Conflicto Árabe-Israelí

Oriente medio. Israel. Palestina. Conflictos y guerras. Integrismo y terrorismo islámico. Chiítas. Hamas. Acuerdos

  • Enviado por: Pedro Merino Blasfemator
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 16 páginas
publicidad
cursos destacados
Curso de reparación de teléfonos móviles / celulares
Curso de reparación de teléfonos móviles / celulares
El curso de Reparación de Telefonía Celular o Móvil está orientado a todas aquellas...
Ver más información

Cómo montar un Ordenador
Cómo montar un Ordenador
En este curso te guiamos de una forma muy práctica y gráfica, para que puedas realizar el montaje de tu...
Ver más información

publicidad

2-HIPÓTESIS:

La hipótesis de la que parte este trabajo es la consideración de que el conflicto árabe-israelí es poco conocido, y sobre todo plagado de tópicos. El decir que el conflicto de Oriente Medio se reduce a luchas entre “judíos y moros” es una simplificación tan burda que no resiste el más mínimo análisis.

En primer lugar el Estado israelí es laico, no confesional judío, aunque la creciente importancia de los ultraortodoxos en la sociedad y en la vida política hagan pensar a veces lo contrario (aún así tampoco debemos olvidar que la sociedad israelí no es una sociedad “cavernícola”, sino que en su mayoría es de talante abierto, ”progresista” podríamos decir).

En segundo lugar ni todos los musulmanes son árabes (como es el caso de Turquía-país situado en la “periferia” de la zona que nos interesa- o de Irán, cuya población es mayoritariamente persa),ni todos los árabes son musulmanes(maronitas, coptos, asirios...son minorías cristianas, pero “racialmente” son árabes).

Así vemos que la definición de lo que “a priori” parecen los dos grupos enfrentados no es tan sencilla. Además las disensiones y las luchas intestinas dentro del bando árabe son moneda frecuente, y muchas veces de una violencia exacerbada

Si a todo esto le añadimos que hasta finales de los 80 este conflicto se enmarcaba en el contexto de la Guerra Fría, los intereses económicos, los odios étnicos, las diversas ideologías...tenemos un cuadro sumamente complejo. Desde luego todas estas cuestiones se interrelacionan constantemente. Pero para facilitar la comprensión vamos a desglosar las principales cuestiones.

I -ISRAEL Y EL PROBLEMA PALESTINO

Podemos decir que Israel es un Estado “único”. Fundado en 1948 “de la nada”, para muchos de una forma completamente artificial, y amenazada su existencia desde un principio, ha conseguido asentarse y sobrevivir a cinco guerras árabe-israelíes, además de continuas escaramuzas y al problema palestino (es más, se puede considerar que “ha ganado” dichas guerras, aunque difícilmente se puede considerar victoriosa una situación de continua tensión y amenaza. En este conflicto está clarísimo que la vía militar, cuestiones éticas aparte, no permite llegar a ninguna conclusión).

Es necesario un breve resumen de la historia de Israel para comprender la situación actual. A grandes rasgos podemos decir que gracias al sionismo propugnado por T. Hertz parte de los judíos dispersos por el mundo tratan de retornar a Palestina. En 1917 gran bretaña, con la llamada “Declaración Balfour”, promete la creación de un Hogar Nacional Judío. La inmigración aumentará sobre todo en la década de los 30, cuando los judíos europeos se ven amenazados por el resurgir de un antisemitismo que, declarado o soterrado, siempre ha estado presente en Europa. Al mismo tiempo las fricciones con los árabes palestinos aumentan; estos piden el fin de la inmigración judía , y pronto las protestas darán paso a los ataques contra los asentamientos judíos.

Durante la II Guerra Mundial los judíos lucharán del lado de los británicos, no sólo para acabar con el nazismo, que llevó a seis millones de judíos a la muerte, sino con la esperanza de conseguir un Estado. Por su parte, varios países árabes mostrarán sus simpatías por las potencias del Eje.

En 1947 la ONU aprueba un plan de reparto en Palestina, creando dos estados, uno judío y otro árabe (estamos ya en una situación de guerra, si no declarada, sí “de facto”). El 14 de mayo de 1948 Ben Gurion proclama el nacimiento del Estado de Israel, lo que provoca el inicio de la guerra con los países árabes vecinos. En 1949 en Rodas se firmará el armisticio. Esta guerra supuso que 700.000 palestinos tuvieran que emigrar; además Jordania se anexionó Cisjordania.

En 1956 estalla una nueva guerra en la que el ejército israelí (Zahal) barre a los egipcios, ocupando Gaza y el Sinaí. Sin embargo Israel no conservó los territorios conquistados, y la ONU desplegó sus Cascos Azules.

En 1967 estalla la Guerra de los 6 Días, que sí produjo cambios decisivos en la región: Israel ataca a Siria, Jordania y Egipto, cuyas tropas son derrotadas rápidamente. Israel conquista los restos del antiguo Estado palestino, y también ocupa el Golán sirio y el Sinaí egipcio. Este terreno ocupado no será devuelto, y aparece la noción de “Territorios Ocupados”. Ahora, para gran parte de la opinión pública Israel ha pasado de ser un país “simpático”, democrático y socializante, a ser un país “lacayo del imperialismo”. Condena de la ONU y ruptura con la URSS.

De los territorios ocupados parte una nueva diáspora palestina hacia los países vecinos (sobre todo hacia Jordania y Líbano).

En 1973, guerra del Yom Kippur: aprovechando una festividad judía, sirios y egipcios se lanzan al ataque. La situación es crítica durante tres días para Israel, pero pronto cambia, y Egipto se ve obligado a negociar rápidamente. Aunque en principio esta guerra parece tener escasos efectos (salvo los archiconocidos efectos económicos de la crisis del 73), sí producirá cambios a largo plazo (como el progresivo acercamiento de Egipto a Israel).En 1978 se firman los acuerdos de Camp David, que obligan a Israel a devolver a Egipto el Sinaí (1982). Por el contrario el Golán (de gran importancia estratégica), no se devuelve a Siria.

En 1982 estalla el conflicto del Líbano. Las duras acciones terroristas y los disparos de artillería llevan a Israel a responder con su habitual (y en este caso desproporcionada) contundencia. En 1985 los israelíes se retirarán del Líbano, salvo de la llamada “zona de seguridad del Sur del Líbano”, una franja de unas pocas decenas de kilómetros, habitadas en su mayoría por árabes cristianos. Este mismo año Yasser Arafat, jefe de la OLP, condena “cualquier tipo de terrorismo”, lo que supone un importante cambio cualitativo en la estrategia de esta organización. A pesar de esto, el 9 de diciembre de 1987 comenzará la Intifada. Desde el punto de vista militar sus logros son despreciables, pero de cara a la opinión pública mundial tendrá un enorme impacto.

En 1989 el Consejo Nacional Palestino aprueba la resolución 242, que supone el reconocimiento implícito del Estado israelí y la proclamación de un Estado independiente de Palestina (por supuesto con un carácter totalmente teórico).

En 1990 Irak invade Kuwait, y en 1991 comenzará la 2ª guerra del Golfo que acabará con la derrota de Irak, aunque Sadam Hussein se mantendrá en el poder.

La victoria de los laboristas en 1992 da un fuerte impulso al proceso de paz, y en 1993 la Knesset (Parlamento israelí) aprueba el proyecto de acuerdo llamado “opción Gaza-Jericó”, que contempla la instauración de un régimen de autonomía en los territorios ocupados en los próximos 5 años.

A pesar de las acciones terroristas de uno y otro signo (entre las que destaca el asesinato del Primer ministro israelí Isaac Rabin, laborista y uno de los pilares del proceso de paz), y de algún “fallo” garrafal (intervención israelí en el Líbano en abril de 1996), el proceso de paz se desarrolló a buen ritmo en los primeros años: firma en El Cairo del acuerdo Gaza-Jerico, firma del acuerdo de Oslo II... Sin embargo la victoria del Likud (de derechas y muy reticente al proceso de paz) en mayo de 1996 supuso un duro golpe para dicho proceso. La necesidad de soportes parlamentarios hace que Netanyahu sea muy sensible a las presiones de los colonos y de los grupos ultraortodoxos. La sucesión de crisis desde entonces provocan la paralización de un proceso de paz que cada vez cuesta más reactivar, a pesar de la mediación europes y estadounidense. En este contexto nos encontramos con los acuerdos de Wye Plantation.

II -EL PROBLEMA DEL LÍBANO

Si todo Oriente Medio es un rompecabezas, el Líbano se lleva la palma. Accede a la plena soberanía en 1946, con una población equilibrada entre cristianos y musulmanes. Los primeros constituyen la burguesía del país, y en general se inclinan a la derecha. Los musulmanes, hostiles a Israel, se engloban más bien en la corriente panarabista impulsada por Nasser. La convivencia no es fácil, y en 1958 estalla la primera guerra civil libanesa. Con la llegada a la presidencia del cristiano Chehab, que adopta una actitud de compromiso, se llega a la paz, iniciándose un nuevo período de paz y prosperidad.

La Guerra de los 6 Días provocará una inmigración masiva de palestinos en 1967, agravada en 1970 tras la matanza del Septiembre Negro en Jordania. Estos palestinos llegan a crear un verdadero “Estado dentro del Estado”, causando verdaderos quebraderos de cabeza a los israelíes, que intervienen directamente en 1973. La presencia palestina es acogida con muchas suspicacias por los propios musulmanes libaneses. La situación va degradándose, y todas las partes se preparan para la segunda guerra civil libanesa. Para 1975 la guerra ya es completamente abierta, aunque en los dos años anteriores las escaramuzas fueron continuas.

Explicar esta guerra ocuparía demasiado tiempo y espacio. Digamos que, simplificando, se reduce a un "todos contra todos": musulmanes libaneses contra cristianos libaneses, a los que se suman los enfrentamientos entre las diversas facciones de cada uno de estos. Luego están los grupos bajo control extranjero (de forma más o menos encubierta dependiendo de los casos): pro-iraquíes, los pro-iraníes de Hezbollah, los pro-israelíes del ESL (Ejército del Sur del Líbano), los palestinos... Todo esto multiplicado por luchas intestinas dentro de cada organización, y las continuas alianzas y rupturas entre grupos y facciones de lo más variopinto. Y como postre hay que añadir la intervención directa de otros Estados (Siria; Israel en 1982), y la de las fuerzas de la ONU, que bastante trabajo tuvieron esquivando las ráfagas que les enviaban desde cualquier bando, facción o grupúsculo armado.

La guerra duró hasta 1984 (acuerdo de Taef), y a pesar de algunos escarceos militares más (Michael Aoun en 1990), se entra en un nuevo período de normalización. Resultado de la guerra: 150.000 muertos, una destrucción inenarrable, una economía en coma...De todas formas el Líbano se recupera. La economía crece, la en un principio frágil paz se va consolidando...Sigue el problema de la zona Sur del Líbano, donde continúa la presencia militar israelí, aunque los recientes acontecimientos (noviembre de 1998) parecen apuntar a una progresiva retirada. Si esto fuera así, otro de los principales impedimentos para llegar a una paz global en la zona quedaría eliminado. También está por ver la postura de Siria, país con una influencia enorme en el Líbano.

III-PROBLEMA DEL AGUA

Este es un aspecto poco conocido del conflicto de Oriente Medio. No hemos de olvidar que nos hallamos en un área de carácter semiárido. La escasez de agua es un problema generalizado, pero se ve agravada por la dimensión política que cobra la misma. Las fronteras dividen la mayoría de las cuencas hidrográficas, por lo que las obras que en este campo realiza un país repercuten en los vecinos. Si esto de por sí ya es complicado, la situación política de la zona no es que ayude precisamente a llegar a acuerdos entre países.

A grandes rasgos, la situación es la siguiente:

1)En Israel el agua recorre un largo camino desde el lago Tiberíades hasta el sur

2)En Cisjordania los palestinos acusan al gobierno israelí de privilegiar a sus colonos en la distribución del agua(probablemente con bastante razón).

3)La línea de fractura geológica Tiberíades-Jordán-Mar Muerto recoge las aguas llegadas del Líbano, Siria, Israel, Cisjordania y Jordania.

4)El Éufrates se reparte entre Siria, Irak y Turquía.

5)El Tigris riega Irán, Irak y Turquía.

¿La solución? En este aspecto es aún más patente que en otros (si cabe) que la única solución posible es de carácter global. La escasez de agua se perfila ya como uno de los futuros problemas en el ámbito mundial. Las obras para explotar racionalmente acuíferos y ríos en la zona debería contar con el acuerdo de todos los países afectados para ser verdaderamente eficaces. Probablemente esto sea utópico, y no sería muy de extrañar que la conflictividad en Oriente Medio esté vinculada en un futuro no muy lejano al problema del agua. El derroche de las reservas mundiales de agua hace que hoy en día más de 600 millones de personas sufran la carencia de este elemento.

IV-EL INTEGRISMO

El auge de llamado integrismo es un hecho. Un hecho que además se encuentra presente en los dos campos.

El fenómeno de los ultraortodoxos en Israel no es de hoy. Hemos de tener en cuenta que durante los 2000 años de diáspora en la que los judios se esparcieron por todo el mundo, el común denominador fue la religión.

Una vez creado el Estado de Israel cristalizan (ya existían) partidos de índole religiosa. En 1964 se crea el Partido Religioso Nacional (PRN) de la unión de otros partidos de esa índole. Tras la Guerra del Yom Kippur y la conquista de nuevos territorios, se acentúa un movimiento de carácter político-religioso con una idea clara: los judíos israelíes deben ir a vivir a la “nueva tierra de Israel liberada”(en una especie de imperialismo místico-religioso bastante farragoso). La cuestión del territorio, de la tierra, tiene una gran importancia en la cultura judía: durante 2000 años soñaron con la vuelta a “su” tierra). Cobró un especial auge después de 1973, cuando numerosos colonos se establecen en Judea y Samaría

El panorama actual no es excesivamente halagüeño: el Likud (derecha) gobierna con el apoyo de diversos partidos religiosos, con las consiguientes concesiones que ha de hacerles (y no son pocas). A esto hay que sumarle el ascenso de los ultraortodoxos en la sociedad israelí (aunque esta sigue siendo mayoritariamente laica).

Este fenómeno es más preocupante en el campo del Islam.

Históricamente fue la llegada de los europeos en el S. XIX lo que provocó un “sobresalto religioso”. A comienzos del S.XX en países como Turquía, Irán, Siria, Túnez... las elites son laicas, mientras que el islamismo queda anclado en las capas populares. La reacción no se hizo esperar, y en 1928 se crean los hermanos musulmanes, antecedente de todos los movimientos contemporáneos. Estos son muy variados, incluso contradictorios, y muchas veces los diversos gobiernos pugnan por lograr el control sobre tal o cual rama.

Por ejemplo, Arabia Saudí (que es un Estado sunnita) financió al integrista Frente Islámico de Salvación (FIS), cuando este aún era “presentable”. Hoy en día Arabia Saudí lleva una política prudente, apoyando movimientos islamistas “respetables”.

En cambio, Irán, tras la revolución de Jomeini, ha apoyado el fundamentalismo chií. Evidentemente todo esto no se circunscribe sólo a lo religioso, sino que está íntimamente ligado a lo político. Así, el clero chiíta se ha comportado muchas veces (y lo sigue haciendo) en varios países del entorno (por ejemplo los problemas del régimen de Sadam Hussein con la minoría chií que vive en el sur de Irak no son pocos). El gobierno de Teherán ha usado los grupos chiítas de Oriente Medio tanto en su lucha contra occidente como con sus vecinos. Todo esto está en un continuo proceso de cambio, y más ahora, con el paulatino asentamiento de los moderados en el gobierno iraní.

Esto ha hecho que muchos gobiernos en países de mayoría sunnita hayan contenido al islamismo chiíta a base de tiros. Así, el único lugar donde el islamismo chií ha medrado ha sido en el Líbano, falto de un poder eficaz para contenerlo. En la franja Sur del Líbano nos encontramos con la antes mencionada Hezbollah, ampliamente conocida por sus ataques contra objetivos israelíes. Aún así también aquí encontramos luchas internas: Hezbollah contra el “chiísmo oficial” del Líbano (Amal).

En el bando suní, la proclamación de Sudán como República Islámica (actualmente existen otras cuatro con ese “título”: Irán, Mauritania, Pakistán y las Comores contribuyó a dar un impulso importante a muchos de estos movimientos ( digamos de paso que Sudán tiene una más que merecida fama como financiador de grupos terroristas; aún está reciente el bombardeo de supuestas bases terroristas por parte de EE.UU., sin que quedara muy claro si realmente lo eran).

Aunque muchas veces se quiera presentar a los integristas como grupos de terroristas incontrolados, no hemos de olvidar que cuentan con un importante apoyo popular en muchos países (victoria del FIS en Argelia en 1992; magníficos resultados en las legislativas en Jordania en 1989...). En gran parte ha sacado los votos de la izquierda, incluso del PC (electorado que a priori parece poco dado a veleidades religiosas). Esto se debe a que los islamistas han basado su estrategia en una política de masas. Es, en cierto modo, una especie de “populismo a la Oriental”. Ha capitalizado en gran medida lo que en Occidente se llama “voto de castigo”. Pero es mucho más grave que lo que puede ser el voto de castigo francés que “premia” a Le Pen. Y esto porque mientras que el voto a Le Pen es en gran medida coyuntural, en el caso del integrismo la cosa no es tan sencilla. Es una ideología (si es que se puede calificar de tal) que no sólo apela a miedos y promesas populistas (aunque tenga mucho de ambos elementos), sino que se basa en elementos seminales de la cultura de esos países: incluso en los países laicos de población musulmana la religión es un elemento omnipresente.

La existencia de este frente político islamista, con partidos organizados y asociaciones completamente legales no quiere decir que gran parte de ellos descuide el “frente terrorista”. (Hamas o los Hermanos Musulmanes en Egipto son un buen ejemplo).Por otra parte los límites entre los grupos religiosos extremistas y los movimientos políticos no siempre están claros, ni mucho menos (eso si no llegan a solaparse completamente). Sin contar con las “oscuras” relaciones subterráneas que mantienen entre sí.

No creo que haga falta incidir en el grave peligro que estos extremismos representan: las innumerables víctimas en Argelia, Egipto, Israelson una prueba irrebatible. Queda fuera del objetivo de este trabajo especular si el auge del integrismo se debe a los intentos de occidentalización de esos países, al fracaso de esos intentos o a qué. Lo que está claro es que es un problema que no se puede ignorar.

Los ultraortodoxos judíos han canalizado su violencia mediante peleas (y asesinatos) con palestinos, enfrentamientos con la policía... Pero que nadie piense que esa violencia se vuelca sólo en los palestinos: simplemente hemos de recordar el asesinato de Isaac Rabin, Primer Ministro israelí.

Los integristas islámicos son harina de otro costal. La fuerza de estos en muchos países es incomparablemente más fuerte que la de los ultraortodoxos en Israel. Entre dentro de lo posible que en algún país lleguen al poder

En cuanto a la solución (si es que la tiene) no creo que esté a mi alcance vislumbrarla. Desde luego hay una serie de hechos que ayudarían a combatir la proliferación de estos extremismos. A grandes rasgos habría que conjugar medidas represivas (que pueden gustar o no desde el punto de vista moral, pero que en mi opinión son indispensables) con una política dirigida a socavar aquellas bases que ayudan al integrismo a anclarse en la sociedad: principalmente, aumentar el nivel de vida de la población, acabar con la corrupción y, desde luego, atacar al integrismo desde la EDUCACIÓN: fácil de decir y complejísimo en la práctica: una de las principales fuentes de instrucción en estos países (a semejanza de la Europa medieval) es el clero; las escuelas coránicas son especialmente activas (a la vez que foco de propagación del integrismo en muchos casos). Además se plantea el problema de “colonizar” culturalmente estos países al tratar de colaborar educando. ¿ Quién marca el límite entre lo que forma parte de una cultura respetable y lo que no son más que aberraciones religiosas y/o políticas?¿Y es Occidente capaz de ayudar en este proceso, cuando en la propia Europa tenemos prejuicios para dar y tomar (desde los nacionalismos intolerantes tan en boga hasta integrismos católicos del peor cuño)? El tiempo irá aclarando este confuso panorama, pero las perspectivas no son muy halagüeñas.

V- ECONOMÍA

Cuando se dice que la economía es el motor que mueve nuestro mundo no es una mera frase hecha. Oriente Medio se caracteriza por ser un área de grandes desigualdades económicas. En el caso israelí podemos ver una economía desarrollada, rica, no exenta de problemas (como por ejemplo una fuerte deuda externa) pero que en su conjunto se parece a la de los países desarrollados occidentales. En el desarrollo de esta economía influyen muchos factores: desde el hecho que fue fundado por hombres y mujeres guiados por el idealismo, capaces de grandes sacrificios, hasta la más que considerable ayuda material que ha recibido tanto de la diáspora como de países aliados y/o simpatizantes (en algunos casos, como el de EE.UU., influidos por una importante comunidad judía). Y es un país que ha cuidado enormemente la formación de técnicos (aspecto muy importante, sobre todo en las hipertecnificadas sociedades actuales).

Por otra parte también el comercio exterior es un buen exponente del desarrollo de la economía del país (29.000 millones de dólares en 1991; aunque esta cifra lo sitúa algo por detrás de los demás países desarrollados también es muy superior a la media de sus vecinos). De todas formas la balanza exterior presenta un déficit de 5.000 millones de dólares, lo que indica cierta fragilidad en su economía.

En cuanto a los países petrolíferos de la región podemos dividirlos a grandes rasgos en tres grupos:

-Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Bahrein, que nunca han sufrido la guerra directamente, y que mantienen una prosperidad intacta.

-Kuwait, que trata de recuperarse del duro período de 1990-1991.

-Irak e Irán, devastados por los conflictos y en los que la situación económica y social es, cuando menos, difícil ( este aséptico adjetivo esconde, detrás de las cifras del PIB, PNB, etc... el hecho de que hoy mismo hay niños muriendo de hambre en Irak).

+Por otra parte Siria se las arregla como puede, y la situación de la economía jordana es preocupante.

La solución al subdesarrollo que sufre gran parte de esta región sólo será posible si se logra un desarrollo global y sostenido (otra vez bordeamos la “política-ficción). Desde luego las enormes diferencias de perfiles, de recursos humanos y energéticos lo hacen muy difícil de lograr. Aún así se pueden trazar las hipotéticas líneas maestras de un esquema global.

En primer lugar, la democratización de los países árabes, indispensable para cualquier desarrollo económico. Además los países productores de petróleo necesitan conseguir un precio por barril ventajoso y estable (difícil de conseguir, ya que esto está en contra de los intereses de los países ricos). La riqueza que generara el petróleo podría ir dirigida en tres direcciones:

  • Construir (o reconstruir) economías basadas en la industrialización, y al mismo tiempo, en la mejora de las estructuras y las técnicas agrícolas.

  • Mejorar el nivel de vida: invirtiendo en campos como educación, sanidad, vivienda...y aumentar la capacidad de consumo de la población.

  • Invertir los excedentes libres en las regiones más pobres: Jordania, Palestina...

  • Además habría que fomentar las inversiones extranjeras para colaborar en el desarrollo de la zona. Con la situación política actual pocas empresas (ramo energético al margen) se sienten atraídas a invertir su capital aquí. Superada esa inestabilidad política, las empresas encontrarían aquí el atractivo de tener “in situ” energía y mano de obra abundante y barata.

    Huelga decir que todo esto queda completamente subordinado al logro de una paz estable y duradera en la región. Sólo una vez dado ese paso podrían asentarse las bases de un desarrollo equilibrado y no continuamente amenazado por conflictos.

    ANEXO: ACUERDOS DE WYE RIVER

    1-Redespliegue israelí: retirada israelí del 13% de los territorios ocupados, que en su mayoría quedarán bajo control mixto.

    2-Cesión de Territorio: Israel cederá el 14,2 del territorio que está bajo control mixto al exclusivo dominio de los palestinos, que tendrán el 18,2% de Cisjordania más la franja de Gaza.3-Modificación de la Carta Palestina: eliminación de los artículos que piden la destrucción de Israel.4-Plan de Seguridad Palestino: los palestinos pondrán en pie en 12 semanas un detallado plan de seguridad vigilado por la CIA.5-Liberación de 750 presos palestinos.6-Apertura del aeropuerto de Gaza.7-Corredores de seguridad: los palestinos podrán utilizar dos corredores de seguridad sin control militar israelí entre Hebrón y Gaza.8-Tercer redespliegue: antes del 4 de mayo se discutirá un tercer redespliegue.9-Acciones unilaterales: los israelíes quieren que Arafat se comprometa a no declarar unilateralmente un Estado Palestino en mayo de 1999. Por su parte, los palestinos exigen a Netanyahu que se comprometa a no modificar la zona antes de las negociaciones finales.

    * Como puede verse el memorandum sólo aborda aspectos interinos del problema, y no trata temas tales como las fronteras del futuro Estado Palestino o el control de Jerusalén.

    15