Como dejar de pelearse con su hijo adolescente; Don Fleming

Adolescencia. Guía para padres. Resolución de problemas. Diversión. Libertad. Sexualidad. Vida. Dinero. Drogas. Alcohol. Moda. Amigos

  • Enviado por: Alberto
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 7 páginas
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La adolescencia es un período difícil y delicado que a veces provoca serios problemas en el seno de la familia, es un periodo de transición entre la niñez y la etapa adulta. En la cual se utiliza el termino ADOLECE y esto significa que existe una carencia de madurez emocional en los jóvenes para resolver los problemas cotidianos tanto sociales como familiares.

Este libro aborda diversos temas tales como son:


Las diversiones, la libertad de movimiento y la sexualidad. La vida en casa, las tareas domésticas y las llamadas telefónicas.
El uso del dinero, las drogas y el alcohol.


El autor trata de ofrecer una orientación clara y concisa, que a su vez completa con ejemplos en forma de diálogos, sobre algunas de las dificultades más comunes de la convivencia familiar. Y así, con la ayuda de este libro que yo considero como si fuese una guía para padres o guía de apoyo, el lector encontrara diversas técnicas para que de este modo desaparezcan todas sus angustias relacionadas con el trato hacia su hijo y conseguirá establecer una relación sana y equilibrada con su hijo adolescente.


Dejar de ser niño o niña para ser adolescente es una etapa de crisis, aceptar la pérdida de la infancia no es fácil, significa adaptarse a cambios físicos y psicológicos que confrontan a toda la familia.

A continuación mencionare tres clasificaciones de la adolescencia:

Adolescencia temprana ( 11 a 14 años aprox.)

Adolescencia intermedia (14 a 17 años aprox)

Adolescencia tardía (17 a 22 años aprox)

Una de las características principales en que se ve involucrado el adolescente, es que a lo largo de este proceso presenta un duelo que es conformado por cambios tales como, el cambio por el cuerpo infantil o cuando aparece la menarquía o espermarquia, por el rol social y sexual que debe de adquirir y otro es la búsqueda de la identidad, por los padres de la infancia.

El hijo ya no es un niño, pero tampoco es un adulto, pareciera que está peleado con todo y con todos, se muestra inconforme, está menos tiempo con los padres, establece nuevas y apasionantes relaciones, se casa con ideas radicales, comienza a escuchar música de moda, a usar ropa moderna, etcétera. En este contexto, yo formularia una pregunta que pudiera servir a los padres tal vez como una herramienta que deba de tomarse en cuenta, la pregunta es ¿cómo se entiende a un hijo adolescente?

Los jóvenes tienen un lenguaje muy particular para comunicarse con quienes les rodean, lo que molesta a los padres, aunque en el fondo se debe a que se sienten excluidos. Los muchachos definen lugares y conceptos de manera distinta a los adultos. Pondré un ejemplo para ver si de esta manera se puede entender mejor el tema que estamos tratando. Por ejemplo, hace veinte años al hablar de antro se referían a un lugar de mala muerte; hoy es una discoteca, un bar, un espacio de diversión que trasciende en la vida de muchos jóvenes y les proporciona un espacio de identificación.

¿Por qué los amigos son tema de conflicto entre los padres y los hijos.?

Porque los adultos se olvidan de que los jóvenes tienen una gran necesidad de pertenencia (a una familia, grupo, etcétera), creo que es una de las causas entre las relaciones sociales y amorosas que llegan a ser más importantes que los mismos padres, situaciones que provocan celos o incomodidad

Los sentimientos por los amigos son más intensos que en ninguna otra etapa de la vida, los pares constituyen un modelo fundamental de identificación indispensable para el desarrollo de todo adolescente, es tal su necesidad de identificación y aceptación en el grupo de amigos que participar en actividades que impliquen riesgo puede ser un medio para alcanzar su aprobación. El adolescente vive el riesgo como una fuente de placer, porque traspasa el límite de lo permitido. Este coqueteo con las situaciones riesgosas da a su conducta características de omnipotencia que preocupan y atemorizan a los padres, por que como se dice coloquialmente se quieren comer el mundo de un solo bocado y esto considero que es generado por la gran energía que predomina en los jóvenes, llevando con esto a que tengan conductas fuera de lo común y que estas se realicen sin tener un claro conocimiento sobre los riesgos o consecuencias que estas podrían traerle.

Los riesgos que más preocupan a los padres son:

Despertar sexual. Se da de manera intempestiva, brusca y acelerada, y no contempla una madurez psicológica, sino solamente de una madurez sexual en donde cada individuo esta listo para poder reproducirse. Asumir la sexualidad, en ocasiones sin un lazo afectivo, es un riesgo carente de responsabilidad sobre las repercusiones y riesgos de su práctica sin protección, creyendo que no les pasará nada.

Uso y abuso del alcohol y las drogas.
De acuerdo con lo visto en clase mencionare los tipos de consumidores de estas sustancias.

Experimental: Este es caracterizado por el consumo de sustancias toxicas en donde solo se consume para saber o conocer algo nuevo, y regularmente solo se hace una sola vez.

Social: En este se puede observar que los chicos solo consumen cuando están con un cierto grupo de amigos y en esta etapa podría mencionar que se tiene un control moderado.

Funcional: Aquí es en donde empiezan los primeros signos de alarma ya que el joven consume para sentirse útil en sus diversas actividades.

Disfuncional: Totalmente el joven se vuelve adicto a dichas sustancias.

Mencionare dos puntos importantes que considero las principales motivos por el cual los jóvenes consumen drogas o alcohol.


Experimentar con la velocidad al estar drogados.

·Desafiar la autoridad, llegando tarde o yéndose de casa.


¿Son la música y la moda lenguajes significativos para los jóvenes?

Por su propio desarrollo, los adolescentes pasan de un pensamiento concreto a uno abstracto (Piaget). Este proceso no se define por el tamaño físico sino por su madurez cerebral, por ello les gusta enfrascarse en su música, lo que muestra su necesidad de tiempo para elaborar emociones, ansiedades, cambios y nuevas necesidades de esta etapa.

Es importante aceptar las expresiones musicales actuales para explicarse el comportamiento de los jóvenes y poder entablar comunicación con ellos, si los adultos se estacionan en el dicho de que todo tiempo pasado fue mejor lo único que lograrán serán continuos enfrentamientos y, por consiguiente, fomentan el cultivo para la rebeldía.

Moda

Para un adolescente, vestir un atuendo extravagante o fachoso es una de las maneras más inocentes para diferenciarse de los padres e identificarse con su generación. Por lo regular estos atuendos cambian con frecuencia, así, un cabello teñido puede durar unos cuantos meses, a menos que por la prohibición de los padres el hijo lo lleve por más tiempo.

La moda es un punto de confrontación entre adolescentes y padres que les remueve su propia sexualidad, y más si la consideran provocativa, en el caso de las mujeres. Al ver que su hijo crece, lo padres probablemente se depriman porque les recuerda que están envejeciendo y que es hora de reorganizar la vida. Cuando se juntan las crisis de los 40y de la adolescencia en donde los padres también presentan un cambio emocional al presentarse la menopausia o la andropausia, el resultado de ambas puede ser explosivo, entonces ambos requerirán paciencia.

Ante este panorama, surgen cantidad de interrogantes, lo importante es comprender que el adolescente necesita consolidar su identidad (entendida como la sensación de ser uno mismo y que le permite diferenciarse de los demás) y se quiera o no, en esta continua búsqueda de querer ser, sus pares, la música y la moda son elementos que le ayudan a estructurarla por lo que sus gustos empiezan a tener una dirección específica.

Es vital que los padres comprendan que la cultura y la identidad no se aprenden en aislamiento.

Sugeriría que conozcan el tipo de personas con quienes se relacionan sus hijos y no se limiten a catalogar a los amigos por su aspecto exterior sin llegar a satanizarlo. Exigir respeto es darlo y para ello deben conocer los lugares, actividades y el mundo que los rodea, es como involucrase en el mundo de los chavos en donde los padres se integren y muestren interés por las actividades de sus hijos y si los padres consideran que es algo que este siendo mal empleado pues busquen la manera de tener una conexión mas precisa con su hijo, esto no quiere decir que se cumplan todos los deseos de los jóvenes, sino que el joven vea asu padre como una amigo, claro que para que esto suceda también deben de existir ciertos limites.

Asuman que el adolescente tiene la imperiosa necesidad de separarse de ellos y en su intento utiliza ropa diferente, estilos de peinado, escucha música intolerable para el padre, es desordenado, se duerme tarde, pasa horas en el baño, conversa mucho tiempo por teléfono, no es colaborador, duerme demasiado, está pendiente de alimentos y dietas (en el caso de las jóvenes), no estudia lo suficiente, no respeta horarios y discute por todo; es decir, para separarse necesita transgredir las reglas y creo que debería de existir un equilibrio entre ambos para que exista una relación armoniosa en donde los padres sean flexibles y no autoritarios pero claro que debe de respetar ciertas normas o criterios que ambos conformen.

El autor don fleming sugiere que con los hijos adolescentes hay que aprender a leer entre líneas y estar atentos a las señales, parte fundamental de la comunicación. Los adolescentes expresan lo que sucede dentro de ellos a través de sus actos y gestos, es decir, hablan con sus síntomas, que si se consigue interpretar, permite descubrir su trascendencia. Cuando los síntomas se fijan, podrían ser indicio de que muchas señales previas se escaparon a la comprensión.

Así, el momento óptimo para buscar los mejores recursos de la comunicación y crear buenos encuentros, es cuando los hijos no transmiten señales de alarma.

Para iniciar, esto es muy complicado ya que por lo general la comunicación se limita a buenos días o cómo te fue, o en otros casos sólo se da mediante el enfado o a gritos porque se piensa que al haber perdido la batalla lo que queda es gritar es un mecanismo de defensa que emplean los jóvenes para imponerse, sin embargo, nada está más fuera lejos de la realidad. Asimismo, son muy comunes las actitudes de aparente desinterés hacia el hijo, por ejemplo, dirigirse a él cuando se está viendo el televisor o realizando otras actividades. En este contexto, cuando la comunicación no es clara y directa el proceso se fractura y se termina sermoneando y recriminando los errores del pasado, coloquialmente es cuando los padres les leen la cartilla a los hijos con lo que la autoestima del joven se daña sin necesidad.

La más importante de la comunicación es escuchar, lo cual significa entender lo que está diciendo y tener la capacidad de comunicarle que se le entiende.
Si los padres hablan con el hijo de sus experiencias de modo que éste pueda identificarse con una situación similar y sienta a sus progenitores como seres que entienden sus sentimientos porque en algún momento de sus vidas también los vivieron, ello facilitará la posibilidad de que también él pueda contar sus dificultades.

No hay que olvidar que ante una mala comunicación se involucra con frecuencia, el retiro del afecto y, de hecho, esta es una forma de rechazo que trae graves repercusiones en la conducta del hijo adolescente. Creo que la base de toda una buena relación es la COMUNICACIÓN pieza clave en el desarrollo de los seres humanos.

Un padre debe dejar claro a su hijo que lo ama y respeta como persona, aun cuando en ese momento no esté de acuerdo con su conducta, debe de sentirse importante y además de ser querido creo que como todo ser humano necesita muestras de afecto y apego para crecer de una manera sana.

Como padres el trabajo más importante es dar seguridad a los hijos y esto sólo se logra a través de límites claros bien definidos e implementados entre padre y madre como pareja. Cuando los adolescentes se sienten queridos, valorados y aceptados sin condiciones, aceptan con mayor facilidad la dirección de los adultos.

Lo que necesitan son adultos en quienes confiar. La libertad, aunque no lo parezca, la quieren vigilada; ponen a prueba sistemáticamente los límites que los adultos les imponen, pero los desean y necesitan.

De acuerdo con el autor mencionare algunas sugerencias que considero importantes para los padres.

Ser coherente entre lo que se hace y se dice, es decir, educar con el ejemplo.

Pondré un ejemplo para ser mas preciso, como cuando un padre le dice a su hijo que no beba ni fume cuando el padre el mayor consumidor de ambas.

Proporcionar afecto sin reservas, sin condicionarlo esto aumenta o fomenta la autoestima del joven.

Dar razones y no órdenes. Dar un consejo o una indicación sin explicar las razones es hacer que se rebelen y en el mejor de los casos obedezcan sólo por amor o por miedo. Educar con razones genera autoridad y si los padres no actúan por capricho, el adolescente puede encontrar en ellos, lo que más busca en esta etapa, alguien que le ayude a poner orden a su vida.

Tener confianza en el hijo. Apoyar a los jóvenes, dándoles una razonable confianza y proporcionándoles una libertad controlada y monitoreada para su edad, a través de la lectura que se pueda hacer de su conducta, les permite asumir el compromiso de su propio cuidado.

Ser flexibles. El ejercicio de la autoridad significa tolerar el error. Dar oportunidad a que el adolescente aprenda de sus errores, es decir los padres deben permitirles experimentar el fracaso ya que de lo contrario se les niega la posibilidad de aprender a dominar las destrezas sociales necesarias para desarrollo, hacer amigos, contender en el mundo del trabajo y desenvolverse socialmente. Hablamos de debe de existir una tolerancia a la frustración en donde no todos los deseos del joven puedan ser cumplidos es parte del crecimiento, para mi punto de vista muy particular creo que en esta vida aprendemos por ensayo y por error pero lo principal el darnos cuenta en que estamos fallando y modificar todo aquello que nos cause un conflicto.

Fomentar la responsabilidad de los propios actos. El adolescente debe aprender que todo acto sea positivo o negativo conlleva una consecuencia y por lo tanto hay que asumirla.

Negociar. En las etapas de crisis, cuando los adolescentes y sus padres discuten constantemente y se encuentran resentidos, la negociación suele ofrecer la oportunidad de que la familia haga una evaluación y termine con el círculo vicioso que se genera por la lucha de poder, la no aceptación de las reglas por parte del adolescente, debe llevar a una posible negociación a fin de evitar conflictos que se agudicen y se corra el riesgo de romper por completo la comunicación, a fin de evitar conductas autodestructivas y/o antisociales.

La línea para rebasar los límites impuestos por los padres suele ser muy sutil y volverse invisible por ello es importante tener presente que un padre es una figura de autoridad y aunque vista como el hijo o se exprese como él nunca podrá ser su igual.

CONCLUSIONES

Este libro es excelente ya que sirve a los padres como una guía, en donde se muestran diversos diálogos y riñas que los padres mantienen con los jóvenes adolescentes en las cuales el autor da herramientas para que exista una buena comunicación y se entable una confianza entre padres e hijos y que esto sirva para que tengan una vida en armonía, sin duda la adolescencia es una etapa sumamente difícil que sufre todo ser humano.

Puedo decir que es una guía para padres y ojala y exitiera una gran difusión acerca de este tema, ya que si esto fuera posible creo que una gran cantidad de padres tendrían herramientas para solucionar los conflictos que se presentan en esta etapa con los hijos.

Un punto que mencionare que considero de vital importancia es que la mayoría de los padres educan a sus hijos de la misma forma en que fueron educados ello, son patrones que ya están establecidos y que perduran hasta que los padres se dan cuenta de que su educación no fue lo suficientemente buena y aquí es en donde no encuentran la manera de poder ayudar a sus hijos, considero que para que estos patrones de conducta no perduren, es romper cadenas y buscar nuevas alternativas que permitan relacionarse bien con ellos, debe de existir una buena salud mental entre ambos y en el caso de que los padres consideren que no son capaces para resolver los conflictos con su hijo, pues creo que la mejor manera es asistir a terapia como lo menciona el autor siempre y cuando no se lo impongan a los jóvenes o lo amenacen con que si no van a terapia no obtendrán ciertas cosas.

Recomiendo ampliamente este libro a los padres y comenzare por recomendarlo con las personas que están allegadas a mi familia para que de esta manera sepan manejar las circunstancias que se presenten con sus hijos.

Bibliografia.

Titulo de libro: Como dejar de pelearse con su hijo adolescente.