Cómo propiciar un alumno creativo

Educación infantil. Pedagogía. Magisterio. Escuela. Fomento de la creatividad. Procesos educativos básicos. Aprendizaje significativo. Creatividad docente

  • Enviado por: Ceicrea
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 34 páginas
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'Cmo propiciar un alumno creativo'

'Cmo propiciar un alumno creativo'

BENEMÉRITA Y CENTENARIA ESCUELA NORMAL DEL ESTADO DE DURANGO

COLEGIO DE BACHILLERES DEL ESTADO DE DURANGO

MAESTRÍA EN EDUCACIÓN.

CAMPO INTERVENCIÓN PEDAGÓGICA

Trabajo:

Monografía

“¿Cómo propiciar un alumno creativo?”

MATERIA:

HABILIDADES DEL PENSAMIENTO

Raúl Calderón Salgado

Plantel # 11

Tepehuanes, Dgo.

Índice

Introducción ……………………………………………………..………

4

La Creatividad en el Aula …………………………………………......

6

Una Clase Creativa …………………………………………………….

9

El Aprendizaje Significativo ……………………………………...…...

12

El Docente Creativo ……………………………………………………

19

Las Escuelas Creativas ………………………………………………...

24

Conclusiones ………………………………………………….………...

32

Bibliografía …………………………………………………………..….

34

¿CÓMO PROPICIAR UN ALUMNO CREATIVO?

INTRODUCCIÓN

Desde que llegamos por primera vez frente a un grupo de personas, inicia, en los que profesamos el quehacer docente, una serie de preocupaciones por saber si lo que estamos haciendo es lo correcto y adecuado para que nuestros educandos puedan aprender, puedan obtener un conocimiento que los pueda sacar adelante en su vida cotidiana, si no con la resolución de los problemas, si con las herramientas necesarias para afrontarlos, por tal motivo, constantemente buscamos los caminos adecuados para que esta actividad sea menos ardua y se obtengan los mejores resultados.

Esto hace que busquemos los métodos más adecuados que nos hagan cumplir con las expectativas que los alumnos, la sociedad y las instituciones se forman de nosotros y al mismo tiempo, nosotros también nos convertimos en alumnos de nuestra propia actividad, porque constantemente vamos aprendiendo sobre lo que realizamos y podemos darnos cuenta si es lo adecuado o no.

Por otro lado, muchos teóricos de la educación han establecido los elementos necesarios para que podamos, frente al grupo, aprovechar los mejores elementos y circunstancias para lograr un mayor rendimiento del quehacer en función y de esta manera han surgido una serie de paradigmas psicopedagógicos como le conductismo, el humanismo, el constructivismo, el cognitivismo, etc., los cuales nos indican, bajo su óptica, la mejor forma, de lograr más eficientemente el alcance de los objetivos trazados.

Es, por lo tanto, importante que también el maestro tenga una visión positiva de sí mismo, un autoconcepto que le permita valorarse y a la vez valorar a los demás, para poder dar lo mejor de sí, es decir, que encuentre en esta actividad una parte importante de su propia vida, que le sea significante en su propio desarrollo personal, para sentirse cada vez más persona.

Esta base sociocultural y afectiva que tiene el docente, trae consigo una actitud positiva hacia la actividad que desempeña, alejada de prejuicios y encerrada en su egocentrismo de que él es el centro del proceso educativo, cuando en realidad únicamente forma parte de él.

En este modesto trabajo, pretendo establecer que nosotros tenemos una responsabilidad muy grande, por nuestro contacto con seres humanos que tienen la creencia de que los vamos a sacar de la situación en la que se encuentran y que buscan mejorarla, pero debemos inculcarles, que son ellos mismos quienes tienen que salir de ahí que nosotros únicamente les damos las herramientas necesarias para que lo consigan de una manera un tanto más fácil.

No obstante, esta tarea es difícil, sobre todo en este momento de tanta rapidez donde todo gira apresuradamente y por lo cual, la vida misma se acelera a latitudes hasta la fecha no concebidas. Es por ello importante, que fomentemos en estas personas la creatividad, la innovación y el valor de querer ser cada día mejores para imponerse a la s adversidades que esta forma de vida les depara.

Si bien sabemos que para nuestra actividad no hay recetas que surtan los efectos esperados porque lo que ayer funcionó, hoy no es así y ya para mañana lo que funcione, pero sí hay caminos que nos pueden llevar al lugar deseado.

Espero que este trabajo sea propicio para que reflexionemos en nuestro quehacer cotidiano y podamos experimentar un cambio en nuestra persona y en nuestro quehacer cotidiano, ya sea frente a los alumnos o bien frente a los retos que la misma vida nos presenta.

Por lo tanto, cultivar la creatividad en la escuela producirá satisfacción y placer, sensibilidad hacia el entorno y posibilita la solución de problemas, es lograr que los alumnos disfruten de lo que “están creando”. Para esto es importante reflexionar que esa creatividad le da interés a los juegos y estímulo a las actividades cotidianas, ya que en el entorno de estos aspectos gira su vida, lo cual da un valor personal, felicidad y adaptación social a todos los individuos.

LA CREATIVIDAD EN EL AULA

La educación tiene como premisa fundamental el desarrollo del ser humano en todos sus aspectos, motivo por el cual este proceso no termina durante su vida y al mismo tiempo se han realizado múltiples tendencias de pensamiento encaminadas a la enseñanza y/o aprendizaje.

Las diversas teorías relacionadas con este rubro han presentado una serie de propuestas con la finalidad de que dicho proceso educativo sea cada vez con mayor eficiencia; algunas de ellas están enfocadas al proceso mismo, otras al aprendizaje, otras más les dedican un aspecto a la enseñanza. Estos estudios presentan un enfoque en el proceso, en el docente o en el alumno.

Desde que Ausubel indicó que el aprendizaje debe consistir en que los alumnos adquieren un conocimiento que les sea significativo en sus vidas, se han establecido puntos de vista para que esto se logre en el aula o fuera de ella. La escuela, como institución, tiene como objetivo, lograr que los alumnos logren avanzar en su conocimiento, ya sea construyéndolo o descubriéndolo o socializándose con él, el caso es que se logre un aprendizaje útil y de calidad, que le sirva al ser humano para tratar de resolver problemas de la vida diaria.

El punto sustancial en este aspecto es que el alumno dejó de ser un simple ente receptivo al que no se le consideraba con capacidad de deducción, análisis y/o crítica, para convertirse en un ser humano con capacidad de respuesta y de reflexión ante los estímulos que se le presentan, por tal motivo, el Dr. Julián Betancourt con indica en su libro: “La Clase Creativa, inteligente, motivante y cooperativa”, que: “la escuela debe ofrecer experiencias de aprendizaje significativo vinculadas con la realidad adaptables a las necesidades y cultura particular del alumno…” lo que quiero entender como una actitud proactiva de todo el proceso educativo; en otras palabras, entiendo que este proceso nunca debe estar alejado de los intereses de los alumnos y de la sociedad misma por lo que los contenidos de las asignaturas deben ser adaptables y adaptados a los medios en que se desarrolla; a partir de este momento, la escuela dejará de ser un ente apartado de la vida diaria, sino que estará involucrada en todo el quehacer cotidiano de las personas.

Esta importancia se centra en que los alumnos deben ser creativos, entendiendo por esto como una forma de solucionar problemas rompiendo los diversos candados que atan la relación docente - alumno; es generar en el estudiante el desarrollo de un pensamiento reflexivo y crítico, con la finalidad de transformar productos. Por lo tanto, según el mismo autor, la creatividad es un bien social que proporciona esperanza en un mejor futuro, al establecer que ella es “el potencial humano integrado por componentes cognitivos, afectivos, intelectuales y volitivos, que se ponen de manifiesto a través de una atmosfera creativa para dar lugar a ideas o productos novedosos y de gran valor social en determinados momentos, trascienden el contexto histórico social en que se vive” lo que nos hace ver que el estudiante es visto desde un ámbito holista, en todos sus aspectos y no solamente desde un sentido cognitivo o intelectual como se había concebido anteriormente, según el enfoque tradicionalista el cual está centrado en la transmisión del conocimiento de tipo declarativo, mediante un aprendizaje por repetición ya que, en este enfoque, el alumno es un receptor pasivo, porque quien toma las decisiones es el docente por su papel de autoridad.

En este caso, no se genera una atmosfera propicia para la creatividad del estudiante, como lo indica el Dr. Betancourt, porque no se da lugar a la manifestación de ideas, por lo que dicho enfoque carece de un valor inherente al proceso creativo ya que no se puede crear algo si no se mejora el entorno en donde se puedan aportar productos innovadores por parte de los actores del proceso educativo para buscar el progreso de la sociedad. El docente juega un papel determinante en esta mejora de atmosferas creativas, porque él es quien debe propiciar el ambiente que le sea agradable al proceso creativo del alumno por su condición de facilitador - mediador pues en este caso, se puede desarrollar un pensamiento excelente y propicio para la imaginación, elemento importante en la creatividad porque ésta no se enseña, sino que se estimula, se adquiere o se construye en la vida diaria y aunque no sea sinónima de inteligencia, si se requiere que haya entre ambas una correlación positiva.

UNA CLASE CREATIVA

'Cmo propiciar un alumno creativo'
La creatividad es un elemento que debe estar presente en todo el contexto educativo, debe estar involucrada en el quehacer docente cotidiano, con la finalidad de que los alumnos adquieran un conocimiento significativo, mediante el cual se puedan apoderar de su propio destino como seres humanos y de esta forma impulsar el desarrollo de la sociedad.

No obstante, esto no se puede generar si en la educación no se pueden cumplir sus metas fundamentales, tal y como lo indica el artículo 3° Constitucional que dice que: “La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la patria y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia”. (Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 2000 pp. 7-8) y bajo esta premisa, se puede decir que, en México, la educación debe impulsar el desarrollo de habilidades relacionadas con la solución de problemas y la creatividad; sin embargo, y a pesar de la disposición establecida, en nuestro país, ese desarrollo de habilidades ha dejado mucho que desear, porque se le ha atendido de una forma superficial, a pesar de que en la actualidad muy pocas personas dedicadas a la educación, defienden el enfoque tradicional y la gran mayoría “pretenden un aspecto constructivista” en su quehacer docente, pero sin tener en cuenta los principios elementales de este paradigma psicopedagógico, porque implica una serie de trabajos que en la realidad diaria no se realizan, se prefiere caer en lo clásico del dictado y la presentación de un examen en donde se indica que el alumno “inteligente” es aquel que puede repetir lo que se le proporcionó durante el curso.

En otras palabras, el constructivismo queda únicamente en el escritorio, en las capacitaciones que se consideran solamente para el docente y no para que se mejore el proceso educativo.

Por este motivo, una clase creadora debe ser aquella que proporcione un entorno eficiente en el que el estudiante pueda manifestar sus ideas, pueda reflexionar sobre su actividad como educando que en ese momento está realizando. Maslow nos indica que la creatividad se inicia cuando se parte de lo lúdico dándole rienda suelta a la imaginación, en ese momento, nada permanece estático todo se va generando en un constante movimiento; después, en una segunda etapa, se busca concretar lo que se está ideando en ese momento mediante la intervención de la razón. Por lo tanto, la creatividad de los alumnos se desarrolla cuando se le presentan las condiciones favorables para ello, lo que puede iniciarse desde la infancia.

Es importante, pues, que para desarrollar alumnos con creatividad, se generen clases creativas, en las cuales se vayan eliminando vicios como la imposición del docente sobre sus estudiantes, quienes hasta este momento se han acostumbrado a obedecer, lo que trasciende hasta el hogar en donde nace esta forma impositiva dominante de la persona, porque cuando un hijo o hija tiene una iniciativa para realizar algo, sus padres, simplemente no aceptan los cambios o la propuesta ofrecida; no obstante, esto no termina en la casa, sino que, en muchos de los casos continúa en la escuela en donde los profesores buscan también imponerse haciendo que el alumno sea un receptor de sus dictados y que éstos puedan repetir de memoria todo lo escrito, para de esta manera indicar que ha “acreditado” el curso. Esta es una razón del porqué muchos de nosotros no somos creativos, pues se nos está coartando esa posibilidad; es decir que se obtiene un producto que tiende a repetir lo que se dio, no a crear nuevas opciones de vida.

También es posible que en las clases, los alumnos vean una opción en la cual, además de aprender, puedan divertirse, estableciendo una atmósfera agradable para que el conocimiento pueda ser significativo para el educando. Por lo general los estudiantes asisten a la escuela, sobre todo en los niveles básico y medio superior, porque están persiguiendo un objetivo de sus padres, un proyecto que ellos tienen en sus hijos e hijas.

Anteriormente se indicó que la creatividad no se enseña, sino que se dan los elementos necesarios, como el entorno, para que los alumnos puedan desarrollar sus capacidades creativas, pero para ello también se requiere que se les de la iniciativa para que tengan la convicción de que ellos son capaces de crear algo que valga la pena; es decir, implementar en ellos la necesidad de ir eliminando miedos que les impiden desarrollarse bajo esta perspectiva creadora, quitar en ellos el temor al fracaso o la burla; o en otras palabras, ir eliminando los candados mentales que en muchas ocasiones van eliminando muestra mente, porque son como guardianes invisibles que los bloquean.

Es importante que las clases a las que diariamente concurren los alumnos sean clases con carácter creativo, para que de esta forma los mismos alumnos puedan ser generadores de creatividad en un momento en el que su vida se ve inmersa en el consumismo globalizado, en la dependencia de una tecnología que inicialmente se estableció como una herramienta de apoyo y que en la actualidad están eliminando la imaginación creativa del ser humano.

Diariamente observamos a los niños como van dejando a un lado su capacidad natural de la imaginación creadora para consumirse en los absurdos de los medios de comunicación; por ejemplo, muchos de esos niños que, ahora son jóvenes, carecen de un proyecto de vida por sí mismo, muchos establecen y aceptan el proyecto que se les ha influido por parte de sus padres, maestros u otras personas que de alguna manera han intervenido en su formación y por ende, no hay en ellos una visión clara hacia sus deseos futuros. En este caso podemos hacer una alusión a lo que dice Piaget: “todo aquello que se le enseña al niño, se le impide descubrirlo”. Esto nos hace ver que para que el ser humano logre una autonomía en su conciencia, en su ser, que llegue a ser “él mismo”, debemos iniciar con algo, como dice el Dr. Betancourt, haciendo referencia a un niño, “…alguien tiene que comenzar.”

El aprendizaje significativo

Las clases creativas deben establecer como referencia que lo que se pretende es que el alumno pueda adquirir un conocimiento significativo, para lo cual es necesario que se tengan en cuenta la propuesta, a la que el Dr. Betancourt hace referencia en su obra ya citada y en la que nos dice que los aprendizajes significativos deben establecer los siguientes principios:

1.- Desarrollar la habilidad de escuchar. Es un elemento básico para cualquier aprendizaje, ya que no es un proceso innato en la persona, sino que se va adquiriendo. En este caso, el proceso de escuchar tiende a unificar los sentidos en un objetivo específico, el cual debe ser el mismo, tanto para el docente como para el alumno, pues de otra manera no se establece ninguna comunicación entre ambos actores.

2.- Desarrollar habilidades de la lectura y escritura que son elementales para el pensamiento reflexivo, pues quien no aprende a leer adecuadamente y a comprender lo leído, estarán muy limitados, no sólo en lo que respecta a su aprendizaje dentro de las aulas, sino también a su desarrollo como ser humano, puesto que esta deficiencia generalmente va formando una inseguridad y baja autoestima en quien, en un momento dado, puede tener una presencia destacable dentro de la sociedad en la cual se desenvuelve.

3.- Una constante resolución de problemas por medio de reflexiones porque se forma una persona que sabe analizar y organizar sus conocimientos, por lo que dejará a un lado los hechos y datos que se le transmitieron y que no tienen ninguna significancia en esa resolución, porque ha generado un pensamiento creativo - reflexivo. Para que esto pueda tener relevancia en el aula, se considera que los alumnos deberán ser capaces de lograr obtener sus propias conclusiones, su propio aprendizaje y para ello debe hacerse responsable de su papel dentro del proceso educativo, asumir el protagonismo que le pertenece y no dejar que los demás decidan por él, porque debe estar consciente de que solamente puede llegar a aprender si lo hace por sí mismo, de una forma voluntaria.

4.- El rol del maestro en el aula debe ser la de una persona que debe tener la actitud de que la mejor manera de aprender es enseñando a otros lo que uno conoce y aprendiendo de ellos. Es la perspectiva que el profesor debe tener al establecer su planeación educativa, no debe considerarse como el sabelotodo, pero sí debe tener un domino, al menos al nivel exigido, de la asignatura que imparte, lo que no significa que no pueda, en un momento dado, reconocer que no lo sabe todo, que también él está aprendiendo diariamente con sus alumnos ya que él también es un creador que continuamente está poniéndose al tanto de lo que gira alrededor de lo que imparte. Esta actitud del docente puede ser propicia para que dentro del aula no se generen expresiones como: “la clase está muy pesada” o como “después del cuarto bostezo ya no supe qué pasó en la clase”, sino al contrario, se establezca un clima cordial, cálido, creativo, crítico, reflexivo, armonioso, etc. En otras palabras, hay en los grupos atmósferas creativas que propician un estado óptimo de activación cognoscitiva y afectiva del pensar y del crear. En este caso, se estaría hablando de que en el aula, el alumno aprende a aprender y a pensar para crear.

5.- El estudiante debe cuestionar el contenido porque las dudas fortalecen las opiniones y pareceres mediante la profundización del entendimiento y al mismo tiempo ante una respuesta que le da el maestro, el aprendizaje genera otra pregunta, lo que significa que el pensamiento continúa indagando y, por tanto, creciendo. En la actualidad, muchos alumnos se reprimen en sus cuestionamientos, lo que indica que en este momento no existen las condiciones necesarias para que ellos puedan expresarse libremente, es decir, que no hay la atmosfera adecuada para que los alumnos consideren hacer preguntas que en un momento dado, pudieran cuestionar el trabajo del profesor o los conocimientos del mismo. Definitivamente, en las aulas, esto debe desaparecer, y los alumnos deben encontrar una atmosfera propicia tanto para la exposición de ideas, como para el cuestionamiento de los contenidos tratados en clase; esto nos lleva a la propuesta de Vigotsky quien enfatiza que debe haber una correlación entre la persona que aprende y el entorno o ambiente que rodea el aprendizaje para que de esta manera, no sea una sombra del desarrollo, sino que se anteponga a éste, gracias a la intervención del facilitador del grupo.

Es por ello que los estudiantes deben sentir confianza en la exposición de sus comentarios e ideas y de esta manera, el conocimiento pueda fluir en el aula para que el alumno lo descubra y lo adquiera de forma significativa.

6.- El estudiante debe participar activamente, porque un estudiante pasivo y receptivo no desarrollará un pensamiento que busque la excelencia. La participación es indicadora de que el alumno está inmerso en el aprendizaje, que sus centros de interés se enfocan en el proceso enseñanza - aprendizaje lo que nos lleva a concebir una atmósfera creativa en la que sobresale la actividad positiva que se desarrolla al interior del aula. En este caso se indica que el proceso que se está llevando dentro del salón de clases, es trasladado de fuera; es decir, que el docente se convierte en un mediador de un espacio de actividad - comunicación en el que los individuos, de igual a igual, cooperan para el desarrollo de ciertas habilidades.

7.- Aceptar o confirmar algo por medio de argumentos fuertes, es también un aprendizaje genuino, porque el conocimiento se adquiere con principios básicos y juicios sólidos y de esta manera, el alumno se acostumbra a dar las razones para aprobar la significación de lo que aprende. En este caso, la escuela debe propiciar que se busque una mayor calidad de la información que cantidad porque el exceso de esta información genera que el conocimiento sea poco trascendente y al rato se olvide.

8.- El conocimiento es sistemático y holístico lo que nos dice que cada contenido, por pequeño que sea, forma parte de un todo, del cual está íntimamente correlacionado, motivo por le cual la educación se organiza a partir de temáticas, problemas y conceptos básicos. Esta conceptualización debe estar presente en cada uno de los docentes, porque muchas veces no se tiene en cuenta al alumno como un ser humano en todos sus elementos, sino que se le concibe sólo como un ente cognitivo, pero de carácter receptivo memorístico, con lo cual se inhibe la creatividad del alumno. Con esta visión del conocimiento sistemático y holista, se genera una atmósfera idónea para lograr un espacio en el que se pueda pensar y crear, porque se tiene en cuenta que cada una de las partes del todo, es importante para el camino del conocimiento.

9.- La transferencia es también un indicador importante que nos dice que los estudiantes realmente están aprendiendo significativamente. En este caso, para que los alumnos puedan generalizar los conocimientos aprendidos, primero debe saber investigarlos y luego valorarlos; es decir, debe construir un sentido de los mismos a través del significado cultural e histórico que ellos encierran

10.- El docente debe facilitar que el alumno desarrolle un pensamiento excelente y sea un ente activo en su propia formación, superando los candados que puedan entorpecer el proceso. Por pensamiento excelente, el Dr. Betancourt nos dice que “es un conjunto de habilidades psíquicas sustentadas por juicios creativos y reflexivos y proporcionadas por un sistema de actividades y comunicación, enmarcados en un contexto histórico - social determinado”. Para que se desarrollen estas habilidades, es preciso establecer un entorno propicio, pues de otra forma no se podría llevar a cabo; este entorno debe sustentarse en la metodología del aprender descubriendo y haciendo que se da mediante una serie de actividades que se han denominado activadores creativos, que tienen como finalidad alcanzar los siguientes objetivos:

  • estimular talentos,

  • favorecer las habilidades sociales,

  • fortalecer la autoestima,

  • promover la seguridad personal y la independencia,

  • estimular la participación y la comunicación grupal,

  • fomentar valores que nos permitan comprender y respetar la forma de ser, pensar, sentir y actuar de las personas con que convivimos, así como brindar apoyo a las causas justas y al trabajo en conjunto en toda actividad que promueva las relaciones humanas.

Lo que se busca en los entornos creativos es el propiciar un clima de trabajo diferente ya que parten de una serie de recursos que se ponen en acción durante el proceso de enseñanza - aprendizaje, como son las actividades lúdicas y la prioridad de las necesidades y posibilidades del alumno.

Por tanto, el desarrollo del pensamiento excelente lleva al alumno a la adquisición del conocimiento de sí mismo, a una mayor autoestima, a enriquecer la inteligencia, la creatividad y los talentos que tengan en las áreas en que sobresales, de una forma en la que están disfrutando lo que realizan, al mismo tiempo que lo socializan con sus compañeros.

11.- El maestro debe propiciar que el alumno ha de tomar conciencia no sólo de qué aprende, sino de cómo lo aprende, es decir, que desarrolle un pensamiento metacognitivo. Ésta se refiere al control deliberado y consciente que se tiene sobre el conocimiento, es decir, cuáles son sus formas de pensar y cómo se hace. En otras palabras, la metacognición se refiere a que los estudiantes sean conscientes de sus capacidades cognoscitivas, sus intenciones y de lo que los profesores buscan con su quehacer; pero además, deben ser capaces de controlar sus recursos para poder regular su actuación posterior (Ellis, 1970).

12.- El maestro debe propiciar experiencias que desarrollen el potencial creativo del alumno, para lo cual debe basarse en una serie de estrategias didácticas que tengan en cuenta la diversidad de los alumnos que están en el aula. Esto nos indica que el docente debe propiciar una atmósfera creativa en el salón de clases mediante la cual, los estudiantes puedan, a través de las experiencias, generar situaciones problemáticas probables, para encontrar las posibles soluciones.

13.- El profesor debe estimular el desarrollo de los intereses de los alumnos, a los que debe tratar, en todo momento, como colaboradores de la clase. Uno de los problemas que afronta la educación en la actualidad es la falta de interés de los alumnos hacia determinadas asignaturas, muchas veces fomentado por la ineficiencia del docente de poder estimular a los alumnos en la importancia de tal o cual materia en el desarrollo de su vida cotidiana, puesto que se da una separación psicológica en estos dos aspectos, motivo por el cual, el estudiante no encuentra un agrado posible en lo que el maestro trata de indicarle con el aprendizaje que debe darse en el aula.

14.- El docente también debe evaluar su experiencia educativa, además debe considerar que para que pueda haber un desarrollo de la creatividad en el salón de clases, tiene que haber disciplina y autocontrol, valores que el alumno creativo debe ejercitar. Estos valores han de saber utilizarse de manera flexible, una vez que ya se han adquirido y no en una forma rígida y autoritaria.

Todas estas recomendaciones son importantes para que, como son indica el Dr. Betancourt, se construya una comunidad de aprendizaje cuyo objetivo principal es el desarrollo del pensamiento excelente de los alumnos donde se resuelva la ecuación siguiente:

Inteligencia + creatividad = creatividad inteligente

Y en donde los alumnos planifican, regulan y realizan sus actividades con la mediación del profesor, quien a su vez, utiliza métodos didácticos diversificados, realizando tareas auténticas que han sido previamente evaluadas por los alumnos y los colegios docentes, en un espacio tecnológicamente equipado y de multiusos en el que se pueda sentir y vivir una cultura de calidad, con una mejora permanente.

Cuando todo esto se toma en cuenta, el aprendizaje significativo aparece en el salón de clases porque el alumno no tiene una apropiación mecánica de los conocimientos que ahí fluyen, sino que, por la serie de actividades que realiza, él comprende esos conocimientos de manera significativa y los asimila de una forma divertida y excitante, de tal forma que los puede estructurar y organizar con los conocimientos que ya posee; es decir, que no está formándose una biblioteca interna, sino que está realizando una construcción de conocimientos, pero no para colocar unos encima de otros, sino para mezclarlos y utilizarlos como herramienta en su vida cotidiana.

EL DOCENTE CREATIVO

Los docentes en la actualidad nos enfrentamos a un mundo que se transforma a una gran velocidad tecnificada, la cual ha estado produciendo efectos en el medio y en los sures humanos, lo que exige de nosotros una reflexión permanente en torno a nuestra praxis educacional sobre todo en el sentido de qué es lo que está en juego con la práctica educativa el día de hoy. Algunos han encontrado, en el mismo quehacer docente la respuesta, basados en la experiencia de resultados, pero más que nada, han comprendido la conceptualización real de la educación y su proceso

Sin embargo, muchos no hemos alcanzado a comprender lo que somos, lo que nuestra actividad representa dentro de la sociedad en la que nos desenvolvemos y sus consecuencias, pues nos hemos quedado en una práctica que sólo ha servido para refrendar algunos supuestos y prejuicios que no ayudan en nada al mejoramiento educativo de las personas que están esperando de nosotros lo mejor para poder alcanzar el desarrollo de sí mismos, bajo una perspectiva incluida en sus proyectos de vida.

Hay quienes nos excusamos en que nuestras eficiencias, han sido ocasionadas por una falta de formación pedagógica, pero, considero, que este no es el caso, porque, considero, que esa preparación profesional no docente, puede ser un puente por medio del cual estamos en la posibilidad de relacionar los contenidos curriculares con la realidad que se vive fuera del aula, en la vida social cotidiana. Aún cuando la formación docente trae muchos beneficios para nuestro desempeño como tales, quienes estamos inmersos en esta actividad, debemos incluirle nuestra práctica profesional, basada en experiencias y conocimientos ganados por esa vía, para poder subsanar de alguna forma esas deficiencias pedagógicas que formativamente pudiéramos traer.

Por ejemplo, muchos docentes de formación son torpes en la utilización de los medios electrónicos para incluirlos en su práctica docente lo que genera un atraso en las metodologías implementadas en su quehacer; por otro lado, quienes han sido formados en una profesión como la informática, puede hacer una buena presentación en las aulas, pero también puede ignorar el cómo hacer para que dicha presentación genere un impacto en el estudiante de tal forma que el contenido, no el medio, queda comprendido y entendido.

Esta comunión de talentos, al combinarse, pueden generar mayores resultados en los procesos educativos, lo que de nada serviría si implícitamente no se incluyen actitudes de mejora en su quehacer cotidiano.

Al respecto se plantea la necesidad de modificar el modelo docente que en la actualidad se está llevando a cabo en las aulas, teniendo en cuenta que los aspectos que confluyen en el ejercicio de esta actividad se relacionan con cuestiones filosóficas, psicológicas, pedagógicas, didácticas, tecnológicas, etc., que dan como resultado una práctica compleja, donde todo está relacionado con todo. No obstante, la exigencia actual de solicitar resultados de acuerdo con las nuevas exigencias de una sociedad de cambio constante y continua, hace posible que haya una auténtica interpretación de la realidad por parte de los actores inmersos en el proceso educativo, con la finalidad de esclarecerla y simplificarla en sus aspectos más importantes para conocerla de tal manera que sea la que se refleje en las aulas, a fin de que el estudiante tenga una visión precisa de lo que le rodea, del entorno en el que se desenvuelve. En otras palabras, el modelo que es base para el ejercicio docente tiene que tener una viabilidad práctica, pues por medio de ellos se pueden presentar los caminos más seguros y precisos para llegar a la verdad de la realidad que vive el ahora estudiante.

Por este motivo, hay muchos ideólogos de la educación que indican que el modelo tradicional ya no responde a las necesidades, expectativas y exigencias del ser humano de hoy, ya que esos modelos que fueron anclados en estructuras de las antiguas comunidades en las que se repetían de generación en generación, hoy es incapaz de dar respuesta a tales necesidades.

Es entonces primordial que el profesor conozca y comprenda las características y necesidades educativas de sus alumnos, así como las suyas propias en su calidad de docente y a partir de este conocimiento entender las debilidades y fortalezas que en su quehacer diario tiene en el salón de clases, para, de esta forma, poder partir al encuentro con el cambio que se requiere en su función educadora; es decir, que primero debe adquirir un conocimiento previo de las capacidades y potencialidades de sus alumnos, de la tarea que le propone; además, un conocimiento de sus propias capacidades y de la función que en ese momento está desempeñando. Este antecedente es el inicio de una actitud propositiva del profesor, para conseguir los ingredientes necesarios para buscar un cambio en su quehacer diario. Al mismo tiempo, el maestro también se está generando un ambiente que sea propicio para que él mismo pueda desempeñar su docencia, está inmerso en una atmósfera creativa en unión a los alumnos que le acompañan en el espacio y el tiempo indicado.

Cuando el maestro se da cuenta de que esto puede funcionar, es entonces que su actitud también cambia ante la posibilidad de generar ese entorno que sea agradable para todo el proceso educativo. En este caso, se está en posibilidad de poder estimular una expresión creadora en sus alumnos y en sí mismo, porque se convierte en un docente creativo, ante unos potenciales estudiantes creativos y en una atmósfera creativa.

Para que se desarrolle lo anterior, es necesario, a propuesta del Dr. Betancourt, que el profesor:

1.- Sea un favorecedor de los talentos de los alumnos. Por lo general, en los salones de clases, los alumnos creativos son los que terminan primero las actividades encomendadas por lo que utilizan el tiempo restante para ocasionar indisciplina al interior del grupo o llamar la atención mediante cualquier otra circunstancia, por lo que los maestros, toman como una “solución” a este “problemas”, medidas restrictivas que poco a poco van limitando la creatividad individual. En este caso, la tarea del profesor es la de reconocer la necesidad que tiene para encausar adecuadamente este tipo de alumnos y de esta forma, crear una relación entre ambos con la finalidad de que ambos salgan beneficiados.

2.- Ser un Mesías. Significa que el profesor debe tener la cualidad de poder alentar a sus alumnos ante las adversidades que se les presenten en el ámbito educativo, pero siempre y cuando no caiga en actitudes paternalistas; esto ocasionará que los estudiantes puedan expresar todo lo que sientan durante las clases, lo cual es un principio para que puedan surgir las ideas y de esta forma establecer una atmósfera propicia para la creatividad.

3.- Ayudar a comprender su divergencia o juicios reflexivos. Muchas veces, los alumnos presentan un tipo de conducta que los hacen que sean intolerantes para sus compañeros, que incluso, ellos mismos llegan a sentirse mal, aunque no lo parezcan y de cualquier forma buscan salir del aula, es entonces importante la participación del profesor para que ellos reflexionen introspectivamente y puedan sentirse bien consigo mismos y de esta manera, manifestar una comprensión hacia los demás y por ende, están abiertos al conocimiento, a la comprensión de los contenidos curriculares, generando un entorno diferente.

4.- Permitirles comunicar sus ideas. En los salones de clase hay tal divergencia de personas, que a veces algunas de ellas pasan desapercibidas en sus cualidades y potencialidades a la perspectiva del docente, de tal manera que empiezan por llamar la atención de alguna forma, como la indisciplina, motivo por el cual se les castiga y su talento no aflora como debiera. Por lo general, muchos de estos inquietos alumnos son creativos, tienen gran talento que se aburren ante la lentitud de sus compañeros por comprender lo que él ya hizo; sin embargo, esta aptitud permanece oculta, porque no se le permite que pueda comunicar sus ideas aun y cuando ellos están acostumbrados a crearlas y se encuentran ante la imperiosa necesidad de querer comunicarlas pero no se les deja. Es pues esta una recomendación importante, para que el estudiante pueda ser incluido en el grupo como un alumno talentoso y creativo.

5.- Cuidar que se reconozcan sus talentos. Es común que los profesores realicemos evaluaciones encaminadas a que los estudiantes únicamente repitan lo que se les dio en las clases, ya sea memorísticamente o por semejanza, pero muy pocas veces se les brinda la oportunidad de expresar sus talentos, como la iniciativa por investigar ellos algunos temas y que en sus respuestas, tal vez no coincida con la esperada por el profesor, pero que si esta bien fundamentada. La mayoría de las veces que esto ocurre, el docente tiende a evaluar equivocadamente al alumno de tal forma que éste decide únicamente repetir lo que se le indicó anteriormente.

Cuando el docente aprende a observar detenidamente a sus alumnos con respecto a sus cualidades y capacidades, entonces descubre los candados mentales que han encerrado su quehacer docente y por medio de los cuales no ha sabido ver en ellos sus auténticas potencialidades creativas, dentro del ámbito educativo. Es en este momento cuando estos alumnos pueden construir sus propios conocimientos, convirtiéndose, entonces el profesor en un mediador del conocimiento dentro del proceso enseñanza - aprendizaje, pues propicia ayudas y no soluciones o en otras palabras, el da las herramientas necesarias para facilitarle la interacción con el contenido curricular.

LAS ESCUELAS CREATIVAS

Algunos autores indican que en la actualidad, la enseñanza se ha tecnologizado de tal forma que el proceso enseñanza - aprendizaje ha sufrido una separación entre las fases de concepción de contenidos y la ejecución de los mismos ante situaciones auténticas de la vida real. Incluso, en este proceso de separación, el docente ha ido reduciendo su función a la de ser un simple aplicador de programas y contenidos curriculares.

No obstante, el docente debe salir adelante en este reto, para no rezagarse, para no convertirse en un espectador de dichos avances, sino que pueda establecer una interrelación con ellos, es por esto que se requiere que las escuelas sean construidas ideológicamente en un entorno que sea propicio para la manifestación mediante expresiones creativas, en los diferentes ámbitos de la vida cotidiana escolar; esto indica que haya la facilidad para que los integrantes del proceso educativo tengan la forma adecuada para poder dar sus opiniones, ya sea dentro o fuera de las aulas, en los diferentes ámbitos, al considerar que son parte de ella, que ellos también pueden participar para que la funcionalidad de la misma sea la adecuada para que se de un conocimiento significativo, esto es, que los alumnos sientan que son integrantes importantes de la escuela y como tales tienen que internarse en la funcionalidad de la misma, adquiriendo un valor de pertenencia mediante el cual se internalizan en la socialización de la misma y no se consideran como una parte que únicamente asiste a ella con la intención de recibir una instrucción, sino que ellos son en sí la parte funcional del proceso educativo.

Para que la escuela pueda ser creativa, se requiere que haya en ella un entorno de inteligencia y motivación como requisitos para lograr los diferentes dominios creativos, entonces, según los investigadores Baer y Kaufman, citados por el Dr. Betancourt, se estará en la antesala de conseguir altos índices de creatividad.

Lo descrito nos indica que las escuelas en la actualidad tienen que ser modificadas en su contexto procesal, para atraer la atención de los intereses de quienes son y pretenden ser alumnos de ella, pues si no se motiva este interés, difícilmente se podrá encontrar la creatividad en el entorno escolar.

Esos tres elementos son mencionados por tales investigadores teniendo en cuenta que, si bien es cierto, la inteligencia no es un sinónimo de creatividad, si se requiere por lo menos un nivel básico de capacidad cognitiva.

En estas escuelas es fundamental que los docentes tengan una gran pasión por su quehacer, que se involucren en forma intensa en forma intensa en el proceso enseñanza - aprendizaje, ya que estas instituciones son comprendidas como un sistema en el cual todos los elementos tienen que relacionarse entre si donde alumnos y docentes puedan interactuar de manera abierta porque la atmósfera que se respira en este ámbito escolar es adecuada para que las ideas brillen, para que la imaginación surja de la forma más adecuada, teniendo en cuenta que dicha institución no se desarrolla en una isla, alejada del resto de la sociedad, como se pretendió hace aproximadamente cincuenta años al construirlas fuera de toda relación con el exterior, para “evitar distractores”, se decía, sino que está inmersa en ese entorno, porque se requiere una intervención total de todos los factores sociales.

Aparentemente, se puede considerar que me estoy refiriendo a un sistema utópico en el aspecto educativo, porque en su interior concurren una serie de elementos divergentes, que a veces hace imposible converger en ellos; no obstante, como decía anteriormente, haciendo referencia a un niño, alguien tiene que empezar.

Considero que este inicio para el establecimiento de escuelas creativas es ir eliminando los obstáculos que hay, sobre todo en el aspecto actitudinal que va muy relacionado con los que el Dr. Betancourt ha llamado como candados mentales, que no dejan, en un momento dado, que la creatividad se de.

Estos candados mentales a los que hago alusión, nos los presenta el mencionado autor, en su libro: “Atmósferas Creativas 2; rompiendo candados mentales”, haciendo una referencia a aquellas personas que siempre están buscando realizar sus ideas para que sus anhelos puedan hacerse realidad. Ellos son, de acuerdo con el Dr. Betancourt, guardianes invisibles que, en ocasiones, bloquean nuestra mente individual o colectiva, no nos dejan ser nosotros mismos, porque nos tienen atados a una serie de preceptos, conceptos, costumbres, prejuicios, etc., que están en nuestro interior y en el entorno en el cual nos desarrollamos y convivimos cotidianamente.

Estos obstáculos se presentan de diferentes tipos: Afectivos, del pensamiento, perceptuales, de la comunicación, del conocimiento y del contexto.

Dentro de los candados Afectivos están:

La falta de tolerancia. Indica que nos limitamos a nuestros pensamientos, a nuestra forma de ver la actividad docente, sin aceptar la diversidad, aunque haya conciencia de que existe, pero que no accedemos a entender que los alumnos pueden aportar ideas u opiniones diferentes a las que tenemos o esperamos de ellos.

La Ausencia de apertura. Lleva una cerrazón a las ideas nuevas, no se pueden realizar actividades de cambio, su actitud está estancada a un concepto individual basado generalmente en prejuicios.

No luchar contra obstáculos. Es un resultado del conformismo que se refleja en actitudes de desgano con poco interés por lo que se hace, cuando se cae en la imbecilidad, como diría Savater, porque se prefiere la comodidad de lo estático, que sacar adelante la problemática que se presenta.

Falta de confianza en si mismo. Se presenta cuando no se tienen las agallas, como se dice comúnmente, por resolver los problemas. Para este caso, es necesario que en el ámbito educativo, los alumnos salgan de esta posición actitudinal

Pereza. Es una falta de accionar para modificar lo establecido, no porque no se tengan los elementos para hacerlo, sino porque, simplemente no se quiere; el docente, por ejemplo, tiene todos los elementos en si mismo para que sus alumnos obtengan mejores resultados, pero por la comodidad, mencionada anteriormente, no se actúa en consecuencia.

No transcender con ideales. Las personas muchas veces nos quejamos de no poder sobresalir del sitio en el que nos encontramos, criticamos todo lo que se hace a nuestro alrededor, echamos culpas a todos y a todo de lo que nos acontece, pero no damos ideas, no proponemos cambios para mejorar la situación, los docentes nos damos cuenta que los alumnos se aburren en nuestras clases, y nosotros respondemos con actitudes coercitivas, pero no con soluciones a la problemática.

Fe ciega en lo real. Es cierto que se busca establecer un contacto con la realidad, pero esto no implica que dejemos a un lado las ideas que surgen de espacios reflexivos sobre lo que se pudiera cambiar en un momento dado, por este motivo, permanecemos con esa fe y no nos impulsamos a buscar en la imaginación los cambios suficientes para satisfacer nuestras necesidades. Es conveniente que los alumnos crean que pueden cambiar esa realidad, con sus aciertos y errores, pero ellos deben tener una fe en sí mismos, en sus cualidades y potencialidades.

Autoestima baja. Uno de los elementos que pueden hacer que los seres humanos logremos trascender es impulsando la autoestima para conseguir lo que, hasta ese momento, parece imposible. Cuando nuestros alumnos están imposibilitados para expresar sus ideas e inquietudes, se debe, por lo general, a esta condición, puesto de que no les permite obtener el carácter suficiente para imponerse a las adversidades que se presenten.

Temor al ridículo. Cuando las personas presentan una autoestima baja, continuamente se llenan de miedos, que no dejan actuar libremente, no actúan ante los demás porque quieren encontrar la perfección en sus actos, buscan que esa actuación los impulse a otros ámbitos, para que los demás “no se rían de ellos”. En estos casos, es importante que el docente inspire la confianza en sus alumnos para que su participación sea más activa, para que en el salón de clases permanezca la tolerancia y el respeto en beneficio de quienes tienen más problemas para comunicar lo que siente.

Miedo a cometer errores. Este candado afectivo está presente en nuestros actos, porque a veces dudamos al realizar tal o cual cosa y en muchos de ellos, optamos por no participar, no aceptamos que los errores los cometen únicamente los que se atreven, pues los demás permanecen ajenos a cualquier cambio que se pudiera dar. Tanto el docente como el alumno debemos atrevernos a realizar algo diferente en las aulas, que si hay errores, buscar la experiencia en ellos para que no se repitan y de esta forma hacerlo mejor en la siguiente ocasión.

Miedo de correr riesgos y cambiar. Los riesgos hacen que las personas crezcan en su excitación, en sus deseos, en sus emociones, sabiendo que deben aprender de sus errores, pues solo de esta manera, las personas dejamos de ser otro más para convertirnos en los que osamos salir del montón; no obstante, estos son unos cuantos ya que la mayoría, desafortunadamente nos encontramos atados a estos miedos que no nos dejan experimentar algo nuevo en nosotros y cuando nos encontramos ante personas, como nuestros alumnos, tampoco dejamos que ellos experimenten esa emoción de correr el riesgo a intentar algo nuevo.

Deseo de triunfar rápidamente. Emocionalmente nos entusiasmamos cuando las cosas nos salen bien con poco esfuerzo, cuando obtenemos triunfos inesperados porque no hemos realizado nuestro máximo esfuerzo en ello. Cuando esto sucede, nos formamos expectativas y esperanzas que no están de acuerdo con la realidad de nuestras capacidades y deseos, puesto que estamos caminando sobre puentes cuya madera no está correctamente estructurada, entonces creemos que el mundo está en nuestras manos, que es fácil proseguir por el mismo camino, pero, a las primeras dificultades nos rendimos. En nuestra actividad cotidiana dentro de las aulas, a veces hacemos que algunos alumnos adquieran ciertas calificaciones en forma fácil, no dejamos que se genere el esfuerzo necesario para obtenerlas, les damos y les facilitamos todo o casi todo; es entonces cuando en ellos nace la forma de triunfar en forma rápida.

Inseguridad. Que está enlazada con la falta de autoestima y con los miedos que nos envuelven y no nos dejan salir del encierro. Este candado, obstaculiza al alumno para que pueda generar ideas creativas en el grupo, para que ellos puedan manifestarse, por lo que nuestra actividad docente debe estar encaminada a la generalidad de un entorno agradable, como ya se indicó anteriormente en este trabajo, en esta medida, los estudiantes tomarán confianza y creerán en ellos mismos, en sus capacidades y potencialidades para realizar lo que hasta el momento les parece imposible.

Invulnerabilidad. La estática, la intolerancia y la rigidez hace las personas nos convirtamos en seres que a los ojos de los demás, seamos, aparentemente, invulnerables, pero en el sentido de que nos resistimos al cambio, nos resistimos a innovar o dejar que nuestros alumnos innoven, no dejamos que ellos sean los protagonistas del proceso educativo, porque sentimos que nos están quitando un lugar que, prejuiciosa y erróneamente, hemos creído, nos pertenece.

Bueno, la existencia de todos estos y otros candados mentales en nuestras escuelas, hacen que éstas no sean una comunidad de aprendizaje, tal vez esto ha sido alimentado, especialmente en el nivel medio superior, que es en el que me desenvuelvo como docente, por la fragmentación estructural de la institución pues se ha dividido en áreas que hace difícil la conexión y la interdisciplinariedad de las distintas materias lo que trae consigo una gran desorganización de funciones.

Para esto, debemos entender que la escuela no se refiere a un hecho natural, a una serie de edificios que son mudos e inciertos, fríos en su estructura y forma, que por sí mismos no indican lo que es su función en razón a los objetivos, las situaciones y los contextos, de tal forma que si éstos cambian, la escuela debe adoptar estos nuevos formatos y modelos.

Para que las escuelas sean centros culturales convertidos en comunidades de enseñanza, se debe establecer que toda capacidad humana puede mejorarse, que el alumno es el constructor de su conocimiento, a través del aprendizaje significativo a su propio ritmo y de acuerdo a sus necesidades e intereses, aun cuando se tenga la concepción de que los alumnos tienen diferentes formas de aprendizaje y por la visión holista que de él se tiene, se sabe que es susceptible de desarrollar una serie de habilidades, conocimientos y valores, dentro de un plano de igualdad y respeto que orienten a la autorrealización personal.

Por otro lado, estas escuelas deben perseguir una mejora integral y continua de su organización metodológica, de su personal, en su estructura y en los contenidos de aprendizaje con la intención de lograr una calidad educativa basada en una evaluación auditada con una serie de cambios pertinentes a cada situación. De esta forma el docente es consciente de su responsabilidad como facilitador - mediador del aprendizaje donde el alumno está en libertad de organizar sus tareas de acuerdo con su ritmo, de elegir la atmósfera que le sea más propicia para su aprendizaje dentro de un ambiente grato, enriquecedor, de apoyo, y de acuerdo a sus necesidades físicas y psicológicas.

Los docenes de estas escuelas, por lo tanto, deben destacar en actitudes esenciales con relación a sus alumnos, porque el aprendizaje se centra en ellos con actividades educativas en las cuales se les liga con la realidad y sus experiencias, se les estimula a participar activamente en la clase y sobre todo, se les tiene como personas valiosas conscientes de sus capacidades de alcance. Se tiene en cuenta que los estudiantes sean críticos poniendo en práctica métodos creativos donde se estimula la imaginación para la solución de problemas y de esta forma poder empatizar con ellos conociendo sus intereses, como lo menciona la maestra Emma Ruiz Martín del Campo.

Esto parte desde la misma planeación de las actividades, en las que se tiene en cuenta las necesidades de los alumnos, más que las propias porque es importante que los estudiantes aprendan algo que les ayude a enfrentarse a la vida dentro de su entorno para lo cual, los programas oficiales se deben adecuar al medio en el que se va a aplicar, sin cambiar de fondo sus contenidos y objetivos.

En pocas palabras, para el establecimiento de escuelas creativas se deben tener en cuenta, el establecimiento de metas en las que se incluyan la promoción de actitudes, conocimientos, valores y habilidades que contribuyan al mejoramiento de la calidad de vida de las personas que a ella concurran, así como el respeto de los demás seres vivos, pues los seres humanos deben constituirse en la interacción y en la necesidad de comunicación y amor.

CONCLUSIONES

Para que se pueda propiciar la formación de alumnos creativos, se requiere, según lo hemos visto en este trabajo, que se desarrolle un ambiente agradable, en el que pueda fluir el conocimiento mediante los métodos adecuados, que la formación sea la indicada para la resolución de problemas y de esta forma, el estudiante pueda insertarse a la vida cotidiana dentro del entorno del cual se rodea, es el establecimiento de comunidades de aprendizajes, más que escuelas estáticas, en las que no hay actitudes de cambio, mas bien se da un ámbito rígido, basado en amenazas coercitivas antes que un convencimiento sobre lo que se tiene que hacer.

En estas escuelas debe prevalecer la idea de que se educa para que el alumno aprenda a hacer para crear, aprenda a pensar para ser reflexivo y crítico con lo que pueda concretizar sus ideas para obtener un mundo mejor, para este caso, se debe partir de una serie de capacitaciones en las que se forme a los docentes de una manera inteligente y emocional, puesto que él también debe estar motivado para realizar su actividad de la manera más adecuada dentro del aula, ya que ser un buen maestro, de acuerdo con la Maestra Emma Ruiz, implica más que dominar teorías y contenidos de programas, sentir pasión por lo que hace, gusto por descubrir aspectos nuevos de la realidad así como a comprender a sus aprendices removiendo los obstáculos o candados que se oponen a un aprendizaje significativo.

Es pues, prioritario que para el desarrollo de la creatividad, haya iniciativa, que tiene que partir de los mismos integrantes de la escuela, no esperar que vengan de fuera. Motivo por el cual, se requiere que los profesores tengan en cuenta, como una meta a cumplir, las competencias que sus estudiantes necesitan desarrollar y con las que pueda desenvolverse en cualquier entorno donde se desempeñe; también es necesario idear estrategias que faciliten la creatividad del alumno dentro del aula.

El cumplimiento de este objetivo será dependiente de las actitudes de los colegios académicos, en donde se establezca como premisa principal, la reflexión de la praxis docente, de lo que realizamos cotidianamente, teniendo en cuenta las debilidades y las fortalezas con la intención de realizar una autocrítica sobre las estrategias utilizadas, los estilos de enseñanza, los programas curriculares, etc., con la finalidad de hacerlos más eficaces en la construcción del conocimiento significativo del educando.

Finalmente, debemos tener en cuenta que educar para la creatividad es educar para el cambio, (Dr. Betancourt, 1999), formando personas llenas de originalidad, con una visión futura, con iniciativa para hacerle frente a los problemas que se les presenten, tanto en la escuela como en su vida cotidiana para lo cual se debe establecer una atmósfera creativa que propicie el pensamiento reflexivo en el aula, mediante estímulos de una libertad psicológica que les enseñe a no tenerle miedo al cambio, sino sentirse a gusto con él

De esta forma, los alumnos serán formados bajo una perspectiva educativa con tendencia de la autorrealización, donde juega un papel muy importante, además del aprendizaje, el desaprendizaje de actitudes que les han llenado de diversos candados mentales que no los dejan ser creativos.

 

BIBLIOGRAFÍA

  • Betancourt Morejón, Dr. Julián. LA CLASE CREATIVA, INTELIGENTE, MOTIVANTE Y COOPERATIVA. Editorial Trillas. México.

  • Betancourt Morejón, Dr. Julián. ATMÓSFERAS CREATIVAS 2: Como eliminar candados mentales. Editorial Trillas. México.

  • Revista Educar del Estado de Jalisco, varios volúmenes

  • Antología de la Maestría en Educación. Materia: Habilidades del Pensamiento.

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