Conducta sexual humana

Sexualidad. Sexología. Sexo. Disfunciones sexuales. Excitación. Orgasmo. Trastornos

  • Enviado por: Darkangel
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 13 páginas

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Índice.

Tema Página.

Introducción. 3

La respuesta sexual humana. 4

La Excitación sexual. 4

La fase de meseta 5

El orgasmo 5

El período de resolución. 6

Complejidades de la respuesta sexual humana. 6

Disfunciones sexuales. 7

Deseo sexual hipoactivo 7

Trastorno de la excitación sexual en la mujer 7

Trastorno de la erección en el hombre 7

Trastorno orgásmico femenino 8

Trastorno orgásmico masculino 9

Eyaculación precoz 10

Incompetencia eyaculatoria parcial 10

Otras condiciones que afectan el ciclo de la respuesta sexual. 10

Vaginismo 10

Dispareunia 11

Relaciones entre las disfunciones masculinas y femeninas 11

Conclusión. 12

Glosario. 13

Introducción.

La conducta sexual humana descansa en un complejo proceso de orden psicofisiológico que, si bien no es muy diferente de otras motivaciones más primarias (hambre, sed), tiene características peculiares que la convierten en una actividad que cabalga entre los impulsos más primigenios, las emociones más sofisticadas y constantes influencias culturales, desde las más arcaicas hasta las más rigurosamente contemporáneas.

Para hablar de respuesta sexual humana debemos hacer referencia a aspectos psicológicos, emocionales y fisiológicos que interrelacionan dando lugar al deseo sexual, la excitación, el orgasmo, el placer, entre otros, es decir, al conjunto de experiencias que pueden aparecer a lo largo de la respuesta sexual.
La respuesta sexual puede producirse desde cualquier parte del cuerpo, no es imprescindible la estimulación directa del pene o la vulva ya que el cuerpo puede verse estimulado por sonidos, miradas, olores, fantasías, etc.
Las personas interpretan de forma muy diferente sus respuestas sexuales e incluso desarrollan comportamientos muy distintos. Pero a pesar de todas esas diferencias, la forma en la que en esencia responde el organismo ante la excitación es más o menos la misma, intervienen las mismas partes y su actuación es similar.

Hay muchos autores que han investigado la respuesta sexual humana, una de las aportaciones más interesantes fue la de Masters y Johnson que estudiaron y describieron el ciclo de respuesta sexual, tanto en el varón como en la mujer, en cuatro etapas bien definidas: excitación, meseta, orgasmo y resolución, a las cuales se les confiere especial énfasis en el presente trabajo de investigación, para poder así entregar mayores conocimientos sobre el tema a los lectores que no los tengan.


La Respuesta sexual Humana.

La respuesta sexual fue descrita por primera vez en 1966 por William H. Masters y Virginia E. Johnson en el libro Respuesta Sexual Humana. Su propósito principal fue describir de forma objetiva los cambios biológicos que hombres y mujeres tienen durante la actividad erótico-sexual ya sea en forma individualizada o en pareja. Con fines didácticos representaron sus hallazgos por medio de una curva y la dividieron en cuatro fases.

La respuesta sexual tanto masculina como femenina se compone de cuatro elementos que se manifiestan de distintas maneras según el sexo, siendo estos: la excitación, la fase de meseta, el orgasmo y la resolución. En el varón, el período de resolución tiene un espacio de tiempo que se llama periodo refractario absoluto, que es aquel período en que no se puede producir una eyaculación, independiente de la estimulación sexual que se presente.


La excitación sexual

La excitación sexual se puede desencadenar por un sinnúmero de mecanismos que estimulen cualquiera de nuestros sentidos y van en directa relación con las experiencias vividas. Esto detona una respuesta fisiológica tanto en el hombre como en la mujer.
El sustrato biológico de esta fase es la vasocongestión mediada por el sistema nervioso. Algunas venas se estrechan e impiden la salida de la sangre sobre todo en la región pélvica, esa disminución del calibre de la vena obedece a "una orden" que el sistema nervioso envía por medio de los llamados neurotransmisores. El congestionamiento sanguíneo condiciona que las estructuras genitales aumenten de tamaño.

En el hombre se produce la señal más visible, que es la erección del pene, y esta se produce fundamentalmente por un cambio en la circulación arterial y venosa, en respuesta a un estímulo nervioso.

En relación a la rapidez con que se alcanza la erección depende de cada individuo, pero los jóvenes tienden a tener erecciones más rápidas que los de mayor edad, que requieren de mayor estímulo para lograrla, sin que esto sea un hecho patológico. También cabe destacar que durante el juego erótico, la erección puede disminuir o incluso perderse, pero esto es parte de la respuesta normal; ahora si esto se produce con mayor frecuencia e impide tener una vida sexual activa y satisfactoria, ya se ha transformado en un hecho patológico que puede ser orgánico o funcional y que debe ser tratado por un especialista. Otros cambios ha mencionar son: la aproximación de los testículos al periné por la acción del cremáster, músculo localizado en el escroto y que realiza esta acción cuando el medio es muy frío o ante una reacción de miedo, lo contrario sucede cuando hay calor, es decir, la piel del escroto se torna delgada y los testículos penden hasta el extremo más bajo de esa bolsa. También se pueden distinguir el aumento del ritmo cardiaco, de la presión arterial y del tono neuromuscular en general.

En las mujeres, el elemento que se podría emular con la erección del pene, es la lubricación vaginal, que es el resultado directo del incremento de flujo sanguíneo a nivel pélvico, que producen una vasodilatación en las paredes de la vagina y se produciría mayor lubricación vaginal. 

A ciencia cierta se desconoce de donde proviene el líquido de la lubricación vaginal, pero aparece fracciones de segundo después de que la mujer se siente excitada. También sucede que las paredes vaginales se separan y el útero que normalmente se recarga en la vejiga, tiende a verticalizarse; ello ocasiona que se forme la cavidad, la cual es virtual.

Durante esta fase también puede ocurrir que los pezones se pongan erectos y la areola aumente de tamaño; cuando las mujeres no han lactado sus glándulas mamarias pueden aumentar hasta en 25 por ciento.

En los genitales externos se hinchan los labios mayores y menores. En el clítoris se produce una erección progresiva. En relación a la estimulación del clítoris cabe mencionar que es un elemento muy excitante, sin embargo en los estudios se ha establecido que la mayoría de las mujeres no lo disfruta si no ha comenzado previamente el juego erótico, que consiste en abrazos, caricias y besos; el estímulo vigoroso del clítoris puede producir incluso dolor; es por ello que se recomienda la estimulación vecina al clítoris. En relación a los cambios que se producen en las mamas, sería el aumento de tamaño y erección de los pezones. También hay aumento del ritmo cardiaco, de la presión arterial y del tono neuromuscular en general.

La fase de meseta.

Esta fase se caracteriza porque los cambios antes descritos alcanzan su esplendor. En las mujeres, se produce lo que se conoce como plataforma orgásmica, lo que en definitiva es un aumento de volumen del tercio exterior de la vagina, secundario a la vaso dilatación de esa zona. Esto produce una disminución del lumen vaginal y mayor contacto entre los genitales, lo que desmitifica el grosor del pene, ya que el lumen se adaptaría al grosor de éste. Los labios mayores se observan como hinchados e incluso tienden a separarse; los labios menores también están turgentes y adquieren una coloración intensa. Es importante mencionar que el clítoris es traccionado hacia arriba del pubis y da la impresión que disminuye de tamaño, sin que ello signifique que la excitación ha disminuido y mucho menos que terminó. En relación a la lubricación vaginal, ésta aumenta, aunque si el estímulo es demasiado prolongado, la lubricación podría disminuir en forma considerable e incluso detenerse. Esto equivaldría a la perdida de erección en el hombre y sería una respuesta normal. El fondo vaginal aumenta su ancho y profundidad; además existen menos terminaciones nerviosas, por lo que la profundidad de la penetración no aumenta la sensación placentera y además desmitifica el hecho que un pene largo podría entregar más placer sexual.

Por otro lado en el hombre, el pene alcanza sus máximas dimensiones en cuanto a longitud y circunferencia. Por la uretra es posible observar la salida de unas cuantas gotas de un líquido transparente proveniente de las glándulas bulbouretrales o de Cowper y cuya misión es alcalinizar la uretra para impedir el daño a los espermatozoides, por el medio ácido producido por la orina. Los testículos pueden estar pegados al periné aunque descenderán de vez en cuando, si la meseta se prolonga.

El Orgasmo.

Si la estimulación sexual aumenta, se alcanzan niveles de tensión sexual elevados, los que llevan al umbral del orgasmo, desencadenando posteriormente una serie de reflejos, que en su conjunto constituyen las sensaciones orgásmicas.

Las sensaciones orgásmicas son constituidas por contracciones involuntarias de la musculatura pélvica, debido a ésto el individuo experimenta diversas sensaciones que varían de acuerdo a la experiencia.

En el hombre, el orgasmo se divide en dos etapas: la primera es la emisión de semen a nivel de la uretra prostática, entre el esfínter estriado y liso; esto se produce por contracciones rítmicas cada 0.8 seg. de la glándula prostática y vesículas seminales, lo que origina aumento de la presión de la uretra prostática, manifestándose la sensación de eyaculación inminente, que no se puede detener, ya que los mecanismos reflejos ya fueron desencadenados. Secundariamente se produce la eyaculación propiamente tal, que es la contracción rítmica de la musculatura de la uretra bulbar, de la glándula prostática, vesículas seminales y de músculos de la base del pene, además de una serie de sensaciones neurovegetativas que comprometen todo el cuerpo.

En las mujeres no existe una sensación que emule el punto de eyaculación inminente. Lo que se ha encontrado es un repentino estallido de calor y placer a nivel del clítoris y de la plataforma orgásmica, que luego se propaga por todo el cuerpo; además se desencadenan una serie de contracciones involuntarias de la musculatura en distintas partes del cuerpo, pero con mayor intensidad a nivel de la plataforma orgásmica y del útero; incluso se ha descrito la pérdida de los sentidos por escasos segundos. Algunas mujeres, luego de la primera sensación orgásmica, pueden repetirla en varias ocasiones, si los estímulos sexuales persisten, lo que se conoce como mujeres multiorgásmicas. La ausencia o presencia de este hecho no constituye una anormalidad.

El orgasmo es una experiencia de corta duración, de no más de diez o doce segundos, con una intensidad difícil de explicar en palabras (en castellano, existe una palabra para designar aquello que no puede expresarse, precisamente, en palabras: "inefable"). 
Es muy probable que si el hambre tuviera que ser satisfecha en un lapso igualmente corto, quizá se experimentaría una reacción con intensidad semejante. Alfred Kinsey en los años 50, halló que sólo el 70 % de las mujeres lograban el orgasmo durante su primer año de matrimonio. Sin embargo, el 95 % de las mujeres de la muestra estadística, habían obtenido orgasmo posteriormente, en algún momento de la vida. En la actualidad, más de cincuenta años después, la cifra de mujeres con orgasmo, ha aumentado sensiblemente. Tienen orgasmo antes de casarse y luego de casarse. En relaciones ocasionales, o de duración prolongada. La creencia en la supuesta "madurez" del orgasmo vaginal, es una creencia que predominó en los primeros cuarenta o cincuenta años del siglo XX. Fue sostenida por Freud y produjo infinidad de daños psicológicos, tanto en mujeres como en los hombres. Que las mujeres no tengan la facilidad de tener orgasmo que si tienen los hombres, no tiene nada que ver con el tipo, la manera, el modo de obtenerlos. De hecho, la incapacidad de alcanzar el orgasmo durante el coito, a pesar de una respuesta plena ante otra forma de estimulación sexual, constituye la queja más común de las mujeres que buscan ayuda de los terapeutas sexuales.

El bloqueo psicológico y fallas o malos entendidos educacionales, parece ser la respuesta a esa dificultad. Y por supuesto, la presencia en la mente de esas mujeres, del mito que estamos analizando. La cualidad de un orgasmo, es decir, la intensidad, duración y placer global, puede variar de un coito al otro. La originalidad y la frecuencia de la ocurrencia, pueden influir sobre la calidad de la siguiente experiencia sexual, como pueden influir también, factores tales como la ansiedad, la culpa, la ira o la depresión. Juegan importante papel, la indiferencia al compañero y el contexto donde se realiza la relación amorosa. Los orgasmos femeninos, pueden ser obtenidos acariciando el clítoris o la zona aledaña a él. Para ello, debemos advertir, que lo que conocemos por "clítoris", es apenas la parte visible y palpable de un órgano muy complejo y extenso, que hunde sus raíces cabalgando sobre la entrada del conducto vaginal, por detrás de los labios mayores y menores de la vulva. 
No existe el orgasmo femenino sin la intervención del clítoris. Inclusive en aquellas mujeres que dicen que solo logran el orgasmo con la penetración, se sorprenderían si supieran que lo obtienen, porque el pene roza la entrada de la vagina, y golpetea con el hueso pubiano y las bolsas testiculares la zona de la vulva. Esto quiere decir, que se excita el clítoris de muchas maneras, porque se encuentran en él, los cuerpos cavernosos (igual que en el pene) que se llenan de sangre con la excitación y el roce. Aquella región pequeña, que se toca como una pequeña fosita en el techo del conducto vaginal en la entrada del mismo, el famoso “punto G” que hace relieve, cuando la mujer se encuentra excitada sexualmente. 
Como se mencionó líneas atrás, puede sorprender, pero los 2/3 superiores de la vagina carecen de terminaciones nerviosas. Por lo tanto, carece de sentido hoy, hablar de distintos tipos de orgasmos. Todos los orgasmos, directa o indirectamente, tienen intervención del clítoris. 
La variedad de la obtención del orgasmo femenino, la experimentación, la posibilidad de goce de diferentes maneras, proporciona una idea aproximada de la salud mental, no sólo sexual, de la mujer. Hoy, comienzos del siglo XXI, la salud mental de una persona, es medida por la posibilidad de tener opciones.

El período de resolución.

En esta fase los cambios ocurridos remiten, esto significa que se pierde la erección del pene y que los testículos retornan a su posición normal. Los labios tanto mayores como menores recobran su tamaño original y el clítoris retorna a su posición original lo mismo que el útero. Con respecto al varón debe señalarse que el tiempo requerido para que el pene pierda su erección se relaciona directamente con el lapso que duró la meseta, esto es, entre más tiempo dure la meseta más tiempo tarda el pene erecto después del orgasmo y la eyaculación. Masters y Johnson describieron el Período refractario, como parte de la fase de resolución y lo describieron como propio de los varones y durante el cual no se puede tener otra respuesta, a diferencia de las mujeres que por no tener este período no requieren de ese descanso, es decir, siempre están listas para más coitos. La duración del período refractario aumenta conforme el varón envejece.

Los gráficos siguientes indican las fases de la respuesta sexual, tanto en la mujer (izquierda) como en el hombre (derecha).

'Conducta sexual humana'
'Conducta sexual humana'

Complejidades de la respuesta sexual humana

  • Las mujeres son lentas en su respuesta; los hombres son rápidos.

  • En las mujeres existe mucha variación; los hombres son muy parecidos.

  • Las mujeres pueden tener múltiples orgasmos; los hombres habitualmente sólo uno.

  • Las mujeres tienen orgasmos; los hombres además eyaculan.

  • Las mujeres en general no presentan período refractario; los hombres sí lo presentan.

Disfunciones sexuales.

Deseo sexual hipoactivo (DSH)

Aunque estrictamente hablando el DSH no corresponde a una disfunción sexual, se presenta tanto en el hombre como en la mujer y se manifiesta por la disminución o la pérdida, total o parcial, del interés o el deseo por la actividad sexual (masturbación, coito). Es un trastorno que perfectamente puede distorsionar gravemente la relación de pareja. Según H.S. Kaplan, es una pérdida del apetito sexual. Según Schover, el DSH está presente si coexisten una frecuencia baja de actividad sexual y una falta de deseo por la misma. William H. Masters aclara diciendo que se habla de DSH cuando la carencia de interés sexual es motivo de trastornos personales o de deterioro de la relación de pareja, y no una elección voluntaria. El énfasis se sitúa en que es el efecto que tiene la carencia de interés sexual sobre la relación lo relevante para definir el DSH. También es importante destacar que el deseo sexual difiere en cada individuo y que estas diferencias no necesariamente indican la presencia de DSH.

El DSM IV describe el DSH, como: "Disminución (o ausencia de fantasías y deseos de actividad sexual) de forma persistente o recurrente, que provoca malestar acusado y dificultades en la relación interpersonal.

El juicio de deficiencia o ausencia es establecido por el clínico, tomando en cuenta los factores que afectan el funcionamiento sexual, tales como edad, sexo, y el contexto de la vida de la persona".

El problema con la anterior definición es la falta de un contexto relacional, por lo que la Asociación Americana de Psiquiatría agrega en el DSM IV el Trastorno de Aversión Sexual (TAS), definido como: "Aversión extrema persistente o recidivante hacia, y con evitación de todos (o prácticamente todos) los contactos sexuales genitales con una pareja sexual, que provoca malestar acusado o dificultades en las relaciones interpersonales".

Tanto los factores físicos como psicológicos contribuyen al DSH. Las causas físicas incluyen: deficiencias hormonales; depresión; estrés; alcoholismo; insuficiencia renal; enfermedades crónicas. Las causas psicológicas incluyen: problemas relacionales, ej. lucha de poder, conflictos, hostilidad, trauma sexual (violación, incesto), cambios vitales mayores (muerte de un familiar, nacimiento, reubicación geográfica) y mezcla de recuerdos negativos con la interacción sexual. Las personas que están enrabiadas, temerosas o distraídas generalmente no están deseosas de la intimidad sexual.

 

Trastorno de la excitación sexual en la mujer (TESM)

Esta disfunción consiste en la inhibición en el aspecto general de la respuesta de excitación. La mujer con TESM no se lubrica, su vagina no se expande y no se produce la formación de la plataforma orgásmica. Tampoco percibe las sensaciones eróticas. Puede encontrar repulsivo el contacto físico, puede no tener sentimientos con respecto al hombre, o puede gozarlo hasta un cierto punto. Es poco frecuente que el TESM se presente aislado, más bien acompaña a la anorgasmia. Como todas las disfunciones, el TESM puede ser de toda la vida o adquirido. De toda la vida, significa que la mujer nunca ha respondido a la estimulación sexual. Adquirido, significa que tuvo respuesta a la estimulación, pero que en algún momento ha dejado de hacerlo. Puede, a su vez, ser situacional o generalizado. Situacional se refiere a cuando ocurre en determinadas circunstancias y no en otras. Generalizado se refiere a que el trastorno ocurre independiente de la situación.

El DSM IV describe el TESM como: "Incapacidad persistente o recurrente, para obtener o mantener la respuesta de lubricación propia de la fase de excitación, hasta la terminación de la actividad sexual, causando un malestar acusado o dificultades en las relaciones interpersonales".

Entre las causas más frecuentes de esta disfunción están la culpa y la hostilidad. La culpa, generalmente comprende un conflicto interno entre el deseo de gozar la interacción sexual y un temor inconsciente de hacerlo. La hostilidad con frecuencia es contra su propia pareja.

 

Trastorno de la erección en el hombre (TEH)

Esta disfunción consiste en la incapacidad del hombre para obtener o mantener la erección peneana para así lograr una relación sexual. Al igual que en las otras disfunciones puede ser de toda la vida o adquirida, situacional o generalizada. La disfunción de toda la vida es cuando el hombre nunca ha tenido una erección. Adquirida se refiere a que el hombre tuvo en el pasado erecciones, pero ya no es capaz de alcanzar y/o mantenerla, ya sea, en situaciones específicas o en todas las circunstancias. Como una disfunción situacional, la TEH es muy común, casi universal. Alguna vez en su vida, el hombre no será capaz de tener una erección, aunque sea suficientemente estimulado.

En su forma situacional, se puede presentar de varias maneras. Para algunos hombres, es la incapacidad de tener la erección durante el juego amoroso, mientras para otros la dificultad está al intentar el coito. En otros hombres, la dificultad se presenta con compañeras específicas y no con otras.

El DSM IV define TEH como: "Incapacidad persistente o recurrente para obtener o mantener una erección apropiada hasta el final de la actividad sexual, causando un malestar acusado o dificultades en las relaciones interpersonales".

A diferencia con las otras disfunciones, en la TEH es más frecuente que exista una causa física desencadenante. No es infrecuente que después de unos tragos de alcohol (que deprime el sistema nervioso central) el hombre encuentre dificultades para mantener la erección o bien presente una TEH.

El sujeto, a raíz de esta experiencia, se siente muy preocupado si en la próxima oportunidad irá a tener o no la erección. Esta ansiedad inhibe el reflejo erectivo y el hombre será incapaz de lograr una erección, aún cuando en esta oportunidad no haya consumido alcohol.

De acuerdo a H.S. Kaplan, el 85 % de las TEH tienen un origen psicógeno. La ansiedad pareciera ser la causa psicológica más frecuente. Como dice H.S. Kaplan, "los reflejos vasculares autonómicos, que dirigen la erección son delicados y objeto de alteraciones por las emociones y conflictos inconscientes; ej. ansiedad y temor".

 

Trastorno orgásmico femenino (TOF)

El TOF es la inhibición del componente orgásmico de la respuesta sexual humana, es decir, la falta de orgasmo o la ausencia del clímax en la relación sexual. Es importante separarlo del TESM. Con el TOF la mujer puede encontrarse sexualmente muy excitada; pero no es capaz de llegar al orgasmo.

La mujer suele describirlo como "es llegar a un cierto punto y no poder continuar más allá, quedarme estancada". El TOF puede ser de toda la vida o adquirida, situacional o generalizada. El TOF de toda la vida (a veces llamado anorgástico o preorgástico) es cuando la mujer nunca ha tenido un orgasmo, ya sea por la autoestimulación o con su pareja. El TOF adquirido es cuando la mujer ha tenido orgasmos en algún momento en el pasado; pero actualmente es incapaz de experimentar uno.

H.S. Kaplan, describe el rango de orgasmos femeninos de la siguiente manera:

En un extremo del rango están las mujeres que nunca han tenido un orgasmo. Luego siguen aquellas que responden frente a una intensa estimulación clitorídea cuando se encuentran solas y no son "perturbadas" por su pareja. Las mujeres que necesitan estimulación clitorídea directa, pero que son capaces de tener clímax con su pareja, pertenecen al rango medio. También, cerca del término medio, se sitúan las mujeres capaces de tener orgasmos durante el coito, pero sólo después de una larga y vigorosa estimulación. Cercanas al otro extremo del rango están aquellas mujeres que son orgásmicas después de una breve penetración. También en el otro extremo se encuentran aquellas mujeres que les bastan la fantasía y/o la estimulación de los pechos para llegar al orgasmo.

El DSM IV da la siguiente definición para el TOF: "Ausencia o retraso persistente o recurrente del orgasmo tras una fase de excitación sexual normal. Esta dificultad puede darse en todas las situaciones o sólo en algunas específicas, y provoca malestar acusado o dificultades en las relaciones interpersonales. Este diagnóstico no se considera apropiado si la dificultad para conseguir el orgasmo se debe a que la estimulación sexual no es la adecuada en cuanto a objeto, intensidad y duración".

Las mujeres presentan una amplia variedad en el tipo o intensidad de la estimulación necesaria para producir el orgasmo. El diagnóstico de TOF se basa en el juicio del clínico, de sí la capacidad orgásmica es inferior a lo esperado para su edad, experiencia sexual y estimulación sexual recibida.

Todavía persiste la creencia de que el orgasmo vaginal es el orgasmo de la edad madura y que el orgasmo clitorídeo es inmaduro y neurótico, por lo que sí una mujer no es capaz de ser orgásmica durante la relación coital, lo ve como un problema. A menudo se lleva a interpretar esta situación como un TOF.

Una de las causas más frecuentes de TOF es cuando se piensa como modelo que sexo = coito. Este modelo establece como únicos objetivos de la relación sexual al orgasmo y al coito. Teniendo en mente estos objetivos como la meta de la relación sexual, se produce una presión psicológica que bloquea a la mujer de su respuesta orgásmica.

La hostilidad hacia la pareja también puede actuar como factor inhibitorio de la respuesta orgásmica. Si la mujer se siente enrabiada con su pareja ella puede usar el "bloqueo" de su orgasmo como desquite en contra de su pareja.

Otra causa frecuente de TOF es el desconocimiento de una buena técnica sexual. A veces la mujer no es bien estimulada, por desconocimiento de la anatomía y/o fisiología por parte de su pareja.

El "hacer el amor" no es algo que simplemente sepamos, sino es algo que tenemos que aprender. A veces las enseñanzas familiares/religiosas de la sexualidad conducen a evitar u oponerse a una estimulación sexual efectiva.

Es prudente, cuando se habla de anorgasmia, no dejar de lado la relación con el hombre, ya que en muchas ocasiones no estamos en presencia de una mujer anorgásmica, sino ante un hombre con eyaculación precoz.

 

Trastorno orgásmico masculino (TOM)

El TOM es la inhibición involuntaria del componente orgásmico de la respuesta sexual humana en el hombre. Como en otras disfunciones el TOM puede ser de toda la vida o adquirida, situacional o generalizada. El TOM de toda la vida es controversial. Masters lo define como "no habiendo sido nunca capaz de eyacular dentro de la vagina". H.S. Kaplan, da una definición muy parecida.

Según H.S. Kaplan, es raro el hombre que nunca ha eyaculado, ni aún con la autoestimulación. Esta situación es afortunada ya que estos casos son difíciles de tratar. En su forma leve, el retardo eyaculatorio (o incompetencia eyaculatoria) es relativamente frecuente y tiene un excelente pronóstico con la terapia sexual. En la forma moderada de este trastorno el hombre sólo puede eyacular con la masturbación y cuando está solo. Estos hombres pueden tener orgasmo en presencia de su pareja sólo bajo la estimulación manual y/u oral; pero no pueden eyacular dentro de la vagina. Algunas manifestaciones más leves son sólo situacionales y algunas requieren de un coito excesivamente largo y vigoroso para eyacular. La forma adquirida de TOM es bastante rara. De hecho, el hombre que puede contenerse o "durar toda la noche" es envidiable. El mito es que es capaz de satisfacer a todas las mujeres y por lo tanto buscado por ellas. El hombre que es considerado con su pareja, en realidad busca una satisfacción mutua más que una relación en que alarga su coito indefinidamente.

El TOM adquirido está definido por Masters como "hombres que han perdido su capacidad de eyacular intravaginalmente o que lo hacen infrecuentemente después de una historia de eyaculación coital normal". El foco se centra en el coito y en la vagina. Es mejor ver el TOM como un hombre con historia de función eyaculatoria "normal", al que se le ha producido una inhibición de su reflejo eyaculatorio. Esta disfunción no es tan infrecuente.

El DSM IV da la siguiente definición para el TOM: "Ausencia o retraso persistente o recurrente del orgasmo tras una fase de excitación sexual normal. Esta dificultad puede darse en todas las situaciones o sólo en algunas específicas, y provoca malestar acusado o dificultades en las relaciones interpersonales. Este diagnóstico no se considera apropiado si la dificultad para conseguir el orgasmo se debe a que la estimulación sexual no es la adecuada en cuanto a objeto, intensidad y duración".

La causa de esta disfunción habitualmente es psicógena. Debe separársela de la eyaculación retrógrada, cuando el hombre eyacula dentro de su vejiga en lugar de hacerlo a través de la uretra hacia el exterior. A menudo se debe a una experiencia sexual traumática, una estricta formación religiosa, hostilidad hacia la pareja, autocontrol exagerado o falta de confianza.

Ejemplo:

La mujer se queja de molestias vaginales después del coito. Se había producido un cambio en las relaciones interpersonales dos años antes, después de una aventura amorosa de la mujer con otro hombre.

Aunque el hombre decidió mantenerse dentro del matrimonio, nunca expresó su rabia y falta de confianza hacia ella. Básicamente no quería premiarla con su eyaculación. Él podía mantener la erección por bastante tiempo; pero nunca le dio el gusto de sentirse gratificado con un orgasmo. Su hostilidad hacia ella le llevó al TOM.

 

Eyaculación precoz (EP)

Eyaculación precoz también es un término controversial, no está totalmente claro qué la constituye. Según Masters "un hombre es EP si su pareja no ha alcanzado el orgasmo al menos en el 50 % de los episodios coitales".

El DSM IV define EP como "Eyaculación persistente o recurrente en respuesta a una estimulación sexual mínima antes, durante o poco tiempo después de la penetración, antes de que la persona lo desee, causando malestar acusado y dificultades en las relaciones interpersonales".

El clínico deberá tomar en cuenta los factores que afectan la duración de la fase de excitación, tales como la edad, novedad que le proporciona la pareja sexual, situación y frecuencia de la actividad sexual.

Lo que falta en la definición anterior es la pérdida de percepción de la sensación erótica. Otra definición que se podría intentar dar es "la incapacidad de ejercer un razonable control voluntario sobre la respuesta eyaculatoria, una vez que el hombre alcanza cierto grado de excitación y no está consciente de las sensaciones eróticas que le llevan al "punto de inevitabilidad".

Raras veces se da por factores físicos; pero ocasionalmente puede existir una sensibilidad nerviosa exagerada en relación con el frenillo y glande del pene que lleve a la EP. Algunas infecciones de la uretra y próstata, o un prepucio muy ajustado se han visto como causas de la EP. Generalmente el hombre no ha aprendido a poner atención a las sensaciones que anuncian a la eyaculación. Ha aprendido a no percibir las sensaciones eróticas. Con frecuencia el hombre trata de buscar una distracción durante el coito con el afán de prolongarlo. Está convencido de que si se preocupa de lo que está sucediendo no durará lo suficiente. Otra causa que se ha invocado en la producción de la EP es el acondicionamiento; los hombres a menudo se entrenan para eyacular lo más pronto posible por temor a ser descubiertos. Es frecuente la práctica de la autoestimulación en corto tiempo, lo que ayuda a este acondicionamiento, y que se perpetúa en el tiempo.

 

Incompetencia eyaculatoria parcial

Esta disfunción es una variación de la anterior; consiste en que la respuesta eyaculatoria es parcialmente inhibida. Sí se presenta la eyaculación, pero con la ausencia de las contracciones placenteras (0,8 segundos de intervalo) de la uretra peneana y de los músculos bulbares y perianales. Las personas que se encuentran en este caso sienten la emisión de su líquido seminal de un modo incompleto, y no perciben las auténticas sensaciones del orgasmo.

 

Otras condiciones que afectan el ciclo de la respuesta sexual.

Existen otras condiciones que afectan la relación sexual de la pareja, y que no están relacionadas con ninguna de las fases de la respuesta sexual humana. Se las podría describir asociadas a los trastornos dolorosos, según clasificación del DSM IV. Estas afecciones son: el vaginismo, que sólo se presenta en la mujer; la dispareunia que se presenta tanto en hombres como en mujeres y las algias pelvianas; trastorno más bien de carácter psicosomático.

Vaginismo (V)

Es la contracción involuntaria del músculo elevador del ano y en menor grado de los músculos del perineo superficial anterior haciendo imposible el coito. Se produce cuando la mujer anticipa la penetración del pene o durante la misma.

Sarrel extiende la definición de vaginismo, incluyendo dentro de ella la penetración dificultosa o molesta, debida a la contracción vaginal involuntaria.

El DSM IV define V como "Aparición persistente o recurrente de espasmos involuntarios de la musculatura del tercio externo de la vagina, que interfiere con el coito, causando malestar acusado o dificultades en las relaciones interpersonales".

 El espasmo involuntario es una respuesta condicionada por la asociación de estímulos aversivos: dolor, temor, daño por los intentos de penetración vaginal o incluso con fantasías desagradables. Algunos de estímulos aversivos más frecuentes son asalto sexual traumático, coito doloroso, examen pelviano traumático. Otras causas que se describen son enfermedades pelvianas y temores y/o culpas inconscientes.

 

Dispareunia (D)

Consiste en sentir dolor durante el coito.

En la mujer este dolor puede presentarse en el momento de la introducción, durante la fricción, en algunas posiciones específicas o con determinados movimientos.

El DSM IV define la D como: "Dolor genital recurrente o persistente asociado a la relación sexual, tanto en hombres como en mujeres, antes, durante o después del coito, causando malestar acusado o dificultades en las relaciones interpersonales".

En el hombre, la dispareunia tiene su origen en causas como las siguientes: la estrechez del prepucio, la enfermedad de Peyronie, una inflamación o constricción de la uretra, o una hipertrofia prostática.

 

Relaciones entre las disfunciones masculinas y femeninas

Trastorno de la Erección en el Varón / Trastorno de la Excitación Sexual Femenina

Ambas condiciones son causadas por la inhibición de la fase congestiva de la respuesta sexual. En ambas se produce una falla en la respuesta a la estimulación erótica. El hombre no alcanza la erección y la mujer no se lubrica. En ambos es posible experimentar la disfunción sin afectar la respuesta orgásmica.

 

Trastorno Orgásmico Masculino / Trastorno Orgásmico Femenino

En ambos se produce una inhibición específica de la fase orgásmica de la respuesta sexual. En ambos es posible experimentar la disfunción sin afectar la fase de excitación de la respuesta sexual.

Eyaculación Precoz /

No existe contrapartida de la EP en la mujer. Sin embargo, Steven Lipsius piensa que hay mujeres que de hecho responden prematuramente y sugiere el uso de la técnica de compresión, al igual que en el hombre. En realidad si una mujer llegara al orgasmo en forma rápida a pocos se les ocurriría presentar esto como problema. Si ella es orgásmica antes de que el compañero alcance el suyo, sólo bastaría que el hombre continuase la relación, lo peor que podría suceder es que ella tuviera otro u otros orgasmos más.

Vaginismo /

El V no tiene tampoco contrapartida en el hombre.

Dispareunia Masculina / Dispareunia Femenina

Ambas disfunciones tienen más frecuentemente causas orgánicas que psicógenas, siendo las más frecuentes las de carácter inflamatorio o infeccioso.

Conclusión.

Para que ocurra una respuesta hace falta un estímulo. Vale la pena analizar cuales serían nuestros Estímulos sexuales efectivos favoritos.

La respuesta sexual humana es inherente a cada uno de los miembros de nuestra especie, independientemente de su color de piel; estado de salud; religión; edad; sexo; orientación sexual; escolaridad e incluso preferencia política. Cambia de acuerdo a la edad del individuo pero siempre existe el potencial y nunca se pierde por completo. Se dice que es integral, porque los cambios ocurren en todo nuestro cuerpo.

Glosario.

Clítoris: Cuerpo pequeño, carnoso y eréctil, que sobresale en la parte más elevada de la vulva.

Coito: Cópula sexual.

Eyaculación: Lanzar con rapidez y fuerza el contenido de un órgano, cavidad o depósito, en particular el semen del hombre.

Fisiológico: Se relaciona con los cambios del tipo físico o químico en el cuerpo humano, debido a la estimulación de diversos órganos.

Punto G: Área localizada en la pared superior de la vagina, la cual al ser estimulada produce excitación, logrando una tensión a nivel neuromuscular.

Neurovegetativo: Se dice de la parte del sistema nervioso que controla el funcionamiento de las vísceras, glándulas y músculos involuntarios y se divide en los sistemas simpático y parasimpático.

Turgencia: Dicho de un líquido: Que hincha alguna parte del cuerpo.

Vasoconstricción: estrechamiento de los vasos sanguíneos. Está controlado por el centro vasomotor del tallo encefálico, que causa cambios reflejos en el ritmo del corazón, con una modificación de la presión sanguínea. Algunos fármacos actúan como vasoconstrictores.

Vasodilatación: ensanchamiento de los vasos sanguíneos; es lo contrario a la vasoconstricción. Algunos fármacos actúan como vasodilatadores.

Bibliografía.

Conceptos y aplicaciones.

- Biología/ Claude A. Villee/ McGraw-Hill/ 8° Edición/ Año 1996.-

- Enciclopedia Encarta 2004 / Microsoft Corporation.

Fuentes de Internet

- www.abcsexologia.estilisimo.com/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=10

- www.bandin.com/cjas/default.asp?pag=http://www.bandin.com/cjas/respuesta.html

- www.colegio.com.uy /Ronda/sexualidad/anatsex.htm

- www.mundopadres.com/infosexualidad/contenido_enciclopeedico/seccion.php?id=57

- www.universoe.com/salud/artículos/otros/01_sexual.shtml

- www.sos-sexo.com.ar

- www.terra.com/sexalud/orgasmo/argamuj-gra.shtml

- www2.rz.hu-berlin.de/sexology/ECS1/cuatro_fases.html