Comunismo

Política. Sociedad. Economía. Propiedad privada. Marxismo. Proletariado. Hebreos. Rusia. Revolución Bolchevique. Enfrentamientos. Crisis. Democracia

  • Enviado por: Carolina
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
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¿Qué es el comunismo?

Es aquel estado social en el cual no existe ni la propiedad privada de los emdios de producción, ni el Estado, ni las clases sociales. En él un grupo humano no explota al otro, ni los individuos lo hacen entre sí. También se entiende por comunismo la doctrina que aboga por el establecimiento de tal estado social o que asevera que el mismo será inevitablemente el estado social futuro.

Se han buscado antecedentes del comunismo en Platón, las comuniades cristianas primitivas, movimientos místicos medievales, los 'niveladores ingleses' del siglo XVII y algunos movimientos que nacieron en la Revolución Francesa

El comunismo refiere a un estado social en el cual los medios de producción no pueden pertenecer a propietarios privados. Se trata pues, de una sociedad sin clases en donde ningún grupo humano podría explotar a otro, ni tampoco los individuos pueden hacerlo entre sí.

El comunismo es así, un sistema político, económico y social basado en la comunidad de bienes en el que se haya abolida toda propiedad privada.

Los comienzos del comunismo y el marxsismo

El Marxismo

Este movimiento fue fundado por Carlos Enrique Marx. El apellido Marx no es el verdadero, originariamente tendría que apellidarse Hirschel como su padre, o Mardochai como su abuelo, Marx descendía tanto de parte del padre como de la madre de viejas generaciones de rabinos, Nació en Tréverís (a orillas del Mosela) en el año 1818, en 1845 fue desterrado y nuevamente en 1849, desde entonces vivió en Londres.

Este hebreo, al que también se consideraba el "Mesías", creó la ideología y el movimiento marxista. Y desde que él escribió los libros "El Capital, Critica de la Economía Política" y "El Manifiesto Comunista", el mundo habla del marxismo.

Con ello hemos aclarado lo primordial: un judío "gana" innumerables masas de no-judíos para sus finalidades. Y lo hace con su programa, el “Manifiesto Comunista”, donde escribe al final:

“Los comunistas desdeñan ocultar sus opiniones e intenciones. Ellos declaran abiertamente que sus finalidades sólo podrán ser alcanzadas por medio de una revolución forzosa de todas las clases sociales existentes. Las clases soberanas tendrán que temblar ante la revolución comunista. Los proletarios no tienen nada que perder más que sus cadenas".

Los proletarios creyeron, a ese "profeta judío". Ellos no se daban cuenta que estas doctrinas no servían a las finalidades suyas, sino a las de la raza judía. Ellos no reconocieron y no reconocen tampoco, que estas doctrinas fueron tomadas del Talmud y que el fin que se persigue con la revolución forzosa de las clases sociales existentes", es el dominio por la fuerza del pueblo judío sobre todas las demás razas del universo. Para aquél que conoce la "cuestión judía" es completamente inconfundible y clara la doctrina marxista y el fin que con e­lla se persigue.

Si el marxismo pregona como interpretación básica económica: "Propiedad es latrocinio", entonces quiere decir con ello que no reconoce absolutamente el derecho de poseer propiedad. Esto significa que no reconoce como posesión las propiedades, el dinero, las tierras, etc., del poseyente -naturalmente no-judío-.

Esta parte de la doctrina marxista, la hallamos en el Talmud con algunas otras palabras, pero con el mismo sentido:

"La propiedad de los no-judíos, sus bienes, el dinero de ellos y sus posesiones son sin dueño. En realidad ni les pertenece y ellos no pueden tener pretensiones sobre ellas" Coschen hamischpat 156, 5).

Además de este principio judeo-marxista, el marxismo pide: "Expropiación de la posesión", "Muerte a la clase burguesa” "Destrucción de la iglesia", "Disolución de la familia". Dictadura del proletariado", etc. ¡No olvidemos que los jefes del "proletariado" son judíos! La palabra "proletariado" fue inventada por ellos para darle una especie de marca de fuego y denigrar a la humanidad menos afortunada; en vez de sacar al obrero del fango, lo empuja más adentro, para utilizarlo como instrumento para conseguir "su revolución judeo-marxista universal".

Así que serán los judíos los que podrán expropiar toda propiedad (!) y ellos tendrán el derecho de apoderarse de las riquezas de las iglesias, de todos los bienes públicos, particulares e inmobiliarios, los israelitas serán los dueños de todo lo que la naturaleza ofrece y todo lo que produce el trabajo del hombre.

Además serán los amos sobre la vida y la muerte de los no judíos. ¡Ellos tendrán el derecho de sentenciar a muerte y martirizar a todos los no-judíos que fueren sus enemigos o lo sean, y los que no se dobleguen a su yugo y sus órdenes!

Ellos podrán destruir las iglesias, asesinar a los sacer­dotes y anular la religión cristiana; ¡ellos tendrán que procurar que exista nada más que la doctrina judía y la omnipotencia de la sinagoga!

Ellos tendrán que disolver la familia e implantar el "amor libre, para que el ultraje de las razas tenga vía libre, pa­ra que todo no-judío pueda caer libremente en las manos del judío ultrajante. Y para que se pueda desarrollar una generación sin padres, la que estará irremediablemente sumisa al despotismo judío y servirá para formar sus ejércitos de siervos.



Así se cumplen por medio de "La dictadura del proletariado", es decir, por medio de la dictadura de la revolución universal judeo-marxista, las siguientes profecías judías:

1º Asesinato de los reyes. "Jehová pondrá en tus manos los reyes de los pueblos, para que tú los extirpes bajo el cielo" (Deuteronomio 7: 24).

2º Expropiación de los no-judíos. "Los bienes de los pueblos llegarán a ser tuyos, tus hijos traerán desde lejos el oro y la plata de los pueblos. Extraños construirán tus murallas y sus reyes te servirán". (Isaías 60, 5-12).

3º Asesinato de los no-judÍos. "Tú matarás los no-judíos a montones. Tus pies se teñirán del rojo de la sangre y tus vestimentas estarán salpicadas de sangre". (Targ. Jerusch. y otros).



Ese es el reino del Mesías, el reino del latrocinio, de los asesinatos, de los ultrajes, de los esclavos, en fin: "el reino del dominio universal judío".

Es casi increíble como un pueblo de unos 14 millones de judíos y unos 30 millones de mestizos judíos pretenda dominar un mundo de más de 2.000 millones de habitantes.

La subversión judía en Rusia

La Rusia zarista se formó por medio de una política de conquista centenaria, desde la toma de posesión de Siberia en siglo XVI por Iván el Terrible hasta el establecimiento definitivo en el Mar Negro y en el Cáucaso en el siglo XVIII y XIX, la historia rusa es un ejemplo del desarrollo de un imperialismo territorial insaciable.

No obstante formarse focos de perturbación, por la sumisión de otras razas (entre ellos pueblos amantes de la libertad, como el caucásico), el zarismo era bastante fuerte para aplicar sus métodos de rusificación en ese imperio inmenso, para unirlos política y económicamente; sin duda alguna la dolencia interna de ese territorio era una presunción favorable para la dominación rusa.

El zarismo decayó por su esfuerzo imperialista exagerado y por su desgarramiento político interno. La legitimidad geo­política y la tradición imperialista se mostraban empero toda vía más fuertes que las fuerzas centrífugas de los diferentes pueblos subyugados. La revolución bolchevique (octubre 1917) pudo tomar las fronteras del imperio zarista, después de romper la resistencia de los rusos blancos (los que querían salvar a la antigua Rusia del derrumbe), y después de derrocarlos sangrientamente tras varias luchas en el Turquestán, únicamente Finlandia, los Países Bálticos y Polonia consiguieron su independencia, perdida ésta nuevamente en la 2ª Guerra Mundial. Con la constitución de la "Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas" en el año 1922 se le dio una nueva estructura al estado y con ello entró en función la sucesión de la Rusia imperialista bajo otros puntos de vista.

El movimiento marxista creció enormemente, debido a la actividad de los judíos, los que odiaban locamente al zarismo, ya en el año 1905 los conspiradores marxistas y comunistas creían llegado el momento de desencadenar la revolución.

Los ataques fueron rechazados y las reuniones callejeras diseminadas. Como el gobierno había dado pronto con los cabe­cillas de la conspiración, tomó medidas radicales contra ellos. La opinión mundial judaizada todavía hoy culpa al gobierno del Zar la crueldad y de la injusticia contra los judíos(!) El judío Rofes no lo hace, él escribe en su “Compendio del movimiento obrero judío" (Leningrado, 1929), página 29: "El odio del zarismo contra los judíos era justificado porque el gobierno encontró en todos los partidos revolucionaríos, desde el año 1860, a los judíos como los socios más activos".

- Los Bolchewiki", una especie de degeneración del marxismo, ya había participado en esa revolución, se habían formado ya mucho antes del año 1905. Sus principales jefes eran Judíos: Borodin (Grusenberg), Frunckin, Gloschtschekín, Hanecki (Fürstenberg), Jaroslawski (Gubelman), Kamenev (Rosenfeld), Laschewitsch, Litvinow (Wallach) asaltante del Banco de Tiflis (1909), sentenciado en París en el mismo año atrás por otros delitos más, fue ministro del exterior, presidente de la Liga de la s Naciones (!) y embajador en U.S.A., Ljadow (Mandelstamm), Radek (Sobelsohn), Sinowjew (RadomyIski), etc.

Después de la revolución fracasada en 1905, muchos de los hebreos tuvieron que fugarse. Y vivieron como “emigrantes" en Suiza y Francia. De allí siguieron ejerciendo sus actividades disolventes. Entre ellos estaban también: Trotzky (Bronstein) y Lenin (Uljanow).

En Longjumeux, cerca de París, fundaron una escuela bolchevique y el dinero para esos fines lo recibían de parte del judío-financísta Rothschild de París.

El odio de los hebreos contra el Gobierno del Zar se acrecentó aún más después de la revolución fracasada de 1905. Cuando estalló la contienda mundial pasada, también los judíos en Rusia aguardaban el momento de derribar a ese coloso. Ese mo­mento se presentó en 1917. El ejército había sufrido grandes derrotas. Las pérdidas eran inmensas, el desabrimiento y el abatimiento de los oficiales y de las tropas eran muy grandes. A ello se agregaban las situaciones desdichadas en la corte del mismo Zar. Todo era propicio para desencadenar una revolución. En marzo de 1917 fue definitivamente derrocado el trono del Zar, Nicolás II tuvo que abdicar. Y en su lugar venía un bastardo judío llamado Kerenski.

Todos sabemos que el gobierno de Kerenski no duró mucho tiempo. Los bolcheviques desarrollaban una fuerte propaganda y tuvieron gran afluencia al partido. En una sesión importan­te (23-10-1917), el comité central de los bolcheviques resolvió asumir el poder por la fuerza. En esa sesión tomaron parte:

Lenin (bastardo), Swerdlow (judío), Sinowjew (judío), Kamenew (judío), Trotzki (judío), Stalin (georgiano), Uritzky (judío), Dserschniski KoIlontai (judía), Bubnow SokoInikow (judío) y Lomow. Se resolvió la fundación de la Unión Soviética

Así es como una simple banda de conspiradores, en su mayoría judíos (i8 contra 4!), resolvió la fundación de la misma. A Lenín también lo consideramos judío porque era bastardo (madre judía). Lenin era nada más que un instrumento en las ma­nos de los israelitas. En él encuentran aplicación las pala­bras de Cristo: "Vosotros (los judíos) ambuláis y hacéis siervos. Y hacéis de ellos hijos del infierno doblemente más te­rribles que vosotros". (Mateo, 23:15- 33).

La revolución bolchevique se llevó a cabo. La participa­ción en ella por parte de los judíos era enorme en las ciudades y en los distritos. Como de un solo golpe el judaísmo ­se levantó en todos los lugares y se adueñó del poder.

Ahora bien, Lenin fue el dictador, pero estaba a merced de los judíos. La gran cantidad de revolucionarios israelitas le dictó las medidas y su propia sangre judía lo llevó a ponerlas en práctica. El único fin de los semitas era extirpar a sus enemigos y asegurarse el poder. Así entendían la revolución y no en otra forma. Así se les había profetizado desde hacía miles de años, eso lo esperaban de su Mesías y de acuerdo a ello obraban. Lenin tuvo que someterse. El 27-7-1918 (nueve meses después de haber tomado el poder) firmó la siguiente ley:

"El Sownarkorm (Consejo de Comisarios Soviéticos) ordena a todos los soviets tomar medidas decisivas para extirpar el movimiento antijudío. Estarán fuera de las leyes, los que organicen progroms y aquellos que ejerzan agitación en tal sentido".

¿Qué quiere decir "bolchevismo"? El nombre del partido comunista en Rusia proviene del ruso ("bolscht= más) porque an­tes de la revolución (1905) para diferenciarse del partido "mens- chevista” (“mensche”= menos) mantenían un programa marxista extremo. Hoy el marxismo no se diferencia del comunismo, sino solamente por los métodos que aplica. La excitación de los ins- tintos más bajos en el hombre (el odio, envidia, venganza, etc) eran los principales. El bolchevismo niega la comunidad y predice la doctrina de las clases y la destrucción de todas las clases "no proletarias".

Lo más significativo es ver como los puestos más importantes del partido comunista iban siendo ocupados por judíos lo mismos que tienen interés especial en que reinen disturbios en todos el mundo. En ellos los hebreos están completamente de acuerdo, aunque sean bolcheviques, social-demócratas, socialistas, masones o capitalistas judíos.

El gobierno soviético había prometido a los rusos, que iba a terminar con el capitalismo. Pero ahora el único capitalista es el gobierno soviético. ¡Ya no hay más ricos y pobres, pero eso sí, un pueblo de esclavos a jornal!

Según la opinión bolchevique “el camino hacia la paz pasa primero por la revolución proletaria", es decir, la "paz" viene después de la guerra civil. La importancia política univer­sal de la U.R.S.S. consiste en parte decisiva, en su papel de fomentar las guerras civiles en todos las países de la tierra.



Con todo lo que hemos visto anteriormente, en Rusia se ha­bía conseguido lo que los judíos querían y lo que la judía Esther había exigido a Asuero antes de la noche trágica del "Purim". Los contrarios de los judíos eran declarados fuera de la ley. Para juzgarlos en última instancia no era necesario lle­varlos delante de la justicia (como por lo menos lo hacían los contrarrevolucionarios). Con un despotismo satánico empezaban los israelitas a tiranizar desencadenadamente. Se abalanzaban sobre todos los "goím" (no-judíos) que no se querían doblegar. No solamente los mataban sino que los atormentaban y torturaban bestialmente, que la humanidad hasta ahora no conocía caso parecido. Todas las torturas, inquisiciones y cámaras de tormen­to nos parecen inofensivas y hasta mismo los informes de las sublevaciones hebreas en la antigüedad palidecen al lado de todo lo que aconteció en los últimos 25 años.

Como es demasiado terrible dar ejemplos de las diferentes formas como ultrajaban a las menores y mujeres, torturaban y martirizaban, nos conformaremos con dar las cifras que aproximadamente se conocen por medio de ejecutantes, testigos oculares, estadísticas soviéticas, etc. Decimos que es demasiado terrible, porque ni la mente más fuerte podría dar cabida a tantas impresiones terroríficas a la vez. Hay tantos testigos oculares que informan y todavía pueden informar sobre ello, que se podrían llenar innumerables tomos solamente con lo acontecido en los primeros años de "gobierno soviético". El ruso Nitostonski informa en su folleto: "Sed de sangre del bolchevismo", sobre sus observaciones hechas en Kiev. (Él había luchado en las filas de los cuerpos libres contra los rojos).El Príncipe Awaloff documenta su relato con fotografías, en su libro “Recuerdos" (libro en idioma alemán, impreso en Hamburgo en el año 1925). Bessedowsky relata el asesinato de la familia del Zar y del Zar mismo, en su libro "Al servicio de los Soviets” editorial Grethleim & Co., Leipzig) en el cual deja hablar al jefe bolchevique Wojkow, el cual fue testigo ocular y participante de este trágico acontecimiento. Los oficiales y marineros de los barcos de guerra ingleses "Steadfast", "Sarraf" y "Montrose" fueron testigos de lo que los espectadores vieron al en­trar las fuerzas de los cuerpos libres rusos en Odessa (esas unidades inglesas apoyaban a aquellos valientes que luchaban contra las hordas rojas, igual que otros cuerpos libres formados por alemanes, franceses, finlandeses, etc.) La tripulación manifiesta que después de tantos años de guerra ya habían visto bastante, pero lo que vieron en los mataderos y en las "casas del martirio" en Odessa, les ha quitado el sueño por unos cuantos días. Amigo lector, si Ud. conoce algún "ruso blanco" que a duras penas pudo escapar de aquel infierno, dejando a lo mejor todos sus bienes y sus familiares, no sabiendo, más nada de ellos. Pregúntele a él sobre la forma cómo los comunistas liquidaban" a sus enemigos. Mayormente no quieren recordar, lo que se puede entender perfectamente, pero si llegase a contarle lo que le pasó a él y a otros miles y miles de compatriotas suyos, Ud. verá confirmado todo lo expuesto.

La cantidad de "liquidados" se calcula en 1.800.000 víctimas solamente en los primeros cinco años de régimen bolchevique, según datos de los mismos soviets y de fuentes fidedignas. Entre ellos se hallaban: 6.000 maestros y profesores, 8.800 médicos, 54.000 oficiales, 260.000 soldados, 105.000 agentes de policía, 48.000 gendarmes, 12.800 empleados, 353.000 intelectuales, 192.000 obreros y 815.000 campesinos. Oganowsky publica en una estadística soviética, que los campesinos muertos por hambre se calculan en 5.200.000 de seres solamente en los años 1921-22(!).

Por medio de ejecuciones y destierros a Siberia anualmente son llevados cientos de miles a la muerte. Por hambre se mue­ren millones de campesinos y ciudadanos. El cardenal Innilzer de Viena pudo constatar que las muertes por hambre en el año 1933 solamente ya ascendían a unos 10 millones. Está aún fresco el recuerdo de la masacre de la 2ª Guerra Mundial y de la destrucción de los pueblos del Eje.

Como los sistemas que aplicaban son los mismos que aplican todavía, es de suponer que las cifras arriba indicadas son no más que una ínfima parte de la cantidad real. Creemos que no vamos muy lejos, si calculamos en 50-60 millones de seres los "liquidados" en diferentes formas por los judíos y los siervos de ellos, los comunistas. ¡Y pensar que la mayor cantidad de víctimas está entre la clase obrera, a la que "quieren hacer tanto bien".

Ya Dostojewski, el gran literato ruso, había previsto todo esto al escribir en el año 1887 en su libro: "Diario de un escritor", página 128: "¡Se aproxima su imperio, su dominio exclusivo! Empieza el dominio absoluto de sus ideas. Ante aquellos se marchitan los sentimientos de la humanidad, la sed por la verdad, ante aquéllos se marchitan los sentimientos cristianos y nacionales, para siempre”.

Ocaso de los sistemas comunistas

Pero los enfrentamientos internos del bloque comunista, especialmente la polémica chino-soviética y el aplastamiento por parte del ejército soviético de los movimientos de protesta surgidos en la Europa del Este (Hungría y Polonia en 1956, Checoslovaquia en 1968) provocaron una profunda crisis en el movimiento comunista internacional. Los cambios producidos en la URSS y en la Europa del este a partir de acceso de Gorvachov al poder en 1985 han representado un punto de inflexión en donde el sistema comunista ya no aparece como una alternativa posible (tanto a nivel práctico como teórico) frente al sistema capitalista.

¿Qué vía de desarrollo establece el comunismo?

Establece, ante todo, un régimen democrático y, por tanto, directa o indirectamente, la dominación política del proletariado. Directamente en Inglaterra, donde los proletarios constituyen ya la mayoría del pueblo. Indirectamente en Francia y en Alemania, donde la mayoría del pueblo no consta únicamente de proletarios, sino, además, de pequeños campesinos y pequeños burgueses de la ciudad, que se encuentran sólo en la fase de transformación en proletariado y que, en lo tocante a la satisfacción de sus intereses políticos, dependen cada vez más del proletariado, por cuya razón han de adherirse pronto a las reivindicaciones de éste. Para ello, quizá, se necesite una nueva lucha que, sin embargo, no puede tener otro desenlace que la victoria del proletariado.

La democracia sería absolutamente inútil para el proletariado si no la utilizara inmediatamente como medio para llevar a cabo amplias medidas que atentasen directamente contra la propiedad privada y asegurasen la existencia del proletariado. Las medidas más importantes, que dimanan necesariamente de las condiciones actuales, son:

1) Restricción de la propiedad privada mediante el impuesto progresivo, el alto impuesto sobre las herencias, la abolición del derecho de herencia en las líneas laterales (hermanos, sobrinos, etc.), préstamos forzosos, etc.

2) Expropiación gradual de los propietarios agrarios, fabricantes, propietarios de ferrocarriles y buques, parcialmente con ayuda de la competencia por parte de la industria estatal y, parcialmente de modo directo, con indemnización en asignados.

3) Confiscación de los bienes de todos los emigrados y de los rebeldes contra la mayoría del pueblo.

4) Organización del trabajo y ocupación de los proletarios en fincas, fábricas y talleres nacionales, con lo cual se eliminará la competencia entre los obreros, y los fabricantes que queden, tendrán que pagar salarios tan altos como el Estado.

5) Igual deber obligatorio de trabajo para todos los miembros de la sociedad hasta la supresión completa de la propiedad privada. Formación de ejércitos industriales, sobre todo para la agricultura.

6) Centralización de los créditos y la banca en las manos del Estado a través del Banco Nacional, con capital del Estado. Cierre de todos los bancos privados.

7) Aumento del número de fábricas, talleres, ferrocarriles y buques nacionales, cultivo de todas las tierras que están sin labrar y mejoramiento del cultivo de las demás tierras en consonancia con el aumento de los capitales y del número de obreros de que dispone la nación.

8) Educación de todos los niños en establecimientos estatales y a cargo del Estado, desde el momento en que puedan prescindir del cuidado de la madre. Conjugar la educación con el trabajo fabril.

9) Construcción de grandes palacios en las fincas del Estado para que sirvan de vivienda a las comunas de ciudadanos que trabajen en la industria y la agricultura y unan las ventajas de la vida en la ciudad y en el campo, evitando así el carácter unilateral y los defectos de la una y la otra.

10) Destrucción de todas las casas y barrios insalubres y mal construidos.

11) Igualdad de derecho de herencia para los hijos legítimos y los naturales.

12) Concentración de todos los medios de transporte en manos de la nación.