Concepto de nihilismo y su relación con la sociedad

Nietzsche. Historia. Conciencia. Heidegger. Valores. Sociedad. Avance científico

  • Enviado por: Carmentxu
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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Dpto. Teoría e historia del arte

EL CONCEPTO DE NIHILISMO Y SU RELACIÓN CON LA SOCIEDAD

Santiago,17 de noviembre de 2000

Al introducir en alguna idea la palabra “nihilismo”comúnmente se tiende a entender esta como una idea pesimista, se le asocia fácilmente al ocaso del hombre y surge en la mente, de inmediato, la frase “Dios ha muerto”. Imágenes y conceptos, que sin la debida reflexión, pueden, cómodamente, ser entendidos, todos, como apocalípticos, sin embargo, al adentrarse en la filosofía nietzscheana, se descubre una nueva interpretación, la idea de superación de la historia y la conciencia, en fin, del hombre mismo.

Para comenzar es importante preguntarse por el real significado de nihilismo. Este es, según Nietzsche “Qué los valores supremos se subviertan”, y Heidegger al explicarlos dice que “[...]Nietzsche concibe el nihilismo como proceso histórico. Interpreta este proceso como devaluación de los valores supremos anteriores. Dios, el mundo suprasensible como verdaderamente existente y todo lo que determina, los ideales e ideas, los fines y motivos que determinan y sustentan todo lo existente y la vida humana en particular, todo esto se presenta ahí en el sentido de valores supremos”.

¿Pero, qué comportamientos sociales debieron ocurrir para el acaecimiento de la devaluación de los valores supremos? Consideremos entonces la época en la que Nietzsche postula sus teorías. La sociedad de fines del siglo XIX está enmarcada dentro de la “modernidad”, Europa vive una serie de revoluciones, está a las puertas de la revolución industrial y el avance de la ciencia ya se hacía sentir, la electricidad se conocía desde hace un siglo y el teléfono es el invento de moda. No es posible hablar de una sociedad “altamente tecnologizada”, pero el investigador científico trabaja, directamente, para crear elementos que se adecuen a la necesidad de comodidad del hombre, e indirectamente en la creación de nuevas necesidades.

Este es el momento del comienzo de la devaluación de los valores, el cambio de dioses. El avance científico hace que se exacerbe la curiosidad humana, lo que trae como consecuencia que el hombre sienta que ya nada le puede ser ocultado, crece en soberbia y orgullo y transforma al conocimiento el valor prioritario, poniendo al intelecto (la razón) como medio para su supervivencia.

Por lo tanto cambia al elemento que le da solidez y estabilidad, en esta caso Dios, por el intelecto; y la verdad y el arte dejan de ser valores ante la supremacía del conocimiento y la tecnología.

Con esto empieza un proceso de concientización de la realidad. De su realidad. La conciencia se vuelve consciente de sí misma. Es en este punto donde comienza el nihilismo.

Como consecuencia de este por primera vez existe el sentimiento de ser un ser humano que está dentro de la humanidad, aprecia, no sólo su pertenencia al mundo, sino también su capacidad de dominarlo.

Quiere más y ahora sabe que puede más. Entra en su conocimiento un sin fin de conceptos que nadie ha dominado aun, seres que no tienen a quien obedecer. Encuentra el poder que su voluntad le pedía.

Es durante este el periodo en que se consolidan los estados recientemente independizados (colonias españolas e inglesas), toman en sus manos el poder que ahora es lícito utilizar.

En las industrias los obreros son explotados por sus patrones, son vistos como un objeto más de uso, y se crea un a cadena patrón-empleado sin fin, pues todos necesitan algo o alguien a quien ordenar.

Es curioso y resulta interesante descubrir que también en esta época la esclavitud y el racismo comienzan a desaparecer paulatinamente, siento estos movimientos resultado de la tolerancia adquirida por el conocimiento de la otroriedad, porque la subjetividad auto-conciente se transforma en un escenario donde la vida se presenta como permanente novedad y se transforma en una tabla de clasificación de lo otro. Entonces se elimina el misterio, la incógnita y lo desconocido del otro, transformando al hombre en una enciclopedia andante, un ser lleno de información, pero sin un fundamento ni un Dios en el cual apoyarse.

Para que todo esto se dé es necesaria la transformación del ser. Este no es un proceso rápido, sino el resultado del conocimiento histórico en él. El ser añora, entonces, el pasado, buscando objetos con los cuales poder recordar lo que ha vivido, para revivirlo en la actualidad. Ya no se conforma con su limitada capacidad de recordar, pues sabe que la memoria es frágil y el recuerdo no será eterno, crea entonces, por ejemplo, la máquina fotográfica, pues ella imprime las imágenes de su pasado, posibilitando que las generaciones futuras lo recuerden.

Nietzsche plantea como única superación del nihilismo la llegada del superhombre. Un ser que tenga la inocencia e ignorancia del niño, que al carecer de conocimiento vea todas las formas que lo rodea con sorpresa y entusiasmo. Un ser ahistórico, que descubra nuevos valores supremos y produzca una reorganización social.

Probablemente nosotros jamás lleguemos a conocer esta sociedad que se verá entonces superada así misma trayendo, quizás, la tranquilidad necesaria para observar con minuciosidad los detalles y pequeñeces de la vida.

Pero se mantiene la incógnita: ¿Podrá el superhombre, una vez acostumbrado a las imágenes y conceptos de la vida, evitar caer, nuevamente, en el nihilismo?

Heidegger, Martín. “Sendas perdidas”. Editorial Losada. Buenos Aires, 1960. Página 186.

Heidegger, Martín. “Sendas perdidas”. Editorial Losada. Buenos Aires, 1960. Página 186.

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