploró Grays Harbor y la costa noroeste del Pacífico; llegó hasta el río Columbia (al que puso el nombre de su nave).

Mungo Park

Escocia

1795-1796

Ascendiendo por el río Gambia, atravesó el norte de la región de Kaarta en Malí, llegando hasta el río Níger.

Meriwether Lewis y
William Clark

Estados Unidos

1804-1806

Partieron de Saint Louis, siguiendo por tierra el curso de los ríos Missouri y Columbia hasta llegar al océano Pacífico, y efectuaron el viaje de regreso.

Zebulon Montgomery
Pike

Estados Unidos

1806-1807

Dirigió expediciones hacia las cabeceras de los ríos Mississippi, Arkansas y Rojo; divisó el Pikes Peak.

John Davis

Estados Unidos

1821

Primera persona en desembarcar en la Antártida.

Richard y John
Lander

Inglaterra

1830-1831

Navegaron el río Níger (África occidental) aguas abajo, estableciendo su curso y desembocadura.

James Clark Ross

Inglaterra

1831-1843

Encontró la posición del polo norte magnético: descubrió el banco de hielo Ross en la Antártida, y cartografió la costa del cercano mar que también recibiría su nombre (Ross), en el mismo continente.

David Livingstone

Escocia

1849-1859

Atravesó Suráfrica, explorando el lago Ngami, el río Zambezi, las cataratas Victoria y los lagos Chilwa y Nyasa (Malawi).

Heinrich Barth

Alemania

1850-1855

Realizó exhaustivas exploraciones en África occidental, visitando el curso superior del río Benue y Tombuctú.

Richard Francis
Burton

Inglaterra

1854-1858

Hizo el peregrinaje a La Meca; exploró Somalia, Etiopía y el lago Tanganica.

John Hanning Speke

Inglaterra

1856-1862

Exploró el lago Victoria, que identificó como una de las fuentes del Nilo.

Robert O'Hara Burke y
William John Wills

Irlanda

1860-1861

Primeros europeos que atravesaron el continente australiano de sur a norte.

Samuel White Baker

Inglaterra

1861-1864

Exploró los afluentes del río Nilo en Etiopía, y el lago Alberto en África centro-oriental.

Henry Morton Stanley

Gales

1874-1889

Exploró el lago Eduardo, cartografió el lago Tanganica y siguió el curso del río Congo desde Nyangwe hasta su desembocadura en la costa occidental de África. Más tarde exploró la cadena Ruwenzori ('montañas de la Luna') en África centro-oriental, y siguió el curso del río Semliki hasta sus fuentes en el lago Eduardo.

Verney Lovett
Cameron

Inglaterra

1875

Primer europeo en atravesar el África ecuatorial de este a oeste.

Francis Younghusband

India británica

1886-1904

Viajó desde Pekín a Cachemira; posteriormente dirigió una expedición británica al Tíbet.

Sven Anders Hedin

Suecia

1890-1908

Exploró el Turkestán chino, Tíbet y Mongolia; descubrió las fuentes de los ríos Indo, Brahmaputra y Sutlej.

Mark Aurel Stein

Hungría

1900-1916,
1930

Realizó cuatro expediciones en Asia central, siguiendo las rutas de las caravanas entre China y Occidente, y cartografiando regiones poco conocidas.

Ludwig Mylius-Erichsen

Dinamarca

1902-1907

Exploró las costas de Groenlandia.

Roald Engebrecht
Amundsen

Noruega

1903-1926

Atravesó por primera vez el paso del Noroeste; fue el primero en alcanzar el polo sur; y rodeó en dirigible el polo norte con el explorador estadounidense Lincoln Ellsworth y el italiano Umberto Nobile.

Ernest Henry
Shackleton

Irlanda

1907-1909

Localizó el polo sur magnético.

Robert Edwin Peary

Estados Unidos

1908-1909

Primera persona, al parecer, en llegar al polo norte.

Hiram Bingham

Hawai

1911

Exploró los territorios incas y descubrió las antiguas ruinas de Machu Picchu en Perú.

Harry St. John B. Philby

Inglaterra

1917-1932

Cruzó Arabia de mar a mar. Primer europeo que visitó Najd.

Lincoln Ellsworth

Estados Unidos

1925-1939

Exploró las Regiones árticas en avión, dirigible y submarino, cruzando la Antártida en avión.

Umberto Nobile

Italia

1926

Sobrevoló sobre el polo norte con Amundsen y Ellsworth en el dirigible Norge, diseñado por él.

Richard Evelyn Byrd

Estados Unidos

1926-1957

Sobrevoló los polos norte y sur; estableció la base Little America en el círculo polar antártico; dirigió numerosas expediciones que exploraron y cartografiaron las regiones costeras e interiores de la Antártida.

Bertram Thomas

Inglaterra

1930-1931

Primer europeo en atravesar el Rub al-Khali, el gran desierto de Arabia Saudí.

Charles William Beebe

Estados Unidos

1934

Descendió hasta una profundidad oceánica récord de 923 m en las aguas de las islas Bermudas, utilizando la batisfera de su invención.

John Rymill

Inglaterra

1934-1937

Exploró la península Antártica.

Finn Ronne

Estados Unidos

1946-1958

Determinó que la Antártida es un continente; exploró y cartografió la plataforma de hielo que lleva su nombre.

Edmund P. Hillary y
Vivian E. Fuchs

Nueva Zelanda
Inglaterra

1955-1958

Realizaron la primera travesía terrestre de la Antártida.

Año Internacional
Geofísico

1957-1958

Científicos de numerosos países realizaron descubrimientos en los campos de la climatología, la oceanografía, la naturaleza de la corteza terrestre y la geografía de la Antártida, entre otros.

Jacques Piccard y
Don Walsh

Suiza Estados Unidos

1960

Descendieron hasta una profundidad récord en la fosa de las Marianas (10.916 m), del océano Pacífico, utilizando el batiscafo Trieste.

Neil A. Armstrong y
Edwin E. Aldrin

Estados Unidos

1969

Primeras personas en caminar sobre la Luna.

Naomi Uemura

Japón

1978

Primera persona en llegar sola al polo norte en trineo de perros.

Ranulph Fiennes y
Charles Burton

Inglaterra

1979-1982

Primeros en atravesar los dos polos en un solo viaje de circunnavegación del planeta.

Exploraciones Europeas

El ser humano siente la necesidad de explorar el mundo que le rodea. Esto, unido a la gran movilidad que le caracteriza, hace que continuamente emigre y viaje a todos los rincones del planeta. Pero en esto el hombre no es diferente a los animales; lo que le diferencia de ellos es la capacidad de descubrir y, aunque comparta con otras especies la curiosidad por conocer lo que le rodea, sólo él puede compartir sus descubrimientos. Una de las características de las sociedades humanas es la capacidad de adquirir un conocimiento colectivo del mundo en el que vive y conoce.

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