Condicionamiento clásico de emociones

Psicología. Pedagogía. Paulov. Salivación anticipatória. Estímulos: condicionales e incondicionales. Respuesta

  • Enviado por: Sylvia
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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Práctica 1: Condicionamiento clásico de emociones

Objetivo de la práctica

Comprobar los principios del condicionamiento clásico a través del experimento del pequeño Albert y relacionar dichos principios con su aplicación en el aprendizaje de emociones.

Fundamentación teórica

El mecanismo más simple por el que los organismos aprenden a dar respuestas nuevas a los estímulos y aprenden las relaciones entre estímulos es el Condicionamiento Clásico.

Las primeras investigaciones fueron llevadas a cabo por Pavlov a finales del siglo XIX y aunque su interés inicial por las glándulas salivares era puramente fisiológico se dio cuenta que los perros utilizados en sus experimentos no salivaban sólo al tener la comida en la boca sino simplemente cuando la veían. Así empezó una intensa investigación acerca de los mecanismos que controlan la salivación anticipatorio.

En el procedimiento que Pavlov utilizó para estudiar la salivación anticipatorio intervenían dos estímulos importantes: uno de ellos era una luz que se encendía o un ruido (estímulos que no provocaban salivación) y el otro era la comida (este estímulo sí provocaba salivación).

Pavlov se refirió al primer estímulo como estímulo condicional (EC) porque la capacidad de este estímulo para provocar salivación dependía de que se presentara repetidamente junto con la comida.

El estímulo de la comida fue denominado estímulo incondicional (EI), porque su capacidad para provocar salivación no dependía de que los sujetos tuviesen un entrenamiento previo.

A la salivación producida por el tono o la luz se le llamó respuesta condicional (RC) y a la salivación producida siempre por la comida se le llamó respuesta incondicionada (RI).

En cuanto al procedimiento experimental, hay distintas maneras de disponer la presentación del EC y el EI en el espacio y el tiempo, dando lugar a diferentes situaciones experimentales:

  • Condicionamiento simultáneo: EI y EC se presentan al mismo tiempo

  • Condicionamiento de demora corta: EI se presenta nada más terminar el EC

  • Condicionamiento de huella: hay un intervalo de tiempo desde que termina el EC hasta que aparece el EI

  • Condicionamiento hacia atrás: el EC se presenta después del EI

Desarrollo de la práctica (Experimento del pequeño Albert)

El experimento del pequeño Albert consiste en un condicionamiento de emociones en el que interviene un animal. Cuando el niño se acerca a tocarlo suena un ruido muy fuerte que le produce miedo. Después de varios ensayos Albert siente miedo y llora simplemente al ver al animal o a otro animal parecido.

Con esta breve explicación podemos analizar los elementos del condicionamiento clásico de la siguiente manera:

El ruido fuerte es el estímulo incondicionado ya que provoca el miedo y el llanto por sí solo.

El estímulo condicionado sería ver al animal, que en un principio no provocaría la respuesta de miedo, pero sí al presentarse repetidamente asociado al ruido.

La respuesta incondicionada sería el miedo al ruido ya que es una respuesta no aprendida.

La respuesta condicionada es el miedo al animal porque el niño ha aprendido que cada vez que intenta acercarse al animal aparece el ruido. Los dos elementos han quedado asociados.

Resultados (Situación ficticia)

Pongamos como ejemplo una persona que monta en una barquita de paseo y debido a un fuerte viento la barquita vuelca. Después de esta experiencia el sujeto siente miedo al agua.

La experiencia con la barquita es el sería el estímulo incondicionado, y la respuesta incondicionada que suscita, sería el miedo.

El estímulo condicionado son los espacios grandes con agua, como el mar o incluso piscinas, que al estar asociado con la experiencia de la barquita provoca la respuesta condicionada, que es de nuevo el miedo.

Conclusiones

En “La naranja mecánica” el protagonista es sometido a la visión de imágenes violentas tras habérsele administrado una sustancia que le provoca náuseas y malestar. Al igual que en el experimento del pequeño Albert o en el ejemplo de la barquita de paseo, un estímulo que no provoca en un principio una respuesta determinada, al ser asociado a otro que sí la provoca se convierte en estímulo condicionado, causante de la misma respuesta que el incondicionado.

Así, podemos comprobar que se cumple la teoría del condicionamiento clásico, base del aprendizaje, en todos los casos, ya que el estímulo incondicionado, que en principio es incapaz de suscitar respuesta finalmente la provoca al ser asociado con el estímulo incondicionado, aunque evidentemente, la rapidez y eficacia del condicionamiento dependan del procedimiento experimental que utilicemos.