Clavecín

Instrumentos de cuerda, cordófonos, pulseados o punteados. Música clásica. Teclado. Púa. Clavicémbalo. Espineta. Virginal. Origen. Evolución. Mecanismo. Orquestas. Repertorios. Intérpretes. Audición

  • Enviado por: Naty
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Clavecín

'Clavecín'

Trabajo realizado por

Año: 2004/05

Curso: 2° A ESO

Índice

Nombre y clasificación: ...........................................................................pág. 3

Opinión: ..................................................................................................pág 3

Origen y evolución: ................................................................................pág 5

Descripción del mecanismo y forma en que se toca..............................pág 6

Orquestas, repertorio e intérpretes........................................................pág 7

Audición comentada: ..............................................................................pág 7 Clavecín

Instrumento cordófono, pulseado o punteado con teclado o púa. Junto a él también se encuentran el claviciémbalo, la espineta y el virginal.

Opinión de María Hadjimarkos

“El clavicordio, ese instrumento íntimo, melancólico y de indecible dulzura, tiene ciertas ventajas sobre el clave y el pianoforte cuando su constructor es un maestro en la profesión. No sólo produce colorido musical, sino suaves gradaciones, notas que crecen y se desvanecen, trinos que se funden y respiran apenas bajo los dedos, portamentos y vibratos. En una palabra: es un instrumento idóneo para la expresión y transmisión de cualquier matiz emocional. Todo esto puede ser reproducido y obtenido por la presión del dedo, la vibración y la pulsación de las cuerdas y mediante un toque vigoroso o delicado. Quienes no se sienten atraídos por los estrépitos, los arrebatos o las tormentas, y aquellos cuyo corazón suele encontrar gustoso el sosiego en la efusión de sentimientos dulces dejarán de lado el clave y elegirán el clavicordio. (…) Cuando improviséis a la luz de la luna, cuando en las noches de verano aliviéis vuestra alma del calor o cuando celebréis los atardeceres primaverales, ¡no echéis de menos el estridente clave! Ved cómo vuestro clavicordio alienta con la misma delicadeza que vuestro corazón”.

'Clavecín'
Por Marcia Hadjimarkos. Traducido por José Luis Gil Aristu

'Clavecín'

Origen y evolución

El clavicordio apareció en Europa a finales del siglo XIV y derivó, probablemente, del monocordio. Las primeras imágenes de clavicordios relativamente evolucionados aparecen en vitrales, cuadros, relieves y manuscritos del siglo XV procedentes de diversos países, entre ellos Alemania, Inglaterra, España, los Países Bajos y Suecia. Según ha escrito Bernard Brauchli en su exhaustivo libro The Clavichord, el instrumento está relacionado con los monocordios de arco y tecla de su tiempo, con la trompa o trompeta marina, el esaquier o escaque y la dulcema. El clavicordio es muy pequeño, de menos de un metro de longitud, y tiene una extensión de tres octavas. Documentos literarios ingleses y escoceses del siglo XV y primeros años del XVI hablan de la utilización del clavicordio como instrumento de aprendizaje -una de sus principales funciones a lo largo de su historia.

A principios del siglo XVI, el clavicordio había evolucionado tanto que su teclado no se situaba ya en el centro del instrumento sino a la izquierda; además, el tamaño de la tabla armónica había aumentado y se había desplazado de debajo de las teclas al lado derecho. El primer clavicordio conservado, construido según se cree por un alemán, data de 1540, aproximadamente. Los instrumentos del siglo XVI llegados hasta nosotros poseen un sonido sorprendentemente fuerte y parecido al del virginal; son sensibles y su toque resulta fascinante; se adecuan de manera ideal a ciertas piezas como las danzas .Durante el siglo XVI se pensó que el clavicordio era un instrumento ideal para el aprendizaje y la práctica ya que no era muy caro, tenía una facilidad de afinación y el hecho de permitir a los organistas ejercitarse para poder tener un toque apropiado.

En el siglo XVI, el clavicordio se popularizó en toda Europa. En aquella época no se compuso música específica para clavicordio, aunque algunas portadas lo mencionan como posible sustituto del virginal o del clave. Con el paso del tiempo, su uso declinó en Francia, Inglaterra y Holanda, mientras seguía manteniendo su popularidad en Alemania, Escandinavia, España y Portugal. El progreso más importante realizado en el diseño del clavicordio del siglo XVII fue la incorporación del teclado en la caja (de la que sobresalía hasta entonces). Han sobrevivido instrumentos ligados y no ligados de esa época; su sonido es flexible y firme.

En el siglo XVIII se produjo el mejor momento del clavecín. Su extensión se había ampliado a cinco octavas, y algunos autores comenzaron a señalarlo como el instrumento de tecla más apreciado. Fue la época en que los grandes constructores Has, Gubert, Silbermann y Hoffmann fabricaron clavicordios muy finos y a veces decorados, muchos de los cuales se conservan actualmente en colecciones particulares y públicas.

Un breve periodo del siglo XIX en que dejaron de construirse clavicordios .Fue seguido en Gran Bretaña, a finales de ese mismo siglo y comienzos del XX, por el renacimiento de la música antigua, que volvió a poner de inmediato el clavicordio en un primer plano.

Descripción del mecanismo y forma en que se toca

El clave (también llamado clavecín, clavicémbalo y Harpsichord, en inglés) puede tener varios grupos de cuerdas, denominados juegos. A través de pedales o tiradores, el intérprete puede hacer que suene alguno de ellos de manera independiente, o bien varios de ellos a la vez. Puede tener uno o dos teclados, superpuestos, como ocurre en el órgano.

Su defecto se debe a que produce siempre la misma intensidad de sonido, es decir, el clavecinista no puede modificar el volumen sonoro según la intensidad de pulsación de la tecla. Esto se debe a que las cuerdas son pinzadas por puntas de pluma de cuervo situadas en lengüetas accionadas por las teclas. Podemos imaginarnos que el clavecín es como una guitarra gigante donde hay un dedo para cada cuerda listo a tocar en el instante de pulsar la tecla.

En general, tiene un tamaño menor que el piano, con una estructura triangular que nos recuerda el arpa que contiene en su interior.

Pueden construirse claves con 49 teclas y un solo sonido según modelos de otras épocas, pero al mismo tiempo, existen claves de 61 teclas por teclado, con dos teclados y varios sonidos.

La pulsación en el clavecín está en el fraseo y la articulación, conseguidos variando la duración de cada nota. La pulsación en el clavecín está relacionada únicamente con la acción de los dedos, cómo bajan y cuándo dejan la tecla, mientras que en el piano está más relacionada con el peso del brazo y de la mano. Los acordes de varias notas pueden sonar pesados; pueden arpegiarse uniformemente para suavizar éste efecto.

Orquestas, repertorio e intérpretes

Grandes compositores como Andel, Domenico Scarlatti y Juan Sebastián Bach le dedicaron sus mejores esfuerzos. Esta popularidad se debe a que el clavecín tiene una brillantez y amplitud sonora.

Muchos compositores del siglo XX tocaron el clavecín, entre ellos Manuel de Falla, con su "Concierto para Clave". En el siglo XVIII eran habituales los grandilocuentes elogios al clavicordio, como el de este pasaje del poeta y músico alemán C. F. Daniel Schubart. El clavicordio alcanzó su mayor esplendor en cuanto a repertorio y popularidad en la Alemania de la segunda mitad del siglo XVIII, con compositores como Bach y sus sucesores.

El clavicordio fue ideal para los estilos del Sturm und Drang y la Empfindsamkeit e inspiró a compositores como Bach, Müthel, Mozart y Haydn, que concibieron para él algunas de sus grandes obras para teclado. Bach, llevó el clavicordio a la "cima artística de su existencia"

Audición comentada

La obra que hemos elegido para esta audión comentada es de Eduardo Alemann, y está en el Álbum: “Concierto para clavecín”.

Es una pieza contemporánea (s. XX) Tocada en un instrumento del s. XV , y por eso puede llegar a sonar un poco raro.

A nosotras nos parece que se podría adaptar a una película de terror, ya que es el sentimiento que nos sugiere.

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