Comercio marítimo con América

Historia universal. Expansión colonial. Instituciones coloniales. Pueblos indigenas. Rebeliones

  • Enviado por: Pau Latorre Costa
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 8 páginas
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Índice

Economías locales, minas y comercio transatlántico.........................1

Del rey abajo: funcionarios, colonos e indios......................................2

Blancos, indios y negros...........................................................................3

Las ciudades, las haciendas y el continente........................................3

¿Comerciantes o contrabandistas?.......................................................4

La Iglesia, las órdenes religiosas y la cultura....................................4

Un imperio rodeado de fronteras y rebeliones.................................5

Americanos blancos: los criollos...........................................................5

Las reformas borbónicas: muy tarde, muy breves...........................6

Brasil: el ciclo del azúcar y el ciclo del oro........................................6

La independencia: varias repúblicas, dos imperios...........................7

Economías locales, minas y comercio transatlántico

A mediados del siglo XVI finaliza la etapa de conquista de América en las zonas más pobladas del continente. Se extiende un periodo de consolidación de las instituciones coloniales dividida en tres etapas, la fundación, la consolidación y la de la reconstrucción.

En la etapa de fundación se acepta que los españoles son soberanos únicos de las indias y que su presencia es correcta. Quedan dominados los grandes imperios del continente y se instala en el nuevo mundo el poder de la iglesia y el poder del monarca de Castilla. Los pobladores españoles se asientan en ciudades de nueva planta.

Se establece la encomienda, el derecho legal del español a recibir el tributo o el trabajo de los indios a recibir el trabajo o el tributo de los indios de una zona determinada. Aunque luego fuera suavizada por las Leyes de Burgos de 1512, el sistema se mantuvo hasta mediados de siglo.

Hacia 1550-1560 comienzan a aplicarse las Leyes nuevas de 1542 que limitan la encomienda a una vida, privándola de su carácter hereditario.

La minería americana fundamental fue la plata. El trabajo de extracción, el más pesado, corría a cargo de indios contratados. El sistema empleado era la mita. Los varones adultos de cada poblado estaban obligados a acudir a las minas durante varios meses para trabajar a cambio de un jornal.

El comercio transatlántico era muy costoso. La complicada y lenta ruta a las Indias era el único procedimiento aceptado de intercambio dado el carácter de monopolio comercial de España.

El contrabando, constituyó la gran tentación. Era práctica habitual de los mineros, de los mismos oficiales reales encargados de controlar la cantidad de mineral producido, de los comerciantes de las etapas intermedias, o de los mismos mineros andaluces.

Del rey abajo: funcionarios, colonos e indios

A cambio de que los conquistadores y sus soldados gozaran del beneficio del trabajo o del tributo indígena, el rey se reservaba el poder político, que ejercían en su nombre individuos especializados: funcionarios u oficiales teóricamente alejados de los intereses y actividades económicas de los residentes de un territorio.

La Casa de Contratación, se ocupaba de asuntos comerciales, náuticos, cartográficos, de inmigración e incluso judiciales. El Consejo de Indias era el supremo organismo o ministerio, que asistía al soberano y preparaba la legislación y la gestión general.

El continente y Filipinas se dividían en dos virreinatos, con sede en México y en Lima. Cada virrey era asesorado por una Audiencia formada por oidores, que ejercía también como tribunal de justicia. En las ciudades que no albergaban sede virreinal el presidente de la Audiencia ejercía de gobernador de la provincia. Existían, además, gobernaciones sin Audiencia. Y el último eslabón territorial en la cadena de poder era el municipio.

La etapa de la consolidación, de 1621 a 1700, es la del distanciamiento de la metrópolis y de la afirmación del criollismo.

En el continente americano se marcó legalmente la separación entre la sociedad de españoles y la sociedad de indios. Los indígenas de las zonas centrales, más pobladas, que en principio habían sido encomendados a españoles; luego, suprimida la encomienda, se repartieron para prestar trabajo.

Las autoridades españolas respetaron al cacique o soberano tradicional del poblado o tribu. En los poblados indígenas se instituyó el modelo del cabildo como ayuntamiento castellano con algunos retoques.

Blancos, indios y negros

Desde la llegada de los Europeos, la población aborigen experimentó un descenso dramático, quedando algunas zonas casi totalmente deshabitadas, y otras muy despobladas.

En todo el siglo XVI emigran a las Indias unos 200.000 españoles.

El componente étnico africano llegó a cubrir el vacío indio en las zonas litorales tropicales, como técnico especializado o como ayudante europeo en las zonas de amplia población aborigen.

Las ciudades, las haciendas y el continente

Las ciudades españolas se asentaban sobre otras indígenas ya existentes o se construían otras nuevas. En América se aplicó un criterio urbanístico totalmente nuevo y racional, inspirado en las ideas del Renacimiento: La planta de damero, con calles rectas que se cruzan perpendicularmente marcando manzanas.

La hacienda era la forma de explotación agrícola y ganadera característica de los últimos años de la colonia. La solución que adoptó la hacienda fue el trabajo libre y pagado. Existían trabajadores fijos, que residían y vivían en el perímetro de la hacienda, y trabajadores eventuales.

¿Comerciantes o contrabandistas?

El contrabando de productos europeos, que se generalizó en el siglo XVII con la constante interrupción de las comunicaciones oficiales, alteró la pauta de intercambios americanos, e inició, aunque ilegalmente, un sistema de libre navegación y de ruptura del rígido sistema de monopolio que no funcionaba.

Durante la Guerra de Sucesión española, buques de todos los países habían comerciado con los puertos americanos y, desde 1702 a 1724, Felipe V había autorizado la entrada en las indias de barcos franceses que se harían con el comercio del Pacífico.

La Iglesia, las órdenes religiosas y la cultura

La vinculación Iglesia-Estado se estrecho en América, porque la única justificación de la conquista aceptada por los doctores universitarios era la conversión de los infieles.

Tras una etapa de evangelización rural, las primeras órdenes llegadas a América (franciscanos, dominicos y agustinos) se centraron en las ciudades, donde levantaron espléndidas iglesias y conventos.

Desde 1570, una serie de hechos indican el fin del ciclo misionero y el inicio de una etapa conservadora en las zonas centrales del Imperio, aunque se mantengan las misiones en territorios marginales o fronterizos.

La red eclesial cubrió pronto todo el continente; en 1620 ya existían cinco arzobispados y treinta y cinco obispados.Un imperio rodeado de fronteras y de rebeliones

Los españoles sólo se asentaron en aquellas zonas donde había productos de interés para Europa, o en las que había una alta densidad de población que podían utilizar como mano de obra.

Además de las fronteras naturales como los desiertos y las selvas, hubo dos fronteras artificiales, la del norte de México y la de Chile.

Las formas de rebelión de los esclavos eran tanto la práctica de la huelga como el sabotaje de las plantaciones o las rebeliones abiertas y violentas; la más conocida fue La Española -o Haití-, ocupada por Francia en 1791.

Respecto a los indígenas, hubo muchas formas de rebelarse contra los españoles, aprendiendo con mucha rapidez a utilizar los recursos del hombre blanco.

Americanos blancos: los criollos

La diferenciación entre los españoles asentados largo tiempo en América y los que iban llegando se produjo muy lentamente, a lo largo de todo el siglo XVII.

En el siglo XVII apareció una nobleza de Indias por primera vez, consecuencia de la venta de títulos. Con ello, los criollos tenían la posibilidad de afirmar su personalidad diferencial dentro del conjunto hispánico.

Más tarde, en el siglo XVII se mostró una ruptura clara entre los criollos y los peninsulares.Las reformas borbónicas: muy tarde, muy breves

Las grandes reformas comenzaron a programarse en 1763 a causa de la necesidad de defender las Indias de otras potencias que trasladaban al Nuevo Mundo las abundantes contiendas bélicas europeas.

Al morir Carlos II en 1788, el comercio con el Nuevo Mundo ya se le había escapado a España de las manos.

La libertad de comercio con América, se promulgó en 1778.

Brasil: el ciclo del azucar y el ciclo del oro

En las nuevas tierras del Brasil halladas por los portugueses accidentalmente, solo había palo brasil que los indios ayudaban a talar y a llevar a la costa.

La forma inicial de control del territorio adoptada por Portugal fue la división en quince capitanías. La capitanías configuraban una franja de tierra que limitaba al este con el Atlántico y al oeste se prolongaba hacia el interior.

Hasta el siglo XVII fue surgiendo un modelo colonial peculiar, distinto al de la América española: plantaciones tropicales de monocultivo de azúcar. La explotación agraria requería maquinaria cara y mano de obra, la mayoría de veces esclavos negros.

A mediados del siglo XVIII el oro fue la clave del comercio con Portugal y el centro de todo el Imperio. En 1730 se extraían más de diez toneladas anuales de oro.

La independencia: varias repúblicas, dos imperios

A finales del siglo XVIII y en las primeras décadas del XIX, tuvieron lugar en América varias rebeliones a gran escala. El continente había adquirido la independencia económica de España a fines del XVIII, y cuando la metrópoli atravesó un periodo político agitado y no pudo comerciar con sus colonias, éstas fueron desligándose de ella.

Hacia mediados del siglo XIX los únicos restos del Imperio español eran las islas Filipinas y algunos otros archipiélagos en el Pacífico, Cuba y Puerto Rico.

Junto a los nuevos países hispanoamericanos y el Imperio del Brasil, en un continente en que seguían abundando las colonias francesas, holandesas o inglesas, había otras dos repúblicas independientes: la república negra de Haití y la república blanca de los Estados Unidos.