Comercio global

Globalización. Comercio Internacional del siglo XIX y XX. Marco institucional. Liberalización competitiva. Equidad. Importación. Exportación

  • Enviado por: Lyzethe Garcia
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 8 páginas
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Comercio Global

¿Tiene la globalización actual la misma naturaleza que la integración mundial del siglo XIX? Si se mide en términos de volumen de comercio, el crecimiento del comercio mundial es impresionante durante todo el siglo XIX hasta 1913, en vísperas de la I Guerra Mundial. De 1913 a 1950 el comercio mundial no logró recuperarse de los niveles del principios del siglo XIX. No es sino hasta la segunda parte del siglo XX cuando el comercio mundial rebasa los niveles del siglo anterior, como lo ilustra la gráfica del Informe Económico del Presidente de Estados Unidos.

Comercio internacional en el siglo XIX y en el siglo XX

¿Qué tiene de diferente la expansión del comercio internacional en el siglo XIX con el de la segunda posguerra?

La actividad económica siempre ha estado ligada a resolver necesidades humanas. Por esa razón, es muy importante recordar que durante el siglo XIX se desarrolló la llamada revolución industrial, esto es, un cambio radical en la utilización de los medios de producción mediante el uso de maquinaria, el vapor, el acero, la división del trabajo y la especialización de tareas.

Reforzado por el impacto de esta revolución en el transporte y el armamento, la búsqueda de mercados y colonias llevó a los países europeos al fenómeno conocido como imperialismo, tanto a los primeros países en industrializarse (Inglaterra, Francia, Bélgica) como a los países que llegaron tarde a este proceso (Alemania e Italia.)

¿Qué arreglo institucional facilitó esta globalización decimonónica? Existe la hipótesis de que este fenómeno comercial integrador surgió porque existió un país dispuesto a absorber las exportaciones de otros países (Gran Bretaña), un patrón monetario uniforme y estable (el patrón oro), y un patrón ideológico y cultural (fe en la razón, respeto de la ciencia, ética judeocristiana) necesario para la cooperación internacional.

En efecto, las empresas multinacionales siempre han desempeñado un papel importante en la integración del comercio mundial, desde la Compañía de la India Oriental (Inglaterra) y las compañías holandesas que explotaron el comercio de las especias en lo que es ahora Indonesia.

De hecho, antes de la I Guerra Mundial muy pocas empresas multinacionales estaban en escena, con excepción de las compañías mineras y petroleras y algunas excepciones como Singer e International Harvester. En 1914, la mayoría de las empresas estadounidenses, para mencionar el caso más evidente, no eran multinacionales. Aunque en términos cuantitativos, es decir, en el número de empresas, esa declaración es todavía cierta, el número de empresas multinacionales se ha elevado y, sobre todo, su participación en la economía mundial ha cambiado radicalmente.

Así, para la década de los 1990 la participación de las multinacionales en el comercio mundial se había elevado sustancialmente, como se indica en el cuadro de texto adjunto al tema de las empresas multinacionales más abajo. .

El comercio actual tiene otras características distintivas:

  • El aumento del comercio entre diversas industrias

  • La capacidad de los productores para segmentar la producción geográficamente en diversas regiones del mundo

  • La emergencia de países con altos coeficientes exportaciones/PIB.

  • El incremento de exportaciones de países con salarios bajos a países con salarios altos.

  • Aunque estos indicadores también existían hace un siglo, no se puede negar el acento nuevo que tienen ahora: el comercio entre industrias con frecuencias lo realizan las mismas empresas multinacionales; los países desarrollados siguen comerciando más entre ellos que con países de menor ingresoEn resumen, ¿porqué es mayor la integración comercial ahora que antes? A primera vista se podría pensar que los costos de flete marítimo son la principal causa. Sin embargo, los fletes marítimos ya eran bajos en el siglo XIX. Lo que ha cambiado es el manejo intermodal de la carga (en particular la revolución del contenedor) y el surgimiento de otros métodos de transporte, como el aéreo. Por otra parte, debe señalarse la contribución dinámica de la información sobre los mercados, tanto para los consumidores como para los productores. No cabe duda de que antes del desarrollo de los medios de comunicación masivos la información sobre las oportunidades comerciales y los gustos de los consumidores tardaban más en llegar a los fabricantes. De hecho, el proceso parece haberse revertido, gracias a la mercadotecnia global: los gustos son definidos por los productores utilizando las imágenes y modelos atractivos globalmente. Lo importante es que con el abaratamiento de la información sobre los mercados, éstos se han visto invadidos por productos de todo tipo y de todo origen.

    Pero más relevante todavía es la aparición de nuevos arreglos institucionales que han canalizado el comercio internacional por vías de mayor claridad, confiabilidad y certidumbre, proporcionando un marco de resolución de disputas y controversias y manteniendo una inercia liberalizadora contra las presiones proteccionistas.

    Marco institucional del comercio internacional

    Hablábamos anteriormente del clima económico internacional existente en el siglo XIX sobre un país dominante comprometido con el libre comercio (Gran Bretaña), un mecanismo de pagos generalmente aceptado (el patrón oro), y un acuerdo internacional sobre las ventajas del librecambio.

    Si esta teoría es aceptada, habría que rastrear su evolución en el siglo XX y comprender porqué el nuevo acuerdo fue más dinámico en la promoción del comercio internacional.

    En primer lugar, como se apuntó arriba, de 1914 a 1945 la integración económica mundial retrocedió en todos sus indicadores, como era de esperarse por los dos conflictos bélicos que destruyeron el marco de cooperación existente. Pero los creadores del nuevo arreglo institucional de la segunda posguerra trataron de evitar los errores de las décadas anteriores, en especial el proteccionismo comercial que tanto contribuyó a exacerbar el clima de sospecha e inseguridad social.

    La ronda Kennedy produjo una reducción significativa en las altas tarifas que fueron la principal herramienta de protección en los primeros años de la segunda posguerra. La ronda Tokio atacó las políticas de compras públicas, los subsidios y otras barreras no arancelarias. La ronda Uruguay dirigió su atención a los derechos de propiedad intelectual y a las reglas de servicios. Así, cada ronda de liberación puso de manifiesto una nueva serie de restricciones al acceso a los mercados que requirió una nueva iniciativa internacional para actualizar las normas vigentes. Esa ha sido la práctica de los últimos cincuenta años y por eso el proceso globalizador del comercio internacional no ha concluido, ya que a los resabios del antiguo sistema se suman los problemas nuevos que la integración ha originado.

    Para poner un ejemplo, al final de los años cuarenta el comercio mundial se encontraba empantanado con altos aranceles (promedio del 20%), restricciones cuantitativas como cuotas y permisos de importación, mecanismos de pagos torpes e inconsistentes y controles de tipo de cambio generalizados. Gradualmente se fueron resolviendo estos obstáculos, como lo ilustra la reducción drástica de aranceles dentro del GATT en la mayor parte de las categorías comerciales a un nivel del 5 por ciento.

    Si bien el objetivo inicial del GATT fue la disminución de las barreras proteccionistas erigidas en la primera parte del siglo, su resultado final fue la integración de los mercados mundiales al amparo de una filosofía de libre cambio. La organización internacional heredera del GATT, la Organización Mundial de Comercio, tiene como tarea perfeccionar este proceso.

    En este mismo espíritu se ubican los acuerdos comerciales regionales, tales como el TLCAN entre México, Canadá y Estados Unidos, que por una parte han dado un impulso regional a la liberalización comercial y, por el otro, representan un peligro latente a zonas preferenciales exclusivas contrarias a una expansión ilimitada del comercio internacional.

    Esta marcha ascendente a la liberalización comercial no ha sido continua ni constante. Diversos sectores se han resistido a la apertura, en especial los sectores agrícola y textil (de menos hasta la Ronda Uruguay), y la proliferación de barreras no arancelarias continúa impidiendo el libre flujo de numerosos productos. Quizás una nueva ronda comercial, la llamada Ronda del Milenio sirva para atacar estos obstáculos:


    • Eliminación de las tarifas en ropa y fibras textiles, incluyendo el fin de las cuotas del Acuerdo Multi-Fibras;

    • Eliminación de los altos aranceles existentes en los países industrializados sobre importaciones agrícolas, así como reducciones en los subsidios otorgados al sector agrícola;

    • Eliminación de aranceles preferenciales en los acuerdos regionales, incluyendo la Unión Europea y el TLCAN;

    • Nuevos acuerdos sobre inversión extranjera directa (más sobre este tema en la siguiente unidad);

    • mayor disciplina en el uso de aranceles antidumping y otras medidas de salvaguardia, en especial en Estados Unidos y la Unión Europea;

    • Mejores reglas sobre la piratería de propiedad intelectual;

    • Barreras no arancelarias como acuerdos de distribución local.

    • Liberalización del movimiento de personas; y

    • Muchas otros obstáculos ligados al campo de las finanzas.

    En resumen, una gran parte del mundo ha eliminado todas las barreras al comercio o está a punto de hacerlo. Los 15 miembros de la Unión Europea ya han creado un mercado interno único. En las Américas hay varios esfuerzos integradores: como se mencionó antes, el TLCAN; el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay); y los acuerdos comerciales bilaterales de varios países, por ejemplo los de México con Chile, con los países de América Central y la Unión Europea. En Oceanía tenemos Australia y Nueva Zelanda que han completado su área de libre comercio y en Asia al Acuerdo de Libre Comercio del Sureste de Asia (Brunei, Indonesia, Malasia, las Filipinas, Singapur, Tailandia y ahora Vietnam.)

    Como vimos en las definiciones de globalización, la mayor parte de los estudiosos comparten la idea de que el comercio ha sido uno de los dos o tres puntales del proceso globalizador.

    La pregunta que surge es a qué se debe este desarrollo histórico que representa un cambio fundamental en lo intelectual y en lo ideológico.

    Los países del bloque socialista (la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas, los países de Europa Oriental, la República Popular China, Corea del Norte, Cuba) adoptaron políticas autárquicas por así convenir a sus intereses durante la Guerra Fría. Sin embargo, aun antes de la caída del Muro de Berlín en 1989 ya estos países practicaban medidas de libre intercambio.

    En América Latina, desde la depresión de los años treinta hasta los setenta, predominó otra estrategia, la de substitución de importaciones, para así fomentar a la industria nacional. El resultado fue mixto: una industria local desarrollada en los sectores críticos de la economía nacional, pero con costos muy elevados y dudosa calidad. Las crisis de la deuda externa de los ochenta expusieron la fragilidad de dicha estrategia.

    Aun en países de Europa Occidental, con un fuerte sector gubernamental (Francia, Gran Bretaña) han dado un giro drástico en su política comercial y en sus regímenes financieros.

    La respuesta debe hallarse en el concepto de liberalización competitiva. En simples palabras, el rápido crecimiento de la interdependencia global ha inducido a casi todos los países, independientemente de sus antiguas políticas o filosofías, a competir agresivamente por los recursos financieros que determinan la distribución geográfica de la producción y que conllevan empleos, utilidades y tecnología. Como lo amplía el apartado sobre empresas multinacionales, gran parte de los flujos comerciales van ligados a las actividades de las empresas multinacionales mismas en transferencias internas. Pero la ubicación de sus plantas e instalaciones dependen de una evaluación cuidadosa de las condiciones económicas, comerciales y financieras, políticas, legales y de infraestructura. De esa manera, aunque la mayoría de los países ofrecen incentivos para la localización de los inversionistas extranjeros, un sistema comercial y financiero abierto es fundamental para competir internacionalmente.

    Este concepto de liberalización competitiva recibe diversos nombres. Uno de los más atractivos es el de camisa de fuerza dorada Como lo sugieren las palabras de este concepto, la globalización impone a los países ciertas condiciones de conducta. Si los gobiernos no las adoptan, ciertamente adaptadas a las tradiciones políticas y legales propias, los capitales golondrinos se irán a buscar mejores lares.

    La empresa multinacional tiene una reputación ambigua: por una parte se encuentran quienes destacan su papel como agente modernizador y conducto para transferir tecnología, elevar el nivel de vida de empleados, factor detonador de inversiones complementarias y el mejor promotor global de los recursos de un país o región. Por otra parte, los críticos cuestionan desde su falta de arraigo hasta su excesivo poder, en particular en países o regiones de potencial económico o político limitados, de forma tal que se convierten en una fuente alterna de poder y de influencia.

    De cualquier manera, no cabe duda que las empresas multinacionales representan los mejores ejemplos de adaptación al entorno de globalización, ya que su capacidad para aprovechar la división internacional del trabajo y las condiciones de liberación competitiva a la que se aludía arriba.

    Comercio internacional y equidad

    El nuevo paradigma neoliberal señala que el libre comercio crea empleos y riqueza. Siguiendo la lógica del argumento económico, la riqueza eventualmente genera mayor equidad y tiende a eliminar la pobreza.

    ¿Qué tan cierta es esta receta para el siglo XX?

    Una de las principales características de la economía mundial en el siglo XX es el acelerado crecimiento económico ocurrido. Estimaciones del FMI indican que la cantidad de bienes y servicios producidos en este siglo superan la producción total acumulada de toda la historia humana registrad. Sólo en los 100 años de 1900 a 2000 el PIB mundial ha crecido 19 veces, a una tasa anual del 3%.

    Cómo se verá al finalizar del curso cuando repasemos las perspectivas de la globalización, esta enorme divergencia, considerada como la principal característica del crecimiento del siglo XX, constituye una de las críticas y debilidades del proceso globalizador.

    Antes de quedarnos con la impresión errónea de que la globalización y la desigualdad están inexorablemente separados, tomemos en cuenta otra conclusión interesante del estudio del FMI al que hemos aludido. Aunque la globalización (creciente comercio internacional y apertura financiera) no garantizan la convergencia entre países, sí aumenta las oportunidades para aquellos países que establezcan las condiciones fundamentales para el crecimiento económico.

    Una conclusión semejante se aplica dentro de cada país, tanto los avanzados como los más pobres. La globalización ha exacerbado la desigualdad dentro de cada país. Incluso en Estados Unidos, el prototipo de la globalización, la brecha entre sectores de ingreso se ha expandido. Los sectores que están participando en la globalización se están beneficiando más que los sectores rezagados. Además, en cumplimiento del apotegma bíblico, “al que tiene más, más se le dará”, a medida que los países continúen en políticas de apertura globalizadora, más se ensanchará esa divergencia.

    Evidentemente, el desafío de mejorar los niveles de vida no compete únicamente al comercio internacional, que es reflejo de muchos factores de desarrollo económico. Lo que sí podemos concluir es que para mejorar los niveles de vida y hacer más competitivas a las economías, en esta época de globalización se requieren instituciones nacionales e internacionales más transparentes y democráticas, como se discute en una unidad posterior.

    Para cerrar esta unidad, y para ubicar el debate en el entorno mexicano, se sugiere examinar el excelente trabajo de Miguel Messmacher quien analiza el impacto del TLCAN sobre la pobreza y la desigualdad regional en México.

    Glosario de comercio internacional

    • importación: una importación es un bien o servicio que es producido en otro país pero consumido aquí, si tomamos nuestro país como referencia. Por ejemplo, una televisión producida en Corea del Sur y comprada en México es una importación mexicana de un producto coreano. Ejemplos de servicios serían un turista mexicano viajando en una aerolínea estadounidense o consumiendo una cena en París..

    • exportación: es lo opuesto a importación, es decir, un producto producido en México y consumido en otro país. Por ejemplo, el tequila mexicano enviado a Corea del Sur, es una exportación mexicana. Ejemplos de servicios serían los turistas franceses visitando Chichén Itzá, o los pagos de Arabia Saudita a la empresa constructora mexicana ICA por la construcción de un oleoducto.

    • balanza comercial: la suma aritmética de las exportaciones e importaciones de bienes. Si las exportaciones son superiores a las importaciones, la balanza comercial es superavitaria; es deficitaria si ocurre lo contrario.

    • balanza de cuenta corriente: incluye las exportaciones e importaciones de bienes y servicios y también los pagos de servicios, regalías y pagos de interés, como las remesas de los mexicanos en el extranjero (paisanos) y los intereses de la deuda externa.

    • balanza de capital: incluye la compra y venta de activos financieros a través de fronteras, por ejemplo la compra de bonos mexicanos por inversionistas extranjeros, la compra de acciones estadounidenses por inversionistas mexicanos. De hecho, esta balanza incluye inversión en el extranjero y préstamos externos. Todo lo demás lo cubre la balanza de cuenta corriente.

    • balanza de pagos: es la cuenta de todas las transacciones de un país con el resto del mundo, tanto las públicas como las privadas. Incluye tanto la balanza comercial y cuenta corriente como la de capital.

    • !producto nacional bruto: es el valor monetario de todos los productos y servicios elaborados por un país en un período determinado. El producto interno bruto (PIB) es un concepto similar y de mayor uso, ya que incluye únicamente los productos y servicios elaborados dentro del país, sin importar el origen de las compañías.

    arancel: también conocido como tarifa, se refiere al impuesto que se aplica a los productos importados (algunas veces exportados) a fin de obtener ingresos o proteger a los productores locales.

    cuota: también conocido como contingente, es un límite cuantitativo a la importación de un producto con efectos similares a los de un arancel, con la diferencia que el arancel actúa sobre el precio, imponiendo un sobreprecio, mientras que la cuota actúa sobre la cantidad permitida para importación.

    subsidio: ayuda o apoyo financiero o preferencial que se otorga a un sector productivo para competir frente a importaciones o para facilitar las exportaciones. Ejemplos son devolución de impuestos, precios preferenciales de energéticos, apoyo en la comercialización y asesoría técnica, etc. Para contrarrestar los subsidios a las exportaciones, un país importador puede imponer derechos antidumping que compensan el monto del subsidio con un impuesto.

    barrera no arancelaria: obstáculo al comercio que no utiliza el arancel sino otra medida normativa, como porcentaje de integración nacional, certificado de impacto ecológico, certificado de salubridad, reglas de etiquetado, mecanismos de distribución y comercialización, respeto a leyes laborales, etcétera.