Comunidades cazadoras prehistóricas

Prehistoria. Paleolítico. Tafonomía. Caza. Presas. Ciervos. Cabras

  • Enviado por: Pablo
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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PREHISTÒRIA DE

LA FAÇANA MEDITERRÀNIA

La caza, el aprovechamiento de las presas y el comportamiento de las comunidades cazadoras prehistóricas.

La caza, el aprovechamiento de las presas y el comportamiento de las comunidades cazadoras prehistóricas

Sabemos que los humanos acumularon los restos de las presas que cazaron. El estudio de esos restos nos permite acercarnos mejor a los comportamientos que caracterizaban a nuestros antecesores prehistóricos. El estudio de los huesos junto con los estudios biológicos nos va a permitir acercarnos a ese comportamiento de nuestros ancestros.

- Las presas principales

En primer lugar nos interesa conocer que especies cazaban los humanos del Paleolítico y si estas formaban parte de un medio ambiente determinado. La fauna estaría formada por los grupos de animales que convivían, en un mismo medio, con los humanos, por tanto estos obtendrían los recursos alimenticios por medio de la caza de estos animales. Sabemos que los cazadores humanos son los principales depredadores del medio en que desarrollan sus actividades. En cuanto a los yacimientos que en la actualidad se encuentran en la costa o cerca de ella, sabemos que dominaban una zona de llanos litorales debido al descenso del nivel del mar. Esta zona constituye un medio importante para la vida de los ciervos. Por ello se explica la existencia de restos de esta especie en los yacimientos costeros como por ejemplo: Cova de les Cendres, Cova de Matutano y Cova dels Blaus. Por otra parte, en los yacimientos de zonas de interior, dominados por elevaciones medias y valles, encontramos que la especie dominante es la cabra como se observa en yacimientos como: Tossal de la Roca, Cova de Santa María, La Cocina etc. En los yacimientos situados en zonas de transición entre la costa y el interior, encontramos ambas especies, tanto cabra como ciervo, ya que estos yacimientos controlan las dos zonas. Como ejemplo tendríamos la Cova de Parpalló.

A pesar de todo lo dicho, también hay que tener en cuenta la posibilidad de que los grupos humanos llevaran a cabo una selección de las especies a cazar según sus necesidades en un momento determinado. En Cova Negra encontramos que los Neandertales preferían équidos y cérvidos. En la Cova de les Mallaetes observamos ciervo en los niveles de Auriñaciense y Gravetiense mientras que la cabra predomina en el Solutrense y el Epipaleolítico. Las causas de esta selección podrían ser climáticas o económicas. Las causas económicas estarían relacionadas con la movilidad de los grupos cazadores y la selección de las presas según el sexo y la edad. En cuanto a las condiciones ambientales, sabemos que antes del último Máximo Glaciar las condiciones

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climáticas posibilitarían la existencia de una cobertura vegetal que favorecería la expansión del ciervo. Esta situación cambiaría durante el Máximo Glaciar en que se extendería la estepa que es más favorable para le expansión de la cabra. La mejora climática del Tardiglaciar llevaría a la existencia de una mayor cobertura vegetal. Esto estaría relacionado con el aumento de especies como el rebeco, el jabalí y el corzo. La extensión de estas nuevas especies comportaría un cambio en las estrategias de caza de los grupos humanos. En cuanto a la fauna pequeña, destacar que el conejo aparece en todos los yacimientos.

- Los estudios tafonómicos

Es importante estudiar los agentes capaces de transportar y acumular huesos para ver el proceso de formación de un yacimiento. Hay que fijarse en las marcas de descarnado de los huesos para ver si fueron realizadas por humanos o por carnívoros, lo cual nos permite saber quien habitaba al yacimiento en un momento determinado. La tafonomía

nos muestra que las ocupaciones humanas eran transitorias y de corta duración, lo que permitiría intervalos de tiempo en que la cueva estaría ocupada por carnívoros o aves rapaces. Se producirá un cambio a partir del Auriñaciense, las cuevas serán ocupadas únicamente por los humanos como se observa en las marcas en los huesos que son resultado solo de la acción humana.

- La fragmentación ósea y la representación de las partes esqueléticas

El estudio de la fragmentación de los huesos nos informa de la intensidad de la ocupación del hábitat. En los asentamientos de corta duración encontramos poca fragmentación de los huesos mientras que en los asentamientos de larga duración hay una gran fragmentación ósea fruto no solo de la fracturación de los huesos para obtener la médula, sino también del pisoteo continuo de los mismos. A partir del Paleolítico Superior las ocupaciones humanas serán ya más prolongadas.

En cuanto al estudio de los huesos que aparecen en los yacimientos, en el ámbito mediterráneo no podemos ajustarnos a los estudios de Binford, el cual dice que las piezas son troceadas antes de ser llevadas a la cueva. Lo que destaca en los yacimientos mediterráneos es que nos encontramos es que todas las partes del animal cazado se encuentran en la cueva. Esto demostraría que las presas no son troceadas para ser llevadas a la cueva, sino que serían transportadas enteras desde los lugares de caza. Lo que se puede deducir de esto es que las zonas de caza no estarían muy lejos de los asentamientos humanos. Los humanos cazarían la presa y la transportarían entera a la

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cueva. Una vez allí se realizaría el despiece de la presa.

- El procesamiento y consumo de las presas

La gran cantidad de marcas de carnicería que observamos en los huesos nos indica que las presas eran descarnadas en la cueva. La existencia de estas marcas nos indica que los humanos practicaban la caza y no el carroñeo. El fileteado de la carne era muy común en el Paleolítico medio y en el superior. Esto admite varias interpretaciones: o bien se hacía para trocear la pieza con útiles básicos como lascas o láminas, o bien para trocear la carne para su posterior consumo, o bien se troceaba para su conservación mediante el ahumado y el secado de la carne. Además el descarnado permitía la obtención del hueso limpio para proceder a la extracción de la médula. Todos los huesos son procesados, lo cual niega las tesis de Binford. El sistema de caza mediterráneo sería de acecho y seguimiento de las presas. De ahí que no haya matanzas en masa y las piezas sean transportadas enteras a la cueva. Por tanto las marcas de descarnado nos informan de cual era el procedimiento a seguir.

- Los estudios comparativos actuales

Vamos a basarnos en las migraciones del ciervo y las cabras actuales en el ámbito mediterráneo para conocer la movilidad de los grupos humanos prehistóricos.

En cuanto a los ciervos, sabemos que se diferencian zonas de campeo según el sexo. Las áreas de campeo son distintas según la estación del año en que nos encontremos y no se utiliza toda el área sino una parte. Esto sería conocido por los grupos humanos y sabrían en que lugares era más fácil encontrar ciervos.

Por lo que se refiere a las cabras, el desplazamiento de estas es altitudinal según la estación. Las migraciones no serían de largas distancias. El peligro de la caza de la cabra vendría a la hora de enfrentarse a vertientes y desniveles de las montañas.

- La selección por edad y sexo

Hay que basarse en el estudio de los dientes para conocer la edad de las presas que cazaban los humanos. En líneas generales podemos decir que la mayoría de los ciervos cazados eran jóvenes y en algunos casos adultos. En cuanto a la cabra se preferían los especímenes viejos.

- La caza y la movilidad de los grupos humanos

La gran cantidad de especies representadas en los yacimientos del Paleolítico Medio de muestran que los humanos se desplazaban a los hábitats de las presas. Esto nos

indica una gran movilidad de estos grupos humanos como lo demuestran las largas

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desocupaciones de la cueva, lo cual es aprovechado por carnívoros y rapaces para ocupar las cuevas. Durante el Paleolítico Superior disminuye el número de especies y aumenta la existencia de conejo. También se observa una menor fracturación ósea.

Esto irá desapareciendo poco a poco y observaremos la instalación de un modelo económico basado en una sola especie, como vemos en el Solutrense. Será ya en el Magdaleniense cuando nos aparece una caza especializada basada en el ciervo o en la cabra, según la situación geográfica del yacimiento. Todo lo dicho explica el descenso de la movilidad de los grupos humanos. Este descenso de la movilidad se constata por la presencia en el yacimiento de todos los huesos del esqueleto de las presas, lo que indica que las presas se cazan en lugares no muy lejanos de la cueva y que se utilizan todas las partes. Tendríamos un modelo de pequeños grupos humanos que se desplazan de manera estacional y con ocupaciones largas. Pero también observamos que en esos desplazamientos la caza se basa en hembras y jóvenes en los yacimientos costeros, y machos adultos y subadultos en los yacimientos interiores.

Para conocer las estaciones de caza nos tenemos que basar en el estudio de la dentición. Si la dentición es de leche estaríamos ante cazadores de presas jóvenes.

También hemos de ver que la especialización en la caza explica la ubicación de ciertos yacimientos

- La caza de ciervos

Los ciervos frecuentan la dehesa en épocas de celo y de caída de la bellota. Por tanto ese hábitat sería importante para la localización de presas de ciervo. La caza de los machos sería más importante en verano, donde se cazarían machos adultos y subadultos. En otoño los machos pierden mucha grasa lo que llevará a que se prefiera la caza de las hembras

Por tanto, el éxito de la caza del ciervo se basa en el conocimiento de su hábitat según la estación del año en que nos encontremos. Dentro de ese hábitat, los grupos humanos eligen las presas más idóneas.

- La caza de cabras

Dependiendo de las comunidades vegetales, unas zonas son más propicias que otras para la caza de la cabra. También hay que tener en cuenta la estación del año. Para la creación de un sistema de caza especializada, es necesario el conocimiento de la distribución de las cabras según el sexo o la estación del año.

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Si observamos los movimientos estacionales según el sexo, vemos que conocer las áreas de campeo de las cabras es complicado por su movimiento altitudinal y por la diferente ocupación de los hábitats a lo largo del año. Basándonos en esto, parece que los grupos humanos que se asentaron en zonas del interior se especializaron en la caza de la cabra.

En cuanto a la selección por edad y sexo, en el Magdaleniense observamos una preferencia de adultos y subadultos. Será ya en el Epipaleolítico Geométrico cuando aumenta la importancia del conejo.

- Conclusiones

Hay diferencias entre la caza en el Paleolítico Medio y el Paleolítico Superior, por la diversificación de las presas. El cambio de tendencia se da en el Paleolítico Superior en que observamos la dependencia de una especie, lo que lleva a un seguimiento de la misma y a una menor movilidad de los humanos.

La dependencia de una especie lleva a una inestabilidad, la cual se contrarresta con la conservación de la carne. La especialización lleva a una selección de las presas según edad y sexo. Esta selección de muestra la existencia de una caza basada en el acecho y seguimiento de las presas.

Las presas capturadas eran transportadas enteras a la cueva.

Valoración del trabajo:

Este estudio nos ofrece un visión muy buena de cual era la forma de subsistencia de los grupos humanos prehistóricos. Nos muestra la evolución de un sistema de caza que poco a poco fue especializándose. Es interesante ver como los grupos humanos utilizan al máximo los recursos alimenticios de los que disponen, según se encuentre su hábitat en una u otra zona. Hay un seguimiento de las presas y una selección de las mismas por edad y sexo. También se realiza una selección de las presas que se encuentran en mejor estado (las que más carne pueden aportar). Encontramos por lo general una preferencia de animales jóvenes y en algunos casos adultos o subadultos.

La información sobre las presas la obtenemos gracias al estudio de los restos óseos que encontramos en los distintos yacimientos de la fachada mediterránea. Hay que

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estudiar los huesos para saber que animales cazaban, el sexo y la edad de los mismos.

Estos grupos humanos tendrían un gran conocimiento de la zona en la que vivían y de los recursos que cazaban. Habría un seguimiento continuo de las presas para saber que zonas frecuentaban, cuales eran los mejores sitios para cazar dependiendo de la estación del año en la que se encontraran… También tendrían unas estrategias de caza muy perfeccionadas según se tratara de la caza de ciervo o de la caza de cabra.

A parte de la caza de ciervos y cabras también habría que hablar del aprovechamiento de los recursos marítimos. Según el libro de Barandiarán, Prehistoria de la Península Ibérica, habría que destacar también la importancia de los recursos marinos utilizados en yacimientos costeros. Según este libro, en los yacimientos mediterráneos costeros también encontraríamos restos de moluscos y peces a parte de restos de animales. La pesca se haría, acechando y arponeando a los peces a orillas del mar. También se han encontrado restos de conchas perforadas que se usaban como colgantes, lo que explicaría también el aprovechamiento de recursos marinos. Incluso nos dice que muchos de estos recursos marinos han aparecido también en yacimientos no tan cercanos a la costa. Esto implicaría un desplazamiento de los humanos prehistóricos. Por tanto aprovechamiento también de los recursos acuáticos, no solo terrestres.

Por otra parte, el libro de Barandiarán también nos dice que a parte del ciervo y la cabra se cazaban otras presas como por ejemplo lince, pantera, gato montés, elefantes e hipopótamos, ya que nos aparecen restos de ellos en yacimientos como Cau d'En Borrás (Castellón) o Bolomor (Valencia).

Para concluir podemos decir que este estudio es perfecto para conocer las actividades de nuestros ancestros. Conocer la economía de las sociedades prehistóricas es importante para la historia de la humanidad.

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ÍNDICE DEL TRABAJO

1.- Las presas principales

2.- Los estudios tafonómicos

3.- La fragmentación ósea y la representación de las partes esqueléticas

4.- El procesamiento y consumo de las presas

5.- Los estudios comparativos actuales

6.- La selección por edad y sexo

7.- La caza y la movilidad de los grupos humanos

8.- La caza de ciervos

9.- La caza de cabras

10.- Conclusiones

11.- Valoración del trabajo

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