Conducta humana y usos sociales

Trato social. Relaciones. Amabilidad. Vulgaridad. Buena educación. Elegancia

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Las formas en el trato social.

Las relaciones sociales se perfeccionan con el ejercicio práctico y sobre todo recíproco de las buenas formas, que es el trato hacia los demás como uno desea ser tratado.

El trato social requiere una cierta soltura y fácil desenvolvimiento, incompatible con posturas tímidas (tanto en lo social como en lo profesional).

La susceptibilidad y el amor propio desmedido llegan a ocasionar serios trastornos en el trato con los demás.

La forma más sencilla para vencer una flaqueza ante el sentirse herido por una falsa impresión es aplicar el principio de HABLANDO SE ENTIENDE LA GENTE:

La forma más directa de entenderse es acudir a la persona que supuestamente ofendió y con SENCILLEZ pedir que vuelva a exponer lo que pretendía. Con este importante procedimiento se aclaran muchas situaciones críticas que a veces no pasan de haber sido malas interpretaciones, a causa de la susceptibilidad.

En cuanto al AMOR PROPIO DESMEDIDO, lleva a actuar desconsideradamente con los demás, es decir, sin el debido respeto y atención a las personas ocasionando, incluso, la ruptura de toda relación entre ellas.

En cuanto al AMBICIOSO que desea a toda costa lucirse, y sobre todo, arrollar, fácilmente degrada a los demás porque les trata como peldaños en su ascenso triunfal.

Las personas que se dejan llevar por esa actitud, acaban siendo antipáticos y desagradables.

Caballerosidad

Es una práctica de un cúmulo de detalles de cortesía, ejercitados con elegancia y arraigados en el "caballero" de bien. Siempre agradecerá los detalles de auténtica caballerosidad la mujer que no se avergüence de su feminidad.

La amabilidad con los demás siempre debe edificarse sobre el respeto fundamental hacia la persona.

Cuando se descuida el respeto que merece las ideas y la manera de ser de las personas, con modos grotescos o autoritarios, se corrompe la delicadeza en el trato, convirtiendo la relación en un cúmulo de groseras familiaridades. Éstas, se originan al irrumpir indebidamente en la intimidad de otras personas o al airear la propia sin ningún tipo de pudor.

Mantener las distancias

Base para fomentar relaciones, duradera y verdadera amistad, es guardar cierta reserva amable que no necesariamente tiene que ser un misterio. La persona que insiste en tutear a todos, que se confía a cualquiera indiscriminadamente o se inmiscuye en los asuntos de otros, fácilmente tropieza con la frialdad de los demás al percibir síntomas de frivolidad y superficialidad en ella. La confianza no puede imponerse jamás. Solamente puede inspirarse. Mantener las distancias respecto a la propia intimidad no es solamente útil entre compañeros de trabajo, sino que también, es necesaria para la vida familiar.

Hay personas que abruman con confidencias de índole privada tratando de forzar la intimidad. Esa tendencia solo puede provocar una falsificación de la amistad, incluso llegar a impedirla.

La sencillez no es incompatible con la delicada reserva de la propia intimidad que da un cierto encanto a la personalidad.

Elogios

Tener una visión positiva de las personas siempre en animante y agradable. Hay momentos en que es necesario demostrarlo con palabras expresivas (terreno personal y profesional). El elogio hay que hacerlo en el momento.

Expresiones Vulgares.

El lenguaje empleado por una persona, no sólo denota su grado de inteligencia sino su grado de cultura y educación. En la conversación ha de evitarse el uso de expresiones cursis y rebuscadas, pero también "aquellas expresiones de última moda" (lenguaje coloquial), que resultan extremadamente superficiales.

Utilizar palabras con doble sentido, no deja de demostrar muy mal gusto cuando el segundo sentido es grosero y safio. La persona educada debe evitar en su conversación palabras soeces o vulgares.

Ruidos.

Si la persona educada es la que sabe hacer la vida agradable, todo lo que pueda resultar molesto, evitará todos los ruidos que puedan impacientar o interrumpir la tranquilidad de los demás (gritar, chillar, taconeo excesivo, carcajadas, escribir a máquina mientras otro habla por teléfono, llamar a la puerta con un fuerte golpe, etc.)

En el trato social conviene hablar con un tono de voz suave y moderada. Si se asiste a una conferencia, teatro, cine, etc. se evitará llegar tarde, pasar páginas de los programas de modo sonoro o hacer excesivos comentarios.

Especial consideración cuando vayamos a hospitales, clínicas, etc. Lo mismo en el terreno profesional.

Reír.

Es una manifestación espontánea de buen humor y alegría. Es expresión de una emoción del alma y, por lo tanto, controlable. Se evitarán carcajadas fuertes. Reír con elegancia, sonriendo también con los ojos, denota sinceridad. Sonreír amablemente en las relaciones sociales y profesionales es ***, el momento de la risa a de ser oportuno.

Las personas presentes han de poder participar de la risa, ocultar el motivo que la provoca demostraría falta de delicadeza hacia ellas, dejándolas de lado.

El motivo de la risa ha de ser noble. Por ello, ha de evitarse ante una situación ridícula por parte de otra persona; y por la misma razón, no son aceptables risas irónicas que humillan a la persona eludida.

REGALOS SOCIALES (EX)

Un regalo se puede hacer como demostración de amistad, agradecimiento, recuerdo afectuoso, vuelta de un viaje, visita a un enfermo y en otras circunstancias.

REGALAR: es todo un arte, y no consiste en hacer regalos caros y ostentosos, sino en hallar aquello que puede ser del agrado y gusto de quien lo recibe, demostrándole el afecto que se le profesa.

La elección de un regalo parte de las personas que los hace, pero los gustos y aficiones del destinatario son lo que van a condicionar su adquisición, ya que quien hace un regalo ha de quedar en segundo plano, porque regalar es pensar en los demás, en sus gustos y no comprar para salir del paso.

Conviene escoger el regalo personalmente y darle así el "toque" personal que se desea. La buena presentación es tan importante como el regalo; ya que dice la categoría de quien regala. Al recibir un regalo, se agradecerá con naturalidad y espontaneidad, con frases especialmente cuando se trata de regalos de agradecimiento.

En el momento de recibir el regalo en mano, primero, se agradece, segundo, se abre enseguida delante de la persona comentando sobre él.

Sería falta de consideración hacia la persona que regala, dejarlo a un lado sin abrirlo, pues demostraría poca delicadeza y falta de sensibilidad.

Si se recibe un regalo (sin ser cumpleaños, santo, etc.) se corresponde en época navideña (más propicia).

Se considera incorrecto corresponder con otro regalo de mayor valor. En principio, un regalo NUNCA se rechaza, únicamente por motivos serios como puede ser que va a obligar a un favor futuro que quizá no convendrá prestar.

Bombones, flores, plantas, pueden ser frecuentemente objeto de regalo. Cuando se regalan libros, es importante haberlos leído o tener fiable referencia de su calidad. Se deben adaptar a la personalidad y aficiones de quien lo va a recibir.

  • La Sra., ya sea soltera o casada, no debe aceptar regalos valiosos (joyas o prendas de vestir) ofrecidas por un caballero al que no le una un vínculo superior a la mera amistad.

  • Cuando se regalan bombones, es más importante la calidad que la cantidad, comprados en tiendas especializadas y verlos antes de empaquetarse.

  • Con respecto a tartas, pastas, yemas, trufas, están PROHIBIDAS. Se consideran de gran familiaridad y se deben dar delante de la familia en sí; pero no entre personas conocidas. Es incorrecto presentarse con una tarta de regalo en un domicilio ya que se pone en un compromiso a la anfitriona, que se verá en la obligación de darla de postre y de guardar el que tenía ya preparado.

(Una excepción, sería la de un amigo íntimo/a, el que llama varios días antes de la invitación diciendo que le gustaría llevar una tarta especial, y que lo advierte para que la anfitriona si lo acepta, como se supone, no prepare el postre).

  • Los regalos tipo, colonias o perfumes, no son oportunos, a no ser que se sepa correctamente la marca o aroma que prefiera la anfitriona, en cuyo caso sería siempre oportuno.

  • Las botellas de vino son apropiadas en determinadas ocasiones (si se tiene bodega propia), si se viaja a un país extranjero, es muy oportuno llevar una botella de buen jerez que, tal vez, sea inusual en ese país y cuyo éxito esté asegurado. Jamás se regalará Whisky, coñac, etc.… a una cena que no sea muy intima.

Es aconsejable saber bien la marca de perfume que el anfitrión utiliza. Es preferible recurrir a las plantas, música, etc.

Solas con nosotras mismas.

Estas palabras tienen un hondo sentido si la relacionamos con el saber estar, buenos modales….”Nadie puede huir de si mismo”. Podemos evitar o despreciar a nuestros semejantes, y hasta prescindir de ellos, pero jamás podremos escaparnos de nosotros mismos.

A veces, sucede el otro extremo, que preocupándose demasiado de los demás nos olvidamos de nosotras.

Las formas o modales que usemos para con nosotras, son tan importantes como los que empleamos con los demás. El saber estar forma la base del edificio de nuestra buena conducta. Existen personas que juzgan con demasiada severidad al prójimo y en cambio benévola para sí mismos. Son intransigentes con sus semejantes y no quieren reconocer que ellas mismas están llenas de defectos.

Las virtudes muy útiles y a la vez muy codiciadas son: la crítica de si mismo y el autodominio. Como lo son todas las armas para luchar contra la pereza humana. Sólo se puede educar a sí mismo la persona que se observa y reconoce con sinceridad sus buenas cualidades pero también sus defectos.

“El que no se domina a si mismo será siempre un esclavo”

De todas éstas raíces de la autocrítica (conocimiento de uno mismo) del autodominio y de la auto educación, surge el respeto de sí mismo, que impide que la persona haga algo de lo que se tenga que avergonzar y que obre desconsideradamente hacia los demás. El verdadero respeto de sí mismo no se parece en nada a la vanidad ni al orgullo. Es enemigo de la falsa modestia, tras la cual se oculta, muchas veces, la arrogancia disfrazada de humildad. Tenemos que tener en cuenta que las malas costumbres suelen tener tendencias a surgir en el momento menos oportuno. Este motivo es más que suficiente para hacerlas desaparecer por medio de la AUTODISCIPLINA

Existe una nota básica elemental en la escala del buen tono, que es LA LEY DE LA CONSIDERACIÓN: respeto que debemos a nuestros semejantes.

De éste concepto de consideración nace absolutamente todo lo que pertenece a la verdadera esencia del buen tono, porque

Primero, si somos considerados seremos también bondadosos y evitaremos el malestar de la gente, atacarla, ofenderla o humillarla;

Segundo, si somos considerados nos esforzaremos en ser corteses, amables, cariñosos y en lo que a los modales se refiere, trataremos de no llamar la atención;

Tercero, si somos considerados encontraremos natural y lógico ayudar en los seres necesitados.

¿Qué relación puede tener el tacto y la consideración con las numerosas formas externas del buen tono?

A través de los tiempos, han nacido ciertas reglas a las que es preciso adaptarse ya que forman la armonía imprescindible entre el hombre y su mundo. Armonía que debemos respetar sin perturbarla con discordancias. Todo esto es válido e importante, tanto para la vida privada como para la pública, profesional o política. El que pretenda ser bien educado tendrá que respetar, conocer y ejercer todas las reglas del buen tono, al comer, al presentar a conocidos, hablar con extraños, etc.

A lo largo del tiempo se han eliminado formas exageradas del buen tono, quedando las más básicas que dan naturalidad a las relaciones humanas pero ciertas reglas han perdurado. Las que se relacionan con la consideración y el tacto que son imprescindibles y en las cuales se basa el verdadero buen tono o saber estar.

El fondo de los buenos sentimientos tiene que presidir todos nuestros modales en nuestra vida social. El saber estar tiene gran importancia y muchas personas no lo saben o no quieren reconocerlo. Hay gente que confiando en sus éxitos personales, en su atractivo, riquezas, etc. Creen poder prescindir de todas las reglas del buen tono por no necesitarlos. Muchas veces tienen éxito porque el mundo se deja deslumbrar con facilidad y perdona faltas graves a los hombres de mundo, achacándolos de originalidad y que cometidas por personas normales serían consideradas imperdonables.

Desgraciadamente los rufianes y groseros son los que pasan por la vida con más facilidad y quizás son los más afortunados que las personas buenas y consideradas. Pero en la vida, hay algo más noble que la realización egoísta de todos nuestros caprichos. El respeto de si mismo que prohíbe ofender, herir o calumniar injustamente a los demás, y que nos obliga a sacar el mejor partido de la convivencia obligatoria con los demás, que debe ser armoniosa, tanto en lo bueno como en lo malo.

El saber estar nos enseña lo que debemos hacer y como tenemos que hacerlo si queremos contribuir con nuestra aportación a esta convivencia agradable. Los que no quieran reconocer la importancia espiritual del bueno tono tendrán que aceptar, por lo menos, su gran importancia práctica

Debemos reconocer que observando las reglas del buen tono conseguimos orden y paz espiritual, y que adelantamos mucho más en la vida comportándonos de acuerdo con las normas de la buena educación.

Debemos ser sinceros o corteses. Entre la sinceridad y la mentira existe otra actitud muy útil en la vida.

  • Mentiras piadosas

Sólo necesitamos recurrir a ellas en casos de verdadera necesidad, o sea, cuando en vez de perjudicar al prójimo más bien podemos favorecerle. Cuando con ellas se puede ahorrar una humillación, desilusión, o una pena a alguien; como en el caso de las galanterías, que sirven para proporcionar una inocente alegría, como por ejemplo, cuando al rechazar una invitación no podemos decir el verdadero motivo de la negativa y cuando recibimos, por ejemplo, un regalo que no nos gusta pero que necesitamos agradecer de todos modos.

Las otras mentiras, o sea, las verdaderas, tienen siempre por origen el egoísmo, la cobardía y la falsedad. Las mentiras piadosas solo van inspiradas por motivos nobles.

Su finalidad es el favorecer a alguien, animarle, darle una alegría. Pertenecen a la categoría de los convencionalismos sociales y son un mal inocente y necesario. Muchas veces es imposible salir de la situación con una disculpa o con el silencio, y mucho más difícil aún es, resistir y adornar la verdad desnuda para que no hiera, ya que siempre dicha verdad es tomada a mal.

Seria posible eliminar todo este problema de las mentiras si fuéramos un poco más valientes. La disificación del constante equilibrio entre la sinceridad y la compresión, entre el valor y la convivencia, secreto del saber estar, es lo que llamamos TACTO esencial y básico en nuestra profesión y vida.

Para aprender el buen tono hay que separar por un lado las formas externas de ese buen tono y por otro, su contenido espiritual. Las formas externas se pueden adquirir aún en la edad madura, las personas que fueron educadas desde la infancia según las reglas de la buena educación, llevan una gran ventaja sobre las demás personas ( ) con un corazón bondadoso y respetuoso, o sea, bondad + consideración, es posible que puedan asistir a esa escuela del buen tono, del saber estar y, llegar a aprende, pero la persona que carezca de bondad y consideración (cualidades espirituales), lo pasará muy mal en su banco dentro de la escuela del buen tono.

La persona puede transformarse y mejorar. La mayor felicidad reside en “corregir nuestros defectos y reparar nuestras faltas”. Si esto no nos ayuda, tendremos que prestar oídos al sentido común y observaremos nuestro alrededor para comprender que el buen comportamiento es el mejor medio para triunfar en la vida. Mientras que la extravagancia en los modales puede resultar graciosa a la propia persona, pero aburre pronto a los demás.

Se puede decir que el propio individuo es el mejor maestro de sí mismo. El cultivo y la educación de la inteligencia, la corrección y la disciplina social son los valores que cada uno puede y debe aumentar en proporción a sus necesidades y a sus medios. Pero teniendo en cuenta un principio único e inmutable.

El hombre es un ser social por naturaleza y el inadaptado, el ser que se empeña en apartarse de la vida común queda excluido sin que la sociedad detenga para ello su marcha.

Tenemos que darnos cuenta que los buenos modales no tienen nada que ver con la altivez y el orgullo, sino que supersección depende sobre todo de su sencillez y soltura. Existe algo de suma importancia: se puede comprender si el pan se debe cortar con el cuchillo o partir con la mano, pero en cambio no es preciso aprender si hay que ayudar o no a una persona de edad en un acto determinado.

El corazón nos tiene que dictar la conducta a seguir.

No tenemos que olvidar nuestro propio modo de ser. Tenemos que cultivarlo, hacernos fuertes de espíritu, prudentes de opinión, amables en el trato, discretos en las conversaciones y con ello nos habremos colocado en el plano que corresponde a nuestra dignidad de seres racionales.

La persona que formando su espíritu, gestos y sus inclinaciones, con ferviente anhelo de perfección siga siempre el camino de la rectitud, no solo por respeto a los demás, sino bajo el dictado de sus más nobles sentimientos, habrá conseguido el título de hombre educado en la máxima extensión de la palabra.

Diremos unas palabras a las personas comodonas, orgullosas e indiferentes que creen poder prescindir de los buenos modales.

Si vivieran en una isla desierta se podrán comportar como quisieran, pero cuando se vive entre sus semejantes tendrán que adaptarse a las costumbres vigentes se quieren vivir en paz. El mundo clasifica a los mortales por su conducta, por la dosis de educación y buen tono que posean y del que hagan uso en la vida.

Tenemos que recordar que antes de poder ser uno mismo feliz, es necesario intentar hacer feliz a otra persona,

“La verdadera felicidad consiste en verse a uno mismo hermoso en el espejo de la propia conciencia”.

Resumen:

Los deberes sociales de toda persona pueden resumirse en una pocas reglas que mejor que de urbanidad podrían calificarse de reto vivir, ya que para vivir es preciso el trato con la gente que nos rodea. Todo lo que tienda a limar los aspectos que provengan de la formación natural humana, contribuirá a facilitarnos la vida, a convertir algo agradable nuestro paso por el mundo.

El Porte Externo

Definición: es el reflejo de la personalidad y de las cualidades adquiridas por cada ser humano. En el modo de vestir y actuar se da a conocer la cultura, la autoestima y el respeto hacia los demás que tiene una persona.

El vestir y el comportarse adecuadamente de acuerdo con cada situación, es demostración de la categoría personal en cuanto supone una actitud generosa hacia los demás. En ello debe pesar más el deseo de agradar al prójimo que el egoísmo de lucirse.

El arreglo personal no es manifestación de presunción, sino de sociabilidad y benevolencia, pues cuidarlo bien habitualmente, supone verdadero esfuerzo y saber prescindir de alguna comodidad personal.

Elegancia y ser elegante (IMPORTANTE)

Un sustantivo y su derivado, un adjetivo realmente difícil de definir.

Elegancia: es el medio de ser integro positivo y armonioso de determinadas personas que se manifiesta externamente en su modo de vivir, estar y relacionarse en la sociedad humana con gracia y sencillez, con respeto a los demás, naturalidad y buen gusto. En armonía con la circunstancia, las personas y el lugar.

Elegante: persona dotada con esta facultad.

Hay que convencerse de que la elegancia está a la altura de cualquier fortuna, y que no depende de una situación económica elevada.

El dinero puede proporcionar el lujo pero no la elegancia y la armonía.

Generalmente cuando se habla de estilo es para referirse a algunas formas externas que son características de una persona. Ej. El expresarse bien, forma de actuar. Pero en el porte externo, se dice de una persona con estilo, cuando su comportamiento revela algo valioso y atractivo que es característico de ella.

Tener estilo se manifiesta en la forma de vestir, de hablar, de actuar. Implica un encanto especial y muy personal en el modo de ser elegante.

Perder de vista el sentido de lo elegante y de lo digno para regirse sólo por lo útil y práctico, supone renunciar a la expresión de la personalidad y dejarse arrastrar por una corriente sin distinción que, a menudo, es degradante.

Siempre es posible adoptar lo útil con sentido de la moderación.

De todos es oído que

  • bien vestido, bien recibido.

  • dime como vistes y te diré quien eres.

El vestido tiene dos aspectos distintos: uno PRACTICO y uno ESTÉTICO

Es siempre la expresión de la época y de la personalidad. El vestido es reflejo del espíritu y del sentido.

El buen gusto enseña ante todo que no se debe llamar la atención con la ropa, cumpliendo así con la más elemental ley de consideración al prójimo.

Buen porte y buenos modales, abren puertas principales. Esta reflexión responde a la realidad cuando la elegancia en el vestir va acompañada del cuidado en el porte y los modales con naturalidad y personalidad, sin querer convertirse en el centro de la atención y que se nos valore por algo tan intrínseco y superficial que es la envoltura de una persona.

El que llega a obsesionarse con el modo, termina siendo una persona frívola al que le importa más lo accesorio que lo personal.

La elegancia es sobria, y la sobriedad es compatible con las formas airosas e informales, y con los colores vivos y alegres.

Lo adecuado es la sencillez y la naturalidad. Se tendrá en cuenta el no desentonar en el ambiente en que nos desenvolvemos (trabajo, sociedad, etc.)

Se evitará un gasto excesivo sino se abusa, dejándose llevar por el capricho y procurando suplir con buen gusto y sentido de la economía, lo que otros obtienen con mayores inversiones de dinero.

Se puede conseguir practicando el siguiente criterio general:

  • Tener ropa de amplio uso.

  • Para adquirirlas, se tendrá en cuanta la función a la que se las destinará.

  • La sencillez y la discreción son la mejor norma de elegancia.

Traje sport y traje completo.

En los sports, es conveniente disponer de dos pantalones o faldas que combinen con una chaqueta.

En el completo, falda o pantalón, de igual textura, calidad y color. Puede ser de mañana, tarde o noche.

Al mediodía se recomiendan los trajes en colores claros, camel… por la noche (cóctel, cena) predominan los tonos oscuros, como el negro, preferentemente chaqueta con falda, camisa, top o cuerpo.

Al escoger los colores, se tendrá en cuenta el que sean fácilmente combinables con otras prendas.

Las rayas verticales alargan la silueta, y las horizontales, ensanchan. Las tonalidades oscuras/negro, azul/negro, marrones… dan esbeltez.

A las personas morenas les va bien los colores fuertes, rojos violetas, verdes y amarillos. A las rubias de tez más clara, les favorecen los suaves o tonos pastel. A las pelirrojas, todos los tonos lilas y verdes.

Se evitará, en lo posible, vestidos sin mangas en actos sociales. También evitar los escotes muy prominentes.

Los zapatos de tacón (aguja) no se deben usar con pantalón (máx. ½ tacón).

Los caballeros deben evitar los pañuelos de bolsillo de cobrines que sobresalgan demasiado. Éste sólo debe ser una pequeña nota de color en el traje masculino.

Trajes de etiqueta

  • SMOKING: prenda de etiqueta que se usa a últimas horas de la tarde o por la noche. Su color usual es el negro o el azul noche. A veces, se puede ver un smoking de color granate oscuro. En verano se admite la chaqueta blanca con pantalón negro. A veces se lleva con fajín negro de seda y es mejor. Especialmente cuado la chaqueta es abierta y no cruzada. Los zapatos deben ser lisos y negros para todos los trajes y cordones. La camisa siempre blanca, botonadura de gemelo (doble puño) y la corbata negra de lazo (pajarita). El smoking no admite condecoraciones (medallas) solo lleva un botón en el ojal.

  • CHAQUÉ: se usa por la mañana y a primeras horas de la tarde. Consiste en una lenta negra o gris marengo y un pantalón gris (o negro) pero con unas rayas características. Antaño; el sombrero era gris o negro, el chaqué se lleva con camisa blanca con cuellos y puños claros. La corbata gris de nudo corriente. El chaleco suele ser negro, pero en actos académicos, deportivos o bodas, puede ser gris. Tampoco admite condecoraciones salvo un botón en el ojal izquierdo.

  • FRAC: traje de etiqueta de gran gala, tiene su origen en una antigua casaca francesa. Puede utilizarse a cualquier hora del día, pero generalmente se utiliza por la noche. Es de color negro o azul-negro. Se lleva con zapatos negros lisos, camisa blanca con botonadura y gemelos y almidonada, normalmente con doble botonadura. El cuello de la camisa es de cuello de pajarita y lazo, con chaleco blanco. Excepciones respecto al chaleco: en actos religiosos el chaleco y el lazo son negros. En España, el frac con chaleco y lazo negro se usa también para actos académicos y en señal de luto. Por ejemplo, si un invitado de luto asiste a una recepción de gala, debe quitarse el luto y llevar chaleco y corbata/lazo blancos. El frac, al contrario del smoking y chaqué, admite condecoraciones, sólo cuando la invitación diga “frac o uniforme con condecoraciones”. La banda, cuando se usa en un frac se llama bandín. Se pasa por debajo del brazo derecho, sujetándola con un rosetón de cinta. Sin embargo, no siempre se respeta esta costumbre, ya que es frecuente ver en grandes recepciones invitados que llevan la banda de la Gran Cruz pasado por (debajo) encima del hombro, bajo la casaca y no por debajo del brazo.

Los fundamentos del trato social (IMPORTANTE)

Existen una serie de reglas que constituyen las bases de la cortesía y buenos modales. Forman hasta cierto punto el andamio sobre el que se edifica la vida social. Las personas que desean desenvolverse en sociedad con aplomo, tendrán que dominarlos a la perfección.

  • El arte de presentar

  • El arte de saludar

  • El arte de estrechar la mano

  • EL ARTE DE PRESENTAR

    La regla básica y más importante

    El más joven será presentado al mayor, el caballero a la dama, el subordinado al jefe.

    Por tanto, el inferior será presentado al superior, o sea, se dirá siempre primero el nombre del inferior, del más joven, del caballero o subordinado.

    En una audiencia oficial la gente es presentada. En estos casos, sólo se nombra al visitante, se dirá… permite el Sr. M que le presente al profesor X.

    La palabra “presentar” tiene aquí su sentido propio. Una persona extraña es presentada ante una conocida.

    Presentación en sociedad.

    Los asistentes a una reunión social, no se conocen entre sí. Los anfitriones o dueños de la casa, tendrán la obligación de presentarlos.

    Ej.,

    • tenemos con invitados al matrimonio de edad Sres. De Pérez y al joven matrimonio Sres. De López.

    Los Sres. De Pérez llegan primero y después aparecen los Sres. De López. Los anfitriones dirán: el Sr. y la Sra. De López (el joven al mayor) y el Sr. y la Sra. De Pérez. Nombrando en primer lugar a los más jóvenes y recién llegados.

    • Hemos invitado a dos hombres jóvenes que ya están presentes cuando llegan dos Sritas. como invitadas. Al presentarlos nombraremos 1º a los Sres. y después a las Sritas. ellos, inferiores por tazón de cortesía son los presentados a ellas.

    • Tenemos que presentar al Sr. y al matrimonio X. Diremos: el Sr. Y y los Sres. de X. (porque hay una dama)

    Las presentaciones se acompañan de un ligero gesto con la mano. A la presentación en sí se le podrá añadir algunas palabras que ayuden a iniciar una conversación.

    Presentación de familiares.

    En este terreno se cometen muchos errores. Entre ellos el más frecuente es de presentar al marido, a la mujer, como mi esposo/a. Lo mismo que cuando se lleva una conversación. La mujer siempre será “mi mujer” y el marido “mi marido” para los cónyuges. Lo de esposo y esposa la reservamos para referirnos a los de terceros.

    Los hermanos los presentamos de forma que la gente pueda llamarlos por su nombre, cualquiera puede presentar a un hermano nombrándolo por su nombre o nombre de pila. Si la hermana está casada debe decirse, mi hermana la Sra. De…

    Presentarse solos

    En las grandes reuniones puede suceder que resulte imposible presentar entre sí a todos los invitados. Estos podrán entonces hacerlo solos de acuerdo con las normas siguientes:

  • Los caballeros entre sí dirán su nombre y pueden hacer una leve inclinación, pronunciando su nombre con la mayor claridad posible. Se deben omitir los títulos universitarios exceptuando el de Dr. que puede pronunciarse. Si procede puede decirse, por ejemplo, Conde de X o la denominación del título.

  • Las Sras. entre ellas, se presentarán como Ana López si está soltera, nunca con Srita. López. Si la Sra. Está casada, se presentará como Sra. de….

  • Presentación entre damas y caballeros.

    Una dama nunca debe presentarse a un caballero y en el caso de tener interés recurrirá a una 3º persona.

    Por lo general, basta con que los caballeros simulen una leve inclinación con la cabeza, pudiendo éstas ofrecer su mano para que el caballero la estreche si están en una casa o local cerrado.

    Los caballeros nunca deberían tomar la iniciativa para estrechar la mano y esperar a que sea la dama la que tienda la suya.

    En las fiestas

    Los caballeros serán presentados a las damas, pero si los anfitriones no han podido presentar a todo el mundo, el caballero se hará presentar a la dama por cualquiera de los presentes para sacarla a bailar.

    Presentaciones profesionales

    En la vida profesional, tienen una gran importancia. Las damas se pueden presentar solas siento ésta una de las excepciones en cuanto a las reglas del saber estar. Por ejemplo, cuando una secretaría de dirección intérprete ofrece sus traducciones a una empresa, podrá presentarse al Director de la misma como “la secretaria de dirección intérprete Lola Gómez”. Porque en estos casos hay que ser profesional ante todo.

    Esto no excluye que el caballero cortés se le adelante y se presente primero, porque también en la vida profesional es de buen tono respecto a los demás.

    Levantarse para la presentación.

    Una dama no se levantará jamás cuando le sea presentado un caballero, a menos que se trate de un Sr. de mucha edad y categoría o que ella sea muy joven. Cuando se presenta a dos damas, la de edad permanecerá sentada pero el joven se levantará siempre.

    Las damas de la misma edad, que quieran mostrarse muy corteses, podrán levantarse al ser presentadas pero no tienen la obligación de hacerlo.

    Los caballeros se levantarán siempre durante las presentaciones aunque estén presentándoles a otro Sr.

    Los jóvenes siempre esperarán a que los mayores les ofrezcan la mano. Lo mismo sucederá cuando les presenten a una dama.

    EL ARTE DE SALUDAR (IMPORTANTE!!!)

    ¿Qué es el saludo?

    El saludo señala la altura de nuestra estima y de nuestra relación con la persona. Es un lazo de unión entre las personas. Forma parte de las relaciones humanas, su objetivo es expresar respeto y cortesía.

    Un saludo puede ser:

    Cordial o reservado, amable o altivo, amistoso u ofensivo.

    Quien saluda a quien

    El saludo está regido por las mismas reglas básicas de la presentación. El Sr. saluda a la Sra., el más joven al más anciano y el subordinado al superior.

    Si, por ejemplo, alguien se acerca a un grupo de conocidos, debe saludar 1º; así como en la calle el que lleva más prisa saludará al que va despacio.

    Siempre se tendrá en cuenta que el saludo forma parte de las relaciones humanas y que, por tanto, tiene cierta elasticidad. Es importante tener siempre en cuenta tanto para la vida personal como profesional, que el empleado joven saludará siempre primero a su compañero de más edad. Entre compañeros y personas de igual categoría, el saludo lo iniciará siempre el más cortés.

    Tengamos siempre el saludo preparado y no nos preocupemos de medir el grado de amabilidad cuando la respuesta es diferente cuando alguno deja deliberadamente de saludar, en este caso, también nosotros prescindimos del saludo.

    Cómo saludan las Sras. y Sritas.

    La Sra. debe esperar a que el Sr. la salude, y en caso de no querer pararse a hablar, saludará con una leve inclinación de cabeza sin olvidar una cara amble y un saludo sonriente.

    Si es una verdadera Sra. sabrá encontrar la sonrisa especial para cada circunstancia.

    La altivez y el orgullo nunca son signos de buena educación. Se recordará siempre que lo cortés no quita lo valiente, incluso a los enemigos hay que saludarlos con cortesía, aunque ellos se sientan más humillados.

    En la vida, hay situaciones en la que tenemos motivos para evitar el encuentro con ciertas personas, y vernos en la necesidad de saludarlas. Si eso sucede, no se debe cambiar de cara, gestos, etc., cuando ya nos han visto. Tampoco se debe adoptar una actitud despectiva.

    En muchas ocasiones, la cortesía molestará mucho más y le cansará más daño que nuestro desprecio.

    Boina

    En cuanto a ésta, no hay que quitársela para saludar, aunque sí deberá llevarse la mano a ella.

    El sombrero y la boina, sólo se usan por la calle, se quitarán apenas se entre en una casa, iglesia, despacho o en locales públicos.

    EL ARTE DE ESTRECHAR LA MANO

    Cuando demos la mano, suceda el acto en la calle o en un local cerrado, se seguirá la regla básica:

    La Sra. ofrece la mano al caballero, el mayor al más joven, y el superior al subordinado. Está mal que una srita. Joven ofrezca su mano a una señora de edad, o que un empleado se la tienda a su jefe.

    Jamás se rechazará la mano ofrecida por ignorancia de las reglas de conducta o distracción.

    Una persona de tacto siempre obrará con discreción y estrechará la mano de dicha persona, que pudo actuar con torpeza involuntaria. Al estrechar la mano, debe evitarse, el cruzarse con otro brazo que antes a estrechado a otra mano. Ej.: si se encuentran dos parejas, las Sras. saludarán primero y los caballeros esperarán.

    El apretón de manos.

    Este gesto caracteriza a las personas, la mano no se debe dar con blandura ni tampoco entregar las puntas de los dedos. Ambas cosas son de pésima educación, así como, es feísimo el sacudir la mano con fuerza. Entre estos dos términos caben una infinidad de matices capaces de expresar meros sentimientos, simpatía, admiración, indiferencia, nostalgia, etc. Según sea la fuerza, suavidad, presión y roce de los dedos.

    Cuando se da la mano, se debe mirar con suavidad a la cara de nuestro interlocutor y no dirigir la vista hacia otro lado. Si al estrechar la mano, el caballero lleva guantes, se los debe quitar para saludar, pero a las Sras. se permite llevarlos puestos.

    En ambientes interiores para estrechar la mano, se quitarán los guantes. Las Sras. que usan guantes largos para asistir a eventos sociales, se los quitarán después de un rato. Los caballeros no deben permanecer en el teatro con los guantes puestos.

    DIRIGIR LA PALABRA

    Al ir recorriendo el camino del buen tono, tropezaremos con pequeñas cosas que parecerán poco importantes para la persona que observa y, sin embargo, son básicos para dar aplomo en sociedad. Esas pequeñas cosas, también tienen su razón de ser, entre ellas se encuentra, lo que concierne al modo de dirigir la palabra.

    ¿Debemos dirigir la palabra a las personas que encontramos en un local público o por la calle, además de saludarlas? ¿En qué ocasiones podremos hacerlo y en cuáles está prohibido?

    En ocasiones, se nos presentan momentos de duda ante un posible encuentro. ¿Dirijo la palabra o no? Para evitar esto, tengamos en cuenta que si nos encontramos con conocidos, tendremos que decidir a tiempo si vamos a pararlos o no y hacerlo en el momento oportuno.

    La cortesía ordena también que tengamos en cuenta la voluntad del otro y que reaccionemos de acuerdo con ella. Por lo general, no debemos detener a gente que tiene prisa, la mejor forma de darse cuenta de esta situación es poniéndonos en el lugar de la otra persona y así, no cometeremos esa falta.

    ¿Quién dirige la palabra a quien?

    El mayor al más joven, el superior al subordinado, la Sra. al caballero.

    ¿Cómo se debe dirigir la palabra?

    Dirigir la palabra es un arte tanto en la vida privada como en la profesional.

    No solamente es cuestión de fórmula, sino que hace la foto de las personas. La palabra revela el buen o mal tono. Se debe designar a cada persona por su nombre y jamás se dirá éste o aquel.

    No resulta de mal tono preguntar ocasionalmente a alguien: por favor, ¿cómo se llama ud.? Porque el hombre es un ser vanidoso y se ofende si los otros olvidan su nombre, ya que ello demuestra que no ha causado demasiada impresión.

    Es importante que en la vida personal y sobre todo en la profesional, la Secretaria de Dirección recuerde bien los nombres de las personas.

    Hay que tener cuidado con esas pequeñas faltas que se cometen a diario al hablar. Está mal contestar Si o No a secas, cuando se nos pregunta algo, se dirá, por ejemplo, si Sr. López, suavizando así la afirmación o negación.

    Cuando se entra en un despacho, siempre se dirá Buenos días Sr. X (saludo + nombre).

    Las conversaciones adquieren un tono más personal, si durante ellas se nombra a los interlocutores.

    CONDUCTA HUMANA Y USOS SOCIALES

    CONDUCTA HUMANA Y USOS SOCIALES

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