Clase obrera argentina

Sudamérica. División del trabajo social. Solidaridad. Materialismo histórico. Capitalismo. Relaciones de produción. Superestructura e infraestructura. PYMES (Pequeñas Y Medianas Empresas). Durkheim. Marx. Weber. Piquetes. Golpe del 76

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Primer cuatrimestre.

Consigna 2

Todos los autores concuerdan en la idea de que la sociedad es un sistema que consta de varios elementos que interactúan entre si y que tienen como principal actor al hombre. Estas relaciones se dan bajo una serie de condiciones que difieren dependiendo del contexto en que se ubique. Visto así, Durkheim considera que el principal motor de este proceso sistematizado es el hecho social y por tanto, el objeto de estudio de la sociología.

Se entiende por hecho social a “toda manera de hacer fijada o no, susceptible de ejercer sobre el individuo una coacción exterior; o bien: que es general en el conjunto de una sociedad, conservando una existencia propia, independientemente de sus manifestaciones individuales

Si se observa la incidencia del hecho social a gran escala, o sea a nivel de grupo, se dará lugar a otro fenómeno social: las corrientes sociales.

Otro elemento importante está relacionado con la división del trabajo social al que se alude partiendo del concepto de solidaridad. Durkheim compara dos períodos históricos. Por un lado en las sociedades arcaicas donde la división del trabajo era casi imperceptible, existía un tipo de solidaridad mecánica donde todos se ayudaban entre sí ya que hacían prácticamente la misma tarea. Como consecuencia la solidaridad de la colectividad era muy estrecha por lo que la conciencia colectiva prácticamente anulaba a la individual. En estas sociedades, incluso la religión era unificadora. En la sociedad moderna esto ya no ocurre ya que existen un sinnúmero de tareas diferentes. Esta diversificación laboral estratifica a la sociedad acorde a sus funciones, y en este sistema se establece lo que Durkheim llama "solidaridad orgánica". Por el hecho que en las sociedades organizadas los individuos desarrollan diferentes aptitudes, aquellos que se concentran en un mismo tipo de funciones desarrollan diferentes enfoques de pensamiento, de estética, de ética, etc., por lo que la conciencia individual de un grupo se diferencia de los otros, y a su vez lo mismo ocurre con el individualismo dentro de cada subgrupo social.

Por su parte, Marx cree que lo prioritario en el hombre como parte del reino animal es lograr su reproducción y subsistencia. Para ello se hará uso de la capacidad que tiene el hombre la cual difiere con la del resto de los animales porque éste es capaz de producir herramientas y elementos que contribuyen a su propia existencia y que además otorgan al hombre la capacidad de modificar la naturaleza para su propia conveniencia. Este concepto Marx lo reconoce como la “singularidad” del hombre como ser genérico

Marx recalca también la importancia del trabajo colectivo con el que puede construir su espacio de vida

y cree que la organización social que el hombre cree serán sus condiciones de subsistencia.

Establece también que la conciencia social es producto de la acción social y antepone a éstas el lenguaje como único vehículo capaz de colectivizar la acción social. Es decir, el lenguaje es la herramienta esencial de la humanidad capaz de coordinar al trabajo colectivo.

Entonces el proceso histórico pasa a ser una consecuencia del trabajo modificador de la naturaleza que realiza el hombre y donde se determinan las condiciones materiales de existencia, las cuales cambian con el correr del tiempo en función de la acción del hombre. A esto Marx denomina materialismo histórico.

En el armado de ésta realidad histórica existen varios eslabones esenciales a saber:

-Las fuerzas de producción, compuesta por el conjunto de voluntades humanas del trabajo (que se “cotizan” en el mercado laboral, elemento fundamental del capitalismo) que se aplican en los medios de producción (representados por los insumos materiales y las herramientas) para obtener un producto, el resultado de este esfuerzo, y del que el trabajador se siente enajenado al ser susceptible de valoración monetaria ignorándose la verdadera naturaleza de lo producido como resultado de un esfuerzo realizado. Éste aspecto es aprovechado por el capitalista quien se hace con la diferencia del precio por cada unidad producida y el costo de producirlo que es ni más ni menos que el sueldo del trabajador. Esta diferencia se conoce como “plusvalía” (valor que no le es retribuido al trabajador y del que se adueña el capitalista y del cual resulta la acumulación del capital, otro elemento fundamental del capitalismo).

- Las relaciones de producción, que son relaciones sociales que los individuos crean, pero que a su vez le son impuestas por la colectividad sin que dependan de su voluntad, terminan por ser una imposición de la misma sociedad (relación con Durkheim). Dentro de las relaciones de producción encontramos a las relaciones técnicas de producción (técnicas de producción y división del trabajo) y las relaciones sociales de producción (derecho y obligaciones con que los hombres participan en el usufructo del producto). A las relaciones de producción, Marx las determina en función de la propiedad. Partiendo de esta idea él establece preponderantemente dos clases sociales: poseedores y no poseedores de la propiedad.

- Superestructura e infraestructura. Según Marx la sociedad y la historia tienen dos estructuras, la infraestructura y la superestructura; la primera es el conjunto de los medios, formas y fuerzas de producción de una sociedad, es decir la economía fundada en la relaciones de producción. Esta infraestructura, es la base real, el fundamento de la sociedad y de la historia, ya que esa infraestructura determina la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. Es la sociedad en la que vive, y especialmente el modo de producción, quien configura la mente humana, la forma de conocer la realidad que le rodea. Su forma de pensar, su mentalidad o cosmovisión está en función de la economía y de la sociedad. Toda la historia es en realidad un proceso real de producción.

De la misma forma en que Durkheim considera el hecho social en su principio a una forma de hacer, Weber cree también que la actividad humana es el objeto de estudio de la sociología pero con una orientación inclinada a lo subjetivo, o sea, a las representaciones que la acompañan. La acción social entonces sería una acción orientada a la acción de otros, o sea, con un efecto similar a los hechos sociales de Durkheim pero visto desde otro punto mas individualizado y no desde la sociedad naturalizada (de hecho, Durkheim criticó duramente esta perspectiva que curiosamente es la que toma Weber como base de su teoría). Este tipo de acción es el que establece un lazo que relacionan a las instituciones de la sociedad y le dan un sentido. Estaríamos hablando de una acción racional de acuerdo a fines pero Weber reconoce otras tres probables: la acción tradicional, la acción afectiva y la acción con arreglos a valores. Estos tipos ideales permitirán analizar otros tipos de acciones reales como desviaciones de ese modelo. Otro elemento fundamental estaría ligado a la legitimidad que permiten que la conducta humana sea regular. Reconocer un orden como legítimo le otorga validez. La adhesión a la legalidad estatuida positivamente es sobre la que se construye el modelo de dominación, legal y burocrática, racional. Otras variables de dominación pueden ser la tradicional y la carismática, esta última ligada en general a lo que llamo “gobierno informal” que no necesariamente tiene que ver con un lugar en el gobierno estatal sino que mas bien responde a un individuo que posee algo que los demás no y que lo hace especial de modo que se vuelve una figura a seguir. De cualquier forma esta dominación no podrá reproducirse en la obediencia si no cuenta con un sistema que lo respalde. Weber atribuye este rol a la burocracia, que cumple un papel racionalizador.

2° Cuatrimestre

A continuación se mostrará la relación entre los estratos sociales correspondientes a la clase obrera y la infraclase descripta por Crompton y el movimiento piquetero que se desarrolla en nuestros días.

Si partimos desde 1945, vamos a tener un gobierno cuya política estimula el desarrollo de la industria produciéndose un marcado crecimiento de empleados obreros a la vez que el Estado de beneficencia contribuye al mejoramiento de las condiciones salariales y demás conquistas sindicales que terminan por consolidar una clase obrera homogénea similar a la que enuncia inicialmente Crompton en su obra. A partir del golpe del '55, se comienza con el proceso de heterogeneización paulatina que Villarreal reconoce como un proceso de “latinoamericanización” de la clase obrera y que consiste en la fragmentación y desarticulación de la misma. La última dictadura militar tuvo una función catalizadora en este proceso. Esto se debió a que la necesidad de gobernar los sectores subalternos se volvió una condición necesaria para la subsistencia de los estratos superiores quienes debían unirse para lograrlo.

La política entonces estuvo orientada a descentralizar los capitales del sector industrial y trasladarlos a los sectores financieros. Esto obviamente produjo severos cambios en las fábricas quienes debieron recortar sus presupuestos (echando empleados y bajándoles el salario) e incluso cerrar dejando a una gran cantidad de obreros en la calle. Muchas de las conquistas logradas con gran esfuerzo se perdieron en relativamente poco tiempo produciendo que el sindicato ya no fuera una institución infranqueable, fuente inspiradora de la identidad obrera. Paralelamente, se implementaron políticas que desalentaban el desarrollo de las PYMES obligando a los medianos y pequeños empresarios a descender un escalón de la pirámide para formar parte de la creciente masa de desocupados y subempleados. Por otro lado, como consecuencia de este proceso, aumenta el número de cuentapropistas cuyas actividades eran muy variadas así como sus intereses. El tráfico financiero impulsó el desarrollo de servicios produciéndose lo que Villarreal llama “tercerización” de la fuerza de trabajo global de la Argentina. Los empleados constituyeron un grupo no muy estudiado pero completamente separado de la decadente clase obrera aún cuando proviniera de ella (muchos obreros e hijos de obreros que habrían continuado esa línea se hicieron empleados).

Durante el menemismo, no hizo más que profundizar la desigualdad socio-económica entre los de arriba y los de abajo. Se terminó por polarizar la riqueza en los sectores altos mientras que los demás se hacían más pobres. El último golpe (como para rematar al “enemigo” que constituye la clase trabajadora para los altos dirigentes) fue la ley de flexibilización laboral, la cual completó el proceso de desarticulación comenzado décadas atrás. Es en este momento (mediado de la década del '90) cuando los piqueteros se hacen conocer. Este “nuevo grupo” es en realidad un cuerpo constituido por grupos de personas que combinan características de la clase obrera decadente y la infraclase de Crompton. No pertenecen a una clase determinada sino que resulta de la unión de desocupados, marginados, subocupados y obreros que ven amenazada su condición en las pocas fábricas que quedan. La modalidad de lucha de los piqueteros consiste en impedir el normal desarrollo de las actividades de aquellos que los amenazan y según puede apreciarse en los testimonios leídos, existen varias opiniones dentro de los piqueteros que en muchos casos suelen divergir. Esto lo atribuyo a la diversidad de subgrupos que compone la masa piquetera que paradójicamente componen un gran grupo con identidad propia. Quizás, pienso yo, cada piquetero tiene conciencia de serlo pero tal vez no participa activamente de la toma de decisiones (quienes tienen ese derecho son los más carismáticos) sino que siguen a la masa y les parece bien luchar también por otros que tienen intereses similares a los propios pero que no son iguales (recordemos que los piqueteros suelen adherirse “solidariamente” a aquellos gremios que tienen problemas cuando pueden no tener una relación directa con ellos).

De todas formas, al final en Argentina queda configurado un esquema similar al del resto de los países latinoamericanos donde los grupos subalternos tienen menos capacidad de acción (o por lo menos de acción expedita como la que tenían antes cuando imponían condiciones de trabajo y se les hacía caso o como los miembros de la clase alta y grandes grupos económicos que ante una necesidad tienen a sus lobbistas a disposición). Este esquema es ciertamente el idóneo para el capitalista ya que podrá hacer buenos negocios encontrando muy poca resistencia.