Conquista de Valencia

Historia de España. Edad Media. Reconquista. Invasión musulmana. Reino cristiano. Jaime I. Els Furs. Urbanización. Calles. Plazas. Lonja. Burquesía

  • Enviado por: Paula Mérida Morillas
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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En 1238, Jaime I con la conquista de Valencia, puso fin a 5 siglos de cultura musulmana que dejaron su impronta en la ciudad. Jaime I, otorgó a la ciudad unas nuevas leyes, Els Furs, comenzando aquí una etapa nueva, que sentó las bases del pueblo valenciano tal y como lo conocemos hoy. La conquista de la ciudad de Valencia comportó el reparto de sus casas y tierras entre los cristianos que habían participado en la guerra, pero también implicó de forma casi inmediata su organización como ciudad en el nuevo ámbito del mundo cristiano feudal. (Antigua muralla marcada en naranja en el plano).

Durante la repoblación de la ciudad, esta, fue dividida en partes, según la procedencia de los repobladores, la mayoría aragoneses y catalanes. El proceso de repoblación fue lento y continuo durante todo el siglo XIV. Los musulmanes que permanecieron en la ciudad fueron establecidos extramuros, en lo que en aquella época se conocía como "la Morería",[señalado en rojo en el plano] (situado en el Camino de Quart, actual calle San Miguel, junto al actual mercado de Mossén Sorell) que tenía sus propias murallas- todavía quedan restos del portal de la Valdigna-, hostales, Mezquitas y tiendas. No debió alcanzar nunca un gran tamaño. A principios del siglo XIV, y tal vez a causa de un asalto, debió reducir aun más su superficie, como lo demuestra una reciente excavación donde se ha podido documentar el abandono que, por entonces, afectó a una casa andalusí situada en la actual plaza de Mossén Sorell.

Sin embargo, dentro de la muralla existía otro barrio, este, a su vez, amurallado, conocido como "la Judería" o "Call", barrio donado por Jaime I, para que allí vivieran los judíos que en su mayoría se dedicaban a la orfebrería; en su interior se encontraba la sinagoga mayor, y otras de menor rango; (Situado en el barrio de Xerea, calle del Mar, Avellanas y actual Marqués de dos Aguas -señalado en verde en el plano-). Otros elementos de los que desafortunadamente no queda constancia hoy en día son la calle con obradores, la tafurería, la carnicería- instalada en la calle del Mar bajo el palacio de los Valleriola- y los baños públicos, la necrópolis se encontraba entre las calles Don Juan de Austria y Pintor Sorolla, donde actualmente se sitúa un centro comercial.(En el plano señalado en marrón).

Al cristianizarse la ciudad, las antiguas mezquitas se convirtieron en iglesias, la Gran Mezquita en catedral, bajo la advocación de Santa María. En el año 1262 sobre la Gran Mezquita se comienza la construcción de La Catedral (número 1 en el plano)por la orden del Cister, y su construcción se prolongo durante varios siglos, por lo que en su obra pueden observarse elementos de época románica, gótica y barroca. La puerta románica es la más antigua. Es de destacar la decoración de las arquivoltas con escenas del Antiguo Testamento, y las cabecillas esculpidas que asoman a la cornisa, que, según la tradición representan los siete maridos y las siete mujeres que se encargaron de traer a Valencia desde Lleida, 700 doncellas como esposas para los primeros pobladores cristianos llegados en tiempos del rey Jaume I.

La puerta de los Apóstoles es de la época gótica, y está coronada con una tracería con figuras sobre la que se abre un hermoso Rosetón conocido con el nombre de Salomón por la estrella de David. Delante se celebra cada jueves el TRIBUNAL DE LES AIGÜES, que es una institución medieval que regula el uso de los riegos de la huerta.

A los pies de la catedral se alza el campanario, conocido como EL MIQUELET (número 2 en el plano) por el nombre de su campana mayor: la Miquel. Se construyó entre finales de siglo XIV y principios del XV. De planta octogonal y 50.80 m de altura, presenta una severa decoración exterior, que marca apenas los cuerpos con junquillos moldurados. Nunca se cubrió y la espadaña actual es un añadido realizado entre 1660 y 1736. Se accede a la torre por una escalera de caracol, que conduce hasta la terraza, desde donde hay una magnífica vista de la ciudad.

En el interior de la catedral destaca el altar mayor dedicado a la Virgen, joya del Renacimiento Valenciano obra de dos pintores castellanos discípulos de Leonardo Da Vinci. Detrás encontraremos la capilla de la Resurrección, que es una de las primeras arquitecturas renacentistas de la Península. El cimborrio de la Catedral, está construido como linterna o lucernario sobre el crucero, se alza majestuoso como una torre de dos cuerpos de planta octogonal y sobre trompas, cuyos amplísimos ventanales, apenas sujetos por una variada combinación de tracerías caladas se cierran con unas diáfanas placas de alabastro.

Hacia la derecha, encontramos la salida a la Plaza de la Virgen. Debemos alejarnos un poco del edificio para contemplar mejor la galería de arcos que se conoce como la Obra Nova, o más popularmente, “Els Balconets de la Seu”.

De la época barroca es la puerta de los Hierros, muy original por su superficie curva. Se construyo para adaptarse a la estrecha calle Zaragoza, antes de que se abriera la actual plaza de la Reina.

La iglesia de Santa Catalina (número 3 del plano), también se levantó sobre una antigua mezquita y en 1245 ya había adquirido rango de parroquia. Es la única de las iglesias góticas de la ciudad con girola en la cabecera, igual que la catedral. En el siglo XVI fue revestida al gusto renacentista, en 1785 se le dio un aspecto barroco y en la década de 1950 se llevaron a cabo obras que le devolvieron su fisonomía gótica.

Recién incorporada la cristiandad a la ciudad era el escenario idóneo para la instalación de frailes y monjas. La implantación de las cuatro ordenes principales fue muy temprana. Los franciscanos se instalaron cerca del sector sudoriental de la muralla (1260) el convento de San Francisco situado cerca de la puerta de la Boatella de la cual partían importantes caminos como el de San Vicent o el de Russafa.(Número 4 del plano).

En cuanto a los dominicos (1238) se situaron entre las puertas del Temple y de la Xerea separados del arrabal por una explanada que, con el paso del tiempo se convertiría en la actual plaza de Tétuan. Levantaron uno de los monumentos más señeros del gótico valenciano presentando un claustro íntegro, original de principios del siglo XIV, de planta rectangular y bóvedas de crucería cuyo recinto principal es el aula capitular. La situación del convento, indefenso frente a posibles inundaciones del río, por lo que en 1258 el obispo de la ciudad pagó la construcción de una muralla de protección para el convento. (número 5 en el plano)

Los agustinos (1256) ocuparon el sudoeste en campo abierto comunicado con el núcleo urbano por el camino de San Vicent. (número 6 del plano).

Los carmelitas (1281) se instalaron en un solar del arrabal de Roteros, en el núcleo del que se llamaría barrio del Carmen. La iglesia del carmen formaba parte de este antiguo convento de su pasado medieval queda un claustro de arcos apuntados, el refectorio, o comedor de los frailes y la sala capitular. Hoy parte de él lo ocupa el centro del Carmen, dependencia del IVAM. (Número 7 del plano).

El cuadro presentado se completaba con el de la orden de la Merced prácticamente adosado a la zona del mercado, que contaba con un hospital y una iglesia dedicados a santo Domingo de Silos.

Las primeras disposiciones de Jaume I después de conquistada la ciudad fue establecer a los carniceros cristianos en la antigua carnicería andalusí que se encontraba en lo que hoy es la plaza redonda (número 8 del plano) y sus alrededores, es decir, en el interior de la ciudad aunque muy cerca de una de sus puertas, tanto por razones de higiene como para facilitar el acceso de ganado. En el mismo lugar se localizaba también la pescadería por una de las calles de acceso a la plaza redonda lleva el nombre de Pescadería (marcada de azul en el plano).

La existencia de ciertas calles en las que se agruparon los inmigrantes por profesiones ha permitido hablar desde antiguo de una continuidad en este ámbito de las infraestructuras musulmanas. La toponimia urbana medieval de la que quedan algunos vestigios en la actualidad constituye un buen testimonio de la temprana presencia de los oficios así como su tendencia a concentrarse por zonas: la Draperia, la Pelleria, la Corretgeria, la Draperia del lli, la Sabateria, la Bosseria, la Caldereria, la Tapineria...

La calle Bosseria (marcada de naranja en el plano), se llama así porque es muy antigua la existencia en este punto de algunos cordoneros, guanteros y otros establecimientos en que se fabricaban antes, y aun ahora, bolsas y bolsillos de seda, hilo, estambre, piel o cuero. Principalmente se debió el nombre a los guanteros, que se llaman también bolseros, y puesto que los fabricantes de estos géneros se denominaron “bossers” y también “tireters”, es lógico que la calle donde se afincaban estos artesanos en consecuencia a su gremio de la Bosseria.

La calle de la Corretgeria (marcada de lila en el plano), que antiguamente recibió también los rótulos de Selleria, Freneria y Sabateria Vella, ha sido una calle de gran importancia en la Valencia gremial. El nombre con el que conocemos esta calle lo debe a los guarnicioneros que es este espacio urbano residieron, en bastante número, ejerciendo si oficio. Confeccionaban los correajes u demás arreos de las cabalgaduras para las caballerías.

Otra de las importantes calles de la ciudad en la edad media y que su trazado ha permanecido prácticamente hasta nuestros días es la calle Caballers (marcada de rosa en el plano). Adquirió dicha calle el citado renombre a principios de 1400, pues en los años 1370 se llamaba carrer Matjor de Sant Nicolau, cuya iglesia parroquial le está inmediata. El cambio de denominación de debió a que en ella se hallaban muchas casas de personas nobles de antiguo y brillante origen y familias de la nobleza de primer rango y jerarquía. A lo largo de toda la calle podemos contemplar numerosos palacetes y casas principales en los que todavía en sus fachadas figuran los escudos de armas de su linaje. Entre ellos mencionamos el palacio de Malferit del siglo XV (números 14, 16), o el palacio de la familia Los Centelles o Condes de Oliva de estilo gótico del que sólo queda la portada con un recercado de piedra y sobre el dintel aparece el escudo con sus armas.

El más importante palacio situado al inicio de la calle Caballeros (número 2), es el Palacio de la Generalitat (número 9 del plano). Su construcción se remonta a 1421 como sede de la Generalitat Valenciana o Diputació del general, organismo encargado de representar al reino ante las cortes. Es de estilo gótico tardío; el torreón recayente a la plaza de la Virgen se levantó en el siglo XVI con evidentes notas ya renacentistas y la torre gemela opuesta llego a terminarse en 1952; de todo ello, lo más antiguo es el portal que da a la calle Caballeros (1481) y lo más moderno los 16 arquillos del desván (1541) En el interior destaca el patio, las puertas de arcos mixtilíneos y sobre todo el artesonado del llamado salón Dorado.

En la actual plaza de San Luis Beltrán, uno de los rincones más bellos de la ciudad, se encuentra el Almudín (número 10 del plano). Su construcción fue promulgada el 1 de noviembre de 1207. es el primer lugar de contrato y almacén de trigo de estilo gótico; Se cree que fue en su origen Alcázar árabe y posiblemente fortín. (Almudín, palabra de origen árabe que significa medida).También recae a la plaza el palacio de los Escrivá del siglo XV destacando de le su puerta gótica con arco de ojiva y tímpano en el que se inscribe un escudo de piedra labrada.

En el siglo XIII, para facilitar el acceso a los suburbios de la ciudad situados en la margen norte del río, se construyeron dos puentes de piedra, el "dels catalans" (o de la Trinidad) y el del Real. Cuando se construyeron su ubicación era extramuros; se procuro incorporar al uso ciudadano los márgenes del rió entre los puentes, como demuestra la temprana fecha del inicio de acondicionamiento de las orillas en el siglo XIV mediante la construcción de malecones de bordes con sus pretiles. En esta zona, de nueva urbanización, Jaime II se construyo un Palacio Real, que fue saqueado por Pedro el Cruel en 1364, cuando atacó Valencia por segunda vez. Y por haber resistido a los dos ataques, Valencia recibió el título de "ciudad dos veces leal" y razón por la cual dos "L" coronadas flanquean el escudo de la ciudad.

El puente de la Trinidad (marcado de azul en el plano), tuvo casilícios con imágenes de los santos Bernardo y Maria de Gracia (moros conversos). Estos fueron derribados en 1823 a causa de los daños de las guerras carlistas. Este fue el segundo puente en construirse. Lo realizó Pedro Viñes en 1356 sobre restos de uno árabe de madera llamado Al-warraq, destruido por diversas riadas. Fue restaurado en 1402 siendo su tipología de 10 arcos ligeramente apuntados con contrafuertes y tajamares, 10 bóvedas apuntadas de sillería.

El puente del Real (marcado de amarillo en el plano) fue construido entre 1595- 1598 coincidiendo con la celebración de la boda del rey Felipe III. Se cree que se edificó con materiales del vecino cementerio del convento Santo Domingo del que se encontraron lápidas con inscripciones. Su tipología es de 9 bóvedas ligeramente apuntadas de sillería; rasante horizontal; presenta un par de casilicios con esculturas de San Vicente Mártir y San Vicente Ferrer.

El puente de Serranos (marcado de rojo en el plano) se encuentra junto a la puerta de su mismo nombre y es uno de los más antiguos. Denominado Al-Qantara, “el puente”, fue levantado por el nieto de Almanzor, Adb al-Aziz, en 1254. su tipología es de 9 bóvedas escarzanas de sillería. Rasante horizontal, es ligeramente más largo que el vecino de la Trinidad

A finales del S. XIV por el aumento masivo de habitantes en la ciudad y los importantes conflictos bélicos entre Aragón y Castilla, fue construida la nueva muralla que rodeaba la ciudad por las que ahora conocemos como calle de Colón, Xàtiva, Guillem de Castro, Blanqueries, Conde de Trénor, Pintor López y Paseo de la Ciudadela (subrayada de amarillo en el plano). Los principales portales de la muralla fueron, en su origen, simples torres coronadas por almenas, sin embargo, fueron sustituidas por obras de mayor monumentalidad. Algunas de las puertas eran la de la Mar (1363), de Sant Vicent (1370), dels Tints (1377), de Sant Andreu (1389), y de Russafa (1399).Entre ellas destacan, por su vigencia en la actualidad la de Serrans y la de Quart.

"Porta del Serrans” (número 11 del plano): puerta de la muralla construida entre 1392 y 1398 por Pere Balaguer, inspirándose en la puerta Real del monasterio de Poblet. La fachada tiene unas grandes aberturas muestras actuales de las tribunas a diferentes alturas donde se situaban las principales familias de la ciudad para seguir las celebraciones populares o la entrada de personajes ilustres. En 1586 se convirtieron en cárcel para nobles y caballeros, manteniéndose este uso hasta 1887. Aún hoy dan un aspecto de gigantesco arco triunfal, monumento declarado de interés Histórico artístico; desde sus terrazas se contemplan unas magníficas vistas de la ciudad y del cauce del río Turia.

Torres de Quart (número 12 del plano): también conocidas como Torres de la Cal, debido a que en el siglo XVIII se exigía que toda la cal que entraba en la ciudad se hiciera por esta puerta. Se construyó entre 1441 y 1460 sobre una puerta anterior por Pedro IV el ceremonioso. Su autor es Pere Bonfill y otros maestros de obra que las culminaron en su escultura siguiendo el esquema del castillo de Castelnuovo. En 1623 se habilitó como una cárcel para mujeres, en 1813 pasaron a ser prisión militar y siguieron siéndolo hasta 1932. En el exterior todavía se conservan las señales del intenso bombardeo sufrido durante el sitio francés a la ciudad en 1808, aprovechado por una colonia de loros para anidar. Hoy albergan el Museo de Cerrajería con exposiciones monográficas.

En esta época Valencia gozó de un gran desarrollo urbanístico y de higiene pública, ampliándose la red de alcantarillado. Valencia vivió una etapa de gran desarrollo económico y esplendor cultural y artístico. Se creo la Taula de Canvis, una banca municipal en apoyo de las operaciones comerciales, la industria local- con los tejidos a la cabeza- alcanzó un gran desarrollo y la ciudad se convirtió en un emporio comercial al que acudían mercaderes de toda Europa.

A finales del siglo XV se erigió la Lonja de mercaderes (número 13 del plano), centro de transacciones y un verdadero templo del comercio. Pieza maestra de la arquitectura civil gótica, obra de Pere Compte, hoy declarado Patrimonio de la Humanidad. Está formada por tres cuerpos. El salón Columnario o Sala de Contratación (1483) concebido como templo al comercio y presenta un marcado carácter simbólico en el que se ha querido ver la representación del paraíso en el que las columnas serian los árboles y las cúpulas representarían la cúpula celeste. El municipio instaló aquí la `taula de canvis' para realizar las actividades bancarias del momento. La torre central, del mismo año, fue la cárcel de los mercaderes declarados en quiebra. La escalera de la torre llamada de ojo es excepcional y sirve de eje para acceder al cuerpo construido para albergar el tribunal llamado el Consolat del Mar (1498-1548).

Frente a la Lonja, en la actualidad, se sitúa el edificio del Mercado Central (número 14 del plano), ubicado en el lugar donde se celebraba el mercado en la época medieval. En 1261 se tiene noticia de su emplazamiento junto a la muralla, cerca de la puerta de la Boatella y la iglesia de los Santos Juanes. Al principio tenía carácter de feria los jueves de cada semana, lo cual explica su emplazamiento fuera de la muralla. Pronto se hizo diario y, por fin, central. En 1356 quedó dentro de los muros. Hasta el siglo XX fue siempre un conjunto de tenderetes colocados y desmontados diariamente acusando una falta de higiene y capacidad, pero inspirando numerosa literatura y pintura. Después de varios intentos y proyectos se convocó un concurso para el proyecto de un mercado de hierro en 1919, año de la exposición nacional de Valencia. Su construcción se terminó en 1928.

En la edad media la ciudad de Valencia contó con numerosos hospitales fundados por piadosos burgueses para el socorro de pobres y enfermos. En 1512 una sentencia de Fernando el católico decretó la unificación de todos estos hospitales, creándose el Hospital General (número 15 del plano) que se levantaría sobre el antiguo manicomio u Hospital de Inocents. El edificio seguía un modelo que había surgido en el norte de Italia y que permitía separar a los enfermos según el sexo y sus dolencias pudiéndose controlar todas las salas desde el espacio central. Es el primero de España que siguió este práctico esquema. Hoy es la biblioteca pública municipal.

La conquista de Valencia se produce en un momento en que el gótico ha alcanzado su plenitud, ya que el desarrollo del arte va encabezado por la arquitectura, esta comienza dejando patente su condición religiosa frente al enemigo musulmán. Ello explica que los primeros edificios fueran iglesias sobre los solares de anteriores mezquitas, conventos para las órdenes tanto militares como regulares y especialmente el edificio insigne de la Catedral.

La burguesía urbana cobra auge con la artesanía, mientras la agricultura aprovecha la tradición morisca utilizando una mano de obra experta y sumisa. Es el gran momento de la construcción de las parroquias en torno a la Catedral, que ensayan nuevas formulas espaciales como por ejemplo la iglesia de Santa Catalina. A esto unimos el talante aúlico de los Monarcas de Aragón, que además de defender ala ciudad frente a las pretensiones castellanas deja magnificas obras como las Torres de Serrano y Quart.

En este contexto de predominio comercial y urbano se justifica un edificio como la Lonja, levantada para albergar transacciones comerciales y bancarias. Tampoco extraña la necesidad de dar refrendo a un reino dotándole de un “Casal” en donde concentrar las acciones jurídicas, representativas y económicas propias, con el proyecto del Palacio de la Generalitat.

Por definición, toda sociedad urbana necesita del intercambio para poder sobrevivir. La ciudad de Valencia es, en sí, producto de una división del trabajo, en la que sus habitantes se encargan sobre todo de actividades relacionadas con la administración, el comercio o la artesanía, mientras que dependen de la importación de alimentos y materias primas del campo. Y para que esa especialización pueda darse es imprescindible la existencia de un mercado, en el que cada uno pueda ofrecer el fruto de su trabajo y adquirir aquello que no produzca directamente.

En el buen funcionamiento de esos mecanismos de distribución radica la propia subsistencia de la ciudad, y así lo entendieron las autoridades municipales de la Valencia medieval, que trataron de regular hasta el más mínimo detalle el funcionamiento del mercado interno, especialmente en lo que afectaba a los alimentos y otros artículos de primera necesidad.

Para ordenar espacialmente la red de intercambios se agruparon las distintas actividades artesanales en calles propias. Esto facilitaba la recaudación de tributos, el control de la producción, evitando los fraudes y los procesos que pudieran degenerar una subida incontrolada de los precios.

En la época medieval, Valencia llego a ser una de las principales ciudades no solo de España, sino de Europa, sentando las bases de una organización municipal moderna.

BIBLIOGRAFÍA.

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