Conocimiento científico de Kant

Filosofía de la Illustración. Racionalismo ilustrado. Siglo XVIII. Crítica de la Razón Pura. Juicios sintéticos. Entendimiento. Sensibilidad. Imposibilidad de la metafísica

  • Enviado por: Pepepe
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KANT----- LAS CONDICIONES DE POSIBILIDAD DEL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO

En la Crítica de la Razón Pura Kant se ocupa de la determinación del problema del conocimiento y del análisis de la posibilidad de la metafísica como ciencia, con el mismo rigor y exactitud que en aquella época habían alcanzado la matemática y la física.

Kant entiende por metafísica la disciplina heredada de tradiciones filosóficas anteriores (como la escolástica medieval o la escuela racionalista) que era considerada como el fundamento y la base no solo de todas las ciencias sino también de los valores, la moral, la política etc.

Los racionalistas creían que la mente podía conocer la realidad sin ayuda de la experiencia, por que la mente poseía unos principios innatos.

Por otra parte, los empiristas creían que todo conocimiento provenía de la experiencia, por lo que el racionalismo era simple charlatanería que no tenía ningún fundamento por que no dependía de la experiencia. La metafísica cayó en un desprecio general, y esto preocupó a Kant, por que aunque la metafísica no fuese una ciencia, se ocupaba de los problemas más importantes del ser humano, que, aunque no tuvieran una respuesta científica eran los más importantes.

Según Kant, la matemática y la física han entrado en el camino seguro de la ciencia, pero la metafísica no. Por las siguientes razones:

  • la falta de unanimidad. En la física todos los científicos están de acuerdo sobre las teorías, pero en la metafísica reina el desacuerdo. Y lo peor de todo es que no existe ningún criterio que permita saber cuales son ciertas y cuales no lo son.

  • El estancamiento. Mientras que el resto de las ciencias avanzaban la metafísica seguía estancada, por que nadie se ponía de acuerdo.

  • Kant se preguntó si era posible la metafísica como ciencia, pero también había que preguntarse cómo era posible la ciencia.

    Kant no se pregunta en ningún momento si la ciencia es verdadera o no, pues para él es evidente que lo sea. Lo que le interesa saber es por qué es verdadera. Quiere saber que elementos forman el conocimiento científico, para compararlos con la metafísica, y si ésta los cumple algún día podrá llegar a ser considerada como ciencia, sino no.

    Kant va a someter a la metafísica al tribunal de la crítica, entendiendo por crítica un “análisis o examen racional”. La razón debe autoanalizarse para conocer sus límites. El problema de la metafísica es que no ha rectificado sus propios principios después de un análisis racional.

    El racionalismo planteaba que la razón posee una serie de principios innatos y que, a partir de estos principios, mediante deducción racional, sin recurrir a la experiencia sensible, podría levantarse el edificio del conocimiento, podría conocerse lo real en su totalidad.

    Sin embargo, el empirismo, al rechazar el innatismo y defender que todo el conocimiento procede de la experiencia, desemboca en un escepticismo. A Hume le ocurrió que como no pudo demostrar la existencia de Dios, no pudo demostrar la relación entre los pensamientos y la realidad. Ni siquiera las leyes científicas son seguras. Si estas leyes son meras generalizaciones de la experiencia y ésta es contingente y particular, nada me asegura que siempre y en todos los casos los fenómenos naturales se vayan a comportar de la misma manera. Hume llegaba a la conclusión de que debemos admitir que la razón es incapaz de proporcionarnos una fundamentación del saber, por lo que, en lugar de buscar una certeza absoluta o metafísica para el conocimiento, debemos conformarnos con una certeza moral que nos baste para conducirnos en nuestra vida cotidiana.

    Para Kant solo aquello que contenga necesidad (que sea necesariamente así y no pueda ser de otra manera) y universalidad (que siempre ocurra o actúe del mismo modo) puede garantizar un conocimiento fiable. Las leyes científicas o tienen validez universal y expresan la existencia de una relación necesaria en la naturaleza o no son leyes científicas.

    Los racionalistas decían que la experiencia no servía para nada y los empiristas decían que todo provenía de la experiencia, pero para Kant los dos tenían parte de razón, ya que la experiencia es necesaria para el conocimiento, pero no suficiente. Esta experiencia viene de condiciones independientes de ella, que son las que dan al conocimiento las notas de universalidad y necesidad.

    Según Kant en todo tipo de conocimiento se dan dos condiciones: unas son exteriores o materiales, asociadas a los sentidos; y otras son intrínsecas al individuo o formales, que son las que la mente humana impone a la información que procede del exterior. Las primeras son de fuera de la mente humana y las segundas son elementos totalmente a priori.

    La tesis de Kant supone una síntesis entre el racionalismo y el empirismo. Afirma que todo conocimiento humano tiene su punto de partida en la experiencia, pero, por otro lado niega que todo el conocimiento proceda de ella, puesto que existen una serie de elementos innatos a la razón humana que no proceden de la experiencia.

    El objetivo de Kant era encontrar y definir estos elementos, es decir, averiguar lo que de a priori hay en el conocimiento. La importancia de estos elementos a priori estriba en que la universalidad y la necesidad del conocimiento solamente pueden provenir de ellos.

    EL GIRO COPERNICANO

    Hasta ese momento se creía que eran los objetos los que se adaptaban a la mente para poder ser conocidos, pero el giro copernicano era todo lo contrario, es decir, que es la mente la que se adapta a los objetos para conocerlos con claridad. Este planteamiento tiene dos consecuencias: la primera es que el conocimiento es una construcción llevada a cabo por el sujeto cognoscente tomando como punto de partida los datos recogidos por los sentidos. Hay que tener en cuenta dos componentes: el material que procede de la realidad (datos sensibles) y los elementos que aporta el sujeto (la razón humana) con los que se elabora ese material recogido por los sentidos para producir conocimiento científico(los elementos a priori).

    Aunque todo nuestro conocimiento comienza por la experiencia, ésta sólo nos muestra un caos de sensaciones que en sí mismas, aisladas, no tienen ningún sentido. Es la mente la encargada de dotar de sentido a estas sensaciones, aportando unos principios generales a los que estas sensaciones han de someterse; estos principios generales son los elementos a priori de conocimiento, también llamados condiciones trascendentales del conocimiento, que al ser independientes de la experiencia pueden aportar la universalidad y necesidad propias del conocimiento científico.

    La segunda es que si conocemos la realidad en virtud de los esquemas mentales que nosotros le imponemos entonces se podría decir que, más que conocerla, lo que hacemos es crearla. Nosotros no conocemos las cosas tal y como son en sí mismas, sino que captamos una realidad condicionada por esos esquemas que nuestra mente o razón impone en las cosas para conocerlas.

    LOS JUICIOS SINTÉTICOS A PRIORI

    Kano diferencian entre juicios analíticos (que se limitan a aclarar el sentido de los términos sin dar ninguna información nueva) y juicios sintéticos (aportan información, es decir, son extensivos).

    Un juicio analítico sería: “Todos los solteros son no casados”, por que su negación sería contradictoria.

    Un juicio sintético sería: “Un día lluvioso es un día frío”, por que su negación no sería contradictoria.

    Kant también diferencia entre juicios a priori y juicios a posteriori.

    Juicio a priori: “un triángulo euclidiano equiángulo necesariamente ha de ser equilátero”

    Juicio a posteriori:”todo cuerpo desprovisto de soporte cae”.

    Los juicios a priori son independientes de la experiencia, y los juicios a posteriori dependen de la experiencia.

    DISTINTOS TIPOS DE JUICIOS

    • Juicios analíticos a priori: son juicios independientes de la experiencia, y por ello universales y necesarios. No aumentan nuestro conocimiento. Ej.”Todos los cuerpos ocupan un lugar en el espacio”. (Según Hume: relaciones de ideas)

    • Juicios analíticos a posteriori: juicios que dependen de la experiencia, pero no amplían nuestro conocimiento, que, de hecho, son imposibles por que ningún juicio analítico puede depender de una experiencia previa.

    • Juicios sintéticos a posteriori: juicios que aportan información nueva y dependen de la experiencia, es decir, son contingentes y particulares. (Según Hume: cuestiones de hecho)

    • Juicios sintéticos a priori: estos juicios poseen dos condiciones muy importantes para la ciencia: en primer lugar, son extensivos(es decir, amplían nuestro conocimiento); y en segundo lugar, son universales y necesarios, puesto que son independientes de la experiencia(a priori). Ej. “La recta es la distancia más corta entre dos puntos”. Es un juicio analítico por el concepto “distancia más corta entre dos puntos” no está incluido en la definición de “recta”. Y además es un juicio a priori por que no necesitamos comprobarlo empíricamente para saber que es cierto.

    Según Hume sólo existían las relaciones de ideas (juicios analíticos a priori) y las cuestiones de hecho (juicios sintéticos a posteriori), pero para Kant existían más juicios, por que la ciencia no podía basarse en juicios que sólo aclaraban conceptos y no eran extensivos; y en juicios que dependían de la experiencia, por que ésta particular y contingente, pero la ciencia tenía que ser universal y necesaria.

    ENTENDIMIENTO Y SENSIBILIDAD

    La sensibilidad es la capacidad de percibir representaciones o ideas procedentes del mundo exterior, también llamadas intuiciones.

    Los sentidos nos ponen en relación con los objetos del mundo, pero los datos que percibimos de ellos serían una amalgama bruta y caótica si la mente no aplicara los elementos a priori del conocimiento: espacio y tiempo. (También llamados formas puras de la sensibilidad).

    El entendimiento es la función de la mente de comprender lo percibido. Esta función se lleva a cabo mediante conceptos. Cada objeto pertenece a un concepto, que si lo conocemos, podremos entenderlo, es decir, comprender un fenómeno es poder referirlo a un concepto. Kant diferencia entre conceptos puros o categorías y conceptos empíricos, extraídos de la experiencia.

    “El calor dilata los metales”. La necesidad y universalidad de este juicio no proviene de las múltiples experiencias que he tenido con la dilatación de los metales, sino de la aplicación de la categoría de “causa” a esas experiencias particulares y contingentes, ya que ésta es a priori.

    Las categorías no tienen aplicación válida más allá de los fenómenos de la experiencia. Esto explica por que los juicios sintéticos a priori son posibles en la física y no en la metafísica.

    La sensibilidad es receptiva (se dedica a recibir pasivamente los datos sensibles y a clasificarlos según el espacio y el tiempo) y posee intuiciones; el entendimiento es activo (crea espontáneamente una serie de3 conceptos) y carece de intuiciones. Ambos se necesitan: no puede haber verdadero conocimiento si una intuición sensible no es pensada mediante una categoría. Kant dice en la Crítica de la Razón Pura:

    -“Sin sensibilidad ningún objeto nos sería dado y, sin entendimiento, ninguno sería pensado. (…) El conocimiento únicamente puede surgir de la unión de ambos.”

    LOS JUICIOS SINTÉTICOS A PRIORI EN LA MATEMÁTICA Y LA FÍSICA.

    La tesis de Kant es que la geometría y la aritmética se ocupan, respectivamente, del espacio y del tiempo.

    Los juicios sintéticos a priori son posibles en la matemática porque el espacio y el tiempo son intuiciones puras (son intuiciones porque son captadas de forma inmediata por la sensibilidad, y son puras porque, al no depender de la experiencia, se hayan vacías de contenido empírico) y, a la vez, son condiciones trascendentales de la experiencia de los objetos .Esto es, que todos los objetos de la experiencia necesariamente tendrán que darse en el espacio y el tiempo.

    Los juicios sintéticos a priori son también posibles en la física, de hecho la física se basa en este tipo de juicios. Ej. “todo lo que empieza a existir tiene una causa”. El concepto: “todo lo que empieza a existir” no está dentro del concepto de “causa”, por lo que el juicio es sintético. Y es a priori por que no necesitamos recurrir a la experiencia para saber que es cierto. Todas las leyes físicas se basan en éste y en otros principios del mismo tipo, de ahí derivan su universalidad y su necesidad.

    LA IMPOSIBILIDAD DE LA METAFÍSICA COMO CIENCIA.

    La metafísica intenta obtener conocimiento científico acerca de realidades que están más allá de la experiencia, aplicándoles las categorías, y por tanto, haciendo un uso ilegítimo de éstas.

    Kant llama “ILUSIÓN TRASCENDENTAL” al engaño necesario de la razón, que consiste en creer que podemos ampliar el alcance del entendimiento, en realidad limitado a la experiencia sensible, hasta el conocimiento de las cosas en sí.

    La Crítica de la Razón Pura nos conduce a la conclusión de que la metafísica es imposible, pero solamente como conocimiento científico. Lo que significa que hay que acceder a los objetos de la metafísica por un camino que no sea el científico.

    Kant señala que el ser humano no se dedica solo a la actividad científica, sino que también desarrolla otras actividades, y entre estas está la conciencia moral. La “CONCIENCIA MORAL” es el sentido del bien y del mal, de lo justo y lo injusto, de lo que se debe hacer y de lo que no se debe hacer, que posee el ser humano, y por el cual los hombres rigen sus vidas.

    Kant también señala que el hombre no utiliza la razón sólo para obtener científico, sino que también hace un uso práctico de ella, llamado “RAZÓN PRÁCTICA”.

    El hombre utiliza esta facultad para dirigir sus acciones morales, y según Kant, es en este campo donde cobran importancia los interrogantes que se hace la metafísica sobre el sentido de la vida o el destino último del hombre. Para Kant estos interrogantes son más importantes que las cuestiones que trata la ciencia.