Comida basura

Mala alimentación. Consumición. Efectos negativos en la salud. Obesidad. Problemas de sobrepeso

  • Enviado por: Lola Lolita
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
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SUPER SIZE ME

“SUPER SIZE ME”

¿Cómo evitar el consumo de comida basura en los tiempos que corren? ¿Cómo no caer en la comodidad, la rapidez y los bajos precios? ¿De verdad nos gustan esta clase de alimentos? ¿Qué nos aportan? ¿Realmente son tan perjudiciales para nuestro organismo?...

Con el planteamiento de este experimento documental se lanzan al aire preguntas como las que acabo de exponer; la polémica una vez más está servida, unida a un llamamiento casi desesperado a la sociedad de que abandonemos este tipo de hábitos o como mínimo que lo reduzcamos, (un propósito casi inútil…) ¿Misión imposible? Esa cuestión aún está por descubrir…

El héroe de esta hazaña (porque difícilmente se le puede denominar de otro modo, por lo menos a mi parecer) se llama Morgan Spurlock, un americano con una forma física excepcional y una salud de hierro, quien decide un buen día y como reto básicamente personal, alimentarse única y exclusivamente de productos McDonald's durante 30 días; no podrá ingerir durante este periodo de tiempo nada que no adquiera en un establecimiento de “la gran M”, además de esto tendrá que consumir el tamaño “super size”, es decir, el tamaño gigante siempre que se lo ofrezcan; deberá comer todos los productos del menú que oferta el establecimiento al menos una vez en el mes, y todo esto sumado a un escaso ejercicio físico, simplemente el del promedio de un americano cualquiera. Para la “aventura” consulta previamente a tres médicos, una nutricionista y un entrenador de un centro nutricional; y todo ello para cerciorarse de que su estado inicial de salud es óptimo y para llevar un seguimiento regular de todo el proceso. Comienza la locura…

Si nos dedicamos exclusivamente a observar el cartel promocional y oficial de tal documental lo primero que se nos puede venir a la cabeza es que se trata de una denuncia antiglobalización (además de proporcionarnos sin duda en empacho aunque sea visual), ya que McDonald's es sin duda la imagen más representativa de este movimiento; sin embargo nos adentramos en un extremado exceso gastronómico, en “un poner la cara colorada” al americano de hoy en día y a sus pésimos hábitos alimenticios, en cuestionar ciertos aspectos económicos y políticos de los poderosos Estados Unidos, e incluso de educación.

Y es que al hablar de USA tenemos que decir que es el país que más obesos concentra, estamos ante una epidemia nacional según la opinión de cientos de expertos en nutrición y dietética, donde uno de cada cuatro americanos consume a diario algo de comida rápida y repleta de calorías y grasas, donde las demandas a estos restaurantes se han multiplicado achacándoles la culpa de su exceso de peso (acciones que ya han sido ilegalizadas), y donde los niños son uno de los sectores más afectados por estas insanas costumbres, y tristemente su conducta es aprobada por sus progenitores, que sin duda tienen que reeducarse antes de poder educar a sus hijos en hábitos alimenticios.

Es en este tema, el de los menores, donde el director y protagonista hace un gran hincapié, ya que es un sector de riesgo, pero aún con grandes posibilidades de librarse de la segunda causa en su país de muerte, después del tabaco (¿sobrecogedor, verdad?). En este aspecto nos podemos dar cuenta de que los niños son el objetivo primordial de McDonald's y compañía ya que gran parte de su campaña publicitaria va destinada a ellos, a persuadirles con “atractivos” menús, un juguete como regalo al pedir un llamado “happy meal” o similar, actividades entretenidas dentro de una lograda sala de juegos infantil, o “¡la mejor y más divertida forma de celebrar tu cumpleaños!”, algo realmente patético a mi parecer; queridos padres: ¿no hay ninguna mejor opción para festejar el cumpleaños de su niño/a?, y no me digan Burguer King, por favor.

Y

Y no sólo tenemos que adjudicar la responsabilidad de fotos como ésta a estos restaurantes, sino a los comedores escolares del tipo estándar americano, que prácticamente llevan la misma política alimenticia, comida nada nutritiva y plagada de grasas saturadas difíciles de eliminar, sumado al poco ejercicio que se realiza en horario tanto lectivo como extraescolar. Culpa de padres tanto como de educadores.

Cambiado un poco de tema, uno de los datos que más me ha llamado la atención es el hecho de que “nuestro conejillo de indias” a los veinte días de consumir hamburguesas, patatas y demás, ¡¡se vuelve adicto a este tipo de comida!! ¿Cómo es esto posible? Como si de una droga se tratara… Una vez más se me viene a la cabeza qué clase de productos contendrán las para mi gusto odiosas hamburguesas, aggggg!! Y es que sinceramente he pisado una sola vez un McDonald's, y la verdad, no pienso volver a hacerlo; a una le dan ganas de volverse vegetariana después de ver este rotundo y categórico documental.

En mi opinión nos encontramos con una crítica bien explícita, con sus toques de humor e ironía, una pizca de gamberreo, que a mi gusto no viene nada mal para este tema… y por supuesto sin dejar a un lado la seriedad y formalidad que necesita esta grave cuestión. A pesar de una ligera falta de objetividad, el testimonio de este loco director, actor, guionista y productor no deja a ningún espectador indiferente debido a la claridad de sus documentos, entrevistas, estudios y pruebas varias. Y digo “ligera falta de objetividad” porque además de los resultados clarividentes y contundentes (objetivos 100%) no deja de ser una exageración desmesurada, un enaltecimiento de las costumbres no solo yanquis (ya que por desgracia se expande por todo el mundo desarrollado), y una prueba de fuego para un organismo humano, ya que con la cantidad de porquería que se ha metido en el cuerpo, algunos de los resultados finales son de esperar, ¿no?

Creo que uno de sus objetivos principales queda cubierto, que es que más de uno se lo piense antes de entrar a consumir en uno de los miles de establecimientos de comida basura. Además de lograr, según el documental, que se retire el tamaño “super size”, dos litros de refresco para una sola persona y 600 gramos de patatas, ¿quién es capaz de ingerir eso junto con una hamburguesa sin después no vomitar? Porque por lo que respecta a la cuestión de suprimir o disminuir su consumo aún es algo muy muy lejano. Sin duda alguna esta guerra no ha hecho más que empezar.

SUPER ENGORDARME

Facultad de Biblioteconomía y Documentación

Badajoz, 2006